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Aprendamos de la emergencia

Por: Manuel Alberto Navarro Weckmann

«Queda claro que la pandemia dejó al descubierto las grandes desigualdades y brechas sociales, desde donde la educación presencial debe de ser una prioridad para aquellas niñas, niños y adolescentes que se encuentran en situación vulnerable,»

Ante la llegada de la emergencia sanitaria en el mundo, pocas cosas hoy se encuentran en el mismo lugar que antes, situación que ha hecho que el mundo sea un espacio diferente al de antes de la pandemia, por ello, vale la pena preguntarnos sobre lo que hemos aprendido y, en consecuencia, cual es la manera de seguir adelante con nuestras vidas.

Definitivamente si algo queda claro, es que existieron espacios de aprendizaje acelerado en muchos de los espacios de nuestras vidas, como fue el caso de la educación, en donde luego de múltiples fracasos en las últimas tres décadas, la pandemia nos obligó a entender que necesitábamos de la tecnología para generar un nuevo modelo educativo, desde donde debemos voltear a ver dichos aprendizajes para no caer en los mismos vicios del pasado.

Por otra parte, también queda claro que la pandemia dejó al descubierto las grandes desigualdades y brechas sociales, desde donde la educación presencial debe de ser una prioridad para aquellas niñas, niños y adolescentes que se encuentran en situación vulnerable, de regiones de difícil acceso geográfico, con alguna discapacidad o con limitaciones culturales de acceso a la tecnología.

Sin embargo, existe un porcentaje importante de estudiantes, cuyo perfil perfectamente puede adaptarse a la aceptación de un modelo híbrido de aprendizaje y en donde, se pueden ejercer acciones y opciones en donde el uso de la tecnología se presente como una opción viable y no, forzando a todas las comunidades escolares, a aceptar el modelo presencial como la única opción viable y hacer como si nunca hubiéramos vivido la situación de emergencia que nos llevó a trasformar nuestras vidas por casi un año y medio.

En este sentido, vale la pena retomar los datos del Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México, en donde se aplicó la encuesta “Beneficios, motivación y utilidad de seguir aprendiendo”, en donde, según los datos obtenidos, 60% de los participantes elegiría un proceso de aprendizaje desde centros educativos, como las universidades, escuelas o institutos, pero a 40% le gustaría hacerlo desde un entorno más cotidiano como el hogar o el trabajo. De quienes prefieren un centro o institución educativa, 43% optaría por clases presenciales, 11% por internet y el resto un esquema mixto.

Además, se afirma que, en este último año, 70% tomó alguna clase o curso, debido a motivos laborales (24%), por gusto (24%), para adquirir conocimiento (14%) y para desarrollar o mejorar una habilidad (13%). Independientemente de las motivaciones, esa clase les ha ayudado mucho (59%) o ayudado (37%) para sentirse útil; 90% para sentirse feliz (47% ayudado mucho, 43% ayudado); 82% para reducir o eliminar el estrés (42% mucho, 40% ayudado); 74% para relajarse (34% mucho, 40% ayudado).

Definitivamente, tenemos que aprender de las experiencias y tenemos que aprender como sociedad, que empezar a generar opciones en donde exista un sector del magisterio orientado a la resolución de este tipo de servicios para un determinado sector de estudiantes, nos permitirá mejorar los servicios, optimizar los tiempos y continuar con los aprendizajes ahora que entramos en una nueva etapa en nuestras vidas.

Fuente de la información: https://profelandia.com

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Las cifras de la desigualdad

Por:

La urgencia por el regreso a clases luego de que el sector magisterial sea vacunado no se encuentra solamente en la idea romántica de volver a las aulas luego de más de un año de que se han cerrado las instalaciones físicas de los centros escolares…

Las condiciones bajo las cuales se llevan a cabo las actividades educativas han demostrado en este tiempo de emergencia sanitaria, que no solamente han sido injustas, sino que han dejado ver y han incrementado las brechas sociales y económicas que nuestro país presenta de hace al menos 30 años.

La urgencia por el regreso a clases luego de que el sector magisterial sea vacunado no se encuentra solamente en la idea romántica de volver a las aulas luego de más de un año de que se han cerrado las instalaciones físicas de los centros escolares, sino en los más de 3 millones de estudiantes de educación básica que este año no se inscribieron al presente ciclo escolar por diversas razones, principalmente las relacionadas al ámbito económico.

De acuerdo con la Encuesta para la medición del Impacto Covid-19 (ECOVID-ED) 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), las inequidades que se presentan en el sistema educativo trascienden a las que pueden tener que ver con el conocimiento, que es lo que corresponde a la escuela, sino que abarcan aspectos por demás injustos y que se encuentran en el campo de la inequidad de un sistema económico excluyente.

En este sentido, el derecho a la educación consagrado en la Constitución se ha visto mermado en millones de niñas, niños y adolescentes (NNA) que verán la repercusión de ello en sus vidas y nuestra sociedad habrá de recibir sus efectos en el corto, mediano y largo plazos a manera de las diferentes violencias que han sido normalizadas en los últimos años.

De acuerdo con la ECOVID-ED, el 35% de quienes se ausentaron del sistema educativo nacional, fue por falta de recursos económicos para poder pagar un servicio de internet que les permitiera el acceso a seguir estudiando, mientras que un 26% carecía de un equipo de cómputo o televisión en su hogar para seguir las clases en línea. La situación fue grave para 210 mil NNA, para quienes no fue accesible el horario de las clases, 180 mil no contaban con una persona mayor que les apoyara en sus clases en línea, mientras que 150 mil no contaron con información, menos con el apoyo para saber como ingresar a las clases en esta modalidad.

La situación para quienes si tuvieron alguna manera de tomar clases en línea no fue una luna de miel, pues el estudio reporta, además, que más 7 de cada 10 lo hicieron desde un teléfono celular, 5 de cada 10 no ha tenido alguien mayor que les acompañe en sus actividades y trabajos escolares, mientras que la mitad de los hogares reportaron problemas para poder avanzar en las clases, lo cual incluye la capacidad económica, la falta de infraestructura tecnológica así como la falta de materiales para el seguimiento adecuado del aprendizaje.

La situación de quienes históricamente han sido vulnerados se agravó a partir de las condiciones generadas por la pandemia, refleja la gravedad de la situación de una situación económica de la más grave crisis de los últimos 100 años en el mundo, pero, sobre todo, refiere el tamaño del reto para los tiempos que vienen.


manuelnavarrow@gmail.com

https://manuelnavarrow.com

Fuente: https://profelandia.com/las-cifras-de-la-desigualdad/

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El peso de la pandemia

Por: Manuel Alberto Navarro Weckmann

Conforme suceden acontecimientos importantes en la sociedad, se llevan a cabo diferentes instrumentos que dan cuenta de los efectos que éstos tienen en nuestra vida, máxime en situaciones como lo es la emergencia sanitaria, en donde nadie puede tener duda con respecto a la importancia e impacto en nuestras vidas.

En este sentido, de los diferentes instrumentos que han tomado percepción de nuestra realidad en este tiempo, hay dos en especial que han llamado poderosamente mi atención, las cuales ponen el foco en la educación y en los esfuerzos que se han desarrollado desde el hogar, tomando en consideración el nuevo rol que han tomado las familias en el marco de la propuesta mayoritaria que se ha implementado para llevar a cabo el proceso de enseñanza-aprendizaje tomando como eje el apoyo de la red de internet y en donde se necesita un respaldo por demás importante en casa para favorecer los aprendizajes.

En ambas encuestas, se hace evidente algo que se dice desde la voz de la experiencia, sin embargo, ambas dejan en claro que el mayor peso, independientemente del grado que se trate en educación básica, lo ha tenido la mujer.

La primera, que se llevó a cabo en Alemania, España, Francia, México, Nigeria, Reino Unido y Tailandia, se denominó On the frontline: the global economic impact of Covid -19, desarrollada en conjunto por el grupo AXA y el grupo Ipsos, la cual coloca a nuestro país como el que más presión han tenido las mujeres a partir de la pandemia, en donde se señala que más de la mitad de las mujeres en nuestro país han tenido que cuidar a otros (niñas, niños, adolescentes, jóvenes, enfermos, adultos mayores, etc.) durante la emergencia sanitaria, lo que ha repercutido fuertemente en su salud mental.

La otra encuesta que aborda datos importantes al respecto, es la del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), la cual señaló la semana pasada, que las mujeres no solo tienen una múltiple jornada entre el hogar y su trabajo, sino que son quienes asumieron la tarea de guiar las actividades en lo que corresponde al hogar en el proceso de enseñanza – aprendizaje escolar.

De acuerdo con este último instrumento, de acuerdo con la distribución porcentual de la población de 3 a 29 años inscrita en el presente ciclo escolar que recibe apoyo en sus actividades escolares o tareas según el nivel de escolaridad es la figura materna quien hace fuerte las tareas de aprendizaje de sus hijos e hijas siendo en preescolar, la madre (88.4) y el padre (5.9%), para el caso de la educación primaria, la madre (77.0%) y el padre (7.9%) y en secundaria, la madre (60.2%) y el padre (10,2%).

Es clara la diferencia abismal que existe en la sociedad con respecto al peso que significa la figura materna en los tiempos de crisis sanitaria que vivimos, los cuales, como en el caso de las maestras que son a la vez madres de familia, especialmente quienes son educadoras y el día de ayer se celebró su día y felicito, a quienes se les ha multiplicado el trabajo en el hogar y en la escuela, en donde se deja claro que se requiere de políticas públicas con perspectiva de género y de fortalecimiento de la salud mental para atender las problemáticas que, de no atenderse, veremos sus consecuencias en el corto, mediano y largo plazos.

Fuente: https://profelandia.com/el-peso-de-la-pandemia/

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Apreciable Maestra Delfina

 Manuel Alberto Navarro Weckmann

Llega Usted a la Secretaría de Educación Pública en un momento complicado para el Magisterio Nacional. El cansancio es evidente, solo hace falta ver sus rostros para saber que es necesario hacer algo al respecto.

El estrés causado por la emergencia sanitaria y la eliminación tácita de los límites de los horarios, la carga de buscar incansablemente los medios para localizar a sus estudiantes, pero también el desgaste por las decenas de mensajes para responder a las dudas de estudiantes y familias sobre las actividades a desarrollar, amén de las incontables solicitudes de evidencias por parte de las autoridades para ver “como van” los aprendizajes.

Por ello, no deja de darme gusto sus antecedentes, egresada de una Institución tan respetable como la Universidad Pedagógica Nacional, el haber estado en grupo por más de 16 años, tuve el gusto de cursar al igual que Usted la Maestría en Administración de Instituciones Educativas en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey y creo que brinda por demás elementos para, acompañada de su experiencia en la Presidencia Municipal de Texcoco, así como tener la experiencia como Diputada y Senadora, desarrollar un trabajo que marque de manera importante la diferencia con sus antecesores.

Por favor no deje que la burocracia le nuble su perspectiva docente, sin duda alguna está Usted en un espacio privilegiado, en donde las políticas públicas entendidas como lo que un gobierno hace, pero sobre todo deja de hacer, pueden marcar la diferencia pensando precisamente en aquello que hace falta para que el magisterio vuelva a creer en el futuro de un país que ha emprendido reformas educativas más allá de lo que cualquier docente del mundo puede asimilar para llevar a su grupo.

Rodéese de personas de las cuales pueda no perder de vista el objetivo principal de una dependencia cuya esencia se encuentra en cada una de las aulas de las más de un cuarto de millón de escuelas en nuestro país, de las cuales casi la mitad no tienen una organización completa y que históricamente no se les ha visibilizado adecuadamente.

Si mi estimada Maestra Delfina, el reto no es menor y me parece que lo sabe. Su paso por este espacio tan privilegiado estará marcado por la manera en que pueda ver la educación desde ese escritorio. Salga, que no le platiquen, llévese ahí junto a Usted su cuaderno de planeaciones que más recuerde con cariño y recuerde con él a los casi dos millones de docentes que hay en nuestro país en todos los niveles, en escuelas públicas y privadas que estaremos atentos a esas decisiones que sin duda habrá de tomar.

Me parece que lo mejor que el magisterio podemos ofrecerle, es una crítica constructiva al trabajo de la Secretaría, porque solamente de esta manera, señalando lo que puede mejorarse, nuestras autoridades, de todos los niveles, tendrán la oportunidad de darse cuenta de muchas cosas que difícilmente, de otra manera podrían conocer. Éxito en su nueva encomienda, porque si le va bien a Usted, nos va bien a todo México.

Para mis amables lectores, que sea este 2021 un año lleno de paz, amor, armonía y mejores tiempos de este año que recién termina.

manuelnavarrow@gmail.com

https://manuelnavarrow.com

Fuente: https://profelandia.com/apreciable-maestra-delfina/

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Hacia un nuevo modelo educativo

 Manuel Alberto Navarro Weckmann

Con los recientes acontecimientos en donde el planeta entero se encuentra sumido en una transformación en prácticamente todos los sectores por el impacto de la llegada del COVID-19, en donde por supuesto, la educación ha sufrido severos cambios, podemos apreciar ante nuestros ojos, el nacimiento de un nuevo modelo educativo.

Los modelos, como representaciones de la realidad, asumen diferentes características en las que se puede apreciar la forma en que una sociedad, en este caso, a través de la educación, intenta formar un tipo específico de ser humano y, por supuesto el futuro de la sociedad.

Pocas dudas podemos tener sobre la manera en que han cambiado las características de la participación de los diferentes sujetos educativos que intervienen en el proceso de enseñanza – aprendizaje.

Por una parte, el propio personal docente, ha tenido que modificar diferentes actividades, como es el caso de la respuesta con sus propios recursos para aportar al sistema educativo sus elementos tecnológicos, la manera de comunicarse con sus estudiantes, la llegada de infinidad de estímulos y distractores en derredor de éstos, el tiempo de capacitación y recursos de conectividad, así como la necesaria y forzada necesidad de adaptar sus prácticas pedagógicas para responder a las nuevas condiciones en que se desarrolla el proceso educativo, situación que le ha traído extenuantes y estresantes jornadas ampliadas de trabajo

Por otra parte, la inmersión de la escuela en cada uno de los hogares, o de los hogares en la escuela, como quiera apreciarse,  ha generado cambios importantes en las familias. En el caso de los padres y madres de familia, su coparticipación en el proceso educativo se ha hecho más vivible y ha representado no solo un reto para ellos, sino para el propio docente, en donde ahora debe de quedar claro no solo para su estudiante, sino para la propia familia o personas de apoyo, la ruta de aprendizaje.

Y por supuesto la complejidad para las niñas, niños, adolescentes y jóvenes, no solo por el reto que plantea en sí la falta de elementos tecnológicos y conectividad para dar seguimiento a su educación, sino el modelo educativo de la propia educación a distancia que plantea sus propios retos, el aislamiento social de sus compañeros, así como la carga de violencia en el hogar que se ha incrementado, que sin duda todo ello, además de otros factores, han contribuido a la sensible baja de estudiantes que siguen adelante en el Sistema Educativo, misma situación que nos debe de preocupar pero más que todo de ocupar.

Todo lo anterior, debe de generar una profunda reflexión, sobre los aprendizajes que son prioritarios, eliminar la carga enciclopédica, privilegiar el aprendizaje basado en el propio contexto de las y los estudiantes, el rápido desarrollo de metodologías que, basadas en competencias, permitan enfrentar esta nueva realidad que ya supera los nueve meses y cuyo desenlace en el corto y mediano plazos parecen integrar elementos propios de una educación que incorporará elementos del ayer, pero sobre todo, del mañana…


manuelnavarrow@gmail.com

https://manuelnavarrow.com

Fuente: https://profelandia.com/hacia-un-nuevo-modelo-educativo/

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Mejorar la formación docente

 Manuel Alberto Navarro Weckmann

La formación y el desarrollo del personal docente, a partir de la propia educación inicial y a lo largo de su trayecto profesional, son aspectos fundamentales cuyos elementos, en mayor o menor medida, conforman, cuando se le otorga la importancia debida, junto con el respeto por el magisterio, la estrategia base de aquellas naciones que hoy en día tienen los mejores sistemas educativos del mundo.

Cierto es que nuestro sistema educativo pasa, junto con el resto de la estructura de nuestro país,  por circunstancias atípicas debido al agresivo impacto de la emergencia sanitaria, al igual que muchos países en el mundo, sin embargo, los problemas que tienen que ver con el respaldo a la trayectoria profesional docente han sido prácticamente los mismos en los últimos 30 años, agudizados ahora por la drástica disminución de presupuestos, tanto para las Instituciones Formadoras de Docentes, como para la capacitación y la formación continua, cuyos niveles marcan límites mínimos históricos.

Por una parte, los problemas que enfrentan las Escuelas Normales desde tiempos lejanos, tienen que ver con una marcada dependencia administrativa, legal, económica e incluso académica, que les atan cualquier posibilidad de impulso a la innovación y el desarrollo profesional sin posibilidad alguna de adecuar los planes de estudio y con fuerte centralismo y ceguera administrativa a la hora de poder seleccionar la plantilla de personal, pues en muchos casos sus normas datan de hace más de 40 años, cuando las circunstancias educativas eran por demás diferentes.

Por otra parte, cuando se habla de la formación y el desarrollo profesional a lo largo de su trayecto de vida en el servicio, existen fuertes aberraciones que se necesitan revisar por parte de los diferentes niveles educativos. Durante muchos años, han sido los gobiernos de las entidades federativas los que han seleccionado cuáles deben de ser los cursos que el magisterio “necesita”, olvidando los problemas de aula con las propias necesidades a las que se enfrentan las y los docentes, acotadas por las exigencias de las normas administrativas y no académicas, generando una oferta por demás limitada cuyo alcance no rebasa anualmente el 10% del total de Profesionales de la Educación en cada Entidad, amen de un estrecho y muy limitado catálogo que sólo en escasas ocasiones se tiene posibilidad de seleccionar.

Definitivamente ya es tiempo de una nueva etapa para la formación y el desarrollo profesional para las y los profesionales de la educación, y no me refiero al lógico y pronunciado incremento en el presupuesto para ello, sino que deberíamos de pensar en un sistema en donde cada docente tuviera acceso permanente a un catálogo no solamente amplio y de calidad, acorde a sus propios requerimientos, sino con la posibilidad de poder seleccionar tantos cursos desee y que le sean reconocidos por el sistema para su promoción, tanto horizontal para incrementar su salario desarrollando su misma tarea, como vertical, para ascender de puesto en la estructura educativa de nuestro país.

Definitivamente hay ocasiones que las autoridades educativas necesitan ponerse en los zapatos de las y los profesionales de la educación para entrar en una nueva faceta de mejora continua de nuestro Sistema Educativo Nacional.


https://manuelnavarrow.com

manuelnavarrow@gmail.com

Fuente: https://profelandia.com/mejorar-la-formacion-docente/

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Los daños colaterales

 Manuel Alberto Navarro Weckmann

En tiempos de la emergencia sanitaria en la que nos encontramos, son ya seis meses cumplidos en que toda forma de relación, convivencia, actividad y procesos que se llevaban a cabo sufrieron una completa transformación, siendo la incertidumbre una categoría de análisis que es común para todas las personas, independientemente de la actividad en la que se desenvuelva, lo cual se puede ver reflejado en los rostros en los espacios comunes de esa nueva normalidad que se empieza a asomar en nuestras vidas.

Para el caso específico del sector educativo, aparte de la incertidumbre que se ha generado en torno a las acciones emprendidas para responder a la contingencia y tratar de evitar lo más que se pueda los daños colaterales, como es el caso de la deserción escolar, la ampliación de las brechas cada vez más evidentes y el rezago en el aprendizaje por mencionar algunas, se tienen una serie de consecuencias que se han dejado sentir de manera permanente en las comunidades educativas.

En el caso del personal directivo y docente de las instituciones de educación básica, existe un evidente cansancio por la ampliación de las jornadas laborales, pues anteriormente las diferentes acciones de contacto con sus estudiantes, padres de familia y autoridades educativas, se acotaban en mayor o menor medida al horario correspondiente a la actividad del centro escolar, sin embargo, ante el cierre físico de las escuela y a partir de la utilización de elementos adicionales para responder a la emergencia, como lo son el uso de redes sociales, los mensajes SMS o por WhatsApp, o las mismas plataformas que se usan para las clases, cada vez en mayor medida, se “ha ido aprovechando el día” de tal manera que se empieza a difuminar la ya de por sí delgada línea entre la vida personal y profesional, ocasionando que desde muy temprana hora en la madrugada hasta altas horas de la noche, se tenga que estar posponiendo la relación familiar por responder mensajes que refieren alguna necesidad específica de alguna familia o autoridad educativa, o por el llenado de los incontables “formatos” que hay que estar llenando a cada momento.

Por otra parte, en no menores proporciones, se tienen los efectos que se han generado en las niñas y niños, quienes por muy diferentes motivos enfrentan el duelo de no poder acudir a su centro escolar, en donde el desarrollo del contacto social, las amigas y amigos, el recreo, así como las tensiones propias de los ajustes por las “adaptaciones tecnológicas”, están provocando molestias específicas a las que se enfrentan por las nuevas situaciones que les alejan de la posibilidad de todo contacto y sobre todo, el aprendizaje social tan importante para su propio desarrollo.

Finalmente, los daños que presentarán lo que no están, los que están en la lejanía geográfica, en la pobreza tecnológica, en el olvido de quienes, planteando una solución posible, se alejan de lo deseable, en donde se incrementan las brechas sociales, económicas y culturales que excluyen aun más en quienes menos tienen, dejando de lado la posibilidad de obtener un pase para concretar su derecho constitucional a una educación en nuestro país.


Correo electrónico: manuelnavarrow@gmail.com

Twitter: @meny_n

https://manuelnavarrow.com

Fuente: https://profelandia.com/los-danos-colaterales/

Imagen: Peggy und Marco Lachmann-Anke en Pixabay

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