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Pensar la IA: desde la educación y las pedagogías críticas y emancipadoras en el siglo XXI

Reflexiones iniciales de un tema en construcción

Por: Marco Raúl Mejía J.

Planeta Paz

Expedición Pedagógica Nacional

Movilización Social por la Educación

Movimiento de transformación educativa

En realidad, el entrenamiento estricto tecnicista habilita al educando para repetir determinados comportamientos. Sin embargo, estamos algo más que esto. Necesitamos un saber técnico real, con el que responder a los desafíos tecnológicos, un saber que se sabe componiendo un universo mayor de saberes. Saber que no censura las preguntas legítimas que se hagan en torno a él: en beneficio de qué o de quién; contra qué o contra quién se utiliza. Saber que no se reconoce indiferente a la ética y a la política, pero no a la ética del mercado ni a la política de esta ética.”

Paulo Freire[1]

La educación es un campo de combate contra la injusticia y la ignominia, un proceso de constante liberación, allí todo el mundo puede combatir: desde el profesor de primaria, pasando por el de secundaria, hasta el profesor de física atómica de la universidad, combatir en el sentido de que mientras más busque la posibilidad de la realización humana de las gentes que educa, más estorba al sistema. Por el contrario, mientras más se eduque a las demandas impersonales del sistema, más le ayuda a su sostenimiento y perpetuación. Este es el campo de combate de los educadores, tienen un campo abierto allí y es necesario que tomen consciencia de su importancia y posibilidades.

Estanislao Zuleta[2]

Estas citas, de dos pensadores clásicos, uno colombiano y otro brasilero, nos coloca frente a las realidades de un mundo en cambio derivado de múltiples procesos de la ciencia, la cultura y la sociedad y la manera cómo esas dinámicas específicas tocan el campo de las educaciones en sus múltiples formas de lo formal, no formal e informal, lo cual ha desatado una disputa por la apropiación de ella para dar razón de sus necesarias modificaciones originadas en un mundo que se transforma a velocidades inusitadas. Configurarla y plantearse en ella como un campo en disputa nos hace presente que no es posible la acción humana alejarla de los intereses y poderes que buscan hoy, desde estas nuevas realidades, apropiarse de esas dinámicas para construir los proyectos en los cuales y desde los cuales organizan el escenario de este tiempo para tramitarlo desde sus intereses, lo cual coloca sobre el escenario nuevos terrenos éticos para la acción humana.

De allí la importancia también de transformar los caminos pedagógicos del día a día de nuestras instituciones educativas, en cuanto la manera como se enseña es también parte de la manera como se pensará y se mirará el mundo comportándonos y viviendo nuestra vida social. Por ello, el cambio educativo no es solo un asunto de leyes, gobiernos o apuestas institucionales. Si no se modifica el quehacer cotidiano que se fundamenta en las transformaciones pedagógicas, las cuales deben lograr hacer presente esas apuestas en la cotidianidad del accionar educativo como construcción de autonomía desde los sentidos de sociedad y ciudadanía a los que se aspire.

  1. Construyendo el escenario para las pedagogías del siglo XXI

En coherencia con lo mencionado anteriormente, es necesario avanzar en una caracterización que nos permita dar cuenta de un mundo que, al hacerse más complejo, introduce nuevas variables y reflexiones, así como miradas ideológicas sobre él, constituyendo esto en el escenario en el cual actuamos las personas que vivimos este tiempo presente y exige tomar partido para poder dar cuenta de cómo se leen y se interpretan esos múltiples acercamientos a un mundo con las características de este tiempo que va a una velocidad acelerada, haciendo que rápidamente elementos que están presentes hoy sean reemplazados por nuevas realidades e instrumentos de acción.

Esto significa para todas las personas tener una comprensión, pero además tomar posición, sobre la manera cómo estos elementos afectan nuestra vida cotidiana y por lo tanto nuestro existir en el día a día de nuestras realidades y la manera cómo ellas se manifiestan en las institucionalidades que actuamos. No ser consciente de ello nos vuelve fácilmente en actores instrumentalizados por esos procesos mayores de poder existentes en la sociedad.

  • Transformaciones epocales, cambios civilizatorios y replanteamientos a la educación[3]

En esta perspectiva, la educación y la escuela ya estaban en una profunda crisis antes de la sindemia.[4] Lo único que hizo esta fue agregarle nuevos elementos a su caracterización y que, desde mi visión, es un mundo que vivía cinco grandes transformaciones y ahora se le agrega una sexta, que también modifica el escenario en forma sustancial. Ellas serían:

  • Un cambio epocal que, a decir de Charpak, premio Nobel de física, representa una “mutación” no vista desde el neolítico, la revolución de la agricultura y el lenguaje oral. Esto tiene un impacto en la educación, en cuanto el mismo autor desarrolla a fondo la propuesta de pedagogías desde la investigación[5].
  • El paso entre la tercera (microelectrónica) y la cuarta revolución industrial (la inteligencia artificial y el trabajo inmaterial), la cual tiene 50 años de su transición entre ellas, cuando entre la primera y la segunda (vapor y electricidad) necesitamos 200 años para su desarrollo, visibilizando la velocidad de los cambios de este tiempo[6]. En educación, la introducción de las tecnologías de estas dos revoluciones a los procesos escolares, que se ve reflejada en la educación virtual-digital autoadministrada.
  • El surgimiento de un capitalismo cognitivo, el cual realiza sus grandes acumulaciones en el conocimiento y la ciencia convertidos en fuerza productiva, diferenciando entre los países centrales y los de la periferia, y una centralidad del trabajo humano bajo nuevas características y condiciones, lo cual constituye la singularidad de este[7].
  • Crisis ambiental climática producida por la manera de vivir y consumir de los humanos y de relacionarnos con la naturaleza, lo que algunos grupos originarios han comenzado a llamar el “terricidio” y otros el Antropoceno o el “capitaloceno”. En educación, todos los asuntos ambientales se curricularizan y van a la escuela bajo las más variadas formas.[8]
  • Las luchas de las diferencias y la diversidad introducen unas transformaciones que van desde los pensamientos propios del orientalismo, nuestraamérica, las denominadas del sur, y las singularidades planteadas por las luchas de género, la diversidad sexual y las discapacidades, así como las luchas étnicas. Todo ello construye un nuevo escenario de asuntos a ser trabajados en las instituciones educativas.[9] [10]
  • En medio de esas transformaciones aparece la sindemia[11] y produce unos cuestionamientos más profundos al modelo civilizatorio construido por occidente y la modernidad[12], la cual ha reintroducido en la escuela un discurso sobre las emociones, el cuidado, el autocuidado en la vieja manía de curriculizar los problemas.

Estas seis transformaciones concurren hoy para construir un escenario que pudiéramos caracterizar con un aforismo de Confucio: “la crisis es un instante entre dos claridades”. Y nosotros, los humanos de este tiempo de cualquier concepción política, teórica e ideológica, nos encontramos en ese “instante” en el cual son resignificadas y replanteadas muchas de las instituciones, imaginarios culturales, sistemas de mediaciones, soportes de la acción humana que habían constituido la sociedad. De este tiempo había hablado Gramsci[13] desde la cárcel, cuando interpretó desde ahí su tiempo: “el viejo mundo se muere, el nuevo tarda en aparecer, y en ese claroscuro (interregno) surgen los monstruos”.

Los pensadores críticos colocan como fecha de nacimiento de la idea de desarrollo el año 1949, en el discurso del presidente norteamericano Truman, quien se refirió a esas áreas del mundo que no tenían el nivel de vida de Estados Unidos, y las llamó “subdesarrolladas”[14]. Esto llevó a los pensadores a señalar que fue la categoría del poder que siguió a la colonial, en cuanto proponían un modelo en donde todas las naciones de la tierra iban hacia él, lo cual le sirvió para diseñar las estrategias sobre las que se montó la idea de progreso a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, que significaba ir del subdesarrollo al desarrollo y que sería medido según el producto interno bruto PBI, como medida económica objetiva y que señalaría las diferencias entre países a través de los procesos estadísticos.

También emergieron las críticas a esa idea de desarrollo, tanto que algunos anunciaron su fin. Sin embargo, el colapso de la Unión Soviética y sus países aliados encontró al mundo con un fenómeno de globalización en el cual se produce una desterritorialización del hecho de la cultura y la economía, además que construyen unos patrones de vida que hacen posible la diferencia del consumo en un mundo donde las grandes empresas dejaron de ser los países y se convertían en nueva forma de vida signados por la idea de progreso[15].

De igual manera, nacieron una serie de organizaciones de corte internacional que se encargaban de monitorear el desarrollo a través de esas dinámicas globales, viéndose en muchas ocasiones desbordadas por los acontecimientos. Fue así como las Naciones Unidas, para salvaguardar el mundo del enfrentamiento bélico, se hizo insuficiente para monitorear los avances de las naciones frente a los objetivos de desarrollo, lo cual constituye a lo largo y ancho del mundo en una red centrada en una nueva alianza público-privada, en donde parte de sus resultados se fue desplazando, en cuanto la emergencia de los grupos transnacionales, muchos de ellos colocados por encima de las naciones, lo que hizo fue profundizar las brechas entre ricos y pobres, con una mayor desigualdad a nivel planetario.

También, se fueron construyendo proyectos de desarrollo financiado por estas entidades, que le cobraron a la naturaleza esa homogeneización biótica de tipo antropocéntrica, en donde emergió con todo su esplendor “el rey de la creación”, de tipo religioso y el ser superior de la evolución de tipo biológico. Esos giros obligaron a las instituciones a establecer alertas sobre unos resultados que se hacían visibles en la degradación de la  naturaleza, las consecuencias sobre la vida en todos sus niveles, y emergieron nuevos asuntos como la crisis climática que tuvo que ser diagnosticada por los mismos impulsores del desarrollo, viéndose obligados a crear el grupo intergubernamental de expertos sobre el cambio climático IPCC, en donde en sus últimos informes muestra la realidad del impacto del modelo de desarrollo en las ciudades y en el deterioro de la vida[16], lo cual permite la emergencia de la idea de territorio más allá de lo geográfico, como relaciones sociales.

Cuando el asunto queda en manos de los científicos se hace visible que el tipo de crecimiento planteado por el modelo de desarrollo, que supuestamente agenciaron desde las Naciones Unidas como reguladora de los sistemas socialista y capitalista en un mundo bipolar, mostró que esos entendimientos hacen inviable la vida en el planeta tierra si se sigue la senda de la homogeneización biótica a la vez que se cuestiona las conceptualizaciones centradas en las disciplinas aisladas y se plantea la necesaria integración, aspecto que también había sido señalado por las poblaciones originarias al hablar del “terricidio” provocado por los humanos y los extractivismos de todo tipo: minerales, los monocultivos, la privatización de las fuentes de agua, entre otros[17].

Esta homogeneización biótica que construye el predominio de lo humano sobre la naturaleza y un sistema de objetivación de la misma produce un antropocentrismo que va a permitir una visión de exterioridad de la naturaleza controlada por el tipo de razón descrito por Descartes cuando afirmaba que solo los humanos sienten y razonan, siendo todos los demás animales “autómatas mecánicos”.

Esta nueva situación planteada por un mundo unipolar ante la caída del socialismo real vuelve a elaborar un lenguaje en las Naciones Unidas para legitimar el sufrimiento de un mundo multipolar dirigido por las transnacionales, en donde todos se ponen de acuerdo para buscar unos objetivos comunes con el pomposo nombre de “Objetivos del desarrollo sostenible”, nombre con el cual bautizaron eufemísticamente para el mundo la nueva idea de desarrollo, que geopolíticamente mostraba una nueva disputa entre los clásicos del G7, la nueva potencia emergente, China, y los países recientemente industrializados (Brasil, Rusia, India, China, y Sudáfrica – BRICS). Esta situación hace visible la mancha del desarrollo, se amplió bajo este nuevo nombre, sin solucionar sus asuntos pendientes con los derechos humanos, los derechos de la naturaleza, creando la ilusión de haber salido de una idea economicista a una centrada en la política social, que en el campo terminan vendiendo la idea de desarrollo rural territorial, donde se pasa por encima de las megadiversidades homogeneizando al campesinado y se vuelve a criterios economicistas. En el caso colombiano están muy presentes en los puntos 1 y 4 del Acuerdo de la Habana con las antiguas FARC[18].

Este nuevo escenario ha crecido paralelo al mayor protagonismo de los organismos multilaterales de tipo económico en la política social: Banco Mundial, OCDE, FMI, BID, pero orientados por la misma idea que el desarrollo es crecimiento económico, situación que permite hacer subsidiarias a las agencias de las Naciones Unidas en su idea de política social, pero ahora bajo dirección y hegemonía como reguladoras de las economías transnacionales en el capitalismo globalizado. Esto llevó a que se acuñara por parte de los sectores críticos en educación la idea de “una educación dirigida por banqueros”.

Este cambio de horizonte lleva a construir la nueva orientación en términos de déficit del desarrollo y propugnar el desarrollo humano y otra vez, en términos cuantitativos de la medición neopositivista que aparece ahora como la nueva dictadura economicista de un mundo que construye esa homogeneización en función del mercado y del modo de vida occidental como el paradigma al cual había que ir como horizonte de futuro y que todavía busca dar forma a la segunda homogenización cultural, a través de la cual se ha construido un relato de la modernidad centrado sobre la idea del progreso con un conocimiento universal de base eurocéntrico y norteamericano desde las disciplinas, el cual se constituye en el relato único para explicar el mundo, que a su vez, permite esa organización de la sociedad entre desarrollo  y subdesarrollo, moderno y premoderno, capitalista y precapitalista, planteándonos la ilusión de un destino común.

Esto ha generado en educación ahora orientada por los organismos multilaterales, un planteamiento que la homogeneiza y que a través de sus énfasis en competencias y estándares universales termina graduando en ello a quienes terminan sus estudios académicos, olvidando la comprensión de ser humano. Por eso, lo que hacen les alcanza hasta la eficiencia, ya no hay preocupación por formar humanos justos y preocupados por las construcciones de los comunes de este tiempo como referencia ética.

Esta narrativa, aparentemente integradora, ha terminado por construir una separación más radical basada en el miedo de unas clases medias homogeneizadas a través del consumo, que se reorganiza en el capitalismo cognitivo a través de las mass media como el lugar en el cual todos nos hacemos iguales, comenzando a desarrollar una exclusión diferente, estando en primer lugar los pobres (aporofobia)[19] que siempre quieren ascender al status al que ya llegué y vendrían a desplazarme, disputar o quitarme lo logrado[20]. En segundo lugar, nos aparece el migrante como el agente principal de descenso de los niveles de vida logrados. Es extranjero que se hace más sospechoso si viene de un lugar donde las diferencias son más acentuadas por razones religiosas, políticas, ideológicas, raciales y culturales.

Estas miradas han ido generando polarizaciones más acentuadas en los neonacionalismos, que han ido construyendo una narrativa neoconservadora que se ha regado por el mundo exacerbando el miedo sobre lo diferente y diverso. El planteamiento de Trump no es una anormalidad en la política norteamericana, debe ser entendido como parte de la disputa de concepciones hacia dónde orientar esos cambios. En alguna medida enfrenta la idea de globalización en manos de transnacionales, por ello se ve a sí mismo como parte de una revuelta contra las élites globalistas y los lobistas de Washington[21].

Este nuevo escenario generó en los campos de la impugnación la reivindicación de sus viejas banderas que siguen enfrentando a los poderosos viejos y nuevos en este cruce de caminos históricos. Ahí están los derechos humanos para recordarnos que el mercado no puede ser un fin en sí mismo y con su caracterización de un mundo glocal nos coloca frente al principio de “piensa globalmente, actúa localmente” orientado por una mirada sobre el planeta que les vamos a dejar a nuestros hijos y nietos. Esto implica también un replanteamiento en las maneras del consumo y las teorías que lo soportan, manteniendo las desigualdades estructurales donde muchos seres humanos no pueden vivir en coherencia con su dignidad. Eso genera también un replanteamiento estructural sobre las formas de vida que no pueden seguir siendo soportadas en el crecimiento y la acumulación ilimitada, lo cual requiere plantearse una nueva relación con la naturaleza que nos permita desaprender para construir otras formas de vida. Esto en el último tiempo ha significado un replanteamiento de la ide de crecimiento, lo que ha generado un cambio de paradigma desde la idea de decrecimiento[22].

De igual manera, las corrientes críticas se ven obligadas a reelaborar los sentidos de la solidaridad al reconocerse como parte de la naturaleza para diferenciarse de los supuestos sobre los que ha sido establecida la globalización tecnocrática de los organismos multilaterales en todas las esferas y dimensiones de la vida, así como del neoconservadurismo en boga.

Asistimos hoy a una desconexión de Estados Unidos del multilateralismo que ha orientado las relaciones de los últimos tiempos. En su primer año de gobierno, Trump ha retirado a EEUU de 66 organizaciones internacionales, 31 de ellas ligadas a las Naciones Unidas, incluida la convención marco de la ONU sobre el cambio climático y otras ligadas a los derechos humanos, el ecologismo, las migraciones, los derechos laborales, el género, señalando que son contrarias a los intereses de MAGA (Make America Great Again). Y explícitamente afirma que no desea “seguir siendo miembro, participar o prestar apoyo de cualquier forma” a ninguno de ellos, diciendo que son “desperdiciadores, ineficaces y perjudiciales, además de que son malos administradores”.

También Marco Rubio dice que “lo que comenzó como un marco pragmático de organizaciones internacionales para la paz y la cooperación se ha transformado en una extensa arquitectura de gobernanza global a menudo dominada por una ideología progresista y desvinculada de los intereses nacionales de Estados Unidos”. Asegura que los organismos señalados buscan limitar la soberanía estadounidense y esa labor está impulsada por lo que calificó como “redes de élites”, tal como el populismo de la extrema derecha estadounidense califica a las organizaciones no gubernamentales.[23]

En la disputa se ve también cómo van produciendo una erosión de los pesos y contrapesos, fundamento de la democracia liberal, erosión visible en la captura de algunos de las principales empresas de medios de comunicación, la manipulación de las elecciones (ver Cambridge Analytics) y el control del aparato judicial visible en el rechazo y despido de jueces y fiscales que buscan demandar al presidente y sus seguidores, algunos de ellos poderosos empresarios que buscan dirigir y controlar el estado a favor de sus  negocios personales, mostrando la cara de un capitalismo autocrático que también busca controlar las nuevas tecnologías con sus algoritmos y el análisis productivo al servicio de su negocio. Esto en el campo internacional ha sido señalado como la “doctrina Donroe” (MAGA-Make America Great Again), la cual es una adaptación de la doctrina Monroe de 1823: “América para los americanos”.

  1. En este mundo como educadores populares

Como educadoras-es populares, en la tradición de Simón Rodríguez y Paulo Freire, no podemos dejar de encontrar que ella hoy al convertirse en una propuesta para todas las educaciones y para todas las sociedades, en todos los ámbitos, los cuales hacen específicos sus presupuestos pedagógicos bajo los principios a través de los cuales enfrentamos las opresiones de este tiempo y que se enuncian fruto del reconocimiento de que:

  • Somos socialmente iguales
  • Humanamente diferentes
  • Culturalmente megadiversos
  • Unos con la naturaleza
  • En búsqueda de libertad, liberación o emancipación
  • Ética y políticamente responsables con la superación de las opresiones y dominaciones de estos tiempos
  • Abiertos a la emergencia de las particularidades del control y del poder que van mostrándonos otras formas de dominación.

Estos enunciados nos permiten hacer visibles las opresiones de este tiempo en la negación de la igualdad, la diferencia, las mega diversidades, la unidad con la naturaleza, y las búsquedas de libertad, liberación o emancipación, las cuales en alguna medida actualizan las opresiones planteadas por Simón Rodríguez[24] y Paulo Freire[25] y muchos luchadores durante estos últimos 200 años, y que cada vez que emerge en nuestros territorios jalonan esas nuevas construcciones, mostrando el dinamismo de este pensamiento nuestroamericano con una fortaleza propia que nos entrega, desde sus prácticas, las pautas para seguir avanzando en sus reelaboraciones y resignificados frente a los tiempos que corren.

Igualmente, en la tradición que se ha venido construyendo desde las epistemologías[26] del sur enunciadas por nuestro compañero de caminos, Boaventura de Sousa Santos, la cual sintetizo en estos doce aspectos:

  1. No existe justicia social sin justicia cognitiva
  2. La crisis de uso de la ciencia occidental moderna debe ser auscultada
  3. Todos los saberes sustentan prácticas y construyen sujetos
  4. Todos los saberes tienen límites internos y externos
  5. La ecología de saberes es una construcción que se centra en la relación entre ellos (poder y jerarquías)
  6. La diversidad del conocimiento no se limita a sus contenidos sino a su proceso de formación, incidencia, comunicación, etc.
  7. La ecología de saberes se rige por un horizonte ético político como principio de precaución y control
  8. La inconmesurabilidad no es solo relevante al interior sino en relación entre las culturas
  9. La ecología de saberes es una lucha contra la ignorancia que la hegemonía impone
  10. La ecología de saberes construye una historia de relación entre los diferentes saberes reconociendo las desigualdades de clase, la patriarcalidad y la colonialidad
  11. La ecología de saberes facilita la constitución de sujetos con voluntad de lucha contra las opresiones
  12. La ecología de saberes es un paso de la política de los movimientos a los inmovimientos
  • Elaboraciones del sur desde las educaciones populares

Retomando el legado de la tradición de Boaventura y muchos más en las educaciones populares se han generado también una reelaboración de los principios, los cuales serían:

  1. Un cuestionamiento a las homogeneizaciones del capitalismo y su modernidad e idea de progreso:
    • la biótica (la idea de ciencia y el control de la naturaleza)
    • la cultural (que construye el eurocentrismo)
    • la educativa (que propone una educación universal: el STEM)
  2. una lectura de estar en el mundo y relacionarnos con él desde nuestros territorios, megadiversidad, cosmogonías, e identidades
  3. orientados por una mirada propia que es la de descolonizar nuestra relación con el mundo
  4. el sur: una apuesta política, contextual y epistémica más allá del sur geográfico
  5. construye y redimensiona los sentidos políticos de la naturaleza (somos naturaleza)
  6. recompone y reconstruye los sentidos éticos y estéticos como una nueva forma de hacer política
  7. reconoce la existencia de saberes y tecnologías propias, las diversidades con sus estatutos epistémicos
  8. construye sistemas investigativos que permiten la emergencia de esos saberes vivos presentes en las prácticas
  9. reconoce las tecnologías como sistemas de mediaciones que siempre han existido con las particularidades de cada época
  10. construye otro sentido de la utopía orientado por el adelante es atrás de las comunidades originarias

Un poco de historia para acercarse a las tecnologías y a la IA[27]

Es larga la presencia de las tecnologías en la sociedad solo en la perspectiva occidental, sin ir al mundo oriental.[28]En Grecia se hace diferencia de cuatro aspectos:

  • El logos, mundo cognoscible mediante el uso activo de la razón
  • La physis, el mundo natural en donde nacer y crecer es común a todas las cosas
  • La praxis, el obrar cotidiano con una reflexión base
  • La techné, referido a la técnica y el arte

Esta diferencia va a marcar la cultura occidental y tendrá sus desarrollos de ese proceso base que diferencia: pensar, hablar y hacer. Cuando se integra la episteme como saber demostrable y ciencia, se van a establecer las separaciones de un mundo que tenía actividades distintas y diferenciadas según el tipo de actividad humana realizada.

Por ello, en Descartes se hace la diferenciación entre los comportamientos:

  • Animales, donde el comportamiento necesita estímulos físicos
  • Humanos, donde al tener un lenguaje hace un uso creativo de él y trabaja con preguntas, genera hipótesis e imaginación desde la razón, donde el cuerpo es solo una máquina al servicio de ella
  • Las máquinas, que tienen base algorítmica y están basados en la información y la instrucción

Por eso el gran pensador de la ciencia moderna va a encontrar que la diferencia entre los dos es que lo humano es heurístico, basado en su inteligencia, que le da una reflexión sistémica, y la de la máquina, que está basada en información y en la instrucción organizada por el algoritmo que da cuenta de las operaciones a realizar en un encadenamiento en serie que se nos presenta de forma ordenada.[29] De ahí surge lo que se ha llamado el agujero negro de la lingüística, con la pregunta ¿cómo se produce la significación?, la cual si se coloca para los algoritmos, la pregunta sería ¿cómo esa significación se materializa en un dispositivo o aparato?

Esta corta presentación del asunto es para plantear que ahí está hoy el debate de la IA, y podemos hacer la afirmación de que el algoritmo generativo tiene su existencia cuando un humano lo ha construido y se materializa en un aparato o dispositivo, el cual es construido como un sistema cultural con las particularidades de un momento histórico preciso, de unos desarrollos de la ciencia y, para el momento actual, de la información existente que lo organiza para dar sus respuestas, las cuales va a poder dar a partir de la información que captura de nuestras interacciones humanas con el aparato. Es decir, nosotros somos su nueva materia prima y por ello se habla también de la “minería de la información” haciendo que la tecnología no sea solo procesamiento de comunicación, sino parte de una nueva dinámica de nuevos medios de producción y reproducción social que, a su vez, requiere una comprensión de lo humano en estas nuevas condiciones en las cuales se produce el hecho tecnológico hoy.[30]

La tecnología digital surgió como el gran espacio de la libertad y de la creación, el lugar en donde toda la información podía estar allá de forma gratuita y al servicio de quien la requiera. Sin embargo, ese sueño democrático hizo una transmutación de mis datos capturados por el algoritmo, los cuales pasaron a ser la nueva materia prima y mercancía del planeta, lo cual da paso a la minería de la información, haciendo que rápidamente el sueño de libertad se convirtiera en una pesadilla de las nuevas formas de control, a manera de un nuevo panóptico que desde nuestro iris, nuestro reconocimiento facial, de nuestras huellas digitales, nos hace prisioneros, subjetividades cautivas de esos lugares con los que interactuamos en la red, en donde a través del uso de las diferentes herramientas (celulares, computadores, juegos…) los algoritmos terminan sabiendo más de nosotros que nosotros mismos.

No es sino ver cómo se nos ofrecen que no sabíamos que íbamos a formular como una especie de inconsciente, por ejemplo, cuando comenzamos a escribir y él se adelanta proponiéndonos posibles ilaciones de continuidad. Tenemos el big data a nuestra disposición, pero pareciera que no necesitamos preguntar, porque allí están las respuestas haciendo que muchas de nuestras tareas mentales sean hechas por los aparatos y las tenemos a un link con su respuesta. Como bien afirma el escritor mexicano Vilorio, “esto genera una sensación de plenitud y felicidad, el usuario en un rehén dichoso”.[31]

Por ello, se abre una discusión sobre el sentido de las tecnologías y la IA en una perspectiva crítica, y allí las preguntas son:

  • ¿se da solo en la posesión y el control de los datos?
  • ¿en la capacidad de modificar los modelos y la arquitectura que los permite?
  • ¿son objetivas, resultado de la ciencia y solo lo que les debemos dar es un uso con contenidos diferentes?
  • ¿tienen ideología los algoritmos?

Hay otra pregunta que siempre ha estado presente en las discusiones de la tecnología pero que en el momento actual se hacen centrales frente a las tecnologías disruptivas y los algoritmos generativos: ¿piensan las máquinas? ¿será posible que emerja el pensamiento de circuitos y algoritmos? Estas preguntas abren la reflexión sobre si tendremos máquinas con consciencia y cuál sería la diferencia entre la de las máquinas y la de los humanos.

Estos asuntos nos plantean la pregunta por las éticas de las tecnologías y la IA generativa, lo cual nos exige colocar el lugar de lo humano y la manera cómo se da hoy la emergencia de un pensamiento crítico que comienza a hacerse preguntas sobre los nuevos fenómenos que transforman la vida, sus relaciones sociales, sus contextos y su vida cotidiana y, por lo tanto, la manera cómo nos hacemos humanos en estos tiempos. Allí vuelve a emerger la vieja discusión de lo privado y lo público y la manera cómo hoy, en este presente de cambios, se construyen los bienes comunes y, por lo tanto, cuál es el continuum de las tecnologías en la vida social.

Resolver estas preguntas nos exige salir de la disputa entre tecnofóbicos y tecnofílicos para hacer de ellas una construcción histórica determinada.

En un podcast reciente, Morosov[32] muestra cómo ese debate fue el que se dio en el siglo XX y nos obliga, en el sentido de las páginas anteriores, a reconocer que las tecnologías que se desarrollan en este tiempo de tercera y cuarta revolución industrial no son solo herramientas para usar y cumplir tareas, sino instrumentos para pensar el mundo e interactuar en él. En esta perspectiva, la disputa continúa en estos tiempos entre quienes fundamentan desde la visión ingenieril de un uso instrumental de ello, en la confrontación que se dio en el MIT (en su Environment Ecology Lab) en los años 60 del siglo pasado, representada por Negroponte, quien sostenía que la creación de máquinas va a permitir emprender, predecir y satisfacer necesidades, y sus opositores (Warren Brodey), quienes planteaban una visión cultural como parte de la civilización humana que se sigue constituyendo en un nuevo marco cultural.[33] Esto hace que tecnologías e IA se conviertan en un fundamento de las nuevas interacciones con el entorno, las cuales serán interpretadas según los intereses y allí, en la visión de Brody Warren, el capital busca: “innovar en nombre de su conservación”.[34]

En otro podcast, Morosov muestra cómo en el gobierno de Allende, Chile, se creó el proyecto Cybersym para usar la red de télex chilena, la que fue organizada para hacer un manejo de la producción y gestión de la economía desde la IA y dar poder a los trabajadores y empleados. Este proyecto fue dirigido por el británico Stafford Beer. Algunos autores infieren que a ello se debe la inteligencia directa en el golpe de estado de ciertos grupos de tecnología norteamericanos.[35]

En febrero de 2025, una empresa china, Deep Seek, dedicada a construir sistemas de IA similares a los creados por Open AI, Google y Microsoft, que funcionan procesando y recopilando datos a través de modelos de lenguaje que son utilizados para entrenar computadoras que continuamente ajustan sus parámetros, lo que les va a permitir minimizar los errores al construir textos, organizar un diagnóstico o interpretar indicadores, hace que cuanto más data incorpore, los aciertos son mayores. Esto implica operaciones que van a requerir cada vez mayor poder de cómputo y consumo de energía.

Esta empresa china logró desarrollar una versión parecida con una mínima inversión comparado a lo que les había costado a los norteamericanos, además mostrando cómo habían utilizado muchos menos chips, lo que a su vez rebajaba el uso de electricidad, haciendo una maximización de los microcomponentes. Deep Seek reveló un documento detallado donde mostró cómo usó componentes de sistemas abiertos para desarrollar su tecnología, lo que le permitió construir un modelo más pequeño y económico, pero a la vez potente para mover datos, superando algunos de los más consolidados de EEUU. Así la ecuación dinero y experiencia tecnológica comenzaba a ser replanteada por esta pequeña empresa china, que además mostraba el carácter de una disputa en un campo multipolar y geopolítico en la esfera de las tecnologías, estableciendo nuevas características en las construcciones de los poderes digitales de este tiempo. Con este caso, China emerge como potencia de la IA generativa, en donde el mito de la mala calidad sobre sus productos ha ido teniendo desarrollo por ejemplo en vehículos a menor costo y con una mayor penetración de participación de su mercado, todas ellas en un horizonte de un talento autóctono que se ha desarrollado con particularidades culturales y económicas chinas.

Los algoritmos digitales, parte de la ideología y del poder de este tiempo

En ese sentido, se va dando una elaboración que llega a mostrar cómo el algoritmo generativo se vuelve fundamental en los procesos de las tecnologías y de la IA, ya que él selecciona y privilegia qué te entrega de acuerdo con el perfil que ha elaborado de cada usuario, orientando los productos y maximizando sus orientaciones, emergiendo un nuevo nicho del mercado direccionado por esa mano invisible que se hace a partir de los análisis de datos presentes en el big data. Este a partir del uso del correo, del teléfono, de la ubicación, determina tus patrones y gustos, preferencias y crea tu nuevo escenario de interacciones, mediaciones, contenidos, aun clasificándolas en el área que tú le dejas ver en dónde estás, y allí el algoritmo orienta tus consumos, toma de decisiones, sugerencias, los perfilamientos y el orden en que deben aparecer en tu aparato.

Hoy aparecen cinco grandes corporaciones que se han denominado como GAFAM:

  • Google: información
  • Amazon: dedicados a los servicios en la nube
  • Facebook: venta de productos de todo tipo
  • Apple: sistemas de diseño
  • Microsoft: comunicación y correo

Y la china TikTok, de videos cortos. Todas compitiendo entre sí por el desarrollo de la IA. Últimamente, con la irrupción de Elon Musk, el sudafricano de origen con ciudadanía norteamericana y dueño de Tesla Motors.

Como vemos, estas tecnologías siguen siendo una extensión de lo físico, y allí en ese espacio digital se empiezan a perfilar las nuevas desigualdades, desde ese control digital que comienza a construir una nueva gobernanza, haciendo que pocos con mucha información de muchos en el planeta la controlen, creando un espacio global digital donde operan por encima de los países, de sus fronteras, leyes, regímenes tributarios, controlando la economía, las relaciones sociales y humanas y la democracia.

Esta última, en cuanto a través del control de los datos van disolviendo, invisiblemente, los derechos de privacidad, libertad de expresión y pensamiento. Esta situación genera una nueva gobernanza donde sus productos comienzan a ser parte de la agenda global, por haber construido un ámbito propio de la información, entrando a lo público a través del conocimiento y la digitalización de la información, creando una esfera pública del capitalismo cognitivo, donde ellos dan las soluciones tecnológicas y se expanden como servicios y asesorías a través de planteamientos de incorporar los países en “la nueva modernidad”.

Muchos de estos procesos se inician haciendo donaciones “desinteresadas”, colocando sus productos en la agenda-país en un nuevo pacto público-privado constituyéndose ellos como parte de los nuevos mecanismos de control y poder, dando forma al filantrocapitalismo de este tiempo, con una apropiación privada de las nuevas materias primas de la información y el conocimiento. Así convierten a la ciencia en fuerza productiva y logran que en ese nuevo pacto la información de los individuos se vaya al mejor postor y los datos activos del Estado manejados por consorcios privados, generando una ciudadanía controlada y vigilada.

La reflexión anterior, si la interpretáramos en un sentido gramsciano de las nuevas disputas por la hegemonía cultural con las características de esta época también va mostrando las líneas de emergencia, por ejemplo, el software libre como resistencia a los controles privados del grupo GAFAM, haciendo su fundamentación en el reconocimiento de que el código madre puede ser modificado y utilizado libremente para cualquier finalidad y redistribuido con cambios o mejoras sobre él[36][37]. En la misma línea iría el fundador de WikiLeaks, Julian Assange[38].

En el 2006, Assange filtró miles de documentos clasificados que mostraban abusos de poder por parte de gobiernos y corporaciones transnacionales, haciendo visible la manera cómo estos intervenían en violaciones de derechos humanos. Ello evidenció los límites de la seguridad estatal y la libertad de prensa. Su arresto en 2019 después de pasar largo tiempo en la embajada ecuatoriana en Londres hizo visible una forma de lucha inédita en lo digital global que se desarrolló con la etiqueta #freeassange, a través de lo cual se hizo una gran red mundial que denunció y pidió su libertad, lográndola en el 2024.

También debemos reconocer la manera cómo las dinámicas generadas en las redes sociales han sido apropiadas por la protesta social desde su aparición, un trino en algunas de ellas puede generar juntanzas y protestas que eran imposibles de ver en tiempos anteriores, mostrando nuevas formas de lucha por sus derechos y denuncia de injusticias para confrontar los poderes de gobiernos, corporaciones o luchas cotidianas en los territorios.

Estas nuevas situaciones han ido generando una dinámica que algunos han denominado “activismo digital”[39], cuyo fenómeno más estudiado y todavía no totalmente explicado es la “primavera árabe”, que tiene su momento de despertar en las redes a partir de la visibilización de la autoinmolación por un vendedor ambulante de Túnez (Mohamed Bouazizi), que denunciaba la corrupción y el abuso policial. Esto generó protestas en Oriente Medio y norte de África que tumbó gobiernos y generó luchas internas en algunos países, muchos de estos procesos motivados y organizados desde las redes sociales y con fuerte incidencia de los grupos juveniles.

La sindemia aceleró un proceso que ya Kurzweil, ingeniero jefe de Google y accionista de Alphabet había pronosticado cuando planteó que al aproximarnos a la década del 30 de este siglo XXI, más de la mitad de la humanidad estaría en el teletrabajo, la teleeducación, y la telesalud, siendo ésta una de las razones que los llevó a reorganizar la universidad de Silicon Valley que habían fundado en 1997 y, en la segunda década del siglo XXI, cuando lo que ellos denominaron las carreras necesarias para el mundo de la singularidad estaría en apogeo.

En este sentido, hay que reconocer el papel del Valle de Silicón como el lugar donde se han ido elaborando muchas de las propuestas de desarrollo tecnológico y la IA, y también como espacio en el cual opera como tanque de pensamiento y lobista para cambiar las políticas educativas de países e instituciones en favor de sus productos en todo el mundo y en los organismos multilaterales.

El mundo de la singularidad es entendido como el resultante de rápido crecimiento de la inteligencia derivada de las nuevas tecnologías, lo cual, según ellos, nos permitirá superar muchos de los límites de nuestros cuerpos y cerebros biológicos previendo que la inteligencia de las máquinas y de los humanos se fusionarán y se producirá una transformación profunda de la capacidad humana, y para ello colocan la fecha entre el 2045 y el 2050, cuando tendremos consolidado el pos-humano: un cuerpo optimizado a voluntad de la ciencia[40].

Un asunto central en esta discusión es la manera cómo los pensadores de una de las visiones que dirige el sentido común de este tiempo dicen que se habrá vencido a la muerte, fruto de que se ha llegado a la IA general, siendo el momento en que ella será como la de los humanos y en algunos casos la superará. Señala que es visible en las IA generativas que han desarrollado ya especiales, las cuales hoy ya reemplazan actividades humanas y, en algunos casos, lo hacen mejor que nosotros. En ese sentido, los algoritmos desarrollan y organizan el saber-conocimiento que se ha convertido en información, evitando trabajos simples y potencian el trabajo completo de lo humano. En esta perspectiva se vienen trabajando en máquinas que incorporan valores para tomar decisiones desde ellas.

En coherencia con las páginas anteriores, podemos afirmar que uno de los asuntos centrales que se juegan es un nuevo sentido común construido a partir de las nuevas formas de control y poder que se producen con el nuevo sistema cultural y social de mediaciones que surgen derivadas de las transformaciones en curso desde los lenguajes digitales, las tecnologías, y la IA desarrollada en la IV revolución industrial. Igual que en el desarrollo histórico del capitalismo, hoy emergen actores que nos proponen su uso para estar a la altura de los cambios derivados del desarrollo de la ciencia visible en los aparatos de este tiempo. De otro lado, aparecen las posiciones que nos proponen volver a mirar la manera cómo se construye la cultura y el lugar de lo humano allí, derivado de las nuevas realidades que no son objetivas ni asépticas, sino cargadas de intereses. Entre las dos, existen otras diferentes concepciones difíciles de analizar en la brevedad de este texto.

Asistimos a un momento en el cual los datos personales se convierten en la nueva materia prima de las corporaciones tecnológicas, lo cual trae consigo una reestructuración de los modos de convivir, de comunicarnos y de relacionarnos socialmente, en donde el peligro no es la conciencia de la máquina, sino la concentración de poder de quienes la manejan, en donde la IA no son mentes digitales, sino sistemas matemáticos de probabilidad. Esto le permite a las empresas tecnológicas hacer apropiación privada de bienes colectivos (trabajo, información), lo cual se encubre con un discurso de “estamos en un cambio y este nuevo progreso es inevitable”.

Los modelos de IA generativos actuales se entrenan con textos e imágenes generados por modelos anteriores. En esta perspectiva, surgen las preguntas éticas y es si estas no se deben introducir a todos los niveles, y allí se hace necesario ver cómo la pregunta básica de cuándo la tecnología fue introducida en los procesos de trabajo en el capitalismo (vapor), allí se exigió por los grupos críticos que las máquinas no degradaran la vida y su calidad de quienes las operaban. Por ello hoy la pregunta inicial es por auditar el modelo y ver si es seguro y da respuestas a las preguntas éticas sobre él. Algunos han planteado ése como el conflicto entre las herramientas transparentes basadas en los consensos o las cajas negras fundadas en el saqueo.

Se ha iniciado en EEUU un juicio contra las grandes empresas tecnológicas: Meta, TikTok, YouTube y otras, ya no centrada en los contenidos y derechos de acceso sino en su arquitectura y la manera cómo está afectando la salud mental de sus consumidores, siendo acusadas de haber diseñado deliberadamente elementos para generar comportamientos adictivos a millones de usuarios, en su mayoría jóvenes, lo cual se logra buscando maximizar el tiempo en la pantalla, que les va a garantizar más entradas económicas propiciándoles a sus clientes recompensas visuales y emocionales.

Esta denuncia busca hacer caso a madres-padres educadores, y psicólogas que desde su quehacer y responsabilidad ven cómo el uso de estas apps, por ejemplo, esa práctica de pasar rápidamente con el dedo las diferentes pantallas (scroll) es dirigida por los algoritmos que actúan como ganchos psicológicos que hacen la tarea de mantener la dopamina activa al máximo y logra que la “arquitectura del enganche” los mantenga conectados.

Con estos argumentos, buscan mostrar que la adicción a las pantallas, móviles y redes sociales son responsables de la eclosión de los problemas de salud mental manifestadas en ansiedad, trastornos alimentarios, lesiones autoinfligidas, pérdida del sentido de la vida, trastornos del sueño, de la memoria, pérdida de las habilidades sociales y ciberacoso, entre otras. Esto se manifiesta especialmente en niñez y juventud y muestran que la aparente diferencia entre lo que ven los jóvenes está en la manera cómo la plataforma ha sido diseñada para obligarlos a seguir mirando. Se llega a afirmar que esta disputa puede obligar a un cambio de legislación a nivel mundial exigiendo una transformación estructural en la arquitectura de estos procedimientos digitales en su arquitectura.

Esta es una de las causas que ha generado el debate en los países sobre la restricción de celulares y redes sociales en las escuelas y desde luego, en los nuevos usos de la IA. Hoy está en firme en seis países y hay doce que tienen borradores de discusión. Las grandes tecnológicas se han opuesto señalando que ni la restricción ni la prohibición son el camino y han destinado grandes cantidades de dinero al lobby para evitar estas legislaciones y colocar límites a las restricciones.

Para el pensamiento crítico se plantea que es solo una barrera de entrada, ya que tienen muchos caminos para saltar la prohibición, en cuanto la verdadera alternativa es una educación digital integral que sea capaz de trabajar los múltiples aspectos que confluyen hoy para construir el escenario digital y la propuesta de ser humano que debe asumir la educación de estos tiempos reconociendo las nuevas realidades tecnológicas.

Otras interpretaciones

Nos encontramos en unos tiempos de transición, lo cual significa un reacomodamiento teórico-práctico frente a las nuevas realidades emergentes, las cuales no acaban de ser explicadas con suficiencia. Por ejemplo, una de las últimas que ha tenido auge a finales del año anterior y comienzos de este, es el que caracteriza este proceso como de “tecnofeudalismo”[41]. Desde esta visión se plantea que estamos frente a un nuevo modelo de extracción de las rentas a partir de las plataformas digitales dominantes, y señalan que es necesario enfrentar la mirada que las hace ver como si fueran una tecnología neutral, olvidando que necesitan ser alimentadas y desplegadas. Para ello, aparece como exigencia central el acceso a las plataformas de computación en la nube de quienes la controlan.

Ellos serían los GAFAM señalados anteriormente y que trabajan a través de esa nueva realidad digital, la cual para este autor tiene particularidades de los tiempos medievales, donde hoy los datos terminan siendo monedas de cambio generando una profundización de las desigualdades entre los usuarios, que alimentan con sus datos el nuevo sistema, las empresas tecnológicas y sus dueños, quienes se apropian de esa nueva materia prima generada por los usuarios a través del uso de los aparatos.

Por ello habla de tecnofeudalismo, en cuanto hace el símil con la edad media, donde los señores feudales eran dueños de las tierras y lo que hubiera en ellas. Hoy son los dueños de las empresas tecnológicas. En el feudalismo los siervos, trabajadores trabajaban la tierra a cambio de protección. Ahora, los usuarios ofrecemos nuestros datos a cambio del acceso a sus plataformas. Y hoy como ayer, ejercen un poder económico, político y social, especialmente por el control de la tecnología en la nube que ha modificado el mercado y el sistema capitalista, en cuanto los individuos ya no son ni siquiera dueños de sus preferencias y deseos, ya que ellas las organizan y dirigen los propios algoritmos.

Esto hace emerger un nuevo tipo de capitales, pues la plataforma no se centra en la producción sino en la seducción que logra modificar el comportamiento de los consumidores, colocando en el centro las rentas. En la edad media, los siervos pagan a los señores para usar sus tierras y la producción. Hoy, cedemos los datos. Ya algunos de sus programas y sus bots[42] controlan la organización y la acción de quienes creen controlar manejando los aparatos y para acceder a la nube y a las plataformas digitales deben pasar a través del entramado que se ha construido desde los dueños. Actualmente, los señores de la nube son las grandes empresas tecnológicas controladas por estos dueños, lo cual tiene consecuencias en la concentración de la riqueza y del poder en las manos de estos nuevos actores del capital.

El camino que toma en estos tiempos la ciencia, la tecnología y la IA con la cual se comienza a dar desarrollos que han sido puestos en su parte monetaria al servicio de sus creadores, personas y transnacionales, donde sus algoritmos están comenzando a tener incidencia en la vida social no solo en los aconteceres diarios, sino en la posibilidad futura de que ella pueda crear y desarrollar desde el lenguaje ideas propias y difundirlas, aspecto visible hoy en muchos de los contenidos que los publican bots. Esto va a requerir nuevas formas de la ética y la democracia. Ya hemos comenzado a tener una experimentación de ello, lo cual es visible en la masacre de palestinos en Gaza y la manera como muchos ataques decididos por bots son parte central del uso de drones que el primer ministro de Israel, Netanyahu, utiliza para resolver crisis internas ligadas a la corrupción[43] [44].

Conversando con un experto en estos temas, me hacía caer en cuenta de que toda la tecnología de inteligencia artificial demanda grandes cantidades de agua, ya que los servidores que procesan su información necesitan mucha refrigeración y para ello se usa el agua potable de difícil reutilización, ya que generan mucho vapor, haciendo un espectro muy amplio de la huella digital. Esto va a hacer que, a mayor complejidad, mayor consumo de agua para garantizar la electricidad que los servidores estén a baja temperatura y total rendimiento, así como las actividades asociadas a ello, por ejemplo, la nube. Lo cual les va a exigir a ellos mismos retos tecnológicos para su uso.

Hablar de la nube no es estar diciendo de algo que está en la estratósfera, sino que son espacios físicos reales de miles de metros que ocupan terrenos físicos, donde están alojados los computadores a donde llegan los datos de la minería de la información para ser procesados. Ello tiene que ver con un problema mayor, y es el uso que se está haciendo con los modelos del lenguaje de la IA. Un estudio de la universidad de California muestra cómo generar una sola imagen con IA puede consumir entre 2 y 4 litros de agua para enfriar los servidores, en cuanto por cada kw/hora consumida por un centro de datos se requiere 2 litros de agua para enfriarlos. Por ello se ha abierto también una carrera con los nuevos computadores cuánticos para tener centros de datos que no necesiten agua para enfriarlos.

También se abre el debate sobre las fuentes de energía, en cuanto éstas se hacen indispensables para el funcionamiento de los centros de datos y, en la situación actual de crisis climática, se comienza a debatir las implicaciones ambientales de esas fuentes de energía que se usan, en cuanto la matriz mundial del consumo de energía se sigue soportando todavía en combustibles fósiles para la producción de esa energía. En esta nueva tecnología cuando se consulta el chat GPT consume hoy cinco veces más electricidad que cualquier búsqueda tradicional a internet, haciendo visible la existencia de un problema estructural en la industria tecnológica frente a las realidades ambientales.

De igual manera, las tierras raras se han convertido en indispensables para algunas de las fabricaciones de muchos de los aparatos tecnológicos, por ejemplo, los chips de computadores y celulares contienen coltán y litio. Del primero se extrae el tántalo, que es uno de esos elementos químicos que son escasos. Por ejemplo, para los autos el cerio se utiliza para reducir la contaminación de los gases de escape y hace parte también de esos 17 elementos químicos que hoy se convierten en materias primas importantes para la producción de las nuevas tecnologías. Esto ha desatado una competencia de estas industrias según su país de origen para construir acuerdos con las regiones que las tienen, especialmente de África, América latina y algunas zonas de Eurasia.

En la reciente disputa de los aranceles de EEUU sobre el resto del mundo y la prohibición de la exportación de microchips a China (caso NVidia), las tierras raras han vuelto a tener su lugar preponderante, en cuanto los chinos parte de su respuesta en la guerra comercial fue la suspensión de envío a EEUU de seis de las tierras raras e imágenes para motores que se fabrican para estos, lo cual afectaría la fabricación de semiconductores, turbinas eólicas, robótica, automóviles eléctricos y la misma industria aeroespacial. Es decir, estamos frente a los nuevos minerales de punta para el desarrollo tecnológico como antes se hicieron sobre el hierro y el cobre.

Estos 17 elementos ya mencionados, 15 de ellos se denominan lantánicos, del elemento 57 al 71 de la tabla periódica de elementos y los otros 2 son el escandio (número atómico 21) y el Itrio (número atómico 39). Producirlos cuesta capital y esfuerzo, ya que para separarlos tienen gran dificultad por su afinidad química, y otra particularidad es que no es común encontrar las tierras raras en grandes yacimientos. Recordemos que geopolíticamente Trump le exigió a Zelensky (Ucrania) el permiso para explotar las tierras raras como compensación por lo que ya ha gastado los EEUU por el apoyo contra la invasión rusa.

China tiene actualmente el 40% de las reservas mundiales, es el mayor productor y consumidor, pero su ventaja es también tecnológica en cuanto ha desarrollado todo el proceso para su limpieza y separación. En nuestra América, el primer productor es Brasil, siendo el segundo mundial con más reservas (22%), y lo siguen Chile y Bolivia.

El procesamiento y refinación de ellas integrada verticalmente en la minería de China, la separación química y la fabricación de imanes, le ha permitido manejar la cadena y obtener multitud de patentes tecnológicas en tierras raras, muy superior a cualquier otro país del mundo. Esto además le ha permitido un desarrollo de la computación cuántica, la cual depende de isótopos raros como el Iterbio 171, así como el Erbio y el Itrio, asunto que ha generado, ante los controles de exportación a China, el desarrollo de alternativas autónomas.[45]

Como podemos ver, la misma transición energética y digital vuelve a colocar el asunto de otros minerales a la orden del día, no solo las tierras raras para semiconductores sino también el cobalto para baterías, el uranio para reactores nucleares, cuya producción se hace más urgente para producir las tecnologías de las energías limpias, generando una nueva carrera donde se calcula que China ya se ha apropiado entre el 60% y el 80% de los minerales necesarios para la nueva industria, como la de los imanes y ahí vuelve a repetirse la historia de que el acaparamiento de recursos con base en asimetrías en el consumo, lo que en su momento se denominó como “la maldición de los recursos”. Parece que está de regreso con toda la discusión sobre las transiciones.

La IA hoy es una realidad y cada vez es más usada para múltiples funciones, pero también son varios los llamados de alerta con su uso. Por ejemplo, la organización latinoamericana de derechos digitales[46] ha venido señalando la preocupación sobre la soberanía de la información digital, ya que la calidad de los datos acá y en cualquier proceso que se realiza va a ser fundamental, ya que se puede llegar a conclusiones imprecisas, discriminatorias e incorrectas. Señala además cómo los hechos que entregan los denunciantes pueden contener los mismos sesgos machistas, racistas o excluyentes de los que relatan, pues la IA no está entrenada para detectar estos sesgos y terminan reproduciéndolos.

El esloveno Aleŝ Zavrŝnik muestra cómo la IA está transformando la justicia penal, especialmente cuando automatizan providencias en tribunales y prisiones. Con las libertades esto genera opacidad en los sistemas, ya que van a dificultar equidad y transparencia para poder realizar juicios justos debido a la dificultad para refutar y confrontar pruebas algorítmicas. Hay falta de claridad sobre la responsabilidad sobre las decisiones automatizadas[47].

La pregunta por lo humano en toda su plenitud vuelve a tener un lugar clave para no caer en el torbellino de los intereses de los GAFAM y del señor Musk y sus preconizadores con un discurso de ciencia objetiva y aséptica. Allí vuelve la pregunta por los valores y cómo ellos orientan nuestras acciones y colocan sentido a nuestras vidas, y con ellos, seguir orientando nuestras preguntas y la manera cómo resolvemos los problemas de nuestra particular condición, en donde tiene un lugar lo ético y estético y esas otras cosas que el mercado no nos resuelve y, desde luego, las nuevas preguntas por nuestro destino.

Hoy tenemos que afirmar que la realidad de las neurociencias, las tecnologías, las IA, están ahí presentes y nos exige capacidad de establecer un diálogo con ellas desde las múltiples dimensiones de nuestra vida orientada por las capacidades, que hemos desarrollado en nuestro largo proceso de hominización y que nos ha traído hasta este cuerpo presente, lugar de la individuación de los millones de habitantes del planeta, que se hace tan importante hoy en un entorno preciso recordándonos que estamos en medio de un mundo con un contexto, una historia y habitando cuerpos que tienen poderes, intereses, y todo ello se expresa en los lenguajes y en nuestras prácticas cotidianas.

El nuevo escenario del capitalismo en el mundo, el marco para la IA[48]

Una de las mayores dificultades se encuentra en comprender, en clave de teoría crítica y desde sus acumulados15[49], el tiempo que vivimos, los procesos de reproducción material y social en los que la realidad se ha transformado a pasos acelerados. Las nuevas fuentes de productividad centradas en el conocimiento, la tecnología, la información, la comunicación, los nuevos lenguajes, la innovación y la investigación, nos colocan frente a un modelo productivo con características particulares, y sobre nuevas bases materiales y sociales. En él, según Rifkin16[50], la riqueza ya no se soporta sobre las mismas bases que en el pasado, sino en la imaginación y la creatividad, transformando también las subjetividades, lo que para las teorías del post-marxismo lleva a reconocer las características de esas nuevas formas de acumulación, en las que el conocimiento y el trabajo intelectual ya no se presentan ni se autorrealizan como actividad útil, sino como relación salarial directa e indirecta, exigiendo la construcción y ampliación de la teoría política del valor para estas nuevas formas de acumulación.

La tarea, siguiendo la visión de Marx (quien encontró los inicios del capitalismo en la producción fabril ligada a la máquina de vapor y a la manufactura, a lo que siguió la industria a gran escala a partir de los desarrollos de la productividad mediante la introducción de la máquina a gran escala), nos coloca en el siglo XXI sobre unos procesos de trabajo inmaterial con los desarrollos del conocimiento a través de los algoritmos y el big data entre otros, los cuales extraen valor tanto de la producción como de la reproducción de la vida social, en donde se da una “subsunción cognitiva” de la sociedad, que toma la vida toda de las personas a través de las nuevas dinámicas de individuación y subjetivación histórica siempre en constitución, pero ahora con más soporte en el conocimiento, la información y las tecnologías que antes, para estar en contacto con ellas. Esto propicia que el trabajo inmaterial sea controlado, lo que a su vez genera en todo el tejido social dinámicas de contra-poder, las cuales se están construyendo cada día en las luchas que se libran en esos nuevos escenarios.

En este sentido, en los tiempos que corren el conocimiento se torna central para la producción, como la resultante del largo proceso de la constitución de lo humano. En ello las capacidades dan lugar a un conocimiento que va a ser la resultante de un aprendizaje social. Por ello, la capacidad de conocer estará dada por una capacidad cognitiva y ella es la manifestación y el resultado de un largo aprendizaje social de nuestra conformación filogenética. La información y el conocimiento se van a convertir en nuevas fuentes de riqueza, unos bienes inmateriales que no se deterioran con el uso, reproducibles al infinito, se consumen y no se gastan, tienen un uso productivo que aumentan su valor y su proliferación a una escala inimaginable.

En este proceso no cambia la esencia contradictoria del modo capitalista de producción (monopolización, incremento de la tasa de ganancia, velocidad en los ciclos de realización de la ganancia, apropiación privada de la misma, explotación), pero sí cambian las formas de su realización y las formas de control y poder; a partir de las nuevas realidades emerge un trabajo inmaterial que es parte del proceso de trabajo, el cual pertenece al sujeto productor. Algunos autores ven en ello la modificación del trabajo abstracto marxista, lo que transforma la manera de producir subjetividad en la generalización de ese trabajo, que acorta los ciclos del capital fijo17[51].

También aparece como central al proyecto de la educación y la escuela de la modernidad que está fundado en construir igualdad en lo social por el acceso y autonomía en lo personal para la deliberación y la ciudadanía. En ese sentido, pensar en construir proyectos educativos que integren las tecnologías y la IA para fortalecer una ciudadanía del mundo y ser hijos e hijas de la aldea. Esto requiere salir del uso técnico instrumental de ella, y obliga a pensar a los diferentes actores del proceso los sentidos de lo humano que están formando en este siglo XXI, haciendo de estas nuevas realidades mediadores pedagógicos orientados por los sentidos y horizontes que territorializan el uso de estos elementos desde las preguntas por la pertinencia, constituyendo un humano integral con sus capacidades plenas para este tiempo en donde las IA y las tecnologías se ponen al servicio de ello.

Estas realidades necesitan encontrar un entronque con la tradición y allí surge una dificultad para encontrar los caminos pedagógicos y metodológicos para enseñar en un mundo donde “san Google” sabe más de y tiene más información que cualquier buen profesor-a del pasado-presente, información en la que estuvo basada la escuela de la primera hasta la tercera revolución industrial y productiva y sus métodos de organización taylorista, fordista y post-fordista/toyotista.

En ese sentido, el problema no es solo de acceso a las nuevas tecnologías como vienen planteando algunos, lo cual sí amplía la idea de derecho a la educación que exige incorporar estos asuntos nuevos, sino de construir las nuevas propuestas que hagan del nuevo sistema cultural de objetos tecnológicos parte de una reorganización estructural de las educaciones y las escuelas, que apunten a la innovación y transformación de nuestras prácticas actuales construyendo sistemas de mediación pedagógica que integran estas nuevas realidades y evita trabajarlas como “ferretería” que se integra a lo que hacemos.

Esta situación crítica nos exige reconocer las maneras y las dinámicas que, al interior de los diferentes procesos educativos: gestión, administración, contenidos, currículo, metodologías, evaluación y muchos otros, ya han comenzado a ser intervenidos por los GAFAM, ofreciendo servicios y productos educativos para ser colocados en las prácticas de educadores-as, maestras-os y demás agentes y comunidad educativos[52].

Por consiguiente, nos encontramos frente a fenómenos nuevos que tienen que ser comprendidos para incorporarlos como procesos de mediación, por ejemplo, la inteligencia artificial va a liberar a los profesores de realizar muchas de las tareas aburridas y que ya no corresponden al momento histórico de una educación basada en información y acumulación de contenidos, lo cual exige trabajar la perspectiva no solo de lo que es hoy sino la proyección hacia el futuro, porque la IA que trabaja sobre la información existente ya comienza a desarrollar una producción propia en los círculos más refinados. En la misma lógica, la introducción de información por parte de cada estudiante a las grandes bases de datos existentes irá dando un perfil del tipo de pensamiento, aprendizajes, lógicas de razonamiento y toma de decisiones, entre otros, que alimentarán la posibilidad de conocimiento y control de cada individuo humano desde su más tierna infancia.

Ahí vuelve a mostrarnos la importancia de los clásicos que han pensado estos asuntos, en cuanto nos dan elementos para la reflexión de ellos y desde la lectura que hacían en su tiempo nos entregan pistas para avanzar en el presente. Allí encontramos cómo el pensamiento de la escuela de Frankfurt cuando no niegan los desarrollos de la ciencia y la técnica y muestran cómo son parte del desarrollo de la humanidad, pero la lectura ideológica de ella desde los poderes existentes y sus intereses hace que el sentido sea redirigido en función de éstos y, por lo tanto, el papel del pensamiento crítico es desentrañar la manera cómo aquello que sus autores mencionaron de los tres intereses del conocimiento, el técnico, el práctico y el de la emancipación, son los que orientan la manera cómo utilizo la tecnología[53][54].

  1. El capital reestructura su control

Para el pensamiento y la acción transformadora, se pone al orden del día la necesidad de dar cuenta de estas nuevas realidades, urgiendo nuevos caminos conceptuales, metodológicos, de acción, y de relaciones, lo cual va a requerir ser decantado en una lectura crítica con un nuevo horizonte teórico e histórico, y hacerlo recordando cómo el capitalismo occidental también está en permanente reconfiguración. Debemos recordar cómo este nuevo escenario se ha sido constituido en el largo camino de la modernidad desde unas homogeneizaciones que le han permitido construir un relato único del mundo (patriarcal, monocultural, racista y desigual), en donde bien sea en su versión liberal o en la más crítica emancipadora, ha dado forma a explicaciones universales que comienzan a discernirse en las nuevas condiciones del mundo y las particularidades de nuestros contextos.

La primera homogeneización sobre la cual se produce el capital es la biótica que, al construir el predominio de lo humano sobre la naturaleza y un sistema de objetivación de ella, produce un antropocentrismo que va a permitir una visión de exterioridad de la naturaleza, controlada por el tipo de razón descrito por Descartes cuando afirma que solo los humanos razonan y sienten, siendo todos los demás animales “autómatas mecánicos”. En el horizonte de estos tiempos, en el pensamiento latinoamericano ha emergido con fuerza propia la mirada sobre el Buen Vivir/Vivir Bien, en el cual se da cuenta de un mundo integral y una unidad entre lo humano y la naturaleza a ser recuperada en cualquier proyecto que se intente construir.

La segunda homogeneización, la cultural, ha permitido construir un relato de la modernidad centrado sobre la idea de progreso con un conocimiento universal de base eurocéntrico y norteamericano, el cual se constituye en el relato único para explicar el mundo, que a su vez permite esa organización de la sociedad entre desarrollo y subdesarrollo, moderno y premoderno, capitalista-precapitalista. A esta mirada desde los sectores críticos y desde la educación popular se ha venido haciendo visible la manera cómo emerge un Sur, que da lugar a hacer visible la diversidad, la diferencia, en un mundo donde las desigualdades son construidas por su negación y por la incapacidad de construir mundos pluriversos.

La tercera homogeneización, en marcha, es la educativa, e intenta cerrar el ciclo de un mundo organizado a través de patrones universales, que son establecidos a partir del STEM, para lo cual se construye unos estándares y competencias de referencia universal para vivir en este mundo orientado a humanos cuyo fin es la producción en donde la industria del conocimiento inicia un control sobre la educación. Curiosamente, de los diez primeros países en las pruebas PISA, ocho son asiáticos.

El capitalismo cognitivo ha reordenado y reorientado las transformaciones productivas, sociales y culturales de la sociedad a su servicio, y fundado sobre el control de base cognitiva, en el cual muchos trabajan con el conocimiento procesando datos frente a máquinas inteligentes, lo cual les permite elaborar la información para los nuevos productos y servicios, a la vez que capturan información proporcionada en su deambular cotidiano mientras viven su vida, van proporcionando la información que serán tomadas por las nuevas formas de sujeción invisible, y que será tratada a partir de nuevos medios técnicos, informáticos y la convertirán en bases para reformular los procesos del consumo y la producción que se desarrolla en las nuevas dinámicas productivas.

Estas nuevas realidades inauguran una forma de acumulación sobre nuevas bases y reestructura lo que hasta ahora había sido la existencia del capitalismo, no sólo en lo económico, sino también en lo cultural, lo social, lo político, generando procesos en los cuales el sistema social se rearticula a partir de la nueva apropiación y control de los flujos de información y conocimiento generados en la cotidianidad del vivir, circulando en red, convirtiéndose en la nueva materia prima (inmaterial) de nuevos procesos del conocimiento y la información, en donde es toda la vida, no sólo el trabajo, los que quedan sometidos a los procesos de apropiación e intercambio y que marcan una nueva manera de ser y de existir del sistema capitalista en estos tiempos.[55]

Se produce un nuevo escenario de poder en cuanto los mecanismos de control se van transformando. Ése es el lugar en el cual las resistencias toman formas nuevas, replanteando las del pasado y realizando nuevas configuraciones de ellas, ya que las mismas emergen en el terreno de la subalternidad, al encontrarse con sujetos en esta condición. Por ello, en estas nuevas emergencias replantean las del pasado, las transforman, realizando nuevas configuraciones de ellas, no en el sentido de que sean totalmente nuevas o todas nuevas, sino que se mezclan las de ayer y las de hoy produciendo nuevas maneras de ellas que exigen ser reconocidas para poder dinamizarlas en la vida social, ya que no están separadas praxis, pensamiento y resistencia.

Recordemos que todo poder construye sus formas y mecanismos de control y ello lo realiza a través de una serie de prácticas, estrategias, discursos, instituciones. Es eso lo que les permite construir una racionalidad del dominio, son ellas las que construyen esas subjetividades controladas. Es en esa articulación de esos diversos factores en donde el control toma su tiempo, su espacio, y al construir las opresiones y las dominaciones en sus intersticios se generan las resistencias como ese nuevo campo de fuerzas que emergen por los conflictos que se generan.

  • Nuevas dinámicas neocoloniales

Asistimos a una lucha en la esfera de la conciencia humana por construir pensamiento crítico y autónomo en estos tiempos, lo cual significa una lucha por los modos de vida, en cuanto vivimos un momento donde estas tecnologías y la IA se convierten en armas estratégicas en el mundo global y se convierten en factores claves en la redistribución del poder de estos tiempos que hoy exigen incorporar nuevos elementos de aspectos de lo trabajado en este texto. Para una mejor comprensión debemos reconocer que los desarrollos de la tecnología y su incidencia en el mundo que vivimos en lo social y en la infraestructura, seamos capaces de reconocer en una lectura multicausal sus incidencias en el mundo actual de los costos reales para desarrollar dicha revolución a nivel de metales, agua, trabajo, lo cual está generando nuevas formas de explotación de los recursos y nuevas subordinaciones económicas.

Estamos ante la IA que, entendida como un nuevo dispositivo tecno-político-científico y económico, el cual nos quieren encubrir con esa idea manejada durante tanto tiempo de desarrollo y objetividad. Esa transformación digital viene siendo impulsada por la OCDE, que desarrolló unos principios desde 2019[56], los cuales fueron adoptados por el G-20, dirigidos al “crecimiento inclusivo”, siendo estos los grupos que han estado a la cabeza del crecimiento del sector digital, el cual lo ha venido haciendo de una manera exponencial y siempre en alza. Su soporte, como lo decíamos atrás, el big data, se convierte en el núcleo central del valor económico de las empresas que tienen como base las tecnologías digitales y la IA, como uno de los aspectos con el más alto índice de expansión, no solo en sectores especializados sino también en la vida doméstica de los hogares. Ya hoy la mayoría de los teléfonos celulares incluyen sistemas de procesamiento soportados en la IA.

Ante estas emergencias brota una nueva cara de las características neocoloniales de estas tecnologías, visible en esa carrera que coloca las nuevas formas del control y del poder en la creación de ellas como campo de disputa geopolítica al que concurren las naciones que han dado forma a un multilateralismo que reorganiza el mundo y las transnacionales.

Como hemos visto con los ejemplos y la reflexión anterior, es necesario analizar los valores ideológicos que hacen presente quienes desarrollan y orientan y están a la cabeza del desarrollo de la IA y las nuevas tecnologías de la IV revolución industrial, en cuanto nos encontramos que eso que hemos llamado en el colonialismo adquiere en estas nuevas realidades una concreción práctica en los territorios, con una dimensión global en donde emergen las nuevas formas de dominación y dependencia bajo nuevos tipos de control y subyugación.

Se ha hecho evidente que ya no se depende solo del hardware y el software fabricados en el norte global, sino que ha logrado una sofisticación de un control fundado en los algoritmos y en esas dinámicas que construyen un sistema en el cual se procesan datos que van a tener una incidencia sobre la organización de la sociedad en los diferentes campos de educación, salud, información, procesos comunicativos, nuevos materiales, y en ese sentido emergen con una influencia potente la información, los datos, y la capacidad de procesarlos con su capacidad para lograr un agenciamiento público de ellos y por lo tanto, incidencia en las políticas.

Ese control hoy se da en pequeños grupos de empresas de las tecnologías y la IA, así como en pocos estados que tienen un control sobre las infraestructuras digitales y con la posibilidad de gestionar y controlar su uso, así como en suplantar y construir realidades, ejercicio que se realiza en una dinámica que se viene integrando a los canales tradicionales. Por ello, hoy algunas de las nuevas plataformas digitales se integran en forma no visible, muchas veces a nuestra vida cotidiana.

En este sentido, podemos afirmar que estamos asistiendo a la emergencia de nuevas formas de control que se instalan en los sujetos orientando su comportamiento, su voluntad, la conciencia y en muchos casos dirigiendo el pensamiento crítico y las resistencias, con las cuales habíamos enfrentado formas de control anteriores y ahora organizada como redes neuronales que tienen manifestaciones operativas en principios éticos y mociones, generando reacciones que no son controladas por las formas de conciencia tradicional.

Todo esto se está constituyendo a unas velocidades inusitadas y fue así como vimos en los procesos de la sindemia el auge de lo digital y lo remoto, con una arquitectura que tomando las redes neuronales como base generó una cadena de innovaciones que dio expresión también a una nueva masividad mediada por aparatos con su máxima expresión en el chat GPT.

Pudiéramos recapitular de las páginas anteriores y vemos cómo ese neocolonialismo de hoy toma forma muy visible en la nueva lucha por los recursos naturales, hoy más visibles en las “tierras raras”, mostrando una actualización del llamado: colonialismo mineral. También el consumo de agua y de energía asociado a la constitución de la “nube” como epicentro de las bases de datos y la necesidad de agua potable para enfriar sus servidores, lo cual ha llevado a un nuevo discurso ecológico con “estándares verdes” que se adecúan a los nuevos requerimientos de ese capitalismo cognitivo de plataformas digitales o alguno de los múltiples nombres que se le dan hoy para explicar esas nuevas formas que toma, así como el aumento en ese tipo de producción de los gases de efecto invernadero.

  • Buscando las educaciones de las globalizaciones

A partir de 1986, el mundo entró en una dinámica de modificaciones educativas, lo que hizo peculiar esos procesos, regados por el planeta, de continente en continente, de país en país, iniciando el tercer ciclo de impulso a la educación en la mitad del siglo XX. Los dos ciclos anteriores habrían sido: a) el de la masificación de la educación, una vez concluida la Segunda Guerra Mundial; y b) el de las reformas curriculares de los años 70(77)[57]. Fue la época de la asesoría de los organismos multilaterales en las agendas nacionales y sus correspondientes agencias para cada lugar. En América Latina tuvo preponderancia el Banco Mundial (BM) y el Interamericano de Desarrollo (BID), y muchas personas se preguntaron el porqué de su presencia tan reiterada en los ministerios de educación, colocando su agenda para las nuevas leyes de educación78[58], que marca esa primera generación de reformas educativas experimentales, vía descentralización implementada en las dictaduras militares de Chile, Argentina y Corea, tarea en la que fueron muy eficientes.

Debido a ello, hoy tenemos esa segunda generación de nuevas leyes de educación en más de 200 países, con las que se da respuesta a ese cambio de época (…). Para nuestro país es la ley 115 del año 94, y la 30 de 1992, que regula las universidades. En esta fase también se va a iniciar la desvinculación de los organismos internacionales en sus responsabilidades con el tema educativo, por ejemplo, Unesco, dejando tales responsabilidades en manos de lo privado y el mercado, sobre todo después de la Conferencia Mundial de Educación Superior (París, 1998).

En este período, un caso interesante es el de Bolivia, que vivió un proceso de concertación para su ley de educación en el gobierno de Paz Zamora (1989-1993), pero al llegar el gobierno de Sánchez de Lozada (1993-1997) negó lo construido con la sociedad civil y las organizaciones sociales; y con la asesoría del Banco Mundial –entre ellos algunos expertos chilenos, incluso varios de raíz crítica– elaboraron una de las leyes más neoliberales del continente.

Las leyes educativas de primera generación se experimentaron en Corea, Chile y Argentina, bajo gobiernos autoritarios y dictaduras militares, convirtiendo a estos países por largo rato en lugares de referencia para visitar y observar en forma directa cómo se desarrollaba el cambio educativo para los tiempos presentes. Pero poco a poco se fue impulsando la transformación, promoviendo cambios más de fondo a través de las leyes de la segunda generación, que a pesar de existir la matriz básica para ellas (ver libro citado anteriormente) en la coordinación del Banco Mundial, en muchos lugares tales leyes tomaban rumbos y especificidades propias, que se salían del marco determinado.

La relativa autonomía de los países, y la masa crítica existente en ellos sobre el tema, terminó en ese período por introducir en las leyes muchos criterios y concepciones críticas, como por ejemplo de currículos contextualizados y de autonomía de los centros, y dieron un lugar importante a las comunidades educativas, como es el caso del movimiento pedagógico en Colombia y otros lugares del mundo, a lo cual los organismos multilaterales respondieron con un proyecto de calidad que buscaba los comunes internacionales para un mundo que comenzaba a llamarse de globalización y cambio tecnológico, basado en un discurso de cambio y tecnocrático, que pretendía despolitizar el discurso educativo.

En el mismo período de preparación y desarrollo de las nuevas leyes educativas que marcan el paso de la primera a la segunda generación de las mismas, los organismos multilaterales van articulando las agencias de Naciones Unidas para fijar un rumbo a la educación, y para ello organizan eventos en los cuales cooptan parte de la intelectualidad progresista de la época, siendo los dos más significativos el encuentro de Jomtien (Tailandia, 1990), donde se introduce la categoría de “necesidades básicas de aprendizaje”79[59] como idea que posteriormente dará forma a un retorno al instruccionismo por la vía de los “derechos básicos de aprendizaje” (DBA). A partir de este proceso se desarrollan las metas del milenio en educación y se proyectan las del desarrollo sostenible 2030.

La Unesco organiza en 1993 una comisión para pensar la educación y la cultura en un mundo globalizado, la cual publica en 1996 su documento fijando el norte de lo que se va a denominar los cuatro aprendizajes básicos: aprender a conocer, aprender a ser, aprender a hacer y aprender a convivir, convirtiendo este texto en una especie de biblia del capitalismo globalizado que se estudia por todo el mundo de la academia como el fundamento “técnico” y de objetivos de la educación de este tiempo80[60].

  • Asaltos a la pedagogía

En coherencia con el planteamiento que venimos haciendo en este texto, se han venido dando a partir de las modificaciones en el mundo de la cuarta revolución industrial transformaciones profundas en los diferentes ámbitos de la vida que reorganizan un escenario que ya había denominado el premio nobel de física George Charpak como una mutación, y en el sentido de las palabras de Estanislao Zuleta al iniciar este texto, la educación se convierte en un campo de combate.

Ahí, la pedagogía vive un asalto constituido desde los organismos multilaterales orientados por la visión norteamericana que se toma la orientación de la educación mundial específicamente a partir del control de dichos organismos y en la misma Europa a partir del control que establece para la educación universitaria en lo que se ha denominado la cumbre de Bolonia. Esa mirada busca el reemplazo de la pedagogía por la didáctica, y en el asalto busca reducirla a mínimos específicos en coherencia con cada disciplina, y eso se comienza a ver en una serie de directrices que van directamente a las políticas internacionales con carácter impositivo en muchos casos.

A nivel de formación, aparece un modelo empresarial centrado sobre el individuo exitoso, el desarrollo personal y el sujeto emprendedor. Los modelos que se le proponen a este nuevo sujeto de educación están fuera de la escuela y él lo que debe hacer es apropiarse de ellos, los cuales le enseñarán en su formación para ser mejores profesionales (empresarios de sí). Por ello, las herramientas básicas de las que se apropiarán serán las nuevas herramientas tecnológicas de la tercera y cuarta revolución industrial y las didácticas específicas a las disciplinas que les garantizarán el arte de enseñar para estos nuevos tiempos.

Por ello, el giro de la formación de docentes centrado en una actividad que se aprende y la repite en su quehacer lleva a que la profesionalización sea nuevamente enunciada como capacitación en competencias, diseños, estrategias de evaluación, ayuda emocional, coaching, haciendo de la pedagogía algo instrumental, un aprestamiento a individuos para aprender el desarrollo de competencias comunes a todas y todos.

Esta nueva generación de contrarreformas inicia el desmonte de los elementos progresistas de la segunda generación de nuevas leyes de educación, proceso que a nivel internacional tiene como referencia a la oCdE82 que, como tanque de pensamiento del capitalismo globalizado, orienta las denominadas “buenas prácticas” del club de los países ricos. En educación, el lugar más visible son las pruebas pisa a las cuales debe someterse cualquier país que quiera ingresar o tener relación con dicho organismo, como fundamento de su asesoría y monitoreo en este aspecto.(…)

Sin embargo, estas políticas educativas han sido muy cuestionadas al interior de los países miembro de la oCdE. En el 2014, profesores e investigadores europeos y americanos le enviaron una carta a Andreas Schleicher, responsable de educación y competencias de la organización mencionada, donde denunciaban el impacto mediático de los resultados de sus pruebas y los cambios solicitados para la educación de sus países por políticos y la sociedad en lo que denominaron “el shock del pisa”, lo que a su vez generó la multiplicación de los exámenes en cada país, así como soluciones de corto plazo que no permiten construir un proyecto educativo que asimile lo enseñado83[61].

Estamos ante la evidente apropiación, cada vez mayor, de la educación como un asunto técnico objetivo, y el giro tecnocrático lo asumen los organismos multilaterales y los ministerios de educación de los respectivos países países. Realidad desnuda en el Foro mundial de educación en Incheon (Corea, 2015), caracterizado por la presencia mayoritaria de grupos empresariales, las transnacionales educativas, y la presencia de sectores de la tecnología, informática y las editoriales. Esa manera cómo estos grupos de poder entienden la tecnología, va llevando a un discurso de sustitución de la pedagogía por la tecnología de la enseñanza, trabajándola como técnicas y herramientas de transmisión del conocimiento y la implementación de modelos de virtualización educativa. Un ejemplo significativo es el proyecto del BID, que agenció un modelo de “enseñanza invertida”, el cual aprovecha la infinidad de aparatos de tecnología usados por la gente joven, y propone un proyecto o modelo de “aprendizaje casero”, basado en la presencia de esa tecnología y en la existencia de videos masivos; la evaluación sería el lugar de la escuela. Pocos grupos críticos fueron invitados a estas muestras educativas del capital internacional y los organismos multilaterales, lo cual originó una carta de la intelectualidad mundial denunciando la cooptación de la Unesco por banqueros y empresarios84[62].

Esta mirada de control hace 40 años se enfrentó y dio origen al movimiento pedagógico colombiano cuando se enfrentó la política curricular que traía de Talahassee los funcionarios becados allí orientados por lo que denominamos en su momento “un currículo a prueba de maestros” y que reducía la idea de pertinencia a que el contexto se adecuara a la propuesta del instruccionismo propiciado desde la pedagogía educativa skinneriana. En este período posterior a la ley 115 de 1994 y el primer Plan decenal, últimos destellos de la incidencia del movimiento pedagógico en política pública, hemos visto una serie de procesos en los cuales se busca disolver la pedagogía para evitar el pensamiento crítico que ella propicia y generar un didacticismo de solo aplicación instrumental de técnicas.

Va a ser un proceso paulatino de una legislación que va desmontando los elementos más progresistas de la ley 115 y se va montando toda la política neoliberal en educación orientada por el STEM, en donde la empresa privada comienza a tener una mayor presencia en las escuelas públicas introduciendo patrocinios afines al proyecto de las didácticas de esas materias STEM y patrocinios tecnológicos para potencializar las competencias y los estándares en diferentes áreas. Para ello coloca un discurso de “experiencias exitosas” que invitaban a un cambio solo al interior del modelo, donde se coloca un rector gerente que va a reprimir a los maestros y maestras que desarrollaban experiencias transformadoras e innovadoras y eran acusados de “problemáticos” y llevados a sesiones de coaching para convertirlos al nuevo discurso.

Entre las principales prácticas reconocidas de ese asalto nos encontramos con las siguientes:

  1. La despedagogización, en la cual se reduce el ejercicio educativo a los contenidos de las disciplinas de saber, minusvalorando la pedagogía.
  2. La desprofesionalización docente, mediante la cual el saber fundante de la acción educativa tiende a desaparecer.
  3. El apagón pedagógico global, donde se busca reemplazar la actividad educativa y pedagógica hacia las tecnologías, las neurociencias, y el uso de los aparatos.
  4. El homeschooling, que aísla y priva al estudiantado de sus necesarias relaciones de socialización con pares de edad y la construcción de aprendizajes humanos.
  5. El aprendizaje inverso, donde se privilegia la capacidad de dar respuesta a las pruebas nacionales e internacionales, y se amplía el aprendizaje por plataformas.
  6. La didactización de las disciplinas, que buscan reemplazar todo el ejercicio pedagógico amplio de interacción humana por didácticas específicas por algoritmos.
  7. La crítica a los movimientos sociales de la educación, señalándolas como inmovilistas, que no permiten la adecuación y la innovación a partir de las nuevas realidades.
  8. El filantrocapitalismo (think tanks), en donde los tanques de pensamiento internacionales inciden en las políticas nacionales a través de agentes que replican las propuestas educativas de la OCDE.

El STEM redirecciona las transformaciones

  • El capitalismo cognitivo. Se reordena la educación desde el STEM, a lo que los coreanos le agregaron A por la necesidad del diseño para la tecnología.
  • En el cambio de época, el capital constituye una propuesta investigativa para la escuela soportada en el STEM y el positivismo.
  • En el paso entre la tercera y la cuarta revolución industrial, el capital propone una didáctica soportada en la IA generativa y las tecnologías (fast-track).
  • En la crisis ambiental, el capital organiza los proyectos transversales (PRAES) soportados en el STEM.
  • En el surgimiento de lo pluriverso, el capital los trabaja como aspectos de diversidad y folclórico, no trabajado para las pruebas en su idea de calidad.
  • En la sindemia, se ha reintroducido en la escuela un discurso sobre las emociones, el cuidado, el autocuidado en la vieja manía de curriculizar los problemas.

Crisis en el oficio de maestra-o

La asimilación de la escuela a las dinámicas de homogeneización propuestas por los organismos multilaterales a través de decretos ministeriales va a producir un nuevo tipo de control sobre el trabajo docente, el cual vive un fenómeno de centralización y en la reorganización del sistema construye como su fundamento las competencias, los estándares, índice sintético de calidad, con unos criterios de calidad determinados por la evaluaciones, las cuales uniforman el sistema educativo que pudiéramos sintetizar en estas cuatro grandes características.

  1. La vida escolar se define y se construye desde afuera

 El tipo de rector que es nombrado en muchos casos a través de evaluaciones y de pruebas donde los aspectos educativos más allá de la legislación escolar no son tenidos en cuenta. Por eso terminan siendo una especie de intrusos o extraños a la vida escolar, ya que su función va siendo reducida a un control y recolección de una serie de evidencias de tipo administrativo dirigida a cumplir requerimientos de ejecución presupuestal y que no sirven a un modelo de gestión que las integre al mejoramiento escolar.

De igual manera, bajo el pretexto de una idea de calidad y de rigor, la escuela se va llenando de agentes externos que hacen presencia en ella, supuestamente para colocar los tipos de asesoría para la innovación, las orientaciones escolares, los simulacros de evaluaciones, el control de las violencias y demás curriculización de los problemas que tienen un impacto en la escuela. Asimismo, aparecen universidades y ONGs que trazan y forman en esos lineamientos internacionales convirtiendo al maestro y la maestra en ejecutores de programas diseñados por fuera de la institución. Todos estos elementos confluyen en una pérdida de autonomía de los centros y docentes que en muchos casos los colocan en correr atrás de modas educativas y pedagógicas, en muchos casos planteadas como pedagogías “críticas”.

  1. Se construye una relación de control tecnocrática de maestros y centros

A las directivas señaladas en el punto anterior, se produce una organización administrativa que al hacerse desde fuera centra su control en la manera cómo se cumplen los requerimientos de las secretarías de educación, quienes a su vez lo hacen desde las orientaciones del ministerio del ramo, que a su vez siguen los lineamientos de los organismos multilaterales, que en últimas buscan consolidar esa homogeneización.

Los criterios, programas, dinámicas son siempre asesorados por expertos y en algunos casos por maestros que pasan a cumplir funciones administrativas lejanos a los propios centros, quienes valoran y determinan los incentivos para las instituciones basado en la manera como se cumplen esas políticas que terminan avaladas por esa descentralización centralizada en la cual desaparece el sentido social y la relación comunitaria de la escuela.

  1. La evaluación, criterio básico de calidad

La calidad sobre la cual se soporta esa nueva configuración de la nueva escuela del neoliberalismo en la cuarta revolución industrial está basada en las pruebas estandarizadas de una evaluación censal que se convierte en indicador básico de resultados, en cuanto encadena las internacionales PISA con las nacionales SABER. Para ello, el ranking se convierte en criterio que ordena la vida de las escuelas y establece los elementos de competencia entre ellas.

Para algunos estas se convierten en las administradoras del miedo en las instituciones, tanto para docentes, estudiantes  y directivos, lo cual ha ido multiplicando en la sociedad personas que a nombre de la evaluación determinan que su saber es técnico-objetivo, produciendo una racionalidad técnica de la misma evaluación, lo cual ha hecho proliferar los simulacros para preparar las pruebas haciendo que lo importante sea aprender una serie de técnicas para responderlas, y el aprendizaje logrado muy limitado de mínimos, convirtiendo la pedagogía en una caja negra forjando en la educación de este tiempo a partir de las nuevas tecnologías, un instruccionismo de nuevo tipo.

  1. Los agentes educativos como receptores de políticas de los tanques de pensamiento

Los think-tanks mundiales y regionales del BID, BM, Diálogo Interamericano, reorganizan la geopolítica del conocimiento en un nuevo nexo sociedad civil-estado-empresarios. Sus producciones son promocionadas como científico objetivas y técnicas con una política basada en evidencias, las cuales se hacen visibles en esa reorganización escolar.[63]

Su concepción busca posicionar la educación como una ciencia y un sector de la economía o de las ingenierías, haciendo el énfasis en la denominada revolución tecnológica y en la asesoría a las reformas educativas en cada país y la introducción de las nuevas dinámicas gestadas en los cambios que se están viviendo. Allí se garantiza esa homogeneización generada en los organismos multilaterales y en ellos como los nuevos factores de incidencia en política pública. Por ese camino se sigue reduciendo la escuela a una empresa educativa y, por ello, hacen del mercado un especialista en administrar currículos.

Ese ha sido el trabajo que ha realizado en la escuela el capitalismo de finales del siglo anterior y en lo corrido de éste, construyendo su fundamento en un individuo que se ha forjado desde las competencias individuales adquiridas a través de las prácticas escolares, fundadas en la meritocracia que le otorgan las habilidades para responder pruebas, experto en repetir y aprobar exámenes, diestro en las habilidades que requiere el mercado, fruto de esas didácticas fundadas en el logro individual, preparado para encontrar su lugar como capital humano en su articulación al mundo del trabajo, en donde la formación recibida ha construido una subjetividad en la cual ha comenzado a incorporar las tecnologías  y la IA como el factor fundamental de innovación y cambio en la escuela y en la educación.

Esto comienza a ser reforzado por unos procesos tecnológicos que sustituyen la presencia física a la vez que hacen la desposesión de los datos y de la información constitutiva de las personas, de la cual se apropian con los algoritmos. Y, de otra parte, haciendo que el consumo de sus productos sea realizado por individuos. Basta mirar las redes, las plataformas, los Smart phones, así venga de múltiples fuentes termina forjando una interacción con individuos, sujetos aislados, a los que ingresa a su lógica de control a través de esos algoritmos, lo que les ha permitido intervenir en las campañas políticas. El ejemplo de Marck Zuckerberg en las campañas políticas de EEUU y de Inglaterra, en donde se puede observar cómo estas empresas pasan a formar parte del poder político haciendo visible ese capitalismo autocrático que ha venido desarrollándose en este siglo también en Rusia y en China.

3.5 Lo digital como nuevo sistema cultural

La emergencia de las tecnologías con una fuerza importante en la tercera y cuarta revolución industrial va a ampliar y replantear elementos de las diferentes educaciones, formal-no formal-informal, haciendo obsoletos algunos de los sistemas de mediación educativa y pedagógica construidos en a primera y segunda revolución industrial y en las transiciones de la tercera, mostrando además otros caminos para la gestión educativa.

De igual manera, surgen los sistemas culturales de mediación basadas en el lenguaje digital que se hace mosaico con el oral y el escrito, generando caminos disruptivos, los cuales hacen visible que el problema no es solo de acceso instrumental a los aparatos y programas (ferretería), lo cual pide un abordaje integral que reconozca los procesos del hardware, del software, de los nuevos sistemas culturales que se construyen con ellos como nuevas realidades emergentes y la manera como dan lugar a sistemas de mediación educativa y pedagógica construidos de forma inter y transdisciplinaria por los actores educativos.

Este nuevo sistema de mediaciones culturales genera parte importante del sentido común de esta época, lo cual nos lleva a pensar a muchos de igual manera, creando un pensamiento tipo en el cual estamos normalizados, en donde nos hacemos aparentemente en un mundo en cambio pero de la misma tribu donde se piensa, se desea, se siente, de acuerdo a ese sistema que se constituye a esas formas donde quedaríamos atados a un nuevo sentido común que se instaura y nos hace pensar y actuar del mismo modo[64]. La sindemia[65] nos mostró cómo la teoría que habíamos repetido en el inicio de la transición entre la tercera y la cuarta revolución industrial de hablar de los jóvenes como “nativos digitales”[66], realmente eran nativos de redes sociales por el consumo más simple y menos elaborado de ellas.

Esto abrió un debate en los sectores críticos, en cuanto algunos comenzaron a hablar de la necesidad de convertirlos en prosumidores, reconvirtiendo lo que les mandan orientados al consumo para transformarlos en productores digitales. Sin embargo, desde miradas más críticas, señalaron cómo esa reelaboración los dejaba en la categoría de “influencers” o “youtubers” y elaboraron la teoría del “emirec” (apócope de emisor-receptor) para esas nuevas reelaboraciones de contenidos que llevaran, en el sentido de las elaboraciones, no los roles de emisores o receptores sino de mediadores[67].

Estas nuevas búsquedas nos colocan frente a unos escenarios que deben trabajarse más allá de los sentidos que le vienen dando la construcción basada en el individualismo y la subjetividad derivada de ellos como la tarea central de la educación y la escuela. Un acercamiento rápido a esas características que comienzan a ser centralizadas por el neoliberalismo en esta fase para apropiarse en su perspectiva de las tecnologías serían las siguientes:

  1. La subjetividad individualista de ese sentido común

Nos encontramos con un ecosistema digital que sale de la sociedad disciplinaria clásica en donde ahora las tecnologías y la IA van a cumplir parte de ese papel que cumplían las escuelas, fábricas, prisiones, con una nueva normalización para construir cuerpos y cerebros dóciles, en donde las nuevas tecnologías pasan a ocupar un lugar central a ello convirtiendo al cuerpo como centro de ese nuevo control en el cual el cerebro es el fundamento de esa singularidad individualizada, generando nuevas formas de control y construcción de subjetividades que se asumen en el sentido común de esta época.

Para ello se hace central una sociedad del rendimiento, que construye la idea de que gozamos de una libertad individual ilimitada convirtiéndonos en productos y productores de esa cadena generada en la tecnología y la IA. Eso hace que se coloque a éstas en el centro de la vida con un ser humano convertido en esclavo de su creación (en el sentido de páginas anteriores que hablan de cómo y de dónde salen estas tecnologías y la misma IA). Y ahora, a través de un control “mágico” aparece por encima de los diferentes aspectos de la sociedad sin control político y sin ética al servicio de los GAFAM y los intereses de sus dueños.

  1. Una formación basada en un hacer orientada al consumo

Se reorganiza la formación en todos los sistemas educativos que viven un período de cambios y aparece una construcción de mediaciones donde nos dicen que el nuevo fundamento son la información, la comunicación y la interconectividad a través de las nuevas tecnologías, lo cual va a permitir que ellas sean ilimitadas. Ahora entonces, en ese control emerge una nueva meritocracia fundada en el manejo instrumental ilimitado, lo cual nos plantea abandonar los vínculos que constituían las relaciones sociales del pasado, construyendo un nuevo sujeto que se autosatisface en relación con lo virtual y lo digital a manera de los aparatos que usa y se convierten en reemplazo del otro presencial, al cual ya no extraña en cuanto se autosatisface en el mundo que construye.

Esa meritocracia premiará con sus estímulos de calificaciones, triunfos escolares, menciones, dinero esas tareas individuales que informo con mis evidencias y que construyen el campo de disputa en donde actúa a lo largo de la vida y lo explico como acciones individuales del emprendimiento propiciado por la libertad individual, unas experiencias exitosas de las cuales soy gestor por mis atributos, desapareciendo cada vez más el horizonte colectivo, ya que es la autoridad en muchos casos automatizada en los sistemas virtuales y digitales cada vez menos lo presencial que me da el visto bueno instalando un nuevo sentido común creador e indicador del éxito.

Como vemos, el logro de esa nueva libertad que me lleva al triunfo es el indicador de que soy un individuo exitoso que ahora lo proclamo por las redes como evidencia, como suma de individuos, muchos de ellos sin proyectos comunes, sin relaciones sociales, pero sí avalados en un nuevo escenario digital el cual es muy visible en la película “Parásitos”, en donde al perderse los referentes de grupo y de sociedad, la moral termina siendo lo que me den las competencias logradas.

  1. Agenda

En coherencia con lo planteado y reconociendo las transformaciones que vivimos y que tocan profundamente nuestro quehacer, en la perspectiva de Freire que nos plantea la necesidad de poder reconocer la ética y la política presentes en el trabajo educativo más allá del entrenamiento estricto tecnicista y de Estanislao Zuleta de que esta educación de hoy es también un campo de combate contra la injusticia y la ignominia, surgen unas tareas urgentes para los educadores y educadoras que nos seguimos articulando en y desde los movimientos sociales. Desde mi perspectiva, ellas serían:

  1. Ampliar la idea de derecho a la educación e incluir en ello para todos los núcleos de la población tener acceso de forma integral a las nuevas realidades que soportan las nuevas tecnologías, la IA y la comprensión del nuevo sistema cultural que emerge en los territorios.
  2. La escuela, campo en disputa. Se volvió moda hablar de cambio y de las tecnologías como parte de la interculturalidad. Exige tener posición y claridad sobre los tiempos que corren.
  3. Desatar la innovación, transformación, desde cada escuela para romper los sistemas cerrados de administración escolar generados en estos 20 años de trasvase de las políticas internacionales, de arriba hacia abajo.
  4. Convertir la escuela en lugar central de la reinvención de las comunidades territoriales de práctica, de aprendizaje, de saber, de conocimiento, de innovación, de investigación y de transformación.
  5. Necesario que la escuela, la educación y las mediaciones tecnológicas en ellas sean pensadas por los actores-actrices sociales, las comunidades y la sociedad, que la conviertan en un asunto de todas y todos.
  6. Una escuela que construye el nuevo vínculo intergeneracional desde la comprensión de las nuevas formas de acceder a la realidad, más allá de lo cognitivo y lo racional (nuevos lenguajes, cuerpo y corporalidades, tecnologías, entre otros).
  7. Reconocer y construir los nuevos sistemas y procesos pedagógicos de mediación, en donde están el lenguaje digital, las tecnologías, la IA, y las mediaciones de la virtualidad que afectan las relaciones humanas, lo que implica construir el movimiento pedagógico desde las geopedagogías.
  8. Un maestro y una maestra productores de su quehacer a través de su práctica y productores de saber y conocimiento que replantea la formación de docentes y su lugar en la relación con las tecnologías y los algoritmos.
  9. El pensamiento, la acción, y las institucionalidades críticas deben ser reinventadas a la luz de las interculturalidades, que nos hagan ciudadanas y ciudadanos del mundo (ciudadanía digital incluida), pero hijas e hijos de la aldea.
  10. El sindicato y los movimientos sociales de la educación deben transformarse, reconociendo que hay una unidad inseparable y deben estar presentes en las luchas y es lo político, lo gremial, lo social, lo pedagógico y lo público y lo digital (incluida la IA) como una unidad para vivir y aprender juntos.
  11. La interculturalidad, asumiendo en ellas lo tecnológico y la IA, exige un nuevo estatuto ético, que replantea los fundamentos sobre los cuales ha estado soportada la institucionalidad educativa, en lo micro, meso y macro.

Para concluir, en este horizonte de nuestra tradición y que hoy enunciamos con la posibilidad de una educación que nos haga ciudadanas y ciudadanos del mundo e hijos de la aldea cerremos con estas palabras del pensamiento Nasa que nos recuerda de una manera muy sabia la integralidad de las búsquedas que nos acompañan en estos tiempos.

“La palabra sin la acción es vacía.

La acción sin la palabra es ciega.

La acción y la palabra por fuera del espíritu de la comunidad

Es la muerte.”

Pensamiento nasa

Referencias

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[1] Freire, P. Pedagogía de la Indignación. Madrid: Morata. 2001. pp. 136-137.

[2] Zuleta, E. Educación y Democracia. Bogotá. Editorial Planeta. 2016.

[3] Apartados tomados del texto “Las insurgencias pedagógicas” publicada en la revista Educación y Ciudad No. 50 (enero – junio de 2026). https://revistas.idep.edu.co/index.php/educacion-y-ciudad/issue/view/200

[4] Este término, desarrollado por Merrill Singer, se refiere a un momento en el cual dos o más enfermedades se entretejen haciendo un daño mayor que la suma de las dos. En este caso, una es la pandemia biológica del Covid-19, la otra es la crisis social de la humanidad profundizada por el neoliberalismo, que había desmontado el Estado de bienestar y la salud privatizándolos.

[5] Charpak, G. y Omnés. Sed sabios, convertíos en profetas. Barcelona. Anagrama. 2005, pp. 15-16. Charpak G., Léna P., Quéré Y. «Los niños y la Ciencia. La aventura de la mano en la masa. Ciencia que ladra. Serie Mayor. Editorial Siglo XXI. 1ª Edición. Argentina

[6] Mejía, M. R. Educación(es), escuela(s) y pedagogía(s) en la 4a revolución industrial desde nuestra América. Bogotá. Ediciones desde abajo. 2020.

[7] Boutang, Y. Le capitalisme cognitif. La nouvelle grande transformation. París. Ediciones Amsterdam. 2014. Bonilla, L. Zombis políticos. Disponible Zombis Políticos – Luis Bonilla-Molina

[8] Mesa, G. El ambientalismo popular. Bogotá. Ediciones desde abajo. Colección Primeros Pasos. 2018.

CEDEPAZ-Planeta Paz. Transiciones populares andino-amazónicas y Pacífico. Bogotá. 2024.

[9] Rodríguez, D., Taborda, M., Toscano, N. Resistir para reexistir. La discapacidad desde una perspectiva crítica. Bogotá. Ediciones desde abajo. Colección Primeros Pasos. 2020.

[10] Ruiz, J. Masculinidades posibles. Otras formas de ser hombre. Bogotá. Ediciones desde abajo. 2018.

[11] Este término, desarrollado por Merrill Singer, se refiere a un momento en el cual dos o más enfermedades se entretejen haciendo un daño mayor que la suma de las dos. En este caso, una es la pandemia biológica del Covid-19, la otra es la crisis social de la humanidad profundizada por el neoliberalismo, que había desmontado el Estado de bienestar y la salud privatizándolos.

[12] Santos, B. de S. La cruel pedagogía del virus. Bogotá. Editorial libre. 2020.

[13] Gramsci, A. Cuadernos de cárcel. México. Juan Pablo Editores. 2010.

[14] Escobar, A. La invención del desarrollo. Cauca. Universidad del Cauca. 2014.

[15] Mejía, M. R. La(s) educación(es) de la(s) globalización(es). Entre el pensamiento único y la nueva crítica. Bogotá. Desde abajo. 2006.

[16] IPCC. Sexto informe de evaluación del cambio climático 2022. Disponible en https://www.unep.org/es/resources/informe/sexto-informe-de-evaluacion-del-ipcc-cambio-climatico-2022

[17] Gudynas, E. Transiciones postextractivistas, justicias y derechos: mutuamente necesarios. Bogotá. Desde abajo. 2022.

[18] Naciones Unidas., La Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible: una oportunidad para América Latina y el Caribe (LC/G.2681-P/Rev.3), Santiago. 2018.

[19] Cortina, Adela. Aporofobia, el rechazo al pobre. Un desafío para la democracia. Barcelona: Paidós, 2017.

[20] Parásitos. Película coreana ganadora del premio Óscar 2020.

[21] Durante la campaña presidencial 2024 en Estados Unidos, el denominado Project 2025, con el liderazgo del Heritage Foundatiion y más de cien organizaciones de la derecha con la consigna: “devolverle el gobierno al pueblo”, plantean despedir burocracia y en especial, con incidencia cultural, para construir un “ejecutivo unitario” con el que triunfaron los republicanos.

[22] Latouche, S. y Harpagés, D. La hora del decrecimiento. Barcelona. Octaedro. 2011. También: Mazzucato, M. Misión economía: una guía para cambiar el capitalismo. Madrid. Taurus. 2021.

[23] Rivas, P. Trump retira a Estados Unidos de la Convención marco sobre cambio climático y otras 66 organizaciones internacionales. En: Other News, enero 2026.

[24] Rodríguez, S. Obras completas (dos volúmenes). Caracas. Universidad Simón Bolívar. 1975.

[25] Freire, P. La pedagogía del oprimido. México. Siglo XXI editores. 2005.

[26] Santos, B. de S. Una epistemología del sur. La reinvención del conocimiento y la emancipación social. Buenos Aires. Clacso, Siglo XXI Editores, Asdi. Recuperado de https://secat.unicen.edu.ar/wp-content/uploads/2020/03/BONAVENTURA-SOUSA-EPISTEMOLOIGIA-DEL-SUR..pdf

[27] Apartes de mi texto “Las tecnologías de la IA y la educación (Reflexiones iniciales, borrador en construcción). 2025.

[28] Observatorio UFAL. Enrique Dussel y otra mirada de la historia universal. [archivo de video]. 2023. En Enrique Dussel y otra mirada sobre la historia universal (youtube.com)

[29] Pamparacuatro, J. La Lingüística cartesiana de Noam Chomsky (Parte I): Un error histórico. Lingüística en la red. Artículo en línea 25/07/2017. En https://linred.web.uah.es/articulos_pdf/LR-articulo-13052017.pdf

[30] Morosov, E. La locura del solucionismo tecnológico. Buenos Aires – Madrid. Katz editora. 2015.

[31] Villorio, J. No soy un robot. La lectura y la sociedad digital. Barcelona. Anagrama. 2024.

[32] Evgeny Morosov. Podcast Long piece (¡in Croatian!) on Brodey, the Environmental Ecology Lab (sobre el laboratorio de ecología ambiental). En https://x.com/evgenymorozov/status/1831765815596642520?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Etweet

[33] Negroponte, N. Ser digital [traducción de Silvina Rodríguez Picaro]. Argentina. Editorial Atlántida. 1995.

[34] Brodey, W. «Soft Architecture: The Design of Intelligent Environments», Landscape 17:1 (Autumn 1967), 8-12, HTML.

Brodey, W. y Lindgren, N. «Human Enhancement through Evolutionary Technology», IEEE Spectrum 4:9 (September 1967), 87-97.

Brodey, W. y Lindgren, N. «Human Enhancement: Beyond the Machine Age», IEEE Spectrum 5:2 (February 1968), 79-93.

Brodey, W. «Building a Creative Environment», Innovation 5 (1969), 2-9.

[35] Evgeny Morosov. Podcast On the 51st anniversary of the coup in Chile, an excerpt from the French edition of The Santiago Boys

https://x.com/evgenymorozov/status/1831765815596642520?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Etweet

[36] Stallman, R. El Manifiesto GNU. 1984. Disponible en: http://www.gnu.org/gnu/manifesto.html

Stallman, R. Software Libre para una sociedad libre. Madrid: Traficantes de Sueños. 2004.

[37] 20º Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libre: Herramientas de Software Libre Para el Fortalecimiento de la Ciberseguridad. https://eventos.unad.edu.co/repositorio-de-eventos/20-festival-latinoamericano-de-instalacion-de-software-libre-herramientas-de-software-libre-para-el-fortalecimiento-de-la-ciberseguridad

[38] Who is Wikileaks’ Julian Assange and what did he do? BBC. 26 de junio de 2024.  https://www.bbc.com/news/world-us-canada-68282613

[39] Jellousin, T. La primavera árabe, el despertar de la dignidad. Madrid. Alianza editorial. 2018.

[40] Kurzweil, R. La singularidad está cerca. Lola Books traducción al castellano del original en inglés de The Singularity is near, 2005). 2012.

[41] Varoufaquis, Y. Tecnofeudalismo, el sigiloso sucesor del capitalismo. Madrid. Deusto. 2024.

[42] Programas automatizados para reemplazar tareas humanas de corte predefinido y repetitivas.

[43] Miranda, C. Derecho Internacional y catástrofe humanitaria en Gaza. CIPER Chile. 07.06.24. Recuperado de https://www.ciperchile.cl/2024/06/07/derecho-internacional-y-gaza/

[44] Vega, R. El primer genocidio inteligente de la historia (inédito).

[45] Huyue, A. High Wire. How China Regulates Big Tech and Governs its Economy. Oxford University Press. 2024.

[46] El diario El Espectador, 25 de marzo de 2025, páginas 42-43, muestra cómo el programa Watson de IA que usa la fiscalía de Colombia, está preocupando a los expertos sobre el uso que se viene haciendo de él sin problematizar y recogiendo los casos según lo resuelva la misma inteligencia. Esto ha venido generando problemas en el debido proceso.

[47] Zavrŝnik, A. Justicia penal, sistemas de inteligencia artificial y derechos humanos.

[48] Esta sección se ha tomado de Mejía, M. R. Educación(es), escuela(s) y pedagogía(s) en la cuarta revolución industrial desde Nuestra América Tomo III. Quito. Fe y Alegría Ecuador. Movimiento de Educación Popular Integral y Promoción Social. 2021.

[49] Para ampliación, ver: Mejía, M. R. “Los movimientos educativos y pedagógicos del siglo XXI”, en: Revista Internacional de Filosofía, Nº 58, 2010 y en: Revista Ciencia Política, Nº 11, 2011.

[50] Rifkin, J., La era del acceso. La revolución de la nueva economía, Buenos Aires, Paidós, 2000.

[51] Amin, S., Crítica de nuestro tiempo. A los 150 años del Manifiesto Comunista, México, Siglo XXI, 2001.

[52] Worlok, K. GAFAM in Education. How Google, Apple, Facebook, Amazon and Microsoft are Shaking Education Markets, Outsell Company Analysis Report. 2023.

[53] Habermas, J. Conocimiento e interés. Madrid. Taurus. 2023.

[54] Vasco, C. E. Tres estilos de trabajo en las ciencias sociales. [Documentos Ocasionales, 54]. Bogotá: CINEP. (Segunda Edición, 1990; tercera edición, 1994).

[55] Boutang, Yanu Moulier. Op. Cit. Págs. 200-201.

[56] OCDE-AI. Disponible Artificial intelligence | OECD

[57] Martínez, A., De la escuela expansiva a la escuela competitiva. Dos modas de modernización en América Latina, Bogotá, Editorial Anthropos – Convenio Andrés Bello, 2004.

[58] Mejía, M. R., Educación(es) y globalización(es). Entre el pensamiento único y la nueva crítica, Bogotá, Desde Abajo, 2008.

[59] Declaración Mundial sobre Educación para Todos. Necesidades básicas de aprendizaje. Unesco – Banco Mundial. 1992.

[60] Delors, J. (coord.), La educación encierra un tesoro. Informe de la comisión internacional sobre la educación en el siglo XXI, Madrid, Santillana – Unesco. 1996.

[61] OECD and Pisa Tests are Damaging Education, The Guardian, 6 de mayo de 2014. Recuperado

de: https://www.theguardian.com/education/2014/may/06/oecd-pisa-tests-damagingeducation-

academics

[62] Carta a Irina Bokova, Directora de la Unesco, “La educación que nos une”, 2017.

[63] Invito a entrar a su página: www.thedialog.org para explorar cómo ahí están en nuestros países dirigentes políticos y organizaciones con orientación neoliberal de la educación.

[64] Crehan, K. El sentido común en Gramsci. La desigualdad y sus narrativas. Madrid. Morata. 2018.

[65] Término acuñado por Merryl Singer

[66] Prensky, M. Enseñar a nativos digitales una propuesta pedagógica para la sociedad del conocimiento. (1a. ed).  México: SM Ediciones (2013).

[67] Aparici, R.; García, D. Prosumidores y emirecs: Análisis de dos teorías enfrentadas. Revista Comunicar. Oxbridge Publishing House – Tecnológico de Monterrey https://doi.org/10.3916/C55-2018-07

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Actualidad Pedagógica: Las Disputas de las Pedagogías en el Siglo XXI

Las Disputas de las Pedagogías en el Siglo XXI

Marco Raúl Mejía J.

 

Planeta Paz

Expedición Pedagógica Nacional

Movilización social por la educación

Movimiento por la transformación social y educativa

La educación es un campo de combate contra la injusticia y la ignominia, un proceso de constante liberación, allí todo el mundo puede combatir: desde el profesor de primaria, pasando por el de secundaria, hasta el profesor de física atómica de la universidad, combatir en el sentido de que mientras más busque la posibilidad de la realización humana de las gentes que educa, más estorba al sistema. Por el contrario, mientras más se eduque a las demandas impersonales del sistema, más le ayuda a su sostenimiento y perpetuación. Este es el campo de combate de los educadores, tienen un campo abierto allí y es necesario que tomen consciencia de su importancia y posibilidades.

Estanislao Zuleta[1]

 

Esta cita me sirve como un buen ejemplo de lo que hoy configura los tiempos y los campos de la educación y la pedagogía en este momento histórico, en donde no solo el conflicto atraviesa la vida de las-los educadores, sino también la manera cómo el miedo se ha ido tomando la sociedad, donde los signos apocalípticos aparecen por momentos generando el desaliento, e invitarnos a una aceptación pasiva de ella y del modelo educativo que nos imponen a la vez que nos invitan a la desesperanza. En ese sentido esta cita de uno de nuestros sabios mayores colombianos nos propone seguir la juntanza y así viene Paulo Freire a recordarnos que enfrentamos el miedo porque: “es preciso tener esperanza, pero del verbo esperanzar, porque hay gente que tiene esperanza del verbo esperar, y la esperanza del verbo esperar no es esperanza, es espera.”

Por ello, este escrito desde el reconocimiento del conflicto y la esperanza para exorcizar los miedos que nos recorren busca leer las pedagogías y las pedagogías críticas como resultantes de la relación conflictiva entre las fuerzas del control y del capital y de todas y todos aquellos que nos han antecedido y luchado en la historia de la humanidad por hacer posibles las rebeldías al poder y en estos tiempos con la invitación a reinventar la democracia y a no tener miedo a ser diferentes y rebeldes.

En ese sentido, en este texto encontraremos un primer acercamiento a eso que se ha llamado los paradigmas de la modernidad educativa y pedagógica (aunque el término no me guste mucho) me gustaría más buscar caminos desde las bifurcaciones de Serrés. También en este camino trataremos de una manera muy sintética recoger de algunos textos anteriores míos para construir la relación entre corrientes, enfoques y propuestas metodológicas para hacer posibles los caminos educativos en nuestra cultura.

En un segundo momento construiremos el escenario al cual el capitalismo como forma dominante de este tiempo intenta darle respuesta con una educación que hace posible las intersecciones entre poder e institucionalidad educativa para recorrer caminos de control que deben ser comprendidos por cualquier educador para comprender en qué manera no hay educación sin contexto, sin historia, sin poder, sin intereses y eso es lo que se hace visible en los lenguajes que utilizamos y que ha llevado en este último tiempo a reconocer la polisemia de la manera cómo tratamos estos asuntos.

En un tercer momento trabajaremos, derivado de ese escenario, la manera como el control construye una escuela y una educación orientada por organismos multilaterales intentando consumar la tercera homogeneización que, sumadas a la biótica y a la cultural, intenta convertir las dinámicas organizativas en los cambios de la cuarta revolución industrial a un planteamiento que captura la escuela y convierte a los-las maestras en agentes en ocasiones invisibles de ella bajo la promesa de la profesionalización y la meritocracia.

También mostraremos cómo se produce el asalto a la pedagogía en cuanto ella es el lugar en el que se concreta la manera cómo cada educador-a da respuesta a las preguntas de la pertinencia: educación, escuela y maestro por qué en estos tiempos, para qué, en dónde, a quién, qué y cómo. Ello muestra que quien no tenga estas preguntas claras termina siendo una especie de idiota útil de un proyecto que quizá no reconozca y en ocasiones cuestiona y ataca.

También tomaremos todos estos desarrollos y recuperaremos transversalmente la crítica que se ha venido construyendo y la manera cómo ella está viva en expresiones del movimiento pedagógico colombiano, especialmente en los escenarios en los cuales actúo como actor de práctica, dinámicas de paz, expedición pedagógica nacional, movilización social por la educación, y algunos escenarios sindicales. Esto nos ha permitido avanzar en construir la idea de geopedagogías y geocomunidades como los nuevos territorios en los cuales se hace visible un-a maestra-o productores de saber y conocimiento a partir de su práctica.

Y, por último, haré un cierre en el cual dejaré planteados los temas que originalmente estaban organizados para un desarrollo mayor en este texto, sobre los asuntos de las nuevas tecnologías y la IA, vistos como parte de un sistema cultural de objetos tecnológicos que tienen que ser trabajados como mediadores culturales y educativos y con algoritmos realizados por humanos que tienen intereses en relación a los poderes y las ideologías. En ese sentido, constituyen parte del problema y también de la solución en este tiempo de dichas cuestiones.

[1] Zuleta, E. Educación y Democracia. Bogotá. Editorial Planeta. 2016.

 

 

Este interesantísimo Documento completo, encuéntralo aquí:

22oct LAS DISPUTAS DE LAS PEDAGOGÍAS EN EL SIGLO XXI

 

Fuente de la Información: Centro Internacional de Investigación Otras Voces en Educación – CII OVE

 

 

 

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Libro Marco Raul Mejías: Educación(es), escuela(s) y pedagogía(s) en la cuarta revolución industrial desde Nuestra América Tomo III. (PDF)

Introducción a la Edición Ecuatoriana

“[…] hablar de capacidades en la perspectiva de la educación popular significa dar cuenta de la manera como nos hacemos humanos”.

Marco Raúl Mejía

Educación (es), escuelas (s) y pedagogía (s) en la cuarta revolución industrial desde Nuestra América Tomo III es uno de aquellos libros que desafían nuestra capacidad para cuestionar y cuestionarnos, y es justamente este aspecto el que lo convierte en una lectura obligatoria para toda persona y, por supuesto, para todo educador. Preguntas tales como: ¿En qué con- texto educamos?, ¿cuál es el papel de la tecnología en la educación?, ¿cómo transformar la educación?, ¿cómo lograr una mirada auténtica desde el Sur en contra de posiciones hegemónicas de carácter eurocéntrico?, ¿cuál es el papel de la Educación Popular en el siglo XXI? Estas y otras cuestiones son de vital importancia para poder transformar la sociedad desde la educación a través de un pensamiento reflexivo y crítico que tenga incidencia en una transformación real del mundo.

Óscar de la Borbolla (2019) define el pensamiento como “descubrir en cada camino una multitud de sentidos y en cada sentido una multitud de cami- nos”. Pensar, es justamente a lo que nos invita Marco Raúl, un pensamiento encarnado en acciones de transformación en un mundo complejo, difícil de conceptualizar, que precisamente el autor se encarga de repensar. Para comprender la educación es fundamental contextualizarla en una visión más amplia e integral del mundo, este es precisamente el tránsito en el que se embarca el presente libro.

El mundo en el que vivimos y el cambio de época que estamos contemplando está signado por multiplicidad de cambios que han impactado directamente en nuestras formas de vida. Estos cambios se dan en diversos campos, como el conocimiento, la tecnología, los nuevos lenguajes, la infor- mación, la comunicación, la innovación y la investigación y el entramado de relaciones que constituyen lo que algunos han comenzado a denominar tecnologías convergentes. Todas estas variaciones nos obligan a buscar una explicación, tanto desde el punto de vista teórico, como práctico.

Una parte importante del escrito está centrado en la tecnología que ha teni- do un impacto incuantificable en el mundo contemporáneo y marca nuestro presente y futuro inmediato. Las nuevas tecnologías han alterado nuestros modos de trabajo, de ocio, de aprendizaje, de comunicación y por su pues- to de conocimiento. Y todas estas transformaciones, por supuesto, tienen fuertes implicaciones en el campo educativo. Algunas de las cuestiones que se abordan en el libro de texto son precisamente: ¿Es la Internet la gran dominación o liberación? ¿Es la nueva utopía digital o el nuevo holocausto tecnológico? Y en esta dualidad, ¿qué papel juega la inteligencia artificial?Preguntas que todo educador debe hacerse cuando asistimos a una masi- ficación de los medios tecnológicos en la educación. Esto nos muestra que quizás el problema educativo no es un problema técnico, sino más bien un problema ético y político.

La educación, la escuela y la pedagogía son precisamente campos donde los cambios antes citados han impactado fuertemente, de hecho, el título del libro hábilmente muestra su actual multiplicidad y pluralidad desde una matriz de pensamiento que remarca la diferencia y la diversidad. Es a partir de esta matriz donde Marco Raúl Mejía rastrea y comprende la globalización y el cambio de época, las nuevas reconfiguraciones y con ellas las disputas emergentes, el innegable impacto del neoliberalismo y su papel central en el estado decadente actual de la escuela y del mundo. Ante esto, la necesidad de buscar reformas educativas que nos muestren caminos alternativos.

De este modo, desde la aldea de Abya Yala se realiza un esfuerzo por salir del relato único que se encuentra encarnado en la escuela en tanto que ins- titución. Para los lectores será muy grata la amplia conceptualización que se realiza del Sur, tomando categorías contextuales epistémicas y, por su- puesto, políticas que muestran, por ejemplo, las principales líneas y aportes de las pedagogías decoloniales.

En la actualidad, ya no es posible una crítica sin una propuesta y en este sentido, se rescatan los planteamientos desde el Sur en su gran variedad, desde el rescate de la ausencia de dicotomías, hasta la afirmación de lo humano y la naturaleza pasando por los saberes, las acciones y teorías de los movimientos críticos, mostrando las nuevas emergencias de escenarios políticos y pedagógicos que permiten ver la democracia desde todos los lugares.

Bajo el nombre de las pedagogías de Abya Yala, se enmarcan reflexiones muy fecundas en torno al Vivir Bien o Buen Vivir hallado en lo profundo de los pueblos originarios. Estás visiones originarias indígenas se convierten en referentes de un paradigma crítico que aún está en construcción y por tanto está abierto a múltiples interpretaciones que abren el debate contem- poráneo.

En el texto se muestra la actualidad de la educación popular, no solo como una acción intencionada desde los grupos sociales excluidos, sino como una actuación educativa que busca transformar la realidad a través de propuestas alternativas para todas las sociedades apostando siempre por un horizonte ético y político que busca superar las condiciones de opresión de la sociedad. De forma muy sistemática, Marco Raúl nos permite apreciar las condiciones que hicieron posible el surgimiento de la Educación Popular, mismas que se plantean a continuación:

● Unos antecedentes históricos que dan forma a su propuesta.
● Un fundamento práctico conceptual que lo dota de un acumulado propio.

● Una propuesta de epistemologías de la diversidad y desde el sur.
● Unos desarrollos pedagógicos específicos.
● La emergencia de procesos investigativos a partir de la práctica.
● Una búsqueda identitaria de corte interdisciplinar desde lo pluriverso.

Todos estos aspectos nos permiten comprender la emergencia de la educa- ción popular atendiendo a las condiciones de posibilidad tanto históricas como conceptuales.

En este sentido, se muestra como la idea de lo popular, siempre tan pro- blemática, se ha reconfigurado a partir del viejo entendimiento liberal que asocia lo popular con la masa y con una clase social. Por el contrario, hoy en día lo popular se dice de muchas maneras, se enuncia desde multiplicidad de complementariedades que hacen el concepto mucho más complejo “en cuanto diferentes maneras de ser, estar, convivir, luchar, resistir, reexistir, y ante todo, transformar” (Mejía, 2021, pág. 203).

La claridad, capacidad de argumentación y de síntesis unidas con la cohe- rencia están presentes a lo largo de todo el escrito. Continuando con la Edu- cación Popular, Marco Raúl Mejía nos recuerda los fundamentos prácticos conceptuales que la dotan de un acumulado propio:

● Su punto de partida es la realidad y su lectura crítica, para reconocer los intereses presentes en el actuar y en la producción de la vida material y simbólica de los diferentes actores para la construcción de nueva huma- nidad, desde una perspectiva de capacidades.

● Implica una opción básica de transformación de las condiciones que pro- ducen la opresión, injusticia, explotación, dominación y exclusión de la sociedad.

●  Exige una opción ético-política en, desde y para los intereses de los gru- pos excluidos y dominados, para la pervivencia de la madre tierra.

●  Construye el empoderamiento de excluidos y desiguales, y propicia su participación y organización para transformar la actual sociedad en una más igualitaria, que reconozca las diferencias y la diversidad.

● Construye mediaciones educativas con una propuesta pedagógica basada en procesos de negociación cultural, confrontación y diálogo de saberes.

● Considera la cultura de los participantes como el escenario en el cual se dan las dinámicas de intra, inter y transculturalidad de los diferentes gru- pos humanos y sus relaciones con la naturaleza.

● Propicia procesos de autoafirmación y construcción de subjetividades crí- ticas y rebeldes.

●  Se comprende, en estas sociedades, como un proceso, un saber prácti- co-teórico que se construye desde las resistencias y la búsqueda de alter- nativas a las diferentes dinámicas de control.

●  Genera procesos de producción de conocimientos, saberes y de vida con sentido para la emancipación humana y social.

●  Reconoce dimensiones diferentes en la producción de conocimientos y saberes, en coherencia con las particularidades de los actores y las luchas en las cuales se inscriben.

● Reconstruye entidades para hacer de las reexistencias, propuestas de transformación de la sociedad.

● Su apuesta por la transformación implica cambiar ya la manera de vivir en los territorios que habitamos y en las organizaciones donde militamos.

Todo este acumulado histórico y conceptual ha permitido que desde Nues- tra América vayan apareciendo y consolidando resistencias y reexisten- cias educativas. En este marco, las propuestas críticas son fundamentales, puesto que permiten cuestionar las bases del ser humano y el proyecto de sociedad sobre el cual se erige la escuela en cuanto institución. Precisa- mente esto es lo que provoca que tanto la educación, como la escuela y la pedagogía se conviertan en campos de disputa.

Mención especial merece la reflexión realizada en torno a la relación en- tre cerebro y educación que en los tiempos contemporáneos han pasado a ocupar el primer plano en la preocupación de los educadores. En la cuarta revolución industrial están a la orden del día los procesos cerebrales de los cuales cuanto más se conoce más sorpresas nos llevamos. Esto implica que el desarrollo de la neurociencia ha desembocado en una búsqueda de una educación integral desde las capacidades, habilidades y competencias.

Finalmente, es necesario recordar que escribir sobre educación es siempre un desafío, y lo es aún más cuando sabemos que hablar de educación es hablar del mismo momento histórico en el que nos encontramos. La lectura de este texto además de darnos un criterio instrumental para adentrarnos en los principales debates pedagógicos contemporáneos nos invita a bus- car y recorrer nuevos caminos alternativos que enfrenten las vicisitudes del mundo en que vivimos. Parafraseando a Ayala Mora (2012) puedo decir que este libro es sencillo, pero no simple. Pretende ser claro sin dejar de enfrentar la complejidad. Intenta desarrollar un esquema general sin dejar de lado los procesos y las individualidades de los hechos. En fin, se trata de un compromiso expreso por cambiar la realidad imperante siempre resca- tando lo que nos hace verdaderamente humanos.

Desde Fe y Alegría Ecuador, damos gracias a Marco Raúl por compartir saberes, más que todo, por ayudar a mantener el sueño de una Latinoa- mérica más humana y humanizadora, tomando como fundamento la dig- nidad de la persona humana y su toma de conciencia desde la educación popular.

Publicamos este libro, en el marco de las celebraciones de los 100 años del nacimiento de Freire, que su espíritu nos anime a no perder memoria de nuestras victorias y derrotas, muchos de nuestros compañeros y compañe- ras han sido gobierno y perdieron la oportunidad de hacer de la educación el fundamento de la transformación social. Hoy sin duda, y lo estamos vien- do en esta celebración freirana, hay nuevas y nuevos educadores popula- res recreando la Educación Popular, desde una nueva espiritualidad de la tierra, que implica seguir de pie hasta que los derechos de toda persona se vuelvan globales.

Fe y Alegría – Ecuador

Descarga el libro completo aquí: Libro Marco Raúl Mejía- Educaciones, Escuelas y Pedagogias

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Pedagogías críticas y educaciones populares con enfoque IAP

Marco Raúl Mejía

Planeta Paz

Expedición Pedagógica Nacional

Movilización social por la educación

Me parece estratégico retomar en esta forma el principio del “educador como investigador”, que viene de aquella intensa década de los años 60 y aplicarlo a los contextos específicos comunitarios y ambientales de la experiencia escolar… esperaría, eso sí, que en el futuro hubiera mayor consistencia y constancia en nosotros que en el pasado, para acortar la distancia entre tales planteamientos y su ejecución. La lectura de estos ejes me hizo recordar las discusiones que teníamos sobre el principio de combinar la praxis con frónesis… este es el momento de inventar, con lo nuestro, para no perecer como lo quería el maestro venezolano Simón Rodríguez en el siglo antepasado.

Orlando Fals Borda[2]

Al tomar el contexto como referencia y a los conceptos teóricos de praxis con frónesis, descubrimos una veta casi virgen de ricos conocimientos de las realidades de nuestros pueblos autóctonos, de nuestras raíces más profundas, por fortuna todavía vivas. Recordemos que los paradigmas que han moldeado nuestra formación profesional, en general, han sido constructos socio-culturales de origen eurocéntrico. Ahora tratamos de inspirarnos en nuestro propio contexto y dar a nuestros trabajos el sabor y la consistencia propias del tercer mundo y su trópico, con un paradigma más flexible, de naturaleza holística y esencia participativa democrática. Para llegar a estas metas, la arrogancia académica es un serio obstáculo, debía archivarse. Ibídem[3]

Las citas anteriores, la primera, de comienzos del nuevo siglo, y la segunda, de uno de los últimos textos de Fals Borda cuando le concedieron el premio Malinowsky de antropología, sintetiza un periplo ético, político e intelectual de uno de los más importantes pensadores críticos de la segunda mitad del siglo XX y los inicios del presente. Nacido en 1945 en Barranquilla y muerto en agosto de 2008. Guardadas las proporciones, es como si a un literato le pidieran hablar de García Márquez, o a un pintor, de Fernando Botero, o a un científico de la medicina, del Dr. Rodolfo Llinás o a un cronista deportivo, del Pibe Valderrama o René Higuita, o de muchos otros que se nos haría muy largo enumerar. En ese sentido, para mí es hablar del más importante de nuestros científicos sociales de la mitad del siglo XX y comienzos del siglo XXI, además de haber contado con la fortuna de tenerlo como amigo, maestro y compañero de lucha.

  1. Hijo rebelde de su tiempo desde su contexto[4]

Indagar por Orlando Fals Borda como autor es necesario colocarlo en un escenario latinoamericano, en el cual se desarrolla un esfuerzo colectivo no programado ni organizado en sus inicios, por darle forma a un pensamiento propio que, a la vez que rompía con la “ciencia colonial” europea y estadounidense, recogía de las tradiciones originarias parte de la savia para darle forma a unos movimientos que desarrollaban un pensamiento que da identidad a nuestro contexto como formación social diferente y con proyectos que, manteniendo un nexo con la producción de otros lares, afirmaba las singularidades de lo propio como un ejercicio de complementariedad.

Pensar [a Fals Borda] (…) desde Abya Yala[5] no va a ser posible sin establecer un planteamiento que nos interrogue por la manera cómo nuestras historias, las de los pueblos colonizados en distintas latitudes del mundo, fueron incorporadas en una sola historia y en un solo mundo, el de la llamada modernidad capitalista, lo que tuvo como fundamento la negación de unas formas de humanidad que se diferenciaban de quienes enunciaban el patrón cultural que resultó hegemónico a nivel global. Es en ese marco general que adquiere especificidad en diferentes variantes del pensamiento, el conocimiento del maestro Orlando Fals Borda, el cual no es comprensible sin un contexto general de rebeldía en Nuestra América, lo cual dio pie a un sinnúmero de pensadores que, al igual que nuestro autor, fueron abriendo un camino en medio de grandes dificultades por la hegemonía de un pensamiento único en el mundo académico, de corte eurocéntrico.

Han discutido las corrientes críticas latinoamericanas del conocimiento y de las diferentes disciplinas, cómo fue que un pensamiento surgido en una región geográficamente delimitada y local devino como conocimiento universal y como forma superior de la razón, negando las formas no racionales y los conocimientos que no se inscribieran en sus lógicas produciendo, además, una subordinación de los otros conocimientos y culturas, lo que les llevó a construir la idea de progreso[6] que coloca un imaginario sobre la sociedad en el cual en ese largo camino unos estarían delante y otros detrás en el camino de la historia, subalternizando pueblos, culturas, lenguajes y formas de conocer.

Algunos sectores también muestran cómo pensadores críticos del mundo eurocéntrico construyen esa mirada homogeneizadora sobre los otros mundos (Asia, África, América), participando también de esa subalternización a las voces diferentes a las propias que aparecen como incompletas, subdesarrolladas, precientíficas, míticas, no racionales[7].

En diferentes versiones se reconoce que esto generó una homogeneización epistémica, que al deslegitimar la existencia de otras formas de saber, subalternizándolas, generaron una dinámica de expansión de Occidente euroamericano como la episteme y la racionalidad que corresponderían a las formas superiores de lo humano, forjando una subjetividad centrada en la razón que niega la relación con la vida cotidiana, y haciendo de las relaciones cognitivas las que se establecen entre sujetos de saber y objetos de conocimiento mediados por un método científico.

A esos fundamentos de la modernidad universal los señalan como el ejercicio de la colonialidad diferente al del colonialismo, ya que éste, centrado en el control económico y político de las metrópolis es derrotado por las luchas de independencia. Sin embargo, el otro sigue operando a través de una visión del mundo y el control de las mentes y los cuerpos, en donde juegan un importante papel las instituciones de educación; en ese sentido se señala que el eurocentrismo no es una mirada cognitiva propia de los europeos, sino de todos los que hemos sido educados en los imaginarios y prácticas de las hegemonías de las instituciones educativas, con las cuales se naturalizó el imaginario cultural europeo, generándose una geopolítica del conocimiento que invisibiliza y desaparece las historias locales.

De igual manera, se muestra cómo la teoría crítica, en sus diferentes vertientes euronorteamericanas, son aliadas en la denuncia frente al capitalismo occidental, pero sus reflexiones no son suficientes para explicar las particularidades de éste en nuestras realidades. De ahí que se requiera complementarlo en la investigación y comprensión de nuestro ser social, con las especificidades de las relaciones sociales gestadas en el proceso de la colonialidad, que en el caso de los países de la periferia se ha dado como dominación, control y explotación no sólo en el ámbito del trabajo, sino también en el de la razón, el género, y los saberes relacionados a ellas, dando forma a estructuras que construyen una subjetividad controlada. Además, emerge la necesidad de incorporar una dimensión étnica y epistémica al conflicto, ya que opera en los sujetos, pero como modos de conocer, de producir saber y conocimiento, de producir imágenes, símbolos, hábitos, significación y modos de relacionarse. Lo que muestra esta entrada desde nuestros contextos es una lectura que da cuenta de unas singularidades del control y la dominación, que se logra por mecanismos no coercitivos directos y que no apelan a la violencia directa, sino que entran en un control ejercido más en las estructuras subjetivas de corte cognitivo, afectivo y volitivo, emocional, valorativo, y de deseo y trascendencia (individuación).

Al nivel del conocimiento ese pensamiento, al organizar un tipo de ciencia única, terminó produciendo una regularidad disciplinaria y epistémica patronizada por una única forma de investigar y de conocer, lo cual permitió establecer las reglas para explicar el mundo, lo que posibilitó que las diferentes instituciones de socialización, la política, la religión, la familia, la escuela, y últimamente la industria cultural de masas, se convirtieran en los vehículos más expeditos para producir una hegemonía cultural que naturaliza nuestra manera occidental de entendernos a nosotros mismos, a la sociedad y a la cultura.

Las rebeldías latinoamericanas fueron generando una teoría práctica que, a la vez que construía movimientos sociales y generaba dinámicas disruptivas a las teorías políticamente correctas, fue impugnando el discurso que en la mirada euronorteamericana se mostraba como lo científicamente determinado, lo cual permitió, al interior de los países, múltiples procesos de los más variados tipos, que hasta nuestros días continúan manifestando, en cuanto las rebeldías no están concluidas. Aprenden de sus equivocaciones, acumulan con nuevas elaboraciones, abren territorios geográficos conceptuales y epistémicos, que prosiguen en su construcción a través de la discusión y el debate, dando soportes a nuevos entendimientos que, al leer las prácticas, no pretenden como lo hizo Occidente, fijar ahora un nuevo patrón monocultural, sino abrirse a un camino de reconocernos culturalmente diversos, humanamente diferentes en un mundo único que nos hace reconocernos como naturaleza y en sociedades profundamente desiguales, injustas y opresoras que deben ser transformadas para construir humanidad sobre otras bases y fundamentos.

Esas rebeldías latinoamericanas pueden ser hoy reconocidas –y prosiguen construyéndose– en las formas políticas de las propuestas de recuperar identidades leyendo críticamente nuestro pasado colonial, y la manera cómo clasifica la población a partir de una discriminación racial, brindándole una nueva identidad al colonialismo, ahora desde lo blanco, lo negro, lo amarillo, los indios, los mestizos, para así identificar el euronorteamericanismo[8], y en la contemporaneidad, en las lecturas críticas que del progresismo que predominó durante veinte años en diez países de la región[9]. En los aspectos religiosos destaca una comprensión alternativa a la lectura de lo sobrenatural, enfatizando el lugar del pobre[10], así como el reconocimiento de la espiritualidad originaria[11]. Otra forma de acercarse a la realidad específica que viven los pueblos de esta otra parte del mundo que, soportada en miradas feministas[12], también cuestiona a la familia nuclear, y las formas de pareja constituidas en el reconocimiento de la diversidad.

Asimismo, en educación están los planteamientos críticos a la educación “bancaria”[13], como los desarrollos en el siglo XX, y lo que va del presente, de la educación popular[14], con la crítica al logos occidental como única manera de conocer[15], [y las epistemologías contextuales (Zemelmann)[16]]; en la investigación, la crítica a un único método sin sujeto[17], la ética desde la tierra y la vida[18], y el entendimiento de la subjetividad, la mente y la personalidad hecha de otra manera[19]; el reconocimiento de los géneros, sus subjetividades y sus cuerpos[20]. En la comunicación popular, los planteamientos clásicos sobre las maneras cómo se comunican estos sectores, más allá de los medios masivos[21], así como el entrecruce actual de comunicación y educación popular en el mundo cultural de masas[22]. No podemos dejar de reconocer en esta línea el planteamiento de José Carlos Mariátegui sobre el marxismo indoamericano[23].

También, en muchos saberes, disciplinas y conocimientos, se fue dando un pensamiento que ha conducido a tener que explicarnos por qué, a pesar de nuestras diferencias, el mundo se sigue leyendo en la secuencia de progreso planteada por la linealidad en torno a la modernidad, a la cual le agregan en estos tiempos un planteamiento de posmodernidad. Precisamente, lo que nos ayuda a salir de esa dualidad en el debate es construir los elementos con los cuales configuramos el ser desde acá y revisitar nuestra tradición de derechos, resistencia y reexistencia, lo cual nos ha permitido comenzar a construir otros relatos con diferentes narrativas para comprender ese monoculturalismo desde una mirada multicolor que nos permita otras explicaciones para producir en el sentido de la educación popular; un proceso de diálogo de saberes que construye intraculturalidad, además de una interculturalidad derivada de la confrontación de saberes, y una transculturalidad desde la negociación cultural que nos permite cruzar los múltiples relatos para reconocer con quienes construimos lo común de estos tiempos en el norte y en el sur, para transformar esas realidades que niegan lo diferente, lo diverso, la unicidad de lo humano y la naturaleza, y nos invitan a construir otros mundos[24].

Estas rebeldías latinoamericanas, vivas y actuantes para darle forma no a la idea posmoderna de la diversidad, la tolerancia y el pluralismo, adquieren su crisol en las luchas múltiples que se dan, y continúan tomando cuerpo, para enfrentar los relatos monoculturales y todas sus manifestaciones de dominio y control, que se constituyen como hegemonías de múltiples tipos, las cuales deben interpelarse teórica, práctica y socialmente para poder construir nuevas emancipaciones, las que también están en proceso de reconfiguración por estas visiones únicas de cualquier tipo, a izquierdas, derechas y centros políticos.

Es necesario reconocer que Occidente se constituye sobre una profunda exclusión y fue la negación de lo otro humano que no fueran ellos. Así, llamaron bárbaros a las tribus de Asia que los conquistaron, refiriéndose así a su balbuceo por no hablar griego. Ya ‘civilizados’ fueron germanos, francos y demás tribus. Ese bárbaro se trasladó en su conquista de África a América[25], parte de Asia y a todo lo que no fueran ellos, desde luego, incluidos los de otras religiones –como los musulmanes. Esta mirada también se hizo sobre las mujeres (patriarcalidad), los niños (adultocentrismo), y los discapacitados (anormalidad). Por ello, el modelo grecorromano occidental del conocimiento y la cultura va a predominar en muchos aspectos de la vida cotidiana, social, cultural e institucional.

Ese modelo de lo humano terminará siendo el soporte de lo euronorteamericano que algunos verán en el Wasp (White, Anglo-Saxon, Protestant). Esa visión primará en la construcción cultural como la forma principal a la que nos debemos asimilar civilizatoriamente, es decir, somos de occidente y ello ha estado presente en todas nuestras tradiciones institucionales latinoamericanas y de otros sures colonizados por los europeos, produciendo una especie de trasplante cultural a nuestras realidades, centrales a la manera cómo todas las formas de organización, gestión, han construido una individuación y la subjetividad de estos tiempos, aun con discursos en donde nos mantienen en la dualidad modernidad-posmodernidad, colocando en sus lenguajes aspectos como la diversidad, lo intercultural, la pluralidad y muchas otras a través de las cuales se sigue escondiendo, aun en tiempos de cuarta revolución industrial, en donde la matriz económica, política, cultural y social continúa constituyendo sujetos con una matriz monocultural de tipo euronorteamericano.

En ese sentido, quien inaugura este período es el peruano José Carlos Mariátegui, quien habló del “marxismo indoamericano”, lo que le valió una intervención directa en su país del Komintern en la década del 30 del siglo pasado. También desde la especificidad colombiana, y muchos años después, Fals Borda hablaría del “socialismo raizal”. En el mismo período de la década del 30, Avelino Siñani y Elizardo Pérez en Bolivia, con la escuela Ayllu de Warisata, rompen el modelo eurocéntrico educativo proponiéndonos una educación indígena.

Ese escenario de “herejías” frente a lo establecido como conocimiento universal, va a tener en la década del 50 y del 60 del siglo anterior una proliferación de propuestas que se convirtieron en movimientos con múltiples expresiones de resistencia y de construcción de procesos alternativos, lo cual nos permitió a quienes veníamos después de ellos, estar parados en “hombros de gigantes” como dirían algunos de Newton en las ciencias naturales, las epistemologías contextuales.

En el marco de estos desarrollos, como hijo avanzado de su tiempo, nuestro autor construyó en debate y colaboración con cientistas sociales de otros lares la investigación acción participante (IAP), articulada a una serie de experiencias en otros lugares de América Latina, como sucedió con las anteriormente citadas y para el caso de Fals Borda, con una mayor cercanía en Brasil, Chile, México, que luego atravesaría los océanos con mayor influencia en la India, África y Australia.

En mi experiencia personal, crucé con él en diferentes actividades y procesos sociales, el último, la experiencia que desarrollé con el equipo del Programa Ondas para niñas, niños, jóvenes, maestras y maestros, llamada la Investigación como Estrategia Pedagógica (IEP), que tuvo siempre su acompañamiento y el consejo de largas conversaciones de amigo y maestro. En ese esfuerzo por cruzar educación popular e investigación se toma como antecedente el trabajo de tres décadas antes, como las experiencias vividas en el desarrollo del proyecto educativo de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos – ANUC, el trabajo realizado en la costa caribe en el marco del movimiento campesino, y que luego va al movimiento pedagógico colombiano propiciado por el sindicato de trabajadores de la educación FECODE. Algo de esto puede ser visto en Youtube (Con la ra de árbol, disponible en: https://youtube/fXfZE2ZB2gM).

  1. Fals Borda, precursor y continuador del pensamiento crítico del siglo XXI

Ahora quisiera plantear críticamente que muchas de las teorías en boga, por ejemplo, algunos de los autores de la descolonización, en aras de una búsqueda de originalidad en estos tiempos, pareciera que no reconocieran aquellos gérmenes de ese “nuevo” pensamiento en los autores que nos antecedieron. Basta solo recordar cómo Simón Rodríguez había dicho en 1828, “la sabiduría de la Europa y la prosperidad de los Estados Unidos son dos enemigos de la libertad de pensar en América”[26].

De igual manera, revisemos un poco cómo muchos de los temas planteados en estas nuevas corrientes ya estaban en los escritos de Fals Borda, que son desechados porque a veces pareciera pesar mucho para no retomarlo, su formación funcionalista en los Estados Unidos (Universidad de Wisconsin, y Florida) o sus coqueteos con el marxismo o para otros, la distancia de corrientes más ortodoxas de éste. Estos aspectos fueron transformados rápidamente por su práctica en el Departamento de Boyacá, que lo llevaría a escribir uno de sus primeros textos, al que llamó “campesinos de los andes” y que luego retomó para su tesis doctoral, en donde ya plantea claramente un distanciamiento con las ciencias europeas, encontrando una reflexión a partir de la categoría de sentido común, con la cual toma el rumbo de reconocer que había un saber y un conocimiento propio en los sectores populares que le permitiría formular el colonialismo intelectual como uno de los principales problemas de las ciencias sociales de estos lares.[27]

Esta idea que va a permitir constituir como categoría el saber propio o popular, la cual va a tener su clímax en el texto de la Historia Doble de la Costa, en el cual mostró que esa lectura popular estaba presente en el imaginario de los grupos sociales populares con narrativas propias, que les permitían diferenciarse de otro tipo de producciones. Allí están sus cuatro libros[28], donde él reconoce que su idea de “sentipensante” la apropió de estos campesinos, que dan cuenta siempre de la unidad del mundo explicitada en la unidad de la razón, la pasión, el cuerpo y el corazón, los cuales se basaban en una relación que él denominaba más cercana a la realidad, y era la relación sujeto-sujeto que también reconocía por estar en la realidad más respetuosa del entorno social.

Estos textos auscultan con profundidad la manera cómo los territorios son constituidos en sus múltiples aspectos, no solo por las narrativas del poder sino también por las de sus habitantes, los cuales la viven, la explican y la transforman desde sus comprensiones, que la mayoría de las veces son diferentes a las de la academia clásica, en cuanto son sus luchas y resistencias las que otorgan sentidos e identidades. En esta perspectiva, la idea de praxis que reelabora desde ese sentido común y de los saberes no académicos, le van a servir como horizonte de ruptura epistemológica que lo llevará a la formulación de que, si miramos la vida de la gente, es posible distanciarse del positivismo como única manera de explicarla[29]. En ese sentido, en el corazón del proyecto de Fals está la idea de territorio como el espacio que articula y construye desde las identidades y cosmogonías de los grupos sociales sus sentidos, proyectos y prácticas.

Para resolver esta crítica propone la Investigación-Acción Participante, como ruta para ver de qué manera los grupos populares no academizados organizan un conocimiento desde su quehacer, mostrando cómo ese saber que a veces es desdeñado como folclor, tiene su propia racionalidad y su propia estructura de causalidad. En ese sentido, va a tener validez científica así esté por fuera del edificio formal de la ciencia clásica[30]. Pensamientos y acciones que marcaron todas las generaciones de las diferentes escuelas rebeldes por construir lo propio, de tal manera que les permitiera dialogar con Occidente de igual a igual, y que en su visión permitió los viejos centros de cientificidad, neutralidad valorativa y de validez de resultados.

Este camino de elaboración temprana va a tener una veta que nunca abandona en su obra, que lo llevará por el camino de reconocer ese saber de los sectores populares como otro tipo de conocimiento, el cual era muy visible en la vida indígena, las rebeliones, la experiencia de la gente en su día a día, o en las herejías, y frente a todo ello señalaba que para poder leerlas en otra clave, se requería una opción ético-político-cognitiva, lo cual convierte a la investigación-acción participante como una forma de actuación política con un compromiso en una acción “científico-política”, que se vincula para ayudar en los procesos de empoderamiento, organización y lucha de los sectores sociales populares, a la vez que va a ser una crítica al predominio del positivismo en las ciencias sociales, y más radical, en cuanto permite la emergencia de una epistemología surgida en el sur[31].

Para él adquiere tanta fuerza la propuesta que en el discurso del Premio Malinowsky dice: “Por tanto, mi primera conclusión al final del día de hoy es que la Investigación-Acción Participante encajó en un marco superior de experiencias, conocimientos, sentimientos e intuición, los cuales podrían ser rastreados hasta los tiempos homéricos, si la tradición fuera occidental, o al Popol Vu si uno deseara circunscribirse a la era de Cikinbuab”[32]

En esta mirada señala como esa organización de la sociedad basada en la dicotomía entre desarrollo y subdesarrollo ha sido construida por una escala de poder que desconoce la complejidad y la fragilidad del medio tropical, caracterizado por sus comunidades multiétnicas y biodiversas. Si las desconocemos, nos convertirán en promotores de la economía del consumo, que a nivel conocimiento significa el uso de “paradigmas desarraigados del contexto propio”. Por ello propone la construcción de paradigmas endógenos enraizados en nuestras propias circunstancias, que no rompan la unidad humana- naturaleza y que encuentra interrelación con los paradigmas críticos europeos en desarrollo por ejemplo en los procesos: de complejidad, sistemas, fractalidad y otros.

Esto significaría: “sustituir las definiciones discriminatorias entre lo académico y lo popular; entre lo científico y lo político, sobre todo en la medida en que se haga énfasis en las relaciones complementarias”[33]. Para Fals, esas discusiones tenían consecuencias políticas y desde ese entendimiento plantea su “socialismo raizal” o “enraizado”, diferenciándose también del eurocentrismo marxista sin desecharlo, y da sentido a una acción política  en nuestros contextos latino, caribe y mesoamericano soportados en las particularidades del humano tropical: la solidaridad del mundo indígena, la búsqueda de libertad del afro palenquero, los sentidos de autonomía de los colones y la dignidad de los campesinos, lo cual nos va a dotar de un proyecto propio desde nuestras particularidades y establecer lo que él llamaba “la segunda república”.

Ese encuentro de lo académico y lo popular exigió en la propuesta metodológica un diseño de “devolución sistémica”, la cual permitía el intercambio de conocimientos, que exigió un mayor ejercicio en el lenguaje que permitiera la comprensión de procesos, resultados y dinámicas que exigía: “un diferencial de comunicación que llevó a pensar en la incorporación de técnicas variadas, musicales, teatro, multimedia, para lograr la mutua comprensión.

Todos estos planteamientos tienen su concreción en una propuesta investigativa que, recuperando los diferentes planteamientos de la teoría de la acción: Lewin, Sol Tax, Anisur Rahman, va a ir encontrando en Fals, a través de la participación, un núcleo de pensamiento que da forma a la investigación acción participante con una fundamentación que enfrentó la neutralidad valorativa, tan en boga en los científicos sociales. Ella dio lugar a la necesidad de reconocer al observador como parte del mundo que se investiga, de cómo la investigación tiene consecuencias transformadoras en la realidad, de cómo el mundo enunciado estaba construido desde múltiples mundos en unidad contradictoria, y que leerlos así implicaba enfrentar las dicotomías sobre las cuales estaba construido el relato occidental eurocéntrico. Esto mostraba la capacidad de ligar pensamiento transdisciplinar y pensamiento raizal propio.

Ello le permitió también darle un lugar a la emergencia de lo que él denominó la “antiélite juvenil”, que vio como el comienzo de confrontación a la clase caudillesca eurocéntrica. Para Fals esta juventud se estaba moviendo con el principio huitoto de “kasiyadu” o renacer, del cual recuperó la función cultural y la personalidad horizontal del ser humano integral.

Fals abandonó la universidad a finales del 60 del siglo pasado, buscando replantear la manera del encuentro entre la universidad y los grupos populares, en cuanto para él era urgente forjar el diálogo entre estas dos cosmovisiones, de un lado, la eurocéntrica propia de los activistas externos o académicos, y la otra, telúrica o regional, que privilegiaba lo inmediato y lo cotidiano.

La ruptura de Fals con la universidad, en donde fue compañero del sacerdote guerrillero Camilo Torres Restrepo, la adujo para hacer un trabajo coherente con su pensamiento en medio de los campesinos de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos -ANUC. Cuando regresa a la universidad 20 años después, escribe un texto muy actual en donde invita a desafiar la manera cómo se había entronizado la institucionalidad de la ciencia eurocéntrica en nuestro contexto, mostrándolo como otro dogmatismo que invita a romper y a encontrar incesantemente las causas que hagan complementario, de una manera dialéctica, el conocimiento popular y el conocimiento científico.[34]

En la lectura actual de quienes consideran válido y vigente el pensamiento de Fals y, además, buscan recrearlo, profundizando en esas otras formas de los otros conocimientos, saberes, cosmovisiones, cosmogonías, como lo muestra el texto de Rappaport, que permite ubicar esa actualidad del pensamiento y elabora una crítica a quienes anunciaron su agotamiento y que se desplazaron a la etnografía o a la investigación colaborativa.[35]

Las rebeldías de un sentipensante

El camino trazado por nuestro autor a lo largo de su vida, va a ser en coherencia con su vida social y personal; los signos de esas rebeldías que a manera de síntesis pudiéramos organizar en cinco. En ese sentido, el maestro Fals Borda bebe de esa rebelión latinoamericana y se suma a ella, enfrentando las particularidades que toma en nuestra realidad esa modernidad que ha construido en todos nuestros ámbitos de socialización una especie de matriz cultural extraña. Como bien decía el autor: “…los paradigmas que han moldeado nuestra formación profesional en general, han sido constructos culturales de origen eurocéntrico.”[36] Llegar a esta afirmación le exigió a nuestro autor una ruptura que fue realizada desde adentro, ya que su formación inicial había sido realizada desde la sociología funcionalista con la cual va rompiendo paulatinamente, haciendo visible el periplo intelectual de Orlando.

Rebelión contra el eurocentrismo

Cuando el autor debe enfrentar esas miradas hace consciente una rebeldía que lo coloca en contraposición a una epistemología única, la forjada en la mirada de las disciplinas y el pensamiento lógico racional, las cuales conocía profundamente ya que había sido formado en las escuelas sociales norteamericanas de la época, con su título en la Universidad de Wisconsin y Florida. Este primer giro es elaborado desde el contacto con la realidad colombiana, la cual le muestra la insuficiencia de estos desarrollos conceptuales eurocéntricos para dar cuenta de una realidad que se le escapaba en el análisis. En ese sentido, su rebeldía frente a ese poder epistémico es alimentado desde el contacto con esos campesinos en el mundo boyacense, en donde construye los gérmenes de lo que luego sería la organización de la acción comunal en nuestro país.

Rebelión contra las izquierdas clásicas

Ese contacto con la realidad lo acercó a las visiones y concepciones críticas en las ciencias sociales y de forma específica al marxismo de la década del 60 y 70 en nuestro contexto, fuertemente influenciado por las grandes corrientes internacionales soviética, china, trotskistas, posiciones frente a las cuales mantiene un debate permanente, también por su incapacidad de entender las particularidades de esa teoría en nuestra formación social, lo que va a caracterizar una especie de herejía en su momento. Esa distancia se hizo más profunda al tener su acercamiento y un contacto más profundo con los grupos populares a través de la fundación La Rosca en los departamentos de la costa caribe colombiana. Es ahí donde la categoría de pueblo contrapuesta no solo a las élites dominantes sino a la forma de las culturas y de las identidades le marcan un alejamiento y rebeldía frente a esa concepción de clase que no alcanzaba a designar desde sus miradas, las particularidades y especificidades de los sujetos históricos construidos desde los múltiples territorios de nuestras latitudes.

Rebelión con la visión religiosa dominante

Las rebeldías de Fals van y vienen con su vida, no solo en la esfera pública, sino también en la esfera más íntima, donde vive una visión de fe y trascendencia que no solo le significa el señalamiento que le hacen los grupos de diferentes latitudes, sino que lo alejan del catolicismo como forma religiosa mayoritaria en nuestro país. Esa participación en las iglesias reformadas (presbiterianas) le generan también un señalamiento de la izquierda armada y ligada al pensamiento materialista y ateo, quienes llegan a señalarlo como servidor de los intereses norteamericano en nuestros contextos y alguien inhabilitado de participar en procesos emancipatorios por sus características de fe.

Rebelión contra las formas de relación entre la academia y los movimientos

El periplo vital como luchador de nuestro autor, hace que la construcción de la investigación-acción participante no sea solo una manera de abordar la realidad sino un posicionamiento ético frente al mundo y a las variadas formas de poder que se constituyen a derechas e izquierdas, para no hablar de sus búsquedas afectivas de sus últimos años, que eran ejemplo también de forma coherente de una vida en permanente rebeldía y herejía.

Poco espacio para tan grande pensador, quien estuvo en procesos de coordinación de parte de las dinámicas alternativas en el mundo durante su vida. Estuvo en los orígenes de CLACSO, quien publicó un texto póstumo con una selección de su obra que invitamos a leer con la referencia anterior del CEAAL, de quienes fue presidente; promovió grandes eventos de reflexión de la ciencia social crítica de su tiempo (Cartagena 1977 y 1995). Fals Borda forjó además un activismo político, que en Colombia desembocó en la unidad de las izquierdas en torno al Polo Democrático Alternativo como camino, según sus palabras, “para frentear la violencia y cortarle la cabeza a esa hidra”. De alguna manera, el pensamiento y análisis de la violencia en Colombia había atravesado su obra desde muy temprano, cuando elaboró junto a Germán Guzmán y Eduardo Umaña Luna, el gran estudio sobre esa problemática en la década del ‘60[37], tanto que Fals se llamaba a sí mismo ser: “de la generación de la violencia”, un pensamiento que no se detiene, en cuanto sigue iluminando reflexiones para la nueva crítica de este tiempo.

  1. Investigación-Acción Participante y educación popular, un encuentro de mutuo enriquecimiento

Orlando Fals Borda y su pensamiento sigue dando luces para un accionar de dos dinámicas que irrumpieron en nuestro continente con más fuerza en la segunda mitad del siglo XX y en lo corrido de este, tratando de animar unas ciencias sociales comprometidas con los intereses de construir un saber que, a la vez que se hace riguroso, desbroza nuevos caminos para mantener un nexo con la realidad y aportarle a su transformación desde una praxis regida y complementada por una frónesis, entendida como la moral que da la sabiduría para las cosas prácticas y sobre todo, para cambiar las cosas y nuestra vida, que es aquello que nos hace buenos. Por ello, no es posible entender la praxis sin ella. Por ello el activismo, en sus palabras, no es suficiente.

Educaciones populares y pedagogías críticas desde América Latina

En América latina se ha desarrollado un pensamiento educativo y pedagógico que bebe de las teorías de la izquierda critica en sus múltiples explicaciones, marxista frankfuriana, posestructuralista, post moderna, del pensamiento complejo, de teorías de la decolonización, y en ocasiones, de la filosofía clásica kantiana, en muchos casos mezclando aspectos de varias de esas corrientes. Desde mi punto de vista, muy pocos se mueven en una sola postura. Las particularidades de las rebeldías de nuestro contexto han hecho que estas concepciones, al animar prácticas y dinámicas de transformación en los territorios, dejan de ser pensamiento monolítico y tienen que adaptarse a las condiciones de los contextos, generándose una reapropiación y reelaboración de ellas.

El ejercicio educativo y pedagógico siempre debe tener consecuencias prácticas, lo que ha llevado a que en nuestro continente esas formas no sean puras en ningún lugar, más allá de los manuales o de los textos que buscan trazar taxonomías para ser comprendidas. Esto permite que infinidad de nombres vayan poblando este ejercicio educativo y pedagógico, en una mezcla que al ir y revisarlas conforman un híbrido de múltiples influencias. Por eso es común encontrar que se citan autores como Makarenko, Krupskaya, que vienen del socialismo real, entremezclados con pedagogías críticas de origen norteamericano como Giroux, McLaren, Michael Apple o de las corrientes europeas como Freinet, Bourdieu, Passero, Gramsci, Bernstein y otros.

La centralidad de estas diferentes posiciones que hacen referencia al control político-económico y la manera como el mismo se manifiesta en la vida de la educación y de las escuelas, fue parte de lo que desentrañaron los pensadores de Frankfurt al adentrarse en el tema del poder y los intereses en juego en la ciencia, el conocimiento y la tecnología, develando su aparente objetividad. Este tema es retomado por diferentes posiciones desde América Latina que, influenciada por tales pensadores, intentan leer a su luz el impacto que tiene la tercera y la cuarta revolución industrial en los aspectos educativos, escolares y pedagógicos.

Pudiéramos afirmar que a todas las posiciones las acompaña la obsesión por la manera cómo el poder transnacional y sus organismos multilaterales toman hoy forma educativa y pedagógica, y la manera como ellas prefiguran con especificidad las resistencias y las re-existencias con las cuales se quieren construir otros mundos, sin dejar de reconocer posiciones que vienen también de corrientes clásicas, que señalan que intentar entrar a la esfera de la pedagogía es desviarse de los caminos de la revolución y acercarse a un reformismo modernizador que olvida que solo transformando el sistema se transformarán los aparatos ideológico-políticos que sostienen al capitalismo. Por eso decimos que en Nuestraamérica hoy se escribe en forma teórico-práctica un capítulo por hacer real la reconfiguración con formas propias, no solo de las concepciones críticas en educación, sino también de un pensamiento transformador que interpela la tradición política y le da forma desde nuestras particularidades contextuales, enmarcados en una tradición por construir lo nuestro.[38]

Esto da origen a unos tipos de subjetividad rebelde que, para el campo especifico de la educación, se inician desde los tiempos de la conquista en las luchas contra las colonias y, desde luego, contra las elites republicanas que instauraron el eurocentrismo como única manera de darle forma a estos territorios. En esta tradición que tiene múltiples vertientes, muchos nos reconocemos herederos de Simón Rodríguez el maestro de Simón bolívar, dando forma en su peculiar manera de construir su propuesta de educación popular, a una tradición que continúa haciéndose en nosotros, educadores críticos de múltiples visiones y tipos, en un pensamiento que hoy debe ser actualizado para dar respuesta al cambio de época, y a los esfuerzos del capitalismo cognitivo por apoderarse o neutralizar la capacidad crítica de los procesos alternativos, con una praxis que prosigue en la elaboración en múltiples territorios y nos hace nómadas, en cuanto aprendemos todos los días.

Este escenario muestra hoy un mundo que es retado en el mismo tiempo y espacio por seis momentos tan particulares de la humanidad.

Transformaciones epocales, cambios civilizatorios y replanteamientos a la educación

En esta perspectiva, la educación y la escuela ya estaban en una profunda crisis antes de la sindemia.[39] Lo único que hizo esta fue agregarle nuevos elementos a su caracterización y que, desde mi visión, es un mundo que vivía cinco grandes transformaciones y ahora se le agrega una sexta, que también modifica el escenario en forma sustancial. Ellas serían:

  • Un cambio epocal que, a decir de Charpak, premio Nobel de física, representa una “mutación” no vista desde el neolítico, la revolución de la agricultura y el lenguaje oral. Esto tiene un impacto en la educación, en cuanto el mismo autor desarrolla a fondo la propuesta de pedagogías desde la investigación[40].
  • El paso entre la tercera (microelectrónica) y la cuarta revolución industrial (la inteligencia artificial y el trabajo inmaterial), la cual tiene 50 años de su transición entre ellas, cuando entre la primera y la segunda necesitamos 200 años para su desarrollo, visibilizando la velocidad de los cambios de este tiempo[41]. En educación, la introducción de las tecnologías de estas dos revoluciones a los procesos escolares, que se ve reflejada en la educación virtual-digital autoadministrada.
  • El surgimiento de un capitalismo cognitivo, el cual realiza sus grandes acumulaciones en el conocimiento y la ciencia convertidos en fuerza productiva, diferenciando entre los países centrales y los de la periferia, y una centralidad del trabajo humano, lo cual constituye la singularidad de este[42]. Esto reordena la educación desde el STEM.
  • Crisis ambiental climática producida por la manera de vivir y consumir de los humanos y de relacionarnos con la naturaleza, lo que algunos grupos originarios han comenzado a llamar el “terricidio” y otros el Antropoceno o el “capitaloceno”. En educación, todos los asuntos ambientales se curricularizan y van a la escuela bajo las más variadas formas.[43]
  • Las luchas de las diferencias y la diversidad introducen unas transformaciones que van desde los pensamientos propios del orientalismo, nuestraamérica, las denominadas del sur, y las singularidades planteadas por las luchas de género, la diversidad sexual y las discapacidades, así como las luchas étnicas. Todo ello construye un nuevo escenario de asuntos a ser trabajados en las instituciones educativas.[44][45]
  • En medio de esas transformaciones aparece la sindemia y produce unos cuestionamientos más profundos al modelo civilizatorio construido por occidente y la modernidad[46], la cual ha reintroducido en la escuela un discurso sobre las emociones, el cuidado, el autocuidado en la vieja manía de curriculizar los problemas.

Estas seis transformaciones concurren hoy para construir un escenario que pudiéramos caracterizar con un aforismo de Confucio: “la crisis es un instante entre dos claridades”. Y nosotros, los humanos de este tiempo de cualquier concepción política, teórica e ideológica, nos encontramos en ese “instante” en el cual son resignificadas y replanteadas muchas de las instituciones, imaginarios culturales, sistemas de mediaciones, soportes de la acción humana que habían constituido la sociedad. De este tiempo había hablado Gramsci[47] desde la cárcel, cuando interpretó desde ahí su tiempo: “el viejo mundo se muere, el nuevo tarda en aparecer, y en ese claroscuro (interregno) surgen los monstruos”.

Hablar hoy de estas formas particulares que dan sentido a las rebeldías educativas y pedagógicas nos exige reconocernos en una historia en donde el camino recorrido por las pedagogías críticas en nuestros contextos, nos permite decir que no son un campo unificado, ni en el mundo ni en Nuestraamérica, pero en las dinámicas sociales especificas marcadas por los diferentes ámbitos, actores, movimientos, grupos de impugnación, van tomando forma posiciones que enfatizan en algún aspecto y reciben diferentes denominaciones. Lo importante aquí es la manera cómo se hacen complementarias esas múltiples entradas para construir los nuevos territorios de la impugnación y la emancipación desde las educaciones y las pedagogías.

Entre las principales tendríamos: la educación intercultural, la comunitaria, la del campo, la de la madre tierra, las insumisas, las corporeidades rebeldes, las de la resistencia, las de la reexistencia, la popular, las situadas y contextuales, las decoloniales, las rebeldes emergentes, las propias, las críticas, la educación en familia y en casa, las de didácticas no parametrales y muchas otras que muestran la riqueza y la atomización de sus desarrollos. Es decir, cuando hablo de educaciones populares me estoy refiriendo a una de estas corrientes que existen y que además tiene la particularidad de que no podemos hablar de ella en singular, hay que hablar de educaciones populares y, en ese sentido, podemos decir que hay que hacer una delimitación frente a algunos que todavía reducen la educación popular a una “educación de adultos”, con una lectura que no recoge sus desarrollos, que es solo la que se hace con los sectores sociales populares, que es no formal y muchos otros aspectos.

Hoy tenemos que decir que la educación popular es una propuesta para toda la sociedad, para todas las educaciones y es uno de los principales procesos que se configuran hoy como campo en disputa en el momento en el cual el capitalismo cognitivo intenta arrasar y construir la tercera homogenización, la de la educación, que va a intentar consumar el cierre de las dos anteriores: la homogeneización biótica a través de la cual controló la naturaleza y la cultural, que realizó un proyecto y una narrativa única para explicar el mundo construido desde occidente y que se visualizó en los procesos del eurocentrismo. Estos han dado forma a las opresiones de hoy que, colocadas en escenarios de lucha, nos recuerdan que somos socialmente iguales, humanamente diferentes, culturalmente megadiversos y somos naturaleza.

Podemos decir que hoy esta educación que se mueve en América Latina y otros lugares del planeta, que intenta darle forma a esos procesos a través de los cuales construimos la disputa en educación y pedagogía, nos plantean que hoy estas educaciones populares son, y se siguen haciendo como propuestas que se ha constituido desde múltiples vertientes de las pedagogías críticas y de las educaciones populares. Desde mi perspectiva, este acumulado propio tiene ocho características que voy a plantear rápidamente, en cuanto nos mostrará que va a ser posible hoy, de acuerdo con las teorías desde las que se mire, hablar de un cuerpo y una unidad práctica que, para algunos, construye nuevos paradigmas, para mí y otros autores, bifurcaciones[48]. Estas características son:

  1. Con una tradición histórica y un legado que se soporta en rebeldías teóricas y en luchas transformadoras.
  2. Una epistemología fundada en cosmogonías propias desde los territorios.
  3. Con unos desarrollos pedagógicos y metodológicos propios (diálogo de saberes, confrontación de saberes, negociación cultural, construcción de los comunes, proyecto transformador).
  4. Con propuestas investigativas construidas en sus procesos sociales y acumulados (IAP, sistematización, otras).
  5. Con un sentido utópico que recupera el adelante es atrás como crítica a la modernidad, el progreso y el desarrollo.
  6. Con una matriz ética soportada en la megadiversidad de sus territorios.
  7. Con unos ámbitos propios anclados en los lugares donde se construye subjetividades y determinan sus metodologías fundamentadas en sus pedagogías.
  8. Unos fundamentos y un acumulado teórico práctico que orientan sus diversas actuaciones, que le permite una fundamentación inter y transdisciplinaria tejida desde la pluriversidad de rebeldías de nuestros contextos.

Pudiéramos cerrar citando a uno de los grandes continuadores de la obra de Paulo Freire, quien dice:

La historia de las ideas pedagógicas en estos tiempos, presenta importantes marcos teóricos, entre los más significativos está sin duda la obra de Paulo Freire, con su producción por referencia, muchos educadores, principalmente de América Latina, consolidaron uno de los Paradigmas más ricos de la pedagogía contemporánea, la educación popular, la gran contribución del pensamiento pedagógico Latinoamericano a la Pedagogía mundial.

Moacir Gadotti[49]

De igual manera, uno de los personajes que más ha encarnado el encuentro entre educación popular e investigación-acción participante nos muestra esa unidad del desarrollo actual en los procesos que se dan en ese encuentro, como se muestra en la siguiente cita:

…Se trata de estar atento, con la misma atención con la que leemos los libros que nos llegan a cada momento de Europa, aprender a oír y a leer también lo que dicen y escriben las mujeres y los hombres pertenecientes a los pueblos de nuestro continente. Aprender a oírlos y a leerlos no como “seres del folklore” o como autores de algo que solo tiene sentido cuando es retraducido por mí, leerlos como sabios, entre maestros y doctores que nos llegan de una u otra cultura, culturas diferentes.

Carlos R. Brandão[50]

En el corazón de la educación popular está el conocimiento de la realidad y los intereses existentes allí, pero con una opción ética de transformar la sociedad desde los intereses de los grupos que sufren opresión y exclusión. Pero esa sola bondad no garantiza el buen sentido de la acción, si no cuenta con la regulación ética y allí el mensaje al que apela Simón Rodríguez para recordarnos que nos debemos reinventar todos los días, invitando a no dar por clausurados nuestros caminos como educadores populares o investigadores de la acción participante[51], donde estas últimas deben ser recreadas todos los días para dar respuesta a un mundo en constante cambio.

En su desarrollo, el mismo Fals en escritos posteriores que rememoraban el encuentro mundial de Cartagena de IAP (1967), mostraba cómo allí se manifestaron dos tendencias muy fuertes: una activista de corte latinoamericano desde la Investigación-Acción, y la canadiense, quienes se movían más en un horizonte de participación, las cuales se mantuvieron separadas bastante tiempo, lo cual sería decantado con la discusión y las reflexiones posteriores que le llevaría a unirlas[52].

Apuntes críticos a la IAP y a la educación popular

En ese sentido, también en todo este tiempo a los dos procesos se le han hecho una serie de críticas, entre las cuales pudiéramos colocar las siguientes, a manera de enunciación:

  • Una sobrevaloración de lo político que en ocasiones generó desmedro de la reflexión epistémica;
  • El desdeñar procesos metodológicos y avanzar con rigor en sus procesos a nombre de la crítica al objetivismo racional desde las propuestas transformadoras;
  • La participación que predominó en sus prácticas reduce ésta a dinámicas participativas y de animación socio-cultural negando la teoría;
  • Una epistemología populista que exalta el saber de los grupos populares sobrevalorando su sentido común y negando otros conocimientos;
  • En muchos casos se tiene un discurso de izquierda soportado en epistemologías de derecha;
  • Las técnicas participativas utilizadas en diferentes experiencias trabajan sobre un principio de neutralidad de ellas;
  • En las relaciones investigativas y educativas, y de otros procesos que se dieron en América Latina, se tomó el saber popular como una especie de vulgarización o esquematización, bien sea de los grupos populares o del saber erudito.

Plantearse estos asuntos a estas alturas del siglo XXI significa tener una exigencia para que sigamos tramitando estas críticas y muchas otras y trabajar caminos de articulación, complementariedad y diferenciación de lo que llamo las rebeldías latinoamericanas, las cuales han venido enriqueciendo la reflexión al cruzar algunos elementos de sus desarrollos conceptuales y metodológicos mostrando una visión que cada vez hace más potente ese encuentro, a la vez que muestra un nuevo dinamismo teórico práctico para interpretar nuestras realidades, que se sigue enriqueciendo con nuevas miradas.

Convergencias entre educaciones populares y la IAP

En el sentido de lo planteado, uno de los encuentros más fecundos y que ha construido una complementariedad en permanente autocrítica ha sido el de la investigación-acción participante y la educación popular, lo cual ha permitido abrir caminos para esos nuevos desarrollos en los más variados nichos de nuestra realidad. Miremos algunos de esos aspectos que se han ido enriqueciendo en ese encuentro.

  1. Reconocer en la práctica de las personas un lugar epistemológico, que ha permitido la producción de saber y conocimiento de parte de grupos a los cuales les había sido negada esa condición en las diferentes formas del capitalismo y sus diferentes dispositivos de saber y conocimiento, permitiendo también una crítica a la separación entre trabajo manual y trabajo intelectual como uno de los soportes del control y del dominio de estos tiempos, especialmente cuando la ciencia, el saber y el conocimiento se han convertido en fuerzas productivas.
  2. Este lugar epistemológico desarrollado en diferentes procesos investigativos desde Nuestra América, de forma especial por la sistematización, comprendida como una forma de investigar las prácticas con vocación emancipadora, gesta un lugar de reflexión que a la vez que le da sentido y pertenencia a la acción humana teje una filigrana que se hace tejido con la experiencia, lo cual permite reconocer en esos ejercicios teórico-prácticos una vocación transformadora con sus variadas denominaciones: revolucionaria, descolonizadora, liberadora, insumisa.
  3. Un profundo sentido intercultural que se hace visible en la manera cómo en la IAP todos los seres humanos conocen como senti-pensantes y desde las particularidades de su mundo, y en la educación popular se hace fundamento en su propuesta pedagógica y metodológica, que tiene como soporte el diálogo de saberes que da forma a la intraculturalidad y que en posteriores desarrollos profundiza en la confrontación de saberes que permite incorporar la intraculturalidad y la negociación cultural como fundamento de la transculturalidad y la construcción de los comunes para la acción transformadora[53], y que reconoce una tradición de pensamiento educativo y pedagógico en América Latina[54].
  4. El reconocimiento de los saberes de todas y todos en las dos propuestas no solo nos abrió a un mundo donde no hay sujeto que a la vez que enseñe no aprenda y educador que no investigue para educar, clausurando todas las miradas cerradas del mundo, reconociéndonos como co-creadores en un mundo que es y se sigue haciendo. En mi caso, logramos desarrollar en este cruce, la propuesta de la Investigación como Estrategia Pedagógica – IEP[55], la cual fusiona IAP, educación popular, comunicación popular y recupera allí la tradición del conocimiento occidental, las sabidurías ancestrales y los saberes de la gente y de los movimientos.
  5. Potencia la integralidad de lo humano, reconociendo que somos humanamente diferentes, culturalmente diversos en un mundo donde somos parte de la naturaleza, mostrando cómo al negar cualquiera de estos niveles surgen las opresiones que se gestan al negar lo humanamente diferente y lo culturalmente diverso, lo cual hace que toda acción investigativa y educativa requiera la pregunta ética por el futuro del planeta, el cosmos y la humanidad. Y en ese sentido, toda acción exige auscultar esos intereses comunes de la vida.
  6. Se reconocen en la tradición occidental de la investigación y la educación para replantearla, por ello se cuestiona la manera cómo la universalidad excluye y niega otras epistemes, y por lo tanto, se cuestiona la asimilación de educación a escolaridad para todas y todos, llena a esta de nuevos contenidos, no solo rompiendo las fronteras entre lo formal, lo informal y lo no formal, sino reconociendo que toda acción educativo existe en un contexto específico orientada por intereses concretos, haciendo política a la pedagogía.
  7. Las dos fueron planteando una diferencia con las formas de la academia clásica desde posiciones diferentes, en algunos casos de negación de ella que en ocasiones llevó a algunos de sus cultores desde la investigación a abandonarla y en el caso de la educación popular, a negar la posibilidad de su trabajo a su interior, lo cual en un largo devenir fue mostrando que en la sociedad globalizada todos los espacios y todos los territorios eran escenarios en disputa, los cuales debían ser convertidos en lugares de resistencia y reexistencia.
  8. El reconocimiento de la realidad anterior exigió a la IAP desarrollar propuestas metodológicas capaces de hacer el ejercicio de descolonizar las metodologías y a la educación popular generar propuestas pedagógicas y metodológicas que permitan trabajar desde las capacidades (fundamento de lo humano), las habilidades (como capacidades en la cultura) y no solo propuestas para solo competencias, y por esa vía el reconocimiento de unas geopedagogías no solo para la innovación y la modernización de la educación sino para su transformación en los múltiples ámbitos de la actuación humana.
  9. El sentido colectivo y movimentista de ambas les ha permitido encontrar un sentido profundo en la participación para la transformación y en el reconocimiento de que ésta debe ser la resultante de procesos de organización y movimientos, lo cual mostró su potencia a finales del siglo pasado y lo corrido de éste, gestando formas políticas progresistas que accedieron a los gobiernos y que a la vez en muchos casos dejaron ver los límites de las concepciones del poder con los cuales se promovieron esas transformaciones y las prácticas de él. Ello sirvió, de manera paradójica, para avanzar en las propuestas de educación popular y de la IEP, pero a la vez visibilizando los límites del tipo de individuación y subjetividad rebelde construida, lo cual está exigiendo autocrítica y replanteamientos de las diferentes experiencias, mostrando la necesidad de repensar los asuntos del poder.
  10. También en este largo devenir, la idea de lo popular se ha ido reconfigurando, desde el viejo entendimiento liberal que lo asocia a la masa y al pueblo, y la respuesta del pensamiento crítico que recuperando la idea de pueblo, lo va a igualar al lugar político de enunciación del cambio, y que en el devenir latinoamericano va a ser asociado a clase, pobreza y opresión. Ello significó relacionarlo a una práctica política emancipadora, lo cual luego fue cuestionado por pensamientos posmodernos y comunicativos que plantearon la disolución de lo popular en el entrecruce de la tercera y la cuarta revolución industrial.

En ese tránsito aparecieron nuevas dinámicas de mediación, que van a llenar de nuevos sentidos a lo popular y esas otras formas de opresión que surgen en la diversidad, la diferencia, las múltiples maneras de habitar los territorios en la globalización. También en la diversidad de epistemologías y sus correspondientes cosmogonías y la ruptura en la manera de entender las relaciones entre lo humano y la naturaleza, con sus consecuencias en las construcciones de las individuaciones y las subjetividades que traen consigo la emergencia de nuevas formas de lo comunitario y lo comunal, con sus consecuencias ético-políticas, es decir, lo popular se comienza a llenar de complementariedades que enuncian otras maneras de ser, estar, convivir, resistir y reexistir.

  1. Se ha construido un acumulado propio que sigue en reconstitución, por ello podemos decir que estas dos expresiones de la rebeldía latinoamericana se reconocen como existentes en múltiples campos, territorios, movimientos, que las hace cada vez más ricas, más fuertes, pero siempre inacabadas ya que se sigue tejiendo con los cambios del mundo, de nuestras realidades, de nuestras opresiones, pero también como con la manera cómo ellas están en nosotros, en un mundo que se sigue haciendo y en unas teorías críticas y emancipadoras que tienen que construir otros caminos donde sea posible la crítica de la crítica.
  2. Uno de los lugares más fecundos ha sido el ir encontrando que ese campo conceptual y práctico está fundado sobre una injusticia epistémica que ha negado otros conocimientos, lo cual ha dado origen a un pensamiento del sur[56], construido no geográficamente sino sobre una variante de desigualdad, lo cual ha permitido ir elaborando otras injusticias, como la hermenéutica, que da cuenta de la brecha en los recursos de interpretación que tienen los procesos colectivos o la testimonial, que hace una negación de saberes por no ser enunciados en una comunidad epistémica clásica, o la histórica, que niega otras formas de conocer de aquélla que ha sido convertida en LA civilización, y la cultural, que sigue insistiendo en una sola especie, razón y conocimiento.

Un trabajo reciente sobre Fals Borda, que recomiendo, su autor hace un perfil que vale la pena recordar para invitar a la lectura de este texto, como una buena síntesis del pensamiento de nuestro senti-pensante caribeño:

La rebelión intelectual y la disidencia política emprendida por Orlando Fals Borda constituyen un precioso legado y materia prima indiscutible para los nuevos retos que presenta el mundo contemporáneo. Su esfuerzo de “recolocar a Newton y Descartes (pero también a Hegel) para hacer del conocimiento una herramienta útil a los fines prácticos de la vida, puede servir de insumo para enfrentar y superar no solo el positivismo, el dualismo y el estructural funcionalismo (que de nuevo se instalan hegemónicamente en los discursos con nuevos ropajes), sino los cinco asesinatos que promueve y desarrolla cotidianamente la modernidad: contra los sujetos, la naturaleza, los saberes distintos, las espiritualidades alternativas y la ética alterativa.[57]

Como vemos en esta apretada síntesis, educación popular e investigación acción participante siguen proponiendo construir otros mundos desde los desheredados de hoy que han actualizado los de ayer, pero que siguen buscando esa praxis con frónesis. Nada mejor para terminar que darle la palabra al otro maestro cuando en su Pedagogía de la Autonomía nos decía:

No hay enseñanza sin investigación ni investigación sin enseñanza. Esos quehaceres se encuentran cada uno en el cuerpo del otro. Mientras enseño continúo buscando, indagando. Enseño porque busco, porque indagué, porque indago y me indago. Investigo para comprobar, comprobando intervengo, interviniendo educo y me educo. Investigo para conocer lo que aún no conozco y comunicar o anunciar la novedad. Hoy se habla, con insistencia, del profesor investigador. En mi opinión lo que hay de investigador en el profesor no es una calidad o una forma de ser que se agregue a la de enseñar. La indagación, la búsqueda, la investigación, forman parte de la naturaleza de la práctica docente. Lo que se necesita es que el profesor, en su formación permanente, se perciba y se asuma, por ser profesor, como investigador.

Paulo Freire[58]

[1] Seminario de la Cátedra Unesco Community Based Research and Social Responsibility in Higher Education. Formación de la nueva generación de investigadores desde la perspectiva IAP. Universidad de Ibagué/Universidad de Los Andes – 22 y 23 de febrero de 2023

[2] Fals Borda, O. Pertinencia actual de la educación popular y proyección en los años venideros. En: Revista La Piragua No.21. CEAAL-México. 2004. Págs. 105-107.

[3] Fals Borda, O. La Investigación Acción en convergencias disciplinarias. Conferencia para recibir el premio Malinowsky de la Society for Applied Anthropology y el premio Oxfam-América Martin Diskin de la Latin American Studies Association (LASA). Borrador (3). Agosto de 2007.

[4] Este acápite se ha tomado de mi texto Educación(es), escuela(s) y pedagogía(s) en la cuarta revolución industrial desde Nuestra América. Tomo III. Bogotá. Desde abajo. 2020. Págs. 159-164.

[5][5] En la lengua del pueblo Kuna, Abya Yala tiene el significado de: “tierra viva”, “tierra en florecimiento” o “tierra madura”. A partir del año 2007, en la Tercera Cumbre continental de los pueblos y nacionalidades indígenas de Abya Yala realizado en Guatemala, se constituyó la Coordinación continental para que, desde esta visión, en la cual los hermanos de la madre tierra, del territorio, del agua y de todo patrimonio natural para vivir bien enfrenten las políticas de la globalización neoliberal y luchen por la liberación definitiva de los pueblos hermanos. El nombre se toma como resistencia al nombre de América implantado por los conquistadores.

[6] Esta idea se organiza sobre “el avance progresivo del capitalismo y que buscaba diferenciar del sentido de evolución de la naturaleza y ha servido al eurocentrismo de izquierdas y derechas para reconocer siempre un más alto desarrollo de las fuerzas productivas, en una mirada antropocéntrica e individualista sobre la cual se va a montar la escalera de las revoluciones industriales, situación que denuncia Leopoldo Zea (Zea, L., El positivismo en México. Nacimiento, apogeo y decadencia. México. Fondo de Cultura Económica. 1975).

[7] Quijano, A., “Colonialidad del poder y clasificación social”. Journal of World-Systems Research. vi, 2, summer/fall 2000, 342-386. Special Issue: Festchrift for Immanuel Wallerstein – Part I. Recuperado de: http://jwsr.ucr.edu

[8] Quijano, A., Colonialidad del poder y clasificación social, Buenos Aires, Clacso, 2014.

[9] De Souza, B., Izquierdas del mundo uníos, Bogotá, Ediciones desde abajo, 2018.

[10] Gutiérrez, G., Teología de la liberación, Lima, Centro Bartolomé de las Casas, 1971.

[11] Tamayo, J. J., Las teologías del sur. El giro descolonizador, Madrid, Editorial Trotta, 2017.

[12] Gargallo, F., Los feminismos del Abya Yala, ideas y proposiciones de las mujeres desde 607 pueblos en nuestra América, Bogotá, Ediciones desde abajo. 2015.

[13] Freire, P., La pedagogía del oprimido, México, Siglos XXI, 1996.

[14] Mejía, M. R., Educaciones y pedagogías críticas desde el sur. Cartografías de la educación popular, Buenos Aires, Editorial Crujía, 2018. Igualmente, Brandão, C., La educación popular de ayer y de hoy, Buenos Aires, Editorial Biblos, 2017.

[15] Dussel, E., Filosofías del sur. Descolonización y transformación, México, Ediciones AKAL, 2017. Ver también: Cabaluz, F., Entramando pedagogías críticas latinoamericanas, Santiago de Chile, Quimantú, 2015.

[16] [Zemelmann, H. y Quintana, A. Conocimientos y sujetos sociales. Contribuciones al estudio del presente. México. S/E. 2008.]

[17] Fals Borda, O., Una sociología sentipensante para América Latina. Antología, Bogotá, Clacso – Siglo del Hombre. 2016. También: Rivera, S., Un mundo CH’IXI es posible. Ensayo de un presente en crisis, La Paz, Ediciones Tinta de limón, 2018.

[18] Boff, L., Ecología, grito de la tierra, grito de los pobres, Madrid, Trotta, 2011. Asimismo, Gudynas, E., Extractivismo y corrupción. Anatomía de una íntima relación, Bogotá, Ediciones desde abajo, 2019.

[19] Martín-Baró, I., La psicología de la liberación, Madrid, Trotta, 1998. También: Burton, M., “Psicología de la liberación. Aprendiendo de América Latina”. En: Revista Polis, Vol. 1, noviembre de 2004, pp. 101-124.

[20] Ruiz, J., Otras masculinidades posibles. Otras formas de ser hombre, Bogotá, Ediciones desde abajo, 2015.

[21] Kaplún, M., El comunicador popular, Quito, Ciespal, 1985.

[22] Muñoz, G. y Amador, J. C., “Comunicación popular y educación”. Revista Nómadas Nº49, Bogotá, 2018, pp. 47-67.

[23] Mariátegui, J., 7 ensayos sobre la realidad peruana, Lima, Amauta, 1982.

[24] Cendales, L., Muñoz, J., Mejía, M. R., Pedagogías y metodologías de la educación popular. Se hace camino al andar, Bogotá, Ediciones desde abajo, 2017.

[25] Recordemos cómo Fray Bartolomé de las Casas, el más conocido, pero existen muchos  otros, luchó y logró que en las cortes de Castilla se reconociera la humanidad de los llamados “indios” por los conquistadores, y su argumento era que tenían “alma” (animidad).

[26] Rodríguez, S. Obras completas. Universidad Central de Venezuela. Tomo II. Caracas. 1975. Pág. 133.

[27] Fals Borda, O. El hombre y la tierra en Boyacá, base social para una reforma agraria. Bogotá. Áncora Editores. 1979.

[28] Fals Borda, O. Historia doble de la costa I: Mompox y Loba; Historia doble de la costa II: El presidente Nieto; Historia doble de la costa III: Resistencia en el San Jorge; Historia doble de la costa IV: retorno a la tierra. Bogotá. Áncora. 2002.

[29] Fals Borda, O. Ciencia propia y colonialismo intelectual. Bogotá. Carlos Valencia Editores. 1981.

[30] Fals Borda, O. La ciencia y el pueblo. Nuevas reflexiones sobre la investigación-acción, la sociología en Colombia: balance y perspectivas. Bogotá. Asociación colombiana de sociología. Tercer Congreso Nacional. 1981.

[31] Fals Borda, O. Orígenes universales y retos actuales de la IAP. En: revista Análisis Político No.38. Bogotá. Universidad Nacional de Colombia. 1999. Páginas 73-89.

[32] Fals Borda, O. Los problemas contemporáneos en la aplicación de la sociología al trabajar en la Investigación-Acción Participativa. Conferencia del Premio Malinowsky 2008. En: Antología Orlando Fals- Borda. Bogotá. Universidad Nacional de Colombia. 2010. Pág. 354.

[33] Fals. B; Mora Osejo: la superación del eurocentrismo: enriquecimiento del saber sistémico y endógeno sobre nuestro contexto tropical. Revista Polis: revista de la universidad bolivariana. Vol. 2. Número 007. Universidad Bolivariana. Santiago de chile. 2004

[34] Fals Borda, O. El tercer mundo y la reorientación de la ciencia contemporánea. En: Herrera, N. y López, L. (compiladores). Ciencia, compromiso y cambio social. Orlando Fals Borda, Antología. Bogotá. Lanzas y Letras – Extensión Libros. 2013.

[35] Rappaport, J. El cobarde no hace historia. Orlando Fals Borda y los inicios de la investigación-acción participante. Bogotá. Universidad del Rosario. 2021.

[36] FALS BORDA, O. La Investigación Acción en convergencias disciplinarias. Conferencia para recibir el premio Malinowsky de la Society for Applied Anthropology y el premio Oxfam-América Martin Diskin de la Latin American Studies Association (LASA). Borrador (3). Agosto de 2007.

[37] Guzmán, G.; Fals Borda, O.; Umaña, E. La violencia en Colombia: estudio de un proceso social. Tomo I y II. Bogotá. Ediciones Tercer Mundo. 1962.

[38] Santos, Boaventura de Sousa. Lo vernáculo y lo utópico. En: Revista Sur. 31 de agosto de 2020. Recuperado de: https://www.sur.org.co/lo-vernaculo-y-lo-utopico/

[39] Este término, desarrollado por Merrill Singer, se refiere a un momento en el cual dos o más enfermedades se entretejen haciendo un daño mayor que la suma de las dos. En este caso, una es la pandemia del Covid-19, la otra es la crisis social de la humanidad profundizada por el neoliberalismo, que había desmontado el Estado de bienestar privatizándolo.

[40] Charpak y Omnés. Sed sabios, convertíos en profetas. Barcelona. Anagrama. 2005, pp. 15-16.

[41] Mejía, M. R. Educación(es), escuela(s) y pedagogía(s) en la 4a revolución industrial desde nuestra América.. Bogotá. Ediciones desde abajo. 2020.

[42] Boutang, Y. Le capitalisme cognitif. La nouvelle grande transformation. París. Ediciones Amsterdam. 2014.

[43] Mesa, G. El ambientalismo popular. Bogotá. Ediciones desde abajo. Colección Primeros Pasos. 2018.

[44] Rodríguez, D., Taborda, M., Toscano, N. Resistir para reexistir. La discapacidad desde una perspectiva crítica. Bogotá. Ediciones desde abajo. Colección Primeros Pasos. 2020.

[45] Ruiz, J. Masculinidades posibles. Otras formas de ser hombre. Bogotá. Ediciones desde abajo. 2018.

[46] Santos, B. La cruel pedagogía del virus. Bogotá. Editorial libre. 2020.

[47] Gramsci, A. Cuadernos de cárcel. México. Juan Pablo Editores. 2010.

[48] Zambrano, A. Las ciencias de la educación en Francia. Bogotá. Magisterio. 2013.

[49] Gadotti, M., Torres, C. A. Paulo Freire, una biobibliografía. México, Argentina. Siglo XXI Editores. Pág. 3.

[50] Brandão, C., Berlanga, B., Suárez, D., Espejo, E., Mora, A., Cendales, L., Gómez, S., Mejía, M. R. (Coord). Investigar desde el sur. Epistemologías, metodologías y cartografías emergentes. Bogotá, Editorial desde abajo. 2022. Pág. 81.

[51] Hoy han ido apareciendo corrientes que hablan del agotamiento de la participación, en cuanto plantean que ella terminó siendo funcional y cooptada a procesos que no descolonizan y permiten la integración. Por ello, proponen una investigación colaborativa. Dejo planteado este tema como un asunto a tratar y que desborda las pretensiones de este pequeño texto.

[52] Fals Borda, O. Orígenes universales y retos actuales de la IAP. En: Revista Análisis Político No.38. Bogotá. Universidad Nacional de Colombia. Pág. 73 a 89.

[53] Cendales, L.; Mejía, M. R.; Muñoz, J. Pedagogías y metodologías de la educación popular. Se hace camino al andar. Bogotá. CEAAL – Desde Abajo. 2016.

[54] Streck, D. (org.) Fontes da pedagogia Latino Americana. Uma antologia. Belo Horizonte. Auténtica Editora. 2010.

[55] Colciencias. Niños, niñas y jóvenes en la Onda de la investigación. Lineamientos metodológicos del Programa Ondas. Bogotá. 2014. De igual manera, invito a visionar los videos El rincón de los tiestos, Robolution Loyola Team, y Caracoleando. Asimismo, el texto de Mejía, M. R. y Manjarrés, M. E. La investigación como estrategia pedagógica. Una propuesta desde el sur. Bogotá. Ediciones desde abajo. 2014.

[56] Santos, B. Epistemologías del sur. Buenos Aires, CLACSO. 2018. Recuperado de http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20181124092336/Epistemologias_del_sur_2018.pdf

[57] Herrera F., N. Saber colectivo y poder popular. Tentativas sobre Orlando Fals Borda. Buenos Aires. Ediciones Desde Abajo – Editorial El colectivo. Pág. 118.

[58] Freire, P. Pedagogía de la autonomía. Saberes necesarios para la práctica educativa. México. Fondo de Cultura Económica. 1996. Pág. 14.

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Simón Rodríguez Educador y Pedagogo Popular en el S XIX

Por: Marco Raúl Mejía J.

Planeta Paz

Expedición Pedagógica Nacional

Dedico este texto a mi papá. Tiberio, quien admiraba a Simón Bolívar, fue la primera persona que me habló de Simón Rodríguez, presente en la épica bolivariana del Monte Sacro, con su juramento de libertar a su patria.

Releer a Simón Rodríguez sin tener formación de historiador o de investigador en el sentido clásico otorga una serie de licencias para realizarlas desde mi identidad como educador popular, y desde allí intentar explicar de qué manera un ser humano nacido hace 250 años que se cumplen en este octubre del 2019, sigue mostrando caminos en ese pensamiento que él inaugura como el antecedente más preclaro de una educación popular que rompe con el entendimiento eurocéntrico de ella[2]: dar escuela de primeras letras a todos (sí, a todos, pero allí no están incluidas las mujeres), que colocaron como fundamento de la escuela de las nacientes repúblicas las élites criollas como proyecto civilizador bien representado en Sarmiento cuando afirmaba: “la civilización nos viene por el Río de la Plata y la barbarie de la pampa”. En cambio, para Rodríguez, el asunto era “o inventamos o erramos”.

Hay tanto que contar de nuestro abuelo de la educación popular, que las ideas se atropellan para dar cuenta de él y desde qué aspecto tomarlo. Por ejemplo, por qué no relacionar esa idea de educación que lo acompañó siempre en los estudios que tuvo que realizar de los cuales deja rastros en sus escritos, que lo llevaron a aprender matemáticas, física, química, botánica, geología, geografía, ingeniería, agricultura, carpintería, hidráulica, arquitectura, y que en alguna medida da señas de lo que él quiere que sea esa educación que tendrá una base soportada en procesos experimentales que tengan que ver con la vida y que, si se trabajara con rigor, daría para una cronología de las búsquedas conceptuales de don Simón.

Pero también se abre la puerta y otro camino en la fecundidad de él, pudiera ser el de los oficios que practicó, maestro de escuela, de español e idiomas, preceptor, tipógrafo, constructor de embalses de agua, aserrador, fabricante de velas y jabones, director de la escuela de oficios, director e inspector general de educación pública y la Beneficencia, director de matemáticas, ciencias físicas y artes, y asimismo, de minas, agricultura y caminos públicos de la república, y tantos otros que realizó para sobrevivir.

De repente entrar en esas cajas que cuentan era la parte más abundante de su equipaje, en las cuales llevaba los borradores de sus escritos que, al decir de algunos de sus biógrafos, se pierden primero en un incendio en Guayaquil y luego en un naufragio, tratando de volver al Perú desde esta misma ciudad. De estos escritos le había hablado a Bolívar cuando le escribió: “mis últimos años, que han de ser ya pocos, los quiero emplear en servir a la causa de la libertad. Para eso tengo escrito ya mucho, pero ha de ser con el apoyo de usted.”[3]

Otra entrada posible puede ser dar cuenta de su eterno caminar que lo llevó por Jamaica, Estados Unidos, España, Francia, Italia, Suiza, Rusia, Polonia, Inglaterra, un periplo poco estudiado de los caminos recorridos por esos lares pero que abriría infinidad de explicaciones para muchas de sus ideas y comparaciones que luego haría en el discurrir de las repúblicas americanas. En ese caminar incesante también pudiéramos abordar los más conocidos a su regreso, que lo lleva por Colombia, Perú, Bolivia, Chile, Ecuador, tratando de darle forma a su proyecto de construirle el pueblo a las nacientes repúblicas. Como vemos, son tantas las aristas de este pensador que quiero hacer una reflexión más desde su pensamiento y acotarlo a la manera como construye el cauce a la educación popular en una curiosa contemporaneidad de esta problemática.

 

  1. Antecedentes de las rebeldías latinoamericanas de educación en Simón Rodríguez

 

Desde mi perspectiva, el maestro del libertador Simón Bolívar inaugura la educación popular que en su giro americano va a romper con el modelo eurocéntrico y la construye bajo otros principios, que tiene como postulado rector: “la América española es original, originales han de ser sus instituciones y su gobierno, y originales los medios de fundar uno y otro. O inventamos o erramos”[4]. Principios que llevan un planteamiento de educación popular que lo lleva a diferenciarse de lo que había en Europa y en las prácticas que había observado en los intentos de construir las repúblicas en estos lados. Por ello afirmó: “el proyecto de educación popular tiene la desgracia de parecerse a lo que en varias partes se ha emprendido con este nombre y se practica de diferentes formas, con un corto número de individuos, sobre todo en grandes capitales. Las fundaciones son todas piadosas… unas para expósitos, otras para huérfanos, otras para niños notables, –otras para hijos de militares, otras para inválidos… en todas se habla de caridad: no se hicieron por el bien general, sino por la salvación del fundador o por la ostentación del soberano.”[5]

Como vemos, su proyecto confronta la educación entendida como beneficencia pública estatal, y la caridad de los grupos religiosos, principio y enunciado que da inicio a unas rebeldías teórico-prácticas que a lo largo de los siglos XIX y XX y lo corrido del XXI, van a acompañar los más variados intentos por construir una perspectiva desde estas tierras que interpela y replantea la visión eurocéntrica sobre la que se ha intentado darle forma a un pensamiento que generó una homogeneización conceptual y epistémica que va a subalternizar y deslegitimar explicaciones que se alejen de esa matriz básica de control. En ese sentido, esas rebeldías han ido construyendo en los más variados ámbitos explicaciones que replantean esa mirada única.

Las rebeldías latinoamericanas fueron generando una teoría práctica que, a la vez que construía movimientos sociales y generaba dinámicas disruptivas a las teorías políticamente correctas, fue impugnando el discurso que en la mirada euronorteamericana se mostraba como lo científicamente determinado, lo cual permitió, al interior de los países, múltiples procesos de los más variados tipos, que hasta nuestros días se siguen manifestando en cuanto las rebeldías no están concluidas. Aprenden de sus equivocaciones, acumulan con nuevas elaboraciones, abren territorios geográficos conceptuales y epistémicos, que se siguen haciendo en la discusión y el debate, dando soportes a nuevos entendimientos que, al leer las prácticas, no pretenden como lo hizo occidente, fijar ahora un nuevo patrón monocultural, sino abrirse a un camino de reconocernos culturalmente diversos, humanamente diferentes en un mundo único que nos hace reconocernos como naturaleza y en sociedades profundamente desiguales, injustas y opresoras que deben ser transformadas para construir humanidad sobre otras bases y fundamentos.

Esas rebeldías latinoamericanas pueden ser hoy reconocidas y se siguen haciendo en las formas políticas de las propuestas de recuperar identidades leyendo críticamente nuestro pasado colonial y la manera cómo clasifica la población a partir de una discriminación racial dándole una nueva identidad al colonialismo, ahora desde lo blanco, lo negro, lo amarillo, los indios, los mestizos, centrales para construir el euronorteamericanismo[6] y en la contemporaneidad en las lecturas críticas que se vienen haciendo del progresismo que, durante veinte años, predominó en diez países de la región[7]. En los aspectos religiosos coloca una lectura alternativa a la lectura de lo sobrenatural, enfatizando el lugar del pobre[8], así como el reconocimiento de la espiritualidad originaria[9]. También en los cuestionamientos a la familia nuclear, desde miradas del feminismo[10], y las formas de pareja constituidas en el reconocimiento de la diversidad.

Asimismo, en educación están los planteamientos críticos a la educación “bancaria”[11] y los desarrollos en el siglo XX y lo que va del presente, de la educación popular[12], la crítica al logos occidental como única manera de conocer[13], en la investigación la crítica a un único método sin sujeto[14], la ética desde la tierra y la vida[15], y el entendimiento de la subjetividad, la mente y la personalidad hecha de otra manera[16], el reconocimiento de los géneros, sus subjetividades y sus cuerpos[17]. En la comunicación popular, los planteamientos clásicos sobre las maneras cómo se comunican estos sectores, más allá de los medios masivos[18] y el entrecruce actual de comunicación y educación popular en el mundo cultural de masas[19]. No podemos dejar de reconocer en esta línea el planteamiento de José Carlos Mariátegui sobre el marxismo indoamericano[20]

También en muchos saberes, disciplinas y conocimientos se fue dando un pensamiento que ha conducido a tener que explicarnos por qué, a pesar de nuestras diferencias, el mundo se sigue leyendo en la secuencia de la idea de progreso planteada por la linealidad en torno a la modernidad, a la cual se le agrega en estos tiempos un planteamiento de posmodernidad. Precisamente, lo que nos ayuda a salir de esa dualidad en el debate es poder construir los elementos con los cuales configuramos el ser desde acá y revisitar nuestra tradición de derechos, resistencia y reexistencia, lo cual nos ha permitido comenzar a construir otros relatos con diferentes narrativas para comprender ese monoculturalismo desde una mirada multicolor que nos permita otras explicaciones para producir en el sentido de la educación popular, un proceso de diálogo de saberes que construye intraculturalidad, una interculturalidad derivada de la confrontación de saberes y una negociación cultural que nos permite cruzar los múltiples relatos para reconocer con quienes construimos lo común de estos tiempos en el norte y en el sur, para transformar esas realidades que niegan lo diferente, lo diverso, la unicidad de lo humano y la naturaleza, y nos invitan a construir otros mundos[21].

Estas rebeldías latinoamericanas que se siguen haciendo para darle forma no a la idea posmoderna de la diversidad, la tolerancia y el pluralismo, adquieren su crisol en las luchas múltiples que se dan y se siguen configurando para enfrentar los relatos monoculturales y todas sus manifestaciones de dominio y control, que se constituyen como hegemonías de múltiples tipos, las cuales deben interpelarse teórica, práctica y socialmente para poder construir nuevas emancipaciones, las que también están siendo reconfiguradas por estas visiones únicas de cualquier tipo, a izquierdas, derechas y centros políticos.

Se hace necesario reconocer que Occidente se constituye sobre una profunda exclusión y fue la negación de lo otro humano que no fueran ellos. Así, llamaron bárbaros a las tribus de Asia que los conquistaron para referirse a su balbuceo por no hablar griego. Ya civilizados fueron germanos, francos y demás tribus. Ese bárbaro se trasladó en su conquista de África a América[22], parte de Asia y a todo lo que no fueran ellos desde luego, incluidos los de otras religiones como los musulmanes. También esta mirada se hizo sobre las mujeres (patriarcalidad), los niños (adultocentrismo), y los discapacitados (anormalidad). Por ello, el modelo grecorromano occidental en el conocimiento, en la cultura, va a predominar en muchos aspectos de la vida cotidiana, social, cultural e institucional.

Por ello, creemos que Simón Rodríguez, en el sentido señalado, es un clásico, no en la acepción de clase que excluye, sino en el sentido de un autor que tiene la fuerza hasta nuestros días para ser reinterpretados y permite enriquecer discusiones de este tiempo sin caer en anacronismos de hacerle decir lo que no dice. Es decir, intentamos en las páginas que siguen mostrar un carácter contemporáneo de un autor que sigue llenando de contenidos para hoy los debates sobre la educación que se dan en los diferentes ámbitos de la reconfiguración para la cuarta revolución industrial, así como para una educación popular que busca ser una propuesta para toda la sociedad y todas las educaciones.

 

  1. Educación crítica y educación popular, antecedentes en Simón Rodríguez

Las ideas iniciales de Rodríguez fueron promovidas desde el año 1794, cuando escribió su primer texto, “El estado actual de la escuela demostrado en seis reparos”, dirigida al Ayuntamiento de Caracas, donde había sido nombrado maestro para niños en la escuela de primeras letras el 23 de mayo de 1791 a sus 22 años.

Permítanme, desde lo que soy, un educador popular de origen colombiano, pero nuestroamericano, hacer un viaje expedicionario a la manera de la Expedición Pedagógica Nacional[23], de la cual hago parte, en un intento por aplicar su metodología sobre la obra de Simón Rodríguez para buscar esas otras maneras de proponer la educación, la escuela y la pedagogía, y contarles dónde y cómo encuentro esos lugares, en los cuales: “el Robinson de América”, “el Sócrates de Caracas”[24], “el filósofo cosmopolita”, como lo llamó Bolívar, y que muy bien explica Kohan en su libro cuando afirma: “la filosofía, por lo menos a los Sócrates, no puede ser educativa: vivir una vida filosófica exige vérselas con el pensamiento de los otros, intervenir sobre él y permitir ser afectado por él: requiere también vérselas con sus vidas, pretender afectarlas y disponerse para recibir sus efectos… Sócrates puede dar razón de su vida y eso enseña, por eso pide que los otros den razón de sus vidas. Nada hay para enseñar, a no ser mostrar un cierto modo de andar por la vida, y poder defender ese modo en la palabra zompartida.”[25].

En el sentido de la cita anterior, el enunciado de Bolívar nos aparece muy clara para dar cuenta de su maestro, aquello que va a ser consustancial a la educación popular en su versión latinoamericana. Y es que no es posible separar pensamiento crítico y vida, emergiendo en su quehacer una praxis social y política que va más allá del puro deseo de conocer e invita y exige generar dinámicas para transformar no solo la educación sino también la sociedad y el mundo todo. Mirado así, es clara la propuesta de Simón Rodríguez, “reinventar la educación y la escuela por estos lares para “hacernos americanos y no europeos”.

Lo curioso es que estemos afirmando estas cosas de un autor que intentamos hacer contemporáneo y que se entrecruzan para las pretensiones de este escrito, con 200 años de diferencia, pero con una tarea urgente para los dos momentos. Es construir escuela y educación para tiempos de cambios, y modificaciones societales mayores.

En Rodríguez, para dar forma a la educación y lo social de las nuevas repúblicas, y para nosotros hoy en pleno siglo XXI, proponer y pensar en la praxis esas modificaciones para un mundo que transita en un cambio de época que toma forma en una velocidad del cambio, que en 50 años ha hecho el tránsito entre la tercera y la cuarta revolución industrial, mientras se necesitaron más de 200 años para realizar las dos primeras. Pero en nuestra perspectiva de pensamiento crítico nos acompaña hoy la idea de que la educación y su institucionalidad debe ser reconfigurada no solo para modernizarla al servicio del capitalismo, sino también para construir mundos más propios, más humanos, menos opresores, en últimas, para transformas las condiciones de opresión, explotación y dominación para darle un lugar a reconocernos como humanamente diferentes, culturalmente diversos, siendo parte de la naturaleza desde nuestra América.

El encuentro de estos dos tiempos históricos, tan distantes cronológicamente pero tan cercanos en problemáticas muestra la urgencia de generar una generación de educadores/as maestros/as, con una subjetividad crítica, dispuestos a darle a sus pedagogías, los contenidos y las formas coherentes con sus apuestas éticas, políticas y sociales para instaurar en sus territorios y en sus actividades concretas. Estas apuestas por construir comunidades de práctica, aprendizaje, saber, conocimiento, innovación y transformación,para dejar de ser educadores instrumentales, idiotas útiles de un proyecto que va en contravía de sus intereses y de la construcción de un mundo más humano.

Hace 200 años el maestro de Bolívar tuvo que enfrentar clérigos, mercaderes, criollos, y héroes de la independencia, que colocaban como modelo repetir a Europa en estos territorios y él con insistencia planteaba una propuesta para inventar escuelas e instituciones, se les diera ser del sur a las nuevas repúblicas, en cuanto en América lo que teníamos era: “repúblicas establecidas pero no fundadas”, y además fijaba como horizonte de su proyecto, en cuanto repite cada ver que puede, que no se podrá hacer revolución si no va acompañada de un proyecto social y educativo.

Este planteamiento, desde mi concepción y con los niveles de la elaboración de un joven maestro, cuando tenía 25 años formula indiciariamente en los seis reparos como una crítica al funcionamiento de la escuela al Ayuntamiento de Caracas[26], señalando que uno de sus problemas es que no se deje entrar en ella a quienes más lo necesitan, ya que todos, blancos, pardos y morenos tienen derecho a la instrucción: “las artes mecánicas están en esta ciudad y en toda la provincia, como vinculados a los pardos y morenos. Ellos no tienen quién los instruya: a la escuela de los niños blancos no pueden concurrir: la pobreza los hace aplicar desde sus tiernos años al trabajo, y en él adquieren práctica pero no técnica.”[27] Esos seis reparos serían:

  • No tiene la estimación que merece para darle a las clases inferiores, blancos, pobres, mestizos, indígenas, pardos y negros.
  • Pocos conocen su utilidad, ya que era innecesaria socialmente.
  • Xx
  • Xx
  • Xx
  • xx

Luego partirá[28] y ya dejará de ser Simón Rodríguez, para llamarse Samuel Robinson[29] en su periplo del Caribe, Norteamérica y Europa, nombre que lo acompañaría durante más de 20 años, ya que solo recuperaría el de Simón Rodríguez al regresar a América para acompañar a Bolívar.

En 1823 regresa buscando a Bolívar para hacer la obra social y educativa de la independencia. Mientras tanto, funda en Santa Fe de Bogotá la “Escuela de industrias públicas”, nombre que muestra cómo une en su reflexión educación y trabajo como proyecto pedagógico, para lo cual le ceden el edificio donde funciona el hospicio, y él lo adecúa. Allí va a experimentar por vez primera su educación popular desescolarizada, donde entran los que no tienen las condiciones de entrar, abierta. Como bien lo dice Simón Rodríguez:[30]

 

DÉNSEME LOS MUCHACHITOS POBRES

O

DÉNSEME LOS QUE LOS HACENDADOS

 

O

Declaran libres al nacer

o

No pueden enseñar

o

Abandonan por rudos

 

DÉNSEME LOS QUE LA INCLUSA BOTA Porque ya están grandes

o

Porque no pueden mantenerlos

o

Porque son hijos ilegítimos

 

 

La manera cómo organizó en Santa Fe de Bogotá esta primera experiencia, terminó dividiendo a la sociedad de la época, en donde los grupos de poder consideraban que gastar dineros públicos en estos grupos sociales era un desperdicio, y trataban al promotor de ellos de “loco”.[31]

Esto acelera su viaje para ir a busca a Bolívar en Lima, lugar en el cual se da el reencuentro y sus conversaciones para dar forma al proyecto de educación popular del cual los dos han hablado y darle forma al contenido educativo de la propuesta de las nacientes repúblicas. De ello da cuenta el primer colegio para niñas “de cualquier clase” en Cusco y en Chuquisaca, capital de Bolivia. Allí presenta su primer plan educativo para este país y es nombrado Director de Enseñanza Pública y Otros Asuntos, cargo del cual es destituido seis meses después, aprovechando un viaje del maestro a Cochabamba. Este hecho hace visible las diferencias del proyecto educativo y los intereses que se movían con ello. Sucre lo acusa de “albergar muchachos, mujeres perdidas y holgazanes”[32], y con su despido restituyen la educación solo para los mestizos blancos, mujeres y a los que hablen otras lenguas descalificando a los indígenas, tanto que, en la misma carta a París, don Simón dice: “dejan desamparados a más de dos mil niños matriculados y cerca de mil recogidos”.

La propuesta de Rodríguez fue integral, señaló no solo los sentidos de la educación, lo que hoy llamaríamos política educativa: “los acontecimientos han probado que es una verdad muy obvia, la América no debe imitar servilmente sino ser original”[33]. También mostró que esa propuesta debía estar metodológicamente en coherencia con lo que se propone: que los niños aprendan a pensar sintiendo, con un maestro que invente, reflexione, que experimente porque “la experiencia es la escuela de los profetas”[34]. Por ello va a cuestionar el método lancasteriano[35] que traen las élites de Europa, en cuanto para él: “instruir no es educar ni la instrucción es equivalente de educar, aunque instruyendo se eduque”[36].

En su libro del maestro inventor, dice Kohan de estos sucesos bolivianos:

“…lo que está en juego son dos modos de hacer escuela. Para Rodríguez, hacer escuela es restituir a los desposeídos lo que les es propio, la tierra, la cultura, la lengua, el pensamiento, la vida. Los defensores del estado de cosas reaccionan violentamente, invierten su restitución, re-restituyen, vuelven a expulsar a los Thomas[37] de la escuela. Restituyen a la clase oligárquica, lo que Rodríguez había invertido en la educación del pueblo, enseñan a leer y a gritar la biblia, y organizar las instituciones para perpetuar el estado de cosas; como en Europa… clausuran la escuela para desposeídos y la restituyen a los mismos privilegiados de antes… hay que maniatar a Rodríguez: extraño loco, extranjero, no puede hablar la lengua de otra escuela, debe hablar la lengua de la escuela hecha por y para los que todavía mandan en esta tierra.”[38]

 

  1. Vigencia del pensamiento y propuesta de Simón Rodríguez

Como vemos, el periplo de Simón Rodríguez llega hasta nuestros días, en cuanto a lo largo y ancho de su obra logra construir una propuesta de país al que debe servir la escuela, haciendo visible que no hay una única manera de enseñar y que la propuesta que se tenga de escuela es coherente con el proyecto y el sentido que se le quiere dar a la sociedad. De igual manera, hace visible cómo la pedagogía no es un asunto técnico instrumental, sino la explicitación del hecho educativo y los procedimientos en los cuales se hace visible la comprensión del mundo de la sociedad y de su destino que se hacen presentes bajo formas educativas cuando cualquier educador/a en cualquier lugar practica su oficio. Por eso, podemos hablar de la universalidad de Simón Rodríguez y la manera como sigue iluminando los debates en los cuales seguimos enfrascados en este siglo XXI tratando de dar forma a una escuela que sea capaz de formar ciudadanas y ciudadanos para este tránsito entre la tercera y la cuarta revolución industrial, con la certeza de que lo debemos hacer desde nuestras particularidades contextuales e históricas. Por ello, de forma apretada y casi que dejando esbozada una agenda, plantearé algunos de esos puntos que deben seguir siendo desarrollados y profundizados, y que ustedes los lectores agreguen nuevos aspectos.

  1. Un territorio establecido, pero no fundado

“La América debe considerar hoy la lectura de las otras didácticas (especialmente las que tratan de la sociedad) como uno de los principales deberes. Si, por negligencia da lugar a la internación de errores extranjeros, y permite que se mezclen con los nativos, persuádase que su futura suerte moral será peor que su pasado.”[39]

La obsesión del maestro de Bolívar siempre estuvo centrada en cómo nos hacíamos americanos y no europeos. Esa consciencia de su mundo, que lo trajo de Europa a América, donde había vivido por más de 20 años y que le permitió viajar por Francia, España, Rusia, Alemania, Inglaterra, Suiza, Italia, Polonia, Portugal, enseñando, aprendiendo y conociendo, lo cual le permitió dominar los idiomas inglés, alemán, italiano, portugués, polaco, ruso y francés, así como auscultar al interior de cada una de estas culturas, las cuales valoró y cuestionó. Ello le permitió reconocer a Europa por su sabiduría, pero a la cual no debemos imitar a costa de como dice el texto de Luces y Virtudes que citamos de entrada a este acápite, y en muchos otros textos muestra cómo se hace necesario el conocimiento de nuestra sociedad para poder dar cuenta de ella en nuestro actuar, mostrando la originalidad de lo propio y la moralidad surgida de ellos.

Su rumbo de regreso está trazado desde un proyecto en el cual se embarca, y el cual enuncia de la siguiente manera: “estas ideas eran (y serán para siempre) emprender una educación popular para dar ser a las repúblicas imaginarias que ruedan en los libros y en los congresos”[40]. Obsesionado por una idea que se repite en muchos de sus escritos y es la preocupación por la manera cómo las élites criollas se oponen a una verdadera independencia, mostrando cómo la tarea de establecer las nuevas repúblicas no es un ejercicio de batallas que garanticen la salida del rey. Por eso las repúblicas no van a ser un ejercicio en el cual los delegados del rey salen de estos territorios, sino uno nuevo, en el cual las repúblicas se funden según la mirada americana y no seguir reproduciendo Europa en estos territorios. Por ello afirma: “el poder de los congresos está en razón del saber de los pueblos, por muy bien que desempeñen sus funciones los representantes de una nación de poco o nada sirve lo que hacen si la nación no los entiende. En América del Sur las repúblicas estaban establecidas, pero no fundadas.”[41] Como vemos, pareciera que hablara a estos tiempos recordándonos cómo nuestras élites se siguen reproduciendo con sus mismos vicios inveteradamente.

Es necesario recordar que el escenario de la independencia americana mostró tres claras tendencias del tipo de revolución que se estaba desarrollando y que enmarcaban las disputas de los diferentes intereses de los grupos que participaban en ella, que modelaban las características de las mismas. De un lado, las conservadoras, las cuales buscaron mantener las mismas formas de poder, solo que hacían la apropiación de los poderes imperiales a las élites locales. Las más caracterizadas de esas propuestas serían las brasileras y el grupo mexicano que quiso construir Rey, que sacrificaron a Morelos y a los primeros revolucionarios. Las liberales, que tenían influencia de Inglaterra y Estados Unidos, en la que se caracterizó Santander en la Gran Colombia; y las populares, que tuvieron su expresión más clara en Haití y Paraguay, siendo visible la manera cómo el primero ayudó a Bolívar con equipamiento para su lucha. En ese sentido, las ideas de nuestro maestro Simón Rodríguez se mueven en esta tercera perspectiva de construcción de las nuevas repúblicas.

Es muy curioso reconocer cómo apela a la no imitación y esta está fundada en la manera cómo se le da un lugar a lo propio desde las particularidades de sus gentes, en Virtudes y luces sociales, es muy claro cuando afirma: “nada quieren las nuevas repúblicas admitir que no traiga el pase del oriente o del norte –imiten la originalidad, ya que tratan de imitar todo–. Los estadistas de esas naciones no consultaron para sus instituciones sino la razón, y ésta la hallaron en su suelo, en la índole de sus gentes, en el estado de las costumbres y el de los conocimientos que debían contar.”[42]

En el mismo texto enlaza que ese proyecto no es posible sin una propuesta educativa, y afirma:

“La INSTRUCCIÓN pública en el siglo XIX pide

Mucha filosofía: el interés general está clamando por una reforma; y la

América está llamada por las circunstancias a emprenderla.

Atrevida paradoja parecerá; no importa: los acontecimientos

Irán probando que es una verdad muy obvia: la América no debe

IMITAR servilmente, sino ser original.”[43]

En su texto: El libertador del medio día, va a interpelar a los poderes que pueden realizar esas transformaciones pero no lo hacen

“La América está llamada

(SI LOS QUE LA

GOBIERNAN LO ENTIENDEN) hacer el modelo de la buena

Sociedad, sin más trabajo que adaptar todo lo que estaba hecho

En Europa especialmente. Tomen lo bueno, dejen lo malo, imiten

Con juicio y por lo que les falte inventen.”[44]

De igual manera, en los consejos de amigo al colegio de Lacatunga, lanza su alerta:

“¡CUIDADO! No sea que por la manía de imitar

Servilmente a las naciones cultas venga la América a hacer

el papel de vieja en su infancia.”[45]

En ese sentido, fue un crítico muy claro de los proyectos de independencia de Europa que se vivían en América, tanto en la española como en la anglosajona, y para los que venimos de una tradición crítica, don Simón también se nos anticipó casi dos siglos a cuestionar directamente al capitalismo. Ello se ve claramente en uno de sus escritos cuando afirma: “En el sistema antieconómico (llámese sistema, si se quiere) de concurrencia o de oposición, el productor es víctima del consumidor y ambos lo vienen a ser del capitalista especulador.”[46]

La crítica al sistema capitalista también la hace a la organización del trabajo, mostrando sus fisuras y la manera cómo ella establece las desigualdades, lo que lo lleva a afirmar: “Semejante a la sociedad monárquica, es la que forman los obreros con sus amos los fabricantes. Por el buen nombre de la fábrica, el obrero se reduce a la condición de instrumento ¡Toda su vida cantando! ¡Toda su vida tejiendo! Al fin se convierten los hombres en lanzaderas y en serruchos.”[47]

 

  1. Con un proyecto transformador

“En la revolución de los angloamericanos y en la de los franceses, los gobernantes no tuvieron que pensar en crear pueblos, sino en dirigirlos. La América española pedía dos revoluciones al mismo tiempo, la pública y la económica: las dificultades que presentaba la primera eran grandes –el general Bolívar las ha vencido, ha enseñado o ha excitado a otros a vencerlos—los obstáculos que oponen las preocupaciones a la segunda son enormes, el general Bolívar emprende removerlos y algunos sujetos a nombre de los pueblos le hacen resistencia en vez de ayudarlos.”[48]

En la interpretación de los conflictos que debe vivir Bolívar el maestro reconoce dos proyectos políticos y económicos, y en sus largas reflexiones muestra cómo algunas de las ideas que profesan los enemigos de Bolívar corresponden más a intereses personales o de los grupos todavía ligados al clero, a sus intereses económicos, y en algunos casos con nostalgia del rey, y por eso plantea que es allí donde debe instaurarse la propuesta de educación popular que muestra que su fundamento es dar ser a esas repúblicas, desde la idea de republicanos pero americanos, no europeos. En medio de esos debates, muestra cómo esos intereses que se constituyen para enfrentar esa posibilidad de construcción están atravesados por la riqueza, y es muy claro cuando dice: “el deseo de enriquecerse ha hecho todos los medios legítimos y todos los procedimientos legales: no hay cálculo ni término en la industria, el egoísmo es el espíritu de los negocios y los negocios la causa de un desorden que todos creen natural y de la cual todos se quejan.”[49]

También señala que:

“La enfermedad del siglo es

Una sed insaciable de riqueza que se declara por tres especies de delirio

Traficomanía

Colonomanía, y

Cultomanía (a lo Diógenes, el cínico)”[50]

Cuando decanta todos estos planteamientos, su propuesta de escuela se va haciendo mucho más clara, como cuando le escribe a la escuela de Latacunga (Ecuador): “Señor rector, reflexione usted conmigo, la instrucción pública en el siglo XIX pide mucha filosofía. El interés generado está clamando por una reforma y la América, la América… quién lo creería, está llamada por las circunstancias a emprenderla. Atrevida paradoja parecerá, no importa. Los acontecimientos irán probando a los que observan poco la sociedad que es una verdad muy obvia. La América no ha de imitar servilmente, sino ser… original.”[51]

Como bien nos muestra esta cita, la escuela va acompañada por un nuevo proyecto de nación con características americanas. En ese sentido, su actualidad frente a la propuesta de globalización que nos plantea una tercera homogeneización sumándole a la biótica y a la cultural una educativa, en la cual las formas de la globalización en marcha convertidas en estándares y competencias (STEM) van a poblar las escuelas del mundo, especialmente a través de los procesos de los organismos multilaterales y de las pruebas estandarizadas PISA.

En la obra de Rodríguez se va a ver cómo esa educación está ligada a la idea de república que se quiere fundar. Por ello encontramos en toda su obra diferentes maneras de explicar que no basta la independencia sin fundar las repúblicas, pero ello va a requerir construir una institucionalidad que rompa los amarres al pasado colonial. Por ello su proyecto de escuela lo es para toda la sociedad, lo cual se ve muy bien en su texto: “En defensa de Bolívar”, cuando va mostrando cómo todas las élites criollas lo que hacen es sacar todo aquello que les permite mantener sus privilegios y por ello muestra permanentemente en forma comparativa la diferencia entre las revoluciones de Europa, los Estados Unidos y las de América española.

De igual manera, ese proyecto republicano que esboza a lo largo de toda su obra, exige una integralidad del educador ciudadano, y por ello su propuesta va a plantear: “En el sistema republicano las costumbres que forman una educación social, producen una autoridad pública, no una autoridad personal, una autoridad, sostenida por la voluntad de todos, no la voluntad de uno solo convertida en autoridad.”[52]

Ese carácter de igualdad que gesta la educación y que lo va a diferenciar de muchos de los pensadores de las repúblicas americanas va a marcar también una diferencia muy grande en el carácter de igualdad cuando precisa que es necesario abandonar toda pretensión de élite para dar forma a esa construcción nueva de sociedad y de educación, y lo dice muy claro: “Declarar la independencia diciendo que el país no es ni será jamás, propiedad de una persona, de una familia, ni de una jerarquía… ¡ante familias y jerarquías que se creen dueñas no solo del suelo sino de sus habitantes!”[53]

 

  1. “Dénseme los muchachos pobres”

 

“… un hombre que conoce sus derechos, cumpliendo con sus deberes sin que sea menester forzarlo ni engañarlo, dejen dar ideas sociales a la gente pobre y tendrán en quiénes depositar su confianza, con quién emprender lo que quieran, quién los sirva con esmero y quién cuide de sus intereses, y contarán con lo que sea suyo, con la palabra que les den, con los informes que pidan, y con el respeto que les deben, en fin, tendrán gente con quién tratar y contarán con amigos.”[54]

Nada más claro en la obra del Robinson de América que su proyecto era dar forma a sociedades basadas en la igualdad, y una igualdad que se construía a través de la educación popular. En toda su obra y un componente transversal de ella desde sus primeros hasta sus últimos escritos, siempre lo va a acompañar la idea de que esa educación debía ser el fundamento de las nuevas repúblicas, y allí iban a ir, como lo intentó en sus momentos de experimentación: “los pobres”, “el pueblo”, denominaciones que utilizó insistentemente para dar un contenido a la revolución y a su proyecto educativo y le va a colocar criterios a esa educación en su texto de Luces y virtudes sociales:

“Preguntarse a nombre de los POBRES

Si tiene derecho al saber

Si se le enseña y … qué

Si se le enseña y… como

Quién tiene obligación de enseñarlos

Si se cumple con esta obligación

Por qué

Enseñar a medias no es enseñar

Ni las cosas han de estar a medio hacer

Sino mientras se están haciendo.

Fue su obsesión, promovió la necesidad de que todos y todas debían pasar por la escuela y lo plasmó en su texto de Sociedades americanas cuando escribió: “No solo poner a disposición de todos la instrucción, sino dar medios de adquirirla, tiempo para adquirirla, y obligar a adquirirla.”[55] Por ello preconizó una educación pública como fundamento del estado republicano, y fustigó en su texto de Luces y virtudes sociales, la educación paga y lo dejó claro cuando escribió:

“hacer NEGOCIO con la EDUCACIÓN

Es…

Diga cada lector todo lo malo que pueda

Todavía le quedará mucho qué decir.”[56]

Y todavía remata en su texto de educación republicana afirmando: “el hombre no es ignorante porque es pobre, sino al contrario.”[57]

En ese sentido, va a ser tan crítico de clérigos, mercaderes y héroes para los cuales utilizó palabras fuertes, en cuanto el proyecto educativo debía cambiar esas relaciones básicas. Vale acá señalar cómo fustiga a los comerciantes, interesados en vender y promover un consumo de cosas sin necesidad de ellas, casi que pudiéramos decir, como un lejano antecedente de crítica a la sociedad de consumo. Ello es visible en la siguiente cita:

“Perdonen los señores comerciantes: su exigencia peca contra la urbanidad y su especulación contra el cálculo. Su exigencia es incivil, porque un dueño de casa, aunque pobre, aunque ignorante, aunque incivilizado, merece atenciones, sobre todo de quien se da por rico, por sabio, por ilustrado –el honor es de quien lo da, no de quien lo recibe–. Peca su especulación contra el cálculo porque traer surtidos de dogmas, ritos y liturgias a donde no se usa, vale tanto como llevar rosarios a berberías.

Tráiganlos de contrabando

Pásenlos por alto

Y encarguen su expendio a la moda

No faltará quien les compre…

Aunque no sepan lo que significan ni cómo se usan.”[58]

Como vemos, en estas cortas letras, pero presente en toda su obra, fustigó los poderes de su tiempo. Por ello su proyecto educativo a veces como cantaleta propugnaba por no repetir a Europa, ni hacernos siervos de clérigos y mercaderes, ideas que lo enfrentaron a los poderosos de su época, quienes lo acusan indistintamente de ateo, agnóstico, irreligioso, de corromper los espíritus. No en vano, Sucre, para descalificar sus planteamientos de la escuela de Chuquisaca, aupado por las élites, le escribe a Bolívar: “Al describir a usted todas las locuras de este caballero tendría que ser muy largo… usted pensará que yo estoy muy enfadado con él, y no es así. Considero a don Samuel un hombre muy instruido, formado cual nadie, desinteresado hasta lo sumo y bueno por características y por sistema. Pero lo considero también con una cabeza alborotada, con ideas extravagantes y con incapacidad para desempeñar el puesto que tiene.”[59]

Quizá habría ya escuchado cuando dicen que afirmaba en público, para enseñar en quechua en Chuquisaca: “más cuenta nos tiene entender a un indio que a Ovidio”.[60]

La educación técnica para el trabajo también estuvo en su proyecto en lo que él denominaba “educación y el trabajo libre”, ya para su tiempo lo entendía de una manera integral cuando desarrolla la idea de que la “segunda revolución americana” era la económica y eso se ve cuando afirma: “La intención no era (como se piensa) llevar el país de artesanos rivales o miserables, sino instruir y acostumbrar el trabajo para hacer hombres útiles, asignarles tierras y auxiliarlos en su establecimiento… era colonizar al país con sus propios habitantes.”[61] Es decir, ya planteaba una transformación del campo con los propios habitantes, elemento muy curioso que hoy es retomado desde el planteamiento de educación del campo de diferentes movimientos sociales para este sector social.

En su texto El extracto sucinto de mi obra sobre la educación republicana, plantea: “Formen sociedades económicas que establezcan escuelas de agricultura y maestranzas en las capitales de provincia y las extiendan, cuando convenga a los lugares más poblados de cada una que designen el número de aprendices y hagan reglamentos.”[62] Y luego va a agregar las virtudes sociales y la formación moral que serían la base de la vida republicana y de las naciones que se iban construyendo. Para ello coloca un derrotero muy claro cuando afirma:

“La autoridad da forma:

EN LA EDUCACIÓN

Porque educar es CREAR VOLUNTADES

O SOLO LA EDUCACIÓN

Impone OBLIGACIONES a la VOLUNTAD.”[63]

 

  1. “Una educación que nos haga americanos y no europeos”

“Piénsese en las cualidades que constituyen la sociabilidad y se verá que los hombres deben prepararse al goce de la ciudadanía con cuatro especies de conocimiento:

Instrucción social para hacer una nación prudente

Corporal para hacerla fuerte

Técnica para hacerla experta

Científica para hacerla pensadora”[64].

Si revisamos con cuidado la anterior cita, la propuesta educativa del Sócrates de América liga su proyecto de sociedad a una propuesta en donde la educación ha de jugar con especificidad su lugar en una dirección que la constituye en una idea de ciudadanía que tiene un contenido propio en la escuela y le da un sentido integral a esa realización social, corporal, técnica, científica, dotándola de un proyecto a cada uno de sus miembros, importante lección de contemporaneidad para quienes a nombre de la tercera y cuarta revolución industrial vienen proponiendo el STEM.

También encontramos una reflexión del sentido de la educación en y desde los territorios, ya que de su identidad saldrá la escuela que dará forma a las nuevas repúblicas y construirá la igualdad que ella propicia. En este sentido, don Simón muestra cómo la educación está en relación al proyecto político y siempre va a estar engarzada a las realidades y los contextos en los que ella funciona. En ese sentido, plantea que la tarea educativa en los territorios donde ha acontecido la independencia ha de ser: “colocar pueblo a las repúblicas”. Para ello, él dice que hay que cuidar la educación que se propone debe ser para “educar pueblos”, en cuanto va a ser el instrumento principal para dar ser a ese nuevo mundo que debe surgir, en donde no basta la independencia política y económica. Pudiéramos decir que se adelanta mucho tiempo proclamando lo que hoy sería la idea primigenia de la tan en boga “poscolonialidad”: “la sabiduría de la Europa y la prosperidad de los Estados Unidos son dos enemigos de la libertad de pensar en América”.[65]

En mi libro Educaciones, escuelas y pedagogías en la cuarta revolución industrial desde nuestra América, cito el informe A Nation at Risk[66], que alerta sobre el futuro de la Unión como potencia y de su economía para garantizar en el largo plazo el bienestar del que habían disfrutado sus habitantes y se plantea la necesidad de proveer educación con calidad y educación y el fortalecimiento del aprendizaje para toda la vida. En este contexto, la comisión de la educación de calidad de la Secretaría Nacional de Educación estadounidense realiza un replanteamiento tomando como base lo planteado en el informe y traza el derrotero de lo realmente importante: el aprendizaje básico de contenidos (mínimos educativos y formativos) de lo cual deben ocuparse las escuelas para formar el ciudadano de este tiempo, y señala que las prioridades son las tres “R” del inglés Reading, Writing, and Arithmetic: lectura, escritura y aritmética, y privilegian las disciplinas que se necesitan bajo el nombre de STEM (Science, Technology, Engineering, and Mathematics), ciencias naturales, tecnología, ingeniería y matemáticas. Sobre ellos debe ejercerse un control de su nivel académico. De igual manera, ellas deben garantizar el acceso a la universidad y cómo esa propuesta se universaliza a partir de los organismos multilaterales.

Estos elementos son considerados bajo el horizonte de formar una fuerza laboral que permita hacer frente a la competencia extranjera y construir la nueva economía basada en el conocimiento para la reconfiguración posfordista de la fuerza de trabajo, consumando la reforma reaganista de la educación, de trabajadores flexibles con habilidades básicas para vivir y laborar en contextos de trabajo flexibles y precarios, y generar el control del trabajo docente y las comunidades educativas. Para ello se inician en 1986 procesos de experimentación e innovación en el sistema descentralizado de la educación norteamericano, que tiene entre algunos de sus hitos en el año 1992, una organización centrada en estándares y competencias. El acuerdo para elaborar durante diez años la nueva ley de educación es aprobada en el año 1995 en el gobierno del presidente Clinton, la cual fija los objetivos sobre qué enseñar y cuáles disciplinas son esenciales.

Estos criterios de la importancia de la educación en la globalización y la reducción de las áreas del conocimiento a las importantes para el mercado y la competitividad capitalista, son recogidos por el Banco Mundial, que en la década del 70 del siglo pasado había promovido la revolución verde como el gran factor de movilidad social en el mundo y había destinado parte importante de sus recursos al campo y a la agricultura, realizando el giro hacia la educación como el factor central para darle forma a estos nuevos tiempos signados por el conocimiento, la tecnología, los nuevos lenguajes, la información, la comunicación, la innovación, la investigación y en el lapso de una década gran parte de sus dineros van a educación[67] para promover las nuevas leyes educativas guiadas por el STEM y las tres R, las cuales son colocadas en las diversas naciones del mundo bajo su asesoría y financiamiento, dando forma a un control multilateral de esas políticas en las cuales también la OCDE las ajustaría como política.

Esa homogeneización que hoy es enfrentada en los diversos actores, movimientos y pensadores críticos de la educación, bien pueden tomar su fundamento y traer a don Simón cuando decía a propósito de la opción que las élites hicieron del método del inglés Lancaster para la enseñanza de esos tiempos: “Enseñanza mutua es un disparate. Lancaster la inventó para hacer aprender la Biblia de memoria, los discípulos van a la escuela… a aprender… no a enseñar. Dar gritos y hacer ringorrangos no es aprender a leer y escribir. Mandar recitar de memoria lo que no se entiende, es hacer papagayos, para que… por la vida… sean charlatanes.”[68]

La OCDE va a fundamentar las pruebas PISA, lo cual determinaría la influencia de la política neoconservadora (Reagan) en las políticas educativas mundiales, convirtiendo esos contenidos básicos instrumentales del STEM a los cuales, ante la presión y las críticas internacionales, se han agregado dos tipos de pruebas suplementarias, que son la de ciudadanía y lo emocional, que adquieren unidad en los sistemas nacionales a través de las pruebas estandarizadas mundiales, soportadas en una visión de multilateralismo a la que concurren como nuevos agentes diferentes grupos empresariales, algunos con cara de filantropía como la fundación Bill y Melinda Gates. De repente volver al maestro Rodríguez y la manera cómo lo escribió, viene bien acá para reconocer de dónde viene esa homogeneización que se intenta hacer ahora a través de un proyecto único para la globalización de la cuarta revolución industrial.

Las citas de don Simón planteadas en este acápite interpelaría los sistemas educativos que buscan la homogeneización educativa a través de las competencias, los estándares y los derechos básicos de aprendizaje (DBA) y todo el proyecto de despedagogización[69] que se impone a través de la idea de calidad y las pruebas generadas por el sistema económico internacional y sus pruebas PISA, mostrándonos en la visión del autorreferido que además de una profunda conexión con los contextos, cómo también se requiere unas condiciones especiales para quien realice la práctica de educador en estos tiempos. Ya con 200 años de anticipación nos mostraba que no es simplemente alguien que tenga un saber disciplinario, sino un ejercicio que requiere pedagogía. Por ello va a afirmar en los Consejos de amigo a la escuela de Lacatunga:

“EL MAGISTERIO es una PROFESIÓN

El que reemplaza a los padres de familia ejerce las funciones de…

PADRE COMÚN

Por consiguiente,

Debe ser elegido por sus aptitudes que son:…

Ser dueño de la materia que promete enseñar

Conocer el arte de enseñar

Que consiste en…

Saber LLAMAR, captar y FIJAR LA ATENCIÓN

Estas aptitudes no bastarán, si no tiene GENIO

E INGENIO para crearse medios de conseguir los fines que se propone

En cada ramo de enseñanza.”[70]

Considero que el Sócrates de América ya daba pistas frente a los procesos de despedagogización en marcha, cuando de manera categórica afirmaba: “Tómese de paso, por máxima… que más oficio de un niño es un rato labrando un palito… que días enteros, conversando con un maestro que le habla de abstracciones superiores a su experiencia.”[71]

También la propuesta de Rodríguez hace 200 años, cuestiona el instruccionismo que ya estaba en el método lancasteriano y hoy muy en boga en los derechos básicos de aprendizaje, lo cual puede verse: “instrucción no es educar, ni la instrucción puede ser un equivalente de la educación aunque instruyendo se eduque, en prueba de que con acumular conocimientos extraños al arte de vivir, nada se ha hecho para formar la conducta social, véanse los muchos sabios malcriados que pueblan el país de las ciencias…”[72]

  1. Maestro en la escuela pública

 

“Expidió un decreto para que se recogiesen los niños pobres de ambos sexos… no en casas de misericordia, a hilar por cuenta del estado –no en conventos a rogar a Dios por sus bienhechores—no en cárceles a purgar la miseria o los vicios de sus padres—no en hospicios a pasar sus primeros años aprendiendo a servir para merecer la preferencia de ser vendidos, a los que buscan criados fieles o esposas inocentes.”[73]

Este texto es claro de la escuela que quieren instaurar los simones es pública para todas y todos, especialmente a los que les había sido negada la asistencia a ella. Es visible cómo en ese mandato de Bolívar que enuncia Rodríguez, busca acabar toda expresión de caridad o de una educación para la sumisión, colocando como central en ella que Rodríguez va a llamar como se enuncia en la siguiente cita: “Un plan de educación popular de destinación a ejercicios útiles y de aspiración fundada a la propiedad lo mandó ejecutar Bolívar en Chuquisaca.”[74] Sería interesante comparar con su primer texto: Estado actual de las escuelas de Caracas… Desde mi particular punto de vista, permite reconocer la elaboración de ideas en este texto ya más maduras, pero que en muchas de ellas ya estaban en aquel pensamiento fundacional.

Pero no solo se preocupa por estas dinámicas, sino que plantea una escuela en libertad, porque ellos no eran ni frailes ni presos y con libertad para quedarse en el centro educativo en las noches si lo querían, y también dotado de un bienestar material, “casas cómodas y aseadas” y “decentemente abrigados, vestidos, alimentados, curados.”

El proyecto de Chuquisaca para el maestro del libertador era un ejercicio de oficios que permitan aprender a trabajar las tierras, las maderas y los metales, y reconoce además los enlazamientos de los conocimientos de “las artes mecánicas secundarias, ya que unas dependen de otras, con talleres ligados a la producción, entendidos pedagógicamente como un ejercicio en donde se “acostumbren al trabajo, para ser hombres útiles… para colonizar el país con los propios habitantes.” Para ello pensó un plan de colonización que contaría con “un banco industrial de depósito y de descuentos”[75], el cual debería existir uno en cada uno de los departamentos del país.

Para él todo ese proyecto se inscribe en un trabajo hecho desde y con los grupos, lo que va a permitir enfrentar el individualismo, lo cual lo lleva a escribir: “Yo solo soy i solo para mí son ideas de niño, el hombre que atraviesa la vida con ellas muere en la infancia, aunque haya vivido cien años. Carecen de la idea fundamental de la asociación. Haga que los muchachos inculquen en la infancia lo contrario: pensar cada uno en todos para que cada uno piense en él.”[76] Y agregaba: “La máxima más perversa que puede haber inventado el egoísmo: cada uno para sí, y Dios para todos…”[77].

Además, con una conciencia que ya tenía muy clara en los concejos de Caracas sobre los maestros y las escuelas del ayuntamiento, ya que desde esos tiempos don Simón propugnó por una educación diferente, que dio forma a la especificidad de un maestro que constituiría su identidad en la enseñanza. Pudiéramos decir que frente a la escuela normal para la formación de maestros lancasteriana impulsada por el general Santander, Rodríguez al final de su vida funda en Túquerres una normal para enseñar a los maestros con especificidad en su quehacer. De ello da cuenta su carta a José Ignacio París, quien había solicitado al general Mosquera auxilio para el maestro y la publicación de sus obras. Corría el año de 1846 y el maestro va tras esa promesa saliendo de Lacatunga a Santa Fe y le escribe en 1847 a París esa carta que da cuenta de su humor y de su pasión por enseñar:

“Yo pasaba por Túquerres pensando en usted

Fui a ver al señor Pineda y el maldito hombre…

Me echó el ojo;

Yo blando de corazón, se lo eché también

Y el diablo metió el rabo

No se vaya, me dijo, quédese aquí, espéreme, ya vuelvo

Yo que no necesitaba de mucho ruego, me quedé…

Como se quedan las niñas detrás de las tapias,

Pensando,

A cada ruido, que era él.”[78]

Allí, según lo dice en su carta, inició su experiencia con 30 jóvenes para formarlos para ser maestros, lo cual queda consignado en otra carta cuando dice: “A tragos han aprendido algo, pero no lo necesario para ser maestros.”[79] Posteriormente, esta experiencia se extendería a Barbacoas, en donde también va a insistir en algo que lo acompañó en todos sus escritos desde Caracas. Insiste en un maestro que debe recibir un pago anual por su trabajo, lo cual lo llevaba a afirmar: “…así que ningún empleo que exige la atención de un hombre se dote con escasez… un maestro, a más de una penosa tarea que lleva, invierte todas las horas del día en el desempeño de su ministerio… no es menester más razón para que se le asegure una recompensa proporcional a su mérito.”[80] Mantuvo esta posición a lo largo de su vida, como se puede ver comparativamente con la siguiente cita 50 años después, en donde va a afirmar: “El maestro debe contar con una renta, que le asegure una decente subsistencia, y en que pueda hacer ahorros para sus enfermedades y su vejez.”[81]

De igual manera plantea la necesidad de una infraestructura y la creación de un sistema para la educación, y ello a lo largo de toda la vida. Si volvemos, en su primer escrito planteaba: “La enseñanza no debe alojarse en salitas ni en cuartejos. Deben construírsele edificios y surtir de instrumentos necesarios las aulas.”[82] En el mismo texto plantea la necesidad de “directores ambulantes” que ejerzan una vigilancia sobre los centros: “tengan presente que todo régimen se relaja por falta de inspección.”[83]

Es muy curioso cómo esa idea de escuela y de educación de Rodríguez también lo diferenció del sentido que le dieron las élites a esa escuela en la que todavía estaban excluidas las mujeres, los menesterosos, los negros y los indios. Para Rodríguez la escuela los incluía, pero además no reducía la educación a los oficios que iban a practicar, y propone que deben ir más allá de su ocupación, por lo tanto, propone como la entrada la generalización de la lectura y la escritura, en esa escuela que el Estado sostiene para todos, y alcanza a plantearlo cuando dice:

“Los doctores americanos no advierten que deben su ciencia a los indios y a los negros: porque si los señores doctores hubieran tenido que arar, sembrar, recoger, cargar y confeccionar lo que han comido, vestido y jugado durante su vida inútil… no sabrían tanto… estarían en los campos y serían tan brutos como sus esclavos.”[84]

 

  1. “El maestro que no repite, sino que inventa”

 

“El título de maestro no debe darse sino al que sabe enseñar, esto es, el que enseña a aprender, no al que manda aprender o indica lo que se debe aprender”[85]

Qué mejor iniciación para este aparte que esta cita en la cual refuta las pretensiones de las élites criollas de su época en su eurocentrismo, de traer a Lancaster para una educación pública que él ya había denominado: “escuelas de vapor”, “las de morralla”, que sirven para que los pobres aprendan enseñándose entre ellos mientras a las escuelas enciclopédicas iban los hijos de los ricos.[86] Pudiéramos hacer una comparación con las competencias y estándares de hoy y la despedagogización, de lo que hace tiempo el movimiento pedagógico colombiano ha llamado: “currículo a prueba de maestros”. Don Simón va a plantear la necesidad de una manera diferente, que enseñara desde muy pequeños a los niños a ser “preguntones” y lo plantea de la siguiente manera:

“Obedecer ciegamente es el principio que gobierna.

Por eso hay tantos esclavos –i por eso es amo

El primero que quiere serlo

Enseñen a los niños a ¡ser PREGUNTONES!

Para que, pidiendo el POR QUÉ, de lo que se les manda a hacer

Se acostumbren a obedecer… a la RAZÓN, no a la

AUTORIDAD, como los LIMITADOS, ni a la

COSTUMBRE, como los ESTÚPIDOS.”[87]

Como podemos ver, don Simón nos muestra que no hay educación si no tiene un sentido claro de la acción y que el método y la pedagogía están profundamente relacionado con esos fines, una lección profunda para quienes en estos tiempos impulsan la despedagogización y el apagón pedagógico global, reduciendo la educación a contenidos y a los resultados de ellos en unos exámenes estandarizados, construidos en un proyecto de homogeneización global. Y, como buen clásico, a su manera ya había dicho de esos exámenes:

“EXÁMENES PÚBLICOS

Esta charlatanería viene de la Europa,

Pero allá, cada Mestro LUCE en su Escuela, en presencia de los

Padres de sus discípulos, paraque se los dejen por más tiempo

–i convida Amigos, paraque, con elojios le traigan otros. Acá, los

Maestros van a lucir en los Templos.

Mal hecho: éstos están destinados al Culto,

Nó ala Ostentación

 

Cada acto de la Enseñanza… bien visto… es un Exámen”[88]

En este sentido, como en este tiempo, Sócrates de América ve la necesidad de reinventar la escuela en coherencia con los cambios que se veían en su época, igual que hoy lo tenemos con el tránsito entre la tercera y la cuarta revolución industrial. En aquellos tiempos, el maestro generó una propuesta para ello en el orden del funcionamiento y de la metodología coherente con su proyecto americano, y pedagogía para formar al sujeto de las nacientes repúblicas.

En su lucha por dar forma al proyecto educativo de la república planteó el tipo de maestro que se necesitaba para dicho proyecto:

“Hay tres especies de maestros

UNOS, que se proponen OSTENTAR SABIDURÍA…

No enseñan

Otros que quieren enseñar tanto ¡que confunden al discípulo!

Otros que se ponen al alcance de TODOS, consultando las capacidades

Estos últimos son los que consiguen el fin de la enseñanza, i

Los que perpetúan su nombre en las escuelas

ESCUELA, MAESTRO, PROFESOR, I CATEDRÁTICO, cuatro nombres

Su significación, sus acepciones, y los abusos que comúnmente

Se hacen de ellos.”[89]

Más adelante lo va a aclarar: “Profesor es el que se dedica EXCLUSIVAMENTE al estudio de UN ARTE o de una CIENCIA y lo prueba a veces aplicando a enseñar. CATEDRÁTICO es el que enseña SENTADO EN ALTO, porque cátedra significa PUESTO SUPERIOR O EMINENTE: i no se usa para dar ese título sino al que enseña teología, filosofía, derecho o humanidades. Por eso puede ser profesor o catedrático y no ser maestro: MAESTRO es el dueño de los principios de una CIENCIA o de un ARTE, sea liberal, sea mecánico, i que transmitiendo sus conocimientos sabe hacerse ENTENDER i COMPRENDER CON GUSTO i es él  MAESTRO por excelencia, si aclara los conceptos i ayuda a estudiar si enseña a aprender facilitando el trabajo y si tiene él dónde inspirar a uno, i excitar en otros, el deseo de saber.”[90]

Además, criticó el sistema lancasteriano  como parte de esa apropiación/expropiación que se hace por parte de Europa en América a través de la pedagogía y el método, ya que en algún lugar lo compara con “una sopa de hospital”, cuestionando su método memorístico y su rígida disciplina y afirmaba: “pierden los niños el tiempo / leyendo sin boca y sin sentido / pintando sin mano y sin dibujo / calculando sin extensión / y sin número / la enseñanza se reduce a fastidiarlos / diciéndole a cada instante y por años enteros / así, así-así, y siempre así / sin hacerles entender / por qué ni con qué fin… no ejercitan la facultad de pensar y / se les deja o se les hace viciar la lengua y la mano que son… los dotes más preciados del hombre… no hay interés, donde no se entrevea el fin de la acción… lo que no se hace sentir no se entiende y lo que no se entiende no interesa, llamar, captar y fijar / la atención / son las tres partes del arte de enseñar.”[91]

  1. Maestro pedagogo

 

(cita)

 

Como lo vemos en la anterior cita, para Rodríguez no era posible la enseñanza sin un método que debía estar en coherencia con el proyecto de educación republicana que se agenciaba, en cuanto el mismo va a ser una manera de pensar que va a realizar la propuesta de escuela que está en sus textos, y por ello va a ser un innovador en todos los aspectos que conlleva la práctica de la enseñanza.

 

  1. Acerca de la escritura

 

Para Simón Rodríguez, no se escribe como se habla, y la escritura debe tener en cuenta que pone en juego todos los sentidos, lo cual debe hacerse visible en la práctica de la escritura. En ese sentido, tal vez influenciado por sus tiempos de tipógrafo en Estados Unidos, va a ser posible a lo largo de sus textos encontrar letras de diferentes tipos, formatos, tamaños; de igual manera unos destacados de negritas, itálicas, corchetes, llaves, jugando con líneas simples y dobles, cuadros, los puntos suspensivos son permanentes, los puntos superiores también, lo que lo lleva a enlazar repeticiones, elipses, espacios en blanco, todo orientado por un precepto que es muy repetido en sus obras y en diferentes lugares, y es que en la enseñanza no se podrá escribir de una única forma, ya que “la forma es un modo de existir”[92], ya que no escribimos como pensamos.

En alguna discusión, en donde cruzábamos la idea de sentipensante de nuestro maestro Fals-Borda, hablábamos cómo esa idea, a nivel de principio pedagógico, ya estaba en Simón Rodríguez cuando apelaba a esa integralidad cognitiva y sensitiva en su proyecto educativo, y que se hacía específico en su accionar pedagógico como ese lugar en que se concretan sus principios cuando afirma:

“Se puede pintar sin hablar, pero no hablar sin pintar”[93]

O también cuando escribe: “lo que no se hace sentir no se entiende, y lo que no se entiende, no interesa.”[94]

Estas reflexiones las coloca en sus textos inmediatamente en un proyecto de horizonte de sociedad. Por ello afirma: “No se puede dejar a nadie por fuera de la lectura en América.”[95] Es decir, leer, escribir, pintar, es un ejercicio para lograr que lean con sentido desde el mundo donde están y aprendan a vivir unos con otros, y entre distintos, pero, además, enfrenta con su propuesta el método eurocéntrico que las élites en su momento traen como proyecto educativo y pedagógico para este mundo andino de las repúblicas libertadas por Bolívar. Por ello, va a decir del método lancasteriano: “Son escuelas de vapor, porque con pocos maestros se enseña a miles de muchachos.”[96] Y por ello va a cuestionar diciendo que no se puede permitir que los maestros de las escuelas lancasterianas alteren con adornos y según su capricho los signos de convención de que se sirven millones de personas. No podemos dejar de recordar acá cómo Santander estableció las escuelas normales para que capacitaran en la enseñanza mutua, atendiendo a las ordenanzas emanadas del Congreso de Cúcuta de 1822.[97]

Podemos reconocer en la crítica anterior cómo además de todas sus peleas para que la escuela forme los nuevos ciudadanos y el garantizar que en ellas deben entrar todas y todos, la constitución de una especificidad pedagógica y metodológica basada en un maestro que enseña y aprende a pensar con todas las dinámicas que implementa. Bien valdría en estos tiempos de retorno al instruccionismo por diferentes vías, volver sobre Rodríguez, olvidado por las normales y las facultades de educación, para que nos ayude a pensar la escuela de nuestro tiempo.

Una buena reflexión sobre los sentidos y los significados de la escritura y el uso pedagógico de ella está en el texto de Ángel Rama citado por José Miguel Sánchez en su tesis de maestría: “Simón Rodríguez propuso no un arte de escribir, sino un arte de pensar y a esto supeditó la escritura como lo expresó en su peculiar forma expresiva sobre el papel. La escritura ha sido sacada de su ordenamiento, despojada de todos sus aditamentos, sus conceptos, y estos se han distribuido sobre el papel como en la cartilla escolar, para que con los ojos lleguen al entendimiento y persuadan. Si la vida y las ideas de Rodríguez prueban cuan lejos estuvo de la ciudad letrada, cuya oposición fundó esta original traducción de un arte de pensar, muestra cuan lejos estuvo también de la ciudad escrituraria.”[98]

Pudiéramos hacer larga la cantidad de propuestas de don Simón, que nos hace de él no solo alguien que debe ser inscrito en la historia de la pedagogía sino también en los antecedentes de la educación popular. Por eso en sus obras encontramos las maneras cómo experimenta con la escritura para hacer énfasis en aquello que no se escribe como se habla, o buscar los caminos a través de los cuales instaura las nuevas maneras de enseñar, o esos procesos en los cuales muestra cómo el maestro inventa haciéndose un clásico de lo que serían las innovaciones o las transformaciones educativas de estos tiempos, o cómo hace del viaje y de la experimentación fundamentos para construir una educación que nunca se olvide. Pero el tiempo y el espacio de este tiempo dejarán muchos otros elementos para seguir siendo profundizados con una mirada que hoy interpela no solo a los educadores populares sino, como he intentado esbozarlo en estas páginas, a los debates de la educación en los cuales estamos insertos quienes intentamos construir con cierto rigor las educaciones, las pedagogías y las escuelas para los tiempos que corren.

Hoy, como ayer, no solo la tarea de la educación está pendiente. Pasados 200 años, el régimen republicano que buscaron los simones no aparecen, así los cambios de nombre lo hubieran insinuado: República de la Nueva Granada, Estados Unidos de Colombia, República de Colombia. Cada uno con leyes, y a punta de ellas, va intentando superar esa sociedad estamental, elitista, que combatió Rodríguez, pero no el tipo de poder que construyeron, esto es, pensar que la desigualdad se volvió costumbre e intentar superarla como un problema para resolver a sangre y fuego, porque el proyecto imitador del bienestar de los Estados Unidos y la sabiduría de Europa siguen siendo ley.

Por ello, esa institucionalidad construida en los interregnos de la sangre y el fuego, vuelve sobre lo mismo, un proyecto civilizador hecho sobre la negación de la diversidad, y vuelve a aparecer una identidad única, la de las élites, los del poder, y se vuelve a legislar en función de ellos, su dios, sus verdades, sus identidades, sus riquezas, negando que somos humanamente diferentes, culturalmente diversos y que somos naturaleza, es decir, una suma megadiversa de razas, culturas, sexualidades, lenguajes, cosmogonías, asentadas en territorios distintos, esperando que esa patria que enuncian les dé cabida a todos, como lo soñaron los dos simones hace 200 años.

Y vuelve a estar, como hace 200 años la educación popular, clamando por otra educación que nos haga de acá,que no cante solo una epopeya, una sola fe, sino todas las que hacen a este país, más allá de un mapa, un territorio rico por las megadiversidades, que en su negación nos han conducido inveteradamente a la guerra. Estamos clamando por esta otra educación, con la certeza de que aprenderemos a tramitar, regular, transformar los conflictos sin volverlos violencia como nos decía también el maestro Estanislao Zuleta.[99]

En ese sentido, este texto es un abrebocas que invita a ir a la obra de nuestro Robinson, de nuestro abuelo de la educación popular, para restituir una causa que se perdió en la disputa con las élites de su tiempo, así como las disputamos nosotros con las de estos tiempos. Para ello, nomás recordar que esa causa de la educación popular había sido promovida también por Bolívar, la cual se pierde con los caminos que toman las élites criollas. Por ello, quiero terminar con la cita que el libertador Simón Bolívar hace de esa propuesta en el Congreso de Angostura (Venezuela): “Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción… la educación popular debe ser el cuidado primogénito del amor paternal del congreso”.[100]

[1] Este texto es una versión ampliada del texto: Contemporaneidad de Simón Rodríguez en el siglo XXI. En la reinvención de la educación y la escuela, publicado en: Simón Rodríguez – De oficio maestro Pionero de la pedagogía popular en América Latina. Caracas. Editorial Laboratorio Educativo. 2019. Págs. 165-194.

[2] Cáceres, B. Histoire de l’education populaire. Paris. Editions du Seuil. 1964.

[3] Rodríguez, S. Cartas a Bolívar… xxx

[4] Rodríguez, S. Escritos. 3 volúmenes. (Compendio y estudio bibliográfico). Caracas. Sociedad bolivariana de Venezuela 1954. Tomo III, pág. 71.

[5] Rodríguez, S. … xxxx

[6] Quijano, A. Colonialidad del poder y clasificación social. Buenos Aires. Clacso. 2014.

[7] De Souza, B. Izquierdas del mundo uníos. Bogotá. Desde Abajo. 2018.

[8] Gutiérrez, G. Teología de la liberación. Lima. Centro Bartolomé de las Casas. 1971.

[9] Tamayo, J. J. Las teologías del sur. El giro descolonizador. Madrid. Editorial Trotta. 2017.

[10] Gargalo, F. Los feminismos del Abya Yala, ideas y proposiciones de las mujeres desde 607 pueblos en nuestra América. Bogotá. Desde Abajo. 2015.

[11] Freire, P. La pedagogía del oprimido. México. Siglos XXI. 1996.

[12] Mejía, M. R. Educaciones y pedagogías críticas desde el sur. Cartografías de la educación popular. Buenos Aires. Editorial Crujía. 2018. Igualmente, Brandão, C. La educación popular de ayer y de hoy. Buenos Aires. Editorial Biblos. 2017.

[13] Dussel, E. Filosofías del sur. Descolonización y transformación. México. Ediciones AKAL. 2017. Ver también: Cabaluz, F. Entramando pedagogías críticas latinoamericanas. Santiago de Chile. Quimantú. 2015.

[14] Fals Borda, O. Una sociología sentipensante para América Latina. Antología. Bogotá. Clacso – Siglo del Hombre. 2016. También: Rivera, S. Un mundo CH’IXI es posible. Ensayo de un presente en crisis. La Paz. Ediciones Tinta de limón. 2018.

[15] Boff, L. Ecología, grito de la tierra, grito de los pobres. Madrid. Trotta. 2011. Asimismo, Gudinas, E. Extractivismo y corrupción. Anatomía de una íntima relación. Bogotá. Desde abajo. 2019.

[16] Martín-Baró, I. La psicología de la liberación. Madrid. Trotta. 1998. También: Burton, M. Psicología de la liberación. Aprendiendo de América Latina. En: Revista Polis. Vol. 1, noviembre de 2004. Págs. 101-124.

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[20] Mariátegui, J. Amauta: 7 ensayos sobre la realidad peruana. Lima. 1982.

[21] Cendales, L., Muñoz, J., Mejía, M. R. Pedagogías y metodologías de la educación popular. Se hace camino al andar. Bogotá. Desde Abajo. 2017.

[22] Recordemos cómo Fray Bartolomé de las Casas, el más conocido, pero existen muchos otros, luchó y logró que en las cortes de Castilla se reconociera la humanidad de los llamados “indios” por los conquistadores, y su argumento era que tenían “alma” (animidad).

[23] Quiceno, H., Messina, G. Expedición a la Expedición Pedagógica Nacional. Bogotá. Universidad Pedagógica Nacional-Fundación Restrepo-Barco. 2000.

Universidad Pedagógica Nacional. Expedición Pedagógica No. 1: Huellas y registros. Bogotá. Bogotá, D. C. Universidad Pedagógica Nacional. 2001.

——— Expedición Pedagógica No. 2: Preparando el equipaje. Bogotá, D. C. Universidad Pedagógica Nacional. 2001.

——— Expedición Pedagógica No. 4: Caminantes y Caminos. Expedición Pedagógica en Bogotá. Bogotá, D. C. Universidad Pedagógica, Fundación Restrepo Barco. 2003.

——— Expedición Pedagógica No. 6: Con los dedos en la filigrana. Una lectura crítica a los tejidos metodológicos de la Expedición Pedagógica Nacional. Bogotá, D. C. Universidad Pedagógica Nacional – Fundación Restrepo-Barco. 2005.

——— Expedición Pedagógica No.7: Recreando rutas y senderos pedagógicos en Valle, Cali y región norte del Cauca. Bogotá, D. C. Universidad Pedagógica Nacional – Universidad del Valle. 2005.

——— Expedición Pedagógica No. 9: Rutas de vida, maestros, escuelas y pedagogía en el Caribe colombiano. Bogotá, D. C. Universidad Pedagógica Nacional – Red pedagógica del Caribe. 2005.

[24] Rodríguez, S. Carta de Simón Bolívar al Gral. Francisco de Paula Santander. 8 de diciembre de 1823. En: Cartas, pág. 117.

[25] Kohan, W. El maestro inventor. Simón Rodríguez, Caracas Ediciones del solar 2016, pág. 105-106.

[26] Reflexiones sobre los defectos que vician la escuela de primeras letras en Caracas y medios de lograr su reforma, por un nuevo establecimiento. Rodríguez, S. Tomo I. Presidencia de la República de Venezuela. Caracas. 2001. Pág. 195-222.

[27] Rodríguez, S. Reflexiones sobre los defectos que vician… xxx

[28] Recordemos cómo las sublevaciones estaban a la orden del día en Venezuela. El negro Leonardo Chirino, tomando como ejemplo la rebelión de Haití de 1891 proclamó la elección de una república, en la cual se eliminaba la esclavitud, se declaraba la igualdad de clases y la eliminación de los privilegios; y en 1797, la conspiración de Gual, España y Picornell, a la cual se sumó Simón Rodríguez, y al ser develada lo obliga a huir hacia Jamaica.

[29] Lo que da origen a una de las más interesantes biografías noveladas. Pietri, Uslar. La isla de Robinson. Bogotá. Desde Abajo. 2010.

[30] Rodríguez, S. Tomo I, pág. 313. Buscamos mantener en esta cita la manera como Simón Rodríguez organiza la escritura, según él para buscar entender de una manera más clara lo que se va diciendo, porque no es lo mismo escribir que hablar.

[31] Rodríguez, S. Carta a Bolívar. Enero 7, 1825. Cartas Caracas, Ediciones del doctorado y Uniser. 2001. Pág.141.

[32] Rodríguez, S. Carta a J. I. París, 6 de enero de 1846. En: Cartas, pág. 194.

[33] Rodríguez, S. Luces y virtudes sociales. Caracas. Monte Ávila editores. 1992. Pág. 110.

[34] Rodríguez, S. Artes y ciencias. En: Tomo I, pág. 301.

[35] Lancaster, J. (1778-1838). Educador inglés creador del sistema de enseñanza mutua entre los niños, que fue promovido por algunos de los nacientes sistemas de educación en América y que se impuso desde un sector de las élites en Caracas, Bogotá, Quito, Lima, La Paz y México.

[36] Rodríguez, S. Escritos. Tomo II. Pág. 104.

[37] Niño jamaiquino que inspiró a este autor para su obra sobre Simón Rodríguez, con base en su biógrafo de este país, Jonathan Sarfield.

[38] Kohan, W. Op. Cit. Pág. 64.

[39]Rodríguez, S.  Luces y virtudes. Pág. 7.

[40] Rodríguez, S. Tomo II. Pág. 133.

[41] Rodríguez, S. Sociedades americanas. Caracas. Biblioteca de Ayacucho. 1990. Pág. 49.

[42] Rodríguez, S. Luces y virtudes sociales… xxxx

[43] Rodríguez, S. Luces y virtudes sociales… xxx

[44] Rodríguez, S. El libertador del medio día. xxx

[45] Rodríguez, S. Consejo de amigos al colegio de Lacatunga. xxx

[46] Rodríguez, S. IX artículo, sobre los partidos. Obras completas, Tomo I, pág. 397.

[47] Rodríguez, S. Sociedades americanas en 1828. Obras completas. Tomo I, pág. 240.

[48] Rodríguez, S. Sociedades americanas. Caracas. Biblioteca de Ayacucho. 1990. Pág. 143

[49] Rodríguez, S. Sociedades americanas. Caracas. Biblioteca de Ayacucho. Pág. 148.

[50] Rodríguez, S. Obras completas. Tomo I. Pág. 355.

[51] Rodríguez, S. Consejos a la escuela de Lacatunga. Obras completas. Tomo II. Pág. 16.

[52] Rodríguez, S. Sociedades americanas en 1828. Tomo I, pág. 383.

[53] Rodríguez, S. Sociedades americanas en 1828. Tomo I, pág. 385.

[54] Rodríguez, S. Sociedades americanas. Caracas. Biblioteca de Ayacucho. Pág. 97.

[55] Rodríguez, S. Sociedades americanas. Caracas. Biblioteca de Ayacucho. xxx

[56] Rodríguez, S. Luces y virtudes sociales… xxx

[57] Rodríguez, S. Educación republicana.

[58] Rodríguez, S. Sociedades americanas. Pág. 61.

[59] Rodríguez, S. Cartas. Caracas. Ediciones del Rectorado de la UNISER. 2001.

[60] Rodríguez, S. Obras completas. Tomo II. Caracas. Ediciones de la Presidencia de la República. 2001. Pág. 35.

[61] Rodríguez, S. xxxx

[62] Rodríguez, S. Extracto sucinto de mi obra sobre… pág. 194.

[63] Rodríguez, S. Luces y virtudes sociales xxx

[64] Rodríguez, S. Obras completas. Tomo II. Pág. 117.

[65] Rodríguez, S. Tomo II. Pág. 133.

[66] Departamento de Educación de EE. UU. A Nation at Risk. The Imperative for Educational Reform. Washington, DC. 1983.

[67] Mejía, M. R. Educación(es) y globalización(es). Entre el pensamiento único y la nueva crítica. Bogotá. Desde Abajo. 2006. Capítulo 2. P. 117-130.

[68] Rodríguez, S. Consejo de amigos. Obras completas. Tomo II, pág. 25.

[69] La despedagogización es la posición que hace prevalecer el contenido disciplinar y reduce la importancia de la pedagogía en la actividad educativa. Últimamente, frente a las propuestas generadas en el foro mundial de educación en Corea, algunos han comenzado a hablar del “apagón” pedagógico mundial, que es la tendencia a una educación sin maestros ni pedagogías, ya que éstas son reemplazadas por las nuevas tecnologías. Ha sido impulsada por lo organismos multilaterales.

[70] Rodríguez, S. Consejos de amigo dados al colegio de Lacatunga. Tomo II. Caracas. Universidad Simón Rodríguez. 1975. Pág. 16

[71] Rodríguez, S. Sociedades americanas en 1828. En: Obras completas. Tomo I, pág. 356.

[72] Rodríguez, S. Escritos II, p. 104

[73] Rodríguez, S. El libertador del medio día de América y sus compañeros de armas, defendidos por un amigo de la causa social… xxx pág 25-26.

[74] Rodríguez, S. Ibídem, pág. 25.

[75] Rodríguez, S., Sociedades americanas xxx

[76] Rodríguez, S. Extracto sucinto de mi obra sobre la educación republicana. Pág. 189.

[77]xxx

[78] Rodríguez, S. Cartas. En: Obras completas. Tomo II. Págs. 700-701.

[79] Rodríguez, S. Cartas. xxx

[80] Rodríguez, S. El estado actual de las escuelas de Caracas. xxx

[81] Rodríguez, S. Extracto de la obra republicana. Tomo I. pág. 249.

[82] Rodríguez, S. xxx

[83] Rodríguez, S. El estado actual de las escuelas de Caracas. xxx

[84] Rodríguez, S. Defensa de Bolívar. Obras completas. Tomo II. Pág. 138.

[85] Rodríguez, S. Luces y virtudes sociales. En: Obras completas. Tomo II. Caracas. Universidad Simón Rodríguez. 1975. Pág.

[86] Rodríguez, S. Tomo I. Pág. 274.

[87] Rodríguez, S. Tomo II. Pág. 27.

[88] Rodríguez, S. Tomo II. Pág. 21.

[89] Rodríguez, S. Consejos de amigo dados al colegio de Lacatunga. En: Obras completas. Tomo II. Pág. 17

[90] Rodríguez, S. Consejos de amigo dados al colegio de Lacatunga. En: Obras completas. Tomo II. Pág. 19

[91] Rodríguez, S. Escritos II, p. 210.

[92] Rodríguez, S. Tomo II. Pág. 139.

[93] Rodríguez, S. Tomo II. Pág. 151.

[94] Rodríguez, S. Tomo II. Pág 161.

[95] Rodríguez, S. Luces y virtudes. xxx

[96]Rodríguez, S. Tomo I. pág. 75.

[97] Zuluaga, O. L. xxx

[98] Rama, A. La ciudad escrituraria. Xxxx 1985. Pág. 18. Citado por Sánchez, J. En:

[99] Zuleta, E. El elogio de la dificultad y otros ensayos. Colombia. Fundación Estanislao Zuleta. 2015 (1994).

[100] Bolívar, S. Discurso del Congreso de Angostura en 1819. Recuperado de: https://storicamente.org/sites/default/images/articles/media/1880/Bolivar_Discurso_de_Angostura.pdf

Autor: Marcos Raúl Mejía J

 

 

 

 

 

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Discurso de aceptación de título Honoris Causa de la Universidad Pedagógica Nacional como Doctor en Educación, concebido a Marco Raúl Mejías Jiménez

Pronunciado en el salón Multipropósito de la Universidad Pedagógica Nacional

14 de noviembre de 2018

Bogotá, DC

Buenas noches a todas y todos, un agradecimiento por estar acá acompañándome en un honor que no es a mí, sino en mí a una causa que he construido colectivamente con todas y todos ustedes los presentes y muchos ausentes; a la Universidad Pedagógica Nacional y a sus diferentes instancias directivas que han discutido y aprobado esta decisión de un honor a esta causa que represento hoy, acá y ahora; al profesor Alexander Ruiz, quien de forma terca, amiga y generosa quebró mis argumentos expuestos en otras circunstancias para hacer posible este reconocimiento, al cual me resistí no por humildad sino por la manera cómo mi vida ha estado atravesada por esa disputa entre la teoría y la práctica, el saber de la academia y el de los movimientos y sus gentes, lo cual fue siempre un conflicto que aun en los momentos más difíciles saldé recordando a Goethe: “gris, gris, es el árbol de las ideas, verde, verde, es el árbol de la vida”.

Hoy, luego de largas reflexiones y de preguntarme qué debo decir, y de reconocer que no fui consciente del valor de este acto y la generosidad de quienes lo propician, sino cuando, a propósito de la publicación como noticia en la página de la universidad me encontré frente a la avalancha de felicitaciones por los más variados medios y desde los más diversos lugares, lo cual me hizo tomar consciencia de su importancia. Y allí, la pregunta que intento responder hoy: ¿de qué manera uno de los nueve hijos de Tiberio y Gilma, dedicados al comercio y al cuidado de sus tierras y la crianza de sus hijos, nacido en la montaña de un bello pueblito del suroeste antioqueño llamado Palermo, está hoy acá recibiendo honores por una causa impensable en su lejana infancia.

Solo hay una explicación, la cual había formulado el viejo pensador clásico alemán en una de sus tesis ya famosas: “el educador necesita ser educado”. Y luego de grandes cavilaciones, mi conclusión es que soy la hechura de mis formadores, y que, si estoy hoy acá frente a ustedes, puedo repetir una frase que le adjudican a Newton: “si he visto más lejos, es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes”. Y para mí, ellos son mis maestros y maestras personales y colectivos a quienes convoco esta noche.

Allí está la maestra Rosa Amelia Porras, quien me enseñó a leer y escribir con sentido, haciéndome hurgar en las páginas del periódico que recibía mi padre todos los días. Mi profesor de ciencias naturales, Gustavo Urón, quien me mostró la unidad de lo humano y la naturaleza como fundamento del mundo. Bernardo Álvarez, el “pecoso”, quien desde la filosofía nos exigió siempre un sentido de praxis que me llevó a realizar la alfabetización obligatoria en nuestro lejano bachillerato en los tugurios de La Iguaná en Medellín, con un método que circulaba en unas hojas mimeografiadas del IICA-CIIRA del profesor Paulo Freire.

En mi paso por la Compañía de Jesús, el testimonio de vida al servicio de los pobres del padre Célico Caicedo y de Jaime Alfredo Neira me enseñaron desde posiciones ideológicas diferentes la necesidad de la integralidad humana en cualquier compromiso que se asuma en la vida, a la vez que me introdujeron en el movimiento campesino de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos – ANUC, con los cuales recorrí en mi juventud este país, conviviendo y aprendiendo que de la pobreza no se sale por la generosidad de los poderosos, sino por la organización y lucha de los desposeídos.

Crecí en un claustro honra de la inteligencia comprometida colombiana, que fue puesto al servicio de los grupos populares a los que acompañé en sus múltiples escuelas de formación desde el Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP), en donde encontré tres maestros que me permitieron en tiempos difíciles mantener el rumbo de unas opciones cristiano-liberadoras y pulieron mi ser en coherencia con esas búsquedas: Guillermo Hoyos, en la exigencia constante de construir una argumentación rigurosa, porque en su decir, “lo popular no puede ser populismo, Raúl, volvete serio”. Carlos Eduardo Vasco, quien desde su testimonio de vida y su exigencia lógico-matemática, me ayudó a pulir muchas de mis propuestas y las escuchó con un corazón generoso de maestro exigente; y Alejandro Angulo, quien, con su mayor don, la sabiduría, me escuchó y corrigió ayudándome a descubrir en mi subjetividad e individuación caminos otros posibles.

En los trabajos con grupos cristianos, no puedo dejar pasar la asesoría a diferentes pastorales sociales del país, en especial al amigo hoy desaparecido, sacerdote Eduardo Díaz de Barrancabermeja, quien me permitió estar en el epicentro del movimiento social del país, el cual con su apertura permitía un diálogo claro con todas las concepciones. Allí ancló el trabajo con las mujeres que me enseñaría muy temprano cómo nuestro proyecto transformador era y es profundamente patriarcal, y en el surgimiento de esos procesos las discusiones en cabeza de Guillermina y Yolanda, que terminarían con la creación de la Organización Femenina Popular – OFP, como un grito de autonomía de las mujeres frente al tutelaje de los que representábamos esa mirada más clerical y patriarcal de los asesores de los movimientos en esas dinámicas.

En el ejercicio del trabajo, conformamos las escuelas campesinas del sur del Atlántico, que tendría en la profesora Gala Guerrero su maestra insigne, quien con sus compañeras y compañeros de trabajo me enseñaron también muy temprano que era necesario transformar la escuela y su pedagogía, y el maestro y la maestra como actores centrales de ella. En esos años aprendí que en la educación popular la pedagogía era profundamente política. Esta experiencia, desarrollada en siete municipios fue constituyendo una propuesta basada en la investigación temática freireana y en la investigación acción participante (IAP), lo cual propició mi encuentro con el gran maestro Orlando Fals Borda, quien me abrió el camino de los saberes populares como un lugar epistemológico diferente, así como nuestra condición humana sentipensante, y la actitud de mantener la rebeldía como bandera frente a todos los poderes que dominan, no importa su signo, de izquierda o de derecha.

Estas escuelas, ligadas al movimiento campesino, se convirtieron en referente de trabajo pedagógico para una escuela formal basada en la investigación. Desde allí se apoyaron las experiencias de las escuelas interculturales y bilingües del Consejo Regional Indígena del Cauca – CRIC, y experiencias de maestros y maestras ligadas a procesos de educación popular que dieron cauce a grupos pedagógicos ligados a los contextos y a los orígenes sociales y culturales de sus territorios. Estas dinámicas confluyen en la constitución del movimiento pedagógico colombiano como una de sus vertientes conceptuales y prácticas al interior de la Federación Colombiana de Educadores – FECODE, en donde aprendería de la diversidad de apuestas transformadoras, y al reconocerla, convertirla en riqueza. Allí fui colega y compañero de muchos de los grandes maestros de la pedagogía de este país. También, uno de sus lugares de referencia como pedagogía práctica y desarrollo de esas luchas fue la experiencia de la escuela San José de Aipe, que se nutrió a su vez de los desarrollos de la escuela Filodehambre en Neiva.

El acompañamiento a la construcción del movimiento pedagógico desde esta concepción, nos llevó a conformar con variados sectores en donde participaban algunos profesores de esta Universidad (UPN), procesos de apoyo a la Constituyente de 1991 que derivaron luego en la Constituyente educativa, donde participamos activamente en la discusión de una ley de educación para estos tiempos y en nuestros contextos, lo cual concluyó en la Ley 115 de 1994. De igual manera, los desarrollos metodológicos logrados acompañaron en una primera fase el desarrollo de la construcción de un proyecto pedagógico propio en el movimiento de educación popular integral Fe y Alegría a nivel nacional e internacional, que me dotó de la amiga e interlocutora peruana Amanda Bravo, con quien trabajaríamos las capacidades, como una respuesta a las competencias limitadas del capital en educación, y me permitiría compartir con ese gran maestro, Manuel Uribe, sj, quien me enseñó con su vida y reflexión que un proyecto educativo sin ética no tenía sentido.

Estos desarrollos permitieron que fuera convocado a un equipo liderado por María Elena Manjarrés en el Programa Ondas de Colciencias, a darle forma a la propuesta de la Investigación como Estrategia Pedagógica en un programa de ciencia para niños, niñas y jóvenes. Esta iniciativa se desarrolló durante ocho años y fue trabajada para ser endogenizada a su currículo con el gobierno boliviano. Al marcharnos del Programa, en medio de una ofensiva burocrática y clientelista por instaurar el STEM americano como propuesta para el Programa, contábamos con equipos en los 32 departamentos del país, más de 6,000 proyectos de investigación, un millón de niños, niñas y jóvenes y 22,000 maestras y maestros participando en él.

En la elaboración de la propuesta de Ondas conocí a un maestro que me señaló caminos de lecturas y debates para producir el encuentro y complementariedad entre las ciencias naturales, las ciencias sociales y las sabidurías ancestrales, mi querido Jairo Giraldo, con cariño el “doctor Buinaima”, con quien además trabajamos la metáfora del Programa y de los materiales para sacarlos del positivismo para niños y aproximarlo en la integralidad de las tres físicas.

Salido del CINEP con otro grupo de compañeros y compañeras por la orientación que tomaba la institución por los aires menos progresistas de las nuevas direcciones nacionales de la institución jesuítica en esos aciagos días y por las personas colocadas a dirigir el Centro, fui recogido por el Proyecto Planeta Paz, que buscaba y sigue buscando una paz desde los territorios y con los sectores sociales populares con una premisa de la necesidad del aprendizaje, manejo, regulación, tramitación de los conflictos como fundamento de la construcción de lo humano, en el sentido que decía el maestro Estanislao Zuleta: “Una sociedad mejor es una sociedad capaz de tener mejores conflictos. De reconocerlos y de contenerlos. De vivir, no a pesar de ellos, sino productiva e inteligentemente en ellos. Que solo un pueblo escéptico sobre la fiesta de la guerra, maduro para el conflicto, es un pueblo maduro para la paz.”

La vida ha sido muy generosa conmigo, allí, en medio del trabajo con 386 organizaciones sociales populares, mi aprendizaje ha sido inmenso. Solo como ejemplo, uno de los sectores, el de LGBTI me rompió esquemas y me exigió profundos desaprendizajes que no acabo de concluir sobre lo humano, la sexualidad, el género, los feminismos, y esas múltiples formas de poder arraigadas en cuerpos y diversidades que exigen profundas transformaciones subjetivas más allá de la épica para construir movimientos que, en su momento, por ejemplo en Manizales, nos llevaron a realizar las reuniones en una discoteca luego de la 1 de la mañana, huyendo de las amenazas de los paramilitares. De eso da fe la infatigable maestra de la Movilización Social por la Educación y de todas las luchas sociales allí, Stella Cárdenas, con quien hemos aprendido este último año de la sabiduría ancestral en la sistematización de la educación propia de los resguardos de Rio Sucio, Caldas.

De igual manera, mi duelo también fue compensado con el bálsamo de la Expedición Pedagógica Nacional, que rompiendo los parámetros de una educación única y homogénea construida por los organismos multilaterales y sus agentes en los ministerios de educación y algunas universidades. La Expedición propone la metodología del viaje y nos enseñó que, más allá de la diversidad humana biológica, cultural, existía en este país una diversidad educativa y pedagógica que era visible en esas múltiples maneras de hacer escuela y de ser maestro y maestra, más allá de la homogeneización propuesta por el capitalismo cognitivo a través de sus estándares, competencias, derechos básicos de aprendizaje y otras yerbas que posan de técnicas y objetivas en educación, para eso que los brasileros de Bolsonaro llaman en estos días: “fuera la política de la escuela”.

También ese ejercicio de Planeta Paz y de la Expedición Pedagógica Nacional, con esos miles de mujeres y hombres que no menciono personalmente porque no me alcanzaría el tiempo para ello, me ha permitido decantar en ese ejercicio de darle la voz a los actores sociales populares, de avanzar en la constitución de ellos como sujetos, y desde el reconocimiento de sus prácticas como lugares epistémicos, que requiere de otras formas investigativas para dar cuenta de ellas. Allí ha emergido la sistematización como un camino privilegiado para hacer visibles los saberes y conocimientos negados desde otras epistemes, lo cual da piso a un diálogo-confrontación de saberes y negociación cultural como desarrollos propios de la pedagogía de la educación popular que no es, sino que se está haciendo.

De igual manera, como respuesta a los tiempos que corren desde la memoria del conflicto y experiencias de paz desde la escuela, nos muestra el ejercicio sistematizador desarrollado como una gran lección de que no existirá paz si no se construye desde los territorios y con la gente. Allí, y en múltiples expresiones, emergen con fuerza propia las geopedagogías, las cuales nos han llevado a cuestionarnos, ampliar y complementar los troncos pedagógicos de los que habíamos bebido en nuestros desarrollos conceptuales y prácticos, para dar respuesta también a los nuevos contextos, a los nuevos campos epistémicos y conceptuales, a las emergencias de la diversidad, a ese sur profundo que exige entrar en sus tradiciones y en sus sabidurías para hacerse complementario de los otros conocimientos.

Por toda esta gente que me ha hecho, y en su nombre, que me han ayudado a construirme cada día como educador popular en este continente, bien sea en el proyecto común o en la negación de él, lo cual siempre me obligó a refinar la argumentación, acepto estos honores a una causa colectiva, y a nombre de ellos en mí, me reconozco educador en unos tiempos donde muchos de los paradigmas que le dieron forma a ella están en crisis, generado por un cambio copernicano de un mundo que ha vivido dos revoluciones industriales en los últimos cincuenta años, y nos coloca sobre una cuarta revolución industrial que a la vez que hace centrales el trabajo inmaterial, la ciencia artificial, la información y la tecnología con sus algoritmos y el big data como fundamento de un capitalismo cognitivo que, al volver la ciencia fuerza productiva, convierte a la apropiación del común del conocimiento en estos tiempos el elemento central de su nuevo proyecto de control, así como en el pasado se apropió del común de la naturaleza y el de la cultura volviéndolos mercancía.

Ese control, ayer como hoy, vuelve a construir desigualdad y opresión, que no se puede esconder bajo los mantos del discurso del progreso. No en vano, la OIT nos muestra cómo en ese tránsito entre tercera y cuarta revolución productiva, 200 millones de personas han perdido su puesto de trabajo, y el informe de Oxfam a la cumbre de Davos hace visible la concentración acelerada de la riqueza. En el 2012 los 62 más ricos del mundo poseían lo de los 3,500 millones más pobres. En el 2016, ya solo 8 poseían lo de 3,700 millones; y a ellos se les había aumentado sus ingresos en un 44%, y a los más pobres se les había disminuido en un 37%.

Por ello recibo este honor a nuestra causa, de parte de una universidad pública, de la cual ahora con este reconocimiento soy oficialmente su egresado, en unos tiempos donde los jóvenes en la calle nos siguen dando las lecciones de dignidad que no nos dieron los rectores de las universidades negociando el inmediato presente para sus intereses políticos e individuales pero olvidando, como lo reconocemos hoy los educadores populares, que si no hay una educación pública para todas y todos científica, de calidad, contextualizada y descolonizadora, el futuro de la sociedad de la humanidad está en peligro, ya que terminaremos en manos de quienes quieren convertir la educación en un servicio-mercancía, para los intereses de quienes buscan solo lucro y dinero en ella, colocándonos en una carrera para las competencias que necesita el mercado para garantizar productividad y competitividad de su homo oeconomicus, despojándonos de esas dimensiones trascendentes que hacen posible la esperanza y la solidaridad con el dolor ajeno, fundadas en unas capacidades de un ser humano integral y pleno.

Por ello, no es posible en la actual coyuntura caer en el administrativismo de sobrevivencia rectoral, y es necesario unirnos, todas y todos, a los jóvenes para hacer de la educación un asunto de la sociedad y discutir el proyecto educativo nacional que agrupe a los más variados actores y que coloque las nuevas bases no solo para reformar la Ley 30, sino para todas las educaciones, desde nuestros contextos, haciendo posible que no solo formemos ciudadanas y ciudadanos del mundo, sino también hijos e hijas de la aldea, éticamente responsables con el destino del planeta y de los dolores y sufrimientos de esta humanidad negada por un mercado que ha asumido la vida, la subjetividad, la individuación de miles de millones de personas a través del consumo y de la obsolescencia programada convirtiendo al dinero en su nuevo dios.

Cómo no convocar esta noche al “mono” Carlos Gutiérrez, nuestro monje terco y polémico de la prensa y editorial alternativa de este país, quien abrió con amplitud las puertas de Desde Abajo a este escritor descalzo, quien muchas veces los afanes de la acción y de la lucha no le permiten el tiempo para pulir el verso. Al “mono”, quien sigue siendo compinche en esta tarea que tenemos para largos años de refundar la democracia y revolucionar la revolución.

Me he hecho y me sigo haciendo educación popular gracias a todas y todos los que me ayudaron a aprenderla. Un agradecimiento especial a mi madre, acá presente, a mi padre y a mi hermano Álvaro que desde una estrella me miran. A mis hermanos, a mis sobrinos, que, en los momentos más duros, cuando creí desfallecer, estuvieron allí, a pesar de la diferencia de caminos para apoyar y animarme humana y materialmente, y con ello permitirme ser fiel al ideal. Como decía el letrero en la cabecera de la cama de las tías Judith y Raquel, que tantas veces refrendó mi camino: “Renunciar al ideal, arruga el alma”.

También a mis amigos y amigas de rumba y compinches de solidaridades, amores, desamores, luchas fracasadas que volvíamos victoria en cada fiesta. A ellas y ellos, porque siempre han alentado la esperanza en medio de un ron donde Marielita y sus tangos. Donde Gustavo, nuestro Olafo del Goce Pagano, que se marchó antes de este día refunfuñando por esta nueva “cooptación” que yo aceptaba. Al Fernando, en su Buscando América, el Hugo, en Café cinema; esos lugares donde paseamos ser latinoamericanos el ser latinoamericanos para la fiesta y el disfrute, a veces hasta la locura y el éxtasis, acompañados por las palabras pícaras de nuestro poeta mayor, Roca, con quien compartimos la común penitencia de ser hinchas del Deportivo Independiente Medellín – DIM.

Cómo no recordar en este momento a mi amigo y maestro del alma Mario Calderón, con quien posamos de herejes en los momentos más duros del paramilitarismo, que en una noche aciaga se lo llevó. Con él fundamos con otros rebeldes la “diócesis de Oriente”, en honor a la canción de la música salsa Oriente, obispado que dirigió Mario con una prestancia inigualable, y cuyo lema es y será: el sol jamás saldrá por el norte. Su liderazgo logró reunir una buena cofradía de interlocutores bohemios que cada día amanecíamos recordando que la transformación era un asunto cotidiano.

Desde luego, una palabra para las mujeres que he amado, me han amado, y me siguen amando. Que han soportado mis locuras, mis propuestas de relación y de vida no tan fáciles. Gracias. Sin ese cariño y afecto no habría sido fácil estar hoy acá, pero en especial, a la que se atrevió a querer un hijo en medio de mi nomadismo eterno, y en especial a ese hijo que me ha enseñado tantas cosas desde el vientre materno y me sigue dando lecciones todos los días, y a quienes lo han educado haciendo de él un ser humano de la tradición de los librepensadores y de la solidaridad. A su padrino Carlos, quien de cuando en cuando me reconviene de mi manera de practicar el oficio de padre.

No puedo terminar sin agradecer a don Simón Rodríguez, que me enseñó que era necesaria una educación que nos hiciera americanos y no europeos, y que hoy algunos en esta Universidad quieren que en este salón multipropósito se llene de sentido llamándolo Aula Simón Rodríguez, para que sus ideas siempre estén llenando de contenido y esperanza las actividades que acá se realicen. Quiero cerrar con sus palabras para invocar el futuro que seguiremos construyendo. Dice el maestro de Bolívar: “¿Dónde iremos a buscar modelos? La América española es original, originales han de ser sus instituciones y sus gobiernos, y originales los medios de fundar unos y otros. O inventamos o erramos (…) Yo dejé la Europa –donde había vivido 20 años seguidos—por venir a encontrarme con Bolívar; no para que me protegiese, sino para que hiciese valer mis ideas en favor de la causa. Estas ideas eran: (y serán para siempre) emprender una educación popular, para dar ser a las repúblicas imaginarias que ruedan en los libros y en los congresos.”

Marco Raúl Mejía Jiménez

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En búsqueda de sus pedagogías

Por: Marco Raul Mejias

Un ejercicio de construcción-reconstrucción

2.1 Un ejercicio de construcción-reconstrucción Las premuras de las transformaciones políticas —de ayer y de hoy— han sobrevalorado y unilateralizado los procesos políticos y organizativos en la reflexión y acción de la educación popular. Recientemente, en la década de los 90, hemos retornado el pensamiento de Freire (1970-1975)65 para iniciar una búsqueda de lo educativo y lo pedagógico de la educación popular. Trabajar en este sentido nos ha mostrado uno de sus elementos específicos: la pedagogía, entendida como la reflexión sobre el hecho educativo66 y sobre el universo de relaciones que se construyen para garantizar los procesos de enseñanza y aprendizaje. De manera más precisa diríamos que ella es el “… saber práctico-teórico de las relaciones sociales del saber y el conocimiento…” trabajado en ámbitos educativos.

En ese sentido, la educación popular se ve como parte de la construcción social de la educación y la pedagogía desde nuestras especificidades, pero ello le exige reconocer, diferenciarse y explicitar esas otras formas de lo pedagógico existentes en el acumulado de ellas.

2.1.1 Los paradigmas Estas búsquedas significan la capacidad de releer las relaciones entre teoría y práctica en el ámbito de la educación y la pedagogía, en el sentido de la reconstrucción social, educativa y pedagógica generada por los profundos cambios de las transformaciones en la esfera de la revolución científicotécnica en marcha.68 Miremos rápidamente ese contexto desde la perspectiva

tiva educativa. Para ello, se puede tener como referente el cuadro Anexo No. 1, propuesto en el en el sentido de considerar que el paradigma está conformado por toda una tradición educativa y se refiere a unas condiciones étnicas, culturales, políticas, económicas y lingüísticas, en las cuales surge y genera los imaginarios y las representaciones desde los cuales el lenguaje construye el mundo, y conforman una mirada de sí mismo, de los otros, y del proyecto de ser humano de ellos: allí estarían las concepciones: alemana, francesa, sajona (anglo-americana), y latinoamericana.

El Paradigma Alemán estaría fundado en el proyecto occidental del ideal griego y la Reforma protestante basada en el autoexamen y el trabajo.69 Allí, la paideia iluminaría esa constitución, donde la pedagogía es una ciencia que se hace concreta a través de las didácticas.70 De igual manera, el Paradigma Francés se cimentaría sobre las ciencias de la educación y el derecho a ella, dando forma a la pedagogía entendida como saber, disciplina, discurso, dependiendo de la corriente y la concepción en la cual se mueva71 el autor que la plantea.

El Paradigma Sajón se desarrolla en torno a la idea de currículo y recupera la organización del trabajo fabril en los inicios del Taylorismo para la educación y la escolaridad, disolviendo en algunos casos la idea de pedagogía para centrarla en las didácticas.72 El Paradigma Latinoamericano centra su propuesta en una crítica a la modernidad, en cuanto su pretendida universalidad significa una violencia epistemológica, ya que niega otras formas de conocer fundadas en la cultura y el contexto, como terreno de diferencia, y la necesidad de que la educación construya actores críticos, promotores de transformación de sus realidades.73

Una muestra de cómo se mezclan es la producción de Abraham Magendzo, quien retomando la visión sajona del currículo, la reelabora desde la tradición crítica latinoamericana y europea. Esto es visible en su obra sobre currículo y educación.74

2.1.2 Las corrientes y concepciones Al interior de estas tradiciones paradigmáticas se desarrollan corrientes, las cuales buscan fijar un norte para la sociedad en la que actúan, y de los intereses particulares de la acción educativa y las implicaciones de esas opciones en la constitución de lo social. Esto lo hacen desde sus cosmovisiones, las cuales orientan las miradas y los horizontes que marcan los fines de la sociedad y de la actividad educativa. En esta perspectiva, serían más de corte conceptual y teórico, haciendo del hecho educativo y pedagógico una realidad política, en cuanto la corriente ubica la pregunta del nexo educación-escuela-pedagogía-proyecto institucional, con el destino y el futuro de la sociedad. De esa manera, es una lucha al interior de cada paradigma de diferentes grupos, sectores y concepciones por reconfigurar los sentidos de la educación en el día a día de su quehacer. Ejemplo de ello sería al interior del Paradigma Sajón, la manera como John Dewey se plantea críticamente las propuestas de currículo de Bobbit, para cuestionar el sentido fabril (fábrica) que éstas daban a la educación.

En esta perspectiva, las tres corrientes (clásica-tradicional, modernizadora-renovadora, crítica-transformadora) estarían al interior de cada paradigma como campo en configuración permanente, para responder a cada época. Wynecken encuentra sus orígenes en lo que él llama “los tres estilos de escuela: la que surge en la edad media, la cual repite la tradición que debe ser aprendida (lemschule); la segunda sería la creada por la Reforma protestante, escuela popular (volksschule) que, basada en el mundo interior y el trabajo, originan la autonomía; y la tercera, la cultural, cuyas bases están en la autonomía del espíritu (kulturschule). Él fundamentará cómo de las dos últimas saldrán: “las comunidades escolares libres”, una de las corrientes en el paradigma Alemán de las pedagogías críticas.Recogiendo esta entrada, se puede plantear la manera como hoy acontecen esas tres corrientes:

i. Clásicos fundados en la tradición. Se constituye desde la fuerza del pasado, y la manera como ella es la base y tronco de la constitución de la educación en el presente, la cual sólo sería una ramificación de él, y señalaría los derroteros a la manera de ejecutarla. En el último tiempo hemos visto grupos religiosos que vuelven a su tradición originaria y a partir de sus fundadores inauguran para estos tiempos pedagogías y educaciones basadas en ellos,75 encontrándose diversidad de matices no sólo en la esfera de lo religioso.

ii. Modernizadores-renovadores. En esta tradición se considera que la educación es una función de la sociedad y esta se encuentra como una de las instituciones básicas de socialización, en permanente cambio y modificación. En ese sentido, la educación debe realizar actualizaciones y adecuaciones para responder a las nuevas necesidades que le son señaladas por los rumbos más amplios (cambio de época) que va tomando el mundo al cual ella se debe.76

iii. Críticos-transformadores. Considera que la educación funciona en las relaciones de poder que tiene toda sociedad. En ese sentido, ella busca construir el consenso cultural de los grupos que detentan su control. Por lo tanto, la educación debe ser entendida en esos juegos de poder. Todo educador participa de ellos con su accionar cotidiano, y si no toma distancia crítica, le es difícil entenderlos. Con sus prácticas pedagógicas construye relaciones sociales educativas, con las cuales hace presentes los intereses que tiene sobre la sociedad, en donde los reconoce y opta. La educación se convierte en una opción por transformar las formas de poder que dominan y producen eclusión y segregación en la sociedad,77 construyendo unas más justas y humanas.

A su vez, al interior de estas corrientes se dan diferentes posicionamientos conceptuales que muestran sesgos y matices de la respectiva corriente, generando concepciones variadas, las cuales gestan dinámicas de debate interno e incidencias diferenciadas en el terreno de la acción. Por ejemplo, al interior de las críticas-transformadoras, se desarrollan muy variadas miradas, como las reproduccionistas, emplazamiento cultural, la educación popular, contrahegemonía cultural, las descolonizadoras, y muchas otras.

2.1.3 Los enfoques La síntesis de las opciones que el educador hace en la esfera de paradigmas, corrientes y concepciones son las que van a dar forma a los procesos pedagógicos, constituyendo los enfoques, con lo cual se hace real el que la pedagogía es la reflexión del hecho educativo.78

Colocar esas concepciones de la cultura, la tradición como acumulado de los fines de la educación, y sus sentidos en el terreno de la praxis, concretando la propuesta de Comenius de “enseñar todo a todos”, lleva a que a partir de finales del siglo XIX y durante todo el siglo XX (aunque su origen es anterior), la configuración de la pedagogía construya una serie de enfoques, los cuales fundamentan conceptualmente el quehacer educativo y pedagógico a partir de explicar el desarrollo de niños, niñas y jóvenes, su lugar en la sociedad, en la manera como se relacionan con los procesos de aprendizaje, de las mediaciones necesarias para lograrlo, de los instrumentos, herramientas o dispositivos que usan, de las interacciones entre adultos y generaciones menores, de los materiales que utiliza, configurando entre fines del siglo XIX y la primera parte del siglo XX, tres grandes enfoques iniciales, al interior de los cuales van dando forma al campo de la pedagogía:

i. La pedagogía frontal o “transmisionista”. En su momento fue la base para salir de las formas tutoriales de la enseñanza a nivel metodológico y poder hacer una escuela masiva, con grupos de numerosos alumnos. Su fundamento conceptual estaba dado en el conocimiento científico que debía ser enseñado en la escuela siguiendo el desarrollo psicológico individual común. De ello se deriva que el conocimiento verdadero debe ser aprendido y repetido por el estudiante, dando forma al “instruccionismo” como proceso pedagógico en el cual el maestro o maestra es la base del mismo, en cuanto es la persona encargada de entregar ese acumulado, que al no poseerlo el alumno sería considerado como un déficit en su desarrollo. En este sentido, de la escuela va a tener la función de remediar esta situación, contemplando básicamente el desarrollo de dos contenidos: el conocimiento y las normas de comportamiento (moral) que permitirán a éste integrarse a la sociedad.

ii. La pedagogía activa o nueva. Surge como una contestación al enfoque frontal predominante en la sociedad y el carácter puramente receptivo del estudiante, y se constituye como una liga79 que aglutina diferentes pensadores y experiencias de enseñanza diferentes al “transmisionismo”, los cuales consideran que el niño no es un ser pasivo, ni una tabula rasa en donde los adultos imprimen conocimientos y valores. Por ello, su punto de partida es la actividad que los niños realizan, el respeto a sus intereses, su libertad individual. En ese sentido, va a requerir propuestas metodológicas que permitan un proceso donde él es agente activo de su constitución en sujeto. Para ello, se fundamenta en la psicología genética, que comenzaba a desarrollarse, y cuya base es el crecimiento y desarrollo progresivo del estudiante y la constitución de su libertad. Es una educación donde no se impone la ciencia y la moral, sino que se le coloca al estudiante en condiciones de descubrir, de crearla de adentro hacia afuera.

iii. La pedagogía de la tecnología educativa. En la primera mitad del siglo XX se desarrolló, a partir del trabajo de Watson,80 una teoría que planteaba que el aprendizaje de nuevas conductas se realizaba a través del refuerzo y del castigo: cuando la persona siente que el resultado es positivo, lo lleva a repetir esa conducta. Estos principios, que desarrollaría Skinner,81 serían aplicados en educación, planteando que lo que debe ser claro son los objetivos y el resultado al cual se desea llegar. En ese sentido, ese lugar intermedio es una caja negra, es el lugar de trabajo del educador, en cuanto la conducta lograda es fruto de los estímulos del entorno y no únicamente por lo psicológico. De acuerdo con lo anterior, el acto educativo era el resultado de un buen diseño técnico de reforzamiento. Allí, entre objetivos y resultados, en el último tiempo algunos han venido colocando los aparatos resultantes de la tecnología como estímulo para lograr los resultados buscados, en coherencia con esta concepción.

A partir de esos tres troncos básicos, los enfoques pedagógicos han sido recreados a lo largo del siglo XX, dando paso a una discusión entre ellos y agregando énfasis particulares o desarrollos ampliados en los cuales se entremezclan al formular lo que debe ser la práctica de los educadores de su tiempo, en las discusiones sobre la forma de construcción de lo humano a través de la educación y la pertinencia del hecho educativo –en coherencia con las nuevas teorías que explican los procesos sociales y humanos–, así como en la manera de aprender, dando forma a múltiples enfoques, por ejemplo, el constructivista piagetiano,82 para el que cualquier problema pedagógico que se quiera resolver implica procesos psicológicos, en los cuales está fundamentado el desarrollo mental del niño. Éste desarrollo pasa por etapas (sensomotriz, preoperatoria, operaciones concretas, operaciones formales) que van de menor a mayor equilibrio, proceso en el cual la acción y los intereses ocupan un lugar importante.83

De la misma vertiente, la socio-cultural, siguiendo a Vigotsky,84 considera que las estructuras mentales son construcciones culturales —mediacionessimbólicas—, que se desarrollan con la interacción que el sujeto tiene con su entorno inmediato toda función va a aparecer en dos planos en lo social (interpsíquico) y en lo psicológico (intrapsíquico). De igual manera, el enfoque crítico liberador y de resistencia retoma las concepciones crítica y, en la especificidad de América Latina, desarrolla apuestas de emancipación que, tomando el contexto y la cultura, generan propuestas de transformación de los entornos, los sujetos, las prácticas cotidianas a partir de metodologías participativas y el análisis de la sociedad. Y así en cada uno de los enfoques que continuaron generándose a lo largo del siglo XX y comienzos de éste, como las pedagogías de la complejidad, las neurocognitivas, las humanistas, las etnoeducativas y otras que se han venido desarrollando .

Estos variados enfoques —incluido el fundado en investigación que acabamos de reseñar— se han consolidado a lo largo del siglo XX, dando forma a cuestionamientos y replanteamientos a la escuela y a la educación de este tiempo, y haciendo posible en el campo educativo la emergencia de las pedagogías, las cuales al hacerse concretas en las prácticas inmediatas han venido desarrollando líneas metodológicas (modelos85), en las cuales su particularidad es tener una estrategia en donde se hacen visibles las interacciones, las herramientas didácticas o dispositivos utilizados, la organización del tiempo y el espacio, y muestra una ruta a seguir con los pasos detallados para lograr resultados específicos de aprendizaje en la esfera de la propuesta pedagógica del enfoque en cuestión.

El desarrollo metodológico exige de quienes lo realizan, una ruta concreta o camino que debe transitarse, en donde se hagan presentes los principios pedagógicos enunciados bajo la forma de enseñanza o aprendizaje, siendo el enfoque o los enfoques que concurren a la práctica los que determinan la selección y el uso de las herramientas, dispositivos, didácticas, enunciados.dos de lenguaje, los cuales también van a tener sentido y significado en coherencia con los enfoques que se acogen.

Es común ver múltiples y diferenciadas líneas metodológicas que se derivan del enfoque. Por ejemplo, en el constructivismo éste se implementa con nombres como: aprendizaje por comprensión, aprendizajes por la acción, aprendizajes por mapas conceptuales, significativo, de cambio conceptual, y muchos otros que nos haríamos largo enumerar.

También con frecuencia se encuentra que procedimientos, herramientas o didácticas se usan en diferentes propuestas metodológicas, por ejemplo, trabajo por proyectos, pero el sentido del uso no es el mismo, va a estar determinado por el enfoque desde el cual se fundamenta.

2.1.4 Líneas metodológicas (modelos) De igual manera, al interior de cada uno de los enfoques desarrollados, cuando éstos deben materializarse en forma práctica, realizan propuestas a nivel de procedimientos para concretar sus apuestas, como lo podemos ver en el siguiente listado de líneas metodológicas:

• Enseñanza-aprendizaje conceptual.

• Enseñanza-aprendizaje integradora.

• Enseñanza-aprendizaje problematizadora.

• Enseñanza-aprendizaje contextualizada.

• Enseñanza-aprendizaje por indagación.

• Enseñanza-aprendizaje significativa.

• Enseñanza-aprendizaje colaborativa.

• Enseñanza-aprendizaje por modificabilidad cognitiva.

• Enseñanza-aprendizaje por competencias.

• Enseñanza-aprendizaje por diferenciación.

• Enseñanza-aprendizaje por comprensión.

• Aprendizajes tecnosociales.

• Aprendizaje dialógico.

Y muchas otras en las cuales se intenta fijar las bases de los proyectos específicos en el campo de la educación y la pedagogía. En ese sentido, las didácticas se harían específicas en coherencia con líneas metodológicas, –61– enfoques y corrientes. En el caso de nuestra perspectiva latinoamericana, nos hemos movido en unas corrientes críticas, desde las concepciones de la educación popular y desde allí intentamos dar contenidos a estas búsquedas.

Fuente:

http://abacoenred.com/wp-content/uploads/2015/10/Educaciones-y-pedagog%C3%ADas-cr%C3%ADticas-desde-el-sur-Mej%C3%ADa-M.R.-2011.pdf

Fuente Imagen:

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