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La pandemia potencia la brecha en la educación, también en Argentina

América del sur/Argentina/13 Agosto 2020/elpais.com

Estudiar sin clases presenciales es todo un desafío. El 44% de los alumnos que asisten a escuelas estatales no cuentan con dispositivos electrónicos para hacer las tareas. Las organizaciones de la sociedad civil son un respaldo para muchos estudiantes

“Muchas veces me amargué durante la cuarentena porque no podía hacer mis tareas”, expresa María Paz Bassi, una estudiante de 17 años, que vive en San Lorenzo, provincia de Santa Fe, Argentina. Ella cursa el cuarto año del secundaria en una escuela técnica y la razón por la que no puede cumplir con sus deberes escolares es porque no cuenta con una computadora ni Internet en su casa.

Bassi hizo algunos trabajos prácticos con el celular, pero no le resultó sencillo. “A veces, mi mamá me comparte datos móviles de su teléfono para conectarme con mis compañeros y consultarles mis dudas a través de las redes sociales. En algunas oportunidades fui hasta la casa de mi tía, que ella si tiene WiFi”, relata la adolescente.

En Argentina, el 16 de marzo se suspendieron las clases presenciales para evitar la expansión de la covid-19. Desde ese día, más de 10 millones de estudiantes y casi 900.000 docentes de nivel inicial, primaria y secundaria dejaron de encontrarse en las aulas de las escuelas. El sistema educativo no estaba preparado para enseñar y aprender en forma remota. La escuela, sin embargo, no dejó de funcionar: se recurrió a la modalidad virtual. El problema es que de esta manera no se pudo garantizar que todos tuvieran los recursos digitales necesarios y la posibilidad de contar con espacios adecuados para el aprendizaje en el hogar.

El 18% de los adolescentes entre 13 y 17 años no cuenta con Internet en el hogar y el 37% no dispone de dispositivos electrónicos para realizar las tareas escolares. Este valor aumenta al 44% entre quienes asisten a escuelas estatales. La encuesta desarrollada por Unicef permite advertir que aquellos que no cuentan con estos recursos enfrentan dificultades mayores para la realización de determinadas tareas escolares, para mantener el contacto con los docentes, así como también para poder recibir de estas correcciones sobre sus trabajos.

Los más aventajados de la sociedad tienen clases casi regularmente a través de plataformas donde se encuentran con sus docentes y compañeros de clase. Otros tratan de seguir el curso con el apoyo de organizaciones sociales que los acompañan. Un tercer grupo de niños pasó esta cuarentena sin la posibilidad de recibir su educación en casa.

“La pandemia nos complica la forma de estudiar. Extraño estar con los profesores y que me expliquen. En estos meses, nunca me preguntaron cómo iba con las tareas. Trato de googlear y entender los temas. También le pido ayuda a mi tutora de Cimientos”, cuenta Bassi.

Cimientos es una organización de la sociedad civil que desde hace más de 20 años implementa programas educativos diseñados para mejorar las condiciones en la que los jóvenes transitan la escuela secundaria. El director ejecutivo de la organización Marcelo Miniati resalta la importancia de que los estudiantes cuenten con un referente al cual acudir en este contexto. Dice: “Muchos padres no pueden acompañarlos y el tutor de Cimientos termina siendo un soporte para mantener el vínculo con la escuela. Una de las cosas que más extrañan los chicos es el contacto con el docente”.

A Miniati le preocupa que un grupo grande de jóvenes perdió el contacto con la escuela porque tienen mayores necesidades en las casas, tienen que hacer changas o hacerse cargo de tareas del hogar. “Cuando se retomen las clases presenciales, se van a tener que tomar medidas para que estos chicos vuelvan”, enfatiza el referente de Cimientos.

Petronila Yanayaco vive en el asentamiento informal conocido como el Playón de Chacarita, en la Ciudad de Buenos Aires. Ella se sienta junto a su hijo Daniel, de 15 años, cuando estudia, pero ella dice que no puede ayudarlo mucho. Más que nada lo acompaña. “Con los profesores, él no tiene contacto visual. Le mandan trabajos por mail o por WhatsApp. En casa no somos maestros. Cuando quedan dudas, lo ayudan mis hijos más grandes por videollamada. Con francés, lo ayuda una amiga mía. Si no fuera por ese seguimiento familiar estaría en la nada. Hay otros chicos, que los padres no pueden estar atrás y tienen que rebuscárselas. Hay jóvenes que no tienen seguimiento escolar ni apoyo psicopedagógico”.

Yanayaco cuenta que muchas veces en su barrio no funciona Internet. “Yo pago el servicio, pero acá la conectividad es precaria”, dice.

Desde la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) señalan que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires no diseñó un plan para mejorar la conectividad de los niños y niñas. “Realizamos una demanda judicial porque observamos que en villas y asentamientos populares no se provee acceso a internet. Las compañías no quieren invertir en proveer ese servicio y el Gobierno de la Ciudad no genera una política pública de convenio con esas compañías. Hay cooperativas que proveen acceso a Internet, pero hay problemas porque no llegan a todo el barrio y es un servicio caro”, dice Francisco Rodríguez Abinal, integrante del área de Derechos Económicos Sociales y Culturales en ACIJ.

En la casa de Yanayaco hay una computadora que le prestó su sobrina. “Mi hijo y mi hija, que está en el primer año de la universidad, la comparten. El preceptor de Daniel, lo inscribió en la lista de espera para recibir una computadora, pero hasta ahora no tuvimos respuesta”, dice la mujer de 54 años.

Para Magdalena Fernández Lemos, directora ejecutiva Enseñá x Argentina, la escuela siempre trató de equiparar las condiciones de los estudiantes, pero en las casas eso no sucede. “Hay chicos que tienen que cuidar a los hermanitos, no tienen un lugar para sentarse a escribir o no tienen alguien que los acompañe. La escolaridad se transformó en un lujo, en lugar de un derecho”, opina.

Educación, pero también alimentos

En paralelo al acompañamiento de las medidas de continuidad educativa, es importante fortalecer las estrategias que garanticen la seguridad alimentaria para los chicos y las chicas más desfavorecidos que reciben sus viandas en las escuelas. Según el informe de Naciones Unidas, Covid-19 en Argentina: Impacto Socioeconómico y Ambiental, en el país, el 80% de las escuelas de gestión estatal ofrecen desayuno, almuerzo o refrigerio. En ese sentido, en el marco de la pandemia, el Ministerio de Educación Nacional y provinciales tuvieron que adecuar los protocolos para contener a aquellos sectores vulnerables que no pueden prescindir de su asistencia alimentaria.

En este sentido, Constanza Oxenford directora de la Fundación Germinare dice que el primer desafío complicado que dimensionó con la pandemia fue ver cómo acercar alimentos a las familias. “Nosotros trabajamos con familias de bajos recursos, que llegan a generar los ingresos para sostenerse. Con esta crisis comenzaron a pedir ayuda para alimentarse. En Argentina, hay una red de asistencialismo enorme, pero ellos no participaban y ahora muchos tuvieron que participar”, cuenta Oxenford.

Desde Germinare se tomaron diferentes medidas para poder seguir acompañando y sosteniendo a cada uno de los adolescentes y jóvenes que forman parte de la organización. Algunos de los beneficiarios no contaban con un dispositivo para poder participar de las clases, ni tampoco tenían wifi. Por eso, el primer paso fue gestionar computadoras para algunas casas y acercarse a organizaciones de asistencia social en cada zona. El objetivo fue ayudar a las familias que se encuentran en una situación más vulnerable a recibir lo que necesitan para transitar este momento.

En el nivel universitario, la pandemia también trajo dificultades. Ricardo Maidana tiene 20 años y vive en Pilar, provincia de Buenos Aires, con sus padres y dos hermanos. Él está cursando el tercer año de la carrera de Administración de empresas. “Cuando nos dijeron que no íbamos a tener clases presenciales fue rara la sensación. Lo tomé bien al principio, pero después se volvió cansador y abrumador. En casa, no tengo un lugar específico para estudiar, pero me arreglo bien. Tuvimos que mejorar el WiFi porque se cortaba y era un problema para rendir finales”, cuenta Maidana.

La familia Maidana tiene una computadora que comparten los tres hijos y el padre. Germinare le prestó una más para que puedan estudiar mejor. “Desde los 11 años la fundación me acompaña”, dice Maidana.

En relación con el desempeño de los estudiantes, Oxenford comenta: “Hay un par de casos más complicados porque empezaron su primer año en el secundario con mucha expectativa, tuvieron dos semanas de clases y se terminó el colegio. No llegaron a conocer a nadie. En esos casos les está costando más. No tienen grupo y les resulta más difícil sociabilizar”.

Mara Ferreyra empezó la universidad este año. A ella, Germinare también la acompañó durante la secundaria. La joven de 18 años vive con su mamá y dos hermanos. Ella está estudiando psicología. “La cuarentena me tiró abajo al principio. Tenía mucha expectativa de empezar. No pude conocer a los profesores y tuve que conocer a algunos de mis compañeros por WhatsApp. Armamos un grupo para darnos tips para estudiar. Con el tiempo, algunas personas empezaron a bajarse del grupo. Al despedirse nos decían que iban a arrancar el año que viene”, relata Ferreyra.

Antes de la cuarentena, Ferreyra no tenía WiFi en su casa. Dice: “Usaba los datos del celular para estudiar. Este año, Germinare me puso en contacto con otra fundación que me dio una beca y así pude contratar el servicio de Internet. También me prestaron una computadora. Eso me facilitó todo”.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2020/08/05/planeta_futuro/1596639463_535924.html

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Brasil, segundo país más afectado por covid-19, inició reapertura de colegios

América del sur/Brasil/13 Agosto 2020/semana.com 

Cerca de 100.000 alumnos hacen parte del plan piloto para abrir las escuelas en Brasil, donde se reportan más de 3 millones de casos confirmados.

Después de más de cinco meses de haber cerrado los colegios públicos debido a la pandemia de coronavirus, el estado de Amazonas, en Brasil, permitió el regreso de los estudiantes, lo que lo convierte en el primer estado de ese país en reanudar la educación básica presencial.

Las autoridades de Amazonas informaron que 123 escuelas de enseñanza secundaria de la red pública regresaron esta semana estudiar de manera presencial gradualmente.

De esta manera, serán 100.000 estudiantes los que regresarán a clases en las instituciones.

Los alumnos tendrán que mantener una distancia de 1,5 metros entre ellos, hacer uso de las máscaras médicas y las aulas estarán al 50 % de su capacidad.

Un mes antes, las escuelas privadas habían iniciado los procesos para el regreso a las clases presenciales.

La decisión se tomó en vista de la disminución en los casos en el estado, que alguna vez tuvo sus sistemas de salud colapsados por la gran cantidad de pacientes con coronavirus.

Brasil es el segundo país más afectado por el coronavirus en el mundo, con 3.057.470 casos confirmados y 101.752 muertos.

Las naciones donde más víctimas ha dejado el coronavirus son: Estados Unidos, con más de 165 mil; Brasil, con más de 101 mil; México, con 52 mil; Reino Unido, con más de 46 mil; India, con más de 45 mil, e Italia, con más de 35 mil muertos.

De más de 20 millones de casos que han sido confirmados, cerca de 12,9 millones se han recuperado, mientras que las muertes superan las 736 mil, según los datos recopilados por Worldometer, considerado uno de los mejores sitios web de referencia para seguir las estadísticas de la pandemia.

Fuente: https://www.semana.com/educacion/articulo/brasil-segundo-pais-mas-afectado-por-covid-19-inicio-reapertura-de-colegios/693358

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Chile: Líder mapuche chileno en huelga de hambre publicó un audio de despedida

“Será un orgullo dar la vida por mi pueblo mapuche”, dijo Celestino Córdova

La medida de fuerza del dirigente se produjo en el marco del denominado “conflicto de La Araucanía”. Desde 2016 los pueblos originarios chilenos demandan la devolución de tierras usurpadas.

El líder mapuche chileno Celestino Córdova grabó un mensaje de despedida ante las complicaciones de salud que sufre tras cumplir 100 días en huelga de hambre. Córdova exigió reivindicaciones políticas, territoriales y judiciales al gobierno. La medida de fuerza del dirigente se produjo en el marco del denominado conflicto de La Araucanía”. Desde 2016 los pueblos originarios chilenos entraron en pugna con el gobierno para pedir la devolución de tierras usurpadas por el Estado y empresas. Además reclaman la autonomía del pueblo mapuche y la creación de un ministerio indígena.

Córdova cumple desde 2014 una condena de 18 años de cárcel. Se lo acusó por el homicidio del matrimonio Luchsinger Mackay. Ambos murieron durante un incendio en su casa de Vilcún, 700 kilómetros al sur de Santiago, como consecuencia de un ataque incendiario llevado a cabo en 2013. “Lamento mucho que tenga que entregarles mi último mensaje dentro mis últimos días que me quedan”, señaló el líder mapuche. También aludió a su condición de machi (guía espiritual) para expresar que es su deber realizar este sacrificio. «Para que mi muerte sea más rápido me he colocado a la disposición de retomar huelga seca en cualquier momento y así mi desenlace no será lento como se lo esperan los actores de todos los poderes del Estado», agregó Córdoba. Además destacó que dará la vida por su pueblo y sus creencias. “Sólo espero que al Estado de Chile le sigan exigiendo, de todas las formas, devolver nuestro territorio ancestral mapuche y todas las deudas históricas con todos los pueblos originarios”, sostuvo el machi.
En medio de este histórico conflicto entre los pueblos originarios y el gobierno, el presidente Sebastián Piñera afirmó el pasado domingo que estaba abierto al diálogo. Sin embargo enfatizó que se debía respetar el Estado de Derecho, renunciando a la violencia y colaborando en avanzar en las soluciones. Nada dijo del violento desalojo por parte de Carabineros de las tomas de municipalidades en la Araucanía. Por su parte, el líder mapuche sostiene que desde el 2013 el Estado chileno le arrebató sus tierras, su comunidad y a su familia. 
Fuente e imagen: https://www.pagina12.com.ar/284457-lider-mapuche-chileno-en-huelga-de-hambre-publico-un-audio-d
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México: Normal Veracruzana convoca a Especialidad en Docencia Multigrado

Unidad de Estudios de Posgrado. Normal Veracruzana

La Especialidad  en Docencia Multigrado, tiene la finalidad de contribuir a la profesionalización de un sector del magisterio de educación básica que demanda una formación especializada para la enseñanza y la gestión propias de escuelas con grupo  multigrado.

El programa está destinado principalmente a docentes en servicio que laboran en escuelas primarias multigrado ubicadas en contextos rurales o urbanos, quienes en muchos casos asumen la función directiva. También está dirigido a los Apoyos Técnico Pedagógico (ATP) que se desempeñan en las supervisiones escolares y tienen el compromiso de orientar y procurar la mejora del trabajo docente en estas escuelas.

INFORMACIÓN

CONVOCATORIA

Fuente e imagen: https://insurgenciamagisterial.com/normal-veracruzana-convoca-a-especialidad-en-docencia-multigrado/

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Chronic stress and endless hours: Were we ready to work from home?

Ana Alfageme/english.elpais

When the Covid-19 pandemic hit, many businesses were unprepared to make the switch to remote working, leaving staff with a range of health and social problems.


In the middle of March, offices across Spain were emptied of staff and were filled with uncertainty. Seven out of every 10 Spanish firms sent either all or at least part of their workforce home, according to a recent survey. More than three million people worked from home during Spain’s coronavirus lockdown, which was one of the strictest in the world. That is four times more than the usual 4.8% of employees in the country that usually carry out some of their tasks remotely during part of their work week.

The immersion into home working due to the Covid-19 health crisis was rash to say the least. Workers went from their offices one day to their dining rooms the next, trying to hold Zoom meetings while their children played in the background. Companies had to try to find laptops in record time, with the country closed, as well as setting up secure platforms and organizing remote tasks that were previously carried out in person, explains Rosa Santos, the director of labor relations at Spain’s biggest employers’ association, the CEOE. Nearly five months later and with outbreaks rising, the government recommendation to prioritize home working is still in place.

Around half – 41% – of Spanish companies are planning to continue with the remote-working formula

“We had to quickly adapt to the new methods,” explains Teófila Vicente-Herrero, a specialist in occupational medicine and expert in home working. “Not everyone was prepared and not everyone could move at the same pace,” she adds. The stress of maintaining the usual level of performance in the face of unusual demands, she explains, cause “somatizations, with digestive problems, interrupted sleep and anxiety due to the lack of adaptation to a new stressful situation.” This is more acute among those who have never worked remotely. “There was bad information, as well as a lack of training and technology. All timetables have been interrupted. In many cases people are working unending workdays, and that effects biological rhythms and family and social relationships.”

According to data from NordVPN, a personal virtual private network service provider, people have been working up to two hours extra a day in Europe and three hours in the United States. One in every four employees has had to use their free time to meet their obligations, according to a Eurostat survey, and we have done so from the sofa or from the kitchen, sharing improvised spaces with our partners and/or children. And people’s work has cost them hours of sleep.

“I have had three jobs: homework, remote working and housework”

“It’s been one of the worst experiences of my life,” explains María Tovar, 36, a careers advisor at a company who has children aged eight and five. “I have had three jobs: homework, remote working and housework. I’ve done training sessions via video call where no one was interested, or they didn’t know how to do it, or they had no data on their cellphone or they would laugh. And my kids would appear in the background too.”

What has happened after all these months of the situation? “We haven’t adapted, we have assumed that remote working is simply moving the office to your house and that’s it,” says social psychology professor Francisco Díaz Bretones, from the labor relations and human resources faculty at Granada University, in southern Spain. “We are not in control of the situation and we are under chronic stress. There is no respite. We have expanded time and space. If work before was limited to a place and a time, that has disappeared. We’re working under a parasol on the beach, at home, in the office, at all hours. It’s the first thing that we do when we wake up and the last thing we do before we go to bed. We don’t have any time to recover or to rest. Physical recovery is a lot quicker. But psychologically we take a lot longer to return to a state of relaxation.”

Zoom meetings

“When I finish a video call, my neck and shoulders hurt. I feel very exposed but at the same time I’m lacking information. For someone who is introverted and an observer like me, Zoom has all the bad things about meeting with people in real life, but there are a lot of things in those face-to-face meetings that are lacking here,” explains Carly Micó, a 42-year-old translator and editor.

As the epitome of videoconference platforms, Zoom found a home on many computers during the lockdown. It went from 10 million daily users in December to 300 million at the height of the crisis. The experts point to how hugely useful it has been. “It saves time, you don’t have to travel, it permits non-verbal communication and it works well when you are sharing your screen,” argues Jeremy Bailenson, the founder of the Virtual Human Interaction laboratory at Stanford University. “Without videoconferences, the world would be suffering even more during the pandemic.” Professor Díaz Bretones says that virtual meetings are actually more effective. “We optimize our time better, given that we do away with some of the social contact, and we focus more on the progress of the meeting. And there’s another thing – in a face-to-face meeting, if it drags on or is boring, you have to pay attention. With Zoom you can do other things.”

Anyone who has been making daily videoconference calls, such as teachers who have been forced to use such programs to give classes, will be familiar with what is known as “Zoom fatigue.” Bialenson has just started an ambitious investigation into the phenomenon and explains what happens when meetings consist of a group of heads on a computer screen. “During a face-to-face meeting with a dozen or so people, the time that we spend looking each other in the eye is very short. And when it does happen, it only lasts a few seconds. With Zoom, a meeting with the same number of participants takes place with a grid of faces and each one is looking at you from the screen the whole time. That can help with productivity, but has a cost. People feel very uncomfortable when they are being constantly observed. The brain is particularly attentive to faces, and when we can see them amplified, we interpret them as being very close. Our fight-or-flight reflex responds. During a study we did at Stanford [University] we found that when you are exposed to very large virtual faces, you physically shrink. This can partly explain why Zoom is so exhausting. Every minute that we are in a video conference call we have faces that look at us just centimeters from our own.”

Video conference calls have arrived in our work lives without any sign that they will be going any place soon. As such, argues Eva Rimbau, a professor in human resources and organization at the Oberta University of Catalonia (UOC), meetings need to be rethought out when some participants are in the office and others aren’t. “You have to approach it as if everyone was outside, because if not, those who are together physically take control,” she explains. “The meeting is theirs and they forget about those who are absent. Now is the time for us to learn this.” And, she adds it’s also the time to strengthen “asynchronous communication, with tools that allow for us who are not connected at the same time to respond, with one person leaving their information and another finding it later.”

There are also tricks to alleviate the fatigue caused by virtual meetings. One of the obvious ones, which has been cited many times, is to disconnect the camera so that we are not constantly looking at each other. Another suggestion comes from Professor Bailenson. “One of my weekly meetings lasts two hours,” he explains. “After the first few that we did, which left us exhausted, we decided that only the person speaking would appear on the screen. It helped. For our cats and dogs or our furniture to appear constantly is not crucial for the majority of meetings. Zoom also allows you to control the position and the size of the windows that show the faces of another participants, so you can play with the settings. You can also install a webcam so that your image appears close in the screen but you can sit further from the computer.”

Lack of work-life balance

“You work from sunrise to sunset. It’s a lie that you can organize your time better. You mix your work space with your private space. You can never disconnect. I have found I have 20 emails at 10pm. Weekends too,” explains Ana, 61, who is a civil servant.

“We have suddenly lost the workplace, a social protection, and you go back to a loneliness that isolates you from that culture of coffees and conversation, which brings you together,” says the psychiatrist Enrique García Bernardo. “In the long term, we don’t know what the consequences will be. You need to be a certain way to deal with the self-absorption that is needed for writing or art. It can even be a threat if your work is not creative.” He points out that a large part of our social surroundings stem from our work environment. A classic risk of home working is isolation and the depressing consequences that this can bring with it.

Is this how home working should be? No, say the experts. Eva Rimbau believes that this is an exceptional situation. “Our children stopped going to school, our family or us ourselves have fallen sick, we couldn’t go out. So many things have changed for the worse…” she says. “We can’t reach any more conclusions apart from to say, is homeworking in the case of a crisis a nightmare? Yes. We are very tired, and how we feel at the moment is not representative of how we could feel with a normal remote-working job.” Rosa Santos from the CEOE says the same thing. But, she adds, staff do not want to return to their places of work. “It’s a mix of fear and of appreciating the power to juggle work and life thanks to working from home.”

As well as the loneliness of the home worker, there is another issue: if you are not in the workplace, no one sees you. “In companies where some work from home and some don’t, home workers got fewer promotions, less training and less feedback on their performance,” explains Rimbau, “because they are more out of sight. And that is a danger that exists.”

Home working is now a much more tangible reality. Social media platform Twitter has given its employees this option permanently. Facebook is planning for half of its workforce to work remotely in five years. Google will not have employees in its offices until mid-2021. In Spain, some companies, such as ING, will give staff the option to remote work on a completely flexible basis. Around half – 41% – of Spanish companies are planning to continue with the remote-working formula. And 30% of employees could do so, according to calculations by the Bank of Spain. But it will be different. The government is finalizing a draft law that it has negotiated with unions and businesses to regulate the practice, and this will include the option of home working on a voluntary basis with flexibility, as well as the right to disconnect.

English version by Simon Hunter.

Source and image: chrome-extension://dcmehifiamkifffhoganedlkcmdhhfgb/ntp2.html

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México: Nuevos poderes digitales ahondan las desigualdades crónicas

Cultura/UNAM /Autor: Rene Chargoy

La creación a través de las redes sociales de nuevas jerarquías ocultas y de difícil apreciación, nos empujan a quedar inmovilizados o, al menos, perdidos en los laberintos mediáticos.


● Néstor García Canclini presentó su libro Ciudadanos reemplazados por algoritmos en el marco de El Aleph. Festival de Arte y Ciencia

Como una actividad más de El Aleph. Festival  de Arte y Ciencia, el periodista y director del Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT), Ricardo Raphael, y el antropólogo y crítico de la cultura Néstor García Canclini conversaron a través de Facebook Live en torno al más reciente libro de este último: Ciudadanos reemplazados por algoritmos, en el que se plantea responder a quiénes le importamos los ciudadanos, y para ello analiza cómo se ha trasladado la vida política de las plazas públicas a las pantallas, cuestionando a la vez la aparición de nuevos poderes digitales que sustraen información a millones de personas con el propósito de influir en su opinión.

García Canclini explora en su obra editada por la Universidad de Guadalajara de qué manera nuestras opiniones y comportamientos, capturados por algoritmos, se subordinan a un puñado de corporaciones globalizadas, y en consecuencia el  espacio público se vuelve opaco y distante, en cierto modo despolitizado. Al respecto, escribe: «Ahora los beneficios de la conectividad global y veloz vienen fatalmente con la infiltración en las pantallas personales de quienes comercializan nuestros usos en las redes… Los usos neoliberales de las tecnologías mantienen y ahondan las desigualdades crónicas del capitalismo”.

El profesor e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa responde que frente a estas adversidades es necesario reinventar conexiones y pasar a ser actores alternativos, de tal modo que podamos redefinir lo que es la ciudadanía en medio de un proceso de “desciudadanización” que se ha radicalizado, situación que tiene como contexto la descomposición de la vida política y la pérdida de representatividad de los partidos políticos y del Estado.

En su ensayo expone que la creación a través de las redes sociales de nuevas jerarquías ocultas y de difícil apreciación, nos empujan a quedar inmovilizados o, al menos, perdidos en los laberintos mediáticos.

Apunta además que las decisiones de las grandes corporaciones que controlan  las pantallas televisivas y las redes sociales se orientan a apoderarse de los procesos comunicacionales y a desplazar el ejercicio ciudadano, lo cual desde su perspectiva es consumado por una gobernanza algorítmica. Entonces le surgen preguntas como las siguientes: ¿Qué alternativas tenemos ante esta desposesión? ¿Disidencias, hackeos? ¿Cuál es el lugar del voto, esa relación entre Estado y sociedad reprogramada por las tecnologías y el mercado?

García Canclini está convencido de que se actúa en todos los escenarios disponibles. Se actúa razonando, argumentando o hackeando. Es una disputa que hay que entender a partir de otras lógicas. “No hay recetas y no está claro cómo se está configurando esta nueva relación entre comunicación y política”, anota en una parte de su texto.

Con un ojo clínico y preciso, de acuerdo a Ricardo Raphael, el autor de Ciudadanos reemplazados por algoritmos“sabe cruzar las fronteras del conocimiento y que separan las especialidades y las generaciones”. En esta obra  toma elementos que le dan significado a nuestro presente, observa a la ciudadanía, a sus hechos cotidianos e intereses, y es a partir de estos procesos que construye sus hipótesis antropológicas.

El también autor de Culturas Híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad señala que el llamado ciudadano-telespectador está más disponible para el entretenimiento que para el discurso, que sin mucho pensarlo estamos cediendo información gratuita a cambio de servicios y que nos dirigimos hacia una sociedad de control en la que se refuerzan “los usos neoliberales de las tecnologías, lo que mantiene y ahonda las desigualdades mayores”.

El proyecto de investigación que dio origen al libro fue financiado por Alemania, que nuclea universidades de ese país y cuatro latinoamericanas. El texto completo, que en algo nos ayuda a entender esta época tan rara que nos tocó vivir, se descarga libremente en la Red. La presentación en formato virtual es una conversación en el mundo de las ideas, con argumentos que se arriesgan a la profundidad y también es una oportunidad para escuchar y ver la exposición de un autor cuyo trabajo principal es hacer antropología en el presente.

Las actividades de El Aleph. Festival de Arte y Ciencia continúan los miércoles en la página de Facebook @FestivalElAleph, con nuevas conferencias, podcast, mesas de diálogo, presentaciones de libros, arte y ciencia en torno a la pandemia de COVID-19 y sus efectos. La charla completa entre Néstor García Canclini y Ricardo Raphael está disponible en: www.culturaunam.mx/elaleph.

Fuente: Este material se comparte con autorización de UNAM Global

 

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