BEIJING, 12 abr (Xinhua) — Las escuelas secundarias superiores de Beijing reanudarán el 27 de abril las clases para los estudiantes del último grado, quienes se presentarán del 7 al 10 de julio al examen nacional de ingreso a la universidad, informó hoy domingo Li Yi, portavoz de la Comisión Municipal de Educación de la capital china.
Por su parte, el regreso a las aulas para los alumnos del último año de la etapa básica de la secundaria está programado para el 11 de mayo.
Por otro lado, siguen sin ser definidas las fechas de reapertura de los campus para los estudiantes de otros grados, escuelas secundarias vocacionales, universidades, colegios y jardines infantiles, según Li.
Han publicado un extenso documento de medidas de conservación y un manifiesto para recordar la mala situación en la que están unos animales de los que depende nuestro futuro.
Los científicos y técnicos que están repartidos por todo el globo son los que pueden mirar a través de un telescopio o leer un sismógrafo para alertar de la visita de un asteroide o la erupción de un volcán. También son los que estudian el clima y tratan de predecir cómo cambiará y los que hace años encontraron evidencias de que el mundo no estaba preparado para afrontar una gran pandemia, como la que ahora está sacudiendo los cimientos de nuestra sociedad. Pero, como pasa en cualquier película de catástrofes, los políticos y demás responsables no siempre escuchan a los científicos.
Desde hace años están avisando de algo que muchos pensarán que es irrelevante: los insectos están desapareciendo. Ni siquiera hay medios para comprender qué está pasando globalmente, pero en sitios muy distantes se ve cómo cae la abundancia y la diversidad de especies de muchos de estos animales. Esto estaría mal por sí solo, pero resulta que los insectos son esenciales para la supervivencia de casi todos los demás animales terrestres y también para la supervivencia de las plantas; de hecho, el biólogo Edward Osborne Wilson dijo de ellos que « son la base de los ecosistemas y las pequeñas cosas que mantienen el mundo en funcionamiento». Además, el hecho de que desaparezcan es un síntoma de que los engranajes de la naturaleza están fallando a causa de la presión humana.
Esta semana, un grupo de 30 científicos ha publicado un manifiesto en la revista « Biological Conservation» donde han recogido «lo que saben sobre las causas que están detrás la extinción de los insectos, sus consecuencias y sobre su impacto negativo para la humanidad», tal como han escrito en el artículo. Este texto está inspirado en los manifiestos publicados por la «Alianza de científicos del Mundo», un grupo de miles de investigadores que ha lanzado ya dos advertencias sobre la necesidad de detener la destrucción del medio ambiente. Además, lo han acompañado de otro artículo donde han propuesto una extensa lista de soluciones para mitigar la desaparición de los pequeños insectos.
«Estamos causando la desaparición de los insectos a través de la destrucción de hábitats, su degradación y fragmentación, el uso de sustancias contaminantes y dañinas, la dispersión de especies invasoras, el cambio climático global, la sobreexplotación y la co-extinción de especies que dependen de otras», escriben los autores del artículo.
Por poner algunos ejemplos, la deforestación, la expansión del suelo destinado a agricultura, la urbanización o las presas acaban con muchos hábitats de los animales, a la vez que crean parches de naturaleza no conectados entre sí donde es más difícil la supervivencia de sus habitantes. El uso del suelo también provoca que desaparezcan muchas charcas y la polución se ceba con todos los ecosistemas acuáticos. Además de todo esto, los insecticidas matan a innumerables especies de forma inespecífica.
Los servicios de los que depende la humanidad
La desaparición de estas especies tiene unas consecuencias que van más allá de la mera estadística. «Con estas extinciones, perdemos mucho más que especies», escriben en su artículo. Tal como explican, se pierde biomasa, diversidad, una gran porción del árbol de la vida, funciones y rasgos ecológicos únicos y partes fundamentales de las redes de interacciones que definen a los seres vivos. «Este tipo de pérdidas conducen a una decadencia de los servicios de los ecosistemas de los que depende la humanidad. Desde la polinización a la descomposición, hasta la obtención de nuevos medicamentos». Funciones que, por otra parte, resulta imposible suplir globalmente con tecnología o innovaciones.
Para evitar estas pérdidas irremplazables, los investigadores han hecho una llamada a una «acción urgente» para tratar de salvar a los ecosistemas y a la propia humanidad, dependiente de ellos. En un extenso artículo, han enumerado, ecosistema por ecosistema, cómo es posible emprender acciones concretas para asegurar la superviviencia de los insectos en coexistencia con los humanos.
Un cambio de mentalidad y otro en las ciudades
Como punto de partida, discuten la necesidad de mejorar la estrategia de comunicación con el público, promoviendo el cuidado por los insectos y visibilizando los resultados de sus acciones y las relaciones que se forman entre ellas y los animales. Siempre sin olvidar que «la apreciación y la valoración de los insectos ahora es fundamental para nuestra futura superviviencia».
También discuten cómo proteger a los insectos en bosques, praderas o campos agrícolas, entre otros lugares. Quizás algunas de sus recomendaciones más curiosas son las que buscan facilitarle la vida a los insectos, como mariposas o escarabajos, en las ciudades. Entre otras cosas proponen fomentar y respetar los espacios verdes, que pueden ser desde parques a parches de vegetación situados bajo líneas de alta tensión o incluso pequeños jardines situados en las azoteas.
Propuesta para fomentar la conservación de los insectos en las ciudades
Cualquier persona puede ayudar
Aparte de eso, han propuesto algunas ideas para que cualquier persona pueda ayudar a proteger a los insectos, especialmente para aquellos que vivan en casas pero no en pisos. Para ello, proponen:
-Evitar cortar el césped con mucha frecuencia, para permitir que su crecimiento alimente a los insectos.
-Plantar plantas nativas, o dejar crecer a «las malas hierbas», que son las que crecen de forma natural en el medio y que son las más adaptadas a las condiciones naturales.
-Evitar los pesticidas.
-Dejar tocones y hojas muertas en su lugar, porque cobijan a muchas especies.
-Reducir tu huella de carbono.
-Colaborar con organizaciones de conservación.
-No importar ni liberar animales ni plantas que puedan dañar a las especies nativas.
-«Ser más cuidadoso con las pequeñas criaturas; siempre mirar al lado pequeño de la vida».
La cuarentena decretada por el gobierno de Panamá para combatir el avance del coronavirus, en la que hombres y mujeres deben salir a la calle en días distintos, ha originado un miedo de proporciones “incalculables” en las mujeres trans, que temen detenciones por su identidad de género.
Alí, un ilustrador panameño de 25 años que se dedica a hacer tatuajes, es un hombre trans. El género con el que se identifica no coincide con el de su cédula de identidad, en la que aparece como mujer. Como otros, teme que eso implique un problema para salir a la calle, ir al supermercado o a la farmacia, ya que desde este miércoles, tras un decreto gubernamental, hombres y mujeres deberán salir por separado.
“El miedo más grande obviamente es la policía, que no están educados ni sensibilizados en el tema y no sé qué tipo de actitud van a tener conmigo”, dice Alí a la AFP. “Estoy 100% seguro que estos días me van a parar en la calle y como no entro en el molde (…) quién sabe si van a ser agresivos conmigo. Ese es mi miedo”, agrega.
El gobierno de Panamá anunció nuevas medidas de cuarentena para tratar de contener el avance del COVID-19 en el país, donde se registran 32 muertos y 1.317 contagios por el nuevo coronavirus, según los últimos datos difundidos el miércoles.
Desde esta semana, las personas de género masculino podrán salir por dos horas los martes, jueves y sábado y las de género femenino los lunes, miércoles y viernes. El domingo no se permitirá salir a nadie.
El ministro de Seguridad, Juan Pino, anunció que en el último día se han retenido 424 personas por violar la cuarentena, para un total que supera los cinco mil detenidos desde que inició el toque de queda. “El coronavirus continua preocupándonos. Necesitamos que se cumpla cabalmente con la cuarentena absoluta”, agregó Pino en conferencia de prensa virtual sin referirse a la población trans.
“Terror”
El horario de las salidas está condicionado por la terminación numérica de la cédula o el pasaporte, en una medida decretada por 15 días.
“El terror que esta medida ha provocado es incalculable”, manifiesta la Asociación de Hombres y Mujeres Nuevos de Panamá (AHMNP). Su presidente, Ricardo Beteta, indicó a la AFP: “Todavía encontramos unidades policiales que usan el argumento de que Dios solamente hizo a Adán y Eva, que solo existe el hombre y la mujer”.
“Entonces, ¿qué hace una persona trans en esa situación? Salen a la calle aterradas a ser detenidas por horas o días”, afirmó Beteta. En tanto, la organización emitió un comunicado expresando su oposición a que las personas renuncien a su identidad.
Los temores no demoraron en encontrar un correlato con la realidad. Una activista trans que contaba con un salvoconducto por ser parte de un Centro de Salud fue arrestada el miércoles. “Señor, usted es un hombre, hoy es el día de las mujeres verdaderas”, le dijo el oficial, según contó Bárbara al periódico La Estrella de Panamá. Estuvo detenida por tres horas y quedó en libertad tras pagar una multa.
Aunque el decreto se limita a decir que el incumplimiento de la cuarentena general implica «sanciones» que serán impuestas «por las autoridades competentes», saltarse el toque de queda puede conllevar detención y multas.
Incluso el Ministerio de Salud puede multar hasta con 100.000 dólares si una persona infectada o con una medida particular de aislamiento sale a la calle.
En estos días son comunes los retenes y la presencia policial y de miembros de seguridad privada identificando personas a la entrada de supermercados.
“Necesitamos que las autoridades hablen y le den tranquilidad a aquellos panameños y panameñas que tienen una identidad trans, para que puedan ir a buscar sus alimentos y medicinas” sin ser arrestados o multados, sostiene Beteta.
La abogada especializada en derechos humanos Joyce Araujo comentó a la AFP que la nueva medida «excluye» e «invisibiliza» a «una población que históricamente ha sido violentada, ultrajada y discriminada por la sociedad».
«Ahora aumenta la preocupación porque por el hecho de que la foto y sexo que aparece en su documento de identidad no necesariamente va a coincidir con su apariencia física, puede que se le niegue el derecho a comprar alimentos o sea detenida por desacato», agregó.
“Comprendo que se tienen que tomar las medidas necesarias, pero es muy loco que haya tenido que pasar esto”, lamenta Alí.
A la espera de las instrucciones de cada comunidad autónoma respecto al final de curso, los profesores creen que no se pueden poner notas en un trimestre sin clases presenciales, aunque dudan del aprobado general
Con más de diez millones de estudiantes en todo el país, rara es la familia que no sufre estos días la incertidumbre educativa. Las dudas se amontonan, y muchas de ellas no se van a resolver como pronto hasta el día 15, cuando está prevista la Conferencia Sectorial entre Ministerio de Educación y comunidades autónomas para tomar decisiones una vez que haya, se espera, alguna certeza más respecto al confinamiento.
La discusión, en parte, remite a otra un poco más amplia. ¿Qué importancia le damos a un curso escolar en el orden de las cosas en plena pandemia mundial? ¿Está en la primera línea de nuestras preocupaciones o con la que está cayendo ha pasado a un segundo nivel? ¿Sería muy grave que los alumnos perdieran un año? ¿Les afectaría académicamente en un futuro inmediato promocionar sin haber cursado un trimestre? Y, por otro lado, ¿se puede permitir la sociedad española dejar a los niños y adolescentes sin apenas estímulos educativos durante tres meses, más otros tres de vacaciones? ¿Cuán perjudicial puede ser eso para los alumnos de entornos más desfavorecidos, que suelen ser los que más se benefician del colegio?
Hasta ahora, y mientras se esperaba a ver si el futuro se despejaba, la solución adoptada por la mayoría de las comunidades autónomas y centros ha sido repasar y consolidar contenido sin avanzar en el temario. Al menos no se avanza mucho, y seguro que no de manera generalizada, según cuentan los profesores. La brecha digital es una realidad para muchas familias, que no cuentan con buena conexión a internet o que no tienen suficientes dispositivos, y no se puede obligar a los alumnos a avanzar todos a una con la variedad de casuísticas que hay.
La estadística habla de que un 14% de los hogares con menores no tienen ordenador en casa, dato que sube al 30% (casi uno de cada tres) cuando tienen pocos recursos. Con o sin menores, el 58% de los hogares más pobres tiene uno o ningún PC en casa, mientras el 61% de los más ricos tienen tres o más.
Pero algo tienen claro los profesores. Todos los consultados para elaborar este reportaje sobre cómo cerrar el curso 2019-2020 han contestado, espontáneamente, que lo más importante es mantener el contacto con los alumnos, tratar de que sigan haciendo actividades vinculadas a lo que han aprendido hasta ahora y que ninguno de ellos acabe penalizado por culpa de la epidemia.
Lo que sí parece descartado es el aprobado general que pedían algunas asociaciones de estudiantes y que va a aplicar Italia. Los consejeros de Educación del PSOE lo han descartado, misma línea que ha tomado el madrileño, del PP, quien afirmó el miércoles que hacerlo «sería enviar un mensaje de que el esfuerzo no sirve para nada. Es nocivo y no compartimos ese criterio».
En el colegio Eduard Marquina de Barcelona, con un elevado porcentaje de alumnado de clase baja, los primeros días del estado de alarma se dedicaron casi exclusivamente a gestionar las tarjetas monedero para las becas comedor y a llamar a todas las familias para saber cómo estaban sus hijos. «A partir de aquí, hemos ido enviando tareas periódicamente a través del blog, con contactos semanales por teléfono con los tutores», explica su director, David Martín.
Este docente tiene claro que no podrán llegar a todas las familias «en las mismas condiciones» debido a la brecha digital, pero aun así se resiste a dar el curso por perdido. En buena medida, porque por precaria que sea la relación actual con sus pupilos, asegura que estos lo agradecen. «Sin contacto presencial es muy difícil tener un retorno, sobre todo en Primaria, pero no hacer nada es peor. Hemos de intentar que no desconecten de lo que han aprendido», resume.
Reunión telemática entre Gobierno, comunidades autónomas y rectores para hablar de la EvAU.
Alberto Arriazu, director de un instituto en Navarra, también incide en la importancia de mantener la actividad. «Hacemos una función social muy importante el profesorado para que se pueda llevar el confinamiento en las casas. En las casas con varios adolescentes, si no tienen unos ratos en los que estudiar y trabajar, con un seguimiento, sería mucho más complejo», reivindica.
En Navarra, la consejería envió una instrucción «lo suficientemente ambigua, en el buen sentido» para que los centros continuaran su labor con la vista en el alumnado. Arriazu explica que no es lo mismo Infantil o Primaria que Secundaria a la hora de valorar cómo se sigue y se evalúa. Otros profesores añadirán: «Los cursos importantes son 4º de la ESO y 2º de Bachillerato, que son terminales [cierran una etapa y otorgan un título]. Ahí está la clave».
En Madrid, la consejería tampoco ha dado indicaciones sobre cómo hay que proceder con el trimestre. «Yo tengo un 2º de Bachillerato y mi obligación es prepararles para la EBAU [la selectividad, llamada también EvAU en algunas comunidades autónomas]», explica un docente. «En 1º igual no hace tanta falta, se pueden enmendar las posibles carencias de este curso en 2º».
Evaluaciones y repetición
Ligadas entre sí, qué va a pasar con las evaluaciones y la repetición es una de las cuestiones más comentadas estos días. El Sindicato de Estudiantes y la confederación de asociaciones de estudiantes CANAE solicitaron una especie de «aprobado general» y que todos los alumnos promocionen. El Consejo Escolar del Estado tumbó la propuesta el martes.
El director Martín, en Barcelona, descarta de plano que se realicen evaluaciones al uso. Mucho menos que se ponga nota o se haga repetir curso. Sobre ello, en Catalunya el Departamento de Educación envió un comunicado a los claustros pidiendo que preparasen ya una tercera evaluación a partir del 14 de abril, que con toda probabilidad será en situación de confinamiento. En esa directriz, la Administración catalana planteaba seguir adelante con las calificaciones, pero adaptadas a las limitaciones formativas actuales y haciendo hincapié en la necesidad de no penalizar a nadie.
Para salvar la brecha digital que sufren los más desfavorecidos, el conseller catalán, Josep Bargalló, anunció que harían acopio de tabletas y ordenadores de los colegios y otros equipamientos para repartirlos entre las familias y que negociaría con las operadoras. Pero de momento no hay novedades sobre esta solución, que se propugna en otras comunidades aunque muchos docentes no creen que –sin hablar siquiera de que las tabletas lleguen o no– pueda utilizarse como un argumento para seguir avanzando.
Cada comunidad está funcionando como mejor le parece. En Murcia la instrucción de cara a la evaluación ha sido atender lo que se hizo durante el curso presencial. En Navarra no hay indicación, pero «la consigna interna era que se tiene que contar lo que estamos haciendo, aunque no sabemos cómo», cuenta Arriazu. En Madrid tampoco se ha notificado de manera oficial.
Ismael Palacín, director de la Fundación Jaume Bofill, cree que sería «injusto» que en una situación así se pusiese presión al alumnado con las notas, o con el temario, pero a la vez añade que no por ello hay que renunciar a hacer una evaluación, que al fin y al cabo consiste en valorar los aprendizajes de cada alumno, sea en el contexto que sea. Al contrario, lo que plantea es que los docentes puedan hacer planes personalizados y proponer actividades y lecturas que los escolares puedan hacer más o menos solos, y de las que puedan extraer aprendizajes. «Las limitaciones durante estos meses serán muchas, hay que asumir que algo se perderá, pero no todo, y no tanto porque los alumnos estén en casa, sino también porque no estamos preparados ni metodológicamente ni culturalmente para un aprendizaje en línea», sostiene.
En una línea similar se expresa Raimundo De los Reyes, presidente de la federación de directores de institutos Fedadi y director de un centro en Murcia. «A los alumnos que pueden», y remarca este condicionante, «hay que colaborar para que su tiempo sea formativamente rentable», opina. «Si un profesor tiene la posibilidad de impartir una clase telemática a su grupo de alumnos y que trabajen en igualdad de condiciones, ¿por qué no?».
«No es tan grave perder un trimestre»
Arriazu sostiene que «la cuestión de qué hacer con estos dos meses de curso es casi irrelevante. «La idea es que el alumnado pueda trabajar. Unos lo harán bien, otros no, pero eso no puede servir para evaluar a nadie», dice. Pero, más allá, cree que la pérdida académica es irrelevante. «Lo importante es que los chavales tengan disciplina, se levanten a una hora, hagan sus tareas… No es tan grave perder un trimestre. Son dos meses como mucho (el tercer trimestre suele ser más corto). En la vida estudiantil de cualquier alumno no es nada», reflexiona, y cita el caso de los estudiantes de medicina que están siendo llamados a filas por la falta de personal sanitario: «No han terminado la carrera, que es una de las más complejas y en la que todos esperamos que estén bien preparados, y nadie pone en duda que se estén enviando a hospitales».
En esta circunstancia, los profesores no defienden el «aprobado general», pero sí creen que «más vale que nos equivoquemos aprobando a alguien [que no lo merecería] que suspendiéndolo», explica Arriazu. «Y si pasa alguno que no debía, ya sufrirá el siguiente curso». Además, recuerda este director, la repetición ya es un recurso extraordinario. «Igual aprendemos algo este año a costa de que no repita casi nadie y vemos que no es tan dramático», desliza.
De los Reyes cree que sería más correcto hablar de «promoción automática». ¿Cuál es la diferencia? Que no se aprueba a nadie, no se regalan aprobados. La idea sería conectar este curso con el que viene y programar teniendo en cuenta esto. Si yo tuve un grupo que pudo seguir clases telemáticas y he podido dar contenidos, no los repito», explica.
«Lo que sí me parecería mal es que el motivo de la repetición fuera no haber tenido los recursos para seguir la enseñanza telemática», añade este director. «Y los profesores saben qué alumnos tienen los recursos y cuáles no. Se trata de no dejar atrás al que no ha podido, no al que no ha querido. Y ahí las circunstancias van a variar mucho de una zona a otra».
El docente madrileño se muestra de acuerdo con esta apreciación. «Los alumnos que hayan suspendido la primera y la segunda evaluación igual sí tienen que repetir, no me parecería bien como docente que quien no ha hecho nada en todo el curso se aproveche de esto para pasar de curso con una formación nula».
Palacín, sociólogo, cree que la brecha digital no puede ser una excusa. «Si el problema es que no hay aparatos, repartámoslos. Si la Administración no puede hacer eso, ¿de qué nos sirve?», se pregunta. Y reconoce que más importante que la tecnología para los alumnos es tener a un adulto que les pueda ayudar mientras hacen las tareas. Para ello recomienda las llamadas de profesores o el WhatsApp. «Si no hacemos nada, será por despreocupación», defiende.
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Desde la Secretaría de Educación de CTERA informamos que, en el marco del convenio establecido con el Ministerio de Educación de la Nación, estamos lanzando un nuevo curso sobre “Prácticas educativas con herramientas digitales”, el cual contará con cupos especiales para nuestros afiliados de Entidades de base CTERA.
Este curso se dicta desde la plataforma del INFoD y cuenta con acreditación oficial, está destinado a docentes de 6to. y 7mo. grado de Educación Primaria, Educación Secundaria y Educación Superior. Tiene una duración de dos meses (40 hs. reloj).
La inscripción está abierta entre el 9 al 20 de abril 2020 y el cursado comienza el día 4 de mayo 2020.
El Iraqi Teachers’ Union ha movilizado a sus miembros para respaldar a las personas más afectadas por el brote de COVID-19 y las medidas adoptadas para contenerlo. Asimismo, el sindicato lleva a cabo una campaña de información destinada a concienciar sobre la crisis y sobre las mejores formas de evitar la infección.
Irak: Los docentes recaudan fondos y apoyan a las familias desplazadas y desfavorecidas
El Iraqi Teachers’ Union ha movilizado a sus miembros para respaldar a las personas más afectadas por el brote de COVID-19 y las medidas adoptadas para contenerlo. Asimismo, el sindicato lleva a cabo una campaña de información destinada a concienciar sobre la crisis y sobre las mejores formas de evitar la infección.
Al comienzo de la crisis, el Iraqi Teachers’ Union (ITU) abogó por el cierre deescuelas a nivel nacionala fin de proteger a estudiantes, docentes, personal escolar y comunidades enteras. El sindicato argumentó que la infraestructura sanitaria de Irak no podría asumir una crisis de esta magnitud. Desde entonces, se ha procedido al cierrede centros escolares en todo el país, como parte de la estrategia del Gobierno para frenar la pandemia.
La labor del ITUse centra actualmente enevitar la propagación de la enfermedad y ayudar a minimizar las consecuencias del brote en los estudiantes y en las comunidades.
El afiliado de la Internacional de la Educación ha lanzado una campaña en línea que proporciona información correcta sobre la enfermedad y sobre las mejores formas en que los estudiantes, los docentes y la sociedad pueden protegerse de la infección.
Además, el sindicato ha puesto en marcha una iniciativa para recaudar fondos y brindar apoyo a las familias desplazadas y desfavorecidas, así como a las que se encuentran en comunidades remotas. La campaña ya ha desplegado a equipos de sindicalistas docentes en varias regiones que recaudan fondos, compran alimentos, los empaquetan y los distribuyen a las personas que los necesitan.
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