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Francia: La movilización social debilita a Macron

La movilización social debilita a Macron

León Cremieux

Desde finales de enero, la situación social y política en Francia esta determinada por la oposición popular a la contrarreforma de las pensiones que plantea el gobierno. Y aún cuando en estas últimas semanas esta oposición se haya debilitado, la movilización tiene un efecto político directo en el debilitamiento y la inestabilidad de Macron y su partido La République en Marche (LREM).

Estas últimas semanas hemos asistido a tres nuevas jornadas de movilización: 29 de enero, 6 y 20 de febrero. Cuantitavamente, la afluencia de gente en las movilizaciones ha sido menor, porque si bien la oposición a la contrarreforma sigue siendo fuerte, el movimiento ya no se apoya en las y los huelguistas de la RATP y de la SNCF en su confrontación con el gobierno, y no hay otro sector [con un peso similar] que haya tomado el relevo.

A pesar de ello, seguimos asistiendo a una multiplicidad de huelgas en diversos sectores, a ocupaciones de empresas y a acciones espectaculares:

La huelga continúa en los puertos, en la EDF [electricidad] con cortes de corrientes y de producción, en los centros de tratamientos de basuras domésticas de Paris y Marsella, con intervenciones policiales en ésta última, para permitir el acceso a los centros. Por su parte, los bomberos en huelga fueron violentamente reprimidos por la policía, con gases lacrimógenos y granadas de dispersión, provocando 30 heridos en la manifestación nacional del 28 de enero en Paris. Y siguen las huelgas en el sector de la cultura (Biblioteca nacional de Francia, Torre Eiffel…), así como entre las y los docentes-investigadores.

La ofensiva contra el sistema de pensiones ha puesto de relieve todas las injusticias sociales, los bajos salarios de las profesiones precarizadas o las duras condiciones de trabajo en algunos sectores. La puesta en pie del proyecto Macron no hace sino agravar aún más su situación.

Las profesiones liberales, abogacía, medicina, fisioterapia, víctimas también de la contrarreforma se manifestaron de nuevo el 3 de febrero. Destacan en ellas, las y los abogados que llevan ya 7 semanas en huelga y están muy presentes en las manifestaciones.

En paralelo a estas protestas contra el proyecto de ley de Macron y antes de las vacaciones escolares de febrero, hubo numerosas huelgas en los centros escolares, impulsadas tantos por las y los enseñantes como por el alumnado. En estas movilizaciones se juntaba el rechazo a la contrarreforma de pensiones y el rechazo (e incluso el boicot) a los exámenes de control continuo del bachillerato. Exámenes que han sido boicoteados, bloqueados o pospuestos en un tercio de los centros educativos. También en este sector la policía intervino, a menudo violentamente, contra las y los estudiantes, practicando numerosos arrestos.

El motivo de este boicot es la imposición de una reforma del bachillerato que acentúa la selección social y territorial del alumnado, y completa la reforma de la selección para el acceso a la universidad. Por su parte, el profesorado continúa movilizándose porque la contrarreforma supone una pérdida de cientos de euros en sus pensiones, y la única propuesta que ha hecho el Ministro de educación es una prolongación del tiempo de trabajo o de las tareas complementarias para que parte del profesorado pueda compensar esta pérdida.

Por otra parte, el 14 de febrero se movilizaron miles de personas pertenecientes a los centros hospitalarios. Este personal (la mayoría, un 70%, mujeres) viene realizando, desde hace un año, huelgas contra el cierre de servicios y de hospitales y la degradación general de la sanidad pública; en 20 años se ha suprimido el 20% de camas (100.000) en los hospitales y el 40% en las maternidades de proximidad. A causa de ello, a mediados de enero 1285 jefes de servicio dimitieron de sus funciones, exigiendo una negociación sobre los presupuestos y los salarios de todas las categorías del personal ante lo que el gobierno acaba de anunciar un plan de urgencia totalmente insuficiente.

Las estaciones de ski también están viviendo jornadas de huelga estas últimas semanas contra la reforma del seguro de desempleo que supuso una reducción del 30% del subsidio de desempleo para las y los trabajadores temporales.

Así pues, quince meses después de que se iniciara la movilización de los chalecos amarillos Francia da la imagen de un país en el que las clases populares ven agredidos sus derechos sociales, sus salarios, sus pensiones y su protección social. Desde hace tres años, la ofensiva de Macron y de su gobierno no ha dejado de abrir heridas y crear más desigualdades, sin proporcionar la más mínima a la injusticia social, a la urgencia climática y ecológica, o las discriminaciones y la violencia contra las mujeres.

Las clases populares están en contra de este gobierno que pensó que tenía las manos libres tras haber neutralizado al resto de partidos institucionales en 2017. Pero el efecto de los ataques de Macron ha sido el de poner más en cuestión la adhesión social al sistema y reducir la capacidad de resignación entre las clases populares. El LREM se benefició de la pérdida de legitimidad de los partidos, pero él no ha hecho más que agravarla y convertirse él mimo en víctima de esta perdida de legitimidad. Lo que conduce al aislamiento de Macron como lo muestran todas las encuestas y a una oposición mayoritaria a sus proyecto de ley sobre las pensiones.

El capitalismo neoliberal busca sin descanso borrar las identidades de clase y sus conquistas sociales, calificándolas de corporativistas al tiempo que promueve el culto al individualismo, la cultura de la precariedad y la meritocracia, ensalzando el éxito de las clases poseedoras y justificando sus privilegios. Pero, paradójicamente, primero con el movimiento de los chalecos amarillos y ahora con la lucha en defensa de las pensiones, Macron ha dado sentido a la identidad de clase y a la acción colectiva; ha hecho más visible que nunca la necesidad de la unidad del campo de las y los explotados. También ha logrado puesto a flor de piel el rechazo a las clases poseedoras y a los políticos y media a su servicio, el rechazo a la violencia policial. Optando por una política agresiva en defensa de los intereses de los grupos capitalistas, sin preocuparse de alcanzar el menos compromiso social indispensable para que esta política sea aceptada por los burócratas sindicales de la interlocución social, Macron y sus acólitos desestabilizan la sociedad francesa.

La caricatura de esta forma de actuar se puso se manifiesto estos últimos días en la Asamblea Nacional cuando, pensando servir a los intereses de la patronal, el grupo LREM se opuso en bloque a una propuesta que prolongaba de 5 a 12 días el permiso retribuido de los trabajadores y trabajadoras por el fallecimiento de un hijo o hija. Ante la indignación general provocada, la propia patronal (Medef) exigió al gobierno cambiar de posición y volver a plantear a voto la propuesta. Esta lamentable metedura de pata revela al mismo tiempo la mentalidad ultra reaccionaria de este gobierno y su fragilidad política actual.

Ya ningún responsable de la mayoría oso alzar la voz en defensa del sistema universal de pensiones. Aún no existe ningún simulador [para poder calcular la pensión aplicando el sistema propuesto por el gobierno] y parece que ni los sectores presentados como los grandes beneficios del nuevo sistema (mujeres y agricultores), tampoco lo son, sino todo lo contrario. Cada semana aparece un nuevo análisis de los perjuicios que provoca este sistema, sobre todo entre la gente más precaria.

Habiendo optado por una reforma que pretendía basarse al mismo tiempo en la edad legal de jubilación y la modificación de los equilibrios del actual sistema, Macron desestabiliza su propia mayoría parlamentaria y reduce su base social. Las próximas semanas van a ser complejas y difíciles para él.

El 17 de febrero comenzó el debate en la Asamblea Nacional sobre el proyecto de ley totalmente cojo. Y aún falta todo el apartado financiero que permita el equilibro de los ingresos y gastos del nuevo sistema en los próximos años. Esta cuestión resulta tanto o más espinosa toda vez que, para evitar la extensión de la huelga a nuevos sectores, desde hace dos meses desde hace dos meses el gobierno lleva realizando diversas promesas en relación a que las generaciones que se jubilen en los próximos años no sufrirán una reducción de sus pensiones, lo que implica, a toda evidencia, el mantenimiento de las prestaciones a pesar de la reducción de las cotizaciones. Tampoco se conoce el indicador que debería hacer evolucionar el valor de liquidación de los puntos y el gobierno se presta a exigir al servicio nacional de estadística (Insee) la elaboración de un nuevo índice menos ventajoso que el crecimiento del salario medio [que se anunció como el indicativo inicial].

En paralelo al debate en la Asamblea Nacional se desarrolla la conferencia social tripartita (gobierno, patronal, sindicatos) que debería acordar el proyecto de financiación de las pensiones hasta 2025. En ella aparece claro que la opción gubernamental sigue siendo la edad pivote, es decir, el retroceso cuanto menos de dos años para llegar a la jubilación (de 62 a 64 o 65 años). La CFDT, único aliado del gobierno, tendrá que tragar este sapo sin ni siquiera obtener a cambio el menor avance en lo que respecta al reconocimiento de empleos penosos que permitan una jubilación anticipada. Muy a contrario, muchos oficios de la Función pública van a perder el derecho a una jubilación anticipada que le otorga el actual sistema (trabajadores y trabajadoras de hospitales, de las basuras, del alcantarillado…). Esta conferencia sobre la financiación, a la que la CGT le ha dado el portazo y a la que no se ha invitado ni a Solidaires ni a la FSU (sindicatos representativos en la Función pública), se reduce a un diálogo con la minoría del movimiento sindical para hacer pasar la propuesta del gobierno.

El partido de Macron, ya ha tenido que hacer frente a la dimisión varios electos y electas de su grupo parlamentario (21 sobre 314) y, en vísperas de las elecciones municipales del mes que viene, en varias ciudades se le han multiplicados candidaturas alternativas de responsables de su partido, sin olvidar a quienes no quieren presentarse con la etiqueta de LREM, el partido del presidente.

Todo ello es síntoma de la crisis que se viene acumulando estas últimas semanas como fruto de la ofensiva de un movimiento que si aún no es lo suficientemente potente para bloquear la política de Macron, es lo suficientemente fuerte para resquebrajar la mayoría parlamentaria y al gobierno.

Por otra parte, en lo que respecta a las elecciones municipales, el partido de Macrón parece a todas luces incapaz de competir con Les Républicans [derecha tradicional] y el PS, o de conservar las alcaldías en algunas de las ciudades en la los macronistas tránsfugas del PS o de Les Républicains lograron la alcaldía hace seis años.

Les Républicans, muy debilitados tras [la derrota en] las elecciones generales de 2017 y el fiasco de Fillon, recuperan vitalidad gracias a esta conmoción de Macron y posicionan a sus líderes para las elecciones presidenciales de 2022. Al mismo tiempo, se distancian totalmente de esta reforma patituerta alimentando la animosidad de las profesiones liberales ulceradas por la pérdida de sus regímenes particulares.

El propio Medef, hasta el momento bastante callado, ha comenzado a expresas su descontento. La patronal nunca había planteado una reforma global del sistema de pensiones. Sólo quería tener la garantía de no soportar ningún gasto complementario y sobre todo una reducción de sus cargas, a través del retroceso de la edad de jubilación a 64 o 65 años. Esta reforma global comienza a sentarles mal, porque no ofrece ninguna claridad sobre su financiación y trata de destruir un marco de gestión paritaria sindicatos-patronal, que al Medef le venía como anillo al dedo, en beneficio de un control estatal que no goza precisamente de la confianza de la dirección de la patronal. Efectivamente, estos últimos años, la gestión paritaria de las pensiones complementarias (Arrco-Agirc), ha permitido implantar a hurtadillas retrocesos sociales con el acuerdo de las burocracias sindicales.

Además, la patronal no ve con buen ojo reducir el régimen obligatorio a los salarios inferiores a 10.000 €/mensuales. Eso les obliga a participar en la financiación de un sistema complementario (bajo la forma de fondos de pensión) para las cuadros altos, sin que por el momento ello vaya acompañado de las ventajas fiscales que detentaban esas cotizaciones en el sistema actual. Por otra parte, si bien el Medef rechaza el reconocimiento de la penosidad, también plantea contra los límites propuestos. Y, sobre todo, exige al gobierno que defina su proyecto de financiación y decida de forma cara prolongación de la edad de jubilación.

Varios de los inspiradores del proyecto de reforma de Macron (Bozio, Pisani-Ferry) también manifiestan de forma abierta su desconfianza frente a un proyecto cojo e incomprensible.

Así pues, el gobierno se ve sacudido por la masiva movilización de estos últimos meses y el rico debate provocado por la movilización social.

Este debate también deja al descubierto que la financiación de las pensiones se corresponde con una opción política, con un modelo de sociedad. Las y los militantes del Dares (departamento para impulsar la investigación, los análisis y las estadísticas, vinculado al Ministerio de trabajo) acaban de demostrar en un estudio ampliamente difundido estas últimas semanas, que no hay problema de financiación ni demográfico en lo que respecta a la financiación de las pensiones [que se presentó como la causa para la reforma].

Es cierto que en 1960 había cuatro personas activas por una jubilada y que hoy en día, la relación es de 1,7 por 1. Pero entretanto, excluyendo la inflación, el PIB se ha multiplicado por 4,9 y el PIB per capita, por 3,4. De ahí que las cuatro personas activas en 1960 generaban 95.000 euros, mientras que 1,7 personas activas en 2020 general 142.000 euros. Por consiguiente, hoy en día hay una riqueza 1,5 veces superior para financiar las pensiones, con lo que el argumento del débil número de personas activas es totalmente absurdo.

Evidentemente, el verdadero problema es el del reparto de la riqueza producida: entre 1960 y 2020, la participación de la patronal en la financiación de la protección social ha pasado del 60 al 40%, y son las familias, a través de los impuestos pagados por el alcohol y el tabaco, quienes compensan ese déficit. Es el Estado el que compensa las reducciones otorgadas a la patronal, cuando esas cantidades podrían servir para financiar servicios públicos.

El debate parlamentario va a continuar durante semanas, ya que los distintos grupos de la oposición quieren aprovechar el mismo para desestabilizar a la mayoría macronista. Pero la guerrilla institucional (alrededor de 45.000 enmiendas) no podrá, por sí misma, bloquear esta ley. Si el debate parlamentario se prolonga, el gobierno preferirá optar por aplicar el artículo 49.3 que permite adoptar la ley sin el debate sobre las enmiendas.

Para lograr salir de la trampa en la que se ha metido él mismo, Macron trata de utilizar todos los recursos para desviar la atención social de la cuestión de las pensiones. En un primer momento ensayó presentarse como jefe de Estado internacional, impulsando la defensa común europea. Después, subió a un glaciar en Chamonix para darse un baño de defensor del medioambiente y de actuar contra el calentamiento del planeta, en el momento en el que las candidaturas de EELV [ecologistas] parece que van a obtener muy buenos resultados en las municipales. Por último, y de vuelta a las viejas recetas nauseabundas, en Mulhouse, escenificó una campaña islamofóbica contra el «separatismo islamista» con la que polarizar la vida política durante las próximas semanas. No es evidente que estas maniobras de diversión den los resultado deseados.

En todo caso, la única vía para una salida positiva para el movimiento sigue estando en una movilización popular que obligue a Macron y a su gobierno a retirar su proyecto.

Para ello, las fuerzas militantes del movimiento puede beneficiarse de la primera fase de la movilización en la que las y los huelguistas de la SNCF y de la RATP se erigieron en la dirección real del movimiento.

La huelga reconductible que se inició el 5 de diciembre en ambos sectores se venía preparando desde hacía tres meses a través de un tenaz trabajo militante. Hoy en días son muchas las voces que hablan de que hay que plantearse ese objetivo en los sectores profesionales más importantes para preparar de aquí a marzo un movimiento de conjunto, una huelga general reconductible. Esta propuesta va de la mano de realizar una manifestación nacional en Paris impulsada por el conjunto de las fuerzas sindicales y del movimiento social. Más allá de la izquierda radical, Solidaires se hace eco de esta propuesta que, por el momento, no ha obtenido el acuerdo de la intersindical nacional, lo que hace que el movimiento continúe al ritmo habitual sin una estrategia, un objetivo capaz de darle el aliento necesario para hacer doblar la rodilla a Macron. No faltan ni energías ni propuestas para una jubilación justa y solidaria. Son miles las y los militantes que están dispuestos a impulsar una confrontación que puede ser victoriosa.

Fuente de la Información: https://vientosur.info/spip.php?article15648

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La Unión de Universidades de América Latina y el Caribe y su papel en la defensa de la autonomía universitaria

La Unión de Universidades de América Latina y el Caribe y su papel en la defensa de la autonomía universitaria

El movimiento autonómico universitario en América Latina: de la Reforma universitaria de Córdoba al Primer Congreso Universitario Latinoamericano

Por Enrique Graue Wiechers, rector de la UNAM

La autonomía universitaria como la conocemos hoy es un fenómeno fundamentalmente latinoamericano que empezó a gestarse con el movimiento estudiantil de la Federación Universitaria de Córdoba, Argentina, en 1918.

La llamada Reforma de Córdoba fue un suceso histórico que supuso una reconfiguración radical en las relaciones entre las universidades, las sociedades y los estados latinoamericanos. En virtud de ella, los actores dueños del poder político y económico perdieron su influencia y control sobre las universidades, permitiendo a las clases medias urbanas acceder y participar en la toma de decisiones. Éstas irrumpieron en los recintos universitarios con la firme intención de cultivarse en las diferentes áreas del conocimiento y establecer un sistema de movilidad social basado en el mérito y no en la herencia.1

La lucha por la autonomía universitaria en Argentina fue un proceso intrínsecamente relacionado con los cambios políticos, sociales y económicos de la época. En el siglo xix, con el ascenso del liberalismo político, que supuso el triunfo del republicanismo sobre las formas de gobierno autocráticas, la Universidad se deshizo en gran medida del control de la Iglesia2 y quedó supeditada al Estado en un acuerdo que entonces parecía beneficioso para ambas partes: la Universidad sería apoyada en su desarrollo en tanto proveyera de cuadros profesionales3 a los gobiernos liberales para modernizar al país.

En las dos últimas décadas del siglo xix, bajo el gobierno de la llamada República Conservadora, Argentina experimentó un crecimiento económico, poblacional y cultural extraordinario con base en cuatro procesos mutuamente reafirmantes: la explotación de la tierra para la agroexportación, las inmigraciones europeas, la expansión de la red ferroviaria y la colonización de territorios.4 Sin embargo, este modelo pronto demostró su insuficiencia ante las dinámicas de concentración del poder político y económico, en una clase de oligarcas terratenientes y políticos corruptos que perdieron de vista el ascenso de la sociedad de masas y el surgimiento de clases sociales con nuevas expectativas.

A principios del siglo xx Argentina experimentó un cambio sociodemográfico fundamental a raíz de las olas migratorias provenientes del continente europeo, que engrosaron las clases medias y ayudaron a impulsar el desarrollo del comercio y la industria.

De acuerdo con Renate Marsiske (investigadora de la UNAM y experta en la historia de los movimientos estudiantiles latinoamericanos), las nuevas dinámicas sociales fueron la clave del movimiento estudiantil de Córdoba y de los que le sucedieron en otros países de América Latina. El desarrollo económico −sin precedentes− de la región empoderó a grupos de las clases medias urbanas con ambiciones políticas, los cuales, en varios contextos, lograron desafiar a las élites históricamente dominantes.5

Lejos de lo que se podría pensar, el proceso que llevó a la autonomía de la Universidad de Córdoba no fue impulsado por los sectores populares, sino por las segundas y terceras generaciones de migrantes, bien acomodados en la jerarquía social, que demandaron acceso a la educación superior en favor de sus gradualmente mayores aspiraciones políticas, culturales y económicas.

A principios del siglo xx era claro que la estructura interna de la universidad argentina, el contenido de sus enseñanzas y la forma de transmitir el conocimiento, no estaban a la altura de una sociedad cada vez más moderna. Las instituciones de educación superior eran dominadas por miembros de las oligarquías salientes y en algunos casos por fuerzas tradicionalistas relacionadas con la iglesia católica. Así, mientras la sociedad experimentaba cambios en su composición interna, la universidad seguía ensimismada en esquemas obsoletos.

Respecto a la docencia en Córdoba, y en otros recintos universitarios, se privilegiaba la memorización, el dogmatismo, la erudición sin sentido y materias humanísticas impregnadas aún del pensamiento positivista. Se producía poco conocimiento propio, lo cual reproducía los conocimientos generados en occidente y no creaba soluciones a los problemas locales específicos. Los egresados no recibían una educación suficiente o pertinente para hacer frente a los grandes problemas nacionales y las expectativas sociales de las clases medias.6

En ese sentido, el conflicto universitario fue producto de la gran discrepancia entre la estructura social cambiante y la estructura de la educación universitaria, el cual quedó claramente esbozada en el Manifiesto Liminar de los líderes reformistas cordobeses.7

Hombres de una república libre acabamos de romper la última cadena que en pleno siglo xx nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica […]. Las universidades han llegado a ser así el fiel reflejo de estas sociedades decadentes, que se empeñan en ofrecer el triste espectáculo de una inmovilidad senil. Los métodos docentes estaban viciados de un estrecho dogmatismo, contribuyendo a mantener a la Universidad apartada de la Ciencia y de las disciplinas modernas. Las lecciones encerradas en la repetición interminable de viejos textos, amparaban el espíritu de rutina y de sumisión […].

La juventud ya no pide. Exige se le reconozca el derecho a pensar por su propia cuenta. Exige también que se le reconozca el derecho a exteriorizar ese pensamiento propio de los cuerpos universitarios por medio de sus representantes. Está cansada de soportar a los tiranos. Si ha sido capaz de realizar una revolución en las conciencias no puede desconocérsele la capacidad de intervenir en el gobierno de su propia casa.8

En contra del autoritarismo académico, las cátedras vitalicias, el acceso a la educación superior limitado por el elitismo, el dogma religioso y del saber a partir de los libros y las palabras antes que la práctica y los conceptos, los reformistas de Córdoba pidieron autonomía frente al Estado para poder materializar una serie de demandas concretas: concursos públicos de oposición para la provisión de cargos docentes, periodicidad de las cátedras para su renovación y actualización, docencia y asistencia libres, participación de los universitarios en el gobierno de la universidad, elección democrática de las autoridades, acceso incluyente de la población y planes de estudios actualizados con base en métodos modernos de enseñanza.9

Las reformas conseguidas durante ese momento histórico tuvieron tal impacto que el movimiento por la autonomía se difundió en muchas de las naciones latinoamericanas. En su manifiesto, los miembros de la Federación Universitaria de Córdoba vaticinaron una revolución, “una hora americana”. Y así fue: los elementos ideológicos del movimiento estudiantil argentino reverberaron en todas las universidades de América Latina. Prueba de ello fueron los movimientos estudiantiles de la Universidad de San Marcos, en 1919; de la Universidad de la Habana, en 1922; de la Universidad Nacional de México, en 1929; y de la Universidad de San Carlos de Guatemala, en 1944.

Estos movimientos tenían en común el genuino interés de democratizar las decisiones de la vida universitaria para conectarse mejor con su entorno y con la sociedad que les había dado origen. Los jóvenes latinoamericanos releyeron y reinterpretaron los postulados de Córdoba para integrarlos en espíritu a sus sistemas legales y dar solución a los problemas propios de sus países, los cuales, si bien eran distintos a los enfrentados por los reformistas de 1918, suponían reivindicaciones similares.10 Fueron movimientos impulsados por la necesidad de cambiar las estructuras existentes, fortalecer la participación de profesores y estudiantes en los asuntos universitarios y colocar a la universidad como el principal centro generador de conocimiento, desarrollo y movilidad social de un país. Fueron ejercicios de libertad y de compromiso social para transformar los contextos históricos y culturales. Las universidades latinoamericanas encontraron en la autonomía una categoría histórica que las redefinió como productoras de conocimiento y actores sociales de la educación.11

En la Universidad Nacional de México, en 1929, y a raíz de un problema estudiantil de menor importancia, pero instalado en un contexto de tensiones políticas con motivo de la sucesión presidencial, estalló un movimiento de inconformidad que rápidamente alcanzó las calles.

La inquietud juvenil por los problemas nacionales y su deseo de libertad y autodeterminación en la educación derivó en 68 días de enfrentamientos violentos en distintas instituciones educativas de la Ciudad de México.

Para impedir que este movimiento alcanzara mayores dimensiones, el gobierno mexicano decretó la autonomía de la universidad el 10 de julio de ese mismo año. La Universidad Nacional de México es Autónoma desde 1929 y orgullosa heredera del movimiento de Córdoba de 1918.

Dos décadas más tarde, las luchas por la autonomía universitaria encontraron un espacio común en el Primer Congreso de Universidades Latinoamericanas, que aconteció en la Universidad de San Carlos de Guatemala en septiembre de 1949. En su discurso inaugural, el doctor Carlos Martínez Durán, rector de esa universidad, trazó la intención de la reunión:

Sea este Congreso […] epopeya para conocer integralmente la misión de nuestras instituciones de cultura superior, ofreciendo soluciones para que se cumplan fielmente sus postulados, investigando la realidad americana y contribuyendo a la felicidad de los pueblos y al mantenimiento de la paz y de la libertad.12

Ese llamado tenía implícita una intención concreta. En Guatemala tuvo lugar un momento paradigmático en la historia del movimiento universitario latinoamericano. Allí se trazó un plan a seguir, pero, como bien estableció en su discurso de clausura José Roliz Bennett, decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos, también se dejó en claro que la defensa de la autonomía sólo se lograría mediante hechos concretos que materializaran las intenciones de las palabras:

Compartimos todos, seguramente, la legítima tranquilidad que no ha sido éste un cónclave protocolario, erizado de formalismos, sino la reunión de un grupo numeroso de gente […] que se ha congregado ante la urgencia de precisar un código de principios orientadores para las Universidades latinoamericanas […]. Pero pesa también en el ambiente la preocupación de que […] vivimos aún bajo la tradición letal de una hermandad de palabras que todos deseamos transformar en una fraternidad de hechos.13

En concordancia con esa idea, el 22 de septiembre de 1949 se constituyó formalmente la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUAL), donde se cristalizó la lucha latinoamericana en favor de la autonomía universitaria.

 

De “Justo Sierra 16” a la Ciudad Universitaria

El inicio de la UDUAL fue motivo de gran celebración. El júbilo, sin embargo, duró poco, ya que al poco tiempo de ser creada la naciente organización tuvo que ajustarse a un nuevo escenario geopolítico internacional en el que dos superpotencias propusieron dos visiones opuestas de la realidad. La llamada Guerra Fría se peleó en las periferias de los dos polos antagónicos. América Latina fue un escenario muy activo de la disputa y, por consiguiente, la UDUAL tuvo que erigirse en defensa de las universidades como espacios ajenos a cualquier pretensión imperial.

En octubre de 1954, Juan Gómez Millas, rector de la Universidad de Chile, y Guillermo Coto Conde, secretario general de la UDUAL, hicieron del conocimiento del entonces rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, el ingeniero Nabor Carrillo, que el nuevo gobierno de Guatemala, emanado de un golpe de Estado auspiciado por la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (cia, por sus siglas en inglés), había retirado el 13 de septiembre la subvención de diez mil dólares que permitían el funcionamiento de la UDUAL desde su fundación. De esa manera solicitaron la posibilidad de que la UNAM acogiera a la aún muy joven organización:

Como la medida tomada entraña un acto inamistoso de parte del nuevo gobierno de Guatemala hacia la Unión de Universidades Latinoamericanas, que hace imposible el desarrollo normal de sus actividades en Guatemala, nos permitimos consultar a usted sobre la conveniencia de un cambio inmediato de la sede de la organización, que ha venido funcionando en la capital del país centroamericano desde su fundación.14

Consciente de la importancia del acontecimiento, el rector Carrillo dio su visto bueno a la solicitud por lo que, a inicios de 1955, las oficinas centrales de la UDUAL se localizaron provisionalmente en un antiguo edificio de la UNAM, el Colegio de San Ildefonso, ubicado en el número 16 de la calle Justo Sierra del Centro Histórico de la Ciudad de México.

Poco después, el 23 de marzo de ese año, el secretario de la organización latinoamericana se dirigió nuevamente al rector Carrillo para pedir el espacio ocupado por las oficinas del Consejo Universitario y del Patronato Universitario en el octavo piso de la Torre de Rectoría. Agregó también una solicitud de mobiliario y personal adecuados, para tener unas instalaciones “sin lujo pero decorosas” y, durante el verano, gestionó un presupuesto suficiente para cumplir con las funciones de la organización.

Consciente de la importancia de asegurar la supervivencia y desarrollo de una institución que guardaba en sí la esencia de la autonomía universitaria en el continente, las autoridades de la UNAM, encabezadas por el rector Carrillo, no dudaron en cumplir todas las solicitudes. Así, en noviembre de 1955, se estrenaron las oficinas de la UDUAL en el octavo piso de la torre más alta de Ciudad Universitaria. En la revista Universidades se hizo patente la buena la noticia:

El nuevo local de la Unión reúne condiciones óptimas, tanto por su amplitud, como por su ubicación en el corazón mismo de la Ciudad Universitaria y por las incomparables perspectivas que pueden apreciarse desde los ventanales que lo circundan. Es esta una nueva manifestación del generoso espíritu de las autoridades universitarias mexicanas para con la Unión de Universidades Latinoamericanas, que compromete la gratitud de la organización y de todos los centros universitarios asociados.15

Gracias a la solidaridad y hospitalidad de la UNAM, la UDUAL dejó pronto su condición de asilo para establecerse en su nueva casa y seguir funcionado con nuevos recursos y capacidades. En septiembre de 1959, en el marco de su III Asamblea General, llevada a cabo en Buenos Aires, se firmó la Carta de Universidades Latinoamericanas en la que se establecieron los objetivos puntuales de la organización.

En octubre de 1967, durante la V Asamblea General que tuvo lugar en Lima, la organización aprobó un nuevo estatutario donde quedó establecida la Ciudad de México como su sede permanente.

La UDUAL y su defensa de la autonomía durante la Guerra Fría

La UDUAL sólo puede explicarse si se entiende cabalmente la magnitud de la censura y la falta de libertades durante la segunda mitad del siglo xx, caracterizada por el intervencionismo de los protagonistas de la Guerra Fría. Entonces como ahora, silenciar la pluralidad y limitar las libertades significaba, por definición, asumir a las universidades autónomas como instituciones tolerantes −incluso promotoras− de la disidencia, fuera del control del Estado y, en ocasiones, acusadas de favorecer intereses extranjeros mediante la difusión de ideologías contrarias a los intereses nacionales.

El carácter universal del conocimiento, desarrollado y transmitido principalmente en estas grandes instituciones sociales que abrieron, además, espacios a sectores excluidos, fueron percibidas por los gobiernos autoritarios como una amenaza al monopolio del poder. Para quienes lo concentraban, cualquier espacio que promoviera la libertad de pensamiento mediante la docencia y la investigación atentaba contra las intenciones homogeneizadoras que, apoyadas en el miedo y la represión, buscaban imponer un modelo único e incuestionable que determinara el rumbo de los distintos países.

En otras palabras, el contexto latinoamericano durante buena parte de la segunda mitad del siglo xx estuvo marcado por el estatismo autoritario, cuyo futuro dependía de la supresión de la crítica por cualquier medio disponible. Las universidades fueron entonces un objetivo natural.

Para 1968, con los antecedentes de las dictaduras en Brasil, Colombia, Cuba, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay, República Dominicana y Venezuela; el Consejo Ejecutivo de la UDUAL tenía muy claro el origen del descontento de los jóvenes en América Latina y así lo estableció el informe de acuerdos de su décima segunda reunión, llevada a cabo en julio de ese año, en la Ciudad de México, antes de los primeros acontecimientos relativos al conflicto estudiantil en nuestro país:

La presente agitación de la juventud universitaria de nuestra América, antiguamente criticada con dureza por otros países, es ahora reconocida como un fenómeno de carácter mundial, que viene sufriendo el impacto de la falta de un ajuste adecuado entre los ideales como modelo de la juventud y la realidad del mundo en que vivimos.16

Aunado a esto, para los años sesenta ya era evidente que las embestidas en contra de las universidades seguirían siendo una estrategia sistemática para impedir el surgimiento y desarrollo de focos de crítica y oposición.

La UDUAL, consciente de las dificultades políticas por las que atravesaba la región, que se estaban convirtiendo en un factor negativo para el quehacer universitario, creó en 1957 una Comisión de Defensa de la Autonomía Universitaria.

A partir de 1967, afín con el principal objetivo asentado en el Artículo 2°, inciso f), de los Estatutos de la Unión de Universidades de América Latina, se estipuló: “Promover el reconocimiento y respeto de la autonomía universitaria, mediante la vigencia efectuada de las libertades de cátedra y de investigación y del régimen de autogobierno”.17

El caso mexicano caracterizado por un ejercicio del poder político muy distinto al de las dictaduras de Centro y Sudamérica, en el cual no fue necesaria la toma de poder de militares o afines, estaba definido por un partido hegemónico que abría pocas oportunidades de participación política y que no estaba dispuesto a entender el surgimiento generalizado de un ímpetu democratizador.

La respuesta del gobierno en 1968, sin embargo, y guardando toda proporción, evidenció rasgos autoritarios similares a los vistos al sur de sus fronteras: represión violenta, arrestos masivos, desaparición y tortura de estudiantes y líderes sociales y toma de instalaciones de distintas instituciones de educación superior, incluidas la Universidad Nacional y el Instituto Politécnico, las cuales concentraban al mayor número de estudiantes del país, muchos de ellos provenientes de sectores poco favorecidos.

La represión y los niveles de violencia fueron la norma en las dictaduras militares latinoamericanas. En el caso de Uruguay, por ejemplo, los ataques a las universidades fueron menos velados. En este país una de las primeras medidas después del golpe de Estado fue el arresto del rector de la Universidad de la República, el doctor Lichtensztejn, que provocó una reacción de condena casi inmediata por parte de la UDUAL que, sabedora de la posición de vulnerabilidad en la que se encontraban las universidades, procuró dar a conocer toda la información disponible y rechazar enfáticamente la violación de los derechos de los universitarios y los ataques a la autonomía.

La repetición de violaciones de la autonomía en la región era tan frecuente que prácticamente en todos los informes del secretario general sobre las reuniones del Consejo Ejecutivo y de las Asambleas Generales, de 1967 a 1973, se deja constancia explícita de la preocupación que esto supone para la Unión.

En estos informes se describen los ataques a las universidades en forma de arrestos, intervenciones de fuerzas de seguridad, las violaciones a las garantías individuales, asesinatos de estudiantes, por mencionar algunas. Sin embargo, aun cuando los medios para responder a estas agresiones eran muy precarios y limitados, la UDUAL insistió en enviar comunicaciones de rechazo a los distintos gobiernos, así como utilizar la revista Universidades como un medio de información que permitiera a la comunidad académica latinoamericana conocer −y condenar− lo que iba aconteciendo. Más aún, también utilizó la red de la organización para solicitar asilo para los miembros afectados de las comunidades universitarias. En varios casos, por ejemplo, ayudó a colocar en universidades e instituciones de otros países a docentes, alumnos y autoridades desplazadas por los conflictos.

De esta forma, la UDUAL, se posicionó como una institución que, aprovechando su carácter internacional, podía defender las virtudes de la autonomía sin estar sujeta a intereses políticos particulares. Si bien los escritos de condena y la publicación de información relativa a la violación de derechos pueden ser vistos como una respuesta insuficiente, la labor y esfuerzo de esta organización impidió que el desarrollo del autoritarismo fuera visto como un problema aislado.

La autonomía latinoamericana tras el Consenso de Washington: la educación como bien público y social

De los años cincuenta a los ochenta la autonomía universitaria y la existencia misma de instituciones abiertas, libres y críticas, estuvo en constante riesgo en nuestra región. Esto explicó el desarrollo de la UDUAL, que se convirtió en una institución protagónica en la defensa de las libertades más básicas como la libertad de expresión, de cátedra y la necesidad de que las universidades pudieran gobernarse libremente a sí mismas.

Como dice la Declaración de Quito, emitida en julio de 1991, “la defensa de la autonomía universitaria hizo posible el desarrollo de la ciencia y la cultura general, además de consolidar la instauración de la educación superior en América Latina”.

Para principios de los años noventa, sin embargo, la UDUAL tuvo que replantear algunos de sus objetivos y, sin olvidar su responsabilidad de proteger la autonomía universitaria, concentrarse en desafíos colosales como revertir el rezago educativo.

La Declaración de Quito es quizás el documento que plasmó con mayor claridad el momento que la Unión de Universidades estaba viviendo. Era imprescindible aprovechar el impulso que generó la defensa de la autonomía para detectar los retos por venir e identificar las herramientas disponibles para lograr una excelencia académica que incrementara el desarrollo de la región.

A partir de este momento, el uso y desarrollo de la ciencia y la tecnología se volvió una prioridad para la UDUAL porque, con mayor conocimiento científico y tecnológico, las universidades podrían tener un mayor impacto en sus sociedades, podrían también redefinir su relación con los sectores público y privado, y reclamar una relevancia estratégica que tienen hasta nuestros días, con la convicción de que sin educación de calidad se compromete el desarrollo y la estabilidad de las democracias.

Finalmente este momento definió la declaración de la Conferencia Regional de Educación Superior, cres 2018, que al ratificar el estatus de la educación como un bien público social y estratégico, establece como indispensable el fortalecimiento de los lazos de respeto y cooperación entre instituciones educativas libres.

A lo largo de estos años la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe ha demostrado que las visiones unívocas del mundo, cuando se concentran y protegen desde el poder, no sólo niegan la libertad, sino que impiden el desarrollo y la justa distribución de los beneficios del progreso.

Habrá sin duda nuevas formas de amenazar la autonomía de las universidades y la libertad de pensamiento en nuestros territorios. El resurgimiento de la intolerancia y los falsos nacionalismos nos obliga a mantener y fortalecer nuestros lazos en una relación cuya fortaleza surge del respeto a la diversidad que complementa a la certeza compartida de que en la educación está el origen del reconocimiento, de la igualdad, de la responsabilidad social y del progreso.

Notas

1. Gustavo García de Paredes, “En defensa de la autonomía universitaria”. Universidades, núm. 36, enero-abril 2008: 47.

2. De acuerdo con Carlos Tünnermann Bernheim, “la universidad colonial hispánica fue señorial y clasista, como la sociedad a la cual servía y de la que era expresión. Creada dentro del contexto de la política cultural trazada por el imperio español, tuvo como misión atender los intereses de la Corona, la Iglesia y las clases superiores de la sociedad”. Así, tras el desarrollo del Estado nación las comunidades universitarias latinoamericanas buscaron primero la autonomía frente al poder religioso (“La autonomía universitaria en el contexto actual Universidades”. Universidades, núm. 36, enero-abril 2008: 21-23).

3. Sobre todo de profesionistas liberales: juristas y médicos, y, en menor medida, ingenieros y arquitectos.

4. De 1870 a 1914 la población de Argentina pasó de 1 millón 800 mil habitantes a 7 millones 800 mil; el comercio exterior de 74 millones de pesos oro a 1,000 millones; la red ferroviaria de poco más de 700 kilómetros a más de 33,000; y el área sembrada de 200 mil hectáreas a 12 millones 400 mil hectáreas. En pocas palabras, la población creció cuatro veces, el comercio exterior 12, la red férrea 40, y el área sembrada 55 (Ezequiel Gallo, “Liberalismo y crecimiento económico y social: Argentina (1880-1910)”. Revista de Instituciones, Ideas y Mercados, núm. 49, octubre 2008: 234).

5. Renate Marsiske, “Clases Medias, universidades y movimientos estudiantiles en América Latina”, en Renate Marsiske (coord.), Movimientos estudiantiles en la historia de América Latina, t. 1(México, Centro de Estudios sobre la Universidad/Plaza y Valdés, 2002), 144.

6. Ibíd., 145-151.

7. Ibíd., 145-146.

8. Manifiesto Liminar de Ia Reforma Universitaria deI 21 de junio de 1918.

9. Gustavo García de Paredes, “En defensa de la autonomía universitaria”, 48.

10. Diego Tatián y Guillermo Vázquez, “La autonomía hacia el centenario de la Reforma Universitaria” (Resumen Ejecutivo): Cuadernos de Universidades (México: UDUAL, 2018).

11. Antonio Ibarra Romero, “La autonomía universitaria: experiencias, contenidos, significaciones”. Universidades, núm. 66, octubre-diciembre 2015: 2.

12. Carlos Martínez Durán, “Discurso de bienvenida para las delegaciones al Primer Congreso de Universidades Latino-Americanas” (Archivo Histórico de la UDUAL, 1949), fojas 9.

13. Analhi Aguirre, “Palabras, hechos y diálogo, 65 años después. Comentarios sobre algunos discursos del Primer Congreso de Universidades Latinoamericanas”. Universidades, núm. 60, abril-junio 2014: 65.

14. Archivo de la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe, 1949-2017

15. UDUAL, “Noticias de la Unión de Universidades Latinoamericanas”. Universidades, 6, núm. 15, 1955.

16. Efrén del Pozo (Ed.), Historia de la Unión de Universidades de América Latina (México: UDUAL, 1976), 190.

17. Analhi Aguirre y Antonio Ibarra, “Documentos sobre la defensa de la autonomía universitaria en América Latina a través del archivo de la UDUAL”, Documentos sobre la defensa de la autonomía universitaria en América Latina, a través del archivo de la UDUAL, 2014, <http://65aniversario.udual.org/index2.html>.

UDUAL

Fuente de la Información: https://www.nodal.am/2020/02/la-union-de-universidades-de-america-latina-y-el-caribe-y-su-papel-en-la-defensa-de-la-autonomia-universitaria-por-enrique-graue-wiechers-rector-de-unam/

 

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Chubut: Las bases docentes arrancaron paro por el incumplimiento del Gobierno de Arcioni

Las bases docentes arrancaron paro por el incumplimiento del Gobierno de Arcioni

Docentes chubutenses realizaron asambleas escolares con elaboración de mandato ante la última reunión de los sindicatos docentes y el gobierno el 14 de febrero donde se informaba cómo sería el pago de lo adeudado al sector. Paro para el 26, 27 y 28 de febrero, concentración en Ministerio de Educación a las 11 h. El programa de La Marrón Docente para derrotar a los ajustadores.

Las bases docentes de toda la provincia se pronunciaron por el no inicio del ciclo lectivo 2020, ya que aunque el gobierno pagó este jueves 20 el proporcional de lo adeudado de las cláusulas gatillo correspondiente a los meses de julio, agosto y septiembre no se las ha incluido al sueldo básico faltando también las actualizaciones de octubre, noviembre y diciembre. Recordemos que el 2019 castigó fuertemente el salario obrero al ser el de mayor inflación en 28 años. Además, a punto de finalizar febrero gran parte de las y los trabajadores aún no percibe el sueldo de enero como también el incumplimiento en materia de infraestrutura y partidas escolares. Por esto desde las seis regionales de ATECh votaron por mayoría ir a paro por 72 horas para los días 26, 27 y 28 de febrero ante un Arcioni que pide volver con normalidad a las aulas.

“Les pido a todos los docentes de la provincia que, así como hemos cumplido con nuestra deuda de la cláusula gatillo que vuelvan a las aulas y comiencen las clases”. Esas fueron las palabras de Arcioni durante el acto de entrega de kits escolares junto a la Ministra Cecilia Torres Otarola que en 2018 como diputada se abstuvo en la votación del pacto fiscal que finalmente terminó siendo aprobado y constituye al día de hoy, uno de los factores de la actual crisis.

Lo que Arcioni y su gabinete niegan con el silencio de la conducción «Celeste» de la ATECh es la política de endeudamiento estructural y un presupuesto 2020 a la baja que tratan de tapar con un cumplimiento parcial de las actualizaciones de julio, agosto y septiembre ya firmadas en paritaria 2019 (y que no están incorporadas al básico) además de una crisis educacional profunda, donde la escuela de Madryn que una semana antes del inicio de la instancia compensatoria de febrero tuvo derrumbe de la parte frontal del techo, es tan solo uno de los cientos de ejemplos a lo largo y ancho de Chubut.

En el mismo discurso Arcioni destacó “la transparencia con la que se viene trabajando” cinismo puro ya que según la CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento) Chubut fue declarada como la provincia menos transparente del país durante 2019 al obtener 3,70 de un máximo de 10 puntos.

El Ministerio de Educación se encargó de profundizar el ataque a las y los docentes diciendo que «se les pagó y no vuelven a las aulas» y que “le descontaremos el día a aquellos que no concurran al aula”.

Fuente de la Información: http://laizquierdadiario.com/Las-bases-docentes-arrancaron-paro-a-la-ATECh-por-el-incumplimiento-del-gobierno-de-Arcioni

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La educación de la infancia más pobre, en riesgo

La educación de la infancia más pobre, en riesgo

La exclusión en cada paso hacia la educación no hace más que perpetuar la situación de pobreza, y es una de las principales causas de una crisis global del aprendizaje

La educación es uno de los factores que más influye en el avance y el progreso de las personas y las sociedades, pero la falta de fondos en educación, o los fondos distribuidos de manera desigual, dan como resultado aulas saturadas, maestros sin la formación adecuada, carencia de materiales educativos e infraestructura escolar deficiente. Esto, a su vez, tiene un efecto negativo en la asistencia, la matriculación y el aprendizaje de los menores. Pese a que hoy en día hay más niños y niñas que nunca matriculados, cerca de una de cada tres niñas adolescentes de las familias más pobres en el mundo no ha podido ir nunca a la escuela. Hay más datos y consecuencias de esta desigualdad. Las contamos en las siguientes líneas, como también qué se puede hacer al respecto.

Pobreza, discriminación por sexo, discapacidad, origen étnico o lengua de enseñanza, distancia física de las escuelas y falta de infraestructuras son algunos de los obstáculos que privan a los niños y niñas más pobres del acceso a una educación de calidad. La exclusión en cada paso hacia la educación no hace más que perpetuar la situación de pobreza, y es una de las principales causas de una crisis global del aprendizaje.

Los países de todo el mundo están fallando a los niños y niñas más pobres del mundo y, al hacerlo, se están fallando a sí mismos. Porque mientras el gasto en educación pública esté desproporcionadamente sesgado hacia los menores de los hogares más ricos, los más pobres tendrán pocas esperanzas de escapar de la pobreza, aprender las habilidades que necesitan para competir y tener éxito en el mundo de hoy, y contribuir a las economías de sus países.

La evidencia nos lo dice. El reciente informe de UNICEF ‘Abordar la crisis de educación: una necesidad urgente de financiar mejor la educación de los niños más pobres’ subraya las principales disparidades en la distribución del gasto en educación pública. Tras el análisis de 42 países observamos que la educación para los niños y niñas del 20 % de los hogares más ricos recibe casi el doble de fondos que los del 20 % de los hogares más pobres.

Desigualdades del gasto educativo

Las mayores desigualdades del gasto educativo se producen en diez países de África, con cuatro veces más fondos asignados a los menores más ricos en comparación con los más pobres. En Guinea y República Centroafricana, países con algunas de las tasas más altas del mundo de niños y niñas sin escolarizar, los pequeños más ricos se benefician hasta nueve y seis veces más, respectivamente, de la cantidad de fondos públicos para educación que los más pobres. Y, en general, los recursos de la educación pública tienden a beneficiar primero a los niños y niñas de hogares urbanos ricos, quedando relegados al final los de hogares rurales pobres.

Pero esto puede cambiar si seguimos el ejemplo de países como Barbados, Dinamarca, Irlanda, Noruega y Suecia, que distribuyen la financiación de la educación por igual entre los quintiles más ricos y más pobres.

La falta de recursos disponibles para los niños y niñas más pobres está exacerbando una crisis educativa paralizante, ya que las escuelas no están proporcionando educación de calidad a sus estudiantes. Para muchos de ellos la educación no es lo mismo que aprender. El Banco Mundial, para resaltar esta crisis de aprendizaje global, ha introducido el concepto de “pobreza de aprendizaje”: la incapacidad de leer y comprender un texto simple a los 10 años. Y se estima que el 53 % de los menores en países de ingresos medios y bajos terminan la escuela primaria sin saber leer bien.

Cómo lograr la equidad educativa

Debemos avanzar desde un enfoque equitativo con el objetivo de llegar a cada niño y a cada niña para que nadie se quede atrás. Y para que podamos hablar de equidad en la educación, los gobiernos deberían, dentro de las posibilidades de gasto interno, distribuir los fondos de tal forma que los pequeños del 20 % de los hogares más pobres se beneficien de al menos el 20 % de la financiación para la educación.

También tendrían que priorizar la financiación pública para los niveles más bajos de educación, donde los niños y niñas de los hogares más pobres están más representados, y aumentar de manera gradual las asignaciones a niveles más altos cuando la cobertura sea casi universal en los niveles más bajos. Esto es el principio de la universalidad progresiva para tomar decisiones de gasto eficiente y equitativo en contextos financieros restringidos.

Además, proporcionar al menos un año de educación preescolar universal para cada niño y niña resulta fundamental, porque esta educación es la base sobre la cual se asienta cada etapa de la escolarización. Los que completan la educación preescolar aprenden mejor, tienen más probabilidades de permanecer en la escuela y contribuyen más a sus economías y sociedades cuando alcanzan la edad adulta. Asignar al menos el 10 % de los presupuestos nacionales de educación a preescolar ayudará a lograr el acceso universal, pero en 2017 solo se dedicó el 6,6 % de los presupuestos de educación a nivel mundial. Únicamente uno de cada cinco están matriculados en educación preescolar en países de bajos ingresos.

Estamos en un momento crítico. Si invertimos en la educación de los niños y niñas de manera acertada y justa, tendremos la mejor oportunidad de sacarles de la pobreza, ya que les daremos las habilidades necesarias para acceder a oportunidades y crear nuevas posibilidades para sí mismos.

Fuente de la Información: https://www.consumer.es/solidaridad/educacion-infancia-pobre-riesgo.html

Fuente de la Imagen: UNICEF

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España: El polémico paso a la educación infantil obligatoria

El polémico paso a la educación infantil obligatoria

¿Debería adelantarse la escolarización obligatoria a la etapa de infantil, al menos al segundo ciclo (de tres a los seis años)? La mayoría de los países europeos escolarizan, como España, a partir de los seis años. Pero 17 de los 38 que forman parte del programa Erasmus+ de la UE lo hacen antes, en general a los cinco. Y Francia ha implantado este curso la escolarización a los tres. La cuestión, tratada en el Foro de Educación de EL PAÍS, despierta opiniones encontradas en la comunidad educativa.

“La etapa de infantil es una garantía de acceso a la educación y la cultura, para la igualdad y la conciliación familiar. El ciclo de tres a seis años debería ser sí o sí obligatoria. Entre otras razones porque, al no ser obligatoria, se abre la puerta a que sea electiva no solo para los padres, sino para las Administraciones, que aunque sea gratuita pueden decidir no sufragar por ejemplo las becas de comedor y transporte”, afirma Vicent Máñez, presidente de la Federación de Asociaciones de Directivos de Centros Educativos Públicos de Educación Infantil y Primaria. Máñez también es partidario de convertir en obligatorio el curso de dos a tres años siguiendo el modelo de las aulas de dos años que regiones como el País Vasco y la Comunidad Valenciana han empezado a implantar en las escuelas públicas de infantil y primaria.

Igual que también sucedía en Francia antes del cambio de regulación, la escolarización de tres a seis años está muy extendida en España: alcanza entre el 96,5% según el Ministerio de Educación. Siendo alto, ello implica que unos 40.000 niños de esa edad que no van a la escuela. En el ciclo anterior, de cero a tres años, la tasa de escolarización es muy inferior (38%) y las diferencias entre comunidades, acusadas. Si se toman los seis cursos que forman la etapa de infantil, un niño del País Vasco pasa escolarizado un año más (4,5 años en total) que uno canario. La ministra Isabel Celaá en una entrevista este domingo en este diario no se mostraba partidaria de la obligatoriedad: “Está matriculado el 96,5% de los niños en esa etapa. La familia que no lleva a su hijo es porque no quiere”.

La prioridad, cree, Miguel Soler, secretario de Educación valenciano, es universalizar y convertir en gratuito “todo, incluido comedor y transporte, en toda la etapa”. “Y después lo deseable sería que el ciclo de tres a seis años también fuera obligatorio. Que ese 3% que nos falta se escolarice, porque posiblemente sea el que más lo necesita”, afirma. Aparte de padres con tiempo y recursos socioculturales, que prefieren tener a los hijos en casa, apunta que otra parte de las familias que no escolarizan pronto se halla más bien cerca de la exclusión.

Implantar la obligatoriedad en el segundo ciclo de infantil no sería muy caro. Adelantarla aún más, sí. Y Francisco García, secretario de Educación de Comisiones Obreras, recuerda que hay muchas urgencias educativas aguardando respuestas. “Avanzar en la universalización de infantil a través de la red pública es razonable, porque genera equidad y cohesión social. Pero también tenemos que reparar los daños causados por los recortes en el sistema público, que han sido especialmente graves en las medidas de atención a los alumnos más expuestos al fracaso escolar, como los programas y profesores de apoyo o los desdobles”, afirma.

Otras voces advierten de que, siendo valiosa, la etapa no es la panacea, sobre todo antes de los tres. “El lado positivo de la escuela es que cuida, socializa, educa y enseña. El negativo es que es una institución, y no siempre está a la altura de las necesidades ni de las posibilidades. La escolarización infantil es estupenda…, con moderación. No puede sustituir a la familia, ni ofrecer el mismo nivel y calidad de cuidados que una familia ordinaria, pero sí es un complemento importante y puede ser una tabla de salvación para niños en situación de desventaja. En consecuencia: oferta obligatoria, sí; obligatoriedad, en ningún caso”, zanja Mariano Fernández Enguita, catedrático de Sociología en la Universidad Complutense.

Espacios familiares

Una opinión que comparten padres como Montse Rodríguez, psicóloga y madre de un niño de 18 meses. “Deberíamos dejar a los niños jugar. ¿De qué sirve institucionalizarlos tan pronto? Debería haber menos escuelas infantiles y más espacios compartidos por educadores, familiares y criaturas, disponibles hasta los seis años”, afirma Rodríguez, que hasta que el horario laboral la empujó a matricular a su hijo en una escuela infantil ordinaria estuvo yendo con su bebé a “espacios familiares” de este tipo, como los centros Cotxeres Borrell y Aurora en Barcelona.

No hay duda de que la universalización contribuiría a reducir la desigualdad en primaria, asegura Leire Salazar, profesora de Sociología de la UNED especializada en primera infancia: “Las familias con menos recursos escolarizan en menos medida a sus hijos en esta etapa” y cuando lo hacen tienen menos capacidad en términos de “información, tiempo y dinero” a la hora de elegir.

Pero incluso si la universalización fuera acompañada de unos estándares exigentes en capacitación del profesorado, dotación de los centros y reducción de la segregación escolar, prosigue Salazar, la capacidad igualadora de la educación infantil seguiría siendo limitada porque hay otros factores que alimentan las diferencias. Abordar las condiciones materiales de los hogares, “por ejemplo a través de transferencias monetarias”, tendría seguramente un impacto mayor, afirma la profesora, que insta a abrir el debate sobre “cómo garantizar el bienestar infantil en un sentido amplio, superando el énfasis obsesivo en las competencias escolares”.

Fuente de la Información: https://elpais.com/sociedad/2020/02/23/actualidad/1582490744_619121.html

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Ojos que no ven… Las 10 crisis humanitarias de las que menos se habla

Redacción: el País

En 2019, la foto de un huevo fue la imagen que más likes (me gusta) recibió en Instagram. Más de 54 millones de personas le dieron al corazoncito de la publicación en la red social, tres más que los 51 millones que viven en los países que sufren las 10 crisis humanitarias más ignoradas. Fuera de los focos. Lo denuncia la ONG internacional CARE en su informe anual Sufriendo en Silencio que destaca además que seis de ellas ya habían aparecido en esta lista del olvido colectivo al menos dos veces en los últimos tres años. Y nueve están en África.

«Estamos viendo un creciente vínculo entre los efectos del cambio climático causado por el ser humano y la duración y complejidad de las crisis humanitarias», agrega la experta. Y cuanto más largas son, menos interés suscitan en los medios de comunicación, explican los autores del informe. Para Austin «es alentador» que cada vez se preste más atención a la crisis climática mundial. Pero matiza que es fundamental garantizar que el debate sobre sus efectos «no se limite al Norte y las necesarias transformaciones allí».

«Es sorprendente lo poco que los medios informan sobre el sufrimiento humano relacionado con el calentamiento global en el Sur, la falta de acción política para abordar esta injusticia y las soluciones aplicadas para aliviar la carga para las comunidades», lamenta. Esto se traduce en menos conciencia pública y también menos fondos para ayudar a las víctimas, advierte la ONG.

Estas son las 10 crisis humanitarias más olvidadas en 2019.

1. Madagascar: hambre y olvido

Este país es rico en biodiversidad e incluso una saga de películas lleva su nombre. Pero a finales de 2019, vivían en esta gran isla más de 2,6 millones de personas afectadas por el impacto de la sequía y más de 916.000 en necesidad inmediata de asistencia alimentaria, según CARE. El país tiene la cuarta tasa más elevada a nivel mundial de desnutrición crónica, que padece uno de cada dos niños menores de cinco. Además, tres cuartas partes de la población es extremadamente pobre, es decir, vive con menos de 1,9 dólares al día.

Con un 80% de la población dependiente de la agricultura, la sequía es un problema generalizado pero que afecta especialmente a las mujeres y los niños. Las primeras son las encargadas de la alimentación familiar y de llevar agua al hogar; los críos son más vulnerables a la falta de alimentos y contraer enfermedades. Celestine lo sabe bien. Su caso es uno de los que recoge el informe de CARE. Esta viuda y madre de siete hijos solía caminar nueve kilómetros hasta el pozo más cercano, pero algunos días no podía. «Fue entonces cuando los niños bebieron agua del río y enfermaron», le contó a los trabajadores de la ONG.

Incluso en años sin sequía, el acceso al agua potable es uno de los principales desafíos para los habitantes del sur de Madagascar. La aldea de Celestine formó parte de un programa de esta organización para la purificación de agua. «Ahora recibe 20 litros de agua potable todos los días. No es mucho, pero es un comienzo», escriben los autores del informe.

2. República Centroafricana: conflicto en el corazón de África

Hoy si naces en República Centroafricana tienes 2.500% más de posibilidades más de morir en tus primeros cinco años de vida, que si lo haces en Cuba. Son los dos países que representan los extremos de mortalidad infantil, según un extenso estudio que publicó Nature el pasado octubre. En caso de sobrevivir, la existencia no será fácil. El conflicto en que está sumido el país desde finales de 2013 ha empujado a uno de cada cuatro centroafricanos a huir de sus hogares, denuncia CARE. Más de 600.000 personas están desplazadas dentro del país y casi 594.000 han buscado refugio en los países vecinos. Además, 1,8 millones de personas se enfrentan a grave inseguridad alimentaria, lo que representa al 41% de la población.

«Podemos comer solo una vez al día, generalmente comemos arroz o mijo. Durante la temporada de lluvias tratamos de cultivar algunos vegetales, pero nunca es suficiente para todos nosotros. Sé que tendrá efectos en el desarrollo de los niños. ¿Pero qué debemos hacer?», le dijo Khadiya, de nueve años y responsable de su hermano de ocho meses, a los trabajadores de CARE en Chad, donde vive refugiada. 

3. Zambia: en primera línea del cambio climático

La sequía obligó a Moono y a su esposo a tomar decisiones difíciles. Tuvieron que sacar a sus hijos de la escuela y vender todo su ganado. De lo contrario, no podrían comprar comida. «Antes de la sequía, producíamos suficientes alimentos para comer y nos quedaban sobras para vender, incluyendo maíz, sorgo y vegetales», explicó la mujer al personal de la organización, que ha incluido su historia en el informe para ponerle un rostro al hambre en Zambia.  Nada creció la última temporada. «Ahora incluso estamos comiendo raíces y frutas silvestres», dijo. Toda la familia busca desesperadamente agua y comida. Cuanto más dura la temporada seca, más largas son las distancias que tienen que recorrer para encontrar ambos. «Tenemos una comida al día ahora y no sobra», contó ella. «No sabemos qué haremos hasta la próxima cosecha. Eso no es hasta abril».

A principios de año, para muchos medios y sus audiencias, la sequía en Zambia comenzó a ser algo real cuando supieron del riesgo de que las cataratas Victoria se secasen

Historias como las de Moono son para CARE la mejor prueba de que en Zambia, los efectos del cambio climático son innegables. Unos 2,3 millones de personas necesitan ayuda alimentaria urgente como resultado de la recurrente falta de lluvias. «La inseguridad alimentaria relacionada con los fenómenos meteorológicos extremos, las plagas o epidemias no son nada nuevo para los países del sur de África, sin embargo las temperaturas en la región están aumentando casi el doble de la media mundial», alerta la ONG.

Quizá, en la clasificación del olvido de CARE sobre 2020, este país baje posiciones. A principios de año, para muchos medios y sus audiencias, la sequía en Zambia comenzó a ser algo real cuando supieron del riesgo de que las cataratas Victoria se secasen.

4. Burundi: la inestabilidad que alimenta la crisis

«Con una prolongada inseguridad política, los altos niveles de pobreza y significativos motivos de preocupación en materia de Derechos Humanos, la situación humanitaria en Burundi sigue siendo frágil», advierten los autores del documento. Según la ONG, los desastres naturales, los movimientos de población, las epidemias de malaria y el riesgo de que el ébola llegue al país se suman a una situación ya de por sí precaria. 1,7 millones de personas, algo más del 15% de la población, tienen problemas para alimentar a sus familias.

Ojos que no ven...

Una de ellas es Consolate, madre de seis hijos. “Mi hija Irene estaba enferma, perdió peso y no creció como sus hermanos y hermanas desde que tenía tres años. Su cuerpo comenzó a hincharse, su piel rezuma con infecciones graves. Estaba tan preocupada al ver la desnutrición de Irene que pensé que también tendría presión arterial alta y moriría», explicó la mujer a CARE, que le prestó ayuda.

5. Eritrea: huyendo de la sequía y la represión

La plaga de langostas que está arrasando África oriental ha llegado a Eritrea. Esto empeorará la ya de por sí deficiente situación alimentaria en el país. Invisible y silencionsamente, la sequía en 2019 sucedió a un 2018 más seco de lo normal. Resultado: pérdida de cosechas y más hambre. «La producción nacional de alimentos es incapaz de satisfacer las necesidades de la población: las estimaciones sugieren que una buena temporada agrícola solo puede producir el 60-70% de lo que requiere el país; un mal año solo del 20-30%», indica el informe de CARE. 

La falta de alimentos no hizo tanto ruido como los insectos y Eritrea se ha quedado en la quinta posición de los 10 países en situación de crisis humanitaria más olvidados de 2019. Con ello, permanecen sin voz los más vulnerables de este país: los nómadas y la población femenina. «En Eritrea, las mujeres y las niñas están expuestas a graves riesgos. El matrimonio infantil sigue siendo común en muchas comunidades conservadoras, lo que hace que las niñas se conviertan en madres a una edad muy temprana. Esto les priva de la oportunidad de ir a la escuela y vivir una vida autodeterminada e independiente. Además, la mutilación genital femenina sigue siendo una práctica generalizada a pesar de que es formalmente ilegal», escriben los autores del documento.

6. Corea del Norte: hambre detrás de las puertas de cerradas

Corea del Norte no ha estado ausente de los medios de comunicación, pero casi siempre por cuestiones de geopolítica: reuniones con Trump, diálogo nuclear, tensiones con Japón… Incluso fue noticia la difusión de una fotografía de su líder, Kim Jong-un, montado sobre un caballo blanco.

Menos atención se le prestó a la crisis cotidiana que viven muchos de sus habitantes puertas adentro, denuncia CARE. «La ONU estima que unos 10,9 millones de personas necesitan asistencia humanitaria para cubrir sus necesidades alimentarias, de salud, agua, saneamiento e higiene. Alrededor del 43% de la población está desnutrida ya que la producción agrícola del país no cubre sus necesidades debido a la falta de equipos modernos, a lo que se suman olas de calor, sequías e inundaciones. Además, el 40% no tiene acceso a agua potable y muchos carecen de instalaciones de saneamiento seguro», enumera la ONG.

7. Kenia: atrapados entre sequías e inundaciones

Más de 1,1 millones de personas viven sin acceso regular a alimentos y más de 500.000 niños menores de cinco años necesitan tratamiento por desnutrición. Las continuadas condiciones de sequía en todo Kenia han llevado al deterioro de la productividad tanto del ganado como de las cosechas, una subida de los precios y una disminución del agua. La producción agrícola se ha reducido a la mitad, según las estimaciones. Además, cuando no llueve demasiado poco, llueve en exceso.

8. Burkina Faso: una catástrofe humaitaria silenciosa

«Burkina Faso lleva años sumido en una enconada inestabilidad política resultado de los desafíos de seguridad, un vacío de poder, la débil gobernanza y la presencia de grupos armados», analizan los expertos de CARE. Además, el país es extremadamente pobre y padece graves niveles de desigualdad económica y déficits agrícolas, principalmente debido a la inseguridad.

Todo ello ha provocado el desplazamiento de más de 486.000 personas. Y las zonas afectadas por la violencia muestran altos niveles de inseguridad alimentaria y desnutrición. «Para empeorar las cosas, casi 2.000 escuelas no pudieron reabrir, se cerraron 71 centros de salud y 75 proporcionan solo servicios limitados. Esto afecta a más de 880.000 personas», enumeran los autores del informe. En total, alrededor de 1,5 millones de personas en el país necesitaban ayuda humanitaria —protección, asistencia alimentaria y de medios de vida— en 2019. Y se espera que este número aumente a 2.2 millones en 2020, avanzan.

Djenaba Diallo, de 60 años y nativa de Sagou, es una de esas personas que necesitaron asistencia para sobrevivir. A principios de 2019 se fue a vivir a un campamento cuando tuvo que huir de su pueblo después de un ataque en el que dos de sus hijos fueron asesinados. Ahora, vive con sus seis hijas, un hijo y 40 de sus nietos. «Afortunadamente, Djenaba poseía más de 50 cabras y ovejas. Gracias a este ganado, pudo vender leche para ganarse la vida», relata la ONG CARE en el informe. «Pero perdí todo lo demás durante el ataque y todavía tengo miembros de la familia que están en el monte con su ganado», dijo ella. “Habían ido a alimentarlos cuando fuimos atacados y no sabemos dónde están. Nos preocupamos por ellos». El mayor deseo de Djenaba es reunirse con todos los miembros de su familia y volver a la paz. Y quiere lo básico: comida y mejor refugio. “Hay casi 50 personas en mi tienda, esto no nos permite vivir bien y podemos infectarnos fácilmente con enfermedades. Necesitamos ayuda».

Con todo, dos importantes noticias llegaron a copar grandes titulares. Por un lado, la comunidad LGTBI pudo celebrar por primera vez un desfile en Burkina Faso para elegir su Miss y Mister Burkina. Y por otro, un pueblo de este país será escenario de una investigación que podría ser clave para erradicar la malaria que mata cada año a 400.000 personas en el mundo.

9. Etiopía: un círculo vicioso de desastres, hambre y desplazamientos

Etiopía es uno de esos países que menos contribuye al cambio climático y más lo sufre. Las lluvias son impredecibles y las sequías recurrentes. «Si bien el país contribuye solo con un 0,27% a las emisiones globales, sufre extremadamente el impacto de la crisis climática», se lee en el informe de CARE. Como resultado, unos 7,9 millones de personas sufren desnutrición. Un problema con nombre y apellidos.

Amina Ame Usman no ha cosechado nada esta temporada. «El suelo es fértil, pero el problema es la escasez de agua», recoge su testimonio el la ONG. «Ahora, no tenemos nada». Amina, una madre viuda de seis hijos, dependía del sorgo (un cereal) para alimentar a sus hijos. Debido a la sequía, que ha afectado en gran medida a la parte oriental de Etiopía durante los últimos seis años, la familia de Amina ha estado luchando. Sin los ingresos suplementarios de su cosecha, Amina ni siquiera ha podido comprar productos básicos como jabón o medicamentos para su familia. Por eso, recibe raciones de alimentos de CARE.

10. Cuenca del Lago Chad

Algunas crónicas han contado la desaparición del lago Chad que en 1963 se extendía 26.000 kilómetros cuadrados y hoy no llega a los 1.500 dividido en dos cubetas. Una reducción de algo más del 90%. En la práctica, para los pescadores significa menos peces y más pequeños. Esta merma de alimentos se suma a otras crisis superpuestas que convierten a esta zona del mundo en una tormenta humanitaria perfecta. «10 años de conflicto y violencia, pobreza, hambre, desplazamiento y la disminución del nivel de agua del lago han provocado que casi 10 millones de personas necesiten asistencia humanitaria», indica el estudio de CARE.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2020/01/29/planeta_futuro/1580308811_562711.html

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Sindicato de la educación de Colombia en huelga de 48 horas contra amenazas y asesinatos

Redacción: Sputniknews

La Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode) comenzó un paro de 48 horas y marchas en las principales ciudades del país para repudiar las amenazas y asesinatos de maestras, profesores y profesoras.

«¡Un día para recordarle al mundo que en Colombia el Gobierno guarda silencio mientras se asesina a los maestros!», denunció Fecode en su cuenta de Twitter.

El paro, acompañado por marchas en varias ciudades del país, es en reclamo de que el Gobierno dé garantías de protección a los docentes amenazados, entre ellos los que conforman la junta directiva de la federación.

En Bogotá las marchas comenzaron a las 09:00 hora local (14:00 GMT) en el norte de la ciudad hacia el Ministerio de Trabajo, causando cierres de algunas vías y en completa calma.

El Distrito de Bogotá dispuso 1.000 agentes de la Policía de Tránsito y 180 integrantes del grupo GUIA de la Secretaría de Movilidad, y se comprometió a garantizar el derecho a la protesta pacífica con el fin de brindar acompañamiento a los manifestantes con gestores de convivencia.

«Este es un llamado a la protección de los maestros; no podemos seguir con esa indolencia de parte del presidente Iván Duque, que no resuelve una problemática tan grave como son las amenazas y asesinatos de los profesores», dijo el presidente de Fecode, Nelson Alarcón, citado por la emisora RCN Radio.

En los últimos 30 años han sido asesinadas más de 1.100 personas dedicadas a la docencia en Colombia, según Fecode.

En 2019 fueron asesinados en todo el país 14 profesores, mientras que en lo que va de 2020 se confirmó la muerte de una maestra en el departamento de Arauca (nordeste).»Hemos recibido amenazas en la Institución Técnica Agropecuaria en el corregimiento de El Salado, en el municipio de Carmen de Bolívar (norte), pero también en Soledad (Atlántico, norte), donde 40 compañeros fueron amenazados; en Tarazá (Antioquia, noroeste) 12 maestros fueron desplazados, y en el Catatumbo, en Norte de Santander (nordeste), los profesores están en medio de los enfrentamientos de los grupos al margen de la ley», dijo Alarcón.

Las amenazas, la mayoría de grupos paramilitares, también se registran en Tumaco (Nariño, suroeste), Córdoba (norte), Chocó (noroeste), Putumayo (suroeste) y La Guajira (norte), entre otras regiones.

Fuente: https://mundo.sputniknews.com/america-latina/202002201090546082-sindicato-de-la-educacion-de-colombia-en-huelga-de-48-horas-contra-amenazas-y-asesinatos/
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