Los familiares de Cindy Morales Salguero aseguraron este domingo tener indicios de que el victimario fue un exnovio. El feminicidio de la administradora de empresas fue perpetrado en la madrugada del sábado.
Una joven que el viernes se graduó de una especialización en una universidad de Florencia, en el sur de Colombia, fue al parecer torturada y luego asesinada en su casa y sus familiares aseguraron este domingo tener indicios de que el victimario fue un exnovio.
«Estos crímenes no pueden ni quedarán impunes», manifestó la Alcaldía de Florencia, capital del departamento de Caquetá, en un comunicado en el que pidió a la Fiscalía «actuar con la mayor celeridad para esclarecer esta odiosa tragedia que enluta a la sociedad florenciana, caqueteña y a la comunidad universitaria».
El feminicidio de la administradora de empresas Cindy Julieth Morales fue perpetrado en la madrugada del sábado tras haberse graduado como especialista en Gerencia en Talento Humano en la Universidad de la Amazonía en Florencia.
Según dijo a periodistas su madre, Elsa Salguero, ni la Fiscalía ni la Policía se han pronunciado frente al crimen pero dijo que la familia tiene «indicios de que el que causó el daño a la niña fue un exnovio que tuvo».
Entre tanto, el rector de la Universidad de la Amazonía, Fabio Buritica Bermeo, manifestó que la comunidad del centro educativo está unida en torno al clamor de las mujeres de la región «que han pedido al Gobierno nacional, departamental, municipal y a todas las entidades competentes de garantizar el acceso a la justicia y la protección de sus derechos».
«Nos unimos al dolor de la familia Morales Salguero, especialmente el de sus padres y hermanos, al de nuestra compañera Cielo Morales y al de sus amigos y amigas graduados de la Especialización en Gerencia en Talento Humano, a quienes acompañamos en este difícil momento», añadió el directivo en un comunicado.
Antecedente
A principios de febrero, un doble feminicidio ocurrido en Bucaramanga, capital de Santander (este), conmocionó a Colombia. Un hombre apuñaló a dos estudiantes universitarias, una de ellas su novia.
Al parecer, las tres personas departieron parte de la noche del viernes y en un momento dado los novios discutieron por lo que salieron del lugar en donde se divertían y se dirigieron a donde residían las dos mujeres.
Allí, en hechos que son materia de investigación por parte de las autoridades, el hombre asestó más de 20 puñaladasa las dos mujeres que murieron por la gravedad de las heridas. (EFE)
Este lunes no arrancaron las clases en la provincia de Santa Fe. La respuesta de paro de 48 hs es la primera medida tomada contra el irrisorio 3 por ciento de aumento que propuso el gobierno de Perotti.
En sintonía con el intento del gobierno nacional de cerrar las paritarias por debajo de la inflación, y por lo tanto seguir aplicando mas ajuste a los y las trabajadoras, el gobierno de Perotti lanzó su provocación con una propuesta de aumento de tan solo un 3 por ciento, lo que equivale a 20 pesos por día. Una verdadera burla.
Los y las docentes luego en una asamblea en la escuela Almafuerte de Rosario se pronunciaron mayoritariamente por un paro de 48 hs y salir a movilizarse este lunes. Al respecto Gustavo Teres Secretario General de Amsafe nos decía: “El paro es de 100 por 100 en nuestra ciudad, y una movilización gigantesca que condensa la justa rabia contra la propuesta del gobierno de un salario de pobreza. Es una propuesta que no puede ser un aumento salarial. Nosotros creemos que tiene que haber una propuesta distinta, que defienda al salario y la clausula gatillo como método de aproximación para no seguir perdiendo. Si perdemos la clausula gatillo y con este aumento un jubilado recibiría en los próximos meses y hasta mayo un 1,5 por ciento de aumento, una vergüenza. Esto anticipa una tendencia de lo que pretenden hacer, no es solo contra los docentes, es contra la educación pública, la salud, la administración pública, de los docentes de privadas. Por eso hay que fortalecer la lucha de los estatales contra el ajuste”.
En relación a la dirección provincial de Amsafe, dirigida por la Celeste, agrupación alineada con el gobierno de Alberto Fernández, agregó que “esperemos que adopten una posición de firmeza y defiendan los mandatos de asamblea, que no adopten una actitud neutral sino que como dirigentes orienten la lucha para enfrentar una política de ajuste del gobierno. Perotti le votó todas las leyes a Macri, una privatizador de la década del 90, a eso nos tenemos que enfrentar”.
Franco Casasola, de la agrupación Marrón 9 de abril en Amsafe afirmó que “hay fuerzas para derrotar el ajuste y eso lo demuestra este masivo rechazo docente al 3 por ciento de Perotti y a la eliminación de la cláusula gatillo. Pero necesitamos que se convoquen asambleas zonales y por escuelas para organizar la bronca y las iniciativas de todos y todas las compañeras que quieren fortalecer estos reclamos, junto a los padres y madres y estudiantes. Si ganamos los docentes ganan todos los trabajadores, porque estas migajas que nos ofrecen están en sintonía al ajuste que nos impone el gobierno nacional, que nos dan miseria en las paritarias mientras negocian el pago de la deuda con el FMI. Por eso seguimos exigiendo plata para educación, salud, vivienda, jubilaciones y AUH, no para los buitres del FMI”.
¿Dónde está la lucha social en Brasil? ¿Cómo han reaccionado los movimientos sociales ante los inmensos ataques del gobierno actual contra la educación, los derechos de los trabajadores y las políticas públicas que se han construido duramente en las últimas décadas? Estas son algunas de las preguntas que se hacen frente a las constantes noticias propagadas por los medios de comunicación en Brasil y en el mundo en torno a las políticas destructivas del gobierno actual, especialmente con respecto a los temas sociales, culturales y ambientales. Sin embargo, enfatizamos que, a pesar de ser invisible para los grandes medios de comunicación, los movimientos sociales organizados siguen activos, con una agenda llena y pautas bien definidas. En este sentido, debe considerarse que la aparente ofuscación de las luchas populares en el gobierno actual no es accidental. Además de la parcialidad de la prensa brasileña y la falta de grandes adherencias a una agenda específica que podría desarrollarse en grandes movilizaciones populares, como vemos que sucede en otros países de América Latina, en el contexto político brasileño actual, los movimientos sociales han estado sufriendo no solo con el intento de criminalización de sus causas, sino también con las constantes persecuciones y asesinatos de líderes.
Además de los factores mencionados anteriormente, es importante destacar el hecho de que para la izquierda brasileña, en términos de organización política, el año 2020 es un hito importante para la reorganización de una defensa estratégica frente al avance de la extrema derecha. Esto se debe a que, en este año, las elecciones municipales se llevarán a cabo en el país, un punto crucial para la rearticulación de las fuerzas para la disputa presidencial de 2022. También se debe tener en cuenta que en el último año, Bolsonaro, con el claro objetivo de expandir su poder, rompió con el partido que lo eligió y expandiendo alianzas con los sectores más conservadores del país –como algunos sectores religiosos, especialmente evangélicos–, comenzó a recolectar firmas para la fundación de su propio partido: Aliança Pelo Brasil. Con un fuerte sesgo fascista, el mencionado partido, además de reunir a las fuerzas más oscuras del neoliberalismo, fomenta el armamento de la población, contribuyendo así a la formación de un Estado paralelo con un brazo en las organizaciones criminales y otro en el extremismo religioso. Frente a este escenario, la izquierda brasileña busca fortalecer sus bases en un intento por recuperar el poder político con un enfoque, primero en los ayuntamientos, para luego expandirse a los Estados y finalmente a las elecciones presidenciales de 2022.
Con respecto a las luchas sociales, existe, en el escenario brasileño actual, la presencia de tensiones simultáneas en varios sectores. En educación, los sindicatos de docentes y los técnicos administrativos continúan presionando al gobierno no solo contra los recortes en el financiamiento universitario, sino también contra la propuesta de reforma administrativa que, además de poner fin a la estabilidad de los funcionarios públicos, plantea la posibilidad de reducir los salarios. La Federación Única de Trabajadores del Petróleo (FUP), debido a los despidos y al incumplimiento de un convenio colectivo, el 31 de enero, decretó una huelga indefinida. Se espera que esta acción se extienda por diez estados. El mismo día, los empleados de Dataprev (Empresa de Tecnología e Información de la Seguridad Social) se declararon en huelga para suspender los despidos, como resultado del proceso de privatización. Los trabajadores bancarios se movilizan constantemente contra la privatización de los bancos públicos y para neutralizar las medidas provisionales que atacan a los trabajadores. La última victoria de este movimiento fue el derrocamiento de la Medida Provisional 905, que otorgó a los bancos el derecho de exigir a sus empleados que trabajen los sábados, domingos y feriados.
Cuando pensamos en movimientos más amplios, no es diferente. El Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), lanzó el 25 de enero la “Carta al pueblo brasileño”, buscando la unidad en la lucha y presentando, como una estrategia de oposición, una densa crítica al gobierno actual y el desarrollo de sus políticas.
La Central Única de los Trabalhadores (CUT) y la Central dos Trabalhadores do Brasil (CTB), marcaron un acto nacional, el 3 de febrero, fecha en que el presidente Bolsonaro y su ministro de economía, Paulo Guedes, tienen reuniones programadas con dirigentes de la industria en São Paulo. Según la CUT: «La manifestación contra Bolsonaro denunciará los ataques contra el sector industrial brasileño, que ha estado sufriendo la política de entregar empresas públicas a corporaciones extranjeras (…). Durante el acto, que también estará en defensa de los derechos de los trabajadores y trabajadoras y para la generación de empleos decentes, con derechos garantizados, se presentará el documento «Acciones para una industria capaz de apoyar el desarrollo brasileño», preparado por el grupo de centrales sindicales.
No podemos ignorar, también, el papel de los movimientos sociales en las disputas electorales. Cada vez más, la izquierda brasileña considera la necesidad de ampliar la representatividad de los diversos sectores derivados de las luchas sociales en las diversas instancias del Parlamento (municipal, estatal y nacional). Dicha estrategia ha adquirido especial importancia con respecto a la defensa de las luchas populares frente a un contexto en el que, en una clara ofensiva al estado de derecho democrático, las fuerzas conservadoras han tratado de construir su hegemonía política a partir de los ataques contra los derechos humanos, las minorías y la pluralidad cultural.
En el escenario brasileño actual, hay un intento de unificar la oposición al gobierno dentro de un proyecto amplio de centro-izquierda. El sábado 18 de enero tuvo lugar una reunión del Comité Nacional Lula Livre en la sede de la CUT. El Partido de los Trabajadores anunció en su sitio web que “la reunión reunió a representantes de más de 25 organizaciones y movimientos que forman parte del Comité, incluidos miembros del Partido Comunista de Brasil (PCdoB), Partido de la Causa de los Trabajadores (PCO), Partido Socialismo y Liberdade (PSOL) y Partido dos Trabalhadores (PT). (…) Entre las definiciones resultantes de la reunión, se decidió elaborar un calendario de actividades en todos los estados para que el ex presidente (Lula) pueda participar, dialogar y escuchar a la población «.
Los ejemplos antes mencionados demuestran que en el contexto político brasileño existe una oposición coherente que se consolida. Con respecto a las luchas sociales, nos damos cuenta de que a pesar de no tener visibilidad en los principales medios de comunicación, continúan reafirmando sus agendas y expandiendo su poder de acción. Y dada la pregunta inicial: ¿Dónde están los movimientos sociales? La mejor respuesta sería: ¡¡¡en la lucha!!!
*Andrez Wescley Machado tiene una maestría en Sociología, es profesor universitario e investigador en el Laboratorio de Estudios de Ciudad y Cultura del Instituto de Investigación de la Universidad de Río de Janeiro. También es Director del Partido Comunista de Brasil y Director del Sindicato de Profesores de la ciudad de Juiz de Fora.
La práctica de la cartografía en Palestina-Israel ha sido durante mucho tiempo un ejercicio de poder, de imperialismo y de desposesión. Desde el Mandato Británico hasta nuestros días los cartógrafos sionistas (después israelíes) han utilizado los mapas para confundir y eliminar los indicadores físicos, geográficos y sociales de las relaciones de los palestinos con la tierra y con la posesión de esta.
La aparición de la tecnología de Sistema de Posicionamiento Global (GPS, por sus siglas en inglés), del programa informático de Sistemas de Información Geográfica (SIG) y la cantidad cada vez mayor de satélites de detección remota permitieron en las últimas décadas trazar unos mapas precisos y completos del territorio del Mandato de Palestina. En cambio, los editores de las imágenes obtenidas vía satélite, incluido Google, siguen debilitando la presencia de Palestina ya sea publicando imágenes de baja resolución que sugieren unas opciones de rutas incorrectas para los palestinos, catalogando topónimos de forma incorrecta y/o en hebreo o, simplemente, dejando en blanco los territorios habitados por palestinos, una terra nullius pixelada.
Este artículo examina las diferentes maneras en que desde el comienzo del Mandato Británico hasta nuestros días se ha excluido a la población palestina de los mapas de su propia tierra. Argumenta que las localidades mal cartografiadas alteran la forma en que la población palestina entienden el espacio y la distancian de su patria. También explora mapas alternativos y subversivos como formas de reconocer el pasado, evaluar el presente e imaginar el futuro. Concluye que aunque los mapas están intrínsecamente unidos al colonialismo tanto británico como israelí, y se utilizan sistemáticamente como formas de eliminación, se pueden reclamar como expresiones de imaginación geográfica y como una forma de resistencia.
Cartografía colonial
A pesar de sus pretensiones de realismo matemático los mapas modernos simplemente no reflejan la realidad. Crean y arraigan un percepción particular de la Tierra en la que vivimos. Las líneas trazadas en los mapas separan los países de los océanos y entre sí. El área comprendida entre las líneas representa entidades sociopolíticas artificiales de espacio soberano: los Estados nación. A pesar del proceso de formación y desintegración del Estado en lugares como Palestina, Sudán y Tibet, los Estados nación se aceptan en el orden internacional como entidades fijas. En las proyecciones contemporáneas de los mapas, que representan la superficie tridimensional de la Tierra en un plano bidimensional, las naciones Estado se representan como indicadores definitivos, objetivos y evidentes de la realidad política, una fachada que refuerzan los usuarios, los cuales interactúan con los mapas políticos como una representación perfecta y a escala del espacio.
En las últimas décadas se han criticado las proyecciones del globo, sobre todo la omnipresente proyección cilíndrica de Mercator, debido a su eurocentrismo. El mapamundi estándar sitúa el hemisferio norte en la parte superior con Europa firmemente situada en el centro. La proyección de Mercator en particular distorsiona el tamaño relativo de los continentes y reduce drásticamente África y América del Sur, y hace que Europa, América del Norte, Australia y, en particular, Groenlandia, aparezcan mucho más grandes de lo que en realidad son.
Los mapamundis actuales son todavía empresas en gran medida coloniales y nacionalistas que reflejan predominantemente la adquisición y el control del territorio por parte de Occidente. Los mapas concebidos como herramientas de navegación evolucionaron rápidamente hasta convertirse en los medios a través de los cuales la Tierra y sus riquezas se dividieron artificialmente entre las potencias coloniales. Contener la diversidad en zonas únicas y delimitadas fue la única manera de poder primero ejercer el control y después consolidarlo y mantenerlo. Como afirma Paul Carter, los mapas fueron “el jeroglífico del intento del imperialismo de separar y clasificar la extensión de la superficie de la Tierra con el fin de ocupar sus territorios y controlar sus recursos”.
Esto concuerda con los mapas del moderno Oriente Próximo que trazaron las potencias imperialistas británica y francesa durante la Primera Guerra Mundial y poco después de ella, y que encarnaron el Acuerdo de Sykes-Picot en 1917 y la Conferencia de San Remo en 1920. Los nuevos mapas elaborados por actores europeos transformaron una región que antes estaba compuesta por unidades administrativas otomanas fluidas territorialmente en un conjunto inconexo de territorios marcado por largas líneas rectas de las que surgían los nuevos protectorados de Irak, Transjordania, Palestina, Líbano y Siria. Se dotó a estas naciones de monarcas imperiales de nuevo cuño a los que se encajó dentro de un paternalista sistema de Mandato.
Los mapas coloniales británicos en la Palestina del Mandato
En Cultura e imperialismo Edward Said explica la “lucha por la geografía” como una lucha “que no solo consistía en cañones y soldados, sino también en ideas, formas, imágenes y elucubraciones”. En este sentido la segunda mitad del siglo XIX conoció un aluvión de exploraciones orientalistas de Palestina por parte de europeos que llevaron a cabo estudios históricos, lingüísticos, geográficos y arqueológicos, sobre todo en zonas de relevancia bíblica y religiosa. A diferencia de los mapas religiosos medievales y de principios de la época moderna en los que suelen aparecer criaturas míticas y nombres de lugares bíblicos, los cartógrafos y exploradores europeos modernos justificaron el realismo y exactitud de sus mapas con los métodos “científicos” que los sustentaban.
Aunque el Mandato Británico sobre Palestina entró plenamente en vigor en 1922 el gobierno británico llevaba décadas preparándose para dominar Palestina. El Fondo de Exploración de Palestina británico llevó a cabo de 1871 a 1877 un estudio exhaustivo de Palestina occidental. Aunque la expedición estaba encabezada por figuras religiosas y académicas, el gobierno estaba directamente implicado y, según se afirma, utilizó a estas asociaciones benévolas “como frente para […] recopilar información sobre la zona”. El estudio resultante fue con mucho el más preciso y sofisticado desde el punto de vista tecnológico realizado hasta el momento y durante la invasión británica de Palestina en la Primera Guerra Mundial contribuyó a la planificación militar. El estudio se centró en el territorio comprendido entre el río Jordán y el mar Mediterráneo, un espacio muy similar al que 50 años después abarcarían las fronteras del Mandato Británico.
Durante el Mandato Británico las fuerzas coloniales elaboraron gran cantidad de estudios detallados destinados a la planificación militar, política, social y económica. En los mapas rara vez se describía la distribución geográfica y las actividades que desarrollaba los habitantes árabes originarios de Palestina. Por ejemplo, tras la Gran Revuelta Árabe (1936-39) en Palestina la Comisión Peel (a la que se había encomendado encontrar una “solución” al descontento y que por primera vez recomendaba dividir Palestina en 1937) utilizó mapas para demostrar diferentes planes posibles de división entre árabes y judíos que ignoraban la realidad geográfica (Figura 1).
Figura 1: El Plan de Partición de la Comisión Peel, 1937
El lenguaje geográfico de los mapas británicos estaba compuesto casi completamente por nombres en árabe transcritos, especialmente en el caso de lugares significativos para la tradición cristiana. El Estudio del Mandato Británico de Palestina elaborado en la década de 1940 se convirtió en el mapa oficial de Palestina, descrita como una unidad administrativa única. En ese mapa se utilizaron miles de topónimos en árabe (1) lo que se convirtió en una importante fuente de tensión con los dirigentes sionistas que insistían en incluir los nombres de los topónimos en hebreo (siempre que existieran) junto a los nombres en árabe y/o en inglés en las publicaciones oficiales del gobierno. Tras la creación del Estado de Israel la eliminación de los nombres en árabe y su sustitución por nombres en hebreo se convirtió en la piedra angular de la política espacial sionista, que continúa a día de hoy.
La cartografía de los primeros momentos del sionismo
Después del primer Congreso Sionista celebrado en Basilea en 1897 y la primera aliyah, u oleada de inmigración judía europea de 1881 a 1903, empezaron a proliferar los mapas sionistas, en muchos de los cuales aparecían indicadores topográficos y religiosos diseñados para volver a dibujar el mapa a imagen de un planeado Estado sionista. En particular, el sector del movimiento sionista dedicado a recaudar fondos, el Keren Hayesod, y el Fondo Nacional Judío (FNJ), una organización dedicada a adquirir y desarrollar tierra palestina para crear colonias exclusivas para judíos, utilizaron mapas para promover la colonización sionista de Palestina.
Figura 2: Mapa de Keren Hayesod, 1932
La figura 2 es un mapa de 1932 que Keren Hayesod utilizó como herramienta para recaudar fondos y solicitar donaciones a la comunidad judío-estadounidense. Un lado del documento se jacta de los logros del Keren Hayesod, mientras que el reverso del mapa señala en rojo la costa mediterránea y la región norte para indicar lo que la leyenda del mapa designa como “tierras judías”. Jerusalén se marca con la estrella de David mientras que las localidades palestinas se limitan a unos pocos centros urbanos. En un claro ejemplo de orientalismo se representa la población originaria con cuatro figuras apenas bosquejadas y a lomos de camello superpuestas en el desierto. Otras figuras muestran a laboriosos trabajadores judíos junto a nuevos centros agrícolas e industriales. Esta yuxtaposición ilustra la afirmación de Ella Shohat de que los sionistas europeos se consideraban a sí mismos quienes “hacían historia”, mientras que las personas [palestinas] originarias formaban un “trasfondo casi inorgánico”.
Figura 3: Mapa del Fondo Nacional Judío, en torno a 1940
La figura 3 es un mapa (uno de muchos) del FNJ que señala en hebreo las nuevas colonias judías entre 1936 y 1940. Los nombres de las colonias anteriores a la creación del Estado de Israel se seleccionaron según referencias bíblicas o talmúdicas, o en homenaje a figuras sionistas, de modo que se convirtió a la historia bíblica judía en una parte esencial de la geografía del expansionismo sionista moderno. Los modelos de colonias en las regiones costeras y del norte se parecen a las de la Figura 2 y de nuevo en el mapa apenas aparecen localidades palestinas. Los prósperos centros comerciales y agrícolas palestinos en lo que hoy se conoce como Cisjordania están vacíos y solo Jerusalén y la carretera entre Jerusalén y Jericó indican algo de vida.
La eliminación de la población palestina originaria de la tierra reforzó la tristemente célebre afirmación sionista de que Palestina era “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”. Por supuesto, era una falacia ya que a finales del siglo XIX Palestina contaba con una población de unas 600.000 personas, tenía una agricultura floreciente y era muy activa desde el punto de vista económico y político.
Crear el mapa en hebreo
Tras la Nakba de 1948 (que señala la pérdida de la patria palestina y el desplazamiento de 750.000 palestinos de sus hogares) el nuevo Estado de Israel se propuso que el mapa nacional pasara de estar escrito en árabe a estarlo en hebreo como una forma de construcción de la nación sionista. Se asignaron nombres hebreos a todos los elementos geográficos para fusionar la historia bíblica judía con el control territorial. El objetivo final era convertir el hebreo en la única lengua en la que entender el paisaje y eliminar así las experiencias e historias de los habitantes originarios.
La primera persona que ocupó el cargo de primer ministro de Israel, David Ben-Gurion, entendió que los nombres de los topónimos no era simplemente una opción lingüística, sino una expresión de relaciones de poder, y en julio de 1949 creó una comisión para “determinar los nombres en hebreo de todos los lugares, montañas, valles, fuentes, carreteras y similares en toda la zona del Negev”. En un período de ocho meses la región de Beer Sheba, en el sur, se transformó en el “Negev” y culminó en agosto de 1950 con un mapa en hebreo de la zona que se hizo recopilando los topónimos de los mapas coloniales británicos, traduciendo los nombres en árabe que existían y situando estos nombres en un contexto bíblico y religioso para darles autenticidad.
La hebraización de la región de Beer Sheba se consideró un caso esencial que sentaba jurisprudencia para fortalecer la soberanía sobre el territorio recién adquirido. Ben-Gurion elogió a la comisión: “Ustedes han desterrado la vergüenza de la extranjería y de un idioma extranjero de la mitad del territorio israelí, y han completado el trabajo iniciado por las Fuerzas de Defensa Israelíes: liberar al Negev del dominio extranjero. Espero que continúen su trabajo hasta redimir toda la zona de la tierra de Israel del dominio de la lengua extranjera”.
La hebraización de los topónimos se convirtió posteriormente en un proyecto nacional patrocinado por el Estado. En marzo de 1951 se estableció la Comisión Gubernamental de Nombres para dar “nombres en hebreo a todos los lugares que tienen nombres en árabe” y asignar nombres a los lugares recién creados. Una década después de la creación de Estado la Comisión había asignado unos 3.000 nuevos nombres y al mismo tiempo se eliminó del índice oficial de Israel los nombres de los pueblos palestinos. Como señaló el informe de 1958 de la Comisión, “mientras los nombres no aparezcan en los mapas no pueden tomar posesión en vida”.
Mientras tanto Ben-Gurion y la Comisión incluyeron los topónimos en hebreo en instituciones, agencias y organizaciones oficiales y no oficiales. Se ordenó al ejército israelí utilizar y distribuir los nombres nuevos, y se instruyó al Ministerio de Educación para que ratificara los nombres nuevos en las escuelas y descartara los árabes. Los nombres en hebreo se difundieron y promovieron tanto en varias agencias gubernamentales, como el Departamento de Obras Públicas, como en los medios de comunicación.
La hebraización de los mapas muestra una actitud paradójica respecto a la lengua árabe. Por una parte se la acusaba de ser extranjera y ajena mientras que por otra era el indicador indiscutible de autenticidad y de la condición de indígena. La población palestina poseía una relación íntima con el paisaje y un buen conocimiento de este debido a su presencia ininterrumpida durante siglos. Por consiguiente, se suponía que los topónimos contemporáneos en árabe habían preservado los nombres y tradiciones antiguos de la época de la Biblia. Para la Comisión se convirtieron en una pista acerca del pasado, que afectaba a cómo se elegían los nombres en hebreo. La Comisión o bien tradujo directamente el significado de los nombres en árabe o si su sonido era similar al hebreo se apropiaban del nombre y le daban la entonación hebrea.
El mapa en hebreo se sigue confeccionando más allá de la Línea Verde (que delimita la Línea del Armisticio de 1949) en Jerusalén Oriental, Cisjordania, la Franja de Gaza y el Golán sirio ocupado. A pesar de que las colonias violan el Artículo 49 del Cuarto Convenio de Ginebra, desde 1967 la Comisión Gubernamental de Nombres establece los nombres de las ilegales colonias judías para asegurar la uniformidad lingüística a ambos lados de la Línea Verde, lo que demuestra la continuidad del proyecto de construcción del Estado israelí, un Estado que desde su creación ha tratado de controlar la mayor cantidad de tierra palestina con la menor cantidad de palestinos.
Hoy en día los mapas de Cisjordania muestran un vertiginoso patchwork de designaciones políticas y militares según las Zonas A, B y C establecidas por los Acuerdos de Oslo. A menudo estas zonas se superponen tanto con las ilegales colonias y con zonas edificadas palestinas como con checkpoints y controles de carretera. Los mapas elaborados por organismos de control, como la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas, son multicapas, confusos y a menudo ilegibles para una persona no entendida. Significativamente, cualquier mapa del territorio palestino ocupado (TPO) está obsoleto casi en cuanto se publica ya que las colonias judías israelíes aumentan, las tierras palestinas se dividen y las barreras se amplían, se derrumban o se reubican. Mientras que los mapas del interior de la Línea Verde siempre muestran a Israel como una entidad geográfica fija y homogénea, los mapas de más allá de ella muestran una realidad geográfica inestable e inacabada en la que Israel sigue manipulando, controlando y anexionando tierras.
Así pues, el mapa en hebreo fue, y sigue siendo, un ejercicio de la formación del Estado, un documento vivo de la colonización sionista en el que la ideología sionista se incorpora a las prácticas espaciales del Estado israelí. Es lo que el cartógrafo palestino Salman Abu Sitta quiere decir cuando afirma que el pueblo palestino ha sido “suprimido del mapa”.
La oportunidad perdida de la tecnología
Los avances tecnológicos de las dos últimas décadas han alterado radicalmente la forma en que los seres humanos interactúan con el espacio. Desde que en 1999 se lanzó el satélite IKONOS el público general ha podido acceder a imágenes detalladas de la Tierra, un privilegio que antes estaba reservado a los gobiernos. La rápida democratización y proliferación de imágenes de satélites, tanto de código abierto como comerciales, incluidos Google Earth, DigitalGlobe’s WorldView y Planet, auguraba una nueva era.
Los datos geoespaciales de alta resolución se utilizan para defender, exigir responsabilidades y analizar gran cantidad de causas diferentes, desde el rastreo de las alteraciones del clima hasta el seguimiento de la pobreza y los conflictos mundiales, pasando por proporcionar ayuda en casos de desastre y preservar el patrimonio cultural. Tanto grupos como Amnistía Internacional y Human Rights Watch como medios de comunicación utilizan los datos geospaciales para dar testimonio de violaciones de derechos humanos a escala mundial y para valorarlas.
Las imágenes obtenidas vía satélite se suelen considerar objetivas, precisas y fidedignas, por lo que generalmente están despolitizadas y rara vez se cuestionan. No obstante, al igual que los mapas impresos, las imágenes obtenidas vía satélite (y los usos que se hacen de ellas) siguen siendo vulnerables a las manipulaciones sociales y políticas de los cartógrafos, unas manipulaciones que pueden dificultar su impacto potencialmente progresista. Esto es especialmente evidente en el caso de Google y su controvertida relación con Palestina.
Un informe de 2018 de 7amleh, el Centro Árabe para el Avance de los Medios Sociales, afirma que Google Maps sirve a los intereses del gobierno israelí al facilitar sus intentos de eludir sus responsabilidades respecto a las poblaciones ocupadas según los marcos internacionales de derechos humanos. El informe destaca que las rutas de Google Maps están diseñadas “sólo para israelíes e ilegales colonos israelíes, y pueden ser peligrosas para los palestinos”. Google Maps calcula automáticamente las rutas asumiendo que quien lo usa es una persona que tiene un documento de identidad israelí y puede utilizar las carreteras que son de uso exclusivo para israelíes, sin tener en cuenta los cientos de checkpoints, controles de carreteras y barreras que restringen la libertad de movimiento de los palestinos.
Su forma de etiquetar y de nombrar también es discutible. A pesar de que Israel nunca ha declarado sus fronteras, Google le otorga una etiqueta y unas fronteras como si fuera un bloque de territorio indiscutible, en el que Jerusalén se marca como su capital ignorando su estatus reconocido internacionalmente. En cambio, se resta importancia a muchas localidades palestinas o se borran totalmente, incluidos los pueblos beduinos a los que el Estado israelí sigue sin reconocer, y los pueblos palestinos situados dentro de la Zona A de Cisjordania controlada por Israel. Resulta significativo que Cisjordania y la Franja de Gaza (excluyendo las ilegales colonias israelís) no consten como parte de ningún país o Estado, ya que Palestina no está calificada como tal. De hecho, en 2016 Google se vio envuelto en una fuerte polémica debido a un error que suprimió los nombres de Cisjordania y Gaza de su mapa, lo que provocó una petición bajo el nombre de “¡Google: Pon a Palestina en tus mapas!” que ha reunido más de 615.000 firmas.
El énfasis de Google en las localidades israelíes, ilegales o no, también se observa en Google Street View, que cubre la mayoría de Israel y sus ilegales colonias, así como la ocupada por Israel Ciudad Vieja de Jerusalén. En cambio, se sigue sin poder ver gran parte de Palestina con excepción de las ciudades palestinas de Jericó, Belén y Ramala, y unos pocos lugares de Gaza.
Además, a consecuencia directa de la política del gobierno de Estados Unidos, Google Earth está obligado por ley a restringir el acceso a las imágenes de Palestina e Israel. La legislación de ambos partidos [Republicano y Demócrata] aprobada por la Cámara de Representantes estadounidense en 1997 limita la calidad de las imágenes vía satélite de Palestina-Israel de las que puede disponer el público a través de plataformas cuya base está en Estados Unidos, como Google Earth y Bing Maps. La Enmienda Kyl-Bingaman (KBA, por sus siglas en inglés) a la Ley de Autorización de la Defensa Nacional estadounidense restringe la disponibilidad de las imágenes vía satélite de alta resolución al impedir a los operadores y minoristas de satélites de Estados Unidos vender o difundir imágenes de Palestina-Israel con una resolución superior a la disponible en el mercado no estadounidense. Aunque la KBA solo se aplica a empresas estadounidenses, la hegemonía que estas tienen en el mercado comercial de imágenes vía satélite había elevado, hasta hace muy poco, esa legislación a una institucionalización de facto a escala mundial, lo que afectaba al acceso a ellas de activistas, organismos de seguimiento e investigadores de todo el mundo.
Aunque la ley se implementó con el pretexto de proteger la seguridad de Israel, se trata más bien de una censura ya que las imágenes de Palestina-Israel se limitan a una resolución de dos metros. Como demuestran Fradley y Zerbini, al hacer deliberadamente borrosas las imágenes vía satélite de Palestina-Israel la KBA obstaculiza el trabajo de arqueólogos, ambientalistas, geógrafos y personal humanitario. De hecho, las imágenes de baja resolución obstaculizan los esfuerzos humanitarios para documentar las violaciones de los derechos humanos, como el robo de tierras, las demoliciones de casas y las actividades de las colonias por parte de Israel, y minan el derecho de los palestinos a reivindicar la tierra. También dificultan la valoración de los daños causados por el conflicto en zonas con alta densidad de población y de difícil acceso, como la Franja de Gaza (el caso más reciente, durante la Gran Marcha del Retorno iniciada en marzo de 2018).
Gracias a técnicas “caseras”, como colocar cámaras digitales en cometas o globos, los palestinos han burlado directamente esta censura y obtenido sus propias imágenes aéreas con una resolución más alta que la que ofrece Google. Este método se utilizó para documentar la construcción de una carretera de seis carriles que atraviesa el barrio palestino de Beit Safafa en Jerusalén y las consecuencias que tienen en la población local.
Tanto la legislación perjudicial (como la KBA) como la complicidad de las empresas de tecnología en favorecer el control espacial israelí a expensas de los palestinos suponen una oportunidad perdida de utilizar los avances tecnológicos para democratizar la cartografía. En vez de ello ha creado un “mecanismo de censura omnipresente”.
Contracartografía decolonial
Descolonizar los mapas es un proceso que implica por una parte reconocer la experiencia de los sujetos coloniales (los palestinos) y por otra documentar y sacar a la luz los sistemas y estructuras coloniales (el expansionismo sionista).
La descolonización exige lo que David Harvey denomina “imaginación geográfica”, esto es, vincular la imaginación social a una conciencia espacial y material. Desde 1948 los palestinos han conservado el recuerdo de los hogares y pueblos destruidos gracias la creación de atlas, mapas, memorias, arte, libros, relatos orales y páginas web. Para las personas refugiadas y desplazadas internas palestinas el derecho al retorno no es solo una solución política sino el primer paso de un proceso de descolonización. El retorno, como un “contrapunto del exilio”, plantea preguntas críticas y prácticas del tipo “¿a qué se asemeja el retorno? ¿qué construimos dónde? ¿quién construirá qué?”.
Aunque es válida la crítica de que los contramapas reproducen e incorporan las prácticas territoriales y espaciales excluyentes existentes, los actuales intentos de una contracartografía demuestran que los palestinos y sus aliados están creando una cartografía descolonizada más allá de limitarse a (re)afirmar las líneas en un mapa existente. Estos intentos, en cambio, trasladan los recuerdos personales y colectivos a términos espaciales, y los incorporan a un marco jurídico y político. El libro All that Remains Todo lo que queda de Walid Khalidi cartografía con imágenes e información demográfica cada una de los pueblos palestinos destruidos. De forma similar Salman Abu Sitta, fundador de la Sociedad Palestina de la Tierra, ha elaborado un plan exhaustivo destinado al retorno utilizando mapas y destacando que muchos de los pueblos destruidos no se han repoblado y, por lo tanto, pueden albergar a su habitantes [originarios] que retornen. Además, su Atlas of Palestine (2010) es un registro histórico de la Palestina anterior a la Nakba que se presenta metódicamente utilizando imágenes aéreas a escala 1:25.000.
La tecnología puede servir como una herramienta para imaginar de forma tangible el derecho al retorno. Los mapas históricos detallados y sin censurar, y las imágenes con una resolución alta permiten a los palestinos catalogar lo que queda de los pueblos y aldeas destruidos durante la Nakba. Estas imágenes no solo proporcionan pruebas importantes de la continua invasión colonial de la tierra palestina, sino que también permiten a los palestinos imaginar activamente una realidad alternativa.
La ONG israelí Zochrot trata de concienciar al público israelí en general sobre la Nakba palestina. Uno de sus muchos proyectos es iNakba, una aplicación interactiva para smartphones creada en 2014 y que hasta la fecha han descargado más de 40.000 persona. iNakba ha catalogado más de 600 ciudades y pueblos palestinos que fueron destruidos durante la Nakba y proporciona imágenes, texto (en árabe, hebreo e inglés) y, lo que es más importante, coordenadas de Waze y Google Map para mostrar a los usuarios cómo llegar y para que ellos ellos mismos añadan información.
La creadora de iNakba, Raneen Jeries, afirmó que el objetivo de esta aplicación es honrar la herencia e identidad palestina y afirmar el derecho al retorno: “Volvimos a colocar la aldea palestina en el mapa y ahora tratamos de hacer retornar al refugiado palestino”, añadió. “Es poderoso porque es interactivo […] Si estás en [el campo de refugiados de] Ein El Hilwa [de Líbano] puedes estar al día acerca de tu pueblo en Palestina. Ha vuelto a la vida”.
Zochrot también facilita a las personas afectadas proyectos relacionados con el derecho al retorno. Por ejemplo, el proyecto de 2010 Participatory Action Research, Counter Mapping Return, previó las posibilidades y dificultades espaciales del derecho palestino al retorno a un pueblo destruido, Miska, en la región de Tulkarem. Los participantes palestinos e israelíes crearon un mapa alternativo exhaustivo y multicapas que desmantelaba las actuales políticas discriminatorias. Se consideró que el primer paso era reconocer la destrucción personal y colectiva causada por la Nakba.
La publicación de Palestine Open Maps (una colaboración entre Visualizing Palestine y Columbia University Studio-X Amman) en 2018 es el primer proyecto cartográfico de código abierto basado en mapas históricos del período del Mandato británico. Los detallados mapas multicapas narran historias visuales “que retratan vívidamente geografías ausentes y ocultas”, y permiten a los usuarios buscar el paisaje palestino anterior a la Nakba. Palestine Open Maps también realiza “mapatones”[*] que permiten a los usuarios extraer datos de los mapas del Mandato británico (como hacen otras organizaciones como la ONG estadounidense Rebuilding Alliance).
Al mismo tiempo los palestinos utilizan la tecnología para crear sus propios servicios cartográficos independientes. Por ejemplo, Doroob Navigator, que se puso en marcha en el verano de 2019, obtiene de sus usuarios datos sobre el cierre de carreteras y el tráfico, y permite a los conductores palestinos de los territorios palestinos ocupados seguir el tráfico en los puestos de control y buscar rutas alternativas.
Estos proyectos (además de otros como Gaza War Map, Decolonizing Art and Architecture Residency y Forensic Architecture) permiten al pueblo palestino hacer frente al discurso hegemónico y subvertirlo, y afirmar una visión alternativa de la liberación y del retorno en términos espaciales y cartográficos. A menudo los intentos de los palestinos de retornar verdaderamente a sus pueblos destruidos refuerzan estas iniciativas o coinciden con ellas. Por ejemplo, a pesar del riesgo de sufrir la violencia estatal y de que sus casas fueran demolidas, los habitantes desplazados internos de pueblos como Iqrit, Al-Walaja y Al-Araqib retornaron décadas después de haber sido expulsados. Otros ejemplos son más simbólicos, como la Gran Marcha del Retorno en Gaza que empezó en 2018 y continúa a día de hoy.
Desafiar a los guardianes de la cartografía
Durante mucho tiempo la cartografía ha sido un arma más del arsenal del colonizador, una herramienta utilizada para adquirir, controlar y borrar el territorio. Como afirma el politólogo israelí Meron Benvenisti, “el conocimiento cartográfico es poder: por eso esta profesión está tan vinculada al ejército y a la guerra”. En el caso de Palestina la cartografía británica y sionista se esforzó en eliminar del paisaje los vestigios palestinos. La década posterior a 1948 transformó la tierra con un mapa totalmente en hebreo que desplazó a siglos de vida e historia palestina.
Para los refugiados palestinos, la mayoría de los cuales no tienen posibilidad de visitar, y menos aun de retornar, a la tierra de la que ellos o sus antepasados fueron expulsados, la censura consolida su separación de su patria y la restringe a la esfera virtual. En el caso de los palestinos que viven bajo la ley marcial en los territorios palestinos ocupados o bajo el asedio en Gaza, aunque la tecnología supone la posibilidad de democratizar las prácticas espaciales, las principales aplicaciones cartográficas no tienen en cuenta la realidad llena de muros que hay sobre el terreno ni las restricciones y repercusiones que esta realidad tiene en la libertad de movimientos de los palestinos.
Con todo, el pueblo palestino y sus aliados siguen subvirtiendo los mapas coloniales y resistiéndose a ellos por medio de contramapas. Estos son algunos pasos concretos para seguir avanzando:
1. Tal como recomendó 7amleh, Google Maps debe nombrar correctamente Palestina, de acuerdo con la Resolución de la Asamblea General de la ONU de noviembre de 2012.
2. Según la Resolución 181 de la Asamblea General de la ONU. Google Maps debe mostrar correctamente el estatus internacional de Jerusalén. Google también debe identificar y etiquetar correctamente la ilegales colonias israelíes en tierra ocupada, según el Artículo 49 del Cuarto Convenio de Ginebra y el Artículo 55 de las Regulaciones de La Haya.
3. Google debe distinguir claramente las Zonas A, B y C en Cisjordania, y dar cuenta de todas las restricciones al movimiento y de las calles restringidas.
4. Google debe localizar los pueblos palestinos “no reconocidos” dentro de Israel, así como los pueblos palestinos en la Zona C.
5. Estados Unidos debe eliminar la KBA y permitir comerciar en igualdad de condiciones a los proveedores de imágenes estadounidenses y no estadounidenses, lo que permitiría a los operadores de satélite compartir imágenes con alta resolución de Palestina-Israel en plataformas de acceso libre muy utilizadas. También permitiría a arqueólogos, investigadores y trabajadores humanitarios documentar correctamente los cambios sobre el terreno y facilitaría el exigir a Israel rendir cuentas por su ocupación.
6. La sociedad civil palestina debe fomentar y promover activamente el uso activo de contramapas como alternativa a los incompletos mapas actuales. Al mismo tiempo, la sociedad civil palestina y sus aliados debe centrar sus esfuerzos en presionar por una parte al gobierno estadounidense para que derogue la KBA y por otra a Google para haga los cambios que hemos señalado.
Notas:
(1) Váse A Gazetteer of the Place Names Which Appear in the Small-Scale Maps of Palestine and Trans-Jordan, Jerusalén, 1941.
[*] Un “mapatón” (del inglés “mapathon”) es un acto coordinado de cartografía en el que se invita al público a realizar mejoras on line de mapas en su zona para mejorar la cobertura y ayudar a evaluar el riesgo de desastres y la gestión de la energía. (N. de la t.).
Zena Agha fue becaria de Al-Shabaka de 2017 a 2019. Sus ámbitos de especialización incluyen la construcción de colonias israelíes en el territorio palestino ocupado, con especial atención a Jerusalén, la historia moderna de Oriente Próximo y las prácticas espaciales. Anteriormente trabajó en The Economist, la Embajada de Irak en París y la delegación palestina en la UNESCO. Además de sus artículos de opinión en The Independent y The Nation, también ha colaborado con el Servicio Mundial de la BBC, la BBC en árabe y El País. Obtuvo la beca Kennedy para estudiar en la Universidad de Harvard y terminó un Máster en Estudios de Oriente Próximo.
En su libro, ‘El género y nuestros cerebros. La nueva neurociencia que rompe el mito del cerebro femenino’, Gina Rippon, catedrática de Neuroimagen en la Universidad de Aston (Reino Unido), trata de desmontar la idea de que el cerebro femenino es diferente al masculino por una mera cuestión de género.
Gina Rippon es catedrática de Neuroimagen en la Universidad de Aston (Reino Unido) y también la autora de ‘El género y nuestros cerebros. La nueva neurociencia que rompe el mito del cerebro femenino’ (Galaxia Gutenberg), un ensayo que se acompaña de datos basados en la neurociencia para mostrar que no existe la supuesta diferencia entre el cerebro de una mujer y el de un hombre por razones de género. La experta analiza cómo los mitos y las ideas preconcebidas en torno al funcionamiento del cerebro según el género han afectado al rol de la mujer en la sociedad o, incluso, cómo sigue influyendo en el ámbito educativo.
Pregunta: ¿Cuál ha sido la razón para que, durante tanto tiempo, se sostuviera el mito de que el cerebro del hombre es diferente al de la mujer?
Respuesta: El origen de esta cuestión se inició cuando los científicos (hombres) aceptaron el ‘statu quo’ en la sociedad, en la que los hombres y las mujeres no sólo eran diferentes anatómicamente sino que sus funciones sociales, las expectativas que la sociedad tendría o podría tener de ellos también eran diferentes. Y estos científicos se propusieron demostrar que estos dos diferenciadores estaban vinculados causalmente: lo que hacía a los hombres y mujeres anatómicamente diferentes también provocaba que sus cerebros fueran diferentes, y esto significaba que sus habilidades, sus temperamentos y personalidades también eran distintos. ¡La biología era el destino!
Esto de ‘cazar la diferencia’ impulsó poderosamente la investigación científica desde sus comienzos, y es posible que a día de hoy todavía la impulse aunque de una forma posiblemente más matizada.
«Creo que cada cerebro es diferente de todos los demás cerebros, pero estas diferencias no están determinadas por el sexo de sus dueños»
P: ¿Ha influido esa creencia ‘cerebral’ al papel que ha desempeñado la mujer en la sociedad? ¿En algún ámbito más que otro?
Absolutamente. Está bastante generalizado si te fijas en los datos globales relacionados con la brecha de género. Creo que el ‘lugar’ de la mujer en la ciencia, tanto históricamente como en la actualidad, es un gran caso de estudio de los estereotipos de género y que impregnan todos los niveles de una profesión, disciplina o institución.
P: Ahora bien, ¿existe alguna diferencia neurológica que diferencie el cerebro de una mujer y de un hombre? Entonces, ¿se les puede considerar como iguales?
No existe ninguna estructura cerebral actualmente identificada ni patrón de conectividad, áreas de descanso o actividad relacionada con las tareas que identifique de manera consistente y fiable un cerebro como masculino (de un hombre) o femenino (de una mujer).
Hay algoritmos de aprendizaje automático que han alcanzado una tasa de éxito del 85%, pero se sigue hablando de datos a nivel de grupo, es decir, promedios. La cuestión es la enorme cantidad de variabilidad en los datos de los cerebros femeninos o masculinos y que hay una enorme cantidad de superposición en esos conjuntos de datos, lo que hace que las diferencias sean cada vez más pequeñas.
‘¿De qué sexo es este cerebro?’ ¡No es una pregunta útil!
Aunque no podemos encontrar diferencias entre los cerebros masculino y femenino no significa que sean lo mismo. Creo que cada cerebro es diferente de todos los demás cerebros, pero estas diferencias no están totalmente determinadas por el sexo de sus dueños.
P: En su libro menciona conceptos como el neurosexismo. ¿Cuál es su significado?
Es un término acuñado por la filósofa, psicóloga y escritora Cordelia Fine con el que pretende llamar la atención sobre las prácticas en neuroimagen y en la propia comunidad investigadora y que sirven para crear ‘una literatura sesgada sobre la presentación de las diferencias de sexo en el cerebro como extensas, funcionalmente significativas y fijas, y que por lo tanto y de manera explícita apoyan una perspectiva esencialista de género». Además Fine añade: «El neurosexismo promueve estereotipos perjudiciales, limitantes y potencialmente autocumplidos».
P: También analiza el cerebro social, en el que tienen cabida informaciones como los estereotipos, ¿cuáles son los asociados al cerebro de la mujer y cuáles a los del hombre? ¿Cree que en la escuela se enseña de manera diferente a las niñas que a los niños por la idea preconcebida del cerebro ‘distinto’?
El cerebro social procesa las reglas externas de la sociedad en un individuo, el contexto social en el que vive su vida. Esto puede incluir las distintas reglas asociadas a los diferentes sexos, las expectativas de la sociedad, las actitudes… y que un individuo interiorizará. Estas pueden y, de hecho influyen, en las prácticas educativas (¡así que sí, se enseña de manera diferente a los niños que a las niñas!).
Para entender esto último hay una frase de Reshma Saujani, fundadora de ‘Girls Who Code’, que creo que lo dice todo: «Enseñamos a nuestros chicos a ser valientes y a nuestras chicas a ser perfectas».
Fuente de la entrevista: https://www.educaciontrespuntocero.com/entrevistas/no-hay-diferencias-cerebro-femenino-masculino/
Africa/Nigeria/01/03/2020/Autor y fuente: AFP/www.publimetro.co
Una cruda realidad que se vive en África: la policía nigeriana liberó a 24 bebés y cuatro adolescentes embarazadas.
La policía nigeriana liberó a 24 bebés y a cuatro adolescentes embarazadas de una maternidad ilegal en la ciudad petrolera de Port-Harcourt (sur de Nigeria), anunció un portavoz de la policía. Repugnante: Recién nacidos son vendidos por considerables cifras.
«Durante una operación de infiltración llevada a cabo el martes, nuestros hombres descubrieron unas organización dedicada a la trata de bebés en Port-Harcourt, donde 24 bebés de uno a dos años y cuatro adolescentes embarazadas fueron rescatados», dijo a la AFP el portavoz Nnamdi Omoni.
Repugnante: Recién nacidos son vendidos por considerables cifras
Otras «fábricas de bebés» del mismo tipo han sido descubiertas en los últimos años por la policía nigeriana. En algunos casos, los bebés pueden sufrir rituales de magia negra.
Los bebés varones son generalmente vendidos por US$1.400 (1,1 millón de pesos chilenos), mientras que las niñas lo son a unos $720 mil pesos, indicó la policía en casos precedentes.
Nigeria, país petrolero, posee una de las mayores economías de África, pero es también uno de las naciones del mundo con mayor número de habitantes que viven en una pobreza extrema.
La UNESCO sitúa el tráfico de seres humanos en tercer lugar de los crímenes más frecuentes cometidos en Nigeria, tras la corrupción y el tráfico de drogas.
Fuente e imagen: https://www.publimetro.co/co/noticias/2020/02/28/las-repugnantes-fabricas-bebes-recien-nacidos-la-venta-11-millon.html
América/Colombia/01/03/2020/Autor y fuente: www.semana.com
Los interesados se pueden postular en programas de educación formal y no formal. «Hay mucha creatividad e innovación en la comunidad LGBTI, esperamos recibir ideas de todo el país», dijo la rectora de la universidad EAN.
De acuerdo con los lineamientos de Política de Educación Superior Inclusiva del Ministerio de Educación Nacional, las personas trans (expresión con la cual se identifican hombres y mujeres transgeneristas, transexuales, travestis, transformistas), son el grupo de identidad sexual más excluido del sistema educativo.
Esas directrices, sugirieron en 2018, la implementación de programas de admisión y cupos diferenciales para ampliar el acceso, permanencia y graduación de mujeres y personas LGBTI, especialmente de quienes están en mayor condición de vulnerabilidad (por pobreza, víctimas del conflicto armado, indígenas, afros, campesinos, con discapacidad, mujeres con cargas de cuidado y mujeres mayores).
Para dar respuesta a los lineamientos, surgen iniciativas como la de Brigitte Baptiste, quien desde la rectoría de la universidad EAN, anunció la apertura de un fondo de ‘becas a la equidad‘, que incluye la categoría a la diversidad transgénero.
“Entre los problemas más frecuentes de la comunidad LGBTI está el acceso a educación superior. Queremos superar estas barreras y ofrecer alternativas de educación formal y no formal para que esta población pueda desarrollar sus proyectos en los siguientes años. La idea es favorecer a las personas con mayor talento, capacidad, voluntad y necesidad”, explica Brigitte Baptiste a Semana Educación.
Los interesados de todo el país podrán postularse a los cursos, diplomados y especializaciones que ofrece la institución a partir de ideas innovadoras y de emprendimiento que quieran desarrollar de la mano de la academia. Las inscripciones se realizarán a partir del 10 de marzo, a través de la página web ttps://universidadean.edu.co/.
Según la rectora de la EAN, los recursos para este fondo provienen de los pagos que ella recibe por su participación en charlas y conferencias, por lo que otras organizaciones que quieran apoyar las becas serán bienvenidas.
“Aún no tenemos capacidad de ofrecer un pregrado completo, pero tenemos otras opciones, incluida la de educación no formal, porque sabemos que muchas personas trans no tienen diploma de bachiller. Así que no hay un número específico de becas ni exclusividad en programas. Estamos evaluando los fondos disponibles para anunciar otros apoyos de este tipo, con donantes que quieran respaldarlos”, continúa Baptiste.
Esta convocatoria promete todas las garantías para sus estudiantes a cambio de compromiso y responsabilidad. La rectora aseguró que será ella misma quien encabece el proceso de ingreso y acogida de las personas trans.
“Las comunidades universitarias no están acostumbradas a convivir con personas de sexualidades diversas, entonces se deben hacer un ejercicios de sensibilización, comunicación y convivencia con docentes, estudiantes y colaboradores. No es un protocolo, es un espacio de acogida”, resalta.
Finalmente, Brigitte Baptiste hace un llamado para que otras universidades se sumen, “ojalá con programas diferentes a los que aquí estamos ofreciendo, que van orientados hacia el emprendimiento sostenible. Hay mucha creatividad e innovación en la comunidad LGBTI, queremos que ellos nos ayuden a ser incidentes y resolver problemas, de manera que la sociedad se dé cuenta de que la diversidad es positiva”.
Fuente e imagen: https://www.semana.com/educacion/articulo/brigitte-baptiste-becas-para-trans-universidad-ean/653898
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