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Los 50 mejores libros de 2019

Redacción: El País

‘Lluvia fina’, de Luis Landero, se corona como la obra más destacada en una votación en la que han participado 60 críticos y escritores.

Lluvia fina, de Luis Landero, publicada en marzo y que ya está siendo adaptada al teatro y a la televisión, se corona como la obra más destacada de 2019 en una votación en la que han participado 60 críticos y escritores. Además, seis autores latinoamericanos escogen sus lecturas del año.

1. Lluvia fina, Luis Landero

Aunque la capacidad fabuladora de Luis Landero no ha decaído nunca desde la revelación que supuso Juegos de la edad tardía (1989), hubo un momento en que pareció mostrar síntomas de fatiga: así en El balcón en invierno (2014), que comenzó como ficción y acabó como libro de memorias, espléndido por otra parte. Enseguida volvió Landero a la fabulación pura con La vida negociable (2017), a la que ahora sigue Lluvia fina. Remite esta novela a su fascinante estreno literario. De él proviene alguno de los personajes, que late aquí con otro nombre. Es el caso de Faroni —en realidad, personaje de un personaje—, cuyo trasunto es el padre muerto evocado como un prestidigitador existencial, pues “podía pasar por embajador de la China, por lord inglés, por sultán de la Gran Arabia, por patriarca gitano, por ciego o jorobado, por viejo pordiosero y hasta por dama de alta alcurnia”. Salvado esto, lo demás es de nueva planta, empezando por que la novela tiene la estructura enjuta de un cuento, tensa y sin pacotilla de relleno, y siguiendo por su facultad de atribular al lector como si confluyeran en ella los espíritus de Dostoievski y de Kafka (o, viniéndonos a hoy, de Cristina Fernández Cubas, cuando provoca un relámpago de horror en la grisura cotidiana).

Nada, sin embargo, induce a pensar en esa tribulación si atendemos a su arranque argumental, banal hasta cierto punto: Gabriel, profesor con pujos de filósofo, convoca a su esposa y hermanas a un ágape familiar con motivo del ochenta aniversario de la madre. Esta queda retratada por los recuerdos infantiles de los hijos, nunca concordantes, como una mezcla de furia y de Casandra, profetisa de desgracias futuras, convencida como está de que la alegría trae mala suerte y que, según reza Unamuno en un soneto memorable, “toda vida a la postre es un fracaso”.

Las disensiones familiares frustran la celebración del agasajo, pero bastó que Gabriel sacudiera el avispero para que se activara la máquina del espanto, y la calma de una familia convencional (o sea, moderadamente mal avenida) se viera trastornada hasta desembocar en el desastre. Por las resquebrajaduras de aquella normalidad afloran las malas yerbas, que se enredan entre sí y forman una maraña progresivamente más tupida de resentimientos, sevicias, envidias, malquerencias, rencores. Junto a la madre y Gabriel, que oculta la zafiedad, acaso la maldad, tras las cubiertas de sus libros y su retórica de sofista, las aguas turbias del pasado terminan anegando el presente de los demás: los dimes y diretes, las insidias y frustraciones de las hermanas, Sonia y Andrea; la baba moral del exmarido de la primera, Horacio, un monstruo lúbrico de sonrisa obsequiosa. Cuanto sucede o sucedió lo conocemos por las evocaciones cruzadas de los personajes, que ofrecen versiones distintas de un mismo acontecimiento, con lo que la verdad se escurre por las ranuras de las perspectivas múltiples. Receptora de las confidencias de todos es Aurora, la sensitiva esposa de Gabriel y único personaje noble, que escucha y trata de comprender a cada uno, y por cuyas costuras revienta la catástrofe cuando ya no es capaz de metabolizar lo que le llega.

Estamos ante un relato magistral que muestra lo precario, y al cabo ficticio, de toda estabilidad. Basta escarbar en el pasado, en cualquier pasado, para que asomen su hocico la abyección o la locura. No hay concordia sin secreto ni paraíso sin mentira, parece el desazonante corolario de la novela. El fanatismo de la sinceridad arrastra inexorablemente a la ruina. Esa constatación es más angustiosa que el truculento desenlace: aunque es un final feroz, ya añade poco a la aflicción que se fue instalando en el lector mientras parecía que no sucedía nada. Por Ángel L. Prieto de Paula

2. Los errantes, Olga Tokarczuk. (Traducción de Agata Orzeszek. Anagrama)

Uf. Una rareza tejida con ironía, audacia y enciclopedismo. Un cofre de confesiones autobiográficas, apuntes de historia, anécdotas de viajes, relatos clásicos. Tokarczuk ha creado un gabinete de curiosidades por donde desfilan los maoríes, el viaje del corazón de Chopin de París a Varsovia, la Wikipedia, las compresas, la súplica de Joséphine Soliman para que el emperador de Austria dejase de exhibir el cuerpo de su padre (negro y antiguo alto funcionario del régimen) o la desesperación de Kúnich, que pierde a su esposa y a su hijo en el regreso de las vacaciones. Por este caleidoscopio literario se entrecruzan fragmentos dedicados a la psicología del viaje o a las reliquias que conforman Europa. Tokarczuk viaja y escribe desde la misma barricada: la búsqueda de lo radical y lo auténtico. Por Tereixa Constenla

3. Desierto sonoro, Valeria Luiselli. (Traducción de Daniel Saldaña París y Valeria Luiselli. Sexto Piso)

El desierto y los espejismos entre realidad y ficción. Un viaje en carretera por el sur de Estados Unidos, padre, madre y dos niños. Largas horas y calor, escuchando las conversaciones de los mayores, de esa pareja en proceso de descomposición, en la que asoman esos otros niños, los pequeños migrantes que cruzan la frontera. Hay una historia íntima y familiar, y otra de un narrador desconocido casi como si fuera un reportaje, que se va oyendo hasta que todo converge. Construida con esmero e inteligencia, la forma híbrida y múltiple a la que llega Luiselli no enfría ni resta emoción a la trama, sino que la magnifica, cruzando fronteras narrativas y físicas, demostrando que todo está cerca y lejos, añadiendo capas, ecos y conmovedoras distancias. Por Andrea Aguilar

4. Tiempos recios, Mario Vargas Llosa. (Alfaguara)

La capacidad para apuntar a un objetivo, señalarlo desde distintos ángulos y finalmente elevar el foco hasta sacar la mejor fotografía posible es justamente la que ha exhibido Vargas Llosa en Tiempos recios. El objetivo es a primera vista la intentona democrática del presidente Árbenz en la Guatemala de los cincuenta, pero en realidad, a medida que ese foco se va alzando hasta iluminar el contexto, comprobamos que el objetivo es mucho mayor: es la injerencia de EE UU en la región, la demolición de la soberanía aun antes de nacer y la perversión del poder de la mano de quienes convierten el abuso del mismo en mérito. Por todo ello no es solo un libro, es una huella. Por Berna González Harbour

5. Tiempo de magos, Wolfram Eilenberger. (Traducción de Joaquín Chamorro Mielke. Taurus)

Al final de la Primera Guerra Mundial, en 1919, cuatro filósofos cambiaron la forma en que pensamos y, por lo tanto, la forma en que miramos el mundo. El periodista y filósofo alemán Wolfram Eilenberger construye un libro apasionante sobre estas cuatro figuras —Ludwig Wittgenstein, Walter Benjamin, Martin Heidegger y Ernst Cassirer— y, a la vez, sobre los años veinte en Alemania, un momento de libertad furiosa, pero en el que, a la vez, se estaba fraguando el monstruo del nazismo. Pocas veces un libro de filosofía logra esta difícil mezcla de divulgación y profundidad. Por Guillermo Altares

6. Cambiar de idea, Aixa de la Cruz. (Caballo de Troya)

La ola feminista que ha sacudido la narrativa española de los últimos años tiene en este libro de Aixa de la Cruz (Bilbao, 1988) uno de sus grandes hitos. Narración, memoria y reflexión se aúnan para producir un auto­análisis implacable que responde perfectamente a la cita de la Mala Rodríguez que lo abre (en canal): “Nada puede ser tan malo / como eso que hicimos y nunca recordamos, / como eso que nos hicieron y nunca perdonamos”. Cuando esa necesaria ola empiece a producir —ya hay síntomas— su propio costumbrismo habrá que volver a Cambiar de idea para comprobar que, sin revolución formal, no hay revolución temática que valga. Por J. Rodríguez Marcos

7. La isla de los conejos, Elvira Navarro. (Literatura Random House)

La isla de los conejos es una colección de 11 relatos en la que Elvira Navarro trabaja el género fantástico para mostrarnos la cara siniestra de la realidad, aquello que preferiríamos no ver (la fealdad, lo demencial, lo monstruoso, lo repugnante…). En cada cuento desarrolla situaciones desconcertantes y personajes originales e impredecibles. Recrea, con un estilo riguroso y un lenguaje extremadamente preciso, atmósferas densas y asfixiantes. A pesar del desasosiego que genera la lectura, Navarro deja espacio también para un peculiar sentido del humor (negro, sin duda) y una mirada no exenta de ternura. Por Edurne Portela

8. El sueño de una lengua común, Adrienne Rich. (Traducción de Patricia Gonzalo de Jesús. Sexto Piso)

Los años sesenta encuentran a Adrienne Rich en su plenitud: escribe sus ensayos feministas más sagaces, además de esta obra maestra, traducida con precisión por la poeta Patricia Gonzalo de Jesús. Rich arriesga “una voz que ya no es personal”, sino un plural femenino que desteje la opresiva trama de “nuestras intimidades”. Dignifica lo “concreto y eterno”. Y escribe algunos de los más lúcidos poemas de amor y desamor (de dos mujeres no jóvenes que deben compensar “los años sin conocernos”) del siglo XX. Por Carlos Pardo

9. Emilia Pardo Bazán, Isabel Burdiel. (Taurus)

Que no le intimide este volumen de 750 páginas sobre Emilia Pardo Bazán, pues aquí no hay solo biografía o un hilar sobre obra y época de una de las grandes novelistas del XIX. La inteligente y hermosa letra de Isabel Burdiel alumbra sobre la singular personalidad de la escritora y nos hace recorrer el territorio de sus múltiples ambivalencias. Dice Burdiel: “En el plano largo es un personaje de una pieza. En el plano corto, un rompecabezas”. Y así es, y qué bien nos lo cuenta. Por María José Obiol

10. El colgajo, Philippe Lançon. (Traducción de Juan de Sola. Anagrama)

La cara la tiene pegada al suelo por la sangre; lo percibe, luego no está muerto del todo; empieza, en la dantesca redacción de Charlie Hebdo tras el atentado del 7 de enero de 2015, el proceso de sobrevivir. La reconstrucción de la cara del periodista es también la de su esencia. Mezcla de crónica y memoria, 200 días de hospital y 18 operaciones permiten recoserse a través de recuerdos y vivencias con familiares, policías, enfermeras… Bach y Kafka, olvidados, resucitan. Sí, la escritura (si es envolvente, directa, sincera) aún salva. Por Carles Geli

11. Jardín Gulbenkian, Juan Antonio González Iglesias. (Visor)

En 1997 Juan Antonio González Iglesias publicó su obra maestra —Esto es mi cuerpo— y se consagró como uno de los grandes poetas de la generación de los noventa. Su nuevo libro —más ascético que celebratorio, más cerca del jardín que de la biblioteca o la discoteca— confirma la excelencia de una voz que ha sabido ser moderno —y hasta posmoderno— sin olvidar las enseñanzas del mundo clásico.

12. La única historia, Julian Barnes. (Traducción de Jaime Zulaika. Anagrama)

Dotado de un fino pero eficaz sentido del humor, Julian Barnes (Leicester, 1946) pertenece a una prodigiosa generación de escritores británicos (también aparece en esta lista otro representante, Ian McEwan). Ambientada en los años sesenta, su nueva novela relata la relación entre un hombre de 19 años y una mujer de 48. Barnes reflexiona sobre el amor y el sexo y se muestra, sobre todo, como un sutil y eficaz narrador.

13. Capital e ideología, Thomas Piketty. (Traducción de Daniel Fuentes. Deusto)

El economista francés Thomas Picketty (Clichy, 1971) puso la desigualdad en el centro del debate social con su anterior libro, El capital en el siglo XXI, que se convirtió en un sorprendente best seller mundial. Su siguiente libro, que también supera las mil páginas, ha representado otro aldabonazo en la conciencia occidental y ha logrado muchos más lectores de lo habitual para una obra científica de este tipo.

14. Iluminada, Mary Karr. (Traducción de Regina López Muñoz. Errata Naturae y Periférica)

La tejana Mary Karr (Groves, 1955) revolucionó la escritura autobiográfica con El club de los mentirosos y culminó esa revolución con Iluminada, una historia sobre el matrimonio, la maternidad y el alcoholismo en el que la autora se analiza a sí misma sin perder el sentido del humor aunque a veces pierda la consciencia.

15. Nuestra parte de noche, Mariana Enriquez. (Anagrama)

Mariana Enriquez, argentina de 46 años, demuestra en esta novela, con la que ganó el Premio Herralde, que el género fantástico puede ser el retrato más fiel de una realidad monstruosa.

16. Un corazón demasiado grande, Eider Rodríguez. (Literatura Random House)

Autora clave en la literatura reciente en euskera, Eider Rodríguez (Rentería, 1977) se ha revelado a los lectores en castellano con este libro de relatos en el que lo familiar y lo cotidiano tienen siempre un reverso desasosegante.

17. Mañana tendremos otros nombres, Patricio Pron. (Alfaguara)

La demostración de que una nueva realidad produce tarde o temprano una nueva literatura es esta novela —premio Alfaguara— que cuenta el modo en que una aplicación como Tinder moldea las relaciones amorosas. El tema más viejo del mundo deja de serlo cuando hay por medio un teléfono móvil.

18. Lejos de Kakania, Carlos Pardo. (Periférica)

Kakania era el nombre con el que Robert Musil definía al Imperio Austrohúngaro y es también el espacio que recorren los protagonistas de esta novela, el propio Carlos Pardo (Madrid, 44 años) y su amigo Virgilio. Sorprendente, provocador, divertido, experimental (una parte está escrito en verso y otra en prosa), este libro representa un retrato ácido y a la vez cálido de la amistad y del mundo poético español.

19. Máquinas como yo, Ian McEwan. (Traducción de Jesús Zulaika Goicoechea. Anagrama)

Pocos narradores han tocado tantos y tan diferentes en sus novelas como el británico Ian McEwan (Aldershot, 1948), que ha ido construyendo a lo largo de las décadas que viaja por diferentes décadas y escenarios para construir un profundo relato de la condición humana. Su último libro transcurre en un Londres distópico poblados por seres humanos sintéticos.

20. Recuerdos del futuro, Siri Hustvedt. (Traducción de Aurora Echevarría Pérez. Seix Barral)

Ganadora del premio Princesa de Asturias de las Letras, Siri Hustvedt (Minnesota, 1955) traza en este libro el relato de sus años de formación y de su llegada a Nueva York con un estilo absorbente y reivindicativo.

21. Teatro, Henrik Ibsen. (Traducción de Cristina Gómez-Baggethun. Nórdica)

22. Cuentos completos, Mario Levrero. (Literatura Random House)

23. Terra Alta, Javier Cercas. (Planeta)

24. Hambruna roja, Anne Applebaum. (Traducción de Nerea Arando Sastre. Debate)

25. El naufragio de las civilizaciones, Amin Maalouf. (Traducción de María Teresa Gallego. Alianza)

26. Fin. Mi lucha: 6, Karl Ove Knausgård. (Traducción de Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo. Anagrama)

27. El arte mágico, André Breton. (Traducción de Mauro Armiño. Atalanta)

28. Testamento de juventud, Vera Brittain. (Traducción de Regina López Muñoz. Periférica / Errata Naturae)

29. Cometierra, Dolores Reyes. (Sigilo)

30. Un apartamento en Urano, Paul B. Preciado. (Anagrama)

31. Canto yo y la montaña baila, Irene Solà. (Traducción de Concha Cardeñoso Sáenz de Miera. Anagrama)

32. El negociado del yin y el yang, Eduardo Mendoza. (Seix Barral)

33. Javier Pradera o el poder de la izquierda, Jordi Gracia. (Anagrama)

34. Una odisea, Daniel Mendelsohn. (Traducción de Ramón Buenaventura. Anagrama)

35. España. Un relato de grandeza y odio, José Varela Ortega. (Espasa)

36. Las lealtades, Delphine de Vigan. (Traducción de Javier Albiñana Serraín. Anagrama)

37. La mente de los justos, Jonathan Haidt. (Traducción de Antonio García Maldonado. Deusto)

38. Los testamentos, Margaret Atwood. (Traducción de Eugenia Vázquez Nacarino. Salamandra)

39. Sidi. Un relato de frontera, Arturo Pérez-Reverte. (Alfaguara)

40. El corazón de Inglaterra, Jonathan Coe. (Traducción de Mauricio Bach. Anagrama)

41. Vivir abajo, Gustavo Faverón Patriau. (Candaya)

42. Cuentos completos, Hebe Uhart. (Adriana Hidalgo Editora)

43. Días temibles, A. M. Homes. (Traducción de Andrés Barba. Anagrama)

44. Seguir con el problema, Donna J. Haraway. (Traducción de Helen Torres Consonni)

45. Tus pasos en la escalera, Antonio Muñoz Molina. (Seix Barral)

46. La ladrona de fruta, Peter Handke. (Traducción de Anna Montané. Alianza)

47. La suerte de Omensetter, William H. Gass. (Traducción de Ce Santiago. La Navaja Suiza)

48. Una leve exageración, Adam Zagajewski. (Traducción de Anna Rubió Rodón y Jerzy Sławomirski. Acantilado).

49. La biblioteca en llamas, Susan Orlean. (Traducción de Juan Trejo. Temas de Hoy)

50. Churchill, Andrew Roberts. (Traducción de Tomás Fernández Aúz Crítica)

 

Fuente: https://elpais.com/cultura/2019/12/19/babelia/1576754312_263800.html

 

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Legales pero esclavizadas, la vida de migrantes africanas en los países árabes del Golfo

Redacción: Aurora

En los aeropuertos de Kampala, Nairobi o incluso Accra salen diariamente decenas de vuelos rumbo a Arabia Saudita o Emiratos Árabes Unidos (EAU); en ellos centenares de mujeres embarcan cada año de forma legal hacia un futuro de explotación y abusos que para algunas acaba incluso en la muerte.

No hay números. No hay información, pero se calcula que la fuerza obrera en muchos de los países de la Península Arábiga es más extranjera -procedente sobre todo del este de África y el sudeste asiático- que nativa.

«Se estima que 7,8 millones de los 9,2 millones de habitantes de Emiratos son no nacionales, mientras que el 70 % de la población de Kuwait y el 85 % de la de Qatar son extranjeros», cuenta el periodista ugandés Yasin Kakande en su libro «Estados esclavos: la práctica de la kafala en la región del Golfo Pérsico» (2015).

«El tratamiento hacia los trabajadores extranjeros va en contra de todos los estándares morales, es completamente injusto», explica Kakande justo cuando se celebra hoy el Día Internacional del Migrante.

El proceso para muchas mujeres que trabajan como empleadas del hogar con familias árabes se realiza mediante empresas de reclutamiento, a las que la familia y la mujer pagan por partida doble, y el proceso de migración es legal: llegan con su visa y su autorización para trabajar.

El problema es que cuando aterrizan en Riad, Dubai o Abu Dhabi se les requisa el pasaporte y pasan a depender totalmente de los empleadores.

«En el momento en que la trabajadora ugandesa ha llegado a Arabia Saudita -ejemplifica Kakande-, el empleador saudita ha pagado tanto por esta mujer que la mira como si fuera un activo en el que ha invertido mucho».

Si ella quiere salir de ese trabajo o volver a su país, tendrá que pagar un precio alto a sus empleadores, convertidos así en sus dueños.

UN SISTEMA DE ESCLAVITUD INSTITUCIONALIZADO

En los países del Golfo Pérsico, y en otros como Jordania o incluso el Líbano, el sistema de inmigración se denomina «kafala», que en la cultura árabe es una forma de «cuidar al visitante», pero que con la mano de obra de países más pobres se ha convertido en un sistema de esclavitud.

«El sistema de kafala hace que tu empleador saudita sea un pequeño dios que toma todas las decisiones por ti; es un sistema de explotación que se ha cebado con los pobres que acuden a trabajar allí», señala Kakande.

Él llegó como un emigrante más a Emiratos, encontró trabajo como periodista y documentó, de espaldas a una prensa que no quería contar estas historias, los miles de casos de abusos y explotación contra migrantes. Le costó la deportación.

En Dubai, por ejemplo, conoció a Harriet, una amiga de una compañera suya de la infancia, que trabajaba como limpiadora para una compañía aérea.

Harriet era graduada universitaria en Ciencias Sociales, pero al no encontrar trabajo en Uganda, decidió acudir a una empresa de empleo que, por 600 dólares, le consiguió el vuelo y la visa para EAU.

Las condiciones insalubres de trabajo le habían provocado ronchas en la piel y la compañía decidió llevarle al hospital; lo que le costó una reducción del salario de los 215 dólares que cobraba a 54 dólares. El coste de vida en uno de los países más ricos del mundo hace «matemáticamente imposible» que una mujer pueda vivir así.

La «feminización de la migración» hace que «las mujeres estén en una posición mucho más difícil que los hombres», como apunta el director regional para África del Este y Cuerno de África de la Organización Internacional de Migraciones (OIM), Mohammed Abdiker.

Pero en estos países también hay cientos de obreros que pasan interminables horas trabajando al sol, por ejemplo, en las obras de preparación del Mundial de Fútbol de Qatar de 2022.

Varios organismos de derechos humanos han denunciado las altas tasas de suicidios, accidentes laborales y muertes repentinas de estas personas, pero los países árabes no dan cifras oficiales.

En 2017, un informe de un comité parlamentario de Uganda revelaba que en ese año 50 ugandeses habían muerto solo en EAU, de los cuales 35 habían sido suicidios.

«Imagina la clase de desesperación que conduce a una persona al suicidio», lamenta Kakande, quien ha documentado algunos casos en que el Gobierno y las familias han encubierto asesinatos de empleadas del hogar como si fueran suicidios.

«Hay una conspiración entre las personas que tienen el poder y el Gobierno de Arabia Saudita para silenciar estos casos de abusos», apunta el periodista ugandés.

UN DEBATE MIGRATORIO SESGADO

A estas trabajadoras y trabajadores que llegan de forma legal a los países del golfo Pérsico, se suman decenas de miles que cruzan el golfo de Adén, desde Yibuti y Somalia, cada año de forma ilegal y atravesando Yemen para intentar conseguir un trabajo allí.

La OIM estimó que el año pasado 150.000 migrantes, sobre todo etíopes, atravesaron el mar Rojo rumbo a Arabia Saudita, donde casi a diario sale un avión para repatriar a trabajadores ilegales.

«Es un círculo vicioso: Arabia Saudita los deporta y al día siguiente ya hay más que van rumbo allí», explica Abdiker, quien no cree que la migración se vaya a parar hasta que no se reúnan las condiciones económicas idóneas en sus países de origen.

La investigadora keniana de Human Rights Watch (HRW) Agnes Odhiambo coincide: «Vivimos en un mundo global -afirma-, la gente quiere moverse y es muy difícil decir que vas a conseguir detener a la gente porque siempre van a encontrar la forma de moverse. Es una completa pérdida de tiempo».

La migración se ha colado en todos los foros de debate, telediarios y campañas electorales del mundo. El problema es que es un debate sesgado, considera Kakande.

«Las historias de migración están siendo contadas por gente que nunca ha migrado, que no saben lo que es ser migrante», critica el periodista ugandés, «las explicaciones al debate global de la migración se realizan de forma unilateral, son todas parciales».

Fuente: http://www.aurora-israel.co.il/legales-pero-esclavizadas-la-vida-de-migrantes-africanas-en-los-paises-arabes-del-golfo

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Mariela Castro Espín: “El reto más difícil del socialismo es transformar las subjetividades”

Redacción: CLACSO

En una nueva edición de los Diálogos que presenta la Secretaria Ejecutiva de CLACSO, Karina Batthyány fue recibida en La Habana por Mariela Castro Espín, Directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) y diputada de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba.

Hija de Vilma Espín y de Raúl Castro, Mariela hizo un repaso de las luchas feministas en Cuba en el marco del proceso que llevó al triunfo revolucionario el 1 de enero de 1959, resaltando la acción de la Federación de Mujeres Cubanas. Y sostuvo: “El reto más difícil del socialismo es la transformación de las subjetividades, es generar ese sujeto político nuevo que va a ser capaz de generar los cambios de la sociedad”.

El encuentro se dio en el marco de la presencia de CLACSO EN La Habana para cerrar los festejos por los 60 años de la Revolución Cubana.

A lo largo de la charla, Karina Batthyány puntualizó la importancia de que el CENESEX sea un Centro Miembro de CLACSO, destacó el trabajo que hacen en la isla caribeña en el tema de los derechos sexuales y reproductivos y sintetizó, retomando las palabras de su interlocutora, que “las transformaciones en la subjetividad, en definitiva, significa recuperar la vieja consigna que tenemos las feministas de ‘Lo personal es político’ y trasladar el énfasis justamente a la politización de la vida cotidiana”.

Fuente: https://www.clacso.org/el-reto-mas-dificil-del-socialismo-es-transformar-las-subjetividades/

 

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Perú: Exigen dar prioridad a la infancia en agenda de 2020

Redacción: Perú 21

A fin de atender rápidamente los problemas que afectan a los niños y niñas en nuestro país –tales como la anemia, la desnutrición crónica, la falta de agua y desagüe en las viviendas, entre otros–, la organización Inversión en la Infancia planteó al Ejecutivo la urgente necesidad de crear “una agenda de gobernabilidad por la infancia en el Perú”.

Durante una conferencia de prensa realizada ayer, miembros del citado colectivo civil, entre ellos el sacerdote Gastón Garatea, el ex premier Salomón Lerner, la educadora Gloria Helfer y el antropólogo Carlos Aramburú, hicieron un llamado a las autoridades para revertir las cifras de estos problemas sociales.

“La mayoría de los niños está viviendo una situación de mala calidad humana. Desde hace unos 30 años tenemos un 43% de niños con anemia. Queremos reducir esa cifra al 19% para 2021, ¿cómo? Hay que poner ese tema en agenda”, expresó Garatea.

Por su parte, Aramburú sostuvo que para lograr acortar estas brechas es indispensable la descentralización de los programas sociales que proporciona el Estado.

Agregó que si bien “el 80% de funcionarios cambia en cada proceso electoral, esto no debería detener las políticas del gobierno a favor de las poblaciones más vulnerables”.

LLAMADO DE ATENCIÓN

Al respecto, el secretario técnico de Inversión en la Infancia, Salvador Herencia, indicó que solucionar estos problemas a tiempo podría ayudar a erradicar la pobreza.

“Tener niños sanos, que cuenten con agua en sus casas, que tengan luz, que no sean violentados. Niños que puedan estudiar porque no padecen anemia. Todo eso suma para erradicar este flagelo”, explicó.

Dijo que para lograr este objetivo, la Presidencia del Consejo de Ministros debería crear una autoridad que vele por los menores de edad a nivel nacional. “Los programas sociales están divididos en siete ministerios. Necesitamos una autoridad que los regule articuladamente”, manifestó.

Asimismo, refirió que la agenda de gobernabilidad que proponen debe ejecutarse en plazos establecidos.

SABÍA QUE

-Según cifras del INEI, en el Perú hay 700 mil niños menores de 3 años con anemia y más de 300 mil niños menores de 5 años con desnutrición crónica.

– Inversión en la Infancia se creó en 2008 y plantea la inversión en la primera infancia como un factor clave para erradicar la pobreza.

Fuente: https://peru21.pe/lima/exigen-dar-prioridad-a-la-infancia-en-agenda-de-2020-noticia/

 

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10 aplicaciones para que estudie durante 2020… ¡y gratis!

Redacción: Pulzo

Las plataformas ayudarán a los usuarios a aprender y reforzar diferentes contenidos sin tener que gastar dinero o desplazarse de su hogar, informó Mashable.

Headspace es una plataforma que le enseña hábitos de meditación para estar más tranquilo, mejorar la atención y concentración. La ‘app’ ofrece ejercicios para todas las necesidades de los usuarios que son dirigidos por un entrenador que los motiva a transformar sus vidas.

Si lo que busca es una aplicación para aprender a dibujar, Sketch AR lo ayuda durante todo el proceso. La herramienta brinda lecciones y consejos para que aprenda a plasmar perfectamente figuras, partes del cuerpo, animales, entre otros, mencionó Mashable.

La plataforma que lo ayuda a aprender un idioma sin tener que gastar su dinero en un curso es Duolingo, que ofrece más de 26 idiomas por medio de un método interactivo en el que las personas aprenden jugando y pasando niveles. Lo mejor es que existen lenguajes ficticios, como Klingon de Star Trek y ‘High Valyrian’ de ‘Game of Thrones’, apuntó el medio.

Fuente: https://www.pulzo.com/tecnologia/aplicaciones-para-estudiar-gratis-PP818648

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Desequilibrio de género: La educación universitaria en Japón sigue siendo dominada por los hombres

Redacción: Clarín

Desde hace dos décadas que la proporción de mujeres en la Universidad de Tokio es tan solo el 20%.

Desde temprana edad, Satomi Hayashi estudiaba duro y sobresalía académicamente. Simplemente parecía natural que siguiera los pasos de su padre y asistiera a la Universidad de Tokio, la institución más prestigiosa de Japón.

Tan pronto como fue admitida, sus amigas le advirtieron que estaba arruinando sus perspectivas matrimoniales. Le decían que los hombres se sentirían intimidados por un título de Todai, como es conocida en Japón esa universidad.

Cuando llegó hace tres años, menos de uno de cada cinco estudiantes de la universidad era mujer.

La escasez de mujeres en Todai es una consecuencia de la muy arraigada desigualdad de género en Japón, donde no se espera aún que las mujeres logren tanto como los hombres y a veces se abstienen de las oportunidades educativas.

El Primer Ministro Shinzo Abe promueve una agenda de empoderamiento femenino, presumiendo que la tasa de participación de la fuerza laboral de Japón entre mujeres supera incluso a la de Estados Unidos. No obstante, pocas mujeres llegan a cargos directivos o a los más altos niveles de gobierno.

La desconexión se inicia en la escuela. Aunque las mujeres conforman casi la mitad de la población estudiantil universitaria del país, las universidades más antiguas y prestigiosas reflejan —y magnifican— un deslucido récord en elevar a las mujeres a los rincones más poderosos de la sociedad.

Durante casi dos décadas, la matrícula de mujeres en la Universidad de Tokio ha rondado el 20 por ciento, una disparidad que se extiende por muchas de las principales universidades japonesas. Están rezagadas de otras instituciones selectas de Asia.

En Todai, “uno puede notar de inmediato que hay algo completamente desbalanceado”, dijo Hayashi, que estudia una licenciatura en literatura. “Como las mujeres componen la mitad de la sociedad, hay algo extraño en que una universidad tenga sólo un 20 por ciento de mujeres”.

Al dirigirse este año a los estudiantes de primer ingreso en Todai, Chizuko Ueno, profesora retirada de estudios de género, sugirió que el desbalance era un síntoma de desigualdad que se extendía más allá de la educación superior.

“Incluso antes de que los estudiantes entren a la universidad, ya hay un sexismo oculto”, señaló Ueno. “Desafortunadamente, la Universidad de Tokio es un ejemplo de esto”.

Su sentir tocó una fibra. En Twitter, estudiantes varones se quejaron de ser objetos de crítica. “¿Por qué no nos celebra a nosotros, los estudiantes varones?”, escribió uno. Otro lo llamó “propaganda feminista”.

Ueno se refirió a un escándalo que expuso la discriminación deliberada en la Universidad Médica de Tokio, donde directivos reconocieron haber ocultado durante años los resultados de exámenes de admisión de solicitantes femeninas.

Los administradores querían limitar la proporción de mujeres al 30 por ciento, afirmando que era probable que las doctoras dejaran de trabajar tras casarse o tener hijos. Un año después de que se revelara el escándalo, las mujeres aprobaron a una tasa mayor que los hombres.

No hay evidencia de que la Universidad de Tokio manipule los resultados de exámenes. Más bien, dicen funcionarios, las admisiones de las mujeres son acordes a la cantidad de solicitantes.

“Simplemente somos como las tiendas que no tienen suficientes clientes”, dijo Akiko Kumada, una de las pocas profesoras de ingeniería en Todai. “En este momento, no estamos recibiendo suficientes clientas”.

Kumada tiene unas cuantas teorías. A las chicas, dijo, repetidamente les meten la idea de que el logro académico no es femenino. Algunas mujeres, añadió, podrían tener miedo de que un título de Todai inevitablemente lleve a una carrera de altos vuelos en una cultura de trabajo brutal. Una egresada se suicidó tras contarles a sus amigas que había soportado acoso y horarios agotadores en una agencia de publicidad.

Firmemente tradicional, Todai recluta de entre las mismas secundarias año tras año. Más de una cuarta parte de los estudiantes que se inscribieron en 2019 provenían de sólo 10 secundarias, siete de las cuales son exclusivas para varones.

“Los padres realmente esperan mucho de los hijos varones y quieren que sus muchachos se desempeñen al máximo nivel y aspiren a lo más alto posible”, dijo Hiroshi Ono, director de la Secundaria de la Universidad Tokyo Gakugei, que envió a 45 estudiantes a Todai este año, incluyendo 11 mujeres.

Los padres, añadió Ono, “se sienten mal por presionar a sus hijas a trabajar igual de duro —creen que sería mejor que se casaran y fueran amas de casa”.

Fuente: https://www.clarin.com/new-york-times-international-weekly/educacion-universitaria-japon-sigue-dominada-hombres_0_wauVIbEw.html

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Los 10 mejores libros de temática LGTB del 2019

Redacción: Dos Manzanas

No puede decirse que el 2019 haya sido un gran año para la comunidad LGTBIQ+, que ha temido por los derechos conseguidos por primera vez en años, pero sí lo ha sido para la literatura de temática no heteronormativa, que nuevamente ha servido tanto de refugio de una realidad no siempre alentadora como de visibilización de verdades alternativas al heteropatriarcado. Como ya hice en 201520162017 y 2018, os dejo con los mejores libros que han visto la luz en España a lo largo de estos 12 meses, confiando en que convirtáis alguno de ellos en el perfecto regalo navideño.

10. La pluma y el Oeste, de Fernando Garín (Amazon). Esta obra pionera repasa la historia del western centrándose en creadores y movimientos que, directa o indirectamente, le dieron un refrescante toque gay. Respaldándose en una rica y muy estudiada bibliografía, el zaragozano Fernando Garín repasa un sinfín de títulos, ofreciendo una nueva mirada a los clásicos pero invitándonos también a descubrir obras que, quizá por adelantarse a su tiempo, pasaron desapercibidas en su día. Todo ello sirve además de excusa para explorar tanto la historia del cine como la del movimiento LGTB, de forma que incluso aquellos para nada interesados en el western tienen motivos de sobra para acercarse a un libro cuya lectura merece ser pausada para ir visionando las películas citadas sobre la marcha y poder así forjarse una opinión propia. No se busca reinterpretar la historia, sino profundizar en ella para recordarnos lo presente que ha estado siempre nuestra comunidad incluso cuando se ha insistido en relegarla a la oscuridad. Y aunque, en su apuesta por la objetividad, se resiste a hacerlo notar, el autor parece así reconciliarse con un género cuyos valores tradicionales se antojan opuestos a su propia identidad. Además de ser fascinante, La pluma y el Oeste hace justicia y nos insta a educar la mirada para ir más allá de lo que vemos.

09. Un hombre de verdad (Amateur: A True Story About What Makes a Man, 2018), de Thomas Page McBee (Temas de Hoy). Thomas Page McBee fue el primer boxeador trans en combatir en el Madison Square Garden, pero este libro no va de eso. McBee nació con lo que la sociedad entiende como cuerpo de mujer pero siempre se supo hombre; tras operarse a los treinta años, entendió que el mundo no volvería a ser igual, porque ser percibido como varón en un mundo sexista lo cambia todo. De eso trata este libro: de qué se espera de nosotros y qué esperamos nosotros en función de nuestro género, de cómo la sociedad sigue siendo machista y tránsfoba pero hay siempre lugar para la rebeldía y la esperanza. Un hombre de verdad es el relato en primerísima persona de esa transición, estudiada en torno a la decisión de McBee de inscribirse en un gimnasio de boxeo para entender la masculinidad desde esa violencia que tanto parece caracterizarla. Es un amateur, como reza el título original, en prácticamente todo lo que se propone, pero asume los retos con valentía y humildad, buscando en todo momento reivindicar la fragilidad frente a los dañinos estereotipos de la virilidad. Muy interesante, como viaje de aceptación y como acercamiento al alma de un hombre trans, uno de los miembros más olvidados del espectro LGTBIQ+.

08. Nido de pájaros, de Luis Maura (Dos Bigotes). Con motivo del nacimiento de su sobrino, Mateo regresa al pequeño pueblo manchego en el que se crio, o sea, al pasado. Allí se reencuentra con una familia donde siempre se ha sentido la oveja negra, así como con una vieja amiga, casi tan rara como él, y un antiguo amor que, en realidad, nunca fue tal cosa. A través de una primera persona colmada de fuerza y verdad, el dramaturgo y actor Luis Maura habla con sarcasmo, pero también ternura hogareña, de la homofobia: la de los rincones marginados, aún muy fuerte, y la que, nos guste o no, aún llevamos casi todos dentro del corazón. Nido de pájaros, que debe su título a ese cruel sentimiento de soledad que otorgan los árboles genealógicos a los solteros, es una obra pequeñita y sencilla que, pese a no abordar temas intransitados, conquista desde el principio por su sensibilidad y su exquisito uso de la palabra, instándonos a liberarnos del absurdo miedo al qué dirán.

07. Cuerpos malditos, de Lucía Baskaran (Temas de Hoy). Hace ya más de un año que Alicia perdió a su prometido en un accidente inquietantemente poético, pero ella es incapaz de rehacer su vida. Un nuevo amor, que no es otro que el hermano del primero; la reaparición de su mejor amiga, con quien siempre ha tenido una relación externa a las fronteras de la amistad, y el fantasma de una madre ausente marcan un periodo de luto durante el que la atormentada pero nunca victimizada protagonista rebusca el pasado en busca de respuestas que ha dejado de esperar del presente. La guipuzcoana Lucía Baskaran, que con sólo 27 años triunfó con la muy feminista Partir (2016), vuelve a recurrir a una primera persona valiente y descarnada para generar otra heroína atípica y maravillosa con la que es imposible no empatizar. Cuerpos malditos explora los efectos de la pérdida y los motivos de la infelicidad, ahondando en una educación social fallida marcada por la imposibilidad de entenderse.

06. El caso Sparsholt (The Sparsholt Affair, 2017), de Alan Hollinghurst (Anagrama). En octubre de 1940, el apuesto David Sparsholt llega a la elitista universidad de Oxford. Aunque no pertenece a la clase alta, traba amistad con un grupo de jóvenes de posición más elevada que han montado un club literario en un ambiente de cultura, fraternidad y deseo que contrasta con un Londres atormentado por los bombardeos alemanes. Ese es sólo el principio de la monumental El caso Sparsholt, que recorre varias décadas de vida británica a través de tres generaciones y un sinfín de ambientes y personajes. El londinense Alan Hollinghurst, autor de la icónica novela gay La biblioteca de la piscina (1988), vuelve a dar perfecto uso a sus extraordinarias dotes literarias, componiendo un fascinante retrato de la sociedad británica a la par que una bella reflexión sobre el paso del tiempo.

05. Malaherba, de Manuel Jabois (Alfaguara). «Bien sabe Dios que es más peligrosa la pena que el odio, porque el odio puede destruir lo que odias, pero la pena lo destruye todo», dice en un momento el protagonista de Malaherba, quien rememora una infancia marcada por los descubrimientos: el de la propia homosexualidad y el de un padre sumido en la oscuridad. El periodista gallego Manuel Jabois escribe con ímpetu pero también con sutileza, logrando introducirnos detalladamente en la mente de un niño sin apartarse de un presente colmado de un poderoso sentimiento nostálgico. Como Tamburino sólo tiene 10 años, resulta encantador descubrir su perspectiva de un primer amor que parece estar prohibido pero que él no hace sino vivir con plena naturalidad, así como su incapacidad para comprender el universo de drogadicción que lo rodea, el cual ha destruido más de una familia sin que nadie puede hacer nada por impedirlo. Centrado hasta ahora en la estricta realidad, como prueba Manu (2013), sobre su propio hijo, o Nos vemos en esta vida o en la otra (2016), largo trabajo sobre el 11-M, Jabois ha dado el salto a la ficción pero la realidad lo persigue. Y, claro, siempre lo hará, que no es reportero por casualidad.

04. Un apartamento en Urano, de Paul B. Preciado (Anagrama). Urano, el planeta más frío del sistema solar y el dios castrado de la mitología griega, da nombre al uranismo, concepto forjado por Karl-Heinrich Ullrichs, el primer activista sexual europeo, para definir el «tercer sexo» allá por 1864. Paul B. Preciado, que nació como Beatriz, sueña con un apartamento en Urano donde vivir fuera de las relaciones de poder y de las taxonomías sexuales, de género y raciales que la modernidad ha inventado. «No soy un hombre. No soy una mujer. No soy heterosexual. No soy homosexual. Soy un disidente del sistema sexo-género. Soy la multiplicidad del cosmos encerrada en un régimen epistemológico y político binario, gritando delante de ustedes. Soy un uranista en los confines del capitalismo tecnocientífico», dice como introducción a un libro fascinante en torno a las mutaciones fisiológicas, ideológicas y sociales, donde se analiza, claro, la condición trans, pero también temas tan diversos como el procés catalán, el zapatismo en México, la crisis griega, la América de Trump, las nuevas formas de violencia masculina, la apropiación tecnológica del útero, la figura de Assange, el trabajo sexual, el acoso escolar o el papel de la cultura como motor de la revolución. Transgresor hasta decir basta, Un apartamento en Urano busca liberarnos para siempre de las ataduras sociales.

03. Señoras que se empotraron hace mucho, de Cristina Domenech (Plan B). La malagueña Cristina Domenech creció, como tantos integrantes de la comunidad LGTB, en un mundo donde las personas como ella no parecían existir. Ávida de referentes, investigó minuciosamente en busca de historias de amor y deseo entre mujeres y, para su sorpresa, confirmó que siempre habían estado ahí sin que nadie se las contara. Un día decidió compartir sus hallazgos en Twitter y en cuanto se quiso dar cuenta tenía miles de seguidores pidiéndole más. Genialmente editado por Plan B, Señoras que se empotraron hace mucho es tanto una recopilación de esas historias como una profundización en ellas, desde la aventurera Mademoiselle de Maupin (1670-1707) hasta la reivindicativa Frieda Belinfante (1904-1995), sin dejar nunca de ser fiel a las fuentes históricas aun cuando estas son a menudo frustrantes a raíz del empeño por esconderlas. Estamos por tanto ante una colección de relatos de inmenso valor documental, pero, por si eso no fuera suficientemente atractivo, todos y cada uno de ellos, por trágicos que sean, están narrados desde un humor absolutamente genial que logra ser reivindicativo y punzante sin faltar al respeto a nadie. Este ¿ensayo? es, de hecho, y tal y como promete el título, el libro más divertido del año.

02. El hombre de hojalata (Tin Man, 2017), de Sarah Winman (Dos Bigotes). Esta pequeña gran novela es, como reza su contraportada, «casi una historia de amor». Casi, porque lo es y no lo es, porque que lo sea o no depende en realidad de los ojos del lector. Ellis y Michael tienen doce años cuando se convierten en amigos inseparables y, durante mucho tiempo, lo hacen todo juntos. Una década más tarde, sin embargo, sus caminos se separan, pero sus almas estarán por siempre unidas. La escritora y actriz británica Sarah Winman, que ya con su primera novela, Cuando Dios era un conejo (2011), fue multipremiada, narra con una sensibilidad que abruma, penetrando los corazones de sus dos protagonistas y llegando así al del lector. Esta obra es conmovedora, acogedora y, además, sumamente estilosa sin necesidad de artificio alguno. Inolvidable.

01. Less (Less: A Novel, 2017), de Andrew Sean Greer (Alianza Editorial). El genial protagonista de Less es un maniático y relativamente fracasado escritor que, a punto de cumplir los cincuenta, decide aceptar una serie de encuentros literarios internacionales con tal de tener una excusa para evitar la boda de su expareja. Andrew Sean Greener se alzó con el Premio Pulitzer por esta divertida huida de los problemas con la que tantos, en especial tantos hombres homosexuales, se sentirán fuertemente identificados. Divertida y vibrante, su escritura saca máximo partido de la narración en tercera persona y en presente, arrastrándonos al corazón de la acción y, por ende, al de México, Italia, Alemania, Marruecos y Japón, lugares retratados desde la mezcla de fascinación y despiste de todo turista accidentado. Less constituye un nuevo triunfo en la carrera de este autor de Washington afincado en San Francisco, hijo de científicos, al que debemos también The Path of Minor Planets: A Novel (2001) Las confesiones de Max Tivoli (2004), Historias de un matrimonio (2008) y The Impossible Lives of Greta Wells (2013). Es una novela sobre la crisis existencial que insta a reírse de las preocupaciones y los desastres, confortando al lector desde una deliciosa ironía.

  • Premio Apolo al mejor libro LGTB español del 2019:

Señoras que se empotraron hace mucho, de Cristina Domenech

  • Premio Apolo al mejor libro LGTB internacional del 2019:

Less, de Andrew Sean Greer

Espero que hayáis disfrutado de este repaso a la mejor literatura LGTBIQ+ publicada en España a lo largo y ancho del 2019 (las fechas entre paréntesis corresponden al año de publicación original en el país de origen). Este ya tradicional artículo siempre es un éxito, ¡así que espero no toparme con una excepción! Gracias a todos, leed cuanto podáis y disfrutad del cambio de año!

Fuente: https://www.dosmanzanas.com/2019/12/los-10-mejores-libros-de-tematica-lgtb-del-2019.html

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