Los ticos entre 11 y 22 años consumen medicamentos opioides para drogarse, revela hoy la V Encuesta Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas en Población de Educación Secundaria, del Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA).
El estudio incluyó siete mil 71 estudiantes de 60 colegios técnicos y académicos de todo el país y entre sus resultados más relevantes están que un 9,6 por ciento respondió que consumió ese tipo de medicamento en los anteriores 30 días, y un 6,3 por ciento lo usó también en ese lapso, pero sin prescripción médica.
De acuerdo con el IAFA, esos porcentajes superan los correspondientes a los medicamentos estimulantes y a los tranquilizante, ya consultados en encuestas anteriores.
El IAFA precisa que los opioides son una clase de sustancia que incluyen la droga ilegal heroína, los opioides sintéticos (como el fentanilo) y ciertos analgésicos que están disponibles legalmente con prescripción médica, como la oxicodona, la hidrocodona, la codeína, la morfina y muchos otros.
Refiere que estas drogas se relacionan químicamente e interactúan con los receptores de opioides en las células nerviosas del cuerpo y del cerebro.
Los analgésicos opioides por lo general son seguros cuando se toman por un período de tiempo corto y siguiendo las indicaciones del médico, pero como además de calmar el dolor generan euforia, a veces se los utiliza en forma inapropiada, es decir, se toman en forma diferente a la indicada, o en mayores dosis o sin la receta de un médico, señala.
Pero, prosigue, aún el consumo regular puede llevar a la dependencia, y si se los usa en forma inapropiada, los analgésicos opioides pueden llevar a situaciones de sobredosis y causar la muerte. Entre los más comunes en Costa Rica, el IAFA menciona paracetamol con codeína, tramadol y codeína.
Consultado al respecto, el especialista del Centro de Atención Integral sobre Drogas para Personas Menores de Edad de IAFA Eddy Marchena, indicó que el aumento en el consumo de estos medicamentos sin prescripción médica podría obedecer a la disponibilidad del producto (incluyendo el mercado negro); la poca información sobre las consecuencias de consumo; por curiosidad y la poca supervisión de los padres y/o encargados.
China construirá alrededor de 20 nuevas zonas piloto de desarrollo innovador de inteligencia artificial (IA) para 2023, indica una directriz de trabajo reciente emitida por el Ministerio de Ciencia y Tecnología.
La directriz revela que las zonas piloto promoverán la integración profunda de la IA y el desarrollo socioeconómico, además de mejorar la capacidad y el nivel de innovación de la IA.
Las zonas piloto tienen como objetivo construir modelos de desarrollo innovador de IA de nueva generación y proporcionar una referencia para el sector.
Las ciudades que soliciten ser zonas piloto de IA deberán tener abundantes recursos en ciencia y educación, base e infraestructura industriales sólidas y medidas de apoyo claras.
Dinamitar por dentro la institución sagrada de la familia. Despedazarla en trozos de perversión, encierro, secretos, cicatrices.
Eso es lo que hace María Fernanda Ampuero (Guayaquil, 1976) en su brillante debut en la ficción, el volumen de relatos «Pelea de gallos», que fue destacado por el The New York Times entre lo mejor de 2018.
«Mi ideal es que sea considerado un libro de terror, el género que mejor puede contar que estamos durante 18 o 20 años a merced de estas personas —la familia—, que a su vez estuvieron a merced de otras», dice. En una especie de cautiverio feroz.
Después de casi dos décadas fuera de Ecuador, pasando por Buenos Aires y Madrid, Ampuero acaba de volver a su país con una misión grande: dirigir el Plan Nacional del Libro y la Lectura, para llevar los libros a quienes piensa que más lo necesitan.
«Fui una niña salvada por la literatura; de la soledad, del ostracismo, del sentirme freaky y rara. Me gustaría acercarla a otros niños que se sientan así», explica.
También autora de los libros de crónicas «Permiso de residencia» y «Lo que aprendí en la peluquería», María Fernanda Ampuero participará en los diálogos del Hay Festival de Querétaro con su escritura implacable y hermosa.
BBC Mundo conversó con ella antes del festival.
Derechos de autor de la imagenDIANA MASSISImage captionPortada de «Pelea de gallos», de María Fernanda Ampuero.
«Pelea de gallos» son 12 historias de familia: un padre que permite que su hija sea abusada, una madre que castiga, un hermano que tortura… ¿Cuánto hay de ti en este libro?
Soy de una familia de clase media ecuatoriana convencional: papá trabajando, mamá en casa, dos hermanos. Desde afuera, una familia bastante modélica, pero yo creo que todas las casas son embrujadas.
Cuando tus padres no piensan en que eres un ser humano que está observando el mundo, necesitando una palabra de aliento, un consuelo o simplemente que te dirijan la mirada, estás como secuestrada, porque tienes que vivir con ellos.
Como en el síndrome de Estocolmo, los quieres ¡y quieres que te quieran! Y, tal vez, es peor querer que te quieran que querer.
¿Te refieres a desear el amor de los padres?
El sentimiento más autodestructivo es querer que tus padres te quieran. Aunque no sean abusadores, ni violentos, ni te castiguen, sino todo lo contrario, te den comida en la mesa y te lleven a un colegio.
Ellos tienen a un ser que está todo el tiempo mirando, diciendo quiéreme, dime que soy importante, lo mejor que te ha pasado en la vida, es un poco de Frankenstein: el monstruo del doctor, ese hijo que le dice «¡acéptame! ¿por qué no me aceptas si tú me hiciste?».
Me parece que hay una cosa monstruosa en la relación entre padres e hijos.
Derechos de autor de la imagenGUILLERMO MORÁNImage caption¿Qué mejor lugar que un palenque para hablar de «Pelea de gallos»?
Parece ser la voz de una niña la que habla en la mayoría de los cuentos. ¿Por qué eliges esa mirada?
Es la niña que no se siente del todo aceptada, que experimenta cosas extrañas que la hacen sentir como monstruosa y a la que le enseñaron que el único valor que tenía una mujer era su hermosura.
Está esa sensación de fragilidad absoluta que tienes en la infancia, cuando se está formando tu autoestima, lo que vas a ser en el futuro. Es tan fácil destruir esa espina dorsal que aún es elástica.
Narra ese momento en la niñez en el que ibas a ser más feliz, sana, coherente, amorosa, empática, y algo o alguien torció ese camino, y para mí eso es la pérdida de la inocencia. Pero creo que es algo evitable. Por eso hay muchas cosas en el libro que son como ¡mira lo que les estás haciendo a los niños!
En «Subasta«, el aclamado cuento que abre el libro, cuando la hija mostraba debilidad frente al horror de las peleas de gallos, su padre le decía «mujercita». ¿Lo escuchaste muchas veces?
Tuve un debate con un grupo de lectura, porque ellos atacaban al padre, y para mí, dentro de su ignorancia o condición de padre soltero, la única manera de salvar a su hija era diciéndole que dejara de ser lo que ella era, que se endureciera.
Por eso la niña se da cuenta de que el asco es lo único que la va a salvar de que la violen —y cubre su cuerpo con las vísceras de los gallos muertos—.
A mí me decían lo contrario, que fuera más mujercita: siéntate bien, no seas respondona, anda limpia, no seas machona.
Ensalzar la femineidad como lo único a lo que tenemos que aspirar las mujeres, así fui criada. Lo contrario de esa niña, pero ella se salva y muchas de nosotras no.
En el cuento «Nam«, cuando la niña protagonista habla de la no aceptación, dice «lo mío es lo de siempre: gorda, morena, con lentes, peluda, rara». ¿Por qué esos adjetivos?
Básicamente me definen. Es como me consideré toda la vida y es bien doloroso.
Por eso te hablaba de una familia con abuelos, tías, comidas los domingos, supuestamente normal, pero con una cantidad de violencia no física incalculable.
Que le digas a una niña de 8 años «¡Ay mijita qué gorda que está!», «¡Ay qué pena, con lo linda que es de cara!», «¡Como tuviera el pelo de su mamá!»… Toda esa mierda destruye a los niños.
Las sobremesas destruyen a los niños. Crecí pensando que si fuese delgada mis padres me querrían más.
Tengo 43 años y cada vez que voy a Ecuador, pienso: «Estoy muy gorda. Mi mamá se va a sentir decepcionada». ¡Hasta el día de hoy!
A veces hablo con mis amigos, y les digo: «¡Que he salido en el New York Times! ¡No me jodas que porque tengo cinco libras para arriba, mi mamá no me va a querer tanto!».
Derechos de autor de la imagenISABEL WAGEMANNImage caption«Crecí pensando que si fuese delgada mis padres me querrían más», admite Ampuero.
¿Te ha causado mucho sufrimiento?
Ahora va a salir en España un libro que se llama «Tranquilas», una antología de lo que vivimos las mujeres en el espacio privado y en el público, historias en primera persona.
Ahí narro algo que nunca había contado claramente: una violación.
No la denuncié porque era una persona con la que había quedado y la cosa se puso violenta. No pude hacer nada, el tipo era enorme y básicamente me violó.
¿Cuál fue mi primer pensamiento cuando me levanté de la cama y fui al baño? ¿Debo ir a la policía a denunciar o qué ganas de matarlo? No, lo que pensé fue, claro, como soy tan gorda, se sintió decepcionado y tenía que castigarme. No le resulté atractiva cuando me desnudó. Lógicamente tenía que hacerme daño.
Yo me acuerdo, y mira que llevo años en el feminismo y eso hace un contrapeso brutal en ese pensamiento, pero no es una cosa de sicópata mía, es algo que piensan muchas mujeres: «no lo dejo aunque me haya roto el brazo y la quijada porque ¿quién más me va a querer?».
Está tan arraigado en nuestro espíritu y condición, que somos nuestro primer enemigo. Por eso la frase del cuento «Nam» es clave.
Cuando sus amigos la besan, la niña de «Nam« no lo puede creer…
Siente que no se merece que la besen o la toquen, porque es desagradable a la vista. Pero yo no nací creyendo que era eso. En mi WhatsApp tengo una foto disfrazada de la Mujer Maravilla.
Hasta el día de la foto, yo pensaba que era la niña más cool, perfecta y poderosa, brillante, lo máximo, capaz de hacerlo todo, como la Mujer Maravilla. Pero al poco tiempo, alguien me dijo que con ese traje se me veía la barriga, que eso era muy feo y había que ocultarla.
No lo volví a usar y ahora es todo un statement, porque yo quisiera volver a esa niña y decirle: «Eres increíble, eres buena, compasiva, empática, eres rápida».
Pero eso no se puede. Por eso estoy tan cabreada con las familias.
Guillermo Morán
El sentimiento más autodestructivo es querer que tus padres te quieran».
¿Existe la familia feliz?
No conozco a nadie con una familia convencionalmente feliz. Tengo amigas con padre alcohólico o que las abandonó por otra señora, madres que pegaban.
No sé si los juguetes rotos nos buscamos…
Tolstoi dice que todas las familias felices se parecen y las infelices lo son cada una a su manera.
Yo creo que se parecen porque son de ficción. No creo que exista una familia feliz.
¿Y por qué será que no existen?
Todo lo que es sagrado fácilmente conduce al fascismo. Me parece extremista, fundamentalista: honrar padre y madre, la ropa sucia se lava en casa.
Es peligroso que no podamos juzgar una institución tan importante para nuestras vidas, la más importante tal vez, porque incluso si eres huérfano, esa ausencia de padre y madre es un fantasma que está penando en toda tu historia.
Por eso pasan las cosas que pasan.
¿Cómo nadie habla de que hay niñas embarazadas por sus papás, abuelos, primos? Se han hecho estudios y es así.
Todo bien con la familia, pero un momentito, si yo sé que tu hermano le pega a su mujer ¿por qué me callo?
Esa suma de secretos de familia hacen a esta sociedad de mierda.
Derechos de autor de la imagenQUITO CRÓNICOImage captionAmpuero se declara «cabreada con las familias».
Cuentos como «Coro« y «Monstruos» reflejan la desigualdad y la explotación social. ¿Por qué lo haces con tanta crueldad?
Es el germen de muchos terrores.
En el cuento «Monstruos», Narcisa es un nombre real, aunque el relato no lo sea.
Narcisa fue una niña de 10 años que le regalaron a mis padres cuando se casaron.
En un mundo lógico, razonable y amoroso, tendría que haber sido mi hermana mayor, porque ellos la adoptaron; sin embargo, era la sirvienta.
¿Por qué? ¿porque tiene otro color, otro origen? ¿cuál es la lección que me estás dando? La lección es que hay gente que no importa.
Todas esas preguntas a mí me obsesionan, esas cosas desalmadas de la clase alta.
Me ha marcado mucho pensar en la desigualdad social, tal vez por mi experiencia como migrante, en que me convertí en el otro, en el que la pasa mal.
Y ya que lo has vivido en tu piel ¿cómo resolver la situación crítica de la migración en Latinoamérica?
Yo no sé resolver nada, pero estoy muy molesta con alguna gente en el Ecuador, porque nosotros hace apenas 20 años nos fuimos todos.
El país se cayó, perdimos nuestra moneda y los aviones eran como pateras voladoras de gente desesperada por sacar a su familia adelante, porque su familia se moría y que ahorita digan que la delincuencia es culpa de los venezolanos, que el gobierno debería ser más duro. ¡Qué horror!
Es como de malagradecidos. ¡Me da tanta ira!
Hablo de esto como ecuatoriana que emigró, no podemos tener tan poca memoria y el corazón tan duro. El gran trabajo pendiente que tenemos, por una cosa de humanidad, son los exiliados de hoy.
Edu León
Es peligroso que no podamos juzgar una institución tan importante para nuestras vidas (como la familia)».
En «Crías«, una chica se enamora de su vecino y él le revela que los hámsteres se comen a sus crías. ¿Aquí se trasluce tu mirada del amor?
Es mi gran cuento amoroso. Un amor raro, lleno de perversidad, pero al mismo tiempo me enternece que estos dos outsiders se encuentren.
Ellos son las crías de los hámsteres, que han sido masticados por sus propios padres. Son fragmentos de personas que logran eso que es tan difícil, hacer que calce tu fragmento, tu pedazo roto, con el pedazo roto de otro.
Me gusta ese amor.
Yo sé que es un libro duro y hay gente que cree que es un libro sin luz ni esperanza, pero yo veo en ellos un tipo de amor: llegar a casa, encontrar tu lugar en el mundo.
Con la divisa de hacer que el conocimiento se convierta en cultura, este Premio se dirige a estimular la reflexión sobre problemas del arte y la literatura, las ciencias sociales y humanísticas, la teoría política y la ideología —es decir, de la cultura en su sentido amplio y fundamental— en correspondencia con el espectro temático de la revista.
BASES
El Premio se convoca en dos modalidades con igual rango: Ciencias sociales y Estudios sobre arte y literatura.
Podrán participar autores de cualquier nacionalidad, sin importar su lugar de residencia.
Los ensayos deben ser inéditos (la mayor parte del texto no debe haber sido publicada en ningún medio digital o impreso) y escritos enespañol o inglés. No deben estar comprometidos para publicar ni haber obtenido premios en otros concursos.
Los textos deben tener entre 30 000 y 40 000 caracteres, incluyendo espacios, notas y referencias bibliográficas.
Los autores residentes en Cuba deberán enviar una copia digital y tres impresas. Los no residentes podrán enviar sus trabajos por correo electrónico. En todos los casos harán explícito en cuál modalidad desean concursar, se identificarán con seudónimo o lema, e incluirán sus datos personales y de localización en otro documento.
Se otorgará un premio único e indivisible para cada modalidad, que el jurado decidirá por mayoría, consistente en 1 000.00 CUC y se publicará el ensayo en Temas. Se otorgarán las menciones que los jurados estimen, sin que ello implique retribución monetaria ni compromiso de publicación.
Temas se reserva el derecho de la primera edición de los ensayos premiados y la opción preferencial de publicación de las menciones.
Las obras deberán ser recibidas en la sede de Temas antes del 15 de septiembre de 2019. Los textos no premiados se podrán recoger hasta un mes después de conocido el veredicto.
La docencia es un trabajo de riesgo para contraer estrés y síndrome de burnout, según especialistas.
40% de las inasistencias de docentes en 2017 fueron certificaciones por enfermedad, según los datos del último Informe del Estado de la Educación en Uruguay del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed). Según el informe, en el caso de los maestros 28,7% de los días de certificación por enfermedad se debió a motivos psíquicos, mientras que 12,8% correspondió a padecimientos relacionados con los huesos, articulaciones y músculos; el Ineed señala que “las certificaciones por afecciones psíquicas y osteomioarticulares aumentan con el transcurso del año lectivo, lo que evidencia el desgaste producto del avance del año”. En la Facultad de Psicología de la Universidad de la República trabajan con los docentes de primaria, tratando de prevenir y reducir el estrés. Darío de León, docente del Instituto de Psicología, Educación y Desarrollo Humano de la facultad, está a cargo de un curso de educación permanente que actualmente reúne a 30 profesionales de la educación, para analizar el desarrollo de su profesión y brindar herramientas de manejo del estrés. Sobre estos temas conversó con la diaria.
“La función docente genera mucho desgaste, está expuesta a muchos riesgos psicosociales, como el estrés o el síndrome de burnout”, comentó De León. El profesional explicó la diferencia entre ambos términos: “Todos tenemos estrés, y eso no es de por sí malo, es algo que genera una respuesta psicofisiológica a un determinado estímulo. El problema es cuando ese estímulo desborda la capacidad de respuesta. El estrés es entendido como un desbalance entre las demandas del medio y la capacidad de respuesta frente a esos estresores. Hablamos de burnout cuando esta situación se cronifica, es decir, cuando los síntomas perduran por lo menos seis meses, y esto no es algo que le pasa a cualquier trabajador, sólo sucede en los casos de personas que trabajan en relación con otros, por eso es muy común en la educación y la salud”.
Desde 2008 el equipo de la facultad investiga por qué los maestros se enferman y contraen el síndrome de burnout en una proporción tan alta. Comenzaron su trabajo con una hipótesis: “Los maestros que trabajan en contexto crítico tienen mayor riesgo de contraer este síndrome que aquellos maestros que trabajan en contextos altamente favorables”, pero esa idea se derrumbó. “Todos los docentes que participaron en un estudio cualitativo que hicimos comparando instituciones de contexto altamente favorable públicas, como las escuelas de práctica, y aquellas instituciones que se llamaban de contexto crítico, demostraron lo que la literatura expresaba: el ejercicio de la profesión docente es complejo, genera múltiples demandas y no importa tanto el contexto”, afirmó el psicólogo.
Dimensiones del burnout
Alto cansancio emocional: “Esa sensación de agotamiento crónico; todos tenemos un día en el que no podemos más, pero básicamente si lo tenemos por seis meses, ir a trabajar se vuelve una angustia”.
Alta despersonalización: “Se relaciona a un desgaste por empatía. Cuando vemos maestros con comportamientos no empáticos, que describen al niño como una cosa desafectivizada, estamos ante una despersonalización”.
Baja realización personal: “Es cuando los docentes sienten que su trabajo no vale para nada, que sin importar lo que hagan no van a cambiar nada”.
Uno de los factores que hace que los docentes sean una población de riesgo para el estrés y el burnout es que “en Uruguay el magisterio está muy asociado al apostolado: el maestro todo lo tiene que dar, tiene que servir y tiene que aguantar. La categoría de trabajador queda por fuera”, según De León, y agregó que “el mito del apostolado está reforzado por la perspectiva de género. Ningún ser humano puede con tres cosas a la vez, aunque sea mujer, pero es algo que las maestras tienen aprendido”.
¿Por qué se estresan los docentes?
“El maestro es el que padece el estrés, pero no es el responsable de esa situación”, detalló De León. Hay varios riesgos a los que están expuestos los docentes en su ejercicio laboral y entre ellos hay cuatro dimensiones que se analizan desde el campo de la psicología laboral. “Estas dimensiones tienen que ver con las condiciones y medioambiente de trabajo. No es una causa individual, es sistémica. Es cierto que cada persona interpreta un determinado estímulo, pero ese estímulo parte de las condiciones generales en las que se desarrolla la tarea”.
La primera dimensión que deteriora las condiciones de trabajo es la desvalorización social del rol docente: “Es una profesión que está devaluada, no sólo por el salario, sino también por el imaginario social. Eso impregna al docente”, señaló De León. Otra dimensión son las condiciones ergonómicas: “A los maestros no se les forma ni se tiene elementos para evaluar cómo manejar sus cuerpos, cómo manejar la voz, cómo levantar a niños pequeños. Gran parte de las inasistencias tiene que ver con esta dimensión de aspectos invisibilizados; se cree que el docente enferma porque es débil, porque no tolera el estrés, pero hay una serie de condiciones que hacen al medioambiente de trabajo y entre ellas las ergonómicas no suelen ser consideradas”, precisó.
La tercera dimensión que afecta el trabajo de los docentes es el diseño de la tarea. Esto se ve reflejado principalmente en las horas no pagas por las tareas extra aula, como la planificación, pero también en otras situaciones. “Tiene que ver con cómo se distribuyen las cargas del trabajo: un maestro que trabaja a tiempo completo, ocho horas, almuerza con los niños, por lo que sigue trabajando: ¿cuándo tiene la media hora?”, reflexionó De León. Otro factor que hace a la organización es la falta de autonomía para tomar decisiones relacionadas con su trabajo: “El sistema latinoamericano está estructurado de una manera jerárquica, los maestros sienten que no tienen la libertad de usar la opción didáctico-pedagógica que quieran. La autonomía docente es algo que escasea y es un estresor más en las prácticas cotidianas”.
La cuarta dimensión es psíquica: “El docente tiene que poder empatizar con el niño o adolescente con el que está trabajando. Hay determinados aspectos a nivel psicológico que despliegan una serie de mecanismos de regresión, el maestro tiene que, de alguna manera, intentar leer la emoción y el afecto de ese niño de tres o cuatro años. Eso hace que se genere un mecanismo de vulnerabilidad”, explicó De León. Al igual que en las dimensiones anteriores, la formación profesional no es suficiente: “Está circunscrita a aspectos didácticos y pedagógicos, pero estas otras dimensiones necesarias para cubrir la función, como es lo emocional, no están contempladas”, precisó.
Sobre la formación docente, De León dijo que sus expectativas están puestas en la Universidad de la Educación: “Estoy convencido de que se incorporarán estos temas. La educación emocional debe ser un contenido para que el maestro trabaje con los niños, pero también para que reflexione sobre su propio trabajo, porque él es su herramienta. Las estrategias de autocuidado y visualización de los riesgos psicosociales deben ser parte de la nueva malla curricular”.
Factores protectores
Para prevenir el burnout se tiene que dar una conjunción de herramientas “individuales, organizacionales y colectivas”, comentó De León, y agregó: “No hay recetas. El estrés se despliega y desarrolla en función de los estímulos y de las personas, pero lo que sí sabemos es que el docente que puede analizar su práctica en equipo y puede entender su función no solamente dentro del aula, sino también como trabajador, tiene menos elementos para poder contraer cualquiera de estos riesgos”. “El trabajo en equipo es la mejor herramienta de autocuidado que puedan desplegar”, resumió.
En el curso de educación permanente que trabaja estos temas, los psicólogos tratan de “desmitificar el rol, decirles que son trabajadores que tienen derechos y resaltarles las características y exigencias de su profesión”. La primera herramienta que presentan es justamente un espacio para poder reflexionar sobre esta condición de trabajador docente, para desde allí evaluar las experiencias de cada uno y analizar el contexto organizacional en el que están.
Luego se concentran en identificar dónde está el desgaste: puede estar en el vínculo con la tarea, con los compañeros, con los niños, con las familias o con el propio sistema educativo. “Cuando identificamos el desgaste lo podemos empezar a caracterizar, y a partir de allí evaluamos cuáles son las estrategias que despliega el colectivo para trabajarlo”, puntualizó De León.
Mindfulness: herramienta de autocuidado
En el curso de este año decidieron incorporar el mindfulness como una herramienta para trabajar en la atención plena. “Mindfulness significa prestar atención de forma deliberada al momento presente, elegir prestar atención a la realidad, con aceptación y sin juzgar”, explicó en diálogo con la diaria la licenciada en Psicología y en Educación Inicial Andrea Mihura, que trabaja en este curso junto a De León. “Planteamos esta herramienta como parte de los recursos a los que pueden apelar los docentes en situaciones de estrés, que sabemos que suceden regularmente”, destacó Mihura.
De León definió esta práctica como “una herramienta de reducción de estrés, que utiliza técnicas de meditación con el objetivo de desarrollar la atención plena en una sola cosa”. Según señaló, trabajan con los docentes para que puedan usar la concentración plena en reconocer sus emociones sin evadirlas y responder a ellas.
En pocas palabras, la práctica de mindfulness implica tomar conciencia de lo que se está haciendo y pensando. Normalmente la mente pasa por distintas imágenes de un momento a otro; cuando las personas son conscientes de lo que están pensando pueden aislar esas imágenes y reflexionar sobre ellas, una a una. Los efectos de esta práctica son la concentración, la serenidad y el aumento de la comprensión de lo que está sucediendo. Se trabaja con la respiración y con estrategias de meditación que lleven a la atención plena de lo que está pasando.
Mihura aclaró: “Para los docentes hay muchos beneficios, porque tienen la particularidad de tener que estar en muchas cosas a la vez. A través del mindfulness enseñamos otra manera de responder a situaciones de estrés: cuando estamos en piloto automático reaccionamos, mientras que con el mindfulness respondemos. Es una herramienta para anclarnos en el momento presente y poder responder a nuestras tareas”.
La creación del Bitcoin trajo consigo una nueva clase de activos para invertir. Si bien esta criptomoneda revolucionó el mundo de las Finanzas, este tipo de divisa electrónica todavía se encuentra en sus inicios. Hoy te explicamos las principales características de este activo.
Más de 40.000 sirios desplazados han contraído enfermedades tropicales en solo dos meses como consecuencia de dormir en campos abiertos sin agua limpia ni saneamiento; este es solo uno de los aspectos de la abrumadora crisis humanitaria que acompaña a la mayor oleada de desplazamientos desde la guerra de Ruanda en la década de 1990.
La campaña de bombardeos desatada en el norte de Siria por el régimen de Asad y sus aliados rusos e iraníes entre finales de abril y el 18 de agosto de este año ha provocado el desplazamiento de unas 576.000 personas, la mitad de ellas niños, a través de varias zonas controladas por la oposición, según datos publicados por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA, por sus siglas en inglés) la semana pasada.
La cifra incluye más de 72.000 desplazados en el curso de la recuperación de la ciudad estratégica de Khan Shaykhun y partes adyacentes de la provincia norteña de Hama por parte del régimen; es decir, combates que se produjeron solo durante los primeros dieciocho días de agosto. Por su parte, el Grupo de Coordinación de Respuesta para Siria dijo, en un informe publicado el 26 de agosto, que el número de desplazados dentro de la provincia de Idlib desde octubre de 2018 supera ahora el millón.
A la luz de estas cifras impresionantes, puede decirse que el norte de Siria se enfrenta actualmente a la mayor ola de desplazamiento colectivo que se haya presenciado en este siglo. Las organizaciones humanitarias que operan en el área dicen que la mayoría de los campamentos que existen -ya sean oficiales o improvisados- están acomodando muchos múltiplos por encima de su capacidad; algo que ya había sucedido antes de que el último desplazamiento empeorara aún más las cosas. Estos campamentos, algunos de los cuales han sido ampliados por los consejos de gobierno locales en cooperación con organizaciones internacionales, no han podido contener, y mucho menos reducir, la magnitud de la catástrofe humanitaria, especialmente a causa de los continuos bombardeos y otras operaciones militares por parte del régimen y su socio ruso focalizadas en un ámbito de territorio cada vez más extenso.
La exacerbación de la miseria de los desplazados internos (IDP, por sus siglas en inglés) coincide con el fracaso del Plan de Respuesta Humanitaria (HRP, por sus siglas en inglés) de la ONU para asegurar la financiación necesaria para desarrollar su trabajo de forma adecuada. El Fondo Humanitario Transfronterizo de Siria (SCHF, por sus siglas en inglés), establecido por la ONU en 2014, había asignado 22,5 millones de dólares para esta respuesta, y solicitó 29 millones de dólares para llevar a cabo 45 proyectos de 33 organizaciones asociadas que trabajan en la región. Sin embargo, al 22 de agosto, el plan no había logrado recaudar más del 28% de los fondos necesarios, según datos de la ONU.
43.000 casos de enfermedades tropicales en dos meses
Las organizaciones humanitarias sirias que trabajan sobre el terreno afrontan tres desafíos principales, según Hisham Dirani, cofundador de la Organización para el Desarrollo de BINAA.
“El primero de estos desafíos es el desplazamiento de un gran número de su personas junto con los desplazados de las provincias de Idlib y Hama, lo que ha multiplicado la carga”, dijo Dirani a Al-Jumhuriya.
“El segundo desafío es la grave escasez de fondos, ya que los donantes y la ONU solo están cubriendo el 10-15% de las necesidades extremadamente urgentes. Y el tercer desafío es la ausencia de refugio”.
Sobre el terreno, “la respuesta de la ONU ha sido muy débil”, dijo Dirani. “No hay fondos suficientes, especialmente para las necesidades verdaderamente urgentes de los desplazados internos, ante todo refugio, agua limpia y baños. En la última asignación de fondos de emergencia no hubo suficiente reserva para cubrir estas necesidades; en cambio, la financiación se reasignó a combustible, calefacción y consumibles”.
Dirani ofrece el siguiente ejemplo para ilustrar la insuficiencia del mecanismo por el cual la ONU se ocupa de la magnitud y naturaleza de la catástrofe humanitaria en el norte de Siria.
“La ONU distribuyó unos pocos miles de tiendas de campaña a los desplazados internos en los últimos meses, sin tener en cuenta sus necesidades de agua, saneamiento y duchas. La carencia de estas necesidades urgentes provocó que se registraran unos 43.000 casos de leishmaniasis entre los desplazados en los últimos dos meses”.
El Dr. Mohamad Katoub , director de promoción de la Sociedad Médica Sirioamericana (SAMS, por sus siglas en inglés) en Turquía, confirma que las necesidades más apremiantes en el período actual son refugio y agua, y declara a Al-Jumhuriya que “la respuesta ha sido financiada hasta ahora por las propias reservas de las organizaciones humanitarias, mientras que la ONU se ha limitado a proporcionar 9.000 tiendas de campaña, sin asignar fondos para las necesidades básicas de los habitantes de esas carpas, como agua potable y saneamiento”.
“A pesar de que la oleada actual de desplazamientos en el norte de Siria es la más grande desde la guerra en Ruanda [1990-1994], se ha encontrado, sin embargo, con una respuesta muy débil, con una asignación total de respuestas de emergencia para el fondo de ayuda humanitaria por parte de todos donantes combinados que asciende a solo 22,5 millones de dólares para todos los sectores: sanidad, vivienda, agua, saneamiento y alimentación. Esa cifra es el equivalente a lo que la ONU asignó para la rehabilitación de un único hospital en las áreas controladas por el régimen de Asad”.
Según el informe publicado el lunes por el Grupo de Coordinación de Respuesta de Siria, los requisitos mínimos esenciales para responder a esta crisis de desplazamiento incluyen más de 51.000 tiendas de campaña, 121.369 cestas de alimentos, 78.698 cestas de ayuda no alimentaria, 98.742 tanques de agua potable, 50 clínicas móviles, 22.365 unidades de baños, y una provisión diaria de 150.000 litros de agua potable y 202.365 paquetes de pan.
Pagar para dormir bajo los árboles
Como si lo anterior no fuera suficiente, decenas de miles de desplazados internos no tienen acceso a ningún tipo de refugio, por lo que se ven obligados a dormir al aire libre a la sombra de los olivos o dentro de sus camiones. Según fuentes locales, las razones de esta situación son dos: La primera es la simple falta de espacio en cualquiera de los campamentos en el norte de Siria y el aumento del coste de alquiler de las viviendas. La segunda es la ausencia de viviendas disponibles en las áreas más seguras que están más cerca de la frontera turca. En ciertas regiones es imposible encontrar una sola casa vacía, dijeron estas fuentes a Al-Jumhuriya, y agregaron que dos o incluso tres familias están habitando un mismo apartamento.
En cuanto a las zonas menos seguras, más cercanas al territorio controlado por el régimen -particularmente las que se encuentran cerca y al este de la carretera que va de Damasco a Alepo-, algunas de las cuales están siendo bombardeadas y pueden convertirse en objetivos de futuras operaciones del régimen y sus aliados en el período inmediato, muchos desplazados internos prefieren mantenerse alejados de ellas, por temor a verse de nuevo obligados a trasladarse dentro de poco tiempo. Otros, sin embargo, no tienen más remedio que recurrir a ellas para evitar dormir a la intemperie, en cuyo caso pueden encontrar viviendas a precios más bajos, o no necesitar alquilar en caso de que los locales les abran sus puertas de forma gratuita en un gesto de solidaridad.
Sin embargo, incluso en campos abiertos, muchas familias están obligadas a pagar una cantidad a los propietarios a cambio de su permiso para habitar las sombras de sus olivos. En otros casos, dado el aumento de los alquileres, que se extiende incluso a los olivares, se aprecia un cierto grado de solidaridad local, lo que reduce el sufrimiento de algunas familias al ofrecerles alojamiento gratuito o rebajas en el alquiler, o facilitándoles diversas formas de ayuda. Por supuesto, estos actos individuales de solidaridad, respaldados por entidades locales mal financiadas, no son suficientes para enfrentar la gravedad del desastre humanitario, que requiere una intervención internacional urgente para contenerlo, como las cifras antes mencionadas publicadas por el Grupo de Coordinación de la Respuesta demuestran claramente.
El sol saldrá mañana sobre los niños al aire libre en la provincia de Idlib y sobre los pueblos y ciudades que el régimen y los aviones de combate rusos borraron de la faz de la Tierra, sin ninguna reacción internacional a nivel político, ni siquiera a nivel humanitario. Ante una crisis de desplazamiento sin precedentes en este siglo, las voces que piden el fin de la continua matanza y aniquilación que tienen lugar a plena luz del día ante los ojos del mundo han desaparecido por completo.
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