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Entrevista: “Los jóvenes aprenden más si ven que pueden cambiar su entorno”

La argentina Nieves Tapia es una de las mayores embajadoras del aprendizaje y servicio (ApS) en el mundo, una propuesta pedagógica que combina el currículo académico con el servicio comunitario. Invitada por el grupo editorial Edebé, vino a España hace unos meses para encontrarse con escuelas y explicar que cuando los niños y adolescentes se ponen a pensar cómo pueden contribuir a mejorar algún asunto de su comunidad desencadenan un efecto dominó de beneficios: aumentan la motivación escolar, mejoran el rendimiento académico, su autoestima, la responsabilidad para con los vecinos y su ciudad. Y la comunidad los ve con otros ojos. Tapia coordinó los programas nacionales de aprendizaje y servicio en Argentina desde finales de los años noventa, fundó el Centro Latinoamericano de Aprendizaje y Servicio Solidario y ocupa un puesto en la comisión directiva de la Ianys (International Association for National Youth Service).

Contenidos del currículo

“No hay que poner énfasis en los valores, hay que perseguir objetivos curriculares”

¿El ApS es como un voluntariado?

Más, porque tiene objetivos de aprendizaje concretos sobre materias curriculares como lengua, matemáticas, ciencias, historia… Se desarrollan competencias, se investiga, se reflexiona sobre la práctica… Es más que un acto solidario.

Parece un aprendizaje por proyectos.

Es un aprendizaje por proyectos, pero también consiste en una pedagogía que obliga a hacer que la solidaridad no sea sólo un contenido, sino una forma participativa de estar en la sociedad. Obliga a mirar alrededor y actuar. Diseñar un plan y ejecutarlo. Y esto puede hacerse desde párvulos.

¿Puede poner algún ejemplo?

Hubo un gran incendio en el sur de la Patagonia y los alumnos de Villa Futalaufquen decidieron repoblar el parque nacional. Eso requirió una investigación sobre el tipo de plantas adecuadas y cómo plantarlas, cómo contactar con la administración… O le podría hablar de la investigación científica que realizaron los alumnos del pueblo Ramona, también en Argentina, que descubrieron la alta contaminación del agua de los pozos y presentaron su estudio al Gobierno que instaló una potabilizadora. Ahora, los vecinos pagan una tasa por el agua que consumen que va directamente a los proyectos de esa escuela. O le hablaría de otro colegio en el que los chicos decidieron diseñar una silla de ruedas para personas que conocían en su comunidad. El profesor decía que “con trabajos tradicionales, los estudiantes trabajan para aprobar, con la silla de ruedas trabajan, aprenden, y se motivan para aprender”.

¿Aprendieron contenidos del currículo?

Desde luego, si no la silla de ruedas no funciona. La evaluación rigurosa es fundamental. Debe evaluarse el impacto en la comunidad y los objetivos curriculares definidos previamente en el centro. El riesgo es poner énfasis en los valores y perder de vista la importancia del contenido.

¿Impacta en los chavales?

Mucho, porque les conecta con una realidad, muchas veces ignorada, que evidencia unas necesidades del barrio, pueblo, ciudad. En capas menos favorecidas convierte a chavales que antes se sentían sólo víctimas en ciudadanos activos. Ven su capacidad de cambiar e influir en su entorno y descubren que son capaces de hacer grandes cosas. Ese fortalecimiento de la autoestima revierte en el rendimiento escolar y en sus expectativas vitales.

¿Eso está medido?

Según estudios, el rendimiento escolar aumenta un 10%. Pero eso no es lo más importante. En Chile, por ejemplo, escuelas con deserciones del 70% están ahora en el 2%. Aprender así, engancha.

Les obliga a agudizar la mirada sobre la ciudad.

Eso es un problema para la administración. Le contaré que en el año 2000 ganó un premio una escuela infantil que decidió criar truchas en su jardín para repoblar el río cercano y contribuir a la calidad del agua. Con ello mejoró el turismo y el empleo. Recogió el premio una niña de 5 años que tomó el micro y le dijo espontáneamente al presidente: “Señor, ahora usted cuide el agua del río o se nos morirán los pececitos”.

Esta forma de aprender parece exigente con los profesores no acostumbrados a trabajar por proyectos.

Les obliga a confiar en sus alumnos, a salir de la seguridad del aula y a prepararse a no tener respuestas. Tienen que ponerse a estudiar con ellos. Hablar con las administraciones y con entidades sociales. Es un cambio de rol. Trabajar en la incertidumbre y dedicar mucho tiempo. Hay que acompañarlos. Muchos empiezan con entusiasmo, pero la buena voluntad tiene un límite.

Dice que el ApS puede impulsarse desde párvulos, pero ¿cuándo se acaba?

En España no hay políticas universitarias que impulsen el ApS, pero sí hay experiencias. En Barcelona, la carrera de Educación, por ejemplo. Pero es cierto que aquí está más extendido en secundaria. En otros países como Chile, México, Colombia, Costa Rica, Sudáfrica, y muchos países asiáticos, se está incorporando. Harvard tiene ApS obligatoria. Con el huracán Katrina los seguros no querían pagar los desastres porque decían que no estaba en las pólizas. Y los alumnos cambiaron eso. Puede que Harvard no sea solidaria como entidad, pero sí han comprobado que esta metodología funciona.

¿Y no tranquiliza la conciencia de las clases más favorecidas sin que en el fondo se combata con la desigualdad?

Existe ese riesgo. Por eso el concepto de reflexión sobre la práctica es crítico. Por ejemplo, si hay un proyecto sobre el desplazamiento por inundaciones, podría debatirse, ¿por qué siempre les toca a los mismos?

Hay gente que de natural es más solidaria que otra. Quizás esta materia no les motiva.

No he encontrado ninguna escuela que dijera que un alumno se negó a participar. En cambio muchos descubren una realidad que les sorprende. Por otro lado, rescata la voz del adolescente en la comunidad. En algunas urbes,ser joven y, sobre todo varón, es sinónimo de ser peligroso. En una escuela marginal, los adolescentes organizaron teatro leído para ancianos y niños. Los adolescentes, antes vistos mal, acabaron siendo “los de la escuela de los libros”.

Fuente de la Información: https://www.lavanguardia.com/vida/20190819/464143661488/los-jovenes-aprenden-mas-si-ven-que-pueden-cambiar-su-entorno.html?facet=amp

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.Proyecto Diversxs en América Latina y el Caribe

Combatir la discriminación y empoderar a la comunidad LGBTIQ+ para defender sus derechos en América Latina y el Caribe

El proyecto Diversxs, puesto en marcha en 2018, se basa en el trabajo de educación en derechos humanos realizado con defensores y defensoras de los derechos humanos, pero centrándose en la comunidad LGBTIQ+. El proyecto promueve el empoderamiento y la movilización de las personas jóvenes menores de 25 años para defender los derechos de las comunidades LGBTIQ+ en América Latina y el Caribe. El proyecto se ha implementado en Chile, Puerto Rico, Paraguay y Venezuela, y ha involucrado a más de 7.000 jóvenes. Está financiado por la Lotería de Códigos Postales sueca.

En América Latina y el Caribe, las personas y comunidades LGBTIQ+ sufren discriminación y violencia por su orientación sexual y su identidad o expresión de género. Las actitudes sociales en la región —alimentadas por el conservadurismo social (en algunos casos el fundamentalismo religioso) y la cultura machista— contribuyen significativamente a la discriminación. No obstante, varían considerablemente de un país a otro. En Puerto Rico y Chile las actitudes y las políticas son más liberales y hay más espacio para las actividades públicas de campaña. En Paraguay y Venezuela, las actitudes sociales son más conservadoras y es más difícil hacer valer los derechos.

El proyecto tiene como finalidad generar un cambio sostenible en materia de derechos humanos para las comunidades LGBTIQ+ de Chile, Paraguay, Puerto Rico y Venezuela y, en general, de la región. Tiene dos objetivos principales: el primero es reducir la discriminación de las comunidades LGBTIQ+ en los ámbitos nacional y regional; el segundo, empoderar a activistas y grupos LGBTIQ+ para defender sus derechos. El proyecto apoya y trabaja con líderes y activistas LGBTIQ+, jóvenes LGBTIQ+ y no LGBTIQ+, organizaciones LGBTIQ y agentes estatales y no estatales mediante la educación en derechos humanos, el fomento de la capacidad y el trabajo de investigación y campaña. Además, llega a las comunidades LGBTIQ+ regionales y nacionales a través de las redes sociales. El proyecto se ha contextualizado teniendo en cuenta las necesidades y los marcos jurídicos específicos de cada uno de los cuatro países.

Por otro lado, Diversxs trabaja con activistas nuevxs, brindándoles apoyo para que se reúnan y conecten con otrxs jóvenes LGBTIQ+, se empoderen y movilicen a otras personas. La base del proyecto es la formación en materia de derechos LGBTIQ+ mediante un enfoque de formación de formadores: se forma a jóvenes para que transmitan sus conocimientos y capacidades, formando a su vez a otras personas de la comunidad. De esta manera, lxs jóvenes activistas pueden reproducir esos conocimientos y capacidades en otras personas jóvenes. Este método está enraizado en el liderazgo juvenil y la interseccionalidad (la idea de que las personas se enfrentan a discriminación múltiple como consecuencia de las intersecciones de diferentes identidades). También guarda relación con otro trabajo que Amnistía Internacional está realizando actualmente sobre los derechos de las personas LGBTIQ+ y los derechos sexuales y reproductivos, así como con campañas globales y regionales de Amnistía sobre los defensores y defensoras de los derechos humanos y la seguridad.

El proyecto se basa en la participación y la movilización de la juventud, aunque las tácticas empleadas en cada país varían considerablemente de uno a otro. Pese a que la metodología se ha contextualizado en cada país, el proyecto contempla tres tipos principales de actividades: en primer lugar, fomentar la capacidad de jóvenes activistas mediante la creación de un programa regional de formación para el liderazgo LGBTIQ+ (un modelo de formación de formadores) en el que la gente joven dirige las actividades. En segundo lugar, crear alianzas estratégicas y realizar trabajo de campaña sobre derechos LGBTIQ+ mediante la creación de redes y alianzas con organizaciones, el desarrollo y la implementación de campañas y reuniones nacionales. Y en tercer lugar, realizar una difusión activa mediante la creación de una comunidad educativa digital y el intercambio (utilizando las redes sociales) para apoyar las actividades de movilización.

Todas las acciones realizadas por Diversxs han sido desarrolladas y gestionadas por jóvenes LGBTIQ+ y sus aliadxs jóvenes. Lxs activistas han asumido un papel de liderazgo a la hora de diseñar el proyecto y planificar e implementar acciones y actividades para terminar con la discriminación basada en la orientación sexual o la identidad o expresión de género. Entre ellas hay talleres, foros, ferias y el proceso de encuesta y diseño de una campaña local que echará a andar en 2019.

Aunque el programa apenas está arrancando, ya ha generado comentarios y resultados positivos. En Puerto Rico, jóvenes activistas afirmaban que se sentían más empoderadxs para defender los derechos LGBTIQ+. En Chile, se observa que lxs activistas y las organizaciones asociadas están emprendiendo acciones para situar la educación como derecho humano transversal y garantizar la protección de los derechos humanos de la infancia y la juventud. “A través de Diversxs y de la información que compartimos entre nosotrxs, cada vez estamos más claros sobre nuestros derechos y nuestra postura y tenemos acceso a nuevos espacios de lucha.”

Aunque la introducción de la EDH en los currículos del sistema de educación formal no estaba entre los objetivos principales del proyecto, durante su primer de andadura en Chile se establecieron varias asociaciones con gobiernos locales y municipalidades así como programas municipales específicos. Amnistía Internacional Chile ha firmado un acuerdo de cooperación con la Municipalidad de Chile Lota (región de Bío-Bío). En el proyecto se ha contado con asesoría para revisar la implementación de legislación antidiscriminación en los casos de discriminación basada en la orientación sexual y la identidad o la expresión de género.

De la fuerza de Diversxs da testimonio la elevada motivación de lxs activistas involucradxs, aún cuando el clima social y político es adverso. Desde el inicio del proyecto, Venezuela ha estado sumida en una crisis política y económica que impone limitaciones de orden práctico a la movilización y la organización (p. ej. electricidad, sistemas de transporte, disponibilidad de alimentos). Es destacable que el proyecto haya progresado pese a ello, lo que subraya su importancia para las comunidades LGBTIQ+ incluso en un momento en que la gente tiene dificultades para satisfacer sus necesidades básicas.

 

En Paraguay, donde la legislación garantiza las libertades de reunión y expresión, en la práctica lxs activistas LGBTIQ+ sufren diversas formas de persecución. Como un participante explica: “Teniendo en cuenta el contexto de la ciudad y lo que conlleva trabajar un tema muy controversial, sí siento mucho miedo a veces. Pero si yo no hago lo que estoy haciendo o si decido quedarme callado, no se van a mejorar las cosas. Si quiero cambiar algo o ser parte del cambio tengo que darle el paso. No me siento seguro haciendo lo que hago, sé que puede traer consecuencias en el nivel laboral, académico y social, pero me tranquiliza el hecho de saber que vale la pena luchar”.

El proyecto está suscitando un importante compromiso de la gente joven con el activismo, lo que indica, en gran medida, la importancia que reviste para la comunidad LGBTIQ+. Un resultado clave, hasta la fecha, es el impacto que ha tenido en lxs activistas el hecho de participar en el proyecto y, en particular, de entrar en contacto con otrxs activistas. El proyecto está creando redes nacionales y regionales de activistas, y está claro que la vinculación online a través de las redes sociales sigue desempeñando un papel cuya importancia va a más. “Me sorprendió el saber que existía un espacio de apoyo para personas como yo. Contaba con el apoyo de mis amistades, pero nunca había accedido a ese tipo de espacio donde se habla de los derechos de la comunidad y de cómo defenderlos.”

El proyecto está comenzando a movilizar a activistas y redes LGBTIQ+ que, con el respaldo de Amnistía, están emprendiendo acciones que de otro modo no habrían llevado a cabo. En Paraguay, lxs activistas superaron desafíos significativos a la libertad de asociación. Un grupo de activistas LGBTIQ+ del país solicitó permiso para celebrar un acto. El alcalde les envió una carta formal en la que decía que no está permitido celebrar reuniones de ese tipo puesto que la ciudad tenía una postura “provida, profamilia”. Con el apoyo de Amnistía, lxs activistas respondieron al alcalde haciendo valer sus derechos y argumentando que el alcalde carecía de facultades para impedirles que se reuniesen. Luego celebraron el acto si permiso, lo que suscitó el interés de numerosos periodistas.

La creación de redes de apoyo mutuo ha sido un beneficio importante, y quizá inesperado, para lxs participantes. El establecimiento de contactos nacionales y regionales les ha permitido crear redes de apoyo personal, un elemento clave de la resiliencia. Las redes regionales agregan una dimensión adicional de apoyo y una perspectiva que les permite ver qué acciones están emprendiendo otras personas. Para algunxs, la participación en el proyecto ha tenido repercusiones materiales en su vida personal, como por ejemplo salir del armario (como gays, lesbianas, transgénero, etc.).

Por otro lado, la participación (especialmente el uso de las redes sociales) también puede conllevar riesgos personales, en particular en el caso de la gente joven que no ha salido del armario ante sus familias, compañerxs de clase o colegas. Tras evaluar la situación, se hizo patente que la seguridad personal era una prioridad para lxs activistas. Ahora el proyecto incluye un capítulo en la carpeta de materiales sobre los derechos LGBTIQ + con consejos para activistas sobre cómo cuidarse y cuidar a otras personas.

Fuente de la Información: https://www.amnesty.org/es/latest/education/2019/07/diversxs-project-latin-america-the-carribean/

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.Nuestra sexualidad: ¿privilegio de clase?

Estaba yendo al laburo y me acordé que se me terminan las pastillas anticonceptivas, me quedaba una farmacia de pasada así que fui. 
Las compro y recordé que tampoco tenía más preservativos.

 

  •  ¿Cuánto es?- pregunto a la farmacéutica.
  •  977Casi que me caigo redonda.

    Lo pago.

  •  Gracias- le digo y me voy.Camino las cuadras que me quedan al laburo y pienso: ¿qué pasa si yo no tenía esa cantidad de plata? ¿No puedo coger? Brutal ¿Y les pibes que no tienen ni para comer pueden disfrutar de su sexualidad? Y ahí, me puse a pensar que no, que algunes ni siquiera saben cómo cuidarse ya que la educación sexual no se aplica en las escuelas. Otres quizás sí la recibieron, pero no pueden acceder a los métodos anticonceptivos. Y automáticamente, me acordé de los mal llamados «provida» que dicen que en la salita siempre hay pastillas y preservativos.

    Y yo pensaba…»justo en estos días, el dólar está aproximadamente $60, los intereses del pago de la deuda son cada vez más grandes y por eso no hay plata destinada a la salud, ni a la educación, etc.»

    Disfrutar nuestra sexualidad, del placer, de los orgasmos, de nuestros gemidos y los de la persona con quien estamos ¿tiene que ser un privilegio? Completamente no.

    La sexualidad es un factor muy importante en la vida de todes y todes deberíamos tener las mismas posibilidades de disfrutarla, de saber cómo cuidarnos para no contraer enfermedades ni embarazos no deseados, pero principalmente de acceder a los métodos anticonceptivos de manera gratuita.

    Después de largas jornadas de laburo a las que nos encontramos sometides, disfrutar del sexo tiene que estar al alcance de todes.

    Que los parásitos capitalistas no nos sigan sacando lo lindo de la vida, el disfrutarla, el goce, el placer, los orgasmos.

    No vamos a parar hasta tener una vida plenamente de disfrute. Vamos a pelear por la libertad para todes.

  • Fuente de la Información: https://www.laizquierdadiario.com/Nuestra-sexualidad-privilegio-de-clase

 

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Colombia: Julieta Lemaitre Ripoll: “Colombia no va a ser un país pacífico en un contexto de prohibición de la cocaína”

La reconstrucción, como tarea de las mujeres

“Después de la guerra alguien tiene que limpiar. No se van a ordenar solas las cosas, digo yo”. Con estos versos del poema “Fin y Principio” de la escritora polaca Wislawa Szymborska, la jueza colombiana del Tribunal Especial para la Paz, Julieta Lemaitre Ripoll, resume a Páginal12 el tema de su nuevo libro, “El estado siempre llega tarde” (Siglo XXI). Cuando se relata la guerra desde la perspectiva del derecho, dice la letrada, siempre se pone el foco en el hecho violento. En el asesinato, el secuestro, la violación, el atentado, la masacre. Pero este libro propone correr el reflector y alumbrar la vida después de la violencia, la vida cotidiana de quienes fueron forzados a abandonar sus hogares, de los que huyeron, de los que sin recursos rehicieron sus vidas lejos de su tierra. Es un libro sobre la reconstrucción. Y es un libro que analiza el rol del Estado en este proceso, al que, como dice la autora, siempre llega tarde.

La guerra en Colombia entre las guerrillas (principalmente las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-FARC), los paramilitares y el Ejército colombiano dejó a un millón de familias desplazadas. A lo largo de los veinte años previos de la firma del Acuerdo Final de Paz entre el Estado y las FARC (2016), se habían reglamentado una serie de leyes para atender la crisis humanitaria y hace más o menos diez que Lemaitre busca saber cómo éstas se articulan en el terreno. La doctora en Derecho y Ciencias Sociales, y docente de la Universidad de los Andes realizó junto con su equipo 136 entrevistas y observaciones en el terreno durante tres años, lo que dio fruto a una etnografía profunda de la vida cotidiana de las víctimas de la guerra.

El protagonismo de las mujeres en lo que llama “la reconstrucción desde abajo” luego de la huida es lo primero que salta a la vista en la lectura del libro. “El interés inicial que teníamos eran las organizaciones de mujeres, porque eran muy visibles y muy poderosas en torno a la oposición a la guerra. Pero también en el camino fui llegando a la conclusión de que hay algo femenino en el trabajo de la reconstrucción porque gira en torno a tareas tradicionalmente femeninas de cuidado”, afirma Lemaitre a este diario. “Lo más importante después de la guerra es la comida, el abrigo, cuidar a los enfermos, a los niños, disponer de las heces y la sanidad del lugar donde se vive, y todas esas cosas tradicionalmente son tareas femeninas”, explica. La autora indica en su libro que en la cultura rural de su país, el sentido de ser una mujer buena se entreteje, entonces, con la capacidad de ser una buena madre. “Por ello, al verse desplazadas y con hijos, o con familiares enfermos o ancianos a su cargo, estas mujeres experimentan su subjetividad en torno a este fracaso, al no poder acceder a atención hospitalaria, al enfrentarse todos los días con la alacena vacía, al ver que no pueden comprar los útiles escolares”, escribe. “Estos pequeños daños son importantes porque representan la destrucción del ser y de la posibilidad de agencia moral, definida no sólo como la posibilidad de distinguir el bien y el mal, sino de actuar en consecuencia”, como cuando se han visto obligadas a colaborar con alguna de las partes del conflicto, afirma. Por ello, dice la autora en el libro, la reconstrucción después de la guerra gira en torno a la recuperación de esa agencia moral, además de la material.

Para que se dé esta reconstrucción, escribe Lemaitre, las familias desplazadas dependen de redes de apoyo familiares y barriales, que les enseñan cómo levantar casas, cómo ocupar terrenos estatales y construir barrios. Pero también que funcionan como proovedores de hojas de ruta de los laberintos burocráticos para solicitar ayuda del Estado.

La magistrada y docente dice que realizar estas entrevistas a víctimas de la guerra en su país -no habiendo ella sufrido del conflicto en carne propia- fue una experiencia emocional muy intensa y agotadora. “Lo que me quedó ahí, que también motivó el libro -y se trata en uno de los capítulos-, es la pregunta de qué significa esto para mí, cuál era mi responsabilidad frente a esto”, afirma y explica que no existe una respuesta ética a este problema que pueda ser individual: “La vida individual no es una vida que se pueda experimentar como buena, cuando estás al lado de tanta miseria y sufrimiento. La única posibilidad es la acción colectiva y en particular un Estado que funcione. El Estado la media la relación con el que sufre y alivia el sufrimiento en nombre de muchos. No es sólo mi carga, es la carga de todos nosotros”.

–¿Qué es, entonces, lo éticamente correcto?

–Para mí, lo que era lo correcto y mi deber era involucrarme en la política de manera que el Estado pueda realmente aliviarle a uno la carga moral. Porque si no terminas encargándote del niño que tienes al frente, pero no de los otros 600.000. Y eso no alivia tu carga moral porque el resto también existe.

Para Lemaitre, hay, además, otro asunto urgente que tiene que resolver el Estado colombiano: la legalización de la cocaína. “Colombia no va a ser un país del todo pacífico o viable en un contexto de prohibición”, sentencia la jueza. “Para entenderlo no hay sino que acordarse de cómo le fue a Estados Unidos cuando prohibió el alcohol: el Estado casi se destruye en muchos sentidos, por la corrupción y la criminalidad que genera en torno a los mercados ilegales. Sabiendo eso, ellos exportaron un modelo de prohibición del mercado del cual ellos y los europeos tienen una enorme demanda. Esto nos coloca en una situación muy difícil y que Colombia no puede resolver, sino que le toca administrar”, prosigue. “Si pudiera regular el mercado, primero, le quedaría mucho más fácil llegar a territorios en donde ha estado ausente y, segundo, el mercado financiaría al Estado, por lo que habría un superávit para financiar toda la inversión que requiere llegar a estos lugares”. La legalización de la cocaína le daría, entonces, un atajo al Estado para llegar. Tarde. Pero llegar.

Fuente de la Información: https://www.nodal.am/2019/07/julieta-lemaitre-ripoll-colombia-no-va-a-ser-un-pais-pacifico-en-un-contexto-de-prohibicion-de-la-cocaina/

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Brasil: La mayor movilización de trabajadoras rurales de América Latina evidencia la fuerza de las mujeres contra los retrocesos

6/08/2019 | Cristiane Sampaio

La sexta edición de la Marcha das Margaridas tuvo lugar en Brasilia el 13 y 14 de agosto. El nombre es un homenaje a Margarida Maria Alves, lideresa del Sindicato de Trabajadores Rurales de Alagoa Grande – Paraiba, que luchó por los derechos de las y los trabajadores rurales y fue asesinada por orden de terratenientes en 1983.

Desde 2000, mujeres trabajadoras de los campos, de las aguas, bosques y ciudades organizadas realizan la Marcha das Margaridas, una continuación de la lucha de Margarida Alves, por el fin de la violencia en el campo, derechos laborales, y contra todas las formas de violencia y opresión.

Fue con brillo en los ojos que la agricultora Maria Anecy Martins, de 45 años, llegó a Brasilia (DF) esta semana para participar en la Marcha das Margaridas 2019. La movilización reunió a más de 100 mil mujeres campesinas, con cierre este miércoles (14) tras un gran acto que se tomó las calles de la capital. Venida del interior del estado de Maranhão, Anecy viajó más de dos días, enfrentó problemas en la carretera y el cansancio físico para participar en el evento que es un símbolo de la lucha popular en Brasil.

Después de décadas de trabajo en el campo y en la militancia política, esta fue la primera vez que la agricultora tuvo la oportunidad de conocer la marcha. La ansiedad para llegar era tanta que no hubo cansancio en el mundo que fuera capaz de disminuir la energía vibrante que la movilizó para llegar hasta allí.

“Siempre quise venir y no resultaba. Ni sé si tengo una palabra para describir [esto]. Cuando usted ve tantas mujeres así, unidas, en búsqueda de mejoras, de mejores políticas, le da escalofríos. Vengo para participar, para unir fuerzas con las mujeres. Si me preguntan si estoy cansada, no estoy. Cuando vemos esto aquí, cada conversación… nos da escalofríos. Es muy lindo”, se conmociona.

La agricultora rural fue una de las cerca de 30 mil personas que se aglutinaron el martes 13 por la noche en el Parque da Cidade para celebrar la apertura oficial del evento, que tuvo como lema «Margaridas en la Lucha por un Brasil con soberanía popular, democracia, justicia, igualdad y libre de violencia». La conmemoración reunió a caravanas de todas las regiones del país y a representantes de cerca de 25 países de diversos continentes, en un verdadero mosaico de fuerzas populares. También se sumaron a la multitud artistas, diputados federales, senadores y otros aliados políticos.

El evento trajo como debate político una plataforma que refuerza la lucha por derechos, como la defensa de los servicios de salud y educación públicos, el combate a la violencia contra la mujer, contra la reforma de las Pensiones, entre otros. En ese sentido, la marcha es también una forma de compartir anhelos comunes y reforzar el horizonte de la lucha popular.

Con ocasión de la apertura, diferentes voces hicieron referencia a la importancia de la unión de las mujeres para combatir las múltiples formas de violencia de género y el contexto de eliminación de derechos.

“Lo nuevo viene del pueblo, viene del poder popular, de ese pueblo que es mujer. Es por todas las que vinieron antes de nosotras, Luizas, Dandaras, Marielles, Margaridas, y por una generación que será libre. Sólo pararemos de marchar cuando todas sean libres”, bramó la diputada federal Talíria Petrone (Psol-RJ).

La marcha, que se da cada cuatro años reúne, tradicionalmente, mujeres del campo, de los bosques y de las aguas. En esta edición, el evento contó con el refuerzo especial de las participantes de la 1ª Marcha de Mujeres Indígenas, como es el caso de Nena Funi-ô, que vino de Aguas Belas, en Pernambuco.

“Me estoy sintiendo muy satisfecha con la manifestación de las mujeres. Tenemos que luchar por nuestros derechos porque, si no hacemos eso, no vamos a tener como resolver. Estamos juntas en esta lucha y no vamos a desistir nunca”, dijo.

Y en el mar de mujeres que se tomó Brasilia esta semana sorprendió también el ala masculina, que queda de espectadora ante de la articulación de las integrantes de la marcha. Es el caso del profesor de historia Edson Cazuza, de Rio Grande do Norte. Participando en el evento por segunda vez, él cuenta que se siente inspirado ante la movilización masiva de las trabajadoras.

“Incluso viviendo un momento tan difícil, como este de los últimos tiempos en Brasil, las mujeres forman parte de la trinchera en esta lucha por democracia, por justicia social, por igualdad de derechos. Lo veo con inmensa alegría”, complementa.

Entusiasmada con la primera experiencia en la Marcha das Margaridas, la agricultura Maria Anecy cuenta que la venida a Brasilia sirvió de aperitivo para las próximas ediciones del evento y también para dar oxígeno a la articulación política popular en los estados.

“Vengo todas las veces que sea posible y todas las que tenga oportunidad. Además de la buena energía de estas mujeres, me voy a llevar un poco de cada estado, una conversación, la garra de esas mujeres. Nos fortalecemos para el enfrentamiento en nuestra base, para la vida personal y para el movimiento sindical también”, destaca.

En la misma línea de raciocinio, Nena Funi-ô cuenta que el evento deja “un saldo muy positivo”. “Lo haría todo de nuevo. Estoy cansada, canté el día entero, bailé. Pero valió la pena”.

14/08/2019

Traducción de Pilar Troya https://www.brasildefato.com.br/

Fuente de la Información: https://vientosur.info/spip.php?article15049

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Argentina: Mario Borjas, Mburuvichá de Tekoa Ka´a Kupe: “Preservar la lengua Mbya Guaraní es fortalecer la espiritualidad, la cultura étnica y el derecho a la tierra”

Las lenguas indígenas en el mundo siguen desapareciendo a una velocidad alarmante y por diversas razones. El 2019, fue declarado el Año Internacional de las Lenguas Indígenas, proclamado por la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) con el fin de llamar la atención sobre la pérdida de estas lenguas y la necesidad de conservarlas, revitalizarlas y fomentarlas en todos los niveles, tanto local, nacional e internacional.

En una entrevista con Mario Borjas, líder político o Mburuvichá de la Tekoa Ka´a Kupe(significaría “guardianes de la yerba”), comunidad indígena ubicada en el municipio de Ruiz de Montoya -sobre Ruta 7-, compartió con ArgentinaForestal.com  su visión sobre la importancia de preservar la lengua Mbya Guaraní y expresó sus preocupaciones frente a ésta pérdida de hablantes en los más jóvenes y niños de su cultura.

Asegura que los debilita y favorece a las situaciones de vulnerabilidad ante legítimos derechos, que van desde la ausencia de un diálogo participativo, de ser escuchados e integrados para la organización del contenido del dictado de las clases en escuelas bilingües y sus objetivos, hasta el avance sobre los recursos naturales en territorios de las comunidades indígenas como también la demora en la regularización de la tenencia del título de sus tierras, que por Ley Nac. 26.160 fueron demarcados y por Ley Prov 4000, reconocidos por el gobierno provincial.

Se escudan firmes en la Constitución Nacional, en el Artículo 75, inciso 17, una modificación que permitió que se le reconozca la preexistencia étnica y cultural de los Pueblos Indígenas en la Argentina, garantiza el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural. Además, reconoce la personería jurídica de sus Comunidades, y la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que tradicionalmente ocupan y regula la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano y asegura su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten.

A partir de esta reforma constitucional, opera en la Argentina una sensible modificación en el ordenamiento jurídico nacional al reconocer la preexistencia étnica y cultural de los Pueblos Indígenas, con lo cual se asume como Estado plurinacional y pluricultural.

Mario Borjas es uno de los líderes reconocidos por la lucha del Pueblo Mbya Guaraní. Nieto de Basilio Escobar, Opygua de la comunidad Ka’a Kupe que falleció a los 73 años en noviembre pasado. Su abuelo fue un gran luchador por los derechos indígenas, un líder espiritual para su comunidad. El joven descendiente heredó sus saberes ancestrales, su sabiduría, sus enseñanzas, y todo el conocimiento sobre los derechos de los Pueblos Originarios, tomó el compromiso y la misión de luchar por preservar su cultura étnica.

Foto: Basilio Escobar, en el documental del Chango Spaciuk en Canal Encuentro, y Mario Borjas, su nieto. 

Ka’a Kupe es hoy una de las comunidades indígenas más organizadas en la provincia, con una superficie de más de 5 mil hectáreas, y en convivencia equilibrada con los propietarios de las tierras de una empresa privada que produce nuez de pecan para exportar.

El Mburuvichá Borjas defiende la educación y el monte. Su identidad y su casa. Su supervivencia presente y futura.

Su mayor lucha es la preservación de la lengua indígena a través de la educación como la forma de transmitir conocimiento y defensa de su idioma: “Por medio de la lengua guaraní se logra que se respete nuestra identidad, nuestra cultura, nuestras costumbres y tradiciones, se fortalece nuestra espiritualidad. No se trata solamente de enseñar y aprender a hablar Mbya”, explicó en la entrevista. “En la escuela bilingüe se tiene que dar espacio a que los integrantes de las comunidades indígenas participen y que las enseñanzas sean a nuestra manera, a nuestro tiempo. No es una cuestión del sistema educativo tradicional, ni solo de integración, es de respeto, de una forma de diálogo necesaria para que se nos escuchen y que lleve paz al Pueblo Guaraní”, sostuvo el joven

“La lengua Mbya Guaraní es nuestro legado ancestral”

Con voz pausada, ante cada pregunta Mario Borjas se tomaba su tiempo para responder la entrevista, que buscaba en la propuesta dar a conocer su visión sobre lo que implica, en toda su dimensión, luchar por preservar la lengua Mbya, ya que la extinción de las lenguas es una problemática global de la cual las comunidades indígenas de la provincia no están exentas.

Con mucha insistencia, perseverancia y convicción, dicen que este hombre fue el que logró que el Estado construya una escuela satélite, en principio, para luego construir una Escuela núcleo intercultural bilingüe (N°657) dentro de la propia Tekoa.

Borjas es también uno de los referentes en el Aty Guasú, que sería la reunión “grande” del consejo de representantes de todas las comunidades donde buscan definir y discutir sus realidades y problemáticas, como también a fortalecer el espíritu de toda la Nación Guaraní. Tiene el reconocimiento internacional ante el INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas), y es coordinador internacional del Consejo Continental de la Nación Guaraní, por lo que su palabra es autorizada en el Pueblo Mbya Guaraní para describir su realidad y sus reclamos por la revaloración de la lengua indígena, de la territorialidad, por el cuidado de la naturaleza ante el avanzando desmonte y la contaminación de las aguas en su territorio.

“Mantener la lengua guaraní como idioma de nuestra comunidad es resguardar nuestra identidad cultural y etnia preexistente, es preservar un legado ancestral que es nuestro. Es real que hoy se va perdiendo de a poco el hablar la lengua guaraní, y nos preocupa. En Misiones usamos solo esta lengua, algunas veces hay quienes usan el guaraní mezclado con el castellano, y en algunas comunidades hay quienes hablan el guaraní paraguayo. Pero se nota que hay una pérdida de nuestra lengua, y esto como líderes del Pueblo Mbya nos preocupa, porque es una debilidad para trascender con nuestra cultura. A través de la lengua guaraní nosotros mantenemos la espiritualidad, bautizamos con los nombres tradicionales a nuestra gente, educamos a nuestros niños, trasmitimos nuestras costumbres. Pero cuando esto se pierde, se debilita todo. Es nuestra lengua lo que nos fortalece”, explica.

 

En Misiones se registran aproximadamente unas 120 comunidades indígenas. Mburuvichá Borjas lidera un grupo de 27 familias, son 118 personas que habitan en el territorio.

 

“Casi no quedan ancianos. Nos quedan pocos abuelos y abuelas hablantes, que eran siempre los que nos enseñaban sus conocimientos. Nos queda una sola abuela de más de 70 años y algunos abuelos más. Aunque sea poco, todavía tenemos quienes nos recuerdan las enseñanzas, el conocimiento está con nosotros. En mi caso, aprendí mucho de mis abuelos, para poder hoy llevar adelante a las comunidades Mbya Guaraní, a las que tenemos que transmitir todo para preservar a través del tiempo nuestra lengua, que es una sola. Es un Mbya cerrado. Aquellas que hablan con una mezcla del guaraní paraguayo, es una mezcla que también consideramos es una pérdida de conocimiento de nuestra lingüística”, dijo. “Igual que cuando se habla con mezcla de castellano, en algunas comunidades se nota mucho más esto. Incluso, vemos que nuestros niños a veces empiezan el conocimiento del habla diciendo “papá” o “mamá”, cuando en nuestra lengua no es así”, relató. En Mbya, la palabra mamá se dice “Ha’i” y papá se dice “cheru”.

 

La mujer indígena, guardiana de la lengua

Al ser consultado sobre el rol de las mujeres en la enseñanza de la lengua Mbya, Borjas indicó que una de sus luchas es lograr que tengan un espacio en las escuelas bilingües para enseñar a los niños y jóvenes algunas costumbres y tradiciones. “Hoy se avanza con el Estado en construir escuelas bilingües, pero esta situación necesita de mas participación y dialogo de las comunidades, de nuestro pueblo, de lo que nosotros queremos de la educación para nuestros hijos y jóvenes. Se viven muchas cosas y todo demasiado despacio. En algunas comunidades aun no hay escuelas satélites ni núcleo, como tenemos nosotros, pero en otras sí”, describió Borjas.

“Entendemos que es importante la educación de las escuelas, pero siempre y cuando, como autoridad del Pueblo Mbya Guaraní, lo que pedimos es tener intervención concreta para llevar adelante la enseñanza, transferir saberes y nuestra forma de vida. Esto aun es difícil de lograr, no somos escuchados como necesitamos, para el acompañamiento que nosotros necesitamos del Estado. Queremos que las escuelas bilingües tengan más participación de las comunidades, porque no se trata solo de enseñar un idioma, sino de transferir conocimiento, costumbres, culturas que es nuestra, que nosotros vivimos”, recalco el líder guaraní.

Además de avanzar con un grupo de docentes indígenas, consideró que se debe incorporar a integrantes de la comunidad. “Los docentes hablan el idioma o saben enseñar el idioma, pero no es lo mismo. Aun tenemos pocos docentes Mbya que son los que pueden enseñar los saberes de la comunidad. Por ello, para revalorizar la lengua indígena, necesitamos ser más escuchados y ser parte de la política educativa que se lleva adelante, de para qué y por qué hacemos esto. Que sepan cual es nuestro pensamiento sobre la educación, a que apuntamos, como podemos contener a los chicos que terminan la primaria, y después en el secundario, porque después no saben cómo seguir, no tienen acompañamiento ni contención suficiente. Los chicos se sienten perdidos en su cultura, en su idioma. No se animan hablar en su lengua, ya que los espacios que deben ocupar no están preparados para incluir a un joven Mbya. No es sencillo si son chicos tímidos, o no están valorizados o bien acompañados. La parte educativa tiene que tener en cuenta que además de la primaria, el Pueblo Indígena necesita la secundaria. Aún no hay acompañamiento en esto como se necesita desde el Estado”, expresó el Mburuvichá Borjas.

MONTE, AGUA Y TIERRA, SÍMBOLO DE VIDA GUARANÍ

La pérdida del bosque y la regularización de la titularidad de sus tierras, una superficie de más de 5.637 hectáreas en Ruiz de Montoya, son otras de las preocupaciones y principales luchas. Lograr la instrumentación de la ley Prov. 4000 en Misiones les brindaría una herramienta importante para preservar su derecho al territorio, así como el derecho a contar con un sistema de salud basado en su propia cosmovisión y saberes ancestrales.

Sobre los desmontes en sus tierras, Borjas sostuvo que hoy presencian cuando se llevan la madera de su territorio. “Esto nos afecta porque es nuestra casa, nuestra protección de nuestros alimentos y vertientes de agua. Nosotros cuidamos el monte, para nosotros significa vida, lo que para otros es dinero”, expresó.

Respecto al agua, sostuvo que les preocupa la contaminación que por las actividades productivas de la zona se ven afectadas por agroquímicos o herbicidas. “A veces los productores de la zona no cuidan y ponen en riesgo las vertientes”, dijo Borjas.

En cuanto a sus tierras, demarcada por la Ley Nac. 26.160, esperan que se avance en el proceso de titularización. Tienen dialogo y buena convivencia con el privado, propietario de la empresa Carba –productora de nueces de pecan- que escucha a la comunidad sus planteos e inquietudes sobre el cuidado de los bosques en el territorio. “Hay buen diálogo”, sostiene el Mburuvichá.

Para Borjas, la defensa de la tierra está unida a la lucha por preservar la lengua guaraní en la provincia. “Todo es parte de defender nuestra cultura. Se transmite y se enseña a los niños y jóvenes a hablar en Mbya, para preservar nuestro idioma y fortalecer nuestro pueblo con derechos que existen y que son preexistentes. El Estado debe acompañarnos y apoyarnos para poder lograr revalorizar la lengua guaraní, eso es importante en las comunidades. Hoy estamos vulnerables ante muchos de nuestros derechos, no podemos proteger el monte, luchamos por el derecho del título de nuestras tierras, por nuestra salud, nuestra educación. Necesitamos proteger a nuestra gente y fortalecer su espiritualidad, para que nuestros jóvenes sientan orgullo de su cultura ancestral guaraní, no vergüenza por hablar guaraní. Necesitamos que la lengua guaraní sea reconocida y protegida por el Estado misionero, que sea  fuerte y estemos todos orgullosos de preservarla”, concluyó el líder guaraní.

Fuente de la Información: https://misionesonline.net/2019/08/18/mario-borjas-mburuvicha-de-tekoa-kaa-kupe-preservar-la-lengua-mbya-guarani-es-fortalecer-la-espiritualidad-la-cultura-etnica-y-el-derecho-a-la-tierra/

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.El 70% de jóvenes trabaja sin pasar por educación superior

Perú: El 70% de jóvenes trabaja sin pasar por educación superior

Mercado laboral. Gobierno, empresas y docentes parecen llegar a un consenso: promover la educación tecnológica en el país para mejorar la competitividad y productividad en el mediano plazo.

¿Qué hubieras hecho si no tuvieras el dinero para estudiar? “Pues, trabajar”, dice relajadamente Joaquín Ríos Arteaga (25), egresado del instituto público Antenor Orrego, en Chorrillos, lugar donde ahora enseña.

Lo que él ignora -o quizá no quiera saber- es que 7 de cada 10 jóvenes peruanos (70%) hace exactamente eso: trabajar tras salir de la secundaria sin recibir una educación superior. Así lo revela una investigación del Consejo Privado de Competitividad.

El resultado, señalan los economistas, es el fomento de la mano de obra informal y no calificada con las consecuencias conocidas.

En los últimos meses una solución parece tener el consenso -esta vez- del Gobierno, de las empresas privadas y de los docentes: la promoción de la educación técnica pública a nivel nacional.

Pero la idea no es nueva. Antes del 2000 existía la educación secundaria técnica en el país, recuerda Pilar Mitma Mamani, docente de la Universidad Nacional de Educación (La Cantuta). “Se recibían talleres de diferentes especialidades: bordado, carpintería, secretariado, electricidad. Y al terminar sus cinco años salían con una certificación por lo menos. Todo tiempo pasado fue mejor”, agrega.

Las nuevas políticas educativas que llegaron redujeron el presupuesto para seguir invirtiendo en los talleres. «Pero los chicos al menos sabían qué les gustaba y tenían más posibilidades de trabajar», resalta.

Tanto para Mitma como para Jaime Ibarra, docente del Instituto Superior Tecnológico Público “Argentina”, ubicado en el Centro de Lima, el Gobierno debe “preocuparse por la educación técnica”. Explicó que de los grandes proyectos que se dan para el desarrollo de un país, el 95% requiere de técnicos. “Cada año se necesitan aproximadamente 300 mil técnicos en el país. Los institutos privados de renombre solo cubren el 30% de la demanda. No hay muchos institutos superiores dedicados a este campo”, advierte.

Según el portal del Ministerio de Educación (Minedu), en Perú existen 35 Institutos de Educación Superior Tecnológicos (IEST) con licencia temporal y, de ellos, 23 están en Lima Metropolitana, pese a que, según el INCORE 2018, los departamentos de la selva y centro sur del país ocupan los últimos puestos en competitividad educativa (ver infografía).

Por la competitividad

Pero hay avances para relanzar la educación técnica. Por un lado, en el capítulo 2 del Plan Nacional de Competitividad, el Gobierno reconoce la inversión en el Capital Humano “como primordial para el crecimiento económico en el largo plazo”. Por ello, proyecta para el 2020 lanzar su Política Nacional de Educación Superior Técnico – Productiva, en el que, entre otros, busca “impulsar la educación a distancia aprovechando las tecnologías de información y comunicaciones en CETPRO e IEST. Así como programas semipresenciales, de ser el caso”.

En tanto, desde el lado privado, Pablo Lavado, economista jefe del Consejo Privado de Competitividad, en un reciente foro académico, informó que ya había identificado que en regiones como IcaPiura Cajamarca, “se puede trabajar en conjunto entre la empresa y los institutos”.

Por su parte, Ana Alfaro Carlín, directora de la Dirección de Servicios de Educación Técnico Productiva y Superior Tecnológica del Mineduca, opinó que “las acciones contenidas en el Plan ayudarán a cerrar brechas entre la oferta formativa y las necesidades del mercado laboral. De acuerdo con la encuesta de habilidades al trabajo, el 47% de las empresas tiene vacantes difíciles de llenar, y el 76% de esas vacantes se explica por la falta de habilidades de los candidatos”. Mucho por hacer.

La selección del docente en el país

– En opinión de Hugo Ñopo, economista de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el énfasis para mejorar el capital humano pasa por “mejorar la selección de los docentes”. “Cambiar a nuestros 400 mil docentes por futuros jóvenes preparados para ser maestros, costará como 2 o 3 puntos del PBI”, señala.

grupo larepublica

Fuente de la Información: https://larepublica.pe/economia/2019/08/18/oit-el-70-de-jovenes-trabaja-sin-pasar-por-educacion-superior-empresas/

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