Francia / 18 de noviembre de 2018 / Autor: Redacción / Fuente: Sputnik News
Estudiantes y profesores marcharon por las calles de París contra la reforma educativa planificada por el Gobierno del presidente francés, Emmanuel Macron.
Los sindicatos se oponen a las medidas propuestas por el ministro de Educación francés, Jean-Michel Blanquer, ya que las consideran un ataque al sistema de educación pública. Además, consideran que redundarán en un recorte de empleos y en la pérdida de calidad de los mismos.
Perú / 18 de noviembre de 2018 / Autor: Redacción / Fuente: Xinhua
La tasa de analfabetismo en Perú bajó del 7,1 al 5,9 por ciento en los últimos cinco años, informó hoy sábado el Ministerio de Educación (Minedu).
A pesar del progreso «aún hay una tarea pendiente para atender a un millón 369.295 de personas que no saben leer ni escribir», señaló el Minedu en un comunicado.
Con motivo del Día Internacional de la Alfabetización, el Minedu organizó diferentes actividades en todo el país para sensibilizar y motivar a la población a que recurra a la educación alternativa que contribuye a la alfabetización.
El avance de la alfabetización en Perú se ha logrado mediante los programas de «desarrollo de capacidades de lectoescritura y cálculo matemático en personas adultas y jóvenes mayores de 15 años que no accedieron oportunamente al sistema educativo o tienen primaria incompleta», agregó.
El Minedu señaló que de 2013 y 2017 los Centros de Educación Básica Alternativa (CEBA) registraron un aumento de matrículas de 15,3 por ciento, equivalente a más de 19.000 personas matriculadas en el Programa de Alfabetización y Continuidad Educativa.
«Sin embargo, en regiones como Apurímac (sur), Huancavelica (sur), Huánuco (centro) y Ayacucho (sur) la tasa de analfabetismo varía entre 15 por ciento y 12 por ciento, es decir, dos o cerca de tres veces el promedio nacional», subrayó el comunicado.
Añadió que en conjunto con la Comisión Multisectorial para la Pacificación y Desarrollo Económico Social se desarrollan programas de alfabetización en los poblados del Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro, una de las zonas más pobres del país.
Pakistán / 18 de noviembre de 2018 / Autor: Redacción / Fuente: HRW
Los obstáculos incluyen la falta de inversión, tasas altas y discriminación
El gobierno de Pakistán no está brindando educación a una gran proporción de las niñas del país, dijo Human Rights Watch en un informe publicado hoy.
El informe de 111 páginas “‘Shall I Feed My Daughter, or Educate Her?’: Barriers to Girls’ Education in Pakistan” (“‘¿Debería alimentar a mi hija o educarla?’: Barreras a la educación de las niñas en Pakistán”) concluye que muchas niñas simplemente no tienen acceso a la educación, debido a distintas razones como la escasez de escuelas públicas, especialmente para niñas. Casi 22,5 millones de niños de Pakistán, un país con una población de poco más de 200 millones de habitantes, no asisten a la escuela, la mayoría niñas. El 32 por ciento de las niñas en edad escolar primaria no están escolarizadas en Pakistán, en comparación con el 21 por ciento de los niños. En noveno grado, sólo el 13 por ciento de las niñas todavía asisten a la escuela.
“El hecho de que el gobierno de Pakistán no esté proporcionando educación a los menores está teniendo un impacto devastador en millones de niñas”, dijo Liesl Gerntholtz, directora de derechos de la mujer de Human Rights Watch. “Muchas de las niñas a las que entrevistamos están desesperadas por estudiar, sin embargo están creciendo sin la educación que les ayudaría a tener opciones para su futuro”.
Human Rights Watch entrevistó a 209 personas para el informe, la mayoría de ellas niñas que nunca asistieron a la escuela o que no pudieron completar su educación, y a sus familias, en las cuatro provincias de Pakistán: Beluchistán, Khyber Pakhtunkhwa, Punjab y Sindh. Human Rights Watch también entrevistó a padres, educadores, expertos y activistas, y visitó varias escuelas.
Entre los factores que impiden que las niñas vayan a la escuela, Human Rights Watch descubrió los siguientes: la falta de inversión del gobierno en las escuelas, la escasez de escuelas, los precios prohibitivos de las matrículas y los costos relacionados, el castigo corporal y el hecho de que no obligar a implementar la educación obligatoria. Human Rights Watch también detectó problemas de calidad tanto en las escuelas públicas como privadas de bajo costo, así como una falta de regulación gubernamental de las escuelas privadas y altos niveles de corrupción.
Además de estos factores dentro del sistema educativo, las niñas también se ven excluidas de la educación debido a factores externos que incluyen el trabajo infantil, la discriminación de género, el matrimonio infantil, el acoso sexual, la inseguridad y los ataques contra la educación.
El gobierno de Pakistán ha invertido consistentemente mucho menos en educación de lo que recomiendan los estándares internacionales. En 2017, Pakistán estaba dedicando menos del 2,8 por ciento de su Producto Interno Bruto en educación, muy por debajo del cuatro a seis por ciento recomendado, lo que deja al sistema educativo del gobierno con una financiación muy limitada. Las escuelas públicas son tan escasas que incluso en las principales ciudades de Pakistán, muchos niños no pueden llegar a una escuela a pie de manera segura en un tiempo razonable. La situación es mucho peor en las zonas rurales. Y hay muchas más escuelas para niños que para niñas.
Aisha, una madre de unos 30 años, vive con su esposo y sus seis hijos en un área de Peshawar donde la escuela pública para niños más cercana, que ofrece desde guardería hasta décimo grado, está a menos de cinco minutos a pie. La escuela pública para niñas más cercana está a 30 minutos caminando y sólo llega hasta quinto grado. La hija de Aisha dejó de ir a la escuela a los nueve años debido a la preocupación de sus padres por su seguridad a la hora de caminar a la escuela.
“Incluso los padres que no tienen educación propia entienden que el futuro de sus hijas depende de que vayan a la escuela, pero el gobierno está abandonando a estas familias”, señaló Gerntholtz. “El futuro de Pakistán depende de la educación de sus menores, incluidas las niñas”.
Existe un “cuello de botella ascendente” a medida que los niños, especialmente las niñas, se hacen mayores. Las escuelas secundarias son más escasas que las escuelas primarias, y las universidades tienen incluso menos capacidad, especialmente para estudiantes femeninas. Muchas niñas que completan el nivel superior en una escuela no tienen acceso a una escuela donde podrían pasar al siguiente nivel. A falta de un sistema adecuado de escuelas públicas, ha habido un crecimiento masivo en el número de escuelas privadas, muchas de ellas de bajo costo. Pero las familias pobres a menudo no pueden pagar las tasas de matrícula y el fracaso casi total del gobierno para regular y supervisar estas escuelas significa que muchas son de baja calidad.
El manifiesto del partido político del nuevo primer ministro Imran Khan promete importantes reformas al sistema educativo, incluso para la educación de las niñas. “Daremos prioridad al establecimiento y la mejora de las escuelas para niñas y proporcionaremos una ayuda económica a las niñas y mujeres para que continúen su educación”, dice el manifiesto. Además, se compromete a “implementar la agenda educativa más ambiciosa de la historia de Pakistán, que abarca la reforma de la educación primaria, secundaria, terciaria, profesional y especial”.
“El gobierno reconoce que la reforma educativa es desesperadamente necesaria y promete convertirla en una prioridad, especialmente para las niñas, lo cual es un paso positivo”, dijo Gerntholtz. “Esperamos que nuestros hallazgos ayuden al gobierno a diagnosticar los problemas e identificar soluciones para darles a todas las niñas paquistaníes un futuro brillante”.
Estudiantes de la escuela secundaria estatal Behar Colony para niñas durante sus ejercicios matinales. La escuela está ubicada en el barrio de Lyari, en Karachi, Pakistán.
Selección de testimonios de personas entrevistadas
Falta de inversión y escasez de escuelas públicas
“Les podría llevar si hubiese una escuela pública”
—Akifah, 28 años, madre de tres hijos de 10, 8 y 7 años. La familia se mudó desde una aldea cerca de Multan a Karachi hacía tres años, en busca de trabajo. No tuvieran otra opción que asentarse en un área donde sólo había escuelas privadas que la familia no podía permitirse y no había escuelas públicas al alcance.
“Mis padres dijeron ‘si te interesa lo suficiente puedes ir caminando’. Quien quisiese ir, iba. A mí me parecía demasiado lejos. El camino era solitario y aislado y ha habido casos de dos o tres secuestros en esa áreas (…) Pero entonces me di cuenta de que necesitaba estudiar así que convencí a mis padres y me hice amigos para poder ir juntos caminando a la escuela”.
—Asifa, 20 años, en Punjab, no fue a la escuela hasta los 9 o 10 años porque tenía que caminar 45 minutos desde su casa. La escuela sólo iba hasta octavo grado así que después de terminar se fue a vivir con su hermana en la ciudad donde podía cursar noveno y décimo grado.
“El Estado nunca se ha tomado en serio la educación; nunca se le ha adjudicado recursos adecuados en ningún estado. El problema son las prioridades del gobierno: la educación no es una prioridad y no le dedican el presupuesto necesario”.
—Director de una organización no gubernamental dedicada a los derechos de las mujeres, en Punjab.
“[T]odas las madres quieren que sus hijos reciban una educación, pero no hay un sistema público que proporcione los servicios”.
—Directora de una organización comunitaria, en Karachi.
Discriminación de género en la provisión gubernamental de escuelas
“Si hay 10 escuelas para niños, sólo hay 5 para niñas”.
—Un experto en educación de Pakhtunkhwa.
Pobreza y costo de la educación
“El gobierno no ayuda a los pobres. No podemos educar a nuestros hijos, no tenemos ni para comer nosotros mismos”.
—Rukhsana, 30 años, madre de tres niños sin escolarizar cuyo marido apenas puede trabajar debido a una enfermedad. La familia no puede pagar la matrícula escolar y demás costos relacionados, en Karachi.
“La escuela puede ser gratuita pero siempre hay necesidad de dinero para alguna cosa u otra. Copias, libretas, cada día hay un gasto nuevo. Sólo una mochila escolar ya cuesta 500 rupias [US$4,76]…. Cada día, cada día hay algo.
—Zarifah, una madre de cinco hijos sin escolarizar, en Beluchistán.
“Quería que mis hijas recibiesen una educación pero no pude ofrecérsela porque somos pobres. El salario de mi marido es de 12.000 rupias [US$114] al mes. A final de mes, siempre nos quedamos sin [dinero] y nos preguntamos qué hacer – ya no queda nada. Quiero una escuela para niñas de familias pobres.
—Halima, 38 años, en Karachi, madre de cinco hijas de 13 a 19 años. Ninguna ha estudiado durante más de uno o dos años. Su marido trabaja en una fábrica de chicles.
Cuestiones de calidad y corrupción
“Muchas veces el maestro llegaba tarde o ni siquiera se presentaba. Nos quedábamos allí sentados y luego nos íbamos a casa”.
—Hakimah, 17 años, en Karachi, describe su escuela primaria.
“Desde hace cinco años, todo el mundo tiene que pagar [para obtener un puesto docente en una escuela pública]. Vale la pena aunque sea sólo por el salario: es una inversión. Esto tiene un impacto sobre la calidad de la enseñanza: no hay enseñanza”.
—Director de una organización comunitaria, en Karachi.
“[Los inspectores] venían una o dos veces al año, sin avisar. Se quedaban más o menos media hora. Quieren te y que los entretengas. Tienes que complacerlos o dirán que tu escuela no es buena. Una vez hice esperar al inspector y se enfadó y se marcho y dijo: “Redactaré un informe negativo”. Mi colega fue a su casa y le dio 25.000 rupias [US$239] y nos dio un informe favorable”.
—Directora de una escuela privada describe la supervisión gubernamental de la escuela en Punjab.
Todo aquel que ha tenido la oportunidad de conocer desde dentro una escuela especial en Cuba, sabrá que son más parecidas a un hogar, y de hecho, llegan a serlo literalmente para algunos de sus educandos
España / 18 de noviembre de 2018 / Autor: Elisa Silió / Fuente: El País
Los lingüistas achacan los fallos a las redes sociales y la falta de lectura y escritura
Inés Fernández-Ordóñez, miembro de la Real Academia Española (RAE) y catedrática de la Universidad Autónoma de Madrid, detecta errores de ortografía en su aula. “Es terrible, pero incluso es muy común entre mis alumnos de Filología que pongan faltas. Y, lo peor de todo, no saben redactar. Creo que tiene que ver con que no se lee, faltan prácticas de redacción, dictados…”. Relatos como el de Fernández-Ordóñez, que baja la nota a sus alumnos, explican que la ortografía sea uno de los motivos de que el 9,6% de las plazas de profesor de secundaria hayan quedado desiertas en las oposiciones del pasado julio. Nunca había habido un volumen educativo en España como el actual —el 41% de los jóvenes de 25 a 34 años tiene estudios superiores, frente a un 43% en la OCDE—, pero el nivel ortográfico de los graduados es muy mejorable. Y si los que enseñan cometen fallos, los escolares los repetirán.
El ministro del PP José Ignacio Wert introdujo de forma expresa los dictados en el desarrollo curricular de la Ley Orgánica para la Mejora Educativa (Lomce) en 2013, al igual que hizo Francia con este ejercicio y el cálculo mental. Hay especialistas que sostienen que es leyendo como se ataja el problema de las faltas porque se visualizan los signos, pero los defensores del dictado arguyen que entrena la atención sostenida, la concentración y sirve para descubrir los errores.
“Creo que muchos profesores de secundaria, y a veces de universidad, pasan por alto en los exámenes las faltas cuando entienden que el contenido es correcto”, se sorprende el académico Ignacio Bosque, catedrático de Lengua en la Complutense. “Yo no lo hago. Es un error hacerlo. No estoy tampoco de acuerdo con dejar pasar las faltas graves de redacción. Algunos profesores piensan que las faltas las corrigen los procesadores de texto, y entienden que la sintaxis es poco importante. Opino lo contrario. Mi maestro, Fernando Lázaro Carreter, decía que si la expresión es pobre, el contenido también lo es, se quiera o no”.
La académica Carme Riera penaliza “muchas faltas” de sus alumnos de Literatura en la Autónoma de Barcelona. “La gente no practica las normas ortográficas, y muchas veces hacen ese trabajo los correctores del teléfono y los correos electrónicos y no se fijan”, sostiene Riera. También lamenta la influencia “nefasta” y continua del inglés.
El docente de Historia Javier Herrera, de la Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía, reconoce que las faltas ortográficas son un problema persistente que sale a relucir en casi todos los claustros, pues su solución debe ser una tarea común de todo el profesorado. En primaria con la Lomce se ha aumentado un 20% las clases de Lengua. La clave está en ese periodo educativo. “Nosotros diferenciamos perfectamente de qué centro proceden los niños por su madurez en este campo. Si tuvieron un maestro o maestra que se empeñó en que escribieran bien”, sostiene Herrera.
El prestigio de la lengua
“No todo se consigue con más clases de Lengua, sino con un prestigio social de la buena expresión y la buena escritura. Y el problema viene de que la gente joven, sobre todo, y en redes sociales, escribe voluntariamente mal porque si no le mira mal el entorno”, afirma el escritor Julio Llamazares.
En las últimas oposiciones a profesor de secundaria, FP o escuelas de idiomas, a las que se presentaron 200.000 personas, los tribunales se encontraron con aspirantes que escribían acortando palabras (tb, pq) o que empleaban términos coloquiales (“rollo de”, “en plan”…). Las academias de preparación madrileñas alertaron a sus alumnos de que perderán 0,10 puntos por cada abreviatura o por poner la barra inclinada en los adverbios que terminan en ente (por ejemplo, completa/), de la misma manera que tomaban apuntes en clase. “Si no manejas los instrumentos de la expresión, terminas empobreciendo tu pensamiento o al menos su transmisión. Escribir y hablar bien sirve para expresar mejor tus ideas, no es un capricho”, alerta Llamazares.
El Ministerio de Educación pretende reformar el sistema de oposiciones tras la última convocatoria, que dejó 1.984 plazas sin cubrir. Pero son las comunidades las que publican los criterios de evaluación y luego los tribunales tienen potestad de incluir otros propios como el penalizar las faltas. “Me parece correcto que se exija eso a los aspirantes a profesores. Hay que tener una exigencia con los profesores de secundaria grande, que quizá no se ha tenido durante unos años”, subraya Fernández-Ordóñez.
EL DILEMA DE LA ESCABECHINA DE SUSPENSOS
Un argumento extendido entre los profesores de secundaria es que no se suspende más a los niños —y no solo por la ortografía— porque la Inspección Educativa actúa y no lo permite. Javier Herrera, de la Asociación de Profesores de Instituto de Andalucía, asegura que la inspección toma decisiones en contra de los criterios académicos. El año pasado, la Asociación de Inspectores de Educación pidió en el Congreso que se aprobase el bachillerato con un suspenso.
La académica Inés Fernández-Ordóñez se plantea cómo reaccionar ante las faltas y unas redacciones a veces “bastante flojas”. “Si fuésemos estrictos mucha gente no aprobaría. Los niveles de exigencia han bajado mucho. Rafael Lapesa suspendía al 60% de la clase y no pasaba nada, pero ahora eres mal profesor”.
Ningún alumno puede faltar a la escuela en Alemania así como así. Los padres que propicien ausencias de sus hijos pueden ser multados con 2.500 euros. Cerca de vacaciones hay operativos de la policía en aeropuertos.
Hacía cinco años que A. (*), de ocho años, no veía a su familia en Brasil, la cual organizaba una gran fiesta para conmemorar los 70 años del abuelo. La fiesta se celebraría el 2 de enero, un día antes del regreso a clases en las escuelas de Alemania. La madre, R., sabía que faltar a la escuela está prohibido en Alemania, y que ignorar dicha norma le podría acarrear una multa administrativa de hasta 2.500 euros, dependiendo del estado federado.
En Alemania, ningún menor de edad puede faltar a la escuela sin justificación. Los padres solo pueden viajar con sus hijos en día escolar si obtienen la llamada Schulbefreiung, autorización emitida por la dirección de la escuela. Cada caso es analizado de manera especial. Se pueden contemplar algunas excepciones, como la muerte de un familiar próximo o una consulta médica importante. Pero en este último caso, la justificación está vigente por horas, y no por el día entero.
La víspera de las vacaciones de verano de este año, la policía alemana realizó un operativo en los aeropuertos de Núremberg y Múnich, a fin de identificar a familias que estuviesen viajando dos días antes, obligando a los hijos a faltar a la escuela.
Durante la fiscalización aleatoria, cerca de 20 familias fueron obligadas a pagar la multa. En muchos casos, las familias reciben una amonestación y, casi siempre, son liberadas para seguir el viaje. Pero la policía puede ser más rígida: si lo considera necesario, puede llevar a los alumnos directamente del aeropuerto a la escuela.
R. intentó durante cuatro meses concertar una reunión con la profesora, para pedir autorización especial. El pedido le fue negado. La madre siguió el consejo de otros padres que tuvieron problemas semejantes, y consiguió en Brasil un justificante médico falsificado.
La hija, A., regresó a la escuela el 5 de enero, luego de perder tres días de clases. La madre fue directamente a la dirección a presentar el pasaje de avión, y el falso justificante. Pero se encontró con que la escuela la había denunciado ante el Schulamt, la autoridad escolar de la ciudad donde ella vive.
La responsabilidad del gobierno alemán acerca de los alumnos genera a veces tensiones con familias que vienen de otro país. Los pasajes de avión se encarecen al inicio y al final de las vacaciones, y esto imposibilita a muchos a viajar al país de origen. Es el caso de R., que describe la amenaza de ser multada como una forma de «terrorismo psicológico».
(*) Los nombres fueron alterados para preservar la identidad de las personas
Francia encabeza el esfuerzo diplomático para repatriar a los cachorros del IS, nacidos de yihadistas europeos
Varados en Siria e Irak, viven sin acceso a educación, sanidad o apoyo psicológico, crucial para su desradicalización
En los estertores del califato sus víctimas más inocentes están quedando rezagadas. Los hijos de quienes hace sólo un lustro edificaron el imperio de terror del Estado Islámico, entre el Éufrates y el Tigris, permanecen varados en suelo sirio e iraquí. En condiciones precarias y olvidados por los países de origen de sus padres, lo que puede condenarlos a ser apátridas. Sólo Francia lidera un esfuerzo diplomático para repatriar a aquellos que permanezcan en Siria. Pero sin sus padres.
El periódico The Telegraph citó fuentes galas a finales de octubre: «Las autoridades francesas están entrando en una fase activa de evaluación de la posibilidad de repatriar menores», explicaron, «para el beneficio de los niños».
Entre las preocupaciones que París expresa está el riesgo de que, si estos menores se quedan en suelo sirio, puedan profundizar en la radicalización emprendida por sus padres y convertirse en eventuales seguidores del Estado Islámico, conocido por sus siglas en inglés IS.
Según el rotativo, los franceses planean tratar uno a uno los casos de los 150 menores descendientes de compatriotas unidos al Estado Islámico -y por lo tanto con la nacionalidad heredada de su progenitores- que, calculan, se hallan en el norte de Siria, retenidos en campos por las milicias kurdosirias. No sería una tarea fácil, pues Francia no reconoce la autoridad local. Una alternativa que se estudia es trasladarlos por territorio controlado por el Gobierno sirio. Eso requeriría restablecer lazos con Damasco.
La propuesta tiene un reto más: Francia no quiere traer a los padres. «Funcionarios franceses acudieron a los campos de desplazados a entrevistarse con las madres. Les dijeron que estaban dispuestos a llevarse a sus hijos, pero que, si querían que fuese así, tenían que aceptar desprenderse de ellos», explica Nadim Houry, director de terrorismo y contraterrorismo de la ONG Human Rights Watch. «Por poner un ejemplo, hace 10 días una madre dio a luz en un campo. ¿Qué hacemos, los separamos?«, cuestiona.
La mayoría de países donde el IS ha reclutado a sus seguidores ahora no quieren saber nada de ellos. Y, si bien Irak ha abierto juicios contra muchos, en ocasiones condenándolos a muerte, la autoridad autónoma del norte sirio ha reiterado que no tiene intención de procesarlos y ha solicitado a los países de procedencia que se encarguen de los mismos. En cualquier caso, subraya Houry, «incluso en situación de encarcelamiento de los padres, estos deben tener derecho a ver a sus hijos».
La consecuencia directa «de la falta de una solución para los extranjeros que se han unido a Daesh«, continúa el responsable de HRW, «es que estos niños se ven abocados a un vacío legal, un agujero negro del cual se convierten en víctimas». Nadim Houry los ha visitado recientemente. Viven precariamente, «con recursos sanitarios mínimos» que los abocan a sufrir enfermedades y «sin acceso a educación» o apoyo psicológico, cruciales en todo proceso de desradicalización.
Para perpetuarse, el IS quiso crear máquinas de matar que no alzaban cinco palmos del suelo. «Tanto niños (cachorros) como niñas (perlas) han sido sometidos a un proceso intensivo de adoctrinamiento psicológico dentro de territorio del IS», resalta Gina Vale, coautora de un informe para el Centro Internacional de Estudio de la Radicalización (ICSR) sobre mujeres y menores tras la caída del IS. «Desde los cinco años, los niños fueron motivados para presenciar conductas violentas», sigue. «Para las niñas, el IS permitió el matrimonio a partir de nueve años«.
«La propaganda del IS ha mostrado cómo niños extranjeros han recibido tanto adoctrinamiento psicológico como un entrenamiento militar intensivo. Las madres también han sido alentadas a jugar un rol activo en el adoctrinamiento de sus hijos, procreando y preparando a sus cachorros como futuros guardianes de la ideología del califato», apostilla Vale, cuyo trabajo eleva a 730 los niños nacidos dentro del califato de extranjeros, 566 de ellos de europeos occidentales.
Una inquietud en los países de origen de los padres de estos menores es qué riesgos podría conllevar la repatriación de los pequeños, al margen de la decisión sobre sus padres. «Las consecuencias de esta involucración (pasiva y activa) y de las experiencias con el IS», concluye Vale, «son variadas e individuales, y requieren un soporte continuado psicosocial como elemento crítico en todos los esfuerzos de rehabilitación y reintegración«.
«Sin embargo», remacha la analista, «es importante evaluar las amenazas potenciales que suponen los menores de forma individual. En Oriente Medio y Próximo ha habido casos de menores realizando ataque tanto inspirados como directamente ordenados por el Estado Islámico, pero no se puede hacer una generalización con todos los casos, sino abordarlos individualmente. Muchos menores podrían buscar cómo desligarse del grupo, y por lo tanto necesitan un soporte a medida».
Nadim Houry detalla que los campos de detención del norte de Siria albergan niños de padres extranjeros de 46 nacionalidades distintas; un informe de Unicef indica que en Irak, «en 2017 se verificaron más de 1.000 casos de niños retenidos, acusados de delitos contra la seguridad nacional». «Pedimos a las misiones diplomáticas […] que se lleven de vuelta a sus ciudadanos que han cumplido condena y a los niños no condenados«, pidió el Ministerio de Exteriores iraquí en verano.
La decisión de Francia presiona a otros aliados como el Reino Unido, que se lo plantea pero sigue reticente, según el Telegraph, a repatriar a sus cachorros del IS. En España, Exteriores ni ha aclarado si posee información de menores españoles detenidos en Siria o Irak, ni ha anunciado planes para repatriarlos a ellos o a sus padres. Nadim Houry, the Human Rights Watch, apuesta por una solución adoptada conjuntamente por los países de donde proceden las huestes del califato.
«Es un reto», enfatiza, «pero no creo que la solución sea plantear un dilema tipo ‘o permites que repatriemos a tu hijo solo u os dejamos a ambos en el campamento’. Debe haber una solución más exhaustiva que contemple la situación de los menores«. Mientras, los niños del IS aguardan sus decisiones entre rejas. Lorena Cobas, responsable de emergencias del comité español de Unicef: «Recordamos que esta es una de las graves violaciones contra la infancia que recoge el derecho internacional humanitario».
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