La vulnerabilidad de la mujer haitiana en la esfera de la sexualidad, es hoy uno de los grandes retos del sistema nacional de salud, afirmaron expertos de este ámbito en el país.
De acuerdo con los especialistas, la información de calidad y sin tabúes sobre la sexualidad permitirá a las féminas cuidar bien de su cuerpo.
En conferencia de prensa, la activista feminista Daniÿle Magloire, subrayó que la educación sexual debe participar en una deconstrucción de las representaciones estereotipadas y los conceptos erróneos que las mujeres tienen sobre sus enfermedades.
Asimismo, criticó la idea mecánica que vincula la salud femenina con la única función reproductiva.
‘Las mujeres no pueden definirse únicamente a partir de su potencial de procreación, ellas existen independientemente de este potencial ‘, señaló Magloire.
Investigadores en el campo de la medicina alertaron también que los embarazos precoces, la calidad y acceso a la atención y la capacidad de los hospitales, son otros lastres del sistema sanitario que inciden directamente en las mujeres.
Para el director de Salud Familiar, Reynold Grand’Pierre, un paso significativo sería la planificación del embarazo, que permitirá a las mujeres dar a luz en la edad adecuada y con las condiciones correctas.
Según el funcionario, la edad promedio para la primera relación sexual en el país es entre 13 y 14 años para los niños, y entre 16 y 18 para las niñas.
Por su parte, el médico Jean Joseph Exumé, advirtió que el sistema de salud debe invertir en la capacitación de sus especialistas, para lograr sus objetivos.
‘No se puede concebir una buena medicina sin un sistema de seguro confiable y una residencia adecuada para los profesionales de la salud’, apuntó.
El encuentro, que celebró el día internacional de Acción para la Salud de la Mujer, estuvo organizado por el Colectivo sobre el Derecho a la Salud Sexual y Reproductiva y reunió a varias representantes de las organizaciones feministas como la Red de Mujeres de las Radios Comunitarias de Haití y Solidaridad fanm Ayisyen.
España/02 de Junio de 2018/Por: Salvador López Arnal/Rebelión
Casi no es necesario presentar a los autores. Los tres son profesores de filosofía. Carlos Fernández Liria de la Complutense, Olga García Fernández y Enrique Galindo Ferrández son profesores de secundaria. Militan ambos en las Mareas en defensa de la educación pública.
Además del preámbulo, son diez los capítulos del libro, más el apartado de conclusiones, un apéndice que evalúa el bilingüismo (inglés, castellano) y la bibliografía.
La dedicatoria es muy significativa del compromiso de los autores: a sus alumnos, a compañeros que han leído el manuscrito del libro y “a nuestros compañeros y compañeras de Mareas por la Educación Pública, por su lucha incansable y su valiosa amistad. También a todos los profesores y maestros que, como Daniel Nota, son un ejemplo para la escuela pública”.
Lo es también el título: “Escuela o barbarie”, una disyunción (excluyente) que, por supuesto, recuerda, con neta intención, el socialismo o barbarie de Rosa Luxemburg. El subtítulo tampoco está para adornar: “Entre el neoliberalismo salvaje y el delirio de la izquierda”. Nada que decir de lo primero, conocemos y sufrimos sus programas, sus avances y sus agresiones; de lo segundo, de la necesidad de matices sobre ese delirio de la izquierda, diré algo más adelante.
La idea central de este libro muy recomendable, escrito con fuerza y convicción, se puede resumir tal vez del modo siguiente: es urgente y necesario defender la educación y la instrucción pública; existe, no es una neura ni una idea conspirativa fantasiosa, un auténtico plan de privatización de la enseñanza pública, de desmantelamiento paulatino de esta gran conquista ciudadana, de poner al servicio de las grandes corporaciones el sistema educativo de los países. En definitiva, de sustituir la instrucción pública por otra cosa muy distinta, basada en competencias, habilidades y demás ítems de la terminología (antipedagógica) al uso. Una ilustración de esto último: ¿Para qué sirve, dicen los partidarios de las TIC, aprenderse los ríos españoles de memoria o las capitales del mundo si no tenemos la habilidad de mirar sus nombres con el buscador de una gran corporación, de San Google por ejemplo?
Las virtudes del ensayo, cito las más relevantes teniendo en cuenta el espacio del que dispongo, son más que evidentes. Algunos ejemplos:
1. Claridad en la exposición. No hay pasajes oscuros. Lo que se piensa se dice a las claras, sin ocultaciones, de frente. Plantando cara cuando es necesario y, como se podrá comprobar, muchas veces es necesario. Cada vez más.
2. El tono no es siempre cortés pero no hay falta el respeto. Hay un pensamiento, ahora heterodoxo, que se quiere vindicar, marcando distancias y criticando posiciones que se piensan (y sienten) como erróneas o como muy serviciales en algunos casos.
3. La defensa de lo público, de la educación pública, es más que evidente y sostenida con una argumentación sólida y con convicciones por supuesto.
4. Se podrá decir que se habla con trazo demasiado grueso sobre la pedagogía, contra la pedagogía si se quiere. Un capítulo, el IX, muestra muchos matices y permite una mejor comprensión de las posiciones defendidas. La discusión que mantuvieron Carlos Fernández Liria y Luis S. Villacañas, incluida en el libro, enseña a todos.
5. Se dirá que los autores, como buenos filósofos que son, teorizan y teorizan, incluso que especulan, pero que apenas plantean programas alcanzables, no utópicos. No parece pertinente la crítica. Un programa con quince puntos no quiméricos, y con coste económico cero aseguran (tengo alguna sobre ello, pero es secundario ahora), se expone, con claridad y distinción cartesianas, esta vez en las páginas 373-375. Dos ejemplos: “10. Plan de rescate ciudadano vertebrado en tres ejes de actuación; ayudas para comedores escolares, becas para material escolar y subvención de transportes públicos”. 12. “Recuperación de los derechos laborales extirpados al profesorado, especialmente a los interinos”.
6. Las críticas al llamado Plan de Bolonia, en su momento no bien recibidas entre algunos sectores del profesorado por demasiado radicales o extremistas, quedan aquí recogidas y, visto lo visto, hay que darles la razón en la mayoría de sus observaciones. No estaban ciegos y mucho menos obnubilados por prejuicios izquierdistas
7. La independencia de juicio, la libertad de pensamiento, se muestra en muchos apartados del libro. Destacaré uno. Los autores, alguno de ellos, o todos ellos tal vez, formados en los escritos y en la filosofía de Louis Althusser, no tienen ningún problema en criticar y dejar muy mal parado el concepto o categoría de “aparato ideológico de Estado” atribuido a la escuela “althusseriana”. En su opinión, un auténtico disparate conceptual, de hondo calado político, refiriéndose a la escuela pública de los Estados democráticos (capítulo II, primeras páginas).
Siguiendo el espíritu del libro, conviene apuntar algunas críticas:
1. Falta, en mi opinión, aunque sé bien que no se puede hablar de todo, una mayor aproximación a los ciclos formativos, a la enseñanza llamada profesional que también es enseñanza. Si existe algún ejemplo de privatización, de colaboración servil con el mundo empresarial, ese ejemplo está relacionado directamente con la formación dual, con la barbaridad de horas de prácticas que tiene que realizar los estudiantes (unas 350 horas, cinco meses o más), con la inexistencia de una formación humanística básica en los ciclos y con la inculcación e intoxicación cultural-ideológica de una asignatura, “Economía e iniciativa emprendedora”, que, cuanto menos en Cataluña, es obligatoria en todos los ciclos. Neoliberalismo indocumentado en estado puro.
2. La crítica a la izquierda es, en algunos casos, demasiado general en mi opinión. De hecho, ellos mismos citan, con acuerdo y mucha admiración, a uno de esos activistas y pensadores de izquierda de los que todos hemos aprendido. Hablo, por supuesto, de Agustín Moreno. Por lo demás, hay otros autores de izquierda en nuestro país que también se han levantado contra la privatización de la enseñanza y contra su destrucción. Un ejemplo entre muchos posibles: Pilar Carrera Santafé y Eduardo Luque Guerrero, Nos quieren más tontos. La escuela según la economía neoliberal, Vilassar de Mar, El Viejo Topo.
3. No estoy seguro que los autores sean totalmente justos cuando se aproximan al debate Bueno-Sacristán de los años sesenta y setenta del siglo pasado en torno al papel de la filosofía en los estudios superiores y sobre las características esenciales de la propia filosofía y del filosofar. El opúsculo de Sacristán es un texto de intervención escrito en determinadas coordenadas políticas, culturales y filosóficas, fechado en 1967 (publicado en catalán al año siguiente), un artículo largo, digámoslo así, donde se plantea un nuevo programa filosófico para la enseñanza secundaria (no se apuesta por anular su enseñanza sino por su renovación) y universitaria que tiene muy en cuenta la realidad filosófica de España en aquellos momentos. De hecho, algunas formulaciones que los autores realizan en varios apartados del libro -una pedagogía real, reflexionada por los propios profesores, no por supuestos expertos en didáctica- recuerdan algunas aristas de la propia reflexión “sacristaniana”.
Prueba práctica de que Sacristán no menospreció la enseñanza de la filosofía en secundaria, una filosofía no cansina a la altura de las circunstancias que supiera a qué atenerse, es que él mismo la practicó, con diversas conferencias, cuando tuvo ocasión.
4. La crítica a Francisco Fernández Buey que los autores realizan en la nota 24 de la página 48 pide, incluso exige, también algún matiz. Cuando el autor de Por una Universidad democrática explica que fracasó la lucha por la democratización de la Universidad en los años setenta del siglo pasado porque se les impuso la “funcionarización” (de los PNN), no debe olvidarse que en aquellos momentos este movimiento universitario había elaborado otra forma de relación laboral entre el profesorado y la Universidad que garantizase su independencia y su estabilidad laboral, puntos sin duda centrales. Que fuera muy diferente de la “funcionarización” que entonces se conocía, que poco tenía que ver con el servicio público correctamente realizado y mucho con él a “mí no me toques ni me digas nada porque soy funcionario y tengo mucho mando en mi plaza”, no le resta valor sino que se lo añade.
5. Los autores usan a veces la expresión “propietarios” (aunque sea de plaza) para referirse a la situación ideal del profesorado. Si no, no queda otra que la dependencia y el servicio acrítico. Me da que otras formulaciones son posibles, incluso necesarias. Enseñantes, trabajadores de la enseñanza, por ejemplo, y con ello la posibilidad de un control público, ciudadano, de las prácticas profesionales, laborales, de algunos profesores titulares, algunos de ellos catedráticos, que viven esa propiedad de plaza como un “nadie me tose, aquí mando yo”.
6. Faltaría un índice nominal en las próximas reediciones y, en mi opinión, no estaría mal un glosario con los quince o veinte concepto básicos que manejan los autores.
Nada sustantivo en este apartado crítico. Lo esencial está en el importante y poblado haber de este libro filosófico, polémico sin duda, los autores son muy conscientes de ello, que argumenta con pasión razonada sobre la necesidad de cuidar con mimo un bien tan preciado como la educación e instrucción de la ciudadanía. Ha sido, sigue siendo, una conquista obrera, popular, ciudadana que no podemos arrojar a la cuneta, como tantos cadáveres de luchadores republicanos antifascistas. Bien mirado, también a ellos se lo debemos en gran parte.
Se me escapan mil temas más. No se puede hablar de todo… y es una lástima en este caso.
El libro lo merece.
No se lo pierdan. Pasen, lean y recomiéndenlo, si les parece.
El SNTE siempre ha partido de una premisa, el respeto a la escuela y a los derechos de los maestros: JLBB
Negativa la propuesta de candidatos de entregar, por parte del Gobierno federal, bonos para el pago de colegiaturas, pues ese es el camino para la privatización y en todo caso no es la opción para el fortalecimiento de la educación.
Así lo consideró en entrevista, José Luis Briones Briseño, delegado especial de la Sección uno del SNTE, por el contrario, indicó que lo que debe de continuar es la apertura de la educación a todas las clases y grupos sociales.
Ese, dijo, ha sido la filosofía que ha seguido la educación pública, que ha logrado establecer la obligatoriedad desde preescolar y “fue gracias a la iniciativa de un diputado maestro que se estableció que la inversión en educación, en términos del Producto Interno Bruto, se elevara al 8%”.
Ese, afirmóes el papel, la congruencia y el compromiso de los maestros que en términos de la organización sindical, siempre hemos seguido y que nos ha mantenido al pendiente en la conformación de los presupuestos para educación en un cabildeo con fracciones parlamentarias y actores políticos a efecto de que se le invierta y se le asigne un mayor recurso a la educación pública
En este contexto recordó en 2017 “llevamos a cabo una serie de pronunciamientos en defensa de la permanencia del Artículo Tercero Constitucional en sus 100 años de existencia, con el fin de perpetuar esta certera disposición”.
Es así, indicó, como se ha estado avanzando hasta “llegar ahora a la obligatoriedad de la enseñanza del bachillerato con lo que se garantiza la impartición total de la educación básica”.
El proyecto fue creciendo como crece casi todo en el ámbito docente, gracias al interés y el deseo de educar más que de instruir, con el apoyo de profesorado dispuesto a dedicarle tiempo, a hacer crecer la dimensión de todo lo bueno que surge…
─Fernanda Franco (estudiante): “Esta experiencia ha tenido para mí una parte más personal. Me siento muy identificada con los refugiados, porque yo también soy inmigrante y sé del sufrimiento, y fue una elección mía. Por otro lado, también ha sido importante por los conocimientos, la manera de investigar, de informarnos y porque hemos hecho el trabajo todos unidos. Creo que hemos aprendido a valorar cosas que antes no valorábamos de lo que aprendíamos.”
Su propósito era acercarse a la experiencia de vida de las personas refugiadas, desplazadas y migrantes, en su camino y llegada a las fronteras de la Unión Europea; otorgar sentido a la formación de futuros profesionales – estudiantes de primer curso del Ciclo Formativo de Grado Superior en ‘Integración Social’ -, cuya labor estaría relacionada con los colectivos más vulnerables.
Se quería vincular, desde el inicio de la formación, la experiencia de aprendizaje a la mejora de la calidad de vida de dichos colectivos.
En el siguiente vídeo, Ana Amigo (coordinadora del proyecto) y el resto de docentes participantes, pertenecientes al Departamento de Servicios Socioculturales y a la Comunidad, comparten su visión sobre su trabajo como enseñantes de Formación Profesional y su concepto a cerca del Ciclo formativo de ‘Integración social’.
La situación de los refugiados llamando a las puertas de Europa inundaba todas las pantallas y esto se traducía para Ana en una necesidad urgente de intervención social, de actuación solidaria; era una llamada a gritos, con un enorme potencial educativo para sus estudiantes: futuros Técnicos Superiores en Integración Social.
Muchas de las competencias profesionales contempladas en su currículo formativo podrían encontrar, en el estudio de la realidad de la vida de estos colectivos, un campo de aprendizaje idóneo y un ámbito provechoso para el desarrollo de estrategias de indagación, análisis, reflexión e intervención. Además de facilitar el trabajo de la capacidad de empatía y otras habilidades sociales.
El proyecto consiguió el despliegue de la acción coordinada de todo un equipo docente y el desarrollo de un proceso de aprendizaje teórico-práctico, sustentado en metodologías activas: Aprendizaje por Proyectos y de Aprendizaje Servicio.
26 chicas y cuatro chicos de entre 18 y 35 años, y seis docentes (Ana Amigo, María José Galán, Israel Diego Magán, Concepción Pavón, Soledad Sagrado y María Jiménez) empujaron, y mucho, para que el proyecto se afianzara y desbordara con su desarrollo las paredes del aula.
El deseo de aprender y actuar surge siempre del interés por acercarse a realidades con pleno sentido ético y profesional. Por otra parte, los estudiantes de ‘Integración Social’ necesitan ser competentes en el diseño y puesta en prácticas de proyectos de acción social y comunitaria. Consideraron que conseguir la unión de ambas circunstancias era perfecta.
›› El deseo de aprender | ANA AMIGO
El diseño de planes y proyectos de intervención social es un aprendizaje arduo, en muchas ocasiones, abstracto y bastante racional, basado en datos y observaciones.
Es una tarea que les lleva más de la mitad del curso. Por eso, es necesario aterrizar en un tema social de calado que les ayude a transcender los aspectos más formales, a concretarlos y percibir la utilidad de un diseño fundamentado, valorado y centrado en acciones reales de desarrollo.
Cuando la temática de la acción es próxima cognitiva y emocionalmente, valiosa éticamente y funcionalmente educativa, comentan Ana y María José Galán, “ya hemos dado un gran paso”.
La motivación
─ Daniel Rato (estudiante) “… cuando un tema te toca de verdad sientes la necesidad de moverte y es lo que nos pasó, a toda la clase, al grupo, que de verdad estábamos sensibilizados. No es de estas veces que pasan un vídeo, lo ves y dices qué pena, que el vídeo dura tres minutos y la pena otros tres
De verdad nos había tocado dentro, y nos fuimos empujando unos compañeros a otros. Fue una concienciación colectiva y de ahí es de donde nacen las cosas, que como nos tocó de verdad empezamos a ponernos en movimiento.”
La primera actividad que, a modo exploratorio, llevaron a cabo fue la de visionado y comentario colectivo, en el aula, del documental ‘Astral’, emitido en el programa «Salvados», dirigido y presentado por Jordi Évole.
El documental muestra, ante la atenta mirada de los estudiantes, la situación de refugiados y migrantes que llegan a las costas europeas y el papel que podría desempeñar la puesta en práctica de una acogida y acción social profesional y coordinada.
Elegida ya la temática, era momento de identificar qué saben y no saben al respecto, reflexionar sobre prejuicios y concepciones poco sustentadas, y enfrentarse a aquello que necesitan aprender: acercarse al conocimiento más validado y con evidencias más contrastadas.
Para satisfacer esta necesidad, entre otras actuaciones, Ana crea una ‘comunidad’ en la red social Google+ donde, junto al resto de las docentes y estudiantes, suben artículos de prensa, relatos de experiencias educativas, fotorreportajes, documentales…
En el siguiente corte de vídeo se muestra la comunidad virtual con la relación de referencias documentales subidas y compartidas privadamente por estudiantes y docentes. También, pueden consultarse algunas de estas referencias en el resumen, elaborado por Ana.
Fase de investigación
Comienza una nueva fase del proyecto. Los estudiantes, organizados en grupos heterogéneos, consultan la documentación; se contrasta y debate, y las conclusiones se organizan para ser presentadas, grupo a grupo, al resto de compañeros y compañeras. Se acompaña de murales, proyecciones de imágenes, cortes de vídeo, exposiciones orales…
›› Presentación de conclusiones | ANA AMIGO
Llega el momento de preparación para el plan de acción, que exige una puesta en común previa de valoración de los avances. Hay que fijar prioridades y, en función de los recursos disponibles, orientar tareas y actividades.
›› Puesta en común | Ana Amigo
Planificación de la acción
Toda esta tarea tiene sentido si conduce a la elaboración de un plan de acción social. Se necesitan herramientas de intervención, que serán aprendidas en la práctica.
Se formulan situaciones, ‘casos prácticos’… para desplegar actuaciones de inserción laboral, acogida, inclusión social, trabajo con la infancia, sensibilización, acciones específicas con mujeres… todas ellas relacionadas con el colectivo de refugiados, desplazados y migrantes.
Puestos a la tarea, pronto detectan que los recursos, programas y acciones disponibles, en su entorno más próximo, están poco especializados en este sector, y tampoco son muy abundantes. Deciden, entonces, organizar una visita a la Comisión Española de Ayuda al Refugiado [CEA(R)], en Madrid, y tener la oportunidad de contar con información global sobre lo que sería un plan completo de acción con refugiados y migrantes.
Visitando CEA(R) (Comisión Española de Ayuda al Refugiado) | ANA AMIGO
Tuvieron también la oportunidad de escuchar mensajes, sobre el valor y los resultados conseguidos en actuaciones más profesionalizadas, como los que se recogen en la siguiente grabación.
Pudieron conocer de primera mano el significado de una intervención integral que contempla diferentes áreas de acción y tener una información global y completa del proceso de intervención y de las funciones del Integrador Social en esta ONG.
Aprovechando esta visita a Madrid, acudieron al estreno del documental de Hernán Zin : “Nacido en Siria«. A continuación, se facilita el tráiler oficial.
─ Ana y María José (profesoras), comentan: “El visionado del documental marcó un antes y un después en la implicación del alumnado. Hasta ese momento habían estado muy interesados en el tema, habían trabajado duro para sacar adelante sus trabajos en el aula; pero, después de ver ‘Nacido en Siria’, no les bastaba con permanecer en el aula, necesitaban colaborar, mostrar a los demás el drama que se vive a las puertas de Europa… Comenzaba la implicación social, el servicio a la comunidad, la solidaridad…”
Se inicia, de esta manera, un nuevo viaje; se produce un cambio de actitudes y comportamientos, en el que el equipo educativo se ve una vez más arrastrado por el interés y la motivación del alumnado. Ahora todos, estudiantes y docentes, desean ser parte del proyecto, quieren participar en la acometida de un problema social tan real como injusto. Se muestra en toda su grandeza el deseo humano de involucrase en un problema social real. “Todo cambia, para bien” (comenta Ana).
─ Ana y María José: “El proyecto fue creciendo como crece casi todo en el ámbito docente, al menos en la enseñanza pública que es la que conozco, gracias al interés y el deseo de educar más que de instruir, con el apoyo de profesorado dispuesto a dedicarle tiempo, dentro y fuera del aula, a hacer crecer la dimensión de todo lo bueno que surge…”
En estos momentos, hacemos un alto en el relato, nos queda mucha historia que contar de este proceso de aprendizaje de vida.
Aún tenemos que relatar el periplo emprendido por este movimiento de aprendizaje y solidaridad: acciones de sensibilización acometidas por los estudiantes en otros institutos cacereños, participación en la recogida de material humanitario para la campaña de ‘SOS refugiados’, organización de la ‘yincana’ de sensibilización, elaboración de paneles y exposiciones, contactos con otras ONG, presencia en la conferencia de Sami Naïr, en Mérida, apertura del proyecto a otros colectivos en riesgo de exclusión social, entre ellos las personas con discapacidad intelectual…
De todas estas acciones daremos cuenta en el próximo ‘post’.
›› Yincana de sensibilización | ANA AMIGO
─Reme Rodríguez (estudiante) “Es que yo, cuando hicimos el proyecto, antes de concienciar a nadie, necesitaba concienciarme a misma. Yo no sabía realmente lo que era un refugiado, te lo juro. Y claro, aprendes y enseñas.”
“Si se quiere colaborar en la construcción de una sociedad más justa es necesario, en primer lugar, ‘cambiar a las personas’, como decía Freire, hacer de los estudiantes agentes de cambio social. Y, para ello, es necesario incluir en el currículo temas de Justicia Social desde una perspectiva que parte de las experiencias de los estudiantes y poco a poco va profundizando hacia una aproximación crítica de lo que le rodea, y hacia una acción directa enfocada al cambio social”.
El presidente de la Asamblea General de la ONU en su 72 período de sesiones, Miroslav Lajcak, aseguró hoy que la educación es clave para aumentar las posibilidades de los jóvenes y contribuir a un futuro mejor.
La meta número 4 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible aboga por una educación de calidad, lo cual incrementaría las posibilidades de acceso de millones de niños y jóvenes en todo el mundo, dijo en un encuentro paralelo al diálogo juvenil de la Asamblea General.
Es nuestra responsabilidad global luchar por eso, la educación es costosa, pero los conflictos son aún más costosos, recalcó.
Por ello, llamó a centrarse en proyectos que puedan ser realizables y contribuyan a una gran meta común. Los importante es preguntarse qué puede hacer cado uno para lograr un cambio, consideró.
Nosotros estamos aquí ahora para escucharlos, este diálogo juvenil de la Asamblea General busca precisamente escuchar a las nuevas generaciones, conocer sus opiniones, sus ideas e iniciativas.
Lajcak lamentó lo que viven muchos jóvenes en situaciones de conflicto, a ellos no les estamos cumpliendo la promesa que hicimos de asegurar la paz.
Pero al sentir la presión de los jóvenes y las demás personas, nos recuerdan que todavía son muchas las cosas que faltan por hacer, añadió.
El presidente del mayor organismo de la ONU también indicó que muchos jóvenes no se involucran más en los asuntos de Naciones Unidas porque sienten que nadie los escucha y quisiera cambiar eso, sobre todo, con las numerosas herramientas existentes para mejorar la comunicación.
Durante casi una hora, el diplomático eslovaco intercambió sus puntos de vista y consideraciones con dos jóvenes activistas: Ella Okko, portavoz del grupo de embajadores de paz ‘Lennon’ y Leonardo Párraga, fundador de BogotArt en Colombia.
Okko explicó que el proyecto ‘Lennon’ está dirigido a promover la paz en plataformas digitales. Además, llamó la atención sobre las múltiples formas de concebir y entender la paz.
En los tiempos actuales, valoró, si se quiere llegar a los jóvenes, las plataformas digitales y redes sociales resultan la mejor opción pues son muy utilizadas por las nuevas generaciones.
Por su parte, Párraga se refirió a los desafíos del proceso de paz en Colombia, y cómo a su juicio, los más jóvenes han sido excluidos de ese proceso.
Su proyecto, BogotArt, busca crear inclusión social por medio del arte, para unir a excombatientes y a la sociedad civil.
Etiopía evalúa nuevos mecanismos para reforzar la educación en las zonas rurales, sobre todo en las tierras altas de pastoreo, donde es más difícil el acceso.
Los estados de Afar, Somalia, Benishangul Gumuz, Gambela y Oromia son aquellos en los que se pondrán en marcha las iniciativas previstas, que incluyen escuelas móviles, una alternativa para llevar el conocimiento a aquellos que viven una vida casi nómada, como resultado de las labores de cría, guía y cuidado del ganado al aire libre.
A su vez, se redactaron nuevos folletos para el aprendizaje, incluidos los Manuales de Educación Básica Alternativa, implementados para ofrecer clases a los niños de entre 7 y 14 años en los grados del primero al octavo.
Los centros móviles tienen un claro potencial para abordar los problemas de acceso y retención, en opinión de la jefa de la Dirección de Enseñanza Especial, Fekade Negash.
‘Aprenderán si les traes una escuela que tiene pies, que puede caminar junto con ellos’, concluyó Negash.
Para el Gobierno, aún es un reto disminuir los índices de analfabetismo recurrentes en este país del denominado cuerno africano, que asciende al 42,72 por ciento en hombres y al 59,03 por ciento en mujeres.
Esos indicadores se acentúan, según especialistas, en las regiones más remotas de la nación.
Más de la mitad de niños en todo el mundo ve su infancia perjudicada por algún tipo de amenaza como la guerra, la pobreza extrema o la discriminación de las niñas, según un informe presentado hoy, 30 de mayo del 2018, por la organización humanitaria internacional Save the Children.
La infancia de más de 1 200 millones de niños y niñas de todo el mundo está en juego, se advierte en el informe ‘Los rostros de la exclusión’, en el que se destaca que los menores de África Central y Occidental son los que más expuestos están.
«El matrimonio infantil, el trabajo infantil y la falta de alimentación son sólo algunas de las alarmantes situaciones que roban la infancia a los niños», dijo la gerente de Save The Children en Alemania, Susanna Krüger.
En la mayoría de países de América Latina y en el Caribe la situación de los menores registra una mejoría.
Los avances para impedir el trabajo infantil en Perú o el Salvador mejoró la calificación de estas naciones.
En Panamá y Venezuela, sin embargo, la situación empeoró. En el caso de Panamá debido a que menos niños han sido escolarizados en comparación con años anteriores, situación que también se observa en Venezuela, donde además aumentó la mortalidad infantil.
En el estudio, que se llevó a cabo en 175 países, se señala que en total la situación ha mejorado en términos generales en 95 países, mientras en una cuarentena ha empeorado considerablemente. Níger sigue siendo el que está en la cola de la lista. Mali, la República Central Africana y Chad le siguen de cerca.
De entre los países iberoamericanos, solo dos figuran entre los 15 primeros: Portugal en el lo más alto (puesto 11), seguido de España (en el 14), Chile (en el 58), Argentina (en el 73), Brasil y México (en el 93), Perú (en el 95).
El índice se elabora tras comparar indicadores como la falta de alimentos, el acceso a la educación, la alimentación, problemas de salud y violencia extrema.
Save the Children exige a todos los gobiernos que permitan a todo menor comenzar su vida de forma óptima. «Las naciones tienen que actuar para que se puedan cumplir los acuerdos de sostenibilidad de la ONU y ofrecer a todos los niños sin excepción un futuro», dijo Krüger.
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