CLADE, Campaña Mundial y Campaña Brasileña inciden en la ONU por el derecho a la educación de niños y niñas
El objetivo fue apoyar a la creación de un Protocolo Facultativo a la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) para llenar vacíos legales y establecer un derecho claro a la educación gratuita desde la primera infancia hasta la secundaria
Durante reunión realizada el 1 septiembre en Ginebra (Suiza), la Campaña Global por la Educación (CGE), la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (Clade) y la Campaña Brasileña por el Derecho a la Educación expresaron en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en Ginebra, su apoyo a la creación de un Protocolo Facultativo a la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), centrado en el derecho a la educación en la primera infancia, la educación preprimaria gratuita y la secundaria gratuita.
Según las organizaciones, la educación pública y gratuita es la única capaz de garantizar equidad e inclusión, especialmente para niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad. Datos de la Unesco muestran que cerca del 70% de los niños del mundo viven en países donde no se garantiza la educación preprimaria o secundaria gratuita, lo que deja a millones sin acceso por los costos directos e indirectos.
El protocolo busca reforzar la CDN, llenar vacíos legales y establecer un derecho claro a la educación gratuita desde la primera infancia hasta la secundaria. También permitiría que individuos o grupos presenten peticiones al Comité de los Derechos del Niño en casos de violaciones, fortaleciendo mecanismos de protección y rendición de cuentas.
Las entidades subrayan que, aunque facultativo, el protocolo sería una herramienta efectiva: los Estados que lo elaboren, firmen y ratifiquen demostrarán un compromiso real, mientras que para los que no lo hagan servirá como guía normativa y base para la incidencia de la sociedad civil.
En palabras de Andressa Pellanda, representante de la Campaña Brasileña y la CLADE, “cada año de retraso niega a millones no solo educación, sino también dignidad, oportunidad y esperanza”.
Declaración conjunta: la educación de niños y niñas desde la primera infancia hacia la secundaria
Durante la reunión, las organizaciones presentaron una declaración conjunta ante al Grupo de Trabajo Intergubernamental de Composición abierta del Consejo de Derechos Humanos de la ONU manifestando los detalles del incentivo “ a la elaboración del protocolo, con enfoque en el derecho a la educación en la primera infancia, preprimaria y secundaria gratuita”
Fuente de la Información: https://www.nodal.am/2025/09/clade-campana-mundial-y-campana-brasilena-inciden-en-la-onu-por-el-derecho-a-la-educacion-de-ninos-y-ninas/
De 1968 a la fecha, la UNAM, escribía en 2004 Carlos Monsiváis, ha pasado por demasiadas contingencias (la más lamentable: los 10 meses del Consejo General de Huelga) y se ha enfrentado a los acosos gubernamentales, los brotes sectarios, la explosión demográfica, la burocratización, las andanadas neoliberales y la economía académica de autoconsumo.
“En todo este tiempo, y a pesar de los intentos de santificarla para mejor manipularla, la Autonomía, en tanto que garantía de libertades del pensamiento y la disidencia, es un elemento indispensable, si no el de antes –en la medida en que la crítica es ya una decisión nacional–, sí el que requiere una institución amenazada por las fragilidades del presupuesto y defendida por su condición absolutamente necesaria en el país”. (Carlos Monsiváis, “Cuatro versiones de autonomía universitaria”, Letras Libres, noviembre 2004).
Traigo a cuento la cita de Carlos porque a raíz de la criminal agresión registrada el pasado 22 de septiembre en el plantel sur del CCH, nuestra Universidad Nacional vive inmersa en un clima de incertidumbre y miedo, terreno propicio para brotes de irracionalidad y anomia no siempre previstos. El trato a las autoridades en no pocas escuelas y facultades por parte de airados grupúsculos juveniles así lo indica.
A unos mensajes intimidatorios difundidos por redes sociales, han seguido notas anónimas en baños y escaleras avisando de bombas o agresiones violentas a los estudiantes, lo que ha llevado a la toma o cierre de varias facultades y escuelas. Se presentan pliegos petitorios que van desde el reclamo de medidas de seguridad al de material de limpieza, hasta el rompimiento de relaciones con Israel. En fin, exabruptos sin cauce que suelen aterrizar en la búsqueda de cauces paternales sintomáticos de mayores patologías que ahora resumimos en diagnósticos apresurados sobre nuestra salud mental.
No es, ciertamente, la primera vez que nuestra casa de estudios se encuentra bajo acoso e irracionalidades desbordadas. Por ello, es del todo legítima la convocatoria del rector Lomelí a cerrar filas y a reflexionar en torno a nuestros compromisos ciudadanos y universitarios.
Como en pocas ocasiones, se vuelve urgente y hasta vital hacer que nuestras universidades sean voces duras y fuertes, no disonantes ni estridentes, pero sí articuladas por una legitimidad que solemos desdeñar desde el privilegio del campus. Unas expresiones legítimas y legitimadas por la sociedad que reclamen deliberación racional y justicia.
Dada la circunstancia global, el pedir rigor y lealtad, cultivo genuino del saber y respeto al otro y a los otros, no es más expediente de ocasión, sino referencia crucial dirigida al fortalecimiento comunitario y de sus instituciones. Encauzar el desplante autoritario juvenil hacia unas deliberaciones serenas y con el afán de construir espacios productivos y de aliento civilizatorio no es misión ilusa, sino tarea cotidiana.
Hoy más que nunca, si cabe, es preciso valorar los compromisos del Estado y la sociedad con la universidad y, más allá, con una educación básica que vuelve a vivir tragedias diarias, como con rigor ha señalado –y señala– el estudioso Gilberto Guevara. No se trata, pues, de erigir ilusas murallas, sino de inscribir en el centro del quehacer universitario la defensa serena y firme de las libertades en contextos abrumados por polarizaciones destructivas.
La defensa de nuestra máxima casa de estudios compromete a los universitarios a ser mejores: “(…) la universidad debe contribuir a dar propuestas a temas como la desigualdad, las políticas redistributivas, salud, migración (…)”, como señaló nuestro rector Lomelí en entrevista con Rosa Elvira Vargas y Lilian Hernández (“La tragedia en el CCH Sur marca ‘un antes y un después’”, La Jornada, 7/10/25). Será en estos campos donde pueda desplegarse el afán juvenil por una creatividad solidaria y nunca aislada en ilusas torres de marfil.
De aquí la urgencia de cerrar filas frente a confrontaciones sometidas por una irracionalidad que corroe porque aherroja el diálogo entre iguales y arrincona el cultivo del conocimiento y el saber que conforma el tuétano del quehacer universitario.
El desplante dizque antiautoritario ha devenido en encuentro costoso hasta nublar los auténticos deberes de las comunidades universitarias de México. Es vital recuperar el respeto a nuestros quehaceres para poner en el centro de nuestras angustias y ambiciones la reconstrucción de un compromiso histórico con el cultivo del saber para transformar nuestras realidades. De esto debería tratarse.
El Gobierno nacional avanza con el decreto para promulgar la ley de financiamiento universitario aprobada por el Congreso hace poco más de una semana.
Sin embargo, su aplicación quedará en suspenso: al igual que ocurrió con la norma que declaró la emergencia en discapacidad, el Ejecutivo pedirá al Parlamento que defina de qué partidas saldrán los fondos para cubrir los nuevos gastos.
El pasado 2 de octubre, el Senado rechazó de manera contundente los vetos presidenciales a dos leyes clave: la de Emergencia Pediátrica —conocida como Ley Garrahan— y la de Financiamiento Universitario. Con esta votación, ya son tres los vetos de Javier Milei que no lograron sostenerse en el Congreso.
A pesar de ello, la Casa Rosada prepara la promulgación formal de la norma en los próximos días, aunque sin habilitar los recursos para su ejecución.
Según cálculos de la oposición, la actualización de fondos para las universidades representa un gasto adicional del 0,14 por ciento del PBI (1.059 millones de pesos). El oficialismo, en cambio, eleva esa cifra a más de 1.500 millones de pesos.
El antecedente inmediato es el decreto 681/25 firmado el 22 de septiembre por el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, que oficializó la ley de discapacidad.
Allí se argumentó que el Congreso había omitido precisar el origen del financiamiento para cubrir los gastos que la norma implicaba.
Ahora el Gobierno insiste con la misma postura: que sea el propio Parlamento, a través de la discusión del Presupuesto 2026, el que establezca cómo se incrementarán los recursos.
En este marco, se descarta reasignar partidas del presupuesto vigente o realizar ajustes retroactivos por inflación.
No obstante, hubo reconocimientos puntuales: la Universidad Nacional de La Plata recibió 4.000 millones de pesos como compensación por el aumento de sus gastos tarifarios.
Mientras tanto, desde la oposición crecen las presiones para que el Ejecutivo cumpla con lo aprobado.
El 6 de octubre, Elisa Carrió envió una carta documento a Francos exigiendo que se reasignen las partidas necesarias para garantizar la aplicación de la Ley de Emergencia del Garrahan, ratificada días antes por el Parlamento.
El Gobierno, sin embargo, se respalda en el artículo 5 de la Ley 24.629, que establece que toda norma que autorice gastos debe prever expresamente su financiamiento.
En caso contrario, su ejecución quedará suspendida hasta que las partidas sean incorporadas al presupuesto nacional. Con ese argumento, el oficialismo transfiere la responsabilidad a la oposición, que consiguió la mayoría agravada para rechazar los vetos presidenciales.
De esta manera, la estrategia oficial busca evitar un conflicto judicial inmediato y trasladar la discusión al debate presupuestario.
Según lo estipulado por la normativa citada, cualquier reconocimiento de derechos derivados de estas leyes solo tendrá eficacia a partir de la sanción de la futura ley de presupuesto en la que se contemplen los recursos necesarios.
Las maestras pueden ser clave para identificarlas a tiempo en el aula si se pueden aplicar medidas en los centros educativos para intentar detectar estas dificultades.
Publicado por Rubén García Díaz
Periodista especializado en parenting, infancia y crianza
En muchas aulas de infantil hay niños y niñas que tropiezan con frecuencia, les cuesta recortar con tijeras, abrocharse el abrigo o atrapar una pelota. Gestos cotidianos que, a simple vista, pueden parecer anecdóticos en estas edades en pleno desarrollo, pero que en algunos casos esconden una dificultad motora que pasa inadvertida tanto para las familias como para el profesorado.
Un nuevo estudio publicado en JAMA Network Open revela que una parte significativa de los niños y niñas en edad preescolar presenta dificultades de coordinación motora sin que los adultos de su entorno sean conscientes. Los investigadores, de la Universidad de Ciencias Aplicadas del Tirol (Austria), proponen implantar cribados sistemáticos en la etapa infantil para detectar estos casos a tiempo.
El trabajo subraya una realidad preocupante: la mayoría de los padres no percibe estas señales, lo que retrasa la intervención y puede tener consecuencias en la buena salud del autoestima, el aprendizaje o la participación en el aula. En cambio, los entornos escolares, si cuentan con herramientas y formación adecuada, pueden convertirse en espacios clave para observar, identificar y acompañar estos procesos.
Una niña en clase de la escuela infantil
Un 5% necesita terapia motora y los padres no lo saben
El equipo liderado por Barbara Scheiber examinó a 754 niños y niñas de entre 4 y 6 años de 25 centros de educación infantil de Tirol. Utilizaron una prueba estandarizada llamada MobiScreen 4-6, que mide habilidades de motricidad fina y gruesa como la destreza manual, el equilibrio o la coordinación ojo-mano.
A los niños y niñas que mostraban resultados por debajo del punto de corte para su edad se les realizó una segunda evaluación con la Movement Assessment Battery for Children-2, una herramienta internacional de referencia para detectar el trastorno del desarrollo de la coordinación (DCD).
Los resultados fueron reveladores:
El 4,4% de los menores evaluados necesitaba terapia motora.
El 2,1% presentaba un desarrollo motor crítico.
Y lo más llamativo no son los porcentajes, sino el hecho de que ninguno de los padres de estos niños y niñas había manifestado preocupación sobre la coordinación o el movimiento de su hijo en los cuestionarios previos.
Los autores señalan que muchos niños con déficits motores permanecen sin detectar en los chequeos preventivos actuales y que el sistema de cribado propuesto —dos etapas sencillas aplicables en el aula— puede ser una herramienta eficaz para intervenir antes de que aparezcan dificultades escolares o emocionales asociadas.
Tabla. Presentación de resultados de MobiScreen 4-6 y M-ABC-2
Qué implicaciones tiene para la educación infantil
El hallazgo pone de relieve el papel esencial de la observación educativa en los primeros años. A menudo, los educadores detectan antes que las familias ciertos desajustes en el desarrollo motor: dificultades para mantener el equilibrio, sujetar el lápiz, encajar piezas o seguir el ritmo de los juegos físicos. Sin embargo, la falta de protocolos claros hace que muchas de estas señales queden sin seguimiento.
Implementar cribados sencillos en las aulas de infantil, como propone el estudio, permitiría derivar a los niños y niñas que lo necesitan hacia profesionales especializados en psicomotricidad o fisioterapia pediátrica. Detectar a tiempo un problema motor no solo previene trastornos más complejos, sino que también favorece la autonomía y la confianza en el entorno escolar.
El desarrollo motor está estrechamente vinculado al aprendizaje cognitivo y emocional. Diversos estudios han demostrado que moverse, manipular, saltar o dibujar no son actividades accesorias: son el medio a través del cual el niño comprende el mundo y consolida su desarrollo neurológico.
Por eso, espacios en el aula para la psicomotricidad infantil, el juego libre o las rutinas de movimiento cobran especial importancia. En palabras de los autores, la detección temprana puede mejorar el acceso a la intervención y los resultados a largo plazo de los niños con DCD.
Una profesora de Educación Infantil en clase
Integración de la observación motriz en las escuelas infantiles
Este estudio abre un debate sobre cómo las escuelas infantiles pueden integrar la observación motriz en su día a día. Igual que se registran avances en lenguaje o socialización, las habilidades motoras finas y gruesas podrían formar parte de las evaluaciones de desarrollo, sin convertirlas en pruebas formales, sino en instrumentos de acompañamiento.
Las familias, por su parte, pueden aprender a mirar con atención esos pequeños gestos: cómo su hijo sostiene un lápiz, si evita juegos que requieran correr o trepar, o si le resulta difícil abrochar la chaqueta. Son indicadores que no deben alarmar, pero sí invitan a consultar si persisten y se prolongan en el tiempo, a medida que crecen.
En definitiva, la coordinación motora no es solo una cuestión física: está directamente relacionada con la confianza, la participación y el aprendizaje. Y la educación infantil, con su enfoque global e integrador, tiene la oportunidad de ser el primer lugar donde esas señales se vean, se comprendan y se acompañen.
Referencias
Barbara Scheiber, Claudia Spiegl, Jasmin Plattner, Sarah Mildner, Peter Federolf. Unrecognized Motor Difficulties and Developmental Coordination Disorder in Preschool Children. JAMA Network Open, 2025; 8(10): e2536227. DOI: 10.1001/jamanetworkopen.2025.36227
Con una caravana, docentes activaron un plan de lucha para exigir mejoras en el presupuesto
Las y los docentes de Córdoba realizaron una caravana en rechazo al Presupuesto 2026 presentando por el gobierno de Javier Milei. La Unión de Educadores de la Provincia (UEPC) advirtió que el financiamiento presentado en el plan económico «anula todos los artículos por los cuales se garantiza el sistema educativo».
La movilización marca el principio de una serie de acciones que se enmarcan en un nuevo plan de lucha, acompañado por gremios de trabajadores universitarios. El martes próximo el sindicato adhiere al paro nacional por 24 horas.
En una conferencia de prensa realizada este martes, el secretario General Roberto Cristalli afirmó «lo que está consolidando el presupuesto presentado por el Gobierno nacional es el corrimiento del rol del Estado como garante del servicio educativo en todo el país».
Bajo la consigan «La escuela enseña y construye esperanza», UEPC solicitó una nueva Ley de Financiamiento Educativo, la restitución del Fondo de Incentivo Docente (Fonid), que el Ejecutivo ponga en marcha la paritaria nacional y la continuidad del régimen jubilatorio.
El arroz es el único alimento nutritivo que Mohamed Aldreini puede permitirse para alimentar a su hija Rewan, de 22 meses.
La pequeña palestina nunca ha podido probar la leche de su madre desde que nació en noviembre de 2023, un mes después de que comenzara el genocidio israelí en Gaza.
La madre de Rewan, que ahora cuida de cuatro hijos, lucha contra la depresión.
Su cuerpo dejó de producir leche tras los repetidos traumas causados por el asedio israelí y los incesantes bombardeos.
La familia se vio obligada a huir de su hogar en Beit Lahia, en el norte de la Franja de Gaza, primero a la ciudad de Gaza y luego a Jan Yunis.
«Estos acontecimientos llevaron a que a la madre de Rewan le diagnosticaran trastorno de estrés postraumático», explicó Aldreini a Middle East Eye, mientras su esposa hervía una pequeña olla de arroz para preparar un arroz con leche sin leche para su hija.
Rewan ha heredado la fragilidad de su madre.
No puede caminar, apenas habla, sufre de un sistema inmunológico débil, problemas cardíacos y desnutrición grave.
Sigue perdiendo peso y ahora solo pesa 7 kg. Su salud se está deteriorando bajo lo que su padre denomina «hambruna provocada» impuesta por Israel en la Franja de Gaza.
Aldreini cree que Rewan podría sobrevivir al hambre «si recibiera una mejor nutrición y la guerra terminara».
Pero los investigadores genéticos advierten que, aunque sobreviva, es probable que Rewan sufra problemas de salud a largo plazo, y no sólo ella, sino también sus futuros hijos.
Evidencias históricas
Durante las últimas dos décadas, las investigaciones sobre hambrunas y traumas históricos —desde el Holocausto hasta la Gran Hambruna en China y el genocidio de Ruanda— han demostrado que ese sufrimiento deja huellas genéticas duraderas.
Aunque el hambre, el estrés y el trauma no mutan el ADN, sí lo marcan con cambios químicos que afectan a la expresión de los genes, sin alterar la secuencia subyacente.
Este proceso se conoce como epigenética, y consiste en la transmisión del peso de la guerra de generación en generación.
Durante la ocupación nazi, entre 1944 y 1945, se cortó el suministro de alimentos a la parte occidental de los Países Bajos, lo que provocó una hambruna generalizada.
Décadas más tarde, los investigadores descubrieron que los hijos de las mujeres embarazadas expuestas a la hambruna corrían un mayor riesgo de sufrir graves problemas de salud en el futuro.
«Los estudios demuestran que las hormonas del estrés de las madres afectan al cuerpo y al cerebro de los bebés», afirma la profesora Tessa Roseboom, bióloga de la Universidad de Ámsterdam que dirigió la investigación sobre el impacto genético de la hambruna holandesa.
«También hemos estudiado cómo la situación de los padres que viven en condiciones inseguras, estresantes y de malnutrición afecta a sus bebés», añadió Roseboom.
En 2015 un destacado estudio dirigido por Rachel Yehuda se centró en 32 supervivientes del Holocausto y sus hijos, y encontró pruebas de la herencia epigenética del estrés.
«Los cambios genéticos en los niños sólo pueden atribuirse a la exposición de sus padres al Holocausto», explicó Yehuda.
Doble impacto en Gaza
Debido al bloqueo israelí en curso, aún no se ha realizado ninguna investigación directa sobre la presencia de marcadores epigenéticos en Gaza.
Sin embargo, los científicos ya están estableciendo paralelismos con casos de los Países Bajos, China y entre los supervivientes judíos del Holocausto.
«En Gaza, las condiciones actuales son tan perjudiciales que pueden causar daños duraderos a la salud de los niños, y a las generaciones futuras, incluso si la paz llega pronto», declaró Roseboom a MEE.
El Dr. Leon Mutesa, investigador destacado de la Universidad de Ruanda, cuyo trabajo se centra en el legado epigenético del genocidio de 1994, comparte una perspectiva similar.
«Hoy en Gaza ya vemos los síntomas: miedo, estrés y niveles altos de colesterol, todos ellos indicadores tempranos de cambios epigenéticos inminentes, similares a los que observamos en Ruanda», explicó Mutesa a MEE.
La investigación en Ruanda comenzó después de que se observara que los niños nacidos durante el genocidio cargaban con el peso del trauma de sus madres, explicó Mutesa.
Esto se manifestaba en forma de depresión, ansiedad, trastorno bipolar, alucinaciones y otros trastornos psiquiátricos.
«En zonas de guerra como Gaza, el impacto se duplica. Las capas adicionales de sufrimiento, hambre, desplazamiento y violencia continua agravan el trauma colectivo. Estas condiciones dejan marcas epigenéticas negativas aún más profundas», añadió.
Según estimaciones de los responsables de la sanidad palestina, las fuerzas israelíes han matado al menos a 20.000 niños desde que comenzó la guerra en Gaza hace dos años.
Unicef afirma que, según los informes, más de 50.000 niños han muerto o resultado heridos.
Es probable que estas condiciones dejen daños epigenéticos graves y duraderos.
«Creo que los habitantes de Gaza sufrirán secuelas catastróficas, quizás incluso más graves que las que observamos en estudios de casos de atrocidades anteriores», afirmó el profesor Hassan Khatib, experto en epigenética de la Universidad de Wisconsin-Madison.
«No hay duda de que al pueblo de Gaza le espera un desastre genético, especialmente a las mujeres embarazadas y a los adolescentes varones durante la pubertad, una etapa crítica en la que se forma el esperma», advirtió.
Khatib señaló que estudios recientes con ovejas han demostrado que la dieta del padre puede afectar a rasgos como el crecimiento muscular y el riesgo de enfermedades, con efectos que se transmiten a dos generaciones.
«Lo que está sucediendo dará lugar a un desastre futuro que veremos en las generaciones que crecen en Gaza, porque la Franja está siendo testigo de muchos factores complejos que ejercen una presión negativa sobre la población», añadió Khatib.
Una solución
Tras revisar el caso de Rewan y el historial médico de su familia, los especialistas concluyeron que se enfrenta a un riesgo significativamente mayor de sufrir complicaciones graves de salud debido a los efectos epigenéticos, lo que coincide con los resultados de estudios anteriores.
«Está claro que esta niña no está recibiendo los nutrientes esenciales que necesita para su desarrollo», afirma Roseboom.
«Es probable que eso afecte a su metabolismo y la haga vulnerable a la diabetes o a enfermedades cardíacas».
Rewan Aldreini apenas habla, sufre de un sistema inmunológico débil, problemas cardíacos y desnutrición grave bajo el asedio israelí en Gaza (MEE/Islam Ahmed).
El Dr. Mutesa está de acuerdo. «Los genes de Rewan están siendo alterados por la guerra y el hambre. Ella y sus futuros hijos sufrirán las consecuencias», advirtió.
Los estudios apuntan a una solución clara para la crisis que se avecina: «Detener la guerra», afirmó Mutesa.
«Observamos que algunos ruandeses expuestos al genocidio comenzaron a mejorar una vez que terminó la violencia y se les proporcionó apoyo», añade.
Las investigaciones también muestran que el estilo de vida y el entorno desempeñan un papel importante en la influencia de los marcadores epigenéticos. En otras palabras, los cambios positivos, las condiciones de vida seguras, el acceso a los alimentos, la atención sanitaria y el apoyo pueden ayudar a reparar algunos de los daños.
«Necesitamos que la comunidad internacional actúe para detener el sufrimiento en Gaza», afirma Roseboom.
«Este conflicto no sólo afecta al presente, sino que está creando consecuencias para toda la vida de niños como Rewan y, potencialmente, para las generaciones venideras».
Aunque el daño ya causado puede ser irreversible para algunos, los científicos coinciden en que aún se puede prevenir mucho si se proporciona el apoyo adecuado.
La seguridad, la atención médica, la nutrición y la estabilidad social son fundamentales para salvar la vida de Rewan y la de innumerables niños como ella en Gaza.
«Aunque veo cómo se deteriora la salud de mis hijos, y aunque mi mujer y yo luchamos contra la diabetes y la hipertensión, sigo atreviéndome a soñar con que este genocidio va a terminar», dijo Aldreini, el padre de Rewan.
«Todo lo que queremos es poder volver a una vida normal, como seres humanos que somos».
(Información adicional de Islam Ahmed en la Franja de Gaza).
Shaima Madboly es una periodista independiente, además de investigadora y profesora especializada en información sobre conflictos y paz. Ha colaborado con Aljazeera English, la Radio Pública de Suecia (SR) y la BBC, entre otros medios. Su trabajo abarca regiones en conflicto y posconflicto de la región MENA, Europa, Rusia y Afganistán. También imparte clases y realiza investigaciones sobre estudios de paz, medios de comunicación en conflictos y consolidación de la paz, y no violencia. X: @shaimamadboly
Texto en inglés: Middle East Eye, traducido por Sinfo Fernández.
The study finds that 40 per cent of HEIs have deployed AI-powered tutoring systems and chatbots, while 39 per cent have introduced adaptive learning platforms, and 38 per cent are using AI for automated grading.
Artificial Intelligence (AI) has moved from the edges of experimentation to the centre of India’s higher education system. According to the new EY-Parthenon–FICCI report titled “Future-Ready Campuses: Unlocking the Power of AI in Higher Education,” over 60 per cent of higher education institutions (HEIs) in India now allow students to use AI tools.
Whereas, more than half, 53 per cent, have begun using generative AI to develop learning materials. The report, based on a survey of 30 leading HEIs, offers one of the clearest snapshots yet of how universities and colleges are embracing AI for both teaching and administration.
AI adoption snapshot: Where India’s campuses stand
AI Adoption in Education in IndiaThe study finds that 40 per cent of HEIs have deployed AI-powered tutoring systems and chatbots, while 39 per cent have introduced adaptive learning platforms, and 38 per cent are using AI for automated grading. Together, these numbers suggest that Indian higher education is already well into the AI transformation phase—redefining how students learn, how teachers design curricula, and how institutions evaluate performance.
From experimentation to integration
AI is no longer a futuristic pilot project. Across classrooms, it is being used for automated grading, plagiarism detection, adaptive tutoring, and curriculum design. Generative AI tools now assist faculty in preparing teaching materials, while chatbots provide on-demand student support—marking a shift toward what the report calls “AI-enabled knowledge ecosystems.”
However, the report also cautions that this integration must be guided by strong governance frameworks. With more than 56 per cent of institutions already implementing AI-related policies, India is building the regulatory foundation to manage both the promise and the risk of this technology.
What does it recommend?
One of the standout recommendations of the report is to embed foundational AI literacy across all disciplines. Whether in humanities, business, or sciences, students must develop a baseline understanding of AI concepts, ethics, and applications. This includes fostering digital skills, critical thinking, and ethical awareness around data use and algorithmic bias.
In STEM programmes, the integration goes further—introducing advanced content such as machine learning, natural language processing, and robotics into core curricula. The goal, according to the report, is to ensure that Indian graduates are not just AI users, but AI creators and innovators.
What are the challenges?
While the enthusiasm for AI is high, progress across enablers remains uneven. The report flags faculty readiness and digital infrastructure as areas needing urgent attention. To effectively scale AI adoption, institutions must invest in faculty training, improve digital infrastructure, and develop coherent institutional governance models for AI use.
Avantika Tomar, Partner and Education Sector Leader at EY-Parthenon India, notes that India must “move beyond experimentation to scale” — integrating AI tools across teaching and campus operations while embedding AI literacy in every subject. These steps, she adds, will help position India “at the forefront of AI-enabled knowledge and innovation worldwide.” The report highlights that as Indian HEIs advance toward AI-driven operations, the challenge lies in maintaining the balance between innovation and integrity, ensuring that technology enhances human learning, rather than replacing it.
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