Europa/España/Julio del 2017/Noticias/http://www.lainformacion.com
El coaching educativo y la educación deportiva será objeto de estudio en la sede de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona, que acogerá del 17 al 19 de julio la celebración del seminario ‘Coaching educativo y educación deportiva’ dentro de la XV edición del programa de Cursos de Verano. Dicho curso estará dirigido por Gema Sancho Zamora, coach certificado por la International Coach Federation (ICF) y máster en Psicología del Coaching por la UNED.
El seminario abordará desde la perspectiva del coaching un tema de gran actualidad, «como es la educación que reciben nuestros jóvenes a través del deporte de base, una educación en habilidades y valores que en principio se le presupone al deporte pero que, desgraciadamente, muchas veces no es así», según Gema Sancho.
Así las cosas, el curso comenzará resaltando la importancia del deporte y de qué manera puede ser un vehículo de transmisión de aprendizajes para la vida. Posteriormente se analizará qué está ocurriendo actualmente en este ámbito del deporte de base, a través de noticias recientes relacionadas con el mismo.
«Asimismo, durante el curso se realizarán diferentes talleres prácticos en los que se verá cómo influyen la comunicación o las emociones en lo que estamos transmitiendo a los jóvenes a través del deporte y cómo se pueden trabajar estos aspectos desde el coaching», explica Sancho.
También se analizarán en profundidad los aprendizajes que los chicos obtienen a través de la práctica deportiva, tanto en habilidades, como pueden ser el liderazgo o el trabajo en equipo, como en valores. «Sin duda, una educación fundamental para sus vidas», puntualiza la coach.
En una mesa redonda se reunirán a diferentes agentes relacionados con la educación deportiva, entre ellos Roberto Gómez, coordinador deportivo de las categorías iniciación y prebenjamín de la Fundación Rayo Vallecano; Juan José Hernández, vicepresidente y responsable de formación de la Fundación Baloncesto Colegial, y Pascual Colón, director arbitral de la Delegación de Sevilla de la Federación Andaluza de Baloncesto.
El curso concluirá con ejemplos prácticos de aplicación del coaching educativo a la educación deportiva, así como con la de toma de conciencia por parte de los asistentes de cuál es su papel como educadores a través del deporte, qué opciones tienen de actuación y cuál es su compromiso de acción.
El seminario está dirigido a directores de centros educativos, profesores de educación física, coordinadores deportivos, entrenadores de deporte de base, árbitros de estas categorías, padres de deportistas jóvenes y, en general, a todas aquellas personas que estén vinculadas a la educación y al deporte de base y estén interesadas en la aplicación del coaching en este ámbito.
América del Sur/Colombia/Julio del 2017/Noticias/http://lasillavacia.com
Uno de los grandes retos de los educadores es enseñar a los estudiantes a cuestionar sus realidades, de manera crítica, con el fin de que sean capaces de iniciar y participar en procesos de cambio. Esto se puede lograr a través de procesos de concientización. Poder leer primero nuestro propio mundo para poder leer el mundo externo. Casi siempre empezamos al revés.
La educación y su relación con el cambio social es un área en donde todavía surgen más preguntas que respuestas. Muchas de las discusiones alrededor de políticas públicas educativas se mueven alrededor de los resultados, estadísticas y del área cognoscitiva. Aunque en estos años hemos visto una tendencia hacia la exploración y medición del área formativa de la educación, todavía falta mucho. Es necesario hacer énfasis en un concepto más holístico de las necesidades individuales y colectivas de las personas. En las experiencias de vida. Es importante retar las tendencias educativas tradicionales como la competencia, y enfatizar en temas como la empatía y la creación de ambientes de aprendizajes en donde la compasión, el cuidado y el auto-conocimiento sean las piedras angulares. Ambientes en los que se promocione la imaginación, la curiosidad, y la esperanza. En donde las experiencias estén por encima del conocimiento.
Paulo Freire habla mucho sobre la esperanza. Dice que la esperanza es una necesidad ontológica. Cuando sentimos desesperanza nos paralizamos, nos volvemos fatalistas y se nos hace más difícil sacar la fortaleza que necesitamos para poder aportar prácticamente al mundo que queremos construir. La esperanza es esa idea de que las cosas pueden ser distintas, que somos capaces de romper viejos discursos y tomar acción para transformar. Es ver las situaciones de la vida como oportunidades y no como algo que ya esta determinado. Es vernos como agentes de cambio y no como sujetos. Es por esto que la esperanza está profundamente relacionada con nuestra voluntad para actuar. La esperanza entonces debe estar anclada en la práctica, debe ser construida diariamente.
Creo que uno de los grandes retos de los educadores es enseñar a los estudiantes a cuestionar sus realidades, de manera crítica, con el fin de que sean capaces de iniciar y participar en procesos de cambio. Esto se puede lograr a través de procesos de concientización. Poder leer primero nuestro propio mundo para poder leer el mundo externo. Casi siempre empezamos al revés. Enseñando todo lo externo, y midiendo que tanto sabemos.
La educación no puede reducirse únicamente a estadísticas y conocimientos que sean medibles. El foco principal debería ser en la humanidad de cada persona. El bienestar y el crecimiento individual requiere que los procesos educativos tengan en cuenta las necesidades y particularidades de cada individuo para poder crear ambientes en donde cada uno pueda nutrir sus propios procesos de sanación y auto-conocimiento. Esta es la base para que pueda crecer la esperanza.
Esta ´Educación para la Esperanza´ primero piensa en el bienestar de cada individuo. Propone que los procesos de educación promocionen la curiosidad y la imaginación, y den espacio para que las personas puedan hablar de sus experiencias y necesidades desde la práctica y no desde la teoría. La esperanza es muy importante para el cambio, el bienestar es fundamental para la esperanza, y el cambio social solo puede darse con cambios en los comportamientos y actitudes y retando los viejos discursos que tenemos. Solo se puede dar cuando estamos en contacto con nuestras propias experiencias de vida.
Es necesario tener nuevas generaciones que no pierdan la esperanza en el cambio para que puedan contribuir al mismo. Y no como una utopía, sino como un proceso práctico y experiencial. Como dice Freire “Para vivir necesitamos una esperanza crítica , así como los pescados necesitan agua limpia.
América del Sur/julio del 2017/noticias/https://brasil.elpais.com
Não é fácil encontrar uma opinião como a de Inger Enkvist (Värmland, 1947). Enquanto a maioria dos gurus educacionais defende acabar com as fileiras de carteiras escolares e os formatos convencionais de aula e dar mais liberdade aos alunos dentro da classe, Enkvist, ex-assessora do Ministério de Educação da Suécia, acredita que é preciso recuperar a disciplina e a autoridade dos docentes na sala de aula. “As crianças têm que desenvolver hábitos sistemáticos de trabalho e para isso necessitam que um adulto as orientem. Aprender requer esforço e, quando se deixa os alunos escolherem, simplesmente não acontece.”
Catedrática de Espanhol na Univesidade Lund (Suécia), Enkvist começou sua carreira na educação como professora do ensino secundário e durante mais de trinta anos se dedicou a estudar e comparar os sistemas educacionais de diferentes países. Além da publicação de livros como Repensar a Educação (Bunker Editorial, 2014), escreveu mais de 250 artigos sobre educação.
Enkvist compareceu em março à Comissão de Educação do Congresso dos Deputados da Espanha para apresentar sua visão sobre o modelo educacional espanhol, no qual aponta falta de motivação por parte do professorado e a necessidade de reformulação dos graus de professor em Educação Infantil e Primário – correspondente aos anos de ensino fundamental no Brasil – para tentar atrair os melhores estudantes.
Pergunta. As novas correntes de inovação educacionalreivindicam um papel mais ativo por parte dos alunos. Acabar com as aulas expositivas e criar metodologias que impliquem ação por parte do estudante. Por que você se opõe a esse modelo?
Resposta. A nova pedagogia promove a antiescola. As escolas foram criadas com o objetivo de que os alunos aprendessem o que a sociedade havia decidido que era útil. Qual é o propósito da escola se o estudante decide o que quer fazer? Essas correntes querem enfatizar ao máximo a liberdade do aluno, quando o que ele necessita é de um ensino sistemático e bem estruturado, sobretudo se levamos em conta os problemas de distração das crianças. Se não se aprende a ser organizado e a aceitar a autoridade do professor no ensino fundamental, é difícil que se consiga isso mais tarde. O aluno nem sempre vai estar motivado para aprender. É preciso esforço.
P. Em seu livro a senhora questiona a crença de que todas as crianças querem aprender e, portanto, é uma boa opção deixar que tomem a iniciativa e aprendam sozinhos. Quais são seus argumentos contra isso?
R. Nunca foi assim. É uma ideia romântica que vem de Rousseau: dar como certo que o ser humano é inocente, bem-intencionado e bom. Uma criança pode concentrar-se em uma tarefa por iniciativa própria, mas normalmente será numa brincadeira. Aprender a ler e escrever ou matemática básica requer trabalho e ninguém se sente chamado a dedicar um esforço tão grande a assimilar uma matéria tão complicada. É preciso haver apoio, estímulo e algum tipo de recompensa, como o sorriso de um professor ou os cumprimentos dos pais.
P. O que se deveria recuperar do antigo modelo de educação?
Se no ensino fundamental não se aprende a ser organizado, é difícil conseguir isso depois
R. Ter claro que o professor organiza o trabalho da classe. Se os alunos planejam seu próprio trabalho, é muito complicado que obtenham bons resultados, e isso desmotiva o professor, que não quer responsabilizar-se por algo que não funciona. Essas metodologias estão distanciando das salas de aula os professores mais competentes. Já não se considera benéfico que o adulto transmita seus conhecimentos aos alunos e se fomenta que os jovens se interessem pelas matérias seguindo seu próprio ritmo. Em um ambiente assim não é possível ensinar porque não existe a confiança necessária na figura do professor. Viver no imediato sem exigências é bem o contrário da boa educação.
P. A senhora qualificou a autoaprendizagem como contraproducente. Mas uma vez terminada a formação obrigatória, e que os estudantes consigam um trabalho, o mercado de trabalho muda rápido e eles podem se ver obrigados a se reciclar e mudar de profissão. Não acha que é uma boa ideia lhes ensinar desde pequenos a tomar a iniciativa na aprendizagem?
R. Essa é a grande falácia da nova pedagogia. As crianças têm que aprender conteúdos, e não o chamado aprender a aprender. Não basta dizer aos alunos que devem tomar decisões. Não vão saber como fazer isso. Dou um exemplo. O Governo sueco oferece cursos de formação para adultos e é um desespero quando só se apresentam cidadãos com um perfil educacional elevado. Eles se interessam e acham útil, e por isso têm entusiasmo para começar. Se uma pessoa aprende um conteúdo, considera que é capaz e que no futuro poderá voltar a fazer isso. Quem é mais adaptável e mais flexível ao perder um emprego? Aquele que já tem uma base de conhecimentos, que conta com mais recursos internos, e isso é a educação que lhe proporciona. Quanto mais autodisciplina, mais possibilidades você tem pela frente e menos desesperado se sentirá diante de uma situação limite.
P. Há um grande debate quanto à utilidade dos exames. Alguns especialistas defendem que na vida adulta não ocorra esse tipo de prova e que o importante é ter desenvolvido habilidades para adaptar-se a diferentes entornos.
R. Essa é a visão de alguém que não sabe como funciona o mundo das crianças. Na vida adulta, todos temos prazos, momentos de entregar um texto, e isto se aprende na escola. Com os exames a criança aprende a se responsabilizar e entende que não comparecer a uma prova tem consequências: não será repetida para ele. Se não cumprimos nossas obrigações na vida adulta, logo nos veremos descartados dos ambientes profissionais. Os exames ajudam a desenvolver hábitos sistemáticos de trabalho.
P. Por que você considera que o momento atual da escola não permite que ninguém se destaque?
Os exames ajudam a desenvolver hábitos sistemáticos de trabalho
R. A escola não é neutra, nem todos vão aprender do mesmo modo. Nas classes há desequilíbrios enormes em um mesmo grupo, pode haver até seis anos de diferença intelectual entre os alunos. A escola deveria manter as crianças com diferentes capacidades juntas até os onze anos e, a partir daí, oferecer diferentes níveis para as matérias mais complexas. Isso é feito em algumas escolas públicas da Alemanha. Para os que não entendem, dou um exemplo. Imagine colocar em uma mesma classe 30 adultos com níveis socioculturais e interesses totalmente díspares e pretender que aprendam juntos. Isso é o que estamos pedindo a nossos filhos. Em menos de uma semana haveria uma rebelião.
P. A escola mata a criatividade, segundo o pedagogo britânico Ken Robinson.
R. O mais simples é pensar em um músico de jazz. Parece que está improvisando, brincando. Como pode fazer isso? Sabe 500 melodias de memória e usa pedaços dessas peças de forma elegante. Repetiu isso tantas vezes que parece que o faz sem esforço. A teoria é necessária para que surja a criatividade.
P. Quanto aos conteúdos que se aprende na escola, acha que seria necessário modernizá-los?
R. Uma professora espanhola me contou que um de seus alunos lhe disse na sala de aula: para que serviria estudar Unamuno? Que aplicação prática poderia ter? Precisamos conhecer a situação de nosso país, saber de onde viemos. Com Unamuno se aprende um modelo de reação, que não há motivo para ser adotado, mas conhecê-lo te ajuda a elaborar a sua própria forma de ver o mundo.
América del sur/Argentina/Julio del 2017/Noticias/http://www.lanacion.com.ar
La innovación se ha convertido en un fetiche, en un riesgo porque hace parecer que todo es una innovación», afirma Axel Rivas, codirector del Programa de Educación del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) que hoy presentará su libro Cambio e innovación educativa: las cuestiones cruciales en el XII Foro Latinoamericano de Educación, organizado por la Fundación Santillana.
Enfocado para los docentes de escuelas secundarias, este trabajo de Axel Rivas buscar avanzar en anclajes concretos para que la innovación en el aula pueda ser posible y contribuya a mejorar el desempeño del aprendizaje.
«La escuela tiene que producir capacidades para que los alumnos tengan deseos de aprender», señala Rivas al advertir que «no hay verdadera innovación sino se llega a las prácticas de la enseñanza».
El libro que presentará a las 14, en el Centro Cultural de la Ciencia, Godoy Cruz 2270, «es un intento de puente entre la educación tradicional y la innovación», sostiene Rivas al considerar que hay al menos «dos condiciones que traban el avance de las innovaciones»: Una son la falta de conectividad en las escuelas, la sobrecarga docente y los costos. La otra es la necesidad de «separar el condicionante real como excusa paralizante».
Con suma diplomacia, plantea que los docentes tienen que «defender sus reclamos [gremiales] y separarlos de lo que obstaculiza». Y advierte: «El desafío de la política educativa es cómo lograr equilibrar una visión de la innovación con la capacidad de plasmarla en la práctica».
Hoy y mañana, a partir de las 13.30, funcionarios y especialistas en educación de nuestro país y del extranjero compartirán varias experiencias sobre el futuro de la educación y la innovación. Entre las ponencias más interesantes, se destaca la implementación de innovaciones educativas que ya se desarrollan en Innova Schools, en Perú; en el Colegio Fontán, de Colombia, y el Proyecto Horiztó 2020, en España. Los expertos Jessyca Sampe, Atanasio Roldán Botero y Xavier Aragay compartirán un panel mañana, a las 14.15.
La apertura de esta edición del Foro Latinoamericano de Educación estará a cargo del director de Educación de la Fundación Santillana, Mariano Jabonero Blanco, junto con el director de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) en la Argentina, Andrés Delich, y el secretario de Gestión Educativa de la Nación, Maximiliano Gulmanello. A las 16.10, la secretaria de Calidad e Innovación Educativa, Mercedes Miguel, se referirá a la gestión de la innovación educativa. El ministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto, cerrará el encuentro.
Europa/España/julio del 2017/Noticias/https://elpais.com/
Eso de los derechos ha sido en España un asunto combatido, a veces desterrado y otras veces enquistado en prácticas de país aislado y abandonado a su suerte. Me estoy refiriendo a los derechos intelectuales.
Los derechos intelectuales solo suelen ser populares en nuestro país por un plagio, una corruptela o un intermediario listillo que se aprovecha a perpetuidad del trabajo ajeno. No pocas fortunas se construyeron de los sueños de los creadores y los inventores y de la expropiación de los derechos de su talento. Cómo olvidar que, al final de la Guerra Civil, muchas tesis doctorales o creaciones originales no fueron firmadas por sus creadores verdaderos.
No hemos de olvidar que en España, históricamente, la figura del creador, del investigador o del maestro se asociaba a una suerte de malvivir dando sablazos, rogando adelantos y siendo una especie de inquilino moroso de 13 Rue del Percebe. Nada de lo citado anteriormente ha surgido ayer. Ni el descrédito actual ha surgido de la nada. Baste recordar un dicho español vigente hasta hace poco: “Pasa más hambre que un maestro de escuela”.
Cuando yo estudiaba y coqueteaba con la propiedad intelectual, un conocido catedrático me decía que qué iba a hacer en la vida con eso del derecho de los cómicos. Esta era la idea que subyacía en la sociedad y en la universidad. Eso de los derechos intelectuales es cosa de los cómicos o de silbadores.
La pregunta es otra: ¿cómo había podido pasar esto en un país que había estado en todas las vanguardias del derecho de autor? Nunca se ha sabido explicar que el conjunto de estos derechos y que sus manifestaciones creativas y artísticas conforman el alma y el espíritu de un país.
Eso de los derechos intelectuales no es un mundo extraño, complicado, limitado o de unos pocos. Más bien al contrario. ¿Cuántas veces no hemos escuchado que millones de contenidos nos los podemos descargar a toda velocidad con un solo clic? Pues bien, todo ese contenido tiene su origen en una obra y en una creación original, y en un derecho intelectual.
Repensar el papel de los derechos en la transformación digital es esencial para nuestro país y también dejar de lado los enredos de los sectores implicados en sus torres de marfil. Repensar para configurar un sistema adaptado a las nuevas realidades.
No se trata de hablar de Europa o de lo que pasa en Europa, sino de ser Europa, con su armonización y sin asimetrías, con el cumplimiento de las directivas, y construyendo una posición consensuada políticamente ante los nuevos desafíos regulatorios de ámbito nacional, internacional y multilateral.
Las manifestaciones creativas y artísticas conforman el alma y el espíritu de un país
La creación de un nuevo sistema implica no tener miedo a abrir debates, romper inercias, perpetuadas en sistemas de viejos privilegios y a construir consensos. El último consenso claro y compartido y con implicación social y política data de 1987, año de la modernización de la Ley de Propiedad Intelectual, y que suplía a la de 1879.
Es el momento de explicar a la sociedad eso de los derechos. Explicar sus beneficios y su aportación al patrimonio común. Es el momento de explicar que la creación debe ocupar los 360 grados de un sistema cultural con derechos basados en la proporcionalidad y no en la precariedad.
Hablar de los derechos intelectuales y de su evolución es abrirnos a un nuevo horizonte, donde la política no debe estar ajena. No podemos estar ausentes como país en la configuración del mercado único digital. Debemos repensar el nuevo papel de los derechos intelectuales en la sociedad tecno-digital. Repensarlo para dejar de tratarlo como un asunto aislado y desconectado de la agenda educativa, social, digital, cultural y política.
Tenemos que ser dinámicos, crear una estrategia colectiva justo ahora, cuando es una realidad la desmaterialización de los soportes, pero también lo es que es más que nunca necesaria la presencia de una comunidad creativa viva, donde nuestro patrimonio artístico tiene un gran papel que jugar.
Eso de los derechos no es un asunto vintage. Es un derecho del yo colectivo, de un nosotros como país, que limita al norte con la tecnología, al sur con la creación, al este con el humanismo y al oeste con el conocimiento.
Con la suma de estos pilares básicos merece la pena mirar al futuro, cuidar, mimar y ver crecer estos derechos y los otros… todos fundamentales.
América del Norte/EEUU/Julio del 2017/Noticias/https://theconversation.com/
The Supreme Court recently decided that Trinity Lutheran Church should be eligible for a Missouri state grant covering the cost of recycled playground surfaces. Though the state originally rejected the church’s application on grounds of separation of church and state, the Supreme Court ruled that this rejection was, in fact, religious discrimination.
The case’s impact will probably reach well beyond playgrounds.
As a scholar of education law, I’ve been following the Trinity Lutheran case and what it could mean for the hottest issue in education: school choice. Where in the past states have decided for themselves whether religious schools are eligible for school vouchers and scholarship tax credits, the Trinity Lutheran decision likely signals that the Supreme Court will soon require states to include religious private schools in their programs.
This would be a huge win for school choice advocates and would complete a revolution in the Supreme Court’s understanding of the law on government funding of religious institutions.
Activist group Concerned Women for America shows support for Trinity Luthern Church in front of the Supreme Court in Washington, D.C.AP Photo/J. Scott Applewhite
Of church playgrounds and discrimination
In 1995, Missouri established a program offering reimbursement grantsto qualifying nonprofits that installed playground surfaces made from recycled tires. Trinity Lutheran Church, which runs a preschool and daycare center, applied for a grant in 2012, but the state rejected the church’s application. Why? The Missouri Constitution states that “no money shall ever be taken from the public treasury, directly or indirectly, in aid of any church, sect or denomination of religion.”
Trinity Lutheran challenged the state’s decision as a violation of the Free Exercise Clause, and in June the U.S. Supreme Court agreed.
The Scrap Tire Surface Material Grant was awarded to two applicants in the 2017 fiscal year.ssedro, CC BY-NC-ND
This result will strike many as intuitively correct. A playground is a playground whether or not it’s run by a church, so the threat to separation of church and state seems slim, and the cry of religious discrimination seems plausible.
The case’s reasoning, however, may signal a significant shift in how the law views the separation of church and state. To understand why, we need to review some history.
1784: Three pence to religious education
In 1785, James Madison wrote his ‘Memorial and Remonstrance Against Religious Assessments,’ asserting that religion should be kept separate from government.Library of Congress
On the question of funding religion with tax money, Madison asked: “Who does not see that the same authority which can force a citizen to contribute three pence only of his property for the support of any one establishment, may force him to conform to any other establishment in all cases whatsoever?”
In applying the Establishment Clause to states for the first time, the justices in the Everson case emphasized Madison’s objections to the Virginia tax in concluding that the framers of the Constitution had intended to establish “a wall of separation between Church and State.”
“No tax in any amount, large or small, can be levied to support any religious activities or institutions, whatever they may be called, or whatever form they may adopt to teach or practice religion.”
The Supreme Court changes its tune
Until the mid-1980s, the Supreme Court mostly adhered to the no-funding mantra announced in the Everson case. Gradually, however, the court’s commitment to such hard-line separation waned.
Much of this came down to a shift in perception: The 21st century is very different from the world of the 1780s, where government was small and taxes relatively rare. Today, government is pervasive, and government money flows to a wide range of institutions. Increasingly, the Supreme Court recognized that allowing some money to flow to religious institutions via general government grant programs was quite differentfrom the Virginia tax Madison had opposed.
By 2002, the court had settled on its current approach to the Establishment Clause – an approach much more permissive than what was laid out in the 1947 Everson case.
Fast-forward to 2017, and seven justices agreed that giving Trinity Lutheran Church its playground grant would not violate the federal Establishment Clause. (Justices Sonia Sotomayor and Ruth Bader Ginsburg dissented on this point.)
Ralph Reed, chairman, Faith & Freedom Coalition, pictured at an event in 2014, has spoken in favor of Trinity Lutheran Church.AP Photo/Molly Riley
State bans on funding religion
So, the Supreme Court now holds a more forgiving position when it comes to separation of church and state. But what about individual states?
Nearly every state has provisions in its constitution that address state support for religion, and many of these provisions (like Missouri’s) are more stringently worded than the federal Establishment Clause. Such a provision is exactly why students in Vermont can’t use state funds to attend religious schools. It’s also, perhaps, why some states have not yet adopted voucher policies: Voucher advocates tend to want religious schools to be eligible, but state constitutions often stand in the way.
So, what happens if state constitutional law is more separationist than the Supreme Court’s current reading of the Establishment Clause?
The Supreme Court faced this question once before in Locke v. Davey(2004). The state of Washington offered “Promise Scholarships” to students meeting certain academic and income criteria, and college student Joshua Davey met those criteria. He lost the scholarship, however, when he declared a major in “pastoral ministries” because Washington understood its state constitution to ban the use of public money to support the pursuit of any degree in “devotional theology.” In other words, Washington was taking a stringent view on separation of church and state.
Joshua Davey speaks to reporters outside the Supreme Court in Washington, D.C. in 2003.AP Photo/Dennis Cook
Davey argued that excluding ministry students from the scholarship opportunity was a kind of religious discrimination, violating his right to freely exercise his religion.
The Supreme Court ruled 7 to 2 against Davey. Chief Justice William Rehnquist explained that in a federal system, states should have the right to insist on greater separation of church and state than the federal Establishment Clause requires.
While federal law would not prevent Washington from giving Davey a scholarship, the state could also choose to uphold its stricter separation – without violating the Free Exercise Clause. In other words, just because Washington could fund Davey didn’t mean that it had to.
Does separationism equal discrimination?
Since 2004, lower courts have generally interpreted Locke v. Davey to say that states may choose to exclude religious applicants from public funding programs. Trinity Lutheran will change that.
At least six justices agreed that Missouri’s exclusion of the church from its grant program was religious discrimination, pure and simple – and that this trumps the state’s desire to enforce a strict separation of church and state. Justice Roberts determined that the judgment in Locke did not apply here, as the discrimination alleged in the two cases was different. Justices Thomas and Gorsuch suggested that there was improper religious discrimination in both cases.
Despite their different views of Locke, these justices agreed that the court was required to analyze Missouri’s grant denial under “strict scrutiny.” This is the same level of review the court would give to, for instance, an express ban on Muslims entering the country.
In his opinion in the case, Justice Roberts stressed the differences between Locke v. Davey and Trinity Lutheran Church v. Comer.AP Photo/Stephan Savoia
This is remarkable. Though Joshua Davey had asked the court to review Washington’s scholarship policy under strict scrutiny, the court declined to do so. In that decision, the justices determined that separation of church and state and religious discrimination were horses of a different color. The Trinity Lutheran decision suggests that, at least in the context of general funding programs, the court will now view separation of church and state – a position the court once wholeheartedly embraced – as a kind of religious discrimination.
What happens next?
Standing against this reading of the Trinity Lutheran decision is… well, a footnote. Footnote 3 in Justice Roberts’ opinion reads:
“This case involves express discrimination based on religious identity with respect to playground resurfacing. We do not address religious uses of funding or other forms of discrimination.”
The footnote suggests that the implications of the decision are narrow and shouldn’t be applied to, say, school vouchers. But it’s hard to reconcile the footnote with the seemingly widespread ramifications of the opinion’s text.
Indeed, the day after deciding the Trinity Lutheran case, the Supreme Court vacated four lower court decisions in Colorado and New Mexicothat allowed the exclusion of religious schools from general aid programs. The state courts had based their rulings on separationist language in their state constitutions, but the Supreme Court asked the states to reexamine those decisions in light of Trinity Lutheran. Given the Supreme Court’s treatment of these cases, Footnote 3 may not be much of a limitation after all.
The Colorado and New Mexico courts will have the first shot at deciding what Trinity Lutheran means for school choice. In my view, though, the Trinity Lutheran case signals that the Supreme Court will now generally treat separationist exclusions of religious institutions from government funding as religious discrimination.
If that’s right, we’ll soon have completely flipped the law on government funding of religious schools. Where it had once seemed fairly clear that government money could not be used to support religious instruction at all, it may be only a matter of time before the Supreme Court requires voucher programs to treat religious schools the same as their secular peers.
Oceanía/Australia/Julio del 2017/Noticias/https://theconversation.com/
Employment is the main reason students drop out of online degree courses, our new research shows. This is despite claims that online university programs offer greater flexibility to workers and employers who want to up-skill.
Most online dropouts occur due to students’ changing employment commitments, which affect their ability to complete assessments on time.
However, the assessment policies of many universities offer no concession for work-related challenges, so working students often fail to resume their studies. To tackle the biggest driver of attrition, university policies must offer flexibility around employment and assessment. Only then can universities truly provide the flexible online learning experience that workers and industry require.
What is the problem?
Our research shows the assessment policies of many online courses are no more flexible than their on-campus counterparts. Some vaguely mention that employment and leave extensions are subject to course co-ordinator discretion. Others explicitly state that work is not a valid reason for granting extensions for assignments.
Some universities have merely adopted traditional on-campus policies for their online programs. This approach highlights the disconnect between university policymakers and the needs of online students.
A recent Tertiary Education Quality and Standards Agency reportstresses that such high attrition represents huge revenue loss and creates reputational issues for governments and institutions.
Since online education serves nontraditional students, it automatically experiences higher attrition compared to traditional on-campus learning. Using completion rates as a benchmark for education quality therefore places institutions with higher proportions of online students at an unfair disadvantage.
What should universities do?
Considerable research and investment has sought to improve the retention of online students by focusing on the design and curriculum of learning websites.
However, this focus alone will not really help retention; it ignores the key driver of online attrition. What we need is fundamental change in the way universities think about online education.
Online students are offered flexibility in terms of study location, separate learning activities, and study progression. But considerable scope exists for improving retention by effectively accommodating the needs of online students in relation to assessment.
Or, at the very least, institutions could better manage student expectations by clearly communicating exactly what – if any – flexibility is offered in relation to employment.
Rather than imposing traditional on-campus student assessment extension policies, online students’ employment commitments should be taken into consideration. This could come in the form of assessments aligned with workplace challenges by offering a choice of assessment options and flexible deadlines.
A more radical move would be to allow online students to drop out and pick up again where they left at a later date.
What is the chance universities will change?
Potential opposition to such suggestions could be anticipated from institutions that want to be seen as fair by treating on-campus and online students equally.
However, this argument is flawed. It merely illustrates universities’ unwillingness to move beyond their comfort zones.
Other potential challenges relate to resource planning. Teaching staff would be required to process assessments and grades over a longer period. Administrators would also find it difficult to apportion revenues and costs to students who study a unit across more than one semester given current management practices.
Regardless of the challenges posed, reviewing online assessment policy in relation to student employment, and offering more flexibility around assessment, is essential. This would not only enhance student satisfaction, but enable universities to overcome – or at least lessen – the biggest driver of online student attrition.
OtrasVocesenEducacion.org existe gracias al esfuerzo voluntario e independiente de un pequeño grupo de docentes que decidimos soñar con un espacio abierto de intercambio y debate.
¡Ayúdanos a mantener abiertas las puertas de esta aula!