La Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) convocó hoy a todos los establecimientos educativos del país a votar el inicio de un paro indefinido el próximo miércoles, en rechazo a la reforma educacional impulsada por el Gobierno de Michelle Bachelet.
Santiago de Chile, 30 may (EFE).- La Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) convocó hoy a todos los establecimientos educativos del país a votar el inicio de un paro indefinido el próximo miércoles, en rechazo a la reforma educacional impulsada por el Gobierno de Michelle Bachelet.
«Los estudiantes decidimos materializar la ofensiva que iniciamos hace unos días porque el Gobierno, el Ministerio de Educación y en este caso la totalidad de los partidos políticos tradicionales, han decidido simplemente legislar a espaldas del movimiento social», señaló a los periodistas el vocero de la Confech, Gabriel Iturra. Agregó que «posiblemente no solo van a paralizar las universidades, sino también los centros de formación técnica, los institutos profesionales, en conjunto con los estudiantes secundarios y profesores».
Esta iniciativa se suma a la manifestación programada para el próximo 9 de junio, como parte de una serie de acciones realizadas por los estudiantes, que desde 2011 se manifiestan por mejoras en la educación chilena.
Hasta la fecha, más de 80 facultades universitarias y alrededor de una veintena de liceos en todo el país se han sumado a las paralizaciones y tomas organizadas por el movimiento estudiantil ante la falta de respuesta del Gobierno a sus peticiones. Entre sus demandas, los estudiantes exigen conocer el proyecto de reforma a la educación superior antes de su envío al Congreso, así como el fin del lucro en las universidades, la gratuidad de la enseñanza y el traspaso de la administración de los colegios desde los municipios al Ministerio de Educación.
El martes de la semana pasada, varias decenas de estudiantes vulneraron la seguridad del Palacio de La Moneda e irrumpieron en la sede del Gobierno para protestar, mientras que el jueves, una manifestación terminó con 117 jóvenes detenidos. EFE
Panamá/31 mayo 2016/Autor: Alejandro Reyes/Fuente: http://www.tvn-2.com
Como un llamado de advertencia al presidente de la República Juan Carlos Varela, los profesores y dirigentes magisteriales Humberto Montero y Carlos Barbosa dijeron este lunes 30 de mayo que realizarán una huelga de hambre en la Presidencia de la República el próximo viernes 3 de junio, a las 7:00 a.m.
Según los docentes, esta medida obedece a la “inacción” por parte del Gobierno Nacional en los diferentes problemas que afectan al sector educativo.
Montero dijo que el año pasado los padres de familia de más de 570 escuelas, paralizaron las clases por el mal estado de los planteles y este año tomaron la misma acción unos 170 centros educativos.
“En junio de 2015 el presidente Varela se comprometió a aumentar el presupuesto en el sistema educativo del 6% porque la Ley orgánica en su artículo 166 lo dice “, recalcó Montero.
En tanto, Barbosa indicó que hará la huelga de hambre por la calidad de la educación, por nombramientos de docentes, estudiantes y niños que necesitan de un mejor sistema educativo.
Son mil 200 millones del presupuesto actual para educación, donde el 85% se dirige al pago de la planilla de funcionarios y el 15% a infraestructura.
Recalcó que el Ministerio de Educación (Meduca) apoya a otros organismos por lo que el dinero que se destina reduce la capacidad de invertir en la mejora de la infraestructura.
Según los dirigentes magisteriales son 3 mil 500 millones de dólares lo que se necesita para que sirva de paliativo en el sector educativo panameño.
Montero reitero que en la mesa bilateral se ha avanzado en algunos temas pero “la ministra de Educación [Marcela Paredes] tiene las manos atadas, porque el presidente no le da los recursos a la ministra”.
Invitaron a padres de familias, universitarios y representantes de otros gremios a apoyarlos en esta medida que realizarán el próximo viernes.
Malasia/31 de mayo de 2016/Autor y Fuente: Kuala Lumpur/ El país
Mujeres y niñas rohingya huyen de la violencia sexual para contraer matrimonios concertados en Malasia
Norsimara llegó sola a Malasia hace tres años, cuando acababa de superar la mayoría de edad. Estaba soltera y huía de un país donde la vida de las mujeres vale el precio que los hombres pueden pagar por ellas. Tras sufrir una violación una tarde, Norsimara estuvo seis meses sin salir del único lugar donde se sentía segura, su casa. Finalmente, desde Myanmar (antigua Birmania) su padre concertó un matrimonio para ella con otro refugiado rohingya ya instalado en Malasia. Soltera corría peligro, así que aceptó la propuesta de casamiento y emprendió la ruta ya habitual para muchas mujeres de esta etnia. Dos semanas días de frío, hambre y miedo en el barco de unos agentes que la dejaron en Tailandia para luego caminar extenuada una noche hasta la frontera con Malasia. Ya en la capital, Kuala Lumpur, la boda entre desconocidos tenía lugar tan solo siete días más tarde.
“Es mejor casarnos con chicas jóvenes porque así no existe tanta diferencia de edad con los niños y pueden cuidar de ellos toda la vida. Las mujeres no necesitan trabajar, nosotros ya les damos lo que necesitan y en casa están seguras”, espeta Mohammad mientras se viste para marchar al trabajo.
Ya cuando su marido no está en casa, Norsimara confiesa con su hijo entre los brazos: “Siento que vivo en una cárcel. Nunca hemos podido decidir por nosotras mismas aunque queramos, tenemos que depender de las decisiones primero de nuestros padres y luego de nuestros maridos. Vine aquí para tener oportunidades, pero en Malasia aunque soñemos no tenemos futuro”.
A finales de febrero de 2016, un total de 53.700 rohingya fueron registrados en Malasia por el Alto Comisionado de la ONU para los refugiados. Considerados una de las minorías étnicas más perseguidas del mundo, los rohingya de Myanmar han sido privados de su nacionalidad y son apátridas. El gobierno de Myanmar, un país de tradición budista y que hoy encauza una nueva era democrática liderada por Htin Kyaw, implantó en 1962 —año en que cayó bajo el gobierno militar— una serie de políticas que negaban la nacionalidad de esta minoría de religión musulmana y calificaban como migrantes de Bangladesh, a pesar de haber sido reconocidos como pueblo indígena desde la independencia de Myanmar de Gran Bretaña en 1948.
Consideramos una de las minorías étnicas más perseguidas del mundo, los rohingya de Myanmar han sido privados de su nacionalidad y son apátridas.
La escalada de violencia que se desató en 2012 en el estado de Rakhine (antiguo Arakan, territorio que concentra la mayoría de rohingya en Myanmar) convirtió a Malasia, país predominantemente musulmán que acepta su religión, en el principal receptor de rohingya que llegaban en barcos de traficantes hasta Tailandia. Una vez en la frontera, eran retenidos habitualmente por los contrabandistas en campos ubicados en la selva hasta que algún familiar pagaba —alrededor de entre 1.000 y 1.700 euros— por su rescate y quedaba liberado en la frontera del país vecino, al que llegaban tras una caminata de una noche o aglomerados en un camión. De esta forma, y a pesar de que Malasia no ha firmado la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 —ni sus protocolos de 1967, ni tampoco promulgar ninguna ley interna que reconozca el estatus legal de los solicitantes de asilo, refugiados y apátridas— este país del sudeste asiático acoge actualmente una de las mayores poblaciones de refugiados urbanos en el mundo procedentes de países de Asia, África y Oriente Medio que viven asentados en pisos ubicados mayoritariamente en Kuala Lumpur.
Hasta hace unos años, los refugiados rohingya y migrantes que partieron por mar desde Myanmar habían sido predominantemente hombres. Pero desde la escalada de violencia de 2012, la tendencia de género ha cambiado y cada vez son más las mujeres y niñas las que huyen de la violencia sexual, el peligro de secuestro y muerte al que están sometidas en su país de origen: “Ser mujer en Myanmar es muy duro. La familia no nos deja salir de casa a partir de los 10 o 12 años, cuando nos viene la menstruación y ya somos consideradas mujeres. En Malasia tenemos más seguridad, pero también hay muchas mujeres que sufren el maltrato de sus maridos dentro de casa”, explica Bibi Jamal, de 30 años que tenía una vida normal hasta que lo perdió todo en 2012.
Un día la policía fue a su aldea y quemó las casas con sus vecinos dentro. Cuando ella y su marido vieron su hogar arder en llamas lo dejaron todo y se montaron en la motocicleta con los hijos a cuestas. “Vi el fuego consumir mi propia casa. Ese mismo día la policía empezó a raptar a las chicas jóvenes para violarlas. La gente corría como loca por todas partes. Salimos por la puerta de atrás y mucha gente perdió a sus hijas”, recuerda nerviosa. Bibi llegó con su familia hasta Yangon, la capital del país, y se alojó en casa de unos familiares hasta que las autoridades se enteraron de que muchos rohingya se escondían en la ciudad y empezaron a llamar puerta por puerta para arrestarlos. Fue entonces cuando huyeron a Malasia para darles un futuro mejor a sus hijos. Pero a pesar de que encontraron un hogar seguro, las perspectivas de vida no fueron prósperas: “Nunca hemos tenido oportunidades ni derechos, ni en Myanmar ni en Malasia. Mi único deseo es ser reconocida ciudadana de un país en el que mis hijos puedan ir a la escuela y al médico si lo necesitan”, reclama Bibi con la fuerza de la que lucha cansada en los ojos.
Según el proyecto de Arakan, una ONG independiente que trabaja para mejorar la situación de la población rohingya en Myanmar, entre el 5% y el 15% de los rohingya que viajan por mar son mujeres y niños. Retenidas en muchas ocasiones en campos de traficantes como víctimas de abusos y explotaciones sexuales, son engañadas por las falsas promesas de los agentes. Sin nadie que las espere a su llegada, buscan desesperadas el hogar de algún conocido ya asentado en Malasia.“Las mujeres sufrimos más desventajas que los hombres porque nunca hemos tenido la oportunidad de ir a la escuela. El dinero que ha habido en casa siempre se ha invertido en los hijos varones y cuando llegamos a Malasia no sabemos hablar inglés ni tenemos herramientas para trabajar. Hemos aprendido a ir al son de nuestros hombres, pero esto no es la vida de una mujer”, explica Tasmida, representante del colectivo de mujeres de la Rohingya Society in Malaysia (RSM). “El problema es que muchas mujeres siguen llevando la misma vida que en Myanmar, se quedan en casa cuidando de los hijos sin ninguna expectativa más. La mayoría cree que han nacido para casarse. No entienden el sentido de formarse porque el mismo patrón se ha repetido a lo largo de generaciones”, continúa Tasmida. Y termina preocupada: “Nuestras vidas dependen de las decisiones de los hombres que tenemos al lado y esto nos convierte en blancos vulnerables”.
Casadas de niñas en Malasia
El matrimonio infantil y concertado entre refugiados rohingya en Malasia es una realidad habitual en la que ambas partes defienden salir beneficiadas. Niñas rohingya huyen solas de Myanmar en barcos custodiados por los agentes que sus padres pagan —alrededor de 1.700€ por persona— con la esperanza de que sus hijas tengan una vida mejor. “La mayoría de mujeres van a países como Malasia para casarse porque resulta mucho más económico para sus familias. En Myanmar se necesitan varios permisos de aceptación redactados por las autoridades y además la familia debe pagar entre 1,5 y cuatro millones de Kyats birmanos (entre 1.000 y 3.000 euros, aproximadamente) al marido. Además, si el esposo lo pide, también debe pagar el ajuar más los bienes que desee como tierras, una motocicleta, etc.”, explica Robaidah de 19 años, hija de padres rohingya refugiados pero que ya nació en Kuala Lumpur.
El matrimonio infantil y concertado entre refugiados rohingya en Malasia es una realidad habitual en la que ambas partes defienden salir beneficiadas
Como consecuencia del éxodo de hombres rohingya, muchos padres conciertan el matrimonio de sus hijas menores desde Myanmar con otros refugiados de entre 20 y 30 años que huyeron anteriormente a Malasia. Casarse en este país es mucho más fácil, ya que el registro de los matrimonios rohingya se hace generalmente dentro de sus comunidades: “La mujer no tiene que pagar nada, ni la ceremonia ni nada. El marido se compromete a mantener a su esposa y sus hijos durante el resto de su vida”, sigue contando Robaidah. Y concluye: “Si nos casamos tenemos futuro”.
La consecuencia de esto es que los matrimonios rohingya no son reconocidos por el Estado, lo que resulta en complicaciones al intentar registrar los nacimientos de los niños. Como consecuencia de ello, un gran número de niños rohingya que nacen en este país, como Robaidah, no son reconocidos con la ciudadanía malaya. Esto significa que no tendrán acceso a la atención sanitaria básica ni a educación formal. Generaciones de refugiados serán analfabetos con la única oportunidad de asistir a centros de aprendizaje operados por organizaciones no gubernamentales o Naciones Unidas. “Desde las organizaciones enseñamos inglés y algunos conceptos básicos de matemáticas pero no tenemos recursos suficientes para pagar a profesores que den una educación regular a nuestros hijos”, denuncia Tasmida, de la RSM.
Años de vida esperando
Familias de dos o tres generaciones de rohingya malviven en Malasia como inmigrantes ilegales, sin derecho a educación, sanidad, trabajo y otros servicios básicos. Hacinados en pisos compartidos en suburbios de la capital, expuestos a las explotaciones y el acoso constante en el sector laboral informal así como el riesgo de extorsión o detención por parte de las autoridades malayas, esperan ser reasentados por Naciones Unidas en países de acogida (principalmente Estados Unidos y Australia) en un proceso que puede durar alrededor de siete años, o incluso toda la vida y que terminará, en caso de ser aceptados, con el reconocimiento legal de sus derechos como refugiados y una nacionalidad con la que empezar a construir sus vidas.
Jainabbi es quizá la mujer más mayor refugiada rohingya que vive en Malasia. Con sus más de 90 años siempre soñó con ser reasentada algún día en Estados Unidos. Llegó a Malasia cuando tan solo tenía 20, después de ver morir a su marido y sus hijos. Ahora, en el pequeño apartamento de un descampado en las afueras de Kuala Lumpur, vive gracias a la ayuda de sus también vecinos rohingya que le proporcionan comida y medicinas cuando lo necesita: “Ya empiezo a olvidar la mayor parte de mi vida en Myanmar. Solo recuerdo el caos y los disparos del día en el que huí. Unos hombres se llevaron a mi hermana y la única opción para mí fue abandonar el país”, recuerda medio confusa. “Cuando llegué a Malasia —sigue contando— llevaba todos los días la imagen de mi marido en el bolsillo. Me sentía sola y sabía que me iba a sentir así durante el resto de mi vida”. Jainabbi dice que ya no recuerda con exactitud su pasado, pero habla con la claridad de aquellas que han construido la voz de la experiencia: “Mis padres eran gente muy pobre y nunca me pudieron llevar a la escuela. Nunca he sabido leer y escribir y rezo para que esto no les pase a otras mujeres porque sé que si hubiese podido estudiar hoy no estaría pasando mis últimos días en esta situación”.
Unos 150 jóvenes aprenden carpintería, tejido, cerámica y construcción con innovadores métodos bioclimáticos en la escuela de El Alfarcito.
La semilla que sembró el padre Sigfrido Maximiliano Moroder en la Puna de Salta sigue dando frutos. El Alfarcito, en plena quebrada del Toro, es referencia de desarrollo comunitario a nivel país.
Dos años antes de su fallecimiento, causado por un infarto, Chifri fue el principal promotor de la fundación del colegio secundario de montaña 8.274 El Alfarcito.
Además del dictado del nivel medio de la educación formal, los chicos aprenden en los distintos talleres de oficios y artesanías que allí se dictan.
En total, son alrededor de 150 los alumnos que participan en los talleres de artes y oficios, tejido en telar, carpintería en madera de cardón, cerámica, agronomía y construcción regional bioclimática.
Se trata de propuestas pedagógicas que responden a la geografía y la cultura propia de la quebrada precordillerana.
«Más que nada, se busca reforzar saberes que los chicos ya traen por la forma de vida de sus familias. También traeremos técnicas nuevas, pero siempre aprovechando las condiciones específicas de esta zona», contó a El Tribuno Cecilia Lizondo, preceptora del colegio y coordinadora del albergue.
Actualmente la matrícula de la escuela creció y hoy cuentan con 146 alumnos, que comen, estudian y duermen allí durante los días hábiles. «De ese total, poco más de un tercio se quedan los fines de semana porque provienen de parajes lejanos y por eso sus estadías en El Alfarcito son más prolongadas», señaló Lizondo, quien es oriunda de Rosario de Lerma, pero se instaló en El Alfarcito poco antes de diciembre de 2009, cuando se fundó el colegio.
La escuela cuenta también con una sala de computación con veinte máquinas y conexión wi-fi. Internet llega a cuentagotas, reconoce Lizondo, pero se entusiasma al afirmar que las computadoras funcionan a la perfección y que los contactos que logran establecer con la red son los suficientes. Además, la escuela también innova en cuanto al empleo de energías limpias: posee un grupo de paneles solares que cubre un gran porcentaje del consumo total de energía.
Cabe resaltar que colaboran en la escuela 45 trabajadores, entre labores educativas y diversas áreas de mantenimiento edilicio. Bioconstrucción
A los especialistas en planificación urbana les llama la atención la construcción regional bioclimática con la que se erigió y se sostiene El Alfarcito.
Muros Trombe, que son construcciones exteriores en las que se apiñan ordenadamente piedras pintadas de negro para que contengan el calor, recubren muchas paredes de las instalaciones. ¿Dónde queda?
El Alfarcito, a 3.000 msnm, se encuentra en la quebrada del Toro. Se llega por la ruta nacional 51. Es un lugar de una enorme belleza.
Las familias poseen una economía de subsistencia basada en la producción agrícola y la cría de cabras y ovejas. Se siembra haba, arveja, choclos, papas, pera, manzana y durazno.
EL SUEÑO DEL PADRE CHIFRI
El colegio de alta montaña recibe ayuda de la Fundación Alfarcito, creada por el padre Chifri para descubrir, valorar y desarrollar las capacidades latentes de los habitantes y las 25 comunidades que se encuentran dispersas en la quebrada del Toro. Mediante la educación, se busca alentar el desarrollo socioeconómico de la región. Justamente, el sueño del padre Chifri era lograr que los jóvenes de los cerros no emigraran a las ciudades y que se quedaran en la tierra que los vio nacer.
Perú/31 de mayo de 2016/ Fuente: Entorno Inteligente
La Gestion / Andrés Escalante, director de la carrera de Administración y Finanzas de la UPC , afirma que si bien la educación ha avanzado en estos años, no es suficiente. Plantea que se evalué un mecanismos similar a las Asociaciones Público Privadas en favor de la calidad de la educación escolar.
Tweet Enviar Preocupante. Uno de los principales retos que enfrenta la educación superior es aminorar la brecha que aún persiste entre los egresados de las instituciones educativas secundarias y el ideal de postulante a una universidad, que hace que esta última dirija recursos a cerrar este desequilibrio en materia educativa.
¿Cuáles son estas»brechas? que arrastran los jóvenes al salir del colegio? Andrés Escalante , director de la carrera de Administración y Finanzas de la UPC , refirió que estas se notan en tres frentes.
«La primera: en comprensión lectora. Lamentablemente, los ingresantes (a la universidad) no leen. Lo segundo: en razonamiento cuantitativo y análisis numérico, es decir, deficiencia matemática y por último, en el dominio de la lengua castellana y extranjera, esto equivale a que saben escribir pero lo hacen muy mal”, explicó a Gestión.pe .
A lo que se suma que la capacidad de redacción, de síntesis y la ortografía de los jóvenes que ingresan a la universidad, son pobres. “Y si hablan una lengua extranjera pues está a un nivel básico, lo que hace que las universidades tengamos que asignar amplios recursos para nivelar o cerrar estas brechas”, indicó.
Para el especialista si bien la educación en estos años ha avanzado, no es suficiente.»Es verdad hemos avanzado en educación, pero tenemos una heterogénea calidad en las propuestas (educativas) privadas y públicas. Lo que debemos hacer es seguir apostando por la educación para convertir al Perú en un país desarrollado?, señaló.
En esa línea, consideró que se debería evaluar un mecanismo similar a la Asociaciones Público Privadas ( APP ) pero en la educación, es decir, la participación del sector privado en mejorar la calidad de la enseñanza de los colegios públicos para eliminar esta brecha entre la educación escolar y la superior.
«Estamos a escasos años del bicentenario y a lo largo de todos estos años la educación pública ha estado en manos del Estado, bueno pues cuanto más necesitamos de tiempo y de generaciones perdidas y de seguir hipotecando una de las constantes que el Perú necesita para seguir desarrollándose en mantenerla en manos del Estado, ya es hora que eso cambie?, especificó.
El también docente universitario señaló que ahora los empleadores demandan profesionales que se sientan cómodos de trabajar en cualquier gerencia o frente a cualquier proyecto.
“A un especialista en finanzas no se le puede pretender que tomo decisiones propias de la gerencia legal, por ejemplo, pero si debe sentirse apto para entender temas legales igual en el área de marketing u otra. El egresado de la universidad debe sentirse cómodo de sentarse en una mesa a discutir temas contables, de mercadotecnia, de negocios internacionales como a discutir temas estrictamente financieros”, apuntó.
Gestion.pe Educación: Jóvenes ingresan a la universidad con falta de comprensión lectora y numérica
Según un informe de la ONG Concern Worldwide, se ha utilizado solo un 16% del dinero que los países de la cumbre de Londres prometieron destinar para aplacar la crisis.
Los países que asistieron a la cumbre de Londres para ayudar a los refugiados sirios solo han asignado poco más del 16% del dinero estipulado para 2016, según un informe de la ONG Concern Worldwide.
Ese dinero debería destinarse a ayudar a los países de la región que rodean a Siria, principalmente Turquía, el Líbano y Jordania, haciendo foco en la educación de los niños sirios y en aumentar las posibilidades de que los refugiados encuentren trabajo remunerado.
En la conferencia de febrero en Londres, se aceptó que era muy probable que muchos refugiados vivieran un largo período de tiempo fuera de Siria y que tal vez nunca pudieran regresar a su país, destruido por una guerra civil que ya lleva cinco años.
En la Conferencia de Apoyo a Siria y la Región organizada por el primer ministro británico, David Cameron, se acordó pagar un total de 10.900 millones de euros. Era la primera vez, dijeron, que se recaudaba una suma dinero tan grande en un solo día para una crisis humanitaria.
Según el informe de Concern Worldwide, los países prometieron casi 5.400 millones de euros para 2016 en esa conferencia y sin embargo, hasta mediados de abril, solo habían entregado 1.448 millones de euros.
El informe indica también que el 94% de los países que donaron en Londres aún no han convertido el dinero prometido en ayuda real y que 18 de los que se comprometieron a aportar dinero todavía no han destinado ningún fondo a ayudar, entre ellos Kuwait (uno de los anfitriones).
Donaciones pendientes
En el informe también se sugiere que el 98% de la donación de Arabia Saudí, el 96% de la británica, más del 89% de la alemana y la de la Comisión Europea todavía están pendientes. Solamente tres donantes (Australia, Malta y Lituania) han asignado en su totalidad los fondos que prometieron.
De acuerdo con el informe, a finales de abril el 52% de los fondos todavía no había pasado a manos de una organización ejecutora del proyecto; el 47% no había sido asignado a ninguna organización en particular; y el 28% no había sido asignado a ninguno de los países afectados por la crisis.
La velocidad con la que se implementa la ayuda financiera tiene importancia: es difícil para las agencias de ayuda hacer planes a largo plazo sin los fondos prometidos.
Según Simon Starling, responsable de la asesoría jurídica en Concern Worldwide (Reino Unido) y autor del informe, «las promesas son solo palabras hasta que se hacen realidad; sencillamente, los donantes no han actuado con la rapidez que amerita la situación; las estadísticas señalan que hay un lapso de tiempo crucial desde que los donantes se comprometen hasta que la ayuda se convierte en una realidad financiera; los sirios son los que pagan el precio de este retraso».
Además, según se dice en el informe, habiendo grandes necesidades humanitarias dentro del país, una gran parte de los fondos se desvían hacia los países vecinos. También destaca que los donantes de Londres han destinado tres veces más dinero al Plan Regional para los Refugiados y la Resiliencia (3RP) que al Plan de Respuesta Humanitaria para Siria (HRP).
«La respuesta humanitaria en los países vecinos continúa obteniendo más fondos que la respuesta dentro de Siria, donde se encuentra la mayor cantidad de gente con necesidades; es necesario corregir este desequilibrio y los gobiernos donantes deben lograr que todas las partes del conflicto garanticen un acceso humanitario incondicional para llegar a los que más lo necesitan», dijo Starling.
De acuerdo con los autores del informe, «hasta la fecha, los controles sobre los compromisos que se hicieron en la conferencia de Londres han sido inadecuados y poco transparentes; es necesario establecer una infraestructura pública y formal para que los donantes y los gobiernos se hagan cargo de sus promesas»: «Los co-anfitriones de la conferencia de Londres deben trabajar con los países que reciben refugiados para hacer un seguimiento tanto de las políticas como de los compromisos financieros. Los donantes deberían trabajar con las Naciones Unidas para desarrollar una estructura de responsabilidad apropiada que pueda atraer tanto financiación humanitaria como financiación de desarrollo para las crisis prolongadas. Para que la ayuda financiera se concrete, la campaña debe estar dentro de un marco temporal acordado».
Bernie Sanders quiere que a todos los estudiantes se les ofrezca una colegiatura gratis en la educación superior y por eso lo llaman ‘loco’. América no puede pagar, dicen sus críticos. Simplemente lo dice para ganarse a la juventud.
Pero muchos de nosotros en California ya lo olvidamos: Este estado brindó colegiatura gratis por generaciones.
Esto ayudó a alcanzar la grandeza de California mediante la ampliación de la clase media al proveer oportunidades para salir adelante y que no estaban disponibles en otros estados.
Era un motor económico. Gracias a la inversión en la educación superior, California ganó una amplia gama de profesionales, emprendedores e innovadores que rápidamente pagaron al estado con creces y mucho más a través de su pago de impuestos, compras y creación de productos. Esto llevó a California a otro nivel.
Así que la idea de Sanders no es tan lunática.
Otra cosa notable acerca del senador de Vermont que ahora compite por la nominación demócrata es que la etiqueta de ‘socialista’ no le ha afectado significativamente como hubiera pasado hace unos años.
Sanders se llama así mismo ‘social demócrata’. Hubo un tiempo en que ese calificativo hubiera sido equiparado con Marx y Stalin. Y hubiera sido puesto en el armario del recuerdo como el término ‘Republica Popular’.
“La próxima vez que me escuchen atacar como socialista”, le dijo Sanders a los estudiantes de la universidad de Georgetown en diciembre. “Recuerden esto: yo no creo que el gobierno debe de administrar la tienda de la esquina o apropiarse de las ganancias de la producción”.
Agregó, “Pero sí creo que la clase media y la clase trabajadora de este país que produce grandes riquezas…, merece tener un decente estándar de vida”.
Claro, es más fácil promover la palabra socialismo cuando te postulas en las primarias demócratas. No será lo mismo en una elección general.
“El presidente Obama ha sido llamado socialista por los republicanos por ocho años”, dijo Ben Tulchin un realizador de encuestas en California y que ha conducido sondeos para Sanders. “Eso ha diluido el peso de la etiqueta. Si Obama fuera socialista, entonces todos los demócratas son socialistas”.
No obstante, Tulchin agrega que todavía es una implicación negativa que se ha perdido en casi todas las personas menores de 50 años”. Rusia y todas las ‘republicas socialistas’ ya no existen. La Guerra Fría terminó cuando los ‘milenios’ todavía estaban en las escuela elemental y la Cortina de Hierro ya ha sido derrumbada.
Estos días, Tulchin señala, la palabra ‘capitalismo’ es tan negativa como ‘socialismo’ entre los jóvenes votantes. Culpa al egoísmo de Wall Street, a los prestamistas corruptos y al incremento de la brecha de los ingresos entre los que más y menos tienen.
Paul Mitchell que se dedica a las estadísticas con el portal Data Inc., dijo “cuando crecí en la década de los ‘80s, no quería una guerra nuclear. Eso hizo que me olvidara de mis posciciones políticas.
“La lucha política dominante de los jóvenes ahora es que sus padres pudieran perder su empleo, su casa. Los ‘milenios’ se van a dormir preocupados sobre lo complicado que es conseguir empleo y que podrían ser despedidos. Ellos están marcados por la inseguridad económica”.
Esto es lo que nos regresa al tema de la colegiatura gratis. No es casualidad que el mensaje de Sanders tenga tanta resonancia con el electorado joven.
“No es una locura ni es contraproducente… que cientos de miles de jóvenes inteligentes no puedan pagar la colegiatura”, dijo Sanders. “Hacer la colegiatura libre de toda deuda no es una idea radical”
Sanders también indica que reducirá el interés de los porcentajes en los préstamos de colegio. Para pajar por ello, él ha dicho que le subirá los impuestos a la especulación de Wall Street. Subraya que otros 40 países lo hacen y no tienen problema con ese tipo de impuesto.
Está bien, pero ¿cómo es que California paso de ser un estado con la colegiatura gratis a un estado donde prácticamente muchos estudiantes de clase media no pueden pagar?
Respuesta corta: El estado recortó los fondos de los colegios porque tenía otras obligaciones económicas, la mayoría de ellas ordenadas por los votantes. Además, las universidades –especialmente el sistema de la Universidad de California (UC)- no pudo contener su apetito por las posiciones que requieren altos salarios y beneficios.
En mi tiempo, cada estudiante pagaba algunos dólares de registración y era todo; excepto el alojamiento, comida y libros. La matrícula paso a $1,400 de 1970 a 1983; y cerca de 700 dólares en las universidades del estado.
Ahora es ridículo: cerca de $14,500 en el sistema UC y $6,800 en las universidades del estado. Claro, las colegiaturas son más caras en otros estados, pero echamos por la ventana uno de los mejores motores económicos del estado.
¿Cómo pasó esto? El dinero del estado se ha mantenido similar, ha habido ajustes por el crecimiento y la inflación, pero existen ahora más programas a donde se va el dinero.
Medi-Cal – seguro médico para los pobres – no existía antes de 1966. Ahora consume cerca del 16% de los fondos generales del estado.
En 1978, los votantes de California aprobaron la Proposición 13, que cortaba dramáticamente los impuestos a la propiedad. Antes de esa fecha, los impuestos a la propiedad pagaba por dos terceras partes del costo de las escuelas k-12; el estado una tercera parte. Después de eso, las cargas locales del estado se invirtieron.
Una década después, los votantes ordenaron con su voto que el 40% de los fondos generales se fueran a las escuelas. En los ‘90s, el electorado se inclinó por los programas anti-crimen. En ese tiempo las prisiones incrementaron su presupuesto de un 3% a un 11%.
Después la recesión llegó, forzando más recortes.
A través de todo esto, los fondos universitarios sufrieron y nunca los gastos se ajustaron a la realidad económica. Así que se fueron contra las colegiaturas.
“Bernie no está loco”, me dijo en una ocasión el asambleísta John Pérez, miembro de la junta de regentes de UC.
“Pero la pregunta es ¿cómo regresas a esos tiempos? Es posible tener una colegiatura gratis si es que tenemos otra línea de ingresos en el estado….., y el sistema UC tiene que ver la cruda realidad y hacer ajustes en los gastos”.
Hillary Clinton critica la idea de Sanders, quejándose que eso ayudaría a las familias ricas como la de Donald Trump.
Pérez sugiere adoptar un sistema con una colegiatura progresiva basada en la habilidad de pago de las familias.
Para parafrasear a Robert F. Kennedy, Sanders sueña en cosas como solían ser antes –al menos en California – y se sigue preguntado: ¿por qué no otra vez?
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