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El miedo a la libertad

La libertad puede ser tanto un regalo como una carga. Así lo advirtió Erich Fromm en su libro El miedo a la libertad, escrito en plena Segunda Guerra Mundial, cuando analizó cómo sociedades enteras, cansadas de la incertidumbre, cedieron su agencia a dictadores que habían sido elegidos por la vía democrática.

La verdadera libertad significa responsabilidad. Significa hacerse cargo de nuestras decisiones, aceptar la incertidumbre, convivir con la duda y enfrentar la complejidad de un mundo donde nada está garantizado. La libertad obliga a pensar, a elegir, a equivocarse y a volver a intentarlo. No es siempre lo más eficiente ni lo más cómodo. Implica tomar opciones morales, incluso cuando no hay respuestas claras.

Cuando las personas se sienten sobrepasadas, cuando el mundo se percibe inseguro como hoy, la tentación de renunciar a la libertad crece. Frente al vértigo de la incertidumbre, muchos buscan algo más fácil que la responsabilidad: un líder que les diga qué pensar, en qué creer, a quién culpar y a quién seguir. Es una salida rápida al peso de la libertad, pero con un alto costo para la democracia y la convivencia.

Fromm escribió: “Al rendirse a la autoridad, pasando a ser parte del grupo o cayendo en modo automático, el individuo cree escapar de la angustia de la libertad, pero en realidad pierde su yo.” Esa renuncia es, en el fondo, un pacto con la servidumbre voluntaria: se cambia la autonomía personal por la seguridad de seguir órdenes.

Los síntomas de este fenómeno están presentes en muchos países. El ascenso de liderazgos autoritarios, incluso en democracias consolidadas, muestra cómo el miedo a la libertad erosiona instituciones y derechos conquistados con esfuerzo. Chile no está al margen de esta tendencia. Hoy abundan discursos que culpan a los migrantes de la delincuencia, a la sociedad civil organizada de frenar el desarrollo, a los jóvenes de la violencia, o a las minorías de dividir a la sociedad. Es más fácil señalar con el dedo a “los otros” que reconocer nuestras propias fallas: un Estado imperfecto, partidos políticos incapaces de acuerdos, una élite desconectada y una ciudadanía que muchas veces elige la comodidad de la queja antes que el compromiso de la acción.

Y lo más grave es que muchos están dispuestos a ceder grados de libertad porque creen que los costos del autoritarismo recaerán en otros y no en ellos. Es una falsa seguridad, pues la historia muestra que, tarde o temprano, la arbitrariedad alcanza a todos.

Cada mes de septiembre celebramos nuestra independencia, pero pocas veces recordamos lo que significó para quienes la conquistaron. Bernardo O’Higgins, los hermanos Carrera, Manuel Rodríguez, José de San Martín y tantos otros dejaron atrás la relativa comodidad del orden colonial para asumir el riesgo y la incertidumbre de la libertad. Sabían que la independencia no era sinónimo de seguridad ni de certezas, sino de responsabilidad y de sacrificio colectivo. Esa misma lección sigue vigente hoy: la libertad exige coraje y compromiso, no obediencia ciega ni dependencia de quienes prometen soluciones fáciles.

El desafío que enfrentamos no es solo político, sino también cultural y personal. Defender la libertad requiere valentía para aceptar la incertidumbre, responsabilidad para ejercerla y compromiso para sostenerla en comunidad. La libertad no es un estado de gracia, es un trabajo cotidiano que se construye en las aulas, en los barrios, en las familias y en los espacios públicos.

La tarea de nuestra generación es resistir la tentación de delegar nuestras decisiones en manos de un salvador. Porque renunciar a la libertad en nombre de la seguridad es perder ambas: quedamos sin libertad real y, tarde o temprano, sin seguridad también.

La libertad no es fácil. Pero es la única garantía de dignidad, justicia y democracia. Y eso solo podemos conquistarlo si nos atrevemos a ejercerla en su complejidad, sin rendirnos al espejismo de soluciones simples que nos invitan, en realidad, a ser menos libres.

Fuente de la información:    https://insurgenciamagisterial.com

Fotografía: POSDATA

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La metáfora como resistencia: la escuela polaca del cartel y su eco en México

Polonia y México compartieron algo esencial: la conciencia de que el arte visual no es un adorno, sino un modo de intervenir en la vida pública. Los polacos lo hicieron con ironía y ambigüedad frente a la censura del bloque soviético; los mexicanos, con símbolos populares y comunitarios frente a la desigualdad y la represión

En la Polonia de la posguerra, cuando los muros estaban saturados de consignas y símbolos oficiales, emergió una corriente visual que parecía contradictoria: el cartel como espacio de libertad. En un país sometido al realismo socialista, donde cada línea y cada color respondían a los dictados del régimen, un grupo de artistas decidió torcer el gesto. Usaron el mismo medio que el poder destinaba para difundir mensajes políticos, pero lo dotaron de ironía, ambigüedad y poesía. Así nació la llamada Escuela Polaca del Cartel, un movimiento que a partir de los años cincuenta y sesenta convirtió lo gráfico en un refugio metafórico.

Nombres como Henryk Tomaszewski, Jan Lenica, Waldemar Świerzy o Franciszek Starowieyski marcaron esta tradición. Sus carteles no se limitaban a anunciar una película o una obra de teatro: eran obras autónomas, cargadas de símbolos difíciles de reducir a una lectura oficial. Un ojo desmesurado podía sugerir tanto la vigilancia del Estado como la mirada interior; una mancha roja evocaba sangre, pasión o advertencia; un rostro deformado contenía tanto humor como tragedia. Lo que parecía publicidad cultural ermiguel angela, en realidad, una estrategia para decir lo indecible bajo censura.

La lección polaca radica en que la imagen, cuando se vuelve metáfora, se libera del yugo literal. Ahí donde la palabra era controlada, el cartel proponía enigmas. La poesía visual reemplazaba al eslogan, y en esa sustitución se jugaba una forma de resistencia cultural.

Ecos en México

Aunque las condiciones políticas no eran idénticas, México también encontró en la gráfica un lenguaje de rebeldía. Desde los Talleres de Gráfica Popular en los años treinta y cuarenta, la estampa y el cartel fueron vehículos de denuncia social: huelgas, luchas campesinas, solidaridad con la República española. Más tarde, durante la segunda mitad del siglo XX, la tradición del muralismo convivió con expresiones gráficas urbanas que, como en Polonia, apelaban a la metáfora.

El cartel cinematográfico mexicano de mediados del siglo XX, por ejemplo, no sólo cumplió funciones comerciales. Muchas veces introdujo imágenes alegóricas del México rural o urbano, conectando con la memoria popular. En los años setenta y ochenta, la gráfica política —particularmente en movimientos estudiantiles y sindicales— retomó esa herencia: siluetas de águilas negras, puños levantados, rostros abstractos que aludían a una multitud.

La frontera norte añadió otro matiz. En Chihuahua, Ciudad Juárez y Tijuana, la gráfica se tiñó de símbolos híbridos: calaveras, vírgenes, nopales, rifles. Un lenguaje de frontera que funcionaba como comentario social sobre la violencia, la migración y la identidad. Al igual que en Polonia, donde una simple figura sugería tanto la opresión como la esperanza, en México la metáfora visual fue el recurso para decir lo que la palabra escrita no podía en los periódicos o en los discursos oficiales.

El valor de la metáfora

La comparación entre la escuela polaca y la tradición mexicana de la gráfica revela un punto común: la desconfianza en el discurso literal. En sociedades marcadas por la censura —política o mediática— la metáfora se convierte en arma estética. Donde la consigna ordena obedecer, la imagen poética invita a interpretar. Donde el régimen exige silencio, la metáfora murmura en voz baja, pero de manera más persistente.

En la actualidad, cuando la cultura visual parece dominada por el exceso digital y la repetición de plantillas, recuperar esa lección resulta urgente. No se trata de nostalgia por un tiempo heroico de la gráfica, sino de entender que el cartel, incluso hoy, puede ser un espacio de resistencia. En la calle, en las redes, en los muros comunitarios, una imagen aún puede interpelar con más fuerza que un editorial.

México y Polonia: espejos distantes

Aunque distantes geográfica y culturalmente, Polonia y México compartieron algo esencial: la conciencia de que el arte visual no es un adorno, sino un modo de intervenir en la vida pública. Los polacos lo hicieron con ironía y ambigüedad frente a la censura del bloque soviético; los mexicanos, con símbolos populares y comunitarios frente a la desigualdad y la represión.

Ambas tradiciones coinciden en recordarnos que el cartel no sólo anuncia, también revela. No sólo decora, también cuestiona. Y que la metáfora, lejos de ser un escape de la realidad, es quizá la forma más lúcida de enfrentarla.

F∴F∴ Finem Facimus

***

Miguel A. Ramírez-López es escritor, ensayista, docente y reportero. Estudió Arqueología en la Escuela de Antropología e Historia del Norte de México, donde se especializó en temas de mitología, pensamiento mágico y religiones comparadas. Asimismo, trata temas de poder, cultura y sociedad en tiempos del capitalismo de vigilancia/aceleracionismo/antropoceno. Una de sus pasiones estriba en el aprendizaje de idiomas y la traducción literaria. Ha publicado los libros Cuando 

los adolescentes… Voces chihuahuenses sobre violencia, valores y esperanza por Umbral A.C. (2012) y HÜZÜN. Cuentos, relatos y garabatos por el Programa Editorial Chihuahua (2024).

Fuente de la información e imagen:  https://laverdadjuarez.com

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México: Ciclo Escolar 2025–2026 en Educación Básica: Proyecciones Oficiales y Retos Inmediatos

Ciclo Escolar 2025–2026 en Educación Básica: Proyecciones Oficiales y Retos Inmediatos

 Pluma invitada

El 6 de agosto se celebró la LXIV Reunión Nacional del Consejo Nacional de Autoridades Educativas (CONAEDU). Este encuentro presentó definiciones importantes para el rumbo de la política educativa, tanto en educación básica como en media superior.

En media superior, la SEP anunció tres próximos acuerdos secretariales:

  1. Modificación al Marco Curricular Común en Educación Media Superior (MCCEMS).
  2. Creación del Sistema Nacional de Bachillerato.
  3. Fortalecimiento de la educación dual.

En este artículo me concentro en educación básica, por su impacto directo en el trabajo cotidiano de maestras, maestros, directores y supervisores.

  1. Acciones recientes de la Subsecretaría de Educación Básica

Durante la reunión, se informaron tres medidas implementadas en los últimos meses:

  1. Diagnóstico de coros escolares. La SEP y la Secretaría de Cultura organizarán un magno evento en el Zócalo de la CDMX, cumpliendo la instrucción presidencial.
  2. Encuesta sobre lineamientos de comida chatarra y recordatorio de la consulta del primer semestre sobre USICAMM, con participación de más de 140 mil escuelas.
  3. Ajustes al calendario escolar solicitados por autoridades locales ante climas extremos.

Además, se subrayó que el 29 de agosto se conmemoran 100 años del decreto de creación de la escuela secundaria y la apertura de las primeras cuatro instituciones en 1926.

  1. Consejo Técnico Escolar (CTE) – Fase Intensiva (25 al 29 de agosto)

La SEP definió cuatro momentos clave para esta fase:

  1. Reflexionar sobre la realidad escolar desde la perspectiva curricular de la Nueva Escuela Mexicana (NEM) y elaborar diagnósticos precisos.
  2. Apropiarse del planteamiento curricular y fortalecer el uso del Programa Analítico.
  3. Tomar decisiones para el Programa de Mejora Continua (PMC).
  4. Planificar las actividades esenciales del ciclo escolar.
  1. Actividades prioritarias para el ciclo
  • Las siguientes estrategias deberán integrarse de forma permanente:
  • Estrategia de Vida Saludable: Brigadas de salud visual, control de sobrepeso y obesidad. Los directores y docentes deben insistir en que las familias descarguen los expedientes y acudan a las clínicas cuando sea necesario.
  • Prevención de Adicciones: Tres jornadas nacionales (noviembre, marzo, junio).
  • Beca Rita Cetina: Orientaciones de SEP para que el magisterio las comunique a las familias.
  • Estudio sobre comida chatarra, UNICEF e Instituto Nacional de Salud Pública (INSP): 350–400 escuelas, cuestionarios y toma de glucosa a estudiantes de 4º a 6º grado.
  • Jornada nacional contra el abuso sexual y maltrato infantil (8 de septiembre): será obligatoria y contará con cuatro etapas: sensibilización comunitaria, activación cultural, fortalecimiento de redes de cuidado y cierre con el lema “Las niñas y los niños no se tocan”.
  1. Lineamientos y guías operativas

Los sindicatos han pedido actualizar la Guía Operativa para la Organización y Funcionamiento de los Servicios de Educación Básica.

Calendario previsto:

  • Septiembre 2025: Foro nacional.
  • Octubre 2025: Presentación de borrador de lineamientos.
  • Dic. 2025–Ene. 2026: Publicación en el DOF.
  • Posteriormente: guías estatales.
  1. Otras estrategias nacionales

La Subsecretaría de Educación Básica participará en la estrategia nacional para prevenir el embarazo adolescente, con el objetivo de reducir las cifras en todo el país.

  1. Reflexiones finales

El CTE mantendrá su estructura, reforzando la articulación entre:

  • Programa de Mejora Continua (PMC): instrumento de gestión (objetivos, metas, acciones).
  • Programa Analítico (PA): herramienta pedagógica para contextualizar y secuenciar contenidos, orientar la didáctica y sugerir evaluaciones, siempre con base en un diagnóstico socioeducativo.

El reto será convertir estas directrices en acciones efectivas que fortalezcan la cultura de cuidado y prevención de la violencia infantil. Esto exige coordinación, voluntad y participación activa de toda la comunidad escolar.

  1. Implicaciones para directores y docentes
  1. Planificación con visión integral: Integrar las estrategias prioritarias desde el inicio del ciclo.
  2. Seguimiento activo: No limitarse a cumplir fechas, sino verificar resultados (salud, prevención de adicciones, detección de violencia).
  3. Trabajo con familias: Convertir cada acción en un proyecto comunitario.
  4. Formación continua: Revisar el Programa Analítico y el PMC como herramientas complementarias.

El ciclo 2025–2026 nos reta a pasar de la planeación al impacto real. Las y los educadores tenemos la oportunidad —y la responsabilidad— de transformar lineamientos en mejoras tangibles para nuestras niñas, niños y adolescentes.

Carpe diem… pero con compromiso pedagógico.

Fuente de la Información: https://www.educacionfutura.org/ciclo-escolar-2025-2026-educacion-basica/

 

 

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Esta calma subversiva

“Dormir es una afirmación radical de lo humano”, dice Jonathan Crary en su ensayo 24/7: El capitalismo al asalto del sueño, y tiene razón. En una época en la que se nos exige estar disponibles a toda hora, atentos, conectados, útiles, el descanso, la calma, el no hacer, se han vuelto gestos de insumisión. Vivimos bajo un modelo que detesta lo improductivo. Un sistema que no tolera la pausa porque en ella no hay ganancia. Y sin embargo, la pausa es lo único que nos permite preservar la vida con sentido, proteger la mente, cuidar el alma. Dormir, calmarse, desconectarse, es resistir. Es decir: “mi tiempo no te pertenece”.

En ese mundo donde la velocidad se ha convertido en dogma, mantenerse en calma es un acto radical. Una disidencia suave pero poderosa frente al ruido constante del rendimiento, la inmediatez y el consumo. Nos han enseñado que la quietud es ineficiencia. Que si no estás produciendo, estás perdiendo. Pero lo que nadie dice es que esa aceleración perpetua —ese 24/7 que describe Crary— es un diseño cuidadosamente montado para mantenernos desconectadas de nosotras mismas.

Desde la neurociencia también hay evidencias: el sistema nervioso autónomo —específicamente el sistema parasimpático— es el encargado de activar los estados de descanso y reparación del organismo. Cuando respiramos profundo, dormimos bien, caminamos sin prisa o simplemente contemplamos, le damos al cerebro la oportunidad de resetearse, de reordenar lo aprendido, de sanar lo vivido. Esta calma no es pasividad. Es reconstrucción.

La amígdala cerebral, ese radar de peligro constante que llevamos en el centro del cerebro, reduce su hiperactividad cuando el entorno interno se tranquiliza. Y eso permite que emerjan otras funciones superiores como la empatía, la creatividad y la toma de decisiones conscientes. Calmarse, entonces, no es evadir. Es hacerse cargo. De lo que sentimos, de lo que pensamos, de cómo elegimos habitar el mundo.

Por eso, cuando decidimos apagar el celular un domingo, dormir ocho horas sin culpa, sentarnos a tomar café sin mirar el reloj o escribir en silencio para nadie más que para nosotras, estamos ejerciendo un tipo de soberanía que no cabe en los algoritmos. Estamos diciéndole no al sistema que nos quiere ansiosas y ansiosos, fragmentados, fragmentadas, agotadas y agotados en tiempos donde todo arde; es por ello que ser capaces de cuidar nuestra calma es quizás una de las formas más tiernas —y peligrosas— de conspirar contra el hastío y abanderar la alegría.

¡Venceremos, palabra de mujer!

Fuente de la información e imagen:  https://cuatrof.net

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¿Qué se reconoce en las escuelas?

¿Qué se reconoce en las escuelas?

Teresa Galicia

La práctica de reconocer a estudiantes con alto rendimiento académico es hoy objeto de debate

Las escuelas pueden mirarse desde diversas formas, algunas de ellas se centran en la cultura material, en la gramática de la escolaridad o en los dispositivos culturales. El concepto de gramática de la escolaridad se refiere a las formas organizacionales estandarizadas que la escuela presenta a lo largo de su historia.

Se trata de un uso particular del tiempo y del espacio, de la división del conocimiento en materias, de la clasificación de los niños en grados y en años, de la calificación de los resultados de aprendizaje en notas o créditos que permiten a los alumnos avanzar de manera progresiva en la organización y de ciertas pautas y rutinas establecidas. Estas formas organizacionales persistieron y persisten a lo largo del tiempo (Tyack y Cuban, 2001).

Los “dispositivos culturales” se refieren a las formas en que la cultura se manifiesta y se transmite dentro de las escuelas, incluyendo tanto los elementos materiales como inmateriales que influyen en la experiencia educativa. Estos dispositivos pueden incluir artefactos culturales, como libros, materiales didácticos, tecnología, así como prácticas culturales, como rituales, normas, valores y creencias compartidas

Las prácticas culturales se relacionan con los valores que se fomentan en la institución, como aquellas en que la comunidad educativa está socializada con los valores meritocráticos manifestados a través de prácticas como los cuadros de honor, que reconocen a estudiantes con alto rendimiento académico, práctica que actualmente es objeto de debate, ya que genera desigualdades al no considerar factores como las oportunidades y el contexto social de los estudiantes.

En las graduaciones y clausuras de curso del año escolar, en muchas escuelas se realizan ceremoniales de reconocimiento público de los “alumnos modelo”, que sirven como estrategia de motivación y de reproducción de los “buenos ejemplos” donde el Cuadro de honor y el premio al Mejor Alumno, son los mecanismos de distinción de los mejores estudiantes, desde el punto de vista académico, pero también desde los valores humanos y sociales que subyacen en los proyectos educativos de esa escuela.

La entrega de los premios se hace durante una ceremonia solemne que constituye un momento significativo de la vida de los colegios y de unión de sus comunidades educativas, que se juntan para reconocer públicamente a los alumnos destacados por su adhesión a los principios ideológicos de los colegios y, al mismo tiempo, para celebrar y compartir sus valores (Torres y Quaresma, 2014).

En estos eventos festivos, los discursos de los directores enfatizan el orgullo de pertenencia a la institución y la importancia de la adhesión de toda la comunidad educativa a sus  valores, se elogia el mérito de los alumnos premiados y se estimula a los demás a seguir su ejemplo, utilizando estos instrumentos de distinción y de emulación escolar, que se relaciona además con que una escuela de éxito es la que valora el trabajo y el rigor y la que recompensa el esfuerzo y el mérito, sin embargo, es importante tomar en cuenta  que todo dispositivo escolar implica la relación de diferentes funciones y operaciones que permiten el ejercicio de poderes en formas de saberes, sobre todo pedagógicos, articuladas para formar-educar cívica y técnicamente a los sujetos ( Foucault, 2017).

Sin duda, este desmedido afán de exaltar la excelencia través de estas prácticas, proviene de rituales establecidos a partir de la competencia y el éxito, situación que el planteamiento de la Nueva Escuela Mexicana (NEM) trata de superar: la creencia que la educación es una carrera individual, donde el esfuerzo personal y el egocentrismo servirán para ser exitoso.   La experiencia ha mostrado que el individualismo conduce al aislamiento, la reducción de posibilidades de crecimiento personal y social, de apoyo solidario entre personas, dentro y fuera de la escuela, así como a desequilibrios socioemocionales.

Relacionado con este tema, comparto el texto del maestro Rafael Sampedro, que me pareció focaliza esta temática, a partir del excelente análisis que hace en su aporte titulado “La Incompatibilidad de los “Cuadros de Honor” con la Nueva Escuela Mexicana: Un Análisis Filosófico, Ético, Legal y Humanista”.

La práctica de exhibir “cuadros de honor” en las escuelas primarias es una tradición arraigada que, bajo una mirada superficial, busca incentivar la excelencia académica. Sin embargo, al analizarla a través de los principios fundamentales de la Nueva Escuela Mexicana (NEM), esta costumbre se revela como una herramienta anacrónica y contraproducente que socava los cimientos mismos del nuevo paradigma educativo. A continuación, se fundamenta por qué su existencia es incompatible con la NEM desde sus cuatro pilares esenciales.

1. Sustento Filosófico: De la Competencia Individual a la Comunidad de Aprendizaje

El pilar filosófico de la NEM promueve la formación de una comunidad donde todas y todos aprenden en, desde y con el colectivo. Su lema es “formar comunidad”, lo que implica un cambio radical del individualismo competitivo hacia la colaboración y el bien común.

* Argumento: Los cuadros de honor son, en esencia, una celebración del individualismo y la competencia. Crean una jerarquía visible que divide al alumnado entre “ganadores” (los que están en el cuadro) y “perdedores” (la gran mayoría que no lo está). Esto fragmenta la comunidad escolar en lugar de unirla.

* Fundamento NEM: La NEM busca que los estudiantes se perciban como parte de un todo interconectado, donde el avance de uno es el avance de todos. Fomenta el aprendizaje dialógico y los proyectos comunitarios. El cuadro de honor, al destacar a unos pocos por encima del resto, envía un mensaje opuesto: el éxito es un juego de suma cero y se alcanza de manera aislada. Se prioriza el resultado individual (la calificación) sobre el proceso de aprendizaje colectivo.

2. Sustento Ético: Equidad, Inclusión y Dignidad Humana

La dimensión ética de la NEM se centra en la inclusión, la equidad y el fomento de una cultura de paz. Busca combatir las prácticas que generan exclusión, discriminación y violencia, aunque sea simbólica.

* Argumento: Los cuadros de honor son una práctica inherentemente excluyente. Por definición, solo un pequeño porcentaje del alumnado puede acceder a ellos. Para el resto de los niños y niñas, el mensaje implícito es que su esfuerzo, su progreso y su valor no son dignos de reconocimiento público. Esto puede generar sentimientos de insuficiencia, ansiedad y vergüenza, afectando gravemente su autoestima en una etapa crucial de su desarrollo.

* Fundamento NEM: Éticamente, la NEM obliga a la escuela a ser un espacio seguro donde la dignidad de cada estudiante sea respetada. Etiquetar públicamente a los niños con base en su rendimiento académico es una forma de violencia simbólica que atenta contra su dignidad. La equidad, según la NEM, no es dar a todos lo mismo, sino dar a cada quien lo que necesita para alcanzar su máximo potencial. Los cuadros de honor ignoran esta diversidad de necesidades, ritmos y talentos, valorando un único tipo de “éxito” y discriminando a quienes no encajan en ese molde.

3. Sustento Legal: El Interés Superior de la Niñez y el Derecho a una Educación Integral

El marco legal de la NEM, anclado en el Artículo 3° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la Ley General de Educación, establece principios irrenunciables que chocan directamente con los cuadros de honor.

* Argumento: La legislación actual pone el “interés superior de la niñez” como principio rector. Una práctica que genera estrés, comparación social negativa y potencial daño emocional no puede considerarse alineada con el mejor interés del niño. Además, la ley mandata una educación que sea inclusiva, equitativa y de excelencia, entendiendo la excelencia como “el mejoramiento integral constante que promueve el máximo logro de aprendizaje de los educandos, para el desarrollo de su pensamiento crítico y el fortalecimiento de los lazos entre escuela y comunidad”.

Fundamento Legal:

* Artículo 3° Constitucional: Señala que la educación “será equitativa, para lo cual el Estado implementará medidas que favorezcan el ejercicio pleno del derecho a la educación de las personas y combatan las desigualdades”. Los cuadros de honor, al crear una élite académica visible, exacerban la percepción de desigualdad.

* Ley General de Educación: En sus principios, enfatiza el respeto a la dignidad, los derechos humanos y el desarrollo armónico de todas las facultades del ser humano. Los cuadros de honor reducen al estudiante a una calificación, ignorando su desarrollo artístico, deportivo, social y emocional, que forman parte de la educación integral que la ley exige.

4. Sustento Humanista: El Desarrollo Integral y la Motivación Intrínseca

El enfoque humanista de la NEM pone a la persona —en este caso, al estudiante— en el centro del proceso educativo. Se enfoca en su desarrollo integral (cognitivo, emocional, físico y social) y busca fomentar la motivación por aprender, no por competir.

* Argumento: Los cuadros de honor promueven la motivación extrínseca: el estudiante no se esfuerza por el placer de aprender o por la satisfacción de superar un reto, sino por la recompensa externa del reconocimiento público y la aprobación social. Esto es frágil y contraproducente a largo plazo. Cuando el incentivo desaparece, la motivación puede desvanecerse.

* Fundamento NEM: El humanismo de la NEM busca cultivar la motivación intrínseca: el amor por el conocimiento, la curiosidad, la capacidad de maravillarse y el deseo de superación personal. Se enfoca en el proceso y el esfuerzo, no solo en el resultado final. Un enfoque humanista celebra el progreso individual de cada niño respecto a su propio punto de partida. Un niño que con gran esfuerzo pasa de una calificación de 6 a un 7.5 ha logrado un éxito enorme que el cuadro de honor jamás reconocerá.

Conclusión y Alternativas

Los cuadros de honor son un vestigio de un modelo educativo basado en la competencia, la jerarquización y la estandarización, precisamente los paradigmas que la Nueva Escuela Mexicana busca superar. Desde los pilares filosóficos, éticos, legales y humanistas de la NEM, esta práctica es insostenible porque:

  • Fragmenta la comunidad en lugar de construirla.
  • Excluye y daña la autoestima en vez de incluir y dignificar. * Contradice el derecho a una educación equitativa y el interés superior de la niñez.
  • Promueve la motivación superficial por la recompensa en lugar del amor profundo por el aprendizaje.

Las alternativas alineadas con la NEM deben ser inclusivas y centradas en el proceso:

  • Portafolios de evidencias: Donde cada estudiante muestra su propio progreso y logros a lo largo del tiempo.
  • Asambleas y exposiciones de proyectos: Espacios donde todos los alumnos, sin excepción, comparten sus trabajos y descubrimientos.
  • Reconocimientos grupales: Celebrar los logros de todo un grupo en proyectos colaborativos.
  •  Evaluación formativa y descriptiva: Ofrecer retroalimentación detallada que reconozca el esfuerzo, las habilidades desarrolladas y las áreas de oportunidad, en lugar de una simple calificación numérica.
  • Eliminar los cuadros de honor no significa renunciar a la excelencia; significa redefinirla. La verdadera excelencia en la NEM es lograr que cada niña y niño florezca en un ambiente de colaboración, respeto y equidad, convirtiendo la escuela en una auténtica comunidad de aprendizaje.

Referencias
Foucault, M. (2017). Los anormales. México: Fondo de Cultura Económica.
Torres, L. y Quaresma, M. (2014). Configurações da distinção escolar nos planos nacional e internacional. En M. B. Melo, et al. (orgs.), IV Colóquio Luso-Brasileiro de Sociologia da Educação. Entre crise e euforia: práticas e políticas educativas no Brasil e em Portugal (pp. 1105-1132). Porto: FLUP
Tyack, D y Cuban, L. (2001) Gramática de la escolaridad en Tyack, D y Cuban, L. En busca de la utopía. Un siglo de reformas de las escuelas públicas. Fondo de Cultura Económica.

*Doctora en Educación. Consultora internacional en proyectos formativos, investigadora social, formadora de docentes e impulsora permanente de procesos de construcción de ciudadanía con organizaciones sociales. Diseñadora y asesora de cursos, talleres y diplomados presenciales y en línea. Articulista en diferentes medios.

 

Fuente de la información: https://www.educacionfutura.org/que-se-reconoce-en-las-escuelas/
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El Nuevo Ecuador consolida el autoritarismo: militarización y vigilancia

El proceso de transformación política que ha atravesado el Ecuador, grafica con precisión la transformación del Estado capitalista, de la forma de Estado benefactor de la línea keynesiana, a la forma de Estado fascista. Lo que hemos presenciado desde 2018 con la consulta popular del 7 veces sí, que degeneró en el intento fallido de Moreno de imponer el paquetazo en Octubre 2019, describe cómo los mismos mecanismos de la democracia liberal generan la posibilidad de modificar el derecho –el sistema legal- para destruir los mismos principios democráticos que supone garantizar. Las leyes se retuercen de tal forma en que se asegure la legalidad de la imposición de los intereses de la clase económica en el centro del poder político. En nuestro caso, es clase es la lumpen burguesía que no ha llegado a mejores proyectos de país que imponer el Narcoestado. Ahora comprenderemos colectivamente al autoritarismo que se imprime implacable sobre nuestros cuerpos y nuestra historia.

Una serie de escenarios sociales se fueron construyendo desde la ingeniería del neoliberalismo, que desembocaron en que el crimen organizado permee en dos direcciones –desde arriba y desde abajo- todas las estructuras e instituciones estatales. La impunidad y poder cuasi ilimitado que se le otorgó a los aparatos represivos del Estado durante la pandemia, conjuntamente con el cambio de paradigma de control estatal y las relaciones de producción, el paquetazo que se imprimió contra la clase trabajadora, y la potenciación de la influencia del imperialismo yanqui –con el FMI respirándonos en la nuca-  generaron fenómenos únicos en nuestro siglo, que han devenido en la cimentación de las condiciones políticas para la transformación de forma de Estado, y por lo tanto de las relaciones sociales. En Ecuador, transicionamos del Estado de bienestar, al Estado policial, y finalmente se va concretando el Narcoestado en sus faces medias.

El gobierno de Daniel Noboa ha sido el encargado de ejecutar la transición final hacia una militarización total del territorio y un estado de vigilancia perversa. La declaración de Conflicto Armado Interno el 9 de enero de 2024 dio la estocada final en el proceso de generación de consenso hacia una regresión conservadora, que ahora le permite al hacendado presidente y su clase política, imponer por fin el proyecto que la burguesía en su conjunto planificaba hace años: el Plan Ecuador, a imagen y semejanza de lo impuesto en Colombia. El Estado –en un solo día- ha legalizado la condena de muerte y terror contra el pueblo ecuatoriano, especialmente para los varones jóvenes de clases populares y racializados, y para la organización popular, específicamente contra la resistencia antiminera, en defensa del territorio y de la vida.

Este 3 de junio de 2025, la Asamblea Nacional aprobó, con 82 votos a favor, la reforma parcial avalada por la Corte Constitucional, a la Constitución de la República en su Art. 5. La reforma plantea la eliminación de la prohibición de instalar bases militares extranjeras en territorio ecuatoriano. Esto implica la renuncian a la soberanía territorial, política y militar a potencias extranjeras que decidan establecer enclaves neocoloniales en el Ecuador en forma de bases militares. Esto significa miles de vidas perdidas a manos de fuerzas militares imperialistas dentro de territorio nacional, como sucedió con brutalidad contra el pueblo colombiano durante décadas siniestras de ejecución del Plan Colombia.

Estas tropas extranjeras tendrán la autorización e impunidad absoluta para apresar, torturar, desaparecer y ejecutar al pueblo ecuatoriano a conveniencia. Los falsos positivos van a ser el pan de cada día de nuestras vidas en adelante, si es que ahora mismo ya no lo son. Recordemos como las FF.AA. han reconocido que secuestran y torturan a jóvenes como Dave Loor y Juan Santillán –víctimas de desaparición forzada el pasado 26 de agosto- sin embargo la excusa que han dado es que al ser sospechosos de pertenecer a GDOs, todo está justificado por la ley y legitimado por una porción importante de la sociedad civl. No es cierto, pero no necesita serlo: ese sentido común ya está instaurado en la opinión pública que se ha convertido en tierra fértil para sostener sin mayor resistencia al fascismo que se impone desde el Estado. Las fuerzas represivas locales ya no serán las únicas que podrán ser juez y verdugo en territorio nacional, sino que fuerzas armadas y empresas militares yanquis e israelíes podrán decidir si “eliminar” o  no a un ser humano, por considerarlo una potencial amenaza a los intereses de la burguesía transnacional.

En esa misma línea, esta semana entró en primer debate la Ley de Solidaridad Nacional -bonito nombre- proyecto que encubre la suspensión indefinida de derechos constitucionales, eliminando el derecho a la presunción de inocencia, al debido proceso, el derecho a la integridad física, además de legalizar allanamientos, detenciones y desapariciones, dando impunidad a fuerzas represivas para que cometan graves violaciones a los Derechos Humanos, crímenes de Estado y de lesa humanidad. Una vez más el objetivo es neutralizar a la organización popular,e impedir su articulación. En la misma línea, la Asamblea Nacional, votada por las mayorías y avalada por el derecho, iniciará el debate de la Ley Orgánica de Inteligencia, Inteligencia Estratégica y Contrainteligencia. Todas estas leyes y modificaciones a la norma son ejemplos de cómo el derecho es un instrumento maleable de la clase dominante para salvaguardar sus intereses, cueste lo que cueste –al pueblo, claro-.

El mismo día Noboa se jacta de introducir al software militar Palantir, principal contratista de los servicios de inteligencia yanquis y sionistas, para “modernizar la infraestructura portuaria y aduanera”. En realidad, Palantir utiliza IA para identificar objetivos militares, entre otros en Palestina, jactándose de que su software forma parte de la cadena de mando que se precisa para decidir si eliminar a un “objetivo”. En sus propias palabras, son parte de la infame “kill-chain” de una ejecución. El CEO de Palantir, Alex Karp dijo en febrero de 2025 lo siguiente: “Palantir está aquí para irrumpir, cuando es necesario para asustar a nuestros enemigos, y en ciertas ocasiones para matarlos”. Para preocuparse hasta perder el sueño. ¿Vamos colectivamente a permitir que esta se convierta en nuestra cotidianidad? ¿La persecución, el terror y la muerte?

Esta transformación acelerada de la forma de Estado capitalista -una vez más del Estado benefactor al Estado fascista-, solo puede ejecutarse en los marcos de sentido distorsionados por el genocidio palestino. El silencio, la inacción y la impunidad que reinan de manera perversa en el ambiente, demuestran una vez más que lo que sucede en Palestina, la extrema violencia que el Estado genocida de Israel imprime contra el pueblo palestino, no solo que moldea y expande los marcos de realidad, de lo que es posible en la política, sino que también funciona muy bien como laboratorio de degeneraciones, listas para ser aplicadas contra todos los pueblos del mundo. Las mismas tácticas y empresas que se imponen con sangre y fuego en Palestina, ahora anidan en el centro del mundo, en la tierra del sol recto.

El exterminio popular al que nos enfrentaremos a cada vez mayor escala, e impuesto por la clase empresarial vinculada a las economías ilícitas, se agudizará a niveles históricos. En los próximos paros y manifestaciones, la dinámica será completamente distinta: agentes de la DEA, la CIA, el FBI y obviamente BlackWaters reprimirán con total impunidad. Esta es la realidad que nos acosa ahora a todxs quienes habitamos este país, y aún más a quienes se organizan para juntxs sostener la vida y la lucha. Resistir ahora no solo es una consigna, sino nuestra condición de existencia. Además el código ahora es, o todxs o nungunx.

Fuente de la información e imagen: https://www.revistacrisis.com

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Resistir para refundar

La política del gobierno de Milei y Villarruel es desmantelar el sistema de ciencia y tecnología, privatizar aquello estrictamente redituable y liquidar lo que no tiene sentido mercantilista.

El sistema científico-tecnológico público está atravesando sin dudas su peor momento en 25 años. La política del gobierno de Milei y Villarruel es desmantelarlo, privatizar aquello estrictamente redituable y liquidar lo que no tiene sentido mercantilista. Para ello están llevando adelante una serie de políticas, desde hace un año y medio, que van erosionando su capacidad productiva y las condiciones laborales y de vida de las y los trabajadores. Algunas de las medidas son: despidos y retiros voluntarios; amenaza de fusión de organismos de distinta naturaleza; ausencia de presupuesto alguno para investigar; salarios con una pérdida de poder adquisitivo del 35%; reducción de las becas; cierre de los ingresos a la carrera del investigador y de personal de apoyo en CONICET y el incumplimiento de todas las leyes y regulaciones que existen sobre el sector; por mencionar sólo unas cuantas.

A esto se le suma una persecución mediática sobre investigadores y sobre determinadas investigaciones que les disgustan, por abordar problemas que desprecian, como la violencia de género o el análisis de sus políticas.

Foto: Matías Rosingana.

Esto produce, por un lado, la expulsión de trabajadores de la ciencia. Cuentan más de cinco mil quienes hoy trabajan en otro sector o se fueron del país en busca de la posibilidad de seguir produciendo conocimiento. Es inmensa la frustración y el desaliento que implican no continuar con las investigaciones que se estaban desarrollando, además del desarraigo y las consecuencias para cada una de las familias y equipos de investigación involucrados.

Por otro lado, la expulsión de trabajadores científicos significa la pérdida de líneas de investigación valiosas y un desperdicio enorme de la inversión realizada hasta ahora.

No obstante, aún si frente a estas políticas el gobierno se encuentra con el rechazo y la falta de consensos generales, está decidido a sostener sus medidas. El fascismo del Siglo XXI entendió que su tarea es inclinar todo lo posible la cancha hacia la derecha, extremar los argumentos, forzar al máximo el derrotismo, para morigerar las respuestas frente a las políticas que efectivamente disponen.

Quienes trabajamos en el sistema de ciencia y tecnología caímos, mayoritariamente, en la educación pública: desde el jardín de infantes hasta los posgrados en la universidad nacional, toda nuestra formación fue gracias a la conquista popular del derecho a la educación pública y gratuita. Esto exigió décadas de lucha y de defensa contra la doctrina privatizadora de los ’90. En algunos aspectos, de todos modos, estas políticas mercantilizadoras penetraron, pero lo fundamental supimos sostenerlo y recrear una conciencia sobre la educación pública, que se expresó el año pasado de forma contundente en la marcha federal universitaria del 23 de abril.

En esa misma dirección, comprendimos que la ciencia también es un derecho y un bien público. Las y los trabajadores del sistema científico-tecnológico llevamos adelante nuestras tareas con la convicción de que producimos conocimiento significativo para nuestra sociedad, que nos permite construir una sociedad más justa y más igualitaria.

Ciencia
Foto: Matías Rosingana.

El 28 de mayo se llevó a cabo una gigantezca movilización al Polo Científico y a los Centros Científico Tecnológicos de todo el país contra la propuesta para nuestro sector: menos Estado que invierte en ciencia, liberalización e invisibilización de las relaciones laborales, destrucción del pensamiento crítico, mercantilización del conocimiento, la desaparición de las ciencias sociales y humanas, etc. El mismo recetario de este gobierno fascista para cada una de sus políticas.

Sin embargo, las condiciones de producción y trabajo científico no son solamente hoy injustas, a partir del gobierno de Milei. El gobierno fascista monta su estrategia de motosierra sobre la meritocracia y el elitismo; sobre el sálvese-quien-pueda y el individualismo. Esos elementos están en nuestro sistema de ciencia, bajo creencias (sí, creencias, no datos científicos) de que llegar a ser investigador o unx científicx premiadx sólo es producto de la capacidad, inteligencia o trabajo individual. Las reglas del juego de la academia se sostienen sobre bases desiguales, sobre sesgos de clase, de género y nacionales-étnicos-raciales.

Pero las políticas de destrucción actuales también se montan sobre un enfoque corporativo del sistema científico-tecnológico, que masificó el CONICET, pero lo mantuvo alejado de las universidades públicas; que profundizó la jerarquización del elitismo en CONICET, en detrimento de los otros organismos científicos (INTA, INTI, CNEA, CONAE, etc.); que fue incapaz de establecer lineamientos y planificaciones estratégicas que echaran por tierra lo peor de la cultura institucional del sistema, para poner en condiciones a las y los trabajadores hacia objetivos estratégicos. Esto vino de la mano, además, de dejar a las y los trabajadores sin protagonismo para definir esas políticas, de la mano de mejorar las condiciones de trabajo y salario generales.

Ciencia
Foto: Matías Rosingana.

Asimismo, los parámetros de evaluación de lxs trabajadores científicxs, así como el acceso y permanencia en los organismos de ciencia están atravesados por criterios meritocráticos, dictados por las usinas científicas de Estados Unidos y Europa, por sobre cualquier reconocimiento a la producción colectiva, a la capacidad de establecer políticas de articulación institucionales estatales y populares, y a la solidaridad en la difusión e intercambio del conocimiento producido.

Esto, además, se despliega en un marco en que las desigualdades estructurales de la sociedad capitalista no sólo impiden que la mayoría del pueblo estudie carreras científicas y dedique su trabajo a la producción de conocimiento, sino que tampoco accede a la mayoría de los beneficios del mismo.

Este gobierno está poniendo en cuestión todos los derechos conquistados. Todos. Sin buenos modales, rompe todo lo que toca para concentrar aún más la riqueza, sostener la deuda eterna con el Fondo Monetario Internacional y destruir la soberanía de nuestro páis.

Para nosotrxs, entonces, también se trata de confrontar, de discutirlo todo, de rebatir el conjunto de los privilegios. Es tiempo de discutir el rol de las empresas privadas en nuestra sociedad, de impugnar la idea de que de la vinculación público-privada nacen los progresos, de que la iniciativa privada dinamiza la sociedad. No es así, tal como se demuestra científica e históricamente.

Foto: Matías Rosingana.

Por el contrario, si de algo se trata la inmensa e histórica movilización de trabajadores de la ciencia del 28 de mayo es de la disposición, entusiasmo y voluntad de confrontar con la política fascista. La épica de eternautas-científicxs expresa la vocación de democratizar efectivamente el acceso a producir y a la producción de conocimiento científico: participar, ser protagonistas del proceso de resistencia y construir una nueva etapa para la ciencia argentina y para el pueblo de nuestra Patria. La desesperanza y abulia general tiene raíces en la ausencia de convocatoria a las y los trabajadores a ser héroes principales de esta historia.

Hoy que el fascismo quiere arrasar con todo, nuestra tarea es refundar las bases de una propuesta post capitalista, de carácter socialista, que rompa definitivamente las mezquindades institucionales, los sesgos elitistas y mercantilistas sobre el conocimiento, y en el cual el protagonismo popular se convierta en la “norma”.

El gobierno de Milei y sus intelectuales extreman sus posiciones, bajo el criterio de no dar marcha atrás. No se confrontan estas políticas con medias tintas, ni esquemas tibios, ni mucho menos con la esperanza de volver a un pasado que ya pasó. Hay que construir un futuro colectivo, que desafíe al status quo de Milei y también las bases en que se sostienen las desigualdades sociales.

(*) Investigadora de CONICET, docente de la UBA y vocal del Consejo Directivo de ATE Capital

Esta nota forma parte de la edición digital de revista hamartia Año 16 / Mayo 2025

Fuente de la información e imagen:  https://hamartia.com.ar

Fotografía: Hamartia. Matías Rosingana

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