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Nueva alianza busca reforzar la seguridad alimentaria en África

África/04 agosto 2016/ Fuente: IPS Noticias

En un momento en que 20 millones de personas sufren la escasez de alimentos por la sequía que golpeó a África subsahariana y por problemas de desarrollo, representantes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y del Parlamento Panafricano (PAP) se reunieron en Johannesburgo para crear una nueva alianza para la seguridad alimentaria.

La reunión del lunes 1 de este mes llevó varios años de preparación desde la segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición, organizada por la FAO a fines de 2014.

“Tenemos 53 países en el PAP y la alianza será grande”, señaló Bernadette Lahai, cuarta vicepresidenta del Parlamento, en cuyas oficinas se realizó el taller.

“A escala continental, una vez que hayamos lanzado la alianza formalmente, alentaremos a los parlamentos regionales para que toda África aúne esfuerzos”, apuntó la dirigente sierraleonesa. “Será una voz muy fuerte”, destacó.

Por su parte, la coordinadora especial para alianzas parlamentarias de FAO, Caroline Rodrigues Birkett, comentó que su tarea es asegurarse de que los parlamentarios pongan a la seguridad alimentaria en el centro de su agenda.

“Hacemos esto porque según la evidencia que tenemos en la FAO, una vez que se tienen las leyes y las políticas sobre seguridad alimentaria y nutrición, hay una correlación positiva con la mejora de los indicadores específicos”, explicó.

“El año pasado, facilitamos la participación de siete parlamentarios africanos en una reunión de América Latina y el Caribe, en Lima, y esos mismos siete nos pidieron un intercambio con otros parlamentarios africanos”, relató.

Y ahora, un pequeño grupo de legisladores de América Latina y el Caribe viajaron a Johannesburgo para aportar detalles de su propia experiencia con la FAO en una alianza dedicada a garantizar la seguridad alimentaria para las personas que pasan hambre en América del Sur y en las naciones insulares del Caribe.

María Augusta Calle, quien integró el grupo representando a Ecuador, contó a los aproximadamente 20 miembros del PAP que, según su experiencia, trabajar con funcionarios de la FAO contribuyó a la erradicación del hambre en gran parte de la región.

Nueva alianza busca reforzar la seguridad alimentaria en África

De izquierda a derecha: coordinadora especial de la FAO para alianzas parlamentarias, Caroline Rodrigues Birkett, Maria Augusta Calle, de Ecuador, y vicepresidenta del PAP, Bernadette Lahai. Crédito: Desmond Latham/IPS.

Por su parte, Caesar Saboto, de San Vicente y las Granadinas, fue claro sobre las oportunidades que para aliviar el hambre existen en el mundo en desarrollo.

“Es la primera vez que viajo a África y no es de vacaciones”, comenzó. “Es por una razón muy importante. No quiero regresar al Caribe y, por cierto que María Augusta Calle tampoco quiere, diciendo que vinimos a dar un discurso”, indicó.

“En 1995, 20 por ciento de los 110.000 habitantes de mi país estaban subalimentados. Más de 22.000 estaban en vulnerabilidad alimentaria”, indicó en su breve presentación.

“¿Pero saben qué? Trabajando con las comunidades y los gobiernos logramos reducir esos números a 5.000, en 2012, o 4,9 por ciento de la población. Y estoy encantado de anunciarles aquí, por primera vez, que en 2016, apuntamos a reducirlo a 3.500, o 3,2 por ciento”, alentó, lo que motivó aplausos de los delegados presentes.

Entre los miembros del PAP, había representantes de sectores como agricultura, transporte y justicia, además de salud y especialistas en género. Una de las interrogantes planteadas fue cómo se pueden aplicar los procesos de las pequeñas naciones insulares a las necesidades de vastas regiones africanas.

“Cualquier número se puede dividir”, prosiguió Saboto.

“Primero tiene que comenzar con la voluntad política; tanto el gobierno como la oposición deben aceptar la idea. Si tienes 20 millones de personas, las puede dividir en grupos de trabajo y asignar estructuras para la rendición de cuentas y la transparencia”, explicó.

Además, los delegados africanos se interesaron por los procesos que usaron las naciones latinoamericanas para crear su estructura. Lahai quería que los latinoamericanos ayudaran al Parlamento Africano a planificar la creación de sus propias estructuras.

“La seguridad alimentaria no es solo una cuestión política, sino de desarrollo”, precisó en entrevista con IPS.

“La primera instancia cuando hay problemas de seguridad alimentaria suele ser el parlamento. Debemos de encabezar los esfuerzos hacia lo que se conoce como el hambre cero”, subrayó.

Pero todavía quedan grandes desafíos por delante.

Tras una reunión de octubre de 2015, la FAO se alió con el PAP con el fin de luchar contra el hambre a través de una nueva alianza. Pero el Parlamento Africano es un grupo poco estructurado de naciones africanas cuyos miembros no pudieron lograr el respaldo de los gobernantes para esa iniciativa.

Lahai insistió en que el taller debía comenzar por atender las cuestiones de estructura.

También subrayó que había que considerar la coordinación entre el PAP, varios países y otras agrupaciones como la Comunidad Económica de los estados de África Occidental (Ecowas) y la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC).

“Necesitamos un marco adecuado”, observó.

“Es importante involucrar a nuestros gobernantes en el proceso. Con eso en mente, sugeriría que aprendamos mucho de nuestros visitantes, quienes tuvieron experiencias positivas trabajando en cuestiones de nutrición en América Latina”, subrayó.

El representante de la FAO en Sudáfrica, Lewis Hove, alertó que la mala nutrición creó una situación en la que las niños y los niños con retraso en el crecimiento corrían más peligro de ser obesos en el futuro.

La aparente contradicción surgió de estadísticas que muestran que países de bajos y medianos ingresos registraban una relación costo beneficio de 16 a uno.

El Cuadro Nutricional de África, publicado por la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (Nepad) a fines de 2015, muestra que alrededor de 58 millones menores de cinco años en África subsahariana tienen baja estatura para su edad.

Además de que otros 163 millones de mujeres, niñas y niños tienen anemia por la mala nutrición.

El taller terminó con un llamado para que la FAO y el PAP impulsen una mayor capacitación y facilitación.

En ese contexto, la próxima reunión de estados de América Latina y el Caribe en México se fijó como plazo para comenzar el proceso de creación de una nueva secretaría. Se pensó que así los miembros del PAP se verían impulsados a promover el proceso, y se acordó que la sede del nuevo órgano tendría su sede en el Parlamento Panafricano, en Sudáfrica.

Lahai dijo que los delegados prepararán un informe técnico para firmarlo en la próxima ronda del PAP, prevista para fines de este año en Egipto.

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/2016/08/nueva-alianza-busca-reforzar-la-seguridad-alimentaria-en-africa/

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Unicef exige al Gobierno somalí crear ley contra la ablación

Somalia/04 agosto 2016/ Fuente: Telesur

a mutilación genital femenina es una práctica antigua en Somalia, el representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia propone erradicarla por completo.

El representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), Jeremy Hopkins, instó al próximo Gobierno de Somalia a desarrollar una ley contra la mutilación genital femenina (ablación), en uno de los países donde más ocurre este tipo de práctica forzosa.

A pesar de que ya existe un proyecto de ley detenido en el Parlamento somalí, éste no podrá ejecutarse hasta que se celebren las elecciones correspondientes al mes de agosto en ese país.

«Nosotros promovemos la total eliminación de la mutilación genital femenina (ablación) pero una gran parte de la opinión pública somalí intentará establecer un ritual más moderado», aseguró Hopkins.

La sociedad de Somalia entiende por mutilación moderada la eliminación parcial del clítoris y la realización de pequeños cortes en la zona genital, práctica que Unicef rechaza y critica, además, algunas familias acuden a clínicas profesionales, lo cual podría legitimar la práctica.

En contexto

En su informe Análisis de la situación de los niños de Somalia 2016, Unicef advierte que Somalia es uno de los lugares más peligrosos en cuanto a medidas de salud en menores.

El 98 por ciento de las niñas y mujeres fueron sometidas a la ablación, la mayor tasa en el mundo, alertó la ONU.

La región semiautonoma de Puntlandia, en el norte de Somalia, ha creado un precedente en la lucha contra la mutilación genital femenina. A finales de 2013, líderes religiosos emitieron una orden islámica (fatua), para poner fin a la práctica. Hopkins ha reconocido que fue un paso enorme, el cual hace diez años hubiera sido impensable.

Muchas familias somalies someten a sus hijas a la mutilación por miedo a que estas no puedan conseguir un buen marido o sean rechazadas por la sociedad. Unicef busca concienciar a las comunidades de Somalia con el fin de que abandonen esta práctica.

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Combatiendo la explotación y el tráfico de niños en África

Africa/ 04 agosto 2016/ Fuente: Te interesa

La explotación y el tráfico infantil siguen siendo un problema sin resolver pese a que, en países como Togo y Gabón, las autoridades han adoptado en los últimos años leyes para tratar de atajarlo que sin embargo apenas están teniendo cumplimiento.

Ante ello, la sensibilización es clave, indica a Europa Press la misionera Covadonga Orejas, que trabaja en proyectos en estos dos países. «El tema de la trata y el reconocimiento del problema en los países en los que me muevo es reciente. Solo a partir del año 2000 después de una serie de encuentros internacionales, los gobiernos aceptaron que había un problema, aprobaron leyes y acogieron propuestas para combatirlo», explica.

«En países en los que la comunicación es difícil y la educación escasa, que exista una ley no quiere decir ni que la conozcan ni que la apliquen», subraya esta misionera carmelita vedruna, que vive desde hace 12 años en el continente. Por ello, siguen siendo necesarios «esfuerzos para divulgar la legislación existente contra el tráfico y sensibilizar a gobierno y sociedad para que la protección a las víctimas sea real».

«No todo el mundo entiende que si una menor es extranjera tiene los mismos derechos que un niño del país», incide Orejas, que trabaja en proyectos en ambos países destinados a la «protección de los menores en dificultad».

En el caso de Togo, el Centro KEKELI gestionado por las hermanas carmelitas vedrunas, ayuda a niñas víctimas de abuso sexual y a aquellas que trabajan y son explotadas en el mercado. Muchas de estas niñas han abandonado sus pueblos para viajar a la ciudad en busca de un futuro mejor y para ayudar a sus familias.

La realidad con la que se encuentran es muy distinta: en muchos casos nadie les paga, sufren malos tratos y reciben una alimentación deficiente, además de no poder ir a la escuela, explica la misionera, que también trabaja con niñas víctimas de abusos sexuales.

Dentro de una federación de asociaciones que luchan contra el tráfico, RELUTET, el Centro KEKELI trabaja en la «sensibilización en colegios y barrios para educar a niños y adultos sobre lo esencial de la protección del menor» y para que conozcan las leyes y acuerdos internacionales sobre la materia.

«Desgraciadamente aún tenemos el testimonio de maestros que nos explican en los pueblos de Togo cómo al comienzo del año tienen la clase llena y cómo se van yendo los jóvenes hacia Nigeria y Gabón para buscar una salida a la miseria», lamenta.

En Gabón, las misioneras gestionan dos centros, Arcoiris y Esperanza, en los que acogen a niños y niñas que son víctimas de la trata y de cualquier otro tipo de violencia, así como a niños de la calle. En este caso, según Orejas, «el riesgo de exclusión o de terminar en prisión son fuertes».

Hasta estos centros, según la misionera española, han llegado incluso menores procedentes de Camerún y de Congo, lo que demuestra que «es un fenómeno internacional». La dificultad para combatirlo está, además de en la corrupción que permite la aparición de estas redes internacionales, «en la miseria de los lugares de origen que obliga a los menores a luchar por la supervivencia», resalta.

En algunos casos, esta lucha les lleva «hasta el punto de arriesgar su vida en pateras, ser drogados durante el viaje, maltratados al llegar a su destino, ‘cosificados’ pues se comercia con ellos y a recibir un tratamiento inhumano para someterles por la violencia y obligarles a producir al máximo».

Como en Togo, el trabajo de sensibilización también es fundamental en Gabón, donde las misioneras trabajan en colegios y mercados para recuperar a los menores que están pasando por situaciones difíciles puesto que los servicios sociales del Estado no realizan el trabajo de barrios o de calle, lo que genera «mucha indefensión».

Asimismo, participan en las reuniones del Gobierno en las que se discuten leyes que afectan a los menores y realizamos informes complementarios a los del Ejecutivo. Sin embargo, según reconoce, todavía hay «muchas asignaturas pendientes en Gabón en lo relativo al tráfico de personas».

«En el año 2000 la sensibilización se hacía continuamente pero se ha ido dejando y la corrupción ha impedido que a pesar de la ley de 2004 hayamos visto una sola condena de una persona gabonesa por tráfico de personas», lamenta la misionera.

Para la hermana Covadonga, lo más «impresionante» de su trabajo es «experimentar al lado de las jóvenes que padecen este crimen, el proceso que se da en ellas». Según explica, «llegan abatidas, enfermas, humilladas, deprimidas y después de un tiempo vamos viendo cómo cambia su rostro, recuperan la fuerza, aprenden a leer y a escribir, se atreven a contar su historia».

«Y así llegan a rehacer su proyecto de vida, con objetivos de formación a corto plazo, el ahorro a medio plazo y la idea de regresar y recomenzar en su país con el tiempo», añade la religiosa, subrayando que «cada caso es único». «Hay que permanecer cerca para que tengan al menos una oportunidad de no quedarse atrapadas en las redes de la explotación y el abuso», remacha.

Manos Unidas ha financiado con más de 57.000 euros la construcción por parte de las carmelitas vedrunas del centro KEKELI, al que asisten desde diciembre de 2015 más de 700 niñas rescatadas de un mercado situado a las afueras de Lomé, la capital. Este proyecto también cuenta con el apoyo de la Diputación de Vitoria.

Asimismo, Manos Unidas ha respaldado con 38.800 euros el proyecto ‘Formación y prevención comunitaria contra el maltrato infantil’ llevado a cabo por las religiosas en Gabón desde 2013 gracias al cual 970 niños en situación de vulnerabilidad están recibiendo formación y sensibilización sobre las posibles situaciones de trata y abusos a los que pueden enfrentarse.

Fuente: http://www.teinteresa.es/mundo/Combatiendo-explotacion-trafico-ninos-Africa_0_1622837742.html

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Nigeria: Senate to Transfer Teachers’ Salaries From Recurrent to Current Expenditure

Nigeria / 03 de agosto de 2016 / Por: Abiodun Fagbemi / Fuente: http://allafrica.com/

The Senate may propose movement of teachers’ salaries from recurrent to current expenditure, with a view to ending non-payment of emoluments.

Senate President Bukola Saraki, in Ilorin, yesterday, said the current system where salaries of primary school teachers are paid by Local Government Areas (LGAs) is detrimental to educational growth.

Saraki, who was accompanied by the Chairman Senate Committee on Tertiary Education and Tertiary Education Trust Fund, Yahaya Kaura, and his counterpart on Ethics and Privileges, Bala Ibn Na’allah, bemoaned the present trend of funding education in Nigeria where focus is placed on infrastructural growth at the tertiary level, to the exclusion of primary education.

Fuente noticia: http://allafrica.com/stories/201607260547.html

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Kenia: Students sent home for saying ‘no’ to exams

Kenia / 03 de agosto de 2016 / Por: KALUME KAZUNGU – WINNIE ATIENO / Fuente: http://www.nation.co.ke/

The decision was arrived at to prevent unrest or destruction of school property.

Five secondary schools in Lamu County have sent some of their students home after they refused to sit for their mock examinations.

The county’s Director of Education, Mr Mwanyoha Ndegwa, said the management of Kizingitini, Siyu, Wiyoni, Witu and Kiongwe secondary schools have been forced to send their Form Three and Four students home.

The decision was arrived at to prevent unrest or destruction of school property. The students refused to sit the exams on the grounds that they were not well prepared to tackle the questions.

Some claimed that the exams had been set on topics that they were yet to cover while others claimed that their teachers had not notified them on when the exams were to begin.

Some of the students who spoke to the Nation and requested anonymity, also said they were not willing to sit the exams because they feared that the results would be used to determine their final score in the Kenya Certificate of Secondary Education (KCSE) exam.

However, Mr Ndegwa said the students were simply not prepared and were therefore scared of failing.

“We shall soon summon back the students and their parents and chart a way forward. I expect the Lamu education board to meet this week over the same,” Mr Ndegwa said in a telephone interview.

In a related development, Coast regional coordinator Nelson Marwa on Monday said all public boarding secondary schools at the Coast will be manned by security officers to avert arson attacks.

At the same time, owners of petrol stations in the region have been warned against selling petrol to underage buyers and other suspicious characters.

“Don’t sell petrol to students, probe and confirm what it will be used for. Mere interrogations and amount of petrol bought can reveal their intentions. Report underage buyers to relevant authorities,” said Mr Marwa.

Speaking at his office, Mr Marwa said so far eight students — three from Shimo la Tewa High School, two from Malindi High and two from Lamu — have been arrested as part of the investigations into a fire incident at Kwale High School last Friday.

“The students from Lamu and Malindi have been arraigned in court. Anyone involved will be arrested regardless of their age,” said Mr Marwa.

ELECTRIC FAULT
Meanwhile, police officers in Mombasa County are investigating the circumstances that led to the burning of a dormitory at St Augustine Preparatory School in Tudor, Mombasa on Sunday night.

Police blamed the fire on an electric fault. The same building had also caught fire in 2013.

At least eight pupils were taken to hospital and treated for shock and minor injuries after the 11pm incident.

The fire was quickly contained by the Mombasa County and Kenya Ports Authority fire brigades.

The headteacher, Ms Serah Kessi, said the fire started shortly after the girls were cleared to go to bed.

“The girls had not slept as they had just got to the dormitory shortly after their revision ahead of the exams,” Ms Kessi said.

She said that the school had already made arrangements to accommodate the students until Friday when they will finish their end-of-term examinations.

Additional reporting by Wachira Mwangi

Fuente noticia: http://www.nation.co.ke/counties/Students-sent-home-for-saying-no-to-exams/1107872-3326114-10w6ygr/index.html

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Cameroon: Education – Littoral Authorities Laud Private Initiatives, But..

Camerún / allafrica / 3 de agosto de 2016

A meeting to evaluate the 2015/2016 school year held in Douala on July 28, 2016.

It is no news that private schools in the country produce some of the best results in State examinations. The remarks were made during the annual evaluation by the Regional Committee for Private Education in Douala on July 28, 2016. The meeting held at a time the Libermann College and Collège la Conquête in Douala feature among the best secondary schools in Cameroon following the release of the 2015 classification of «l’Office du Baccalauréat du Cameroun.»

Despite the good performance, the private sector is plagued by many problems. Representing the Governor of the Littoral Region at the evaluation meeting, the Inspector General in the Governor’s Office, congratulated private schools for their brilliant results. He however frowned at the functioning of clandestine schools and the non-respect of procedures in the creation of schools. He also condemned the non-respect of labour and social security legislation, low wages and the non-payment of taxes.

Emile Yomkil, Littoral’s Delegate for Secondary Education, commended the efforts of the private sector in lifting the region during certificate examinations. He disclosed that the war waged by his office two years ago against illegal schools led to the shutting down of over 50 of such institutions. However, some of the closed schools regularised their situation and were reopened.

Fuente: http://allafrica.com/stories/201608010627.html

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Siete razones por las que se te pueden quitar las ganas de enseñar

Por: Melissa Bowers

Ya ha pasado más de un año desde que dejé la enseñanza, una decisión que tomé porque íbamos a mudarnos a la otra punta del país. Para conmemorar la ocasión, compartiré la frase que -con diferencia- más introduce la gente en los buscadores para llegar hasta mi página web.

«No quiero enseñar más».

En mis doce años de experiencia como profesora de Inglés, he visto a gente dejar la profesión en estampida. El clima es diferente. La cultura es diferente. El sistema se desmorona y los profesionales de la educación se dispersan para evitar ser aplastados por los escombros cuando todo se venga abajo.

No entraré en detalles sobre los recortes de presupuesto, la cantidad masiva de alumnos que hay por clase o el sueldo medio; de todo eso ya se ha hablado hasta la saciedad. No voy a hablar sobre el agotamiento profundo que implica estar todo el día sobre la tarima ni sobre la sensación de ahogo que te embarga esas noches y fines de semana en los que tienes cientos de trabajos que corregir.

Hay mucho más: cosas que solo comprenderás si tienes una llave de la sala de profesores.

1. Eres una figura de autoridad pero no tienes autoridad real.

Una amiga me dijo en una ocasión: «No sabes lo que es tener un trabajo de verdad, con entregas y adultos vigilándote constantemente. Tú puedes ser tu propia jefa». La ignorancia pura de su comentario lleva años conmigo, y sigue afectándome, en gran parte porque ese pensamiento erróneo es muy común.

Cuando cerramos la puerta cada día y nos dirigimos hacia la parte delantera de la clase, es fácil ser presa del espejismo de que estamos al mando. Después de todo, es tu nombre el que está escrito en la puerta, así que debes de ser quien manda.

Dosis de realidad: tú no eres quien manda.

Los padres mandan sobre ti. La administración manda sobre ti. Los alumnos lo notan. Es cierto. Y, como es cierto, comprometer tu integridad implica una presión inmensa: aprobar a un niño que no ha demostrado maestría, permitir la entrega tardía de un trabajo que mandaste hace dos meses, ser menos estricta al poner menos deberes, proyectos diferentes o notas; porque a veces se espera que no eches más leña al fuego.

2. Tu día no se parece en nada a la jornada del típico trabajador de oficina.

A pesar de la ignorancia de la amiga de la que he hablado antes, tengo que concederle esto: a veces somos dolorosamente conscientes de que nuestro «trabajo de verdad» se diferencia sospechosamente de otros «trabajos de verdad» que requieren tener un título universitario.

Tus amigos pueden hacer cosas como estas en el trabajo:

1. Hacer pis
2. Tomar café
3. Hablar un rato con un compañero sin prisa
4. Salir a comer
5. Hacer papeleo y otras tareas relacionadas con el trabajo mientras están en el trabajo
6. Sentarse de vez en cuando

Estoy segura de que las vacaciones de verano existen porque los Dioses del Colegio cuentan todos los segundos que no tenemos para ir al baño y nos los devuelven todos juntos de golpe. Los 25 minutos para comer no propician comidas relajantes fuera de los muros del colegio o del instituto, y solo puedes aliviarte un poco durante el cambio de clase que, por desgracia, es la única oportunidad que tienen todos los demás profesores para ir al baño.

Porque ¿sabes quién más manda sobre ti? La campana.

3. Todo el mundo se cree que sabe cómo hacer tu trabajo. TODO EL MUNDO.

Además del hecho de que no tienes autoridad, hay muchas personas que sí la tienen y que, literalmente, no han pasado ni un día de su vida enseñando; y aun así muchos están seguros de que saben hacer tu trabajo mejor que tú.

Mucha gente tiene luz en casa, pero eso no los convierte en electricistas. Mi marido no sabe cómo llevar un restaurante solo porque hayamos salido a cenar fuera. ¿Puedo declararme experta en derecho por ver Ley y orden: Unidad de víctimas especialesuna vez a la semana?

Pero, por supuesto, la enseñanza es diferente, ¿verdad? En algún punto de nuestras vidas, todos nos hemos sentado en una clase. Todos hemos sido alumnos, después de todo. Durante seis, siete u ocho horas al día, desde preescolar, todo el mundo lo ve, así que todo el mundo puede opinar.

Pero incluso los que llevan poco tiempo enseñando pueden confirmarlo: todo se ve de una forma diferente desde detrás de la mesa del profesor. Así que cuando tus superiores son comités de personas que solo saben cómo es el asunto desde la perspectiva del estudiante, es como pedir a un equipo de contables que cableen un edificio.

¿Sabes lo que probablemente acabará pasando? Que saldrá ardiendo.

4. Querías fomentar la imaginación, no machacarla.

Los profesores llevan mucho tiempo luchando contra la presión cada vez mayor de «enseñar para aprobar un examen». A pesar de nuestros gritos de advertencia, la situación no mejora. Los cursos o asignaturas con valor para la vida real (como, por ejemplo, la economía doméstica o las clases de compra) van muriendo, y no de una forma gradual, precisamente; y no hay ninguna parte de «Alimentación y Nutrición» en el examen de selectividad. Los programas de arte y música corren un grave peligro y en algunos lugares prácticamente han desaparecido.

Una profesora de primaria a la que conozco -que trabaja en uno de los distritos más ricos y respetables de su estado- asistió hace poco a una reunión en la que se pedía a los miembros del personal que «limitaran o eliminaran por completo» la lectura de cuentos. «No está lo suficientemente diferenciada», les dijeron, «y, además, supone un desperdicio de las valiosas horas de clase».

Sus alumnos son de tercero de primaria. Se merecen que les lean un cuento, que alimenten su imaginación. Merecen la magia de una historia cautivadora. Merecen aprender que se puede leer por placer en vez de estrictamente para buscar información.

Y las asignaturas «más importantes» de secundaria tampoco son inmunes. Los profesores de Lengua contemplan con impotencia cómo van desapareciendo del programa las obras de ficción y cómo se van reemplazando por obras basadas en hechos reales. Aunque a veces se nos invita a asistir a comités curriculares (a los que he ido) para darnos la falsa impresión de que tenemos voz y voto, no son más que una trampa: tenemos la libertad que nos permiten los estándares nacionales y estatales. Ahora mismo, se apuesta de manera implacable por los HECHOS. LOS DATOS. LAS ESTADÍSTICAS.

Y eso no deja mucho espacio para la fantasía.

Pero la cuestión es la siguiente: los debates sobre ficción llevan a debates enriquecedores sobre la vida, que conducen a algo mucho más importante que el crecimiento de un estudiante: guían el crecimiento de un ser humano.

5. La obsesión por la tecnología está acabando con tu cordura.

Las cifras y los hechos no son los únicos que están dando de lado a nuestras queridas obras de ficción. El demoledor ritmo de la tecnología también las está aplastando. «¡Los niños deben aprenderlo TODO SOBRE LA TECNOLOGÍA!», afirma todo el mundo mientras agita los brazos y se dirige hacia la tienda Apple más cercana. «¡Es el futuro!»

Entonces, ¿por qué los directores generales de las empresas de tecnología más importantes envían a sus hijos a los Centros Educativos Waldorf, en los que no hay ordenadores? Tiene que haber una aplicación… No, perdón, quería decir «explicación».

Es un asunto peliagudo. POR SUPUESTO, como profesores que somos, nuestro trabajo es adaptarnos a los tiempos que corren. Pero me atrevería a decir que nuestro trabajo también es retar a nuestros alumnos con cosas novedosas; y, para esta generación, la tecnología no lo es. De hecho, es lo único de lo que saben. Los niños no necesitan saber más sobre ella -la mayoría lleva viendo una pantalla y haciendo clic desde que eran bebés- y seguirán haciéndolo en mitad de tu explicación (probablemente basada en hechos reales) sobre un libro (que probablemente no será de ficción), por cierto. Resulta increíblemente frustrante que todas estas gloriosas innovaciones sirvan más como una distracción que como una herramienta de aprendizaje.

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P.D.: Podrías detectar a alumnos escribiendo mensajes con el móvil aunque estuvieras ciega, ¡se te da demasiado bien!

Aunque los profesores tendemos a juntarnos, yo tengo amigos y familiares con vidas profesionales muy variadas: desde empresarios de éxito hasta ingenieros mecánicos pasando por directores de recursos humanos. Todos ellos llevan entrevistando a candidatos durante más de una década, y todos se quejan de algo similar: les resulta casi imposible encontrar a un aspirante al que realmente quieran contratar.

Hay tres ces que parece que faltan hoy en día: curiosidad, creatividad y comunicación.

La tecnología es maravillosa -en realidad no, pero es necesaria- para un montón de cosas, pero está acabando con estas tres preciosas ces. Y, como profesores que somos, no solo somos testigos de su muerte, sino que se espera que asistamos a su asesinato. Por culpa de las expectativas estandarizadas, tenemos que incorporar cada vez más tecnología, aunque lo único que queramos sea pegarle un martillazo a todo lo que tenga pantalla.

6. Los privilegios, los trofeos, la apatía… y todo eso.

Probablemente, dentro de las cuatro paredes de clase el aire esté algo cargado de un tufo a «no es culpa mía, es tu culpa», y ese hedor proviene de los alumnos.

Por irónico que parezca, no es su culpa.

Como el olor a tabaco, lo traen de casa, sale de sus mochilas, va adherido al tejido de su ropa y a las fibras de su educación. Durante toda su vida, estas generaciones de «niños únicos y diferentes» han recibido premios y conmemoraciones por participar -y no por ganar- así que queda bastante claro por qué los niños han llegado a esperar un sobresaliente «por haberlo intentado». Pero a veces un insuficiente no es más que un insuficiente, que no significa que Johnny tenga un profesor nefasto. Significa que posiblemente Johnny se lo haya ganado esta vez. Significa que a lo mejor no ha entregado un trabajo perfecto. Significa que a lo mejor no tiene que empezar a hacer un trabajo que le llevará unas tres semanas el día antes de la entrega.

Pero Johnny no sabe que un insuficiente significa todo eso, porque lo que oye en su casa es que sus padres están increíblemente enfadados porque su profesor haya tenido las narices de suspender a su niñito. (Prepárate para la llamada encolerizada a la mañana siguiente).

Evidentemente, igual que hay padres de este tipo, los hay que son devastadoramente ausentes, igual que los hay tan comprensivos que hacen que te preguntes si son reales. Que son generosos, amables y responsables y en las reuniones de padres y profesores les dices que lo están haciendo muy bien porque lo piensas de verdad.

Espero ser como ese último tipo de padres.

Me convertí en madre hace unos años y debo admitir, no sin vergüenza, que ahora lo entiendo. Mis hijos SON especiales. Mis hijos LO INTENTAN. No quiero que tengan que sentirse NUNCA como si no fueran las personas más importantes del mundo. Cuando la profesora de preescolar de mi hija le puso una nota en la que decía que no había estado muy receptiva en clase, me sentí frustrada e impotente y estaba prácticamente segura de que la profesora estaba siendo demasiado exigente. Cuando corrió su primera carrera de Acción de Gracias el pasado mes de noviembre, los organizadores me preguntaron si quería comprarle una medalla. «Sí, claro», contesté. «Pues claro que tendría una medalla». Sin dudar, aflojé el dinero para contribuir.

Como madre que soy, lo entiendo.

Pero, como profesora, lo que me gustaría es decir: dejad de ponerles excusas a los niños. BASTA YA. Hay que enseñarles a ganarse las cosas, no a pedirlas. A tener ambiciones. Hay que plantearles desafíos. De esa manera, cuando yo intente retarlos, sabrán que eso es lo que ambos esperamos.

Sabrán que estamos en el mismo equipo.

Abandonados a sus propios medios, los niños son los primeros que te dirán: Sí, se me había olvidado por completo que habías mandado ese trabajo. No me esforcé al máximo. No me apetecía terminar la lectura. ¡Ups! Lo siento, profe. Y se encogerán de hombros, levantando las cejas y haciendo gala de una adorable conciencia de sí mismos.

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Querida señorita Bowers:
Creo que eres una profesora genial e incluso mejor persona. Sé que no soy muy buen estudiante. Esta era una de mis clases favoritas, aunque la suspendiera, pero eso es culpa mía. Y me siento mal por no haberme esforzado al máximo aunque tú lo hayas hecho.

Lo saben. En el fondo, a pesar de esos aires de privilegio que les rodean, saben exactamente lo que está pasando. Son mucho más listos y capaces de fracasar -y, por consiguiente, de tener éxito- mucho más de lo que el mundo les deja experimentar.

7. No hay ninguna manera fiable de evaluar quién lo está haciendo bien de verdad.

Cualquier profesor que se precie sabe que probablemente esto sea lo más inquietante.

Para que la gente sepa lo bien que estás haciendo tu trabajo, necesitan verte trabajar. Pero, si solo hay un director por cada treinta y tantos profesores, la supervisión adecuada se convierte en algo físicamente imposible. Incluso aunque el único deber de un director fuera tragarse una clase tras otra, seguirían faltándole horas al día, así que los legisladores y los superiores del distrito luchan por encontrar una forma de tapar agujeros.

Una idea que está cobrando fuerza consiste en analizar las calificaciones de los exámenes de los alumnos. En teoría, esto debería funcionar; pero, en la práctica, no pueden ir en serio. Los alumnos no son productos de una cadena de montaje. Sonseres humanos, y en cada clase hay unos 30, y reciben influencias más allá de la lección de vocabulario de ayer. Un profesor no es responsable de cuánto han dormido sus alumnos, de si la semana pasada rompieron con su pareja o de si en casa no desayunan porque su familia no está bien de dinero; pero todas esas cosas influyen en los resultados de los exámenes.

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Querida señorita Bowers:
Me lo he pasado genial en tus clases y creo que he aprendido un montón al tenerte como profesora. Aunque mi gramática y mi ortografía siguen sin ser las mejores, sí que he mejorado. Has trabajado conmigo, con mi déficit de atención y con mi dislexia. He aprendido a expresarme mejor con la poesía y la escritura y eso significa mucho para mí. Gracias. Te voy a echar de menos.

A medida que cada vez más distritos vayan aplicando estas prácticas sin sentido, ¿quién enseñará a los niños que tengan dificultades? ¿Qué educadores van a sacrificar potencialmente sus propias carreras para guiar a los alumnos que se esfuerzan mucho por un aprobado raspado? Algunos de los mejores profesores ya actúan así, y lo único que los retiene es la motivación intrínseca.

Otro método consiste en cargar con el peso de la prueba al profesor. En vez de pasar el domingo por la noche preparando una brillante clase para el próximo día o calificando las decenas de trabajos que recogiste el viernes, tienes que pasar ese tiempo pensando en cómo cumplir con objetivos arbitrarios que se quedarán obsoletos y serán irrelevantes para el próximo curso. Después de eso, debes malgastar emplear más tiempo de clase aplicando dichos objetivos e iniciativas, y después debes emplearmás tiempo los domingos por la noche redactando informes para demostrar lo bien que los has implementado. Eso, junto con las puntuaciones que obtengan tus alumnos en los exámenes, determinará si eres un educador eficaz o no.

¿En vez de eso, podemos limitarnos a hablar de De ratones y hombres? ¿Podemos emplear el tiempo en aprender por qué algunas palabras impresas en una página nos hacen llorar? Esas son las cosas importantes. Eso es lo que importa de verdad. Esas son las cosas que nos enseñan quiénes somos.

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Querida señorita Bowers:
A lo largo de este año, en su clase, he descubierto partes de mí que no habría encontrado si no hubiera estado en esta clase. Me ha encantado poder ser yo mismo a través de todos los proyectos creativos que hemos hecho. Especialmente poder ser yo mismo y estar a gusto con todo el mundo en clase. Tengo que decir que es el profesor el que hace la clase. Tú, como profesora, has hecho de esta clase una de las más divertidas para mí. Sinceramente, he aprendido mucho más que gramática o redacción, esta clase me ha permitido aprender cosas nuevas sobre mí mismo también. Gracias por compartir esta experiencia de aprendizaje conmigo, ¡es todo un honor! También quiero darte las gracias por enseñar la materia de formas comprensibles.
¡Que tengas un verano fantástico!

Estas son las cosas verdaderamente importantes: ayudar a un grupo de alumnos a lidiar de forma cívica con los desacuerdos, conseguir que todo el mundo mantenga la calma cuando alguien vomita dentro del aula o ver cómo el alumno más tímido de la clase -ese que en septiembre nunca abría la boca- se presenta voluntario para leer en voz alta una parte de Las brujas de Salem, pone acentos y hace dos nuevos amigos porque por fin se permite ser vulnerable.

Tu trabajo es mucho más que puntuaciones de exámenes, objetivos irrelevantes e iniciativas cínicas. Es atar cordones y poner tiritas. Es consolar a un padre que te cuenta que su matrimonio se derrumba. Es enseñar a los adolescentes a debatir, a pensar de forma crítica, a mostrar su desacuerdo respetuosamente. Es ver que, cuando se gradúan, los antiguos alumnos te dicen que tus clases de Francés son las que les han hecho querer estudiar en el extranjero, que tus clases de Biología les han hecho matricularse en Bioquímica, que tus ánimos durante sus etapas más oscuras les convencieron para seguir yendo a clase cada día.

¿En qué categoría cabe todo eso? ¿Cómo se puede documentar ese tipo de impacto de efecto retardado? No puede medirse en sobresalientes ni en suficientes, ni con controles semanales. Normal que los profesores se frustren.

Normal que se te quiten las ganas de seguir enseñando.

Esas son las razones que pueden hacer que se te quiten las ganas de enseñar, pero hay una razón por la que merece la pena seguir haciéndolo: los niños. Después de un año sin ellos, quizá eches de menos su desenfrenado espíritu durante la última semana de curso, su contagioso sentido del humor, la forma que tienen de saludarte por los pasillos y de regalarte dibujos. Quizá eches de menos su capacidad para hacerte olvidar lo mal que has empezado la mañana, o las miradas de asombro que se les quedan cuando aprenden algo verdaderamente importante.

Si no fuera por ellos, en vez de buscar en Google «no quiero enseñar más», ya lo habríais dejado.

Este post fue publicado originalmente en Michifornia Girl.

El texto se publicó con anterioridad en la edición estadounidense de ‘The Huffington Post’ y ha sido traducido del inglés por Lara Eleno Romero.

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