Saltar al contenido principal
Page 77 of 622
1 75 76 77 78 79 622

Angola: el suelo en el que las minas se han convertido en tomates y cebollas

Por: Patricia Peiró

Una investigadora española participa en un trabajo en terreno para entender cómo cambia la vida sin la amenaza de los explosivos. Afecta a las relaciones familiares, a los partos y a la cesta de la compra

Ángela Hoyos y sus compañeras se sientan junto a un reducido grupo de personas dispuesto a abrirse sobre algunas de las experiencias más dolorosas de su vida. Les van a pedir, poco a poco y con preguntas muy concretas, que echen la vista atrás y hacia adelante. Que cuenten cómo cambia tu realidad cuando vives bajo la amenaza de que un paso en falso pueda suponer el último. O cómo es empezar un nuevo capítulo cuando las minas que antes te rodeaban se transforman en cebollas y tomates.

La investigadora española trabaja en el Centro Internacional de Desminado Humanitario de Ginebra (GICHD). El equipo del que ella forma parte pasó varias semanas recorriendo Huambo y Kuando Kubango, dos regiones de Angola, un país que prácticamente no conoció otro estado que no fuera el de guerra desde 1961. Primero la independencia de Portugal (hasta 1975) y después un conflicto civil que finalizó en 2002 y que representa el enfrentamiento más largo de todo el continente. El objetivo era, explicado a grandes rasgos, estudiar cómo la acción contra las minas cambia la vida de las personas en el medio y largo plazo social y económicamente. En los últimos 20 años el porcentaje de población que vive en la pobreza ha pasado del 68 al 37%.

«Nos decían: ‘Esto es una segunda guerra para nosotros», explica Hoyos. Puede que se firmaran los tratados de paz, pero la presencia de explosivos persiste en muchas zonas del país. «Todas las partes utilizaron las minas, se usaban de acuerdo con diferentes tácticas y doctrinas militares, lo que condujo a una complejidad de dispositivos que no se han visto en muchos otros lugares. Se ubicaban en carreteras y puentes, para proteger infraestructura estratégica clave, para emboscar a las fuerzas enemigas, como elemento disuasorio o incluso para infundir terror a través de patrones aleatorios de colocación», detalla el estudio que elaboraron con la experiencia. en la que también participaron el King’s College London y el Stockholm International Peace Research Institute.

El objeto de este proyecto era ir más allá del mapeo de zonas seguras, querían saber en qué se traducía en el día a día de miles de personas. Nada mejor para eso que sentarse a hablar largas horas con vecinos de diferentes aldeas. La organización Halo Trust, que lleva años dedicada a la limpieza de explosivos en el país, había contactado previamente con ellos para pedirles su participación. «Este fue un paso muy necesario para que entendieran qué hacíamos allí y no les resultara raro que de repente nos presentáramos a hacerles preguntas», detalla Hoyos al teléfono. «Teníamos que ir de lo general a lo particular, y plantear las cosas de forma muy concreta, no podías sentarte allí y decir: ‘Bueno, contadme cómo os ha afectado la presencia de minas».

La estructura era casi siempre la misma. Primero exponían sus opiniones los sobas, o líderes comunitarios. Les acompañaban el resto de hombres. Ellos les contaban cómo la limpieza de explosivos había permitido que tuvieran acceso a electricidad o agua, que pudieran emprender en sectores en los que antes no habrían imaginado o cómo se restableció el servicio ferroviario. Horas después, lograban llegar a los testimonios de las mujeres. «Ellas hablaban de partos en mejores condiciones y en general de temas de salud a los que los hombres no habían prestado atención. También relataban cómo ahora los niños podían estudiar al menos hasta secundaria», resume Hoyos.

De 1975 a 2002, alrededor de un millón y medio de angoleños murieron. Otros cuatro millones fueron desplazados internos y más de medio millón buscó refugio en países vecinos. Halo Trust asegura que han desactivado más de 100.000 artefactos, pero que es imposible saber cuántos quedan aún en el terreno.

Efecto del estallido de una mina en una carretera en Angola, una imagen incluida en el estudio.
Efecto del estallido de una mina en una carretera en Angola, una imagen incluida en el estudio. GICHD

Durante todo ese tiempo, los locales construyeron todo un modo de vida condicionado por la posibilidad de poder morir por un mal paso. La investigación describe, por ejemplo, cómo los habitantes de Samaria, una aldea que vivió una de las batallas más sangrientas en 1987, idearon rutas que evitaban las áreas contaminadas. Todavía hoy se mantienen estas prácticas, porque siguen utilizando todoterrenos que ellos conocen como «taxis» para visitar a sus familiares en municipios cercados todavía cercados por las minas. «A veces, la población acumula residuos explosivos en sus casas pensando que van a sacar algún provecho y acaba habiendo problemas», señala la investigadora.

En el caso de Angola, la colocación de artefactos llegó incluso a los campos destinados a uso agrario, lo que afectó tremendamente a la calidad de la alimentación. Por estos campos fue por los que paseó la princesa Diana en 1997, y por los que años después caminó su hijo Enrique. Antes del desminado, la mayor parte de los cultivos se restringían a calabazas, patatas, yuca o nueces. Con la limpieza, los mercados y las casas empezaron a llenarse de arroz y, lo más importante, vegetales como cebollas, tomates o  frijoles. Volvieron a cazar y a practicar apicultura, con lo que ahora disponen de miel. «Tuvieron acceso a más semillas, y se agilizó el intercambio de frutas y verduras», comenta Hoyos. Sin embargo, la facilidad de comunicación con las ciudades también dio lugar a que la dieta se haya llenado de productos no siempre saludables como sal y azúcar.

Huambo, una de las regiones estudiadas, fue en su día un importante centro de comercio, muchas localidades dependían de estas comunicaciones. Hasta 2012 no vio reparado su servicio de trenes y poco a poco resurgió. Hoy el transporte ferroviario de la zona lleva a más de 2.300 pasajeros diarios y los suministros vuelven a llegar a muchos consumidores.

Muchos de los viajeros en estos vagones se dirigen hoy a ver a familiares y amigos. El corte de trenes y la inseguridad de los caminos hacía imposible visitar a alguien en otra localidad. Un distanciamiento social que ahora cuesta muy poco entender, pero que en ese momento no lo causó un virus, sino una guerra que parecía eterna.

Fuente e imagen tomadas de: https://elpais.com/elpais/2020/05/25/planeta_futuro/1590422802_998902.html

Comparte este contenido:

La COVID-19 fuerza a cuatro millones de niñas a dejar la escuela

La COVID-19 fuerza a cuatro millones de niñas a dejar la escuela

La pandemia se une a la violencia como causas de abandono escolar, que suma 262 millones de menores en el mundo

Rosa Carvajal

Anzoo tiene 17 años y es la más alta de su clase. Ella acude a asignaturas de recuperación con compañeros de doce años porque perdió tres cursos debido a que su familia se vio obligada a huir de la violencia de Sudán del Sur. «Esta es mi única oportunidad de ponerme al día con todo lo que perdí», comenta. Cuando atacaron su escuela por primera vez, ella se escondió, pero muchos niños fueron capturados por los militares y el centro cerró durante meses. El segundo ataque fue en el pueblo, por lo que el colegio tuvo que habilitarse como refugio y se suspendieron las clases. En un último ataque varios hombres armados invadieron las aulas; afortunadamente ella pudo escapar hacia la noche y caminó durante meses, hasta que llegó al campamento actual. Desde que comenzó el conflicto en el país, se han destruido, dañado u ocupado una de cada tres escuelas. Muchas de ellas se utilizan como cuarteles o centros de reclutamiento de niños soldado.

Para Anzoo, la escuela más cercana está a 25 km, por lo que camina durante tres horas para llegar, lo que aumenta sus riesgos de sufrir violencia en el camino, por lo que comenzó su educación en el centro de Plan International, a solo diez minutos de su casa. Aprende matemáticas, escritura y conocimientos básicos sobre sus derechos y principios elementales de higiene, hasta que se ponga al día y pueda seguir con su educación formal: «Por ahora, esta es mi escuela», dice.

Kholud también se vio obligada a dejar sus estudios por culpa de la violencia en su país. Tiene diez años y es la más pequeña de su familia. En 2011 se vio forzada a dejar el colegio, estaba en cuarto de primaria y tenía sólo tres años cuando tuvo que huir de Siria con su familia debido a la guerra civil. Se refugiaron en Trípoli, una ciudad al norte del Líbano afectada por un pasado conflictivo entre sus habitantes: una amplia mayoría suní y una minoritaria comunidad alauí. El conflicto fue neutralizado por el Ejército libanés en 2014, pero dejó en la zona una escasez notoria de recursos básicos para la formación de niños y niñas.

A pesar de los obstáculos, Kholud está decidida a seguir sus sueños, formarse y convertirse en abogada. Por eso se ha unido al Programa de Habilidades para la Vida de Plan International en coordinación con la René Moawad Foundation. «Quiero ser abogada para poder defender los derechos de todas las personas y convertirme en una persona útil para mi comunidad», explica Kholud.

En 2017 había un total de 262 millones de niños sin escolarizar, lo que representa una quinta parte del número total de niños y niñas en edad escolar en todo el mundo. El número de niños sin escolarizar en edad de asistir a la escuela primaria disminuyó de 101 millones en 2000 a 62 millones en 2008, pero los progresos se han estancado desde entonces. Del total de la población escolar de todo el mundo, se estima que actualmente el 89% no están yendo actualmente a clase por motivo de los cierres escolares. Esto supone 1.570 millones de niños y niñas en educación primaria, secundaria o universitaria, incluyendo 743 millones de niñas. Más de 111 millones de niñas viven en los países menos desarrollados, donde acceder a la educación antes de la pandemia ya suponía un desafío. En Malí, Níger y Sudán del Sur, tres de los países con menores tasas de matriculación, los cierres por la COVID-19 han forzado la salida de las escuelas de cuatro millones de niñas.

Más financiación

El acceso a la educación es un derecho de todos los niños y niñas del mundo y desafortunadamente no se garantiza, explican desde la ONG Plan Internacional. Garantizar una educación de calidad gratuita y equitativa, es uno de los objetivos marcados por la ONU en su Agenda 2030 (ODS 4). «Es fundamental financiar la educación, con recursos económicos y humanos, además de infraestructuras seguras y adecuadas, especialmente allí donde es más necesario y existen mayores barreras de acceso, y para los colectivos más vulnerables, como los niños y niñas en situación de pobreza, con discapacidad, de minorías étnicas, migrantes, de zonas rurales y aisladas, y de países afectados por crisis, conflictos y emergencias», explica Benjamin Thiberge, director de programas internacionales de Plan Internacional.

Más de la mitad de los niños que no están matriculados en la escuela vive en África Subsahariana, lo que la convierte en la región con mayor número de niños sin escolarizar de todo el mundo. Y esta región tiene una población muy joven, por lo que en 2030 tendrá que proporcionar educación básica a 444 millones de niños de tres a 15 años, que es 2,6 veces el número de alumnos matriculados a día de hoy.

Fuente de la Información: https://www.larazon.es/economia/20200614/cikon4z7n5aadkaaxeoi5gc4n4.html

Comparte este contenido:

Sudáfrica: What’s happening in education during lockdown is bound to deepen the crisis in our schools

What’s happening in education during lockdown is bound to deepen the crisis in our schools

During my days as a student teacher we shared social media messages via graffiti, bumper stickers, coffee mugs and key rings. The events of the past few weeks stirred one message from those days deep in my psyche: the mistake of a doctor kills one person, but that of a teacher kills the entire generation.

This quote refers to the shortcomings of the system within which the teacher practises their craft. This is the collective impact of the decisions and actions of those running education, practitioners, governing bodies, parents and other influential members of society.

Education is more than just what takes place in schools. It is what our children see, hear, consume – in general, experience – every day of their formative years. The effects of what children live at this critical stage endure beyond their generation and take a miracle to undo.

What has been happening during lockdown is bound to deepen the crisis. Children born in 2000 until 2010 have been part of a public education system that cannot shake itself out of slumber.

As far back as 2012, organisations like public sector law centre SECTION27 were fighting the state in court over its failure to deliver textbooks in Limpopo. A child who did Grade 1 in 2012 is in Grade 9 now. Her school is possibly paralysed by systemic indecision, ineffectiveness and inefficiency, aggravated by the coronavirus and the resultant shutdown. She has had to rely on radio and TV broadcasts, mobile network operators or the internet (without affordable data), and newspapers to keep up with her schoolwork. The Department of Basic Education would have bewildered her with announcements and retractions about reopening schools. She would have heard teachers decrying the late delivery of personal protective equipment (PPE).

Meanwhile, the adults in her life would be singing and dancing for joy to celebrate the return of alcohol on the same day that schools were not able to resume her education.

This Grade 9 learner is back at school this week after the weekend news regarding PPE going missing in KwaZulu-Natal and fears that her teachers are among those who tested positive for Covid-19.

When not in school, she follows social media posts #JusticeForTshego and #JusticeForNaledi – the latest additions to the multitudes of women killed by lovers. She, her sisters and mother live in fear of – or with scars – of violence and abuse.

She is immersed in a system generally unable to punish corrupt politicians and businessmen who steal what should help the poor.

The best her country can do is institute endless lawsuits and commissions of enquiry of no measurable consequence.

That is the education that is shaping the woman she will become in a few years. When she (or her male counterparts) emerge as social misfits, we will want to condemn them to life in prison when we should punish ourselves for decades of child neglect.

* Victor Kgomoeswana is author of Africa is Open for Business, media commentator and public speaker on African business affairs.

** The views expressed here are not necessarily those of IOL.

Fuente de la Información: https://www.iol.co.za/news/opinion/whats-happening-in-education-during-lockdown-is-bound-to-deepen-the-crisis-in-our-schools-49365786

Comparte este contenido:

Países africanos piden un debate sobre el racismo en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU

Redacción: El Comercio

Manifestantes protestan por el asesinato de George Floyd y la violencia policial en los Estados Unidos y Kenia frente al edificio del Parlamento en Nairobi, Kenia. (Foto: Archivo/ AP / Brian Inganga).Manifestantes protestan por el asesinato de George Floyd y la violencia policial en los Estados Unidos y Kenia frente al edificio del Parlamento en Nairobi, Kenia. (Foto: Archivo/ AP / Brian Inganga).
Los países africanos pidieron el viernes al Consejo de Derechos Humanos de la ONU organizar un debate urgente sobre el racismo y la violencia policíacos, en el contexto de la movilización mundial tras la muerte de George Floyd en Estados Unidos.

En una carta escrita a nombre de los 54 países del Grupo africano para asuntos de derechos humanos, el embajador de Burkina Faso ante las Naciones Unidas en Ginebra pidió al órgano de la ONU organizar un “debate urgente sobre las violaciones actuales de derechos humanos de inspiración racial, el racismo sistemático, la brutalidad policíaca y la violencia contra las manifestaciones pacíficas”.

La muerte de George Floyd no es por desgracia un caso aislado”, agregó y dijo que se expresa a nombre de los representantes y embajadores del Grupo africano.

La muerte de George Floyd a manos de policías en Minneapolis, Estados Unidos, generó movilizaciones en todo el mundo. (EFE/EPA/VINCENT JANNINK)La muerte de George Floyd a manos de policías en Minneapolis, Estados Unidos, generó movilizaciones en todo el mundo. (EFE/EPA/VINCENT JANNINK)

La carta, dirigida a la presidencia del Consejo de derechos humanos, la austriaca Elisabeth Tichy-Fisslberger, pide que ese debate se lleve a cabo la semana próxima, durante la reanudación de la 43º sesión del Consejo, interrumpida en marzo a causa de la epidemia de la COVID-19.

Este llamado ocurre luego de que la familia de Floyd, las familias de otras víctimas de violencias policíaca y más de 600 ONG pidieron al Consejo de derechos humanos asumir con urgencia el problema del racismo y de la impunidad de la que se beneficia la policía de Estados Unidos.

Fuente: https://elcomercio.pe/mundo/africa/george-floyd-paises-africanos-exigen-un-debate-sobre-el-racismo-en-el-consejo-de-derechos-humanos-de-la-onu-naciones-unidas-nndc-noticia/

Comparte este contenido:

Las adolescentes quedan atrás en Kenia en sus derechos a la anticoncepción

Redacción: IPS Noticias

Al menos 54 por ciento de las adolescentes sexualmente activas en Kenia que no desean embarazarse no tienen acceso adecuado a los métodos modernos de anticoncepción. En la imagen, mujeres esperan por atención en un dispensario de salud materno infantil en el país.

Fue solo cuando Eva Muigai, de 17 años, estaba en el último trimestre que su familia descubrió que estaba embarazada. Muigai, una estudiante que vive con su familia en Gachie, en el centro de Kenia, había logrado disimular su gestación vistiendo ropa amplia.

«El plan era abortar pero estaba demasiado asustada. Una compañera de clase tuvo un aborto el año pasado y casi muere, así que seguí posponiéndolo, cuenta Muigai a IPS.

Cuando tenía cinco meses de gestación, reunió el coraje para ir con un primo a un centro comercial donde un hombre practica abortos, pero él se negó a hacerlo porque superaba los tres meses.

Un día, cuando ya estaba de siete meses, “simplemente me desmayé y mi madre trató de soltarme la ropa para que pudiera tomar más aire» y “entonces quedó claro que estaba embarazada», recuerda.

En abril, cuando faltaban dos semanas para la fecha de alumbramiento, Muigai tuvo que ser llevada de urgencia al hospital, por grandes calambres abdominales, y se la tuvo que practicar una cesárea de emergencia.

Su bebe recién nacido no sobrevivió y Muigai tuvo que volver al hospital una semana después por complicaciones postparto.

«Las complicaciones del embarazo y el parto son una de las principales causas de muertes y enfermedades prevenibles entre las adolescentes de 15 a 19 años en Kenia», dijo a IPS Angela Nguku, directora ejecutiva en Kenia de la Alianza Cinta Blanca para una Maternidad Segura.

La alianza está a la vanguardia en la defensa de la salud de los adolescentes y el acceso universal a la salud y los derechos sexuales y reproductivos  en este país del este de África, en asociación con la campaña mundial de Deliver For Good,  a favor de incorporar transversalmente la perspectiva de género en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Esa campaña promueve en particular 12 inversiones críticas en niñas y mujeres para impulsar un desarrollo inclusivo en la población y es desarrollada por  Women Deliver, una organización internacional de defensa de la igualdad de género y la salud y los derechos de las niñas y las mujeres. Hasta ahora se han sumado más de 400 organizaciones a la campaña.

Tamara Windau-Melmer, gerente sénior de Youth Engagement  (compromiso juvenil) en Women Deliver, explica que adolescentes a menudo se quedan atrás porque las políticas, los programas y las inversiones destinadas a apoyarlas no están diseñados de manera inclusiva y con perspectiva de género.

«Las adolescentes deben participar de manera significativa y auténtica en la toma de decisiones sobre sus propias vidas, especialmente en lo que respecta a la información y el acceso a la anticoncepción», dijo a IPS.

Windau-Melmer destaca que otro factor crítico es la educación sexual integral “ya que ofrece la oportunidad de llegar a las adolescentes con información y habilidades importantes para tomar el control de sus vidas y perseguir un futuro más brillante para ellas, sus familias y sus comunidades».

Pero esa educación sexual integral en Kenia es obstaculizada por los líderes religiosos, con gran control sobre este tipo de temas, lo que ha impedido hasta ahora que exista una política nacional sobre salud sexual y reproductiva dirigida a los adolescentes.

Por ello permanece también en el papel el compromisos adoptado por el gobierno de proporcionar servicios de salud sexual y reproductiva de calidad y asequibles para adolescentes, recuerda Nguku, de la Alianza Cinta Blanca, si bien en 2015 se actualizó formalmente una política de información y servicios de calidad en la materia para las adolescentes.

Las adolescentes  representan aproximadamente una quinta parte de la población femenina keniana, de más de 26 millones. Las madres adolescentes  aportan 14 por ciento de los nacimientos,  según la más reciente encuesta demográfica y de salud de Kenia.

El internacional Instituto Guttmacher indica en una de sus investigaciones que 63 por ciento de los embarazos entre adolescentes en Kenia no son intencionales, como fue el caso de Muigai, y 35 por ciento de estos embarazos indeseados terminan en aborto.

Pero la investigación realizada por el Instituto Guttmacher muestra que en el país 54 por ciento de las mujeres adolescentes sexualmente activas muy insatisfecha su necesidad de acceder a métodos modernos de anticoncepción.

El estudio resalta que si las adolescentes contases con esos métodos de anticoncepción, los embarazos no deseados de este sector caerían en 73 por ciento en Kenia, porque las adolescentes representan 86 por ciento de las mujeres que quedan embarazadas sin desearlo.

El Instituto Guttmacher también concluye que una combinación de anticonceptivos modernos y de atención adecuada durante el embarazo para las adolescentes reduciría la mortalidad materna entre ellas en 76 por ciento. Actualmente las muertes maternas alcanzan el número de 450 cada año.

Estas sombrías estadísticas se contradicen con el impresionante progreso del país sobre el acceso a los anticonceptivos entre las mujeres jóvenes y adultas.

En la Cumbre de Planificación Familiar, celebrada en Londres en 2012, Kenia se comprometió a aumentar el acceso a los métodos de anticoncepción moderna a las mujeres casadas, hasta 58 por ciento, una meta que el país superó.

Actualmente, según datos del Ministerio de Salud, 61 por ciento de todas las mujeres usan algún método anticonceptivo, pero ese porcentaje baja a 40 por ciento en el caso de las adolescentes. Como resultado, casi una de cada cinco adolescentes ha tenido un parto de un niño vivo o está embarazada de su primer hijo, según ese ministerio.

«Nuestra sociedad es muy religiosa e incluso cuando las políticas permiten a las jóvenes acceder a todos los servicios de salud sexual y reproductiva a los que tienen derecho todas las mujeres, la situación es muy diferente en el terreno», dijo a IPS Georgina Nyambura, fundadora de Umoja Women Mobile Health Care , una organización comunitaria con más de 6000 miembros en todo el país.

Para abordar los temores de estigma y discriminación hacia las mujeres adolescentes, Nyambura insta al gobierno y a los actores del sector de la salud a revaluar la forma en que este grupo accede a los servicios, incluida la información sobre sexualidad.

Covid-19 revertirá logros

Una nueva amenaza se cierne sobre la concreción de los derechos sexuales y reproductivos de las adolescentes kenianas: la pandemia de la covid-19, de la que se han registrado en el país más de 1200 casos y que ha provocado una cuarentena nacional desde abril, con un toque de queda nocturno.

Para Grace Kanini, enfermera en uno de los hospitales de referencia de Kenia, la pandemia “solo ampliará la brecha existente entre las mujeres adolescentes y todos los servicios de salud sexual y reproductiva que necesitan. Los recursos humanos y financieros ahora se han destinado a combatir esta crisis de salud”.

«Por otro lado, las personas solo irán al hospital ahora si es una cuestión de vida o muerte. Las pandemias afectan nuestros comportamientos y patrones de búsqueda de servicios de salud» y eso pasará con las mujeres adolescentes con una vida sexual activa, aseguró.

Fuente: https://www.ipsnoticias.net/2020/05/las-adolescentes-quedan-atras-kenia-derechos-la-anticoncepcion/

Comparte este contenido:

Mutilaciones genitales de «puerta en puerta» durante el confinamiento en Somalia

Redacción: ABC Sociedad

Las estrictas medidas impuestas en Somalia para tratar de contener el nuevo coronavirus están afectando especialmente a las niñas. El confinamiento decretado ha llevado a un gran aumento en los casos de mutilación genital femenina (MGF), según la ONG Plan International, un grupo de derechos de las niñas. «Hemos visto un aumento masivo [de casos de mutilación genital femenina] en las últimas semanas», dijo Sadia Allin, jefa de misión de Plan International en Somalia.

Según la ONG, las familias en Somalia estaban aprovechando el cierre de escuelas para llevar a cabo la mutilación genital femenina para que las niñas tuvieran tiempo de recuperarse del ritual, que puede llevar semanas. Los que practican la MGF van «casa por casa» ofreciendo circuncidar a las niñas, atrapadas en sus hogares: «Los “cortadores” han estado tocando puertas, incluida la mía, preguntando si hay chicas jóvenes que puedan circuncidar. Me sorprendió mucho», dijo Allin, que tiene dos hijas de cinco y nueve años. Según la ONG, las enfermeras de todo el país también han informado un aumento en las solicitudes de los padres que desean que realicen la mutilación genital a sus hijas aprovechando el parón escolar.

El peligro de la pandemia

La pandemia está socavando los esfuerzos para erradicar la práctica en Somalia, el país con mayor tasa de prevalencia de todo el mundo. Según el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF), un 98 % de las niñas de entre cinco y once años han sufrido en este país la mutilación total o parcial de sus genitales. «Queremos que el gobierno se asegure de que la MGF se incluya en todas las respuestas de Covid», piden desde la ONG.

En todo el mundo se estima que la MGF afecta a 200 millones de niñas y mujeres.

Fuente: https://www.abc.es/sociedad/abci-mutilaciones-genitales-puerta-puerta-durante-confinamiento-somalia-202005201607_noticia.html?ref=https:%2F%2Fwww.google.com%2F

 

Comparte este contenido:

High school students can adjourn exams to next year: Egypt Education Minister

Africa/Egipto/

Egyptian Education Minister Tarek Shawki said Sunday that final year students of the Thanaweya Amma high-school exams have the option to adjourn their exams until next year, with no impact on their school degree or risk of failure that year.

This came as part of a press conference announcing measures for holding the Thanaweya Amma exams amid the coronavirus pandemic.

The ministry has obtained a legal exception that allows students to postpone their exams, Shawki explained, with their choice regarded as a first attempt.

Students that are quarantined or healthy but otherwise unable to make the exam (provided they have a medical report) can attend second session examinations with no full mark reductions, he added.

Regarding precautionary procedures, Shawki outlined that students will enter examination committees in a distanced queue two meters apart, starting from eight am with no student allowed entry after nine am.

Alongside thermal scanning, face masks will be provided to students among other means of personal protection. Shawki added that gloves and disinfectants will be provided to teachers, observers and supervisors amid complete sterilization of the buildings.

The number of high school students attending the exams this year is 653,389, with the maximum number of students in the exam committee rooms reduced to eleven students per room, the minister added.

The exam papers are printed by the Police Press which also conducts medical check ups, while the Ministry of Health provides a doctor in each exam committee and ambulances at schools.

Thanaweya Amma refers to tests in the final years of high school, which students attend between the ages of 17 and 18, a crucial educational stage in Egypt. A student’s score in the examinations can determine whether they are admitted to a free public university and what course they are able to study.

Egypt on Sunday confirmed 39 additional deaths and 1467 new coronavirus cases, bringing the country’s number of confirmed total cases so far to 34,079. 1,237 people have died from the virus in Egypt.

Fuente: https://egyptindependent.com/high-school-students-can-adjourn-exams-to-next-year-egypt-education-minister/

Comparte este contenido:
Page 77 of 622
1 75 76 77 78 79 622
OtrasVocesenEducacion.org