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La NASA buscará civilizaciones tecnológicas en el Universo

Por: Tendencias 21

Quiere detectar emisiones láser, infraestructuras y contaminación en otros planetas

 

La NASA va ampliar la búsqueda de vida inteligente fuera de la Tierra para detectar posibles civilizaciones tecnológicas. Además de señales de radio, rastreará emisiones láser, infraestructuras masivas y atmósferas contaminadas, para encontrar tecnofirmas.

La Agencia Espacial Norteamericana ha anunciado que se propone averiguar, de una manera científicamente rigurosa, si no estamos solos en el universo, si realmente existen otras civilizaciones tecnológicas fuera de nuestro planeta.

Se plantea esta posibilidad porque considera que han cambiado las cosas desde que puso en marcha el proyecto SETI (Search for ExtraTerrestrial Intelligence) en los años 70 del siglo pasado y que finalizó en 1993 por falta de fondos.  Aunque otros proyectos SETI han proseguido desde entonces, la búsqueda de una inteligencia extraterrestre no ha obtenido hasta el momento ningún resultado positivo.

La NASA considera que hay que ampliar el enfoque. Hasta ahora la búsqueda de vida fuera de la Tierra se ha centrado en indicios de alguna forma biológica simple en un entorno similar al de la Tierra en alguna parte del universo lejano. Los indicios de que ha podido existir vida microbiana en algún otro momento y lugar de la historia del universo han aumentado considerablemente en las últimas décadas.

Pero también se han descubierto numerosas supertierras, más allá de nuestro sistema solar, en las que hipotéticamente puede haberse desarrollado una forma de vida compleja e incluso una civilización tecnológica.

Este descubrimiento, y el análisis de las biofirmas recogidas en estos años de búsqueda de vida microbiana, han llevado a la NASA a plantearse la búsqueda de otras formas de vida diferentes a la nuestra, pero suficientemente avanzadas como para crear tecnología.

Buscando tecnofirmas

De la misma forma que las biofirmas han revelado en el pasado indicios de alguna forma de vida microbiana en otros planetas y estrellas, la NASA se propone buscar lo que llama tecnofirmas, huellas tecnológicas que podrían indicarnos la presencia de vida tecnológica en otras partes del universo.

El Congreso de Estados Unidos, que en 1993 retiró los fondos al proyecto SETI de la NASA, considera que sería bueno que la agencia espacial norteamericana apoye la búsqueda científica de firmas tecnológicas en el universo, como parte de sus programas de búsqueda de vida fuera de la Tierra.

Esta semana se ha estado desarrollando en Houston un taller de tecnofirmas organizado por la NASA para evaluar el estado del arte en este campo tecnológico, las líneas de investigación que podrían explorarse y las posibles vías de financiación, ya que se pretende que los fondos sean aportados por organizaciones privadas y filantrópicas.

Las tecnofirmas tienen un significado mucho más amplio que el de los programas de búsqueda de inteligencia extraterrestre, centrados casi exclusivamente en el rastreo continuo del universo buscando señales de radio procedentes de otra civilización.
Ahora habría que buscar también emisiones láser o signos de infraestructuras masivas, e incluso atmósferas contaminadas, para deducir de estos datos la existencia de una civilización tecnológica.

“Gracias al descubrimiento de miles de planetas más allá de nuestro sistema solar, incluidos algunos con similitudes clave con la Tierra, ahora es posible no sólo imaginar el encuentro de vida en otros mundos, sino demostrar científicamente algún día que la vida existe más allá de nuestro planeta sistema solar”, señala la NASA en un comunicado en el que explica esta nueva orientación estratégica de sus programas

Nuevas perspectivas

El debate sobre la probabilidad de encontrar señales de vida avanzada ha variado a lo largo de la historia. En 1961, el astrónomo Frank Drake creó una fórmula que estima el número de civilizaciones inteligentes potenciales en la galaxia, llamada ecuación de Drake: habría 10.000 detectables.

La mayoría de las variables de la ecuación continúan siendo estimaciones aproximadas, sujetas a incertidumbres. Otra especulación famosa es la paradoja de Fermi, postulada por el físico italiano Enrico Fermi, según la cual, si realmente existiera otra forma de vida inteligente, ya la habríamos encontrado.

Algunos acontecimientos astronómicos recientes han avivado el debate: por ejemplo, el descubrimiento en 2015 del planeta más parecido y cercano a la Tierra, denominado Kepler-452b, o las extrañas fluctuaciones de luz procedentes de la estrella de Tabby (KIC 8462852), que desencadenaron una serie de especulaciones sobre una posible megaestructura extraterrestre en su superficie (luego resultaron infundadas).

La NASA señala que experiencias como la de Tabby han demostrado la utilidad de buscar anomalías en los datos recopilados del espacio, ya que los signos de la vida tecnológicamente avanzada pueden aparecer como aberraciones de la norma.

Los científicos advierten no obstante que necesitaremos más que una señal inexplicada para probar definitivamente la existencia de la vida tecnológica fuera de la Tierra, ya que puede haber mucha interferencia de radiofrecuencia de fuentes basadas en la Tierra.

El nuevo enfoque de la NASA no supone abandonar sus actuales programas de búsqueda de cualquier forma de vida fuera de nuestro planeta, ya sea analizando el agua de Marte o los mundos oceánicos de Europa (satélite de Júpiter) o Encelado (sexo satélite de Saturno), o buscando biofirmas en las atmósferas de planetas situados más allá del sistema solar, concluye la agencia espacial norteamericana.

Fuente: https://www.tendencias21.net/La-NASA-buscara-civilizaciones-tecnologicas-en-el-Universo_a44773.html

 

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Nueva York: Líderes mundiales advierten de que no educar a las niñas provocará «catástrofes»

Redacción: Europa Press

Los mandatarios de Francia, Canadá y Reino Unido han hecho un llamamiento este martes a los países de todo el mundo a impulsar los esfuerzos para educar a las niñas, advirtiendo de que podrían producirse «catástrofes» si no se permite un acceso a una educación de calidad para ellas.

Sin educar a las niñas, los países pierden productividad y corren el riesgo de la inestabilidad y el conflicto, han sostenido en un acto organizado en los márgenes de la Asamblea General de la ONU en Nueva York.

Más de 130 millones de niñas, muchas en países inmersos en conflictos o en regiones pobres de todo el mundo, no van a la escuela, según los datos del Banco Mundial, lo que supone una pérdida de 30 billones de dólares en ganancias y productividad.

La falta de educación pone a las niñas en riesgo de matrimonio infantil, problemas de salud, embarazos tempranos, desempleo y pobreza, advierten los expertos.

Pero el resto del mundo paga un precio también, en términos de potencial económico y estabilidad política, han sostenido los líderes participantes en el acto celebrado en Nueva York en favor de la educación de las niñas.

«Es una inversión. Si no lo hacemos, entonces nos estaremos preparando para catástrofes», ha sostenido el presidente francés, Emmanuel Macron. «Si no hacemos algo, otros tomarán las riendas de la agenda y habrá una crisis», ha prevenido.

La educación de calidad debe incluir estándares culturales y sociales que aborden la desigualdad de género, ha recalcado el presidente francés. En su opinión, el hecho de que «no se haya dado una educación adecuada» hace que hoy en día «estemos atrincherados en esos valores tradicionales en lugar de revocarlos».

En este sentido, la primera ministra británica, Theresa May, ha llamado a otros países a garantizar el acceso a doce años de educación de calidad gratuita para las niñas.

«Mejorar el acceso a la educación no es solo lo correcto, está también en el corazon del deseo de Reino Unido de impulsar el crecimiento económico, mejorar la estabilidad y reducir el conflicto en todo el mundo», ha asegurado May.

Garantizar una educación de calidad para todos es uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) adoptados por unanimidad hace tres años por los estados miembros de la ONU para erradicar entre otros la pobreza y la desigualdad para 2030.

«Cuando se empodera a la mujeres para que adopten mejores decisiones que las que se han tomado en el pasado, todos terminamos beneficiándonos», ha argumentado el primer ministro canadiense, Justin Trudeau.

Fuente: http://www.europapress.es/internacional/noticia-lideres-mundiales-advierten-no-educar-ninas-provocara-catastrofes-20180926125450.html

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California EEUU ¿Se prohiben las escuelas charter con fines de lucro?

Dada la historia del estado con «elección de escuela», la nueva legislación de California es una sorpresa. Y se encontró con escepticismo.

América del Norte/EEUU/TheProgressive/ 

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How to End the Cycle of Violence in Chicago

By David L Kirp

Wrong place, wrong time — “I was shot nine times,” a teenager, whom I’ll call J.B. to protect his safety, told me. “I got shot because they had a gun and they wanted to do something.” Somehow he survived.

Drive-by shootings are commonplace in Chicago’s Englewood neighborhood, where the homicide rate rivals that of the world’s most murderous cities. One boy arrested for having a gun was asked why he carried it. “You need to be ready to defend yourself,” he said. “Two of my friends were shot. It was a drive-by, turf war.”

Violence often generates violence, but not in J.B.’s case. “I don’t think about the retaliation anymore,” he said.

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Another victim of violence in Chicago: Trevon Jackson displaying a photo of his brother Tanny Jackson and his wife, Audrey. Tanny Jackson, a nurse, was shot and killed Wednesday night in a drive-by shooting.CreditJoshua Lott for The New York Times

J.B. is one of about 800 young people who, based on their history, have been assessed as at the greatest risk of becoming victims or perpetrators of violence. In a program called C2C, for Choose to Change, they get support, mentoring and therapy to disrupt this deadly cycle.

J.B. can count on always having a mentor in his corner — “a father figure” who “didn’t let me think myself down” — and the other adolescents I met said much the same.

“Raevon’s a smart guy,” said T.R., another program participant, referring to his mentor, Raevon Watkins. “He helped me grow a lot. Once I was really falling out with my sister and her boyfriend, and I called him. I felt like I learned something, versus ‘he’s against me too.’ He’s older and been through stuff.”

The mentors work for the Youth Advocate Programs, which for 40 years has helped high-risk youth stay out of prison. “I try to give them soft and hard reminders,” said another mentor, Tabresha Posey. She tells them: “You know I care about you, but your friend is dead. How are you going to change that?” and “Retaliation is just going to keep it going. That won’t solve the problem.”

Tabresha Posey, the assistant director for Youth Advocate Programs, which has helped young people stay out of prison for 40 years.CreditJoshua Lott for The New York Times

Once a week, J.B. goes to a group-therapy session tailored for teenagers who have been traumatized so often that trauma is taken for granted. “It becomes so normal for a peer to die,” said Amanda Whitlock, the vice president of behavioral health services at Children’s Home and Aid, one of the largest social service providers in Illinois, which operates the therapy program. “The kids say, ‘I know X amount of people who have been shot.’” Someone dies, she said, the kids pull out their phones, get a shirt made for the funeral, tie balloons around the block and move on.

“My boys say they will be dead by 21,” said Mashaun Alston, who leads one of the groups. As Ms. Whitlock put it, “Why would I not do what I want to do if I’m not going to be alive by 21?”

The therapy sessions challenge this fatalism by showing these adolescents how their traumatic experiences are running their lives — how “emotional leftovers” can lead them to automatic behavior that makes things worse. The sessions give them tools they can use to slow down and think through their options in times of stress.

Does it work? The Crime Lab at the University of Chicago is conducting a random-control trial to evaluate this strategy. The lab, as its director, Jens Ludwig, explained, has a decade-long track record of “doing good science that is focused on solving the city’s problems, like reducing gun violence and reducing dropouts, rather than just publishing in journals, the usual orientation of academics.”

“These are smart, creative kids,” said Chris Sutton, right, who works in the Chicago program.CreditJoshua Lott for The New York Times

The lab has evaluated two similar programs, one based in schools and the other in a juvenile detention center, which are also intended to help young people make smarter decisions in high-stakes circumstances. Both worked well. The program for incarcerated juveniles cut recidivism by 21 percent. The school-based initiative reduced arrests for violent crimes by half while the students were in the program. The Crime Lab calculated that by reducing the societal cost of crime, every dollar spent on the program saved $5 to $30. Graduation rates also increased.

Eighteen months into the C2C experiment, preliminary results show that the arrest rate for violent crimes among the participants has been cut in half. Many of these teenagers had dropped out of school; nudged by their mentors, most have returned. As T.R. told me, “You can’t do school and the streets.” Going back to school gives them a shot at a decent career. As Chris Sutton at Youth Advocate Programs told me, “These are smart, creative kids.”

Perhaps most interesting, the impact of the program reached beyond the participants. “We were serving this young lady, who was pregnant, and the boyfriend didn’t want her doing X, Y, Z,” Mr. Sutton said. “I gave the boyfriend employment and she was able to see the project through.” And as Mr. Watkins pointed out, teenagers like J.B. “are leading by example.” Friends see “how the kids in the program are doing, and all of them want to be in the program.”

This is what psychologists have shown and parents have always understood: Peers influence teenagers to do things they might not do on their own.

“Crime is a choice” — that is the provocative assertion these studies are testing, and if the research proves it, it is headline-worthy news. We may dream of eradicating poverty, wiping out violence and converting all poor public schools into palaces of learning, but that’s a long way off. Meantime, the evidence from Chicago suggests that connecting adolescents who live in high-crime, high-poverty communities with stable, caring mentors and showing them how to reassess what are literally life-or-death decisions can turn their lives around.

Fuente del artículo: https://www.nytimes.com/2018/09/13/opinion/violence-chicago-teenagers.html

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EEUU: Acabar con el secreto de la crisis de la deuda estudiantil

América del Norte/EEUU/Daniela Senderowicz

Los jugadores y las estrellas de televisión de realidad pueden reclamar protecciones de bancarrota cuando tienen problemas financieros, pero 44 millones de prestatarios de préstamos estudiantiles no pueden. Los prestatarios desempleados, mal pagados, indigentes, enfermos o con problemas de salud simplemente no pueden comenzar de nuevo.

Con una tasa de impago cercana al 40 por ciento , uno esperaría que ejércitos de deudores en apuros marcharan por las calles exigiendo alivio de un sistema que ha señalado su angustia kfinanciera. Sin embargo, los deud yoores que se sienten angustiados parecen estar aterrorizados ante la idea de presentarse ante una sociedad que, según dicen, los excluye por su incapacidad para mantenerse al día con sus finanzas.

Cuando hablamos con varios estudiantes prestatarios, casi ninguno estaba dispuesto a compartir sus nombres. «No puedo decirle a nadie cuánto estoy luchando», dice un médico de Oregon de 39 años que entró en suspensión de préstamos estudiantiles después de que la enfermedad de su esposa agotara sus finanzas. Le aterroriza perder sus pacientes y su reputación si habla de sus problemas financieros.

«Si compartiera esto con alguien, me considerarían una especie de tonto», explica un psicólogo de Carolina del Norte que ahora está más allá de la edad de jubilación. Él explica que el saldo de su deuda estudiantil se disparó después de perder una posición bien remunerada durante la crisis financiera, y que está luchando para devolverla.

La vergüenza financiera aleja a los prestatarios que luchan. Los deudores se culpan a sí mismos y se aborrecen a sí mismos cuando no pueden hacer sus pagos, explica Colette Simone, psicóloga de Michigan. «Existe tanto temor de compartir la realidad de su situación financiera y la devastación que está causando en cada faceta de sus vidas», dice ella. «Las consecuencias de avanzar pueden resultar en retrocesos sociales y posibles complicaciones relacionadas con el trabajo, que solo profundizan su sufrimiento».

Los deudores están aislados, ansiosos y, en el peor de los casos, se han quitado la vida . Simone confirma que ella «trabajó con deudores suicidas o con crisis psicológicas que requerían hospitalización psiquiátrica».

«La alienación afecta los problemas de salud mental», dice la consejera de salud mental de Nueva York, Harriet Fraad. «Mientras se culpen a sí mismos dentro del sistema, están perdidos».

Los deudores de los estudiantes pueden contrarrestar la desesperación luchando contra el activismo y el compromiso político, dice ella. «La conexión es el antídoto para la alienación, y participar en el activismo, junto con la terapia, es una forma de recuperación».

A pesar del temor de presentarse, algunos activistas están construyendo un movimiento social en el que las conexiones significativas entre los prestatarios pueden contrarrestar el tabú de admitir abiertamente la ruina financiera.

Student Loan Justice, un grupo de presión nacional de base, está tratando de construir este movimiento presionando para una legislación sólidapara devolver la protección de bancarrota a los prestatarios. El grupo tiene capítulos activos en casi todos los estados, con miembros presionando directamente a sus representantes locales para que firmen como copatrocinadores de HR 2366. Los activistas están construyendo una comunidad de apoyo para los prestatarios que luchan a través de la agitación política, la participación local, la narración de historias y la difusión de un valiente mensaje de esperanza que puede animar a los prestatarios traumatizados a presentarse y unirse.

Julie Margetaa Morgan , miembro del Instituto Roosevelt, señaló recientemente que los administradores de la deuda estudiantil como Navient tienen una poderosa influencia en los legisladores. «Los prestatarios de préstamos estudiantiles pueden no tener millones para gastar en cabildeo, pero tienen algo igual, si no más, poderoso: millones de voces», dice.

Un reciente manifiesto del activista y reciente graduado Eli Campbell exige una unidad radical entre los prestatarios. «Los jóvenes viven con el temor constante de que nunca podrán pagar su deuda. No estamos comprando casas ni podemos permitirnos el sello del sueño americano «, explica.

En su llamado a un boicot nacional unificado de los pagos de préstamos estudiantiles, lo que inevitablemente lleva a un incumplimiento masivo de esta deuda, Campbell espera exponer esta crisis e instigar un cambio radical. En una entrevista reciente explicó que las condiciones para los prestatarios ya son tan malas que los deudores no pueden unirse al boicot de buena gana. En cambio, la participación simplemente puede ocurrir por defecto dada la falta de oportunidades de trabajo adecuadas que conducen a la incapacidad de los prestatarios para pagar.

Si bien un incumplimiento a gran escala no puede ocurrir mediante una acción colectiva deliberada y solidaria, poner fin al secreto de la crisis a través de la atención nacional masiva puede desestigmatizar la vergüenza de la derrota financiera y finalmente sacar a los deudores del aislamiento que les causa tanta desesperación.

Los activistas están pidiendo una conversación significativa sobre la mercantilización de la educación de nuestros jóvenes, cambiando nuestro enfoque hacia la inversión en la promesa de los jóvenes y capaces, en lugar de la garantía de su servidumbre por deuda perpetua. Al exigir una acción colectiva, alivian el dolor de tantos deudores alienados, rompen los tabúes que les permiten decir «yo también» y admiten abiertamente que en este clima financiero todos nos necesitamos para seguir adelante.

Fuente: https://truthout.org/articles/ending-the-secrecy-of-the-student-debt-crisis/

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Tara Westover: «La educación debe generar preguntas, no certezas»

Estados Unidos / 23 de septiembre de 2018 / Autor: Andrés Seoane / Fuente: El Cultural

Nacida en una familia mormona radical, Tara Westover se crió en un entorno aislado y alienante, sin pisar durante su infancia ni una escuela ni un hospital. En Una educación (Lumen) narra cómo su paso por la universidad rehízo la esencia misma de su ser, lo que llevó al cisma con su familia.

Tara Westover (Idaho, 1986) creció en las montañas occidentales de Estados Unidos preparándose, junto a sus seis hermanos y sus padres, mormones supervivencialistas, para el Apocalipsis. De niña jamás pisó un médico, su padre no creía en ellos, obtuvo su certificado de nacimiento a los nueve años, y la primera vez que pisó una clase para hacer el examen preuniversitario tenía dieciséis. Para entonces, las creencias de su padre, un conspiracionista antigubernamental, se habían vuelto más extremas, uno de sus hermanos abusaba violentamente de ella y estaba harta de trabajar en la chatarrería familiar y de ayudar a su madre, partera y herborista natural. Así que decidió ir a la universidad para escapar.

Hoy, Westover vive en Londres, va al médico y tiene un doctorado de Cambridge y una beca en la Universidad de Harvard. Cómo se produjo ese cambio radical es el tema de su libro de memorias Una educación (Lumen). En él, Westover narra una infancia feliz pero dura, a veces brutal, y explica cómo la educación la convirtió en otra persona. Un cambio que le costó a buena parte de su familia, pero del que no se arrepiente.

Pregunta.- ¿Por qué escribió estas memorias?
Respuesta.- Es una parte más del proceso de adaptación a la pérdida de mi familia. Hay muchas historias sobre casos de alejamiento como el mío, pero normalmente la gente los narra al final de su vida, cuando muchos de los protagonistas ya están muertos. Pero una de las dificultades que tiene el distanciamiento, es precisamente no saber qué va a ocurrir en el futuro, no saber cómo va a terminar la historia. Así que también lo escribí para personas en una situación como la mía, jóvenes en una situación familiar difícil y que no saben muy bien cómo va a evolucionar.

P.- El libro es también una crónica de su lucha por la educación, por acceder a un mundo que se le había negado, ¿qué ha significado para usted? ¿Cómo le ha cambiado?
R.- La historia de mi educación y la historia de mi familia están ligadas. Nuestros padres nos criaron en el aislamiento y la educación es precisamente lo contrario. Conseguir esa educación, entendida en un sentido amplio de autocreación, te cambia como persona, te da acceso a distintas ideas, perspectivas, opiniones, que utilizas para decidir lo que piensas, para ir conformando un criterio. Para mi familia ese tipo de cambio, esa nueva yo con ideas propias fue imposible de aceptar.

Es importante que la educación no se convierta en arrogancia. La educación siempre debe ser una ampliación de tu perspectiva»

P.- ¿Hasta qué punto el deseo de autonomía, de hacer algo por sí misma, fue el motor de su deseo de educarse?
R.- No estoy segura de que tuviera ese deseo en mi interior al principio. Cuando decidí ir a la universidad sencillamente quería cantar, me encantaba la música y quería aprender música y ser profesora de canto. Pero una vez que ya estuve allí y comencé a aprender tantas cosas de las que jamás había oído hablar… Por ejemplo en una clase de Historia se me ocurrió preguntar qué era el Holocausto. No lo sabía, pero me tomaron por una especie de racista. Esa apertura al mundo me suscitó el deseo de querer ser autónoma, así que los dos deseos se retroalimentaron.

Pero además de los efectos benéficos de la educación, Westover también advierte sobre sus peligros, que una gran brecha cultural fomente el clasismo, o que la educación, en lugar de un mecanismo para cambiar y ampliar nuestra forma de ver el mundo se convierta en un elemento que reafirme nuestros prejuicios y convicciones. «Es importante que la educación no se convierta en arrogancia. La educación siempre debe ser una expansión de tu mente, una profundización de tu empatía, una ampliación de tu perspectiva. Nunca debería endurecer tus prejuicios», avisa. «En la medida en que la gente consuma su educación como si se tratase de una fábrica de montaje en cadena, puede reafirmar prejuicios. Sobre todo en entornos endogámicos. La educación debería servir más para plantear preguntas que para afianzar certidumbres».

Sin embargo, al echar la vista atrás, la historiadora opina que su extraño viaje, a pesar del alto precio, ha merecido la pena. «Evidentemente fue un proceso muy complejo en el que he perdido muchas cosas, pero la alternativa hubiese sido vivir una especie de vida a medias, y doy gracias de estar en condiciones de poder establecer determinados límites y tener determinadas exigencias con respecto al trato que me van a dar los demás en mi vida. Una posición de fuerza que durante años nunca tuve», recuerda. «Está la tristeza real de haber perdido a la mayor parte de mi familia, pero la autonomía y el confort que eso me aporta, también es real».

La tristeza de perder a mi familia es real, pero la autonomía y el confort que eso me aporta, también los son»

P.- Más que su marcha a la universidad, lo que definitivamente abrió la brecha familiar fue su denuncia de los abusos de su hermano, que incluían golpes, vejaciones y amenazas de muerte. ¿Cómo vivió esa realidad?
R.- En efecto, lo que rompió mi familia no fue ni el radicalismo, ni la ideología, ni la religión, sino la violencia de mi hermano y el cómo mis padres respondieron a ese problema. Él no podía soportar verme crecer para ser una mujer, regularmente me llamaba ramera. Cada vez que me lastimaba, siempre se disculpaba después. Trató de decir que era solo un juego que no pretendía dañarme, y me hice creer que era verdad. Tras mi proceso formativo conseguí una independencia de pensamiento tal que fui capaz de interpretar de forma diferente lo que ocurría en mi familia. Eso hizo que me resultase prácticamente imposible aceptar la interpretación que tenían mis padres y otros hermanos con respecto a su comportamiento. Ahí nació el conflicto.

P.- ¿Por qué sus padres decidieron mirar hacia otro lado durante tanto tiempo?
R.- Esa es la mayor pregunta de mi vida. Fui muy reacia a hablar con mis padres sobre esto durante mucho tiempo porque no quería reconocer lo impensable, que ya lo sabían pero que no habían hecho nada al respecto. Hasta que mi hermana me dijo que había sufrido lo mismo no me decidí. Aunque luego ella se asustó y cerró filas con la familia. No la culpo. Mis padres no podían lidiar con eso, no quisieron escucharlo, así que se volvieron hacia el otro lado y me hicieron quedar a mí como la mala. En familias como la mía el peor crimen es decir la verdad, sobre todo si es una verdad distinta a la oficial.

P.- Al final del libro indica que lleva varios años sin hablar con sus padre y con algunos de sus hermanos, ¿todo sigue igual? ¿Son conscientes del libro, ha tenido noticias tras su publicación?
R.- Sí, todo sigue igual, mis padres y hermanos consideran que tengo un demonio dentro, que soy la encarnación del mal. Tengo trato con tres de mis hermanos y con algunos tíos. Ellos leyeron el libro antes de su publicación y me ayudaron mucho a la hora de recordar. Pero la parte de mi familia de la que estoy distanciada no estoy segura de que lo haya leído.

En familias como la mía el peor crimen es decir la verdad, sobre todo si es una verdad distinta a la oficial»

P.- A pesar de todo, gran parte de su infancia en Idaho fue idílica, ¿en cierto sentido justifica el tipo de crianza irregular que tuvo?
R.- No sé si lo compensa o lo justifica, no pienso en ello en esos términos. Pero en este libro quería escribir sobre esa parte bonita de mi infancia y sobre los sacrificios que hicieron por mí otras personas. Mi hermano Shawn era violento, pero también amable y me salvó la vida en más de una ocasión. Para mí era importante reconocer lo complejos que son los lazos familiares, era necesario escribir sobre las cosas positivas para poder transmitir porqué esas relaciones son tan potentes y tan difíciles de abandonar.

P.- Vemos el cambio paulatino en su pensamiento que se traduce en su cada vez mayor incomodidad en el seno familiar, ¿cómo es ese proceso de renuncia a los valores que primero cree de su padre y después descubre que son propios?
R.- Es un proceso largo y complejo, para separar las cosas buenas, que hay muchas del resto. A veces uno tiene una idea que se le transmitió en la infancia y no la descarta, pero sí que la puede modificar, evolucionar. Mi padre siempre dijo que uno es quien mejor puede enseñarse a sí mismo. Él despreciaba a los profesores. Yo, sin embargo, que respeto a los profesores, también valoro esa idea que me transmitió de hacerse a uno mismo, de que uno tiene que responsabilizarse de su propia formación.

P.- ¿Tratar de entender las opiniones y actos de su familia es el primer paso para perdonar?
R.- Supongo que sí tengo algo que perdonar, pero nunca me he sentido especialmente enfadada con relación al modo en cómo mis padres me criaron, porque creo que ellos pensaban que estaban haciendo lo correcto. Tengo una teoría sobre la rabia. Tiene un papel importante que desempeñar, es un mecanismo de autodefensa que tenemos y que utilizamos para salir de una situación mala. Pero una vez que uno está en lugar seguro, esa rabia, esa ira, ya no sirve para nada, y creo que es posible y deseable desecharla y vivir mejor sin ella. Sí me enfadé con ellos por la forma en que respondieron a la violencia de mi hermano y a mi pedida de auxilio. Como resultado me repudiaron y eso me puso furiosa, claro, pero también tuve que perdonar eso. Esa rabia no ha desaparecido del todo, a veces vuelve, pero quiero perdonarlos, no solo por ellos, sino también por mí, por mi salud mental.

Fuente de la Entrevista:

https://elcultural.com/noticias/letras/Tara-Westover-La-educacion-debe-generar-preguntas-no-certezas/12550

ove/mahv

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La ONU presenta un nuevo mapa de la pobreza global más allá del dinero

Redacción: EL País

1.300 millones de personas son pobres en todos los sentidos de la palabra, porque no tienen apenas ingresos o carecen de acceso a agua potable, alimentos suficientes o electricidad

El 10% de la población mundial, 736 millones de personas, sobreviven cada día con menos de 1,90 dólares. Son extremadamente pobres… económicamente. Estar por encima de este nivel de ingresos no asegura automáticamente tener una vida digna, una en la que se defeca en un retrete, se come al menos tres veces al día y los hijos no mueren de una diarrea. Por eso, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) se ha aliado con la Iniciativa para el Desarrollo Humano y contra la Pobreza de la Universidad de Oxford (OPHI, por sus siglas en inglés) para saber cuántos seres humanos sufren carencias múltiples y simultáneas más allá del dinero. Son 1.300 millones, una cuarta parte de la población de los 104 países que se han estudiado en el primer Índice de Pobreza Multidimensional global, publicado este jueves. La mitad son niños.

Con datos sobre desnutrición, años de escolarización, estado de las viviendas, el combustible con el que cocinan y así hasta 10 indicadores sobre salud, educación y nivel de vida, los autores han sido capaces de calcular no solo el número de pobres multidimensionales —que sufren carencias de al menos un tercio de estos indicadores—, sino también el grado, en función del tipo, la cantidad e intensidad de las privaciones, e incluso dónde viven y qué edad tienen. «Desagregamos tanto como nos lo permiten los datos», ha explicado Sabina Alkire, directora de la OPHI y creadora de este índice, en la presentación de la investigación en la sede de la ONU en Nueva York, retransmitida en directo a través de su canal de televisión.

«La mitad de ellos son niños», ha explicado Achim Steiner, administrador del PNUD. «Es toda una generación cuyas vidas están atrapadas en la pobreza», ha lamentado. Como la de Amudhra, una niña de 14 años de Tamil Nadu, al sur de India, a la que entrevistaron las estudiantes de la Lady Doak Colleague de esta misma ciudad para el estudio. Así supieron que en su hogar había varios miembros desnutridos, no tenían un combustible limpio para cocinar, ni agua potable ni saneamiento, aunque sí tenía electricidad tomada de unos vecinos, todos los niños en la casa iban a la escuela y ningún menor había muerto en la última década. «Con un cuestionario de 10 preguntas, tenemos una idea de cómo es la vida de Amudhra», ha explicado Alkire. Conclusión: es multidimensionalmente pobre.

El 83% de pobres multidimensionales se concentra en dos regiones: África subsahariana con 560 millones y Asia meridional con 546 millones

Hay dos maneras de interpretar estos resultados, ha considerado Steiner. Una pesimista, pues los datos revelan una cantidad mucho más abultada de personas en situación de pobreza de las que muestran las estadísticas realizadas hasta ahora. La optimista, en opinión del administrador del PNUD, es que esta herramienta es «una oportunidad» para luchar de manera certera contra todas las miserias para erradicarlas, como manda el primero de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El ejemplo positivo de nuevo lo han encontrado en India, el primer país en el que se ha analizado el progreso alcanzado a lo largo del tiempo. Entre 2006 y 2016, 271 millones de personas salieron de la pobreza. Más que toda la población de Indonesia. Según los datos más recientes del índice, aún 364 millones de habitantes del país asiático, un 27,5%, eran pobres multidimensionalmente en 2016, principalmente por las malas condiciones de vida y, en menor proporción, por las carencias relacionadas con la salud y la educación, en ese orden. Una década antes, los números eran peores: un 55% de los indios sufría varias de las privaciones escrutadas.

«Esto no es producto de la casualidad», ha destacado Steiner, quien ha alabado la determinación del Gobierno indio en el uso de este índice para tomar las decisiones adecuadas para mejorar la vida de las personas. Para él, el avance de India es la prueba de que este problema se puede combatir si las prioridades y programas están bien definidos. Para ello, el trabajo de investigación y estadístico es fundamental.

India es el primer país en el que se ha analizado el progreso. Entre 2006 y 2016, 271 millones salieron de la pobreza

«El Banco Mundial y organizaciones como la Fundación Bill y Melinda Gates producen informes sobre pobreza e investigaciones sobre qué funciona y qué no. Y todos coincidimos en que millones de personas están siendo abandonadas y no se benefician del desarrollo», ha asegurado Steiner. Para sacar a la luz a esos pobres que permanecían en la oscuridad estadística, el PNUD se alió con el equipo de Alkire en la OPHI que venía trabajando con este índice en decenas de países, pero nunca se había aplicado en el ámbito global con datos armonizados y comparables entre territorios.

Una vez obtenidos los primeros resultados, la intención es recabar datos periódicamente para poder observar los progresos y disponer de una fotografía más nítida sobre quiénes necesitan ayuda, qué tipo y dónde. Con ella, los políticos comprometidos con poner fin a la pobreza podrán tomar decisiones más informadas y financiar adecuadamente los programas diseñados para este propósito. «La pregunta que habrá que responder es si los más pobres son los que más mejoran», ha indicado Alkire. El ejemplo de India demuestra que sí, pero aún es el país con más cantidad de pobres del mundo y los más vulnerables siguen encontrándose en los mismos grupos de la sociedad: las castas más bajas, los musulmanes y los niños.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2018/09/20/planeta_futuro/1537441680_635893.html

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