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México: Alumnos, dispuestos a regresar a clases presenciales pero condiciones no son favorables

Alumnos, dispuestos a regresar a clases presenciales pero condiciones no son favorables

Irvin Tapia

De acuerdo con los datos obtenidos en la Encuesta para la Medición del Impacto COVID-19 en la Educación (ECOVID-ED), realizada por el Instituto Nacional del Estadística y Geografía (INEGI) en el periodo del 23 de noviembre al 18 de diciembre, se identificó que existe una importante disponibilidad por parte de los estudiantes en México, para regresar a clases presenciales en el presente ciclo escolar si el gobierno, así lo permite.

De acuerdo con el INEGI, la encuesta tuvo una cobertura nacional e incluyó la opinión de 11,080 personas de una muestra de 54,3 millones de personas de entre 3 y 29 años de edad. De acuerdo con los datos recabados vía telefónica, el 70.3% de los estudiantes de entre 3 y 5 años muestran disponibilidad por regresar a clases presenciales. En el caso de los estudiantes de 6 a 12 años corresponde a un 78.7% en el nivel de disponibilidad. Los estudiantes de entre 13 a 18 años representó el segmento mayor de disponibilidad con un total de 79.5%, y finalmente en el caso de los estudiantes situados en el rango de entre 19 a 29 años correspondió a un 72%.

Así mismo, la encuesta arrojó que en el periodo escolar 2020-2021 se inscribieron un total de 32.9 millones de estudiantes. Sin embargo, 5.2 millones de niños y jóvenes quedaron fuera de las aulas virtuales en el presente ciclo escolar. Las causas identificadas se asocian a que los estudiantes consideran que las clases a distancia son poco funcionales para el aprendizaje, o bien, por escasez de recursos económicos y problemas ocasionados por la COVID-19.

Por otra parte, la economía de las familias en el país tiene un impacto en la disponibilidad de recursos tecnológicos para acceder a clases virtuales. En este sentido, la encuesta demuestra que el 65.7% de los estudiantes utilizó un teléfono inteligente para tomar clases a distancia, el 18.2 % lo hizo a través de una computadora portátil, el 7.2% mediante una computadora de escritorio, el 5.3 con una televisión digital y el 3.6% con una tablet.

Los datos arrojados por la encuesta ECOVID-ED, reflejan que la conjugación de las carencias de acceso a recursos tecnológicos por dificultades en la economía familiar, el desenganche con la educación virtual y el nulo aprendizaje en la percepción de los estudiantes durante este periodo de contingencia sanitaria, ha impactado la opinión de los estudiantes del sistema educativo nacional para el regreso a clases presenciales.

Es importante recordar que actualmente, tres estados se encuentran en semáforo verde, 21 en amarillo, 8 en naranja y ninguno en rojo. Ante este panorama, podría visualizarse un pronto regreso a clases, sin embargo, las autoridades educativas han reiterado que el regreso a clases presenciales se realizará, cuando los estados del país se encuentren en semáforo verde.

 

Fuente de la Información: http://www.educacionfutura.org/alumnos-dispuestos-a-regresar-a-clases-presenciales-pero-condiciones-no-son-favorables/

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México: La tarea imposible: educar, aprender y evaluar en contingencia

La tarea imposible: educar, aprender y evaluar en contingencia

Alejandra Luna Guzmán 

Entre las crisis que se originaron de manera colateral a la contingencia sanitaria por la pandemia de la Covid-19, la educativa es la que tiene implicaciones más directas y profundas con nuestro porvenir y el de nuestras niñas, niños, adolescentes y jóvenes a corto, mediano y largo plazos. La tensión que se ha dado en las últimas semanas por el llamado urgente a volver al espacio escolar es reflejo sí, de la preocupación por la falta de aprendizajes y de socialización de las y los estudiantes, pero también toma a ratos los tintes peligrosos de una visión adultocéntrica. Los docentes están exhaustos. Las madres, padres y cuidadores que han acompañado –al menos físicamente– a los menores de edad no ven una salida clara a esa situación en la que los colocó la vida hace ya un año. Lo cierto es que, al principio, nadie sabíamos que nos estábamos imponiendo la tarea imposible de educar, aprender e incluso de evaluar bajo condiciones tan extraordinarias y por un periodo tan prolongado.

Tampoco las autoridades educativas lo sabían. Si bien fueron prontas a ponerse el cubre bocas y a lanzar el programa Aprende en Casa recuperando materiales que ya existían, se han caracterizado por tiempos de respuesta lentos que llegan al sinsentido sincrónico. Para muestra, basta la patente ausencia de las adaptaciones a la programación en infraestructura sanitaria en las escuelas en el Programa Sectorial de Educación que se publicara en julio de 2020. Grave en sí misma, esta ausencia ya avisaba que no se estaba realizando un trabajo de planeación que diera viabilidad estratégica al regreso a las aulas. El Estado, responsable de garantizar el derecho a la educación en todas sus dimensiones, no es un ente aislado ni está solo en esa tarea. A nivel constitucional, el Artículo 31 establece la corresponsabilidad de madres, padres y tutores en el proceso educativo de los menores de 18 años a su cargo.

Asimismo, es bien sabido y ampliamente estudiado y difundido que el binomio educar-aprender es previo a la existencia de los sistemas educativos y que es un proceso neurobiológico innato en las especies con funciones mentales superiores. A partir de ello, resulta imposible entonces que no se estén dando de manera natural una enseñanza y un aprendizaje incluso en quienes desde el inicio de la pandemia perdieran contacto con la escuela, o quienes la abandonaron en el proceso. Los saberes sociales son indispensables, el aprendizaje fuera de la escuela es valioso e innegable. Una investigación que ha llamado la atención sobre este aspecto es la de “Pedagogías diversas: la voz de las niñas y los niños”, diseñada especialmente para recuperar los sentires de esta población en esta pandemia. A manera de podcast, los primeros hallazgos que reportan López-Pereyra y Gómez dan cuenta del reconocimiento de saberes no formales por parte de las niñas y los niños, así como del proceso de reflexión que les ha llevado el no estar en el espacio escolar y sus sensaciones de malestar y tristeza que ello les produce.

Si bien el valor de estos saberes extraescolares es un hecho, relajarse bajo la premisa de que son suficientes es ingenuo, en el mejor de los casos. En el peor, es una actitud negligente. En pro de reducir las enormes brechas en términos de oportunidades que la pérdida de aprendizajes escolares implica, es imperante que quienes nos dedicamos a la educación desde cualquier trinchera, logremos una articulación orientada a identificar cómo hemos educado, qué se ha aprendido y cómo lo evaluamos.

Las experiencias de investigación han sido varias. Los primeros hallazgos de algunas ya se encuentran en revistas académicas que desde el cierre de las escuelas convocaron y publicaron números especiales. Otras, aún en proceso, avizoran líneas importantes. Entre éstas, destaca un esfuerzo conjunto de varias universidades y organizaciones que hacen un análisis del aprendizaje y la salud socioemocional de estudiantes, docentes y padres, madres y cuidadores en México en este periodo de pandemia. Este estudio se realiza con instrumentos que permiten que los participantes reciban un diagnóstico personalizado y completamente gratuito sobre sus características, oportunidades y dificultades, en su dimensión pedagógica, socioemocional y tecnológica, junto con una serie de recomendaciones. Un total de 277 mil 144 estudiantes y docentes que componen la muestra final ya habrán podido activar esas recomendaciones.

Entre los resultados que más destacan en un primer corte, se ha podido identificar que 80.4% de los alumnos reporta pérdida de aprendizajes. Asimismo, que el bienestar socioemocional de los docentes es un factor clave que impacta en las acciones pedagógicas, lo que a su vez afecta las percepciones de aprendizaje de los estudiantes y su propio bienestar. Cimenna Chao –integrante de MUxED y encargada de la dimensión socioemocional de esta investigación– destaca que el estrés, que se expresa en agotamiento extremo (burn out), permea sobre todo en las y los docentes. Sin embargo, “afecta con mayor énfasis… a mujeres docentes con hijos(as) en edad escolar, porque además de apoyar la educación de sus descendientes tienen bajo su responsabilidad los aprendizajes de sus estudiantes.” En cuanto a la manera en que han afrontado los niños de primaria el encierro y la educación a distancia, 83.49% reporta que es a partir del enojo.

Si los linderos que han cursado el educar y el aprender en este difícil periodo plantean retos importantes, qué decir de la evaluación de los mismos. A la pregunta ¿qué aprendimos en la escuela durante este año de pandemia? se orienta la investigación homónima que se propone evaluar los aprendizajes de las áreas de Matemáticas y Lenguaje y Comunicación, con un componente orientado a habilidades socioemocionales. La plataforma estará disponible entre abril y junio de este año, y los primeros resultados los obtendremos en julio, a tiempo para que Consejos Técnicos Escolares, Academias y demás los usen a manera de diagnóstico para proyectar su próximo ciclo escolar.

La tarea es tan grande, que parece imposible. Lo es si cualquier actor educativo se ve solo frente a ella. La autoridad educativa no debe pasar por alto todo el conocimiento que ya se ha aportado y que está en proceso. Los que estamos involucrados en los ámbitos educativos tampoco hemos de señalar con dedo acusatorio a quien no ha cumplido su labor sin exigir con base en los resultados de nuestro propio trabajo que sí lo haga. Bien observó Foucault que, en la microfísica del poder de las instituciones, como lo es la escuela, se han subestimado la materialidad y la fuerza de cada uno de sus individuos.

https://www.muxed.mx/post/la-tarea-imposible-educar-aprender-y-evaluar-en-contingencia

Alejandra Luna Guzmán es integrante de MUxED. Pertenece al Departamento de Educación de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, donde se desempeña en la gestión editorial de revistas académicas arbitradas, además de cursar el Doctorado Interinstitucional en Educación. Sus líneas de investigación son el derecho a la educación y el análisis de la puesta en acto de políticas educativas en el espacio escolar, Tw: @EducaleNarte

Fuente de la Información: http://www.educacionfutura.org/la-tarea-imposible-educar-aprender-y-evaluar-en-contingencia/

 

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México: Podrían decidir en 15 días regreso a clases presenciales

América del Norte/México/12-04-2021/Autor(a) y Fuente: aristeguinoticias.com

“Sí vamos a regresar a las escuelas cuanto antes, no vamos a esperar el siguiente ciclo escolar”, dijo Martha Hernández Moreno, subsecretaria de Educación Básica, de la SEP, en un foro organizado por Unicef.

Mientras el promedio global de cierre de escuelas por la pandemia es de 95 días, en México se ha prolongado por 180, periodo que deberá llegar a su fin en el presente ciclo escolar.

En un foro organizado por la Unicef, Martha Hernández Moreno, subsecretaria de Educación Básica, adelantó que la decisión de la Secretaría de Educación Pública (SEP) depende de si el sector salud, ante el riesgo de una tercera ola de contagios, determine si existen condiciones para iniciar el proceso de reapertura de los planteles, lo que podría decidir se en 15 días.

“Sí vamos a regresar a las escuelas cuanto antes, no vamos a esperar el siguiente ciclo escolar; esa no es la disposición de la presidencia de la República”, dijo.

La funcionaria destacó que, durante la pandemia, la educación ha caminado junto al sector salud, se ha generado estrategia y la prioridad ha sido salvaguardar la salud y la vida.

Afirmó que el proceso de regreso será democrático, con la participación de todos los actores y con el apoyo de las instancias de salud.

Con el Programa la Escuela es Nuestra, explicó, la SEP ya trabaja en delinear el regreso. Para esto, los maestros deben ser vacunados y debe tomarse en cuenta la necesidad de los estudiantes de apoyo académico y psicoemocional.

Agregó que sería de forma gradual y escalonada; además, también en un esquema voluntario, que los padres decidan también.

En el marco de la pandemia y convocado por la oficina en México del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), ayer miércoles, se llevó a cabo el foro virtual Reimaginemos. Niñez y adolescencia en México. El impacto de Covid-19 en la educación, un balance a un año del cierre de las escuelas en México, con la presencia de Christian Skoog, representante Unicef en México; Sylvia Schmelkes, vicerrectora académica de la Universidad Iberoamericana; Sylvia Ortega, presidenta del Consejo Ciudadano de la Comisión Nacional para la Mejora; Silvia Giorguli, presidenta de El Colegio de México; Juan Carlos Benavides, presidente del Consejo Consultivo de Unicef México, y César Costa, embajador del organismo. Con Carmen Aristegui como moderadora.

Para Christian Skoog, este foro es una búsqueda de soluciones ante la situación educativa generada por la pandemia.

Señaló que el Covid-19 está mermando seriamente el derecho a la salud, la educación, la igualdad y la protección de niños, niñas y adolescentes en México.

En cuanto a los requerimientos de la educación a distancia, dijo, solo 2 de cada 5 reportan conexión fija a Internet.

Urge reiniciar la educación presencial, escalonada, y tomando todas las medidas necesarias, afirmó.

Destacó que el cierre prolongado está afectando a los estudiantes, no sólo en el aprendizaje, sino en su desarrollo cognitivo y en su salud, problemas que aumentan cada día que permanecen cerradas las escuelas.

Segun la Unicef, el cierre prolongado de las escuelas en México está afectando negativamente la educación de 25.4 millones de alumnos y alumnas de educación básica y 5.2 millones de estudiantes de educación media superior, lo que compromete su bienestar actual y sus oportunidades de desarrollo hacia el futuro.

Las escuelas en México cerraron desde el 23 de marzo de 2020 y no reabrirán hasta que el semáforo epidemiológico esté en verde.

Fuente e Imagen: https://aristeguinoticias.com/0804/mexico/podrian-decidir-en-15-dias-regreso-a-clases-presenciales/

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México: Masculinidad hegemónica, presente al abordar la pandemia, señalan especialistas

Por: Valentina González

 

La masculinidad hegemónica es aquella en la que se sostienen las desigualdades y las violencias de género. La que impera en la actualidad es originada por el sistema patriarcal, un ordenamiento social en el que cada quien tiene su nicho de rol, explicó Yair Maldonado, coordinador de Posicionamiento Público de Gendes (Género y Desarrollo A.C.).

Durante el diálogo Masculinidad & Relaciones Internacionales, organizado por el estudiantado del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana, el especialista dijo que el mejor ejemplo de esta masculinidad son los discursos que legitimaron  la forma de abordar la pandemia en distintos países. Y también se observó en los tipos de liderazgo ejercidos y la manera en la que se abordó la emergencia sanitaria de forma diferenciada.

“Se reconoció mucho la forma en la que se logró controlar o contener la situación en países como Nueva Zelanda, Taiwán, Finlandia… mientras que se castigó el liderazgo de Estados Unidos, con Donald Trump al frente, así como de Brasil. Estos tipos de liderazgo y narrativa parten desde estas identidades fraguadas en la masculinidad hegemónica”, dijo.

Yair Maldonado recordó que el concepto, las teorías y el enfoque de las masculinidades nace a partir de los estudios de género y feminismo. Mientras que en las masculinidades se reconoce el rol que tienen los hombres en lo individual y como género en la lucha por la igualdad sustantiva.

“Hablar de masculinidades es un espacio del que tenemos que apropiarnos los hombres para comprometernos en el discurso y práctica de dolencias y culpas dentro de esta desigualdad y discriminación que existe. Si bien los espacios de feminismo son para las mujeres, la responsabilidad es retomar esos aprendizajes y llevarlos a los espacios de masculinidades o masculinizados”, agregó.

De acuerdo con la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, el concepto de masculinidad hegemónica se empezó a utilizar en 1985. Se presenta cuando un modelo de comportamiento masculino logra imponerse, originando una situación de desigualdad. Asimismo, al reproducir modelos donde hombres violentos se vuelven atractivos.

En ese sentido, Rafael Barceló Durazo, cónsul de México en Tucson, Arizona, recordó que las mujeres siempre han participado en la diplomacia, el problema es que se les marginaba.

Afirmó que el cambio generacional ha permitido crear áreas “como las unidades de género, así como la red de enlaces de género que existen por cada representación. Esto ha abierto el debate y las denuncias por acoso sexual, así como el lenguaje inclusivo”, añadió.

Fuente: IBERO

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México: Menores de 18 años, más de la mitad de las desaparecidas por trata. Segob

 

 

El gobierno federal advirtió hoy de la persistencia de casos de niñas, adolescentes y mujeres jóvenes desaparecidas por acciones de bandas de trata de personas.

Durante la conferencia de prensa matutina en Palacio Nacional, el subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas, presentó un informe general de la problemática de personas desaparecidas y no localizadas, con énfasis en la afectación por género.

“Las mujeres representan el 24.8 por ciento de las personas desaparecidas, pero si nos enfocamos en el rubro de las niñas y adolescentes menores de 18 años, éstas representan el 55.65 por ciento de ellas (del total de no localizadas) y la mayoría de éstas – y este es un dato que debe preocuparnos, estamos haciendo un trabajo específico no sólo de búsqueda en vida sino atacar el fenómeno de la trata de personas- corresponde al estrato de edades de 10 y 19 años”, indicó.

A su vez, el 62 por ciento de niñas, adolescentes y mujeres desaparecidas se concentran en siete estados: el Estado de México, Tamaulipas, Jalisco, Nuevo León, Puebla, Veracruz y la Ciudad de México.

 Fuente: Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO).

Karla Quintana, titular de la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas (CNBP), dijo que la mayoría de las víctimas son adolescentes o adultas jóvenes y la hipótesis de búsqueda es la trata de personas e incluso con perfiles físicos similares.

“Toda desaparición de mujer tiene que establecerse hipótesis de razones de género”, explicó

Fosas y recuperaciones

El subsecretario Encinas dijo en principio, como se ha hecho en otros reportes, que el incremento en el hallazgo de fosas clandestinas y cuerpos recuperados corresponde a la confrontación de grupos delictivos en distintas regiones del país, pero también a la intensificación de labores de búsqueda.

Solamente de enero a la primera semana de abril del año en curso, precisó, se han llevado a cabo 293 acciones de búsqueda, pero también se ha incrementado el descubrimiento de fosas y exhumación de cuerpos, en particular por el trabajo de organizaciones de familiares de víctimas.

A pesar de que este fenómeno prevalece, agregó, en 2020 se registró una disminución de 33 por ciento en el número de fosas localizadas y de cerca del 18 por ciento en los cuerpos recuperados, respecto al 2019, tendencia que se mantiene en el primer trimestre de 2021.

También hay un incremento en la entrega de cuerpos recuperados. De los dos mil 736 cadáveres localizados en estos sitios de inhumación clandestina, de diciembre de 2018 a marzo de 2021, cerca del 38 por ciento han sido identificados y el 22.6 por ciento entregados a sus familiares.

Encinas indicó que cinco entidades concentran el 65.9 por ciento de los cuerpos recuperados de fosas clandestinas: Jalisco, Sinaloa, Colima, Guanajuato y Sonora.

A nivel general y nacional, el número de personas desaparecidas o no localizadas alcanza al día de hoy la cifra de 85 mil 006, de 2006 a la fecha.

 Fuente: Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO).

Una decena de entidades concentran el 76.2 por ciento de los casos, entre estos, Jalisco, Michoacán, Tamaulipas, Guanajuato Ciudad de México, Nuevo León, Sonora, Sinaloa, Zacatecas y Estado de México.

Precisó que se registra una disminución de 22.5 por ciento en el número de reportes de desaparición en el año reciente, la baja más significativa, lo cual “marca una tendencia en los últimos dos años, después de los picos alcanzados en 2019”.

De las 44 mil personas reportadas como desaparecidas en el actual sexenio, fueron localizadas el 55.8 por ciento, y de ese total, 92 por ciento fueron ubicadas con vida y 8 por ciento ya fallecidas.

Luego precisó que el mayor número de fosas (615) también se concentra en un puñado de municipios: Tecomán, Colima; Ursulo Galván, Veracruz; Acapulco, Guerrero; Playa Vicente, Veracruz; Salvatierra, Guanajuato; Ahome, Sinaloa; Mazatlán, Sinaloa; Manzanillo, Colima; Acámbaro, Guanajuato, y Puerto Peñasco, Sonora.

Los municipios con mayor número de cuerpos exhumados (de un recuento de mil 305) son Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco; El Salto, Jalisco; Tecomán, Colima; Zapopan, Jalisco; Mazatlán, Sinaloa y Ahome, Sinaloa,entre otros.

 Fuente: Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO).

Recuento histórico

El primer reporte de una persona desaparecida en México fue en 1964; a partir de entonces, la suma es de 217 mil 193, de las cuales el 40.8 por ciento (86 mil 663) prevalecen como personas desaparecidas y no localizadas, y cerca del 60 por ciento han sido localizadas, la mayor parte (93 por ciento) con vida.

En lo que va del actual sexenio el registro es de 44 mil 174 reportes, de los cuales han sido localizadas 24 mil 647, el 55 por ciento. Del total, 92 por ciento fueron localizadas con vida.

“No queremos cantar victoria, pero esto va avanzando bien, hay respuestas importantes por parte de las fiscalías y los estados y esto rendirá mayores frutos”, dijo Encinas en cuanto a la estrategia en esta materia.

Los 10 estados con más reportes de personas desaparecidas son: Jalisco, Michoacán, Ciudad de México, Tamaulipas, Nuevo León, Guanajuato, Sonora, Sinaloa, Zacatecas y el Estado de México, que concentran el 76 por ciento, lo cual representa un fenómeno de regionalización de este problema, indicó.

Periodista desaparecido

En relación con Alfredo Jiménez Mota, periodista sonorense desaparecido el 2 de abril de 2005, los funcionarios dijeron que hay un plan de búsqueda.

El caso fue atendido desde el 2009 por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que admitió el expediente como violaciones a su integridad, a las garantías judiciales, libertad de pensamiento y expresión, y protección judicial.

Encinas informó que a partir de 2018 el Estado mexicano tuvo acercamiento con familiares de Jiménez Mota para dar atención a todo el procedimiento en la CIDH a fin de establecer un acuerdo de solución amistosa.

Desde diciembre se sientan las bases de ese acuerdo que abordaría seis elementos fundamentales, principalmente para investigar el caso, reconocer la responsabilidad en esta desaparición, fijar compensación económica, medidas de rehabilitación y garantías de no repetición.

Sin embargo, acotó Quintana, al solicitar mayor información de la indagatoria, la Fiscalía General de la República “respondió anoche de manera muy general diciéndonos que no nos van a dar acceso a la carpeta, situación muy preocupante porque ha ocurrido en otras investigaciones”.

El representante de la familia de Alfredo también busca la manera de tener acceso a este expediente.

Encinas dijo que la Procuraduría General de la República no hizo ninguna investigación las administraciones anteriores.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/notas/2021/04/08/politica/persisten-casos-de-ninas-y-mujeres-desaparecidas-a-manos-de-trata-encinas/

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Tsotsiles en Puebla: infancias indígenas migrantes y trabajadoras

Tsotsiles en Puebla: infancias indígenas migrantes y trabajadoras

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Miguel Ángel Rodríguez

El 26 de febrero pasado, hace casi un mes, Juan Villoro escribió un artículo memorable sobre la migración europea, pues dio cuenta de nuestra condición de seres ficticios bajo el signo de la pandemia. El modo virtual de nuestras relaciones, de las que “carecemos de suficiente evidencia pública para demostrar que somos reales”, nos sitúa en una pausa ontológica en la que dejamos temporalmente de ser.

El pensador mexicano juega con la ontología y nos descubre, a propósito de la negación del ser, una palabra que revela el angustiante estado de excepción que abandona y reduce a muchos migrantes varados temporalmente en Alemania, por causa de la pandemia (no hay vuelos) y por algunos problemas burocráticos con sus pasaportes (las oficinas están cerradas), digo, los coloca en una situación que no es legal ni ilegal, por lo que el Estado alemán les otorga un documento que pasará a la historia de la migración mundial como el primer reconocimiento oficial a seres de ficción.

Con un extravagante e impronunciable vocablo Fiktionsbescheinigung, que literalmente significa Certificado de ficción, los burócratas germanos despacharon la cuestión. Un papel del gobierno que  “acredita la condición ficiticia de quien lo porta”. Es la expresión más cristalina de las degradantes maneras en que funciona el estado de excepción en el primer mundo, incluyen legalmente a los migrantes para desincluirlos, para recordarles su otredad.

Me pregunto aquí, siguiendo a Juan Villoro, por el eufemismo castellano que nombre la circunstancia ominosa que viven las infancias indígenas migrantes y trabajadoras de nuestro país, y, en particular, por las familias migrantes tsotsiles que, desde hace más de tres lustros, viajan como sombras, en un trajín sin descanso, en un vaivén constante, de Mitontic, Chiapas, a la Ciudad de Puebla.

San Miguel Mitontic es un pueblo prehispánico fundado por los tsotsiles, una comunidad indígena de origen maya en la que el 98.7 por ciento de la población habla la lengua originaria. En la actualidad es un municipio de la Región V de los Altos de Chiapas, misma que está conformada por 18 ayuntamientos: San Cristóbal de las Casas, Mitontic, Teopisca, Altamirano, Chalchihuitán, Chanal, Chamula, Pantelhó, Chenalhó Oxchuc, Las Rosas, Tenejapa, Amatenango, Zinacantán, Aldama, Huxtán, Larráinzar y Santiago. Mitontic es una ciudad con una población de 13 mil 755 habitantes según el último censo de población y vivienda (2020) y suele aparecer entre los diez municipios más pobres del país.

La mayoría de los seres de maíz que migran cíclicamente a las ciudades de México, Yucatán, Oaxaca, Qunitana Roo, Veracruz, Tabasco, Campeche y Puebla no tienen  siquiera un certificado de ficción, un Fiktionsbescheinigung que los acredite como sujetos de derecho en proceso de probar su existencia real, porque existen sin ser valorizados jurídicamente. Vamos, ni siquiera están registrados en alguna dependecia local de Chiapas, y, desde luego, menos aún existe constancia legal de su presencia en la Angelópolis.

Los migrantes viven en un eterno estado de excepción que, con frecuencia, los enfrenta a graves sufrimientos familiares, porque las autoridades del sistema DIF (Desarrollo Integral de la Familia) de los estados y ciudades a las que migran suelen hacer generalizaciones descriptivas y normativas que estereotipan, estigmatizan y criminalizan las estrategias de supervivencia de las familias tsotsiles.

Sin comprender, sin escuchar siquiera los múltiples sentidos que el trabajo infantil migrante adquiere como constructo comunitario sociohistórico entre los pueblos indígenas, porque, como en el caso de Puebla, no cuentan con un traductor tsotsil autorizado que interprete los sentimientos y deseos de los niños y las niñas, con ese juicio universalista y paternal que infantiliza a las poblaciones indígenas y afrodescendientes, las familias tsotsiles son cruelmente separadas hasta por más de medio año. Y ahora pende como espada de Damocles sobre sus vidas un proyecto de ley para erradicar el trabajo infantil en el estado de Puebla, una normatividad de buenas intenciones que, sin embargo, debe dialogar con las otras formas de existencia para conocer el sentido de su verdad, escuchar las voces y significados de los propios niños y niñas tsotsiles y, por supuesto, los argumentos y narrativas de sus padres.

Las acusaciones siempre son las mismas, que no son sino ordinarios lugares comunes: explotación del trabajo infantil y violencia familiar. Vamos a ver, entiendo que se han registrado, lamentablemente, algunos casos que pueden calificar para los delitos arriba señalados, lo que quiero enfatizar es que a partir de esos acontecimientos, más bien extraños entre la población tsotsil que migra a la ciudad de Puebla, el acendrado racismo poblano los ha generalizado y, en consecuencia, los ha validado como “estereotipos contingentes y despectivos” contra ellos. Un lugar común que, entre otras cosas, despoja a los niños y a las niñas de su propia iniciativa, porque los convierte en seres sin voluntad y sin voz y, por si fuera poco, condena a los padres y las madres tsotsiles, que ya cargan en sus vidas con todos los acoplamientos imaginables de desventajas sociales que, a mi parecer, ninguna interseccionalidad ha sido capaz de pensar siquiera, a representar todavía, para acabarla de chingar, el trágico papel de crueles verdugos de su propia progenie.

Como la imagen siniestra y torva de los mexicanos que Donald Trump dibujó al principio de su gobierno para justificar la necesidad del famoso muro fronterizo, un estereotipo que es común escuchar y leer entre los conservadores supremacistas de los Estados Unidos, el mismo molde grotesco que se usó contra los afrodescendientes para criminalizarlos, para negarles los derechos humanos más elementales, una deshumanización tan brutal que encendió, hasta la rabia, la indignación del movimiento de liberación afrodescendiente. Una digna rabia que Martin Luther King inmortalizó el 28 de agosto de 1963 con la maravillosa pieza retórica pronunciada bajo la sombra simbólica de George Washington: “I have a dream”.

Y así podemos hablar pestes de los judíos, los musulmanes, los chinos, los gallegos, los indígenas y afrodescendientes, sin saber, sin comprender un ápice la construcción del sentido y esencia de su verdad, vamos por ahí repitiendo lugares comunes, generalizaciones descriptivas que devienen estereotipos humillantes contra los diferentes, son clichés derivados de la proverbial soberbia occidental y de la pretensión logocéntrica, estandarizada, meritocrática y universalista del proyecto ilustrado y capitalista de desarrollo.

Los alemanes estrenan la palabra Fiktionsbescheinigung para acreditar el ser de ficción de los migrantes varados en Alemania, hasta nuevo aviso existen en un estado de excepción ontológica, se trata a todas luces de un proceso provisional que se resolverá pasada la pandemia. No hace falta decirlo, los indígenas chiapanecos de Mitontic viven en un estado de excepción permanente, no tienen derecho a la salud, ni a la educación, ni a un trabajo digno y bien remunerado, baste decir que el censo de población y vivienda del 2020 registra un elocuente 0.1 por ciento entre la población de 12 años y más no económicamente activa que está pensionada o jubilada. En otras palabras, llegan a la vejez sin tener garantizado los derechos sociales fundamentales, pues nunca fueron registrados formalmente como sujetos de derecho por sus empleadores.

Otros datos que vale la pena consignar son que apenas el 25 por ciento de las viviendas de Mitontic cuentan con agua entubada y, de ellas, menos del 2 por ciento tiene cisterna. No es momento de detenerse a pensar, por la escasez del agua, en el carácter sacro que la Coca-Cola adquirió desde hace años en las tierras tsotstiles, en las que el tóxico líquido aparece como vino de consagrar en todas las ceremonias civiles y religiosas de relevancia social.

Por otra parte, apenas el 6.6 por ciento de ellos tiene servicio de telefonía celular y una tercera parte cuenta con el servicio del seguro popular (censo de población y vivienda 2020). Hablamos de un espacio que suele figurar entre los diez municipios más pobres del país.

Como si fuera posible imaginar más desgracias, la situación económica de la comunidad ha sufrido un deterioro considerable durante los últimos cinco años, especialmente si la evaluamos a la luz de las variaciones en el porcentaje de la población de 12 a 14 años y de 15 a 24 años que asiste y abandona la escuela.

Veamos, mientras durante el 2015 el 72.6 por ciento de estudiantes de ese rango de edad asistía a la escuela, tenemos que para el censo del 2020 ese porcentaje se redujo a un 54.6 por ciento. Un incremento del abandono escolar de 18 puntos porcentuales en cinco ciclos escolares que no puede ocurrir como si nada estuviese pasando, pues si lo comparamos con el promedio nacional de asistencia a la escuela en esa edad de 12 a 14, que asciende a un 90.5 por ciento (2020), hablamos de un incremento radical de la brecha de la desigualdad educativa entre los estudiantes tsotsiles y el resto de los estudiantes mexicanos, son 36 puntos porcentuales de desventaja educativa.

¿Dónde están los miles de niños, niñas y adolescentes tsotsiles que ya no están en las aulas?

Sin embargo, aunque usted no lo crea, no es el escenario peor para la vida de los estudiantes de Mitontic, Chiapas, ni para las altas aspiraciones, siempre nobles y lúcidas, del sistema educativo mexicano, pues, cuando los estudiantes tsotsiles alcanzan los 15 años de edad, el porcentaje de ausencia es una dolorosa tragedia humana y el abandono escolar reduce la matricula de manera crucial. Así encontramos que para el año 2015 solo el 15.2 por ciento de la población entre 15 y 24 años asiste a la escuela, una tendencia a la baja en la asistencia escolar que alcanzó a gatas el 13 por ciento en el 2020. Esto es, 30 puntos porcentuales de desventaja con respecto a la asistencia escolar promedio de los alumnos del país que alcanzó un 45.3 por ciento según el censo del 2020.

De esa manera, durante el 2015, al transitar de la secundaria (72.6) a la preparatoria (15.2)  se observa una reducción brutal del 54.7 por ciento de los estudiantes inscritos en el ciclo educativo anterior. Y lo mismo pasa para el 2020, pues del 54.6 por ciento de la población que asiste a la escuela entre 12 y 14 años desciende drásticamente al 13 por ciento de quienes asisten a la escuela entre los 15 y los 24 años de edad. Se observa aquí, igualmente, un abandono escolar de 41. 6 por ciento. Esa es la dimensión de la deuda que el sistema educativo nacional mantiene con las comunidades indígenas tsotsiles.

¿Dónde están los miles de jóvenes tsotsiles que ya no están en las escuelas?

Como les decía, después de un recorrido de más de 700 kilómetros en un viejo autobús pirata, sin seguro de vida y buena parte del camino viajando de pie, con las criaturas a las espaldas, arriban las endeudadas y fantasmales familias tsotsiles a La Loma, una colonia de alta marginación situada a un lado del Mercado Hidalgo, en la Ciudad de Puebla.  Migran desde hace más de tres lustros, son hombres y mujeres jóvenes, en edad laboral, vienen en busca de mejores horizontes de futuro inmediato. Los primeros migrantes tsotsiles encontraron ahí las mejores condiciones para morar sin sufrir severamente la discriminación, quizá porque mucha de la gente que habita en el vecindario también proviene de otras diferentes culturas indígenas de Puebla, Oaxaca, Chiapas y Guatemala.

El Atlas de los pueblos indígenas de México del 2015 registra la presencia de 554 tsotsiles en el estado de Puebla, la inmensa mayoría en la ciudad capital. Vale la pena tener siempre presente que la mediana de edad de los habitantes de Mitontic, Chiapas, es de 16 años –según el censo de población y vivienda 2020– por lo que hablamos de familias muy jóvenes con hijos e hijas en edad escolar que usualmente migran con ellos, por lo que es muy complejo pensar, como veremos, en una educación formal a la manera tradicional.

Cuando uno pasea por las calles de La Loma es posible encontrar una gran variedad de pequeñas tiendas de abarrotes y una oferta muy plural de alimentos regionales, son negocios atendidos, en su mayoría, por migrantes indígenas del interior del estado que encontraron ahí, cerca del mercado, un buen lugar para construir su casa. Se trata de un fenómeno sociodemográfico creciente que no ha recibido, lamentablemente, la atención estatal que un enfoque de derechos sociales fundamentales y un sentido estricto de justicia social demandan con urgencia.

En ese contexto sombrío emerge un proyecto salvífico que, contra viento y marea, pretende construir un proyecto cooperativo y educativo, un espacio termotópico, una esfera para el cuidado del ser de los niños, niñas y jóvenes tsotsiles migrantes, en donde la pluralidad epistemológica y ontológica de los tsotsiles adquiera carta de naturalización: Yo´on Ixim ( corazón de maíz A.C.).

Samantha, la fundadora de la organización civil, nos platicó a Sandra Aguilera Arriaga y a mí, que fue en el 2014 cuando vio por primera vez a un grupo de indígenas, adultos, niñas y niños, con una indumentaria hermosa, pues eran blusas preciosamente bordadas sobre tela de color morado que usaban las niñas y las mujeres que vendían chicles en las esquinas y grandes cruceros de la ciudad: “¿qué hacen ahí?, ¿cómo es su vida?, ¿cómo es que llegaron a estar así…?” -se interrogaba.

El proyecto cooperativo es el paraguas que cubre y protege al proyecto educativo. Consiste fundamentalmente en la posibilidad de crear un espacio productivo consolidado por mujeres tsotsiles que “participan en un proceso de auto-definición y producción cultural” (Ferreiro, 2016, p.53). Las prendas bordadas se venden en un mercado justo para los saberes y habilidades textiles que, por tradición, practican las indígenas tsotsiles, son tejedoras maravillosas de una selva cósmica. Ahora las mujeres también bordan capas, vestidos, blusas, cachuchas, fundas para celulares, etc., y producen mermeladas de frutas para vender en el Sagrado Mercadito, un dominical centro alternativo de comercio ubicado en San Andrés Cholula. Con ese ingreso pueden dedicarse también a estudiar y, sobre todo, sus hijos conocen y aprenden en la escuelita.

Las artesanas del Corazón de Maíz proponen y crean nuevos diseños textiles que bordan con sus saberes tradicionales, se sienten revaloradas porque pueden alcanzar, con la apropiación del proceso de trabajo, que está vinculado a la recreación de su cultura y cosmovisión, cierta autonomía que les permite, en principio, tomar la decisión de abandonar las calles para vivir, provisoriamente, como son sus propias existencias, la experiencia de la escuela.

En la denominada “escuelita” los profesores comprenden y aprovechan muy bien las ventajas de que los estudiantes tsotsiles hayan sido vendedores en la calle, porque el proyecto educativo reconoce y valora las experiencias y los aprendizajes que los niños, niñas y jóvenes adquieren en el trato diario, en los estados de ánimo que es necesario adivinar en los transeúntes para no despertar la ira del racismo, discriminación clasista y patriarcal. Y no se diga en las habilidades matemáticas, un área en la que, según la opinión de los profesores, suelen desarrollar capacidades y habilidades singulares.

De la misma manera, mientras en otros estudios nacionales e internacionales similares, con los que pretendemos hacer un análisis comparativo, los juicios de algunos profesores insisten en que la lengua originaria es un obstáculo para el mejor aprovechamiento escolar, en la escuelita Yo´on Ixim encontramos que la mayoría de los docentes valoran alto la lengua tsotsil y se encuentran inmersos en su aprendizaje, el cual, podría decirse, es la lengua que prevalece en las actividades escolares. Van más allá, pues una de las profesoras explora con paciencia el intrincado mundo de los sentimientos y las emociones de los y las migrantes tsotsiles, un trabajo de investigación hermenéutica que nació como un problema del aula, de la docencia con niños y niñas tsotsiles.

Podría continuar hablando de la educación prometeica, termotópica y hospitalaria del Corazón de Maíz, pero sería adelantarme un poco al diálogo comunitario que deseamos proponer en el conversatorio de mañana 26 de marzo del 2021 a partir de las nueve de la mañana, es un encuentro para pensar, junto a ellos, con la presencia de los protagonistas, en un mundo donde las infancias indígenas migrantes y trabajadoras, como los tsotsiles de Puebla, puedan alcanzar, lejos de tanta miseria, el ser que son y que les hemos negado secularmente.

Fuente: https://www.educacionfutura.org/tsotsiles-en-puebla-infancias-indigenas-migrantes-y-trabajadoras/

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México: Científicos mexicanos logran generar energía a partir de desechos de las industrias de queso y vino

América del Norte/México/09-04-2021/Autor(a) y Fuente: Spanish. xinhuanet. com

Un grupo de investigadores mexicanos del central estado de Querétaro lograron recuperar hidrógeno y metano, a partir de residuos de las industrias de queso y vino, para generar energía limpia, informó hoy la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El trabajo, encabezado por el investigador Germán Buitrón Méndez, fue logrado en el Instituto de Ingeniería (II) en la Unidad Juriquilla, perteneciente a la máxima casa de estudios a fin de lograr biocombustibles gaseosos útiles para generar electricidad en un proceso limpio, precisó la instancia académica en un comunicado.

Los académicos utilizan el mosto o zumo de las uvas y su cáscara, además del suero de la leche resultante de la industrialización del queso, para darles valor agregado.

Buitrón explicó que el efluente vitivinícola es recolectado durante la vendimia de junio a noviembre en una zona de Querétaro, donde están concentradas las bodegas y viñedos, mientras que el resto del año logran obtener el suero de la leche para trabajar en el laboratorio y generar electricidad con el biogás.

Ya colectados, precisó, los residuos se llevan al laboratorio del Instituto donde se procesan con microorganismos (bacterias y arqueas) en varios reactores y una planta piloto en un proceso en serie.

De acuerdo con la UNAM, por ahora, la propuesta de sus académicos, es utilizar los biocombustibles gaseosos en las propias productoras de vino y queso para hacerlas autosuficientes sin transportar muy lejos el biogás.

Fuente: http://spanish.xinhuanet.com/2021-04/05/c_139859196.htm

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