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México: La Reforma Educativa y El Fetichismo Electoral

Por: Roberto González Villarreal, Lucía Rivera Ferreiro, Marcelino Guerra Mendoza. 18/04/2018 

Después de cinco años de maltratos; de cinco años en los que se les responsabilizó absolutamente de todo lo que sucedía en el sistema educativo nacional; de que se les construyera una imagen social deleznable; de llamarles vagos, corruptos, incompetentes; de que la misma reforma educativa se basara en el dictum profesores no idóneos=mala calidad educativa; de que se dijera hasta el cansancio que las prácticas corporativas corroyeron las aulas y las instituciones educativas; ahora, las maestras y los maestros están siendo cortejados por todos los políticos, todos los partidos y todas las coaliciones electorales.

Se entiende: el magisterio es una fuerza político-electoral formidable. Más de un millón de trabajadores en activo; cientos de miles de jubiladas y pensionadas; decenas de millones de relaciones familiares, comunitarias, barriales, ejidales, obreras y campesinas. Todos los candidatos lo saben. Con esa fuerza contó el PRI durante muchísimos años (Elba Esther: el factor electoral). En 2006 cambió de bando. Se alió con Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa, en el fraude electoral más escandaloso y cínico de la historia reciente  (Calderón-Elba Esther: revelaciones y traiciones).

Con el regreso del PRI al gobierno federal, las fuerzas que pedían una reforma educativa encontraron la oportunidad para deshacerse de un magisterio subordinado a un sindicato incómodo, oneroso e ilegítimo. Al mismo tiempo, crearon las condiciones de nuevos procesos de subjetivación docente y estudiantil, basados en la economía del sí, la auto-responsabilidad, la precariedad y la incertidumbre laboral: el credo neoliberal.

En las elecciones de 2018 las cosas parecen cambiar. Candidatos y coaliciones buscan al magisterio, prometen de todo, a todos y a todas las maestras, de todos los niveles, de todos los sindicatos, de todos los lugares y modalidades educativas. Así, tenemos al candidato Meade, del PRI- PVEM-PANAL, comprometiéndose a “capacitar e incrementar el salario de todos los maestros”  (Meade se compromete a subir salarios a maestros). ¡EL candidato del PRI, el partido de la reforma que eliminó la contratación colectiva, el que quitó prestaciones, el de las represiones al magisterio, ahora promete aumentar salarios! ¿Y la reforma, Meade? Nada. Todavía. Pero algo se cuece, porque ya empiezan a aparecer propuestas de reforma a la reforma. En Veracruz, un viejo-nuevo dirigente del SNTE, el secretario general de la sección 32 y diputado local del PRI, Juan Nicolás Callejas Roldán, anunció una iniciativa de reforma constitucional que elimine del artículo 3º. la evaluación de permanencia (PRI en Veracruz ahora pide cambios a Reforma educativa; recula el SNTE). Es una iniciativa con la que muchos quedarían contentos.

Ya problematizaremos esto, por lo pronto, no es casual que uno de los institucionales del sexenio se empiece a desmarcar con una propuesta muy a tono con las resistencias de los últimos años. ¡Y desde el PRI! En época electoral, como en los ríos revueltos, ganancia de pescadores, o de políticos.

El otro candidato del Pacto por México, ahora distanciado de las reformas estructurales que en su tiempo promovió, Ricardo Anaya, del PAN-PRD y Movimiento Ciudadano, el que exigía dos años atrás no “ceder al chantaje de los maestros” (Pide Ricardo Anaya no ceder al chantaje de los maestros), ahora dice que revisará la reforma educativa:

“Es un tema en el que si debemos ser sensibles. No está bien implementada la reforma. Es inaceptable que se haya puesto todo el acento en la evaluación, que no se haya hecho un esfuerzo serio que se vea reflejado en el presupuesto en materia de capacitación. Cuando uno revisa el presupuesto y ve la poca cantidad de recurso que se ha destinado a la capacitación de las maestras y los maestros, pues si parece injusto que toda la fuerza y todo el peso se quiera llevar a una evaluación punitiva”  (Anaya revisará reforma educativa en caso de ganar).

Los términos son parecidos a los de Meade. No es de extrañar, los dos apoyaron la reforma educativa. Los dos la sostienen y se aprestan a resolver cuestiones de implementación.

Andrés Manuel López Obrador plantea algo distinto. Es el único que se ha comprometido a cancelar la reforma educativa y realizar un congreso educativo nacional con el magisterio (Las promesas de AMLO, o el giro radical en la reforma educativa).

Evidentemente podrán hacerse todas las lecturas habidas y por haber, desde el engaño hasta las felicitaciones. Lo único claro es que desde los artífices de la reforma hasta sus viejos críticos, empiezan a formar una fuerza social proteica que reclama la reforma de la reforma educativa. Esa es la fuerza que está en disputa en estas elecciones. No es menor: más de un millón de maestros, con experiencia en política electoral, son un botín muy grande para ignorar sus demandas y sus estados de ánimo.

Nosotros quisiéramos detenernos en una cuestión solamente: lo que podríamos llamar el fetichismo electoral; ese peligroso espejismo que provocan las promesas en circunstancias eventuales, esa disfunción cognitiva en la que se escucha lo que se desea escuchar, lo que después de años de tensión y sufrimiento hace que las palabras sustituyan a los actos y la generalización a las formas concretas en que se atienden los problemas. Se parece a la demagogia, ciertamente, pero no hay que confundirla con algo tan simple, en realidad es un engaño propio de los regímenes democráticos, en el que se cree que la representación popular tiene poderes extraordinarios, en la que se ignoran todas las fuerzas efectivas, los poderes actuantes, los que se encuentran en los discursos, en las instituciones, en los marcos de referencia; los que se ejercen sobre las mismas resistencias, los poderes que nos cruzan, los saberes que nos forman, los compromisos que no se ven, soterrados por la representación y la soberanía.

¡Aún si se respeta el voto y no hay fraude, las representaciones son formalismos vacíos frente a los poderes del mercado, del capital, de la representación y de la cognición social!

En la reforma educativa, el fetichismo electoral se presenta de varias formas. La primera, es la que supone que el poder electoral del magisterio puede, por sí solo, arrancar compromisos esperados y favorables. Las promesas de AMLO son la mejor expresión de este proceso. AMLO escucha las voces dolidas de las maestras después de cinco años de reforma educativa y ofrece lo que se quiere escuchar: la cancelación de la reforma, la participación de los maestros en una verdadera reforma educativa. ¡Palabras dulces para almas, oídos y cuerpos lastimados!

¿Están mal esas promesas? Formalmente no, ¡ese es el problema! Se privilegia la retórica, la que busca convencer, no la que busca explicitar, concretar, clarificar. ¿Cómo hará el Congreso Educativo? ¿Cómo y qué cancelará de la reforma? Todavía no lo sabemos, pero hay que preguntarlo, hay que demandarlo para exigir que se cumpla.

La segunda forma que asume el fetichismo electoral en la reforma educativa es la de los engaños simples, puros y duros. Como en el caso de los candidatos del antiguo Pacto por México, Meade y Anaya.

Meade promete aumentos de salarios para maestros a los que se les exige tanto sin pagarles bien. ¿Y la reforma Pepe Toño? Por su parte, Anaya insiste en que se trata de problemas de implementación y de capacitación; por tanto, uno y otro no alteran ni los propósitos ni el contenido de la reforma. Meade los ignora, cambiando el foco de atención; Anaya los encubre con los problemas de la instrumentación; peor aún, los relanza atendiendo la escasez de recursos en ¡cursos de capacitación!; es decir, prometiendo ampliar ese mercado educativo creciente, el de cursos y talleres para las evaluaciones, todo eso que propicia la fuga de recursos públicos a instituciones privadas.

Lo que hace punitivo -ese adjetivo tan errado- a la evaluación, no es la implementación, sino el diseño, el carácter obligatorio, la pérdida de la plaza, la incertidumbre generada, todas las características de una evaluación que se propone formar maestros en un mercado laboral incierto, precario, cambiante y responsable de sí. ¡Ese es el corazón de la reforma! ¡Contra eso luchamos, no por aumentar el presupuesto a la capacitación!

Las propuestas de los candidatos del Pacto por México deslumbran, engañan, pretenden considerar los ánimos del magisterio, pero solo para relanzar la reforma educativa, para protegerla, para hacerla más eficaz, más eficiente, más congruente con sus propósitos originales.

La tercera es más sutil, más engañosa: la ignorancia de las condiciones histórico-políticas de las que surge la reforma. Esta es la más perversa de todas las formas de alienación reformista. No es un problema solo de los partidos y candidatos, ni siquiera es de las campañas electorales, sino que acompaña a la reforma desde su inicio: se trata de la construcción de los marcos de referencia, del modo como se ha concebido a la reforma educativa de Peña Nieto.

Se ha construido un canon crítico que llamaremos oficial, que considera a la reforma como laboral y no educativa, como una reforma centrada en la evaluación solamente, una reforma mal hecha, equivocada, sin contenido educativo. Los y las responsables de este canon no están acostumbradas a pensar en procesos, en formas, en problematizaciones históricas, en dinámicas de autorreproducción, por eso no han entendido la reforma. Y ahora se está viendo su error cada vez más claro, cuando una vez más pretenden sepultarla. En realidad, estos críticos oficiales han matado tantas veces a la reforma, que uno se pregunta si el enésimo artículo sobre el tema habla de la misma reforma o de una reforma  zombie; claro, mientras las maestras enfrentan nuevas notificaciones de la evaluación de desempeño, mientras cambian las condiciones de la organización escolar, mientras se pervierten las relaciones magisteriales entre idóneos, no idóneos, normalistas y no normalistas, mientras se cambian las condiciones de contratación de los profesores de las normales, mientras se drenan recursos públicos al capital financiero a través de los CIEN, mientras se preparan los talleres de capacitación en el nuevo modelo educativo, entre tantas otras cosas.

No nos cansaremos de decirlo: la reforma no está mal hecha, no es un error, es profundamente racional, propone ni más ni menos que la reconfiguración del sistema educativo nacional, la formación de docentes neoliberales en escuelas neoliberales, donde se modifiquen los procesos de subjetivación. No hay que equivocarse. Que la reforma no proponga una educación emancipadora no la hace menos racional, al contrario; el problema es justamente eso: que tenemos que lidiar con una racionalidad neoliberal, que se encuentra en TODOS los programas de la reforma, no solo en la evaluación. El peligro de no entenderlo es caer en las formulaciones simplistas, las que prometen atender solo los aspectos laborales y no los aspectos fiscales, financieros, escolares, institucionales, formativos y demás.

Así, en el extremo, podría suceder que se reformulara la evaluación de desempeño, manteniendo los CIEN, el Nuevo Modelo Educativo, las escuelas al Centro, la autonomía de gestión, entre otros programas de la reforma. Mexicanos Primero estarían dispuestos, pero sólo para relanzar sus apuestas más tarde, interponiendo amparos, campañas y demás. Las abrogaciones tienen sus dinámicas: o se realizan o regresan convertidas en monstruos. Como las revoluciones, igual.

La cuarta forma del fetichismo electoral en la reforma educativa, es suponer que los compromisos de candidatos y coaliciones se encuentran libres de presiones, de destematizaciones, de cambios que se dan en la traducción jurídica de acuerdos políticos, de restricciones presupuestales, de candados constitucionales y organizacionales. Un ejemplo muy simple: la evaluación de permanencia está anclada en el artículo tercero constitucional. Las leyes secundarias, los reglamentos, las órdenes, las circulares, los programas, todos están sujetos a esa normativa, todos. AMLO, que es el único que ha propuesto cancelar la reforma, tendrá que enfrentarse con este problema, y no se resuelve ni con una orden ni con un decreto, ¡requiere una reforma constitucional!

Ganar en las elecciones, llegar al gobierno, no resuelve el problema, lo facilita, lo plantea de otro modo, ¡No es poco!, pero se requerirá una movilización política muy difícil, que trascienda y vaya mucho más allá de las elecciones. Esto debe estar claro. Esto debe decirse, para no engañar a nadie. Las elecciones velan las condiciones político-institucionales en que se desenvuelven los problemas, de ahí vienen los desencantos y los desengaños. ¡No lo permitamos!

*Fuente: http://insurgenciamagisterial.com/la-reforma-educativa-y-el-fetichismo-electoral/

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El tiempo de la educación siempre es el presente

Por:  David Calderón

En el proceso de transformación educativa, las reformas a las leyes llevan su tiempo, pero no es ni lineal ni automático el paso del texto legal al cambio de prácticas en el aula. Así que se requiere de un sano y sensato equilibrio: ni esperar cambios mágicos, pues lo significativo requiere de perseverancia, ni –en el otro extremo– decir que hasta dentro de 25 años sabremos si el asunto funcionó.

No se les puede decir a las familias que sólo en el largo plazo la vida de sus hijos puede mejorar. La transformación educativa es un tema de “urgencia perseverante”: exigencia desde ya, pero continuada en el tiempo, sin desfallecer ni bajar las expectativas. Y eso implica una implementación educativa honesta y efectiva ya, desde hoy.

El tiempo de la educación siempre es el presente, es en el ahora. En estos momentos, en los que la corrupción, la impunidad y la seguridad ocupan casi todo el debate público, no se puede olvidar que dichos temas tienen la raíz de sus soluciones en la educación.

El ahora que estamos viviendo es ya de por sí convulso; pero además se acelera y se actúa en la prospectiva de la contienda electoral. Desde su arranque, hace ya más de 10 años, como Mexicanos Primero buscamos que el derecho de niñas, niños y jóvenes se ponga en el centro, en el primer lugar; se trata de poner su derecho a aprender primero. Y por eso, en la coyuntura electoral no podemos ser ajenos a ella y no vamos a serlo; queremos estar ahí por convicción y por identidad.

Somos y seremos, como iniciativa ciudadana, imparciales y apartidistas, pero nunca neutros. Estamos a favor de unos principios y propuestas, y en contra de otras. Y en las campañas nos expresamos. A nuestro juicio, la pasión con la queremos vivir hoy nos pone una alternativa: o nos echamos para atrás o nos echamos para adelante. Y la mejor manera para saber dónde es adelante son datos rigurosos y argumentos probados.

Así, hemos publicado La Escuela que Queremos (descargar sin costo en www.mexicanosprimero.org), un estudio que presenta 16 políticas públicas clave desde la aprobación de la reforma, en 2013, hasta el avance según el último dato al 12 de febrero de 2018.

La Escuela que Queremos nos ayuda a cumplir la misión de las expresiones de sociedad civil que, en el paso de una administración a otra, en el campo federal o bien de una gubernatura a otra, prevalezcan las políticas de Estado.

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El tiempo de la educación siempre es el presente

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Examen de admisión a licenciatura de la UNAM: Talento que se desaprovecha

Por: Roberto Rodríguez Gómez

La Universidad Nacional Autónoma de México es la institución superior más atractiva para los egresados del bachillerato. Cada año, una creciente demanda de acceso desborda las capacidades de cupo de la institución. La UNAM dispone para el primer ingreso al ciclo de licenciatura un total de cuarenta y nueve mil lugares, cifra que incluye la matrícula de los sistemas escolarizado, abierto y a distancia y que suma la inscripción en todos los campus y escuelas de la institución. De ese total más de la mitad es ocupado por los egresados del propio bachillerato de la Universidad: la Escuela Nacional Preparatoria y el Colegio de Ciencias y Humanidades. El resto, aproximadamente 23 mil lugares, se distribuyen a los egresados de otras opciones de enseñanza media superior que participan en el concurso de selección de la UNAM.

Mediante el mecanismo normativo de “pase reglamentado” los egresados del bachillerato de la UNAM pueden tener acceso directo al plantel y carrera de su preferencia siempre que satisfagan varios supuestos: haber terminado sus estudios en tres años y contar con un promedio mínimo de nueve puntos. Quienes concluyeron estudios en un máximo de cuatro años y tienen promedio de siete están sujetos al cupo disponible en las carreras, aunque se respecta el beneficio del pase directo. Este subconjunto debe solicitar admisión declarando una segunda opción para el caso en que no sean asignados a su primera preferencia. Por último, quienes egresan después del cuarto año con al menos siete de promedio tienen derecho a presentarse al concurso de selección, pero no cuentan con los beneficios del pase directo.

Bajo estas condiciones, no es de extrañar que en los planteles y carreras de mayor demanda el número de egresados del bachillerato de la UNAM limite las posibilidades de acceso de los egresados de otras instituciones, ya sean públicas o privadas. Como el número de aspirantes externos ha crecido notablemente —prácticamente se ha duplicado en la última década al pasar de cien mil a doscientos mil solicitantes— la calificación del examen de admisión requerida para obtener un lugar en la Universidad se ha elevado cada año.

La UNAM no determina desde su administración central el número de plazas escolares disponibles para el primer ingreso a licenciatura. Es una decisión descentralizada. En cada facultad y escuela, el Consejo Técnico, a propuesta del director, establece el cupo máximo de primer ingreso en cada carrera, así como el número de lugares disponibles para la vía del concurso de selección. Una vez que se conocen los resultados del examen de selección (se practican dos al año para ingreso a licenciatura), ingresan en orden de prelación, por su calificación en el examen, los primeros de la lista de aspirantes. Cubierto el cupo, el resto queda fuera. En este esquema, en cada carrera queda fijada una calificación de corte. Suele ocurrir que la misma carrera, en los diferentes planteles en que se imparte, tenga distintas calificaciones de corte.

La UNAM publica cada periodo el número de aciertos que posibilitaron el primer ingreso en cada carrera, plantel y modalidad el año previo. De ese modo los estudiantes pueden, en teoría, calcular sus posibilidades de ingreso y elegir lo que más les convenga según un balance de intereses y capacidades. Pero no es un cálculo simple, dado que algunas carreras presentan indicadores de corte superiores a cien puntos.

Obtener cien puntos o más en el examen de ingreso no es nada sencillo. La calificación promedio del total de aspirantes es de apenas 51 aciertos. Apenas uno de cada cien aspirantes consigue remontar esa barrera en los exámenes. En la última convocatoria poco más de tres mil aspirantes obtuvieron cien puntos o más en el examen. Lo sorprendente es que 640 de ellos no obtuvieron lugar al haber optado por carreras de alta demanda.

Para el ciclo 2017-2018 los datos del concurso de la UNAM indican que en 36 de los planes de estudios la calificación de corte, es decir el umbral de admisión superó los cien puntos. La mayoría de estos planes corresponden a la modalidad escolarizada de carreras que se imparten en las facultades de Ciudad Universitaria. Veamos la lista con la puntuación de corte entre paréntesis. De la Facultad de Ciencias las carreras de Actuaría (109), Biología (107), Ciencias de la Computación (105), Ciencias de la Tierra (102), Física (110), Física Biomédica (107), Matemáticas (104) y Matemáticas Aplicadas (107). De la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales las carreras de Ciencias de la Comunicación (106) y Relaciones Internacionales. De la Facultad de Odontología la carrera de Cirujano Dentista (103). De la Facultad de Derecho la carrera del mismo nombre (101). De la Facultad de Ingeniería, prácticamente todas las carreras: Civil (100), Minas y Metalurgia (105), Eléctrica y Electrónica (101), Computación (102), Industrial (102) y Mecánica (106). De Filosofía y Letras las carreras de Derecho y Gestión Interculturales (103), Lengua y Literatura Hispánicas (108), Letras Clásicas (103), Literatura Dramática y Teatro (104). De la Facultad de Medicina la carrera de Médico Cirujano (114), de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia la carrera de igual denominación (108), y de la Facultad de Química todas las carreras: Ingeniería Química (103), Química (106) y Químico Farmacobiólogo (109). Por último, de la Facultad de Psicología la carrera de Psicólogo (108).

En varios de los campus exteriores hay carreras que también exigen un puntaje superior a las cien unidades: Actuaría en la FES Acatlán (107); Artes Visuales (105), y Diseño y Comunicación Visual (106) de la Facultad de Artes y Diseño; en la FES Cuautitlán la carrera de Diseño y Comunicación Visual (101) y la de Medicina Veterinaria y Zootecnia (100). Por último, la carrera de Médico Cirujano en las dos unidades externas: FEZ Zaragoza (114) y FES Iztacala (111).
Conviene remarcar. En el concurso de selección más de seiscientos estudiantes, de los mejores que hay, quedaron fuera por falta de cupo. La UNAM no debería prescindir es este talento sino, al contrario, buscar formas para su integración a la institución.

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Examen de admisión a licenciatura de la UNAM: Talento que se desaprovecha

 

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Educación para la democracia

Por Carlos Ornelas.

Es tiempo de campañas políticas; mucha gente quiere hacerle llegar sus propuestas a los aspirantes a la Presidencia y, si no se puede, a los postulantes a puestos menores. Estoy convencido de que la mayoría de los proyectos que personas y organizaciones presentan a los candidatos son ejercicios en optimismo. No los van a leer, menos a tomar en cuenta. Hoy hago una maniobra de otra índole. Me pregunto cómo pudiera ponerse en práctica —a partir de lo existente— un gobierno democrático de las escuelas.

La educación para la democracia transita por el gobierno democrático de las escuelas (Dewey dixit). Complemento: el gobierno es política, no nada más administración. Con todo y que repruebo el uso de la palabra gobernanza, ciertos de los razonamientos expuestos en el Capítulo V del Modelo educativo para la educación obligatoria que propone la SEP abren la puerta —o al menos ofrecen la oportunidad— para ampliar la deliberación democrática en la base del sistema, en cada escuela. El Modelo asienta una estrategia de arriba hacia abajo.

Sin embargo, casi de inmediato despliega la posibilidad de franquear ese trazado al destacar que: “El nuevo esquema que coloca la escuela al centro del sistema educativo no sólo supone un cambio en la gestión y en la pedagogía, sino que implica una transformación cultural de la mayor relevancia, en la cual se subordina todo ejercicio de la autoridad al aprendizaje de los estudiantes”. De acuerdo, es oferta, no realidad.

En lugar de nada más criticar esta propuesta, pienso que vale la pena tomar en serio la idea de colocar la escuela al centro de la política educativa. Veo una coyuntura para poner en práctica la estrategia que propuso Jacques Delors, en su célebre, La educación encierra un tesoro: “La participación de la comunidad local en valorar necesidades por medio del diálogo con las autoridades y grupos interesados en la sociedad es una primera, esencial, etapa para ensanchar el acceso y mejora de la educación”. El desafío consiste en cómo involucrar al mayor número de maestros que conciban a la democracia como un ejercicio de la crítica y la acción libre.

Impugno la idea de que hacer huelgas, marchar por las calles y sitiar a las autoridades son acciones democráticas. La defensa de la educación pública —no de intereses de grupo o salvaguarda de privilegios— es más eficaz con un trabajo profesional. Los maestros la deben practicar —lo hacen ya en cierta medida— con su acción en la escuela y en las relaciones cotidianas con sus pares, alumnos y padres de familia; también con las autoridades inmediatas, pero no con un talante de subordinación, sino de respeto. La jerarquía, en las relaciones democráticas, no desaparece, pero se basa en la deliberación.

Ésa es una aspiración para el plazo largo. No obstante, ese vencimiento se compone de términos breves. El requisito previo es desmantelar la hegemonía del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, acabar con su temple vertical y autoritario que se funda en su estructura nacional. En lugar de la afiliación obligatoria, implantar sindicatos libres donde los maestros funcionen en libertad sustancial para elegir a sus representantes y actuar en su profesión. El gobierno, cualquier gobierno, no atentará contra el SNTE, liberarse del yugo corporativo es una tarea de los maestros mismos.

No me hago ilusiones, abogo por un proyecto democrático para la educación nacional, pero conozco las barreras que impone el corporativismo. El sindicalismo libre es el antídoto contra el autoritarismo y un instrumento clave del gobierno democrático de las escuelas. No me engaño con la idea de que el cambio democrático venga de arriba, por eso no me preocupa si los candidatos a cualquier puesto de elección popular no leen mi pieza.

Fuente del artículo: http://www.excelsior.com.mx/opinion/opinion-del-experto-nacional/educacion-para-la-democracia/1232555.

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Entrevista con Patricia Ramírez Baeza (Audio)

México / 15 de abril de 2018 / Autor: Redacción / Fuente: NotiSistema

 

Patricia Ramírez Baeza, directora pedagógica de Fundación de Apoyo para la Educación Especial, nos habla sobre la labor de la Fundación de Apoyo para la Educación Especial (FAEE).

Fuente de la Entrevista:

https://www.notisistema.com/noticias/entrevista-con-patricia-ramirez-baeza/

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La disputa por la educación

México / 15 de abril de 2018 / Autor: María de la Luz Arriaga Lemus / Fuente: El Universal

Han terminado las “precampañas” hacia las elecciones del 1 de julio. En la coyuntura actual, de una profunda crisis económica, social y política donde la falta de credibilidad en las instituciones es una de sus características más relevantes, lo que se enfrenta es una disputa por el rumbo del país.

El gobierno de Enrique Peña Nieto, aceleró la instrumentación de tres reformas estructurales que le aseguraran a las élites del poder, el control social y político: laboral, energética y educativa; y dejó en ciernes una cuarta, la de seguridad social.

De estas reformas, la educativa es la que concitó una resistencia social, por la organización del magisterio en la CNTE, a la que se sumó el malestar de algunos sectores dentro del SNTE, pero además por atacar uno de los derechos sociales más arraigados y que ha sido la base de los principios constitucionales que han contribuido a la construcción de la identidad nacional, de valores de soberanía, y un proceso de movilidad social reconocido por todos. El conflicto alrededor de la reforma educativa fue el conflicto social del sexenio de EPN, pues durante cinco años, una y otra vez, en foros nacionales e internacionales ha tenido que justificar su instrumentación. El saldo es una reforma cuestionada que no logra imponerse de manera cabal, pero que dio pasos firmes hacia el control del magisterio a través de la intervención en su sindicato, la represión administrativa, y política, con encarcelamiento y persecución de los docentes y la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, acompañado de una campaña en los medios de comunicación para devaluar el liderazgo social de las maestras y los maestros. Todo para avanzar en la imposición de un modelo educativo instrumental al servicio del mercado, que deja de lado el carácter científico, transformador y humanista de la educación pública, cumpliendo así con las exigencias de sectores empresariales y directrices de organismos como la OCDE.

En educación media y superior también vivimos una reforma, silenciosa y segmentada: Restricciones presupuestales, procesos de privatización y mercantilización, precarización laboral, ataque a la organización académica, falta de democracia en instituciones, y un agudo problema de contención o retroceso de la matrícula en UNAM, IPN y UAM, mientras sólo se abren opciones públicas que funcionen como centros de adiestramiento laboral, de carácter tecnológico. Al mismo tiempo, el avance de las políticas de desregulación y de libre comercio, promovieron el crecimiento de la educación privada: hoy las instituciones particulares cubren casi 35% de la matrícula total nacional en el nivel superior.

Además, desde 1996 se mantiene el Examen Único de Ingreso al Bachillerato, pretendiendo hacer creer que los exámenes estandarizados seleccionan a los mejores, pero en realidad es un discurso para esconder el hecho trágico de que sólo 30% de los jóvenes en el rango de edad correspondiente a los estudios superiores están inscritos en el sistema educativo y que 7 millones no cuentan con opciones de estudio o empleo formal.

Hoy más que nunca, requerimos tomar en nuestras manos la definición de qué educación queremos y necesitamos para el país; el magisterio democrático, los investigadores, los sindicalistas, los estudiantes, los trabajadores de diversos sectores, hemos desarrollado distintos ejercicios de elaboración de alternativas, recuperemos todas y confluyamos en un Congreso Nacional Educativo; ejerzamos el derecho a decidir el futuro de la educación. Un Congreso que sea un ejercicio democrático con los sujetos sociales de la educación.

Fuente del Artículo:

http://www.eluniversal.com.mx/articulo/maria-de-la-luz-arriaga-lemus/nacion/la-disputa-por-la-educacion

Fuente de la Imagen:

https://www.unicef.org/mexico/spanish/unicefenmexico_6894.htm

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Reconocen a emprendedoras mexicanas por proyectos de cultura y educación

México/14 de Abril de 2018/MBA

Se trata de nueve alumnas de Laboratoria que propusieron dos proyecto: por un lado, el acoso y pornografía en menores; y por otro, la promoción del turismo y cultura en México.

Nueve alumnas de Laboratoria, centro de capacitación de emprendimiento para mujeres de escasos recursos, fueron reconocidas en la categoría de educación y cultura durante el ­hackathon más grande del mundo realizado en Talent Land 2018, evento que se llevó acabo en Guadalajara, Jalisco.

Entre más de 301 equipos participantes y más de 900 desarrolladores, las jóvenes estudiantes destacaron por sus emprendimientos tecnológicos que responden a problemáticas reales que se enfrentan día a día. Por un lado, el acoso y pornografía en menores; por otro, la urgente promoción del turismo y cultura en México.

Las ganadoras recibieron 50.000 pesos (US$ 2.733) como premio por obtener el primer lugar en la categoría educación y cultura, monto que les ayudará a implementar la tecnología y mejorar sus proyectos.

El primer proyecto lleva por nombre Winwin y es una plataforma web que busca educar a los niños entre cinco y 11 años ante los peligros en internet, como el acoso sexual o la pornografía infantil. Dicha tecnología utiliza juegos y videos que ayudan a los menores a ser más conscientes acerca de los riesgos cibernéticos.

De acuerdo con la UNICEF, se calcula que hay más de 17.000 páginas web que muestran imágenes de abusos a niños; de los cuales 73%, son menores de 10 años.

La segunda propuesta ganadora es Black Cornios, aplicación que promoverá el turismo en Guanajuato a través de sus museos. En este estado hay 51 recintos culturales; sin embargo, no son tan conocidos y su número de visitantes es bajo para garantizar su sobrevivencia.

Los proyectos también fueron reconocidos por su capacidad de liderazgo. La metodología de enseñanza de Laboratoria enfoca parte de su programa en el desarrollo de habilidades blandas, lo cual hace que sus estudiantes desarrollen destrezas de comunicación y trabajo en equipo.

Laboratoria es el emprendimiento social de tecnología líder en América Latina que empodera a mujeres de escasos recursos, brindándoles acceso a educación y trabajo en el sector digital.

Actualmente, Laboratoria tiene cinco sedes: Lima, Perú; Santiago, Chile; Ciudad de México, Guadalajara, y São Paulo, Brasil. Hasta el momento se han capacitado a más de 600 mujeres en dos años; de las cuales, más de 80% ya se encuentra laborando en corporativos como Microsoft, Google, Walmart, AXA, Scotiabank, entre otras.

Fuente: https://mba.americaeconomia.com/articulos/notas/reconocen-emprendedoras-mexicanas-por-proyectos-de-cultura-y-educacion

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