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IIPE-UNESCO invita al Curso Regional de Formulación y Planificación de Políticas Públicas

El Curso Regional de Formulación y Planificación de Políticas Públicas es un espacio de formación destinado a proveer a funcionarios y equipos técnicos de gobierno las herramientas y conocimientos necesarios para mejorar las políticas educativas de sus respectivos territorios y garantizar sistemas educativos equitativos, inclusivos y de calidad. Este año, IIPE-UNESCO Buenos Aires celebra la XX edición de este programa.


DESTINATARIOS:

Profesionales, funcionarios y líderes sociales, sindicales y políticos de diversos países de América Latina y el Caribe.

FASES DEL CURSO:

Virtual (5 de junio – 15 de septiembre de 2017): tiene una duración de 15 semanas y se desarrolla a través de la plataforma IIPE Virtual.

Presencial (25 de septiembre – 27 de octubre de 2017): tiene una duración de 5 semanas y se desarrolla en las oficinas de IIPE-UNESCO Buenos Aires e incluye un módulo de formación, una visita de estudios y un proyecto grupal final.

Para conocer más, siga los vínculos que encontrará a continuación:
Descargar folleto informativoMás información
IIPE-UNESCO Buenos Aires - Oficina para América Latina
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México: Se conjura huelga en Conalep

México/Mayo de 2017/Autora: Rocio Méndez Roble/Fuente: Noticias MVS

Los 2 mil 400 docentes del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep), aceptaron un aumento del 3.8% directo al salario e incremento del 1.98% a prestaciones; también aprobaron las propuestas de apoyo de material didáctico y capacitación.

Con el avance de la negociación, se conjura el estallamiento de huelga en beneficio de 38 mil estudiantes de la Ciudad de México.

Candita Gil Victoria, directora general del Conalep, comentó que frente a los actuales niveles de inflación “somos coadyuvantes en un país que tiene estas finanzas. Son tiempos complejos de escasez de recursos, pero cuando hay entendimiento y prevalece el diálogo, las cosas salen afortunadamente como salió la negociación esta madrugada”.

Ahora, el Conalep se alista para recibir a nuevos alumnos de los poco más de 340 mil que participarán en el examen único de ingreso a las nueve instituciones de Educación Media Superior en el Valle de México y presentarán el examen único de ingreso los días 24 y 25 de junio próximo con entrega de resultados para el 5 de agosto de este 2017.

“Tratamos de mantener nuestro nivel de ingreso en media superior pero las indicaciones de la SEP es hacer el mayor de los esfuerzos para atender al mejor y mayor número de alumnos”, resaltó la maestra Gil Victoria al recordar que el Conalep tiene 25 planteles en el Sistema Nacional del Bachillerato y “hemos avanzado en muchos indicadores de calidad”.

“Conalep ya tiene una cara diferente. Los empresarios y empleadores han contribuido a que los egresados Conalep tengan empleabilidad y se pueda abatir el desempleo juvenil”, destacó la maestra Candita Gil.

Finalmente, en materia de inseguridad, la directora general del Conalep reconoció que sus escuelas no son ajenas a esta problemática. “Hay delegaciones donde tenemos planteles que no dejan de sufrir la inseguridad, hace días se registraron actos de vandalismo y tratamos de tener un trabajo constante con los directores” de los centros educativos, reforzado con la participación de los padres de familia.

“Es innegable que hay planteles y zonas que tiene esta problemática”, agregó la maestra Gil Victoria al precisar que han tenido incidentes “dos o tres planteles de los 27 planteles del Conalep en la ciudad de México”.

Fuente: http://www.noticiasmvs.com/#!/noticias/se-conjura-huelga-en-conalep-672

 

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Por qué es imposible fabricar lectores

Por Juan Domingo Arguelles

La gente, que trata de encontrar definiciones breves y concluyentes, suele preguntarse qué es la lectura. Para decirlo en pocas palabras, la lectura es una extensión de nuestro pensamiento. Por ello, leer no se termina, como una finalidad en sí misma, en el hecho de leer. No leemos simplemente para leer y seguir leyendo un libro tras otro solo para poder decir que leemos muchos libros y que somos campeones de lectura.

Por cierto, en el caso de su complemento, la escritura, no escribimos con el único propósito de escribir y seguir escribiendo. Tal cosa sería, también, necedad patológica. Lectura y escritura forman parte de nuestro ser comunicante, incluso si muchas veces tan solo lo comunicamos a ese yo íntimo con el que conversamos a solas para tratar de entenderlo y de entendernos.

El gran escritor escocés, Robert Louis Stevenson, famoso autor de La isla del tesoro, La flecha negra y El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, quien fue un lector apasionado, dijo lo siguiente en relación con la lectura: “En todo aquello susceptible de recibir el nombre de lectura, el proceso tiene que ser absorbente y voluptuoso; tenemos que deleitarnos con el libro, embelesarnos y olvidarnos de nosotros mismos, y acabar la lectura con la cabeza rebosante del más abigarrado y caleidoscópico baile de imágenes, incapaces de dormir o de tener un pensamiento continuado”.

No se puede decir de mejor modo, porque, por principio, la lectura es mucho más que una herramienta, aunque también sea sin duda una herramienta. El buen uso que le demos es lo que puede lograr la consecución de lo que decimos perseguir en nuestro proselitismo cultural que se ha propuesto incorporar a más personas a la lectura.

Los lectores que a la vez somos promotores o fomentadores del libro deseamos que cada vez sean más las personas que participen en este placer, y sabemos que si consiguen hacerlo como una actividad cotidiana y gozosa, este ejercicio contribuirá sin duda a la construcción de su autonomía y de su conciencia ciudadana. Pero si nuestro voluntarismo únicamente tiene como fuerza el afán de cumplir estadísticas, es casi seguro que no conseguiremos más lectores aunque nuestro objetivo sea ése.

No existe nada parecido a una fábrica de lectores. Ojalá pudieran darse cuenta de esto todos los proselitistas del libro. A pesar de lo que creen algunos, ni siquiera existen recetas infalibles para lograr lectores. Deberíamos saberlo y reconocerlo todos. Cada quien hace lo que cree y lo que puede en los ámbitos de sus capacidades y sus talentos y cada quien, si de verdad quiere compartir la lectura con sus semejantes, busca las formas más imaginativas, creativas y cordiales para mostrarles que leer es una fiesta.

Por lo demás, quienes leen lo saben: los lectores se hacen lenta y pacientemente, con esmero y con la conciencia de participar en una afición gozosa y constructiva (para ellos mismos) que los lleva a entregarse, felizmente, en los amorosos brazos de la lectura.

La lectura siempre es algo más. Hay siempre algo más en la lectura. Un algo más que es inasible, incalculable, incuantificable, que escapa a toda estadística. La lectura, a pesar de ser una herramienta y de resolver cosas prácticas de todos los días, también es un instrumento sin un para qué inmediato.

Leemos un libro, un poema, una página, un párrafo, una línea, y su efecto inspirador, educador, sensibilizador, etcétera, tal vez cobre su fuerza más intensa tiempo después; tal vez al día siguiente, o al cabo de una semana; quizá luego de unos meses o de algunos años. Los beneficios de la lectura no son necesariamente inmediatos, sino que pueden aparecer cuando creíamos que los habíamos olvidado. Nos traen entonces el recuerdo de un instante, de una emoción sublime, la resurrección de una experiencia, y es cuando la lectura cobra su sentido más profundo.

Las semillas del libro, entonces, no cayeron en tierra vana, sino que requerían tiempo para germinar con una chispa, como esas semillas de dura y rugosa cubierta que solo están preparadas para germinar después de que el incendio ha arrasado el bosque. Un día, cuando más necesitamos las palabras escritas que leímos hace tanto tiempo llegan a nuestra memoria, o más bien reviven, y nos dan la verdad que necesitamos. Quien piense que la lectura solo es para el momento y para probar que se ha leído, es que solo ve lo epidérmico de los libros.

Cuando uno lee pone todos sus sentidos en las páginas, pero también toda la experiencia acumulada de lector. No lee únicamente el libro que tiene en esos momentos en las manos y ante sus ojos, sino que relee también las pretéritas páginas de otros libros y, entre ellos, por supuesto, las del libro de la vida.

La lectura, y cada vez me convenzo más de esto, no es necesariamente un hábito. Puede serlo, pero sobre todo lo es para los lectores profesionales o para los que han convertido el libro en un vicio. Para los demás puede ser un hobby, una afición, un feliz gusto que no admite horarios ni disciplinas ni imposiciones, mucho menos autoimposiciones. Se lee cuando uno lo desea y se suspende la lectura cuando así se nos antoja.

Conspirar contra el placer

Hacer de la lectura una obligación es comenzar a conspirar contra ella que es, esencialmente, placer. ¡Qué maravilla, en cambio, cuando abrimos los ojos y nos está esperando el libro que suspendimos la noche anterior, y nos morimos de ganas por saber cómo continúa y hacia dónde va a dar! ¡Qué alegría cuando nadie nos fuerza a leer lo que no queremos y cuando el antojo nos lleva hacia una lectura placentera con una fuerza más poderosa que el deber!

Dejemos el deber para los profesionales que tienen que entregar un trabajo y por fuerza han de terminar un libro incluso si no les gusta o si les fastidia o si les harta. No tienen de otra: es su trabajo, es su rutina y, como es precisamente su rutina, tienen que girar y girar para darle vuelta a la rueda, una y otra vez, una y otra vez, como los brutos o los bueyes uncidos a la carreta y las más de las veces con los ojos tapados. Los que leen por placer tendrán, qué duda cabe, otras obligaciones muy distintas que nada tienen que ver con la lectura. Por ello los libros los libran de esos quehaceres poco gratos pero necesarios para su subsistencia.

No hay que confundir las cosas: los libros serían en este caso la mejor manera de escapar de la rutina insatisfactoria, del mismo modo que muchos lectores profesionales nos libramos momentáneamente de nuestra carga bibliográfica caminando sin rumbo y mirando el paisaje, dialogando o escuchando música, pero no hablando necesariamente del peso de los libros que hemos tenido que llevar sobre la espalda todo el día para ganarnos el sustento en la escritura, la edición, la academia, el aula, la redacción, la oficina, etcétera. Incluso Borges, de vez en cuando, dormía.

La lectura tiene que ser siempre un premio y jamás un castigo. El premio que nos damos cuando ya hemos hecho los deberes que por algo se llaman así (el deber nos obliga a hacerlos o tener que hacerlos sin otra alternativa). La lectura es un placer, no es un deber: el placer que nos permitimos, sin tener que entregarle cuentas a nadie, sin estar obligados a contestar interrogatorios molestos o impertinentes.

Cuando castigamos a un niño y su castigo es ponerlo a leer lo que estamos haciendo es mostrarle el lado más terrible de la lectura: ¡Qué tan mala es la lectura que puede servir para atormentarnos! En cambio, cuando compartimos lo que leemos, dotamos de fuerza apasionada un gozo y transmitimos esa pasión y algo queda en el alma, en el espíritu, en la inteligencia de quien nos acompaña en la lectura.

No castigar jamás a nadie con la lectura debería ser el único imperativo en relación con los libros, aunque vengan y nos digan algunos que a ellos los obligaban a leer y por ello son hoy lectores y que incluso los golpeaban si no leían: en realidad, se equivocan, pues se hicieron lectores a pesar de la obligación; pero cuántos que pudieron ser lectores no se habrán perdido en el camino de la obligación a causa de no tener la misma fuerza de voluntad de los que sí se hicieron lectores.

No nos engañemos y no engañemos a los demás: ningún placer se aprende por la fuerza, y si nos fuerzan o nos obligan a dar placer, lo que nos queda realmente, lo que aprendemos en verdad es el rencor, la frustración y el odio. Muchos de los que hoy odian los libros, le deben ese odio a quienes los obligaron a leer aquellos libros que no deseaban leer.

La lectura, conforme vamos adentrándonos en ella, nos va entregando más y más satisfacciones, pero solo si la hacemos libremente. ¿Y cómo puede ser libre?, se preguntan suspicaces, irónicos y muchas veces molestos y mordaces algunos profesores, algunos promotores o muchos padres de familia. ¿Cómo puede hacerse en libertad? Yo les respondo: siendo más creativos y menos severos. Si lo único que tenemos como argumento, para que los demás lean, es la obligación, nuestro argumento es muy flaco y nuestra creatividad ninguna.

He escuchado a tantos apóstoles de la obligación, a tantos convictos del deber que llego a preguntarme si alguna vez han experimentado el placer cuando hacen el amor. Es que la lectura parece un asunto tan grave que tiene que investirse de disciplinas militares y de tormentos medievales. Pero si admitimos que leer es un placer, ¿cómo entonces conciliamos lo placentero con la obligación?, ¿cómo justificar y explicar que, siendo un placer, tengamos que obligar a realizarlo? Sería tanto como decirle a alguien a la hora de hacer el amor: te voy a obligar a que disfrutes este placer que estoy por darte, ¡y ay de ti si te resistes!

Quienes hayan leído al Marqués de Sade saben de lo que estoy hablando, pero si creen que el Marqués de Sade enseñó el placer es que lo han leído muy mal. Sade no es un autor que enseñe placer alguno. Lo que enseña realmente es el dolor. Desde luego si la gente piensa, como en la Antigüedad, que la letra con sangre entra, esta gente está más cerca de Sade que del auténtico placer, y nada hay peor que el mundo sea regido por la obligación y no por la libertad, aunque se haga en nombre del bien y la cultura.

La libertad de leer

La lectura es, ante todo, un ejercicio pleno de libertad y, si queremos sumar a más personas a nuestro banquete, tenemos que echar mano de mecanismos creativos, sutiles, imaginativos, gratos, a fin de conseguir que el verbo leer recupere su sentido lúdico y generador de consecuencias placenteras. No obligar a leer, sino compartir la lectura. No imponer los libros o los textos, sino ofrecer opciones de lectura en un ambiente donde la democracia y el ejercicio de la libertad comiencen, precisamente, con elegir lo que queremos disfrutar. Mientras no entendamos esto seguiremos sin entender por qué mucha gente no lee o se resiste a leer.

Por lo demás, la lectura, aunque quiera medirse, es un bien intangible e inmensurable. Por eso su medida exacta no está en la cantidad de libros, páginas palabras o caracteres leídos, sino en la forma en que enriquecen nuestra vida. Podemos hacer indicadores y diseñar métodos estadísticos para la lectura, pero éstos no revelarán jamás lo más profundo de las consecuencias lectoras.

Lo que podemos medir, de algún modo, con los números, es justamente las consecuencias de la lectura, la cultura y la educación que se traducen en un más amplio desarrollo sociocultural, mejores condiciones de vida y mayores capacidades y oportunidades intelectuales, que favorecen una sociedad con mayor bienestar, más inteligente y, por tanto, menos egoísta, más solidaria, más libre, más justa y más tolerante.

Fuente: http://campusmilenio.mx/index.php?option=com_k2&view=item&id=5865:por-que-es-imposible-fabricar-lectores&Itemid=143

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Estados Unidos: Los 10 peores errores de un docente universitario a la hora de enseñar.

Te contamos cuáles son los peores errores que puede cometer un docente universitario, según la opinión de un especialista.

America del Norte/Estados Unidos/16.05.2017/Autor y Fuente: http://noticias.universia.com.ar

Muchos profesores universitarios comienzan su carrera docente sin tener experiencia. Esto hace que con frecuencia se cometan una larga lista de errores muy comunes, asegura el profesor universitario Richard M. Felder, de la Universidad Estadual de Carolina del Norte en un artículo publicado en el sitio web de la universidad. Es que la docencia en el ámbito universitario es quizás la única profesión calificada para la cual no se requiere ni se proporciona preparación previa. Uno obtiene su título de doctorado, se une a la facultad e inmediatamente después se encuentra dando clases, asegura el profesor.

A partir de su experiencia asesorando a docentes que atraviesan por esta situación en la que se ven obligados a aprender a partir de las equivocaciones que cometen a medida que acumulan horas de clase, el profesor norteamericano elaboró una lista con los errores más frecuentes a la hora de enseñar. Algunos de los puntos que mencionaremos a continuación pueden justificarse, por lo tanto, no se trata de evitarlos sino intentar que no se conviertan en hábitos.

1. Cuando realizamos una pregunta en clase, inmediatamente buscamos que algún estudiante se ofrezca para dar una respuesta

Cuando realizamos una pregunta esperando que alguien la conteste, generalmente sucede lo siguiente: los estudiantes evitan el contacto visual, siempre son los mismos alumnos quienes se ofrecen para contestarla o tu mismo respondés la pregunta. Muy pocos se molestan en pensar una respuesta sabiendo que eventualmente otro la contestará.

2. Hacer preguntas a estudiantes de forma sorpresiva

Parás una lectura en la mitad y le preguntás a un estudiante: «Juan, ¿qué sigue ahora?». Algunos se sentirán incómodos y varios probablemente tengan dificultad para pensar en una buena respuesta bajo presión. Si como docente tenés la costumbre de hacer preguntas de forma sorpresiva, lo que sucederá es que los alumnos se sentirán intimidados y lejos de seguir la lectura estarán cruzando los dedos para que no digas su nombre. Una estrategia mejor sería realizar una pregunta y dar un margen de tiempo para que elaboren una respuesta. Puede ser en grupo o de forma individual. Una vez que el tiempo se acabó preguntale directamente a algún alumno cuál es la conclusión a la que llegó. Si la respuesta que da no está completa o no es correcta, entonces sí preguntá a la clase para ver quién se ofrece a dar contestar. De esta manera, evitarás que los estudiantes se sientan intimidados y obtendrás mejor calidad de respuestas.

3. Transformar una clase en la presentación de un PowerPoint

Se volvió algo muy común que los docentes abran un archivo PowerPoint con los apuntes de la clase y vayan hablando a medida que pasan las diapositivas. Este tipo de clases son una pérdida de tiempo, tanto para el estudiante como para el profesor, asegura Felder. Se convierten en clases aburridas donde los alumnos no tienen nada que los incentive a participar. Si los alumnos no tienen una copia en papel de las diapositivas les costará seguirte; y  si tienen una copia la leerán más rápido que vos. Convertir una clase en la exposición de un PowerPoint es un ejemplo del error que veremos en el siguiente punto.

4. No brindamos las instrucciones suficientes

Como vimos en el punto anterior, dictar una clase únicamente mediante la exposición de un PowerPoint es muy poco efectiva y casi no contribuyen al aprendizaje. Pero lo mismo pasa si la lectura no ofrece nada visual, como pueden ser diagramas, videos o fotos; algo para lo que es de gran utilidad el PowerPoint. Por eso, una manera efectiva de lograr que el objetivo de la clase se cumpla es a través de un mix compuesto por: videos, discusiones, experiencias, tareas individuales y en grupo. Cuanto más variado sea ese mix más efectivo será el aprendizaje.

5. Promover trabajos en grupo sin dar una responsabilidad individual

Toda persona que realizó alguna vez un trabajo en grupo sabe cómo es la dinámica. En un grupo de cinco personas solo dos trabajan mientras que el resto apenas se esfuerza por comprender lo que sus compañeros de equipo hicieron. Esto es muy injusto para los más trabajaron ya que todos obtienen la misma calificación. El problema es que además de generar conflicto entre los estudiantes, no enseña a los alumnos cómo se trabaja en equipo y las enormes virtudes que esta dinámica de trabajo ofrece para conseguir un objetivo. La mejor manera de lograr que los trabajos en grupo sean efectivos es a través del aprendizaje colaborativo. Para ello, es importante que cada integrante del equipo tenga una responsabilidad individual que los obligue a comprometerse en el trabajo.

6. Nos equivocamos a la hora de establecer las relevancias

Los estudiantes aprenden mejor cuando identifican de manera clara y precisa cuáles son los aspectos relevantes del curso y cómo se relaciona con sus intereses y objetivos personales. No basta con decirle «esto es muy importante que lo sepas y en un par de años te vas a dar cuenta por qué». Si lo que querés es motivar a tu alumnos, lo mejor es que antes de cada tema establezcas una relación entre el contenido de la clase y la importancia que tiene para su futuro. Una vez que logres transmitir la importancia de la materia, plantea ejercicios de resolución de problemas en contextos que formen parte de la vida cotidiana.

7. Realizar pruebas demasiado extensas

Según explica Felder, los profesores de ingeniería suelen plantear exámenes muy largos. Estas pruebas generalmente incluyen problemas que insumen demasiado tiempo. Habrá quienes lleguen a terminar el examen en tiempo y forma y que casi no cometan errores, pero aquellos que no lograron resolver los ejercicios  o no tuvieron suficiente tiempo para hacerlo obtendrán una calificación deficiente. Muchas veces, luego de atravesar varias experiencias frustrantes de este tipo, algunos jóvenes terminan cambiando de carrera. Cuando se consulta a los docentes de ingeniería sobre esta problemática lo que suelen decir es que se debe a que son alumnos perezosos o incompetentes y que no tienen las competencias necesarias para ser ingenieros. Sin embargo, para Richard Felder esta apreciación es errónea. Nunca nadie demostró que un estudiante que resuelve un examen en 20 minutos tendrá un mejor desempeñó como ingeniero que uno que necesitó el doble de tiempo. De hecho, aquellos alumnos que son más metódicos y cuidadosos, pero más lentos, probablemente se conviertan en mejores ingenieros que aquellos que son rápidos pero más descuidados.

Si querés evaluar el potencial de un estudiante para convertirse  en un profesional exitoso, evaluá sus conocimientos y habilidades en la materia que enseñás, no la velocidad para resolver problemas.

8. Quedar atrapados en una rutina

Muchos docentes que dictan el mismo curso en varias oportunidades se sienten conformes con su manera de impartirlo y no realizan modificaciones, excepto por algunas actualizaciones puntuales. Sucede que frecuentemente sus clases se convierten en algo mecánicas y aburridas para los alumnos, y con el correr del tiempo, se vuelven anticuados. Sin embargo, ocurre que se presentan oportunidades que permiten realizar mejoras en los programas, desde nuevas ideas para dictar sus clases, recursos o cambios en la economía que obligan a realizar ciertos ajustes. Esto no quiere decir que se deban realizar revisiones más exhaustivas de los cursos, sino que los docentes deberían estar atentos a posibles oportunidades de mejora que puedan presentarse adaptarse a sus cursos. Para ello, es recomendable asistir a conferencias, leer artículos educativos relacionados con la disciplina o revisar la nueva bibliografía disponible cada determinado tiempo.

9. Enseñar sin objetivos de aprendizaje claros

En el enfoque tradicional de la enseñanza, los cursos se preparan diseñando lecturas y trabajos que contemplen el programa de estudios. Esto muchas veces lleva a los docentes a pensar por primera vez qué quieren que los alumnos incorporen del curso que se imparte, sea cuando planifican el examen. Para ese momento, quizás sea demasiado tarde. Después de todo, no sería ético evaluar a los estudiantes en habilidades que no se vieron en clase. Por eso, una manera de evitar esto es plantearse al principio del curso objetivos acerca de qué deberían ser capaces de resolver los estudiantes en caso de haber incorporado lo que el profesor eneñó y aprovechar esa lista de objetivos para planificar las clases y los exámenes.

10. Ser irrespetuosos con los estudiantes

Incluso si realmente considerás que respetás a tus estudiantes puede suceder que los estudiantes no tengan la misma percepción que vos. Para evitar que esto pase: no realices comentarios sarcásticos en clase sobre las habilidades o inteligencia de un alumno o grupo; nunca menosprecies una pregunta o respuesta; no des la impresión de estar parado frente a la clase solo porque es tu trabajo; procurá no cancelar las clases; mostrate dispuesto cuando los alumnos recurran a ti los horarios de consulta fuera de clase.

Si los estudiantes sienten que no sos respetuoso con ellos, probablemente la clase se convierta en una mala experiencia para ambos.

Fuente: http://noticias.universia.com.ar/educacion/noticia/2017/05/11/1152326/10-peores-errores-docente-universitario-hora-ensenar.html

Imagen: http://noticias.universia.com.ar/net/images/educacion/d/do/doc/docente-universitario-peores-errores-hora-ensenar.jpg

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México: Se prepara la CNTE ante una imposición de líderes

Tuxtla Gutiérrez / 17 de mayo de 2017 / Por: Marco Antonio Alvarado / Fuente: http://vialibrechiapas.com

Pedro Gómez Bahamaca, uno de los líderes de la CNTE en Chiapas, advirtió que el relevo en la Sección VII deberá ocurrir “así deba ser a punta de chingadazos”.

Al encabezar el mitin de este lunes, que reunió a miles de maestros pertenecientes a la coordinadora, Gómez Bahamaca advirtió que no permitirán la intromisión del gobierno en la designación del próximo comité ejecutivo seccional.

Proceso que ha sido postergado con la intención de designar a los nuevos líderes del magisterio “intentan debilitarnos y acabar así con la insurrección magisterial”, aseguró Bahamaca.

Al término de la marcha en la capital del estado, que la CNTE realizó en ocho estados del país, Gómez Bahamaca, en representación del secretario general de la Sección VII, Adelfo Alejandro Gómez, advirtió a sus compañeros que intentan acabar con la coordinadora, surgida hace 38 años.

“No vamos a permitir que la acaben, por eso decimos que este 15 de mayo no hay nada qué festejar, aunque el otro sindicato haga fiesta y regale cosas, nosotros tenemos claro que no vamos a permitir el abuso del Estado mexicano”.

En este contexto, alertó del intento por apaciguar a la coordinadora, imponiendo a líderes afines, situación que podría desencadenar en un nuevo enfrentamiento con el gobierno federal y estatal.

“Si no abren las puertas para la negociación ni respetan los acuerdos firmados, como emitir la convocatoria para el relevo seccional, entonces nosotros vamos a revisar nuestra ruta de acción y haremos lo necesario para impedir que nos impongan líderes”, advirtió.

En la marcha de ayer, el magisterio reiteró su rechazo a las reformas estructurales a las que pretenden combatir una por una, especialmente la educativa que, aseguraron, ya es letra muerta.

Según los líderes del movimiento, la CNTE pasó de ser un movimiento magisterial marginado, a encabezar a varios movimientos sociales que tienen como objetivo común terminar con los abusos del gobierno federal.

“No vamos a echarnos para atrás, el Estado mexicano debe saber que la CNTE combatirá las reformas, aunque pretendan imponerlas a sangre y fuego”, aseguraron.

Fuente noticia: http://vialibrechiapas.com/se-prepara-la-cnte-ante-una-imposicion-lideres/

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Deserción universitaria: la problemática que afecta a Estados Unidos

Chile / 17 de mayo de 2017 / Por: María Gabriela Salinas / Fuente: http://www.eldinamo.cl

Cuando el acceso a la educación superior ya no es un problema, nace una nueva complicación para los programas educativos: la deserción. Eso es lo que actualmente ocurre en Estados Unidos, donde los índices de graduación sólo alcanzan el 50%.

De visita en Chile, la doctora Rosa Cintrón, académica de la Facultad de Educación y Desempeño Humano de la Universidad de Florida, explicó a El Dínamo algunas de las disyuntivas del actual sistema que se aplica en norteamérica.

Si bien los estudiantes tienen que pagar “el acceso de los estudiantes más vulnerables está garantizado vía becas y créditos”, indicó, tal como ocurre en Chile. “En los ’60 se abre la universidad y hoy el problema más grande no es el acceso, sin que la retención, persistencia y graduación de los alumnos. El 50% de los estudiantes no se gradúa“, agregó la especialista.

Entre los factores para esta situación destacan las responsabilidades familiares y de trabajo, impidiendo que los alumnos tengan todo el tiempo dedicado a los estudios.

“También pasa que no están preparados académicamente y, como algunos pertenecen a grupos minoritarios, la universidad pasa a ser un ambiente frío, donde no pueden relacionarse con las materias, con sus pares y con los profesores“, agregó Cintrón.

De esta forma, una carrera que dura cuatro años se puede extender hasta por 12 semestres ya que las personas se ven obligadas a tomar una menor carga académica para poder compatibilizar estudios con trabajo. “Este es un problema que no hemos podido solucionar“, reconoció la profesora.

La Universidad de Florida Central es una de las más grandes de Estados Unidos, con 46.719 estudiantes. Sin embargo, en pregrado, sólo la mitad termina su carrera.

Fuente noticia: http://www.eldinamo.cl/educacion/2017/05/16/desercion-universitaria-la-problematica-que-afecta-a-estados-unidos/

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