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Comorbilidades, ambiente construido e internet, nuevos indicadores para medir la pobreza

Por: Valentina González

En el estudio Beyond multidimensional poverty: challenges of measurement and its link with social policy in Mexico (Más allá de la pobreza multidimensional: desafíos de la medición y su vínculo con la política social en México)  docentes de la IBERO y del Colegio de Postgraduados proponen medir de manera multidimensional la pobreza, tomando en cuenta aspectos como comorbilidades, ambiente construido y acceso a internet.

En entrevista, el Dr. Óscar Martínez, académico del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas, explicó que la propuesta de esta investigación va en relación a medir de manera multidimensional la pobreza, sumando otros aspectos que la pandemia mostró. Si bien estos problemas se notaban desde antes, durante la crisis sanitaria han sido más abrumadores y han exacerbado las desigualdades sociales.

El académico explicó que existen ciertos aspectos que la metodología de medición de la pobreza a nivel mundial ha puesto de relieve y deben contemplarse siempre. En este caso, no se están excluyendo, sino que se están agregando categorías con el fin de poner “ese piso” para construir hacia adelante nuevas categorías y con ello poder discutirlas.

En la investigación realizada por el Dr. Martínez, en conjunto con la Dra. Brenda Coutiño, egresada del Doctorado en Ciencias Sociales y Políticas de la IBERO, y la Dra. Araceli Ramírez-López, del Colegio de Postgraduados, se destaca que en el ámbito de la salud es importante incluir en las mediciones los siguientes aspectos:

  1. Calidad de la atención médica, es decir, que haya medicinas, infraestructura y personal médico.
  2. Comorbilidades. La pandemia mostró que México tiene un grave problema de obesidad, hipertensión arterial y diabetes. Es decir, enfermedades relacionadas con la enfermedad grave por COVID-19.
  3. Salud mental. Es una de las grandes deudas que se tienen a nivel histórico que se agudizó con la crisis sanitaria.

Martínez explicó que, a lo largo de la historia de la medición de la pobreza, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) es el vínculo oficial. Este organismo fue uno de los pioneros a nivel mundial en proponer una medición multidimensional de la pobreza, más allá del ingreso. Es decir, el Coneval hizo un grupo de expertos y generaron esta medición.

“Pero las cosas van avanzando y las metodologías se va rezagando. A veces ya no responde tanto a las necesidades actuales de la sociedad. Hace diez años el acceso a la salud era algo bastante relevante, no sólo hoy en día es importante este acceso, sino la calidad en la atención médica y el que haya infraestructura. Por lo cual, ponemos de relieve ciertas dimensiones que son necesarias para integrarse de manera oficial en la medición de la pobreza”, explicó el también coordinador regional de la Red sobre Desigualdad y Pobreza en América Latina de la Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina (AUSJAL).

Acceso a la tecnología

Para el investigador, el acceso a la tecnología fue un tema importante durante el confinamiento por la pandemia, pues antes ya se mostraban muchas desigualdades respecto al acceso a internet, pero cuando llegó la crisis se volvió un tema prioritario.

“El home office y las clases desde casa mostraron que tenemos un problema grave de acceso, es decir, se visibilizaron desigualdades. Hay zonas en las que llega el internet, pero no a todas las personas. Esto lleva consigo la generación de brechas de acceso a la tecnología y es uno de los puntos en los que se tiene que poner mayor énfasis”, explicó.

Ambiente construido

El investigador dijo que es importante tomar en cuenta el ambiente construido en la medición de la pobreza porque tiene que ver con el hecho de que las personas puedan caminar adecuadamente por sus barrios y calles. Es decir, impacta el que haya banquetas, semáforos y puentes peatonales que, además, sean accesibles para personas con alguna discapacidad.

“Una de nuestras propuestas es incluir el ambiente construido como algo relevante dentro de la medición de la pobreza sobre todo en la parte urbana. Conjuntamente con eso, el transporte público puede ayudar o no en las condiciones de pobreza o desigualdad de las personas”, expresó.

Asimismo, el docente señaló que la inseguridad pública genera pobreza en los barrios y amplias desigualdades, porque estas zonas con amplios problemas de seguridad y crimen tienen problemas económicos fuertes. “Por esto, parte de nuestra propuesta es que este aspecto se incluya en la medición de la pobreza”

La pobreza subjetiva

El presidente de la Red Mexicana de Investigación en Política Social también compartió que la pobreza subjetiva permite una medición más real de la pobreza de acuerdo a los tiempos que vivimos actualmente.

Explicó que la pobreza subjetiva tiene que ver con la satisfacción en distintas áreas de la vida, como la personal y familiar. Esta pobreza incluye variables de percepción sobre la satisfacción de en el trabajo, la familia, el barrio, la parte económica, condiciones de salud y el tiempo libre. Es decir, qué tan satisfechas están las personas en esos aspectos.

“La parte de la pobreza subjetiva es de esas grandes interrogantes que a la hora de que se tratan de unir con las otras categorías, qué tanto ayudan a mejorar la medición. Es decir, ayudan a entender un poco más la integralidad de la pobreza porque aborda aspectos macrosociales. Esta característica es importante de señalar porque la pobreza a nivel individual, hogar o barrio tiene efectos sobre la persona y los hogares como tal”.

Fuente de la información e imagen:  IBERO

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México: Alertan que se hipoteca futuro por inacción contra rezago educativo por pandemia

Investigador del CIESAS señala la necesidad de revertir daños causados por las clases a distancia o estaríamos “hipotecando” el futuro; prevé alza en deserción escolar en 5 años

No actuar con inmediatez para resarcir el rezago en educación básica generado por las clases a distancia, a causa de la pandemia por Covid-19, no sólo generará estragos a corto plazo para los alumnos afectados, sino para la actual y siguientes generaciones, cuyo futuro se estaría “hipotecando”.

Así lo advirtió Felipe J. Hevia, profesor investigador del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) Golfo, quien en entrevista con La Razón señaló que las consecuencias de no intervenir y aplicar estrategias educativas realmente efectivas, que logren revertir los conocimientos perdidos, generarán estragos en el desarrollo de la sociedad.

Ayer, este rotativo publicó que según el artículo “Los posibles efectos de la pandemia de Covid-19 en los aprendizajes”, los investigadores Luis Monroy Gómez, Roberto Vélez Grajales y Luis López Calva señalan que el costo a largo plazo del aprendizaje perdido entre los alumnos del país, se encuentra entre una brecha de 1.2 y 2.1 años escolares.

Explicó que los primeros dos años de la educación básica son vitales para que niñas y niños aprendan a realizar operaciones básicas y adquieran diversos conocimientos que permitirán su desarrollo académico posterior.

“Si no se aseguran los aprendizajes fundamentales en los años en los que tienen que asegurarse -que son los primeros dos años de la primaria-, si los niños no saben leer bien, no pueden hacer las operaciones matemáticas, esos niños tienen peores resultados en la escuela, por lo que tendrán menor probabilidad de ingresar a la preparatoria y, quienes no tienen esta posibilidad, lo sabemos, se enfrentarán a un mercado laboral más complejo”, advirtió el académico.

Gráfico
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También estimó que, en cinco años, aproximadamente, veremos tasas de deserción en secundaria nunca antes observadas, debido a que los estudiantes no contarán con los conocimientos para desenvolverse en tal nivel escolar.

“Tiene costos presentes y futuros no hacer algo. Hay que recordar que la situación internacional en la que se encuentra México, en esta era de la información y comunicación, requiere invertir muchísimo en la calidad educativa. Como dijo Bill Gates, el futuro de México se juega, el futuro de la humanidad se juega en poder generar y administrar el conocimiento”, comentó.

Como respuesta a esta emergencia, Hevia, junto a un grupo de investigadores, desarrolló el proyecto “Campamentos de aprendizaje MIA”, bajo el principio pedagógico de enseñar en el nivel adecuado, con el que se identifica el nivel real y no el esperado de aprendizaje, por medio de una prueba diagnóstica a los niños.

Tiene costos presentes y futuros no hacer algo. En esta era de la información y comunicación, requiere invertir muchísimo en la calidad educativa

Felipe Hevia, Investigador del CIESAS

Explicó que, una vez obtenidos los resultados, se identifica el nivel en el que se encuentra y, con base en ello, se trabaja durante 20 sesiones que se enfocan en atender las habilidades de lectura y matemáticas.

Señaló que los resultados obtenidos de esta estrategia han llevado a que se establezca una conversación con la Secretaría de Educación Pública (SEP) para llevar este programa a cada escuela de México.

A la fecha han logrado establecer acuerdos con las autoridades educativas de Guanajuato, Tabasco, Nuevo León, Guerrero y Chiapas, en los que se ha logrado observar un avance entre alumnos afectados por las clases en línea.

Respecto a los últimos dos estados, señaló que la estrategia se ha realizado desde septiembre del 2021 en asociación con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), organismo que, desde entonces, ha impulsado el proyecto.

La Razón solicitó a la SEP información para saber si tiene planes de respuesta al rezago educativo provocado por la pandemia y, si es así, en qué consisten, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

  • El dato: Ante el rezago que enfrentan los alumnos que volvieron a clases, la Secretaría de Educación del Edomex puso en marcha desde 2021 el programa “La escuela cuenta contigo”.

Fuente: https://www.razon.com.mx/mexico/urgen-actuar-rezago-educacion-479654

 

 

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México: ¿Cuándo termina el ciclo escolar 2021-2022?

América del Norte/México/22-04-2022/Autor(a) y Fuente: profelandia.com

La SEP destacó que será hasta el próximo calendario escolar 2022-2023 cuando se conozca el tiempo que durará el receso escolar del actual ciclo escolar 2021-2022.

Este próximo 25 de abril, los casi 24.6 millones de alumnos y más de 1.2 millones de docentes de Educación Básica, así como la matrícula de Educación Media Superior, de más de 4.9 millones de alumnos y 408 mil docentes en todos los subsistemas, reanudarán las actividades escolares luego del periodo de vacaciones de Semana Santa.

Según el calendario escolar 2021-2022, el 29 de abril se suspenderán la clases debido a las actividades de la sexta sesión ordinaria del Consejo Técnico Escolar (CTE).  Las próximas sesiones ordinarias del CTE son la séptima programada para el 27 de mayo, y la octava, que será el 24 de junio.

Del mismo modo, en lo que resta del ciclo escolar solo queda un día en el que habrá suspensión de labores escolares para celebrar alguna fecha cívica, en este caso, el 5 de mayo​ ‘Día de la Batalla de Puebla’.

Así también el calendario escolar vigente estableció cuatro los días de descarga administrativa, siendo el 17 de junio y 29 de julio de 2022 los días que restan por cumplir.

En ese sentido, el fin del ciclo escolar 2021-2022, está establecido para el próximo 28 de julio, con lo cual se cumplirá el mandato señalado en el acuerdo número 15/06/21 por el que se estableció dicho calendario escolar, el cual señala que debe contener un mínimo de ciento ochenta y cinco días y un máximo de doscientos días efectivos de clase para los educandos.

Cabe señalar que la Secretaría de Educación Pública (SEP) destacó que será hasta el próximo calendario escolar 2022-2023 cuando se dé a conocer el tiempo que durará el receso escolar del actual ciclo escolar 2021-2022.

Fuente e Imagen: https://profelandia.com/cuando-termina-el-ciclo-escolar-2021-2022/

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La revocación está de moda también en educación

Por: SERGIO MARTÍNEZ DUNSTAN

 

«Los padres de familia, hablando genéricamente, adquieren el poder de elegir el futuro académico de sus hijos que trastoca la evaluación…»

 

El pasado 21 de marzo del año en curso, en este mismo espacio, se publicó el artículo de opinión de mi autoría titulado “No debo reprobar a mis alumnos”. Hice notar la normatividad oficial que obliga a los maestros a aprobar a sus alumnos. A los docentes se les ha exigido registrar una calificación mínima de seis en la boleta. También advertí ciertas consecuencias para la política pública. Entre otras, reprobación cero. Lo cual es verdad de cierta manera más no necesariamente. Los maestros no pueden reprobar a sus alumnos pero sus progenitores, sí. Así como lo está leyendo estimado lector. Ellos sí pueden lograrlo. Ellos están en condiciones de afirmar: “Yo sí puedo reprobar a mi hijo”. Cosa que los maestros, no.

Así está establecido en las Normas específicas de control escolar relativas a la inscripción, reinscripción, acreditación, promoción, regularización y certificación en la educación básica, Título IV, numeral 4.11.

“La madre, el padre de familia o tutor podrá solicitar al director de la institución educativa pública o particular con autorización se revoque la visión de promover al alumno de preescolar, primaria o secundaria, cuando así lo considere adecuado para el bienestar del educando. Asimismo, la autoridad escolar deberá tomar en cuenta el rendimiento académico del alumno y considerar medidas de seguimiento y fortalecimiento a los aprendizajes de los estudiantes que requieran esta atención específica.

Con tal propósito, la madre, el padre de familia o tutor deberá entregar por escrito al Director de la institución educativa pública o particular con autorización, su consentimiento, expresando de forma clara los motivos para que se lleve a cabo esta gestión.

Incluso, en el Anexo 8, se pone a consideración de los interesados un formato para solicitar formalmente la autorización expresa de la madre, el padre de familia o tutor para revocar la promoción de cualquier grado de su hijo. Además, se le sugiere manifestar que tiene conocimiento de las consecuencias pedagógicas, psicológicas y jurídicas. Al maestro le corresponde el “seguimiento para el logro del aprendizaje” del alumno aunque esté al margen de la decisión.

Las normas referidas fueron publicadas el veintinueve de abril de dos mil diecinueve y se mantienen vigentes actualmente. Su relevancia estriba en la posibilidad de que el alumno continúe con sus estudios en el grado, nivel o tipo educativo, o no como en este caso. Por increíble que parezca, algunos padres de familia están considerando la posibilidad.

Reitero en lo dicho en la colaboración “No debo reprobar a mis alumnos”. De manera ficticia, el aprovechamiento escolar se incrementará; los índices de deserción y ausentismo se reducirán; la tasa de promoción se incrementará y, en contraparte, la “no promoción” o reprobación como se le llamaba en tiempos pretéritos, se reducirá.

Asimismo, percibo una situación inédita. Los padres de familia, hablando genéricamente, adquieren el poder de elegir el futuro académico de sus hijos que trastoca la evaluación, acreditación, promoción y certificación de los aprendizajes. Nunca como hasta hoy. Transitamos de la atribución docente de evaluar los aprendizajes al tengo que aprobar a mis alumnos hasta “yo sí puedo reprobar a mis hijos”. La promoción automática, por decreto y sistema, ocurrirá por mas que se insista en delegarle dicha atribución a los maestros. Considero que estas medidas traerán consigo repercusiones en la relación entre todos los actores implicados en el hecho educativo amén de las implicaciones pedagógicas. Da un vuelco inesperado como venía sucediendo. Habría que estudiar sus efectos. Pero me anticipo al resultado. Indudablemente, afectará el trabajo docente. Y usted, estimado lector ¿qué opina?

Fuente de la información:  https://profelandia.com
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Crónica de un laudo anunciado

Por: Carlos Ornelas

Pido disculpas a El Gabo y a lo lectores por el título. No obstante, queda como “anillo al dedo” para ratificar que el patriarca ya dictó sentencia: se finiquita el Programa Escuelas de Tiempo Completo.

Para desplegar la trama sigo un orden cronológico y pido comprensión por citar de nuevo una frase del presidente López Obrador; el tema lo amerita, pienso.

28 de febrero: la Secretaría de Educación Pública publicó en el Diario Oficial de la Federación las “Reglas de operación del Programa la Escuela es Nuestra para el ejercicio fiscal 2022”. Éstas establecen que los fondos se destinarán a los Comités escolares de administración participativa o equivalentes para que atiendan las necesidades de infraestructura, equipamiento y materiales para el apoyo educativo en los planteles públicos de educación básica y que decidan participar voluntariamente. Nada más para ello. Fue la muerte legal del PETC.

1 de marzo: en la mañanera, la secretaria de Educación Pública, Delfina Gómez Álvarez, hizo una especie de trabalenguas: “Miren, respecto a lo que es el tiempo completo, efectivamente, ahorita ese programa estaba dentro de La Escuela es Nuestra. Haciendo una valoración… todavía faltan muchas escuelas para poder mejorar las instalaciones básicas, que es agua, que son cuestiones de aulas, que son sanitarios… que para nosotros es muy prioritario ahorita el darles la atención a esas escuelas”.

Ese mismo día y al siguiente 14 gobernantes de entidades federales, incluso la jefa de gobierno de la Ciudad de México, dijeron que verían como le hacían pero que ampararían el PETC.

8 de marzo: de nuevo en la mañanera, la maestra Delfina dio cifras de las decenas de miles de escuelas, los millones de estudiantes y maestros que regresaron a las aulas. Pero una pregunta sobre el finiquito de las escuelas de tiempo completo provocó al mandatario. Dictó su veredicto: Lo que queremos es entregar el presupuesto abajo, a las escuelas, a las madres y padres de familia, que ellos decidan qué hacer con el presupuesto, la misma cantidad, pero que en efecto ellos puedan constatar que sí había clases en las tardes o se extendía el horario y que sí había alimentos para los niños en las escuelas, no sólo de manera declarativa, eso es todo.

Sin embargo, las protestas de madres de familia, maestros, autoridades locales y organizaciones de la sociedad civil continuaron en la plaza pública.

21 de marzo: la diputada Flora Tania Cruz (Morena), presidenta de la Comisión de Educación, en representación de los 40 integrantes, declaró que, en la reunión con la secretaría de Educación Pública, que sostendrían al día siguiente, tratarían de convencerla de apoyar el rescate de las escuelas, de encontrarle el sí al tiempo completo. La secretaria los plantó.

23 de marzo: En una nota informativa, la SEP informó que, “por instrucción del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, los beneficios que incluían las Escuelas de Tiempo Completo se mantendrán en el programa de La Escuela es Nuestra”. En otras palabras, ratifica la sentencia del 8 de marzo.

24 de marzo, diputados de Morena y aliados, se congratulan de que el gobierno haya escuchado sus propuestas, ¡faltaba más!

27 de marzo, la misma diputada Flora Tania Cruz adelantó que los detalles los darán a conocer la secretaria Delfina Gómez y el presidente López Obrador: “sin duda, va a dejar con la boca cerrada a la oposición, que no hace más que decir cosas sin fundamento”. Justo contra lo que expresó unos días antes.

En mi entrega de hace una semana pronostiqué que AMLO le ordenaría a la maestra Delfina que cambié las reglas de operación de la Escuela es Nuestra. Lo hará.

Al igual que Santiago, en la novela de García Márquez, el PETC se derrumbó de bruces. Morena pagará la factura en 2024.

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Educación y discapacidad: lucha y resistencia contra la exclusión

Por: ERICK JUÁREZ PINEDA

«Lamentablemente, en la educación especial existe un paulatino pero constante desmantelamiento de servicios enfocados a esta población…»

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Discriminación (Enadis, 2019), dos de cada 10 personas con discapacidad no saben leer ni escribir, apenas 40 de cada 100 terminan la primaria y sólo siete de cada 100 tienen estudios de educación superior.

El ejercicio del derecho a la educación especial enfrenta retos aún más grandes que la educación regular. La lucha por su defensa, visibilización e inclusión real en las políticas y acciones públicas se tornan cada día más complicadas, pues aunque en las leyes se ha reconocido su importancia y necesidad, en la práctica no sucede así.

Las exigencias de aquellas personas que requieren acciones y materiales específicos –ya sea por alguna discapacidad física o intelectual o, incluso, por ser sobresalientes–, aún no pueden ser cubiertas por nuestro sistema educativo.

Estas carencias se han venido revelando de manera más constante gracias a la pandemia y el modelo de educación a distancia, pues las desigualdades generadas y la poca sensibilidad de las autoridades educativas nos han llevado a un momento muy crítico.

Lamentablemente, en la educación especial existe un paulatino pero constante desmantelamiento de servicios enfocados a esta población, una enorme falta de expertos y docentes que atiendan sus necesidades en las escuelas y la insuficiencia de materiales e infraestructura escolar. Ello se agrava cuando hay nula voluntad política y administrativa para resarcir estas desigualdades y una franca invisibilización de sus resistencias y exigencias.

Además, resulta más preocupante cuando se sabe que 99 por ciento de las personas con discapacidad que asisten a la escuela en México lo hacen en una institución pública y el fortalecimiento de sus trayectorias y la construcción de entornos educativos incluyentes, parece no ser prioridad para la Secretaría de Educación Pública (SEP) (Hermidia, 2022).

La reforma educativa de 2018 trajo falsas esperanzas. Por un lado, se reconoce en la Constitución y la Ley General de Educación que la educación especial es fundamental en la búsqueda de la justicia y la equidad; sin embargo, parece letra muerta, pues las acciones emanadas desde las instancias gubernamentales caen en la omisión o la mala ejecución de las políticas públicas, lo que genera una doble victimización y la continuidad de modelos excluyentes y poco empáticos.

Esto también se ve reflejado en la reciente discusión y construcción de los nuevos planes y programas de estudio, donde no se tomaron en cuenta los amplios sectores organizados de personas con discapacidad ni hubo apertura a propuestas independientes de gran valor pedagógico.

Recientemente, el colectivo Educación Especial Hoy advirtió que, aunque la política de inclusión educativa ha transformado la percepción que se tiene del alumnado con discapacidad, lamentablemente casi todas las acciones de la SEP se han centrado en el magisterio, a cuyos miembros se les sigue utilizado para lavarse las manos y deslindarse de sus responsabilidades reduciendo la inclusión a un asunto de vocación y échaleganismo magisterial (2020).

Los retos políticos, administrativos y educativos parecen interminables. Sólo la organización colectiva e independiente puede mejorar el rumbo. No dejemos a nadie atrás.

 

Fuente de la información: https://profelandia.com

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UNAM: «Mexicanos, los más estresados en el mundo»

México es una de las naciones que menos días de vacaciones tiene, en promedio: 14 de descanso, entre los de prestaciones y oficiales que marca el calendario. Lo anterior resulta un periodo corto, sobre todo si se le disminuye el tiempo que los colaboradores siguen atendiendo pendientes laborales en vez de despejar su mente, alertó la investigadora de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM, Erika Villavicencio Ayub.

El enfoque cultural en materia laboral en nuestro país y la forma en cómo nos educan a comprometernos con el trabajo ocasionan que los empleados se sientan culpables por salir de la oficina a su hora, o “desconectarse” en sus tiempos de descanso o vacaciones, añadió.

“Este tipo de factores han venido posicionando la cultura laboral llevándonos a tener que demostrar con acciones que nuestro trabajo nos interesa, como la sobrecarga de actividades, tener el escritorio lleno de papeles o quedarse más tiempo de los horarios establecidos. Esto no necesariamente brinda los mejores resultados en las organizaciones, pero sí se desencadenan factores de riesgo psicosocial”, subrayó.

Desde el 2017, cifras de la Organización Mundial de la Salud indican que los mexicanos son las personas más estresadas del mundo por su trabajo. Nuestro país tiene el primer lugar en estrés laboral, por encima de naciones como China y Estados Unidos, las dos economías más grandes del planeta.

De acuerdo con datos de la Bolsa de Trabajo en México OCC Mundial, en 2019 el estrés crónico en los centros laborales afectó a más de 40 por ciento de sus integrantes; en 2021 se incrementó a 63 por ciento.

La también coordinadora de Psicología Organizacional de la FP aseveró que la pandemia de la COVID-19 evidenció al “colaborador siempre disponible”, lo que aumentó trastornos mentales como el estrés laboral que provoca molestias gastrointestinales, alteraciones de sueño, dolor de cabeza, reacciones conductuales y/o miedos, pero también a incrementar experiencias de acoso laboral.

Además generó agotamiento o burnout, que algunas personas lo expresan al fingir estar extremadamente ocupadas para proyectar la imagen de alguien exitoso. En consecuencia, las organizaciones perciben resultados con baja calidad, incremento de accidentes laborales o mala atención al cliente, enfatiza la experta.

“La urgencia o la inmediatez que proveen las nuevas tecnologías han afectado a las personas, sobre todo al evitar que se desconecten completamente de sus áreas de trabajo para atender otras de la vida personal. Por tanto, es necesario encaminarnos hacia un balance de nuestras actividades a través de la organización de nuestros tiempos”, enfatizó.

Un estudio publicado en el Journal of Happiness Studies demostró que debido a que se necesita tiempo para relajarse tras un periodo de trabajo estresante y aclimatarse a las vacaciones, hacen falta ocho días más de estas para que se perciban plenamente los beneficios del descanso.

Sin embargo, la académica comentó que un periodo vacacional en el cual se logra reposo pleno puede ser de más de tres días, si la gente se desentiende de lo laboral. En este tiempo se pueden planear actividades que produzcan bienestar y placer, que ayuden a olvidarse de la cotidianeidad del trabajo; también sugirió activarse físicamente para tener buena salud física en general.

“Al tener un verdadero descanso nuestros procesos de atención se optimizan al regresar a desarrollar una actividad que requiere concentración, de lo contrario nos bloqueamos y se complica la entrega de buenos resultados. Se trata de cumplir con tiempos y entregables que nos solicitan en lo laboral, pero hacerlo de una forma orquestada y con ello no solamente hay prontitud de entrega de resultados o disminución de conflictos, sino que producimos un mejor clima laboral”, aseguró.

Asimismo, Villavicencio Ayub apuntó que al buscar el equilibrio entre la vida laboral y la personal está la oportunidad de disfrutar las vacaciones para que al regreso se pueda mejorar el desempeño.

Fuente de la información e imagen:  DGCS UNAM

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