Por: Edgard Sánchez
Por: Edgard Sánchez
Por: Carlos Ornelas
De acuerdo con porciones de la literatura internacional sobre reformas educativas, todos los intentos de cambio expresan propósitos preclaros —elevar la calidad de la educación es el dominante en estos años— aunque a veces sus acciones se encaminan a lo contrario. Hay reformas “placebo”, como las califican Mark Ginsburg y Susan Cooper: ofrecen remedios a males detectados, pero son inocuos. Otras son “idílicas” porque hacen propuestas inalcanzables que, sin embargo, generan expectativas en amplios grupos que, al ver frustrados sus anhelos, caen en la desesperanza o en la protesta política. Éstas, según Hans Weiler, provocan legitimidad “compensatoria”, pero de corta duración.
No obstante, en los intentos serios de reforma, los propósitos de cambio se alinean a la identificación clara de fallas, rutinas o prácticas que los reformadores consideran perniciosas para el aprendizaje de los alumnos y diseñan instrumentos —políticos y legales— para afrontar las deficiencias.
Casi siempre, estos tres tipos de reforma siguen un derrotero descendente: de la cúspide del poder político o económico hacia las estructuras del sistema. En aquellas en que los reformadores se aplican tratan de que sus apuestas lleguen a la base del sistema —el salón de clases— y de convencer a los maestros de que modifiquen —al menos en parte— ciertas prácticas.
Ninguna reforma educativa, por muy elevados que sean sus fines y que haya detallado las deficiencias que quiere subsanar, tiene un éxito absoluto —ni aún en plazo largo—, pero tampoco fracasa por completo, siempre deja un sedimento que otros reformistas tomarán en el futuro.
La mayor parte de las reformas educativas que han emprendido los gobiernos de México han sido de superficie. Explico, no llegan a la base del sistema, no alcanzan profundidad. Desde mi perspectiva, sólo tres tocaron a escuelas y maestros y dejaron solera que aún gobierna parte del sistema educativo mexicano. La que lideró José Vasconcelos, el joven, la de los años de la educación socialista, de plazo breve, y la de la unidad nacional cuyo ideólogo e impulsor fue Jaime Torres Bodet.
Dado el diseño y las consecuencias, no implica una reflexión sesuda postular que la Alianza por la calidad de la educación, que firmó el gobierno de Felipe Calderón con Elba Esther Gordillo, fue una reforma placebo. La única derivación fue el crecimiento del poder de ella, su grupo y los líderes de todas las facciones del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, pero con efectos graves en la institución de la Secretaría de Educación Pública y sin resultados positivos ni en la organización escolar, ni en la preparación de los docentes ni en el aprendizaje de los alumnos.
Desde su campaña y ahora con la consulta, el futuro presidente, Andrés Manuel López Obrador, y el próximo secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, han generado expectativas inmensas: no habrá rechazados en la educación superior, becas para todo mundo, 100 nuevas universidades y crecimiento exponencial de la matrícula. Pero hay dudas de que puedan cumplirse; no es asunto de voluntad política, sino de recursos, diseño y seguimiento correctos. Seis años es un plazo breve.
Lo que sí podrá cumplir, dada la legitimidad del voto y la mayoría de Morena en las cámaras, es repeler ciertas tramas de la reforma del gobierno de Peña Nieto. Sin embargo, corre el riesgo de quedar prisionero de los viejos intereses corporativos y en lugar de una nueva transformación educativa tengamos un retorno al pasado.
EMB anunció la semana pasada en Durango que regresarán a las aulas “los maestros que fueron dados de baja por no asistir a las evaluaciones magisteriales”. Parece que hay voluntad de cumplirle a la CNTE, pero —tal vez— a costa de perjudicar a la niñez.
Fuente: http://www.educacionfutura.org/ir-y-venir-de-las-reformas/
Por: Miguel Ángel Pérez
El último intento de reforma educativa en nuestro país, terminó por caricaturizar lo que es verdaderamente una reforma educativa integral y estratégica. Los titulares de la SEP en el sexenio de Enrique Peña Nieto estuvieron muy por debajo de sus propias aspiraciones, el caso más claro es el de Aurelio Nuño, él aspiraba a una reformas educativa como trampolín para garantizar (y encubrir) sus aspiraciones políticas. No le resultó y ahora será un desempleado más del sistema, al igual de tantos priistas que han perdido mucho, a partir de las pasadas elecciones.
Sin embargo las señales que ha mandado lo que será el próximo gobierno de Andrés Manuel López Obrador, son turbias y contradictorias, el debate no está en si la reforma educativa sigue o se anula. El verdadero debate reside en cuáles son las vías y los recursos para garantizar mejoras sustantivas a la calidad educativa que la entidad pública ofrece en este país. En este sentido, la profesionalización de todas las instancias que abarcan el sistema educativo nacional es la clave.
El tejido institucional en el seno de la SEP ha tenido un deterioro notablemente significativo (por decir lo menos), para donde volteemos encontramos déficits e incumplimiento de metas. Ya sea Educación básica, Media superior, Superior, Normales, Educación especial, Indígena, etc. El problema reside en que el sistema funciona como una serie de instancias aisladas y desarticuladas entre sí, el sistema no lo es en realidad, sino sólo un concepto, una abstracción o distintas instancias que cada uno funciona por su lado.
Se trata ahora de definir por dónde empezar y trazar una ruta critica para el cumplimiento de metas y objetivos estratégicos. En todo ello, el trabajo y las propuestas de los y las docentes son fundamentales para garantizar llegar a buen puerto en las aspiraciones del proyecto educativo para el país.
En este sentido, no sólo se aspira a modificar las formas de administrar y gestionar el curso de acción del propio sistema, también se trata de cambiar para mejorar los contenidos del mismo. La reforma educativa por venir, deberá pensar en realizar profundos cambios desde los cimientos del propio sistema. Por ejemplo ¿cuáles son las preguntas que se hacen desde la educación básica para mejorar la calidad educativa?, ¿cómo presentar una oferta educativa más atractiva y significativa para los jóvenes y adolescentes que asisten a la educación media? ¿Cómo garantizar una mejor formación profesional para garantizar una pronta inserción laboral de los y las egresados de la educación superior?
Las preguntas si bien están planteadas en un plano muy general, están pensadas en que nos ayuden a perfilar de mejor manera los cambios y las distinciones que caracterizan el nuevo rostro de la SEP en el siguiente sexenio.
Las señales que se han lanzado hasta ahora, no dan cuenta de que estamos ante una auténtica aspiración de verdaderos cambios en educación, parece que sólo cambiarán las personas y el estilo de hacer las cosas. El problema de fondo sigue estando presente ante la grava pregunta ¿Cuál es la reforma educativa que nuestro país necesita? Y después de responder seguiría ¿Cuáles serían las primeras acciones y los primeros pasos que se deberán dar para caminar congruentemente en dicha perspectiva?
Profesionalizar el sistema tiene que ver con un compromiso serio de exigirle tanto a las instancias de arriba pero también a las de abajo, de que contribuyan en el cumplimiento de sus tareas específicas. Profesionalizar significa saber hacer bien las cosas en la perspectiva de un proyecto más amplio cuya globalidad está definida en la perspectiva de un proyecto claro que responde socialmente a lo que este país necesita en términos del desarrollo educacional.
Fuente: http://www.educacionfutura.org/la-propuesta-educativa-profesionalizar-todo-para-garantizar-un-avance-integral-del-servicio-educativo/
Por: Meritxell Freixas Martorell
Poco más de dos meses han pasado desde que Andrés Manuel López Obrador ganó las elecciones presidenciales en México con unos resultados que superaron todas las expectativas. El candidato de la izquierda mexicana (coalición Morena) todavía no ha asumido su nuevo cargo -lo hará el próximo 1 de diciembre-, pero desde su triunfo electoral ha repetido en varias ocasiones que cuando eso ocurra anulará la Reforma Educativa impulsada por el gobierno saliente del presidente Enrique Peña Nieto.
En la primera comparecencia conjunta entre presidentes celebrada en el Palacio Nacional el pasado 21 de agosto, el electo aseguró ante su futuro antecesor que “en su momento, en tiempo y forma, vamos a cancelar la reforma educativa y daremos a conocer un plan distinto”.
El actual mandatario, de tendencia centroderechista (PRI), instauró un programa para poner fin a un sistema educativo de casi 60 años. Desde 2012 y en diferentes etapas, se propuso mejorar los indicadores educativos del país, que hasta día de hoy siguen siendo muy desalentadores.
México es el país de la OCDE que más dinero destina a la educación, más del 5% de su PIB, pero es el que peores resultados obtiene debido a que el grueso de los gastos, el 86%, es para pagar los salarios de más de dos millones de maestros que enseñan a 36 millones de alumnos en 260.000 escuelas.
Según cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), en 2016 el 17,4% de la población mexicana no alcanzó el nivel educativo considerado básico (secundaria), lo que corresponde a un total de 21,3 millones de adultos y jóvenes de entre 13 y 15 años. Además, sólo el 30% de los jóvenes llega a educación superior.
La Reforma de Peña Nieto se basó en tres pilares fundamentales: modernizar los contenidos educativos, mejorar la infraestructura en las escuelas y profesionalizar a los profesores a través de un sistema de méritos. Esta última ha sido, sin duda, una de las piedras en el zapato del presidente hasta hoy.
El 3 de septiembre el presidente ofreció un balance oficial de su gestión, ad portas de traspasar el cargo. En su sexto y último Informe de Gobierno, declaró que cuando llegó al poder había un sistema “discrecional, injusto e ineficiente”, que no reconocía a los maestros, porque “el clientelismo había sustituido al mérito”.
Pero, según él, todo cambió con sus nuevas reglas para el ingreso, promoción y permanencia de los docentes: “Hoy el mérito, el esfuerzo y la preparación son los únicos criterios que determinan el desarrollo profesional de los maestros”, aseguró.
El sistema de evaluación de los docentes es obligatorio para todos los profesionales que resulten elegidos a través de un proceso de selección aleatorio. Aquellos que se niegan a realizar las pruebas son suspendidos de salario o cesados del lugar de trabajo. Desde su anuncio, el gremio ha mostrado una oposición muy mayoritaria a la iniciativa y, en algunos estados como Oaxaca, Guerrero y Michoacán, incluso frontal. En 2016, la ola de protestas de los profesores en estas regiones dejó varios muertos y cientos de heridos.
Las pruebas, que se deben realizar cada cuatro años, permiten “promocionarse en la función”, es decir, obtener reconocimiento (económico) o mayor número de horas lectivas (con su respectivo aumento salarial); conseguir “reconocimiento en el servicio”, que significa llegar a ejercer como tutor o asesor técnico pedagógico; o permanecer y conservar el puesto de trabajo.
Contra este sistema de pruebas se ha posicionado desde el principio la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), una organización sindical que se creó como alternativa al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), el más grande de América Latina en número de afiliados y cercano al actual Ejecutivo. Con una clara apuesta por dignificar el trabajo docente, la CNTE ha dado la pelea de forma perseverante contra la Reforma Educativa de Peña Nieto.
Mirna Santiago, miembro de la dirección política de la organización sindical y maestra de educación preescolar, asegura que la “evaluación punitiva es la columna vertebral” de la Reforma, y que opera “a través de exámenes estandarizados a alumnos y maestros para medir conocimientos en el marco de un proceso de mercantilización que deshumaniza y cosifica”.
Según datos de la Secretaría de Educación Pública, durante el mandato de Peña Nieto, 637.000 profesores han participado en evaluaciones de desempeño docente. Por su parte, la CNTE cifra en 586 personas cesadas en 2015 por negarse a examinarse, mientras que el mes pasado, coincidiendo con el inicio del nuevo curso escolar, fueron despedidos 17 maestros más por la misma razón.
Han trascendido pocos detalles de los planes de López Obrador en materia educativa, más allá de acabar con la Reforma. Tampoco ha explicado cómo llevará a cabo este proceso. Sin embargo, sí se ha pronunciado sobre de la evaluación docente, la única parte que el nuevo presidente quiere mantener. Eso sí, quitándole el “componente punitivo”. “Queremos tener a un maestro que esté pensando en que los niños mejoren, y no puede estar siendo hostigado por la autoridad educativa, no puede estar pensando en su evaluación”, ha anticipado el próximo titular de la Secretaría de Educación Pública, Esteban Moctezuma.
Pero esta idea no convence a todo el sector. Entre los que más rechazo han mostrado a la decisión de anular la Reforma Educativa, en general, y modificar la evaluación docente, en particular, destaca la organización Mexicanos Primero, vinculada a empresarios de élite que en estos años se ha volcado a favor del programa reformista.
Su presidente ejecutivo, David Calderón explica a El Diario de la Educación que López Obrador cancelará “los mecanismos que permiten atender con mejores condiciones, con la compensación de justicia necesaria, a los alumnos de las zonas más pobres”, en referencia a la eliminación de los castigos por malos resultados en las pruebas. Para él, “la solución no es que los maestros no tengan exigencias, por el contrario, necesitan el máximo apoyo, compensaciones salariales y profesionales”. El director considera que si “ya el capital cultural de las familias más pobres no alcanza para que [sus niños] tengan oportunidades paralelas a los de las grandes ciudades, menos las van a conseguir con maestros que no saben cerrarles la brecha en cuanto a los aprendizajes y habilidades deseadas”.
Calderón también opina que es una “grave omisión” que el mandatario electo no se haya referido a políticas dirigidas a la primera infancia. Además, rebate el enfoque de las políticas educativas para jóvenes que se vienen. En esta línea, López Obrador ha planteado ampliar la cobertura de la educación universitaria y repartir becas a todos los jóvenes del país que se incorporen a empresas y organizaciones para desarrollar una formación temporal.
Para el director, esto es una “introducción temprana al subsidio para toda la vida” y “un incentivo a la dependencia”. Según él, López Obrador tiene que ir más allá de una solución temporal y lo invitó a buscar un “diseño más propositivo y sólido” que supere su promesa de campaña “de ofrecer becas indiscriminadamente”. En su opinión, estos “pequeños depósitos mitigan la pobreza y frustración, pero no son sustentables en el tiempo”.
Desde el otro lado de la cancha, la CNTE celebra que finalmente se reviertan las medidas que contempla la Reforma, cuya implementación necesitó incluso modificar la Constitución, y se muestra confiada ante eventuales “transformaciones” al sistema educativo del país. A la vez, pero, duda de que ese nuevo escenario pueda ser “real” si, al frente de la Secretaría de Educación, López Obrador ha designado a Moctezuma, un personaje vinculado a la Reforma del gobierno anterior.
Por ahora, la CNTE será uno de los actores clave de la Consulta Participativa para el Acuerdo Nacional sobre la Educación, otro de los anuncios del nuevo presidente. Maestros, estudiantes, familias, autoridades educativas, organizaciones de la sociedad civil y especialistas participarán de 32 foros en distintos estados para diseñar el programa que guiará los próximos años en materia educativa.
Mirna Santiago observa el desafío con esperanza, pero también con determinación: “Enfrentaremos al nuevo gobierno con organización, movilización y disciplina, dando continuidad a la lucha y haciendo valer nuestras propuestas de educación emancipadora que ya se llevan a la práctica en las aulas desde hace años”, concluye.
Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/09/10/las-propuestas-de-lopez-obrador-para-cambiar-el-modelo-educativo-en-mexico/
América del Norte/EEUU/
La Encuesta PDK 2018 de las Actitudes del Público hacia las Escuelas Públicas encuentra que los estadounidenses confían y apoyan a los maestros, pero trazan la línea para querer que sus propios hijos se unan a una profesión que ven como infravalorada y mal remunerada. Un abrumador 78% de los padres de las escuelas públicas dicen que apoyarían a los maestros en su comunidad si se declararan en huelga por más paga .
La encuesta de 2018 también reveló que los estadounidenses carecen de una gran confianza en que las escuelas puedan proteger a sus hijos contra un tiroteo en la escuela, pero están a favor de armar a la policía, ampliar los exámenes de salud mental y usar detectores de metales en las entradas de la escuela .
La encuesta también preguntó a los estadounidenses sobre la reforma del sistema escolar existente, gastando para proporcionar apoyo adicional a los estudiantes con mayores necesidades, comparando la educación de hoy con la educación durante años anteriores, evaluando oportunidades y expectativas para varios grupos de niños, ofreciendo estudios universitarios, valorando un título universitario. cambiar el horario escolar y calificar las escuelas. La falta de fondos fue identificada como el mayor problema que enfrentan las escuelas locales, el decimonoveno año consecutivo para tal resultado .
La encuesta de 2018 es la quincuagésima encuesta anual de PDK. Langer Research Associates de Nueva York, NY, produjo la encuesta de este año utilizando una muestra nacional representativa al azar de 1.042 adultos con una sobremuestra a 515 padres de niños en edad escolar. El muestreo y la recopilación de datos fueron provistos por GfK Custom Research a través de su KnowledgePanel® en línea, representativo a nivel nacional, en el cual los participantes son reclutados aleatoriamente a través de muestreo basado en direcciones para participar en proyectos de investigación encuesta respondiendo cuestionarios en línea. Los hogares sin conexión a Internet cuentan con un dispositivo con acceso a Internet y un servicio de Internet gratuito .
La enseñanza de la escuela pública como una carrera profesional ha perdido gran parte de su encanto. Al cincuenta y cuatro por ciento de los padres no les gustaría que uno de sus hijos siguiera enseñando en las escuelas públicas como carrera, una respuesta mayoritaria a esta pregunta por primera vez desde que comenzamos a hacer la pregunta en 1969. Aunque el 46% encuestado en el La encuesta PDK 2018 apoyaría una carrera docente, que es abruptamente baja desde un 70% en 2009 y desde un máximo de un 75% en la primera encuesta PDK en 1969. El apoyo ha sido menor solo una vez, en un solo punto porcentual, durante un valle en principios de la década de 1980

El sesenta y siete por ciento de los hispanos favorecería a su hijo trabajando como maestro, disminuyendo al 51% de los negros y al 40% de los blancos. Los blancos con títulos universitarios están esencialmente divididos, mientras que los que no tienen un título se oponen: el 69% de los hombres blancos sin título dicen que no querrían que sus hijos comenzaran a enseñar, al igual que el 59% de las mujeres blancas sin título.
Los estadounidenses pueden no querer que sus hijos se conviertan en maestros, pero la mayoría dice que confían en los maestros, 61%, aunque esto deja a 4 de cada 10 (39%) que no tienen tanta confianza. Esa es la mayor falta de confianza en siete encuestas PDK desde que se hizo la pregunta por primera vez en 2010, aunque fue similar (35%) en 2014. Los padres de niños en edad escolar tienen mayor confianza que aquellos sin hijos en la escuela, 68% vs. 59%.
Los liberales y las mujeres blancas con títulos universitarios, así como aquellos que califican altamente a las escuelas públicas, tienen más probabilidades de tener confianza en los maestros, tres cuartos o más de cada uno. Esto se reduce a solo la mitad de los conservadores, del noreste, los hombres blancos sin título y los adultos que otorgan bajas calificaciones a las escuelas.

Por: tendencias 21
Ls bosques, desiertos y ecosistemas vitales de la Tierra están en peligro de sufrir una grave transformación debido al calentamiento global, según un estudio realizado por 42 científicos de nueve países que publica la revista Science.
Algunos de estos cambios ya se han iniciado en el suroeste de Estados Unidos, donde los incendios forestales están destruyendo los bosques y extendiendo las zonas de matorrales.
Durante más de cien años, estos cambios se extenderán a las sabanas, desiertos y bosques de todo el mundo, y alterarán los ecosistemas y pondrán en peligro la vida vegetal y animal en todo el mundo, particularmente en Europa y Estados Unidos.
El estudio analizó registros de polen y fósiles de plantas de 594 sitios del mundo (excepto la Antártida) y realizó la más completa compilación de vegetación y otros datos desde la última glaciación (hace unos 21.000 años) hasta la era preindustrial.
A continuación proyectó lo que podrían cambiar los ecosistemas planetarios en el futuro a medida que la Tierra se calienta como consecuencia del aumento de emisiones de gases de efecto invernadero, para comparar lo que pasó en el planeta antes de la revolución industrial con lo que ha pasado en los últimos 200 años.
El estudio estableció que nuestro planeta se calentó entre 4ºC y 7ºC desde la última edad de hielo hasta el Holoceno temprano (hace unos 10.000 años). Las proyecciones climáticas indican que, si no se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero, la Tierra se calentará en una proporción similar en los próximos 100 a 150 años.
Los investigadores estiman que más del 67% de la vegetación podría sufrir cambios profundos dentro de un siglo si continúa el calentamiento global. Otro 26% de la vegetación planetaria lo haría de forma más moderada. América del Norte, Europa y América del Sur, las que más se han calentado desde la última glaciación, serán las más afectadas.
Esta estimación se considera conservadora porque el calentamiento natural que tuvo lugar desde la última glaciación se produjo en un espacio de tiempo que duró entre 10.000 y 20.000 años, mientras que los cambios previstos en el estudio van a tener lugar en unos 150 años.
Cambios en la vegetación
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores usaron datos paleo-climáticos de varias fuentes para inferir los aumentos de temperatura responsables de los cambios de vegetación observados en los fósiles. Eso, a su vez, les permitió calcular cómo varios niveles de calentamiento futuro afectarían a la vegetación del planeta y a sus ecosistemas.
«Usamos los resultados del pasado para ver el riesgo del futuro cambio en los ecosistemas», explica Connor Nolan, autor principal de la investigación, en un comunicado. «Descubrimos que a medida que aumentan las temperaturas, hay riesgos cada vez mayores de un mayor cambio en los ecosistemas».
En un escenario de emisiones de gases de efecto invernadero como el actual, la probabilidad de cambio de vegetación a gran escala es mayor del 60 por ciento. Pero si las emisiones de gases de efecto invernadero se reducen a los niveles previstos en el Acuerdo de París, la probabilidad de un cambio de vegetación a gran escala es inferior al 45 por ciento.
Gran parte del cambio podría ocurrir durante el siglo XXI, especialmente cuando la perturbación de la vegetación se vea amplificada por otros factores, como los extremos climáticos, la mortalidad generalizada de plantas, la fragmentación del hábitat, las especies invasoras y la recolección de recursos naturales. Es probable que los cambios continúen hasta el siglo XXII e incluso más allá, advierten los investigadores.
Los autores dicen que su enfoque paleo-ecológico basado en la base empírica proporciona una perspectiva innovadora sobre el cambio de la vegetación impulsado por el clima, una perspectiva que complementa estudios previos basados en el modelado y las observaciones.
Destacan que las predicciones de estos diversos enfoques están convergiendo, lo que «fortalece la inferencia de que los cambios climáticos proyectados impulsarán grandes transformaciones de los ecosistemas», escribieron los autores.
«Es un gran desafío que nosotros, como nación y como comunidad global, necesitamos tomar más en serio», dijo Overpeck.
Referencia
Redacción: Monserrat Cordero Parra
Para el doctor George Leeson, la presión laboral de las familias, es uno de los factores que empujan a los jóvenes hacia la exclusión educativa.
Los sistemas educativos no deben ser tradicionales ni aburridos; al contrario, deben ser dinámicos y seducir a los jóvenes si quiere retenerlos dentro de las aulas.
Esa es la principal conclusión que aporta el director del Instituto de Envejecimiento de la Población de la Universidad de Oxford, George Leeson, un experto en temas de exclusión educativa quien afirma que todos los países sufren este problema y que no es exclusivo de los países latinoamericanos subdesarrollados.
De acuerdo con el Ministerio de Educación Pública (MEP), la exclusión estudiantil en preescolar, primaria y secundaria diurna y nocturna presentó -para el 2017- la mayor disminución de los últimos 10 años.
El año pasado se reportó una baja en el índice de exclusión nacional de 0.9%; es decir, se pasó de un 4.0% en el 2016 a 3.1% en el 2017. Lo que significa que 8.157 estudiantes más permanecieron en las aulas.
El investigador asegura que la presión laboral que ejercen los padres de familia es uno de los principales factores que empujan a los jóvenes a dejar las aulas y que los gobiernos tienen la obligación de brindar a sus ciudadanos oportunidades educativas.
Leeson, quien estudia las desigualdades demográficas del envejecimiento global, las poblaciones cambiantes de América Latina, la migración y la asistencia social, participó en el congreso “100% Cole” organizado por la Fundación Tejedores de Sueños.
Enseguida un extracto de la entrevista que Leeson sostuvo con UNIVERSIDAD.
¿La exclusión educativa es un fenómeno latinoamericano o mundial?
–No es un fenómeno de Latinoamérica. Se pueden encontrar un montón de casos en el mundo. En el Instituto de Oxford en el que trabajo estudiamos el impacto del fenómeno de la exclusión en oportunidades de vida en diferentes partes del mundo como Centroamérica, Sudamérica y otros. En África es más notorio.
¿Cómo se analiza la exclusión educativa dentro de Europa?
-Europa tiene problemas parecidos a los que se discutían esta mañana sobre el sistema educativo costarricense. El hecho de que el sistema educativo no parezca ser estructurado de manera natural para cualquier joven, hace que mucha joven lo deje muy temprano pero no tanto como en Latinoamérica. Por ejemplo, en Gran Bretaña hay grandes porcentajes de niños y jóvenes, tantos como en Costa Rica, de regiones pobres o menos desarrolladas, donde los niños dejan la escuela, tan pronto como pueden legalmente. Es muy difícil en Europa que los estudiantes abandonen la escuela antes de los 12 años.
¿Qué factores favorecen la exclusión educativa?
-Existen muchos factores que producen la exclusión educativa. La familia, la comunidad y el ambiente son factores importantes.
¿La familia es el principal factor?
-Es un enorme factor. Es diferente en hombres y mujeres. Pienso que si el ambiente en que se desarrollan no es positivo, entonces afecta la educación. Pero también hay otros factores. Si el sistema educativo es tradicional y aburrido tampoco va a motivar a los jóvenes. El sistema necesita motivar a los jóvenes y ser atractivo de diferentes maneras.
La presión laboral de las familias subdesarrolladas es un factor determinante para la exclusión educativa. ¿Eso sucede en otros lados?
-Sí. Eso sucede en otros lados. Eso sucede en Asia, África y Latinoamérica. Si el ambiente, la familia y la comunidad no son positivos eso afecta a la motivación jóvenes. Si los mandan a conseguir empleo rápido, ellos están obligados a hacerlo porque son su familia. Ellos quieren terminar la escuela rápido para trabajar y ayudar en la economía de sus casas.
¿Cuáles países son exitosos combatiendo la exclusión educativa?
-Es difícil de responder. Todos los países tienen problemas de exclusión escolar. Los problemas son distintos y también las soluciones que se utilizan. Lo importante en estos países es la voluntad política. Debe existir la voluntad política de educar a la población y de que se queden en las escuelas.
¿Ejemplos de países?
-Escandinavia (se refiere a la región comprendida por Suecia, Dinamarca y Noruega). Yo estuve trabajando en la Universidad de Copenhague y el sistema educativo es muy bueno. El sistema educativo promueve equidad e igualdad. Entonces la gran diferencia que se ve en un país como Costa Rica, México y Brasil y otros es la desigualdad, la diferencia entre el rico y el pobre. Los muy aventajados y los menos aventajados. En Escandinavia, usted no ve eso pues el sistema ya está orientado a la equidad y eso persiste en la educación pero también en esos países se da igual importancia a lo académico y a lo técnico. Entonces es tan importante convertirse en un profesor como en un plomero. Técnica y vocacionalmente son muy igualitarios. Si usted me pregunta cuál sistema es exitoso, yo diría que Escandinavia.
¿Cuáles es la perspectiva que tiene un joven que se sale del sistema educativo?
-El panorama que tiene un joven que se sale muy temprano del sistema es difícil, no es bueno porque las oportunidades en la vida son pocas, se ven reducidas. Esto tiene un impacto en la vida.
¿Cuáles medidas se pueden implementar para combatir la exclusión escolar?
-Una forma muy obvia, aunque quizá no la mejor de todas es tener fuertes marcos legales, que muevan a las familias a enviar a sus hijos a la escuela pero no es así cómo funciona la situación. Estaríamos penalizado a una familia que ya tiene una desventaja. Se necesita un marco legal pero aún es más importante un sistema educativo que motive a los jóvenes, que los emocione y que los haga sentirse que quieren aprender para así estar seguros de que tendrán oportunidades en el futuro.
¿La tecnología es una herramienta importante para combatir la exclusión?
-Tiene que recordar que los millennials, la generación digital tienen máquinas y saben cómo usarles y sacarles provecho. En el sistema educativo, podemos usar estas herramientas que les emocionen para enseñar porque si eso es lo que les emociona más que un libro, tal vez eso es lo que se deba usar para educar, enviar el mensaje. No estoy seguro de que los sistemas educativos en Latinoamérica aún lo empleen al máximo.
¿El sistema debe seducir a los estudiantes?
-Sí, la educación no es solo importante para usted, sino para todo el país porque una nación necesita educar gente con talentos que hagan crecer la economía. No solo para usted sino para todos los habitantes del país. Sí, el sistema educativo necesita seducir porque el país necesita de gente educada.
¿Cuál es el costo de un estudiante que abandona el sistema educativo?
-No soy economista y no puedo darle una cifra en dólares pero creo que los costos de una oportunidad perdida para la persona, para la comunidad y para el país son enormes. En cualquier lugar donde esté funcionando (como en Escandinavia) hay evidencia muy clara de que la inversión en educación da resultados para el país. Es difícil de cuantificar. Yo sé que a los gobiernos les gusta escuchar que si hacen algo van a ahorrar dinero o ganar dinero pero esto no se trata solo de ahorrar o ganar dinero, es más de proveer a los ciudadanos una vida llena de oportunidades en lugar de una vida llena de nada. Esa tiene que ser la responsabilidad de cualquier gobierno en el mundo.