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Falsos argumentos sobre la reforma educativa

Por: Eduardo Backhoff

He leído y oído decir a AMLO que echará atrás a la reforma educativa porque fue impuesta por los organismos internacionales, porque su verdadera intención fue privatizar la educación pública, razón por la cual se denostó a los docentes y se les culpabilizó del fracaso educativo que ha tenido el país. Sin embargo, estos argumentos parecen más bien posiciones ideológicas que solo convencen a los fieles admiradores de AMLO. A falta de pruebas de lo dicho hasta ahora, AMLO ha sostenido que “la reforma educativa ha fracasado” ya que los resultados que arrojan las evaluaciones nacionales e internacionales de aprendizaje —como las que realiza la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), con la prueba PISA, y las que diseña el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), con las pruebas Planea—, han demostrado que el país ha retrocedido en materia educativa desde que se implementó la “mal llamada reforma educativa”.

No me extraña que AMLO afirme con ligereza lo anterior, dado que su propósito es claramente electoral: le habla al oído a los profesores disidentes de la CNTE, así como a muchos otros que están inconformes con ser evaluados, para ganarse su intención de voto. Tampoco sorprendería que crean en estos argumentos quienes estuvieron en contra de la reforma educativa todo el sexenio pasado. Todos ellos pareciera que piensan que existe una mano negra del capitalismo mundial que manipula a los gobiernos para hacer de los ciudadanos unos “zombis” que no piensen y que se rindan ante las intenciones maquiavélicas de las empresas transnacionales que desean privatizar la educación y para ello se deben correr a los docentes que actualmente trabajan en el Sistema Educativo Nacional.

Lo que me sorprende grandemente es que quien seguramente será el próximo secretario de educación de México, Esteban Moctezuma, repita los mismos argumentos de AMLO, sin darse cuenta de que éstos son de una ingenuidad enorme y que se sostienen solo por la fe ciega que se le tiene al líder de MORENA.

Para ejemplificar lo anterior, me referiré al tema de los bajos resultados de aprendizaje que AMLO afirma que son producto de la reforma educativa. Primero, lo más obvio. Cualquier reforma en educación, por más radical que sea, no puede impactar los resultados aprendizaje en un corto tiempo. Corea se tardó 50 años para transformar su sistema educativo, lo cual pudo lograr a través de un esfuerzo sostenido a lo largo de los años.

La razón es muy simple, para cambiar los aprendizajes de una generación de estudiantes se requiere que los cambios educativos puedan ser experimentados de forma completa por los alumnos. Para los preescolares, esto implica tres años de experimentar las reformas y para los estudiantes de educación media superior esto significa 15 años de trabajar con un nuevo modelo educativo. Por ello, queda claro que por ahora no es posible evaluar el impacto de la reforma educativa, aprobada en 2013, y cuya implementación apenas ha iniciando. De 1.5 millones de docentes de la educación obligatoria, apenas han ingresado por concurso cerca de 170 mil y a solo 300 mil se les ha evaluado su desempeño. Del Nuevo Modelo Educativo ni qué decir, apenas en 2018 se empezará a implementar.

Segundo, lo menos obvio. AMLO y Moctezuma aseveran que los resultados de aprendizaje de los estudiantes mexicanos se han deteriorado como consecuencia de la reforma educativa. Ya vimos que no tiene sustento esta aseveración. Pero más allá de este falso argumento, tampoco es cierto que los resultados de aprendizaje sean peores ahora que antes y, mucho menos, como producto de la reforma educativa. De hecho, México ha avanzado lentamente a lo largo del tiempo en las evaluaciones nacionales e internacionales. Lo anterior está muy bien documentado en el estudio publicado en este año por el INEE “Cambios y tendencias de aprendizaje en México: 2000-2015”. Para el caso de PISA, por ejemplo, en promedio los estudiantes incrementan sus puntuaciones en Matemáticas 1.11 puntos por año mientras que, en Lenguaje, su incremento es marginal. Analizar los cambios en las puntuaciones de una evaluación a otra, sin considerar la trayectoria histórica, como lo hacen AMLO y Moctezuma, es un error que solo se explica cuando se desconoce la forma de analizar e interpretar los resultados de las pruebas estandarizadas.

En síntesis, preocupa mucho que el candidato a la presidencia de la república de MORENA y el futuro secretario de educación de México hagan afirmaciones públicas que no puedan sustentar con la información empírica disponible, cuyas fuentes son altamente confiables: el INEE y la OCDE. Mi recomendación es que, el equipo de especialistas en materia educativa de AMLO se asesore de la institución especialista en evaluación de la educación mexicana (el INEE) ya que, de cualquier manera, las iniciativas educativas que implemente AMLO en su sexenio serán evaluadas por este organismo. No vaya a ser que sus opositores apliquen el refrán que dice: “Con la misma medida con que mides a otros, serás medido”.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/falsos-argumentos-sobre-la-reforma-educativa/

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Alertan en Canadá sobre daños a cerebros de niños separados de padres

Autor: Ga/Ir/Prensa Latina

El científico canadiense Michael Meaney alertó hoy que separar por la fuerza a los niños de sus padres tiene consecuencia negativas para el desarrollo del cerebro y un posible daño irreversible en la salud de los menores.

Cuando se aleja a los padres de los niños, lo que se hace es básicamente acelerar el desarrollo de los sistemas que están destinados a defender el cerebro y el resto del cuerpo contra los factores de estrés, explicó el neurobiólogo de la Universidad McGill en declaraciones a Radio Canadá.

Las declaraciones del también director Científico del Centro Ludmer de Neuroinformática y Salud Mental se suman a las críticas de doctores, psicólogos y científicos del mundo hacia la controversial política antiemigrante estadounidense.

La decisión del presidente Donald Trump de separar a los niños de sus padres indocumentados en la frontera con México ha suscitado el rechazo mundial.

Para Meaney, los progenitores están para atender las principales amenazas y desafíos del hijo, aislando las tensiones de modo que este pueda concentrarse en madurar el cerebro y su capacidad.

De no ocurrir esto, los infantes se encuentran predispuestos a la ansiedad y el miedo, y ven comprometido su desarrollo cognitivo.

Cuando eliminas a los niños de este contexto particular, cuando ese amortiguador ya no está disponible, son obligados a autodefenderse biológicamente, argumentó.

Según el neurobiólogo, la privación de los padres puede comprometer además la salud física de los menores, con mayores riesgos de trastornos metabólicos como la diabetes y la obesidad, enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares, afecciones inflamatorias como la artritis e incluso el Alzheimer.

En el caso específico de las niñas, los riesgos pueden ser aún mayores ya que este tipo de estrés impulsa la aparición temprana de la pubertad, lo que aumenta las posibilidades de desarrollar trastornos endocrinos y posiblemente cáncer de mama, añadió.

Lo anterior fue respaldado por la también científica Amy Bombay, quien ha estudiado el impacto del trauma que resultó de la separación forzosa de miles de menores canadienses de sus padres indígenas durante varias décadas del siglo XX, con el fin de inculcarles una educación, religión y hábitos occidentales.

Bombay a ludió a los resultados de estudios con adultos sobrevivientes del sistema de escuelas residenciales para los niños de las Primeras Naciones -comunidades originarias-.

Encontramos que quienes tenían un padre o abuelo que fue a la escuela residencial parecían estar en mayor riesgo de trastornos psicológicos, planes o intentos de suicidio, y esto tanto en los adultos como en los jóvenes, subrayó.

Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=190239&SEO=alertan-en-canada-sobre-danos-a-cerebros-de-ninos-separados-de-padres
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Acceder a educación superior en México aún es un reto para millones de jóvenes: UNIMEX

Autor: Gerardo  Rivadeineira/El Heraldo

Las cifras son preocupantes tanto a nivel nacional y mundial, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)

Estudiar y trabajar es un verdadero Viacrucis que pocos jóvenes se atreven a vivirlo, en el mejor de los casos tienen que decidirse por una de las dos opciones, debido a la falta de recursos económicos o también por la falta de tiempo que les requiere estudiar una carrera universitaria. Por lo anterior, la Universidad Mexicana (Unimex), expande su oferta comercial y lanza nuevos horarios y la modalidad de Licenciatura en Domingo (Licenciatura Dominical Unimex). Considerada como una de las 100 mejores universidades del país.

Las cifras son preocupantes tanto a nivel nacional y mundial, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), acceder a la educación superior en México se ha tornado cada vez más complicado. Datos indican que el 17 por ciento de los personas de entre 25 y 64 años logran tener estudios universitarios. Esto coloca a México en los últimos lugares con la proporción más baja entre los países de la OCDE, cuyo promedio es de 37 por ciento, según el estudio Panorama de la Educación 2017 de la OCDE.

Esta lamentable realidad la viven millones de jóvenes mexicanos, terminar una carrera universitaria se vuelve prácticamente imposible, dado que muchos de estos jóvenes a temprana edad tienen que trabajar para ayudar a la manutención de su familia, por lo que estudiar queda como una opción imposible  de realizar.

Unimex está comprometido con el país mediante la implementación de una oferta académica que permita a la sociedad enfrentar, con mayor conocimiento, los retos que depara el mercado laboral. Es por ello que nos sentimos muy orgullosos de  brindar alternativas que ayuden a los jóvenes y adultos a obtener las herramientas que las empresas demandan actualmente, señaló Cristóbal Jaime Montemayor, Director Comercial de Unimex.

En este sentido, la OCDE también destaca que el nivel educativo tiene una relación directa con el empleo, pues entre mayor sea el nivel educativo, la tasa para encontrar un trabajo aumenta. Esto hace un círculo vicioso, porque los jóvenes que trabajan no les alcanza para estudiar debido al bajo salario que perciben por no tener estudios. Pero desean seguir estudiando.

Al respecto, la Universidad Iberoamericana  en su informe 2018 del Observatorio Los jóvenes y los mercados laborales, refuerza lo dicho por la OCDE. El informe señala que el 66.5 por ciento de jóvenes mexicanos de 15 a 29 años de edad, se encuentran en situación de precariedad laboral al carecer de prestaciones de ley en salario y condiciones laborales. Este estudio documentó las condiciones laborales de los jóvenes (de 15 a 29 años) en 2017.

El estudio especificó que el 50.6 por ciento de la población joven tiene una jornada diaria de ocho horas, comúnmente sin pago de horas extra; y 27.7 trabaja menos de ocho horas al día, lo que reduce sus percepciones mensuales. Esto contribuye para que los jóvenes dediquen la mayor parte de su tiempo en trabajar y no a estudiar.

Las cifras mencionadas reflejan la situación real de millones de jóvenes en México, que a diario se tienen que enfrentar con la disyuntiva de seguir estudiando para mejorar su calidad de vida en el futuro o seguir trabajando para ayudar a la economía de su hogar, que en muchas ocasiones, ellos son el principal sustento de su familia.

Cabe resaltar, que la Universidad Mexicana posee una matrícula de más de 20 mil alumnos y ofrece 17 licenciaturas y 9 posgrados, arrancará con el programa de Licenciaturas Dominicales a partir de septiembre (inicio de cuatrimestre) en los planteles del área metropolitana, Satélite, Polanco e Izcalli, tanto licenciaturas como posgrados, mientras que en el estado de Veracruz estará disponible únicamente para las licenciaturas ejecutivas.

Fuente: https://heraldodemexico.com.mx/cdmx/acceder-a-educacion-superior-en-mexico-aun-es-un-reto-para-millones-de-jovenes-unimex/

 

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EEUU: Could protest curb school violence? Lessons from the opt-out movement

Por: theconversation.com/27-06-2018

In the wake of the Santa Fe, Texas, school shooting, former Secretary of Education Arne Duncan voiced support for a school boycott. The boycott – which Duncan has said could take place in September – would involve keeping kids out of school until changes are made to the nation’s gun laws to make America’s schools safer. It is unclear how long the boycott would last.

If parents, students and others decide to stage a national school boycott, it would pay for them to take a few pages out of the playbook from a different protest: the opt-out movement that seeks to reduce burdensome testing. I make this observation as the author of books on political dissent in schools and the state of public education.

A more compelling argument

The opt-out movement draws attention to the suffering of children, reveals political and economic concerns with individuals and corporations who benefit from testing, and exposes the learning time lost to testing. Since school safety carries more significance than testing, a school boycott to change gun laws may employ similar justifications in an even more compelling way.

The opt-out movement has effectively raised awareness about problems introduced by testing, including the stress inflicted on teachers and students. It has done so through public demonstrations at sites such as the Department of Education, but also by generating smaller local conversations with other stakeholders.

Importantly, opt-out leaders have invited a wide and diverse collection of parents into their movement. They have proposed alternative forms of assessment. They have effectively pressured legislators to reduce testingin states like New York and to remove “zero score” penalties for children who do not take the test.

Overcoming complacency

The consciousness-raising actions of opt-out organizations have forced some people who see testing as an unavoidable part of life in schools to rethink their assumptions. A school boycott could lead to rethinking among those who feel powerless to stop school shootings.

The school boycott cannot just focus on troubling, but rare mass shootings. Based on what I know about effective political dissent, boycotters would need to expose widespread smaller forms of violence in our schools in order to paint a more complete picture of the problem and spur change. Like the Opt Out movement, boycotters would also need to highlight related practices, such as lock down drills and the arming of teachers, to expose ways in which those practices deprive classrooms of educational time, concern teachers, and cause fear in children. Boycotters should reveal how insecurity due to violence create a climate that lacks the stability and focus children need to learn well.

More than just skipping school

Finally, boycotting doesn’t mean simply staying home. It requires public demonstrations to raise awareness and to pressure legislators by letting them see the dissatisfaction and demands of the public. It entails a call to deliberate with other citizens, gun advocates, teachers, legislators and others to reach moments of compromise and consensus as well as to craft alternatives.

These alternatives might take the form of particular gun laws, but may also relate to other aspects of school culture that impact school violence, such as bullying, stress and exclusion.

How do we preserve educational opportunity if classrooms are empty? At a minimum, boycotters must model quality political dissent for students so that they learn how to be effective citizens, one of the most longstanding and widely accepted educational aims.

Moreover, parents should join up with students who’ve already led the charge through staging national school walkouts in the wake of Parkland and other shootings. And they should collaborate with organizations like Black Lives Matter, who have already been championing the need for safety in schools, in order to craft better informed plans for change.

A sufficiently robust boycott could prompt new forms of gun legislation and bring new practices to curb violence to America’s schools. All the while, parents may become more active citizens in the democratic process of public education and students may witness – and participate in – political dissent in action.

*Fuente: https://theconversation.com/could-protest-curb-school-violence-lessons-from-the-opt-out-movement-96975

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México: Masturbación y homosexualidad, los nuevos temas en los libros de la SEP

América del Norte/México/26.06.18/Fuente: news.culturacolectiva.com.

Los estudiantes de primero de secundaria tendrán nuevos libros con temas dedicados al género y a la sexualidad.

A partir del siguiente período escolar, la Secretaría de Educación Pública (SEP) repartirá a todos los estudiantes de primero de secundaria libros de la materia de biología donde podrán aprender temas como la homosexualidad, la masturbación y hasta los riesgos del embarazo infantil en el país.

De acuerdo con El Universal, el próximo 20 de agosto se entregará de manera gratuita a todos los estudiantes el libro Ciencias y Tecnología 1, de la autora Leticia Anaid Mora Villa, donde en la materia de biología los maestros tendrán que hablar sobre la diversidad sexual y el desarrollo de la sexualidad adolescente.

masturbacion y homosexualidad en los libros de la sep 1

Sólo los estudiantes de primero de secundaria tendrán una educación enfocada al género y a conocer más sobre su sexualidad. (Foto: Twitter/El Universal)

En la publicación, los alumnos podrán aprender sobre una sexualidad libre de violencia, discriminación, coerción, respeto, falsas creencias sobre la sexualidad, preferencias de género, derecho a una sexualidad libre, equidad de género, mitos y realidad de la masturbación, consecuencias del embarazo en adolescentes, entre otros temas.

Según el texto, la SEP imprimirá 212 millones de libros para 26 millones de estudiantes y 1.5 millones de maestros, para el ciclo escolar 2018-2019.

La enseñanza con enfoque de género, diversidad y sexualidad ha sido polémico en el país, en especial por las manifestaciones de la organización Frente Nacional por la Familia (FNF), quienes exigen a la SEP retiren dichos libros gratuitos.

Fuente de la noticia: https://news.culturacolectiva.com/derechos-humanos/masturbacion-y-homosexualidad-en-libros-de-la-sep-de-secundaria/

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The Two Biggest Problems With College

By Davi Leonhardt 

American higher-education policy has two overarching problems. We don’t spend enough money on college education for middle-class and poor students. And we don’t demand enough accountability from colleges.

The two problems feed off each other, leading to miserably low graduation rates — often below 50 percent — at many colleges. The colleges that have figured out how to do better aren’t rewarded with more resources. The colleges with weak results face few consequences. All the while, lower-income students suffer.

Fortunately, the problem of college performance is starting to get more attention — from colleges themselves, state officials and others. But there is still a huge missing piece: the federal government. Washington has the potential to influence higher education, via both money and oversight, more powerfully than any state or college consortium.

I don’t see much reason to hope that the Trump administration will play this role. Betsy DeVos, the education secretary, seems more focused on using federal dollars to lift the profits of private education companies, regardless of how well or ill they serve students.

Outside the administration, though, some policy experts are starting to have intriguing conversations about the future of federal higher-education policy. The latest example comes from the Center for American Progress, the liberal research and advocacy group, which on Wednesday is set to release a new higher-education proposal. It focuses on those two big problems: lack of resources and lack of accountability.

The proposal calls for roughly doubling federal financial aid, an increase of $60 billion a year. (That’s less than one-fourth of the annual cost of the Trump tax cut, as Ben Miller, a former Education Department official who helped write the proposal, told me.) The bulk of that money would increase financial aid by up to $10,000 a year for a low- or middle-income student.

This money would effectively help cover student living costs, which often run close to $15,000 a year. Those costs — mostly room and board — are a major burden even for students who receive enough financial aid to cover much of their tuition bill. In fact some higher-education experts believe the recent attention on “free college” has been problematic, because it has obscured the fact that tuition isn’t the main issue for many lower-income families.

The second part of the new proposal would require colleges to meet performance benchmarks in exchange for the infusion of new federal spending. These benchmarks would include graduation rates and post-college employment and would vary based on “degree of difficulty.” A college that enrolled mostly low-income students wouldn’t be expected to have the same results as an elite college. Over the long term, colleges that failed to meet the benchmarks could lose funding, as is already the case in some states, including Florida and Indiana.

I don’t agree with every part of the proposal. I think it focuses too much on equity among demographic groups within colleges, for example — whether white and non-white students, or high- and low-income students at a given college fare similarly. These gaps exist, but they are usually modest. The much bigger problem is that students from different groups tend to attend different colleges. But I also think the plan is an excellent way to start the discussion.

A college degree remains the most reliable path to a good job and a healthy, satisfying life. That path should be open to a much larger segment of Americans than it is now.

On the news. President Trump’s use of the word “infest” yesterday continues his ugly pattern of describing illegal immigrants as subhuman. And “infest” is particularly stark, because it suggests that immigrants are akin to insects or rats — an analogy that Nazis frequently used to describe Jews, as Aviya Kushner notes in The Forward.

On the same subject, Slate’s Jamelle Bouie predicts that Trump’s

dehumanizing language “will only get worse as November approaches.” Bouie adds: “To energize its voters, the White House plans a campaign of vicious demagoguery.”

I’m not suggesting that Donald Trump is a Nazi. He is not. Yet it would be wishfully naïve to explain away his racism and his hate at this point. In both word and deed, he has shown himself to be quite comfortable with many of the ideas of white supremacy.

Source of the article: https://www.nytimes.com/2018/06/20/opinion/college-middle-class-poor-students.html?rref=collection%2Ftimestopic%2FEducation

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La educación no es mercancía


Por Enrique Del Val Blanco

Piden a los gobiernos no firmar tratados de libre comercio con otros países que impliquen concebir a la educación como un servicio lucrativo.

En este mes se han celebrado dos reuniones muy importantes para la educación superior, ambas en la emblemática ciudad de Córdoba, Argentina, en ocasión del festejo de la gesta estudiantil que en 1918 logró por primera vez la autonomía en América Latina.

La primera fue convocada por el Instituto de la Educación Superior para América Latina y el Caribe (IESALC), dependiente de la Unesco, titulada III Conferencia Regional de Educación Superior, con la asistencia de más de 5,000 personas, desde ministros, rectores, académicos hasta estudiantes y trabajadores.

Entre los puntos importantes a destacar reflejados en su Declaración se encuentran los siguientes: con lo convulsa que está la región, es necesario luchar por un cambio radical, por una sociedad más justa, democrática, igualitaria y sustentable, haciéndose eco de los estudiantes reformistas de hace 100 años, quienes proclamaron que “los dolores que nos quedan son las libertades que nos faltan”. No pueden ser olvidados porque los dolores de la pobreza, la desigualdad, la marginación, la injusticia y la violencia social están a la orden del día en la mayoría de nuestra región.

Esta tercera Conferencia insiste y refrenda los acuerdos de años pasados celebrados en La Habana, París y Cartagena, en donde se reafirma el postulado de que “la educación superior es un bien público social, un derecho humano y universal, un deber de los Estados el financiarlo”. Este postulado es uno de los fundamentales que deben guiar el desarrollo de la educación en nuestros países.

Asimismo, se conminó a los Estados a ser más eficientes en la regulación de la oferta extranjera, ya que en muchas de nuestras naciones ha profundizado la transnacionalización y la visión mercantilizada de la educación superior, cercenando en muchos casos el efectivo derecho social a la educación. La declaración llama a revertir esta tendencia, para lo cual los Estados nacionales deben establecer rigurosos sistemas de regulación de la educación superior y de otros niveles del sistema educativo.

Piden a los gobiernos no firmar tratados de libre comercio con otros países que impliquen concebir a la educación como un servicio lucrativo. En resumen y con sus palabras, la Declaración de Córdoba dice: “La educación no es una mercancía”. No se podría estar más de acuerdo.

La otra reunión se celebró en los recintos de la Universidad de Córdoba, en donde uno de los actos centrales fue una mesa redonda en la que intervinieron los rectores de Buenos Aires, Sao Paulo, Salamanca, Complutense y de la UNAM.

El rector Graue hizo un recuento de cómo se encontraba nuestro país en 1918, mencionando que salíamos de un largo periodo de autocracia gubernamental en donde la injerencia del Estado y las fuerzas conservadoras en los asuntos universitarios tenían a la educación superior al servicio de intereses políticos y religiosos.

También reconoció que el impacto de la lucha de Córdoba se extendió por todo el continente, destacando la lucha de los estudiantes de San Marcos en Perú en 1919 y en la Habana en 1922, y señaló que en nuestro país, la UNAM alcanzó su autonomía en el año de 1929, aunque hubo otras universidades que la lograron antes.

Aprovechó para recordar el año de 1968, mencionando que fue de luto en la historia de la autonomía universitaria en nuestro país, pues éramos gobernados por un partido hegemónico y vivíamos un régimen autoritario, indicando que a ese año lo escogió la historia para que las
juventudes enfrentaran la falta de libertades en muchas partes del mundo.

Gracias a las luchas de miles de estudiantes se logró que en 1980 la autonomía de las universidades públicas se elevara a rango constitucional y ha permitido a la UNAM crecer como una universidad laica y popular, con un objetivo central, que es formar jóvenes que crezcan en un mundo tolerante, diverso y sustentable.

El rector finalizó su intervención señalando que “la historia de la autonomía latinoamericana es, pues, la historia de las universidades frente a los Estados, frente a sí mismas y frente a la sociedad en la que están arraigadas”.

Fuente del artículo: http://www.excelsior.com.mx/opinion/enrique-del-val-blanco/la-educacion-no-es-mercancia/1247467

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