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El futuro de los medios populares depende de una internet ciudadana

Por: Aram Aharoiam

Nos sorprende hasta a nosotros, dinosuarios anteriores a la llamada “revolución” tecnológica digital, pensar cómo funcionaríamos sin celular, sin redes ni correo electrónico, sin guglear, mientras nos intentan seducir con la comodidad del mundo tecnológico, con un robot que haga la limpieza de la casa y nos avise si entran ladrones…

Todo este seductor avance tecnológico esconde el fin de la seguridad, la vigilancia sin límites, la recolección indiscriminada de nuestros datos personales para enriquecer a megaempresas, la pérdida masiva de puestos de trabajo con la robotización y automatización. Y ni siquiera podemos echarle la culpa a algún fulano, sino que la tienen los algoritmos –que no tienen nada de transparentes ni de equitativos.

Hoy debemos analizar la integración vertical de proveedores de servicios de comunicación con compañías que producen contenidos (por ejemplo, ATT&T compra HBO y Times-Warner), la llegada directa de los contenidos (informativos, recreativos) a los dispositivos móviles, donde la televisión pasará a ser una pantalla más, la trasnacionalización de la comunicación y sobre todo de los temas de vigilancia, manipulación, transparencia y gobernanza en Internet. Ah, y del video como formato a reinar en los próximos años.

Hoy cinco de las 10 empresas de mayor cotización en la bolsa son del sector tecnológico y las tres del podio son Apple, Google y Microsoft . Sí, el problema es la concentración oligopólica: por el lado gráfico, 1.500 periódicos, 1.100 revistas, 9.000 estaciones de radio, 1.500 televisoras, 2.400 editoriales, están controlados por apenas seis trasnacionales.

Los riesgos de este modelo concentrador de las tecnologías digitales van mucho más allá de lo que ahora conocemos como Internet. En diversos sectores de la economía y la gestión político-social, se están produciendo cambios internos facilitados por la agregación y el análisis de datos (lo que se conoce como big data ). Son solo las grandes entidades (empresas transnacionales, gobiernos poderosos) que tienen la capacidad de almacenar y procesar tal cantidad de datos y de transformarlos en algoritmos, que son la base de la inteligencia artificial.

Nuestros datos se han convertido en el principal insumo de la nueva economía digital, dado que Internet se ha convertido en el sistema nervioso central de la economía global, así como del conocimiento, la información, la política y la vida sociocultural de la humanidad, lo que significará, de no producirse cambios en la gobernanza de la red de redes, en nuevas dependencias de nuestros países.

Es que cuando se trata de sistemas internacionales, no existe ningún organismo facultado para normar muchos aspectos de los flujos de datos, y mucho menos para supervigilarlos. Los nuevos monopolios digitales están explotando este vacío de regulación y supervisión para consolidar aún más su poder, y negocian a puerta cerrada las regulaciones que decidirán el futuro de la red, con muy poca o ninguna incidencia real de la ciudadanía.

Internet y el ciberespacio son el escenario de disputas de poder, donde las grandes potencias y corporaciones trasnacionales protagonizan una pugna mundial por conquistar y dominar esta nueva dimensión, integrándola en el marco de los conflictos geopolíticos, geoeconómicos y militares. Por eso, es un reto urgente de nuestras sociedades rescatar la Internet ciudadana, antes de que sea tarde.

 

Y las decisiones sobre estas cosas no son técnicas, sino políticas: es imprescindible mantener el carácter abierto y descentralizado de la red mundial de computadoras, discutir privacidad y protección de datos en un mundo en que no sólo las personas, pero las cosas (coches, heladeras, aviones, casas) están y estarán cada vez más interconectadas.

Un tratado sobre las corporaciones digitales debiera ser claro y plenamente aplicable a las empresas que operan en el mundo en línea, y preservar el derecho democrático de los pueblos a tomar las decisiones de política pública, que debe reconocer que son entidades globales, que deben estar sujetas a normas globales, lo que exige contar con un mecanismo para hacer cumplir estas normas globales.

Pero las megaempresas tienen capacidad de cooptar a los Estados. Las negociaciones de los tratados bilaterales y multilaterales de libre comercio TPP, TPIP y TISA, del Mercosur-UE, reducirán la capacidad de los Estados periféricos para proteger la privacidad y otros derechos ciudadanos.

Según los últimos cálculos, en el mundo hay unos 10 zetabytes de información (un zetabyte es un 1 con 21 ceros detrás), y la única manera de interpretarlos es con máquinas. El DeepLearning es la forma como se hace la Inteligencia Artificial: son redes neuronales que funcionan de manera muy similar al cerebro, con muchas jerarquías. Apple y Google y todas las Siri en el teléfono, todos lo usan.

Hoy el control emerge de la conjunción de medio, transporte y contenido. Los que controlan los sistemas de difusión, cada vez más inalámbricos, satelitales, eligen, producen y disponen cuáles serán los contenidos. El Big Data permite a la información interpretarse a sí misma y adelantarse a nuestras intenciones, y preocupa lo fácil que está siendo convertir la democracia en una dictadura de la información, haciendo de cada ciudadano una burbuja distinta.

Está de moda hablar de las noticias falsas, que en realidad son prácticas milenarias, que hoy son mucho más poderosas por su velocidad, potencia y bajo costo de producción. Son como el cáncer de la web que nacen como consecuencia de los modelos de negocios de Google, Facebook, Twitter y los miles de sitios que cada día intentan captar la atención en un mundo de concentración informativa y crisis del periodismo.

Las llamadas fake news es información falsamente descriptiva que busca manipular a la audiencia sin importar su propósito. Pero hasta que se creó la web, el acceso a audiencias masivas estaba monopolizado por quienes concentraban el poder político o los dueños de diarios, radios y canales de TV. La llegada de las redes sociales multiplicó el alcance de los internautas exponencialmente, dinamitando ese control primario de la información.

Ante el desastre producido por los terremotos el presidente mexicano Peña Nieto instó a los ciudadanos‘‘no dejarse engañar ni confundir por la desinformación o noticias falsas de las redes sociales.

Aquella metáfora, en el filme The Truman Show, por la cual un hombre es sólo parte de un reality show dentro del cual cree haber nacido y vivido toda su existencia, según un guion ajeno que desconoce, nos plantea si no seremos un sueño inventado por los medios masivos de comunicación,

El negocio de la televisión y el cine está experimentando un cambio rápido a medida que el streaming de video gana terreno sobre los modos tradicionales de visualización. En los últimos años, el proveedor de cable Comcast compró a NBC Universal y DreamWorks. Disney compró a Marvel, Lucasfilm, e invirtió en el servicio de streaming MLB Advanced Media. Verizon compró a AOL y Yahoo para alimentar sus propias ambiciones de contenido y publicidad.

Todas esas megaempresas de Internet acumulan información sobre cada uno de nosotros cada vez que utilizamos la web, que ellos comercializan vendiéndola a otras empresas o a la Agencia de Seguridad Nacional de EE. UU. Una sociedad conectada es una sociedad espiada y una espiada es una sociedad controlada.

Hoy más que nunca, la dictadura mediática, cada vez en manos de menos generales de las corporaciones, busca garantizarse hegemónicamente la imposición de imaginarios colectivos, narrativas, discursos, verdades e imágenes únicas. Es el lanzamiento global de la guerra de cuarta generación a los usuarios digitalizados del mundo. ¿Será el inicio de la guerra de quinta generación?

A veces pienso que en esta guerra ideológica nos llevan a combatir en escenarios de batalla equivocados o perimidos, mientras ellos desarrollan sus estrategias, tácticas, ofensivas en nuevos campos. Todo cambia, mientras nosotros, desde el campo popular parece que estuviéramos anclados, aferrados, a los mismos reclamos y reivindicaciones.

¿De qué estamos hablando cuando reclamamos la democratización de la comunicación y de la información? ¿Para qué queremos nuevos medios, nuevas frecuencias si no contamos y sumamos nuevos contenidos que tengan que ver con nuestras idiosincrasias, nuestras luchas, nuestros anhelos, nuestra memoria?, preguntan unos. ¿Cuándo vamos a construir nuestra propia agenda y dejar de ser reactivos a la agenda del enemigo? ¿Cómo vamos a romper esta ilógica lógica comunicativa desde organizaciones verticales? La horizontalidad ayuda a construir unidad, en procesos de organización, con movilización, señalan desde los movimientos sociales.

Lo cierto es que la vieja caja de herramientas ya no nos sirve. La academia poco nos ha ayudado en los últimos 40 años y no ha sumado teoría a la praxis elaborada por nuestros pueblos. De eso es de lo que debemos hablar: cómo y con qué herramientas luchar en estos nuevos campos de batalla.

Este texto es la introducción el tema de Medios, en Diálogos por una Internet ciudadana: NuestrAmérica rumbo al Foro Social de Internet, Quito 27 de setiembre de 2017.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=232173&titular=el-futuro-de-los-medios-populares-depende-de-una-internet-ciudadana-

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Lo que crece desigual se derrumba

Por: Fander Falconí

La publicación del Informe sobre la desigualdad global 2018 contiene cifras que marcan una tendencia mundial. Eso nos hace recordar algunos ejemplos que muestran que tal tendencia es histórica.

La caída del Imperio Romano no se produjo por falta de recursos. Roma era dueña de todos los recursos. Tampoco se enfrentaron los ejércitos romanos a una tecnología superior. Roma poseía la mejor tecnología de su época. Lo cierto es que el mundo mediterráneo del siglo V era un mar de desigualdades. En las colonias del Imperio (la mayor parte del territorio) no solo se mantenían las mismas estructuras esclavistas, sino que habían aumentado las desigualdades. Roma había nombrado a los anteriores reyes locales o a sus familias como recaudadores de impuestos. Ellos empezaron a cobrar más tributos a sus súbditos, para la nobleza local y para Roma, aumentando las desigualdades. En Italia, los ciudadanos romanos pobres veían a diario los excesos de los romanos ricos y la perversión de sus césares, mientras ellos se empobrecían.

Cuando las hordas asiáticas entraron a Europa en esos tiempos, las tribus germánicas huyeron hacia Occidente y se toparon con las legiones romanas. Al principio, fueron rechazadas (no les daban la visa, se diría hoy). La posición de las tropas imperiales en las colonias se sostenía por la colaboración con la población local, pero cuando esta población sintió que su situación económica era insostenible, optó por pactar con el enemigo. La Guerra de las Galias (recordando el libro de Julio César) se convirtió en una guerra civil, apoyada desde afuera. Las desigualdades habían llegado a ese extremo en el que los esclavos ya no tenían nada que perder, excepto sus cadenas.

La situación de desigualdad en el siglo XX también produjo cambios sustanciales en el mapamundi. La caída de Rusia en 1917 ocurrió por las desigualdades entre oficiales y tropas, entre aristócratas y campesinos, entre industriales y obreros. La rendición rusa, firmada por Trotsky en febrero de 1918, la utilizaron después los militaristas alemanes para inventar el mito de la invencibilidad germana. Los alemanes, a su vez, cayeron ante los aliados a fines de ese mismo año. El pueblo alemán se rebeló contra las desigualdades sociales que defendía su gobierno y eso produjo la rendición de alemanes y austro húngaros en la I Guerra Mundial.

En 1945, al concluir la II Guerra Mundial, Europa quedó devastada. La riqueza, en gran parte, se había nivelado en cero. Lo mismo había sucedido en Japón. En los Estados Unidos, la gente pobre empezó a exigir más bienestar, tal como había prometido Roosevelt si ganaban la guerra. Rusia ya vivía un socialismo con mínimas desigualdades y China iniciaba igual camino. Estados Unidos y Europa tendían a reducir las desigualdades. Eso cambió desde 1980.
Aquí empieza el informe. Un buen indicador de la desigualdad de ingresos es el porcentaje de la riqueza que percibe el 10% de los más ricos. En 2016 (hoy, se podría decir) es 37% en Europa, 41% en China, 46% en Rusia, 47% en Estados Unidos y Canadá. Pero es un 55% en África (excepto los países árabes, de Marruecos a Egipto), Brasil e India. En Medio Oriente, hay más desigualdad que en África: el 10% más rico acapara el 61% del ingreso de sus países.

Desde 1980, esta desigualdad ha aumentado rápidamente en Norteamérica, China, India y Rusia, pero en Europa ha crecido poco. Mientras Europa Occidental y Estados Unidos tenían cifras similares de desigualdad en 1980: la participación del 1% de mayor ingreso era un 10% en ambas regiones. Hoy es 12% en Europa Occidental, mientras en Estados Unidos se duplicó al 20%. La participación del 50% de menos ingresos de Estados Unidos era más de 20% en 1980, hoy es 13%. ¿Qué pasó en Estados Unidos? Una enorme desigualdad educativa, algo que debe hacernos reflexionar, y un sistema tributario cada vez menos solidario. Esto último lo comprueba el reciente anuncio de su presidente Donald Trump: la reducción de impuestos por 1,5 billones de dólares, favoreciendo a las grandes empresas y a las personas con mayores ingresos. Récord histórico que el diario español El País describe así: “el presidente ha enarbolado la bandera del neoliberalismo”. Es decir, aumentarán las desigualdades.

Desde 1980, la riqueza privada ha crecido bastante, mientras la riqueza pública ha disminuido en forma escandalosa. Los gobiernos ya no tienen medios para reducir la desigualdad. La fiebre de privatizaciones aumenta la desigualdad de ingresos y la concentración de la riqueza en pocas manos. El Informe presenta proyecciones de la evolución de la desigualdad de ingreso hasta 2050. Si las condiciones actuales se mantienen sin cambios, la desigualdad seguirá continuaría creciendo. Si todos los países siguieran el estilo de Europa Occidental, la desigualdad mundial podría reducirse, erradicando la pobreza.

Reducir la desigualdad implica primero dar educación de calidad a los más pobres. Luego mejorar los salarios de ese mismo sector y cobrar más impuestos al que más gana. Democratizar la dirección de las empresas también ayuda. Finalmente, hay que combatir a dos enemigos de la igualdad económica y de la justicia social: la evasión fiscal y la corrupción. Lo contrario hará estallar una bomba.

Fander Falconí Benítez, economista ecológico y académico ecuatoriano. Actualmente es el ministro de Educación de Ecuador.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=235642

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Los fondos buitre también actúan en el ámbito de las deudas familiares

Por: Eric Toussait

Gracias a la campaña internacional lanzada por el CADTM, se conoce muy bien la acción nefasta de los fondos buitre con respecto a las deudas soberanas: compran títulos de la deuda soberana a precio de saldo (de un 5 a un 20% del valor inicial) antes de recurrir a los tribunales para recuperar el máximo del valor de la deuda.

El mismo tipo de actividad está en plena expansión en el ámbito de las deudas familiares. Hay que señalar que las posibilidades son enormes ya que en Europa el volumen de créditos privados en suspensión de pagos llega a mil millardos de euros (1.000.000.000.000 €). |1| Debido al empobrecimiento de las clases populares, el volumen de estos impagos de deudas familiares y de microempresas aumentará inevitablemente.

El modo operativo de los fondos buitre en el ámbito de las deudas privadas es simple. Compran paquetes de deudas impagadas, principalmente a bancos, |2| a sociedades de telefonía móvil, a sociedades de crédito inmobiliario o empresas de suministro de energía a particulares. En general, esos fondos buitre adquieren esos impagos al 10 % de su valor y luego mediante el acoso a las personas endeudadas, y también por procedimientos legales, tratan de recuperar del 20 al 30 % del valor inicial de la deuda .

Parece que en Europa las sociedades financieras especializadas en ese tipo de actividades carroñeras se desarrollaron activamente, en primer lugar en Escandinavia, debido a la crisis bancaria de los años 1980-1990. Hablamos de la firma sueca Intrum y de Aktiv Kapital (una filial del grupo estadounidense PRA).

Según un estudio publicado por el banco Morgan Stanley, el volumen total de paquetes de deudas impagadas, en posesión de las siete principales sociedades financieras especializadas en la recuperación de la deuda familiar en Europa se duplicó entre 2014 y 2017, pasando de cerca de 4.000 millones de libras esterlinas a un poco más de 8.000 millones (Financial Times, 23 de noviembre de 2017). En 2016 Intrum obtuvo unos beneficios de 197 millones de euros. Cabot, una sociedad británica, 155 millones de euros; Arrow, británica, 118 millones de euros; Hoist, británica, 93 millones de euros; Kruk, una sociedad polaca, ganó 91 millones de euros. En la página web de Arrow podemos leer que 4 millones de familias se encuentran en suspensión de pagos en Gran Bretaña.

En octubre de 2017, Intrum compró en Grecia un paquete de deudas impagadas por un monto de 40 millones de euros. Pero, probablemente, haya pagado solamente 1,2 millones de euros por esa adquisición, o sea, el 3 % de su valor nominal. Según el director de Intrum, Mikael Ericsson, el mercado griego de deudas impagadas de familias ofrece un extraordinario potencial de expansión, ya que en 2017 cerca del 50 % de las deudas están en suspensión de pagos. |3| Es el equivalente, dice, del mercado formado por Europa central y del este.

Cartografía de las deudas impagadas en porcentaje del monto total de créditos concedidos por los bancos en la Unión Europea al 30 de septiembre de 2015.

Con una competencia en aumento entre los fondos buitre, el rendimiento desciende. Mientras que hace 5 años, una «inversión» de un millón de euros en la compra de deudas impagadas podía permitir obtener 3 millones, en 2017 los fondos buitre sacan entre 1,8 y 2 millones.

Hay otros fondos buitre activos en la compra de esas deudas, como el tristemente célebre fondo Elliot cuyo dueño es Paul Singer. Elliot compró a dos bancos españoles, Banco Popular (adquirido por el banco Santader en mayo de 2017) y Bankia, paquetes de deudas impagadas (véase Fátima Martín, «Los fondos buitre carroñean con lo más básico: Techo, pan y luz»). El grupo estadounidenses Blackstone se volvió también muy activo en España (véase en castellano: Fátima Martín, «Blackstone, el casero buitre global: De los alquileres protegidos de Madrid a los narcopisos de Barcelona»). Blackstone tiene actividades muy diversificadas: en principio, se especializa en la concesión de créditos de riesgo a microempresas y a PYMES. Para eso, Blackstone se dotó de una división especial de desarrollo de ese tipo de actividades: GSO. Esa división propone contratos de deudas simplificados, mucho más arriesgados y con mayor remuneración, lo que le permite atraer a pequeñas y medianas empresas (PYMES) que ya no tienen acceso a los créditos bancarios normales. Por otro lado, GSO atrae igualmente a los inversores en búsqueda del máximo rendimiento, en particular, a los fondos de pensiones. A éstos les propone que den un anticipo de fondos para prestarlos a las microempresas privadas y a las PYMES. En cierto modo, el Financial Times, en su edición del 17 de noviembre de 2017, hace sonar la alarma al anunciar que los fondos de pensiones hacen correr grandes riesgos al ahorro de sus miembros, debido a su inversión en los productos creados por GSO. |4| Por lo tanto, en principio, Blackstone es un prestamista —que atrae los fondos de pensiones a la búsqueda de altos rendimientos— y finaliza el ciclo comprando las carteras de deudas impagadas.

Cuando la burbuja inmobiliaria estalló en Japón (años 1990), en Estados Unidos (2006-2007), en Irlanda e Islandia (2008), en España (2009), decenas de millones de familias de clases populares fueron abocadas a la suspensión de pagos, y comenzaron a ser víctimas de desalojos masivos. En Estados Unidos, desde 2016, 14 millones de familias fueron desposeídas de sus viviendas por los bancos. En España, son más de 300.000 familias. En un contexto en el que el salario real está bajando, el desempleo es masivo y las condiciones de préstamos son abusivas, esas deudas provocan efectos catastróficos para una parte creciente de las clases populares. A menudo, esa población tiene que financiar a crédito su consumo corriente, puesto que sus ingresos normales no alcanzan para pagar los gastos de alimentación, vivienda, vestimenta, calefacción, electricidad, salud, educación… Hay firmas que se especializan en las ventas a crédito a sectores frágiles de la población. A veces, esos préstamos comienzan con un interés cero, con el fin de atraer a los clientes, pero los tipos de interés aumentan rápidamente si aparecen retrasos en el pago, y comienza el acoso. Otra vez más, nos enfrentamos en los países del Norte a un fenómeno masivo de brutal desposesión. Las deudas privadas tienen un papel clave. En Estados Unidos, la justicia contabilizó no menos de 500.000 casos de contratos inmobiliarios abusivos y fraudulentos, pero la cifra real es, indudablemente, mucho más elevada. En España, la legislación utilizada por los banqueros para desalojar a las familias de sus viviendas data de la época del dictador Franco. En Grecia, en el marco del tercer memorando aceptado por el gobierno de Tsipras en 2015, los bancos comienzan a tener las manos libres para desalojar a las familias incapaces de pagar sus deudas hipotecarias.

La nueva crisis internacional, que comenzó en 2007, reveló el comportamiento fraudulento de los bancos. Como consecuencia de las expulsiones masivas de las viviendas que se sucedieron en Estados Unidos, España y otros países, cada vez hay más personas que cuestionan esas deudas. Y esto pasa incluso en países donde la obligación de pagar un crédito era, en general, incuestionable. Ada Colau, alcaldesa de Barcelona desde 2015, reunió alrededor de su persona un importante apoyo popular por haber participado activamente en la plataforma contra los desalojos, realizados por los bancos, de familias incapaces de continuar pagando sus hipotecas. Algunos años antes, hubiera sido inimaginable que una mujer o un hombre fuera elegido para ejercer altos cargos después de haber organizado ocupaciones ilegales de bancos, para defender las familias que no podían seguir pagando sus deudas.

Por todo el mundo, los movimientos sociales y el CADTM cuestionan el pago de deudas privadas ilegítimas, ya sean hipotecarias o de estudiantes, ya sean reclamadas por grandes bancos privados, por agencias de cobro de deudas, por fondos buitre o por agencias de microcrédito.

Notas:

|1| 1 000 millardos € de deudas en suspensión de pagos (conocido también por la sigla inglesa NPL, Non performing loans). Eso representa, según la Autoridad bancaria europea, el 5 % del total de los créditos concedidos por los bancos de la Unión Europea.

|2| Los bancos son presionados por las autoridades de control y por el BCE para deshacerse de las deudas impagadas (NPLs) revendiéndolas a precios de saldo a terceros, como los fondos buitre.

|3| Sobre las causas de esa elevadísima cantidad en Grecia, véase Éric Toussaint «Grecia: los bancos en el origen de la crisis», publicado el 11 de enero de 2917

|4| Financial Times, «Blackstone offers “cove-lite” business loans», 17 de noviembre de 2017.

Traducido por Griselda Pinero

Eric Toussaint es maître de conférence en la Universidad de Lieja, es el portavoz de CADTM Internacional y es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia. Es autor de diversos libros, entre ellos: Procès d’un homme exemplaire , Ediciones Al Dante, Marsella, 2013; Una mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria, 2010; La Deuda o la Vida (escrito junto con Damien Millet) Icaria, Barcelona, 2011; La crisis global, El Viejo Topo, Barcelona, 2010; La bolsa o la vida: las finanzas contra los pueblos, Gakoa, 2002. Es coautor junto con Damien Millet del libro AAA, Audit, Annulation, Autre politique , Le Seuil, París, 2012. Este último libro ha recibido el premio Prix du livre politique, otorgado por la Feria del libro político de Lieja. Ultimo libro: Bancocracia Icaria Editorial, Barcelona 2015. Es coordinador de las publicaciones Comisión de la Verdad Sobre la Deuda.

Fuente: http://www.cadtm.org/Los-fondos-buitre-tambien-actuan

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Canada: Antisense therapy: a promising new way to treat neurological disease

America del Norte /Canada/diciembre del 2017/Noticias/https://theconversation.com/

 

 

A new treatment for Huntington’s disease – a deadly brain disorder – has successfully completed first-in-human trials. The drug lowered levels of the harmful huntingtin protein in the spinal fluid of patients who took part in the trial.

Huntington’s disease is caused by a mutation in the gene that makes a protein called huntingtin. The mutation makes the protein bigger and more likely to clump together. It is this increased stickiness that scientists believe causes brain cells to die in people with Huntington’s disease. As the disease progresses, it affects movement, learning, thinking and emotions.

At the moment, there are no treatments for Huntington’s. Most people die within 15 to 20 years of receiving a diagnosis. But now, at least, there is hope. The new drug, developed by scientists at University College London working with a pharmaceutical company called Ionis, seems to be able to stop the production of the mutant huntingtin protein by silencing the mutated gene. The next stage is to show that this leads to a slowing in progression of the disease.

Antisense therapy

The experimental drug, Ionis-HTTRx, is a type of drug called “antisense oligonucleotides”. Before I explain how it works, it’s worth reviewing the fundamentals of how genes work.

Our genes are made out of DNA, a chemical code that includes the information that allows our cells to function. This information is used to make proteins, the molecular machines and building blocks that are crucial for cells to work. Antisense oligonucleotides intervene at a critical intermediate stage between DNA and proteins – where the DNA is converted into a molecule called messenger RNA (or mRNA for short).

mRNA is very similar to DNA, but much less stable, and chemically very slightly different. It acts as the template for making proteins. If you can get rid of it, the proteins don’t get made. Antisense oligonucleotides are synthetic fragments of DNA that can bind to mRNAs, causing them to be cut into pieces.

How antisense therapy works. Various public domain imagesAuthor provided

An important property of mRNAs is that the precise code they contain is specific to each protein. This means that you can design antisense oligonucleotides that can specifically target the production of protein from just one gene out of the many thousands in the human genome. In fact, if the gene you are targeting is mutated, you can even target just the mutant form of the gene.

The Huntington’s disease trial is still at an early stage, testing to see if the oligonucleotides can get inside the brain and reduce the amount of mutant protein. We don’t yet know whether the drug will slow down the disease. But there have been a couple of recent clinical trials in other neurodegenerative diseases that provide some hope that this approach might work.

Same approach, different diseases

The best example of this is for spinal muscular atrophy, a very rare (and also inherited) childhood form of motor neurone disease. In a clinical trial that was completed earlier this year, antisense oligonucleotides were used to correct a faulty version of a gene that is mutated in spinal muscular atrophy.

The scientists used a slightly different approach, but the results were very promising. In most cases, children with these mutations suffer severe problems with movement from birth, but most of the children treated with the oligonucleotides survived longer and had better movement than those without treatment.

The trial was so successful that it had to be stopped so that the child not receiving treatment could be provided with the oligonucleotides. The drug, called nusinersen, has since been approved by the US Food and Drug Administration for treating spinal muscular atrophy.

Both Huntington’s disease and spinal muscular atrophy are rare forms of neurodegeneration, but if antisense oligonucleotides can be shown to work for these disorders, then it may be possible that the same approach might work in more common diseases, like Parkinson’s or Alzheimer’s disease.

These diseases share some of the characteristics of Huntington’s disease and spinal muscular atrophy, such as the accumulation of sticky proteins (although the actual proteins that build up are different). As with Huntington’s disease, there aren’t any drugs that slow down or halt the brain cells dying in people with Alzheimer’s or Parkinson’s.

There is a lot of work that remains to be done to see whether antisense oligonucleotides could help in most types of neurodegeneration, and there are some really big challenges to be overcome. But these early studies, and smaller scale trials in rare diseases, are providing the evidence to convince medical research funding bodies and drugs companies that it is worth investigating further.

Fuente: https://theconversation.com/antisense-therapy-a-promising-new-way-to-treat-neurological-disease-89006

Imagen:

https://lh3.googleusercontent.com/LRpGLXSXbH3LnI0fdwrwYvYfisGo7pUgItJkTUzZJyxHgoJtESThOP7IZlwDiw89-ujrvac=s85

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Canada: By casting teachers as informants, British counter-extremism policy is promoting violence

América del Norte/Canada/Diciembre del 2017/https://theconversation.com/

The Muslim children in my classroom withdrew from political debate when the Prevent counter-terrorism strategy cast me as an informant.

Prevent infers a duty on all teachers and doctors in England, Scotland and Wales to report signs of so-called “extremism” and “radicalisation” in their pupils and patients. Applying this duty is particularly difficult as “extremism” has not been legally defined by the Home Office.

Working as a secondary school teacher in London from 2005 to 2017, I was required to implement the Prevent counter-extremism strategy. My concern over the impact it was having on the dynamic of my and other classrooms led me to speak out against Prevent and counter-extremism strategy more generally.

When my Muslim students learned of my concerns, some of them approached me to express their anxiety that Prevent was a state surveillance strategy which was targeting them as a result of racial profiling – concerns supported by academic research. The children told me they hadn’t talked to other adults about this for fear that their vocal opposition to this controversial strategy would result in them being reported to the security services.

Some of the children told me that they no longer challenged the views of others that they perceived to be extreme. They feared that speaking out on sensitive issues would result in them being referred under Prevent, just by association. I have been offered examples of this happening in the classroom, on the street and in children’s homes.

Whether the children’s fears were justified or not, Prevent was altering their behaviour. I’ve heard similar examples repeated to me in focus groups I arranged of children from different schools in the London borough of Tower Hamlets.

Dialogue makes a classroom

Teachers, academics and politicians disagree over whether Prevent promotes or stifles debate in classrooms. This disagreement will continue until all of those with an interest in education recognise that there are different types of classroom debates.

The education expert Robin Alexander argues that authentic dialogue in classrooms is rare. Instead of having genuine conversations that may result in children and their teachers changing their preconceived views, children tend to be expected to offer their teachers anticipated answers. But authentic dialogue is crucial if schools are to promote a more harmonious society – for it is through genuine debate that we all moderate our views.

https://youtu.be/Ei3LIe7_mj8

Before Prevent was imposed on schools, some of the children at the secondary school where I taught approached me to discuss how they had begun to feel alienated from society. Concerns such as the impact of British foreign policy on civilians in Afghanistan, Iraq and Syria were a frequent topic of conversation. When my students raised these concerns, I was often able to tell them that I shared them – and this helped us think of possible responses.

The children raised suggestions of travelling to war zones, but quickly dismissed them in favour of peaceful, democratic solutions. Through talking, they learned to write to MPs, raise funds for refugee charities and contribute to human rights campaigns. Threats of nationalist violence were also dismissed as we explored our values through dialogue – dialogue that my students have since told me they no longer engage in.

When all that’s left is violence

Many theorists have argued that peace in a democracy relies on people having their say. Belgian political theorist, Chantal Mouffe, wrote in her book On The Political that violence “tends to flourish in circumstances in which there are no legitimate political channels for the expression of grievances”. She describes the shutting down of discourse in a democracy as “letting death in”.


Read more: We can all be a little radicalised – recognising this will help tackle extremism


The late French philosopher, Jacques Derrida, in his conversations on 9/11 and other work, described what he called the “autoimmunity of liberalism”. This results from the liberal contradiction of simultaneously trying to suppress dissent while also promoting freedom. Derrida wrote that this contradiction at the core of liberalism results from an aspiration to consensual politics but can result in a violent backlash.

In my ongoing research, I am analysing over a million words of government policy on counter-extremism. It’s revealed that the definitions of “extremism” and “radicalisation” progressively changed to become synonymous with violence between 2005 and 2015. The meaning of words affects how we perceive the world and aligning extreme and radical views with violence not only creates a perceived need for counter-extremism strategy but also acts as a catalyst for the violence that the strategy purports to address.

A strategy such as Prevent that targets radical and extreme views becomes necessary if we accept this change in the meaning of what it is to be “radical” or “extreme”. However, the experiences of my pupils show that the expression of extreme and radical views can actually help to reduce violence.

This moderation of extreme views extends beyond the classroom. People protesting against fracking as well as other student protesters have been referred to the Prevent programme. Silencing dissenting voices undermines the mechanisms by which democracy helps us to avoid violence. Labelling those who oppose the status quo as violent adds a catalyst to this already dangerous situation.

The Home Office is currently in the final stages of recruitment for a counter-extremism commissioner. While the lack of a legal definition for “extremism” makes it difficult to anticipate what this role will involve, surely the successful candidate will want to reduce political violence. Removing the Prevent duty that compels teachers to inform on their students would be a good start.

 

Fuente:https://theconversation.com/by-casting-teachers-as-informants-british-counter-extremism-policy-is-promoting-violence-85474

Imagen:https://lh3.googleusercontent.com/AQACrpe4v9XTNF80pzTxhT1gIKtrIuUskYQe3JT0J8tXBV_xjQHQaA64fsJrbegtXPHu_8E=s128

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Cambiar las reglas de juego, no el clima

 Cambiar las reglas de juego, no el clima

Por: https://www.ecologistasenaccion.org

Construir un futuro ecológicamente sostenible requerirá mucho más que realizar declaraciones o actos simbólicos. Es muy urgente el ajuste del metabolismo de la economía a los límites impuestos por la naturaleza en múltiples escalas, desde lo local a lo global, así como afrontar y prever las consecuencias que el cambio climático ya está teniendo.

Es fundamental que los proyectos políticos y sociales alternativos tomen conciencia de las implicaciones que suponen estos límites y diseñen propuestas de cambio audaces que vayan al origen del problema. En este sentido, Ecologistas en Acción ha publicado este informe que recoge algunas de las medidas que una ley de cambio climático debería contener.

La crisis política y la crisis económica sólo se podrán superar si al mismo tiempo se supera la crisis ecológica. Y del mismo modo, la crisis ecológica solo se resolverá si hay una transformación radical del sistema que las produce cada vez con mayor intensidad.

La ley de Cambio Climático y Transición Energética deberá establecer las medidas básicas para la reducción de las emisiones en cada sector o ámbito, que se desarrollarán modificando la legislación sectorial en el plazo de un año.

[Informe] Cambiar las reglas de juego, no el clima

Estas medidas deberán ir en la línea de:

  1. Reducir en términos netos nuestra demanda energética, el consumo actual es insostenible. Solo podremos frenar el cambio climático si se establece una hoja de ruta para reducir la cantidad de energía que consume un español de las 2,42 tep actuales a un máximo de 1 tep.
  2. Eliminar de forma constante nuestro consumo de combustibles fósiles. Una eliminación que debe de hacerse en base a presupuestos de carbono decrecientes, que deberán lograr una reducción mínima del 5 % anual en las emisiones de gases de efecto invernadero hasta el 2030.
  3. El cambio de lo local a lo global, acortando las cadenas de distribución, produciendo alimentos y productos desde entornos más cercanos y de una forma más respetuosa con los ecosistemas.

 

Fuente: https://www.ecologistasenaccion.org/article35461.html

Imagen:https://lh3.googleusercontent.com/j5tsiMQZNz5poaxumVX6uUiBFy-Isj4BpzrEWPn49knutCM1yaf44KvrWBQRR_vupyMR=s85

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Indigenous languages must feature more in science communication

Diciembre del 2017/Noticias/ https://theconversation.com

There is no denying that English is one of the world’s major languages. It’s the mother tongue of nearly 370 million people. English is also very frequently used by scientists in academic journals and book chapters, along with other common languages like French, Spanish and Portuguese.

But what about the billions of people who speak very little English, or none at all? How can we improve their access to scientific information and knowledge?

In a bid to tackle this issue, along with other factors of marginalisation such as distance from urban areas and ethnic exclusion, we and our colleagues created the Imagine Project at the Federal University of Santa Catarina in Brazil. According to a UNESCO report, people living in remote areas and those belonging to ethnic and linguistic minorities are the most vulnerable in terms of access to education. Rural children are four times less likely to ever attend school than their urban counterparts from similar economic backgrounds.

Giving these groups the opportunity to learn and to hear about science is an essential way of including them as citizens.

Imagine Project is an initiative that aims to take scientific knowledge out of the laboratory and share it particularly with rural and indigenous communities. As part of a competition linked to our work we recently translated four winner scientific videos, about different topics such as astronomy and pharmacology, into a number of languages. These feature in the videos as subtitles.

The languages include Tsonga (also known as Changana and spoken in Mozambique, South Africa, Swaziland and Zimbabwe) and Guarani, an indigenous language from Brazil, Paraguay, Bolivia and Argentina.

Science made accessible – thanks to translation into a variety of languages.

This and similar initiatives are crucial if scientists are to properly communicate the knowledge they’ve produced; sometimes with the very communities they study or which are affected, in their own languages.

The combination of knowledge and communication – along with a few other fundamental conditions such as liberty and respect – leads to social, cultural and technological development. That is why it is so important for people whose job is to generate knowledge to share their findings with ordinary people.

Opening up science

Open communication has long been seen as a fundamental condition for scientific development. The advent of the internet made even greater, more open communication possible. A scientist can write an article that is available in an online journal or record a video that’s uploaded to YouTube. But what about scientists who don’t speak English, or users who might be interested in what’s being shared but don’t speak English?

It is a general rule of the so-called “hard sciences” that all widely read, high impact scientific journals are in English. For research to be considered internationally, it needs to be in English. Yet, science cannot be properly communicated or popularised unless language barriers are tackled. We knew this when we launched the Imagine Project in 2013. Initially, the project focused on creating a series of hands-on scientific activities to be carried out in rural communities. These involved working scientists, high school students and teachers.

Then our team generated open educational resources in Portuguese that were translated and published online in English, Spanish and French. We are continuously producing new material, including PDF protocols and documentary videos showing our field experiences.

In 2017 we scaled up our ambitions and created Imagine-PanGea, a multilingual science popularisation competition. We were supported by three major organisations that work to popularise science: African Gong, which is pan-African; RedPop, which works in Latin America and the Caribbean; and SBPC, the Brazilian Society for the Advancement of Science.

There have been similar competitions elsewhere in the world that required entrants to work in either English or French. We created a video competition for African and Latin American graduate students across scientific disciplines, asking that their research be presented in a three minute video in either English, French, Portuguese or Spanish. There were 55 entrants.

The three overall winners and the best presentation from each continent had their videos translated into a range of languages. The videos were then widely publicised through the organisations that supported the competition.

Tough translation

A network of institutions and people representing different regions of Africa and Latin America were involved in this initiative. Their home languages and those of the people they worked decided what languages we’d translate videos into. We also relied on them to be our translators – and they didn’t always find this an easy task.

Many of the scientific terms used in the videos did not exist in the indigenous languages we’d chosen. In these instances, we kept words in French, English, Portuguese or Spanish. For example, Portuguese words can be found in the middle of the Guarani subtitles.

Further translations are underway into, among others, Yoruba from Nigeria and Umbundo and Kimbundo from Angola.

The competition was based entirely on voluntary work. We had practically no funding. For the next edition, we’re hoping to find some kind of sponsorship, particularly to offer winners material prizes like goods, money or travel expenses to attend an international scientific meeting.

We are trying to find new translators for Quechua (an Andean language), Berber (from North Africa), Chinese and as many indigenous languages we can get. For this to happen, we’ll need to find more volunteer translators.

This is a new way of thinking about science communication: it’s the kind of people we reach, not the number, that matters. And it’s worked. When the Imagine project was launched, we were told that indigenous Brazilian people would be not interested in learning basic science such as genetics and molecular biology. The critics have been proved wrong.

The Guarani people we’ve worked with have flourished, conducting experiments with DNA and telling the team they want to learn more. In parallel with the Imagine Project, our university has introduced undergraduate degrees specifically to attract people from indigenous nations. In addition, a certain number of places are reserved across all degrees for indigenous Brazilians.

Our long term goal is to get more indigenous and rural people to become real scientists. This is already happening in Brazil: one of our collaborators, Joana Mongelo, is the first Guarani science master’s graduate in the south of the country.

Fuente :https://theconversation.com/indigenous-languages-must-feature-more-in-science-communication-88596

Imagen:https://lh3.googleusercontent.com/SzJLi4cJCYJdisF3JOystdR4tR4oCe_S7jAmOGQk5naWYzTVsj0BzhUT5qPDORCCMBruZTI=s128

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