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En Argentina, el 51,7% de los universitarios estudian y trabajan al mismo tiempo

América del Sur/Argentina/22-09-2019/www.diariodecuyo.com.ar

Surge de una encuesta a 13 mil alumnos y entre ellos, el 73,1% afirma que trabaja por una «necesidad económica».

La rutina diaria de Santiago Cassain (23) hoy se divide en dos partes. Por las mañanas, entre las 8 y las 13, trabaja en la empresa de biotecnología Biosidus. Come algo rápido y sale para Ciudad Universitaria, donde está completando la tesis para recibirse de licenciado en Biotecnología por la UADE. Allí se queda hasta las 18. Cuenta que empezó a trabajar y estudiar al mismo tiempo en tercer año de la carrera, en otra empresa. Y que “no siente” que el trabajo haya pesado sobre su carrera, sino que lo ayudó a organizarse para poder aprovechar mejor el tiempo.

Santiago está entre el 51,7% de los jóvenes universitarios argentinos que estudian y trabajan al mismo tiempo y -entre ellos- en el selecto grupo del 36,7% que consiguió un puesto de trabajo vinculado a su carrera. Al resto les cuesta conseguir ocupación, y más aún en algo afín a lo que estudiaron.

Este sábado fue el Día del Estudiante y una buena forma de conmemorarlo es observar la relación que tienen con el mundo laboral, y más precisamente con el empleo de calidad, ese objetivo tan deseado pero difícil de lograr para los jóvenes argentinos, según se desprende de los últimos informes sobre empleo que publica el Indec.

Una investigación realizada por el portal de empleos Bumeran a más de 13 mil personas muestra que seis de cada diez jóvenes universitarios en el país no trabajan de lo que estudian, y la mayoría de los que estudian y trabajan (el 73,1%) lo hace por necesidad económica. El 24,3%, por su parte, lo hace para “aprender y sumar experiencia”.

“Hoy, nuestros estudiantes necesitan trabajar y buscan empleo en cualquier lado. Ante la oferta de trabajo se enganchan en lo que pueden. La prioridad de ellos es terminar la carrera y después eligen más en qué trabajan”, dijo a Clarín Daniel Martínez, rector de la Universidad Nacional de La Matanza. En esa universidad del Conurbano bonaerense, el 80% de los estudiantes trabajan.

Con respecto a los que trabajan en lo que estudian, Martínez afirma que en cada carrera de la universidad es distinto. “En algunas, trabajar y estudiar puede ser positivo, porque el trabajo agrega a la formación. Pero en otras carreras más demandadas, como las ingenierías, es muy común que los estudiantes consigan buenos puestos de trabajo y abandonen los estudios. Y eso, a largo plazo, termina siendo negativo para el estudiante”. En la encuesta de Bumeran, el 58,4% admitió que se retrasó en su carrera luego de empezar a trabajar.

En la universidad UADE, que tiene 28 mil estudiantes, el 60% trabaja, y en el turno noche la cifra sube al 83%. Diego Dalman, de Relaciones con Empresas, dice que las carreras más demandadas son las tecnológicas, administración, contabilidad y turismo.

La Universidad Austral, en tanto, tiene 4.000 alumnos. María Manson, del departamento de graduados y desarrollo profesional, dice que la mayoría empieza a trabajar en el último año, y los más pedidos son los de ingeniería industrial e informática, abogacía y la licenciatura de enfermería.

Para Javier Lindenboim, economista de la UBA y director del Centro de Estudios sobre Población, Empleo y Desarrollo (Ceped), “en los últimos 4 años el mercado de trabajo se deterioró. Hay más puestos de trabajo pero la composición es deficitaria: se produjo más empleo salarial desprotegido y empleo no asalariado y menos puestos de trabajo protegido. Visto de otro modo, hubo creación neta de trabajo pero de calidad deficitaria”. Y esto afecta más a los jóvenes.

“Las estadísticas de empleo que se difundieron esta semana, que son del segundo trimestre del año, muestran que aumentó el porcentaje de desempleo con respecto al año pasado pero también la tasa de empleo. Hoy en la Argentina hay más gente que quiere entrar al mercado de trabajo pero no hay lugar para todos”, afirma.

Fuente e imagen: https://www.diariodecuyo.com.ar/argentina/En-Argentina-el-517-de-los-universitarios-estudian-y-trabajan-al-mismo-tiempo-20190920-0085.html

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Argentina: Los salarios, tan bajos como en el 2001

Redacción: Rebelión

Un relevamiento del Observatorio del Derecho Social de la CTA advierte que los sueldos perdieron durante la gestión de Mauricio Macri hasta un 30 por ciento de su poder de compra. La caída se agrava si se la mide en dólares.

Los cuatro años de gobierno de Mauricio Macri redujeron los salarios de una manera brutal, sólo comparable a lo ocurrido con las grandes crisis de fines de los años ‘80 y del 2001. Hubo sueldos de convenio que perdieron más de un 30 por ciento de su poder de compra en términos reales, en un panorama general en el que prácticamente no hubo gremios que lograran mantener su nivel de ingresos. Los trabajadores de prensa y los estatales son los más afectados: comparados con 2015, sus sueldos cayeron el 32,4 y el 31,2 por ciento, respectivamente.

Los datos fueron dados a conocer por el Observatorio del Derecho Social de la CTA Autónoma, en base a una muestra de 12 actividades. “Es un conjunto suficientemente interesante para mostrar actividades de servicio, industriales y de la administración pública”, señaló sobre la selección Luis Campos, coordinador del Observatorio. Todos los gremios incluidos en el listado perdieron salarios en el macrismo. El Centro de Estudio sigue además una serie larga, en la que se pueden encontrar algunas actividades que excepcionalmente consiguieron no perder tanto, como es el caso de los aceiteros y de los mecánicos del Smata. Para Campos «en un contexto de alta inflación tuvo mucho que ver la dinámica de la negociación, ya que los gremios que menos perdieron son aquellos que consiguieron ir firmando acuerdos trimestrales».

El relevamiento muestra cómo hasta los gremios con mayor poder de presión, como Camioneros, perdieron en estos cuatro años poder de compra (un 19,5 por ciento). Los sueldos de los metalúrgicos, una actividad golpeada por los cierres y despidos, cayeron el 21,1 por ciento. Los trabajadores de Comercio -el más numeroso del sector privado- perdieron 17,6 por ciento. En la Construcción -otro rubro de mano de obra intensiva- la caída fue del 16 por ciento. El ranking de los que más perdieron está encabezado por los periodistas, cuyos salarios perdieron un 32,4 por ciento de poder adquisitivo.

La depreciación se vuelve más grave si los sueldos se miden en dólares, con pérdidas que están entre el 35 y el 53 por ciento.

El Observatorio remarca en su análisis que, a diferencia de las crisis del gobierno de la Alianza y la de fines del gobierno de Raúl Alfonsín, a donde hay que remontarse para encontrar momentos equiparables al actual, esta vez lo que hubo fue una política deliberada de Cambiemos para bajar los salarios. Los economistas del bloque de poder manifestaron más de una vez que los niveles salariales dejados por el kirchnerismo eran demasiado altos, y que el objetivo era además ajustar los salarios medidos en dólares.

«Si bien existen variaciones entre los distintos sectores, las caídas son generalizadas y no hay ninguna actividad que haya podido eludir esta dinámica», es la conclusión de los investigadores, que advierten que «la licuación del salario de los trabajadores no fue la solución que necesitaba la economía argentina para relanzar el ciclo de acumulación, sino todo lo contrario».
Fuente: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=260624
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Escuelas cerradas en Argentina, docentes en paro nacional

América del sur/Argentina/19 Septiembre 2019/Prensa Latina

Con el dolor multiplicado por la pérdida de dos colegas, los docentes argentinos, desde Buenos Aires hasta el punto más austral, encabezarán hoy un paro nacional en todo el país en solidaridad con el conflicto existente en la provincia de Chubut.
Organizada por la Confederación de Trabajadores de la Educación (Ctera) tras el accidente que sufrieron cinco maestras chubutenses, dos de ellas fallecidas, cuando regresaban de una manifestación, la protesta se sentirá en toda la nación con marchas y concentraciones.

Miles de guardapolvos blancos, el uniforme que distingue a la educación pública, se unirán en plazas y calles del país en un duelo colectivo al que también se sumaron los maestros del sector privado.

La educación está de luto, es la frase que retumba desde el pasado lunes por la noche en Argentina tras conocerse la triste noticia del accidente de las docentes, que como mucho de sus colegas, desde hace nueve semanas venían encabezando constantes movilizaciones por sueldos adeudados.

Le exigimos a los Gobiernos Provincial y Nacional la solución urgente del conflicto que se vive en Chubut. Acompañamos con un profundo dolor a las familias de Cristina Aguilar y Jorgelina Ruiz, apuntó la víspera en conferencia de prensa la secretaria general de Ctera, Sonia Alesso, al convocar a la medida de protesta.

Hace 15 días la Ctera salió a las calles también en solidaridad con los maestros de esa provincia patagónica, que habían sido reprimidos por representantes del sector petrolero que intentaban impedir que se manifestaran.

Pedimos paz y serenidad frente a este grave hecho, agregó Alesso, quien convocó a todos los maestros argentinos ‘acompañar este duro momento que están sufriendo los docentes de Chubut, colgando en las puertas de las escuelas y aulas un lazo negro en señal de luto.

Al tomar la palabra ayer en la rueda de prensa, el secretario general del Sindicato Unificado de trabajadores de la Educación en la provincia de Buenos Aires, Roberto Baradel, consideró que ‘estas muertes podrían haberse evitado. Lo advertimos, dijimos que el límite es la violencia.

Es inadmisible que todavía el conflicto no se haya resuelto. El Gobernador de Chubut es el responsable de pagar en tiempo y forma’, dijo.

Por su parte, el secretario general de la Central de Trabajadores de Argentina, Hugo Yasky, anunció la adhesión de ese importante gremio a esta jornada de hoy en la que se espera hayan distintos actos, sobre todo en la capital.

Ayer, en Comodoro Rivadavia, de donde eran oriundas las víctimas, el municipio decretó tres días de duelo y tanto en la Universidad Nacional de la Patagonia como en varias escuelas de la ciudad se resolvió la suspensión total de actividades mientras el Ministerio de Educación del Chubut dispuso asueto en todos los establecimientos educativos.

Cristina y Jorgelina, docentes de la Escuela 738 del barrio San Cayetano de Comodoro Rivadavia, fueron recordadas también la víspera en su provincia de origen con una gran marcha del silencio, como la denominaron.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=306553&SEO=escuelas-cerradas-en-argentina-docentes-en-paro-nacional
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Argentina: Emergencia, movimientos sociales y democracia

Emergencia, movimientos sociales y democracia

Oscar Soto*

 

 

Y entre los males y los desmanes

hay cierta gente que – ya se sabe -,

saca provecho de la ocasión;

comprando a uno lo que vale dos

y haciendo abuso de autoridad

se llevan hasta la integridad

 

Víctor Heredia

 

La figura de la “emergencia alimentaria” suele ser el recurso político que desencadenan esos momentos de fatalidad de un país en los que no queda nada en pie, como pueden ser los desastres naturales u otras calamidades por el estilo. La Argentina que “atraviesa el río” de la gestión macrista (tal la retórica épica del oficialismo) queda sumergida en deudas, pobreza, hambre y miseria sin poder “llegar a la orilla”.

Argentina, como ya se ha dicho hasta el hartazgo, produce alimentos en valores netos unas diez veces más de lo que su población puede requerir: alrededor de 440 millones de seres humanos podrían comer (y seguramente comen) con la producción de este país. Las razones de que haya chicos revolviendo la basura o madres poblando comedores comunitarios, hay que buscarla en eso que occidente sacraliza: el capitalismo y ese fetichismo de la “democracia” tal cual se pregona.

Democracia y capitalismo -el elixir de cuanto liberal tome la palabra en Argentina y en América Latina- cada día resultan más una farsa conveniente. Si hay concentración económica no hay igualdad, y si existen desigualdades no hay potestad política de las clases populares; todo es un gran espectáculo en el cual deciden unos pocos los beneficios para el gran capital. Si hay dudas sobre esto último, solo basta ver en retrospectiva el itinerario del gobierno actual que se despide dejando un piso de 40% de pobreza, más de 4 millones nuevos pobres solo en el ultimo año y la mitad de los chicos argentinos menores de 15 años viviendo en la pobreza, mientras por otro lado –como dice Claudio Lozano- se transfiere “a las 100 exportadoras más grandes 761.472 millones de pesos, o lo que es lo mismo, el equivalente a 2.207.095 canastas familiares que hubiesen permitido sacar a casi 9 millones de personas de la pobreza”[1]

Hambre, emergencia y represión

 

Desde los movimientos sociales, iglesias y sindicatos como la CGT, hasta los sectores de la oposición política –el Frente de Todos y Consenso Federal- todos coinciden en declarar la emergencia alimentaria como una necesidad urgente. El panorama desolador de un gobierno elegido en las urnas para ensayar el reposicionamiento de las viejas clases dominantes argentinas en el gobierno, baja el telón de su función con su mejor fotografía de época: la gente pidiendo comida, el hambre como talante de la marcha social y los alimentos como el horizonte más urgente de las organizaciones populares.

Hace tiempo que esa simbiosis entre democracia y capitalismo solo funciona para que la primera resguarde al segundo.  Entonces, la violencia institucional ejercida desde arriba en democracia, sea ésta por vía de la represión[2] -como la que ayer dejó caer el gobierno sobre organizaciones sociales que reclamaban la emergencia alimentaria- o el desprecio verbal de altos burócratas que naturalizan la precariedad –la ministra Bullrich diciendo que si hay hambre, para eso están los comedores comunitarios[3]-, solo demuestra que “la política” tributa más al mercado de lo que le rinde a los sectores populares.

El espejo del 2001

El año 2001 desolador y angustiante, fue un “momento constitutivo” de la historia nacional en tanto implicó la explosión horizontal de movimientos sociales y la deslegitimación de la verticalidad política. Los nuevos actores sociales emergentes propiciaron la salida parcial a la crisis. En gran medida esa explosión de organizaciones populares (muchas de las cuales son aquellas en las que militamos hoy) ha fortalecido los espacios de resistencia dentro y fuera del vinculo con lo estatal. Lo que pareciera ser aun más profundo del periodo de crisis de principio de siglo XXI en la Argentina, es que asistimos a una saturación política de la sociedad tal que ésta llegó a situar en un grado de alteridad total a la clase política dominante, expresando así una demanda de salida al régimen político.

Hoy la crudeza del ajuste económico solo se contiene con la persistencia de las organizaciones sociales que se rebelan contra el hambre. En medio de este retroceso neoliberal, los movimientos sociales, partidos populares y sindicatos que asumen su democracia más allá del capitalismo, buscan sobrepasar las guaridas de las instituciones existentes. El primer paso para salir de esto es garantizar los alimentos, en un país que deja morir de hambre a sus hermanos y hermanas.

________

*Docente y militante / Mendoza, Argentina

sotooscarhumberto@gmail.com

 

[1] En un año, Argentina sumó cuatro millones de pobres nuevos https://www.tiempoar.com.ar/nota/oficial-en-un-ano-cayeron-en-la-pobreza-4-millones-de-personas-y-ya-afecta-al-341-de-la-poblacion

[2] Detenidos y heridos en la violenta represión de la policía de Larreta en el acampe de las organizaciones solciales frente al Ministerio Desarrollo Social http://www.resumenlatinoamericano.org/2019/09/11/argentina-dentenidos-y-heridos-en-la-violenta-represion-de-la-policia-de-larreta-en-el-acampe-de-las-organizaciones-solciales-frente-al-ministerio-desarrollo-social/

[3] Patricia Bullrich: «Si pasan hambre, tienen los comedores» https://www.pagina12.com.ar/217661-patricia-bullrich-si-pasan-hambre-tienen-los-comedores

 

Autor: Oscar Soto

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Argentina: Todos los caminos conducen a la Educación

úmamente oportuna la declaración de Axel Kicillof la última semana, prometiendo un gobierno «más austero, más transparente y más eficiente». Así puntualizó no sólo una bandera de campaña y un buen propósito, sino que también señaló, implícitamente, la mayor urgencia nacional, que es recuperar la educación pública.

Puede sonar grandilocuente, porque lo es. Y lo es porque todos los problemas argentinos derivan de un desastre educativo cuya reconstrucción dependerá de profundos cambios. De paradigmas y de rumbos, de postulados y de ejemplos a inculcar, y de presencia del Estado como rector y orientador de un pueblo capaz de desarrollar sus capacidades en plenitud, consistencia y persistencia. Todo eso sólo puede garantizarlo la educación pública gratuita, obligatoria y laica, vía magna para hacer de la Argentina el país soñado por generaciones.

Al menos en El Manifiesto Argentino lo tenemos claro desde hace años, y subrayado a finales de 2015, cuando el gobierno macrista-radical inició el desguace de todas las políticas pedagógicas positivas implementadas desde 2003, a lo que sumó despidos y represión a los trabajadores de la Educación. Retomaron así el proceso negativo iniciado en los años 60, cuando sucesivos ministros de la dictadura de Onganía (Astigueta, Pérez Guilhou, Cantini, Malek) aplicaron las primeras «reformas» que eliminaron el Magisterio e iniciaron la subsidiaridad del Estado y las transferencias del sistema educativo a las provincias, sistema retrógrado que en 1992 perfeccionó la Ley Federal de Educación menemista.

También por eso es urgente renacionalizar la educación, entendida como el retorno a un Sistema Educativo Nacional Único con validez en toda la república, que garantice una plataforma curricular que conciba contenidos educativos igualitarios en todo el territorio nacional y se organice respetando desarrollos regionales y locales.

Con pareja urgencia habría que desarrollar sistemas de evaluación que prioricen principios y necesidades de interés nacional y latinoamericano, tanto en la evaluación de los aprendizajes como de las instituciones y el sistema educativo mismo, que a su vez debería promover la conciencia de nuestra lengua nacional, el Castellano Americano, garantizando a la vez la educación intercultural bilingüe respecto de cada uno de los pueblos originarios que habitan el territorio nacional.

Obviamente, la vastedad y complejidad de acciones necesarias contemplará promover la educación técnica y de adultos, así como la educación popular operada por iniciativa de ONGs, cooperativas, empresas recuperadas y organizaciones territoriales, incorporando de entrada el estudio permanente de principios de Filosofía, Lógica y sobre todo Formación Moral, materia ausente de casi todos los currículos argentinos y que debería ser obligatoria desde el nivel primario en adelante y en todo el país, como inicio de una educación para la transparencia y la concientización de la honradez como cualidad humana fundamental. Porque de muy poco sirven las leyes anticorrupción si no hay políticas de transparencia a largo plazo, para lo cual hay que lanzar sostenidas campañas nacionales de educación cívica, orientadas a que la sociedad sepa ejercer controles y fiscalización.

Asimismo, es urgente promover el debate y sanción de una Ley de Educación Superior que reasegure, profundice y actualice los principios de la Reforma Universitaria de 1918, explicitando a la Educación Superior como bien público y como derecho, e incorporando la materia Ética Profesional en todas las carreras universitarias y terciarias, públicas o privadas.

Ante tanta, tan veloz y tan torpe degradación del sistema educativo nacional como ejecutó el neoliberalismo macrista, es hora ya de consagrar a la educación como un derecho colectivo en el marco de procesos institucionales de enseñanza y aprendizaje, a cargo del Estado y consolidando la instrucción elemental, pero, también, asegurando los valores históricos que construyen nacionalidad. E incluso incursionando en campos educacionales heterodoxos, pero urgentes, puesto que nuestro país es hoy, quizás, uno de los más groseros, mal hablados y de modos de comportamiento más violentos de todo el mundo.

Acaso la recuperación en materia educativa deba incluir los contenidos y el espíritu de los programas transversales que mejoraron el sistema hasta 2015: educación sexual, prevención de violencia escolar, orquestas infantiles y juveniles, ajedrez escolar, educación y memoria, educación y medios, educación por el arte, centros de actividades infantiles y juveniles en contraturno y días sábados en las escuelas. Y por supuesto es urgente reinstalar las dos grandes acciones hoy discontinuadas perversamente: el Plan Nacional de Lectura, para retomar la urgente capacitación de mediadores y la provisión de libros y materiales de lectura en todo el territorio. Y el Plan Conectar Igualdad, que estimuló el talento de millones de estudiantes, además de que generó tecnología y trabajo argentino. Y definir como política educativa de Estado la distribución de tecnología digital para que todos los estudiantes del país, sin diferencias, tengan acceso al mundo.

Súmese todavía la integración del sistema bibliotecario escolar con todo el sistema educativo, garantizando la existencia de bibliotecas en todas las escuelas e institutos, así como cargos profesionales, mantenimiento infraestructural, conexión en red y renovación anual de acervos.

Y habría también que incorporar, de una buena vez, la Educación Agraria básica y la Educación Ambiental en todos los niveles educativos, para desarrollar la conciencia ecológica y del riquísimo sistema de Parques Nacionales de que disponemos y que en general nuestro pueblo ignora.

Así y con muchas otras medidas y decisiones, y con miras a servir a tres, cuatro o más generaciones venideras, la política educativa pública podría ser el instrumento fundamental de la cantera en la que millones de futuros argentinos y argentinas se educarán para garantizar que los próximos gobiernos sean protagonistas ­–como bien ha dicho Axel Kicillof– de gestiones «más austeras, más transparentes y más eficientes».

Fuente de la Información: https://www.pagina12.com.ar/218469-todos-los-caminos-conducen-a-la-educacion

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Argentina: Especialista advierte que gobiernos “hablan mucho de educación” pero hacen poco por ella

Se trata de la licenciada en educación Graciela Morgade, quien disertó el último sábado en el marco del Pre Congreso de Educación, en el marco del Segundo Congreso Internacional “Educación e Inclusión desde el Sur” que se realizará en noviembre. La profesional observó que “las políticas educativas se hacen así, haciendo y no solo hablando”.

La licenciada en Educación Graciela Morgade advirtió que aveces «los gobiernos hablan mucho de educación» pero hacen poco por ella.

La profesional disertó el último sábado en el marco del Precongreso en Educación, en el marco del Segundo Congreso internacional «Educación e Inclusión desde el Sur» que se realizará en Noviembre.

El evento realizado en Río Grande contó con dos ponencias, una el viernes en la ciudad de Ushuaia y la segunda este sábado en Río Grande.

Esta última se llevó a cabo en lss instalaciones del gimnasio Carlos Margalot, donde se presentó a la licenciada Graciela Morgade brindando la charla «Toda educación es sexual».

Al respecto la secretaria de Promoción Social del Municipio Río Grande Analia Cubino destacó que «como municipio hemos enfrentado algo muy importante como es la educación», en el entendimiento de que «somos corresponsables de lo que les pasa a nuestros ciudadanos y ciudadanas y entendemos que la educación sexual integral es un tema prioritario».

«Es un tema que atañe no sólo a las escuelas, sino a toda la comunidad, así que estamos muy felices de la convocatoria, ayer en Ushuaia y hoy en Río Grande, y es destacable el compromiso de la docencia en participar».

Cubino recordó así mismo que «éste es ya un encuentro final del «precongreso » e indicó que en Noviembre ya vamos a tener nuestro segundo congreso internacional y notamos que esto ha traído mejoras.

Por su parte la Licenciada Graciela Morgade «valoró el gran esfuerzo que hace el municipio Río Grande para llevar adelante estos precongresos y el próximo encuentro internacional que se llevará aquí en Tierra del Fuego».

«Hay que destacar que además es un esfuerzo económico, porque estamos en el verdadaero Sur del país, y nos sentimos felices por haber sido convocados a esta gran movilización que tiene que ver con poner a la educación como prioridad» señaló.

«A veces las gobiernos hablan mucho de la educación, pero las políticas educativas se hacen así, haciendo y no sólo hablando», advirtió, razón por la cual consideró que «esta iniciativa es un enorme gesto y una señal de la enorme valoración que esta gestión de Gustavo Melella y el Municipio tiene sobre la educación».

Fuente de la Información: https://www.infofueguina.com/social/2019/9/16/especialista-advierte-que-gobiernos-hablan-mucho-de-educacion-pero-hacen-poco-por-ella-41588.html

 

 

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Toda educación es política

Por: Carolina Dome.

 

Toda práctica educativa toma decisiones sobre los procesos de desarrollo infantil. La escuela dirige y genera procesos psicológicos que se confunden muchas veces con el desarrollo espontáneo, con lo esperable en ciertos momentos de la niñez y de la adolescencia. Las teorías psicoeducativas de raigambre socio-histórico-cultural pusieron foco en el dominio crecientemente abstracto o descontextualizado de los conocimientos que produce la escuela, construyendo nuevas formas de desarrollo. Pero también la educación impacta en las vivencias estudiantiles, donde lo afectivo e intelectual funcionan en unidad; a través de la interiorización de actividades intersubjetivas mediadas por complejos sistemas de signos, bajo determinadas a-simetrías con el mundo adulto. Tal fue el planteo de Vygotsky al postular a la vivencia como nueva unidad de análisis psicológica.

Esta idea invita a superar la dicotomía razón-emoción, extendida en el proyecto escolar moderno y a reconocer que lo educativo produce subjetividad, moldeando las prácticas humanas. Estrictamente, siguiendo las ideas de Silvia Bleichmar, la producción de subjetividad es un concepto sociológico: hace al modo en que las sociedades determinan las formas con las cuales se constituyen sujetos plausibles de integrarse a sistemas que le otorgan un lugar. Por ejemplo, ideales como la humanización y la homogeneización constituyeron los ejes de la educación moderna que buscó producir un sujeto histórico determinado: el ciudadano. Ideales que hoy enfrentan contradicciones, crisis y fracasos, bajo condiciones de restricción de los estatutos de ciudadanía.

Aun así, la escuela es un lugar de filiación histórica y es el primer lugar para una filiación que no es la familiar. Según Silvia Bleichmar, es un organizador simbólico, donde se redefine la relación del sujeto con la sociedad y se crean articuladores que producen nuevas formas de simbolización, diferentes a las producidas en las familias de origen. Y ese es el acierto de plantear una Educación Sexual Integral desde una perspectiva de derechos: la sexualidad deja de ser algo que se tramita exclusivamente en el seno de la familia (donde suele ser un tabú) y puede inscribirse en una red más amplia de simbolizaciones, para que lo sublimado a través del saber y del pensamiento genere condiciones para el desarrollo de prácticas de cuidado y promoción de derechos.

Contra eso atentó la campaña antiderechos “con mis hijos no te metas”: contra el lugar de la escuela como ordenador simbólico intersubjetivo, garante de una distribución más democrática del poder-saber acerca de la sexualidad. Su ataque denuncia a la “ideología de género” por predisponer a los sujetos a la homosexualidad, a la sexualización infantil y cuando no, al libertinaje. El sujeto histórico que produce su discurso es más bien un objeto, una propiedad de sus padres.

Pero ese no es único obstáculo para al desarrollo de la ESI: existe una postura más sutil y más extendida que la religiosa, impregnada en la tradición positivista que fundó al Estado y a la escuela argentina. La misma se traduce en la reclusión de la ESI en el terreno de la biología (única materia donde se la suele incluir), con sus contenidos reducidos a “la reproducción humana” y sus objetivos estrechados a metas higienistas, estrictamente preventivas. Su sujeto histórico es el sujeto disciplinado y se sustenta en una concepción biopolítica de la escuela.

Ambas posturas ocultan el rol escolar en la producción de subjetividad. Porque lo escolar, explícita o implícitamente, participa en la producción de las subjetividades sexuadas y en la construcción de las relaciones de género, a través de disposiciones que son apropiadas de forma singular-vivencial por les estudiantes.

Al respecto, vale la distinción señalada por Silvia Bleichmar: la producción de subjetividad es diferente a la constitución del psiquismo. Esa última tiene sus leyes propias, independientes de los enunciados sociales respecto del yo. En otras palabras, el aparato psíquico implica ciertas reglas que exceden la producción de subjetividad, por ejemplo, la represión; que hace al modo en que se constituye el sujeto psíquico. –Luego resta la pregunta por la articulación entre ambas nociones, por el modo en que la escuela interviene o no en los modos de reacomodación del psiquismo, y la inversa, de qué manera las premisas de la constitución psíquica producen la posibilidad de subjetivación–.

Pero lo central es advertir esa distinción fundamental. Porque es que la constitución del sujeto psíquico, y no lo que produce la escuela, la que creará y alojará las marcas de la identidad de género y de la orientación sexual. La ESI no producirá un tipo particular de individuos sexuados, sino que les otorgará un lugar. Y en lo que sí puede participar es en la producción de un nuevo sujeto histórico, a construir. Y para dicha construcción es nuevamente útil la idea de Bleichmar, de pensar la estructuración del sujeto ético, distinto al sujeto disciplinado del proyecto escolar positivista. La escuela participa en esa estructuración a través de la construcción de legalidades que se diferencian de “poner límites”, de acentuar lo preventivo, de advertir peligrosidad en las conductas estudiantiles. Legalidades que, a diferencia, habilitan la participación, la inclusión y la simbolización, regulándolas. Construcción de nuevas legalidades acerca de las relaciones con otras personas, que son habilitantes de una ética de reconocimiento del semejante. Sin una ética de reconocimiento, no hay posibilidad de pensar al semejante como sujeto. Y sin pensar al semejante como sujeto, no hay posibilidad de propiciar las conductas de cuidado.

Toda educación es sexual

Así se tituló un libro de Graciela Morgade (1999) y la frase continúa vigente. Porque por acción u omisión, la escuela siempre dice algo sobre la sexualidad humana. Desde una mirada relacional, la perspectiva de género en la escuela va mucho más allá de los contenidos acerca de la sexualidad (lineamientos ESI), e implica una revisión que va desde el diseño de materiales de trabajo y programas sexistas hasta el desarrollo de políticas de igualdad de trato y oportunidades, en pos de eliminar las representaciones, imágenes y discursos que reafirman los estereotipos de género. A través de los libros de texto, de las prácticas establecidas, de las formas de relación, etc. se perpetúan formas de vivir y de actuar como mujeres y como varones según lo establecido culturalmente. La reproducción de estereotipos de género a través de actividades diferenciadas no sólo segrega en forma binaria a los grupos (sexismo), sino que distribuye recompensas desiguales que inferiorizan a las mujeres (machismo), a la par que invisibiliza otras identidades sexo-genéricas. Tal es el caso de una de mis pacientes cuyo género está indefinido y todos los días, al llegar a su escuela debe decidir en que fila debe formarse, si en la de niñas o en la de niños, porque se sigue ordenando a les estudiantes según el sexo biológico, en un verdadero acto performativo. La escuela genera así una situación paradojal entre “dejarla elegir” e imponerle opciones que no son tales.

Algunos aspectos se están empezando a cuestionar y existen propuestas psicopedagógicas que buscan cambios. Por ejemplo, se propone realizar clases mixtas de Educación Física en todos los niveles educativos (que aún no existen en muchas escuelas secundarias) y algunos colegios de vanguardia avanzaron en el concepto de co-educación, que ameritaría un artículo propio.

Pero existen efectos aún más profundos. La escuela, en forma contradictoria, silencia, pero a la vez es un espacio de performance de los cuerpos sexuados, tal como afirma Judith Butler y se ve en el caso de mi paciente. La distribución de los cuerpos en el espacio del aula y del patio, las normas de vestimenta y apariencia aceptables y no aceptables, el uso del cuerpo en clase y en los recreos, los permisos y sanciones sobre ciertas emociones, la mirada, el uso de la voz, etc. construyen normas corporales, indefectiblemente atravesadas por las lógicas de sexuación modernas que la escuela históricamente dispuso. Según López Louro (1999), la norma corporal es asumida, apropiada –y no estrictamente “seguida”– por el sujeto que se forma en virtud de haber atravesado ese proceso de asumir un sexo en la hegemonía del imperativo que habilita ciertas identificaciones sexuadas y desalienta otras (López Louro, 1999). Se pone de manifiesto que les estudiantes aprenden a aceptar o a resistir la cultura oficial de la escuela, donde no sólo aprenden conductas y conocimientos, sino un conjunto de actitudes y prácticas que se entraman con la construcción de sus identidades. La performatividad escolar de los géneros forma parte del curriculum oculto, en el sentido propuesto por Jackson (1968); en eso que la escuela crea de forma implícita, a veces sin proponérselo, y se sostiene en la invisibilización-naturalización producida en el discurso, en la percepción y en las acciones de agentes educativos, de dimensiones del proyecto escolar moderno basado en el disciplinamiento y control del desarrollo de los sujetos.

Las perspectivas docentes

En el marco de proyectos de investigación UBACyT con sitio en la Facultad de Psicología de la UBA; dirigidos por la Prof. Mg. Cristina Erausquin, realicé entrevistas y cuestionarios con 40 docentes de escuelas de nivel medio, preguntando por situaciones-problema de desigualdad de género en sus contextos de trabajo. El objetivo fue identificar qué es lo que reconocen como desigualdad de género y abrir hipótesis sobre los niveles de visibilidad y acción ante la problemática. Al respecto, y en forma resumida, fue posible identificar tres posiciones principales:

Una de ellas fue conformada por docentes que afirmaron no haber visto ninguna situación de desigualdad de género en la escuela. Ejemplo: «De todos los colegios en los que me desempeñé, en ninguno observé ni presencié un caso con tales características. Por lo general las desigualdades se observan por los niveles sociales y económicos de los alumnos. Incluso por características fisiológicas. Por género, no”. Sin embargo, un dato sobresaliente es que se trata de docentes cuya antigüedad es mayor a 10 años (algunos acumulan más de 20 años), y es difícil sostener que en todo ese tiempo no haya ocurrido ninguna situación de desigualdad de género en su práctica, lo que abre hipótesis sobre la invisibilidad del problema en el discurso escolar, sobre un no-reconocimiento de situaciones y problemas ya visibilizados en el discurso público, afuera de la escuela.

La segunda postura, conformada por la mayoría, se basa en relatos con situaciones concretas, eventos disruptivos en los que la desigualdad las más de las veces constituye una forma de violencia explícita. Ejemplo: “En una ocasión el reto fue tocarle las tetas a una compañera, pero el desafiado se negó y en otra fue «apoyar» a otra compañera y el desafiado aceptó y la apoyó (-..) El nene dijo que era un desafío igual a cualquier otro. Una de los temas que se trabajo fue la cosificación de las compañeras”. En esos casos, las situaciones son reconocidas y explicitadas, a la par que se enuncian acciones para su superación. Pero no aparecen vinculadas a condiciones estructurales de desventaja y desigualdad de los géneros no masculinos, de carácter continúo y/o permanente en la escena social-educativa, ni sobre el rol performativo de la escuela de dichas condiciones.

En cambio, la tercera postura tiene características destacadas. En algunos casos, se incluye una lectura de carácter estructural y/o sistémico sobre la desigualdad, por ejemplo: “han sido infinidades de situaciones que uno vive respecto a la desigualdad de género. Desde las diferencias de oportunidades por ser mujeres hasta el poco lugar para intervenir desde nuestro rol en instituciones”. También fue señalada la dificultad de las mujeres de construir el denominado “oficio del alumno”: “he podido apreciar la dificultad real de alumnas que tienen hijos y que no finalizan su trayecto formativo por cuanto transitan por configuraciones familiares en las que el cuidado de los niños está asignado únicamente a las mujeres. En algunos casos, además, aportan el relato de sus parejas señalando, explícitamente, que no las acompañarán por cuanto decidieron estudiar”. Y en algunos casos se describen formas de desigualdad de mayor invisibilidad en el discurso público, como por ejemplo los micromachismos: «se suele desvalorizar a las niñas ante la resolución de situaciones lúdicas, en particular, en los juegos de equipos, en los que suelen participar de manera más activas los varones que las mujeres, como por ejemplo, no suelen pasarles la pelota, o bien, ellos son los que intentan convertir un gol o un tanto, sin observar si hay una compañera que esté mejor ubicada para poder concretarlo»…

Las desigualdades de género son un problema de preocupación para la gran mayoría de los docentes, aunque se advierten diferentes profundidades en la visibilidad del problema y su inserción en la dimensión institucional. Las situaciones son detectadas desde una perspectiva sensible, atenta y de reconocimiento de la desigualdad, pero son menos los relatos que contienen una interrogación, revisión y/o cuestionamiento de la matriz performativa de los géneros o bien, de las disposiciones que actúan en el sostenimiento de las desigualdades. La propuesta investigativa y de análisis es avanzar en la re-visiblización de lo invisible, que parece habitar en lo institucional y produce violencia a la libertad y a la diversidad. El análisis implica tener conciencia de que hay tiempo por delante. De que hay futuro.

Carolina Dome es docente e investigadora UBA.

Bibliografía:

Lopes Louro, Guacira (1999). “Pedagogías de la sexualidad”, en O corpo educado. Pedagogías da sexualidade. Belo Horizonte: Autentica.

Morgade, G. (coord.) (1999) Toda educación es sexual. Hacia una educación sexuada justa. Ediciones Crujía. Buenos Aires.

Vigotsky, L (1996). La crisis de los siete años. En Segarte A (comp). Psicología del Desarrollo, selección de lecturas. Tomo I. Editorial Félix Varela. La Habana.

Bleichmar, Silvia: Entre la producción de subjetividad y la constitución del psiquismo. Disponible en: http://www.silviableichmar.com/articulos/articulo8.htm

Fuente del artículo: https://www.pagina12.com.ar/217773-toda-educacion-es-politica

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