El año pasado, esos docentes investigadores con formación doctoral habían quedado seleccionados pero no habían sido incorporados a la carrera de investigador del organismo.
La cantidad de investigadores seleccionados pero no incorporados a las carreras del Conicet ascienden a 390. De ese total, 340 serán incorporados a 42 universidades públicas nacionales como docentes investigadores con dedicación exclusiva, mientras que los 50 restantes «aún no acordaron su ingreso a ninguna universidad», informó el ministerio de Educación.
El año pasado, esos docentes investigadores con formación doctoral habían sido seleccionados y, su selección, aprobada y recomendada por el Conicet, pero no habían sido incorporados a la carrera de investigador del organismo.
El Ministerio precisó que a través de la Secretaría de Políticas Universitarias «aportará el financiamiento para la creación de cargos o el incremento de las dedicaciones necesarias para la incorporación a las universidades de esos doctores».
El 33 % de los investigadores fueron incorporados a universidades de la región metropolitana, el 28% a la bonaerense, el 18% a la región centro del país, el 8% a Nuevo Cuyo, el 6% al NOA, el 4% al sur y el 3% al NEA.
En tanto, de los 340 investigadores que se incorporarán a las universidades, el 25% corresponden al área de las Ciencias Naturales y Exactas, el 23 a las Ciencias Sociales, el 20 a las Agrícolas y Ambientales, el 17 a las Humanas, el 11 a las Ingenierías y Tecnologías y el 5 a las Ciencias Médicas y de la Salud.
El conflicto se inició a fines del año pasado cuando el Conicet decidió que la mitad de los investigadores que habían sido aprobados para ingresar a la carrera de doctorado dentro de ese organismo no lo iban a hacer por una cuestión presupuestaria.
En medio de las disputas a lo largo de este año, el Ministerio de Ciencia y Técnica y el de Educación acordaron que ingresen a las universidades, aunque los gremios pedían que se mantenga la estabilidad laboral y la equivalencia salarial con el Conicet.
Los becarios mantenían la inquietud a raíz que esas becas vencían en diciembre y aún no habían formado los contratos con las universidades y corría riesgo de no percibir becas ni contratos entre enero y abril.
America del Sur/Argentina/14.11.2017/Autor y Fuente:https://lavozdetandil.com.ar/
La posibilidad de ampliar un relevamiento a través de la investigación y la generación de estrategias ante las trabas que surgen desde el Estado fueron ejes en común trazados en la inauguración del Encuentro Internacional de Tesistas e Investigadores en temáticas de cárceles y acceso a los derechos educativos, que se realiza este fin de semana en el Centro Cultural Universitario, tras haber sido elegida Tandil como sede y la UNICEN como anfitriona.
Representantes de cinco países de América Latina participan de estas jornadas cuyas expectativas se vieron desbordadas por la gran cantidad de investigadores dispuestos a trabajar en esta temática tan sensible.
Daniel Herrero, Secretario de Extensión de la UNICEN, fue el primero en dar la bienvenida a los presentes subrayando la importancia del mismo por la cantidad de inscriptos y una impensada presentación de trabajos, 60 en total.
“Tengo que agradecerles –dijo- que hayan decidido poner a la UNICEN en un lugar de privilegio en este debate y en tal sentido no puedo dejar de mencionar el trabajo articulado y persistente, principalmente de las Facultades de Ciencias Sociales y de Derecho que también son coorganizadoras de este Encuentro, junto a este programa de Extensión de Rectorado denominado la Universidad en la Cárcel. Sabemos que a la vez que hacemos extensión estamos garantizando un derecho a la educación, al mismo tiempo que esa vinculación con el otro aporta interrogantes que profundizan nuestros trabajos de investigación o despiertan nuevas propuestas en este sentido. Esta integralidad de funciones tiene la particularidad de producirse en un mismo lugar: la cárcel, que es la universidad y el territorio a la vez. Todo en un mismo espacio, cargado de significados y significantes provenientes del encierro”.
Más adelante expresó que “es central la posibilidad de acordar una agenda de investigación internacional en la temática. Estamos ante la posibilidad de iniciar hoy una carrera de postas que esperamos se convierta en una red de países latinoamericanos decididos a aportar conocimiento valioso para la definición de políticas públicas en materia de educación en contextos de privación de la libertad, un derecho humano y universal y un deber del Estado”.
Acto seguido habló la decana de la Facultad de Ciencias Sociales, Gabriela Gamberini quien valorizó e historió el Programa Universidad en la Cárcel que coordina Analía Umpiérrez, considerando central la realización de espacios como éste que promuevan propuestas pedagógicas y de extensión en contextos de encierro, tarea que “viene acompañada de cuestiones cotidianas y trabas burocráticas ante lo que debemos dar batalla y resistir para poder generar otros modos posibles de pensar la educación”.
Laura Giosa, decana de la Facultad de Derecho, cerró el terceto de oradores que dio la bienvenida recordando que “al principio de esta tarea la idea era vincular la educación en contextos de encierro con los estudios en libertad, en el mismo ámbito, pero nos pidieron aulas virtuales” en las mismas unidades donde igualmente se pudo ofrecer una educación superior “para lograr un paliativo a la violación de derechos que se viven en esos contextos”. La decana valorizó el encuentro porque “para exigir políticas públicas necesitamos un estudio profundo de la problemática y una red de investigación que nos permita enfrentar el retroceso en el respeto a los derechos humanos de los que están y de los que no estamos en contextos de encierro”.
Tras la presentación tuvo lugar un panel donde expusieron sus primeras impresiones Analía Umpiérrez, Violeta Acuña Collado, de la Universidad de Playa Ancha, Chile y Andrea Godoy, presidente del Grupo de Estudios sobre Educación en Cárceles (GESEC).
La coordinadora del Programa Universidad en la Cárcel, de la UNICEN, sostuvo la necesidad de mantener activa la mirada sobre esta problemática, desde la Extensión y la Investigación, para darle visibilidad a los problemas de la cárcel y pensar estrategias que mejoren las prácticas de quienes allí se desempeñan. “Los diagnósticos existen –precisó- pero ahora hace falta saltar el muro de la Universidad, tener la disponibilidad ideológica para salir a la calle e investigar”. Tras aportar datos estadísticos relativos a la superpoblación carcelaria, describió la realidad como “a un ritmo de recorte” en los respaldos a políticas públicas de este tipo.
Violeta Acuña Collado elogió a Argentina por ser un país líder en este tipo de estudios, “siendo un país referente para todos nosotros ya que está muy avanzado en estas investigaciones. Chile, por ejemplo, no tiene a la Universidad trabajando dentro de la cárcel. Este encuentro nos da la posibilidad de hacer un relevamiento a partir de la investigación, democratizada y con sentido de transformación”.
Finalmente Andrea Godoy se refirió a encuentros previos realizados en La Plata donde “se analizó con sentido crítico el modelo hegemónico de educación, generándose espacios de resistencia con otros actores sociales que incluyan a familiares de personas privadas de su libertad. “No es casual –agregó- que haya espacios que no son ocupados por el Estado como lo demuestra la caída en un 7% del presupuesto en educación por eso la consigna es rescatar la resistencia en la calle ante el atropello, adentro y afuera, de los derechos humanos”.
La jornada se completa con varias mesas de debate en simultáneo y también con una agenda cultural, estando previsto el cierre y las conclusiones para este sábado.
Política en José María Aricó. Un ensayo de lectura
Guillermo Ricca. [Autor]
ISBN 978-987-688-187-6
CLACSO. UniRío editora.
Río Cuarto.
Octubre de 2017
La abigarrada textualidad que reclama a Aricó como autor deviene praxis política en el mismo lugar donde las teorías sociológicas de la modernidad latinoamericana anotan su fracaso. Huella, tal vez, de la lectura de Gramsci y Benjamin, sus intervenciones muestran la no correspondencia entre texto y contexto, la necesidad de dar un paso atrás para remontar lo perdido, lo desechado aún por la propia historia de las izquierdas. La necesidad de medirse, como un imperativo para cualquier forma de socialismo con lo más avanzado de la cultura de la época. A diferencia del esquematismo normalizador de cualquier desviación que exhiben las izquierdas autoproclamadas, Aricó forma parte de una herencia cultural a la vez radical y babélica, a un tiempo revolucionaria y descentrada, capaz de pensar a Marx con Carl Schmitt, a Gramsci con el Che. Oscar del Barco reere que Aricó tenía algo de la naturaleza amorosa del imán, una capacidad de afectar y de ser afectado, de integrar hospitalariamente lo que diere, nosotros decimos: de habitar la crisis y de hacer de ella un lugar habitable, de invertir su inercia disgregadora y convertirla en un espacio común, hospitalario, y a la vez agonal.
El desarrollo actual de la disciplina abarca numerosas líneas de investigación que van desde el desarrollo de nuevas técnicas analíticas hasta las aplicaciones para nuevos productos o sustancias vinculados a la industria alimenticia, metalmecánica y biodiesel.
América del Sur/Argentina/14.11.2017/Autor y Fuente: http://www.lavoz.com.ar/
Más de 320 investigadores, graduados y estudiantes de Ciencias Químicas, del país y el exterior, participan en el Noveno Congreso Argentino de Química Analítica en Río Cuarto.
El evento tiene lugar en las instalaciones de la Sociedad Rural y es organizado por el Departamento de Química de la Facultad de Ciencias Exactas, Físico-Químicas y Naturales de la Universidad Nacional de Río Cuarto.
Héctor Fernández, docente investigador y miembro de la comisión organizadora, indicó que el Congreso reúne a especialistas en distintas áreas del quehacer de la Química Analítica que se desempeñan no sólo en ámbitos académicos sino en desarrollos en empresas.
Explicó que el desarrollo actual de la disciplina abarca numerosas líneas de investigación que van desde el desarrollo de nuevas técnicas analíticas hasta las aplicaciones para nuevos productos o sustancias vinculados a la industria alimenticia, metalmecánica, biodiesel y demás. En el evento se comparten conferencias plenarias y semiplenarias, exposiciones orales, y más 200 investigaciones presentadas en pósteres.
El Congreso cuenta con la presencia de científicos destacados que, entre otros temas, discuten sobre espectroscopía analítica; química electroanalítica; quimiometría; separaciones analíticas; preparación de muestras; aplicaciones en química analítica; y educación.
“Es un evento muy importante y muy federal. Hay muchos jóvenes, hay pioneros, científicos que son eminencias, gente de otros países. El desarrollo de la Química Analítica tiene muchas aplicaciones. Lograr un buen nivel de desarrollo del conocimiento redunda en beneficio de muchas otras áreas, desde el ambiente hasta la medicina, por ejemplo”, valoró Nora Vizioli (UBA / CONICET), una de las conferencistas.
“Es notable la riqueza y variedad de temas y las extraordinarias oportunidades de intercambio y diálogo entre todos los participantes”, resaltó Marisa Rovera, decana de la facultad de Ciencias Exactas, Físico Químicas y Naturales de la UNRC.
El 9º Congreso Argentino de Química Analítica (9º CAQA) cuenta con el aval del Consejo Superior de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC), y el auspicio del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), Foncyt y MyNCYT/Córdoba entre otras organizaciones. Además, fue declarado “de interés” por la Municipalidad de Río Cuarto.
Argentina/ 14 de noviembre de 2017/Por: Sergio Sinay/Fuente: http://www.perfil.com
En una entrevista televisiva efectuada esta semana el ministro del ramo, Alejandro Finocchiaro, enfatizó la necesidad de orientar la educación hacia las posibilidades no desarrolladas de la Argentina, como, por ejemplo, producir especialistas para aprovechar el vasto litoral marítimo. Un par de día antes se había evaluado a 1.200.000 alumnos en 31.300 escuelas de todo el país a través de las pruebas Aprender. Los resultados que este operativo arrojó en 2016 mostraron, entre otras cosas, que el 90% de las escuelas públicas tiene jornadas de cuatro horas (y hay que descontar los tradicionales días de paro docente), que la mitad de los estudiantes secundarios no comprende lo que lee, que siete de cada diez salen de la secundaria sin tener los fundamentos básicos de las matemáticas. En sólo un año no es posible esperar grandes cambios para 2017. Estas y otras cuestiones, como los paupérrimos resultados en Lengua, podrían explicar por qué el gremialismo docente se opone a esta evaluación. También habla de ellos, puesto que los chicos no se educan solos.
Ante el estado de la educación argentina, cabe preguntarse si un camino de salida es, como pareció desprenderse de las entusiastas respuestas del ministro, la formación de especialistas. La insistencia a veces eufórica en conceptos como “conocimiento” y “especialización” cae una y otra vez sobre la educación prometiendo una panacea. ¿Pero es eso lo esencial de la educación? Guillermo Jaim Echeverry, ex rector de la Universidad de Buenos Aires y autor de una obra imprescindible, La tragedia educativa, suele recordar al poeta griego Hesíodo que, en el siglo VII antes de Cristo, decía que educar es ayudar a una persona a ser lo que es capaz de ser.
Y esto es lo que, entre sindicalistas belicosos y funcionarios tecnócratas, nunca termina de aparecer en el centro de la discusión. Agreguémosle la indiferencia de la mayoría de la sociedad (con una masa crítica de padres a la cabeza) por la trascendencia de la educación, y los resultados de las pruebas Aprender, PISA, o las que fuere, pueden cantarse de antemano sin sorprender a nadie. De una manera sutil, la educación, en su real significado e importancia, se convierte así en un derecho humano no atendido y olvidado. Está bien movilizarse por una Justicia mejor. Pero la educación sigue esperando, al margen del marketing oficialista u opositor. Siempre espera.
Transmitir conocimientos es importante, pero antes hay que especificar qué se entiende por conocimiento. Si son habilidades tecnológicas y datos puros y duros referidos a éstas, la apuesta resulta pobre. Con el furor de innovar por innovar, que impulsa una carrera desenfrenada hacia ninguna parte, todo conocimiento es vetusto mientras se lo absorbe. Se sabe mucho, y perecedero, sobre algo y nada sobre mucho e importante. O, por el contrario, conocimiento puede ser, como propone el pedagogo español Ricardo Moreno Castillo (de quien recomiendo Panfleto antipedagógico, De la buena y la mala educación y La conjura de los ignorantes), la transmisión de una cultura filosófica, científica y literaria. Además de valores. Quienes carecen de esto (y no sean provistos por la educación) caerán más fácilmente en especializaciones limitantes o, peor, en fanatismos y sectarismos, como advierte Moreno Castillo.
Mientras por distintas razones los involucrados (padres, funcionarios, docentes) sigan mirando a la educación, cuando la miran, desde un punto de vista utilitario, un manto de incertidumbre permanecerá sobre los adultos de mañana. Más allá de sus roles y funciones (dirigentes, profesionales, trabajadores) serán responsables de la sociedad en la que vivan y de cómo se viva en ella. Generacionalmente, sus recursos serán muy pobres, aunque ellos sean especialistas monotemáticos. Porque, para bien o para mal, los resultados de la educación se expresan en el futuro. Una educación que se oriente sólo a lo útil da ciertos resultados. Una que forme personas da otros. Las sociedades eligen.
De la académia a la política Pablo González Casanova. [Autor]
Colección Clásicos Recuperados.
ISBN 978-987-722-265-4
CLACSO.
Buenos Aires.
Octubre de 2017
Este libro es una introducción a las Nuevas Ciencias y Humanidades. Incluye la forma de acercarse a ellas desde la academia hasta la política, desde la cultura general hasta la especializada. No es un libro de divulgación. En él se analizan los cambios de la dialéctica que provienen de las tecnociencias, y la forma en que la dialéctica alterada opera en un capitalismo complejo. Es un libro para científicos y humanistas que han terminado sus estudios escolares, y también para quienes los inician. En el terreno de las ciencias humanas busca abrir el camino a una comprehensión más profunda de los conocimientos fundamentales sobre la transformación de la sociedad contemporánea actual y virtual, dominante y alternativa.
Argentina/Noviembre de 2017/Autor: Carlos M. Reymundo Roberts/Fuente: La Nación
Todos los números de la educación estatal bonaerense son un himno a la voluptuosidad: 16.000 escuelas, 275.000 docentes, 125.000 auxiliares, 80.000 licencias de enfermedad por mes entre maestros y profesores, 3,5 millones de alumnos, un presupuesto anual de 140.000 millones de pesos, mil escuelas con menos de 10 alumnos.
En la era de la economía del conocimiento, la realidad en la mayor provincia del país cruje por todos lados. De cada 10 alumnos que empiezan la primaria en escuelas públicas, la mitad no completa la secundaria. Quedan fuera del sistema educativo. El 65% de los chicos de secundaria no sabe operaciones básicas de matemáticas, y el 50% tiene graves deficiencias en lengua, según los resultados de las pruebas Aprender. Unos 2,5 millones no completaron la primaria, y 1,7, la secundaria.
En un ministerio que cuenta las monedas, se dan circunstancias insólitas: tiene 5000 hectáreas en la pampa húmeda -la zona de producción rural más rica del país-, distribuidas en escuelas agrotécnicas con superficies de hasta 600 hectáreas. Los expertos afirman que para los fines pedagógicos de esos establecimientos, con 50 hectáreas alcanza. Sólo en la ciudad de La Plata el gobierno destina 110 millones de pesos por año en el alquiler de 46 edificios escolares, en su mayoría viejos y con un costo muy alto en mantenimiento. Por lo menos, 25 escuelas tienen más docentes que alumnos. «No tenemos plata, y la poca que tenemos se gasta mal. Son problemas que llevan décadas y nunca se han solucionado», dicen en la cartera de Educación.
Sin maestros
Tigre. Los vecinos de la escuela N° 7 tiraron abajo una pared para poder usar la cancha de fútbol del patio principal; cuando la pared fue reconstruida, le hicieron un boquete. Foto: LA NACION / Ricardo Pristupluk y Santiago Hafford
El altísimo nivel de ausentismo de los docentes es uno de los fenómenos más alarmantes de la educación pública provincial y causa de estragos pedagógicos y económicos. En junio hubo 92.000 licencias por enfermedad (equivale a la tercera parte del total de docentes), 12.000 por encima del promedio. Las normas indican que «docente que falta, docente que debe ser reemplazado», y muchas veces se necesitan hasta dos y tres para cubrir al que está con parte de enfermo. En junio, las 92.000 licencias originaron la contratación de 140.000 suplentes. En el primer semestre hubo 356.000 horas cátedra perdidas por ausentismo, y el costo económico anual que implica reemplazar a los que faltan es de 19.000 millones de pesos.
Sánchez Zinny dice que, en las reuniones grupales que tiene semanalmente con padres de todos los distritos de la provincia, el ausentismo de los maestros y las malas condiciones de la infraestructura son, siempre, los principales reclamos; después, que los chicos se aburren, lo cual es amenaza de abandono, y que no aprenden ni a dividir ni a redactar correctamente. Según datos del Ministerio de Educación, sólo el 28% de los docentes tiene asistencia perfecta, y el 25% falta más de 50 días por año.
Moreno. Incendio intencional de la escuela N° 27, hace dos meses; cuatro aulas quedaron destruidas. Foto: LA NACION / Ricardo Pristupluk y Santiago Hafford
«Hoy está con el segundo grado una maestra que este año ya hizo más de 40 suplencias -dice el director de una escuela de La Matanza que pide reserva de su nombre-. Si hacemos memoria, cuando éramos chicos los profesores nunca faltaban. Ahora es cosa de todos los días.» En esa escuela, la mañana en que estuvo LA NACION habían faltado dos maestras de la primaria y tres profesores de la secundaria. Durante un recreo, en voz baja, una maestra de más de 50 años dio su explicación: «Parece que a esta profesión la aqueja una enfermedad. Una enfermedad contagiosa: faltar».
Del tercio de los docentes que se ausenta por problemas de salud, el 75% son licencias ordinarias (menos de 25 días), y el 25% restante, extraordinarias, que suelen extenderse durante meses. En agosto, en 18 días hubo 55.000 licencias médicas. «En promedio, hay unas 3000 por día. Son cifras escandalosas -dice Ignacio Sanguinetti, subsecretario administrativo del Ministerio de Educación provincial-. Hay muchos abusos, por ejemplo, en las licencias psiquiátricas. Hasta tenemos el caso de una maestra con cáncer de próstata… Y otras dan parte de enfermas y aparecen en Facebook de vacaciones en una playa. Pero también es cierto que nuestro régimen de control es muy ineficiente. Nos enteramos de las licencias sólo por la liquidación de sueldos. Ahora vamos a recibir la información en tiempo real.»
Luján. Camila, única alumna de la primaria N°20; en la provincia hay 1000 escuelas con menos de 10 alumnos. Foto: LA NACION / Silvana Colombo
La comparación con las escuelas privadas que tienen subvención estatal y también dependen de esa cartera deja la realidad al desnudo.
El 30% de faltas en la esfera pública cae al 0,2% en la privada. Otro dato alimenta las sospechas de abuso. Los viernes y los lunes son los días en que se producen más inasistencias: de las 3000 diarias se pasa a 6000. También hay un pico los días previos a las vacaciones de invierno. Los funcionarios admiten que el fenómeno se explica, además, por «resabios machistas» de la sociedad: «El 70% de los docentes son mujeres, y cuando en una familia se enferma un hijo, la que se queda a cuidarlo es la madre, no el padre».
Romina Del Pla, secretaria general de Suteba La Matanza y diputada nacional electa, no niega que el ausentismo es un problema, pero lo atribuye a las condiciones de trabajo. «Los docentes tenemos que hacer hasta dos y tres turnos para llegar a fin de mes, los edificios son un desastre, no se planifica la actividad ni se previenen las lesiones y enfermedades más habituales, sufrimos agresiones… ¡Y nadie nos protege!»
Ensenada. En septiembre, un profesor de Educación Física de la escuela N° 16 fe amenazado por el padre de un estudiante; todos los docentes se solidarizaron con él y pidieron licencia. Foto: Ricardo Pristupluk y Santiago Hafford
Aun así, coincide con los responsables del área educativa en que fallan los controles. «La empresa prestataria [que certifica los partes de enfermedad], Dienst Consulting, y las que trabajan para ella, son un verdadero desastre. Lo único que hacen es maltratar a la gente.»
Es un secreto a voces la existencia de médicos particulares -primera instancia a la que debe recurrir un maestro cuando se enferma- que extienden certificados falsos a cambio de dinero. Algunos fueron denunciados. También se sabe que la convalidación de esos certificados por parte de las prestatarias suele convertirse en un trámite.
Las autoridades están poniendo la lupa sobre un fenómeno que se repite cada vez más: docentes que son designados en un cargo y al día siguiente piden licencia médica. Empiezan a cobrar, pero no a trabajar. En 2016 hubo 130 casos. Carlos D., nombrado a partir de febrero, inmediatamente pidió licencia por enfermedad crónica hasta febrero de este año, y todavía no se reintegró. Mirta S. tomó licencia por ART (aseguradora de riesgo del trabajo) a 24 horas de haber asumido en una escuela, pero se desempeña activamente en otra. Marcela F. tiene enfermedad crónica desde 2015, lo cual no le impidió aceptar un cargo a partir del 29 de febrero de 2016, en el que también pidió licencia por la misma enfermedad. El año pasado, 29 docentes que tenían sólo un día en sus cargos pidieron licencia gremial permanente. «El estatuto del docente es generoso en temas de licencia y algunos se aprovechan», dice Silvia Cardarelli, inspectora jefa regional del Ministerio de Educación.
Vocación, no: salida laboral
Para Jorge Ceballos, secretario general del Movimiento Libres del Sur y que durante años fue profesor en escuelas bonaerenses, el ausentismo se explica en parte por el hecho de que cada vez más jóvenes eligen la docencia como salida laboral y no por vocación. «Es una profesión en la que se consigue trabajo rápido, tenés un salario seguro, obra social…». Otras causas, dice, son el bajo nivel de los centros de formación docente y los llamados «profesores-taxi», que van saltando de escuela en escuela y toman más horas de las que pueden cubrir. «Entonces apelan al recurso de ir alternando las faltas.»
En la escuela N° 7 de Pacheco, con alumnos que en su mayoría provienen de dos villas vecinas, se vive cotidianamente una realidad común a cientos de escuelas bonaerenses de zonas marginales: chicos sin hábitos de convivencia, padres que amenazan a los maestros, ataques a los edificios, robos. Su directora, Lucía Rolón, dice que todo eso repercute en los docentes. «Nuestra escuela está en un barrio de alta vulnerabilidad y debemos lidiar con la droga, el alcohol y situaciones familiares muy complejas. Nuestra integridad física está permanentemente en riesgo, y eso cansa y enferma.»
Una maestra de esa escuela dice que de hecho muchas veces tienen más trabajo «conteniendo a los chicos que dándoles clase».
Chapadmalal. El ministro de Educación de la provincia, Sánchez Zinny, en una reunión con padres de alumnos la semana pasada; los mayores reclamos son por infraestructura y ausentismo docente. Foto: Ricardo Pristupluk y Santiago Hafford
También la integridad de los edificios está en juego. En la madrugada del 2 de septiembre, el fuego consumió casi por completo cuatro aulas de la escuela primaria N° 27, de la localidad de Trujui, partido de Moreno. «Vienen a robar y, como no encuentran nada, queman todo», explicó la presidenta del Consejo Escolar local cuando las aulas todavía ardían. Antes habían sido víctimas de incendios intencionales otras dos escuelas primarias y un jardín de infantes.
En el conurbano se producen mensualmente unos cinco robos o ataques a escuelas, cifra que no incluye acciones de ratería y de vandalismo menor. «En general, ocurren los viernes y sábados a la noche, y el blanco preferido de los ladrones son los insumos informáticos, que después cuesta mucho reponer», dice Roberto Angrisani, director provincial de Gestión Educativa.
Las cenizas a las que quedaron reducidas las aulas de la escuela de Moreno son la expresión más feroz del desafío en que a veces se convierte la educación de millones de chicos. Muchos docentes hablan de «agotamiento» y «hartazgo».
En los pizarrones de una escuela primaria de Boulogne pegaron una consigna de la que se pueden sacar varias conclusiones: «Estudiando se forja el futuro de nuestra patria».
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