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Brasil: Bolsonaro acorrala al “marxismo cultural” en su primer año

Redacción: Gestión

A lo largo del año, el Ministerio de Educación acumuló una serie de polémicas. Tras una corta y controvertida gestión por parte del colombiano nacionalizado brasileño Ricardo Vélez, el economista Abraham Weintraub asumió la cartera el pasado abril.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha intensificado en su primer año de mandato, que cumple el miércoles, su cruzada contra todo lo que considera “marxista”, en especial en las áreas de Educación y Cultura, dos de los principales sectores que cree “dominados” por la “ideología izquierdista”.

Desde cuando era candidato a las elecciones presidenciales que ganó en octubre del 2018, Bolsonaro defendía un Brasil «similar» al de «hace 40 o 50 años» en materia de costumbres y propuso combatir la ideología que, según sostiene, ha «dominado» la enseñanza, la producción cultural y la prensa del país.

“En su análisis, Brasil vive una crisis moral y de seguridad, que sería causada sobre todo por la igualdad de género y la aceptación de la homosexualidad”, dijo el filósofo y profesor de la Universidad de Sao Paulo Renato Janine Ribeiro, quien también fue ministro de Educación de la expresidenta Dilma Rousseff entre el 2015 y 2016.

Cuando asumió la Presidencia el 1 de enero del 2019, Bolsonaro reforzó su batalla contra «el izquierdismo» con medidas como la imposición de «filtros» a contenidos que no encajan en su visión ultraconservadora del mundo o la reducción de recursos destinados a áreas como educación, cultura y ciencia.

Polémicas en el Ministerio de Educación

A lo largo del año, el Ministerio de Educación acumuló una serie de polémicas. Tras una corta y controvertida gestión por parte del colombiano nacionalizado brasileño Ricardo Vélez, el economista Abraham Weintraub asumió la cartera el pasado abril.

En ocho meses como ministro, Weintraub acusó a estudiantes de hacer «jaleo» con dinero público, afirmó que las universidades públicas de Brasil abrigan «plantaciones de marihuana» y hasta dijo que el modelo de enseñanza actual prefiere «discutir sexualidad» a «leer y escribir».

El último capítulo de la ofensiva bolsonarista en el campo educativo tuvo lugar hacia fin de año, cuando el Gobierno anunció que no renovaría el contrato con una televisión pública volcada a la educación que opera desde 1995, por su programación «de izquierda», que promovía temáticas como la «ideología de género».

«La agenda de este Gobierno es denunciar a los profesores que traten de intolerancia al homosexual, de la esclavitud, de la igualdad de la mujer. Ellos asumieron el poder con un proyecto hostil a todo lo que se hizo en los últimos 25 años»», dijo Janine.

«En la mejor de las hipótesis, este fue un año desperdiciado. En la peor, dimos inicio a un retroceso», evaluó.

La cultura sofocada

Igualmente figura en el punto de mira de Bolsonaro la producción cultural del país, que, según el mandatario, también ha sido dominada por la izquierda en los últimos 30 años.

En su primer año en el poder, el presidente cumplió la promesa de eliminar el Ministerio de Cultura, convertido ahora en Secretaría, ha reducido significativamente su presupuesto y ha incentivado la aplicación de «filtros» a exposiciones, películas y programas de televisión que presenten contenidos «inadecuados».

Entre los casos más emblemáticos de censura destacan la revocación de la financiación a series televisivas con personajes LGTB y la retirada de un comercial de un banco estatal por presentar la diversidad étnica, racial y sexual de Brasil.

Bolsonaro, por su parte, ha expresado que «no se trata de censura, sino de preservar los valores cristianos».

La polémica fue reavivada cuando el grupo humorístico «Porta dos Fundos» sufrió un ataque con cócteles molotov en su sede de Río de Janeiro debido a su especial de Navidad, que retrata a Jesucristo como un homosexual y por el que una comisión de la Cámara de Diputados decidió convocar a Netflix para explicarse.

Para el secretario de Cultura de la ciudad de Sao Paulo, Alê Youssef, el Gobierno «tiene una agenda de combate a la identidad nacional», que «involucra la cultura, la Amazonía, los indios y varios otros iconos de la identidad nacional».

«Ellos pueden hacer lo que les dé la gana. Sao Paulo es independiente y vamos a continuar ejerciendo nuestro papel bajo los preceptos de la democracia y la libertad de expresión», afirmó Youssef, quien asumió la Secretaría en enero, después de que Bruno Covas, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), sustituyera al ahora gobernador Joao Doria en el cargo de alcalde.

El secretario anunció además que la capital paulista celebrará próximamente un festival con todas las producciones vetadas por el Gobierno, con el que espera hacer frente a ese «flirteo con el autoritarismo».

Entre las obras confirmadas en el festival figura el espectáculo «Res Pública 2023», que tuvo su estreno cancelado por retratar la celebración de una Nochevieja en un distópico «Brasil Tropical Fascista» en el 2022, según cuenta el reparto de la producción.

«Con el veto percibimos que es una política de Estado, una cruzada contra la cultura, la educación, la ciencia», explicó el director de la obra, Biagio Pecorelli.

“Se trata de unas pérdidas irreparables en el campo institucional de derechos alcanzados en diversos ámbitos”, completó el actor Bruno Caetano.

Fuente: https://gestion.pe/mundo/internacional/brasil-bolsonaro-acorrala-al-marxismo-cultural-en-su-primer-ano-noticia/

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BRASIL Los estudiantes negros ahora superan a los blancos en las universidades

América del Sur/Brasil/universityworldnews.com

El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) descubrió que, por primera vez en su mantenimiento de registros, las personas que se identifican como de color – negro y mestizo (mixto) – superan en número a los blancos en las universidades del país, escribe Nii Ntreh para Face2Face .

El informe del 13 de noviembre, conocido como el informe Desigualdades sociales por color o raza , revela que el 50,3% de los estudiantes universitarios provienen de casi el 60% del grupo demográfico étnico del país. Pero la encuesta también mostró que cuando está aislado, el grupo que se identifica únicamente como negro todavía se queda atrás en las tasas de admisión en todos los niveles de la educación brasileña. Alrededor del 55,6% de los estudiantes negros o marrones brasileños tienen acceso a la educación y permanecen en la escuela. Esto está en marcado contraste con los brasileños blancos, de los cuales el 78% se queda en la escuela.

Para las personas de color, el porcentaje de aquellos que no logran pasar 11 años de educación (desde la escuela básica hasta la escuela secundaria superior) se ha reducido del 30.8% en 2016 al 28.8% en 2018, un modesto 2% de progreso. Entre los blancos, este progreso se traduce en 17.4%. El IBGE atribuye la mejora general en el acceso a la educación de los brasileños negros y marrones al sistema de cuotas del país que garantiza lugares para grupos marginados y más pobres. Otra razón se ha atribuido al apoyo y la expansión de los programas universitarios.

Fuente; https://www.universityworldnews.com/page.php?page=UW_Main

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Movimientos sociales de Brasil denuncian cierre de escuelas rurales

América del sur/Brasil/Prensa Latina

Los movimientos sociales de Brasil denuncian hoy el elevado número de escuelas rurales que cerraron durante 2019 como consecuencia de los recortes presupuestario del gobierno de Jair Bolsonaro.

En declaraciones a la prensa la profesora y miembro del Colectivo Nacional del Sector de Educación del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), Marisa de Fátima da Luz, precisó que el Censo Escolar del pasado año detalló que hubo una caída de 145 mil 233 estudiantes menos en las aulas rurales brasileñas.

‘Necesitamos ampliar el debate con la sociedad, para que el número de escuelas cerradas en zonas rurales pueda cesar. Lo que hemos visto es una política que generalmente destruye los derechos sociales y, en consecuencia, genera un mayor número de cierre de centros docentes’, explicó la educadora.

Al respecto, precisó que el gobierno utiliza el Censo realizado por el Ministerio de Educación para monitorear todas las escuelas del país y, según los números, asigna recursos del Fondo para el Mantenimiento y el Desarrollo de la Educación Básica y el Apreciación de los Profesionales de la Educación (Fundeb).

En ese sentido, Fátima da Luz enfatizó que a menos inscripciones completadas en la zona interior del territorio brasileño, las autoridades envían menos dinero a las bases.

Según el Censo, la educación integral sigue siendo poco accesible para los estudiantes rurales. En 2019, solo 637 mil 667 de las cuatro millones 665 mil 963 inscripciones para las enseñanzas primaria y secundaria fueron completadas, equivalente al 13,6 por ciento del total.

Ante la realidad mostrada por los datos, la miembro de MST insistió que son el reflejo del debilitamiento de las políticas estructurales y los derechos sociales por parte del Gobierno Federal.

La investigación del Ministerio refiere que las escuelas rurales están masivamente bajo la autoridad de los ayuntamientos, -el 85 por ciento de los centros son municipales-, el resto son del sector estatal.

La municipalización tiene dos caras, explicó Fátima da Luz, ‘por un lado, es buena porque acerca a la población al poder y facilita el diálogo; por el otro, dificulta el acceso a las inversiones federales, de donde sale la mayor parte del dinero que debería destinarse a la educación’, detalló.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=332434&SEO=movimientos-sociales-de-brasil-denuncian-cierre-de-escuelas-rurales
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La faz injusta de Brasil

La faz injusta de Brasil

Desde la dictadura militar (1964-1985) nunca hubo tantos retrocesos en el terreno de los derechos humanos en Brasil como ahora, con Bolsonaro. Nos gobiernan autoridades que insisten en la impunidad de las fuerzas represivas, lo que representa una luz verde para la eliminación sumaria de sospechosos o incluso de ciudadanos no sospechosos, como los nueve jóvenes asesinados por la Policía Militar de Sao Paulo en la favela de Paraisópolis durante la madrugada del 1ro de diciembre. Solo en Río, en este año 2019, seis niños murieron por “balas perdidas”.

Empresas mineras, madereras y agropecuarias invaden tierras protegidas. Se asesina a indígenas, entre ellos al líder Paulo Paulino Guajajara, en Maranhão, el 1ro de noviembre, por defender la reserva de su pueblo de las actividades de madereras ilegales. Los casos de feminicidio se multiplican; en el país, cada 4 minutos una mujer es violada.

El presidente de la Fundación Palmares, Sérgio Camargo, cuyo nombramiento está siendo impugnado por la Justicia, escupe en la memoria de Zumbi, el héroe quilombola, al declarar que en Brasil no existe racismo, y que “la esclavitud fue beneficiosa para sus descendientes”… En Paraná, el periodista Aluízio Palmar es procesado por denunciar que en el cuartel del Primer Batallón de Frontera, en Foz de Iguazú, se tortura. El país tiene más de 12 millones de desempleados, y el gobierno ha reducido dos veces el salario mínimo que entrará en vigor en 2020.

A la orilla de haciendas y carreteras brasileñas se encuentran acampadas 80 000 familias. El expresidente Lula es condenado sin pruebas. Los medios que critican al gobierno son saboteados mediante la cancelación de anuncios oficiales, y las empresas privadas que anuncian sus productos en ellos sufren amenazas. Se incentiva a los alumnos a delatar a los profesores que no corean la cartilla del Planalto. El gobierno, que nunca ha condenado a los paramilitares que, irrespetando las leyes le disputan territorios al narcotráfico, estimula el mercado de armas y municiones.

Además de violar los derechos humanos, se violan también los derechos de la naturaleza. Se incendia criminalmente la selva amazónica para abrirle paso al ganado y la soya, mientras Bolsonaro declara que las quemas son “un problema cultural”. La Justicia procede con lentitud y lenidad en el castigo a los responsables por las tragedias causadas por las roturas de las presas de Mariana (MG), en 2015, y Bramadinho (MG), en 2019, que segaron 382 vidas. El petróleo derramado en el litoral brasileño no se limpia con la urgencia y el rigor que la situación exige.

Según Marcelo Neri, de la Fundación Getulio Vargas, en 10 años Brasil hizo salir de la pobreza a 30 millones de personas. Pero entre 2015 y 2017, 6,3 millones volvieron a caer en la miseria. En los últimos tres años, la pobreza aumentó un 33%. Según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), 58,4 millones de personas viven hoy por debajo de la línea de la pobreza, con ingresos mensuales inferiores a 406 reales. La lista de los excluidos no hace sino aumentar: entre 2016 y 2017  creció de 25,7% a 26,5%, lo que significa la exclusión de casi dos millones de personas. Según esos datos, 55 millones de brasileños, un 40% de los cuales viven en el Nordeste, sufren privaciones. El ingreso promedio de los ricos creció un 3%, y el de los pobres disminuyó un 20%. Han regresado enfermedades ya erradicadas, y la mortalidad infantil  avanza entre las familias más pobres.

Somos una nación rica, muy rica. Pero sumamente injusta. El PIB brasileño es de 6,3 billones de reales, lo que basta para garantizarle 30 mil reales per cápita al año a cada uno de sus 210 millones de habitantes. O 10 000 reales al mes a cada familia de cuatro personas.

Los derechos humanos no son “cosa de delincuentes”, como alardean quienes jamás piensan en los derechos de los pobres. Son uno de los marcos jurídicos y morales más elevados de nuestro avance civilizatorio. Aunque sean violados sistemáticamente por quien se proclama demócrata y cristiano, son inapelables. Le resta ahora a la ONU convocar a los países a elaborar y firmar la Declaración Universal de los Derechos de la Naturaleza, nuestra “casa común”, en palabras del papa Francisco.

Fuente de la Información: http://www.cubadebate.cu/opinion/2020/01/03/la-faz-injusta-de-brasil/#.XhKHoehKjIU

Autor: Frei Betto

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El ministro de Educación de Brasil quiere que la Policía pueda entrar en las universidades

América del sur/Brasil/03 Enero 2020/Sputniknews

El ministro de Educación de Brasil, Abraham Weintraub, afirmó que es favorable a que la Policía Militar pueda entrar en los campus universitarios, que según él en algunos casos albergan grandes plantaciones ilegales de marihuana.

«Las universidades están enfermas, están pidiendo nuestro socorro; yo estoy a favor de la autonomía universitaria para investigación, para docencia, pueden enseñar lo que quiera, hablar de Karl Marx, no hay problema; ahora bien, la Policía Militar tiene que entrar en los campus», dijo el funcionario durante una comparecencia en la Cámara de Diputados, según recoge el portal de noticias G1.

El ministro fue convocado por los parlamentarios para explicar las declaraciones que hizo el pasado mes de noviembre en una entrevista, cuando dijo que las universidades públicas son «madrazas de adoctrinamiento» —una referencia peyorativa a las escuelas islámicas, conocidas como «madrasas» o «madrazas»— y que tienen «plantaciones extensivas de marihuana», además de laboratorios de química en lo que se crean drogas sintéticas.

Weintraub se reafirmó el 11 de diciembre en sus palabras diciendo que hay una «epidemia de drogas» en las universidades y que en estos centros su uso duplica la media general en el país, por lo que se hace necesaria la entrada de la Policía en las facultades.

A principios de este mes, la Asociación Nacional de Dirigentes de las Instituciones de Enseñanza Superior, que reúne a la mayoría de rectores de las universidades federales, presentó una demanda en la Justicia para que el ministro explicara sus acusaciones.

Fuente: https://mundo.sputniknews.com/america-latina/201912111089611789-ministro-de-educacion-de-brasil-quiere-que-la-policia-pueda-entrar-en-las-universidades/

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CLADE: La lucha por el derecho a la educación en América Latina y el Caribe en el 2019

Por: CLADE.

¡Recuerda cómo fue 2019 en nuestra retrospectiva!

El aniversario de 30 años de la Convención sobre los Derechos del Niño, manifestaciones para defender la educación pública y gratuita, riesgos de retroceso para los derechos humanos, diálogos sobre el derecho a la educación en los diferentes países, entre otros hechos y luchas, caracterizaron el año de 2019.

Fue un año más, en que la CLADE y sus miembros dedicaron acciones, esfuerzos y proyectos para defender el derecho humano a una educación transformadora, pública, laica y gratuita para todos y todas, a lo largo de la vida y como responsabilidad del Estado.

En esta retrospectiva, retomamos las principales actividades y reflexiones de la CLADE y sus miembros durante este año. ¡Buena lectura!

 

Fuente de la reseña: https://redclade.org/especiais/retrospectiva-2019/

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Libro: Paulo Freire – Pedagogía del oprimido

Libro: Paulo Freire – Pedagogía del oprimido

 

En este libro, el insigne Pedagogo presenta un Plan para la liberación del hombre: Sea opresor o sea oprimido.

Hace una crítica a lo que él llama Educación Bancaria y propone una Pedagogía en la que el educador y el educando, trabajen juntos para tener una visión crítica del mundo.

Disfrute de la lectura del libro completo en este link: http://www.servicioskoinonia.org/biblioteca/general/FreirePedagogiadelOprimido.pdf

Fuente de la Información: www.servicioskoinonia.org/biblioteca/general/FreirePedagogiadelOprimido.pdf

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