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Argentina: Vuelven las pruebas Aprender: evaluarán a más de un millón de alumnos

Por: La Nación/27-10-2017

Tras los magros resultados del año pasado, medirán los conocimientos en matemática, lengua y ciencias.

Más de un millón de lápices negros serán la única herramienta con que los alumnos de 5º y 6º año del secundario y de 6º grado del primario mostrarán sus saberes en las pruebas Aprender. Estos exámenes medirán sus conocimientos en lengua y matemática, en el nivel medio, y en ciencias naturales y ciencias sociales, en el primario, el 7 del mes próximo.

Será la segunda edición de estas evaluaciones, que sumarán una prueba muestral de 7000 alumnos de 4º grado para evaluar su capacidad para producir un texto escrito. A diferencia del año pasado, el resto de los alumnos de las 31.300 escuelas de todo el país que no estén sometidos a las pruebas tendrán clases normales.

«Nosotros nos rebelamos contra el conservadurismo del sistema. Hace más de 10 años, el Estado les cedió la política pública a los gremios y generó esta situación actual», advirtió ayer el ministro de Educación de la Nación, Alejandro Finocchiaro , al anunciar la nueva edición de Aprender y cuestionar a los sindicatos docentes que vuelven a oponerse a la prueba. «Hemos ahuyentado el fantasma de que Aprender se iba a usar para cerrar escuelas o para echar docentes», añadió. Y destacó: «El sistema educativo es de una complejidad enorme y, por eso, para mejorarlo debemos saber cuál es la situación».

En la edición 2016, por cuestiones gremiales, hubo baja participación en las escuelas porteñas, bonaerenses, santacruceñas y rionegrinas, mientras que las condiciones climáticas complicaron a Corrientes.

De la experiencia anterior, en la que los resultados fueron claramente preocupantes, por cuanto siete de cada diez chicos que terminan el secundario no tienen conocimientos básicos de matemática y quienes egresan -que es sólo la mitad de quienes ingresaron al nivel medio- no entienden los textos que leen, el Gobierno decidió sólo evaluar lengua y matemática en el secundario. El año pasado se habían medido los conocimientos en cuatro materias. También se dispuso circunscribir la prueba a una sola jornada y mantener el cuestionario sobre la vida escolar, que incluye temas como clima en el aula, expectativas de la secundaria, prácticas de la enseñanza, bullying y problemáticas como embarazo y paternidad adolescentes.

La evaluación que se hará a los alumnos de 4º grado del primario busca determinar qué capacidad se tiene de producir un texto y conocer el nivel de dominio de las convenciones lingüísticas (ortografía, puntuación, morfosintaxis y legibilidad), discursivas (propósito comunicativo y género) y textuales (cohesión y coherencia).

«El sistema educativo actual es inequitativo y fragmentado. Esto es lo que hay que cambiar», sostuvo la secretaria de Evaluación Educativa, Elena Duro, al confirmar que también se mantendrá el cuestionario para los cuerpos directivos, que permitirá tener un panorama de las dificultades tanto de infraestructura como de organización.

Aunque es probable que en próximas ediciones se sumen otras materias, Elena Duro afirmó: «De matemática y lengua, áreas instrumentales centrales, no nos vamos a mover». No descartó que también sea útil incorporar pruebas sobre otras cuestiones, como «ciudadanía».

«Todos deben recibir la misma educación. Porque todos los chicos tienen la misma capacidad para aprender», dijo Finocchiaro, al admitir que el sistema educativo que impulsa el Gobierno procura «generar valores y saberes productivos». Y agregó: «Los jóvenes deben adquirir la libertad de elegir su destino más allá de la condición en que les haya tocado nacer».

Como en 2016 hubo también quejas sobre el formato de las pruebas, para esta edición está disponible un simulador que alumnos, docentes y público en general pueden consultar en www.argentina.gob.ar/educación.

La prueba no solamente permitirá conocer el nivel de aprendizaje de los alumnos, sino también cuánto de los cambios efectuados en este año se evidencian. Los directivos de las escuelas respondieron también un cuestionario en 2016. El 99% de ellos se manifestaron de acuerdo con que sus colegios recibieran reportes de sus propios resultados y ocho de cada diez dijeron haber generado cambios internos a partir de ese informe de desempeño.

*Fuente:http://www.lanacion.com.ar/2076724-vuelven-las-pruebas-aprender-evaluaran-a-mas-de-un-millon-de-alumnos

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En Perú denuncian 63 agresiones sexuales cada día

Por: Prensa Latina/27-10-2017
En Perú se denuncian diariamente 63 agresiones sexuales, en su gran mayoría violaciones, según cifras del Ministerio Público reveladas por la prensa en medio de un gran debate sobre el grave problema.
El tema ganó actualidad por la violación sufrida por una empadronadora en el Censo Nacional del domingo último, que fue seguida por la revelación de casos extremos de pedofília y embarazo de niñas.

Las cifras del Ministerio Público consignan que en Lima las denuncias de violaciones, acoso, tocamientos indebidos y otras modalidades de agresión sexual, suman 23 cada día y el conteo solo considera los casos denunciados.

Los análisis estiman que los números reflejan solo parcialmente la magnitud del problema, pues las víctimas suelen no denunciar los ataques por vergüenza o por evitar humillaciones que muchas veces sufren por el maltrato de policías o magistrados de mentalidad machista.

Las cifras oficiales arrojan que en los nueve primeros meses de este año se denunciaron 17 mil 182 agresiones sexuales en todo el país, de las cuales más de un tercio se cometieron en Lima, la ciudad con mayor incidencia.

La estadística del Ministerio Público indica también que en 70 por ciento de los casos las víctimas son menores de 13 a 17 años.

Ante la magnitud del problema, el gobierno creó esta semana una Comisión de Alto Nivel contra la violencia hacia la Mujer, encabezada por la primera ministra, Mercedes Aráoz, quien llamó a una virtual cruzada nacional para reducir los índices que colocan a Perú entre los de mayor incidencia de violaciones sexuales y femnicidios a nivel mundial.

Como reacción ante el caso de la empadronadora violada, las parlamentarias progresistas Marisa Glave e Indira Huilca lanzaron una campaña de repudio por la red Twitter, titulada ‘Perú, país de violadores’, en el que en los últimos 18 años hubo 138 mil 534 denuncias de ataques sexuales.

Legisladores y medios de prensa conservadores rechazaron el nombre de la campaña alegando que denigra al país, porque muestra supuestamente a todos los peruanos como violadores, ante lo cual Glave y Huilca señalaron que solo refleja una realidad de constantes violaciones.

La campaña llama a normas y políticas de combate al machismo y la violencia y promover la igualdad de género, concepto esta al que se oponen congresistas conservadores que recientemente votaron contra una ley que prohibió las reducciones de condena y otros beneficios carcelarios para los presos por violación.

Consultado por la polémica en torno a ‘Perú, país de violadores’, el ministro de Cultura, Salvador del Solar, señaló que lo prioritario e importante, más que discutir el punto, es defender los derechos de las mujeres afectadas por las violaciones y dar énfasis a una educación de respeto a las mujeres.

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Colombia: Congreso Internacional Educación contó con más de 60 ponentes para reforzar la educación virtual.

Por: Telemedellin/27-10-2017

Este viernes 27 de octubre es el último día del Congreso Internacional Educación en la Sociedad Red, un evento que contó con la participación de más de 100 ponencias, con el fin de generar un espacio de aprendizaje, innovación y educación virtual.

En el marco de la celebración de los 20 años de la Fundación Universitaria Católica del Norte, se llevó a cabo este evento académico que contó con la participación de más de 60 expositores de 22 universidades de América Latina y Europa.

Congreso Internacional Educación tuvo la participación de miles de estudiantes.

Durante 3 días, más de 3.000 estudiantes y 300 docentes tuvieron la oportunidad de aprovechar este espacio virtual y presencialmente con el fin de aprender de las realidades y retos de la educación virtual y de las tecnologías de información y comunicación.

*Fuente: https://telemedellin.tv/finaliza-congreso-internacional-educacion/226204/

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Venezuela: Deserción escolar en educación media asciende 78%

Por: Mundo-Oriental/27-10-2017

“Alertamos al país y a la comunidad nacional, sectores públicos y privados: nos estamos quedando con una sociedad desprofesionalizada”, señaló el presidente del Colegio de Profesores del estado Táchira, Javier Tarazona, al presentar el informe de la Fundación Redes que muestra una cifra de 78 % de deserción escolar en el sistema de educación media de Venezuela, publica La Nación.

El informe detalla que de cada 100 niños que ingresan a la escuela primaria, solo 37 terminan saliendo de sexto grado. De esos inician el séptimo año de bachillerato 34 y finalmente solo se gradúa 10 %. “Esas cifras están alarmando nuestro ejercicio gremial y profesional. Estamos hablando que este año escolar las cifras oficiales del Ministerio de Educación reflejan 251.180 niños que no están en las aulas”.

De acuerdo con Tarazona -bajo esa perspectiva- se puede visualizar un escenario al finalizar el año escolar 2017-2018 donde la deserción sería superior a los 580 mil estudiantes en la educación pública venezolana.

Agregó que en estos últimos 10 años más de millón 100 estudiantes han estado abandonando las aulas en Venezuela. El cálculo obtenido a través de este informe habla de una deserción universitaria que supera 50 % de la matrícula estudiantil, y en algunas escuelas en las facultades de Educación supera 70 %.

—Son cifras alarmantes, que nos invitan a llamar a todos los sectores de la sociedad a ocuparnos de atender este tiempo de oscuridad que estamos transitando en Venezuela. Es un tiempo de anormalidad y precariedad, y es importante reflejar de esta investigación algunos resultados como el tema de las inasistencias en Venezuela—.

Al respecto precisó que los niveles de inasistencia de los estudiantes superan el 43 % en casi todos los estados, aunque hay entidades con mayores índices, como Apure: “Las inasistencias a las actividades escolarizadas se reflejan en la educación pública, porque en la privada se garantiza mayor comodidad y beneficios a los estudiantes”.

También resaltó las inasistencias en función de la ubicación, ya que la deserción escolar en las zonas rurales es alta.

Y es que según el director de la Fundación Redes, una de las principales causas del abandono escolar son las condiciones de la infraestructura y el tema de alimentación tan precario que hay en este momento, e incluso la garantía de tener recurso humano de calidad, porque “a través del programa Chamba Juvenil el Gobierno ha impuesto para el ejercicio de la docencia hombres y mujeres que no están capacitados ni preparados, cuando contradictoriamente hay docentes desempleados”.

Tarazona hizo un llamado a la colectividad para recuperar la formación de los niños como un elemento prioritario:

“El llamado es a despertar la conciencia nacional para recobrar la educación como una tarea ineludible para un país que aspira desarrollarse. De continuar esto, a Venezuela le espera el mayor atraso y la mayor perversidad”.

*Fuente:http://www.mundo-oriental.com.ve/site/det.aspx?id=77377

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FAO y UNESCO: Sin educación alimentaria será imposible erradicar el hambre y la malnutrición

Por: UNESCO/27-10-2017

La Oficina Regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (OREALC/UNESCO Santiago) han iniciado el 17 de octubre de 2017 el diseño de una estrategia conjunta de trabajo para fortalecer la educación alimentaria y nutricional y promover su integración en las políticas públicas de los países latinoamericanos y caribeños.

De acuerdo al último informe de la FAO Panorama de la seguridad alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe (2017), la desnutrición crónica infantil en la región se ha reducido de 24,5%, en 1990 a 11% en 2016. Sin embargo, aún 5,9 millones de niñas y niños se encuentran afectados por la malnutrición. Asimismo, el sobrepeso y la obesidad se han transformado en problemas de salud importantes en América Latina y el Caribe, donde el 7% de los menores de 5 años ya presenta índices de sobrepeso.

De esta manera, al firmar el acuerdo de trabajo Seguridad nutricional y alimentaria entre niños, niñas y adolescentes en América Latina y el Caribe, la Oficina Regional de la FAO y la OREALC/UNESCO Santiago se unen para impulsar desde una perspectiva intersectorial el desarrollo de iniciativas, políticas y programas que desde el sector educativo contribuyan a mejorar la educación para la salud y el bienestar para lograr una mejor alimentación y nutrición de niños y niñas en edad escolar.

De acuerdo a la FAO, los programas de alimentación escolar refuerzan la continuidad del ciclo nutricional, fortalecen la cultura alimentaria y la participación social en la creación de hábitos saludables. La educación en salud para una buena nutrición y estilos de vida sana debe acompañar estos programas a lo largo del ciclo escolar, enfatiza la UNESCO.

Es así como desde el año 2009, la FAO, con el acompañamiento de la cooperación brasileña, impulsa el fortalecimiento de los programas de alimentación escolar y de escuelas sostenibles en 13 países de la región.

“Las niñas y niños en etapa escolar son una prioridad para las intervenciones de nutrición y la escuela es el lugar ideal para la enseñanza de conocimientos básicos en alimentación, nutrición y salud” enfatizó Adoniram Sanches, oficial principal de Políticas de la FAO para América Latina y el Caribe.

“En comunidades con altos niveles de inseguridad alimentaria, los programas de alimentación escolar también ayudan a combatir la desnutrición y a mantener a los niños en la escuela, así como a mejorar la economía local a través del acceso a mercados públicos de abastecimiento institucional de alimentos por parte de los agricultores familiares”, agregó Sanches.

Cecilia Barbieri, directora (a.i) de la OREALC/UNESCO Santiago, explicó que “tenemos mucha evidencia de la importancia de una alimentación sana en el aprendizaje efectivo de los estudiantes. Este acuerdo nos permitirá unir fuerzas para mejorar el acceso a alimentos suficientes y saludables para los jóvenes, dentro del contexto del trabajo de implementación de la Hoja de Ruta de la Agenda Educativa 2030 para América Latina y el Caribe y el Objetivo de Desarrollo Sostenible n°4”.

A través de este acuerdo de trabajo, ambos organismos impulsarán el fortalecimiento de la educación alimentaria y su integración en la formulación de políticas, considerando como base la sistematización de las políticas de seguridad alimentaria y nutricional de la región, las Guías Alimentarias basadas en Alimentos, el contenido curricular relacionado con la nutrición, educación física y temas afines y las experiencias en programas de alimentación escolar en la región.

*Fuente:http://www.unesco.org/new/es/santiago/press-room/single-new/news/fao_y_unesco_sin_educacion_alimentaria_sera_imposible_err/

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Educación gratuita y no más AFP, afirma el candidato chileno Ominami

Por: Telesur/27-10-2017

Enríquez-Ominami promete educación pública gratuita y de calidad, eliminando el Crédito con Aval del Estado (préstamo fiscal para los alumnos en la universidad).

 El candidato de izquierda Marco Enríquez-Ominami, aseguró este jueves que si llega a ser electo presidente de Chile sus principales objetivos serán la educación pública gratuita, la eliminación de las AFP y el crecimiento económico y laboral.

Aseveró, además, que  su candidatura es la «más transparente», en tiempos en que el pueblo chileno exige «autenticidad y audacia», de cara a las elecciones presidenciales de Chile se celebrarán el próximo 19 de noviembre.

«A pesar de que somos los más escrutados, creo que hay enormes chances de ganar; nosotros estamos con los valores correctos y somos la candidatura más programática, más audaz y con más coraje», consideró.

El líder y fundador del Partido Progresista (PRO), que por tercera vez se postula a la Presidencia del país suramericano, promete educación pública gratuita y de calidad, eliminando el Crédito con Aval del Estado (préstamo fiscal para los alumnos en la universidad), implementada «gradualmente» para todos los jóvenes.

«Las universidades públicas chilenas son de las más caras del mundo; la educación es un derecho y no es posible que cualquier niño dependa de la capacidad de endeudamiento de sus padres; Chile tiene condiciones para avanzar gradualmente hacia la gratuidad universal en la educación, es perfectamente posible», afirmó.

 

Ominami al igual que otros candidatos de izquierda, propone la eliminación del sistema de pensiones gestionado por las administradoras privadas de fondos de pensiones (AFP), pasando a un «sistema mixto público-privado», donde se mezcle la capitalización individual con un sistema de reparto.

«Las AFP deben terminar, ya que nuestra prioridad es ampliar la libertad de los chilenos y liberarlos de los abusos en las pensiones, liberarlos de los bancos que cobran tasas de interés abusivas o de las farmacias que se coluden para vender remedios», sostuvo.

Asimismo, en su programa plantea hacer énfasis en el crecimiento económico, con la mejora de la reforma tributaria ejecutada por la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, y propone llevar a cabo un plan de inversión público-privado de 6.000 millones de dólares.

«Trabajaremos duro para reactivar la economía, crear más empleo, aumentar los ingresos de los chilenos; pero siempre continuando con la agenda de derechos sociales que ha seguido el actual Gobierno y también los anteriores», aseveró.

Por otra parte, el candidato chileno criticó y condenó la manera en que la Administración de Michelle Bachelet ha gestionado la relación con los países de Latinoamérica, especialmente con Venezuela.

«Chile no debe abandonar a Venezuela, debe estar cerca de todos los países de su región para promover la paz y la democracia, y lo que está haciendo la actual Administración es participar del aislamiento de Venezuela», reiteró.

«Corresponde acompañarlos y colaborar en el diálogo de todas las fuerzas, ya que actualmente Venezuela es una democracia en problemas, pero es una democracia; en este punto soy un profundo adversario de la lógica en que está Chile de seguir la estrategia norteamericana», acotó.

*Fuente: https://www.telesurtv.net/news/Educacion-gratuita-y-no-mas-AFP-en-Chile-afirma-Ominami-20171019-0045.html

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Macrismo recargado y las tareas que nos esperan. Argentina elecciones parlamentarias.

Por: Atilio A. Boron

La inobjetable victoria del macrismo a nivel nacional plantea un enorme desafío para el conjunto de fuerzas que bregan por un país justo, democrático y soberano. Hoy, debido al lento pero irresistible –irresistible por ahora, como una vez dijera Hugo Chávez- ascenso de la derecha, la Argentina se ha convertido en un país más injusto, menos democrático y más dependiente. ¿Qué hacer ante tamaña involución? ¿Cómo enfrentar a esta conjura de la plutocracia local, sus mandantes en Washington y su ejército de publicistas y propaladores de eficaces “posverdades” que lograron que un 41.7 % de la población votase alegremente por quienes han demostrado que gobiernan para los ricos y con los ricos y que están dispuestos a llevar hasta sus últimas consecuencias una suerte de eutanasia de los pobres, los viejos, los jóvenes, los excluidos? Para responder a esta pregunta es preciso primero reconocer exactamente la fortaleza del adversario y, autocrítica mediante, nuestras debilidades. Ambas se combinaron para producir esta nueva derrota del espacio progresista y de izquierda nucleado en torno a la figura de Cristina Fernández de Kirchner.

Una celebración desmesurada

La gritería de la derecha ha incurrido en toda clase de hipérboles para celebrar el triunfo del macrismo. Victoria “enorme”, “histórica”, “¡hazaña histórica!” dijo uno, “arrasadora”, “líder de otra galaxia” según uno de los principales consultores políticos, son algunas de las expresiones utilizadas para caracterizar lo ocurrido el pasado domingo. ¿Cómo calificar entonces la victoria de Raúl Alfonsín en 1983, que consagró la primera derrota presidencial del peronismo a lo largo de su historia? ¿O, sin ir más lejos, el 54% de CFK en el 2011? Es obvio que un desbordante optimismo campea en las filas de la derecha. Sin embargo, el analista no puede dejarse llevar por ninguno de estos excesos, que con signo contrario también se escucharon luego de conocido el veredicto de las urnas en el bunker de CFK en Sarandí. Una actitud más sobria, menos propensa a esa “desmesura” que muchos de los operadores macristas le achacaban con exclusividad al kirchnerismo demuestra que los guarismos obtenidos por Cambiemos son prácticamente idénticos a los que Néstor Kirchner cosechara en su primera elección parlamentaria luego de llegar a la Casa Rosada: 41.7% para el macrismo, 41.6% para el santacruceño en el 2005. En ambos casos, quedan por debajo de lo conseguido por Raúl Alfonsín en las legislativas de1985 cuando se alzó con el 42.3 % de los votos. En ambas ocasiones, 1985 y 2005, el reconocimiento de la victoria oficial ahorró la grandilocuencia imperante en estos días. En suma: muy buena elección del macrismo, pero lejos de ser un triunfo sin precedentes en la política argentina.

Va de suyo que lo anterior no tiene por objeto restar los méritos del adversario sino calibrarlos en su justo término. La subestimación conduce inexorablemente a la derrota, como lo prueba la temeraria ingenuidad del kirchnerismo al “elegir” como un rival fácil de doblegar, aún por Daniel Scioli, al por entonces jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Se lo despreció y ridiculizó durante años –desoyendo a quienes advertíamos el peligro- hasta que se produjo el amargo despertar de Noviembre del 2015 y para sorpresa de propios y ajenos el rival despreciado terminó entronizado en la Casa Rosada. En línea con esta actitud es preciso reconocer que Cambiemos prevaleció en 13 distritos: Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Córdoba, Corrientes, Chaco, Entre Ríos, Jujuy, La Rioja, Mendoza, Neuquén, Salta, Santa Cruz, Santa Fe, mientras que el justicialismo –en sus múltiples variantes, algunas más cercanas a Macri que a Cristina- obtenía la victoria en once, una vez establecido el triunfo del kirchnerismo en Tierra del Fuego y, por un puñado de votos, en la provincia de La Pampa, otrora bastión inexpugnable del peronismo. El macrismo mejoró su representación en diputados y senadores nacionales, y si bien no tiene quórum propio en ninguna de ambas cámaras la irresistible atracción de la chequera que maneja la Casa Rosada y la volubilidad de sectores y líderes políticos que se presentan como “oposición” hace prever que a partir del 10 de diciembre Macri contará con mejores chances de aprobar la legislación necesaria para viabilizar la segunda, y más radical, fase del ajuste. A lo anterior súmesele que al día de hoy Cambiemos es la única fuerza de alcance nacional y que triunfó en los cinco distritos (Ciudad de Buenos Aires, provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza) donde se concentra el 70% del electorado nacional. Una gran victoria, sin duda, pero que en la historia de nuestra democracia reconoce varios precedentes como para ser calificada como “hazaña histórica”. Raúl Alfonsín y Carlos Menem así lo demuestran.

En una nota publicada en la Revista Anfibia Alejandro Grimson señala tres factores explicativos de la victoria macrista. Uno, la eficacia movilizadora del relato de Cambiemos con el cual la población fue bombardeada día y noche a lo largo de casi dos años gracias a la formidable, diría inédita y profundamente antidemocrática, concentración oligopólica en la prensa, la radio y la televisión que hace que la Argentina viva, mediáticamente hablando, bajo una “cadena nacional permanente”. En los temas fundamentales los dos principales medios gráficos del país tienen tanta diferencia entre sí como la que existía entre el Pravda y el Izvestia en el apogeo de la extinta Unión Soviética, pese a lo cual los exégetas de la derecha siguen diciendo que “antes”, es decir durante el gobierno de CFK, la libertad de prensa estaba amenazada. En este funesto escenario mediático el mensaje transmitido por el relato de la derecha era claro: “el kirchnerismo es el pasado, y fue una perversa combinación de incompetencia y corrupción que creó una falsa ilusión de bienestar que demostró ser insostenible. El país sobrevivió a aquella pesadilla y ahora debe afrontar, con esperanzada resignación, los sacrificios necesarios para retornar a la normalidad”. La interminable repetición de este mensaje, taladrando día y noche el cerebro de los argentinos, más la sistemática supresión de voces disidentes realizada por los autoproclamados custodios de la república –eliminación de Telesur de los canales de cable, purgas en Radio Nacional, “apriete” en emisoras y televisoras privadas para acallar voces molestas, manejo arbitrario de la pauta oficial para perjudicar a los medios disidentes- unido al infame desplome de lo que había sido el aparato mediático del kirchnerismo más la oportuna sucesión de citaciones de la justicia federal a altos personeros del gobierno anterior durante la campaña terminaron por instalar un sentido común ampliamente compartido en la sociedad, no exento de ribetes tragicómicos. Ante la observación de que ahora el salario se deteriora día a día, el desempleo crece inconteniblemente y el país se endeuda de manera exorbitante por varias generaciones la respuesta estandardizada de la víctima suele ser algo así como: “sí, pero se robaron todo”. En otras palabras, la ilusión de un futuro mejor (que no la esperanza) así como la execración del pasado fue hábilmente inoculada en la población por la pléyade de inescrupulosos “marketineros” contratados por aún más inescrupulosos líderes de la derecha. El dato de que hay muchos más miembros del gabinete de Mauricio Macri que de Cristina Fernández procesados por la justicia no hizo mella en aquel sentido común. Tampoco tuvo efecto alguno el conocimiento de que Mauricio Macri llega a la Casa Rosada estando procesado por la justicia; o que se encuentra involucrado en negocios turbios detectados en losPanamá Papers (que originaron la renuncia del Primer Ministro de Islandia), situación compartida por varios miembros de su entorno como Claudio Avruj, Esteban Bullrich, Gustavo Arribas y su primo, Jorge Macri entre otras figuras de Cambiemos. La prensa (dizque) “independiente” se encargó de blindar meticulosamente el tema y la noticia se la tragó la tierra y jamás fue examinada en profundidad por la opinión pública. Lo mismo ocurrió con la escandalosa iniciativa del presidente de perdonar una deuda contraída por su padre, Franco Macri, durante su gestión al frente del Correo Argentino, cosa que ante el clamor de la opinión pública finalmente tuvo que ser revertida y enviada a la justicia en medio de un fuerte escándalo que, sin embargo, no tuvo consecuencias políticas. Lo mismo que una dirigente social, Milagro Sala, fuese enviada a la cárcel y retenida allí por casi dos años sin condena y, cual “Estado canalla”, desoyendo la medida cautelar emitida por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y las recomendaciones de varios comités de Naciones Unidas exigiendo su inmediata liberación. El caso de la desaparición forzada de Santiago Maldonado a manos de la Gendarmería fue tan sólo el último escandaloso eslabón de esta trama de mentiras, ocultamientos y desinformación premeditada. Un proceso en donde la perversidad de una de las “candidatas estrella” del macrismo, Elisa Carrió, llegó a extremos pocas veces vistos en la Argentina al proferir tal cantidad de exabruptos (“20% de posibilidades que esté en Chile”, “como Walt Disney”, etcétera) que no sólo exhiben el lado oculto de sus convicciones supuestamente republicanas y humanitarias y su desenfrenada búsqueda de protagonismo en los medios sino también del triste retroceso cultural de la ciudadanía porteña (que por décadas había sido un baluarte en la exigencia de juicio y castigo para los culpables de la represión de los años setentas) que ahora premia con el 51 % de sus preferencias a un personaje que dijo tales aberraciones.

A lo anterior nuestro autor agrega dos otros factores: por una parte el papel de la ya anotada concentración mediática que impidió que el relato macrista pudiera ser críticamente examinado ante el gran público. Pocas veces en nuestra historia hubo tal nivel de “unanimismo mediático” como el que hoy asfixia a la Argentina. Esto es una nefasta innovación en nuestra vida política, pero hay que recordar que siempre, aquí y por doquier, las fuerzas políticas de izquierda y progresistas debieron luchar contra ese enemigo atrincherado en los medios de comunicación, y a menudo lo hemos derrotado. Y en segundo lugar, la gran fragmentación de la oposición y, sobre todo, la implosión del peronismo en una multiplicidad de organizaciones políticas construidas sobre las frágiles arenas de diversos liderazgos provinciales o locales que impidieron se pudiera enfrentar la ofensiva de la derecha con eficacia. Obviamente, esto remite a la crucial cuestión de lo que es hoy el peronismo. ¿Es Cristina, como lo reafirmó claramente en la reciente campaña senatorial, o es ella junto con todos, o algunos, de los siguientes: Gioja, Insfrán, Pichetto, Verna y Rodríguez Saá junto a los perdidosos Urtubey, Massa, Randazzo, Menem, Alicia Kirchner, Schiaretti y De la Sota ¿Puede este heteróclito conjunto converger en una propuesta común? De hecho no pudo, y esa dispersión llevó aguas al molino del gobierno. Lo más probable es que muchos de estos personajes ya estén en conversaciones con el gobierno nacional para asegurar la “gobernabilidad” en los próximos dos años y “un lugar bajo el sol» del presupuesto nacional en los nuevos tiempos que se avecinan.

¿Cómo construir una alternativa?

El exitismo oficial encuentra un sorprendente paralelismo en ciertos miembros del entorno del cristinismo. La autoproclamación ser de “la única oposición real”, reiterada en cuanta ocasión se pueda, tropieza con los duros datos de la realidad. Los poco más de cinco millones de votos obtenidos a nivel nacional constituyen sin la menor duda un piso importantísimo para futuras competencias electorales. Pero como lo hemos dicho en múltiples ocasiones, el problema de CFK no es su piso –sólido, confiable, leal- sino su techo, carente de elasticidad para captar nuevas voluntades todo lo cual conspira contra su capacidad para lanzar una propuesta atractiva no sólo para los kirchneristas sino también para quienes no lo son, tanto dentro y especialmente fuera del peronismo. Si algo enseña la historia reciente de la Argentina es que con el peronismo sólo ya no se ganan elecciones a nivel nacional. El triunfazo de Cristina en el 2011 es impensable en nuestros días, porque la trama política y cultural del país cambió en una dirección contraria a la esperada. La Argentina hoy es un país más conservador que antes, más refractario a las interpelaciones progresistas o de izquierda, anatemizadas como un irresponsable “populismo”; además, el ancho y heteróclito campo de la izquierda y el progresismo se encuentra profundamente fracturado. Por ello, sólo una convocatoria amplia que avance por izquierda mucho más allá de los límites del contradictorio universo peronista estará en condiciones de canalizar las “energías nacionales” como decía Antonio Gramsci y derrotar al proyecto macrista. Si esta empresa de creación política no se lleva a cabo la derecha podría llegar a gobernar por largo tiempo en la Argentina. Una banca en el Senado no es precisamente el mejor instrumento para plantear una oposición eficaz al macrismo. En ese ámbito Cristina seguramente terminará conformando un monobloque, porque sus antiguos aliados peronistas no parecen demasiado entusiasmados con su incorporación a la Cámara Alta. Dada esta realidad, su capacidad para inclinar el fiel de la balanza a favor de sus propuestas o de arrastrar tras su liderazgo una mayoría de senadores para poner coto a la virulencia de Cambiemos es por lo menos dudosa. No sólo eso: el Frente para la Victoria que había sido el instrumento político-electoral del kirchnerismo durante doce años fue despachado a mejor vida sin ofrecérsele a sus deudos el beneficio de un modesto funeral para explicarles las razones de tan súbito e inesperado deceso. Lo mismo cabe decir de la creación de la Unidad Ciudadana: ¿qué asamblea de militantes y dirigentes aprobó su creación, con qué fundamentos, cuál es su programa, quiénes son sus autoridades, cuál será su política de alianzas? Nada se sabe al respecto.. Sólo que ambas cosas, la disolución del Frente para la Victoria como la creación de Unidad Ciudadana expresan un estilo de conducción política –desde arriba, vertical, personalista- que la historia demuestra que en la sociedad actual termina en el fracaso. Lamento decirlo porque se trata de una tradición fuertemente arraigada en el movimiento popular y quizás tuvo eficacia en el pasado. Pero hoy ya no funciona. Fracasó en el 2013, en el 2015 y de nueva cuenta el pasado domingo. Nada peor que ocultar lo que hoy es una conclusión irrefutable; ese estilo de conducción es un anacronismo político, seguro padre de nuevas derrotas.

La tarea de derrotar al proyecto de la derecha requerirá de todas nuestras fuerzas y toda nuestra inteligencia. Vuelvo a Gramsci con aquello de pesimismo de la razón pero acompañado por el optimismo de la voluntad. Sin una profunda autocrítica, reclamada insistente pero infructuosamente por muchos sectores dentro y fuera del kirchnerismo desde el 2015, no se podrá encontrar el rumbo para construir un gran frente de liberación nacional y social, claramente anticapitalista y antiimperialista. Las políticas de corrimiento hacia el centro político están condenadas a terminar en una nueva frustración. Hay una ley sociológica que dice que los pueblos prefieren el original a la copia. Si una coalición progresista “suaviza” su discurso (en un país tan flagrantemente injusto y saqueado por la CEOcracia como la Argentina) y adopta uno más centrista lo más probable será que la ciudadanía elija votar por la derecha original y no por un progresismo que modere su discurso y sus propuestas y se vaya pareciendo cada vez más a la derecha. Si de administrar al capitalismo se trata, nadie mejor que la burguesía y sus representantes políticos para hacer esa tarea. No le ayudó a Cristina guardar silencio ante el crimen de Santiago Maldonado; o referirse sólo al pasar al escándalo judicial en torno a la detención de Milagro Sala, equiparar a ésta con un sedicioso como Leopoldo López en Venezuela y decir que en ese país no hay un estado de derecho, o abstenerse de felicitar a Nicolás Maduro por la magnífica victoria cosechada en las elecciones regionales. Todo eso, a la vez que se optó por imitar el estilo de campaña, y la escenografía new agedel PRO, lo cual no le agregó un solo voto a CFK. Los que llegaron no procedían de esos territorios sociales donde prevalece el eclecticismo y el nihilismo posmoderno, que es el lugar en el que Cambiemos cosecha sus votos.

La nueva construcción tendrá que trascender el plano electoral e internarse en la creación de un amplio espacio político-cultural. Este deberá ser la culminación de un proceso de diálogos sin exclusiones entre todos quienes saben que al macrismo no se le combatirá con promesas de un “capitalismo serio o racional”. La tercera vía es, digámoslo de una vez, una vía muerta. Sólo podrán librar una efectiva batalla en contra de Cambiemos quienes estén dispuestos también a luchar contra el capitalismo (y no sólo el neoliberalismo) y el imperialismo y puedan comunicarlo socialmente de modo eficaz. En la nueva construcción política que necesitamos las propuestas de los críticos del capitalismo y el imperialismo deberán ser las que le asignen una “tonalidad ideológica” a la nueva propuesta. Para lo otro, para hablar de un capitalismo inclusivo y racional, está Cambiemos. Seamos claros: sólo desde la izquierda se podrá disputar la hegemonía político-cultural del macrismo, de la cual se desprende su preponderancia electoral. Es debido a ello que la elaboración de un programa político con nítidos contenidos democráticos, anticapitalistas y antiimperialistas será indispensable para cimentar la unidad de acción de un amplio conjunto de fuerzas políticas y movimientos sociales procedentes de distintas tradiciones y suficientemente vigoroso como para enfrentar las batallas que se avecinan y derrotar a una derecha organizada como nunca antes en su historia. Si fracasamos en este empeño tendremos macrismo para rato. Es una cuestión que remite tanto a la necesidad de crear una real alternativa que así sea percibida por una ciudadanía castigada por los rigores del ajuste neoliberal como de simple aritmética política. Sin esa gran coalición de signo anticapitalista y antiimperialista no podrá construirse una mayoría electoral.

El papel de Cristina

Tras la ratificación del rumbo actual en las elecciones del pasado domingo el gobierno acelerará la marcha hacia una restructuración regresiva del capitalismo argentino. Será necesario impedir que se consume un proyecto que retrotraería nuestro país a la situación imperante en las vísperas de la aparición del peronismo en 1945. Lo que ocurre en Brasil despierta la admiración de la Casa Rosada. El ataque al salario, a los trabajadores y al sindicalismo combativo será inminente. El endeudamiento tan irresponsable como desenfrenado y el desmantelamiento de la legislación protectiva de los trabajadores y, en general, de los pobres, de los adultos mayores, de los jóvenes será implacable. Los argentinos haríamos bien en mirarnos en el espejo brasileño para advertir lo que nos espera: congelamiento de los gastos en salud y educación, fin de la jornada de ocho horas, derogación de las principales piezas de la legislación laboral y jubilación sólo para el titán que venciendo indecibles contingencias y todo tipo de enfermedades pueda hacer aportes jubilatorios durante 49 años y llegar a su ancianidad con restos como para disfrutar de una modestísima pensión antes de despedirse de este mundo y disfrutar de un módico funeral. Ante ello una construcción debilitada por un arcaico verticalismo sólo serviría para acelerar la destrucción de la ciudadanía económica, social y política que se propone el macrismo y que con tanto esfuerzo fuera conquistada en años pasados. Será necesario crear una suerte de Frente Amplio, como el uruguayo; o un movimiento tan plural y heterogéneo como lo fuera el 26 de Julio en Cuba. Y el liderazgo deberá enriquecerse del diálogo, la discusión, el debate de ideas. Ya no hay lugares privilegiados de conducción porque todos, absolutamente todos, hemos sido derrotados. Eso es precisamente lo que nos une: la derrota.

Y esta nueva construcción tendrá que librar una batalla organizacional, política y cultural. Deberá ser aquel “Príncipe Colectivo” del que hablaba Antonio Gramsci para desde su novedad y frescura llegar a sumar millones de voluntades que, sin duda, cuando se disipe el espejismo hábilmente creado por Cambiemos, estarán a la búsqueda de una ruta de escape que no puede ser volver al pasado. Que quede claro: el liderazgo de Cristina no está en discusión; ningún otro político del campo de la oposición tiene su estatura y sus votos como para disputarle su lugar. Lo que sí está en cuestión es su estrategia de construcción política, como lo demuestran las recientes derrotas electorales, los sonados fracasos del FPV, la Cámpora y Unidos y Organizados y, más recientemente, su empecinamiento en no aceptar ir a las PASO para competir con Florencio Randazzo, que probablemente le hubiera permitido alzarse con la victoria nada menos que en la provincia de Buenos Aires. Una Cristina que escuche (“dicen que Cristina escucha poco”, anotaba Norberto Galasso en una entrevista para Zoom), que confíe menos en su intuición (que la ha traicionado muchas veces), que valore positivamente a quienes disputan sus argumentos con la intención de colaborar en su empeño y no con el ánimo de erigir obstáculos. Una Cristina que descrea de los adulones que le dicen que es infalible y que cuando ven que se encamina al abismo no le dan la voz de alerta. Una Cristina que recuerde el consejo de Evita, cuando le recomendaba a Perón desconfiar de los alcahuetes y gentes de confianza que lo rodeaban. ¿Cuántos de ellos, que parecían kirchneristas “de paladar negro”, no se pasaron al bando contrario ni bien CFK dejó de ser presidenta? ¿Qué lecciones deben extraerse de ello?

Para concluir, sólo con el “vamos a volver” no va a ser suficiente para seducir a esos contingentes sociales agredidos y ofendidos por el macrismo pero atrapados por los traicioneros efluvios de un relato científicamente concebido para desmovilizar y estimular la pasividad y la resignación. Esto es así porque la campaña propagandística del macrismo ha sido muy efectiva y, además, porque las asignaturas pendientes luego de doce años de gobierno kirchnerista son inocultables. Se hizo mucho y bien, pero no lo suficiente; y muchas cosas se hicieron mal y otras ni siquiera se hicieron (por ejemplo: una reforma tributaria, o la nacionalización del comercio exterior). Y, lo que se hizo bien se comunicó mal. Ensimismado en la engañosa seguridad de su indisputada hegemonía el gobierno perdió capacidad de leer lo que estaba ocurriendo en la sociedad, y especialmente lo que le estaba sucediendo a las propias bases sociales del electorado kirchnerista. Tampoco supo entender sus nuevas demandas económicas y sociales y tomar conciencia del vertiginoso cambio cultural que tornaba a las clases y capas populares impermeables a la interpelación del progresismo y críticas de las políticas asistencialistas del gobierno. Fenómeno epocal, no exclusivo de la Argentina. En Bolivia, Ecuador y Venezuela ha ocurrido lo mismo, si bien no tan intensamente como entre nosotros.

Será preciso elaborar un programa político que sistematice las propuestas de transformación social que llevará a cabo la nueva coalición política. Un programa de “desmercantilización” de la salud, la educación y la seguridad social, convertidas por el actual gobierno en infames mercancías cuando en realidad son derechos humanos. Un programa de recuperación de la democracia en el espacio público, hoy férreamente controlada por la oligarquía mediática. De preservación de los bienes comunes; de efectiva reforma del estado, para que pueda regular al mercado y no al revés, como ocurre en estos días. En suma, a partir de esta nueva construcción política realizar efectivamente un tránsito desde el gobierno al poder y, de ese modo, elevar el bienestar material y espiritual de millones de argentinas y argentinos. Un programa, en suma, que sea totalmente ajeno al eclecticismo de la “tercera posición” o la ilusión de un “capitalismo serio”. Un programa, en suma, tendencialmente orientado hacia el socialismo.

Estamos en vísperas de un nuevo comienzo, desde el llano, con aliados titubeantes, o desconfiados, y enemigos envalentonados. Será una marcha cuesta arriba y difícil, pero si tenemos el rumbo claro y la organización adecuada, podríamos evitar lo peor en el 2019. Es más, diría que si actuamos con inteligencia y sin desmayos podríamos revertir el revés del 2015. Para ello será preciso creer en nuestras propias fuerzas y contar con un programa político de avanzada: antioligárquico, anticapitalista y antiimperialista. No hay que olvidar que el gobierno de Macri se enfrenta a un complejo panorama económico que sin un desenlace catastrófico a la vista; es decir, sin un 2001 en el horizonte, igual será muy duro para la gestión. La crisis general del capitalismo y el descrédito del neoliberalismo global, ahora condenado por el amo imperial, serán fuente de innumerables obstáculos para el éxito del proyecto de Cambiemos. Pero dejemos que nuestros enemigos hagan lo suyo, y no soñemos que van a trabajar para nuestra victoria. Somos nosotros quienes debemos aprestarnos adecuadamente para la batalla, y no esperar que ellos se equivoquen o caer nuevamente en el error de subestimar su vocación de dominio. El clima cultural los favorece, pero eso puede cambiar si se actúa con decisión y de cara a la verdad. El programa macrista acarreará enormes sufrimientos a nuestro pueblo. Debemos ser capaces de mostrar que hay otro camino, que otro mundo es posible, y que la nueva construcción política en ciernes podrá ser el instrumento idóneo para construir esa alternativa, superadora de las inexorables lacras del capitalismo en cualquiera de sus versiones.

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