Que el sistema educativo de nivel superior en Paraguay está obsoleto y es disfuncional a las reales necesidades del país, es casi lo primero que se lee en la introducción del documento que la Universidad Georgetown, de Estados Unidos, presentó al Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) en el marco de un acuerdo de cooperación interinstitucional.
Ese convenio, suscrito en julio de 2016, se concretó con el objetivo de establecer las bases para el diseño y desarrollo de propuestas de programas y proyectos orientados a fortalecer la educación superior paraguaya. Es así que el mencionado informe contiene, a su vez, un plan de trabajo donde se bajan los lineamientos para transformar el sistema y asegurar la calidad de la formación, la investigación, servicios y gestión de las universidades e institutos superiores del país.
Especialistas de esa prestigiosa universidad –con asiento en Washington– desentrañaron el drama general del sistema educativo mediante entrevistas con rectores de universidades y directores de institutos superiores, públicos y privados; autoridades del Consejo Nacional de Educación Superior (Cones), de la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (Aneaes), del Viceministerio de Educación Superior del MEC, el Ministerio de Salud Pública (MSP), la Itaipú Binacional, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), entre otros.
“El sistema que sustenta la educación superior en su conjunto adolece de obsolescencia y es disfuncional, lo que le impide satisfacer las necesidades de la sociedad paraguaya; y lo que es más grave, las crónicas falencias están conduciendo a la eclosión del sistema en el mediano plazo”, señala el capítulo sobre la comprensión preliminar de los problemas y es donde desentrañan los puntos claves del declive de la educación superior local (ver infografía).
A eso suman que los diversos actores educativos “coinciden y reconocen los desafíos y las necesidades de cambios y mejoras del sistema”. Pero “no afloró una percepción compartida sobre las causas de origen que impactan en la educación ni un acuerdo sobre las posibles soluciones”.
Desfasaje. Resalta el documento la imperiosa necesidad de una coordinación transversal entre el MEC, mediante su viceministerio, con el Cones y la Aneaes, debido a que existe inconexión entre estas entidades reguladoras.
Refuerzan, en ese marco, el hecho de que el Ministerio de Salud Pública tenga “mayor injerencia” en los procesos de control de calidad de las carreras del área de la salud.
“La situación de las carreras de salud es apremiante dada la sobreabundancia de programas afines y la mala calidad educativa de muchas de ellas, lo que acarrea un alto riesgo para la salud de la población y la integridad de las personas, lo que requiere una mejor coordinación del Viceministerio de Educación Superior, el Cones y la Aneaes con el Ministerio de Salud Pública”, indica otra parte del informe.
El plan de trabajo del Programa de Asistencia Técnica para la Actualización y Proyección de la Educación Superior del Paraguay, impulsado por la Georgetown y el MEC, busca crear un modelo de recolección de datos para comprender la calidad de las instituciones superiores. En suma, se unificarán y filtrarán los datos catastrales, que el Cones –a la fecha– recopila y coteja en una sola plataforma virtual.
Decenas de miles de niños estudian cercados por tiroteos.
Este año solo hubo siete días de paz en los que ningún colegio tuvo que cerrar.
Desde su pupitre, Renan, de 13 años, no consigue enumerar más de tres países sin trabarse –“Brasil, eh… Argentina, México, ehhh….”–, pero recita de carrerilla nueve tipos de armas: “Snipe, Ak-47, 7.65, AR-15, Bazuca, calibre .50, calibre 12, Glock, ametralladora giratoria…” En la clase de al lado, Guilherme, de 14 años, es capaz además de imitar el sonido de los tiros: la ráfaga interrumpida del AK-47, el eco seco de la pistola, el estruendo de un lanzagranadas. “Es lo que oímos todos los días”, se justifican. Los dos, chicos negros y pobres, son alumnos de una escuela municipal de Río de Janeiro enclavada en un complejo de favelas dividido por un río fétido, una línea de tren y la guerra entre tres facciones de narcotraficantes, a 36 kilómetros del Cristo Redentor.
Decenas de miles de niños en Río estudian en colegios en áreas de conflicto, dominadas por los narcos y sometidas a las frecuentes incursiones de la policía. Son barrios en guerra. Hay tiroteos casi diarios, muertos, balas perdidas y los chavales crecen aprendiendo protocolos para sobrevivir, en casa, pero también en clase. La crisis económica que atraviesa Río ha recrudecido casi todos los índices de violencia, la policía sufre con falta de recursos y el narcotráfico ha intensificado sus actividades criminales y sus disputas. El cole ya no es un lugar seguro. En los primeros 82 días lectivos de 2017, solo hubo siete días de paz en los que ninguna de las más de 1.500 escuelas municipales tuvo que cerrar sus puertas, fueron casi 120.000 niños sin cole.
Cuando el fuego cruzado sorprende a los pequeños en clase los profesores ya saben qué hacer. Todos corren hacia los pasillos y se tumban en el suelo esperando que vuelva el silencio. Fue lo que ocurrió el pasado 31 de marzo en la escuela de Renan y Guilherme cuando la policía irrumpió en la calle del colegio en pleno horario escolar. Dos traficantes fueron abatidos y después ejecutados frente al muro de la escuela y Maria Eduarda, de 13 años, que estaba en clase de educación física en el patio, no tuvo tiempo de esconderse. Varios tiros de fusil la alcanzaron mientras bebía agua y, por lo menos, uno de ellos partió del arma de un policía. “Murió delante de todos. Acababa de decirnos cuánto nos amaba. Es inhumano”, solloza Fabio, de 15 años, amigo de Maria Eduarda.
El muro del colegio, con más de 20 perforaciones de fusil, era la imagen de la barbarie. Tras casi un mes sin clase, dedicado a la atención psicológica de alumnos y profesores, la escuela volvió a su rutina y, además de recuperar el contenido atrasado, intenta borrar las marcas de la tragedia. El muro ya no es blanco y las marcas de la pericia policial que rodeó con rotulador cada impacto de tiro se han sustituido por un mural de un cielo azul en el que vuelan pájaros y peces de colores, crecen plantas y un electrocardiograma con 23 corazones intercalados recorre la pared. Uno por cada bala. Al doblar la esquina, sin embargo, sigue ahí un punto de venta de drogas protegido por adolescentes con fusiles al hombro y si se pregunta en una de las salas de aula cuántos ya han perdido un familiar por culpa de la violencia, 17 de 22 alumnos levantarán la mano.
Durante los tiroteos, los niños se agachan en el lugar más seguro, los pasillos del cole
La subdirectora de un colegio con las paredes, pizarras y puertas llenas de balazos, guarda en una bolsa de supermercado todos los casquillos encontrados en la escuela en el último año. “Gasto más en sustituir los cristales de las ventanas que en material didáctico”, lamenta y pide que ni ella ni la escuela sean identificadas por miedo a represalias. El colegio, con cerca de 500 niños de cinco a 14 años, es uno de las que se encuentran en la llamada Franja de Gaza, una calle estrecha que divide los dominios de dos facciones criminales en el complejo de favelas de Maré, ocupado temporalmente por las Fuerzas Armadas en las vísperas del Mundial de 2014. Ese territorio se disputa a tiros y los colegios, que sirven de trinchera, se desangran. “Perdemos alumnos que se pasan al narcotráfico, a otros los matan, otros se mudan con sus familias a un lugar más tranquilo y otros tienen que abandonar porque viven dos calles más allá y la facción rival no les permite atravesar”, lamenta la subdirectora.
Los tiroteos han obligado a cerrar las puertas de esta escuela 12 días en lo cinco meses que han pasado desde el comienzo del año escolar. Gabriel tiene cinco años y cuenta para el resto de la clase que cada vez que escucha un disparo se queda sin aire. “Mi madre me pone a jugar a la consola a todo volumen, así se me pasa, pero mi sueño es tener una casa lejos de aquí”, explica. Luisa, de seis años, no sabe contar hasta el número de veces que ella y toda su familia han tenido que esconderse en el baño de casa para refugiarse de las balas perdidas y Marcos recuerda que un proyectil atravesó la pared y mató a su tío de un disparo mientras dormía. Los pequeños, con nombres también ficticios, dicen que pasan las madrugadas en vela bajo la lluvia de balas. Llegan al colegio sin dormir.
Los directores de los colegios guardan los casquillos y proyectiles encontrados en sus pasillos.M.M.
“La violencia tiene un impacto terrible en su educación y acaba creando una competencia desleal con otros alumnos. Son muchos días sin clase por año, sin contar los días que se pierden cuando el tiroteo nos sorprende dentro de la escuela”, afirma la responsable. El colegio, así como el de los niños especialistas en armas, no alcanza el aprobado en el Índice de Desarrollo de la Educación Básica que mide el desempeño de las escuelas públicas en Brasil. “Ese índice no tiene en cuenta el contexto de escuelas en conflicto. Nosotros no conseguimos cumplir los contenidos, no conseguimos alfabetizar en condiciones, el aprendizaje necesita una frecuencia”, suspira la subdirectora.
A pocas calles de distancia, la favela mantiene su frenética actividad de barrio, vecinos yendo al trabajo, vendedores ambulantes anunciando su mercancía, el repartidor de gas entregando las bombonas y, en las esquinas, los jóvenes soldados del tráfico de drogas armados hasta los dientes. Es justo lo que representó un grupo de niños de 10 años de otra escuela del barrio cuando la profesora les entregó unos cuantos rollos de papel higiénico, cartones de leche y tapones de botellas para hacer una maqueta de dónde vivían. “Los niños construyeron un punto de venta de droga!”, exclama la directora de ese centro, que también pide anonimato. “Representaron hasta la cocaína dentro de bolsitas con los restos de una goma de borrar! Nos hemos habituado a esto, pero tenemos que dejar de pensar que es normal”.
De las manos de las autoridades rectorales de la Universidad Nacional Experimental “Simón Rodríguez”, núcleo Los Teques 88 nuevas licenciadas y licenciados recibieron sus respectivos títulos universitarios al culminar la formación en administración y educación, en las diferentes especialidades.
De acuerdo con lo indicado por el director del núcleo de Los Teques, Miguel López a nivel nacional están graduando a más de 4 mil licenciados en diferentes menciones de los 24 núcleos y 17 extensiones presentes en todo el país.
Apuntó que gracias a los logros educativos de la revolución bolivariana, se ha podido fortalecer el sistema de enseñanza superior y dar oportunidades a todos los venezolanos por igual.
Señaló que actualmente están debatiendo la constituyente, “mientras otros están destruyendo al país con violencia, nosotros estamos construyendo y avanzando por el camino de la paz”.
Puntualizó que hace dos meses inauguraron un aula virtual, al igual están proporcionando de manera gratuita consultas de odontología, ginecología y medicina general para todos los estudiantes. Además están prestando el servicio de transporte en los tres turnos, desde el núcleo hasta el Terminal de Las Tejerías en Aragua.
Señaló que están realizando el proceso de inscripción de manera manual, debido a fallas en el sistema automatizado, indicó que para alumnos regulares será hasta el lunes 19 de junio, mientras para los nuevos ingresos de la Opsu que estiman estén entre 1500 y 2000 comenzará el 21 de junio para culminar el 30 de junio. Las clases del semestre 2017-II comenzarán el próximo 3 de julio.
Roberto Martínez, representante para América Latina de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) afirmó que en medio del camino que Colombia lleva para ingresar a este organismo internacional, debe hacer mejoras en materia educativa.
De acuerdo con Martínez “hay un momento en donde los países de la región, por supuesto Colombia que ya está más cerca de entrar en la organización, hacen lo que tienen que hacer para garantizar que haya políticas que contribuyan a que los docentes tengan las alternativas de formación continua para ganarle puntos a la calidad de la educación”.
Como otro foco de mejora explicó que se debe trabajar en los lugares en enseñanza “para que las escuelas cuenten con la infraestructura y con las policías necesarias para hacer que converjan los estándares de calidad y todo esto se vea reflejado en nuestras muy famosas pruebas Pisa”.
Dijo además que Colombia debe destinar recursos para la educación inteligente que fortalezca el uso de nuevas tecnologías mejorando procesos educativos en contenidos digitales.
El rechazo a las vacunas, el ataque a los transgénicos o la negación del cambio climático son la nueva versión del viejo ataque a la ciencia.
Desde el tribunal eclesiástico que juzgó a Galileo para hacerle desistir de sus conclusiones experimentales, la ciencia lleva más de cuatro siglos dándose de bofetadas con los señores del lado oscuro. Visto desde hoy, cuesta imaginar por qué las teorías de Copérnico, Kepler y el propio Galileo no fueron aceptadas de inmediato por su inmenso poder explicativo. Como decía el astrofísico Carl Sagan: “Me pregunto cómo es que apenas ninguna religión ha mirado a la cienciay ha concluido: ‘¡Esto es mejor que lo nuestro! ¡El universo es mucho mayor de lo que dijeron nuestros profetas, más sutil y elegante!”.
Sagan, un inteligente físico y genial divulgador, dedicó media actividad profesional a la búsqueda de vida inteligente en la galaxia y la otra mitad a mejorar la inteligencia de los terrícolas. Luchar contra la irracionalidad es una función importante de la divulgación científica. Otro campeón de esa contienda ha sido Richard Dawkins, centrado sobre todo en desarmar a los creacionistas, con libros enteros dedicados a derribar la idea de Dios y campañas de autobuses ateos que ríete tú de los buses de la trama y de la vulva. De entre todas las irracionalidades habidas y por haber, la religión ha sido tradicionalmente el enemigo número uno del avance científico.
Por ejemplo, Dawkins desarrolló en los años ochenta un argumento chispeante contra el “diseñador inteligente” de los nuevos creacionistas, que deducen la existencia de Dios a partir de la complejidad de sus criaturas. Pero un diseñador inteligente, aduce Dawkins, debe ser aún más complejo que las criaturas a las que pretende dar explicación, luego no les da ninguna. Es un razonamiento brillante, a la altura de su autor.
El problema con todo esto, naturalmente, es que un individuo irracional no atiende a razones. Las personas religiosas se basan en la fe, no en el argumento. Y este mismo es el problema con las otras religiones, las creencias modernas que han sustituido la catequesis por una serie de credos laicos, como la fe en la madre naturaleza, el repudio a la tecnología opresora y los hechos alternativos que emanan de la Casa Blanca como versículos del Evangelio. Los meros argumentos racionales no van a parar esto. No lo han hecho nunca, y no lo van a hacer ahora.
“Os metéis con la homeopatía cuando no le ha hecho nada a nadie”, decía un whatsapp que circulaba el otro día. No sé quién es su autor, pero tiene una exquisita mala uva. La homeopatía, en efecto, no le ha hecho nada a nadie, ni podría hacérselo. Un producto homeopático, según los textos fundacionales de esta sandez, no es más que agua pura y cristalina, con algo de cloro si sale del grifo. Esta religión moderna consiste en diluir una sustancia dañina en tantos órdenes de magnitud que al final no puede quedar una sola molécula de ella. Es increíble que una idea tan estúpida se haya generalizado de tal forma. Pero así es (véase artículo adjunto).
ampliar fotoVacuna experimental contra la gripe aviar desarrollada en la Universidad de Maryland en 2005. GETTY
El rechazo a las vacunas es a la vez más complicado y más grave. Hace décadas que los abogados de colmillo más aguzado aguardan apostados a la salida de los hospitales norteamericanos a que salgan los familiares de los pacientes que han muerto. Una vacuna puede proteger al 80% o al 90% de quienes la reciben, y eso deja un margen jugoso del 10% o el 20% al que los letrados pueden agarrarse para plantear una demanda. Contra el médico, contra el hospital o contra la empresa farmacéutica que ha descubierto la vacuna.
Si nada de eso funciona, el abogado siempre puede aducir cualquier falacia que circule por la Red o sus alcantarillas, como por ejemplo que la vacuna que le han puesto a tu hijo causa autismo. Es mentira, y de la peor clase —ignorante e interesada—, pero ha causado unos daños profundos al sistema global de salud. En los años 2000, estas prácticas de leguleyos llegaron a vaciar a Estados Unidos de las firmas farmacéuticas que, como Pasteur o Glaxo, habían apostado por las vacunas. Esto fue un desastre que todavía no hemos superado del todo.
Además, los gestores de la salud pública coinciden en que sin medicina preventiva no hay futuro. La esperanza media de vida occidental sigue aumentando a un ritmo lento pero constante de un par de años por década, pero la razón principal es la mejora en el tratamiento del infarto (que sigue siendo el gran matarife en el mundo desarrollado, por encima de todos los cánceres juntos). Esos sistemas son caros e imperfectos, pues rara vez devuelven al paciente su calidad de vida anterior. El sistema sanitario actual, sea público o privado, no es sostenible. Hay que apostar a fondo por la medicina preventiva.
Y las vacunas son medicina preventiva por definición. Se las pinchas a la población de riesgo y evitas que desarrollen unas enfermedades que, de haberse producido, habrían supuesto un tormento para el paciente y una sangría para los presupuestos sanitarios. Las artimañas jurídicas de los tiburones significarán a la larga un horrible aumento del gasto público y un estorbo para el avance de la investigación biomédica. Es obvio que los políticos pueden hacer mucho para animar a la Big Pharma a investigar en vacunas. También lo es que no está en su agenda de prioridades.
Lo que hasta ahora está salvando a estos abogados, y a los padres que se niegan a vacunar a sus hijos, de un buen embrollo civil o incluso penal es un efecto estadístico bien conocido de los epidemiólogos. Frenar la propagación de un virus no requiere vacunar a toda la población. Basta con vacunar a tres de cada cuatro. Lo que haga el cuarto individuo da igual a efectos epidemiológicos. Así que los hijos de los antivacunas están protegidos contra las principales enfermedades infecciosas gracias a los demás padres, los que sí vacunan a sus hijos. Puede parecer una paradoja, pero no son más que matemáticas.
El rechazo a los alimentos transgénicos —otra de las religiones de nuestro tiempo— plantea cuestiones aún más complejas e interesantes que el creacionismo, los pseudofármacos y las vacunas. Es curioso que una humilde semilla sea más importante que Dios padre, pero así son las cosas.
La mayor parte de la gente cree que hay una polémica científica sobre la seguridad para la salud de los transgénicos. No la hay. Todos los científicos y biotecnólogos de plantas coinciden en que los transgénicos son seguros para la salud, y también para el medio ambiente. Si llevan décadas investigando en ellos es porque, además de haber descartado esos riesgos, están convencidos de que los transgénicos son el mejor modo de incrementar el contenido de vitamina A del arroz — la base de la alimentación de media Asia, pobre en ese compuesto esencial—, crear variedades de las principales plantas de cultivo tropicales que sean resistentes a la sequía, y que por tanto gasten menos agua, ralentizar la oxidación que arruina la fruta, para una gestión más eficaz y sostenible de muchas plagas, sobre todo las enfermedades virales que arruinan las cosechas de varios países africanos, en fin.
Tenía razón. Greenpeace ha conseguido intoxicar (ideológicamente) a la población occidental, y que Europa tenga una legislación absurda y retrógrada sobre los transgénicos. En el fondo eso da igual. Los países que verdaderamente los necesitan, como China y varios de África tropical, llevan años investigando en sus propios transgénicos. El largo brazo de Greenpeace no llega allí. Malo para la contaminación, bueno para la ciencia.
El negacionismo climático no es muy distinto de las religiones anteriores. Todas consisten en cegarse a la evidencia, inventar una realidad paralela e infectar a la mayor parte posible de la población con ella. Todas acabarán fracasando —la realidad es tozuda—, pero nadie sabe cuándo. Nuestro cerebro no está hecho para el pensamiento científico: pensar así nos cuesta Dios y ayuda, y poca gente está dispuesta a esa tortura. Habrá que inventar algo.
El salario de un profesional de la educación en Colombia es inferior al ingreso que generan otros profesionales o sus colegas en otros países con similar situación económica.
Más de un mes de paro cumplieron los docentes públicos en Colombia, demandas salariales y de trabajo los motivó a paralizar sus actividades, a la protesta se sumaron aproximadamente unos 3500 docentes, quedando sin clases 8.5 millones de niños en todo el país.
Los docentes entregaron un documento al Ministerio de Educación que contiene 30 puntos en el que reflejan varios temas de política educativa, el incremento del gasto público en educación hasta el 7.5 por ciento del PIB, un estatuto único que regule la carrera docente, temas de sostenibilidad económica con el cumplimiento de los acuerdos en materia de nivelación salarial logrados en 2015, sistema de salud, prestaciones sociales, entre otros.
El gremio docente colombiano asegura que el problema no es solamente salarial, va mucho más allá, y abarca la alimentación, el transporte y mejores infraestructura para los niños, además subrayan que la lucha es por la calidad de la educación en Colombia.
Respuesta del Gobierno colombiano a la situación de los docentes
Por su parte el Gobierno colombiano aseguró hace más de una semana, haber realizado a la Federación Colombiana de Educadores(Fecode) «una serie de propuestas» que fueron rechazadas por los docentes.
El presidente colombiano Juan Manuel Santos respondió al rechazo de las propuesta realizadas por su gobierno asegurando que no tienen más recursos que ofrecer. «Estamos al límite, no podemos ofrecer más porque no tenemos más recursos«.
Datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), indican que Colombia está entre los países que mayor porcentaje de su producto interno bruto (PIB) destina a la educación,aproximadamente un 30% del total del gasto nacional en educación. sin embargo tales recursos son insuficientes para resolver la problemática.
El pasado 10 de junio el gobierno colombiano publicó el decreto de aumento del 8,75 por ciento en el salario para los docentes. El Ministerio de Educación asegura que los ajustes salariales y de nivelación están asegurados hasta el 2019.
¿Qué opinan los educadores del aumento salarial ?
El sindicato de docentes expresó luego del decreto de aumento que asignó el presidente Santos, que no se trata solamente de un aumento salarial por lo que se mantendría el paro hasta conseguir una negociación que llegue más cerca de sus demandas sociales.
El salario de un profesional de la educación en Colombia es inferior al ingreso que generan otros profesionales o sus colegas en otros países con similar situación económica.
Según datos de la OCDE indican que la situación de los docentes colombianos es bastante precaria ya que son los que más horas de trabajo cumplen en sus jornadas diarias.
Represión en las marchas del sector de la educación pública
Desde el 9 de junio las marchas de los docentes han sido reprimidas por la policía. Entre las actividades de protestas llevadas a cabo por los docentes se incluye la multitudinarias marchas en Bogotá y otras ciudades del país.
Para los docentes es injustificable la agresión que han recibido por parte de los cuerpos de seguridad del estado contra las marchas pacíficas. Además aseguran que fueron atropellados con chorros de agua y gases lacrimógenos, lo que para ellos no tiene justificación ya que sus peticiones son justas.
El alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, al referirse a los enfrentamientos con los cuerpos de seguridad, ofreció disculpas en nombre del Estado a los profesores que salieron maltratados, aunque aseguró que no van a permitir que se bloqueen las líneas de transporte masivo.
En el marco del I Encuentro del Observatorio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (ONCTI), que se efectuó el viernes, 16 de junio, en el auditorio del Decanato de Investigación y Extensión de la Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos, Unerg, investigadores e innovadores de esta casa de estudio se informaron sobre las bondades de ser acreditados (los que aún no lo están) por el Programa de Estímulo a la Investigación e Innovación, PEII.
Este encuentro fue presidido por el rector José Luis Berroterán Nuñez, el vicerrector académico Severiano Rodríguez Parilli, el vicerrector Administrativo Juan Montenegro y Ángel Valera , decano de Investigación y Extensión, quienes recibieron a los representantes del ONCTI: Jorge Rodríguez, presidente; Roygarth Chacín, gerente del PEII; y a Maybel Monascal, gerente de Proyectos Estratégicos. Cabe señalar que el ONCTI es un ente adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología (Mppeuct), que busca promover y fortalecer el desarrollo científico- tecnológico para lograr un impacto económico y social en la soberanía de la nación.
Al dar inicio al encuentro, el rector Berroterán Nuñez, agradeció la presencia de los funcionarios del ONCTI y la oportunidad que se le brinda a la Unerg de acreditar a más de sus innovadores e investigadores ante el PEII. También habló sobre la posibilidad de crear un Instituto de Innovación en esta universidad. En otro orden, Berroterán Nuñez señaló que la ciencia y la tecnología son elementos determinantes en el desarrollo de un país, por lo que dentro de la Constituyente éstos deben ocupar un lugar preponderante. Programa de Estímulo a la Investigación e Innovación.
En su conferencia, el presidente del ONCTI, invitó a los investigadores e innovadores de la Unerg, que no lo han hecho, a registrarse ante el PEII y habló sobre las bondades de este programa. «El PEII permite generar un incentivo para los investigadores e innovadores en función de su productividad». Explicó que el registro ante el PEII permite construir un inventario actualizado de investigadores del país con sus productos. «Esto es fundamental porque allí residen las capacidades de talento humano y de productividad de nuestro investigadores, y conocer esto brinda al Mppeuct la oportunidad de orientar con mayor asertividad sus políticas, programa y proyectos en función del fortalecimiento del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología». Informó que el PEII convoca a los investigadores e innovadores a vaciar en un sistema todos sus productos recientes.
«Con esta información se establece un proceso de acreditación que los identifica como investigadores reconocidos por el Estado. Y de acuerdo a la productividad que demuestren se les clasifica en una especie de ranking o lista: A1 y A2 investigadores noveles, B y C investigadores consolidados». Con respecto al estímulo que reciben los investigadores acreditados, Rodríguez indicó que comprende tres elementos: «el mérito que te ubica y te diferencia de tus pares en función de tu productividad; una subvención que se paga trimestralmente, y una mayor oportunidad momento de optar a los financiamientos que promueve el Mppeuct».
Para finalizar, invitó a todos aquellos investigadores e innovadores de la Unerg que no han formalizado su registro ante el PEII, hacerlo el venidero mes de julio. «Los interesados deberán ingresar a la página web rnii.oncti.gob.ve registrarse y cargar sus productos de investigación».
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