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Bolivia: Estudiantes de Secundaria debaten sobre calidad educativa y la gratuidad de ese derecho

América del Sur/ Bolivia, 16 de Diciembre de 2016.  Fuente y autor: Pagina Siete
Estudiantes de secundaria de cinco países (Chile, Colombia, Honduras, Brasil y Bolivia) participan en el Primer Encuentro  Internacional de Estudiantes de Secundaria, en el que debaten sobre la calidad educativa y la gratuidad de ese derecho universal.
«Uno de los aspectos  que se tratará  es el  de  tener las bases  para  que la educación sea fiscal y gratuita. No debe existir derecho a la educación si no es gratuita. (…) También se hablará sobre la calidad educativa”, afirmó ayer,  minutos antes de que comience el evento, el ministro de Educación, Roberto Aguilar.
Explicó que el Primer Encuentro de Estudiantes de Secundaria se realiza gracias al contacto con un grupo de estudiantes que pertenecen a la Campaña Latinoamericana del Derecho a la Educación y, a través de ellos, se estableció un encuentro con los estudiantes de Bolivia y, a partir de ello, compartir visiones y aspectos vinculados con la educación.
Otro de los temas que se tratará  es la evaluación  del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés), que realiza el organismo económico OCED, «para que no esté enmarcada en parámetros economicistas”.
 
Las conclusiones de este evento  las entregarán a Aguilar, para que él -como vicepresidente de la Comisión de Educación 2030 de la Unesco-  haga llegar mediante nota a esa instancia y  a la Campaña Latinoamericana del Derecho a la Educación.
Fuente: http://www.paginasiete.bo/sociedad/2016/12/14/estudiantes-toman-examen-calidad-educativa-120338.html
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Argentina: El crucigrama educativo

América del Sur/Argentina, 16 de Diciembre de 2016.  Fuente: La Nación. Autora: Nora Bär

Da ternura ver a tantas madres y a tantos padres cuyos vástagos todavía no tienen edad para deambular solos por la ciudad apresurarse para llevarlos a actividades extraescolares de todos los colores (yudo, inglés, guitarra, teatro, origami…). No importa en qué escalón social le toque a uno criar a sus hijos, intuitivamente sabe que lo esencial para encarar el futuro es la educación. Los que pertenecemos a la llamada «clase media» queremos ofrecerles, dentro de nuestras posibilidades, un banquete cultural que nutra su curiosidad y sus potencialidades innatas. Son tardes de trotamundos, frecuentemente con varios hermanos, unos haciendo los deberes sentados en el piso mientras otros terminan con sus clases y, al final de la jornada, comentando las novedades del día en el camino que separa las casas de la parada del bus o el subte.

Miles de familias se embarcan en estas epopeyas en miniatura y dejan de lado aparentes comodidades cotidianas con tal de adquirir una formación que puede cambiarles la vida. Si se les preguntara, no se les ocurriría relegar esas actividades por comprarse unas zapatillas de moda o disfrutar de unos días de vacaciones en la costa o la montaña.

Claro que no es una ecuación fácil de resolver. Porque, aunque ayuda, no basta con tener nuevo mobiliario y pantallas para todos. Ya lo dijo Ernesto Sabato en 1998: «El problema de la educación no se resuelve con técnicas más complejas o con la aplicación de modernas computadoras (…) sólo superaremos la crisis (…) fomentando la capacidad de asombro y los grandes cuestionamientos acerca de la existencia». Así como es imposible hacer ciencia de gran nivel sin científicos brillantes, no se podrá enriquecer la educación si carecemos de buenos maestros.

Desde los griegos en adelante, todo sistema educativo expresa los valores de una sociedad. Sin tecnologías digitales, Sócrates enseñaba por medio del diálogo. En La vida cotidiana en el año 1000 (Ediciones Temas de Hoy, 1999), Edmond Pognon cuenta que en las escuelas de las abadías de esa época, abiertas a ricos y pobres, es muy probable que la enseñanza fuera exclusivamente oral, porque sólo se podía leer y escribir en latín, y que consistiera en algunas reglas elementales de cálculo mental, y sobre todo en aprender de memoria textos religiosos. «Las sanciones eran crueles: el látigo por cualquier despropósito -dice-. Si el niño reincidía, lo ataban y lo enviaban al calabozo.»

Es una empresa que excede los retoques administrativos. No basta con desearlo, porque, aunque sea una perogrullada, ya se sabe que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones. Tenemos que hacer que ocurra.

Se lo debemos a nuestros chicos y a tantos otros como Efraín, el niño qom que acaba de convertirse en el primero de su familia que termina la escuela primaria. Sus lágrimas y las de su abuelo Ángel, que estremecieron el convencional vanguardismo de las redes sociales, son un compromiso que no podemos soslayar. Perdón, que no debemos soslayar.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1967469-el-crucigrama-educativo

 

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Educación para la prevención ecológica: el cambio climático

Por: EducaBolivia

El presente  artículo explica en un lenguaje sencillo acerca del cambio climático con el objetivo  de que se discuta en las unidades educativas, estimule el debate entre docentes y estudiantes, creando sinergias entre la educación y la ciencia. Nuestro país  no está ajeno a los efectos y el artíiculo muestra  las señales de los últimos años.

¿Qué es el clima?
El clima es resultado de la compleja relación entre la atmósfera, los océanos, las capas de hielo, los organismos vivientes, los suelos, sedimentos y rocas. Sin embargo, la atmósfera es uno de los factores más importantes que determina el clima global.

¿Qué es el cambio climático?
Es la modificación acelerada de procesos y factores climáticos (lluvias, temperatura, humedad, vientos) provocada directa e indirectamente por actividades humanas que alteran la composición global de la atmósfera, acumulando excesivas concentraciones de gases de efecto invernadero.

¿Qué son los gases de efecto invernadero?
La atmósfera (la capa de gases que rodean la tierra) está constituida principalmente por nitrógeno (N2), oxígeno (O2) y otros gases que regulan el sistema climático, llamados gases de efecto invernadero.

Estos gases de efecto invernadero que forman parte de la atmósfera, en condiciones normales, absorben parte de la energía solar y permiten mantener una temperatura habitable, con un promedio anual de 15º C.

Si no hubiese atmósfera, la temperatura promedio del planeta sería de 20º C bajo cero.

Los gases de efecto invernadero son el dióxido de carbono (CO2), el vapor de agua (H2O), el metano (CH4) y el Óxido nitroso (N2O).

¿Cómo inicia todo?
Al ser la atmósfera un componente muy importante del clima, su contaminación provoca el calentamiento global (que modifica el factor temperatura)

¿Qué es el calentamiento global?
Es el incremento de la temperatura que en las últimas décadas ha sufrido el planeta, por el acelerado aumento de la concentración de gases de “efecto invernadero” en la atmósfera.

¿Cómo entender el cambio climático?
La tierra recibe energía del sol en forma de radiación y, a su vez, la superficie de la tierra “devuelve”  radiaciones.

El problema del cambio climático inicia cuando los gases de efecto invernadero se acumulan en exceso, especialmente desde la llegada de la era industrial por uso de combustibles fósiles, provocando una acelerada y peligrosa modificación climática en el planeta (más calor… más vapor… Alteración de las corrientes marinas de viento… más lluvia pero irregularmente concentrada…)

Estudios de los niveles de concentración de CO2 de los últimos mil años, comparados con los niveles promedio de temperatura, nos muestran que a mayor concentración de CO2 la temperatura global es mayor.

En los últimos cien años el incremento de la temperatura fue de 0,6º C.

Si el aumento de concentraciones de CO2 continúa en la misma tendencia, la temperatura del planeta en los próximos cien años podría aumentar 5º C, desencadenando complejos efectos.

Efectos del cambio climático
Si permitimos que la temperatura en el siglo XXI suba 2º C, las consecuencias para el planeta podrían ser fatales:

– Veranos más largos y más calientes.
– Inviernos más cortos y más fríos.
– Derretimiento de los hielos polares y retroceso de glaciares.
– Aumento del nivel de los océanos.
– Aumento y redistribución de lluvias con severas inundaciones y sequías.
– Inundaciones en costas de mar.
– Grandes poblaciones convertidas en “refugiadas del cambio climático”.
– Suelos fértiles convertidos en desiertos.
– Tornados, huracanes y tsunamis más fuertes y frecuentes.
– Conflictos por menor disponibilidad de agua dulce.
– Cambios de ecosistemas y pérdida de especies por dificultad de adaptarse.
– Nuevas enfermedades; rebrote y desplazamiento de las endémicas.

El cambio climático en Bolivia
El cambio climático tiene consecuencias en Bolivia. Veamos las señales de los últimos años:

Los nevados están retrocediendo: el Illimani podría desaparecer en 50 años y el Chacaltaya prácticamente ha desaparecido ya.

En Chuquisaca el calor ha recrudecido y la sequedad aumentó en los valles, agudizando la desertización.

En los Yungas el límite superior del bosque en ceja de monte ha subido cerca a 400 metros en los últimos 30 años.

Las zonas productoras de quinua al sur de Potosí se están extendiendo porque el frío es «menos duro». Lo malo es la erosión de esos suelos frágiles: más de cinco mil kilómetros cuadrados se han convertido en desiertos los últimos años.

Paradójicamente, las inundaciones y desbordes de ríos son más intensos y frecuentes, lo que ha contribuido a los recientes desastres en el Beni.

¿Cómo mitigar el cambio climático?
Se afirma que el cambio climático es inevitable; pero debemos disminuir sus consecuencias y desacelerar el proceso.

Aunque Estados Unidos, China y Australia son los que aportan más CO2 a la atmósfera; es importante como país adaptarnos a la adversidad del cambio climático en áreas de seguridad alimentaria, ganadería, recursos hídricos y salud.

En Bolivia se debe evitar la eliminación de bosques, los incendios forestales y respetar la vocación de uso de suelos; además de promover la reforestación.

Además, para reducir las emisiones de CO2, se debe reemplazar la gasolina y diésel de los automóviles por el gas natural vehicular, abundante en el país.

Igualmente se debe cambiar la matriz energética de industrias, residencias y establecimientos comerciales y públicos, para utilizar gas natural.

Otro consejo destinado a conservar los bosques es utilizar las hojas de papel por las dos caras. Esto salvaría varios árboles, porque una tonelada de papel ahorra 17 árboles centenarios.

Si los bolivianos, que no aportamos mucho al problema, implementamos estas sencillas medidas contribuiremos a mitigar los efectos del cambio climático y, aunque nuestro aporte a este problema global es mínimo, el sumir estas acciones nos daría el sustento moral para exigir que el resto de los países, sobre todo los que más emisiones de CO2 producen, lo hagan también.

El cambio climático tiene para Bolivia efectos de los que no podemos huir, porque el cambio climático no tiene fronteras.

El efecto invernadero, en condiciones normales, es útil porque permite la vida en el planeta. Ya el calentamiento global provocado por las actividades humanas la está amenazando.

La excesiva contaminación atmosférica provocada por las acciones humanas provoca el cambio climático.

No debemos perder de vista la corresponsabilidad internacional en el tema del cambio climático; pero tampoco podemos quedarnos de brazos cruzados, porque los efectos del cambio climático no tienen fronteras.

El autor, Edwin Alvarado Terrazas

FUENTES CONSULTADAS:
– Arana, Ivar. Vulnerabilidad y adaptación al Cambio Climático en Bolivia
– Gore, Alan Jr. Una verdad incómoda
– Liberman, Máximo. Calentamiento global, observaciones en la agricultura del altiplano
– LIDEMA. Campaña global ¡alto al cambio climático!

Fuente: http://www.educabolivia.bo/index.php/docente/actualidad-y-docencia/4587-educacion-para-la-prevencion-ecologica-el-cambio-climatico

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La oportunidad para México de reacercarse a América Latina

Por: Emir Sader
La opción de los gobiernos mexicanos de firmar y dar continuidad al Tratado de Libre Comercio con EEUU y Canadá, no solo solo ha perjudicado a México, sino que lo ha alejado de América Latina. Ha sido una opción ideológica, fundada en la falsa creencia de que ser asociado a potencias económicas iba a impulsar a la economía mexicana a los niveles de las economías más desarrolladas, alejándola de la pobreza, la desigualdad, la miseria, la exclusión social.

Los balances de los 20 años de vigencia de ese Tratado han sido evidentes: México ha sido el gran perdedor. Subido a un ring como peso liviano frente a un peso pesado como EEUU, México tenía todas las de perder y de hecho fue así. Aun cuando su economía creciera, México ha sido uno de los pocos países del continente que no ha mejorado la situación social de su población en este siglo.

Asimismo, la opción de hacer depender su economía de un solo gran mercado, ha sido suicida. Tener más del 80% de su comercio exterior con EEUU ha hecho que México oscile conforme oscila la economía norteamericana, una economía que ha dejado hace tiempo de ser la economía dinámica que fue en el pasado. México ha sido una fuente de mano de obra barata para las grandes corporaciones norteamericanas, un mercado seguro de consumo de los productos del vecino del Norte, un proveedor de materias primas a precios favorables para EEUU.

Además de perder en todo ese proceso, ahora México paga un precio aún más caro al haber atado su economía a la de un solo país. El triunfo de Donald Trump amenaza a México con los peores presagios: expulsión de una parte de las docenas de millones de mexicanos que trabajan en EEUU, impuestos que dificulten el envío de remesas a los familiares en México, además de la suspensión del mismo Tratado de Libre Comercio.

El pánico se adueña de México, sin que se recobre la conciencia plena de la nueva realidad y se pueda articular formas de defensa. Hasta ahora solo discursos son la respuesta a las amenazas concretas que Trump promete poner en práctica desde el primer día de su gobierno.

Es la hora de que México deje de mirar hacia arriba – donde incluso le cierran las puertas – y vuelva a mirar hacia abajo, hacia América Latina, de la que México siempre hizo parte, a pesar de gobiernos que solo tenían ojos para el vecino del Norte. Aunque ahora dos de los gobiernos que más promovían la integración regional tienen gobiernos que la niegan, los próximos años serán decisivos para América Latina y México puede ser parte determinante en ese futuro.

Es perfectamente posible, frente a los resultados desastrosos de los intentos de retorno al neoliberalismo en Argentina y en Brasil, que en los próximos años esos países vuelvan a tener gobiernos que privilegien la integración latinoamericana y no los Tratados de Libre Comercio con EEUU. México puede ser parte integrante de ese movimiento, que tan bien ha hecho al continente.

El triunfo de Trump y la eventual ruptura del TLC le permiten a México revisar las opciones equivocadas de sus gobiernos y volver a integrarse plenamente a América Latina. El continente se fortalecerá y México también se volverá más fuerte. Podrá contar con un intercambio económico intenso con los países del continente, así como acercarse a los Brics y su Banco de Desarrollo.

México habrá hecho de los infortunios con que se le amenaza una nueva oportunidad de reinsertarse en el mundo más allá de cualquier fatalidad geográfica. De volver a ser un país plenamente integrado a América Latina.

Emir Sader, sociólogo y científico político brasileño, es coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro (UERJ).

Fuente: http://www.alainet.org/es/articulo/182331

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Perú: Saavedra: «Debe haber continuidad en las políticas educativas»

Perú/ 16 diciembre 2016/Fuente: Publimetro

El ministro de Educación descartó la posibilidad de renunciar a su cargo y dijo que continuará trabajando “hasta el último momento”.

El titular del Ministerio de Educación (Minedu), Jaime Saavedra , sostuvo este miércoles que seguirá trabajando “hasta el último momento” e insistió en la necesidad de dar continuidad a las políticas educativas gubernamentales.

“La reforma educativa es un proceso que ha demorado en todos los países muchos años. No es un proceso que se culmine en un gobierno”, aseveró.

Remarcó que se debe seguir invirtiendo en la educación del jóvenes, en todos los niveles en la universitaria y en educación superior técnica.

“Los procesos de reforma magisterial, por ejemplo, empezaron dos gobiernos atrás, los primeros intentos de poner la meritocracia en la carrera magisterial se dieron con el gobierno aprista, luego se continuaron con el gobierno el presidente (Ollanta) Humala y se continúan con el gobierno del presidente (Pedro Pablo) Kuczynski”, precisó.

Saavedra consideró que también resulta necesario continuar con el proceso de reforma en la educación básica, revalorando, de esta manera, la carrera docente y dándole un mayor rol a los directores.

“Invirtiendo más en la mejora de la gestión de nuestras escuelas, invirtiendo en más infraestructura, por el lado de la reforma universitaria, eso tiene que continuar en todas nuestras universidades donde tienen que tener niveles básicos de calidad”, aclaró.

En cuanto a la reforma de la educación superior tecnológica, explicó que esta recién empieza y es algo “que tiene que continuar de todas maneras”.

“Si nosotros no invertimos y no seguimos con un proceso de inversión agresiva en educación en este gobierno y en el próximo no creceremos como país, es un proceso que tiene que continuar como lo mencionó el presidente de la República Pedro Pablo Kuczynski”, añadió.

No renunciará

Finalmente, Saavedra descartó la posibilidad de renunciar a su cargo y dijo que continuará trabajando “hasta el último momento”.

“Todo proceso de reforma complejo como la reforma universitaria son procesos que tienen ganadores y perdedores. Los ganadores son nuestros jóvenes y perdedores puede haber si es que hay alguien que no quiere invertir en la educación superior universitaria”, acotó.

Fuente de la Noticia:

http://publimetro.pe/actualidad/noticia-saavedra-continuidad-politicas-educativas-54003

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El estímulo de la lectura en la familia

Por: Victor Montoya 

¿Cuál es la literatura apropiada para las primeras edades? La respuesta no es simple; primero, no existen recetas exactas para cada niño ni edad; y, segundo, esto depende de otros factores en los que intervienen la educación de los padres, las posibilidades económicas y los criterios respecto a lo que es buena o mala literatura.

Si se parte del principio de que los niños necesitan un acercamiento gradual y sin premuras hacia la palabra escrita, entonces es lógico recomendar, de un modo general, una literatura que reúna ciertos requisitos indispensables: textos comprensibles, ilustraciones a colores y temas que sirvan como fuentes de goce estético, diversión y juego.

Sin embargo, a pesar de las recomendaciones vertidas por los especialistas, algunos padres compran libros para sus hijos a partir de su criterio personal y no a partir del interés del niño, por cuanto es frecuente escuchar comentarios que contradicen la opinión de los niños: No, hijo, este libro no es bueno porque tiene muchos dibujitos y tampoco aquel otro porque tiene puras letras.

La elección de un libro para los hijos también depende de la economía de los padres. Si el libro es muy caro, no es raro escuchar: Este libro es muy voluminoso. Y si es el libro es muy barato, no dudan en cuestionar: Este libro debe ser muy malo, el precio lo dice todo. Entonces, como si la librería y las ferias del libro fuesen una suerte de mercados de abarrotes, se compran libros que mejor se ajustan al grosor de la billetera.

No digo que la elección que hacen los padres a la hora de adquirir un libro sea disparatada, sino que, a veces, se compran libros sin considerar el verdadero interés de los niños y sin preguntarles cuál sería el libro que a ellos les gustaría leer, independientemente del volumen o el precio.

La mayoría de los padres -y desde luego también algunos profesores-, consideran que un libro infantil debe ser instructivo; es decir, debe impartir conocimientos científicos y positivospara mejorar las notas escolares del niño, ya que un libro de aventuras y fantasías no le aporta nada y, para lo peor, hasta puede inculcarle valores negativos y de mala conducta.

Estos padres no advierten que, con los libros elegidos a su criterio y sin previa consulta a los hijos, están poniendo en riesgo el estímulo que necesitan los niños para adquirir el hábito de la lectura. Los niños que leen libros por obligación -o son sometidos a lecturas que no les interesa-, tienden a convertirse en personas reacias a la lectura; en cambio, los niños que leen libros que estimulan su fantasía y abordan temas que son de su interés, tienden a gozar con la literatura y asumen la lectura como una parte de sus vidas.

En contraste con los ejemplos citados, existen padres que se acomodan al interés lector de sus hijos y que, guiados por su intuición, les compran libros que los impactan tanto por su formato como por su contenido. No es casual que estos padres, apenas un hijo les enseña un libro de su interés, exclamen: ¡Qué bien, hijo! ¡Qué libro tan maravilloso! ¡Seguro que te va a gustar!; es más, le sugieren que escoja otro libro más que le gustaría leer.

Después están los padres a quienes poco o nada les interesan los libros destinados a los niños, no tanto porque tienen escasos recursos, sino porque carecen de conocimientos o, como suele ocurrir en nuestro medio, porque ellos mismos no tuvieron padres que estimularan su hábito de la lectura. Por lo tanto, es normal escucharles decir: No vale la pena invertir dinero en libros que sólo divierten y no enseñan nada. Además, para qué gastar en libros, si igual se divierten mirando la tele.

Se sobreentiende que con este tipo de padres es muy difícil razonar en torno a la importancia de la literatura infantil en la formación integral del niño, en vista de que ellos mismo, debido a razones socioeconómicas, no tuvieron acceso al maravilloso mundo de la literaria infantil durante su infancia, siendo que la familia es el principal agente mediador entre los niños y los libros.

La familia, junto con la escuela, es el entorno inmediato en el cual se debe fomentar el hábito de la lectura. En un hogar donde existen personas que leen de manera habitual, los niños no ven los libros como objetos raros, sino como materiales donde unos buscan el entretenimiento en sus ratos de ocio, en tanto otros buscan los conocimientos que necesitan en su vida personal o profesional.

La familia y la escuela son imprescindibles para formar buenos lectores desde la infancia, no sólo porque los padres y profesores son los principales modelos de los niños, sino tambiénporque los adultos son los encargados de guiarlos en sus primeros pasos hacia la conquista de los cofres literarios, donde están los tesoros de la literatura infantil.

Si los niños ven que los adultos disfrutan con la lectura, entonces comprenden que una de las mejores maneras de matar el tedio es refugiándose en las páginas de los libros, aunque mirar la televisión o pasar el tiempo con los videojuegos sean también otras de las tentaciones que los acechan a diario.

La familia es el ámbito ideal para que los niños descubran la palabra a través de la narración oral o la lectura de un libro. Una madre que suele contar cuentos a sus hijos cuando éstos se acuestan o un padre que les lee libros en los momentos lúdicos, aun sin saberlo, están cumpliendo una función de mediadores entre los niños y la literatura infantil. Cuando esto se convierte en una costumbre familiar, es muy probable que estos niños, cuando sean padres, repitan el mismo hábito con sus hijos, ya que existen costumbres que se transmiten de padres a hijos y de generación en generación.

La familia, en el mejor de los casos, debe disponer de una pequeña biblioteca, dejando al alcance de los niños los libros que pueden despertar su curiosidad y, consiguientemente, su interés por leerlos sin que nadie los obligue. Los libros tienen que ser asequibles, como las frutas apetecibles puestas en un frutero. El niño primero los contempla, después los hojea y, si están con mucho apetito de lectura, los toman como si fuesen frutas, los leen y los disfrutan.

La familia y la escuela son centros de recursos para la enseñanza y el aprendizaje, pero para poder cumplir a cabalidad este objetivo, aunque parezca una mera aspiración idealista, es necesario que en el hogar exista una pequeña biblioteca familiar y en la unidad educativa una biblioteca escolar dotada de materiales que sean del interés de los niños, puesto que la biblioteca es un recinto de entretenimiento y aprendizaje, pero también un reino que cobija a los interesados en adentrarse en los mundos imaginarios de la literatura infantil.

En síntesis, valga considerar tres aspectos fundamentales en la interrelación habida entre familia, escuela y literatura: 1). La familia y la escuela sirven como intermediarios entre los niños y los libros; 2). Los niños dan sus primeros pasos y comienzan su contacto con la palabra, hecha cuento y poesía, entre los brazos de sus padres y entre las cuatro paredes del hogar; 3). La literatura infantil contribuye al enriquecimiento de las facultades cognitivas del niño, que necesita mejorar permanentemente su destreza lingüística y social, como necesita desarrollar su capacidad intelectual y emocional.

Fuente: http://victormontoyaescritor.blogspot.com/

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Libro: Cultura y neoliberalismo

Cultura y neoliberalismo

Alejandro Grimson. [Compilador]

Alejandro Grimson. Daniel Mato. Alejandro Maldonado Fermín. Eduardo Domenech. Rossana Reguillo. Marcelo Carvalho Rosa. Eliseo Colón. Pablo Semán. Ruben George Oliven. Victor Vich. Carlos Alberto Steil. Isabel C. M. Carvalho. Myriam Jimeno. Teresa Cáceres Ortega. Caleb Faria Alves. Juan Poblete. Claudia Briones. Lorena Cañuqueo. Laura Kropff. Miguel Leuman. [Autores de Capítulo]

Colección Grupos de Trabajo.
ISBN 978-987-1183-69-2
CLACSO.
Buenos Aires.
Julio de 2007

Neoliberalismo es, generalmente, sinónimo de un tipo de política o modelo económico. En este libro, neoliberalismo se refiere también a la configuración sociocultural que hace posible, y que resulta de, esa forma de la economía y la política. La pregunta que recorre estos textos alude a las condiciones históricas de la imaginación social que tornaron posibles y emergieron como consecuencia de las políticas neoliberales. El desafío consiste en realizar un análisis y balance del período que se abre en diferentes países latinoamericanos entre fines de los años ochenta e inicios de los noventa. Como configuración cultural que excede un tipo de gobierno o de política económica, el neoliberalismo incidió (e incide) en los modos en que el mundo es narrado, en los sentidos adjudicados al pasado y el futuro, en las características de los proyectos intelectuales, en las prácticas de la vida cotidiana, en la percepción y uso del espacio, en los modos de identificación y acción política. Comprender los sentidos comunes como cultura tiene una larga tradición, a la vez que adquiere, en cada circunstancia, una implicancia política. Interrogarse por los sentidos comunes, en plural, implica no sólo preguntarse por la institución de la hegemonía, sino también por su eficacia sobre los sectores que subalterniza. El Grupo de Trabajo Cultura y Poder del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) se propuso, a través de trabajos de investigación, desnaturalizar los sentidos instituidos en nuestros países acerca de cómo debe operar e intervenir un sujeto en el escenario público, con cuáles categorías puede o debe identificarse; acerca de la relación entre lo privado, el consumo y los consensos simbólicos; acerca de los proyectos políticos y el papel de los intelectuales.

Fuente: http://www.clacso.org.ar/libreria-latinoamericana/pais_autor_libro_detalle.php?id_libro=89&campo=autor&texto=269&pais=2

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