América del sur/Colombia/02 Mayo 2019/Fuente: Semana
Por primera vez el Concejo de Bogotá aprobó un proyecto planteado por seis estudiantes de colegios para frenar la explotación sexual de menores. La medida contempla la creación de una ruta de prevención en las instituciones educativas de la capital.
Con gran emoción seis estudiantes lograron que su proyecto de acuerdo para prevenir la explotación sexual de menores alrededor de los colegios fuera aprobado en segundo debate en el Concejo de Bogotá.
Una noticia que impulsa a los estudiantes a participar en la política local desde temprana edad, pues por primera vez un proyecto de acuerdo de la Mesa Distrital de Cabildantes Estudiantiles, un espacio en donde los jóvenes participan y reflexionan sobre los temas de la ciudad llega al Concejo de Bogotá.
Astrid Fonseca estudiante y coautora del proyecto, cuenta que, desde hace un año vienen trabajando en este tipo de iniciativas con el acompañamiento de la Veeduría Distrital y la Secretaría de Educación Distrital. Asegura que, entre todos los cabildantes estudiantiles identificaron que uno de los problemas que más aqueja a los niños y jóvenes de Bogotá es la explotación sexual de los menores.
“Entre los cientos de temas que nos preocupan, priorizamos la explotación sexual, porque vimos que hay un número creciente de casos de abuso sexual en menores”, explicó la estudiante.
Veeduría Distrital@VeeduriaBogota
Dos iniciativas de los #CabildantesEstudiantiles fueron aprobadas hoy en @ConcejoDeBogota Estudiantes invitan a jóvenes a pertenecer a esta instancia de participación juvenil reiterando que se puede ser incidente con sus propuestas por Bogotá @Educacionbogota
Y es que, según cifras del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), en Colombia se identifican, en promedio, 100 casos de explotación sexual infantil al mes, siendo este uno de los flagelos que más golpea a la niñez.
Una vez el proyecto sea sancionado por el alcalde Enrique Peñalosa, será implementado por las entidades competentes: las Secretarías Distritales de Seguridad, Convivencia y Justicia, Salud, Educación y Gobierno.
Entre las estrategias que contempla el proyecto para prevenir este tipo de delitos en los colegios, está la articulación y talleres entre rectores, docentes y las escuelas de padres. También, se creará una ruta de prevención y erradicación de la Explotación Sexual Comercial de Niños, Niñas y Adolescentes (ESCNNA) en las instituciones educativas de Bogotá.
Pero, además, el Concejo también aprobó un segundo proyecto presentado por los estudiantes. Se trata del Acuerdo 148 de 2019 por medio del cual se implementan Herramientas Digitales de Información, Orientación y Comunicación para prevenir el consumo de sustancias psicoactivas
De acuerdo con Astrid Fonseca, será una base de datos en donde los jóvenes puedan acceder a información rápida y concisa respecto al consumo de sustancias psicoactivas, embarazo adolescente y paternidad a temprana edad. “Este es un proceso que nos llena de orgullo porque estamos acortando esa distancia que existe entre los dirigentes políticos y las ideas de los nosotros los jóvenes”, expresó Astrid.
“Estamos en un momento fundamental en el cual los jóvenes contribuyen no solo a entender mejor las problemáticas en los entornos escolares y del barrio, sino que con este tipo de iniciativas nos ayudan a proponen soluciones”, destacó el veedor Distrital, Jaime Torres-Melo.
Imagen tomada de: https://static.iris.net.co/semana/upload/images/2019/4/30/611721_1.jpg
Uno de cada cuatro niños admite haber humillado a otro compañero
Hoy, Día Mundial contra el acoso escolar, vale la pena recordar que los de bullying no son casos aislados ni un problema educativo residual. Más de la mitad de los niñosespañoles ha sufrido algún tipo de violencia o humillaciónen el colegio, la mayoría burlas, rumores o golpes. Y casi uno de cada cuatro admite haber participado en algún acto de violencia o humillación hacia otros compañeros. Estos son algunos de los datos del estudio Percepciones y vivencias del acoso escolar y el ciberacoso entre la población española de 10 a 17 años, publicado el pasado año por Save the Children.
El acoso escolar es un problema global que afecta a todos(familias, profesores y alumnos), pero que en muchas ocasiones no se percibe como tal, a pesar de que sus consecuencias pueden ser graves y permanentes. Según Irene Montiel, doctora en Psicología y profesora del grado de Criminología de la UOC, aún existen falsas creenciasque restan importancia a sus consecuencias y que impiden un abordamiento rápido y eficaz del problema. A continuación se recogen algunas de estas afirmaciones que a día de hoy aún están muy extendidas:
1. Sólo es bullying si existe violencia o agresiones físicas
El acoso escolar también puede ser verbal (insultos, desprecios…) o relacional (“A ti no te invito a mi cumpleaños, y al resto sí”, “Tú no te sientas con nosotros”) y su objetivo es el aislamiento social. El acoso con violenciaes más común en los varones. Según el informe de Save the Children, el 30 % de los niños admite que le han pegado, respecto al 14 % de las niñas. En cuanto a las edades, las agresiones se dan más en niños y niñas de 10 a 12 años (un 31 %) y van desapareciendo con la edad: un 22 % de los chicos y chicas de 13 a 15 años y un 10 % de 16 a 17 años dice haber sufrido agresiones físicas. El bullying sin violencia física suele ser más difícil de detectar porque es más sutil, apunta Irene Montiel, y sobre todo los adolescentes, llegan incluso a no considerarlo acoso, en parte por estas falsas creencias que todavía están muy extendidas en la sociedad.
2. Siempre ha existido, ¡son cosas de niños!
Ni son cosas de niños ni hay que aceptarlo, restarle importancia o pensar que desaparecerá si se deja pasar. La frase “esto ha ocurrido toda la vida” no lo legitima. Y afirmaciones como “los niños de ahora no aguantan nada” o “nadie se ha muerto de esto” no hacen sino esconder un problema real que debe abordarse correctamente.
Montiel advierte que opiniones de este tipo son “muy habituales entre los adultos» y se corre el riesgo de restar importancia a un problema gravísimo que puede llevar incluso al suicidio de la víctima. En España, tal y como registran los últimos datos del INE de 2017, el suicidio es la tercera causa de muerte juvenil.
3. Te hace más fuerte
Todo lo contrario. La mayoría de los niños, niñas y adolescentes son fuertes y resilientes, es decir,consiguen superar la experiencia. Pero en muchas ocasiones, la víctima acaba experimentando estrés crónico y se vuelve cada vezmás débil y vulnerable, no solo en esta fase infantil o juvenil. Diversas investigaciones científicas han demostrado que los niños que sufrieron acoso escolar son más proclivesa seguir siendo víctimas en su etapa adulta (violencia de pareja, agresiones, etcétera).
“De alguna forma aprenden o interiorizan que este es su papel y que la violencia es una forma natural de relacionarse”, explica Irene Montiel. Igual que ocurre con los pequeños que han sufrido abusos sexuales, que suelen verse abocados a relaciones donde se perpetúa el abuso o el desequilibrio de poder, en el caso de los niños acosados serán personas más expuestas y con mayor probabilidad de sufrir otras formas de violencia. Además, diversas investigaciones han demostrado que el bullying deja secuelas en la edad adulta como la depresión o la ansiedad social.
El acoso debilita a los niños, los aísla y los hace más vulnerables a otras formas de violencia (mactrunk / Getty Images/iStockphoto)
Esto no significa que haya que evitar todas las adversidadesa los niños, ya que forman parte de la vida y han de aprender a afrontarlas y superarlas, pero en su justa medida. Montiel explica que existe un umbral que no debe sobrepasarse y que, una vez se cruza, no hay vuelta atrás. Así como un nivel de estrés mínimo es bueno y nos ayuda a estar alerta, un nivel de estrés crónico perjudica gravemente la salud, y lo mismo ocurre con los conflictos.
Una exposición moderada a conflictos relacionales ayuda a aprender a gestionarlos, pero dejar que el niño se enfrente a situaciones de violencia no solo es intolerable, sino que tiene también consecuencias “gravísimas”, y no podemos esperar a que sea capaz de manejarlas. Hay muchos casos de pequeños que han sufrido bullying que han sido capaces de enfrentarlo de manera resiliente, matiza la profesora, y han sabido convertirlo en una experiencia positiva al superarlo y al valerse de ese aprendizaje para, por ejemplo, ayudar con su experiencia a otros niños que lo están sufriendo. Pero eso no implica que no sufran. La capacidad de resiliencia no implica ausencia de daño, sino un afrontamiento positivo y exitoso de este.
4. Si es solo por internet, no es para tanto
El acoso por internet puede tener las mismas consecuencias psicológicas o incluso más graves. Pero, al igual que el bullying sin agresiones físicas, se tiende a restarle importancia, explica la profesora de la UOC. Y esto a pesar de que, en España, uno de cada cuatro casos de bullying se produce por medio de dispositivos tecnológicos, según la OMS, y que ocupamos el séptimo lugar en la clasificación de países con mayor ciberbullying en niños de trece años.
Además, en el caso del ciberacoso, los testigos o los agresores pueden llegar a ser miles. Un tuit o un comentario en Facebook que se repite por cientos de usuarios multiplica el número de agresores y las probabilidades de causar un daño a la víctima. Además, el ciberbullying también aumenta “la sensación de indefensión e imposibilidad de escapar” de la víctima, que está 24 horas al día expuesta a los ataques en línea.
El ciberacoso aumenta la sensación de indefensión y es más probable que la víctima piense en el suicidio
Esto puede derivar en un “estado de paranoia” que atormenta a la víctima permanentemente. La profesora de Criminología de la UOC explica que el ataque en internet puede perpetuarse en el tiempo y reaparecer en cualquier momento.
Por ende, el estrés puede cronificarse y es posible que la víctima acabe viendo el suicidio como la única escapatoria. Y es que, en el caso del ciberbullying, el impacto del suicidio es todavía mayor que en el acoso escolar tradicional. Las cibervíctimas tienen tres veces más riesgo de tener ideas suicidas, según el estudioRelación entre la victimización entre iguales, el ciberacoso y el suicidio en niños y adolescentes, publicado en Jama Pediatrics, revista médica de la Asociación Médica Americana.
5. Cualquier conflicto entre menores es bullying
No es cierto. Para que un conflicto entre menores sea considerado acoso escolar tienen que darse tres condiciones: la primera, que haya intención de hacer daño, de anular a la víctima; la segunda, que sea un comportamiento reiterado y sistemático a la misma persona, que no sea un ataque puntual; y, por último, que exista un desequilibrio de poder entre los agresores y su víctima.
6. Si supiera defenderse no sufriría acoso escolar
Esta falsa creencia está muy extendida, según explica Montiel. Incluso los padres llegan a culpar al niño con frases como: “Eres tonto porque no te defiendes”. Es cierto que hay niños con ciertas habilidades sociales que tienen menos probabilidades de sufrir acoso. Y también es cierto que hay que ayudar y dar herramientas a los pequeños parasaber enfrentarse a las adversidades. Pero ningún menor tiene por qué saber cómo hacer frente a una situación de violencia de este tipo, que incluso los adultos no sabríamos gestionar si la viviéramos, por ejemplo, en nuestro entorno laboral. Así que el papel del adulto ha de ser el de vigilar, proteger, ayudar y defender, y enseñar al niño que tiene derecho a no ser agredido nunca y a pedir ayuda y recibirla sin que se le considere por ello un “chivato”.
7. Los niños siempre avisan si sufren un acoso grave
Está comprobado que en muchísimos casos prima “la ley del silencio”. Las víctimas se van hundiendo, se sienten cada vez más aisladas y llegan a creer que ni sus familiares pueden ayudarlas, explica Irene Montiel. Además, temen que el acoso se recrudezca al ser tachadas de chivatas. Los niños más mayores también pueden callar para no preocupar a sus padres, advierte la profesora.
Y aún existe otro motivo más para silenciar el abuso: es muy habitual que los papeles se intercambien con el tiempo, y podría ser que la víctima de hoy fuera agresor en el pasado. En estos casos, muchos menores optan por no contar su problema, por miedo a no ser comprendidos o a que se les culpabilice de su situación y ello les arrebate el derecho a ser ayudados.
8. Es difícil que los padres y profesores se den cuenta
Es cierto que padres y profesores suelen tener dificultades para advertir el ciberbullying al no compartir redes sociales ni entornos virtuales con los menores. Pero cuando se trata de acoso tradicional, como explica la profesora de Criminología de la UOC, los profesores pueden darse cuenta con relativa facilidad, al menos de que algo en el grupo no funciona bien. Por su parte, los padres deben estar atentos a síntomas como bajada de rendimiento escolar, cambios de comportamiento, miedo de ir al cole… y ser muy accesibles emocionalmente con sus hijos e hijas, no avasallando a preguntas, pero sí dejando muy claro que están ahí dispuestos a escucharles, pase lo que pase, sin juzgarlos ni castigarlos, y, en caso necesario, buscar apoyo en el centro escolar o en profesionales de la psicología.
9. Es mejor que lo solucionen entre ellos
No es cierto que sea mejor mantenerse al margen. Los adultos han de intervenir y dar herramientas tanto al acosador –“cuya actitud siempre esconde algún motivo”, matiza Montiel–, como a la víctima y a los testigos, figuras claves tanto para perpetuar el bullying como para eliminarlo.
El acoso y el aislamiento no existen si no hay espectadores que los toleran. Son ellos los que deben intervenir afeando la conducta o advirtiendo, pero para que esto ocurra los adultos primero tienen que dar ejemplo a los niños interviniendo cuando ven situaciones de insultos o vejaciones, añade la profesora. Y,además, deben tomar las medidas necesarias para atajar el problema cuando ya existe. No podemos exigir a los niños y niñas que actúen de forma valiente y responsable si nosotros no somos capaces de hacerlo. Además, su seguridad y bienestar es nuestra responsabilidad. Ellos ya tienen bastante con descubrir cómo funciona el mundo y cuál es su lugar en él. ¡Eso sí son cosas de niños!, enfatiza Montiel.
Los padres deben estar atentos a cambios de comportamiento o al miedo a ir al cole (SolStock / Getty Images)
La movilización estudiantil feminista de hace un año reclamó cambios en estos documentos, pero son pocos los centros que han concretado los cambios
“Ni el protocolo [de la universidad] ni el sistema judicial es suficiente para las denunciantes. Nos relegan a un rol secundario, donde todo es secreto y ni siquiera podemos decir qué pasó ni defendernos de las decisiones que toma la universidad”. Es la crítica que la estudiante de Derecho de la Universidad de Chile, Sofía Brito, expresaba en contra de la desprotección que vivió por acusar dentro de la universidad a uno de sus profesores. Fue en mayo de 2018, cuando la joven y exayudante de Carlos Carmona, quien además de académico fue presidente del Tribunal Constitucional, dio a conocer públicamente una denuncia por acoso sexual y laboral contra el docente que terminó provocando su dimisión. El caso motivó una protesta feminista que paralizó las clases de la facultad durante 74 días, en un contexto de movilizaciones estudiantiles que se replicaron en todo el país para exigir una educación no sexista y el fin de la violencia machista en las aulas.
Entre abril y agosto de 2018, la ola de protestas estudiantiles feministas provocó la ocupación y paralización de 24 universidades de Chile y convocó masivas manifestaciones en las principales ciudades del país.
Las primeras en organizarse fueron las jóvenes de la Universidad Austral de Chile, ubicada en la ciudad sureña de Valdivia. El 17 de abril de 2018 estudiantes de Antropología se tomaron el edificio de su facultad para denunciar varios casos de acoso y abuso entre estudiantes. A ellas se sumaron las jóvenes de Ciencias de la misma casa de estudios, que rechazaron la decisión de la institución de mantener en plantilla a un docente que, tras una investigación interna, fue hallado culpable de acosar sexualmente a una funcionaria. En un par de semanas, las ocupaciones llegaron a la capital, a la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, por las acusaciones de Sofía Brito en contra de Carmona.
Poco a poco, otras instituciones de educación superior, tanto públicas como privadas, fueron sumándose a la movilización estudiantil feminista. Entre ellas, la Universidad de Playa Ancha, en Valparaíso, que fue la que estuvo más tiempo en paro, casi cuatro meses, y que incluso implicó una huelga de hambre para conseguir que su rector aceptara el petitorio; o también la Pontificia Universidad Católica, que fue ocupada por última vez en 1986, en plena dictadura.
Universidades sin protocolos
Los petitorios que presentaron las estudiantes a los rectores de las universidades paralizadas recogían distintas demandas. Pero prácticamente todos tenían en común la creación o mejora de los protocolos internos para abordar situaciones de acoso y/o abuso; la suspensión y expulsión de los académicos involucrados en estos casos, y la eliminación de la educación sexista, una cuestión muy amplia que abarcaba desde el lenguaje que los docentes utilizan en clase, hasta cursos obligatorios con perspectiva de género incluidos en el currículum académico o cuotas de género en cargos académicos y administrativos, entre otros.
El informe Protocolos de acoso sexual en las universidades chilenas: una deuda pendiente, publicado hace un año por el Centro de Estudios de Políticas y Prácticas en Educación (CEPPE) de la Universidad Católica, revelaba que sólo siete universidades de las 60 que existen en Chile habían diseñado y publicado protocolos contra el acoso sexual universitario a noviembre de 2017. A partir de enero de 2018, otras cuatro se sumaron a este proceso.
La investigación también señalaba tres limitaciones comunes de las instituciones universitarias para abordar esta cuestión: una definición restringida del acoso; el uso de protocolos como estrategia reactiva y no preventiva; y el desconocimiento de las lógicas de poder “entretejidas” en la problemática. “Los protocolos no son, en su diseño, ni equitativamente seguros ni cómodos para todas las partes”, concluyeron las autoras. Precisamente por eso, las protestas hicieron de su creación o mejora una necesidad de las estudiantes para actuar ante situaciones de acoso, abuso y violencia sexual en las universidades. En esa demanda, las jóvenes se encontraron con la complicidad de académicas y funcionarias que apoyaron sus reivindicaciones y presionaron para conseguirlas.
En Universidad de Chile y en la de Concepción, por ejemplo, en el último tiempo se han puesto en marcha “fiscalías” para mejorar las garantías de las investigaciones y evitar, así, que sean los académicos –muchas veces sin formación en género– los que tengan que esclarecer un caso de acoso o abuso dentro de la institución.
Falta de voluntad para avanzar
Consuelo Sarmiento fue una de las portavoces de la movilización de la Universidad Austral y hoy es parte del Observatorio de Género y Medios para el Sur. Explica que la protesta logró “fortalecer” algunos puntos del reglamento de la universidad en materia de acoso sexual y destaca la creación de la primera Secretaría de Género y Sexualidad de la universidad.
Sin embargo, la exestudiante lamenta que no se haya logrado “sacar a los académicos acosadores de las aulas”, hecho que, según ella, no pasa con los estudiantes, que son expulsados con mucha más facilidad: “Con los profesores la relación de poder es bastante distinta”, afirma. Según la prensa chilena, después de las protestas, un total de 16 universidades abrieron 132 procesos internos por denuncias de acoso y/o abuso sexual o laboral.
Desde la Universidad Católica, Daniela Pinto, estudiante de Bioquímica y una de las portavoces de la ocupación, cuenta que las estudiantes siguen “a la espera” de que se concreten los cambios que solicitaron en el protocolo: “Hoy todavía tenemos el mismo que el año pasado”, se queja. Piden que se incluya el acoso hacia las estudiantes –no sólo hacia las trabajadoras de la universidad–, que se acorten los tiempos de las investigaciones o que contemple también los casos ocurridos fuera del recinto universitario.
La joven explica que durante las negociaciones se acordó modificar el documento durante el primer semestre de este año, entendiendo que se pudieran prolongar los plazos porque se trata de un proceso lento. Sin embargo, en su opinión, “las autoridades no muestran voluntad para avanzar”.
Más allá de los pendientes en materia de protocolo, Pinto menciona que sí ha habido tímidos avances, por ejemplo, en la incorporación de dos psicólogas al equipo de abogadas que aborda los casos de violencia sexual. “El gran problema es que la Universidad no muestra nada de lo que está haciendo, se sabe sólo a nivel de autoridades y eso dificulta hablar de avances porque un estudiante de base no tiene ni idea de nada”, critica ella.
Esperar con cierta “frustración”
La movilización estudiantil feminista llevó al Ministerio de Educación a proponer un compromiso entre los rectores para avanzar en equidad de género. Por ahora, nueve universidades han firmado el acuerdo. Entre las medidas que deberán cumplir está que al menos un 40% de los integrantes de los órganos superiores sean mujeres y que en las elecciones de rectores compita al menos una mujer.
Este mes se cumple un año de aquel “mayo feminista” que tiñó las calles de Santiago de verde, color de la lucha por el aborto, y de lemas y consignas a favor de una educación no machista y libre de violencias. Pero con la distancia y perspectiva, las protagonistas de las marchas observan con cierto regusto amargo que no han avanzado tanto como esperaban. “Más allá del hito que representó la movilización y de un avance en la toma de consciencia, creo que hay un poco de frustración porque al final no hemos visto nada concreto ni tangible. Estamos en un punto muerto”, dice Pinto. “Y mientras no llegan los cambios, nuestras compañeras siguen en clase con sus abusadores, las siguen violentando”, añade.
Las tomas que lideraron las estudiantes en el otoño e invierno austral de 2018 contribuyeron a alimentar y consolidar el movimiento feminista en Chile, que tuvo su máxima expresión el pasado 8 de marzo, con masivas manifestaciones en todo el país. Las chilenas hicieron historia, pero no podría explicarse el éxito del 8M sin el pulso que abrieron las jóvenes hace justo un año. Los frutos de ese esfuerzo, pero, los siguen esperando impacientes hasta hoy.
América del sur/Brasil/02 Mayo 2019/Fuente: Semana
El primer mandatario brasileño propuso disminuir la inversión en carreras universitarias como Filosofía, Sociología y demás Humanidades para priorizar profesiones «que generen retorno inmediato al contribuyente».
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, apoyó la idea del recientemente nombrado ministro de Eduación de disminuir la inversión pública a las facultades de Filosofía, Sociología, y, en general, de Humanidades.
Según el mandatario, estas generan poco retorno a la inversión, por lo que el dinero de los contribuyentes estaría mejor invertido si se gasta en carreras universitarias como «Veterinaria, Ingeniería o Medicina«.
«La función del gobierno es respetar el dinero del contribuyente, enseñando a los jóvenes lectura, escritura y a hacer cuentas y, luego, un oficio que genere ingresos para la persona y bienestar para la familia, que mejora la sociedad a su alrededor», expresó el presidente.
Jair M. Bolsonaro
✔@jairbolsonaro
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O Ministro da Educação @abrahamWeinT estuda descentralizar investimento em faculdades de filosofia e sociologia (humanas). Alunos já matriculados não serão afetados. O objetivo é focar em áreas que gerem retorno imediato ao contribuinte, como: veterinária, engenharia e medicina.
Jair M. Bolsonaro
✔@jairbolsonaro
A função do governo é respeitar o dinheiro do contribuinte, ensinando para os jovens a leitura, escrita e a fazer conta e depois um ofício que gere renda para a pessoa e bem-estar para a família, que melhore a sociedade em sua volta.
La declaración surgió como respuesta a un pronunciamiento en televisión del ministro de Educación, Abraham Weintraub, quien recibió la cartera del colombo-brasileño Ricardo Vélez el 9 de abril tras una polémica gestión.
Weintraub dijo en vivo que las facultades de Humanidades están reservadas a un grupo élite de personas muy ricas y que el país haría mejor en reducir la inversión pública en cursos de Sociología y de Filosofía. Eso si, agregó que los matriculados actualmente en estas carreras no se verían afectados.
El ministro puso como ejemplo el caso de Japón, cuyo gobierno emitió un comunicado en 2015 dirigido a las universidades niponas en el que solicitaba «acciones concretas para abolir las ciencias sociales y humanas, o convertirlas para atender mejor las necesidades de la sociedad».
El anuncio del gobierno japonés (aceptado por cerca de 30 universidades que cerraron sus facultades de Humanidades) provocó una oleada de críticas, no solo en Japón, sino en la comunidad académica del mundo entero. Al punto en el que el Ministerio de Educación prefirió echarse para atrás y no cerrar facultades, sino aumentar los programas de ciencias aplicadas.
“Las Humanidades son fundamentales para entender quiénes somos, como hemos llegado a serlo, y para pensar cómo manejamos los problemas prácticos, éticos e históricos de la era moderna”, dijo Karen O’Brien, jefe de la División de Humanidades en la Universidad de Oxford en una visita a la isla.
Otros pensadores apoyaron la decisión del gobierno japones. Andrés Oppenheimer dijo en entrevista con El Tiempo que “América Latina necesita menos poetas y más técnicos y científicos”.
Y Olavo de Carvalho, un filósofo y periodista conservador brasileño (y uno de los asesores más cercanos al presidente Bolsonaro) afirmó que, «si se cierran todas las facultades de Filosofía, Letras y Ciencias Humanas de Brasil, no habría ningún daño económico o cultural para el país. Solo tendríamos que encontrar suficientes empleos mecánicos para algunos millones de analfabetas»
Buenos Aires, 29 abr (Prensa Latina) Con dos ediciones de 20 mil ejemplares agotados y una tercera de 24 mil casi vendida, el libro de la expresidenta argentina Cristina Fernández, Sinceramente, se vende como pan caliente en Argentina.
Puesto en circulación el pasado 26 de abril en todo el país y también en la feria de Buenos Aires, donde será presentado el 9 de mayo, el volumen ha sido el salvamento para las librerías, que tampoco escapan de la crisis económica.
Según reportan medios de prensa locales, la obra de la expresidenta encabeza el ranking de las más vendidas en la última semana del Grupo Ilhsa y de la cadena de librerías Cúspide.
Mientras Claudio Bonadío, conocido como el juez antiK por todas las causas abiertas en su contra, solicitó hoy a la editorial Sudamericana una copia del contrato de la expresidenta y poner a disposición del juzgado todo tipo de pago, el libro sigue dando de que hablar.
En un hecho, para muchos, que desnuda la persecución judicial contra la exmandataria con la intención de Bonadio de embargar el dinero recaudado por el libro, llueven críticas contra el letrado en twitter tras conocerse su decisión
En Sinceramente, cuyo anuncio por parte de la actual senadora causó sorpresa en el país, sin cortapisas, hace una reflexión retrospectiva para desentrañar algunos hechos de la historia reciente de su país.
El texto ‘no es autobiográfico ni tampoco una enumeración de logros personales o políticos, es una mirada y una reflexión retrospectiva para desentrañar algunos hechos y capítulos de la historia reciente y cómo han impactado en la vida de los argentinos y en la mía también’, señala su autora.
Temas como la muerte del fiscal Alberto Nisman, del malentendido que mantuvo alejados a su marido (el expresidente Néstor Kirchner) y a Jorge Bergoglio (el papa Francisco), a los elocuentes detalles que revelan el origen de la hoy famosa carta de San Martín a O’Higgins confiscada por Bonadio se revelan en este volumen.
En la editorial Penguin Random House de la feria de Buenos Aires, Sinceramente es la joya más seguida por lectores ávidos de adquirir un ejemplar de un libro en el cual desnuda todo lo que ha tenido que padecer en los últimos años.
‘Hicieron y siguen haciendo todo lo posible para destruirme, literalmente’, subraya la exmandataria al inicio del texto, que cuenta con 10 capítulos.
Fuente de la información: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=273236&SEO=libro-de-cristina-fernandez-entre-los-mas-vendidos-en-argentina-foto
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A 133 años del asesinato de los Mártires de Chicago, condenados y ejecutados por exigir que la jornada laboral fuera de 8 horas, nuestro presente es de lucha. El 1º de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, se conmemora en todo el mundo, menos en los Estados Unidos, cuna del Imperio, y Canadá, donde lo recuerdan el primer lunes de septiembre.
Con el correr del tiempo la conmemoración del 1º de Mayo se transformó en el acontecimiento más masivo, unitario y globalizado del mundo entero. Homenaje y compromiso que revela nuestro poder como clase cuando somos conscientes de nuestra fuerza y capaces de reconocernos como el sujeto organizado de un proyecto colectivo.
Los sectores dominantes procuran no sólo que los trabajadores no tengamos historia, doctrina, héroes o mártires. También intentan adueñarse de nuestras fechas, de nuestros símbolos, de nuestra razón de ser. Para ellos el 1º de Mayo es el Día del Trabajo, una abstracción que responde a la lógica de negar al sujeto histórico concreto, de carne y hueso: El trabajador.
Ese axioma, amplificado hasta el infinito por la superestructura cultural del sistema, no es inocente. Se trata de fraccionar la conciencia de unidad de clase, de instalar en el imaginario colectivo la preeminencia de lo individual por sobre lo comunitario, de aniquilar la noción de hombre organizado como sustento del progreso social.
Para nosotros existe una sola clase de hombres: Los que trabajan, como quería Evita. Recobrar el espíritu clasista siguiendo el itinerario de los pioneros del movimiento obrero, de sus luchas y sueños, de sus fracasos y efímeras victorias, significa poder mirarnos en el espejo de la lealtad a un proyecto revolucionario inconcluso.
La historia es un devenir. No empieza cuando uno llega y tampoco termina cuando uno se va. Ese sindicalismo que no transa ni claudica ante el poder es nuestra fuente de inspiración. El de los anarquistas, socialistas, sindicalistas revolucionarios y comunistas de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, el de los “cabecitas negras” que encabezaron el proceso transformador más trascendente de la Argentina, el de todos los que forjaron este camino que caminamos y del que cabe estar profundamente orgullosos.
La formación de la conciencia de clase, el proyecto de una nueva sociedad, la experiencia de gobierno durante el peronismo, los caños heroicos de la Resistencia, el salto cualitativo en los niveles de conciencia y organización que suponen los programas de La Falda (1957) y Huerta Grande (1962) y el Mensaje de la CGT de los Argentinos a los Trabajadores y al Pueblo fechado el 1º de Mayo de 1968; el Cordobazo, la rebeldía ahogada en sangre durante la tiranía militar, la resistencia al genocidio, los 26 Puntos de la CGT Brasil, el Grito de Burzaco, la Marcha Federal, el Seguro de Empleo y Formación plebiscitado por el Frente Nacional contra la Pobreza (FRENAPO), la explosión de rebeldía popular en diciembre de 2001, la Constituyente Social, los 32 puntos de la Multisectorial y tantos otros sucesos jalonan esta rica y compleja historia.
Los mártires de la Semana Trágica, La Forestal y la lucha de la Patagonia, los fusilados en los basurales de José León Suárez, las víctimas del Plan CONINTES, Felipe Vallese, Atilio López, Benedicto Ortiz, Víctor Choque, Teresa Rodríguez, José Luis Cabezas, Maximiliano Kosteky, Darío Santillán, Jorge Julio López, Carlos Fuentealba, Mariano Ferreyra y las ausencias irreparables de Agustín Tosco y Germán Abdala. La lista es inacabable y el recuerdo imborrable.
La mayoría de los 30.000 militantes populares masacrados por la dictadura militar provenían del universo del trabajo. Ellos no ofrendaron sus vidas para construir un capitalismo serio o de rostro humanitario. Vivieron, lucharon y murieron por una sociedad libre, fraterna e igualitaria. Para terminar con el régimen de despojo y explotación. Por una Patria socialista.
Rescatar su compromiso político, social e histórico se convierte en un imperativo insoslayable en momentos que el enemigo opera incansablemente para mantener sus privilegios intactos y el campo popular debate, se organiza, confronta y articula en medio del vértigo de esta etapa signada por el revanchismo patronal.
Inmersos en esa dialéctica, reivindicar el 1º de Mayo es reconocer que los trabajadores, en medio de esta ofensiva oligárquica, no resignan su reclamo por una justa redistribución de la riqueza, buscando acertar en el reagrupamiento del Movimiento Popular eludiendo los atajos del gatopardismo y los cantos de sirena de los profetas del “no se puede”.
Cuando los funcionarios de Martínez de Hoz afirmaban muy sueltos de cuerpo que para el país “da lo mismo fabricar acero que caramelos” seguramente no imaginaban que estaban vocalizando algo más que una metáfora: La producción de acero hoy es paupérrima para responder a las necesidades de un proceso de reindustrialización, pero Argentina es uno de los productores de golosinas más importantes de América Latina. Parábola perfecta que pinta mejor que nada nuestro carácter de país dependiente.
A los que aseveran que los trabajadores deben permanecer indiferentes al destino de la Nación y pretenden que nos ocupemos solamente de problemas gremiales, les respondemos que impulsamos una práctica de sindicalismo integral, que liga lo político a lo reivindicativo, que organiza la voluntad colectiva, se reapropia del conocimiento y construye poder propio para asegurar el bienestar del pueblo todo. Lo otro es sindicalismo amarillo, empresarial, que quiere que nos ocupemos solamente de los convenios y las colonias de vacaciones, mientras hace negocios bajo la mesa.
El 1º de Mayo es una fecha propicia para recuperar la memoria de los que pelearon por la dignificación de los trabajadores y por un país con justicia social, plena democracia, desarrollo económico y una política exterior independiente, encaminada solamente a servir a los intereses nacionales y a la unidad con los pueblos latinoamericanos
Es responsabilidad de los trabajadores recoger esas banderas y enarbolarlas para que el pueblo argentino camine hacia un futuro de Liberación Nacional y Emancipación Social.
Tal como lo planteara la CGT de los Argentinos de Raimundo Ongaro hace más de medio siglo, “más vale honra sin sindicatos que sindicatos sin honra”. Respecto a la necesidad de llevar adelante acciones unitarias para enfrentar la restauración oligárquica, otra consigna de la CGTA sirve para esbozar una respuesta: “Unirse desde abajo y organizarse combatiendo”.
La unidad de la clase crece desde el pie, y “crece desde el pueblo el futuro”, como canta con voz inconfundible el inolvidable Alfredo Zitarrosa.
*Vocal de la Comisión Ejecutiva Regional de la CTA Autónoma Río Cuarto. Congresal Nacional de la CTA-A por la Provincia de Córdoba
¿Dijeron algo de si hay clases o no mañana? ¿Alguna sabe?», preguntó una de las madres en el chat de 4° A de la Nueva Escuela Argentina 2000, un colegio privado en Belgrano. «Creo que van a mandar la misma nota de siempre en estos casos», respondió otra al instante. La tercera, directamente, reenvió la nota en cuestión, que informaba que la escuela estará abierta, que las actividades serán las habituales aunque todo dependerá de la cantidad de personal que pueda llegar al colegio. «Está previsto que la mayoría del transporte público funcione», decía el comunicado.
En rigor, todas las líneas de subte, el ramal Sarmiento del ferrocarril y 75 líneas de colectivos anticiparon la adhesión al paro general convocado por Hugo Moyano y las CTA.
Será una jornada atípica, y aunque la mayoría de los colegios estará abierto no podrán garantizar la asistencia tanto del personal administrativo como los docentes. Como informó el equipo directivo del colegio Puerta Abierta, en el barrio de Monte Castro: «El personal docente tendrá afectada su asistencia por falta de transporte. Las combis escolares no circularán por razones de seguridad. El personal de limpieza tampoco asistirá. Y no habrá servicio de comedor».
Desde el Ministerio de Educación porteño respondieron a LA NACION que las clases en las escuelas públicas se dictarán con normalidad. «Hasta el momento, de los 16 gremios docentes el único que se adhiere es UTE [Unión de Trabajadores de la Educación]. En principio, hay clases como siempre», dijo un vocero de la dependencia oficial.
Las hijas de Florencia Baner van al colegio Lenguas Vivas. Si bien no recibió ninguna notificación hasta el momento, decidió no mandarlas a la escuela mañana. «A la zona donde está la escuela [en Carlos Pellegrini y Libertador, en Retiro] siempre es un caos llegar. Tampoco será un día normal de clases -argumentó-. La logística se complica, pero ya veré con quién se quedan en casa».
Sin pruebas ni comedor
Los padres de la mayoría de los colegios privados de la ciudad hoy recibieron una nota vía cuaderno de comunicaciones, donde se informaba -con alguna variación como la reprogramación de las pruebas o la suspensión del servicio de comedor- que la escuela abrirá las puertas.
«Mandaron nota en la que no garantizan el normal funcionamiento, que igual hay clases pero que si no van todos los docentes armarán otras actividades para los chicos», contó Luciana Vacca, que tiene tres hijos y vive en Palermo.
«Mati va; Beni, no; Biancu, sí; Juan, sí; Sofi, no», se lee en el chat de 6° grado B, del grupo de padres de la Nueva Escuela Argentina 2000. «Acá están metiendo presión para no ir. Veremos cómo viene el conteo», vaticinaba una de las madres.
En otros casos, como en la escuela pública primaria Petronila Rodríguez, de Parque Chas, se les informó a los padres que no habrá clases. Lo mismo sucedió en varios de los jardines maternales tanto de gestión estatal como privados. «No tienen clases. Ya estoy apalabrando a mi suegra, a ver si se puede quedar con su nieto», ruega Mariana Montes, que es odontóloga y mañana, dice, tiene que atender en su consultorio.
«Chicas, ¿qué hacen mañana con sus niños, los mandan?», quiso saber la mamá de Pedro. «En casa hay piquete», respondió, casi por vencida, la mamá de Max, que manda a sus tres hijos a un colegio privado en Belgrano. «Yo tengo que trabajar. Mañana, aunque chillen, van todos a la escuela», sentenció Laura Márquez, y dio por terminada la cuestión.
Fuente de la noticia: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/paro-general-hay-clases-manana-ciudad-nid2242909
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