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El deporte como herramienta de empoderamiento y resiliencia para mujeres en situación de violencia

Por:  Stephanie Demirdjian.

Con la karateca francesa Laurence Fischer, fundadora de la organización Fight For Dignity.

“Educar por el deporte” es la consigna que guió el trabajo de la francesa tricampeona mundial de karate Laurence Fischer durante sus 15 años de carrera en que, además de competir, ayudó a que mujeres en contextos vulnerables transformaran sus realidades a través de la práctica deportiva. Lo hizo primero mediante iniciativas de organizaciones civiles –la convocaron para que, justamente, bajara a tierra su premisa en distintos países de Centroamérica, África y Medio Oriente– y después con la creación de Fight For Dignity, que tiene como objetivo ayudar a mujeres en situación de violencia de género a empoderarse, reapropiarse de sus cuerpos y recuperar la autoestima a través del karate. El programa que plantea la organización francesa apunta a que las sobrevivientes puedan “reconectar cabeza, corazón y cuerpo”, según se puede leer en la página web. Las sesiones se adaptan al estado físico, psíquico, emocional y social de cada mujer.

Fight For Dignity trabaja en Francia y en la República Democrática del Congo. En el país africano funciona en la Casa Dorcas, un lugar de refugio y reposo para mujeres que atravesaron violencia sexual y sufrieron mutilación genital. En Francia, el programa forma parte de los talleres que promueve La Casa de las Mujeres de París, el único centro del país que tiene unidades especializadas en salud sexual y reproductiva, violencia de género y –también– mutilación genital. En los dos casos, el programa se enmarca en el trabajo de un equipo multidisciplinario que incluye psicólogos, médicos y abogados, entre otros especialistas. Este acompañamiento integral es “lo realmente innovador y necesariamente replicable” para ayudar a las mujeres que atraviesan violencias a salir de la situación y seguir con sus vidas, asegura Fischer en diálogo con la diaria y otros medios latinoamericanos.

Cada sesión de karate dura una hora y media y se basa en la respiración, la relajación y el trabajo de las caderas. “Se trabaja mucho en las caderas y en nombrar las partes del cuerpo, lo cual es muy importante porque a menudo las mujeres no saben dónde se sitúa cada parte”, explica la responsable de la iniciativa. “Trabajamos mucho, tanto en Francia como en el Congo, en el aparato genital y en particular en los músculos del periné, tratando de darle valor a esa zona, algo que sirve mucho de base para practicar el karate”, agrega.

El karate, en realidad, abarca sólo 20 minutos de la clase, “aunque es transversal a los ejercicios de yoga y sofrología” que se realizan antes, aclara Fischer. Todas las etapas de la sesión se realizan sistemáticamente en el mismo orden –así es más fácil para las mujeres, que suelen tener problemas de concentración debido a los traumas psicológicos con que conviven–, aunque en realidad el equipo adapta la metodología a lo que ellas quieran o pidan. La ex atleta resalta la importancia de que la práctica se realice entre mujeres, porque intercambian entre ellas y generan una complicidad en que ni siquiera es necesario hablar. “El deporte tiene esa capacidad de que no requiere la necesidad de hablar: se hace y listo. De hecho hay muchas mujeres en Francia que no hablan francés y no es un problema porque es el cuerpo en movimiento el que habla, especialmente en el momento en que la mujer toma conciencia de la fuerza que tiene y siente cómo pasa a través de su cuerpo”.

Reconectar para reconstruir

Según Fischer, la forma en como cambia el vínculo de las mujeres con sus cuerpos a través del deporte es “impresionante”. “Cuando las mujeres llegan, tienen la mirada vacía. Ni siquiera hay tristeza: no hay nada. Es algo muy fuerte que se llama disociación, que es básicamente que la mujer no está ahí presente”, relata la fundadora de Fight For Dignity. “En esa primera sesión hay algunas que no hacen nada y se quedan quietas, tienen miedo y aprensión. Pero cuando vuelven a la semana siguiente, y en el medio han hecho otro trabajo con un psicólogo, por ejemplo, la evolución se ve en la apertura. Llegan sonrientes y se ponen el kimono. Se ve hasta en la postura, porque al principio llegan encorvadas, con la mirada hacia el piso, y después empiezan a pararse mejor y a levantar la cabeza”.

Las sesiones tienen otro cometido que es ayudar a las mujeres a descargar la ira que muchas veces pueden tener contra la persona que las violentó. “Muchas de ellas llegan para aprender a defenderse pero terminan encerradas en un círculo vicioso en que piensan que todo lo hacen para golpear al agresor. Lo que tratamos a través de nuestro método es que tomen conciencia dando un golpe o pegando un grito, para que descarguen la ira y se llenen de energías positivas y de fuerza, no pensando en el agresor sino pensando en ellas mismas. Las mujeres entonces se llenan de confianza y energía y, eventualmente, se desprenden del depredador”, asegura Fischer, y aclara que este proceso no está ligado sólo al deporte sino “al contexto multidisciplinario” en general.

“En la mayoría de los casos, estas mujeres nunca habían hecho deporte antes y generalmente creen que no valen nada, porque es lo que les hicieron creer”, comenta la ex karateca. “Es extraordinario cuando muestran lo que aprendieron y sonríen al descubrir que lograron hacer cosas que nunca hubieran imaginado”. El objetivo último de la organización es que, eventualmente, las mujeres se animen a practicar karate en algún club deportivo, incluso si es mixto.

Fischer considera que lo que hace Fight For Dignity “es una gota de agua”, pero que puede convertirse en océano si otras atletas se comprometen con la promoción de la educación por el deporte y se convierten en modelos a seguir para mujeres en situaciones de vulnerabilidad. “Pienso que un tercio de las mujeres en el mundo son víctimas de violencia y que hace falta que haya un cambio en la manera en que nos relacionamos con el cuerpo; es necesario que podamos reconectar la cabeza con el cuerpo, que ha sido la fuente del sufrimiento”, asegura. “El deporte, tal como existe hoy, tiene un lugar en el acompañamiento de estas mujeres víctimas. Hay que dejar de estigmatizarlas y demostrarles que, de hecho, son fuertes”.

Todos los caminos que llevaron al Congo

Fight For Dignity fue fundada hace casi tres años pero empezó a gestarse en el imaginario de Laurence Fischer varios años antes. Quizás el primer antecedente tuvo lugar en 2006 en Kabul, Afganistán, en uno de los tantos viajes que la ex atleta realizó para promover la educación por el deporte, en esa oportunidad de la mano de la organización Plan Internacional.

Allí conoció a un grupo de adolescentes de entre 12 y 16 años que integraban por primera vez el equipo nacional de karate. El rol de Fischer era no sólo transmitirles conocimientos específicos sobre la disciplina sino también alentarlas para que practiquen el deporte pese a las circunstancias, que en muchos casos eran adversas. Después de pasar un mes en la capital afgana volvió a Francia con gusto a poco y decidió invitar a las jóvenes a su país para continuar el acompañamiento y convertirse en una especie de mentora. “Pude ver su evolución, sus condiciones, e incluso cuando para algunas de ellas la situación personal era muy complicada, era evidente el efecto que tenía el hecho de que practicaran deporte”, comparte Fischer. “Las mujeres que vinieron estaban muy comprometidas con hacer escuchar sus voces, compartir sus experiencias y mostrar la voluntad de continuar practicando y competir, porque, como atletas, era importante para ellas también poder identificarse como aptas para participar de una competencia”, agrega.

Para cuando terminó esa experiencia, que coincidió también con el fin de su carrera como deportista profesional, el trabajo de Fischer estaba cada vez más orientado hacia las cuestiones vinculadas a las mujeres. No sólo en una búsqueda por ayudarlas en situaciones difíciles, sino también comprometida con la visibilización de las desigualdades de género en el ámbito del deporte en Francia. “Entonces decidí de alguna manera alentar a las mujeres a que se sientan legítimas y a que se comprometan en la educación, en la formación y en los puestos de responsabilidad en materia de deporte”, recuerda.

A eso se dedicó en los años siguientes, hasta que en 2013 conoció en el Foro Mundial de Mujeres Francófonas al ginecólogo congoleño Denis Mukwege, quien marcó un antes y un después en el enfoque de su trabajo con mujeres vulneradas. “El doctor había contado su recorrido como ginecólogo en su país, el Congo, donde se convirtió en un especialista en cirugía reconstructiva de genitales de mujeres que durante la Guerra de Kivu (2004-2009) y otros conflictos armados eran y siguen siendo violadas, en un escenario en que la violación es utilizada como un arma de guerra”, cuenta Fischer. Desde 1998 a la fecha, Mukwege operó a unas 2.000 mujeres por año y se convirtió en un referente mundial en materia de operaciones reconstructivas. Su trabajo le valió el apodo doctor Milagro, y en 2018 recibió el Premio Nobel de la Paz junto a la activista yazidí Nadia Murad “por sus esfuerzos para erradicar la violencia sexual como arma en guerras y conflictos armados”.

“A estas mujeres víctimas de violencia sexual las llaman ‘sobrevivientes’ porque llegan muchas veces con fístulas, es decir que están perforadas por dentro, y con traumatismos psicológicos graves y muy específicos que van desde los pensamientos suicidas a la depresión, pasando por referencias a la hipersexualidad o a la frigidez, sin que conserven ningún vínculo con el cuerpo, porque ha sido una fuente de sufrimiento”, explica Fischer. Su recuperación, entonces, va mucho más allá de la cirugía reconstructiva. Por eso el doctor Mukwege creó en 2014 un lugar de convalecencia posoperatorio en donde las mujeres son atendidas por un equipo multidisciplinario que incluye médicos pero también especialistas en salud mental o talleristas: la Casa Dorcas, que anualmente atiende a cerca de 100 adolescentes de 12 a 18 años.

Fischer cuenta que el testimonio del doctor –que fue objeto de intentos de asesinato por comprometerse a acompañar a estas mujeres y denunciar, de cierta manera, que el Estado no asumía su responsabilidad frente a este flagelo– la “conmovió profundamente”. Entonces le propuso trabajar en la casa con un programa de deporte que estuviera centrado en transformar la relación de esas mujeres con sus cuerpos, más allá de lo que lograra la operación quirúrgica. El programa, que incluye tanto karate como fútbol, está a cargo de un profesor que fue especialmente entrenado por Fischer.

Fight For Dignity, en realidad, nació tres años después, cuando tres sobrevivientes le dijeron a la ex karateca que una vez que salieran de la Casa Dorcas querían volver a la ciudad donde vivían para transmitir lo que habían aprendido a las vecinas, amigas, madres y abuelas, porque no querían que las mujeres de su entorno sufrieran lo mismo que ellas. “Ahí fue cuando me dije: esto es más grande, no puedo abandonar”, recuerda Fischer. Y decidió crear la organización, que además de llevar adelante las sesiones deportivas trabaja en la formación de futuras entrenadoras. En 2018 la tricampeona quiso llevar el modelo a Francia y encontró el espacio ideal en La Casa de las Mujeres de París. “Estamos presentes en dos modos diferentes porque son dos contextos diferentes: en Francia, las mujeres van a La Casa de las Mujeres por las operaciones posmutilación genital, pero también encuentran allí un refugio a la violencia de pareja o al abuso sexual intrafamiliar”, aclara Fischer. “Son entonces dos estrategias diferentes, pero a pesar de todo el enfoque es el mismo en los dos países: recuperar la autoestima y reapropiarse del cuerpo que fue blanco de violencias”.

Desde Francia | Esta nota fue realizada en el marco de un programa para periodistas latinoamericanas sobre igualdad de género, organizado por el Ministerio de Europa y Asuntos Extranjeros de Francia.

Fuente de la reseña: https://feminismos.ladiaria.com.uy/articulo/2020/1/el-deporte-como-herramienta-de-empoderamiento-y-resiliencia-para-mujeres-en-situacion-de-violencia/

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Uruguay: Verano Educativo: un “laboratorio pedagógico” en el que docentes y estudiantes cambian de lugar

América del Sur/Uruguay/Ladiaria.uy

Unos 13.000 niños, en 130 escuelas del país, comenzaron el programa de verano.

Desayunaron y todos con sus gorros salieron al patio de la escuela, donde, después de algunas presentaciones y juegos en ronda, un profesor de yoga los desafió a hacer figuras con su cuerpo: manos y piernas hacia adelante, hacia atrás, y terminaron convirtiéndose en mesas. Unos 129 niños comenzaron así Verano Educativo, un mes en el que irán a la escuela desde las 8.30 a las 13.00 a desayunar, almorzar, pero también a vivir una variedad de actividades planificadas por un equipo que combina a las docentes de cada escuela con recreadores y talleristas. Las salidas “estrella”, las más esperadas por los niños que este miércoles comenzaban las actividades en la escuela 157 de Villa García son los paseos a piscinas o playas y el campamento, que durará tres días. Las actividades comenzaron este miércoles en unas 130 escuelas de todo el país, con aproximadamente 13.000 niños preinscriptos.

2020 es el año del 30 aniversario de Verano Educativo, un programa que comenzó siendo Verano Solidario y que apuntaba a abrir los comedores escolares también en el período de vacaciones, para cubrir una necesidad de muchas familias. Según contó Pablo Caggiani, representante electo por los trabajadores en el Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP), hace cuatro años se hizo un relevamiento de cómo funcionaba el programa, y se determinó que en algunas escuelas funcionaba muy bien “y en otras muy mal, era un comedor con pelota”. Se propusieron indagar en las experiencias positivas, y en ellas se destacaba que siempre había campamentos o paseos vinculados con el agua (piscinas o playas), propuestas en las que el eje es lo lúdico y donde los niños no están separados por edades, en las que “la escuela no está sola”, porque se articulan recursos con las intendencias, otros organismos de gobierno y privados.

Con esas características en mente se impulsó un mecanismo para que los colectivos docentes hicieran propuestas de Verano Educativo para sus escuelas, que luego eran reforzadas con los recursos que aportan las intendencias (por ejemplo, la de Canelones colabora con un recreador en cada escuela), la Secretaría Nacional del Deporte, que abre sus instalaciones a las escuelas, o los privados (Unilever donó un taller itinerante del museo Torres García). A través de Plan Ceibal también se accede a talleres de programación y robótica, y por el Ministerio de Educación y Cultura se acercan los talleres de Ajedrez para la convivencia.

“Esto funciona como un laboratorio pedagógico interesante; tenemos un efecto no dicho, que es que los colectivos docentes que participan en Verano Educativo después incorporan estas prácticas de marzo a diciembre. Lo vemos después en las bienvenidas del año, que dejan de ser el pasar la primera lista”, reflexionó el consejero. Esto también lo reconoció la directora de la escuela 157, Denisse Hernández, este miércoles, cuando valoró que el programa de verano hace que los docentes “salten las barreras de los formatos tradicionales” y se propongan “hacer escuela de una manera diferente”.

El proyecto en la escuela de Villa García involucra a nueve docentes, entre ellos maestras, recreadores y profesores. Hernández contó que el proyecto se llama Identificarte y es la continuación del trabajo de todo el año de la escuela, ya que el tema identidad en Villa García “siempre está a la mano para trabajar”. Caggiani valoró que en la mayoría de las escuelas los proyectos tienen “un gran compromiso docente y comunitario detrás”.

El juego sobre la mesa

En esa reformulación del programa se apuntó a que el trabajo sobre aspectos como lengua, escritura y matemática fuera siempre a partir de lo lúdico. “No queríamos que se trabajara en el salón y con cuadernos, porque a través de propuestas lúdicas vos podés trabajar la escritura, la matemática, aspectos de ciencia o valores”, aseguró Caggiani, y puso como ejemplo los talleres de ajedrez o robótica, que “funcionan fantástico”. Un paseo a la playa también puede ser el puntapié para abordar temas de interés, destacó: “No es sólo ir a la playa: hay que ponerse protector, llevar agua, gorro, tener criterio para bañarse, pero además hay que conservar la playa, hay que cuidarse los unos a los otros, son muchas cosas que se pueden trabajar”, graficó.

Con unos 100 docentes que trabajan en Verano Educativo se organiza un campamento de formación específica en actividades lúdicas. Y así, dice Caggiani, se van generando movimientos: “Cambiás de lugar a los adultos, pero también cambiás de lugar a los gurises. De repente aquel gurí que tiene dificultad de integración en su grupo de pares, en una propuesta de verano, donde es el responsable de un grupo de niños más chicos, es otro gurí, y vuelve en marzo a la escuela y es diferente”.

La directora general del CEIP, Irupé Buzzetti, consideró este miércoles que los niños que participan en Verano Educativo “quedan enganchados y faltan menos”, y comentó que de las 290 escuelas Aprender, las de contexto socioeconómico más bajo, unas 90 tuvieron cero repetición en 2019. Desde el consejo evaluaron que el Verano Educativo es una de las variables que favorecen estos resultados. “Los maestros aprendieron que hay que descontracturarse, que se puede enseñar jugando, en una piscina, y que se enseña muchísimo en una experiencia de campamento”, opinó la directora general.

Abierto

Caggiani también mencionó que entre los 13.000 preinscriptos hay migrantes, incluso aquellos recién llegados, que todavía no tienen vínculo con la escuela pública, y también niños que cursan en colegios privados. Verano Educativo será hasta el 7 de febrero. El formato general abarca la mañana, aunque en Maldonado y Atlántida hay propuestas de tiempo extendido, algo vinculado con la zafra laboral en el área del turismo y con que se lograron “buenos acuerdos con las intendencias”, explicó el consejero.

Wilson Netto, presidente de la Administración Nacional de Educación Pública, valoró que la propuesta de Verano Educativo es, además de una “apoyatura importante desde el punto de vista educativo y de acompañamiento para los niños, un apoyo para sus familias”, y permite que unos 13.000 niños tengan en el verano actividades “a las que de otra manera no podrían acceder”.

Verano Educativo queda abierto, y quienes estén interesados pueden encontrar las escuelas participantes en la web del CEIP y llamar para anotar a los niños. Actualmente el consejo está relevando qué escuelas tienen sobredemanda y cuáles tienen cupos libres.

Fuente: https://educacion.ladiaria.com.uy/articulo/2020/1/verano-educativo-un-laboratorio-pedagogico-en-el-que-docentes-y-estudiantes-cambian-de-lugar/

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En marcha en Uruguay Programa Educativo de Verano

América del sur/Uruguay/09 Enero 2020/Prensa Latina

El Programa Educativo de Verano de Uruguay está en marcha hoy con unos 13 mil niños y niñas en actividades lúdicas recreativas que dan continuidad a los proyectos pedagógicos en sus escuelas durante el año lectivo.

El consejero Pablo Caggiani, del Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP), recordó que este programa cumple 30 años y en su actual edición cubre a unas 130 escuelas de todo el país.

Según explicó para este verano 2020 ‘se revisaron las propuestas que se estaban desarrollando y vimos cuáles eran las más interesantes’ y destacó el diálogo con las comunidades educativas e instituciones sociales relacionadas a los temas de infancia.

El reciente documento del CEIP titulado ’10 claves educativas en el siglo XXI’ se refiere al programa estival como una propuesta que apunta a la convivencia, la salud y los aprendizajes desde otros formatos.

La directora general del CEIP, Irupé Buzzeti, destacó que uno de los logros del Programa Educativo de Verano es la motivación de los estudiantes para no abandonar las clases y agregó que la institución comprobó un mejor resultado académico en aquellos estudiantes que concurren en esa época del año a la escuela.

En los años 1990 se denominaba Verano Solidario con el acento puesto en brindar servicio de alimentación a los escolares de las familias más vulnerables durante esa temporada.

Más tarde fue reorientado como una propuesta que buscaba fortalecer el aprendizaje en el primer ciclo y promover el desarrollo de la lengua oral y escrita y con el correr del tiempo se consolidó como una oferta de calidad educativa que apunta a la convivencia y la cooperación, con una amplia participación de las familias y organizaciones sociales.

Para viabilizar distintas propuestas ministerios involucrados propician talleres de ajedrez, huertos, piscinas, excursiones a playas y paseos, talleres de robótica y otras actividades adecuada.

Fuente: https://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=332786&SEO=en-marcha-en-uruguay-programa-educativo-de-verano#inicio

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Uruguay: La académica e investigadora Judith Sutz presentó una propuesta tan osada como practicable de política de ciencia, tecnología e innovación basada en evidencia

https://ciencia.ladiaria.com.uy/ 29-12-2019

Judith Sutz es coordinadora académica de la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC) de la Universidad de la República (Udelar). Se recibió de ingeniera electricista, pero luego se centró en temas vinculados con el desarrollo y el conocimiento, y obtuvo un doctorado en Socioeconomía del Desarrollo en la Universidad de París. En la última jornada del ciclo de charlas abiertas organizado por el Consejo Nacional de Innovación, Ciencia y Tecnología (Conicyt), la Secretaría de Ciencia y Tecnología y la Dirección para el Desarrollo de la Ciencia y el Conocimiento (D2C2), el martes 10 Sutz dio una disertación titulada “Elementos y propuestas para una política de ciencia, tecnología e innovación basada en evidencia”. A diferencia de muchas otras ocasiones en las que se señalaban debilidades de nuestro sistema científico y se trazaban horizontes a alcanzar, la propuesta de Sutz incluye una idea concreta que puede ponerse en marcha con muy poco dinero y que podría poner al país en carrera para eso que todos invocan pero nadie sabe cómo hacer: lograr que el conocimiento, la ciencia y la innovación contribuyan al desarrollo del país.

Un análisis más completo de la evidencia

La conferencia estuvo basada en un texto de igual título que Sutz elaboró hace unos meses y que me envió antes de nuestro encuentro en la sede de la CSIC, a metros de la casa central del PIT-CNT. “Lo escribí en un momento en que me dio la impresión de que si bien teníamos evidencia sobre la situación de la ciencia, la tecnología y la innovación, estábamos mirando aspectos parciales de la evidencia y derivando ciertas sugerencias desde esa mirada incompleta”, dice Sutz cuando le pregunto por el momento en que concibió su propuesta, deslindándose de cualquier coincidencia con el ciclo electoral o la coyuntura de transición actual.

En su trabajo se deja claro que con frecuencia se utilizan dos indicadores para ver qué tan bien vamos en lo relativo a ciencia, tecnología e innovación o en investigación y desarrollo (I+D). Uno es la relación entre la inversión en I+D y el Producto Interno Bruto (Uruguay destina casi 0,4% del PIB a I+D, y ya es un reclamo conocido el de subir esta inversión a 1%), y otro la generación de un índice entre la cantidad de investigadores por millón de habitantes. Al comparar esos datos con los de países que consideramos que están haciendo mejor la cosas, por lo general no salimos bien parados. “Es cierto que tenemos pocos investigadores en comparación con Holanda, Estados Unidos o Nueva Zelanda. También tenemos una inversión muy baja en I+D en relación con el PIB, también comparándonos con Holanda, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Japón y Corea. Pero eso es sólo la mitad de la historia”, dice Sutz. Veamos un poco los datos en el cuadro 1.

Foto del artículo ''

Al observar la cantidad de investigadores por millón de habitantes, en su texto Sutz señala que “Uruguay está en una posición intermedia en América Latina: por debajo de Argentina y Brasil, por encima de Chile, Colombia y México”, y agrega que, en cambio, con los países ricos de la OCDE la distancia es muy marcada. Ese dato nos muestra cuán lejos estamos de otras realidades. Pero mirar sólo eso sería incompleto. “La otra mitad de la historia consiste en ver en esos otros países de los que decimos que tienen muchos más investigadores que nosotros dónde trabajan esos investigadores y quién contribuye a la inversión en I+D respecto del PIB. ¿No serán preguntas que también es importante hacerse?”, dice Sutz, y señala que “el número frío es apenas una parte”.

Frecuentemente nos aferramos al poder mágico de los números. 6% del PIB para la educación. 1% para I+D. Pero además, hace tiempo que varios actores vienen alertando que en los países que tomamos como modelo a seguir la inversión en I+D no corre sólo por cuenta del Estado. En la evidencia que muestra Sutz, eso queda patente.

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Como ya dijimos, la inversión en I+D de Uruguay ronda el 0,4% del PIB. Se “compara así pobremente con varios países de América Latina y con los países ricos de la OCDE”, señala Sutz en su texto, para luego hacer una observación nada menor respecto de cómo invierten los países modelo: “No es sólo la proporción de su PIB destinado a I+D, que en general está por encima de 2%, sino la parte minoritaria que en ella ocupa la inversión pública”, afirma, y agrega que gran parte de esa inversión corresponde a las empresas privadas y públicas. Si Uruguay invierte en I+D 0,41% del PIB, 88% de esa inversión proviene de fondos públicos, es decir, 0,36% del PIB. Ese guarismo en países como Dinamarca, Estados Unidos o Corea, no supera jamás el 0,35%.

“Me pareció que valía la pena plantear que las diferencias no son solamente de números, sino también de estructura. Cuando uno mira solamente los números, la recomendación es invertir más, tener más investigadores, más, más, más. Pero cuando uno mira la estructura, la recomendación pasa más por ver dónde están acá los actores que en esos países están pidiendo conocimiento, requiriendo conocimiento, usando conocimiento. ¿Quién pide conocimiento en Uruguay? ¿Quién les pide conocimiento a los investigadores que creamos? Ahí nos damos cuenta de que hay una debilidad muy grande”, comenta Sutz.

“Cuando una decisión tomada en el ámbito público le cierra la puerta a la investigación nacional o a las empresas nacionales, generalmente por aversión al riesgo, el futuro nacional retrocede, a veces por décadas”.

“En nuestro país hay una demanda muy escasa de conocimiento, tanto del sector productivo privado como del Estado”, señala, y descarta que eso se deba a que no se requiera conocimiento en el país. “El asunto es de dónde se saca, a quién se le pide y a quién se le compra. A partir de estas inquietudes me pareció que valía la pena mostrar que a la evidencia había que agregarle algunos elementos, y a partir de eso decir cómo hacemos”, afirma.

¿Cómo enfrentar los desafíos?

“El desafío para el país, reconocido hace ya décadas, resulta así ser triple, aunque de dispar dificultad: incrementar la inversión en I+D, diversificar su origen y mejorar su eficiencia. El interrogante para la política de ciencia, tecnología e innovación es cómo hacerlo, puesto que las cifras más recientes no muestran avances”, señala la investigadora en el documento. En caso de querer mirarnos en ese espejo de los países desarrollados que hacen bien las cosas, si el Estado invirtiera ese deseado 1% en I+D, lo que correspondería sería que el sector privado invirtiera otro 2%. Saltaríamos así de la inversión actual de 0,41% del PIB a una cercana a 3%.

“Si nosotros invirtiéramos 1% en I+D, en la estructura actual de la inversión, con casi la totalidad proveniente del sector público, estaríamos cerca de lo que invierte Holanda por parte del sector público”. Sutz es enfática en aclarar que “no se trata de ir en contra del 1%”, y pide que no se la malinterprete, pero afirma que “el 1% es un número mágico, como también sería una solución mágica imaginar que por decreto los privados van a aportar 0,5% u otro 1% o hasta 2%. Tenemos que analizar los grados de libertad que se tienen en la política, que puede decir que le dará prioridad a determinadas cosas, pero que no le puede decir a las empresas privadas en qué invertir”, señala, abriendo la puerta para las empresas públicas.

El Estado no puede decirles a los privados en qué invertir, pero puede dar incentivos o castigos económicos. “Puede, pero también puede hacer algo que no es lo uno ni lo otro”, agrega. “El Estado puede ayudar a crear mercados. Somos un país pequeño y si queremos exportar, tenemos que aprender en casa. No hay un solo ejemplo de exportación de alta tecnología, salvo el caso específico y muy particular del software, en el que las empresas exporten sin haber aprendido en casa”.

“Apelando a la fácil, lo seguro, y al conocimiento que tienen otros no es como se desarrollan los países”.

Sutz pone un ejemplo de esto para que no quede como una cuestión despegada de la realidad –precisamente, si hay algo que tiene el planteo de la académica es que es tan concreto como la piedra contra la que estamos a punto de darnos la cabeza– y habla del caso de la empresa Eriksson. “Suecia, en su momento, tendría que haberle comprado a Siemens, era la opción lógica”, señala, pero el gobierno sueco tomó una decisión estratégica y le encomendó el desarrollo de las telecomunicaciones a la empresa nacional en lugar de comprar el paquete del gigante alemán. “Hubo una decisión del gobierno sueco de comprar sueco. Comprarle a Siemens era mucho más fácil y seguro, pero apelando a lo fácil, lo seguro y al conocimiento que tienen otros no se desarrollan los países”.

Por este motivo, en su charla hizo énfasis en que para aprender es necesario tener oportunidades de aprender. “Hay que crear oportunidades para que uruguayos y uruguayas científicos, ingenieros, tecnólogos lidien con problemas complejos, aprendan a resolverlos, y de esa manera hagan nuevas preguntas y empiece el círculo virtuoso de la investigación”, afirma, aun cuando ello pueda implicar perder un poco de tiempo y plata. “Para eso no hay que temerle al riesgo y hay que premiar la confianza en las capacidades nacionales, premiar a quien compró una solución uruguaya. A esos incentivos, de los cuales casi nunca se habla, habría que darles un poco de espacio”.

Una propuesta modesta y osada al mismo tiempo

En su texto Sutz afirma que una joven o joven investigador, con un doctorado reciente, experiencia académica y vocación por investigar “debiera encontrar un espacio donde ejercer su creatividad al servicio de los objetivos de la institución en la que se inserta”. Luego de recordar que el PIB de Uruguay en 2018 fue cercano a los 60.000 millones de dólares, Sutz hace una propuesta concreta tan sencilla como contundente: “Supongamos que la remuneración de una persona con esas condiciones es el equivalente de un Grado 3 de la Universidad de la República con Dedicación Total: su costo anual, con las cargas sociales incluidas, es del orden de los U$S 54.500. 150 contrataciones de ese tipo tendrían un costo de U$S 8.175.000, lo que representaría 0,013% del PIB de 2018. Imaginemos que 100 contrataciones van para el ámbito académico y 50 a formar equipos de dos personas trabajando en 25 instituciones del ámbito público”.

Luego Sutz estima que cada uno de esos equipos con dos investigadores, en 25 instituciones del ámbito público, “al cabo de un año de trabajo habrá explorado en profundidad su ámbito, confeccionado una agenda de investigación e innovación aprobada por las autoridades correspondientes, identificado y contactado tanto personal interno como investigadores y empresas capaces de llevar dicha agenda adelante”. En el mano a mano, Sutz se explaya sobre el potencial transformador de su plan, que, recordemos, se sustenta con 0,013% del PIB de 2018: “Dos jóvenes investigadores trabajando durante un año hablando con la gente, desenterrando los problemas, dándoles formato, podrán proponer investigaciones para aproximarnos a las respuestas a los problemas que encontraron. Creo que eso dinamiza al país”.

Así como en conservación se habla de lo difícil que es mantener lo que no se conoce, en investigación, desarrollo e innovación podríamos decir que es difícil saber lo que a uno le falta si no lo conoce. “También puede pasar que se identifique el problema y que en este país no haya quién pueda resolverlo. Y eso le va a trasladar una demanda muy concreta y directa al sistema educativo. Hay que tener paciencia, porque estas cosas llevan tiempo”, agrega.

Y vaya si llevan tiempo. En esta sección, donde comentamos las investigaciones que nuestros científicos publican, es frecuente que los datos que sustentan sus trabajos de este año se hayan recolectado entre 2014 y 2016. Y al adentrarse más en lo que hacen, es frecuente que el investigador o investigadora haya trabajado en esa temática por años o décadas. La ciencia no es café instantáneo. Uno entiende que lo que plantea Sutz no producirá un efecto tal que en un año se resolverán todos los problemas: será el inicio de algo que, confía, tendrá un efecto contagio.

“En ciencia es falso que la oferta crea su propia demanda. No es cuestión de hacer ciencia de calidad y, por añadidura, todo lo demás vendrá y seremos ricos y felices”.

“No es cierto que la demanda cognitiva está en el aire esperando a que los investigadores elijan qué investigar. La demanda cognitiva es una cosa compleja que hay que detectar y construir. En ciencia es falso que la oferta crea su propia demanda. No es cuestión de hacer ciencia de calidad y, por añadidura, todo lo demás vendrá y seremos ricos y felices para siempre”. Y ese mediador entre la demanda y la oferta es, uno intuye, la política. “Exactamente. Pero muchos piensan que la política es sólo poner plata. Por supuesto que hace falta poner plata, pero no sólo eso. Ahí viene todo lo demás”.

Sutz pone como ejemplo de ese “todo lo demás” lo que hace el Centro de Extensionismo Industrial, cuya dirección recae conjuntamente en la Udelar, la Cámara de Industrias del Uruguay, el Ministerio de Industria, Energía y Minería y la Agencia Nacional de Desarrollo. “Al preguntarnos por qué las pequeñas y medianas empresas quedaban tan por fuera de la I+D, detectamos que cerca de 80% no tienen profesionales, y ese es un dato de la década de 1980 que no ha cambiado hasta ahora, por lo que no tenían ni tienen cómo hacerse las preguntas. El Centro de Extensionismo Industrial trabaja un poco con la filosofía del extensionismo agropecuario: acá están los que saben algunas cosas y acá están los que hacen cosas y necesitan ese conocimiento. Demoró 30 años en concretarse este centro, que partió de detectar que las pequeñas y medianas empresas no tenían la capacidad de hacer emerger la demanda tecnológica”.

Sutz reconoce una debilidad del plan: requiere trabajar para que sea efectivo. “Eso es lo que puede hacer fracasar todo. Hay que estar dispuesto a hacerles un terreno fértil a estos investigadores, hay que ayudarlos a dialogar, hay que abrirles la puerta a la conversación. Y después hay que tener formas de coordinación”. Lo que propone la académica es, de cierta manera, un experimento. Y, como ya vimos, es un experimento bastante económico. “Hay que tener ganas de experimentar”, reconoce, y se pregunta: “¿Qué es lo peor que nos puede pasar? La gente que trabaja con capital de riesgo dice que pone diez huevos en una canasta y que si sale un solo pollito ya paga los nueve restantes”.

Sutz dice con orgullo que es posible generar estos ámbitos, y da cuenta de los éxitos que ha obtenido la Udelar haciendo acuerdos con ANCAP, UTE, el PIT-CNT, y ahora con UNICEF. “Todo 2018 trabajamos con el Sistema Nacional Integrado de Cuidados, haciendo emerger la demanda de conocimiento. Fue una cosa muy trabajosa y muy compleja, pero salió bien. Hemos aprendido a preguntar”, dice, y agrega que “está la idea de que las demandas tecnológicas y cognitivas están ahí flotando, pero no es así”. Sutz pone el ejemplo de Horacio Failache, del Instituto de Física de la Facultad de Ingeniería, que desarrolló una lámpara led mucho más económica y sencilla que las que se vendían en el mercado para tratar a bebés que nacen con ictericia, a la que bautizó BiliLED, y que hoy se está usando en varios hospitales públicos. “Un día hablando con Failache le preguntamos qué necesitaba para seguir haciendo más cosas como las que había hecho. ‘Yo necesito una góndola de problemas’, fue su respuesta, porque dijo que él no sabía salir a buscarlos. ‘Yo me acerco a la góndola y veo si es para mí. Y si no es para mí, puedo saber para quién podría ser’, dijo”. Sutz cierra su anécdota con una moña: “Yo creo que la política tiene que construir la góndola”.

“Avanzar en el sentido de superar la frontera del conocimiento es muy importante. Pero no es lo único. Modestamente lo que digo es que tener pocos investigadores es malo, pero no es lo único malo que nos pasa. Invertir poco en I+D es malo, pero no es lo único malo que nos pasa. Trato de ver cómo del otro lado se pueden hacer ciertas cosas”, reflexiona. “La propuesta es lo suficientemente modesta como para que capaz, en una de esas…”, sueña Sutz. Deberíamos hacer lo que está a nuestro alcance para demostrar que, al igual que Lennon, puede que sea una soñadora, pero no es la única. Y no está sola.

Documento: “Elementos y propuestas para una política de ciencia, tecnología e innovación basada en evidencia”

Conferencia: Ciclo de charlas abiertas del Conicyt, la Secretaría de Ciencia y Tecnología y la D2C2 del Ministerio de Educación y Cultura (10 de diciembre 2019)

 

 

El enlace original es:  https://ciencia.ladiaria.com.uy/articulo/2019/12/la-academica-e-investigadora-judith-sutz-presento-una-propuesta-tan-osada-como-practicable-de-politica-de-ciencia-tecnologia-e-innovacion-basada-en-evidencia/

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Uruguay: La directora general de Secundaria opinó sobre los cambios en la educación que trae el nuevo gobierno

educacion.ladiaria.com /28-12-2019

Ana Olivera dejará el cargo luego de casi dos años de gestión; habla de lo que quedó por hacer y los logros obtenidos en equipo.

Ana Olivera tomó las riendas del Consejo de Educación Secundaria (CES) el 3 de mayo de 2018, a mitad del período de esta administración. Cuando cambien las autoridades, en marzo, habrá estado casi dos años en la Dirección General, y en diálogo con la diaria repasó lo que fue su liderazgo hasta ahora, lo que pudo hacer y lo quedó en el debe. Destacó el trabajo en equipo con los otros consejeros que gobiernan la educación media y con el resto de los miembros del Consejo Directivo Central (Codicen) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP). La profesora de Historia e inspectora regional en el norte del país habló sobre los conflictos del año, su relación con los gremios y sobre el comienzo de clases 2020.

Llegó con muchas políticas ya encaminadas por su antecesora, Celsa Puente, a la que se le pidió la renuncia. Algunas iniciativas, como el nuevo diseño curricular, ya estaban empezadas, y su dirección terminó de darle el impulso necesario. En su despacho de la calle Rincón, rodeada del equipo de la Secretaría General, habló sobre el cierre de esta etapa y opinó sobre los posibles cambios que traerá a la dirección de Secundaria la nueva administración del gobierno de Luis Lacalle Pou.

¿Qué expectativas tenías para arrancar y cómo las ves ahora que estás cerrando el mandato?

Muy bien. Creo que en educación los cambios siempre son costosos, hay que lograr cambios en la cultura, y en este sentido creo que sí hubo cambios. Mis expectativas están ampliamente satisfechas; no pensé trabajar tan acompañada, lo digo realmente. Se logró un trabajo muy bueno con los equipos docentes en dependencias centrales del CES, inspectores, directores, la ATD [Asamblea Técnico Docente], Fenapes [Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria], los consejeros mismos –con Isabel Jaureguy trabajábamos muy bien, al igual que con Carlos Rivero–. Eso nos hace bien como sistema.

Trabajamos muy bien con el asesor jurídico, con las contadoras y economistas, con el área de informática, también, porque concretamos el sistema de liquidación de sueldos.

¿Qué quedó en el debe?

A nivel personal, uno quisiera que los cambios fueran más rápidos, que hubiera mayores socios, que los cambios en cuanto a los diseños curriculares, a las políticas de evaluación o al rezago sean más fáciles. Tenía algunas expectativas con respecto a la retención en los liceos nocturnos que creo que no se ha dado, pero también se han hecho algunas acciones tendientes a que el derecho a la educación esté garantizado.

Más que cosas que quedan en el debe, son deseos. Me gustaría que la promoción fuera más alta, que de alguna manera los programas de exploración pedagógica que tenemos a nivel de país bajaran a algunos territorios en concreto.

Hay otros programas que me hubiera gustado potenciar más –como el de educación en cárceles, que ha sido muy bueno– pero precisan más recursos, al igual que programa Cer [Centro de recursos para alumnos ciegos y con baja visión], que es muy bueno pero exige una inversión económica importante, porque es uno a uno. Siempre hay mucha demanda de los programas más sensibles; desde siempre lo más barato es tener una sola persona dándoles clase a 300, pero ese no es el panorama que tenemos hoy.

¿Qué resaltarías como logro?

Han sido un poco las líneas generales del Codicen, que se han trabajado muy bien en educación media básica, en conjunto con el Consejo de Educación Técnico Profesional (CETP-UTU). Trabajar entre sistemas fue muy bueno, fueron muy buenos el acercamiento y la interrelación permanentes, incluso hablando de recursos humanos más allá del CETP, con los otros consejos descentralizados. También tuvimos un buen relacionamiento con los sindicatos y con los administrativos, porque hicimos una política de concursos y de ascensos, se logró reestructurar la carrera administrativa trabajando con ellos, se efectivizaron adscriptos, ayudantes preparadores, docentes egresados de las más diversas asignaturas. Eso fue muy gratificante.

Por dos años

¿Cómo se proyecta el comienzo de clases 2020?

Nosotros pusimos una fecha y según ese calendario viene todo bien. Esperamos que se sigan llenando las horas, estamos trabajando en espejo con los resultados de los concursos del Consejo de Formación en Educación (CFE), así que esperemos que sea todo normal, que en febrero queden algunos interinos y tal vez algunas apoyaturas o tutorías para bachillerato.

La Sala Nacional de Directores me pidió la primera semana de marzo para hacer salas docentes con los nuevos directores y los distintos profesores que habían elegido allí, por eso planteamos el 9 de marzo como comienzo de ciclo básico y el 16 de marzo de bachillerato, pero si el Codicen decide que sea el 2 de marzo, nos vamos a ajustar.

Este año volvió a hablarse el tema de la elección de horas por dos años, para consolidar a los docentes en los centros con sus proyectos. ¿Eso en qué quedó?

A mí me parece muy buena idea, pero por ahora no hay nada por escrito. Como inspectora siempre estuve en la comisión de elección de horas por más de un año, porque en realidad tengo la experiencia de que 78% de los profesores de los grados más altos siempre eligen lo mismo.

¿Se debería impulsar ese camino?

Hay que trabajarlo con los distintos actores, pero me parece viable. También creo que puede ser optativo; que algunos elijan la radicación y se queden dos años con el mismo paquete de horas, porque les sirve, y otros no, porque prefieren moverse, ya que están en ese liceo coyunturalmente.

¿Por qué creés que eso todavía no pasa?

Porque hay que plantearlo con fuerza, con voluntad política de cambio.

¿Y eso no es voluntad política de tu gestión?

Bueno, es que no podíamos atacar todo a la vez. Nosotros elegimos una línea de consolidar la carrera de los administrativos, de los docentes, la relación con los otros sistemas, y cuando vimos que por este camino ya habían transitado otras directoras generales y habían quedado en la mitad, no insistimos.

Hay que entender, también, que este cambio es bueno si hay un diseño curricular acorde; no nos quedemos en algunas cuestiones que sólo son de organización y no cambian el cerno. A mí me interesa que el docente construya en los centros educativos por medio de una política educativa que tenga definida la intencionalidad de tratar la educación en clave de derechos, atendiendo a esta demanda social de los estudiantes, porque en la enseñanza media son todos los más vulnerables por el tramo etario: el adolescente adolece.

Próximamente

Estás ocupando la Dirección General, que es la única figura que va a quedar en el gobierno de Secundaria, según los planes del próximo gobierno. ¿Cómo te parece que va a funcionar eso?

Hay que ver cómo se instrumenta. No por ser un órgano colegiado significa que los tres hacemos todo, nos repartimos tareas: [el consejero Javier] Landoni es muy eficiente en infraestructura, tiene un relacionamiento con los departamentos de arquitectura muy grande, visita mucho el sur y yo visito más el norte, siempre nos dividimos los trabajos.

¿Creés que la concentración en una sola persona podría generar problemas? Ya no se podría dividir tanto las tareas.

No es la concentración en una persona, hay que ver las competencias que va a tener ese rol. Han dicho que se diluye la toma de responsabilidad, pero no creo que pase porque consejo sea colegiado; al revés, hemos sido muy ejecutivos sin que que se diluya la responsabilidad en el Codicen. Los directores generales vamos todos los miércoles de tarde y es allí donde estamos en contacto con la organización, la implementación de políticas educativas de cada uno de los subsistemas y la discusión que tienen los consejeros del Codicen. De todas formas, supongo que si lo implementan así debe ser porque tienen evidencia de que se ha diluido.

Uno de los cambios será que los directores generales pasen a tener voz y voto en el Codicen.

Nosotros somos interpelados por el Codicen una vez por semana, y tenemos el momento de dar nuestros previos y novedades. Si tuviéramos voz y voto significaría que tendríamos más responsabilidad en un sentido muy amplio, por ejemplo, me cuesta imaginarme involucrada con la totalidad de los problemas del CFE, del CETP o de Primaria. Si me preguntan hoy, sin saber cómo se va a implementar, diría a priori que me parece más engorroso.

¿Creés que un órgano colegiado como el de ahora hace que la toma de decisiones sea más lenta?

No, para nada. Secundaria es muy grande; creo que un colegiado lo ha hecho más ejecutivo, pero es una opinión personal, no sé cómo se plantea la nueva gobernanza. También cuando empezó la descentralización decían que los inspectores regionales éramos como monarcas en el territorio. Yo nunca me consideré monarca y siempre trabajé en colectivo; entonces, no se sabe qué va a pasar.

Laicidad al Parlamento

Ana Olivera y el equipo de dirección del CES fueron citados a la Cámara de Diputados el 9 de diciembre por la Comisión de Educación, que les pidió respuestas sobre la carta firmada por el cuerpo de inspectores del CES en apoyo a la candidatura de Daniel Martínez a la presidencia. La presidenta de la comisión, Graciela Bianchi, mostró su preocupación por la situación, ante lo que Olivera respondió que se inició una investigación administrativa luego de que el consejero del Codicen Óscar Pedrozo presentara formalmente la denuncia, ya que antes “no se podía actuar de oficio por comentarios en las redes sociales”, explicó la directora general. Ahora la investigación para determinar si hubo una conducta que violara la normativa está en las divisiones de jurídica del CES y del Codicen. Según adelantó Olivera, esperarán el resultado de los informes para actuar, y aunque no son vinculantes se tomarán en cuenta para decidir si corresponde o no una sanción.
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Uruguay: Comienza la transición en enseñanza pública

Redacción: Noticias por el Mundo

El futuro presidente del Codicen, Robert Silva, se reunirá hoy con las autoridades de ese organismo para comenzar la transición. Por otra parte, aseguró que no prevé contactos con los sindicatos hasta que haya asumido el cargo.

En la próxima administración, según dijo, se buscará «generar un plan de educación, que incluya extensión del tiempo pedagógico, modificaciones curriculares y de las prácticas pedagógicas».

«En eso existe ya un acuerdo de las distintas comunidades de que es necesario proceder en ese sentido por lo que hay que articular esos esfuerzos», indicó. «Una cuestión que nos parece importantísima y fundamental tiene que ver con la generación de una política nacional docente, que sea comprensiva de la carrera, del desarrollo profesional y de la formación de grado para potenciar al actor protagónico del sistema educativo, como lo es el maestro o el profesor», añadió.

Asimismo, el futuro directivo del Codicen informó que en la ley de urgente consideración se eliminará los Consejos de Primaria, Secundaria y UTU, que pasarán a ser direcciones unipersonales.

La presidenta de la Federación Uruguaya de Magisterio Elbia Pereira dijo a República Noticias que no comparten y que es un retroceso que se eliminen los consejos. De todas formas, esperarán a ver el texto de la ley de urgencia para saber si van a tomar medidas o no.

Fuente: https://noticiasporelmundo.com/hoy-comienza-la-transicion-en-ensenanza-publica-uruguay-noticias-ultima-hora

 

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Uruguay: Investigación explora distancias entre la práctica de magisterio y las materias teóricas

America del Sur/Uruguay/ladiaria.uy

Según los académicos, la falta de conexión se debe, en parte, a “las débiles articulaciones institucionales”

“En síntesis, las maestras noveles, al igual que las estudiantes de último año de la carrera, encuentran distancias entre la formación del instituto (que denominan “teoría”) y las prácticas que desarrollan en las escuelas. Sin embargo, y debido al paso del tiempo en el ejercicio del rol, reconocen aportes de dichos espacios más teóricos”. Eso establece una de las últimas investigaciones financiadas por el Consejo de Formación en Educación (CFE) y la Agencia Nacional de Investigación e Innovación en el marco del programa CFE Investiga. El proyecto, coordinado por el sociólogo especializado en educación y docente de magisterio Guillermo Pérez Gomar, se propuso analizar cómo se forma la identidad profesional de las maestras; para eso trabajó con estudiantes avanzadas y maestras con menos de cinco años de recibidas con una estrategia de investigación biográfico-narrativa. El resultado fue la investigación: “La construcción de la identidad profesional del docente de educación primaria en la formación inicial y los primeros años de trabajo”.

“La identidad profesional del docente es un campo amplio y hay consenso sobre cuatro momentos que son claves en esa construcción”, afirmó Pérez Gomar. Estos son: el momento previo al ingreso a la formación, los estudios formativos, las prácticas de enseñanza y los primeros años de docencia; la investigación se centra en los últimos dos. “Lo que nosotros encontramos en la práctica preprofesional termina reforzando algo que a nivel de la experiencia se conoce: existe una distancia entre lo que las estudiantes llaman teórico y lo práctico, entre esos dos espacios de formación. El punto es lo difícil que resulta llevar las cuestiones que aprenden de lo teórico al trabajo en el aula”, resaltó el docente.

En las conclusiones los investigadores marcaron ciertos factores del contexto institucional que inciden en la construcción de la identidad profesional. En primer lugar destacan el rol central que tienen las prácticas preprofesionales; “así lo indican la carga horaria, casi en el límite de las posibilidades de cursado, y la centralidad que se le otorga tanto en el orden prescriptivo como en la valoración de las estudiantes”, señalan en el informe final. Sobre este punto Pérez Gomar comentó: “Es muy difícil transitar el plan de estudio por la enorme carga horaria, y las estudiantes, si tienen que priorizar, lo hacen con la práctica, porque es donde ellas sienten si sirven para eso que están estudiando o no. Les puede ir mal en las materias teóricas que cursan en el instituto pero no les puede ir mal en la práctica, porque si no parecería que no son buenas para esto de ser maestra; así de central es la práctica para su formación”.

Relacionado con el rol esencial que se le da a la práctica, los investigadores señalan que “la vinculación entre la práctica y la formación del instituto se aprecia débil y se valora de forma negativa”. Para las docentes su identidad profesional se sostiene en el saber práctico, y el resto de los saberes o procesos que incorporan en su formación están en función de la práctica. “La desconexión y asistematicidad de actividades, y su apreciación tan diferenciada, tienen relación con esta característica”, subrayan los académicos. Pérez Gomar comentó que, entre otros factores, esto se puede deber a que “hay un tema de articulación entre los espacios prácticos y teóricos, que parece que las autoridades no lo ven porque siempre fue así: la formación teórica depende de una institución, que es el CFE, y las escuelas de práctica dependen de otra, que es el CEIP [Consejo de Educación Inicial y Primaria]”.

Asimismo, la experiencia de la práctica depende mucho de la escuela y del equipo docente. “La elección de los lugares de práctica está desregulado, no hay normativas demasiado claras. Cada escuela de práctica termina siendo un mundo en sí mismo, por eso hay experiencias de prácticas que son muy positivas y otras que son desastrosas. Las prácticas de cuarto año, que son en las escuelas Aprender, por ejemplo, responden a la inspección de Aprender, no a la de prácticas; nadie acompaña lo que sucede en esas escuelas en términos de la práctica, sólo la dirección”, comentó Pérez Gomar, que adelantó algunas de las conclusiones de una próxima investigación.

Roles modelos

Existen dos referentes claros para las estudiantes en la práctica: la maestra adscriptora y la dirección. La maestra está relacionada con aspectos más ligados al hacer profesional; para Pérez Gomar, el rol de la maestra adscriptora “es central, porque es con la que aprenden qué hacer y qué no hacer; eso es clarísimo en los resultados. Las estudiantes aprenden porque se identifican con el trabajo y la forma de hacer o porque lo rechaza”. Por otra parte, en la directora ven una figura de autoridad que enseña aspectos más relacionados a lo administrativo y al rol normativo.

Este posicionamiento tan central de las figuras de la maestra y la directora genera que haya “tensión entre la reproducción y el cambio”, aseguró Pérez Gomar. “Esta formación tiene mucho de reproducción, se aprende mirando lo que otros hacen; entonces, lo primero que hacen las estudiantes cuando se forman es reproducir lo que hace su maestra adscriptora, y saben qué está bien y qué está mal”. Esta reproducción, según el investigador, provoca que la profesión “sea muy conservadora”, porque “los márgenes para ensayar caminos diferentes son muy estrechos o casi inexistentes, porque las maestras adscriptoras no sólo son modelos, sino que además son las que las evalúan”.

Tener figuras tan fuertes durante la práctica probablemente sea uno de los factores que hagan que las recién egresadas tengan “sensaciones de soledad y falta de herramientas” cuando se enfrentan a un grupo por primera vez. “Cuando egresás de cualquier carrera seguís aprendiendo en los primeros años de ejercer y nadie te guía, pero lo que sucede en magisterio es que tenés la responsabilidad de 25 niños a tu cargo durante cuatro horas, y eso es muy agobiante; es lógico que la sensación de soledad y agobio sea muy fuerte”.

Fuente: https://educacion.ladiaria.com.uy/articulo/2019/12/investigacion-explora-distancias-entre-la-practica-de-magisterio-y-las-materias-teoricas/

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