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Vitrina Venezuela: Transformar la educación para el siglo XXI

Por: Benjamín Tripier

El gobierno debería invertir en un año más de estudio, ya sea a los bachilleres en curso o inclusive los que se graduaron en años anteriores, generando un quinto año repetido donde se valorice todo lo que se estudió hasta esa etapa.

El objetivo es para ayudar a los estudiantes en su primer año de universidad. Hay que hacer énfasis en las matemáticas y asegurar que los alumnos en ciclo básico sepan leer y escribir funcionalmente. Asimismo, los profesores también deben ser evaluados para desarrollar un sistema de educación sólido y estable, para acabar con el analfabetismo funcional. 

Hay que crear un sistema de rescate que tome a los últimos estudiantes de la primaria para pasar a la secundaria. Entre los siete y ocho años de edad, es la etapa prioritaria en la vida de los niños, ahí es primordial para enseñarles los conocimientos básicos.

En la etapa de blindaje se deberá cortar las graduaciones automáticas y ofrecer una especie de delay time de dos años para que se alcance un nivel competitivo, así requiera la repetición de un año. Los planteles privados tendrán menos problemas que los públicos, pero hay que reforzar las actividades del maestro público con entrenamientos y actualizaciones. Lo que esté bueno se queda, lo que no, será sustituido.

Como ya hemos hablado, hay que volver a las escuelas técnicas y agregar un año adicional. Se aplicarán filtros positivos (no para que se pierda, sino para que se gane), diseñando un sistema que favorezca a las escuelas técnicas para instruir a los estudiantes.  De esta forma, también se trabajaría en la selección de carreras para las necesidades del mercado venezolano.

El objetivo es que, una vez que se gradúen, los alumnos puedan tener trabajo inmediato en distintas empresas. Estudiar lo que puede y lo que hace falta en el país, le agregará valor. Por lo que el Estado presentará la lista de las carreras más urgentes y, para ellas, establecerá ayudas y financiamientos.

También tendrá que traer a profesores de alto nivel para que formen a nuestros jóvenes. Asimismo, habrá que fortalecer la realización de los exámenes de ingreso en las universidades para ofrecer nuevamente calidad, logrando que los índices se incrementen y que nuestras universidades aumenten de categoría.

Todas las universidades tendrán el mismo criterio y se intentará igualar el sistema público de educación universitaria con el privado. Hay que vender incentivos y volver al utilitarismo. Al estar en una etapa inicial en la reconstrucción del país, desde una base de un deterioro muy grande, el país no puede darse el lujo de tener excedentes en ciertas carreras y faltantes en otras.

El modelo de desarrollo del país que nos hace falta, define con bastante claridad las áreas y los criterios para la formación de profesionales en esta etapa; tener exceso de comunicadores sociales, abogados y administradores, mientras hay faltantes necesarios en ingeniería, tecnología, física y matemáticas, le quitará eficiencia al gasto y al proceso de reconstrucción de conocimiento.

Restaurar la calidad y eficacia de las carreras técnicas y de lo que pudiera llamarse “artes y oficios”. Deberemos contar con la base de habilidades, conocimientos y experiencia a la medida de una etapa crítica en la recuperación económica, social y ética del país. Ya después de la reconstrucción, podremos darnos el lujo de flexibilizar la matriz de necesidades vs disponibilidad de conocimiento.

Nuestro nuevo sistema debe apoyarse en las potencialidades de desarrollo personal, a partir de la infancia, de forma tal que ya en tercer o cuarto grado de primaria, se pueda definir la orientación humanista o científica, y la orientación hacia lo técnico o lo profesional.

De forma tal que, cuando se inicia la etapa del colegio secundario, ya haya una claridad del tipo de carrera que resulta más favorable al perfil individual, pero siempre cumpliendo con la matriz de necesidades del proceso de reconstrucción nacional.

Si bien alguien podría decidir tomar una carrera diferente al de las capacidades que se identificaron, el abandono de esa línea, debería tener un costo elevado para quien toma esa elección, pues de alguna manera, se tratará de una apuesta que no necesariamente llevará a la eficiencia armónica del desarrollo nacional.

Ya después de la reconstrucción, podremos darnos el lujo de adaptar la mencionada matriz de necesidades.  La duración de los ciclos primarios, secundarios y universitarios también debería flexibilizarse para asegurar que cada persona cumpla con los requisitos para poder entrar a la etapa siguiente; a la cual no se podrá entrar hasta que los cumpla.

La estructura de los periodos de clase y la composición de los pensum también debería revisarse a la luz de sistemas como el japonés o el finés, que han probado ser exitosos a la vez que innovadores y disruptivos.

La alimentación también es un punto importante. Se deberán desarrollar proyectos nutricionales para que los jóvenes estudiantes mantengan una dieta balanceada que ayude en su crecimiento; por lo que incorporar estrategias alimentarias para recuperar los niveles proteínicos permitirá avanzar en la evolución de cada persona con proteínas y ejercicio. Los institutos privados tendrán que pasar por los mismos filtros.

En una etapa inicial habrá que aplicar una encuesta con perfil de examen a una muestra representativa a nivel nacional, de maestros, profesores y alumnos de todos los niveles, de forma tal de contar con un perfil de disponibilidad realista del recurso humano, en formación, del que se dispone.

A partir de esta información, habrá que rediseñar los pensum y el tipo de prueba al que deben ser sometidos. Debe quedar claro que habrá que manejar los conceptos de autoestima, diversidad y resistencia, con un criterio más de ayuda y contribución al desarrollo personal, que de premio – castigo. El estudiante podrá repetir los ciclos las veces que lo necesite y hasta podrá reajustar su perfil en función a las nuevas experiencias que va viviendo.

El resultado final siempre debe ser que, para cada nivel y cada categoría, cada estudiante cuente con un mínimo de conocimiento que lo haga un profesional confiable, que aporte valor a una sociedad mal acostumbrada a que con “tener el título ya es suficiente para ejercer”, así no tuviera la capacidad requerida.

https://www.elnacional.com/opinion/vitrina-venezuela-transformar-la-educacion-para-el-siglo-xxi-3/

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La Ley del hielo

La Ley del hielo

Luis Bonilla-Molina

  1. Introducción

En septiembre de este año 2024 cumplo cincuenta años de militancia social, educativa y política. Ha sido un largo camino, pleno de experiencias construidas con aciertos y errores, vivencias y situaciones inesperadas, alegrías y tristezas, aprendiendo de manera estoica a valorar lo vivido. En este largo transitar miro las cicatrices con picardía, recordando como salimos del trance, como una forma hermosa de recuperar la memoria.

A partir de hoy, todas las semanas escribiré una capsula que contiene una experiencia, no como una forma de alimentar el ego, sino de comunicar a las nuevas camadas de luchadores y luchadoras sociales, que mucho de lo que hoy les angustia lo vivimos e invitarles a usar la creatividad popular para salir de los pantanos en los cuales quisieron (y quieren) colocarnos.

  • La ley del hielo como respuesta a la irreverencia

Nuestra generación pensaba “hagamos la revolución que algo queda”, impulsando el cambio radical en cada cosa que hacíamos. En muchos modos éramos realmente insoportables (y lo seguimos siendo), no solo para quienes representaban el orden y el poder, sino incluso para las generaciones precedentes que enarbolaban la idea de cambio.  Si ganábamos el centro de estudiantes lo disolvíamos y creábamos los consejos estudiantiles revolucionarios, avanzábamos en los sindicatos con los delegados de base y toda dirección la considerábamos burocrática (casi siempre con razón), si hacíamos cultura no era en los teatros sino en las calles y las bibliotecas no eran estáticas, sino que circulaban debajo de nuestras axilas.

Entonces, alguien (nunca he sabido quién) leyó el manual de guerra psicológica de los servicios de inteligencia y encontró una solución mágica para devolver con astucia el fastidio que les causábamos. Y así como se hablaba de la “ley el oeste”, surgió la “ley del hielo”.

¿Qué era la ley el hielo? No era otra cosa que dejarnos de hablar, ignorarnos, no responder a ninguno de nuestros argumentos y opiniones para hacernos sentir “culpables” y producir un retroceso en nuestras actuaciones. Era como una adaptación de la ley gringa de garrote y zanahoria. Debo confesar que al inicio la cuestión causaba tribulación, pero decidimos hacer un “congreso” para analizar, la cosa, saber de que venia la “vaina” esa; la conclusión fue que estábamos avanzando porque los adversarios se habían visto obligados a diseñar una estrategia para debilitarnos y … sonreímos!!! (la sonrisa es signo de los revolucionarios). Multiplicamos nuestros esfuerzos y nos concentramos allí donde veíamos que el hielo comenzaba a descongelarse, a volver a su estado líquido natural.

Aprendimos a sobrevivir a la “ley del hielo” con constancia, ternura, alegría y muchas sonrisas. Muchas veces terminamos ganando los espacios y algunos de nuestros adversarios se nos sumaban, narrando como en su momento no entendían la razón por la cuál éramos capaces de sobreponernos al pretendido aislamiento. Respondíamos a la “ley del hielo” con el calor de la voluntad y la conciencia.

Años después, como estudiantes de la docencia aprendimos que la “ley del hielo” es una forma de abuso psicológico, algo oscuro y vil, que no limita su esfera de actuación al ataque a las resistencias, sino que hace metástasis en el tejido social, especialmente en las relaciones humanas más íntimas. Y ahí entendimos porque los personajes que las representan siempre son tan infelices. Pero es que no puede ser de otra forma la reproducción del poder.

  • ¿La ley del hielo desapareció?

Que va, aún está vivita a pesar de los numerosos fracasos recibidos; siempre hay un idiota que la relanza. Quizá se alimenta con las pequeñas derrotas, esas que sufrimos cuando un compañero o compañera sucumbe y no soporta el ocasional aislamiento social que promueve la “ley del hielo”.

Hoy la “ley del hielo” se mueve no solo en las aulas y pasillos de las universidades, en los talleres y laboratorios de las empresas, en los teatros y lugares que pretenden homologar las resistencias al orden y la opresión con la etiqueta de «antisociales» «trasnochados» o «problemáticos», en las callejuelas de algunas comunidades, en múltiples escenarios.

Algunos de los burócratas y adversarios que derrotamos en los lugares de lucha han escalado posiciones y aplican la ley del hielo en oficinas, ministerios, fundaciones, organismos multilaterales y hasta en algunas organizaciones sociales. Nuevamente nuestro fuego abrazador, suma candelitas, hasta construir una gran fogata que derretirá las intenciones de aislarnos. A la estupidez se le responde con creatividad.

Las nuevas generaciones seguramente tendrán nuevas formas de superar la “ley del hielo”, pero al final compartirán con la nuestra la sonrisa de la constancia. Adelante irreverentes que el futuro les pertenece.

 

Fuente de l Información: https://luisbonillamolina.com/2024/02/04/la-ley-del-hielo/

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Venezuela: UNEM – Cuadernillo V Aniversario Estado Sucre

UNEM – Cuadernillo V Aniversario Estado Sucre

Este cuadernillo es un compendio de las actividades realizadas por el Colectivo Académico de la Universidad del Magisterio  en el estado Sucre, como parte de la celebración del V Aniversario de la Universidad Nacional Experimental del Magisterio “Samuel Robinson” y del 254 aniversario del nacimiento del Maestro Simón Rodríguez. Como podrá observarse, la programación de una semana surge de la propuesta de un colectivo conformado inicialmente por cinco integrantes, quienes tomaron la iniciativa de liderar y organizar  actividades formativas-culturales en pro de lo que sería la Semana Aniversario, dirigida a una población conformada por todos los que quisiesen participar en ella.  Se destaca en estas fases organizativas que este colectivo desde lo interno, organiza las primeras ideas con la intención de  socializar las propuestas al resto del colectivo académico y UTGU  y escuchar de ellos las valoraciones respectivas para, en consenso, finiquitar el programa a desarrollarse en la semana solemne, así como también, establecer las distintas comisiones necesarias para garantizar el éxito de la gran fiesta aniversario. Surge también de este colectivo, la realización de este cuadernillo que presentará en sus páginas el propósito que él mismo tiene, el porqué de recordar las mencionadas fechas, la sistematización respectiva de lo realizado, así como el sentimiento manifestado por los hombres y mujeres que con mucho cariño decidieron dar su aporte para realzar los dos importantes eventos que dieron existencia a la celebración. (Resumen. P.8)

 

Descargue el Cuadernillo completo en este enlace:

CUADERNILLO C V SEMANA ANIVERSARIO UNEM ESTADO SUCRE

 

 

Fuente de la Información: CII – OVE

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Educadores sin relevo en Venezuela, una realidad que preocupa al gremio docente

Ante los bajos salarios y las precarias condiciones en las que se encuentra el sector educativo, la carrera docente se hace cada vez menos atractiva para los jóvenes en Venezuela. Quienes llevan décadas en el gremio aquejan que ni su larga experiencia les asegura un salario digno y algunos de quienes se han organizado para protestar ante la situación denuncian una persecución del Estado.

Educación de la UCV para el 2005 tenía aproximadamente 5.000 estudiantes, hoy no llega a 800. Desde el año 2015, las escuelas de educación de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y de la Universidad Metropolitana, han tenido una reducción de sus matrículas de casi un 70%», indica Ramírez.

Según estimaciones de las organizaciones sindicales, al menos 200.000 docentes han abandonado las aulas, bien sea para irse del país o dedicarse a otros oficios. Según estimaciones de la UCAB, actualmente Venezuela necesita 255.374 nuevos educadores.

Imagen de archivo. Una maestra participa en una protesta frente al edificio del Ministerio de Educación para exigir mejores salarios en Caracas, Venezuela, el 22 de octubre de 2019.

«No sólo no hay docentes preparados en las aulas, sino que no hay generación de relevo. Hacer que los docentes retornen a las aulas es difícil con estos niveles de salario, pero también es muy difícil que un bachiller se entusiasme en estudiar educación si eso no le va a garantizar un nivel de vida propio de un profesional”, dijo a France 24 el docente universitario.

El profesor explica que muchos de estos docentes son sustituidos de manera improvisada por personas con conocimientos básicos pero sin títulos o por voluntarios que no tienen formación pedagógica, lo que afecta directamente la calidad de la educación en Venezuela.

“Recientemente una investigación realizada por docentes de la UCAB reveló que el rendimiento estudiantil en colegios privados y públicos ya es igual de malo, no hay diferencias significativas en calificaciones en áreas como matemáticas, castellano, habilidad numérica, comprensión lectora. Anteriormente había una brecha importante, pero ahora la situación es tan grave que la calidad también ha bajado en el sector privado y una de las razones es la diáspora de los docentes”, agregó.

Los salarios más bajos de la región

Según el director de la Escuela de Educación de la Universidad Católica Andrés Bello, Carlos Calatrava, un docente en Venezuela debería tener un salario base equivalente a los USD 949,9, una estimación correspondiente al salario promedio en Suramérica. “El salario base promedio en la región va desde 2.500 dólares mensuales que puede ganar un docente en Chile hasta los menos de diez dólares mensuales que gana un docente en Venezuela”.

Carlos Calatrava, director de la Escuela de Educación de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Foto tomada el 17 de enero de 2024 durante la presentación ante la prensa de la propuesta de la UCAB para mejorar el sistema educativo en Venezuela. Una de las propuestas es que el 30% del IVA recaudado por el Estado sea destinado a la educación. © UCAB

Una de las propuestas de esta casa de estudios para mejorar el sistema educativo es que el 30% de la recaudación del IVA (Impuesto al Valor Agregado) sea destinado única y exclusivamente para la educación. “Que de ahí salga para pagar a los maestros, acomodar las escuelas y para sostener el sistema educativo. Que no sea un porcentaje del presupuesto nacional”, dijo Calatrava.

Sin embargo, la falta de voluntad política hace que este tipo de iniciativas realmente no sean tomadas en cuenta por el Ejecutivo. “Se habla de un deliberado interés de que en Venezuela la educación no sea de calidad. Digo deliberado porque tú no llegas a tener tres millones de excluidos del sistema educativo de gratis, tú no llegas un salario base de doscientos bolívares al mes (equivalentes a 5 dólares) así de improvisado”, aseveró Calatrava a France 24.

“Yo soy profesor titular de la Universidad Central de Venezuela, tengo el máximo escalafón y trabajo a dedicación exclusiva. Teniendo Maestría y Doctorado con 30 años de servicio, gano 520 bolívares mensuales, (equivalente a 14 dólares al cambio en Venezuela), dijo por su parte el profesor universitario Tulio Ramírez.

En Colombia, un profesor de educación superior con el grado máximo de preparación gana entre 2.300 y 3.100 dólares mensuales, mientras que en Ecuador el ingreso oscila los 2.000 dólares y en Chile la cifra puede variar entre los 3.000 e incluso 4.500 dólares dependiendo de la carrera.

“Voluntad política para mejorar los salarios docentes pareciera que no la hay porque el país ha invertido en otras cosas. El presupuesto que otorga el Ministerio de Educación a las universidades en Venezuela corresponde solo al 1 o 2 % de lo que pide y necesita la Universidad. A nivel público no se construyen nuevas escuelas, pero tampoco mantienen las ya existentes”, aseveró Ramírez a France 24.

Recientemente, el presidente Nicolás Maduro anunció el aumento del denominado “bono de guerra económica” y del ticket de alimentación al equivalente a USD 100 mensuales a partir del 1 de febrero. Sin embargo, el salario base permaneció en 130 bolívares mensuales, equivalente a 3,6 dólares a tasa oficial, en un país en el que la canasta básica familiar supera los USD 500 mensuales.

Educadores deben contar con múltiples empleos para subsistir

Andreína Díaz es maestra desde hace 15 años. La mayor parte de su carrera docente trabajó al servicio del sector público, pero en el año 2020 se vio forzada a renunciar al no poder mantener a sus tres hijos con la suma de los dos salarios que devengaba. Su esposo emigró a Chile en busca de mayores ingresos para poder enviarles remesas, pero al cabo de un tiempo se desentendió y no regresó.

Andreína, al igual que la mayoría de sus compañeros educadores, debe tener más de dos empleos para sobrevivir. En medio de la pandemia, inició un negocio de venta de arreglos con globos, golosinas y chocolates en la parte baja de su residencia. Paralelamente improvisó una escuela para ofrecer tareas dirigidas y ayudar a los niños que habían quedado sin educación por el cierre de la mayoría de los liceos. Posteriormente, instaló un área de maternal y una sala para preescolar, con la ayuda de sus familiares. Hoy en día tiene 80 niños bajo su cuidado y ha podido dar empleo a otras seis maestras que, con mucho pesar, también se vieron forzadas a abandonar el sector público educativo ante unos salarios con los que no podían costear ni transporte ni alimentación.

Andreína Díaz es maestra desde hace 15 años pero debe sostener varios empleos para mantenerse. © Archivo personal

“Después que yo renuncié, renunciaron cuatro más. La mayoría de maestros me decían: ‘yo tuve que ponerme a hacer cursos de repostería, a dar tareas dirigidas en sus casas, a hacer de taxista’. Cada quien está haciendo algo, pero ningún maestro está solo con el quince y último, porque eso no alcanza para nada”, relató Andreína a France 24.

Además de ser maestra, dar clases particulares, dirigir su propia escuela y vender arreglos con golosinas, Andreína participa activamente en las protestas convocadas por educadores. Ejerce como sindicalista e invierte parte de su tiempo en explicar a otros docentes las exigencias que se elevan al Ministerio. “Eso también es un trabajo, visitar las escuelas y ver sus necesidades para apoyar”.

Fuente: https://www.france24.com/es/am%C3%A9rica-latina/20240122-educadores-sin-relevo-en-venezuela-una-realidad-que-preocupa-al-gremio-docente

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Entre la persecución y la decadencia viven maestros venezolanos

Cada 24 de enero se celebra el Día Internacional de la Educación y en Venezuela hay muy poco que celebrar, ya que los maestros y los estudiantes batallan diariamente entre la persecución y la decadencia.

Dentro de los problemas que aquejan a todo el sector de educación se encuentran la baja matrícula, la deserción de los profesores y la precariedad de la infraestructura existente.

Aunque en el país no hay datos oficiales, diferentes informes de ONG y otras instituciones arrojan que miles de maestros abandonaron sus puestos en busca de mejores oportunidades en el extranjero, lo que ha generado una escasez de educadores calificados y ha impactado negativamente en la calidad de la educación.

Una de las principales razones de la deserción de los profesores es el bajo salario que no resulta suficiente para cubrir gastos de alimentación, indumentaria, transporte, salud o estudio de sus propios hijos.

Por otra parte, en las escuelas de Venezuela, se sigue trabajando con el denominado horario mosaico, que fue una de las propuestas implementadas durante la pandemia y que aún persiste en las escuelas públicas; se trata de que los niños asisten a clases entre dos o tres días a la semana.

Actualmente los maestros ganan al mes menos de 800 bolívares, necesitando 29 salarios para hacer la compra de la Cesta Básica.

El pasado 17 de enero, el régimen de Nicolás Maduro detuvo de forma arbitraria al presidente de Fenatev (Federación Nacional de Colegios y Sindicatos de Trabajadores Profesionales de la Educación de Venezuela) en Barinas por liderar varias protestas en el estado.

Los maestros constantemente están en las calles exigiendo sueldos dignos y reivindicaciones laborales.

Entre la persecución y la decadencia viven maestros venezolanos

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Venezuela: UNEM produce Cuadernillo de Educación Territorializada en el estado Sucre

UNEM produce Cuadernillo de Educación Territorializada en el estado Sucre

«Este curso formativo se desarrolló a partir de cinco (5) módulos que invitaron a estudiantes participantes (matrícula conformada por docentes, administrativos y obreros pertenecientes al Ministerio del Poder Popular para la Educación) a analizar temas actuales y necesarios a objeto de mirar la práctica educativa con profundidad colectiva, como una vía para generar, más que preocupaciones, ocupaciones históricas transcendentales para el necesario proceso de transformación que se requiere en todos los niveles y modalidades del ámbito educativo nacional y lograr así, una educación de calidad con pertinencia social.» (p. 6)

 

Descargue aquí el Cuadernillo

cuadernilo Sucre

 

Fuente de la Información: CII-OVE

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Trabajador venezolano, fantasía y realidad

Trabajador venezolano, fantasía y realidad

La voz nacional reclama salarios justos, que permitan cubrir las necesidades básicas y contribuyan a mejorar las condiciones de vida

En medio de la compleja realidad económica que atraviesa Venezuela desde hace ya largo tiempo, el gobierno nacional creó expectativa en las últimas semanas ante el inminente anuncio de un ajuste en el “bono de guerra” que reciben los empleados públicos del país. Un nombre tan rimbombante como inútil.

Sin embargo, cuando la noticia se dio a conocer finalmente en detalle, no trajo consigo el esperado incremento en el salario mínimo, que sigue estancado en 130 bolívares mensuales, equivalente a unos escasos 3,60 dólares a la tasa oficial actual.

Lo que finalmente sucedió, es que a partir del 1 de febrero, se podrá cobrar un incremento en el denominado «bono».

Al mismo tiempo, el bono de alimentación, el tan conocido Cestaticket, se mantendrá en 40 dólares. Además, se anunció un aumento para los jubilados, cuyos ingresos ascenderán a 70 dólares, y para los pensionados, quienes recibirán 25 dólares.

Aunque estas bonificaciones suman algo al deteriorado presupuesto familiar y sin duda siempre son útiles en medio de una economía que desde el mismo poder se califica como “de guerra” sin que estemos atravesando por una, lo más importante es destacar que no representan un aumento real en el salario mínimo.

La difícil situación económica obliga a los trabajadores a tomar decisiones injustas y que no tienen razón de estar sucediendo: optar entre destinar los ingresos a la compra de alimentos o a medicinas, ya que no alcanza para ambas necesidades básicas.

Lo que lamentablemente muchos esperaban pero no llegó, era una medida más audaz, que permitiera un cambio más sustancial en el modelo económico, lo cual podría relanzar la economía del país hacia rumbos más cónsonos con las urgencias y necesidades de la ciudadanía, mediante la creación de un círculo virtuoso que permitiera un crecimiento sostenido en la situación financiera de la gente.

Los funcionarios públicos han expresado la necesidad de una contratación colectiva que no solamente incremente el sueldo en sí mismo, sino que además abarque beneficios como cajas de ahorro, bonificaciones por profesionalización, aguinaldos, entre otros derechos que deben ser afectados positivamente por un incremento en la remuneración. Asimismo, la demanda de la fuerza laboral venezolana es que los aumentos salariales tengan incidencia en el cálculo prestaciones y cualquier otro beneficio pecuniario de los empleados.

Lo cierto es que, a pesar del anuncio y de toda la parafernalia que lo acompañó, el salario mínimo sigue siendo de 130 bolívares, esa es la verdad. Y tenemos que agregar que la medida adoptada no satisface las expectativas de la gran masa trabajadora nacional, abandonada a su suerte.

En noviembre del 2023, el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM) reveló datos sobre la situación económica de los trabajadores venezolanos que nos acercan más a la realidad.

Según el informe, la canasta alimentaria familiar alcanzó la cifra de 522,01 dólares, equivalente a aproximadamente 140 salarios mínimos. Mientras tanto, el salario mínimo permanece estancado desde marzo de 2022. Por ello, el reciente anuncio sobre el supuesto aumento salarial quedó simplemente como una estrategia propagandística.

Adicionalmente, es de todos conocido que los bonos –incluso los de “guerra”– no son recibidos por todos los trabajadores, no son regulares y no cotizan en prestaciones sociales. En consecuencia, el salario real no aumentó.

La comparación con los salarios mínimos de otros países de la región es devastadora. En Colombia el salario mínimo asciende a 335 dólares y en Costa Rica alcanza los 687 dólares, el más alto de la región.

Para colmo, nuestra administración pública mantiene salarios extremadamente bajos para profesionales como enfermeros y maestros. Estos trabajadores, que desempeñan roles fundamentales en la sociedad, se manifiestan con frecuencia en busca de condiciones salariales dignas.

En este contexto, la ilusión de un aumento salarial se desvanece frente a la dura realidad que enfrenta la mano de obra venezolanos. Mientras persista la brecha entre la realidad económica y las expectativas generadas por los anuncios, la lucha por condiciones salariales justas seguirá siendo un desafío crucial en el día a día de la población.

La voz nacional reclama salarios justos, que permitan cubrir las necesidades básicas y contribuyan a mejorar las condiciones de vida.

Ante la persistencia de una economía desafiante, se hace evidente la urgencia de un cambio de modelo que proporcione soluciones. Es la única manera de salir de esta trampa que mantiene secuestrado al trabajador venezolano.

Fuente de la Información: https://www.eluniversal.com/el-universal/173051/trabajador-venezolano-fantasia-y-realidad

 

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