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Jalisco e Israel trabajarán juntos en ciencia y educación

Trabajarán en energías renovables, biotecnología y en un sistema de abasto de agua

Guadalajara/elinformador.com/ 13 de Abril de 2016

Con el objetivo de alcanzar la cooperación científica y académica entre la entidad y el país de oriente, Jalisco, encabezado por el gobernador Aristóteles Sandoval, y el Instituto Tecnológico de Israel (Technion) firmaron una carta de intención en la que se trabajará en energías renovables, biotecnología y en un sistema integral de solución de abasto de agua.

El secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología del Estado (SICYT), Jaime Reyes Robles, mencionó que se identificará a investigadores jaliscienses y de todo México, para que viajen, por alrededor de dos o tres semanas, «aquí, a Technion, para trabajar con investigadores israelitas y desarrollar proyectos que después vamos a presentar para conseguir financiamiento».

El secretario dijo que, además, se hará intercambio entre emprendedores y grupos de estos, con el fin de trabajar con este instituto tecnológico.

El Instituto Tecnológico de Israel (Technion), se ubica en la ciudad de Haifa, al norte del país, ahí el mandatario estatal y la comitiva mantuvo un encuentro con el profesor Boaz Golany, director de Relaciones Exteriores de este prestigioso centro universitario.

Fuente: http://www.informador.com.mx/economia/2016/655610/6/jalisco-e-israel-trabajaran-juntos-en-ciencia-y-educacion.htm

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Por qué el modelo ‘multicultural’ norteamericano es una catástrofe política en Europa e Israel

Gadi Taub

Tan rutinario ha llegado a ser el uso de la palabra “multiculturalismo”, que ahora se invoca para describir cosas harto distintas. En alguno de sus uso populares, es meramente un sinónimo de pluralismo. No hay, huelga decirlo, problema ninguno con esta forma de presentar la perspectiva liberal-progresista democrática. Sin embargo, originariamente, el término refiere a algo mucho más drástico, a una criatura de la ideología posmoderna. Porque, en la medida en que el posmodernismo sostiene que no existe la verdad, el multiculturalismo asevera que todas las culturas están a la par y valen lo mismo. A sus propios ojos, la actitud multiculturalista no sería sino una ampliación de la democracia, una extensión de esta desde de los seres humanos hasta los valores. No bastaría con reconocer          que todos los seres humanos son iguales; la verdadera igualdad requeriría que respetáramos igualmente también todas sus culturas.

El sencillo argumento contiene una contradicción: acordar igual valor a las culturas puede tener por efecto el socavamiento de la igualdad entre humanos, y no sólo su expansión. Garantizar igual estatus a una cultura en la que las mujeres son propiedad de los hombres, o en la que se permite la esclavitud, no es extender la democracia. Pero a despecho de esa contradicción flagrante, la retórica multiculturalista ha llegado a arraigar en amplios segmentos de la elite occidental hasta convertirse en la piedra angular de la corrección política. Del “Otro” sólo puede hablarse en términos que (a oídos liberal-progresistas) sólo pueden ser positivos. En esta conversación, el Otro es usualmente percibido sólo como víctima y como santo.

Si escuchamos atentamente el discurso de los elementos progresistas en Europa sobre la cuestión de los refugiados, nos percataremos de lo profundamente arraigado que ha terminado por estar este discurso. Lo que a uno le está permitido decir es que los encuentros culturales son productivos, que la diversidad enriquece y que el contacto con la “otredad” expande nuestros horizontes.

Pero hay algo engañoso en esa celebración acrítica de la multiciplicidad. Habla de la “Otredad”, pero se niega a mirarla de frente; se declara partidario de la diversidad, pero presume de uniformidad. En otras palabras, es una forma de autoengaño. A pesar de su (confundente) nombre, la postura conocida como “multiculturalismo” se funda en un supuesto de monoculturalidad, y es a saber: que por debajo de todos los malentendidos, todos compartimos las mismas creencias liberal-progresistas básicas. Lo cierto es que el colorido mosaico que quienes abrazan esos enfoques crean en su mirada mental sólo funciona cuando no es en realidad tan colorido. O tal vez sea mejor decir que el mosaico sólo puede existir cuando todas las partes son ellas mismas entusiastas de los mosaicos, es decir, sólo cuando todos los elementos comparten la misma pasión por la multiplicidad y están igualmente encantadas con la diversidad.

Paradójicamente, cuando todo el mundo cree en la diversidad, la diversidad no existe realmente. Por debajo del superficial parloteo sobre la multiplicidad, lo que encontramos es el supuesto liberal-progresista de la unidad. Evidentemente, si todas las “culturas” fueran liberal-progresistas, no habría el menor problema con esta posición. Sin embargo, si una de ellas no lo es, esta posición no ofrece solución ninguna. El multiculturalismo, así pues, nos ofrece una solución sólo en el caso de que no tengamos un problema. Como en el resto de Occidente, en Israel compramos también este punto de vista errado, conforme al cual el liberalismo progresista presenta su unidad como multiplicidad: se lo compramos a los EEUU, bajo los auspicios de modas académicas que, aun vendidas bajo rótulos diversos, no dejan de guardar relación entre sí. Las más extendidas son el posmodernismo (las versiones que llegaron a destacar más tienen una impronta antes norteamericana que francesa), la teoría crítica (las versiones que llegaron a destacar más tienen una impronta antes norteamericana que marxista), los estudios culturales, los estudios de género, los estudios poscoloniales y otras modas académicas similares. Todas ellas están incardinadas en el liberalismo progresista norteamericano, y al comprarlas, hemos comprado también sin saberlo el liberalismo progresista norteamericano. Para los académicos norteamericanos, el liberalismo progresista es tan manifiestamente evidente, que su presencia, como el aire que respiramos, resulta transparente e intangible.

Dios es liberal-progresista

El liberalismo progresista norteamericano, que se desarrolló en el seno de una sociedad de migrantes, tuvo que lidiar desde el principio mismo con la cuestión de crear unidad a partir de la multiplicidad. Y encontró soluciones eficaces. También en Norteamérica el punto de vista multiculturalista entraña autoengaño. Pero, en su caso, el autoengaño fue beneficioso, asentadamente yuxtapuesto como estaba sobre el fundamento de un consenso profundo y de amplio alcance.

Las fuerzas asimilacionistas en Norteamérica son tremendas, y las presiones que esas fuerzas ejercen sobre las gentes para que se adapten son asimismo tremendas. Por varias vías, tanto de facto como de iure, la asimilación exige que los migrantes acepten los valores morales básicos del país: el individualismo, los derechos naturales, la igualdad de género, la democracia, el capitalismo y una concepción contractualista de la sociedad y de las relaciones humanas. Eso es condición necesaria para llegar a ser parte del sueño norteamericano. Si tú tienes otros sueños, Norteamérica no tardará en pulverizarlos y aventarlos eficientemente, no vaya a ser que pongan en peligro el consenso moral. Es verdad: la diversidad tiene un lugar bajo ese paraguas liberal-progresista, pero no fuera.

Uno de los más importantes progenitores de la fórmula norteamericana que con tanta eficacia transformó la multiplicidad en unidad fue Thomas Jefferson, quien redactó el Estatuto de Virginia para la Libertad Religiosa de 1786. Jefferson halló una vía de salida cuadrando el círculo mediante un desplazamiento de énfasis en los argumentos a favor de la libertad de religión. Huelga decir que no estaba sólo a la hora de creer en la libertad de religión. El grueso de los progresistas de su tiempo coincidían en que era malo para el Estado intervenir en las creencias religiosas de los ciudadanos. Pero los argumentos habituales pasaban generalmente por sostener que nadie tenía acceso directo a las intenciones divinas. En la medida en que también el Estado carecía de ese acceso, no debía decidir por nosotros qué creer. Ello es que Jefferson invirtió la fórmula. El Estatuto por él redactado se abre con esta rotunda declaración: “Dios ha creado la mente libre”. En otras palabras, la libertad de religión misma es un mandato divino. La razón que debemos avanzar no es falta de acceso a las intenciones de Dios, sino todo lo contrario: ahora sabríamos que Dios mismo es un progresista. Y así comenzó a santificarse la unidad a través del lenguaje de la multiplicidad.

La fórmula de Jefferson experimentó con el tiempo múltiples transformaciones. Pero la versión relevante para lo que aquí interesa es la que surgió del fracaso y derrota de la rebelión estudiantil de los años 60 del siglo pasado, que reflejó una seria decepción de los jóvenes norteamericanos con su país. Esa versión anduvo inextricablemente amalgamada al amargo sabor de esa decepción, y trajo entonces consigo el kitsch moral que convirtió la  autoflagelación en un fácil substituto teatral de la verdadera autocrítica.

La gran campaña y el kitsch moral sesantaiochesco en los EEUU

La revuelta de los 60 en los EEUU fue varias cosas muy distintas. Pero por unos momentos pareció como si todas las facciones convergieran en una protesta común contra un único adversario: “el sistema”. Se llegó a creer que el sistema –el establishment— genera varios tipos de males allí donde penetra: la discriminación contra los negros en el Sur, la guerra de Vietnam, el machismo, el tratamiento de los gays como pacientes psiquiátricos, la criminalización de la disidencia, etc. Todos esos males serían curados cuando las masas –el pueblo— se los sacudiera de encima. Y entonces, en vez del uniforme cemento gris de la opresión del establishment, florecerían mil flores, cada una con su propio color y a su propio modo. El movimiento estudiantil, el movimiento de derechos civiles, el feminismo, las manifestaciones de Stonewall de la comunidad gay y la protesta contra la guerra de Vietnam: todo formaba parte de la misma campaña. O eso parecía.

El primer revés serio y profundo experimentado por ese supuesto de partida llegó en 1966, cuando el movimiento de derechos civiles de Martin Luther King Jr. Quedó bajo el control de los partidarios del “poder negro” y del “orgullo negro”. Stokely Carmichael resultó elegido líder del Comité Estudiantil de Coordinación No-violenta (la rama juvenil del movimiento de King) e, inmediatamente, exigió que todos los blancos que lo habían apoyado fueran expulsados. Los Panteras Negras comenzaron a ocupar la primera fila, y Malcom X se convirtió en una celebridad. Mientras que King hablaba en nombre de los valores comunes y abrazaba la integración, la generación de líderes que le sucedió se rió de él como ejemplificación de un nuevo Tío Tom que se allanaba a l os caprichos del establishment con tal de resultar aceptable para los blancos. La integración misma se convirtió en algo peyorativo, en símbolo de la pérdida del autorrespeto y de la identidad. En vez de integración, los jóvenes líderes decían querer la segregación voluntaria, el orgullo de la propia identidad diferencial y una cultura separada.

Luego vinieron los choques entre los partidarios de los Panteras Negras y el movimiento feminista. En la última convención del movimiento estudiantil organizado –celebrada en 1969 en Chicago—, los Panteras Negras descalificaron a las feministas como “el poder de las mininas”. Furiosas, las mujeres se largaron.

La protesta contra la guerra en Vietnam tuvo una dinámica propia. En sus márgenes, se transformó en un apoyo incondicional al comunismo fanático del Vietnam del Norte. Algunos de los líderes del movimiento buscaban explícitamente, en efecto, la derrota del propio país, una posición que les costó el apoyo de los partidarios moderados de la paz. Poco después del fin de la década, los distintos tributarios de la revuelta parecían haber florecido en un sinnúmero de direcciones. Cada quien fue por su propio camino y se atuvo a su propia lucha. Por un tiempo.

En las dos décadas que siguieron, volvieron a reagruparse paulatinamente bajo los auspicios de la academia y bajo la bandera del posmodernismo. A partir del activismo social y político, el movimiento de protesta se convirtió en una teoría académica, y, en teoría, todas las luchas podían volver a verse como una sola lucha. El marco posmoderno, según se entendió en Norteamérica, podía volver a conjurarse en la magia jeffersoniana: todas las fes están en pie de igualdad, a condición de que acepten la igualdad de todas las fes. El pluralismo se convertía así en una fuerza unificadora. El Dios del nuevo discurso –eso parecía— era él mismo pluralista.

Por lo pronto, el nuevo espíritu posmodernista pareció tener un impacto diferenciado en los distintos veteranos de las luchas de los 60. Los participantes en las turbulentas manifestaciones contra la Guerra de Vietnam encontraron en Edward Said el oportuno adalid de su oposición al imperialismo y al colonialismo. De acuerdo con el historiador y crítico literario, las raíces del colonialismo y el imperialismo occidentales en todas sus encarnaciones descansan en el patrocinio del discurso occidental que “construye” a Occidente como un sujeto racional-científico y al Este, como un objeto primitivo de “nuestro” conocimiento. Así justificaríamos “nosotros” nuestro papel. Para quienes hubieran leído a Herbert Marcuse en los 60 y a Foucault en los 70, nada resultaba más fácilmente aceptable.

El feminismo de la época, que se hallaba en medio de una crisis propia, adoptó lo que sus partidarios llamaron inicialmente la “teoría de la perspectiva”. También el feminismo desplazó el peso del discurso para dar primacía al concepto de “género” (que ya había tenido su momento entre los enterados a fines de los 60). Como en el caso de Said, y conforme a esa posición, el conocimiento referido a la feminidad y la masculinidad habría sido producido por hombres desde la perspectiva masculina, razón por la cual estaría concebido para justificar la desigualdad existente. Y también como en el caso de Said, el discurso construiría al Hombre como sujeto y a la Mujer como el objeto.

Análogamente, la lucha de Stonewall Inn, en la que la comunidad gay exigía que la policía dejara de molestarlos, encontró una renovada expresión en la deconstrucción del discurso psiquiátrico y en la reencarnación en un nuevo campo académico escindido de los estudios de género: los estudios queer.

El movimiento de derechos civiles, la más antigua de las manifestaciones de rebelión de los 60, no tuvo problemas para adaptar el separatismo negro a la nueva terminología. El “discurso hegemónico” es “blanco”, y la manera de erradicar la opresión sería sacar a la cultura negra de su influencia. Los problemas sociales, políticos y económicos se reencarnaron en una discusión de identidades, culturas y discursos.

Una tras otra e imperceptiblemente, todas esas nociones convergieron, se identificaron unas con otras y empezaron a reconstruir, ladrillo a ladrillo, la vieja imagen de la lucha común contra el “sistema”. Este término fue substituido por otro nuevo –“discurso hegemónico”— en el que todos los grupos marginalizados, por lo mismo que eran sus víctimas, eran también socios en la lucha por su desmantelamiento. De esta forma, la diferenciada separación de cada movimiento terminó siendo la base definitoria de lo que todos tenían en común. El separatismo negro, la perspectiva feminista, la singularidad queer y la confianza en la autodeterminación del Tercer Mundo, todo se fundía en una sola visión con sólo fijar un adversario común y fantasear una estrategia de combate contra él.

La imagen del círculo central del monopolio hegemónico

Aunque la jerga se hinchó y las formulaciones derivaban en enredizos, la tesis misma era pegadiza y simple. El núcleo del nuevo paradigma es la idea de que el grupo dominante (definido, en remedo de Gramsci, como “hegemónico”) posee el monopolio de la fábrica de conocimiento. Ese grupo crearía el discurso que construye el mundo social al servicio de la continuación de su dominio. El discurso se presentaría a sí mismo como “universal”, pero eso no sería sino la manera de justificar su deseo de imponerse banderizamente a los demás.

Imaginen ustedes, si quieren, un círculo central que contiene al grupo hegemónico: varones tan blancos y europeos como rectos. Son quienes fabrican nuestro conocimiento, y ese conocimiento está concebido para justificar su estatus dominante. Ahora tracen ustedes círculos más pequeños fuera del círculo hegemónico principal, cada uno de los cuales representa a un grupo: mujeres, negros, gays y el Terecr Mundo. Bueno, pues ya tienen ustedes el formato de la concepción multicultural. Todos esos grupos necesitan asaltar al centro desde distintas direcciones, desmantelar su discurso y reemplazarlo por otro diferente, liberador y cuyo pluralismo contrasta con la uniformidad de la hegemonía.

Es un modelo de claridad cegadora. Es elegante y económico. Pero lo que gana en elegancia lo pierde en su incapacidad para iluminar la compleja realidad de los cruces culturales. Sin una multiplicidad de culturas, y cuando todas las culturas comparten un amplio y profundo consenso, como en el caso del liberalismo progresista norteamericano, los problemas saltan con menor frecuencia. Pero una vez se sale de los EEUU y se entra en ámbitos en los que ese consenso no existe –Europa, pongamos por caso, o la sociedad de inmigrantes que es Israel— el modelo se desploma a la primera de cambio. No hay razón para suponer –digámoslo con cautela— que la lucha de un migrante musulmán en Alemania para preservar su identidad frente al centro hegemónico lo convierte en un aliado natural de los gays alemanes que pugnan por el matrimonio del mismo sexo.

El aislamiento de los ultraortodoxos haredim en Israel frente a la hegemonía del discurso sionista no necesariamente promueve las aspiraciones de las mujeres haredim. Análogamente, la campaña de las mujeres egipcias contra la circuncisión femenina no necesariamente va de la mano de quienes buscan proteger la identidad egipcia contra las influencias occidentales. Porque, a despecho de todos esos modelos elegantemente simples, no todas las formas de opresión dimanan del “centro hegemónico”.

La confusión creada por el modelo multicultural puede llegar a observarse desde dentro de su propia pureza geométrica. Es analíticamente engañoso. Porque los grupos marginales que dibuja –mujeres, negros, indígenas, pueblos del Tercer Mundo, gays, etc.— no son grupos “separados”, sino categorías sociales intersectantes. El modelo no funciona, porque las categorías se solapan. Resulta que, sorprendentemente, hay mujeres que son negras, lesbianas que son árabes, haredims que son gays, y así todo. Por eso el modelo oculta un hecho palmariamente simple, y es a saber: que algunos tipos de opresión se generan en los márgenes. Pero los márgenes están fuera del alcance de la crítica, ni que decir tiene.

Lo cierto es que, así que hurgamos un poco en la jerga de la retórica multicultural, caemos inmediatamente en la cuenta del absurdo de su núcleo. Saturado como está por el espíritu del liberalismo progresista, de uno u otro modo viene a suponer que ese liberalismo no es lo suficientemente progresista, mientras que todos los adversarios del mismo, por una u otra razón, lo serían más que él. Así pues, no es tan sorprendente que, para ocultar tamaña contradicción, se precise de jerga tan superlativamente fosca.

Los Panteras Negras no eran feministas; Ho Chi Min no era uno de los Justos Entre Las Naciones; los rabinos del partido Sha no son defensores de los derechos de la comunidad gay; y el final de la ocupación israelí de la Franja de Gaza no convierte a Hamás en una organización amiga de los Derechos Humanos. El supuesto de que el pluralismo democrático y la libertad política han de dimanar necesariamente de los márgenes carece de todo fundamento en la realidad. El ilogismo admite una formulación sumaria: todo el modelo descansa en un kitsch moral que identifica victimización con justicia. Desgraciadamente, sin embargo, en el mundo real las víctimas no son necesariamente santos, y mucho menos santos liberal-progresistas.

Consciencia de élites

Pero el modelo multicultural no versa sobre la realidad; versa sobre la consciencia de las elites. Ignora el hecho de que, en una sociedad migrante, la multiplicidad es, por lo pronto, el problema, y no, por lo pronto, la solución. Porque una sociedad de este tipo necesita, para empezar, sentar los fundamentos comunes sin los cuales la solidaridad resultaría inviable, un escenario político congruente, imposible, e inconcebible un igual acceso a los recursos. Sólo luego de resolver eso puede empezar a tener sentido el disfrute de la multiplicidad. En contra de la impresión creada por su retórica, el multiculturalismo es una ideología generada en el centro, no en los márgenes.

En el actual clima de opinión, como es harto sabido, está terminantemente prohibido decir nada bueno sobre el melting pot del mestizaje israelí. Y en efecto, la institucionalización del mismo es susceptible de crítica. Pero debería recordarse que su otra cara es la igualdad, así como un sentido de pertenencia, y que ambas caras son interdependientes. Una común identidad significa solidaridad, responsabilidad común, destino compartido.

Mapai, el precursor del laborismo de izquierda en Israel, también puso por obra agresivas políticas a favor de la igualdad económica. En vivo contraste con eso, el ataque de los multiculturalistas al melting pot israelí es parte del espíritu neoliberal de la época de la sociedad de mercado. La “privatización de la identidad”, como ha llamado a estas tendencias el Dr. Daniel Gutwein, es el espejo cultural de la privatización económica, y el ataque al éthos común es un ataque al más importante baluarte con que cuenta la defensa de los débiles: la solidaridad generalizada.

El multiculturalismo representa, así pues, y en resolución, un ataque a la igualdad concreta, un ataque apenas camuflado tras la pantalla de humo de la igualdad simbólica. Publicita y vende la indiferencia como preocupación por el “Otro”, el narcisismo como empatía y las inquietudes de la consciencia de la elite como sentido imaginario de responsabilidad para con los márgenes de la sociedad.

 

Fuente : Publicado inicialmente en Sinpermiso /http://www.sinpermiso.info/textos/por-que-el-modelo-multicultural-norteamericano-es-una-catastrofe-politica-en-europa-e-israel

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UNICEF: Israel’s child poverty rate surpasses Mexico and Chile

Asia/Israel/Abril 2016/Autor: Lidar Gravé-Lazi/ Fuente: jpost.com

ResumenIsrael tiene el mayor nivel de desigualdad entre los niños en 41 países más desarrollados del mundo, según un informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) publicado el jueves. El informe citó la tasa de 27,5 por ciento de la pobreza infantil de Israel como el más alto entre los países clasificados, superando a México y Chile.

Israel has the highest level of inequality among children in the world’s 41 most developed countries, according to a United Nations Children’s Emergency Fund (UNICEF) report released Thursday. The report cited Israel’s 27.5 percent rate of child poverty as the highest among the countries ranked, surpassing Mexico and Chile.

The report, “Fairness for Children: A league table of inequality in child well-being in rich countries,” documents inequalities in child well-being among the countries of the European Union and the Organization for Economic Co-operation and Development.

Examining inequality in four key domains of child well-being – income, education, health and life satisfaction – the report focuses on how far children at the bottom 10% are allowed to fall behind the average child in each nation.

“Understanding the differences among countries in how far the most disadvantaged children fall behind their average peers can provide some insight into the conditions or interventions that may help to reduce the gaps,” said Dr.

Sarah Cook, director of UNICEF’s Innocenti Research Center in Florence, Italy.

In terms of income inequality, Israel ranked 37 out of 41 countries – meaning that the household income of a child at the bottom 10th percentile is 64.58% lower than that of the average child (who falls in the middle of the income distribution).

With regard to education, Israel also ranked among the bottom countries with both the highest achievement gaps as well as a large proportion of 15-year-old students who achieved below proficiency in reading, math and science literacy.

Israel ranked last in health inequality, whereby the health score of children at the bottom of the distribution is 38.9% lower than that of the average child. In addition, Israel also had a high rate of children, some 30%, who reported one or more health symptom every day.

With regard to inequality in life satisfaction, Israel again placed in the bottom five countries, ranking 31 out of 35, whereby the life satisfaction for children at the bottom is 30% lower than for the average child.

“As concern with high levels of inequality rises on the global policy agenda, our understanding of the long term impacts of inequality is also growing: what happens to children has life-long and even intergenerational consequences,” said Cook.

“Any serious efforts to reduce inequality must place priority on children’s well-being today and ensure that all children are given opportunities to achieve their potential,” she said.

Israeli politicians were quick to respond to the UNICEF report’s findings.

Knesset Committee on Children’s Rights chairman Yifat Shasha-Bitton (Kulanu) said she found the report disconcerting, but that Finance Minister and Kulanu leader Moshe Kahlon made fighting poverty a priority.

“We will continue to do all we can to make sure children in Israel and their family’s conditions will improve and be a source of pride,” she stated.

Knesset Labor, Welfare and Health Committee chairman Eli Alalouf (Kulanu) said he plans to call a meeting about the UNICEF report.

“The report is shocking, and we must discuss it as soon as possible,” Alalouf said.

MK Dov Henin (Joint List) said that Prime Minister Benjamin Netanyahu’s policies are “endangering children’s lives.”

“The poverty rate among Israeli children… is not our fate; it’s the result of a policy. Whoever cuts welfare services, privatizes the education system and dries out public health is knowingly leading to a reality in which children go to school hungry and parents have difficulty finding the money to pay for children’s dental care or textbooks,” Henin said.

Fuente de la noticia: http://www.jpost.com/Israel-News/UNICEF-report-finds-Israel-has-highest-levels-of-inequality-among-children-451295

Fuente de la imagen: http://www.jpost.com/HttpHandlers/ShowImage.ashx?id=321110&h=530&w=758

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Israel:Escuelas bilingües sirven de modelo para coexistencia pacífica en Medio Oriente

La red de escuelas públicas, a cargo de la organización no gubernamental (ONG)  “Hand in Hand”, se ha ganado elogios de grupos cívicos de la comunidad internacional, del sindicato de maestros estadounidenses “AFT” y hasta de la Casa Blanca, por su modelo de integración y coexistencia entre judíos y palestinos.

Sus más de 1,200 estudiantes y 5,000 maestros y padres de familia dan fe no sólo del éxito académico de la red escolar -hay una larga lista de espera- sino también de su trabajo conjunto por lograr una plena integración en la sociedad civil.

Por ello no sorprende que el recinto en la escuela Max Rayne, en Jerusalén, reciba constantes visitas de líderes del Congreso y del gobierno de EEUU, y activistas cívicos, académicos, y periodistas de todo el mundo, que llegan a sus puertas con la misma pregunta sobre una zona de conflicto: “¿Cómo hacer para no odiar ´al otro´?”

Un rechazo al odio

En sus seis escuelas en todo Israel, estudiantes judíos y árabes en primaria y secundaria no sólo comparten techo sino que aprenden sus materias tanto en hebreo como en árabe simultáneamente y celebran sus respectivas fiestas, demostrando que, pese a la violencia que consume a la región en el Medio Oriente, ellos se niegan a verse como “enemigos”.

Es lo que intentó un grupo ultraderechista judío cuando, el 29 de noviembre de 2014, ocasionó un incendio en una aula de primer grado de la escuela Max Rayne, dejando además grafiti con mensajes como “muerte a los árabes” y “no hay coexistencia con el cáncer”, en alusión a esa minoría.El incidente no dejó heridos pero sirve de constante recordatorio a los maestros y padres sobre la constante labor que tienen por delante.

En entrevista con este diario al ofrecer un paseo por la escuela, Joel Meshi, de la organización “Hand in Hand”,  detalló el apoyo que el colegio sigue recibiendo, como prueba de que los grupos extremistas “no lograrán frenar el diálogo” de reconciliación.

“Es algo que causa mucha tristeza, frustración y hasta miedo, eso de ser atacado por promover la tolerancia y por tratar de enseñar a la gente a que deje de lado el odio. Pero lo que nos da ánimo es ver cuánto apoyo estamos recibiendo dentro y fuera de Israel, y de grupos que vienen de todo el mundo a visitarnos… porque nuestra fortaleza yace en enseñar tolerancia”, dijo.

Unidad e integración

Baste un recorrido por las aulas y pasillos del recinto en Jerusalén para constatar la labor de los maestros por fomentar la unidad e integración de los estudiantes judíos y palestinos, guiados por la creencia de que ambos grupos pueden superar los estereotipos que se tienen “del otro” y compartir espacios sin perder su identidad cultural y religiosa.

Fuente de la Noticia:  http://www.eldiariony.com/2016/04/10/escuelas-bilingues-en-israel-sirven-de-modelo-para-coexistencia-pacifica-en-medio-oriente/

Fuente de la imagen: http://cdn.impremedia.com/wp-content/uploads/2016/04/IMG_0560-1024×683.jpg

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Israel: Sacerdotes judíos ensayan cómo adorarán en Tercer Templo

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Israel/05 de Abril de 2016/Noticia Cristiana

Una ceremonia especial que se llevó a cabo en Jerusalén, al inicio del mes del Adar bíblico (marzo)

En pleno 2016, aunque todavía no hay un Tercer Templo erigido, los responsables del Instituto del Templo, junto con el Sanedrín y otras organizaciones, realizaron una restauración del culto.

Una ceremonia especial que se llevó a cabo en Jerusalén, al inicio del mes del Adar bíblico (marzo), en los días en que el templo funcionaba en Jerusalén, ese período era especial. Para marcar la fecha, se hizo una restauración del servicio que luego fue mostrado al público por el Instituto del Templo.

En el primer día del nuevo mes, sacrificios especiales eran traídos al templo: dos novillos, un carnero y siete corderos, libaciones de vino, harina y aceite (de acuerdo con Números 28: 11-15).

Este es el mismo tipo de sacrificios ofrecidos en la Pascua y la Fiesta de Pentecostés [Shavuot]. Toques especiales de trompeta marcaban la celebración.

En pleno 2016, aunque todavía no hay un Tercer Templo erigido, los responsables del Instituto del Templo, junto con el Sanedrín y otras organizaciones, realizaron una restauración del culto. La ceremonia estaba destinada a ser educativa para los espectadores y un “ensayo” para los sacerdotes judíos que ya están entrenados.

Su maestro es Nezer HaKodesh, que comanda la Academia Cohanim. Todos vestían ropas hechas de acuerdo a las especificaciones bíblicas, y dieron la bendición sacerdotal.

Levitas tocaban instrumentos adecuados para el servicio en el templo y fueron acompañados por un coro.

A pesar de que ningún animal ha sido sacrificado, fueron exhibidos los órganos y las grasas especiales a los presentes. También ocurrió una demostración de cómo la sangre se roció sobre el altar. Una oferta de sémola fue quemada en un altar, que reproduce perfectamente el modelo bíblico.

Además de la demostración de cómo funcionan los sacrificios, tres miembros del Sanedrín aceptaron el testimonio de dos testigos para cumplir con el mandamiento de la Torá y declarar el comienzo del nuevo mes.

El rabino Yisrael Ariel, fundador y líder del Instituto del Templo, dio una conferencia sobre el Majatzit HaShekel (Éxodo 30: 11-16), el mandato bíblico según el cual los hombres judíos tienen que entregar la mitad del siclo de plata cada uno en el templo este mes.

Esta verdadera lección del Antiguo Testamento se refiere más que recordar una costumbre. Muestra cómo los preparativos para el nuevo templo son reales. Al exhibirse todo en público, también ayuda a acostumbrar a los habitantes de Jerusalén, a la idea de una nueva clase sacerdotal.

Fuente: http://www.noticiacristiana.com/iglesia/israel/2016/04/sacerdotes-ensayan-adorar-tercer-templo.html

 

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Black student leader disinvited from AIPAC for opposing Hillary Clinton

 

The powerful Israel lobby group AIPAC has disinvited a youth leader from a major Black civil rights organization from its annual conference.

Da’Shaun Harrison, 19, is the vice president of the NAACP chapter at Morehouse College, the historically Black institution in Atlanta, Georgia, from which Martin Luther King Jr. graduated.

Harrison had his invitation to attend the conference revoked after AIPAC learned that he participated in an October protest against Hillary Clinton and that he supports Palestinian rights.

For years AIPAC, the most influential arm of the Israel lobby on Capitol Hill, has been recruiting students from historically Black colleges in an effort to counter growing support for Palestinian rights among young people of color.

Presidential frontrunners, Democrat Hillary Clinton and Republican Donald Trump, both of whom are scheduled to speak at AIPAC’s conference, have attracted protests on the campaign trail from young Black activists involved in the movement to end state-sanctioned racial violence.

Harrison spoke to The Electronic Intifada about how AIPAC rescinded his invitation.

Based on Harrison’s account, it appears AIPAC is protecting Clinton and Trump by probing the activist histories of its Black student recruits, effectively shielding the candidates from the risk of dissent.

AIPAC has been similarly diligent in ensuring its conference is free of reporters critical of Israeli policy, as several openly adversarial journalists, including this writer, have been denied press credentials without reason.

In striking contrast, there are no reports of AIPAC subjecting members of pro-Israel Jewish groups to preemptive bans despite their publicized plans to protest Trump during his AIPAC speech.

AIPAC did not respond to a request for comment about Harrison’s exclusion.

Interrogation

Harrison says he was invited to AIPAC by an acquaintance from the Georgia chapter of the NAACP, who reached out to student leaders at historically Black colleges in the area on AIPAC’s behalf.

Harrison is well versed on the question of Palestine and is critical of Israel’s denial of Palestinian freedom, positions he credits to studying under intellectuals including Marc Lamont Hill, a Morehouse professor of African American studies who has been an outspoken advocate for Palestinian rights.

Harrison said that after reflection, he decided to accept AIPAC’s invitation and use the free trip as an opportunity to challenge his pro-Israel peers “on what it means to be Black students who are against racial injustices against ourselves” while being “pro-Israel and anti-Palestinian.”

His plans came to a crashing halt on Thursday when he got a phone call from an AIPAC representative interrogating him about his intentions.

Harrison declined to name the AIPAC representative, saying, “I don’t want this to be about an individual. This is about an establishment that openly backs the genocide of Palestinians and denies folks access to their conference due to opposing thoughts and fears.”

According to Harrison’s recollection, the AIPAC representative told him, “I heard from various people here that you have opposing views with Ms. Clinton and that you were a part of a group who disrupted her.”

Harrison was alarmed to learn that the man had apparently called his school and the NAACP acquaintance who invited him to the conference, asking probing questions about his activism.

“That’s just weird,” Harrison said.

He felt as though he was under surveillance.

Citing the protests at Trump’s campaign rallies, the AIPAC representative went on to ask Harrison if he intended to disrupt any of the presidential candidates attending the conference.

All presidential contenders are scheduled to speak at AIPAC except for Clinton’s Democratic Party competitorBernie Sanders, who turned down the group’s invitation to appear in person.

AIPAC rejected Sanders’ offer to speak via video link, despite the fact that it has allowed other presidential candidates to do so in previous years and will allow Israeli Prime Minister Benjamin Netanyahu do so so this year.

While Harrison insisted he had no intention of protesting, for the sake of transparency, he noted that he supported Palestinian rights and the conference was not going to change his mind. He was simply going for the experience, not to protest.

The AIPAC representative told Harrison he needed to consult with his colleagues. A few minutes later he called back to tell Harrison it was best that he not come to the conference, though he awkwardly extended an invitation for Harrison to participate in a future propaganda trip to Israel.

“I laughed and said I think this is very silly, me not being allowed to be in a space because of a disruption that has nothing to do with this conference,” Harrison said.

Protesting Hillary

“There’s no reason that Hillary Clinton should be at AIPAC while Ted Cruz and Donald Trump are there as well,” Harrison told The Electronic Intifada.

“Actually, I don’t think there’s a big difference between Hillary and Trump,” he then added. “Trump represents 1960s racism and she represents today’s quiet racism.”

It was this disdain for Clinton’s record on race that spurred Harrison to help organize the protest that got him disinvited from the AIPAC conference.

Back in October, during a campaign event in Atlanta, Harrison joined with a coalition of Black student activists from historically Black colleges called AUC Shut It Down to confront Hillary Clinton about her atrocious record on criminal justice.

“The Hillary action came from a group of us understanding her track record of advocating against Black and brown folks via the death penalty, three-strikes rule, mass incarceration and the Israeli-Palestinian conflict,” Harrison said.

“Black Lives Matter has become a prop in this election,” Harrison added, referring to the protest movement that arose after a series of high-profile police and vigilante killings of young Black men and women.

“Black pain should not be exploited or capitalized on, yet Hillary has been using the moms of Black teens who have been shot and killed as an endorsement,” he said.

The students expected to receive overwhelming support from those in attendance, but the opposite happened.

The room was incredibly hostile. Police tried to drag them out as “Hillary supporters were in our faces shouting at us to let her speak,” Harrison said.

But that wasn’t the worst of it for him.

“What hurt most,” Harrison said, was seeing Representative John Lewis of Georgia “trying to physically remove us. When he recognized we weren’t going to leave, he went and stood behind Hillary to show his support for her.”

Lewis’ prominent leadership role in the civil rights movement as a student, including organizing the 1965 Selma to Montgomery marches alongside Martin Luther King Jr., was depicted in Ava DuVernay’s award-winning 2014 feature film Selma.

“You’re raised to see John Lewis as a civil rights icon,” said Harrison. “We did the same thing he would have done in his time. So to see him go against us, it was eye opening, but also very hurtful.”

The backlash from Clinton supporters after the action was punishing, with some students receiving death threats, according to Harrison.

Until the AIPAC debacle, Harrison assumed the backlash was behind him. But it turns out that protesting the former secretary of state, much like protesting Israel, may come with long-lasting consequences.

Originalmente publicado en

https://electronicintifada.net/blogs/rania-khalek/black-student-leader-disinvited-aipac-opposing-hillary-clinton

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McGraw-Hill destroys textbook to placate pro-Israel bloggers

The publisher McGraw-Hill Education is destroying all copies of a political science textbook after receiving complaints from hardline supporters of Israel that it features a series of “anti-Israel” maps.

The college textbook, titled Global Politics: Engaging a Complex World, was published in 2012. But it wasn’t until early this month that the maps generated criticism from a pro-Israel blogger known as Elder of Ziyon.

Within a week of the initial outcry, McGraw-Hill began destroying all copies of the book, scrubbed the book from its website, promised to reimburse anyone who bought the book and apologized to the offended right-wing bigots behind the manufactured controversy.

According to the publisher’s summary, the book fosters “critical thinking and theory” about global events and “offers students a number of lenses through which to view the world around them.”

The maps, which appear in chronological succession on page 123, show Palestinian land loss from 1946, one year before Zionist militias initiated the displacement of more than 750,000 indigenous Palestinians from historic Palestine, to the year 2000, by which point Palestinian land had been reduced to a handful of tiny non-contiguous enclaves in the occupied West Bank and a sliver of Gaza.

The caption reads, “A mix of diplomatic and military actions and expanded Jewish settlements since the founding of modern Israel has led to a gradual decline in Palestinian-held territory – which explains why the territory remains one of the central sticking points in the long-standing Israeli-Palestinian conflict.” The image is sourced to the Middle East Political Research Center.

Fear of maps

Such maps present an enormous threat to Zionist ideologues because they have the ability to cut through Israeli propaganda that portrays Palestinian anger and violence as rooted in religious intolerance and irrational hatred rather than a natural reaction to Israel’s colonial expansionism, land theft and ethnic cleansing, all of which continue today.

That is why any time an iteration of these maps breaks into the mainstream, Israel’s advocates rush to censor it.

Just last year, when MSNBC aired a similar series of maps to demonstrate the dramatic theft of Palestinian land since Israel’s foundation, pro-Israel groups pressured the cable news outlet to retract the segment.

MSNBC eventually capitulated, calling the maps “not factually accurate.”

The first criticisms of the textbook came from the virulently anti-Palestinian and pro-settlement blogger Elder of Ziyon.

Elder of Ziyon’s blog post on the textbook, published on 1 March, urged supporters of Israel to flood McGraw-Hill with emails against the maps, denying, against all available evidence, that Palestinians were ever forcibly expelled from their homes in pre-planned acts of dispossession.

Within hours, the post was republished by The Tower, a self-styled Israel and Middle East-focused magazine and website run by The Israel Project.

TIP is a right-wing pro-Israel lobbying outfit that specializes in crafting and supplying anti-Palestinian and anti-Muslim propaganda to journalists and policy makers.

TIP receives funding from major bankrollers of the Islamophobia industry and is headed by Josh Block, former spokesperson for the powerful Israel lobby group AIPAC.

Block gained notoriety for secretly coordinating a smear campaign against bloggers who were writing critically about Israeli government policy.

Independent review?

The Blaze, another right-wing media outlet, soon picked up the story and brought it to the attention of McGraw-Hill, which responded by immediately suspending sales of the textbook pending a review.

Elder of Ziyon celebrated and took credit for the outcome, noting that “the book is being or has been used in courses at Northwestern Oklahoma State University, University of Indianapolis, Western Illinois University, George Washington University School of Business and Marshall University.”

Less than a week later, McGraw-Hill announced it would destroy all copies of the book.

“The review determined that the map did not meet our academic standards,” McGraw-Hill spokesperson Catherine Mathis told Inside Higher Ed, adding, “We have informed the authors and we are no longer selling the book. All existing inventory will be destroyed. We apologize and will refund payment to anyone who returns the book.”

Inspired by anti-Muslim hate group leaders like Robert Spencer, Elder of Ziyon is dedicated to demonizing Palestinians and Muslims, and even argued that the paranoid manifesto of Anders Behring Breivik is “not all crazy sounding – it is scary how sane much of the document seems to be.”

“Some of [Breivik’s] political analysis is actually on target,” Elder of Ziyon stated after Breivik massacred 77 people in Norway, supposedly in an attempt to rescue Europe from what he viewed as the dark forces of Islam and Marxism.

Breivik drew inspiration for his violent ideology from the US Islamophobia industry of which Elder of Ziyon is a part.

Elder of Ziyon conceals his real identity, even when speaking in public.

The textbook’s authors – Mark Boyer, Natalie Hudson and Michael Butler – did not respond to requests for comment.

Asked who carried out the review of the book, Mathis told The Electronic Intifada that it “was conducted by independent academics who determined that the maps were not accurate.”

Mathis did not respond to a follow-up query seeking more details about who carried out the review and how they reached such a conclusion.

As for who pressured McGraw-Hill about the maps, Mathis would only say, “We heard about this from multiple sources.”

Given the highly politicized nature of all discussion related to Palestine in the United States, the definition of who is an “independent academic” would vary widely depending on the perspective of who is making the assessment. And if the “experts” are indeed independent, they should be willing to provide an explanation of how and why they deemed the maps to be inaccurate.

The only way that McGraw-Hill’s credibility can be assessed is with some transparency about the groups or “experts” who made this recommendation.

Otherwise, we are left to assume that McGraw-Hill is effectively burning books to placate the censorship demands of right-wing anti-Palestinian bigots.

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