Asia
Rusia: El Kremlin impone el ruso sobre el tártaro.
Alarma en Tatarstán por la campaña de rusificación emprendida por el Kremlin.
Europa/Rusia/21.12.2017/Autor y Fuente: https://elpais.com
En nombre del derecho a elegir y del mejor dominio del idioma ruso, las autoridades centrales en Moscú han restringido la enseñanza de las lenguas de las minorías de Rusia. En la república de Tatarstán, en la región del Volga, donde residen más de dos millones de tártaros y 1,5 millones de rusos, cunde la preocupación por el futuro del idioma tártaro, que, con siete millones de hablantes dispersos a lo largo de varias regiones, es la lengua de la segunda comunidad cultural más grande de todo el país.
“Obligar a una persona a estudiar una lengua que no es la suya natal es tan intolerable como disminuir el nivel de la enseñanza del ruso”. Esta frase, pronunciada por el presidente Vladímir Putin el pasado 20 de julio, es el origen de las dificultades que afectan ahora a la enseñanza del tártaro y otras lenguas nacionales minoritarias de Rusia. El país tiene 22 repúblicas autónomas (contando la anexionada Crimea) y 37 lenguas denominadas “estatales”, entre ellas 13 en Daguestán.
En los años noventa, el idioma tártaro se convirtió en idioma “estatal” en Tatarstán y cobró fuerza tras haber sido relegado en época soviética. En el sistema educativo local, el tártaro ha tenido carácter obligatorio a la par que el ruso. En la mayoría de las escuelas de Tatarstán, las asignaturas, no obstante, se enseñan en ruso y la introducción del idioma tiene distintos niveles de profundidad, según la disponibilidad de profesores.
El presidente de Tatarstán, Rustán Minijanov, esperaba que Moscú aceptara mantener la “obligatoriedad” del tártaro para garantizar su supervivencia. Por decisiones anteriores del Ministerio de Educación en Moscú, el tártaro ya no sirve para obtener certificados de enseñanza secundaria ni puede ser utilizado en el examen de ingreso en la Universidad, que se da solo en ruso. Además, desde 2015, el ministerio de Educación en Moscú dejó de establecer cupos para la formación de profesorado capaz de impartir diversas asignaturas en tártaro, según Marat Lotfullin, del Instituto de Desarrollo de la Educación en Kazán.
En presencia del fiscal de Tatarstán, que denunció más de mil transgresiones del derecho a elegir, el Consejo de Estado (Parlamento de Tatarstán) aceptó el 29 de noviembre la normativa impuesta por Moscú. La votación fue unánime y no hubo debate. “Votáramos lo que votáramos, la Fiscalía y el ministerio de Educación en Moscú nos hubieran impuesto esta política”, afirma, a condición de anonimato, un miembro del Parlamento con responsabilidades culturales. El diputado, gran defensor de la lengua tártara, tiene miedo a expresarse abiertamente y esperaba que se hubiera llegado a algún arreglo para que el tártaro pueda seguir siendo estudiado a un nivel eficiente. Tras la votación del Parlamento, el ministro de Educación de Tatarstán fue cesado en su cargo. El funcionario, un tártaro, había opuesto resistencia pasiva a la Fiscalía, que forma parte de la vertical de mando de Moscú. Hoy, en Tatarstán, el inglés es asignatura obligatoria con un número de horas lectivas superior a las del tártaro.
“NO QUIERO QUE ME LLAMEN ‘BÁBUSHKA”
Maestros y escolares de todo Tatarstán se reúnen un sábado por la mañana en el Centro de Olimpiadas de Kazán, dependiente del Ministerio de Educación local. La competición es de lengua y cultura tártara y los concursantes, muchos de ellos cargados con los baúles de sus abuelas, vienen tanto de pueblos donde el tártaro se conserva bien como de centros petroleros con grandes contingentes de foráneos. En los pasillos, mientras esperan a que los niños reciten, canten y exhiban las reliquias de su familia, los maestros expresan su preocupación por el futuro.
Hasta noviembre, en la escuela 24 de Almétievsk se estudiaba obligatoriamente el tártaro y el ruso. Ahora, el ruso sigue siendo obligatorio y cuenta con una hora más y el tártaro, con una hora menos y es voluntario, cuenta la profesora Jalimá. Con la rebaja en el número de horas lectivas, a los profesores les han rebajado también el sueldo.
“Prometen echar solo a los jubilados y a la gente la obligan a reciclarse en otras especialidades. Estamos aún en estado de shock y desanimados”, dice la maestra que se dispone a buscar un empleo en el periódico local. “Lo que me preocupa es que mis hijos y nietos no me llamarán “ebi” [abuela en tártaro], sino “bábushka” [abuela en ruso]. No tengo nada contra del ruso, pero para mí eso es una tragedia”, afirma.
Guzel, maestra en Buinsk, lleva a su hija Nazilia, de dos años y medio, a un jardín de infancia ruso, por no haber ningún tártaro en la vecindad, y eso ha convertido a la niña en un elemento destructivo en la comunicación familiar en tártaro, pues la niña se niega a hablar en este idioma y sigue con pasión las aventuras de Masha y el oso unos dibujos animados en ruso. Hay que encontrar elementos para que el tártaro sea atractivo, dice la profesora Zulfia, fundador de un teatro de marionetas en su escuela, en Zelenodolsk.
Pilladas por sorpresa, las escuelas han adaptado su programa a las nuevas condiciones, lo que supone reciclaje profesional y despidos de profesorado. En Kazán, la capital de Tatarstán (1,2 millones de habitantes), hay 1.200 profesores de tártaro. Con las medidas instauradas, la cifra se reducirá a la mitad, calcula Lotfullin.
“Para que haya libertad de elección tiene que haber igualdad de condiciones para las lenguas maternas y para el ruso y estas son absolutamente diferentes”, dice Lotfullin, quien acusa a la Fiscalía de ignorar la legislación rusa (que protege a las lenguas nacionales) y la resolución del Tribunal Constitucional, que en 2004 avaló la igualdad entre el ruso y el tártaro en el sistema educativo de Tatarstán.
En el debate se juega con tres conceptos: lengua “materna” o “natal”, lenguas “estatales” de las repúblicas y el ruso como idioma del Estado. Las disposiciones del ministerio de Educación en Moscú no reconocen el concepto de “lenguas estatales” de las repúblicas y solo distinguen entre ruso y las otras “lenguas maternas”, afirma el experto.
Las nuevas medidas han causado malestar en otras repúblicas, como Komi o Karelia, en el Norte de Rusia, Osetia del Norte, en el Cáucaso, Bashkiria y Chuvasia, en el Volga, y Yakutia, en Siberia Oriental. No obstante, la situación varía de un lugar a otro, según la cohesión de los pueblos autóctonos, factores demográficos, económicos e históricos. La preocupación de intelectuales y lingüistas se expresa en artículos académicos y divulgativos y no en la calle, admite Lotfullin. “En el imperio ruso, la gendarmería se ocupaba de los tártaros”, afirma, irónico.
Entre los directores de las escuelas de Tatarstán, solo uno, el ruso Pavel Shmakov, director de la escuela Solnze, se niega a cambiar su plan de estudios y ha denunciado los procedimientos seguidos por la Fiscalía.
“Este cambio es presentado como una defensa de la libertad de enseñanza, pero es en realidad una restricción de los derechos de las minorías de contar con la protección del Estado para el aprendizaje de su lengua materna”, dice. Shmákov tiene una carrera de pedagogo brillante, con premios tanto en Rusia como en el extranjero. “Nuestra escuela es muy buena y cuando cometen injusticias con nosotros somos los únicos que nos permitimos hablar abiertamente”. Entre bastidores, le apoyan otros directores de escuela y también le apoyaba el ministro de Educación de Tatarstán, recientemente cesado.
Las nuevas medidas son un triunfo para Mijáil Schéglov, director de la sociedad de la cultura rusa de Kazán, según el cual en las repúblicas nacionales de Rusia “el derecho a conservar las lenguas” se ha transformado en una “imposición” sobre la comunidad rusa. Tatarstán “es un territorio de habla rusa”, dice Schéglov, que acusa a las autoridades locales de intentar “crear un enclave aislado en el interior del sistema de educación ruso” y de querer tomar la “revancha” de la “humillación” histórica de 1552, cuando el zar Iván el Terrible conquistó Kazán. El presidente Borís Yeltsin —afirma— les abrió esa posibilidad a principios de los noventa cuando, en su lucha contra el centro soviético representado por Mijaíl Gorbachov les dijo a las repúblicas autónomas que se tomaran toda la soberanía que pudieran.
Fuente: https://elpais.com/internacional/2017/12/17/actualidad/1513531367_995745.html
Imagen: https://ep01.epimg.net/internacional/imagenes/2017/12/17/actualidad/1513531367_995745_1513533565_noticia_normal.jpg
China mejora cooperación en educación internacional.
Asia/China/21.12.2017/Autor y Fuente: http://spanish.xinhuanet.com/
Para fines de 2016, China había firmado acuerdos con 47 países y regiones para el reconocimiento mutuo de diplomas y títulos universitarios, dijo hoy el Ministerio de Educación.
También lanzó ocho programas culturales de alto nivel de intercambio entre pueblos con países como Rusia, Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Indonesia y Sudáfrica.
Para fines de 2016, el ministerio había aprobado cerca de 2.500 instituciones y programas educativos manejados de forma conjunta por chinos y extranjeros.
En los últimos cinco años, China estableció relaciones de cooperación e intercambio en educación con 188 países y regiones, dijo el ministerio.
Fuente: http://spanish.xinhuanet.com/2017-12/18/c_136835332.htm
Imagen: http://spanish.xinhuanet.com/titlepic/13682/136820556_1513087029934_title0h.jpg
Antidepresivos felinos: cómo los japoneses luchan contra el estrés en el trabajo
Por: Ecoportal/20-12-2017
Empresas niponas descubren que el ronroneo de los felinos contribuye a reducir el estrés y la ansiedad de sus empleados en el trabajo.
Ferray Corp, es un ejemplo de las empresas japonesas que permite que sus empleados se traigan el gato a la oficina. Según la gerencia de la compañía, la comunicación con los animales hace que el trabajo sea menos estresante. Mientras los empleados trabajan, sus gatos deambulan entre escritorios e incluso participan en las reuniones.
“El poder dar cariño físico o recibirlo es muy importante para el ser humano y tener un momento de estima con ese animal nos relaja, nos hace desconectar de los problemas y del estrés”.

La terapia del ronroneo
El gato, señalan los terapeutas felinos, aporta paz, calma, energía, diversión… y su presencia en las oficinas resulta muy positiva si se consigue que el trabajador se sienta más relajado. Esto es fundamental en ambientes laborales tan exigentes como el nipón, con jornadas interminables y jerarquías muy marcadas.
Laura Trillo, comunicadora felina, tiene una crítica a esta iniciativa de los empresarios japoneses. “No acabo de ver claro que los trabajadores lleven a sus propios gatos”, afirma. “Estos animales son territoriales y muy sensibles y me cuesta creer que diferentes gatos poco acostumbrados a estar con gente extraña se lleven bien”, añade. Trillo sí está de acuerdo con los beneficios que esos felinos pueden tener en el comportamiento de los trabajadores “cuando los gatos viven en la oficina, si desde muy pequeños han sido acostumbrados a compartir ese espacio con otros animales de su misma especie y personas desconocidas”.

¿Qué tiene el gato que le hace diferente de otros animales?
Responde Trillo: “Los gatos, con su calma, energía y presencia física hermosa nos aportan mucha paz. Además, si nos vamos a otro plano, los gatos son especialistas en limpiar y transmutar energía. Nosotros sentimos sin darnos cuenta que la presencia de los gatos nos sienta bien”. Pero hay más. “Los gatos son muy sensibles, detectan dónde hay algo que sienta mal a las personas, y suelen ir a transmutarlo –añade Trillo–; son terapéuticos a muchos niveles, porque sólo con su presencia, pueden ayudar a personas solitarias o que se recuperan de una enfermedad.
¿El secreto estaría en el ronroneo de los felinos?
“En una pequeña parte”, responde. “Es una vibración que entra en contacto con la nuestra, desequilibrada debido a la ajetreada vida que llevamos. Así que el ronroneo del gato nos conduce al equilibrio con la vibración”. Trillo recalca que ese sonido “es en realidad una herramienta de la que se benefician también los gatos, que segregan endorfinas y que con esa vibración superan situaciones de estrés”.

Por mi experiencia he podido constatar que el contacto con gatos minimiza los riesgos cardiovasculares. También detectan alteraciones en nuestro organismo, como tumores, epilepsia, subidas de glucosa o infartos, y son capaces de avisar antes de que se produzcan, por su extraordinaria sensibilidad”, concluye Trillo.
Ecoportal.net
Con información de:
Egypt signs ¥993m grant with JICA for education development
Egipto/Diciembre de 2017/Autor: Doaa Farid/Fuente: Egypt Today
Resumen: El ministro egipcio de Inversiones Sahar Nasr firmó una subvención de 993 millones de yenes ($ 8.8 millones) con la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) para suministrar dispositivos de educación e investigación para la Universidad de Ciencia y Tecnología Egipto-Japón (E-JUST). Durante su visita a Tokio, donde se reunió con el vicepresidente de JICA, Kazuhiko Koshikawa, Nasr dijo que el proyecto apunta a apoyar el contenido educativo y el rendimiento de los estudiantes de la Facultad de Ingeniería mediante el suministro de los dispositivos necesarios.
Egyptian Minister of Investment Sahar Nasr signed a 993 million yen ($8.8 million) grant with the Japan International Cooperation Agency (JICA) to supply education and research devices for the Egypt-Japan University of Science and Technology (E-JUST).
During her visit to Tokyo where she met with JICA Vice President Kazuhiko Koshikawa, Nasr said the project targets supporting the educational content and performance for the Faculty of Engineering students through supplying needed devices.
«It also aims to attract Japanese companies and authorities and use their capabilities in training and transferring technology,» Nasr added.
E-JUST is the first Japanese university to be constructed outside Japan, as it will invest in enhancing development in the fields of science and technology, Koshikawa noted.
In another meeting with the Japanese Minister of Foreign Affairs, Tarō Kōno, Nasr signed the letters to receive the grant payments.
During the visit, Nasr met with a delegation of 20 companies, including Sumitomo Corporation, Toyota and Hitachi to discuss increasing their investments in Egypt.
JICA is adopting the Egypt-Japan Education Partnership (EJEP), launched during the visit of President Abdel Fatah al-Sisi to Japan in 2016, to support Egyptian human resources, which can contribute to economic development. The Japanese agency is supporting all stages of the application.
Fuente: https://www.egypttoday.com/Article/3/37327/Egypt-signs-%C2%A5993m-grant-with-JICA-for-education-development
Two Hong Kong students kicked out of graduation ceremony after not standing for national anthem
China/Diciembre de 2017/Fuente: South China Morning Post
Resumen: Los estudiantes de trabajo social del Colegio de Tecnología de Hong Kong se sentaron en silencio mientras March of the Volunteers tocaba durante la ceremonia en el campus de Ma On Shan, desafiando una nueva regla escolar que define el irrespeto del himno nacional como mala conducta. El personal de la escuela cortó el himno corto no mucho después de que había comenzado, habiendo notado que no todos estaban de pie. Los dos graduados sentados recibieron la orden de irse. Más de 10 estudiantes en la ceremonia se retiraron para mostrar su apoyo a la pareja. Según los informes, a todos los estudiantes no se les otorgaron sus certificados. La ceremonia se reanudó después de algunas interrupciones, que duraron aproximadamente 20 minutos. El presidente y director de la institución, Chan Cheuk-hay, habló con los estudiantes después de la ceremonia.
The social work students from Hong Kong College of Technology sat silently while March of the Volunteers played during the ceremony at a Ma On Shan campus, defying a new school rule which defines disrespecting the national anthem as misconduct.
School staff cut the anthem short not long after it had begun, having noticed not everyone was standing. The two seated graduands were ordered to leave.
More than 10 students at the ceremony walked out to show support to the pair. All of the students were reportedly not awarded their certificates. The ceremony resumed after some disruption, which lasted about 20 minutes.
The president and principal of the institution, Chan Cheuk-hay, spoke to the students after the ceremony.
One student told him: “That we sat down [during the anthem] did not mean we don’t respect the national anthem. And if we sang the song, it would not mean we loved the country.
“We don’t understand why the school rejected the social work students it trained up during the graduation ceremony just because of a national song.”
The students said they understood the situation in the country well and held that the Chinese government was not serving the people and that they, as social work students, should speak out.
But Chan said the institution, established as Mongkok Workers’ Night School in 1957 and led by a board with Beijing-friendly members, had always loved the country and the city.
He said: “The [college] is an institution which loves the country and Hong Kong. It has been upholding the patriotic flag and this is uncompromising.
“And we never retreated even under colonial rule, during which we were suppressed … if you didn’t know about this during your admission, you have picked the wrong school.”
Pro-establishment lawmaker Priscilla Leung Mei-fun said she was glad to see a school setting rules to make it clear to students how to respect the national anthem. She said it was in keeping with a law against disrespecting the national anthem, which the government hopes to enact soon.
“School regulations are the best way to make students get used to respecting their own country. I appreciate the principal very much,” Leung said.
Pan-democratic legislator Shiu Ka-chun, who opposes the anthem legislation, said educators should not serve their political ends over educational goals.
“The biggest problem here is that the school is covering up the educational missions with their political missions,” Shiu said. “Should a Catholic school demand all students convert?”
In recent years different forms of protest during the anthem at graduation ceremonies have become common. But Saturday’s was the first case of students being kicked out for insufficient respect.
At the graduation ceremony on the same site in November last year, Chan scolded students for “insulting the anthem”after some social work graduands raised signs during the song, protesting 2016’s interpretation of the Basic Law, Hong Kong’s mini-constitution, by the National People’s Congress Standing Committee.
Fuente: http://www.scmp.com/news/hong-kong/education/article/2124697/two-hong-kong-students-kicked-out-graduation-ceremony-after
Myanmar: Las limpiezas étnicas no son cuentos del pasado
Myanmar/Diciembre de 2017/Autor: Mateo Guerrero Guerrero/Fuente: El Espectador
La discriminación contra la minoría musulmana en Myanmar ya había producido varios desplazamientos y masacres desde 1948. Este año, la historia se repitió y nadie pudo hacer nada para evitarlo.
Esta es la historia de un genocidio anunciado. “El Ejército le prendió fuego a mi casa. Dentro estaban mi suegra, de edad avanzada, y mi cuñada, que tenía dificultades mentales. Las quemaron vivas. No pudimos salir con ellas cuando los militares llegaron al pueblo”, dice una de las mujeres rohinyás que prestaron su testimonio para el informe que en febrero de este año publicó el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas. En ese momento faltaban seis meses para que los crímenes contra los rohinyás, la minoría étnica y religiosa que habitaba la provincia de Rakhine, al norte de Myanmar, protagonizara los titulares de prensa.
“Mis dos hermanas, de ocho y diez años, estaban huyendo porque vieron venir al Ejército. Las mataron, pero no a tiros; las cortaron con cuchillos”, dijo para el mismo informe la sobreviviente de un caso de violación colectiva, una niña de 14 años proveniente del mismo pueblo que, según Human Rights Watch, junto con otros cinco asentamientos habitados por rohinyás, ya tenían 820 edificios destruidos por cuenta del Ejército en noviembre de 2016.
Lejos de Myanmar, el nombre que adoptó tras su independencia la antigua Birmania, es fácil imaginar que la crisis empezó el 25 de agosto de este año, cuando los insurgentes del Ejército de Salvación Rohinyá de Arakán (ERSA) desencajaron la reputación de las autoridades del país al asestarles un golpe sorpresa a 30 estaciones de policía.
Tras un vistazo apresurado, también es posible pensar que la ira desbordada fue la principal causa de la violencia en contra de la minoría musulmana que nutre las filas del ERSA. Las cifras de la crisis, que hablan de 6.700 muertos y 650.000 personas desplazadas en menos de cinco meses, piden explicaciones más allá de una venganza ciega.
Una historia que se repite
El informe del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas no fue la única alerta temprana. Durante meses, organizaciones como el Centro Simon-Skjodt para la Prevención del Genocidio o la comunidad de académicos de la International State Crime Initiative venían advirtiendo del riesgo de que la población rohinyá fuera víctima de crímenes atroces a gran escala. No sería la primera vez.
Durante la Segunda Guerra Mundial, los rohinyás pelearon codo a codo con los británicos para repeler al Imperio japonés en el sudeste asiático. A cambio, la corona inglesa prometió el fin del dominio colonial y la creación de un Estado independiente.
Como tantas otras veces, la promesa se cumplió a medias y, en lugar de restablecer las fronteras del antiguo reino de Arakán, que durante siglos fue la última frontera de la expansión del islam por Asia, las comunidades musulmanas que pelearon para tener su propio país tuvieron que conformarse con convertirse en una minoría étnica y religiosa en el interior de Myanmar, la nación que surgió tras la guerra y que aún hoy sigue siendo gobernada por representantes de su abrumadora mayoría budista.
En el año 2000, Human Rights Wahtch publicó un informe que demuestra que los ingredientes de la crisis humanitaria de hoy estaban servidos desde 1948.
Desde que Myanmar empezó a dar sus primeros pasos, el gobierno insistió en que los rohinyás eran inmigrantes ilegales. Como consecuencia, a lo largo de los años se les ha negado la posibilidad de servir como funcionarios públicos, acceder al sistema de educación o incluso movilizarse libremente por el país.
También desde el comienzo, la discriminación provocó el surgimiento de grupos insurgentes e independentistas que, en una de sus primeras y anecdóticas encarnaciones, estaban dirigidos por un tal Cassim, quien, tras ser capturado en Bangladés en 1950, dejó a sus tropas libres para dedicarse al robo y el contrabando de arroz.
La historia de insurgencia y marginalización regresó con una cara más reconocible en la década de los 70, cuando las autoridades migratorias y el ejército birmano comenzaron una operación que se conoció como Nagamin. La palabra se traduce como “rey dragón” y el programa al que estaba asignada provocó que, para mayo del 78, cerca de 200.000 rohinyás huyeran del país. Como hoy, la excusa fue la lucha contra el terrorismo y el destino exactamente el mismo: Bangladés.
La Cruz Roja no tardó en quedarse corta para atender a tanta gente y Naciones Unidas tuvo que intervenir con trece campos de refugiados. Mientras tanto, los gobiernos de Birmania y Bangladés acordaron la repatriación de los rohinyás, que sólo empezaban a cruzar la frontera cuando los refugios dejaron de recibir fondos y las raciones de comida a escasear.
Entre 1991 y 1992, el desplazamiento masivo de los 70 se volvió a repetir, esta vez con cerca de 250.000 y con la particularidad de que, en esa ocasión, Human Rights Watch reportó que el gobierno de Bangladés fue menos tolerante y empezó a realizar deportaciones forzadas.
Nada habría permitido prever las proporciones de la reciente escalada de violencia hasta 2012. En junio de ese año, los medios de comunicación birmanos reportaron la captura de tres hombres rohinyás relacionados con la violación y el asesinato de Ma Thida Htwe, una costurera de 27 años.
Poco después, un bus que iba por el municipio costero de Taungup fue detenido por un grupo de 300 budistas enardecidos. Esa noche, diez miembros de la minoría musulmana fueron linchados tras ser arrancados de los asientos en los que viajaban. Tres días más tarde, en un hecho sin precedentes que habla de la gravedad de la situación, el gobierno militar anunció la creación de un comité para investigar “los actos ilegales y anarquistas” que habían tenido lugar en la provincia de Rakhine. El Grupo Internacional de Crisis de Naciones Unidas también intervino para recomendarle al gobierno birmano que la mejor forma para evitar un rebrote de violencia era ponerle fin a la discriminación de los rohinyás. Eso no pasó.
Lo que no aprendemos de la historia
El 9 de octubre de 2016, varias personas armadas con palos, cuchillos y explosivos caseros asaltaron tres estaciones de policía en el norte de Myanmar. Decían que eran miembros del Harakah al-Yaqin (Movimiento de la Fe, en árabe). La violencia contra los rohinyás se desató.
“Los soldados me daban puños y patadas mientras gritaban ‘dile a Alá que venga a salvarte’”, se lee en otro de los muchos testimonios que la ONU recogió en su informe de febrero, cuando las alertas sobre un posible genocidio apenas empezaban a sonar.
El 25 de agosto, rebautizados como Ejército de Salvación Rohinyá de Arakán (ERSA), los insurgentes que desafiaron con cuchillos a las autoridades de Myanmar regresaron con ametralladoras y multiplicaron por diez el número de estaciones atacadas en octubre. El ejército birmano no se quedó atrás y rompió su propio récord de desplazados y víctimas mortales. La ONU definió los hechos como un caso clásico de limpieza étnica.
“He estado en República Centroafricana en dos ocasiones, en Congo, en Níger, en Honduras, en México, pero nunca he trabajado en una crisis tan grande y tan dura como esta”, dice María Simón, coordinadora de la misión de Médicos Sin Fronteras en Chittagong, la región al sur de Bangladés que ha recibido el grueso de desplazados provenientes de Myanmar.
En los campos de refugiados habita el equivalente a la población de una ciudad del tamaño de Cúcuta y a Simón se le van los días gestionando al personal médico y la llegada de camiones llenos de agua y alimentos que buscan que la crisis no se agrave por motivos sanitarios.
Con el fantasma de una epidemia a cuestas, la médica se sorprende por el modo en que, entre los campamentos hechos con plástico y bambú a lado y lado de las carreteras, los rohinyás no dan su brazo a torcer.
“Hay escuelas que están funcionando, hay pequeños mercados con tiendas, incluso hay una peluquería. La gente se adapta al medio y continúa con su vida, pese a que las condiciones son muy complicadas”, dice. Además destaca la política de fronteras abiertas que el gobierno de Bangladés ha tenido durante la crisis.
Para Tasleem Shakur, profesor de geografía humana en la Universidad de Edge Hill (Reino Unido), la actitud del gobierno bangladesí es producto de sus aprendizajes históricos. En 1971, cuando Bangladés se desangraba en una guerra de independencia que dejó 10 millones de refugiados en el extranjero y el genocidio de 3 millones de personas, ellos mismos fueron receptores del tipo de ayuda que ahora necesitan los rohinyás.
A pesar de eso, y siguiendo el mismo derrotero de otras crisis protagonizadas por los rohinyás, los gobiernos de Myanmar y Bangladés ya firmaron un acuerdo de repatriación a finales de noviembre. La idea es, por un lado, librar a Bangladés de la inmensa carga que supone la llegada de un número tan grande de refugiados y, por otro lado, permitirle a Myanmar limpiar un poco su reputación internacional. El acuerdo llega sin un compromiso claro para ponerle fin a la discriminación que sufren los rohinyás en Myanmar. En pocas palabras, hicieron todo para que nada cambie. El problema es que esta vez el precio de que todo vuelva a la “normalidad” es mucho mayor.
Con el genocidio y el desplazamiento de este año, la causa rohinyá atrajo la atención de organizaciones yihadistas. El pasado 27 de octubre, Abu Syed al-Ansari, líder del brazo armado de Al Qaeda en India, publicó un video en el que llamaba a pelear la guerra santa contra Myanmar.
Otra fuente de preocupación es el debilitamiento del Estado Islámico en Oriente Medio, lo que desde ya se ha traducido en un incremento de sus operaciones en el sudeste asiático, como ocurrió en Filipinas a finales de mayo. Ante la amenaza inminente, vale la pena preguntarse si el gobierno y el ejército de Myanmar van a seguir utilizando la misma excusa que han transmitido en inglés y birmano a través de sus medios oficiales: que todo es un caso de noticias falsas y que las fuerzas armadas no tienen nada que ver en lo que está pasando.
Fuente: https://www.elespectador.com/noticias/el-mundo/las-limpiezas-etnicas-no-son-cuentos-del-pasado-articulo-728742








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