Estudiantes de la Universidad de San Carlos reinventan la Huelga de Dolores y recorren las calles de esa casa de estudios.
A diferencia de años anteriores, la edición del 2021 de la Huelga de Dolores de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac) es atípica, pues los estudiantes no recorrerán las 18 calles del Centro Histórico como tradicionalmente lo hacen, y en cambio desarrollan actividades en el campus universitario.
De acuerdo con integrantes del Comité de Huelga, este año algunas actividades son atípicas por la emergencia causada por el coronavirus, y debido a que la Huelga atrae a miles de guatemaltecos optaron por no salir de la Usac; sin embargo, si hacen exigencias al Gobierno, principalmente relacionadas con el combate de la pandemia y el proceso de vacunación.
Batz, representante del Comité de Huelga, dijo: “es importante reconocer la necesidad del mensaje crítico y analítico del estudiante san carlista a través del instrumento centenario como la Huelga de dolores, por eso estamos en el campus universitario como una herramienta histórica que ya se había implementado en los años 80, cuando los estudiantes determinaron caminar dentro del campus para el resguardo de su integridad por amenazas del Estado, pero en este caso tenemos una amenaza mundial como es la pandemia”.
Agregó que se tomaron todas las medidas de seguridad necesarias para evitar contagios entre los participantes, quienes, con la sátira que los caracteriza, llevarán mensajes contra el Gobierno.
Sin embargo, otros grupos optaron por salir a las calles y concentrarse en la Plaza de la Constitución, donde hubo complicaciones en el tránsito, informó Amílcar Montejo, portavoz de Emetra.
Origen
Durante décadas, el Viernes de Dolores ha sido conmemorado por estudiantes de la Usac con el desfile bufo, carrozas alegóricos y sátira para denunciar hechos importantes que afectan a la sociedad.
El historiador guatemalteco Fernando Urquizú comentó que esta celebración surge de la conmemoración de hechos de gran importancia como la firma de independencia, y que se ha se ha caracterizado por denunciar de “manera jocosa, pero elegante”.
Agregó que con el paso del tiempo ha ido evolucionando para bien y para mal, “pero esta tradición sigue siendo el canal para muchos estudiantes para denunciar en contra del Gobierno”.
Estudiantes de varias facultades participaron en un viacrucis en el campus universitario. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila Solís)
Entre las demandas de los estudiantes está la agilización del proceso de vacunación. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila Solís)
Los estudiantes que participan en la Huelga de Dolores declararon a la Santa Chavela rectora magnifica y vitalicia de la Usac, debido a la captura del rector Murphy Paiz. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila Solís)
Con un viacrucis, los estudiantes evocan a las víctimas de la pandemia y axigen acciones claras en el combate de la enfermedad. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila Solís)
Para prevenir contagios de coronavirus, los estudiantes optaron por no salir de la Usac. (Foto Prensa Libre: Érick Ávila Solís)
Algunos estudiantes si salieron a la Sexta Avenida de la zona 1. (Foto Prensa Libre: Municipalidad de Guatemala)Fuente: https://www.prensalibre.com/guatemala/comunitario/una-huelga-de-dolores-diferente-con-la-pandemia-de-fondo-y-sin-salir-de-la-universidad/
La etnia más antigua de Honduras se enfrenta al Estado y a empresas madereras al oponerse a la tala indiscriminada. Son apenas unos 20.000 indígenas en un territorio que posee uno de los mejores pinares del país. Más de un centenar de ellos han sido víctimas mortales de esa violencia que enfrentan todos los días los defensores ambientales en América Latina.
Ángela Murillo y José María Pineda necesitan un día completo para llegar desde San Francisco Locomapa en el departamento de Yoro, a la ciudad de San Pedro Sula, al norte de Honduras. En bus, a pie o en mula, tienen que atravesar caminos inexistentes donde el Estado no llega con unos mínimos servicios básicos. Pertenecen a uno de los pueblos originarios más antiguos de América Latina, el Tolupán, y el territorio donde viven se caracteriza por tener uno de los mejores bosques de pino del país y ser una región rica en oro, óxido de hierro y plata.
“No somos pobres, el sistema nos ha empobrecido”, cuenta Pineda en videollamada. El líder tolupán tiene 61 años y trabaja por la defensa del territorio desde hace más de 30, cuando las empresas madereras y mineras empezaron a dejar los cerros pelados, extrayendo los recursos de manera ilegal en un territorio cuyo título de propiedad pertenece al pueblo Tolupán. Un documento que data de 1874 y que la ley hondureña actual no reconoce.
Los tolupanes denuncian que la deforestación de sus bosques se inicia a través de los planes anuales de manejo forestal, aprobados por el Instituto de Conservación Forestal (ICF), y otorgados a poderosas madereras como Velomato o Inmare, propiedad de terratenientes locales. Pineda ya ha sido acusado en tres ocasiones del delito de obstaculización de la ejecución de un plan de manejo forestal. Unos procesos de criminalización donde fue defendido por el Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia (MADJ), una organización que acompaña a los tolupanes en la defensa de sus derechos. “Si no fuera por este apoyo, ya llevaría ocho años de estar preso”, recalca el líder.
Un tercio de los bosques vírgenes que quedan en el mundo se encuentra en tierras administradas por pueblos indígenas o que les pertenecen
Agrupados en 31 tribus, repartidas por los departamentos de Yoro y de San Francisco Morazán, los tolupanes cuentan con una población de unas 20.000 personas. Cada tribu cuenta con un consejo directivo que decide sobre la gestión de los recursos naturales. Sin embargo, las 996 familias de las 19 comunidades que forman el municipio de San Francisco de Locomapa se encuentran parcialmente divididas. Su Consejo Directivo ha sido acusado de negociar los bosques a espaldas de las asambleas. Y cuando se dieron cuenta, dice Pineda, ya tenían las máquinas en el territorio, sin informarles de los derechos que tienen como pueblo y vulnerando el derecho a la consulta previa, libre e informada. Así, Pineda y Murillo, junto a buena parte de la comunidad, conformaron un Consejo Preventivo de Tribu, como manera de seguir luchando y protegiendo el territorio sin atender a los intereses empresariales, tanto nacionales como internacionales.
“Un trabajo que vale la pena”, dice Murillo, que a sus 42 años ya ha pasado también por uno de estos procesos de criminalización por parte de las empresas. “Nos mandan amenazas continuas, gasean a las comunidades y asesinan a nuestras compañeras”, y recuerda a través de la videollamada el asesinato en 2013 de la lideresa María Enriqueta Matute, junto a dos compañeros más, a manos de sicarios.
Es la alarmante realidad que viven los tolupanes, denunciada reiteradamente por Naciones Unidas como parte de esa violencia que enfrentan todos los días los defensores ambientales en América Latina por luchar contra un modelo extractivista, impulsado por unos Estados que no tienen en cuenta los derechos de los pueblos. Particularmente en Honduras donde, así como la activista Berta Cáceres fue asesinada hace cinco años por defender un río de una empresa hidroeléctrica, más de 100 indígenas tolupanes han pagado con su vida por luchar contra el despojo forestal en las últimas décadas, según el MADJ.
No respetan los límites con las fuentes de agua. Además, si marcan un árbol, se llevan tres. Estas empresas son incontrolables”
JOSÉ MARÍA PINEDA, LÍDER INDÍGENA
“Recibimos discriminación, destierro y muerte cuando buscamos defendernos. Queremos una vida digna, no como la de ahora. Se sorprenderían si vieran cómo vivimos aquí, a pesar de estar rodeadas de tanta riqueza”. Y luchan, no solo por la salida de las empresas de los territorios, sino también contra la contaminación de los ríos, por el abandono estatal en educación, sanidad y demás servicios básicos, y por el racismo que sufren a la hora de exigir sus derechos. “Es una odisea llegar al hospital más cercano, a ocho horas de camino. Y cuando llegas, ves como primero atienden a la persona andina antes que a la indígena”, asegura Murillo.
“Recuerdo las palabras de Matute cuando le preguntaba si tenía miedo”, dice Pineda, “ella me decía que no, porque quería que sus hijos vivieran de manera libre en esta tierra”. Y también evoca las palabras de otro compañero asesinado cuando estaba frente al sicario: “No me mates, porque yo también defiendo tus derechos”. Y el sicario le disparó en la cabeza. “Estas palabras y la lucha de los caídos nos dan más fuerza. Si no nos defendemos nosotros, nadie más lo va a hacer”.
Al hablar sobre si la justicia existe en Honduras, ambos ríen. “Vale más la vaca de un rico que un indígena. Tenemos la madera detrás de la casa, pero no tenemos dinero para salvarla”, dice Pineda. “El Gobierno es responsable de las vidas que han dado los compañeros y compañeras, porque no nos ha protegido y nos ha matado”, destaca Murillo.
El territorio donde viven los tolupanes se caracteriza por tener uno de los mejores bosques de pino de Honduras
Honduras es un país señalado por organizaciones defensoras de derechos humanos por negar la existencia de los pueblos indígenas y facilitar las condiciones del extractivismo. “Al sistema no le interesa que nosotros vivamos, más bien que desaparezcamos para hacer uso de estos territorios”, afirma Pineda. De poco o nada sirve estar bajo el amparo del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), firmado también por el propio país, que exige no adelantar proyectos en sus territorios sin un consentimiento tácito. Sin embargo, un informe de Intermón señala que cerca del 20% de las concesiones mineras y de producción de energía e hidrocarburos se encuentran en tierras indígenas.
La importancia de los bosques
Naciones Unidas recordó el pasado 3 de marzo,Día Mundial de la Vida Silvestre, que la pérdida anual de bosque equivale a una superficie mayor que la de Dinamarca y que esta destrucción implica, no solo una merma enorme de la biodiversidad, sino también un freno menos al avance del cambio climático y la destrucción del sustento de millones de familias en el mundo. Hoy, Día Mundial de los Bosques, lo vuelve a reiterar poniendo en valor los conocimientos de las comunidades ancestrales que los han gestionado a lo largo del tiempo. Un aspecto reforzado por un nuevo estudio publicadoen la revista Frontiers in Ecololgy and the Environment que afirma que más de un tercio de los bosques vírgenes que quedan en el mundo se encuentra en tierras administradas por pueblos indígenas o que les pertenecen. La investigación insta al reconocimiento universal de sus derechos a la propiedad de la tierra, a elaborar políticas que tengan en cuenta su rol en la conservación y a reducir urgentemente la deforestación para frenar el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Todo lo contrario de lo que sucede en territorio tolupán.
Lugar donde descansan los restos de José Salomón Matute y Juan Samael Matute, miembros del pueblo tolupán asesinados en febrero de 2019.FOTOS CEDIDAS POR EL MADJ
“Cuando la empresa entra en el bosque nosotros nos quedamos con la deforestación indiscriminada. Esto significa que el río y la quebrada van a desaparecer. Si dejamos que esto continúe así, vamos a desaparecer también”, destaca Pineda. “No respetan los límites con las fuentes de agua. Además, si marcan un árbol, se llevan tres. Estas empresas son incontrolables”. Efectivamente, el negocio de la explotación de la madera en territorio tolupán no es nada transparente. Así lo señala una investigación del Centro de Estudios para la Democracia (CESPAD) que asegura que de enero a mayo de 2019 se habrían cortado 13.499 árboles, 4.500 más de lo previsto en el Plan de Manejo.
Naciones Unidas recuerda que la pérdida anual de bosques equivale a una superficie mayor que la de Dinamarca
Los recientes huracanes Iota y Eota vinieron a agravar la situación. Causaron la pérdida de casas y escuelas, la destrucción de caminos y cultivos de café, maíz y yuca. Y se sumaban a los efectos de una pandemia que no pueden asegurar que haya llegado al territorio, porque no hay acceso a pruebas. “Todo esto nos ha dejado en una miseria total. Nos curamos con la naturaleza, porque es imposible acceder a los servicios de salud. Entonces, si nuestro entorno desaparece, nosotras también con él”, dice la lideresa tolupana. Un cúmulo de factores que han hecho que, ante la falta de oportunidades, muchos jóvenes se hayan visto obligados a migrar en busca de mejores condiciones de vida.
La educación en tiempos de pandemia
La dificultad para acceder a los servicios básicos se extiende a la educación. No tienen recursos para poder comprar un teléfono y las pocas personas que tienen uno, raramente pueden conectarse a la red. “Como pueblo tolupán estamos fuera del sistema porque no tenemos esa capacidad y nos preocupa tener un grupo de personas analfabetas en un futuro”, afirma Pineda.
Más de 100 indígenas tolupanes han sido asesinados por la defensa de sus bosques, según denuncia el Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia (MADJ)FOTOS CEDIDAS POR EL MADJ
Hace unos meses, a raíz de la falta de acceso a la educación en este pueblo, desde el área de formación del MADJ se inició un proyecto de una escuela de alfabetización que tuvo buen resultado. “Los indígenas tolupanes no han tenido la oportunidad de poder formarse. El primer curso fue muy bien, con más de 50 personas, entre ellas un hombre de 85 años que no falló a ninguna clase, a pesar de estar a más de dos horas y media de camino montaña arriba”, explica por videollamada Darwin Alachán, coordinador del equipo operativo del MADJ. A pesar de que la pandemia obstaculiza el inicio del segundo módulo, Alachán recalca la importancia de que estos procesos se sostengan en el tiempo, a pesar de que las comunidades tengan que salir a otros territorios por la falta de energía eléctrica en las áreas del pueblo Tolupán. De esta manera, se podrán ir consolidando proyectos como el de la radio comunitaria, estancada debido al asesinato de Juan Samael Matute, a quien se le había formado en nuevas tecnologías.
Una formación educativa que también pasa por el respeto a la lengua y la cultura tolupana. En su lengua, el tol, tolupán significa “ser lleno de color producto de la tierra”. Este idioma está en situación crítica de extinción, según el Atlas UNESCO de las lenguas del mundo en peligro. “Se mantiene vivo entre los ancianos, pero la juventud apenas habla palabras sueltas. No queremos perder nuestra cultura propia, esa es nuestra riqueza”, señala Pineda.
En medio de los mejores bosques de pino de Honduras, los tolupanes sueñan con tener por fin la radio comunitaria, viviendas dignas, educación y sanidad de calidad, y que sus hijos e hijas puedan disfrutar de una vida libre. Esos sueños que ya tenían María Enriqueta Matute y la propia Berta Cáceres, quien también estuvo al lado del pueblo Tolupán, tal y como recuerda Murillo. “Son ejemplos de mujeres valientes indígenas que han dado su vida por un derecho que nos pertenece a todas. Las generaciones venideras vamos tras sus pasos, con la conciencia de continuar protegiendo los bosques y la vida”.
América Central/Puerto Rico/26-03-2021/Autor(a) y Fuente: www.metro.pr
Tildaron de «actitu-d prepotente» la que tuvo el presidente de LUMA ante cuestionamientos.
Johnny Rodríguez Ortiz, presidente de la Asociación de Jubilados de la AEE (AJAEE), cuestionó hoy la supuesta actitud prepotente de Wayne Stensby, presidente de LUMA Energy, quien se niega a brindar información sobre su salario, antecedentes penales y detalles sobre sus acciones a los legisladores que investigan el contrato leonino entre LUMA y la Autoridad.
“Wayne muestra total voracidad por apoderarse de los $18 mil millones de dólares que FEMA (Agencia Federal para el Manejo de Emergencias) designó para la AEE (Autoridad de Energía Eléctrica). Por eso cuestiona la investigación de la Legislatura sobre este contrato e insiste en comenzar en junio próximo. Este señor, con su prepotencia, exhibe un total menosprecio por nuestra institución y por nosotros, el pueblo de Puerto Rico”, afirmó Rodríguez Ortiz.
Agregó que “su deseo es de tal naturaleza que invierten la ecuación y alegan que, los que nos oponemos a sus planes de saqueo somos los que tenemos intereses a “expensas” de pueblo. Se le zafó decir que viene con sus matrices a desplazar la plantilla de empleados de la AEE, todo esto con el respaldo de Pedro Pierluisi, su principal cómplice porque les permite ocultar información que el pueblo debe conocer sobre LUMA. Habla igual que Pierluisi sobre el futuro de la credibilidad del gobierno si se anula o se enmienda el contrato.
Aunque a partir del 1ro de junio, la compañía LUMA Energy asumiría las riendas del sistema de transmisión y distribución de la AEE, aseguraron que quedan interrogantes sobre muchos aspectos, incluyendo de dónde saldrán los fondos para el financiamiento del contrato por 15 años ascendente a $1,500 millones.
“Este señor (Wayne) no se ha instalado aún aquí y ya muestra sus garras y pico de buitre hambriento al acecho de nuestra primera industria, la Autoridad de Energía Eléctrica. Por eso ahora, con más ahínco, debemos redoblar esfuerzos y lucha para cancelar el mayor robo al pueblo de Puerto Rico en su historia, el contrato de LUMA con la AEE”, enfatizó.
Por otro lado, describió como “un descaro” su acción de negar públicamente que habrá aumentos en la factura de energía eléctrica, “olvidando, a propósito, que el pago a LUMA saldrá de las tarifas. Como también se negó el pasado domingo, 21 de marzo a contestar el interrogatorio de los representantes ante la Comisión de Desarrollo Económico, Planificación, Telecomunicaciones, Alianzas Público-Privadas y Energía de la Cámara de Representantes”.
También se niegan a aceptar enmiendas al contrato leonino que tienen en sus manos, mediante el cual se apoderarán de la AEE, del sistema eléctrico, las plantas generadoras, los edificios y 10 de los 21 eembalses de agua que suplen el 68% de energía que se consume en la Isla”, indicó el presidente de la AJAEE.
Concluyó que con su negativa a responder preguntas “demuestran sus intenciones mezquinas. Cuestionan irrespetuosamente el tiempo que utilizó la Legislatura para interrogarlos. Alegan que LUMA llegó para “enderezar el sistema eléctrico”, pero sabemos que él (Wayne) y su compañía vienen detrás del paquete de $18 mil millones de dólares que FEMA asignó, pero no lo permitiremos tan fácilmente. Seguiremos denunciando el robo que intentan hacernos al pueblo”.
Fuente e Imagen: https://www.metro.pr/pr/noticias/2021/03/26/asociacion-jubilados-reclama-alegado-saqueo-luma-la-aee.html
América Central/República Dominicana/26-03-202/Autor(a) y Fuente: acento.com.do
En el encuentro participaron las magistradas Olga Diná Llaverías, titular de la Dirección Nacional de Protección a Niños, Niñas y Adolescentes, así como la magistrada Yohana Bejarán, interina de la Procuraduría Especializada de Trata y Tráfico de Personas.
SANTO DOMINGO, República Dominicana.- La procuradora general de la República, Miriam Germán Brito se reunió con los representantes en República Dominicana del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), para definir líneas de acción conjunta en beneficio de la niñez en el país.
Rosa Elcarte, representante de UNICEF, acudió al despacho de la procuradora en compañía de Eduardo Gallardo, representante adjunto, y Fabiana Gorenstein, especialista en protección infantil, quienes reafirmaron el compromiso de colaborar con el país a través del Ministerio Público en lo concerniente a la protección de la infancia.
Uno de los puntos tratados con la máxima representante del Ministerio Público consistió en enfatizar en el trabajo de prevención de la trata, el tráfico y la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes, además de incluir en la línea de acción la ejecución de programas para prevenir los delitos por Internet contra la niñez.
Germán Brito agradeció al organismo internacional que haya tenido en su agenda fortalecer los lazos para coadyuvar con el trabajo de prevención y persecución de delitos tan delicados como los que atentan contra la integridad de las personas menores de edad.
En el encuentro participaron las magistradas Olga Diná Llaverías, titular de la Dirección Nacional de Protección a Niños, Niñas y Adolescentes, así como la magistrada Yohana Bejarán, interina de la Procuraduría Especializada de Trata y Tráfico de Personas.
Fuente e Imagen: https://acento.com.do/actualidad/miriam-german-coordina-con-unicef-acciones-de-proteccion-a-la-ninez-8927592.html
América Central/El Salvador/26-03-2021/Autor: Carlos López Vides/Fuente: www.elsalvador.com
Según la UNESCO, nuestro país está entre los 27 en el planeta que, al 2 de febrero, aún no reabrían los centros educativos.
El ordenanza César Ramos, del Centro Escolar Colonia Santa María, en Ahuachapán, realiza labores de limpieza y adecuación de las aulas, como parte de la planificación previa al inicio de clases en las aulas. Foto: EDH / Cristian Díaz
El impacto que ha tenido el confinamiento por COVID-19 y el alejamiento de estudiantes de los salones por disposición de los gobiernos, llevó al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha realizar un estudio global, el cual entregó el 2 de febrero y que incluyó un dato alarmante: entre el 11 de marzo de 2020 que inició la pandemia y ese 2 de febrero pasado, El Salvador se colocó en el segundo lugar como el país con más días con escuelas cerradas, solo superado por Panamá.
En el caso de El Salvador, autoridades de Gobierno ya anunciaron que los centros educativos acreditados podrán recibir estudiantes, con modalidad semipresencial, a partir del 6 de abril próximo. Cuando eso ocurra, se habrán cumplido 391 días con las escuelas cerradas, tanto a nivel público como privado.
De acuerdo con el análisis hecho por UNICEF, “en promedio, países de latinoamérica y el Caribe se vieron afectados durante 158 días en promedio en esa etapa, seguido por países del sur de Asia, con 146”. En ese período, El Salvador mantuvo sus centros educativos cerrados por 205 días.
“A nivel global, 214 millones de estudiantes de pre-primaria hasta secundaria en 23 país han perdido al menos tres cuartas partes de tiempo de instrucción en el salón”, concluyó también el estudio de UNICEF, que se basó en una consulta global hecha por UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura). En el caso de El Salvador, según la misma fuente, hay 1.4 millones de estudiantes afectados por este cierre educativo en El Salvador, entre pre-primaria y secundaria.
“Aplaudimos la decisión del Ministerio de Educación de abrir las escuelas para el retorno gradual y seguro de los estudiantes. Reconocemos sus esfuerzos por garantizar que todos los protocolos de prevención y control sean aplicados en los centros educativos”, expresó en la red social de UNICEF su representante en El Salvador, Yvette Blanco.
Hasta ese 2 de febrero pasado, el 53% de los países en el mundo ya habían reabierto totalmente las escuelas, y un cuarto de las escuelas a nivel global ya lo habían hecho de forma parcial. En la región de Latinoamérica y el Caribe, el 22% de sus países se mantienen con clases totalmente cerradas.
Los riesgos
Para UNICEF, “con cada día que pase, estos niños se irán quedando atrás, y los más vulnerables pagarán el precio más caro. Los gobiernos deben reabrir imperativamente sus escuelas lo más pronto posible, y asegurar que cada niño pueda regresar a clases”.
El mantener las aulas cerradas y a los estudiantes con nula educación o con clases remotas, tendrá un impacto negativo para el futuro de esta generación de alumnos, concluyó el estudio de UNICEF; no solamente en términos de su formación académica, sino en otros graves aspectos.
En lo económico, el Banco Mundial ha estimado que el cierre global de las escuelas podría resultar en la pérdida de al menos $10 trillones en ingresos en su tiempo de vida para esta generación. Además, “para los niños más vulnerables, el cierre de las escuelas les ha privado de un tiempo de comida al día; niños viviendo en familias con situaciones violentas o disfuncionales que se apoyan en la escuela para que les provea seguridad. Evidencia reciente por el cierre de escuelas sugiere ya un incremento en matrimonios a edades tempranas y en violencia sexual en algunos países”, publicó UNICEF en el estudio.
Las autoridades de El Salvador deberán tomar en cuenta las recomendaciones de UNICEF sobre el regreso a modalidad semipresencial, pues “cuando las escuelas reabran, los gobiernos deben nutrir el desarrollo y bienestar de cada estudiante en su regreso a los salones, con atenciones y servicios que incluyan enseñanza remedial (refuerzos), salud y nutrición, así como salud mental y medidas de protección”, incluyó el documento de la entidad regional.
Fuente e Imagen: https://www.elsalvador.com/eldiariodehoy/el-salvador-paises-con-escuelas-cerradas-mas-tiempo-covid-19/819908/2021/
En Honduras no para la ofensiva contra quienes defienden la tierra y los bienes comunes. La última víctima es Juan Carlos Cerros Escalante, dirigente indígena Lenca y ambientalista.
Cerros fue ultimado de varios disparos por desconocidos la noche del domingo pasado en la comunidad Nueva Granada, ubicada entre los municipios de Chinda (Santa Barbara) y San Antonio (Cortés), mientras regresaba a su casa acompañado por sus hijos.
Según la Coalición Nacional de Redes y Organizaciones Ambientales de Honduras (CONROA), al momento de su asesinato, Juan Carlos Cerros se desempeñaba como coordinador de la organización Comunidades Unidas.
Junto a otros grupos luchaba contra la instalación del proyecto hidroeléctrico “El Tornillito”, sobre el río Ulua, una obra que amenaza con desaparecer gran parte del territorio municipal de Chinda y desplazar a una gran cantidad de familias.
Responsable de la construcción de “El Tornillito” es la empresa hondureña Hidroeléctrica El Volcán S.A. de C.V. (Hidrovolcán), que es parte del grupo Inversiones y Representaciones Electromecánicas S.A. de C.V. (Iresa).
“Hablar de Juan Carlos es hablar de una persona comprometida desde siempre con su comunidad, que se involucra con el tema de la defensa ambiental en virtud del otorgamiento de la concesión del proyecto hidroeléctrico”, dijo a La Rel, Betty Vásquez, coordinadora del Movimiento Ambientalista Santabarbarense (MAS).
Para Vásquez, el modelo extractivo de despojo y desplazamiento forzado que se ha implementado en Honduras después del golpe de Estado de 2009, representa una amenaza muy fuerte para los territorios, en especial para el occidente del país y el pueblo Lenca.
Criminalización, persecución, conflictividad y división comunitaria son solamente algunos de los efectos nefastos que generan estas empresas.
Juan Carlos Cerros era beneficiario de medidas de protección, tras sufrir un atentado en 2019 que lo obligó a abandonar temporalmente la comunidad.
“Él era una amenaza por este sistema explotador y su vida estaba en riesgo. Condenamos y denunciamos que se trata de un asesinato político, perpetrado para sembrar el miedo y bajar la resistencia autentica y legítima de la población de Chinda.
Vamos a seguir luchando para defender nuestro territorio, nuestros ríos, nuestra agua, porque nos pertenecen, porque son parte inescindible de nuestra cultura y cosmovisión indígena”, aseveró la coordinadora del MAS.
Hasta el momento se conoce que hay una persona capturada.
“Exigimos que se esclarezcan los hechos, que haya un debido proceso y una pronta justicia. Hay que parar la persecución y represión contra defensores y defensoras. Hay que parar la impunidad.
Vamos a seguir sembrando lucha y esperanza, exigiendo justicia para Juan Carlos y por todos los caídos en el marco de la defensa territorial”, concluyó Vásquez.
Las cifras de la vergüenza
De acuerdo con el más reciente informe de Global Witness “Defender el mañana”1, Honduras en 2019 se posicionó como el quinto país más letal al mundo para quienes defienden la tierra y los bienes comunes.
Un total de 26 personas defensoras han sido asesinadas en los últimos dos años. Son al menos 39 las que han perdido la vida de manera violenta después del asesinato de la lideresa indígena y luchadora social Berta Cáceres (2016), más de 150 en la última década.
La historia detrás de uno de los compromisos ambientales más importantes de Costa Rica es como un cuento de hadas legal.
Todo comenzó hace casi 30 años, con un joven que quería detener la contaminación en su barrio y terminó con una reforma constitucional. Los impactos de los esfuerzos del niño se extienden hasta el día de hoy.
En 1992, un arroyo que serpenteaba a través de un pequeño pueblo cerca de la capital, San José, era el sitio donde los lugareños arrojaban su basura. Al no tener un sistema de gestión de desechos adecuado, los residuos terminaban amontonados en sus orillas.
Frustrado por la situación, Carlos Roberto Mejía Chacón, de 10 años, presentó un recurso de apelación ante la Sala Constitucional de Costa Rica contra el municipio local.
Permitir que el río sea utilizado como vertedero, argumentó, violaba el derecho humano a la vida, que requiere condiciones adecuadas y vías fluviales limpias y protegidas.
La cámara se puso del lado de Chacón un año después y ordenó al municipio limpiar la basura y comenzar a manejar adecuadamente los desechos de los residentes.
Pero la decisión también tuvo un signficado mucho más profundo.
Un medio ambiente limpio y saludable es una base fundamental de la vida humana, al igual que los ecosistemas equilibrados, la biodiversidad y otros elementos de la naturaleza de los que dependen las personas, razonaron los jueces.
Al igual que la alimentación, el trabajo, la vivienda y la educación, un medio ambiente sano en todos los aspectos debe considerarse un derecho humano.
Esta notable conclusión no solo estableció un nuevo estándar legal para los tribunales de todo el país. También impulsó la decisión de tallar el derecho humano a un medio ambiente saludable en el ADN legal de Costa Rica durante una reforma constitucional en 1994, recuerda la abogada Patricia Madrigal Cordero.
FUENTE DE LA IMAGEN, GETTY IMAGES, El derecho humano a un medio ambiente saludable reconoce que la naturaleza es la piedra angular de una existencia humana digna.
Desde entonces, el derecho constitucional ha ayudado a guiar muchas de las políticas ambientales ampliamente elogiadas, aunque lejos de ser perfectas, de Costa Rica. Además, ha repercutido en el paisaje y la cultura del país.
«Creo que Costa Rica sería diferente si no estableciéramos esa relación entre los derechos humanos y el medio ambiente«, dice Cordero, quien estuvo involucrada en el proceso legislativo de 1994.
El derecho humano a un medio ambiente saludable, que abarca ecosistemas limpios y equilibrados, una rica biodiversidad y un clima estable, reconoce que la naturaleza es la piedra angular de una existencia humana digna, en consonancia con una gran cantidad de evidencia científica que vincula el bienestar humano y el mundo natural.
Las personas dependen de ecosistemas prósperos que limpian el agua y el aire, producen mariscos y polinizadores y absorben gases de efecto invernadero. Reconocer este vínculo legalmente puede fortalecer enormemente los derechos humanos.
Pero igualmente importante, señala Cordero, es que el derecho proporciona una base poderosa para proteger la naturaleza misma.
En una crisis ambiental global que se agrava, algunos académicos han argumentado que el derecho a un ambiente saludable actúa como una vía legal crucial para proteger el mundo natural, tanto al alentar a los gobiernos a aprobar leyes ambientales más estrictas como al permitir que los tribunales responsabilicen a los infractores.
Especialmente cuando se instalan en las constituciones, estos derechos son tomados en serio por muchos sistemas judiciales y se vuelven difíciles de deshacer, creando una fuerza duradera que contrarresta los intereses contra la protección de la naturaleza.
Políticas ambientales más sólidas
Pero aunque existe un claro consenso científico sobre los beneficios de la naturaleza para las personas, la evolución de la naturaleza como derecho humano ha sido notablemente irregular en todo el mundo.
Hoy en día, muchos países de América Latina están avanzando, mientras que Europa y América del Norte están algo rezagados.
FUENTE DE LA IMAGEN, GETTY IMAGES
Aunque existe un claro consenso científico sobre los beneficios de la naturaleza para las personas, la evolución de la naturaleza como derecho humano ha sido notablemente irregular en todo el mundo.
Desde la primera mención del derecho a un medioambiente saludable en la Declaración de Estocolmo en 1972 –como resultado de la primera gran conferencia ambiental-, unos 110 países lo han reconocido constitucionalmente.
Si bien su impacto varía en todo el mundo, ha creado un poderoso baluarte contra una marea creciente de destrucción ambiental en muchos países, como Costa Rica, Colombia y Sudáfrica, ya que más naciones parecen estar preparadas para seguir su ejemplo.
Por supuesto, reconocer el derecho «no es una varita mágica que podamos usar para resolver todos nuestros desafíos», dice el abogado ambientalista David Boyd,quien es nombrado relator especial sobre derechos humanos y medio ambiente en las Naciones Unidas.
«Es un catalizador para mejores acciones», agrega.
De hecho, algunas de las investigaciones de Boyd han revelado que los países con derecho a un medio ambiente saludable -u otros mandatos ambientales- en sus constituciones, tienden a tener políticas ambientales más sólidas en general.
También es más probable que obtengan mejores resultados en las métricas de desarrollo sostenible, según estudios del economista Chris Jeffords de la Universidad de Indiana en Pensilvania.
Dicho esto, Jeffords advierte que es complicado analizar la causa y el efecto: ¿son los derechos en sí mismos los que conducen a estos beneficios, o es más probable que los países ambientalmente progresistas adopten tales derechos?
En el caso de Costa Rica, la respuesta parece ser un poco de ambos.
Aunque el programa de políticas y legislación ambiental comenzó mucho antes de 1994 en el país, las protecciones ambientales se han vuelto más sólidas desde que se introdujo formalmente el derecho constitucional, explica Cordero, quien además se desempeñó como viceministro del Ministerio de Ambiente y Energía de Costa Rica de 2014 a 2018.
Además de obtener el 98% de su energía de fuentes renovables, Costa Rica ha protegido una cuarta parte de su tierra como parques o reservas nacionales y ha reforestado vastas franjas de tierra que alguna vez estuvo degradada.
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Costa Rica obtiene el 98% de su energía de fuentes renovables.
A lo largo de los años, el tribunal constitucional del país ha escuchado cientos de casos relacionados con el derecho, a menudo encontrando violaciones, dice Cordero.
Ha dictaminado que la matanza de tortugas marinas verdes en peligro de extinción es inconstitucional, así como la tala del almendro de montaña, que es utilizado por el gran guacamayo verde en peligro crítico de extinción,ilegalizando efectivamente ambas prácticas.
La moratoria del país sobre la exploración petrolera y la minería a cielo abierto también se remonta a demandas por el derecho a un medio ambiente saludable, agrega Cordero.
Una carta de triunfo en los tribunales
Casos similares se han presentado en muchos otros países latinoamericanos que han abrazado el derecho, como Colombia, Argentina, Perú y Ecuador, dice César Rodríguez-Garavito, experto internacional en derechos humanos y derecho ambiental de la Universidad de Nueva York.
Allí, Rodríguez-Garavito dice que tales leyes también han moldeado la forma en que los periodistas enmarcan los problemas ambientales, como algo a lo que la gente tiene derecho, en lugar de una sola consideración política, y han empoderado a los movimientos de justicia social para movilizar al público, lo que en sí mismo puede disuadir potenciales infractores.
En los tribunales, los derechos humanos actúan como cartas de triunfo, generando argumentos legales más poderosos sobre otras consideraciones, como la libertad económica.
Y en algunas jurisdicciones, como Colombia, «si se puede demostrar que un derecho fundamental está en juego, básicamente se puede acelerar el caso en los tribunales. Así que eso se hace para decisiones mucho más rápidas», agrega.
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Costa Rica ha dictaminado que la matanza de ciertos animales en peligro de extinción es inconstitucional y, por lo tanto, ilegal.
Como mínimo, el derecho a un medio ambiente saludable ha ayudado a ralentizar los procesos de destrucción del hábitat, argumenta Rodríguez-Garavito.
Esto, particularmente durante el auge de las materias primas de la década de 2000, que empujó el precio de los metales a niveles sin precedentes, produciendo una presión casi insuperable para abrir las selvas tropicales y otros ecosistemas delicados a la minería.
«Si no hubiera habido una fuerte protección constitucional, apuesto a que tanto los derechos ambientales como los derechos de los pueblos indígenas habrían sido básicamente eliminados», dice Rodríguez-Garavito.
Por supuesto, esto no significa que la naturaleza esté suficientemente protegida en América del Sur: la deforestación continúa y la región sigue siendo la más mortífera para los activistas ambientales. Al igual que con otros derechos humanos, «hay una brecha en la implementación», señala.
Esa brecha también existe en Sudáfrica, donde el derecho se encuentra enclavado en su famosa y progresista constitución de 1996. Pero el país sigue siendo marcadamente desigual, tiene algunos de los aires más contaminados del mundo y muchas comunidades padecen enfermedades respiratorias.
A menos que las personas vayan a los tribunales, «no verás que se cumple ese derecho», dice Pooven Moodley, abogado de derechos humanos de Natural Justice, una organización sin fines de lucro que trabaja con comunidades locales en África para brindar apoyo legal en cuestiones de justicia ambiental.
Si bien hasta ahora no muchas comunidades han acudido a los tribunales, está comenzando a suceder cada vez más, dice.
«Es absolutamente clave, porque es algo a lo que podemos referirnos, algo que podemos (usar) para desafiar otras leyes o prácticas, ya sea por parte de los gobiernos o del sector privado», agrega Moodley.
A pesar de que la isla de Fiji adoptó la legislación ambiental en 2013, aún no se ha aplicado en los tribunales, tal vez porque las personas, en particular los grupos políticamente marginados, aún desconocen sus derechos o no pueden permitirse el costoso proceso legal, explica Kiji Vukikomoala, abogado que coordina la Asociación de Derecho Ambiental de Fiji.
Pero su organización ha visto un reciente aumento en el interés de las comunidades que buscan llevar estos asuntos a los tribunales.
«A medida que aumenten los impactos…creo que muchos más de nuestros ciudadanos pensarán en poner en cuestión estos temas», dice.
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A pesar de que la isla de Fiji adoptó la legislación ambiental en 2013, aún no se ha aplicado en los tribunales.
Moldear la mentalidad hacia la naturaleza
Hasta ahora, el derecho humano mediambiental probablemente ha tenido el mayor impacto en América Latina y otros países como India y Filipinas, donde los tribunales han tendido a ser más proactivos que los gobiernos para reparar el daño ambiental, dice Rodríguez-Garavito.
Europa, por otro lado, ha sido más lenta. En el puñado de países europeos que han adoptado el concepto, parece tener menos impacto en los tribunales.
Esto se puede explicar porque sus políticas ambientales son generalmente más fuertes, dice Laurence Gay, un experto en derechos humanos del Centro Nacional Francés de Investigación Científica en Aix, de la Universidad de Marsella.
En Eslovenia, por ejemplo, un país con abundante vegetación y amplios programas de reciclaje, el derecho puede haber influido en algunas de las políticas ambientales del país.
Pero su principal efecto ha sido moldear la mentalidad del país hacia la naturaleza, como lo demuestra su sistema educativo, que incluye amplios planes de estudio sobre sostenibilidad, dice la embajadora Sabina Stadler Repnik,representante permanente ante la ONU en Ginebra.
«La parte educativa de este derecho, creo, es más importante (y donde) podemos obtener logros más a largo plazo que simplemente acudir a los tribunales y litigar durante años y años», señala.
En algunos países europeos, cuando por primera vez se adoptaron estas legislaciones, muchos jueces debatieron inicialmente si los derechos ambientales constitucionales eran meros manifiestos políticos, dice Gay.
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La extracción de materiales deja profundas huellas en la tierra.
Pero cada vez más, «los jueces de más y más países tienden a rechazar tales posiciones y a reconocer sus efectos vinculantes».
Por ejemplo, en una demanda climática de alto perfil en Noruega, los grupos ambientalistas argumentaron que permitir la extracción de petróleo en el Ártico era inconstitucional.
La Corte Suprema dictaminó que el Estado tenía la obligación de proteger a los ciudadanos de los daños ambientales.
Sin embargo, el tribunal dictaminó que los permisos de perforación aún no infringían el derecho, en parte porque el Estado no debería ser responsable de las emisiones del petróleo que exporta.
Francia, sin embargo, ha dado un paso más.
La ley de «deber de vigilancia», introducida en 2017, responsabiliza a las empresas de prevenir las violaciones de los derechos humanos o del medio ambiente en todas sus cadenas de suministro, explica Sebastién Mabile, abogado medioambiental de la firma de servicios legales Seattle Avocats.
Evidentemente, el derecho a un medio ambiente saludable requiere algunos ingredientes adicionales para funcionar bien, entre ellos, la voluntad de hacer cumplir la ley.
Además necesita de sistemas judiciales libres de influencia política, algo de lo que no gozan la totalidad de los 110 países que cuentan con este derecho en sus constituciones.
Los derechos humanos son más efectivos cuando se combinan con otros derechos constitucionales y leyes que facilitan a las personas acudir a los tribunales y obtener información sobre sus derechos, agrega Jeffords.
Y la protección ambiental tiene que ir de la mano con otros derechos humanos, agrega Moodley, señalando a los gobiernos que han desalojado a las comunidades indígenas de las áreas protegidas en nombre de la conservación.
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En los últimos años, miles de personas se han manifestado alrededor del mundo pidiendo cambios en la política ambiental.
Sin embargo, cuando se utilizan correctamente, como en América Latina, los derechos constitucionales pueden proteger los derechos humanos y la naturaleza, y sin obstaculizar el desarrollo económico; Costa Rica se considera un país de ingresos medianos altos, y sus principales exportaciones son la electrónica, el software y el ecoturismo.
Más países están considerando adoptar pronto el derecho a un medio ambiente saludable, ya sea en sus constituciones o en la legislación general, incluidos Argelia, Gambia, Chile, Canadá y Escocia.
Pero algunos de los más ricos del mundo, como el Reino Unido, Estados Unidos, China y Japón, aún no lo han considerado oficialmente.
Mientras tanto, Boyd todavía aboga por el reconocimiento a nivel de la ONU, lo que podría obligar a más países a reconocerlo y fortalecerlo, y crear formas de hacer que los países rindan cuentas en el escenario internacional.
A menudo se dice que los derechos humanos tienen sus raíces en los errores.
La Declaración de Derechos Humanos de la ONU en 1948 surgió de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial. En aquel entonces, sus autores no podían prever una crisis ambiental global, ni una gran cantidad de investigaciones científicas que demostraran la importancia de la naturaleza para el bienestar humano.
Pero se podría decir que estos documentos están destinados a evolucionar y adaptarse a las nuevas amenazas para las personas.
«Si continuamos por el camino en el que estamos, entonces estaremos en serios problemas desde la perspectiva de los derechos humanos», dice Boyd.
«Debemos dar un paso adelante y tomar las acciones que sabemos que son necesarias y factibles para proteger y restaurar este hermoso planeta nuestro», concluye.
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