En Marzo 2020 la UNESCO celebró una reunión virtual de representantes de los ministerios de ciencias de todo el mundo. Participaron en ella 77 ministros, comprendidos secretarios de Estado, en representación de un total de 122 países, así como la Sra. Mariya Gabriel, Comisaria Europea de Investigación e Innovación, la Sra. Sarah Anyang Agbor, Comisaria encargada de las ciencias de la Unión Africana, el Sr. Moisés Omar Halleslevens Acevedo, ex Vicepresidente de Nicaragua y el Dr. Soumya SWAMINATHAN, Director Científico de la Organización Mundial de la Salud.
El propósito de la reunión era debatir acerca de la importancia de la cooperación internacional en materia de ciencias y de una mayor inversión en esos ámbitos en el contexto de la COVID19.
Se trató ampliamente la importante cuestión de la ciencia abierta, sobre la que la UNESCO ha estado preparando una recomendación internacional desde noviembre de 2019.
La Directora General de la UNESCO, Sra. Audrey Azoulay, hizo un llamamiento a los gobiernos para que intensificaran la cooperación científica e integraran la ciencia abierta en sus sistemas de investigación a fin de prevenir y atenuar las crisis mundiales.
“La pandemia de COVID-19 nos sirve para tomar conciencia de la importancia de la ciencia tanto para la investigación como para la cooperación internacional. Esta crisis también pone de manifiesto la necesidad urgente de mejorar el intercambio de conocimientos a través de la ciencia abierta. Ha llegado el momento de que todos nos comprometamos”, dijo la Sra. Audrey Azoulay.
Según la Sra. Swaminathan (OMS), “la colaboración es fundamental para el conocimiento y el intercambio de datos, así como para lograr avances en la investigación sobre la COVID-19. En un momento en el que las barreras comerciales y los obstáculos logísticos impiden la circulación de bienes esenciales, es importante destacar que se deber permitir que la ciencia dirija la respuesta mundial a esta pandemia”
Por su parte, la Sra. Anyang Agbor (Unión Africana) subrayó que “África necesitaba una empresa de investigación más sólida que pudiera movilizar al mundo universitario y a los sectores público y privado. La Unión Africana reconoció a finales del pasado año que la ciencia abierta podía cambiar la situación en la lucha contra las desigualdades”.
Durante las últimas semanas, la comunidad científica internacional se ha movilizado para responder a la emergencia, compartiendo y poniendo a disposición gratuitamente los resultados de las investigaciones, y mediante una reforma sin precedentes de sus métodos (apertura del repertorio de virus a todos por parte de las principales publicaciones científicas, publicación de más de 1 000 artículos de investigación científica de libre acceso en respuesta al llamamiento de la OMS y creación de consorcios internacionales de investigación en pocos días, lo que permite un rápido progreso y la secuenciación del ADN del virus en pocas semanas).
“Todos dependemos de la ciencia para sobrevivir”, concluyó el Sr. Marcos Pontes, Ministro de Ciencia, Tecnología, Innovación y Comunicación del Brasil.
Por lo que se refiere a la ciencia abierta, en la reunión se trataron los siguientes aspectos:
· La puesta en común de los conocimientos y de las iniciativas en apoyo de la investigación científica y la reducción del déficit de conocimientos entre los países.
· La movilización de los encargados de la adopción de decisiones, los investigadores, los creadores de innovaciones, los editores y la sociedad civil para posibilitar el libre acceso abierto a los datos científicos, los resultados de las investigaciones, los recursos educativos y las infraestructuras de investigación.
· El fortalecimiento de los vínculos entre la ciencia y las decisiones políticas para satisfacer las necesidades de la sociedad.
· La apertura de la ciencia a la sociedad incluso cuando las fronteras se cierran.
Gigantes tecnológicos como Facebook, Google, Apple o Microsoft, entre otros, se han unido más que nunca para luchar contra las fake news. Con la crisis del coronavirus, circulan muchas noticias falsas a través de diferentes plataformas sociales, lo que les ha llevado a tomar medidas para luchar contra los bulos.
La crisis de la COVID-19 ha provocado la unión de empresas tecnológicas con el mismo fin: acabar con la circulación de las noticias falsas. Desde hace semanas, las diferentes plataformas han anunciado medidas con las que limitar y poner trabas aquellas informaciones no veraces.
La alianza histórica entre Google y Apple
Una de las grandes sorpresas que está dejando esta crisis mundial es la alianza entre Google y Apple. Ambos han acordado una lucha conjunta mediante el rastreo de datos a través de una aplicación. Podrán ofrecer al usuario la forma exacta de saber si ha estado en contacto con alguna persona contagiada y, por ende, tomar las medidas para no propagar el virus.
Google también ha llegado a un acuerdo con otros gigantes tecnológicos como Facebook, Microsoft o Twitter. A través de un comunicado, han anunciado el acuerdo con el que planean crear nuevas medidas desde sus plataformas para frenar la circulación de informaciones falsas. Pero no son los únicos en aunar fuerzas, pues cada día más plataformas sociales se unen a esta ‘moda’ y establecen más medidas de control con las fake news.
Las redes sociales establecen nuevas medidas para frenar las informaciones falsas
Instagram, Twitter o Facebook, entre otras, también se hacen valer de su búsqueda personalizada para recomendar cuentas oficiales. Cuando los usuarios buscan «coronavirus», la plataforma indica aquellas fuentes oficiales de referencia a las que acudir para recibir información contrastada y fiable. Así como limitar el alcance y la visibilidad en publicaciones falsas o de contenido dañino para el usuario.
Además de las medidas contra las noticias falsas, muchas de estas empresas también están haciendo aportaciones económicas a diferentes entidades para apoyar proyectos. Por ejemplo: TikTok ha hecho una donación a Europa para profesionales del sector sanitario y educativo.
El contenido audiovisual, en alza durante el confinamiento
Empresas y medios de comunicación tienen por delante un reto muy importante: buscar el interés del público joven. Su interés prima por el contenido audiovisual, por lo que, herramientas como TikTok o YouTube pueden ayudar a acercar informaciones de calidad de una forma atractiva para ellos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha abierto su propio perfil en TikTok para ofrecer información veraz acerca de la pandemia.
Las plataformas de contenido audiovisual se han convertido en una herramienta imprescindible durante esta cuarentena. Son muchas las páginas que ofrecen entretenimiento o recursos educativos para continuar aprendiendo desde casa y recibir información de calidad. Cada plataforma, y a su manera, está ofreciendo diferentes medidas para que el contenido que el usuario reciba sea fiable por fuentes oficiales, tal y como se resume en esta imagen interactiva:
Liderazgo, firmeza, elocuencia y empatía por los más vulnerables están entre las de las carácterísticas de presidentas y primeras ministras que se han enfrentado con todo su ingenio al COVID-19 para proteger a su población. A pesar del éxito de las mandatarias, actualmente solo 20 de 193 países miembros de la ONU están liderados por una mujer. Noticias ONU conversó con la presidenta de la Unión Interparlamentaria sobre los retos de igualdad de género que aún enfrenta el ámbito político.
En las últimas semanas, medios de todo el mundo han publicado artículos en los que se destaca el trabajo de varias mujeres jefas de Estado durante la pandemia del coronavirus.
Países dirigidos por mandatarias como Nueva Zelanda, Islandia, Alemania, y Dinamarca, entre otros, han sido reconocidos por iniciativas que han resultado efectivas en el manejo de la crisis del COVID-19, algo que es significativo cuando se tiene en cuenta que menos del 10% de todas las naciones del mundo están lideradas por mujeres.
“Las mujeres líderes han tenido una particular disciplina, sensibilidad y capacidad de respuesta frente a esta pandemia, y por ello han podido desarrollar mejores políticas para ahora y para el futuro”, asegura Gabriela Cuevas, diputada federal mexicana y la actual presidenta de la Unión Interparlamentaria, la única organización que representa a la rama legislativa de los gobiernos en una escala mundial y promueve la cooperación.
Según Cuevas, las mujeres que están en cargos de decisión tienden a enfocarse en los bienes más esenciales como la salud y la educación, y en proteger a las personas que más lo necesitan, particularmente los niños.
“Por ejemplo, veíamos a la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, hablando de considerar como un trabajador esencial al Conejo de Pascua. Yo pienso que cuando un jefe de Estado es capaz de comunicarse incluso al nivel de los niños, es un ejemplo muy elocuente de las preocupaciones que tiene por los más vulnerables, que son a quienes más está afectando la crisis de salud, y que también probablemente afectará la crisis económica que apenas empieza”, dice.
ONU/Loey Felipe
Gabriela Cuevas Barrón, presidenta de la Unión Interparlamentaria.
Sus afirmaciones son respaldadas por los datos. Según el más reciente Mapa de las Mujeres en el Poder de la Unión Interparlamentaria y ONU mujeres, los portafolios de las mujeres en puestos políticos alrededor del mundo manejan en su mayoría las siguientes prioridades:
Familia, niños, jóvenes, adultos mayores, y discapacitados
Problemas sociales
Medio ambiente, recursos naturales, energía
Trabajo y educación
Igualdad de género y cuestiones de mujeres
Se trata de temas que durante la emergencia actual son de especial motivo de preocupación para todo el mundo. El sistema de las Naciones Unidas y sus agencias, así como organizaciones a lo largo y ancho del planeta, han advertido que la pandemia de COVID-19 ha exacerbado desafíos como la desigualdad, el desempleo y han puesto en peligro los derechos humanos de los más vulnerables.
Lo que hacemos las mujeres es priorizar a aquellos que son más vulnerables.
“Yo quiero destacar que también se trata de mujeres muy preparadas, la canciller alemana Ángela Merkel, por ejemplo, no solo ha demostrado sensibilidad si no también una gran capacidad técnica. Por su misma formación es alguien que es muy buena para comunicar sobre la pandemia y sus efectos, pero también las soluciones y haciendo un llamado muy específico y claro a su población, y por eso vemos como Alemania está teniendo muy buenos resultados”, agrega Cuevas.
Entre la respuesta de las jefas de Estado y Gobierno que han recibido elogios a nivel internacional se encuentra una actuación rápida a través de medidas para proteger a la población, incluidas el confinamiento, el rastreo de casos y el control de fronteras con apenas pocos casos de COVID-19; la comunicación clara y constante con los ciudadanos, a veces con información y conferencias de prensa exclusivas para niños; la disponibilidad de test para toda la población y el uso de las tecnologías; así como las alianzas con influenciadores digitales para promover los buenos hábitos de higiene.
“Lo que hacemos las mujeres es priorizar a aquellos que son más vulnerables y me parece que estas jefas de Estado han demostrado una gran determinación, son mujeres valientes, son mujeres inteligentes que no solamente han llegado a un cargo público si no que han demostrado un gran liderazgo, y que han logrado que su población siga los consejos del Gobierno”, expresa Gabriela Cuevas.
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ONU/Kim Haughton
La canciller alemana Ángela Merkel conversa con la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, en la Asamblea General de la ONU en 2019.
El panorama de las mujeres en la política
Actualmente solo 20 de los 193 Estados miembros de la ONU están liderados por una mujer. ONU Mujeres y la IPU aseguran que el progreso en la representación sigue siendo lento, pero hay avances: en 2005, solo ocho mujeres estaban el poder.
Más de la mitad de las mujeres jefas de Estado y de Gobierno están en Europa. Casi todos los gobiernos de los países nórdicos (Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega) están encabezados por una mujer, con la excepción de Suecia.
En las Américas, hay tres mujeres líderes, la mitad de las que estaban en el poder en 2015. La región experimentó una disminución significativa en 2017, cuando el número cayó bruscamente a uno.
Tres mujeres se desempeñan como jefas de Estado o de Gobierno en Asia (Bangladesh, Nepal, Singapur), una en África (Etiopía) y una en el Pacífico (Nueva Zelanda). Ningún país de la región de los Estados Árabes ha tenido una mujer Jefa de Estado o de Gobierno.
En cuanto a los parlamentos y gabinetes ministeriales el progreso es mayor: las mujeres ahora representan el 50% de los puestos ministeriales en 14 países, frente a nueve en 2019. Otros 16 países tienen más del 40% de ministras.
Europa y las Américas son los líderes cuando se trata de tener paridad de género en los gabinetes. En dos países, España y Finlandia, las mujeres ocupan más del 60% de los escaños ministeriales. Finlandia se destaca además como el único país que tiene paridad de género en el gabinete y una mujer jefa de Gobierno.
ONU
Sanna Marin, primera ministra de Finlandia, durante la celebración del Dïa Internacional de la Mujer en la sede de la ONU.
¿Cómo lograr la igualdad?
“Me parece que, si bien hemos alcanzado de 1995 a ahora, pasar del 11% a casi el 25% de mujeres en parlamentos en todos los países y llegar ahora casi el 20% de mujeres ministras, no podemos pensar que nos tomará otros dos siglos para tener igualdad de género. Yo creo que la única forma de tener sistemas plenamente democráticos es con la inclusión de las mujeres. Eso es lo único que le va a dar legitimidad y efectividad a nuestras instituciones”, asegura Gabriela Cuevas.
Para la presidenta de la Unión Interparlamentaria la legislación de cuotas de género es indispensable para avanzar hacia la igualad.
La única forma de tener sistemas plenamente democráticos es con la inclusión de las mujeres.
“Porque muchos países se escudan en que así es la cultura, pues necesitamos cambiar la cultura para generar igualdad, y no va a haber un cambio de cultura a menos que haya un cambio institucional, es decir, leyes de cuotas de género. Me parece fundamental que tengamos instituciones políticas, leyes, presupuestos, que nos permitan avanzar. Si esperamos a que se trate de un cambio cultural, pues probablemente tengamos que esperar siglos. Y me parece que no podemos darles esa respuesta a nuestras hijas, a nuestras nietas, a las mujeres que hoy demandan y merecen plena igualdad”, afirma.
Para Cuevas, uno de los mayores retos que enfrentan las mujeres para llegar a cargos de poder es la falta de una red de servicios para apoyarlas a tener una vida integral.
“La forma en la que existen y viven nuestras sociedades condena a las mujeres a que sean ellas las únicas responsables del cuidado de los niños o de nuestros ancianos. O, por ejemplo, en mi país, en México, uno de cada cuatro hogares depende completamente del ingreso de una mujer. Pero no tenemos ni las guarderías ni las escuelas de tiempo completo que requerimos o no existen en muchos países derechos de propiedad para las mujeres o acceso a servicios financieros, a subsidios, apoyos e incluso en términos fiscales. Entonces creo que debemos trabajar, además de la legislación de cuotas, en generar un ambiente mucho más propicio para el involucramiento de las mujeres”, explica.
Otro factor fundamental para lograr la equidad de género tiene que ver por supuesto con la educación.
“Muchos de los estereotipos de género siguen siendo heredados por las madres, a sus hijos e hijas, o en muchos casos vemos a hombres que nunca fueron educados para la igualdad de género y que hoy se encuentran en importantes posiciones de poder. Entonces, creo que parte de la estrategia tiene que ser forzosamente trabajar en la vertiente educativa. También me parece fundamental explicarle muy claramente a la gente por qué es importante votar por mujeres”, asegura.
Mujeres que protegen mujeres
Gabriela Cuevas fue diputada federal de México apenas a los 21 años, cuando solamente el 11% de la cámara de 500 personas, estaba compuesta por mujeres. Hoy en día, después de un proceso de dos décadas, México es uno de los países donde la constitución establece que el 50% de las candidaturas debe ser obligatoriamente para las mujeres.
“Hoy en día en México es muy poca la gente que ya cuestiona por qué una mujer está en política o por qué son candidatas y cuando existen las cuotas de género, eso es forzar a los partidos políticos a que recluten, capaciten y apoyen más a las mujeres. Pero hay una segunda parte que es también una responsabilidad. Una vez que las mujeres llegamos a estos cargos de poder a una cámara de diputados o al senado, o un parlamento, es nuestra obligación ver por más y más mujeres. No podemos darnos el lujo de disfrutar el cargo, sino que tenemos la responsabilidad de utilizarlo para brindar las oportunidades a las mujeres que no han tenido la misma suerte que nosotras”, enfatiza la presidenta de la IPU.
ONU/Mark Garten
Maria Fernanda Espinosa, ex presidenta de la Asamblea General, junto a la primera ministra de Islandia y las presidentas de Estonia, Trinidad y Tobago. (izq a der)
Y es que, según los estudios, las mujeres líderes son además mucho más dedicadas a generar políticas públicas para proteger a otras mujeres, incluido en medio de la pandemia del coronavirus.
“En temas por ejemplo de violencia doméstica, en salud reproductiva, y también en entender lo difícil que es tener una vida profesional como mujer y al mismo tiempo cuidar de la familia, de los hijos de un entorno en nuestras comunidades. Entonces creo que esa sensibilidad que ellas han demostrado también las ha llevado a tomar decisiones muy importantes”.
La pandemia de COVID-19 tiene importantes dimensiones en materia de género ya que las mujeres se encuentran al frente de la respuesta, desde los hospitales hasta los hogares, donde también son más vulnerables a la violencia.
“Allí están las mujeres como una mayoría en el sector salud, en sectores de la limpieza, de la agricultura, de servicios. Y por supuesto cuando hablamos de servicios esenciales, los que nos mantienen vivos al día de hoy, tienen a una mayoría de mujeres atrás. Y además de todo este servicio público que están desempeñando, pues las mujeres tienen que seguir trabajando con sus familias, con sus comunidades, cuidando de sus niños y de nuestros ancianos. Si nosotros no vemos por las necesidades de esas mujeres que están proveyendo servicios esenciales y manteniendo el tejido esencial, pues nos vamos a colapsar”, advierte Cuevas.
Además, aparte de la discriminación sistémica que de por sí las mujeres enfrentan en tiempos normales, la pandemia exacerba las injusticias.
“Por ejemplo, los temas de ingresos y seguridad laboral, la falta de seguridad social o de cobertura en los servicios de salud y todo esto afecta de manera desproporcionada a las mujeres porque la mayoría trabajan en el sector informal. Y son quienes tienen muchas veces un salario menor, o incluso no reconocido. También se están enfrentando a la violencia dentro de los hogares, lo que es una tragedia a veces muy difícil de visualizar, allí también tenemos una deuda con las mujeres más vulnerables”, explica la diputada.
Los Gobiernos y los parlamentos están llamados a redefinir las prioridades para responder a la crisis, asegura la máxima de la IPU.
“Es decir, cuáles son los servicios esenciales que necesitamos que se mantengan, cómo podemos dar un mayor apoyo financiero, si tenemos que modificar las leyes o ajustar los presupuestos, o cómo podemos también vigilar que el Gobierno tenga una correcta aplicación del presupuesto y una correcta respuesta frente a esta pandemia, y lo que no podemos perder de vista es la visión de género, entender que la voz de las mujeres debe estar presente en cada una de nuestras decisiones”.
Spotlight Initiative/Agostina Chiodi
Protesta de mujeres en las calles de Argentina contra la violencia machista.
La igualdad como parte de la democracia
Para Cuevas, aún existen resistencias importantes que quieren frenar el avance de las mujeres.
“En mi propio país, todos los días 10 mujeres en promedio son asesinadas en manera de un feminicidio, es decir, con violencia propia de género. Yo, insisto, tenemos que educar a los hombres. No podemos seguir tolerando que los hombres agredan a las mujeres porque aprendimos a alzar la voz, porque aprendimos a decir lo que queremos y a luchar por nuestros sueños”, asegura, añadiendo que mantener sociedades democráticas durante y después de la pandemia es uno de los mayores factores que influye en el avance de la equidad.
“Este miedo que tenemos al COVID-19 y que es claramente justificado por su rápida propagación y por las miles de personas que mueren todos los días, puede ser utilizado por algunos gobiernos para querer implementar medidas completamente autoritarias, restrictivas de libertades, violatorias de derechos humanos y que probablemente tengan la tentación de querer que esas medidas se implementen después de la pandemia. En la medida en que entendamos que los gobiernos democráticos son gobiernos mucho más incluyentes, mucho más equitativos donde se puede respetar mucho más a las mujeres y a los derechos humanos, también entenderemos que será fundamental defender la democracia después de esta pandemia”, explica la presidenta de la IPU.
Para Cuevas, hay mucho que se puede aprender del ejemplo que están dando algunas jefas de Estado durante la situación actual.
“Todos debemos entender que debemos votar por más mujeres, el mundo tiene más del 50% de población como mujeres, y solo 1 de cada 4 lugares de los parlamentos son para una mujer. Y si tomamos en cuenta que 1 de cada 10 jefes de Estado es una mujer, eso nos deja ver que tenemos que tomar decisiones distintas como sociedad”.
Según la presidenta, estudios realizados por la Unión Interparlamentaria y las Naciones Unidas han concluido que las mujeres en posiciones de poder hacen de las sociedades espacios mucho más seguros, propicios para la paz y el desarrollo sostenible.
“Y, por supuesto, obtienen mejores respuestas para las crisis, no sólo en términos de COVID-19, pero, por ejemplo, también lo podemos ver en temas de cambio climático. Creo que hay que aprender de su determinación, y de su capacidad para sensibilizar, priorizar a los grupos más vulnerables, y por supuesto de su liderazgo”.
Reportaje: Laura Quiñones
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Centroamérica/Panamá/14 Mayo 2020/eldigitalpanama.com
La Asociación de Profesores de la Universidad de Panamá (Apudep), denunció la tarde de este miércoles 13 de mayo, que la Universidad de Panamá sufrió el recorte presupuestario por varios millones de dólares.
El profesor José Álvaro, dirigente de la Apudep explicó que se trata de 25 millones de dólares menos, en concepto de inversión y funcionamiento.
Audio:
Álvaro agregó que entre el 2019 y el 2020 la casa de estudios sufrió un recorte de 34 millones de dólares.
La Universidad de Panamá fue fundada en 1935 y tiene una población estudiantil de 73 mil 203 alumnos.
Un cuerpo docente de más de 4 mil 756 docentes y tres mil administrativos y cuenta con de 311 carreras.
Fuente e imagen tomadas de: https://eldigitalpanama.com/docentes-de-la-universidad-de-panama-denuncian-recorte-en-el-presupuesto/
Dos noticias aparentemente inconexas coincidieron el pasado 4 de mayo. La primera: Profesores de Derecho se pronuncian sobre restricciones a la libertad y uso de la fuerza durante emergencia, se refiere a la postura de unos abogados docentes sobre los abusos de las fuerzas policiales cuando hacen cumplir las órdenes oficiales del confinamiento. La segunda, La ONU urge a proteger la libertad de prensa durante la pandemia informa sobre las declaraciones del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, sobre los peligros de las restricciones a la libertad de prensa en el contexto de la pandemia del COVID-19.
Ambas informaciones son dos caras de un mismo problema: los límites del estado de excepción dentro de una sociedad democrática.
La actitud autoritaria valida el daño a la dignidad de las personas bajo la excusa de la protección ciudadana. Los dos mecanismos emblemáticos de los Estados autoritarios para llevar a cabo dicha “protección” son la represión y la censura. Mediante la primera, se emplea el daño fisico y psicológico contra el cuerpo humano para disuadir a la ciudadanía de emplear los espacios físicos como escenario para movilizaciones que debiliten el control político. Mediante la segunda, se cierran los medios de acceso a los significados que los ciudadanos necesitan para interpretar sus experiencias sociales, en otras palabras, se lleva a cabo un silenciamiento hermenéutico.
Lo que caracteriza a los Estados autoritarios es la normativización de prácticas que, en el seno de una sociedad democrática, se ejecutan dentro de ciertos límites, en circunstancias excepcionales (peligro de salud pública, posibilidad de disolución política), durante un período muy limitado de tiempo y siempre como producto de un debate parlamentario previo que les otorgan legitimidad.
Recalco el hecho de que dichas prácticas se hacen dentro de unos límites, es decir, a pesar de las circunstancias excepcionales, el Estado de una sociedad democrática debe intentar ejercer las acciones especiales dentro de unos límites establecidos por el respeto al marco constitucional, a los derechos humanos y a la naturaleza dialogante de una sociedad abierta.
Por tanto, no es aceptable que, bajo la excusa de la pandemia del COVID-19, un Estado permita el uso desproporcional de la fuerza física contra la ciudadanía, el abuso de poder, o infrinja castigos no contemplados en la ley para las infracciones ciudadanas.
Como inaceptable resulta, también, el intento de ocultar información y distorsionarla, o entorpecer el trabajo de quienes tienen la función de proporcionarla. La información fidedigna y el acceso abierto a la lectura de los significados sociales constituyen los recursos más eficientes con que cuenta una sociedad democrática para resolver las situaciones problemáticas.
Centro América/ Haití/ 12.05.2020/ Fuente: www.panorama.com.ve.
El fuerte crecimiento de los precios que acompaña la epidemia agravará aún más la recesión económica que vive el país.
El nuevo coronavirus causó pánico en las autoridades de Haití y las organizaciones de derechos humanos en razón de la extrema debilidad del sistema de salud, pero las consecuencias económicas de la pandemia podrían ser aún más devastadoras que las sanitarias entre la población mayoritariamente pobre.
Con ocho muertes, según el último balance oficial divulgado el jueves 30-A, la Covid-19 está recién en sus comienzos en Haití, donde el confinamiento y el distanciamiento social constituyen un lujo inaccesible para gran parte de los habitantes, que viven de la economía informal.
Los comerciantes callejeros de Petionville, una comuna ubicada en las alturas de Puerto Príncipe, la capital, protagonizaron manifestaciones contra el vano intento de la alcaldía de limitar su actividad a tres días por semana.
Las compras nerviosas que siguieron al anuncio, el 19 de marzo, de los primeros casos de Covid-19 en el país, luego decayeron, y hoy los clientes son muy mesurados en sus compras, más aún teniendo en cuenta que sus ingresos se han desplomado.
Los cereales constituyen dos tercios de los aportes energéticos diarios de los haitianos más pobres. Sin embargo, el precio del arroz aumentó más del doble en algunos mercados del interior del país en relación al año pasado.
La coordinación nacional de seguridad alimentaria destaca que la inflación se ha acelerado desde marzo.
El fuerte crecimiento de los precios que acompaña la epidemia agravará aún más la recesión económica que vive el país desde el último otoño boreal.
«Con la crisis que se avecina, es esperable que el crecimiento caiga 4% como consecuencia del colapso del sector agrícola, cuya demanda se reduciría considerablemente», reconoció el primer ministro Joseph Jouthe durante una cumbre sobre las finanzas del país que este año se realizó de manera virtual.
– Peligro de hambruna –
La agricultura pesa apenas 21% en el PBI, pero concentra la mitad de los empleos, subraya el economista Etzer Emile.
Los campesinos haitianos, poseedores de explotaciones extremadamente pequeñas, han visto sus ingresos reducirse enormemente, lo que ha agravado sus dificultades para preparar la próxima cosecha, amenazada además en algunas regiones por la sequía.
Mucho antes que la pandemia de Covid-19 paralizara la economía mundial, Naciones Unidas había calculado que 40% de los haitianos tendrían necesidad de una ayuda humanitaria de urgencia en el presente año.
Esas proyecciones, realizadas en octubre de 2019, establecían que a partir de marzo de 2020 alrededor de tres millones de habitantes del país estarían en situación de insuficiencia alimentaria severa, el escalón previo a la hambruna en la clasificación empleada por la ONU.
Sólo las remesas enviadas por los haitianos que viven en el extranjero, que totalizan más de 3.000 millones de dólares al año en promedio, han evitado que el conjunto de la población caiga en la pobreza extrema.
Hasta ahora, esa suma representaba un tercio del PIB.
«Los haitianos dependen de las transferencias de dinero para la alimentación, la educación e incluso los funerales», señala el economista Kesner Pharel.
Instalada en su mayoría en Estados Unidos, la diáspora haitiana ha sido golpeada de lleno por el desempleo masivo que afecta a la primera potencia mundial.
El Ministerio de Economía y Finanzas de Haití prevé que en los próximos meses esa ayuda financiera se reduzca en una cuarta parte.
«Se suele decir que cuando la economía estadounidense se resfría la haitiana sufre una pulmonía. Los millones de empleos perdidos en Estados Unidos van a provocar una agravación de la extrema pobreza aquí, sin dudas», dijo Pharel.
Fuente de la noticia: https://www.panorama.com.ve/mundo/En-Haiti-la-opcion-es-entre-morir-de-hambre-hoy-o-por-Covid-19-manana-20200502-0045.html
Paulo Blikstein redaccion@larepublica.net | Lunes 11 mayo, 2020
Estamos viviendo un tiempo muy interesante para la educación, y por interesante quiero decir trágico. Es trágico porque cientos de millones de niños no tienen acceso a sus escuelas o maestros y podrían no tenerlo por varios meses. Para muchos de esos niños, estar fuera de la escuela puede tener terribles consecuencias para su aprendizaje, salud y bienestar. Por supuesto, las escuelas para familias acomodadas están ofreciendo actividades de aprendizaje en casa por lo que el impacto para esos niños no será tan malo. Pero lo que realmente me preocupa son los niños que no pueden obtener una buena experiencia educativa desde su casa. Esta pandemia nos muestra una realidad que hemos tratado de ignorar durante mucho tiempo. Y la realidad es que, a pesar de la idea de que Internet está democratizando el conocimiento y la información, eso en realidad no es cierto. La información no es conocimiento. Ver no es aprender. Explicar no es enseñar. Tal vez habíamos pensado que era cuestión de accionar un interruptor e ir al aprendizaje en línea, pero nos dimos cuenta que la educación es mucho más que tener acceso a la información y vídeos. Estamos dando cuenta de que el aprendizaje va más allá de simplemente asistir a clase y responder a preguntas; se trata de ser parte de una comunidad, mediada por profesionales altamente capacitados, donde muchas cosas suceden mucho más allá de la simple transmisión de la información. Los educadores progresistas han estado diciendo esto durante aproximadamente un siglo. Desde John Dewey hasta Jean Piaget; desde Seymour Papert , Cynthia Solomon y Edith Ackermann hasta Paulo Freire. Este último diría que la educación debe ser una experiencia de emancipación, por encima de todo. Y lo que quiere decir con emancipación es ir de donde estás a donde podrías estar; yendo de la conciencia de lo real, el aquí y ahora, a la conciencia de lo posible. En otras palabras , aceptando el mundo tal como es, tomando conciencia de que puede hacerlo mejor, que puede hacer su vida mejor, y que puede hacer mejor la vida de otros . Seymour Papert , Cynthia Solomon, y Edith Ackermann insistieron en que es un proceso de construcción que ocurre mucho más eficientemente cuando se trata de construcción de artefactos externos, la depuración de ellos, y se pueden compartir con otras personas. Pero todas esas teorías, no importa cuán poderosas sean, tienen un gran problema. Dependen de maestros en contacto cercano con los estudiantes lo que hace de la docencia un trabajo muy sofisticado. Ser maestro es probablemente uno de los cinco trabajos más complejos del mundo; y ser un maestro constructivista es mucho más difícil.
Pero cuando le digo esto a nuevas empresas de tecnología y a los gobiernos, normalmente la respuesta que recibo es que es no escalable, no hay manera de hacer esto económicamente viable. Entonces, me imagino si hiciéramos la misma pregunta sobre la cirugía cardíaca .
¿ Es la cirugía cardíaca económicamente viable ? Le decimos a nuestros pacientes que Costa Rica decidió no hacer cirugía de corazón, porque es no escalable? La mayoría de las cosas importantes comienzan siendo completamente no escalables.
Volviendo a la pandemia y la educación, lo que ha estado sucediendo en educación es que solemos querer todos los beneficios sin costo. Queremos programación, robótica, aprendizaje socio-emocional, habilidades del siglo 21 – sin costo significativo -sin decisiones difíciles, sin cambiar la lógica de nuestros sistemas educativos. Es como querer una cirugía cardíaca al costo de una aspirina.
Por lo tanto, espero que estemos aceptando un hecho simple: la educación, como la atención médica, y la democracia, es difícil y costosa. Ninguna aplicación o sistema basado en la nube lo mejorará . No lo mejoraremos reemplazando a docentes con tecnología. Lo que lo mejorará es un esfuerzo coordinado y bien diseñado que durará décadas. Y debemos hacerlo pronto. Los jóvenes no pueden esperar veinte años . El espíritu de nuestro tiempo es el espíritu de la urgencia de la transformación, no la transformación que llevará 30 años, que esperará a que los niños se gradúen, vayan a la universidad, obtengan un doctorado y luego comiencen a hacer algo.
Los jóvenes son conscientes de que no tendrán futuro si no comienzan ahora.
Paulo Blikstein
Fuente de la Información: https://www.larepublica.net/noticia/hacia-una-educacion-emancipadora
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