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Cuatro comentarios sobre el problema de la violencia

Por: Luis Armando González

Se recogen a continuacion cuatro comentarios del autor a propósito de algunos tópicos relativos al problema de la violencia. Fueron escritos en diferentes momentos –el primero en 2011 y el cuarto en 2017— y en situaciones coyunturales específicas. Están, pues, fechados y situados. Asimismo, aún en su brevedad y con sus limitaciones, ponen de relieve que la violencia criminal (ejercida por el crimen organizado y las maras o pandillas) no sólo no es un problema reciente (que comenzó en 2009) sino que viene de los años noventa y que desde entonces para acá se ha complejizado. El autor está convencido de que la envergadura del accionar criminal requiere de una intervención del Estado –y no sólo del Ejecutivo—fuertemente coercitiva, a sabiendas de que la prevención es la respuesta de largo plazo para un problema tan complejo.

 

La escuela como objeto de violencia

La escuela no escapa a la violencia que se ha desatado en la sociedad salvadoreña desde la postguerra. El enfoque tradicional de la violencia en la escuela se revela sumamente limitado para entender lo que está sucediendo en estos momentos. Y es que ese enfoque tradicional se centra en la escuela como foco de violencia, es decir, en sus dinámicas internas de carácter violento que se toman como punto de partida para comprender las prácticas violentas de los adultos.

Desde este enfoque, entonces, la tesis que se suele defender es que la violencia en la escuela está en la base de la violencia que se genera en la sociedad. Asimismo, en los intentos por explicar la violencia en la escuela se apela, además de a los factores que derivan de la misma dinámica escolar (por ejemplo, a la violencia represiva propia de una educación bancaria-autoritaria), a los entornos familiares y de amigos que serían los que permitirían explicar por qué los niños y adolescentes son proclives a la violencia en la escuela.

De modo casi circular, esta perspectiva de análisis propende a buscar la solución al problema de la violencia en la escuela en la atención preventiva de los entornos antes mencionados, con énfasis en la responsabilidad de la familia.

¿Cuál es la violencia en la escuela que preocupa a quienes se mueven en este marco de análisis? Su punto de mira son las agresiones entre los alumnos, las amenazas, burlas y abusos contra los más débiles, etc. A los más críticos no se les escapan las agresiones y maltratos de los maestros hacia los alumnos, ni la violencia propia de un sistema escolar bancario-autoritario.

Pero, como quiera que sea, la cuestión de fondo –en la perspectiva que reseñamos— es que la escuela es un foco de hábitos y prácticas violentas que, luego, repercuten en la sociedad, cuando quienes vivieron la violencia en la escuela se convierten en adultos.

La sociología de los años setenta fraguó esta forma de entender la violencia en la escuela. En una época en la cual la familia era una pieza sólida del engranaje social y los entornos inmediatos de amigos un fuerte condicionante de las conductas individuales, lo razonable era buscar en la familia y en esos entornos las claves de los hábitos de quienes se integraban en las escuelas –que eran el otro gran espacio de integración social. Familia, grupos de amigos, escuela y trabajo marcaban los hábitos y conductas de los individuos en esos años setenta en las sociedades occidentales industrializadas.

La serie de televisión “Los años maravillosos” refleja bien esas dinámicas tal como se dieron en la sociedad norteamericana de finales de los años sesenta y principios de los años setenta. La sociología y la psicología de esos años elaboraron sus teorías y enfoques a partir de la realidad de un capitalismo sólido, en el cual la familia, la escuela y el trabajo eran los principales ejes de integración social.

Esos enfoques y teorías tienen poca utilidad en estos momentos, a la hora de entender la violencia en las escuelas. El “capitalismo líquido”—analizado por autores como Z. Bauman y A, Guiddens— exige otras formas de abordaje del tema de la violencia. Y es que, entre otros cambios importantes (por ejemplo el peso del consumismo de marcas alentado unos medios de comunicación globalizados), la familia ha dejado de ser lo que antaño fue como matriz formadora de los hábitos básicos.

Más allá del peso de la familia actual –la familia ampliada casi ha desaparecido y en el caso de la familia nuclear hay fuertes condicionantes económicas para mantenerse como tal— en la formación de sus miembros más jóvenes, hay entornos violentos (con un componente de cultura de violencia) que son más decisivos en la creación de hábitos de los individuos que la familia y el círculo inmediato de amigos.

De hecho, el entorno violento en El Salvador está dominado por pandillas y crimen organizado. Y es a ese entorno al que hay que prestar atención si se quiere entender la violencia en las escuelas salvadoreñas. Porque las pandillas y el crimen organizado están convirtiendo a las escuelas en objetivo de sus prácticas violentas; las escuelas se están convirtiendo en víctimas propicias para sus fechorías, sobre todo porque sus jóvenes son vistos como candidatos para integrarse a las redes criminales.

En la actualidad, el grave problema de la violencia en las escuelas estriba en que pandillas y crimen organizado, en determinados lugares del país, tienen en su punto de mira a alumnos y profesores. Esa violencia externa a la escuela amenaza la vida y seguridad de sus integrantes. Es una violencia distinta a la agresividad y abusos que tradicionalmente se han generado dentro del recinto escolar; más aún, es una violencia que está dando a la violencia tradicional en la escuela otra dimensión, al introducir en ella la posibilidad de usar armas de fuego o de valerse de “ayudas” externas (de pandillas) para resolver tensiones suscitadas dentro de la escuela.

Urge, pues, tomarse en serio el nuevo carácter de la violencia contra la escuela. Este consiste en que la escuela se está convirtiendo en objeto de una violencia criminal que, de no ser contenida con firmeza, dejará mucho más dolor que el dejado hasta ahora en las familias que han perdido a sus hijos o en los profesores amenazados y chantajeados por criminales sin escrúpulos. Hay que hacerse cargo del entorno violento que rodea a las escuelas; hay que hacerse cargo de la cultura de la violencia que se propaga como hongo; y hay que hacerse cargo de lo trágico que es para una sociedad que las escuelas estén sometidas a la amenaza del crimen.

San Miguel, 30 de noviembre de 2011

 

II

La complejización de los problemas sociales

 

Hay quienes gustan de ver los fenómenos sociales del presente (sobre todo los más graves y complejos) como surgidos por generación espontánea. Ya se trate de la pobreza, el crimen organizado, las pandillas o las inundaciones causadas por las lluvias, su postura es de extrañeza ante algo que se les revela como nuevo, como surgido de repente. Y en sus opiniones al respecto insisten, con voz de alarma, en lo inusitado de los problemas abordados. Incluso utilizan terminología hace tiempo en boga –y que en  otro tiempo rechazaron y condenaron— como si fueran los descubridores de la misma o por lo menos sus más fervientes valedores.

En estos días, por ejemplo, se ha escuchado a un ex Director de la PNC hablando –alarmado claro está—, de la situación de violencia en el país y planteando la tesis de la “territorialización” del accionar de las pandillas y el crimen organizado.  Cualquier persona desprevenida podría ser convencida de la tesis –sostenida por este ex funcionario policial— de que el crimen en el país nunca ha sido como ahora, siendo la mejor expresión de esta gravedad la mencionada “territorialización” del crimen.

Sin embargo, si alguien se toma la molestia de dar una mirada a la Revista ECA de la UCA, del año 2006, encontrará un texto titulado “Violencia social y territorialización del crimen”. Si esta misma persona busca en 1997 encontrará un número monográfico de la misma revista dedicado a la violencia. Y si en lugar de ECA da una ojeada a la Revista Realidad de 1998, encontrará un artículo que lleva por título “El Salvador en la postguerra: de la violencia armada a la violencia social”.

O sea: no hay tales de apuntar alguna novedad cuando se habla de “violencia territorializada”. Y es que esa territorialización no es algo nuevo, al igual que tampoco es nueva la elevada violencia social que actualmente golpea a la sociedad salvadoreña. Lo que sí es cierto es que la violencia social/criminal se ha hecho más compleja desde el fin de la guerra civil (1992) hasta el día de hoy; lo que sí es cierto es que fenómenos que apenas se gestaban en aquellos años ahora han alcanzado un nivel de desarrollo que los hacen casi inmanejables e incluso irreversibles. Y esto no sólo sucede con la violencia, sino con otros muchos fenómenos sociales, culturales, económicos, medioambientales: hace 20 o 30 años eran fenómenos en gestación, cuyo tratamiento era en muchos sentidos más fácil, pues se trataba de fenómenos poco complejos. Ahora, dos o tres décadas después, su complejidad es mucho mayor, y por ende su tratamiento y solución.

Entonces, lo que no conviene perder de vista, primero, es que los problemas sociales no surgen por generación espontánea, abruptamente, sino que tienen una génesis. Segundo, que los problemas sociales no son de la misma complejidad a lo largo del tiempo: siendo menos complejos en sus primeras etapas, a medida que avanza el tiempo se tornan más complejos. Y, tercero, que el tratamiento de los problemas sociales es más fácil en sus primeras fases que en las de maduración o de concreción final.

San Salvador, 14 de octubre de 2013

III

El fenómeno de la violencia y el inmediatismo

En estos días, en El Salvador, se ha agudizado la sensación de que nunca, como en estos momentos, la violencia ha desbordado cualquier capacidad de contenerla. Es como si de pronto, abruptamente y como si fuera por generación espontánea, tuviéramos niveles indescriptibles de violencia; niveles de violencia inmanejables y que desconciertan a todos, incluidas las autoridades de gobierno.

La gente vive la inmediatez de esta situación con verdadera paranoia, atrapada por temores indecibles que acechan desde cada sombra, cada espacio oscuro, cada desconocido que se cruza por nuestra acera o se cruza en nuestro camino. Ninguna medida de seguridad es suficiente, siendo una de ellas la disposición a mostrarse agresivos de manera “preventiva”, por si acaso al desconocido que viene en dirección a nosotros se le pudiera ocurrir atacarnos (más aún: es “seguro” que ese desconocido tenía la intención de agredirnos, pero lo disuadimos con nuestra “acción preventiva”).

Esta sensación actual de que la “situación está yuca”, como nunca, es alimentada por las grandes empresas mediáticas que, quizás movidas por intereses bien particulares no ajenos a sus filiaciones políticas, la promueven sistemáticamente, a través de juegos de imágenes y elaboraciones discursivas que la “inflan” en su cantidad, en su gravedad y en su novedad. Hay quienes, comentaristas bien intencionados o ingenuos, terminan cayendo en la trampa de la inmediatez.

Y es que cualquier esfuerzo de conocimiento está encaminado a vencer las trampas de la inmediatez y de las apariencias. El abordaje de los fenómenos sociales exige cumplir con el requisito de vencer sus apariencias, de ir más allá de lo que se nos ofrece inmediatamente, sobre todo cuando eso que “vemos”, “sentimos” o “percibimos” de un fenómeno social está inflado por empeños mediáticos mal intencionados.

La violencia es un fenómeno social. Como tal, hay expresiones suyas que afectan directamente a las personas, y que es natural que para ellas eso sea lo único que importe. Más aún, no sólo es eso lo que cuenta, sino que –dadas las limitaciones espaciales y temporales de la percepción y dadas las consecuencias dañinas e inmediatas de la violencia en sus vidas— es natural que lo que las afecta ahora de la violencia sea visto y sentido como lo más grave, pues lo que sucedió antes o lo que está detrás de lo que les afecta no tiene ninguna relevancia práctica.

Sin embargo, el analista de lo social –el sociólogo, principalmente— no puede proceder de la misma manera, porque lo suyo es el conocimiento de la realidad social. Y para conocer hay que ir detrás de los fenómenos, para explicarlos y, en la medida de lo posible, sugerir mecanismos de intervención en ellos.

En el caso de la violencia, ir detrás de sus manifestaciones inmediatas, por más duras y dramáticas que se nos presenten, es una tarea de primera importancia para quienes estudian lo social. Este “ir detrás” supone indagar sus raíces históricas y su evolución, pues los fenómenos sociales –por más que la inmediatez nos los muestre como salidos de la nada— tienen una dinámica de gestación y evolución. Sin esta constatación, no se entiende que dejados por sí mismos seguirán evolucionando y haciéndose más complejos y difíciles de resolver. Y es que esa evolución de los fenómenos sociales avanza, por lo general, hacia una mayor complejidad o, cuando menos, complicación de los mismos.

Justamente, la violencia social en El Salvador, principalmente la que involucra a las maras y al crimen organizado, se ha venido complejizando y complicando desde 1994. No es el momento de analizar los hitos de esa complejización (y complicación) –ni para analizar el papel jugado por distintos gobiernos en ese proceso—, pero sí para señalar que desde ese momento hasta la fecha ha habido distintas etapas críticas en la dinámica de la violencia, siendo la actual una etapa de mayor complejidad y complicación, pero no una situación absolutamente distinta de otras anteriores en su gravedad o impacto social.

Y si no se realiza, ahora, una intervención decisiva en la dinámica de la violencia en el país, en 10 o 20 años el problema será más complejo y complicado, pero en continuidad (y relativa ruptura) con las dinámicas previas, fraguadas 30 o 40 años antes. Por supuesto que a esa generación de salvadoreños, si todavía tenemos empresas mediáticas como las que predominan en estos momentos, les parecerá que viven momentos apocalípticos, sin solución posible, con una violencia aparentemente surgida de la nada, que afecta sus vidas y que los amenaza por doquier, sin que haya nada que hacer para protegerse. No hay nada más delicado para la convivencia ciudadana que la sensación de indefensión de los individuos; esta sensación ha venido calando en la convivencia de los salvadoreños desde el fin de la guerra civil. Se la tiene que revertir, con una intervención de envergadura dirigida por el Estado y con la confluencia de las distintas voluntades (universitarias, empresariales, intelectuales, religiosas, políticas, profesionales y gremiales) que en el país están dispuestas a sumarse al esfuerzo por hacer de El Salvador un lugar de convivencia pacífica, tolerante y justa.

Eugene, Oregon, 29 de abril de 2014

IV

 

Violencia criminal y prevención de la violencia

Por distintas razones, algunas loables y otras no tanto, en los juicios acerca de la violencia criminal se fueron estableciendo criterios de carácter ético que lenta, pero casi inexorablemente condujeron a dejar de lado la realidad dura e hiriente de la violencia criminal, que a su vez fue justificada apelando a las condiciones de exclusión y pobreza de sus agentes, o a su ingenuidad e inocencia dada su minoría de edad.

Mientras esto sucedía en las discusiones y cátedras académicas (cuyos análisis y conclusiones irradiaban hacia las esferas públicas y privadas) los criminales reales (no los que reciben en los libros denominaciones más suaves como “personas en conflicto con la ley”) no dejaban –y aun no dejan– de causar dolor en la sociedad, siendo lo más doloroso de sus acciones los asesinatos de personas inocentes a lo largo y ancho del país. Desde los años noventa, la violencia criminal ha causado una verdadera sangría en El Salvador. Ahí están los datos para quien quiera verlos. Pero detrás de los datos, hay personas concretas  cuyas vidas llegaron a su fin violentamente por obra de criminales sin escrúpulos. Eso ya no puede ni debe seguirse tolerando.

El Estado salvadoreño tiene la obligación legal y moral de utilizar con eficacia y determinación todos los recursos a su disposición para contener y someter al imperio de la ley –haciendo uso de la fuerza necesaria y suficiente— a quienes son una amenaza para la vida y los bienes de cualquier ciudadano.

Ligado con lo anterior, está el asunto de cómo se relacionan, en el combate de la violencia criminal,  el uso de la fuerza coercitiva del Estado y la prevención. Aquí se tiene que decir que ante quienes delinquen efectivamente, el Estado tiene que hacer uso de sus capacidades coercitivas, según la naturaleza (la amenaza real) del acto criminal a contener. A mayor amenaza de los criminales, mayor uso de la fuerza del Estado, pues este último debe mostrar a quienes delinquen que el crimen no paga. Es equivocado creer que la prevención debe estar orientada a quienes se dedican a delinquir.

Es equivocado y peligroso para la sociedad que el Estado se doblegue ante el crimen, o también que se exija al Estado ceder en su determinación de combatir a grupos criminales, apelando a lo mal que se sienten quienes actúan fuera de la ley. La prevención está orientada a quienes no delinquen efectivamente, pero que, dadas sus condiciones de vida, pueden correr el riesgo de terminar integrados en grupos criminales, o en cualquier caso  pueden estar en riesgo de ser víctimas de la violencia criminal.

Es falto de realismo  abanderar programas de prevención para criminales en activo que lo que hacen es usar esos bien intencionados programas para ocultarse de sus fechorías o para impedir que el Estado les dé su castigo merecido. Eso es lo que los criminales hacen ahora con la bandera de los derechos humanos, lamentablemente. La lectura que hacen de la respuesta del Estado ante el crimen –con categorías de interpretación propias de esquemas teóricos fraguados en el marco de los regímenes autoritarios de los años 60 y 70 del siglo XX— no sólo escamotea importante evidencia acerca de las dinámicas de violencia y de la respuesta del Estado ante ellas, sino que es francamente descontextualizada. La falta de imaginación teórica, el éxito que esas categorías tuvieron en un época en la cual no había manera de leer las acciones del Estado más que cómo autoritarias y represivas y el amarillismo al que se prestan expresiones como “unidades o grupos de exterminio”, “violación de los derechos humanos” y “represión estatal”, entre otras, enturbian la posibilidad de elaborar marcos interpretativos adecuados para los fenómenos sociales y políticos del presente.

Fuente: https://www.alainet.org/es/articulo/193486

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Panamá: Promueven la diversidad como desafío al desarrollo humano

Panamá/16 de Junio de 2018/AN Panamá

Con el objetivo de propiciar un espacio de intercambio científico y académico que promueva la  innovación e investigación, inició en Panamá el 9° Congreso Científico “Diversidad: Un desafío para el desarrollo humano, educativo y de salud”

El evento organizado por la Universidad de las Américas (UDELAS) convoca a estudiantes, docentes, especialistas, investigadores y expositores nacionales e internacionales, quienes durante tres días tendrán la oportunidad de compartir, debatir, enseñar, proponer, incentivar, construir, y valorar aspectos claves para el desarollo humano.

El rector de UDELAS Juan Bosco Bernal dijo que el Congreso constituye el evento cumbre de las actividades académicas de la  universidad y es un espacio de exposición del conocimiento.

Para el Programa de Naciones Unidas para el Desarollo (PNUD), el Desarrollo Humano es un paradigma de desarrollo que va mucho más allá de las consideraciones de ingreso, centrándose en las personas, sus capacidades, sus habilidades y en las oportunidades que se les ofrezcan para alcanzar su pleno potencial.

Harold Robinson, representante residente del PNUD en Panamá dijo que la verdadera riqueza de los países es el capital humano, o sea las personas y como tal, el desarrollo humano es un pilar fundamental de la Agenda 2030 para de Desarrollo Sostenible.

“Reconocemos y aplaudimos por lo tanto este esfuerzo académico que realiza la Universidad UDELAS, que con este Congreso Científico realiza un gran aporte a la generación del conocimiento, necesario para hacer de esta visión de desarrollo una realidad”, precisó el funcionario del PNUD.

El Congreso científico abordará temas como Gestión de energía del océano considerando las tecnologías del hidrógeno, los retos de la formación inicial docente en Panamá: estudio comparativo de varios programas académicos, significado del cuidado cultural de la salud y una vida libre de drogas, entre otros.

Fuente: http://www.anpanama.com/8246-Promueven-la-diversidad-como-desafio-al-desarrollo-humano.note.aspx

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Cuba: Debaten papel de la ciencia en soluciones pedagógicas

Cuba / 15 de junio de 2018 / Autor: Lázaro Chiang / Fuente: Radio Reloj

El Congreso Internacional Ciencia y Educación, innovar e investigar, que inicia este lunes en La Habana, reflexiona sobre el papel de la ciencia en la solución de las principales problemáticas pedagógicas.

La directora del Instituto Central de Ciencias Pedagógicas, Silvia Navarro Quintero, confirmó a nuestra emisora que al evento concurren cerca de 300 delegados, quienes aúnan esfuerzos en aras del cumplimiento de las metas de desarrollo de la Agenda 2030.

Explicó que el Congreso de Ciencia y Educación simultaneará con los foros de Educación Inicial y Preescolar, Educación y Pedagogía Especial, el Simposio de Educación Primaria, retos y desafíos y con el Coloquio de Educación de Jóvenes y Adultos.

A partir de hoy la cita, sobre la enseñanza y su base científica, fortalece aportes y perspectivas de la investigación educativa en los diferentes contextos.

Fuente de la Noticia:

http://www.radioreloj.cu/es/noticias-radio-reloj/educacion/debaten-papel-la-ciencia-soluciones-pedagogicas/

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Cuba: Estrés juvenil: ¿inevitable?

Cuba / 17 de junio de 2018 / Autor: 

Aprender a conocer las emociones propias y aceptar que a las responsabilidades siempre viene asociado un poco de estrés es el inicio del camino para no sentirse desbordado por la presión

Muchos jóvenes cubanos confiesan haber sentido en alguna ocasión un poco de estrés durante la etapa estudiantil y laboral. Las consecuencias de este fenómeno se observan con frecuencia tanto en el plano emocional como en el desempeño de cada individuo.

El Doctor en Ciencias Sicológicas Miguel Ángel Roca Perara manifiesta que el estrés –una reacción fisiológica del organismo que se presenta en casos donde estamos sometidos a una tarea difícil de asumir– tiene una importante connotación social, tanto cuando la persona se aísla exponiéndose a una mayor soledad, como cuando se encoleriza lastimando a personas afines.

De acuerdo con los especialistas, las causas más frecuentes por las cuales un joven puede sentirse estresado se reflejan fundamentalmente en las exigencias de un alto rendimiento escolar, los conflictos familiares, el acoso, falta de tiempo libre, problemas con su autoimagen, cambios hormonales y conflictos económicos.

Destacan, además, que a veces un poco de estrés viene bien, porque da el empuje y la energía que se necesitan para sobrellevar ciertas situaciones, como tomar un examen o cumplir con algún plazo en el trabajo. Sin embargo, una cantidad excesiva  puede tener consecuencias sobre la salud y afectar adversamente  el sistema inmunitario, cardiovascular, neuroendocrino y nervioso central.

En este sentido y según la opinión del doctor Jorge Bergado Rosado, en la investigación Estrés es tres, «un poco de estrés no es dañino. Los seres humanos, sobre todo aquellos que viven en ambientes sobreprotectores, buscan a veces ese poco de estrés en entretenimientos peligrosos y miedos provocados; pero la situación cambia radicalmente cuando el estrés, físico o sicológico, se prolonga y se torna crónico».

EN LA JUVENTUD CUBANA

Iralmis Ramírez Herrera, estudiante de la Universidad de Ciencias Médicas, afirma que uno de los principales motivos por los que se siente estresada es «la acumulación desmedida de obligaciones estudiantiles con muy poco tiempo para realizarlas y que requieren de una preparación suficiente como para obtener buenos resultados».

Por su parte, Amanda González plantea que «cuando las responsabilidades en la escuela y al mismo tiempo en la casa son demasiadas, siempre existe un poco de estrés, así como en momentos en los cuales las cosas no salen tan bien como quisiera, decepciones amorosas, por ejemplo».

«Normalmente me duele la cabeza a menudo cuando me siento muy estresado, más bien, fatigado intelectualmente, y se presenta casi siempre al momento de terminar una larga jornada en la universidad», expresa Carlos Caparrós, joven de 18 años.

Ante el estrés, muchos jóvenes presentan cambios de humor, con lo cual coincide la joven Patricia Guerra Soriano y refiere, además, que se siente estresada cuando «alguna enfermedad le imposibilita realizar actividades».

«El estrés es inevitable para todo el que quiera obtener buenos resultados en su trabajo o carrera. Cuando sumas la presión del súbito cambio del régimen de estudio con el rigor de autogestionar el contenido, hacer las tareas, participar en las actividades de la FEU e ir a las fiestas (porque también hay que relajar), te das cuenta un día que tienes tantas obligaciones que lo mejor es tomarlo todo con calma», destaca Alejandra Brito Blanco, estudiante del municipio capitalino de Diez de Octubre.

¿NEGATIVO O POSITIVO?

Como ya afirmamos, los estudios han revelado que el estrés influye tanto positiva como negativamente en el ser humano. Al respecto, una investigación mexicana titulada Estrés, cómo repercute en la adolescencia (2015), lo presenta como «la  fuerza  que  nos  ayuda  a avanzar  en  nuestra  vida.  La  clave  entonces  consiste  en  aprovecharlo ante situaciones que demandan nuestro esfuerzo», refiere.

Sobre la repercusión negativa de este fenómeno, el estudio explica que viene determinada por un  contexto y la persona simplemente lo  padece, por ejemplo: el exceso de trabajo, cierto conflicto en una relación interpersonal, muerte de un ser querido.

En los jóvenes cubanos el estrés académico y laboral repercute en el rendimiento, las calificaciones, resultados en el trabajo, y para algunos sicólogos trae como consecuencia la distracción en las actividades cotidianas.

Algunos buscan refugio en las nuevas tecnologías, computadoras y celulares hacen olvidar por un momento la existencia del estrés. Otros, el aislamiento como forma de liberar tensiones; escuchar música o simplemente tratan de hallar un pequeño momento para realizar actividades recreativas con el fin de «despejar un poco», aunque el tiempo no sea suficiente.

Para muchos jóvenes el estrés es un camino inevitable cuando se enfrentan a ciertas responsabilidades.

Asumir un estilo de vida saludable y la realización con frecuencia de ejercicio físico, entre otras actividades, es una vía para superarlo adecuadamente.

¿CÓMO DISMINUIR EL ESTRÉS JUVENIL?

CONOCERSE A SÍ MISMO

– Conozca las señales del estrés, como dificultad para concentrarse o tomar decisiones, enojo, irritabilidad o pérdida del control, dolores de cabeza, tensión muscular o falta de energía.

RECONOZCA CÓMO ENFRENTA EL ESTRÉS

– Determine si practica conductas perjudiciales como fumar, beber o comer alimentos inadecuados para controlar el estrés, o si pierde la paciencia con sus hijos, cónyuge o compañeros de trabajo cuando se siente abrumado por las presiones laborales.

REGLAS DE CONEXIÓN

– Deje que la tecnología trabaje para usted, en vez de convertirse en un esclavo de la tecnología.

CREAR UNA LISTA DE TAREAS PENDIENTES

– Con esto no solo reducirá los riesgos de olvido, sino que también podrá concentrarse mejor en el trabajo que está realizando.

TOMAR RECESOS BREVES

– Mantenga la energía y la productividad dedicándole uno o dos minutos periódicamente a pararse, estirarse, respirar profundo y librarse de la tensión acumulada.

BUSCAR FORMAS SALUDABLES DE CONTROLAR EL ESTRÉS

– Trate de sustituir las estrategias perjudiciales, como consumir alimentos poco sanos, fumar o beber alcohol, por conductas saludables como ejercitar, meditar o hablar con amigos y familiares. Recuerde que algunas son extremadamente difíciles de cambiar y pudieran necesitar la ayuda de un profesional certificado como un sicólogo.

CUIDARSE A SÍ MISMO

– Coma adecuadamente, duerma lo necesario, beba agua suficiente y practique actividades físicas habitualmente.

PEDIR APOYO PROFESIONAL

– Aceptar ayuda de sus amigos y familiares puede perfeccionar su capacidad para controlar el estrés. Si sigue sintiéndose abrumado por el estrés académico o laboral, sería conveniente consultar con un sicólogo, quien podrá ayudarle a controlar mejor el estrés y a cambiar las conductas dañinas a su salud.

* La autora es estudiante de periodismo de la Universidad de la Habana

Fuente de la Noticia:

http://www.granma.cu/cuba/2018-06-12/estres-juvenil-inevitable-12-06-2018-20-06-41

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La voz de las niñas y las mujeres ayuda a definir las actividades de los centros Malala de la UNESCO en Guatemala

Centro América/Guatemala/14 Junio 2018/UNESCO

La primera fase del nuevo proyecto llevado a cabo en Guatemala en el marco del Fondo Malala de la UNESCO para el derecho de las niñas a recibir educación, reunió a las niñas, adolescentes y mujeres indígenas de la comunidad, en el seno de talleres participativos en Santa María Chiquimula y San Andrés Xecul, Totonicapán, en abril de 2018. Estos talleres han sido organizados con el objetivo de que las niñas y las mujeres participantes compartan sus intereses y necesidades, así como los obstáculos y las dificultades a las que deben hacer frente con regularidad en términos de acceso a la educación.

En Santa María Chiquimula, casi la mitad de las mujeres que han participado en los talleres no sabían leer ni escribir, y utilizaron sus huellas digitales para inscribirse. Esta situación ocurre con demasiada frecuencia en Totonicapán, una de las regiones de Guatemala que posee las tasas más bajas de mujeres alfabetizadas, es decir, 62,5% en 2014. El promedio de años de escolarización de las mujeres de esta región es de 4,1, una cifra que revela que la mayoría de ellas no logran terminar el ciclo de enseñanza primaria.

Las voces de las niñas y de las mujeres en primer plano

Para apoyar su empoderamiento es importante poner de relieve las voces de las niñas y de las mujeres, y proporcionarles un espacio para que compartan, analicen y hagan válidas sus experiencias colectivas. Las niñas y las mujeres indígenas presentes en los talleres participativos elaboraron una lista con las múltiples razones por las que abandonan la escuela, que abarcan desde la falta de recursos económicos hasta la distancia geográfica de las escuelas.

Algunas evocaron la creencia muy extendida de que las niñas y las mujeres no necesitan recibir una educación que comienza en la casa. “Mi padre quería que aprendiera a cocinar para cuando me casara, en vez de pasar el tiempo educándome”, dijo una joven, mientras que otra ofreció el punto de vista de sus padres de que “para realizar los quehaceres de la casa una mujer no necesita un título, mientras que el trabajo de un hombre en la ciudad sí podría requerirlo”. En la mayoría de los casos, cuando los recursos escaseaban, los hermanos tenían la posibilidad de asistir a la escuela, mientras ellas se quedaban atrás.

A pesar de estas dificultades, las mujeres veían la educación como un instrumento práctico que podía facilitarles la vida cotidiana y ayudarlas a realizar sus sueños. Ante el reducido número de empleos en el mercado laboral, una mujer afirmó: “Quiero adquirir capacidades prácticas que me ayuden a generar mis propios ingresos”.

Definir las actividades de los centros Malala de la UNESCO

Al principio de este proceso, es vital escuchar a las niñas y las mujeres con miras a garantizar la pertinencia de las actividades del proyecto. Si por una parte las mujeres han podido expresar sus opiniones durante los talleres, por otra también tuvieron la ocasión de compartir sus deseos, necesidades, así como las dificultades a las que deben hacer frente día a día.

Para una de ellas, aprender a leer significa no perderse en las calles. Para una joven, terminar la escuela significa que realizará su sueño de convertirse en docente. Y para otra, completar su educación le ofrece los medios para ayudar a sus hijos a hacer las tareas. Estos puntos de vista serán tomados en consideración durante la creación y concepción de nuevos centros Malala de la UNESCO. Las motivaciones, las necesidades y los intereses de las niñas y las mujeres se hallan arraigados en sus propios contextos y en sus historias personales, y sólo pueden comprenderse si nos tomamos el tiempo de escucharlas.

Los talleres participativos han confirmado lo importante que es poner de relieve y tomar en cuenta las voces de las niñas y las mujeres en cada etapa del proyecto. Esto no sólo permite que los planes de educación no formal llevados a cabo por los centros Malala brinden una respuesta apropiada a los obstáculos y necesidades reales de las mujeres, sino que ofrece también la oportunidad de apropiarse del proyecto mediante sus historias y puntos de vista individuales.

El proyecto en Guatemala tiene como objetivo crear un modelo educativo local – los centros Malala de la UNESCO – en las regiones rurales que deberá ser sostenible y transferible, y que se basará en las necesidades, la disponibilidad y los intereses de las niñas indígenas. Los programas educativos propuestos por los centros se impartirán en las lenguas indígenas, se basarán en la cultura indígena y reforzarán las competencias en favor del desarrollo personal y socioeconómico. Para llevar a cabo este proyecto, la UNESCO colabora conjuntamente con elComité Nacional de Alfabetización(link is external) (CONALFA), el Ministerio de Educación y organismos tales como, el Instituto Guatemalteco de Educación Radiofónica (IGER) y la fundación educativa Fe y Alegría(link is external), en colaboración con las municipalidades de intervención.

Fuente: https://es.unesco.org/news/voz-ninas-y-mujeres-ayuda-definir-actividades-centros-malala-unesco-guatemala

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Trabajan Unesco y ente iberoamericano en plan para niñez en Ecuador

América del sur/Ecuador/14 Junio 2018/Fuente: Prensa Latina

La Oficina de la Unesco en Quito y el Instituto Iberoamericano del Patrimonio Natural y Cultural impulsan hoy en Ecuador proyectos enfocados a empoderar niños y jóvenes, en igualdad de género y cultura de paz.
La iniciativa se cristalizó mediante la firma de un Acuerdo Marco de Cooperación Interinstitucional, con la finalidad de reforzar la incidencia de ambas instituciones en este país sudamericano, en los temas de igualdad de género, desnaturalización de la violencia y el fomento de la convivencia armónica.

Según precisó la sede de la Organización de las Naciones Unidas para Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en Quito, el convenio engloba proyectos con destaque en el rol central de la mediación entre pares, como mecanismo alternativo para resolver los conflictos y contener la progresión de los desacuerdos hasta la violencia.

En ese contexto colaborativo, ambas instituciones desarrollan el proyecto transmedia ‘Multimediando’, programa multimedia de aprendizaje que apuesta a la construcción de la paz en la mente de niños y jóvenes.

Se trata de una plataforma interactiva que fomenta la práctica lúdica de las reglas del juego y la experiencia de la mediación desde temprana edad, centrada en menores de ocho a 13 años, para ayudarlos en la toma de decisiones propias y a reflexionar acerca de la importancia de la mediación en la solución de conflictos diarios.

‘Multimediando’ se sustenta en el reconocimiento al otro, la escucha y el diálogo como principios de resolución problemas desde la niñez, en el uso de medios pacíficos para contener y encauzar desencuentros, así como en la incorporación de la paz y no-violencia como valores permanentes y naturales en la cotidianidad, a partir de los primeros años.

En 2017, ‘Multimediando’ obtuvo el premio otorgado por la Televisión América Latina a la ‘Mejor Producción Interactiva’ a nivel regional.

Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&id=187183&SEO=trabajan-unesco-y-ente-iberoamericano-en-plan-para-ninez-en-ecuador
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Diversos foros fomentan en Cuba educación integral sobre sexualidad

Centro América/Cuba/14 Junio 2018/Fuente: Prensa Latina
Expertos, académicos y activistas en el ámbito de la sexualidad de una docena de países debatirán en Cuba acerca de los desafíos para promover una educación integral sobre el tema, confirmó hoy una fuente especializada.
Ada Caridad Alfonso Rodríguez, presidenta del Comité Científico del VIII Congreso Cubano de Educación y Orientación Sexual, dijo a Prensa Latina que ese evento coincidirá con otros foros afines en el Palacio de la Convenciones de La Habana, del 25 al 29 de junio.

‘Es un congreso cubano con participación internacional, con actividades muy relevantes, y hasta ahora confirmaron participantes de Ecuador, Chile, Estados Unidos, Italia, Argentina, México, pero se espera aún por otras inscripciones foráneas, explicó la especialista.

Apuntó que paralelamente se realizarán la Tercera Reunión de expertos y expertas en programas de estrategias de educación integral de la sexualidad de América Latina y el Caribe, y el VI Coloquio Internacional Transidentidades, género y cultura.

Sesionará, además, el taller ‘Acelerando el proceso de la educación integral de la sexualidad en América Latina y el Caribe: el aporte de las orientaciones técnicas de Naciones Unidas’.

Indicó que habrá foros dedicados a los más jóvenes investigadores y educadores, y se presentará el libro ‘La integración social de las personas transexuales en Cuba’, de Mariela Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), promotor del congreso.

La referida conferencia abrirá con el simposio ‘Avances, desafíos y lecciones aprendidas en la ampliación a escala de la educación integral de la sexualidad, organizado por el Fondo de la ONU para la Población y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).

Alfonso precisó que desarrollarán tres conferencias, 15 paneles, 12 simposios, mesas de discusión coordinadas, dos talleres y sesiones de temas libres, y se impartirán cursos pre-congreso, relacionados con temáticas de educación y transidentidades.

Para ello, refirió, contaremos con el apoyo de profesores de Uruguay, Ecuador, Cuba y Canadá. Uno de esos cursos correrá a cargo de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

De Italia tenemos la suerte de que nos acompañe el profesor Paolo Valerio, de Nápoles, quien compartirá una formación sobre la integración social de las personas transexuales.

A la pregunta de quienes intervendrán en el Congreso, Ada Alfonso puntualizó que no solo habrá espacio para académicos, sino también para activistas transexuales que presentarán trabajos y asumieron compromisos muy fuertes en sistematizar experiencias de muchos años.

‘Es excelente también que puedan participar activistas de todas las provincias para que socialicen los trabajos que se organizan en profundidad en toda Cuba, ya que muchas veces no resulta muy fácil la comunicación entre ellos’, comentó.

La especialista cubana manifestó ‘legítimo orgullo’ por el otorgamiento al CENESEX, el pasado 8 de junio, del Premio Anual de la Salud 2018 por el trabajo desarrollado en ese campo.

También se concedió a Mariela Castro un premio por la obra de la vida y por el libro ‘La integración social de las personas transexuales en Cuba’, y una mención a ella y a Alfonso por el volumen ‘Violencia de género, prostitución y trata de personas’.

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