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7 técnicas educativas que son un completo error

Por: El País

Olvide la disciplina castrense: castigarle en su habitación no sirve para nada.

  • cachetes niños
    1. Nada de cachetes La literatura científica los desaconseja con contundencia, catalogando a los tirones de orejas y palmadas en el trasero como recursos contraproducentes. “Los padres, ante conductas no deseables, deben montar su enfado y rechazo, pero el azote esporádico no servirá para cambiar el comportamiento del pequeño”, explica la psicóloga Ollero. Es más, la experta afirma que estas prácticas únicamente conseguirán viciar la relación entre ambos a largo plazo y, si bien quizá atajen en el momento la situación, configurará una personalidad más difícil de encauzar.
  • disciplina niños
    2. Las fórmulas ‘Antonio Alcántara’ no son las ideales Numerosos estudios han demostrado que la mayoría de técnicas disciplinarias clásicas, las que pasan por el arresto domiciliario o por los sistemas de recompensa son, a la larga, inservibles y contraproducentes. “En el papel de los padres como modelos de los hijos, la conexión emocional debe jugar un papel fundamental, estableciendo vínculos de confianza y seguridad para fomentar el desarrollo correcto, marcando los límites con firmeza pero también con amabilidad”, explica Andrea Ollero, psicóloga educativa. En este sentido, Ángela Pulido, también psicóloga y directora del centro El Árbol del Patio, apuesta implementar el modelo de Disciplina Positiva ideado por el psiquiatra y educador Rudolf Dreikurs, basado en “implicar al pequeño en su contexto, motivándolo desde los sentimientos positivos que le permiten saber que su papel también es importante”. Por eso, muchas de las técnicas clásicas se entienden, hoy, obsoletas. Esto es lo que no debe hacer con su pequeño, según la ciencia, y las alternativas para criarle con inteligencia emocional.
  • castigos niños
    3. Nada de castigos sin razonamiento En la misma línea, la imposición de sanciones en forma de actividades desagradables quizá corte de raíz la mala conducta, pero sólo momentáneamente. “Hacer sentir mal al niño no significará, necesariamente, que este entienda el verdadero motivo de nuestro malestar”, asegura Pulido, que apuesta más bien por tratar de razonar con él, usando un lenguaje en positivo, y exponerle las razones por las que su comportamiento no es el adecuado. Poner de relieve, al final, por qué sus actos no están construyendo un buen clima en el núcleo del que él debe sentirse partícipe, en el que él tiene que estar implicado.
  • chantaje niños
    4. Nada de dejarles sin postre Técnica basada en el chantaje y en la manipulación, según numerosos estudios, pero no en la explicación razonada que sí llevará al niño a entender por qué no debe hacer esto o lo otro. “De nuevo, esta práctica no hace pensar ni reflexionar al niño, y sólo le llevará a hacer determinadas cosas para contentarnos”, explica Pulido, que se pregunta si nuestra voluntad es que nos obedezca únicamente movido por el miedo a la prohibición o si realmente buscamos que entienda por qué debe comportarse correctamente.
  • premios niños
    5.  Nada de prometerle ración doble de postre Otra técnica basada en el chantaje: “Si vinculamos las educaciones con premios, igual que si lo hacemos con castigos, estamos dejando a un lado las emociones profundas”, repasa la psicóloga Ollero. Explica además que “la necesidad de conocerse, de entrar en comunión, es fundamental para que los actos estén ben encauzados y motivados por una decisión íntima y real que busca lo mejor para todos”.
  • rincon pensar niños
    6. Nada de mandarlo ‘al rincón de pensar’ ¿Para qué? “En el momento de enfado y frustración, ambos estarán dominados por el cerebro reptiliano, al que corresponden las funciones básicas. Los dos estarán bloqueados por el grado de tensión del contexto, y pedir al niño que reflexione no hará sino llevarle a pensar que su padre y su madre son seres horribles y mezquinos”, afirma Pulido. Además, y como explican los expertos en educación infantil Tina Payne Bryson y Daniel J. Siegel en su libro No-Drama Disciplineobligándoles a encontrarse con sus pensamientos en esa situación hará que se pierda la oportunidad de establecer un diálogo comprensivo, explicativo y que busque, realmente, lo que se pretende: hacerle reflexionar para que no repita sus actos.
  • prohibido llorar niños
    7. Nada de coartar sus sentimientos “Sobre todo si se trata de niños, muchos padres piensan que pidiéndoles que endurezcan su carácter le están ayudando a fortalecerse, pero eso no es así”, asegura Ollero, en la misma línea de numerosas investigaciones. Durante décadas, explica, la educación se ha basado en la ocultación de emociones, en la prohibición de llorar o mostrarse triste, pero es preferible “dejar que se expresen y enseñarles a entender lo que les ocurre para que aprendan a gestionarlo”, concluye.
  • culpabilidad niños
    8. Nada de educar en la culpabilidad “Vivimos en la era del buenismo.”, comenta la psicóloga Pulido, que añade: “Esto no es en absoluto positivo porque, ante situaciones realmente límite, esos padres colegas terminan por pasarse al otro lado y recurrir a gritos y broncas, descolocando al pequeño que no entiende esos estallidos de ira”. Por eso, ella apuesta por implementar las herramientas adecuadas para que el niño entienda que sus actos tienen consecuencias, y que de ellos depende también la buena marcha del grupo. “Hay que enfocarles hacia las soluciones, y no educarles en la culpabilidad”, confirma. Pero hay casos difíciles. “En situaciones ingestionables, lo más recomendable es buscar ayuda”, aconseja Ollero. Cuando todas las técnicas fallan, sólo un profesional puede detectar dónde está el desajuste en la relación entre padres e hijos y buscar soluciones.

    Fuente: https://elpais.com/elpais/2017/12/12/album/1513081412_992481.html#foto_gal_8

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El panorama educativo –y político-electoral- de México @INEEmx

México / 17 de diciembre de 2017 / Autor: Anel Guadalupe Montero Díaz / Fuente: SDP Noticias

El pasado 7 de diciembre, el INEE presentó el Panorama Educativo de México. Indicadores del Sistema Educativo Nacional 2016. Educación Básica y media superior.

El documento revela la magnitud de la tragedia: Aunque el sistema educativo nacional prácticamente ha superado el problema de la cobertura, “…más de un cuarto del total de niños de 3 a 5 años y jóvenes de 15 a 17, aún no asiste a la escuela. Sólo 3 de cada 100 en el grupo de 6 a 11 años y 7 de cada 100 en el grupo de 12 a 14 años, no asiste a la escuela”

Por si fuera poco, “…la escolaridad media de la población de 15 años o más, a nivel nacional, es de 9.2 grados, lo que significa que en promedio la población logra concluir la secundaria”.

Lo anterior sería un gran avance, si no cruzáramos este dato con los resultados de las pruebas PISA, que “…muestran que 41.7% de los estudiantes mexicanos obtienen bajo desempeño en Lectura; 56.6% en matemáticas y 47.8% en Ciencias”.

Es decir, los “egresados” de nivel secundaria tienen el certificado, pero no poseen los conocimientos, las habilidades, las actitudes y los valores necesarios para enfrentar los retos que la incertidumbre de los tiempos actuales demanda.

Tal vez eso explique por qué según el panorama educativo presentado por el INEE, en Educación Media Superior, el número de abandonos se incrementó en 87 mil en los últimos 5 años.

La tragedia educativa, entonces, se vive en dos hechos que atentan en contra de todos los mexicanos porque transforman a la democracia en un Estado fallido, donde “la mayoría” es presa fácil de la esclavitud de la ignorancia a favor de los intereses de unos cuantos:

1.- El derecho a la educación que es el derecho al aprendizaje

No es posible que doce años-nalga en el sistema educativo mexicano se reflejen en un “certificado” que simula un aprendizaje que nunca existió, por lo que la escuela debería avalar entonces la permanencia o la credencialización de la ignorancia, en lugar de las competencias de los sustentantes.

Hoy, la exigencia de aprendizaje es mucho más alta que en la época de nuestros padres, pero los alumnos –y sus maestros-, siguen formándose en modelos memorísticos –por más que cambien “enfoques” y “programas”-, en lugar de la praxis –como la concebía Freire, reflexión en la acción-.

Además, no se puede soslayar que en pleno siglo XXI, apuestas como la de Sugata Mitra en India (“un hueco en la pared”), la de Alvin Toffler (“hay que cerrar las escuelas”)  y la de Ken Robinson (“las escuelas son obsoletas porque fueron pensadas para un mundo que no existe más”) consideran que la escolarización no es sinónimo de formación académica y mucho menos de “educación”. Amén de los avances en la neurociencia que impactan la didáctica en el campo educativo y consideran otras vías mucho más eficaces que la educación tradicional para formar a los ciudadanos que México necesita.

¿Cuál es –entonces- el futuro de la escuela como la conocemos en México? ¿Qué papel juegan los maestros, el sistema educativo, político, social, económico y cultural en la ecuación?

Y es que la escuela y los resultados que de ella se obtienen, no pueden ser analizados al margen de todo lo anterior, porque es causa y consecuencia de estos factores.

Conviene recordar ahora que en 2014, el entonces Secretario de Hacienda, Luis Videgaray declaraba –después de lanzar una miscelánea fiscal disfrazada de Reforma-, que “todavía no estamos donde queremos, pero vamos bien, estamos moviendo a México”, pero no fue capaz de responder cómo se puede crear prosperidad en un país donde PISA arrojó que el 82% de los jóvenes carecía de competencias básicas en español, matemáticas y ciencias.

Los votantes de las elecciones presidenciales de 2018, son los jóvenes que presentaron la prueba PISA en 2012 y que según la descripción del nivel 5 de dominio en LECTURA en el rubro de “reflexión en la acción” deben ser capaces de “evaluar críticamente o establecer hipótesis apoyándose en el conocimiento especializado(…)” y en el apartado de “interpretación de textos”, tienen la capacidad de “interpretar el significado de un lenguaje con sutilezas”, tienen nivel entre 0 y 1 en escala de 1 al 5.

Esto nos lleva a la segunda tragedia nacional derivada de la tragedia educativa

2.- El mito de la democracia

Un país donde “la mayoría” está conformada por jóvenes que son incapaces de obtener información de un texto, interpretarlo, reflexionar sobre el mismo y ponderar sus implicaciones, está destinado a una forma de esclavitud basada en la ignorancia que –como se indicó al inicio de este artículo-, sólo conviene a los intereses de unos cuantos.

La Mtra. Sylvia Schmelkes y los consejeros del INEE han subrayado la importancia de lograr una educación de calidad para lograr la equidad, abatir la discriminación el rezago, la deserción y otros males endémicos de un Estado democrático, no sólo del sistema educativo.

Sin embargo, cuando se cambia el calendario escolar por el electoral y se privilegia la agenda política por encima de la educativa, se evidencia un mecanismo ad hoc a un Estado Fallido, porque el hecho no es ilegal, pero es imperfecto por donde se le vea.

Por eso, cuando conceptos como “el bien común” son supeditados a la partidocracia mexicana y a sus fieles representantes, tenemos resultados educativos que a nadie extrañan, como el que acaba de presentar el INEE con el Panorama Educativo de México.

¿Les creemos entonces a los políticos cuando dicen que su prioridad es formar ciudadanos críticos, analíticos y reflexivos?

A esto se refería Platón cuando sostuvo que la democracia era la forma de gobierno más adulterada. La sentencia de muerte de Sócrates y la derrota de Atenas a manos de Esparta fueron consecuencias de ella, porque “la mayoría” decidió.

¿Los jóvenes que presentaron la prueba PISA en 2012 son los mismos que cuestionan hoy a las televisoras pero creen todo lo que circula en las redes sociales?

¿Los jóvenes que presentaron la prueba PISA en 2016 enfocarán su atención en el vitíligo de Meade, la edad de AMLO, la vestimenta del Bronco o en las plataformas políticas de cada uno de ellos para luego exigir que las cumplan tal y como lo prometieron?

Ellos serán “la mayoría” en la que se sustenta el mito democrático. Sin embargo, esto no significa claudicar a favor del autoritarismo, significa dejar la simulación, ser conscientes de que nuestro paso por esta vida es efímero y que debemos hacer lo posible –y más- por transformar para bien la situación de nuestros hermanos más vulnerables…significa que cada quien haga su trabajo y asuma la responsabilidad del mismo con valor y con valores, más allá del discurso.

Cabe una última pregunta: ¿Qué pensaría Platón de nuestros partidos políticos, los sondeos de opinión o las estrategias de comunicación?

¿Usted qué opina, estimado lector?

Fuente del Artículo:

https://www.sdpnoticias.com/nacional/2017/12/12/el-panorama-educativo-y-politico-electoral-de-mexico-ineemx

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Universidades y Estado

México / 17 de diciembre de 2017 / Autor: Diego Valadés / Fuente: Reforma

El artículo 3o de la Constitución fue adicionado en 1980, otorgando a las universidades autónomas «la facultad y la responsabilidad de gobernarse a sí mismas». Significó la culminación de un largo y difícil proceso.

Los primeros planteamientos de autonomía universitaria los hizo el gobierno de Francisco I. Madero. José María Pino Suárez encargó un proyecto al abogado y poeta José I. Novelo. Las vicisitudes de ese gobierno malograron la propuesta. Luego, en plena revolución constitucionalista, distinguidos universitarios retomaron la idea. Entre ellos figuraron Erasmo Castellanos Quinto, Manuel Gamio, Genaro Fernández MacGregor y Julio Torri.

Al promulgarse la carta de Querétaro otros más se sumaron a la petición. En este segundo grupo estuvieron Antonio y Alfonso Caso, Luis Enrique Erro, Manuel Gómez Morin y Vicente Lombardo Toledano. Desde la propia Universidad Nacional el rector José Natividad Macías, uno de los autores del proyecto de la Constitución, exigió también ese derecho.

Durante la primera legislatura de la Constitución de Querétaro, Novelo, a la sazón senador, presentó una iniciativa que fue aprobada por el Senado, pero no prosperó entre los diputados. Las voces exigiendo la autonomía universitaria se multiplicaron y el gobernador de Michoacán, Pascual Ortiz Rubio, estableció la Universidad Autónoma del Estado de Michoacán, en octubre de 1917. Esto sucedió antes del célebre movimiento de Córdoba, en Argentina.

La primera Universidad autónoma del continente fue la nicolaíta, aunque por razones ajenas a la institución dejó de serlo en 1921. En síntesis, la lucha por la autonomía universitaria está asociada a la Revolución Mexicana. Pocos años después, en 1929, la Universidad Nacional protagonizó un intenso movimiento que culminó en su trasformación como institución autónoma.

A partir de entonces se vivieron altibajos en el proceso autonomista de las universidades mexicanas. La reforma constitucional de 1980 pareció una solución definitiva; empero la experiencia muestra que subsisten diversos problemas, en especial el de la financiación, que puede llegar a ser crítico.

En algunas instituciones autónomas el pasivo laboral genera una fuerte presión sobre sus exiguos recursos, y en todas hay restricciones al desarrollo de su planta académica. Los recursos fiscales disponibles siempre son inferiores a las necesidades sociales por satisfacer. Esto ocurre así en todas partes, aunque el caso mexicano presenta carencias inadmisibles porque la inversión destinada a la investigación sigue estancada.

En los 35 países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos el promedio de la inversión en investigación y desarrollo es del 2.6% del PIB. El primer lugar lo ocupa Israel, con el 4.3, y el penúltimo corresponde a México, que en 2010 destinó el .4% y en 2015 apenas alcanzó el .6%.

Está demostrado que la educación superior y la investigación son factores decisivos en el desarrollo. En muy buena medida la transformación de China y de India se ha basado en grandes inversiones destinadas a generar conocimiento, como desde largo tiempo atrás lo vienen haciendo Estados Unidos y Europa.

Llama la atención que entre nosotros todavía sea un tema secundario. Es de desear que los programas de gobierno que configuren los partidos en 2018 superen esa omisión.

El mayor volumen de la investigación en México se lleva a cabo en las instituciones públicas. No obstante, en varios estados las universidades tienen que hacer frente a carencias de personal, instalaciones y equipo, pues mes con mes se les regatean los recursos.

El Estado debe absorber los pasivos laborales que lastran a muchas universidades y les dificultan realizar
sus tareas. Además, las universidades autónomas necesitan recursos cuyo aumento sea progresivo y previsible, con objeto de programar un crecimiento sostenido de la educación y de la investigación. Es esencial la certidumbre de que el flujo presupuestario no dependa de decisiones coyunturales. La autonomía debe resguardar a las universidades de los vaivenes políticos.

El artículo 74 constitucional permite presupuestos plurianuales en materia de infraestructura; conviene adicionarlo para que también sean aplicables a la educación superior y a la investigación.

Fuente del Artículo:

Transcrito de la Edición Impresa del Diario Reforma correspondiente al día 5 de diciembre de 2017. Puede consultarse también un fragmento en:

http://www.reforma.com/aplicacioneslibre/preacceso/articulo/default.aspx?id=125063&urlredirect=http://www.reforma.com/aplicaciones/editoriales/editorial.aspx?id=125063

Fuente de la Imagen:

http://www.forouniversitario.net/2015/04/lista-mejores-universidades-mexico/

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Un sesgo anacrónico en la paideia: educación sin filosofía en Esparta

España / 17 de diciembre de 2017 / Autor: Marcos Santos Gómez / Fuente: Paideia. Educación y Filosofía

Esparta, por mucho que hoy repugne a una concepción democrática del Estado, ejerció un inmenso atractivo en la Antigüedad como modelo de una paideia que por primera vez y de un modo sin paliativos, era obra directa del Estado. Es decir, organizó una suerte de educación pública, por primera vez en la historia, a la que los griegos de su tiempo veían con admiración pero que se trataba en realidad de una forma primitiva de educación, pues su fuente social e ideológica era el Estado racial, un tipo de agrupación política arcaica heredera directa de la nobleza de sangre y cuya rígido inmovilismo impedía el desarrollo de un nous filosófico independiente, como sí habría de propiciar sobre todo la democracia ateniense. Se daría, pues, de un modo diferente a la complejísima paideia del mundo ateniense que obedecería, ésta, a un profundo cambio social y político en relación con los modelos arcaicos de sociedad. Un sutil nuevo modo racional de abordar el mundo que habría de implicar los extremos de una singularización individualista y, por otro lado, el manejo y tratamiento de lo común, tanto el funcionamiento de la polis como el vínculo con la tradición que consiste antes en su reelaboración que en su aceptación pasiva. Así que el pensamiento y la individualización vendrían sobre todo en el Ática, aun cuando estos se produjeran de manera paralela a la necesidad o aspiración de una cierta regulación pública de la educación en la polis.

Por tanto, el caso de Esparta es, señala Jaeger, un fenómeno “pedagógico” y social aislado que no tendría que ver con el complejísimo y rico proceso de la llamada “ilustración” ateniense del siglo V a. C., en el momento de auge del movimiento sofístico. En cualquier caso, lo relevante del caso espartano es que responde, de algún modo, a algo profundo y arraigado, como una constante, que suele aparecer en la “naturaleza humana”, una suerte de viejo anhelo quizás o ideación que, en sus aspectos lúgubres pero también ventajosos, reaparece en la literatura, por ejemplo, todavía hoy (en la ciencia ficción muy a menudo). Estamos en un tiempo en que lo moral se fundía con lo político y el nomos, las leyes, respondían a lo que hoy tratamos como ámbitos diferenciados. Señalará Jaeger, más adelante en el libro, que esta diferenciación la acarrearía el cristianismo, con su creación de una “conciencia” individual vinculada a la culpabilidad personal. Sin embargo, lo propio de la ilustración ateniense frente a Esparta sería la escisión de nomos y physis, de la normatividad y la ley, por un lado, y la naturaleza, por otro. El pensamiento, de hecho, o lo que llamamos “racionalización”, se refleja en que produce una desnaturalización de distintos ámbitos culturales, desde la moral a la ley, como estamos señalando, a también todo lo que hemos denominado “cultura” o “conocimiento” o, también podíamos llamarlo, “saberes”, que se escinden y desnaturalizan y se tornan “artificiales”.

Esta desnaturalización opera, creo, en varios sentidos. Uno es como la vive el individuo que, paradójicamente, cuando es despojado de lo que es, de lo que inercial y ciegamente lo constituye, sabe que es individuo, emerge como tal. Es un movimiento en lo cultural por el que ello se separa y se vive como algo ajeno que puede propiciar y empieza en efecto a crear la sensación de algo ajeno, que se tiene y se añade a uno, o no, y cuya adquisición, en la Atenas de los sofistas, será precisamente la obra de una educación por primera vez especializada (“formal”, la llama Jaeger). De manera paradójica, aunque emerge como preocupación por lo público, la nueva razón y la nueva paideiaparticipan de una cierta disolución de la misma sociedad que trata de poner en relación y a la que responde. Estamos hablando de un considerable cambio en el modo de vida que vendrá relacionado con la democracia y, lo que es la tesis principal del libro de Jaeger, con la racionalización y la necesidad de crear y practicar una pedagogía consciente.

El educador “oficial”, desde la fuerza de la poesía que por primera vez es abiertamente educativa, es decir, destinada a crear un tipo de hombre-ciudadano desde su fuente en la comunidad, será Tirteo. Es decir, la poesía, con su fuerza irradiante, sella, imprime una imagen con una eficacia mayor que la del pathos personal, pues éste se modula y concentra en la lengua literaria que es capaz de conmover removiendo hondamente las emociones y trabajando con ellas. Aquí, el arte es sublimación y pedagogía.

Como hemos señalado, se da en Esparta una voluntad de crear un ciudadano, pero no hay ni puede haber el individuo del mundo democrático, que emerge como producto de la escisión de physis y nomos por la que el mundo humano y político puede ser pensado. Es decir, no hay filosofía, en esta pedagogía que, por tanto, no elige de manera consciente su modelo de “hombre” o su “ciudadano”, y sí se ajusta a un modelo de educación en que no opera el sentido crítico y que se limita a reproducir un cierto ideal. El modelo espartano fue una aparente, y por tanto falsa, democratización basada en la extrapolación a la comunidad del ideal aristocrático en que la areté se funda en una comunidad de sangre que no responde a su organización, interpretación y cuestionamiento radicales propios del ejercicio del nuevo logos. Ni siquiera, creo, tendríamos el intento de reelaborar este modelo estático que supuso la obra de Hesíodo para dar juego y “crear” una nueva clase social o su ideología. Estamos más cerca de Homero que lo estaba Hesíodo y su mundo campesino.

Sin embargo, este fenómeno pedagógico tan antiguo y primitivo, nos debe conducir hoy, creo, a formularnos algunos interrogantes muy actuales. Si tomamos el mero efecto de una pedagogía que se vale, en este caso de la poesía, para plasmar un modo de vida, quizás no estemos en el ámbito de la paideia, de la formación ilustrada que consideraremos al hablar de Atenas. ¿Es suficiente, preguntaríamos hoy, con “educar” para una ciudadanía sin que al mismo tiempo se re-elaboren los contenidos culturales de ese mundo en lo que constituye la tarea de creación de “individuos críticos” por excelencia? ¿Es posible educar para la democracia sin que al mismo tiempo se proporcionen los elementos para un cuestionamiento que, paradójicamente, convierte en conjetura aquello que nos cimenta ideológicamente? Da la impresión de que el pensamiento “ilustrado” de la Atenas del siglo V a. C. adviene con un elemento de negativización en su seno, con una suerte de velada amenaza nihilista o disolvente, como en efecto materializará la sofística. Quizás la posibilidad de impugnar aquello mismo que te constituye, en una suerte de suicidio intelectual, sea un requerimiento sine qua nom para que, todavía hoy, podamos hablar de democracia. Con ella, en efecto, surge la incomodidad y el peligro de pensar. Como otra cara de la moneda, tendríamos el monolitismo aristocrático de Esparta. También en el caso de la tradición filosófica presocrática jónica, no ya Atenas, había albergado una figura como Jenófanes, cuya labor formativa se basa precisamente en crear esta suerte de paradoja que implica el pensar la propia tradición, lo que es, repetimos, una desnaturalización de la misma, su alejamiento de la fundación en una comunidad de sangre.

En definitiva: ¿es aconsejable hoy una pedagogía que sirva a la encarnación de un ideal con el peligro de que se torne, en este sentido, ideológica o mera construcción cómplice de un modo de vida, por muy deseable que éste sea, sin que existan huecos o fisuras de razón que lo impugnen? Esparta nos retrotrae a la paradoja, brutalmente manifiesta en ella, de que la democratización en el sentido de funcionamiento homogéneo y bien protegido de fisuras de una comunidad, y que no implica una cierta desintegración individualista de la polis, no es democracia. Se precisa de la individualización que es a su vez causa y efecto de la racionalización, del movimiento “cultural” y subjetivador en que consiste pensar. Estaríamos de otro modo, pues, ante una cierta organización del heroísmo homérico, ya nada más. 

Obra de referencia:

Jaeger, W. (1990). Paideia: los ideales de la cultura griega. Madrid: FCE.

Fuente del Artículo:

https://educayfilosofa.blogspot.mx/2017/01/un-sesgo-anacronico-en-la-paideia.html

Fuente de la Imagen:

http://laeducacionespartana.blogspot.mx/

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Cinco consideraciones para una malla curricular nacional

Mauricio Mora Rodríguez

A propósito de la nueva idea del MEN de estructurar una malla curricular estándar.

Después de los DBA la nueva apuesta del MEN es una malla curricular nacional que se articule con los estándares y sea una orientación para los profesores  del país, aunque por ahora es un proyecto en formación sí me gustaría desde aquí proponer unas consideraciones a los académicos encargados de estructurar este nuevo proyecto tan importante para el desarrollo de nuestras instituciones educativas.

Una crítica constante que recibe el ministerio es no incluir a los docentes en el diseño de sus políticas y programas, en el mejor de los casos terminan siendo objetos de socialización de decisiones ya tomadas.

1. Que en su elaboración participen docentes

Una crítica constante que recibe el ministerio es no incluir a los docentes, protagonistas del proceso educativo, en el diseño de sus políticas y programas, en el mejor de los casos terminan siendo objetos de socialización de decisiones ya tomadas; en Colombia tenemos excelentes docentes, con experiencias pedagógicas exitosas y con deseos de aportar al mejoramiento de la calidad, ellos podrían asesorar al equipo académico de las universidades ofreciendo la perspectiva del que ejecuta la malla curricular todos los días en sus salón de clases.

2. Debe responder a las necesidades educativas del país

Cosa bien difícil en un país tan diverso, el nuevo currículo tiene que tratar de reducir el centralismo a sus justas proporciones, pero además responder al reto que propone la coyuntura del posconflicto y la conformación del nuevo país que llegará después de la firma de la paz, parece simple preguntarse qué clase de colombianos queremos formar para las décadas siguientes, a esto debe responder las nuevas mallas curriculares. Las experiencias exitosas de otros países pueden ayudar, pero deben ser contextualizadas para que no queden en un simple ‘copie y pegue’

3. Debe conciliar la independencia y la necesidad de unidad

Para el ministerio es necesario que los colegios del país tengan un recorrido temático similar, desde la promulgación de los estándares es evidente esa intención, pero también es importante que los diseñadores de las mallas recuerden que la ley les da libertad a los colegios para diseñar sus propios currículos atendiendo a las particularidades que cada uno presenta, esta nueva propuesta debe conciliar estas dos contrapartes.

4. Debe estructurarse para una educación integral y no simplemente para mejorar las pruebas SABER

Lo que será muy difícil mientras sigan midiendo la calidad de los colegios mediante pruebas estandarizadas, ojalá el nuevo currículo no se limite a la necesidad de subir los ISCE ni por preocuparse para entrar en la OCDE, sino que busque una formación integral, más viva y representantiva.

5. Más diálogo con los maestros y menos exposición mediática

Un cambio como estos no se puede hacer de la noche a la mañana, este trabajo debe pensarse y realizarse con mucho tacto, sin dejarse llevar por la necesidad de presentar resultados; de la misma manera, al proceso de socialización con los docentes debe dársele un tiempo pertinente porque generalmente los primeros en saberlo son los medios de comunicación. Una correcta socialización de los documentos finales y sus fundamentaciones teóricas reducirán el impacto que estas medidas tendrán entre los maestros del país.

Fuente del articulo: https://compartirpalabramaestra.org/columnas/cinco-consideraciones-para-una-malla-curricular-nacional

Fuente de la imagen:

https://compartirpalabramaestra.org/sites/default/files/styles/articulos/public/field/image/cinco-

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Se buscan docentes innovadores

Revista Semana Educación

Para Richard Culatta, CEO de la Sociedad Internacional para la Tecnología en la Educación (ISTE por sus siglas en inglés), “(l)a tecnología nunca va reemplazar a los maestros, pero los maestros que sí usan la tecnología van a reemplazar a los que no la saben emplear como recurso en sus clases”. Frente a ese panorama revolucionario que impone el desarrollo tecnológico en el mundo y que afecta directamente el sistema educativo, el docente ha comenzado a entender su gran responsabilidad en garantizar a sus estudiantes una formación pertinente y de calidad.

Sin embargo, este cambio de paradigma en América Latina es lento por la falta de recursos y de acompañamiento que se destina al gremio. Según el estudio “Profesores excelentes: cómo mejorar el aprendizaje en América Latina y el Caribe”, del Banco Mundial, “la calidad de los docentes de la región se ve comprometida por un pobre manejo de la tecnología en el aula y no siempre logran mantener la atención y la participación de los estudiantes”.

Para transformar esta realidad en las aulas, se creó un proyecto que tiene como fin contribuir a que los docentes adquieran las competencias y habilidades necesarias para desenvolverse en una sociedad digital, y que puedan así formar y ser acompañantes de niñas y niños pertenecientes a diversos entornos educativos.

Se trata de Aulas Fundación Telefónica (AFT), un proyecto que combina la formación virtual, presencial y blended para formar a los docentes en el uso de nuevas tecnologías. La formación que se imparte a los maestros que viven en México, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Panamá, Ecuador, Colombia, Venezuela, Perú, Chile, Argentina, Brasil, Costa Rica y Uruguay, cuenta con dos cursos: Ruta TIC y Ruta de Innovación, que sumados dan como resultado un total 90 horas de aprendizaje. En el primer curso se forma a docentes en el uso y la apropiación de las TIC, mientras que el segundo curso se ofrece para enseñar a los docentes a producir e implementar ideas innovadoras con sus estudiantes.

AFT está operado en Colombia desde hace casi 10 años por la compañía Telefónica Educación Digital (TED). De acuerdo con ésta, en 2016, los cursos de AFT impartieron formación bajo las metodologías virtual, presencial y blended a 8.896 maestros en 28 departamentos y 289 municipios del país. “Para 2017, nuestra meta es la formación de 13.900 docentes. A noviembre, ya hemos logrado formar a 15.088 docentes, lo que representa un 111% de cumplimiento. Cabe destacar que también se ha alcanzado un 87% de certificación”, explica Fabián Hernández, Director de Asuntos Públicos y Regulatorios de Telefónica Movistar Colombia.

Para el docente Jair José Alba, de la Institución San Juan Bautista de la Salle en Medellín, este proyecto fortalece los procesos pedagógicos que tienen en su institución a través de la implementación de la tecnología. “Estuve indagando qué hacía la Fundación no solo en Colombia sino en todo América Latina y me di cuenta de opciones que me interesaron mucho como digitalizar y sistematizar muchos de los procesos pedagógicos y administrativos de la institución, una tarea que ya estamos haciendo”, cuenta Jair.

Cada año se abren cuatro convocatorias gratuitas, en las que pueden participar profesores de todo el país. Una vez se culmina este proceso, aquellos docentes certificados que presenten proyectos innovadores en torno a las TIC, optan a una plaza para asistir al “Encuentro Nacional Aulas Fundación Telefónica”, el gran evento en el que se culmina la experiencia. Además, cada año el proyecto otorga incentivos a los docentes que completan exitosamente su formación. Entre otros incentivos, este año algunos docentes tuvieron la oportunidad de asistir al Congreso Internacional de Innovación Educativa en Ciudad de México.

Fuente del articulo: http://www.semana.com/educacion/articulo/se-buscan-docentes-innovadores/550714

Fuente de la imagen: https://static.iris.net.co/semana/upload/images/2017/12/14/550713_

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Para que fragüe el mérito, nos deben la tutoría

David Calderón

En su Política para Amador, el filósofo Fernando Savater expone con mucho tino qué es lo que está errado en la sucesión dinástica que supone una monarquía, y por qué, con todos su bemoles, es mejor y más digno un sistema electoral competitivo para elegir a la cabeza del Estado. El asunto es que las virtudes y alcances de una persona, su destacado desempeño como líder, pueden no estar para nada presentes, o no en los niveles adecuados, en sus descendientes. La monarquía hereditaria nos quiso ahorrar -obvio, con gran ganancia para las pocas familias involucradas directamente- la inestabilidad del cambio, y para ello se permitió una alucinante concentración de poder y recursos para preparar a los sucesores, y que así –supuestamente- llegaran listos al puesto que era su destino. Amargamente descubrimos que la sucesión hereditaria trae más distorsiones que certezas, y que tener a alguien en una función vitalicia y con privilegios sucesorios, sin evaluaciones de desempeño que pudieran condicionar su permanencia, es sencillamente validar la tiranía.

Con gran trabajo nos hemos desembarazado, en la sociedad contemporánea, de esa tradición. Con la Ilustración y las revoluciones liberales del XIX, también nos quitamos de la idea de que los hijos deben seguir forzosamente los oficios de sus padres y que es injusto para ellos, porque es inaceptable que se imponga sobre la voluntad individual un arreglo social que privilegia estabilidad sobre logro. “te toca carnicero, ni modo”; “dibujas bien, pero eso es irrelevante”; “te toca ama de casa y esposa calladita, aunque tienes talento de oradora y talante de aventurera”.

Igual de importante, se fue consolidando con evidencia la convicción de que el sistema hereditario deteriora el bien que los ciudadanos ofrecen a la colectividad si no hay control externo e independiente -para ser médico hay que estudiar y pasar exámenes, pues heredar la licencia para ejercer sin más es poner a los demás en peligro. En el último siglo nos estamos volviendo aún más precisos: cuestionamos los sistemas de complicidad y poder de los matrimonios convenientes, de las empresas familiares opacas, de la red de autoprotección –para consolidar la discriminación, la impunidad y el privilegio- en los colegios privados, e incluso, en las sociedades más avanzadas, cuestionamos que sin más se hagan los legados y herencias de bienes, pues concentran la riqueza y detienen el progreso y la innovación, y que por tanto, deben tasarse vigorosamente (ésa es hoy la verdadera prueba de qué tan liberal y creyente en el mérito individual es un político o empresario “liberal”).

Uno de los procesos fundamentales que se desprenden del cambio constitucional y legal para el sistema educativo, aprobado en 2013 y de observancia obligatoria para la Federación y los estados, es el ingreso a la profesión docente a partir de un concurso público. Es decir, a diferencia de la práctica vigente hasta entonces, los nombramientos que le dan ingreso al servicio como maestro a una o un joven, no pueden estar vinculados al prestigio dinástico de sus padres maestros; no se puede “heredar” la plaza, como se venía haciendo, ni tampoco tenerla comprada, canjeada, condicionada a moche, favor o apoyo; ni siquiera puede ser “automática”.

En una profesión de servicio público, el hecho de haber estudiado en una escuela –incluso a cargo del estado, como las Normales públicas- no garantiza que están presentes los rasgos del perfil, o bien, estando presentes, no ordena la adecuada prelación para la designación como servidor público –garante del derecho a aprender de los niños- y que se ocupen los puestos disponibles. Nunca hubo derecho a heredar o transar plazas; ahora tampoco se “dan”, pues no son propiedad de los maestros: son mandatos de la sociedad democrática, de enorme dignidad y responsabilidad, pero no son propiedades y menos perpetuidades.

Las discusiones con el equipo de transición y con los legisladores llevaron a que se notara que la mera resolución correcta de un examen de oposición (en pantalla, pero es equivalente a un examen de papel y lápiz) es un indicio significativo pero incompleto de la idoneidad de un maestro novel. Por ello quedó plasmado en el artículo 22, párrafo segundo de la Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPD) que en los dos primeros años los maestros que alcancen una asignación a resultas del concurso tiene derecho y obligación de recibir tutoría, por parte de un docente experimentado.

Esta ha sido una de las piezas de la reforma legal que peor se ha implementado, y en la que el gobierno federal y los gobiernos estatales tienen poco qué presumir. Para los años de concurso vigente con las nuevas reglas, no hay información confiable pública sobre las tutorías efectivamente realizadas, caso por caso. El único estudio disponible al respecto, realizado por el INEE en el ciclo escolar 2015-2016, muestra que sólo 36% de los nuevos ingresados tuvieron al menos una sesión con sus tutores. No hubo presupuesto, no quedaron claras las reglas de designación de tutores, hay barrera de tiempo o distancia… no lo sabemos. Aquí hay un tache muy grande al equipo actual de la SEP y sus correspondientes en los estados; le están fallando a dos tercios de los maestros que comienzan su vida profesional con el nuevo esquema, y sobre todo están violando –sí, las autoridades- el derecho de los niños al máximo logro de aprendizaje, como marca la Constitución, pues es garantía de dicho derecho contar con un maestro idóneo según lo que marca la ley.

Así que nos la deben. Se lo deben a los miles de jóvenes con vocación que se han esmerado por ser las primeras generaciones que tiene sobre sus hombros la mirada escrutadora de la sociedad, con un marco legal exigente para poner sobriedad al bandidaje extremo de las cúpulas sindicales, partidistas y burocráticas. ¿Tendremos los ciudadanos que recurrir a la legítima defensa en tribunales? ¿Habrá un spot televisivo sobre los logros de la tutoría? Este pendiente de la reforma emplaza directamente al nuevo secretario Granados, al INEE tan ausente en temas de derechos, a la CNDH, a los gobiernos estatales. Salir de la herencia es logro. Pero solo si no caemos en la simulación.

Fuente del articulo: http://www.educacionfutura.org/para-que-frague-el-merito-nos-deben-la-tutoria/

Fuente de la imagen: http://www.educacionfutura.org/wp-content/uploads/2014/07/maestros-examen.

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