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Impactan a la educación.

La iniciativa del Gobierno federal propone una reducción del 12.31 por ciento al presupuesto educativo, ya que dispone 265 mil 704 millones 185 mil 221 pesos para el 2017.

Por: Alejandro Castro.

La intención del Gobierno Federal de reducir 239 mil millones de pesos al gasto público le pegará duro a los sueños de elevar la calidad educativa. La iniciativa propone una reducción del 12.31 por ciento al presupuesto educativo, ya que dispone 265 mil 704 millones 185 mil 221 pesos para el 2017, contra los 302 mil 986 millones 555 mil 681 pesos previstos en este 2016.

Pese a que se espera blindar unos 15 programas prioritarios, entre ellos el gasto de la reforma educativa, pues conservará sus 7 mil 107 millones 800 mil pesos habrá recorte en otros rubros: Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico perderá 250 millones de pesos; Escuelas de Tiempo Completo se encogerá 500 millones de pesos; igual suerte correrá el Fortalecimiento de la Calidad Educativa al reducirle 250 millones de pesos; el programa para la Inclusión y Equidad Educativa también pierde 172 millones de pesos; el de Subsidios para Organismos Descentralizados Estatales será mochado igualmente con 500 millones de pesos.

En otros ajustes al alza se beneficia el Fondo de Aportaciones Múltiples para la Infraestructura Educativa Escuelas al Cien, se fortalecerá el programa de Educación Inicial y Básica Comunitaria en zonas de alta marginación, así como apoyos adicionales en educación Media Superior  y el programa de expansión de la educación Media Superior y Superior. En los hechos, el recorte anunciado se reflejará principalmente en un pobre incremento salarial para los trabajadores de la educación el próximo año, así como, el incremento de la práctica de contratación del personal dejando a un lado la seguridad de una plaza de base. Se esperan tiempos difíciles en educación.

Calidad de la educación e inversión educativa deben ir de la mano para garantizar buenos resultados, pero el recorte presupuestal afectó directamente a los apoyos gubernamentales, en este caso, el Seguro de Vida para Jefas de Familia de la Secretaría de Desarrollo Social, equivalente a 550 pesos mensuales que ayuda a niños y jóvenes para acabar sus estudios en caso del fallecimiento de la madre, prácticamente desaparecerá para el próximo año, ya que se reducirá en un 98 por ciento. Este año protegió a unos 30 mil 214 niños y jóvenes huérfanos, y con la reducción sólo serán protegidos escasos 604 de ellos.

Fuente:http://sipse.com/opinion/impactan-educacion-columna-gis-pizarra-alejandro-castro-escalante-222327.html

Imagen:http://www.almomento.mx/wp-content/uploads/2016/09/recorte.jpg

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La difícil tarea de humanizar.

Por: Victor Corcoba Herrero.

Educar nunca ha sido una tarea fácil, pero hoy aún es más compleja, en un orbe tan injusto como desigual. Si en verdad queremos instruir para sentirnos más libres, quizás antes tengamos que adquirir conciencia de la justicia para que no se pierda corazón alguno por falta de oportunidades, pues lo fundamental es animar a convivir desde la cooperación de unos para con otros.

Precisamente, un reciente informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo de la UNESCO nos advierte de esa necesidad de cooperación entre sectores, para ayudarnos a coexistir, a templar el alma, y así, poder afrontar de manera coordinada las dificultades de la vida, acrecentando un mayor espíritu comprensivo y tolerante. Cuesta entender que, ante esta atmósfera de deshumanización, los sistemas de educación hagan bien poco, por no decir nada, a la hora de transmitir valores en lugar de acrecentar contenidos que, más que ayudarnos a despertar, nos adoctrinan como marionetas en un horizonte de luchas inútiles. Olvidamos que el objeto de enseñar es formar personas humanas aptas para auxiliarse unas a otras, y no para ser insensibles y competitivas unas contra otras. Por eso, la educación, seguramente sea la forma más humana de reencontrarse; ¡de hallarse humano de verdad!

Lo importante no es aprender a leer o hacer cuentas, sino saber cohabitar, gobernarse por sí mismo, aprender a respetar. Ciertamente, resulta preocupante que no se preste más atención a nuestro espíritu solidario, y, únicamente se premie el intelecto de la formación. Por ello, necesitamos a mi juicio tomar acciones mundiales que prioricen la tarea de humanizarnos, con programas educativos verdaderamente ejemplarizantes y de transformación de almas, lo que conlleva otro lenguaje bien distinto a lo que hoy se ofrece en los centros escolares. La única educación que nos hace avanzar como especie pensante es aquella que es capaz de obtener lo mejor de uno mismo, tal vez para poder abrazar unidos esa trascendencia de unidad y unión que, como linaje, todos nos merecemos para sentirnos alguien en la vida. Difícilmente va a dignarse acceder a ese noble sentimiento de alianza, quien no ha sido educado para el amor y por el amor, o va a amar el planeta, si previamente apenas tiene conocimientos básicos sobre medio ambiente y cambio climático. Si fundamental es prestar más atención a las cuestiones ambientales, también es vital propiciar una sana atmósfera de virtudes, a fin de convertirse en un ser humano; ¡sí, en efecto, humano de verdad!

No hay educación si no hay humanidad que transmitir, si todo es más o menos producción de máquina, lo que conlleva el activo de una generación estúpida, creída y altanera. La UNESCO acaba de acentuar el requerimiento de una transformación profunda educativa para hacer frente a los desafíos que afronta la humanidad y el planeta. Personalmente, uno hace tiempo que lo viene demandando a través de sucesivos artículos sembrados por todo el globo, pero la irresponsabilidad de algunos, hasta ahora lo han impedido, sabiendo que un mundo humanizado es un mundo liberado, ya que la ignorancia, siempre inhumana, nos desciende a la esclavitud más servil. Pensemos que la formación es por lo menos una forma de realizarse, de culto de la voluntad, de cultura humanitaria que ha de servirse a lo largo de la vida, como activo imprescindible, porque humanizar es como sentirse parte de los demás antes que de uno mismo; ¡humano hasta las entretelas!

Sinceramente, pienso, que el valor educativo no es el aprendizaje de muchos datos, sino el ejercicio de la mente para pensar y no dejarnos aborregar; pero también, de igual modo, el adiestramiento de nuestros latidos para poder encauzar fraternalmente nuestra existencia. Todos deberíamos nacer en una familia, nacer del amor, y crecer sustentados por una sociedad hermanada. Los tiempos actuales son todo lo contrario, lo separan todo, lo dispersan todo y también lo confunden todo, por lo que la tarea de humanizar se nos complica, y máxime cuando los sistemas educativos del astro, responden más a intereses que a humanidad. ¡Dignifiquémonos!

Enfermada el alma, convertida en tumba del cuerpo, es bastante complicado entender la realidad; y, como tal, concebirnos a nosotros mismos. Ojalá hubiese muchas escuelas, sobre la faz de la tierra, que desarrollen otro civismo, otro lenguaje más del corazón que de la vida. Sería una buena manera de propiciar ese ansiado cambio en el planeta, donde todas las culturas se acogen, acompañan, saben discernir e integrarse, en un ambiente humano, donde cada cual sea el mejor aliento de su análogo; es cuestión de apreciarse, ¡no de repudiarse!

Fuente: http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article101383822.html

Imagen: http://elimparcialnews.com/wp-content/uploads/2016/09/Humanizacion.jpg

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El insulto o la propuesta.

Por: Carlos Moreira.

Como país y como generación estamos en un lugar y en un momento donde el quehacer de los políticos implica insultar, agraviar, mentir, ofender y difamar. Hay total impunidad en la tarea de agredir y tal parece que cualquier aspirante y medio de comunicación siente que con lodo puede incrementar su popularidad. Destruir al adversario es más importante que el crecimiento personal.

Quizá existan motivos y razones, no podemos olvidar que existen millones de agraviados en un país con tanta pobreza, tanta injusticia y tan pocas oportunidades. Pero también es un hecho que en la política de atacar con basura salen afectados muchos inocentes; salimos afectados todos, se destruye a la propia política.

Más aún, resulta indiscutible que lo que buscan las nuevas generaciones y lo que requiere nuestra sociedad para el mañana son actitudes distintas, propuestas que beneficien y modifiquen el entorno social.

Vienen días de mucho lodo. Priistas contra priistas, oposición contra PRI, PRI contra oposición. Muchos ataques y pocas propuestas. Muchos insultos y prácticamente ninguna alternativa.

En el Partido Nueva Alianza hay un compromiso distinto. Se pretende dejar de lado los insultos y en cambio subrayar las propuestas. Un nutrido grupo de educadores viene contrayendo una agenda social, y sobre todo educativa, por la que conviene luchar para hacerla programa de gobierno del 2017 al 2023.

En Nueva Alianza Coahuila se busca crear conciencia en la necesidad de luchar a favor de una educación pública de calidad, que sea laica, gratuita, con compromiso democrático, pero a la vez obligatoria.

Una escuela cuyos grupos no rebasen los 25 educandos y que cuenten con los recursos tecnológicos y las especialidades que permitan reivindicarse como alternativa de superación social para los niños y jóvenes coahuilenses.

Una escuela abierta a la sociedad, con espacios y especialistas para la educación física y la sana recreación de los niños y los jóvenes. Somos el país con mayor obesidad infantil y ello implica un futuro de dificultades y de enfermedades para nuestros niños.

Una escuela con inglés desde preescolar. Con modificación en el plan de estudios de la educación secundaria.

Instituciones educativas con horarios ampliados y con alternativas escolares en los periodos vacacionales.

Un sistema educativo que fortalezca a la educación normal. Que vea en la enseñanza normalista una educación superior con posgrado, investigación, educación a distancia, formación y capacitación a docentes en servicio y con difusión cultural a la sociedad.

Un sistema laboral que sepa reconocer la labor del maestro. Que vea en los educadores a ciudadanos que requieren un sistema de salud digno, una pensión acorde a sus necesidades y programas de vivienda que satisfagan sus expectativas.

Un sistema laboral que entienda que las cuentas individuales representan el esquema de pensión más inhumano, injusto e ineficiente. Y que por lo tanto hay que revisarlo para encontrar las modificaciones que beneficien a las nuevas generaciones.

Una sociedad que recupere los valores de antaño, que fortalezca la formación de las nuevas generaciones, donde el respeto, la tolerancia, la libertad, el amor al prójimo y la verdad sean los pilares que respalden el presente y el mañana.

Una sociedad que proteja a los ancianos y a los niños. Que les brinde los elementos para vivir con dignidad y concebir un futuro de esperanza. Una sociedad que no festeje el sacrificio de los animales en una supuesta fiesta de sangre y muerte. Una sociedad donde la derecha no mienta ni destruya y la izquierda no busque como sus adalides a los ejemplos de la explotación del ser humano.

Vienen tiempos difíciles. Momentos donde se pondrá a prueba lo que busca la sociedad, lo que apoyan los coahuilenses. Habrá quien promueva el insulto y la difamación y habrá quien construya propuestas.

En Coahuila los maestros siempre luchan por la educación, por los derechos de los trabajadores y por un futuro digno para todos.

Fuente: http://www.zocalo.com.mx/seccion/opinion-articulo/el-insulto-o-la-propuesta-1473490226

Imagen:  https://encrypted-tbn1.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcTDG_iXPuK-p1vIcdlwA31jNvAu-iZxDFN25W-6fBh8dZf1vv97Mw

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Ser competentes.

Por: Willy Rocabado A.

En la formación por competencias, se asume que existe una tríada de conocimientos: el saber, el hacer y el ser. Lo interesante en esta propuesta es que los tres tienen la misma importancia y, al igual que con los contenidos tradicionales, solamente se puede evaluar lo que se trabaja, por ello el reto está en volcar la mirada a la planificación y diseño de actividades de aula que integren los tres saberes.

La Universidad Católica Boliviana San Pablo prioriza una formación en la que los valores que permiten la construcción permanente del ser no sean solamente profesionales, sino también católicos. Esta es la diferencia fundamental con cualquier otro centro formativo.

La formación del ser está íntimamente ligada a la comunidad, pues es solamente en el contacto con el otro que los valores se ponen en juego: el respeto, la solidaridad, le generosidad, la empatía e inclusive la alegría. La elaboración de una base epistemológica de los valores personales se hace intrapersonalmente, pero se pone a prueba solamente en la relación con el otro.

A menudo se critica este enfoque educativo pues su lógica, dicen, responde a los requerimientos del mercado, y eso lo convierte en servil del modelo neoliberal. Nada más alejado de la realidad. La formación basada en competencias, bien aplicada, claro, parte de la identificación de las necesidades reales y urgentes de la sociedad, no del mercado. Justamente ahí radica su fuerza y de allí también nace esa búsqueda de equilibrio entre saber, hacer y ser.

Una vez que se identifican, desde cada área disciplinar específica, esos problemas, se plantean las competencias que permiten responder, de la mejor forma posible, a las necesidades sociales. Por ello es que no se puede escindir esa tríada de saberes, pues las soluciones a los problemas del contexto social se construyen sobre bases axiológicas: no se puede plantear respuestas reales desde la indiferencia, la indolencia o desde miradas académicas que se olviden de la valía de la vida en todas sus formas.

Los docentes que asumen este tipo de formación deben estar plenamente convencidos de su rol como guías, porque tienen que estar dispuestos a emplear mucho más tiempo y dedicación al diseño de las actividades de aula y de la construcción de situaciones contextuales que a “dictar” los contenidos de una asignatura. La transmisión de la información ya no es lo más importante en el rol docente, sino la creación de estrategias que permitan desarrollar capacidades críticas en sus estudiantes.

Pero el reto también es para los estudiantes porque ellos se convierten en actores principales de su proceso formativo: ya no deberían sentarse a escuchar lo que tiene que decir un profesor y más bien deben interactuar con los problemas que se les plantean y, a partir de sus aciertos y errores, el docente guía su formación.

La Universidad Católica Boliviana San Pablo ha asumido la aplicación de la formación basada en competencias como parte de su rediseño curricular no solamente porque es un enfoque que garantiza profesionales que respondan a las necesidades más urgentes de la sociedad, sino, y más importante aún, porque es coherente con la formación de mejores seres humanos. En la construcción de un mejor país, eso podría ser lo más importante.

Fuente: http://opinion.com.bo/opinion/articulos/2016/0916/noticias.php?id=199916

Imagen: http://www.ucbtja.edu.bo/wp-content/uploads/2014/08/como-es-la-ucb.jpg

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Cañizares y la religión en la escuela.

Por: Manuel Tirado.

El cardenal Cañizares es un showman. En cada homilía, en cada uno de sus discursos desde el púlpito, nos deja el cardenal de Valencia tal cantidad de titulares y de temas para artículos de opinión, que hasta he pensado que deberíamos agradecerle su gran capacidad de histrionismo, su ímpetu por hacerse notar, su interés por lanzar proclamas homófobas y antifeministas, ya que después nos sirven para llenar las páginas de los diarios y hacen que las redes sociales echen humo.

En esta ocasión le ha tocado el turno a la religión en las aulas. El pasado domingo el cardenal Cañizares en la parroquia de la Font de la Figuera (Valencia) dedicó su homilía a exponer la maquiavélica teoría de que nuestra sociedad y por ende el sistema educativo “están apartando a los niños de Jesús” y utilizó para aderezar su discurso el pasaje bíblico en el que están apartando a los niños de Jesús y éste pide a sus  discípulos: «Dejad que los niños se acerquen a mí, no se lo impidáis». Yo a muchos curas, visto lo visto, no les acercaba un niño por si las moscas.

Pero sigamos con el tema y no nos desviemos. Detrás de las palabras de Cañizares, como no puede ser de otra forma, está el inicio del curso escolar. Oportunismo y visión propagandística no le hacen falta a este hombre. El cardenal de Valencia ha lamentado que, en la actualidad, «muchos, tal vez sin darse cuenta, separan a los niños de Jesús, no les enseñan, ni quieren que les enseñen quién es Jesús, por ejemplo a través de la enseñanza religiosa en las escuelas».

Según Cañizares las familias cada vez deciden apartar más a los niños de Jesucristo, es decir, de la educación católica. Y se equivoca de todas a todas. Señor Cañizares, las familias no apartan a sus hijos de la doctrina de Cristo, sino de las doctrinas que promulga esa iglesia a la que usted representa, una institución que mantiene en los puestos de poder a gente que es paradigma de ese sector de la iglesia neofascista que hace de la doctrina cristiana un compendio de odio y de culto al pensamiento único, una iglesia que nos retrotrae al nacionalcatolicismo más rancio, más propio de la época en la que el dictador entraba bajo palio en las iglesias o cuando los alumnos cantaban el cara el sol en las escuelas.

¡Ah!.. ¡Qué tiempos aquellos! ¿Verdad eminencia? Con Tito Paco también iba a entrar un “perroflauta” a interrumpir una misa y llamarle “fascista”. Con Tito Paco también iban a atreverse a plantear que se quite la religión de las escuelas. Si Tito Paco levantara la cabeza iba a acabar de golpe con todo el caos, el libertinaje y el neocomunismo de morado que pulula por este país. Con lo bonito que queda el morado en las túnicas de los penitentes de las procesiones de Semana Santa y estos perroflautas con su corazoncito de colorines, sus banderas gays y de la República os quieren joder el invento… Un poco de ironía nunca viene mal.

Pero lo cierto es que el señor Cañizares en su discurso no hablaba ni de fe ni de verdadera doctrina cristiana. Eso lo tengo claro. Detrás de sus palabras, uniendo religión y educación, estaba el miedo a los vientos de cambio, a que esas nuevas voces (aunque no son tan nuevas, ya que son las voces de la izquierda de siempre que el sistema logró acallar o domesticar), que han abogado siempre por una educación pública laica, le jodamos el invento, ese invento que se sacaron de la manga, cual truco de magia, en la Constitución de 1978 y que se llamó educación concertada.

Allí sentados en la mesa de negociación del 78 la izquierda descafeinada socialista y la derecha católica posfranquista de la UCD, llegaron a acuerdos para que la Iglesia Católica pudiera continuar con sus privilegios en materia de educación. Y aunque como se puede leer en el primer apartado del Artículo 27 de la Constitución: “todos tienen el derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza”, la creación de los conciertos, por un lado, y la firma del “Acuerdo entre el estado español y la Santa Sede sobre enseñanza y Asuntos Culturales”, por otro, se convirtieron en los grandes inventos para no molestar a la Iglesia y dejar intacto su poder e influencia.

En ese sentido, casi siempre hemos perdido la batalla frente a la iglesia en lo que al laicismo del estado se refiere, ya que en la Constitución de Cádiz de 1812 también se produjo ese espíritu del  pacto (yo diría que de claudicación) que imperó en la del 78 y que explica el peso desmedido de la religión católica en el proceso de elaboración de la primera Constitución española y en la formación del Estado liberal, influencia que se manifiesta en las dos grandes renuncias que hicieron los liberales en 1812: la plena libertad de expresión y la libertad de conciencia y de culto. La principal concesión a la jerarquía católica española, fue el artículo 12 de la Constitución, que no sólo afirmaba que la religión católica era la única verdadera, sino que la nación la protegería prohibiendo el ejercicio de cualquier otra. El escritor José María Blaco White lo advirtió al afirmar que “el carácter religioso que ha tomado la revolución es como una densa niebla que oculta y desfigura sus objetivos”.

Lo cierto es que la relación entre Estado, Iglesia y educación ha permanecido prácticamente igual en los últimos siglos. Sólo algunas breves excepciones, como la Revolución de 1868 que dio inicio al Sexenio Democrático (germen de la Institución Libre de Enseñanza) o la II República fueron los intentos más serios y decididos de separar educación y religión. Pero ya sabemos que el sueño laicista republicano fue cortado de raíz un 18 de julio de 1936 y dio paso esa «pedagogía» fascista para la formación del «Nuevo hombre español» bajo valores como autoridad, jerarquía, disciplina y elitismo.

Lo dije al principio del artículo. Las homilías del cardenal Cañizares dan para mucho. Hasta para tomarse muy en serio de una vez por todas una reforma constitucional que apueste de manera decidida por el laicismo en las escuelas y por ende en el conjunto del estado. Porque parafraseando a Cristo, que ese sí que decía cosas coherentes y cargadas de amor y concordia y no Cañizares: “ A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”.

Fuente:

http://www.nuevatribuna.es/opinion/manuel-tirado/canhizares-y-religion-escuela/20160913101113131682.html

Imagen: http://www.nuevatribuna.es/media/nuevatribuna/images/2016/06/01/2016060111573528621.jpg

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La educación sexual como educación de los sentimientos

Por ENRIQUE ROJAS.

Catedrático de Psiquiatría.

Educar es comunicar conocimientos y promover actitudes. Lo primero significa que en toda educación hay una cierta cantidad de enseñanza que se acumula, que se va sumando poco a poco y hace que se vaya conociendo paulatinamente ese algo concreto. Después viene una tarea importantísima: ¿cómo actuar frente a todo ese caudal de conocimientos adquiridos? Son dos etapas sucesivas, pero complementarias.

Educar es convertir a alguien en persona más libre e independiente, con más criterio. Ser individuo capaz de pilotar la propia vida con arreglo a unas normas humanísticas. Por eso toda educación positiva humaniza y libera al hombre, llenándolo de amor.

Hay que distinguir por tanto dos facetas en este terreno; por un lado la información y por otro, la formación. Mientras el primero consiste tan solo en la suma de una serie de datos, observaciones y manifestaciones específicas, el segundo va más allá. Trata de ofrecer unas pautas de conducta de acuerdo con una cierta orientación humana, se preocupa que a todo ese saber se le saque el mejor partido, favoreciendo la construcción de un hombre más maduro, más hecho, con más solidez… más humano y más dueño de sí mismo.

Muchos libros sobre educación sexual no son tales, ya que sólo cubren la parcela informativa, pretendiendo ser asépticos en la vertiente formativa. Algo parecido puede suceder cuando ésta se imparte de modo colectivo y termina siendo una especie de clase de anatomía y fisiología a la vez, en donde se relata como se realizan las relaciones sexuales, las distintas técnicas y estilos que existen, pero no hay un fondo moral o ético adecuado. Porque no hay educación sexual neutra. Es imposible. Es una pieza de museo pedagógica, imposible en su esencia. Habrá unas educaciones más cargadas de orientaciones y otras más ligeras. Unas en la línea de la liberación sexual o apuntando hacia el marxismo, hacia las corrientes del psicoanálisis de Freud o siguiendo las directrices de Jung o de Adler o del conductismo o inspiradas en el humanismo cristiano… pero vacías de criterio no es posible que se den, ya que a eso se le llamaría clase de anatomía o de fisiología o de ginecología, pero en ningún caso educación sexual. Ahí está el matiz diferencial.

Educar es instruir, formar, guiar, sacar lo mejor que hay dentro de una persona; irla puliendo y limando para hacerla más dueña de sí misma. Es provechoso repasar las etimologías. Esta palabra procede de dos derivaciones latinas: e-ducare, que significa ir conduciendo de un sitio a otro; y e-ducere, que quiere decir extraer, sacar hacia fuera lo que hay dentro. Una y otra apuntan en la misma dirección. Educar es aquella operación que se lleva a cabo con alguien y que tiende a la realización más completa de la persona. Esto se produce mediante un progreso gradual y ascendente. Toda educación del tipo que sea necesita tiempo. O dicho de otro modo; es necesario que vaya asimilando paulatinamente todo lo que de palabra y obra ha ido llegando hasta él. Acumulación de contenidos intelectuales, afectivos y técnicos que se aprietan en una síntesis que debe ser realizada por el educador.

Resumiendo: educar es promover el desarrollo de una persona para que alcance un cierto nivel de conocimientos teóricos, que le lleven poco a poco a una actitud práctica que le conduzca a su mayor bien posible. Vemos que consta ésta de una dimensión teórica y de otra práctica . Toda educación es como una labor de orfebrería: labrar a golpe de martillo y de cincel, para sacar del material con que se cuenta lo mejor.

La educación debe estar presente a todo lo largo de la vida; pero la educación integral tiene su punto de partida en la infancia y en la adolescencia.

¿Cuáles son los principales elementos de la educación?: podemos resumirlos así: el primer lugar el tema específico de que se trate (hay educación física, psicológica, artística, para el tenis, el golf, el inglés, las artes marciales y un larguísimo etcétera); después está la figura del educador que tendrá una enorme trascendencia, la motivación que se ponga en juego, el amor con que se enseñe esa materia y la disciplina que será necesaria para que ésta se vaya consolidando y no sea flor de un día. Enseguida entraremos en cada uno de ellos.

La educación sexual consiste en la consecución de un conocimiento adecuado de lo que es la sexualidad, que va desde su desarrollo hasta la culminación del encuentro físico entre un hombre y una mujer, que apunta hacia la madurez psicológica y la plenitud de la persona, en el marco de lo que debe ser la dignidad humana. Ese conocimiento no descuida ningún aspecto del hombre: va de la anatomía al plano físico, de los aspectos psicológicos a los sociales y culturales, pasando por el terreno espiritual y el entorno en donde ésta se desarrolla o las etapas evolutivas que ésta va a tener. Educación plena, completa, integral. Allí quedan convocados todos sus ingredientes. La gran tarea del educador es proponer unos fines concretos, haciéndolos sugerentes y atractivos, aunque en un principio sean costosos y se presenten como una cuesta empinada. Todo lo grande del hombre, es hijo del esfuerzo y la renuncia.

El éxito de la educación consiste en proporcionar un conocimiento equilibrado de uno mismo y de la realidad, promoviendo una adecuada jerarquía de valores. La educación sexual fracasa cuando sólo es información técnica y cuando hay un claro desajuste o una falta de armonía en lo que se enseña. No hay verdadero progreso humano si éste no se realiza con un fondo moral.

Por tanto, una buena educación de la sexualidad se dirige a conocer y disponer adecuadamente de la propia vida sexual, siendo capaz de pilotarla hacia el mejor desarrollo personal. Su meta es la integración de estas tendencias en una personalidad cada vez más madura, de modo que todos los impulsos sexuales se encaucen de forma ordenada y enriquecedora.

A los niños hay que iniciarlos a medida que avanza su edad. Son explicaciones sencillas y conformes a su psicología, pero sin falsear la verdad. Sabiendo servirla como algo normal, natural, positivo.

En la adolescencia sugerimos a los padres la postura de adelantarse y así, ir trazando unos criterios que le ayuden a comprender lo que en esos momentos experimentan dentro de sí. Cada caso necesitará una estrategia distinta. Siempre las formas elegantes y prudentes le darán al tema más calidad. En esta edad hay que huir de dos posturas negativas bastante habituales: 1) El rechazo radical y represivo, que nos hace volver a la época victoriana, jansenista, montanista o a un puritanismo de mal pronóstico; en todas esas concepciones late un no querer abordar la cuestión, un dejarla pasar de largo por diversos motivos; 2) La antropología, materialista (biologismo) reduce la visión del hombre a lo puramente material, no admitiendo las otras dimensiones (psicológica, espiritual y cultural); un ejemplo sería el pansexualismo. Ambas posturas son reduccionistas y ofrecen una visión estrecha del ser humano.

Educar en y para la libertad siempre es un riesgo. Pero es una tarea noble, que contribuye a introducirle a uno en la realidad y que pretende en último término, desarrollar todas las estructuras de un individuo buscando su realización integral. Dominar y ser señor de la propia sexualidad, gobernándola con amor, para entregarla a otra persona, a través de una donación comprometida. Cuando no ocurre así, los impulsos sexuales van ganando terreno según su capricho, llegando a tiranizar la conducta, marcándole una línea obsesiva y machacona, que no libera al hombre, sino que lo rebaja. De ahí que amor y sexualidad formen conjunto recíproco: no se puede dar el uno sin el otro en la relación hombre-mujer.

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Hermenéutica a través de sus elementos conceptuales

Por: Diana Milagros Rueda de Aranguren

La hermenéutica se plantea desde el mismo momento en que se toma conciencia de lo complejo que resulta la interpretación de cualquier tipo de entendimiento y comprensión de la realidad humana, es por ello que esta técnica de la interpretación, como también se le ha llamado, permite la comprensión en sus más variados niveles, desde lo simple, pasando por lo complejo, abstracto, denso y elevado estado interpretativo. Pero definitivamente, la hermenéutica filosófica actualmente debe asumirse como una teoría y una praxis generalizada de la interpretación crítica para la humanidad.

Resulta conveniente esclarecer en primer término el vocablo griego Hermeneia, que en forma clara y muy sencilla significa el acto de la interpretación, pero Cullen (1984), expone una completa revisión del mismo, considerando que la Hermeneia quiere decir traducción, explicación, expresión o interpretación que permite la comprensión, vista como el arte de la interpretación de un texto y la posibilidad de referir un signo a su designado para adquirir la comprensión.

Si quisiéramos precisar un poco respecto a los antecedentes del vocablo, hay que revisar en primer lugar a Platón,  que lo refería como la técnica de interpretación de los oráculos o los signos divinos ocultos; para Aristóteles, citado también por Cullen (1984), tiene un sentido mucho más amplio y está más en relación con la significación, se analiza la relación entre los signos y los pensamientos, y la relación de los pensamientos con las cosas.

Otra fuente histórica para comprender la problemática moderna de la hermenéutica se ubica en la exégesis bíblica. Exégesis quiere decir explicación, comentario; en la antigüedad esta tarea quedaba en manos de los exegetas que eran los intérpretes de los oráculos o de los signos divinos. Por lo tanto, la exégesis tuvo gran importancia con relación a los textos sagrados, allí donde se expone la verdad revelada. Por influencia del pensamiento religioso, especialmente del judío y cristiano, durante mucho tiempo la hermenéutica quedó asociada a las técnicas y métodos de interpretación de los textos bíblicos; siendo así una hermenéutica teológica.

Por otra parte, Giannini (1998), estima que se distinguen originariamente dos escuelas hermenéuticas, la primera de ellas es la Escuela de Alejandría con un fuerte carácter especulativo filosófico; y, la segunda, corresponde a la Escuela de Antioquia caracterizada por el énfasis gramatical contextual utilizado en sus análisis. Si bien la hermenéutica, continúa el autor citado analizando,  fue considerada desde sus inicios como base para el desarrollo del conocimiento teológico, más tarde se apreció la utilidad que prestaría a las ciencias sociales, sobre todo por la necesidad de reconocer al historicismo como elemento fundamental para el desarrollo de las sociedades.

Sin embargo, para llegar a esta situación se pasó por una serie de momentos al interior de la misma hermenéutica, pudiendo apreciarse autores como Schleiermacher, Dilthey, Heidegger, Gadamer, entre otros.

Coreth (1972),  y Echeverría (1997), son autores que coinciden en la opinión de considerar al padre de la Hermenéutica moderna a Schleiermacher (1768-1834), que la precisaba como el arte del entendimiento a partir del diálogo; Echeverría, dice que Schleiermacher, arranca de la pregunta: ¿cómo una expresión, sea ésta escrita o hablada, es entendida?; por su parte, Coreth, sostiene que el autor en cuestión define hermenéutica como la reconstrucción histórica y adivinatoria, objetiva y subjetiva de un discurso dado.

Con respecto a Dilthey (1833-1911), discurría en la idea que imaginar era interpretar comprensivamente, y comprender era el mecanismo para percibir la intención ajena, es allí donde Giannini (1998), hace la observación de considerarlo imposible, ya que en ese sentido, para poder interpretar comprensivamente se requiere el esfuerzo de reconstruir todo lo que rodea al sujeto. El reconocimiento de esta imposibilidad de reconstrucción holística, supone reconocer que es el intérprete y el propio contexto de él, el que condiciona en alguna medida el sentido y utilidad del texto producido por ese otro.

Sin embargo, el autor considerado como fundamental es Hans-Georg Gadamer (1900-2002), fundador de la Escuela Hermenéutica, quien sostenía que la interpretación debe evitar la arbitrariedad y las limitaciones surgidas de los hábitos mentales, centrando su mirada en las cosas mismas, en los textos. Siendo seguidor de Heidegger, enfatiza en el aspecto ontológico de y en la hermenéutica, sosteniendo que el ser del hombre reside en comprender.

Particularmente considero, que al tomar un texto con el interés de leerlo y conocerlo, lo hacemos teniendo en mente un provecho, un proyecto o una finalidad, y más aún, posiblemente manejando una idea previa de lo que contiene o se expresa allí, y a medida que vamos adentrándonos a la lectura se irá confirmando o variando esa pre-comprensión que teníamos al respecto.

Según Giannini (1998), como este proceso puede prolongarse al infinito, nunca podemos afirmar que hemos dado la interpretación última y definitiva; lo expuesto conlleva asumir la influencia del presente en el proceso de interpretación-comprensión; así, Gadamer (citado en Echeverría 1997),  sostiene que: «el sentido del texto le pertenece a él, pero además a quien procura comprenderlo”.

Esta situación puede presentarse aun con mayor claridad al parafrasear a Gadamer (1999): «en general podrá decirse que ya la experiencia del choque con un texto, bien porque en principio no da sentido, bien porque su sentido no concuerda con nuestras propias expectativas, es lo que nos hace detenernos y atender a la posibilidad de una diferencia en el uso del lenguaje”.p.334

Si enfocamos el hecho que constantemente entre lector y texto existe un proceso de apertura y reconocimiento, pudiera asumirse la hermenéutica a través de un método dialéctico, por lo tanto el proceso de interpretación del discurso se percibe en un permanente siendo; lo que Zemelman (1994), apunta de la realidad, de ser concebida como un proceso inacabado y en permanente proceso de construcción, lo que se complementa con la apreciación de Ricoeur (1998), que en la medida que el acto de leer es la contraparte del acto de escribir, la dialéctica del acontecimiento y el sentido tan esencial a la estructura del discurso, genera en la lectura una dialéctica correlativa entre el acto de entender o la comprensión y la explicación.

Es así como Echeverría (1997), analiza todo este panorama algo complejo, en donde texto e intérprete deben ser reconocidos como dos horizontes que incorporan la dimensión de los prejuicios como elemento transversal a toda acción interpretativa; desde esta perspectiva el sentido cobra dinamismo, por cuanto puede cambiar en función de la conciencia histórica de quien desea comprender, considerando la autora presente, reflejar aquí la visión de Gadamer,  «El sentido no acaba nunca; se reorganiza una y otra vez; se vuelve a tejer de distinto modo. Todo ello en virtud de la movilidad de la distancia temporal, que la conciencia asume, aunque no para reducirla, sino sólo como la demora irremisible de su plenitud» (citado en Echeverría 1997:244).

Cerrando este apartado sobre la Hermenéutica, considero oportuno citar a Toledo (1997), atribuyendo lo fundamental en asumir que el referente es la existencia y la coexistencia de lo externo que se manifiesta en señales sensibles, que para acceder a su interioridad se recurre a una metodología interpretativa, traspasando la barrera exterior, dicho de otra forma, interpretando al autor citado, acceder a su significado, de esta forma, queda descrita la esencial actitud frente a las cosas humanas que, condensada en el término griego Hermeneia alude a desentrañar, y dicha actitud ha dado lugar a una teoría y práctica de la interpretación conocida pues con el nombre de Hermenéutica.

El Círculo Hermenéutico…el Círculo de la Comprensión

El círculo hermenéutico se refiere en primera instancia a la circularidad que hay entre una tradición y la interpretación, como parte de esa misma tradición; es decir, un texto sólo puede interpretarse como parte de un todo, como integrante de una tradición que constituye el presupuesto que condiciona su comprensión. Así, el texto es el mismo (identidad), pero las interpretaciones posibles son múltiples (diferencia).

La descripción que hace Martin Heidegger (1889-1976), es que el círculo no debe ser degradado a círculo vicioso, ni siquiera a uno permisible. En él yace una posibilidad positiva del conocimiento más originario, que por supuesto sólo se comprende realmente cuando la interpretación ha comprendido que su tarea primera, última y constante consiste en no dejarse imponer nunca por ocurrencias propias o por conceptos populares ni la posición, ni la previsión ni la anticipación, sino en asegurar la elaboración del tema científico desde la cosa misma.

Entender es definitivamente un acto de circular en el pensar, deducir, derivar, concluir, es decir de interpretación plena y total; se comprende mediante la comparación de lo que se necesita entender con algo que ya se conoce. Siempre nos sometemos a un círculo de interpretación o sea,  se está siempre en un círculo hermenéutico.

Existe un ejemplo bastante revisado en las lecturas pertinentes a este tema, que refiere una frase como una unidad de entendimiento, en la cual las palabras se entienden con relación al significado de toda la frase. El significado de la frase depende del significado de las palabras individuales en la frase; un concepto deriva su significado del contexto donde se encuentra, pero el contexto está formado por los elementos a los cuales da significado.

La espontaneidad inherente a la operación de interpretar,  es una primordial disposición humana para la ontología fundamental; en la siguiente cita extraída de una obra de Habermas (1993), que sitúa a Heidegger en la postmodernidad filosófica, reúne las categorías centrales de la ontología fundamental: comprensión, interpretación, hermenéutica y sentido:

El modelo para el esfuerzo apofántico que requiere la presentificación del fenómeno no es ya en Heidegger la intuición, tal como ocurría en Husserl, sino que es la interpretación de un texto. En vez de darse el fenómeno a si mismo por medio de la presentificación intuitiva de una esencialidad ideal, el ser es puesto al descubierto por la comprensión de un complejo entramado de sentido. Así transforma Heidegger el talante metodológico de la fenomenología en un empeño existencial-hermenéutico de orientación exactamente contraria. La descripción de aquello que viene inmediatamente intuido es troncada por la interpretación de un sentido que elude toda evidencia. p.173

Exige la ontología fundamental, ante todo, que la comprensión sea dinámicamente entendida como el modo de ser del ente existente. Así rechaza Heidegger, según el análisis de Bech (2001), toda ontología que vincule estáticamente al ser con la cognición y que por consiguiente se considere a sí misma un modo de conocimiento. O sea, que las ontologías comprometidas con la epistemología son denunciadas como una mera derivación del único y fundamental modo de ser. Continúa Bech discurriendo,  las ontologías que parten de la analogía estática entre ser y ente son repudiadas en favor de una ontología comprometida con un comprender antipresencialista y dinámico.

Advirtió Heidegger que la circulación inherente a toda comprensión viene expresada por el Círculo Hermenéutico o sea, la recíproca dependencia entre la comprensión del todo y la comprensión de las partes es la réplica formal de otro orden cerrado más eminente todavía, se trata pues de la circularidad real entre el ser y el ente. Es decir, la relación de dependencia recíproca que, en último término, mantienen el ente y el ser, la cual es preciso entender en el sentido de que la mostración de uno de ellos exige la ocultación del otro.

Por otro lado, Gadamer (1992), plantea el hecho de considerar al Círculo Hermenéutico y a los prejuicios en una estrecha y profunda relación. Comprender un texto implica siempre un proyectar, anticipar un sentido que se revisará conforme se vaya penetrando en el sentido del texto. La interpretación parte de conceptos previos que se irán sustituyendo en el mismo transcurrir de la interpretación por otros conceptos que se adecuen mejor.

Por lo tanto, continúa el autor, una genuina interpretación es una interpretación crítica, el que quiere comprender un texto realiza siempre un proyectar; tan pronto como aparece en el texto un primer sentido, el intérprete proyecta enseguida un sentido del todo.

Naturalmente que el sentido solo se manifiesta porque ya se lee el texto desde determinadas expectativas relacionadas a su vez con algún sentido determinado. La comprensión de lo que pone en el texto consiste precisamente en la elaboración de este proyecto previo, que por supuesto tiene que ir siendo constantemente revisado en base a lo que vaya resultando conforme se avanza en la penetración del sentido.

Elaborar los proyectos correctos y adecuados a las cosas, que como proyectos son anticipaciones que deben confirmarse en las cosas, tal es la tarea constante de la comprensión. Aquí no hay otra objetividad que la convalidación que obtienen las opiniones previas a lo largo de la elaboración, enfatiza el autor citado.

Comprender implica siempre un proceso de apertura al texto, a la alteridad,  implica también capacidad de receptividad. Ahora bien, eso no implica neutralidad; siempre incorpora, aunque matizado, una estructura de prejuicios y opiniones previas.

Gadamer reflexiona, lo que importa es hacerse cargo de las propias anticipaciones, con el fin de que el texto mismo pueda presentarse en su alteridad y obtenga así la posibilidad de confrontar su verdad objetiva con las propias opiniones previas; una comprensión llevada a cabo desde una conciencia metódica intentará siempre no llevar a término directamente sus anticipaciones sino más bien hacerlas conscientes para poder controlarlas y ganar así una comprensión correcta desde las cosas mismas.

En definitiva, considero que el proceso nunca se convierte en un círculo cerrado debido a que no existe la interpretación absoluta que la cierre, siempre estamos dentro del círculo, interpretando desde adentro, y se respalda en palabras de Habermas, “la comprensión se da en la interpenetración del movimiento de la tradición y del movimiento del intérprete”; por lo tanto, el Círculo Hermenéutico no es un círculo vicioso,  es un proceso holístico y dinámico, si se quiere, dialéctico entre el todo y la parte, así lo interpreto desde mi punto de vista.

Imposible no ratificar dicha posición nuevamente con palabras de Gadamer: “la regla hermenéutica de comprender el todo desde lo individual y lo individual desde el todo…La anticipación de sentido que hace referencia al todo solo llega a una comprensión explícita a través del hecho de que las partes que se determinan desde el todo determinan a su vez a ese todo” p.360

Cuando Gadamer expresa de forma clara su postura crítica frente a la comprensión del Círculo Hermenéutico, en su obra que hemos citado en estos últimos párrafos, “Verdad y Método”, nos conduce a una reflexión final de deducir que cuando intentamos entender un texto no nos desplazamos hasta la constitución psíquica de su autor, sino que, desplazándonos, lo hacemos hacia la perspectiva bajo la cual él ha ganado su propia opinión.

Referencias:

Bech, J. (2001). La Transformación del Pensamiento Fenomenológico. Barcelona: Ediciones Universidad de Barcelona

Coreth, E. (1972). Cuestiones Fundamentales de Hermenéutica. España: Editorial Herder

Cullen, C. (1984).  La Hermenéutica: Horizonte de las aporías en toda Interpretación en Revista Argentina de Psicología Año XV N°36. Argentina: Publicación de la Asociación de Psicólogos de Bs. As.

Echeverría, R. (1997). El Búho de Minerva. Santiago: Ed. Dolmen.

Gadamer, H.G. (1992). Hombre y Lenguaje en “Verdad y Método II”. Salamanca: Ediciones Sígueme.

Gadamer, H-G. (1999 – 2000). Verdad y Método. Vol. I y II. Madrid: Ed. Sígueme.

Giannini, H. (1998). Breve Historia de la Filosofía. Santiago: Ed. Universitaria.

Habermas, J. (1993). El Discurso Filosófico de la Modernidad (versión castellana de Manuel Jiménez Redondo). Madrid: Taurus Humanidades

Ricoeur, P. (1998). La Teoría de la Interpretación. Discurso y Excedente de Sentido. Madrid: Ed. Siglo XXI.

Toledo, U. (1997). Giambatista Vico y la Hermenéutica Social. Cuadernos de Filosofía N° 15. Universidad de Concepción.

Zemelman, H. (1994). Racionalidad y Ciencias Sociales. En: Círculo de Reflexión Latinoamericana en Ciencias Sociales, Cuestiones de Teoría y Método. Ed. Suplementos, Materiales de Trabajo Intelectual N° 45. Barcelona: Ed. Antropos.

Fuente de la Imagen:

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