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El no se impuso, ¿Qué sigue?

05 de octubre de 2016 / Fuente: http://insurgenciamagisterial.com/

Por: José Antonio Gutiérrez

Con una participación de apenas el 37% del electorado, el NO se impuso, con un 50% de los votos, por un breve margen de menos de un 1%. En circunstancias normales, este resultado se vería como un empate técnico[1]. Sin embargo, la derrota política sufrida por los sectores políticos que han respaldado el acuerdo de paz entre el gobierno de Santos y las FARC-EP no puede ser minimizada. La campaña del NO, en estricto rigor, no tenía que ganar para ganar: le hubiera bastado tener un margen de votos lo suficiente amplio como para poner un signo de interrogación y quitar piso de legitimidad a lo acordado en La Habana. En cambio, lograron mucho más que eso, imponiéndose en el conteo final en una jornada electoral cuyos altos niveles de abstención tampoco pueden atribuirse exclusivamente a la lluvia. La falta de entusiasmo en torno a este acuerdo de paz ha sido más que evidente, pese a que todos los medios de comunicación, la llamada “comunidad internacional” y las principales personalidades de la política y la cultura se posicionaron a favor del SI. No es de sorprenderse que el SI haya tendido a imponerse en las zonas de presencia guerrillera o de fuerte intensidad del conflicto, mientras que el NO se tendió a imponer en las zonas alejadas del conflicto[2]. Pero estas son tendencias, no realidades absolutas: en zonas del Caribe, claramente ajenas al conflicto, se impuso el SI y el NO se impuso en municipios fundacionales de las FARC-EP, como ser Chaparral, Rioblanco y Planadas en Tolima.

Ya habíamos dicho, a contravía del triunfalismo reinante entre los partidarios del SI, que resultaba insensato despreciar la fuerza que el NO podía tener entre los votantes[3]. Pese a que en un principio el espectro del NO era feudo exclusivo de los uribistas, sería un error asumir que pertenecen al expresidente todos los votos en contra al acuerdo, o que todos estos votos representen al “guerrerismo”: aunque esos sean los sectores más visibles, hubo sectores que con argumentos jurídicos también se posicionaron en el campo del NO[4]. No creo que muchos de los votantes contra el acuerdo quieran, genuinamente, volver a la guerra o quieran más derramamiento de sangre. Esto es algo que no debe ser obviado. Acá no se debatió la paz y la guerra, aunque así lo quiera ver obstinadamente un determinado sector –se sabía que, fuera cual fuera el resultado del plebiscito, la decisión de las FARC-EP de abandonar la lucha armada no tiene reversa y en ese sentido se habían ya expresado algunos comandantes de esa guerrilla[5]. Quienes rechazaron el acuerdo tal cual fue negociado en La Habana esperan una renegociación.

Desde luego, no ayudó la pobre pedagogía de paz durante el proceso de negociación, en el cual hubo más interés en aislar y desacreditar a la insurgencia que en dar capital político a lo que se venía negociando. Ni tampoco ayudó la campaña de Santos, que invitó al pueblo a tragarse sapos. Al pueblo no le gusta tragarse sapos , aunque a veces tenga que hacerlo contra su voluntad. Pero si se le da la opción, dirá que no. Así de sencillo. Podrá decirse que el mensaje de Santos fue tibio o confuso, pero no podía ser de otra manera: en realidad, tanto él como Uribe son representantes de la oligarquía y sus contradicciones, magnificadas por la prensa, son más de forma que de fondo[6]. En la narrativa post-conflicto que están construyendo –antes de que estemos en el post-conflicto-, el Estado aparece como un padre benevolente que perdona a su hijo rebelde sus desafueros pasados. La cuestión es cuanto están dispuestos a ceder o a perdonar. Un acuerdo que no tocaba el modelo y que no tenía, de manera evidente, capacidad transformadora para la mayoría, no tuvo mayor eco y el debate terminó limitándose a la supuesta impunidad para las FARC-EP.

Pero más allá de las limitaciones obvias de la campaña oficialista, el triunfo del NO refleja la debilidad de las partes negociadoras de cara a la población . Santos es uno de los presidentes más impopulares de la historia colombiana[7], y dudo mucho que la colección de politiqueros, vividores y oportunistas encabezando el SI –entre ellos personajes como Samper o Gaviria- hayan contribuido a generar confianza en torno al proceso. Esto, sin considerar la profunda crisis institucional que vive el país. Por otra parte, aunque las FARC-EP cuentan con un respaldo profundo y arraigado en ciertas zonas rurales donde han tenido presencia, el rechazo a ellas por parte de las mayorías urbanas es indiscutible. El repudio a las FARC-EP tiende a aumentar mientras más lejos se esté de ellas –resulta curioso, por decir lo menos, que algunas de las personas más viscerales en contra de la guerrilla sea gente que jamás en su vida han conocido a un guerrillero, lo cual demuestra la fuerza de la construcción que mediante la propaganda oficial se ha hecho. Pero sea cual sea el origen de esta percepción, ella es una realidad que no puede ser ignorada. Resultaba clave, para ganar apoyos al proceso de paz, conectar con la población que vive fuera de las zonas rurales de influencia tradicional y llegar una población mayoritariamente urbana o incluso no urbana pero que está inmersa en otras problemáticas y otros procesos , que son afectados indirectamente por la guerra de maneras diferenciadas. ¿Qué significaba el proceso de paz para ellos, en concreto? La izquierda que rodeó al proceso, dividida como está, débil, marginal, desconectada del sentir y pensar de las mayorías populares, más hábil para alienar y señalar a los que piensan diferente que para generar procesos incluyentes, sin suficiente imaginación, con prácticas añejas, acostumbrada a consignas que han tapado su falta de proyecto para ofrecer al conjunto del pueblo, fue incapaz de hacer esta tarea.

El triunfo del NO vuelve a demostrar que el proceso fue visto como un asunto distante para la mayoría de la población, como algo ajeno. De hecho, el proceso de paz fue “vendido” mucho mejor a la comunidad internacional que al propio pueblo colombiano. Santos parecía más interesado en una agenda externa (buscar fondos internacionales para “Paz Colombia”, su anhelado premio Nobel de la paz) que en los resultados de la misma negociación. La alta abstención indica esa falta de conexión con el acuerdo de La Habana, pero es difícil creer que una mayor participación hubiera revertido la tendencia. Tal vez, en este sentido, no resulta tan descabellado, como se ha querido hacer creer, la posición del ELN de convocar un amplio diálogo nacional para superar el conflicto social y armado –recordemos que las negociaciones con esta otra insurgencia están empantanadas, entre otras cosas, por los mecanismos de participación popular, que demandan sean mucho más fuertes que los que existieron en el proceso de La Habana.

Si bien el triunfo del SI no significaba el triunfo del “castro-chavismo”, tampoco el triunfo del NO significa el retorno a la guerra total. Quedan dos caminos por delante frente a este impase: una renegociación de los acuerdos, que implicaría a las dos partes tragarse sus palabras previas de que nada era re-negociable e incluir una participación más amplia incluyendo, entre muchos otros, a sectores del uribismo[8], o la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, propuesta inicial tanto de las FARC-EP como del uribismo, propuesta que en el actual contexto político podría resultar desastrosa para las fuerzas progresistas . Nada asegura que la nueva Constitución sea más progresista que la del ’91, y todo pareciera indicar que se impondrían fuerzas reaccionarias que dejarían su impronta en la Carta Magna por décadas. Así las cosas, lo más probable es que termine renegociándose condiciones más draconianas para los insurgentes, mientras el ELN toma nota de los acontecimientos.

Después de esta dura derrota, volvemos entonces a la pregunta del millón ¿qué hacer? Responder esta pregunta requiere de un ejercicio de autocrítica profunda por parte de la izquierda: no es suficiente criticar a terceros, sea la lluvia, sea la oligarquía, sean los medios, sea el imperio. Como para variar, los principales medios, sectores oligárquicos y las principales potencias del mundo (incluido EEUU) estuvieron de acuerdo con el SI al plebiscito. Hay también que abandonar la arrogancia de esa izquierda que presupone que cuando los sectores populares no están de acuerdo con ella, es porque son brutos, tienen la cabeza lavada, son irracionales, son guerreristas, pasionales, etc. En vez de vociferar “caverna” o “guerrerismo” hay que aceptar con humildad estos resultados y tratar de entender el mensaje de fondo que se entrega a quienes creen en la posibilidad de construir una sociedad más libre, más justa y más igualitaria.

Hay que dar un paso atrás y tratar de pensar nuevamente el proyecto de sociedad que se ofrece al conjunto del pueblo, pero también hay que entender que ese proyecto no puede ser sencillamente ofrecido a las masas con la benevolencia paternalista del despotismo ilustrado: todo para el pueblo, pero sin el pueblo. Se requiere que el pueblo, sus mil luchas, organizaciones, expresiones, deseos, ocupen el centro del quehacer político. No se trata solamente de ofrecer una alternativa al pueblo o “venderle” un acuerdo, se trata de construir esa alternativa junto a él. La paz, por sí sola, ya no es el máximo convocante para la sociedad colombiana, así haya quienes la hayan utilizado para re-elegirse o para candidatearse en las próximas elecciones[9]. Toca enfatizar ese componente de “justicia social” que siempre se insistió que era un aspecto crucial de la paz, el cual estuvo apenas tímidamente representado en la paz ofrecida por los acuerdos de La Habana. Es necesario conectar la paz con las condiciones de vida de la mayoría de la población, mayorías que tienen interés en una Colombia mejor, en una Colombia más humana, más participativa, más igualitaria, pero que no se ve reflejada en lo acordado en La Habana o que lo desconocen porque es un proceso distante. Para lograr ser relevantes, toca abandonar la arrogancia y los vicios autoritarios de cierta izquierda, y encontrar la manera de contribuir a que las masas se conviertan en protagonistas de su propia historia y no verlas solamente como un rebaño que se acarrea para implementar decisiones tomadas por las “mentes superiores”. Una tarea formidable pero que requiere un cambio de mentalidad en quienes apuestan por una nueva sociedad. Más allá del plebiscito, el sol volverá a salir, el mundo seguirá girando y los problemas sociales de las mayorías seguirán ahí –mientras esto sea así, hay esperanza para un proyecto transformador que realmente convoque al conjunto del pueblo.

Notas:

[1] Puede consultarse el resultado electoral pormenorizado en la página de la Registraduría http://plebiscito.registraduria.gov.co/99PL/DPLZZZZZZZZ…1.htm

[2] Se pueden revisar los datos en la página de la Registraduría ya mencionada. Mientras el NO se impuso en Caquetá, municipios como Solano, Cartagena de Chairá y San Vicente del Caguán, votaron mayoritariamente por el SI (aunque con un margen estrecho). Lo mismo ocurre en Norte de Santander (donde el NO se impuso en prácticamente todas partes menos el Catatumbo) o en Arauca.

[3] http://anarkismo.net/article/29580

[4] Ver, por ejemplo, el artículo de José Gregorio Hernández Galindo http://www.razonpublica.com/index.php/conflicto-drogas-….html

[5] Ver las declaraciones del comandante fariano Carlos Antonio Lozada http://www.elespectador.com/noticias/paz/farc-sostienen…40303

[6] Sobre este asunto, recomiendo la lectura de Jaime Jiménez entre las similitudes de la campaña oficialista del SI y la del uribismo por el NO http://www.rebelion.org/noticia.php?id=217480&titular=a…-del-

[7] Curiosamente, la falta de legitimidad y popularidad de Samper fue una de las razones por la cual la insurgencia no negoció con él. Hoy se negocia con el igualmente impopular Santos, mientras Samper ha utilizado el proceso de paz y sus contactos con sectores de la izquierda liberal para intentar rehabilitarse.

[8] Como anécdota, el nunca bien ponderado pero casi siempre lúcido William Ospina decía en una polémica columna en las pasadas elecciones presidenciales que, en su infinita capacidad de equivocarse, la izquierda creía que el mal menor era Santos debido a la negociación de paz. En cambio, de manera preclara, Ospina afirmaba: “Yo he abogado 20 años por la paz negociada, pero, con el perdón de las Farc, nada me parece más inverosímil que la paz de Santos. La paz, para que sea verdadera, tiene que ser otra cosa, y ya muchos han advertido que si la paz sólo puede hacerse con el enemigo, una paz sin Uribe es como una mesa de dos patas”. Creo que el resultado del plebiscito y la perspectiva de renegociar con el uribismo, de alguna manera, reivindica la posición de Ospina que en ese momento provocó un voladero de plumas e hizo que se le descalificara con toda clase de epítetos abusivos. Ver su columna http://www.elespectador.com/opinion/de-dos-males-column…95794

[9] Humberto de la Calle ha recibido una dura paliza en sus intentos de ser el candidato de la paz.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=217516

Fotografía: news.vice

Fuente artículo: http://insurgenciamagisterial.com/el-no-se-impuso-que-sigue/

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Necesitamos a nuestros mayores: su rol es importante

05 de octubre de 2016 / Por: Esther Camuñas / Fuente: http://www.consumer.es/

El papel de las personas mayores

Según Naciones Unidas, en la actualidad hay alrededor de 700 millones de personas mayores de 60 años en el mundo, una cifra que se duplicará en el año 2025 y llegará casi a los 2.000 millones hacia el año 2050. En este planeta que envejece tan rápido, las personas mayores desempeñan un papel cada vez más importante, a través del trabajo voluntario, transmitiendo su experiencia y conocimientos, cuidando a sus familias y nietos e incluso con una creciente participación en la fuerza laboral remunerada.

Además, el impacto de las personas mayores en un entorno urbano es mayor, pues tienen más probabilidades de generar ingresos y más oporunidades de educación y de acceso a viviendas asequibles, instalaciones públicas y transporte seguro.

El papel de las personas mayores es muy común en los países en desarrollo de África, donde millones de adultos enfermos de SIDA son cuidados en sus hogares por sus padres. Al morir los hijos, los nietos huérfanos (hoy en día 14 millones menores de 15 años) son en su mayoría cuidados por los abuelos.

En España, el cuidado de personas dependientes y enfermas está en manos principalmente de las mujeres mayores. Según un estudio de la Fundación BBVA, el tiempo dedicado durante el día al cuidado es mayor si los cuidadores son personas de 75 a 84 años (318 minutos) que si tienen de 65 a 74 años (201 minutos) o 30 a 49 años, que solo dedican 50 minutos al día.

Los abuelos en la sociedad actual

En nuestra sociedad, el rol de los abuelos en el cuidado y el crecimiento de los niños ocupa un lugar preferente. La presencia de los mayores se ha hecho por completo necesaria, debido a los horarios y las jornadas laborales extensas de los padres.

Las personas mayores se encargan no solo de cuidar a sus nietos y de llevarles y recogerles del colegio, sino también de ensanchar el horizonte emocional de los pequeños. Les enseñan otra visión del mundo al compartir sus historias de vida y su experiencia, dedicándose con tranquilidad al cuidado y disfrute sin preocuparse de la formación y la educación que corresponde a los padres.

El rol de los abuelos en la sociedad actual es muy beneficioso tanto para los niños como para ellos, que sienten que su vida tiene sentido y tienen una labor que realizar; eso les mantiene sanos y activos. Las personas mayores que ven habitualmente a sus nietos tienen menos problemas de salud y más estabilidad emocional.

¿Qué puedo hacer yo para incluir a las personas mayores?

Cada vez son más los proyectos e iniciativas puestos en marcha para favorecer la relación entre los mayores y personas de otras edades, jóvenes y niños. Estas son algunas propuestas para seguir cuidando de los mayores, incluirles en la sociedad, beber de sus conocimientos y hacerles partícipes de actividades propias de cualquier edad:

  • Participar en los Authentic Tours, una forma de conocer los rincones de la ciudad de Madrid a través de la experiencia y los conocimientos de personas mayores. Esta iniciativa puesta en marcha por la fundación Amigos de los Mayores permite disfrutar del arte y redescubrir el Museo de arte Thyssen-Bornemisza, aprender qué plantas se pueden cultivar en una maceta de un huerto urbano o perfeccionar la técnica de punto y ganchillo.
  • Aprender con las abuelas a través de los talleres que Show me Yaya promueve. Este proyecto, como lo cuenta su creadora Cristina Rubio, favorece el intercambio generacional y permite que las abuelas enseñen todo lo que saben sobre manualidades, cocina y otras labores.
  • Pasar tiempo con las personas mayores, ya sea con abuelos, padres o con otras personas que no tienen familiares y necesitan compañía. En este caso hay muchas iniciativas voluntarias, como el proyecto Grandes Vecinos que conecta a personas mayores con otros habitantes del barrio para hacer la compra, pasear al perro, ir al teatro o tomar un café.

Fuente artículo: http://www.consumer.es/web/es/solidaridad/economia_solidaria/2016/09/30/224343.php

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¿Quién enseña a un cerebro infantil a odiar?

05 de octubre de 2016 / Por: Eduardo Calixto / Fuente: http://www.excelsior.com.mx/

El cerebro humano inicia las conductas de temer, odiar o percibir socialmente el rechazo en la infancia; específicamente, estos procesos se inician a los tres años y se agudiza su aprendizaje entre los ocho y 12 años de edad.

¿Quién le enseña estos procesos al cerebro humano? La respuesta es muy simple, la influencia de los padres, maestros, compañeros, familia y medios de comunicación hacen que el cerebro interiorice actitudes discriminatorias y la búsqueda de generar inmediatas respuesta ante su enojo: el castigo.

A los tres años de edad, el cerebro ya tiene consciencia racial e inicia a detonar sus primeros prejuicios. El rechazo a la piel, a actitudes que no son consideradas como aceptables e incluso la forma distinta de pensar e interpretar el entorno, ya es motivo de separación y encono. No explicar los procesos sociales a un niño, evitar reglas sociales o posponer los frenos sociales necesarios que ayudan a la educación cívica, son los elementos que paulatinamente van quedándose en la memoria y el inicio de conductas que en el humano joven o maduro llegan a detonar odios y decisiones de auto-justicia que, en ocasiones, extrañan por la forma violenta que acompañan a muchos de sus actos y las consecuencias.

Con la segregación, el señalamiento, la violencia sesgada o ignorar voluntariamente la presencia de alguien, lo que busca en realidad el cerebro prejuicioso es calificar para que a partir de esta evaluación el (los) otro (s) sean inferiores ante su pensamiento. Es decir, ante la conducta social de actos violentos, lo que está detrás de esto es un proceso biológico de búsqueda permanente de superioridad; evento que el cerebro inicia desde la infancia, cuyo proceso es favorecido por el entorno familiar-social ejecutor de pensamientos intolerantes, racistas u homofóbicos. Lo que el adulto repite, en la mayoría de las veces, lo aprendió en la infancia.

Odiar, repudiar; disgusto, aversión, enemistad, tienen el mismo sustrato de circuitería neuronal. La amígdala cerebral, el hipocampo y el giro del cíngulo son estructuras que inician conductas, las recuerdan y evalúan sus consecuencias ante el entorno social. Ante actos de violencia, abandono o humillación, estas estructuras cerebrales cambian su conexión, toleran la violencia y se aprende a ser permisivo al no tener retroalimentación de los frenos sociales. Un cerebro que no tiene frenos o no evalúa adecuadamente sus actos está condenado a cometer actos antisociales en forma repetida, los cuales pueden generar gradualmente agrado y motivación para volverlos a realizar. Esta es una de los máximas expresiones de cómo el entorno social sí puede modificar las conexiones anatómicas del cerebro y los sustratos neuroquímicos de muchas emociones. El cerebro no necesariamente debe estar enfermo para hacer locuras. Si desconocemos las circunstancias sociales que motivan nuestros actos, estos pueden aparecer en un contexto negativo.

Un cerebro infantil copia inmediatamente lo que considera aceptado, y si es de un adulto, el proceso ingresa sin cuestionamientos, con mayor facilidad. Estos lineamientos quedan en el procesamiento de memoria y la elaboración de conductas. Un individuo antisocial, intolerante, prejuicioso, discriminador, racista tiene en común un aprendizaje crítico en la primer infancia de estas conductas que no tuvieron retroalimentación cognitiva adecuada, sin filtros apropiados, los prejuicios se aprenden y se hacen comunes. Sin límites, las conductas negativas se repiten. Sin una adecuada explicación se puede aprender a ser hipersensible ante una sociedad.

El resultado, una respuesta neuronal de búsqueda constante de generar placer por sentirse superior.

El ser humano es un ser social, su biología y psicología apuntan a ese hecho. Lejos de que esta nota sea determinista y catastrofista, busca la reflexión de sentirnos parte de los problemas y buscar la mejor solución de los mismos a través de una mejor explicación a los hechos y enseñando a las nuevas generaciones desde los 3 años de edad las estrategias adecuadas para entender su entorno. Otorgando los filtros sociales, explicaciones y argumentos que le den a ese futuro cerebro condiciones anatómicas para adaptarse mejor.

@ecalixto

Fuente artículo: http://www.excelsior.com.mx/blog/neurociencias-en-la-vida-cotidiana/quien-ensena-a-un-cerebro-infantil-a-odiar/1100014

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La música, estrategia para mejorar las competencias cognitivas

05 de octubre de 2016 / Por: Andres Ruiz / Fuente: http://revistaeducacionvirtual.com/

La finalización del año escolar resulta un momento ideal para hacer balance de los logros alcanzados y de los desafíos por venir para millones de niños y niñas en todos los continentes

En la mayoría de los modelos educativos del planeta, existen dos indicadores de desempeño educativo: las competencias lingüísticas y las competencias matemáticas. Se podría decir mucho a favor y en contra de que sean estas los dos dominios que se privilegian en la educación convencional, especialmente cuando las investigaciones científicas han llegado a identificar muchos tipos de inteligencia. Sin embargo, la realidad es que si un niño o joven reprueba estos dos componentes se entiende que no tiene el nivel de desarrollo esperado para ser promovido al siguiente nivel educativo.

Muchos padres de familia, desesperados por el bajo rendimiento de sus hijos en lo que se refiere a competencias lingüísticas recurren a psicólogos, fonoaudiólogos, pedagogos para que puedan diseñar planes de refuerzo escolar. Pese a todo pronóstico, la solución a un bajo desempeño en las competencias lingüísticas puede ser la formación musical.

La música, es el verdadero lenguaje universal. La música tiene toda la estructura de un idioma: gramática, ortografía, vocabulario y fonética. Para algunos niños y jóvenes podría resultar más fácil aprender música y , a través de ella, entender y aplicar los elementos propios de la lengua hablada o escrita.

Siendo la gramática el estudio de las clases de palabras, sus inflexiones, sus funciones y sus relaciones en una frase resulta más fácil que un estudiante con dificultades en el entendimiento de las estructuras y las funciones de las palabras, primero entienda las funciones de las formas musicales, las notas, y como ellas se entrelazan con otras unidades musicales para hacer melodías. Escuchar atentamente una melodía y notar sus transformaciones, sus inflexiones, cuando se modifica alguno de los elementos.

Si se entiende la ortografía como el arte de escribir las palabras con las letras adecuadas según el uso aceptado por el lenguaje hablado se entenderá porqué la música puede colaborar con la articulación entre el lenguaje hablado y el lenguaje escrito. Muchos niños, jóvenes e incluso adultos, tienen dificultades para identificar como representar las palabras habladas en la versión escrita. La música ayuda a identificar la entonación y el ritmo para que el estudiante pueda recordar con mayor facilidad cual es la forma escrita correcta para las palabras.

Muchas dificultades en el proceso de desarrollo de las competencias lingüísticas tiene que ver con la fonética, es decir, con el sonido de las palabras. A estos niños y niñas, les puede resultar muy útil la formación musical que les da un adecuado soporte en la pronunciación correcta, entrena la vocalización, la respiración, la dicción. Adicionalmente, la formación musical ayuda maravillosamente a vencer el pánico escénico que juega malas pasadas cuando un estudiante debe leer en voz alta, proclamar un poema, emitir un discurso o presentar cualquier forma de evaluación oral.

Así las cosas, nada más conveniente que clases de música para estudiantes con bajo desempeño escolar en las competencias lingüísticas básicas.

 Fuente noticia: http://revistaeducacionvirtual.com/archives/1897

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¿Los niños y los medios electrónicos? ¿Qué dice la evidencia?

05 de octubre de 2016 / Por: Eduardo Andere / Fuente: http://www.educacionfutura.org/

¿Es bueno o malo que los niños y jóvenes vean mucha televisión o usen artilugios como iPads, tabletas y teléfonos inteligentes antes de los 19 años?

La respuesta en general es malo. Si los niños tienen dos años o menos la recomendación es que no tengan ninguna exposición a los medios electrónicos. Si los niños tienen más de dos años pero menos de 18 la exposición debe ser limitada en tiempo y supervisada en calidad.  A partir de los 20 o 21 años de edad, el cerebro ya está maduro (inhibido cognitivamente) y “listo” (ya puede hacer análisis de costo-beneficio) para tomar sus propias decisiones.

cultura_aprendizaje-andereYa en 2011, en la primera impresión de mi libro “La cultura del aprendizaje: hogar y escuela del siglo XXI” (páginas 81 a 83 y 232 a 233) mencionaba yo la advertencia de la comunidad científica y de los reportes de organizaciones interesadas en la salud física y mental de los niños, por ejemplo, la Academia Americana de Pediatría (AAP), de limitar y supervisar el acceso y uso de los niños y jóvenes a los medios electrónicos.

Más recientemente, la comunidad científica y la AAP han continuado con sus investigaciones y sus conclusiones no solo son las mismas sino que se han reforzado: eliminar o limitar el acceso y uso de los niños a los medios electrónicos, incluyendo TV, artilugios y computadoras. Inclusive, la advertencia también va para los adultos (padres de familia de Estados Unidos, con niños de ocho o menos años de edad) que, según los reportes de investigación, pueden estar con los artilugios y medios un poco más 11 horas al día en sus tiempos libres (Universidad Northwestern, Centro de Medios y Desarrollo Humano (Parenting in the age of digital technology).

¿Qué daños potenciales ha descubierto la ciencia en el uso inadecuado o excesivo de estos artilugios? Dos organizaciones, una de Estados Unidos (Huffington Post: 10 reasons why handheld devices should be banned for children…) y otra de Canadá (Zone in: A research review regarding the impact of technology on child development…) han hecho una recolección con acceso amigable de diversos resultados de investigación y los resumen de la siguiente manera:

1. Déficit de atención y falta de autorregulación

2. Desarrollo más lento en habilidades de aprendizaje

3. Obesidad

4. Privación de horas de sueño

5. Diversas enfermedades mentales como depresión, desorden bipolar, ansiedad

6. Agresión

7. Demencia digital

8. Adicción a la tecnología

9. Radiación

10. Miopía

11. Sedentarismo

12. Aislamiento

tablets-cielo-ninosLa tecnología llegó para quedarse y es un excelente instrumento en buenas manos. La tecnología per se, es inocua, su uso o uso excesivo o inadecuado es lo que puede dañar el desarrollo natural del cerebro y la mente de los niños.

Dado que los niños entre 8 y 18 años de edad (Kaiser Family Foundation: Generation M2), pueden estar con los medios, principalmente los electrónicos entre 8 y 11 horas al día, un reporte de 2013 de la AAP (Children, adolescents, and the media) sugiere lo siguiente:

1. Cero exposición a los medios electrónicos entre los 0 y 2 años de edad

2. Limitar entre 1 y 2 horas al día el acceso a medios electrónicos para fines de entretenimiento

3. Mantener fuera de la habitación de los niños las televisiones y otros aparatos conectados a Internet

4. Monitorear lo que los niños acceden vía Internet, inclusive las redes sociales

5. Ver juntos, padres e hijos, la tele, los videos y las películas o series y discutir los valores familiares

6. Establecer “toques de queda” en el hogar para el uso de artilugios, por ejemplo, durante las comidas y las horas de sueño

7. Establecer reglas razonables pero firmes sobre el uso de teléfonos, Internet, medios sociales, texting, etc.

Como vemos, muchas cosas debemos hacer tanto padres de familia, adultos y autoridades educativas antes de regalar a diestra y siniestra las tabletas y otros artilugios y evitar a todas luces la negligencia digital hacia los niños y jóvenes.

La tecnología llegó para quedarse, pero el uso de la tecnología debe educarse.

Fuente artículo: http://www.educacionfutura.org/los-ninos-y-los-medios-electronicos-que-dice-la-evidencia/

Foto: http://www.mujerhoy.com/pic.aspx?w=651&img=gtres_a00532099_0305253079311.jpg

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Los diversos entendimientos sobre lo ambiental

05 de octubre de 2016 / Por: Rodrigo Arce Rojas / Fuente: http://pcnpost.com/

De acuerdo a cada historia, cultura, contexto, formación, y experiencias cada persona tiene una particular forma de entender lo ambiental y por tanto construye sus paradigmas, creencias, imaginarios, representaciones, discursos y narrativas de acuerdo al lente que esté usando. Es así que hemos podido reconocer las siguientes perspectivas:

  • Visión economicista
  • Visión naturalista
  • Visión política
  • Visión espiritualista
  • Visión catastrofista
  • Visión integral

Profundicemos qué implica cada una de estas visiones.

Visión economicista: Cuando se mira lo ambiental en términos exclusivos de proveedor de bienes y servicios para el bienestar humano. Bajo esta perspectiva todo se reduce a mirar las oportunidades de negocios y en el mejor de los casos como opciones de bionegocios. Es el campo de la economía verde que se pretende integral pero al fin de cuentas todo se reduce a las soluciones de mercado. Se reconocen otras perspectivas pero siempre subordinadas a lo económico.

Visión naturalista: Cuando se entiende lo ambiental como “lo natural” entendido como diferente a lo cultural y por lo tanto predomina un enfoque biofísico. La visión naturalista separa el hombre de la naturaleza e incluso en ocasiones considera al hombre como enemigo de la naturaleza. En otras perspectivas considera lo ambiental como la naturaleza prístina que no debe ser tocada ni contaminada por las actividades humanas.

Visión política: Cuando se entiende lo ambiental como la gran oportunidad de realizar las grandes transformaciones que impliquen una nueva relación entre el hombre y la naturaleza. La visión política es muy crítica con el sistema económico predominante al que se le acusa de ser la raíz de los procesos de destrucción, degradación y contaminación ambiental. Bajo esta perspectiva se resalta las luchas populares de resistencia frente al embate de las actividades extractivas que subestiman las consideraciones sociales y ambientales.

Visión espiritualista: Bajo esta mirada lo ambiental representa lo sagrado, lo que debe ser respetado y venerado. La naturaleza representa lo puro, lo profundo, lo trascendente que va más allá de las necesidades humanas materiales. Se incluyen las perspectivas que consideran lo ambiental como un organismo vivo que requiere atención y cuidado y que tiene manifestaciones de vida propia.

Visión catastrofista: Cuando lo ambiental inmediatamente alude a la alteración, destrucción, degradación, contaminación. Bajo esta perspectiva el ser humano y sus actividades constituyen la amenaza permanente de deterioro ambiental y el factor central que llevará a la destrucción del planeta.

Visión integral: Cuando se reconocen las diferentes perspectivas anteriores con similar peso y significancia para entender la complejidad de lo ambiental.

De las diversas perspectivas arriba señaladas se desprenden varias implicancias. Una primera constatación es la diferenciación entre una visión que reduce lo ambiental a lo biofísico y otra visión que reconoce lo ambiental como el entorno por lo tanto de la totalidad que rodea al hombre.

Otra constatación refiere al entendimiento de lo ambiental como naturaleza separada del hombre y en la otra perspectiva el ser humano como parte de la naturaleza. Una tercera constatación es la reducción de lo ambiental a lo natural respecto a entender lo ambiental como todas las relaciones entre el ser humano y su medio, por lo tanto todo intercambio de materiales y energía en el sistema. Bajo esta perspectiva lo urbano, la industria, y las actividades económicas en general forman parte del complejo significado de lo ambiental.

Se reconoce además que no hay visiones puras y lo más frecuente es que haya traslapes y convergencias de perspectivas. Lo que sí se puede reconocer son actitudes tendenciales y son precisamente estas perspectivas que definen el pensar, sentir y actuar con relación a lo ambiental. Después de este recorrido de visiones nos queda claro la necesidad de desarrollar perspectivas más integrales que representen la complejidad de lo ambiental entendido como el entramado de factores de todo orden y tipo que se encuentran fuertemente entrelazados e interdependientes.

Bajo estas consideraciones lo ambiental es parte constitutiva de la vida humana presente y futura y ya no es posible verlo como algo accesorio o subordinado únicamente a las consideraciones de mercado que algunos sectores políticos y económicos pretenden mantener. Refuerza además la idea del tratamiento ambiental bajo los enfoques de la interdisciplinariedad y transdisciplinariedad.

Es una invitación a pensar sobre nuestras relaciones con el ambiente, con la totalidad del cual también formamos parte.

Fuente artículo: http://pcnpost.com/rodrigo-arce-los-diversos-entendimientos-sobre-lo-ambiental/

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Doble vara para medir

Por: Boaventura de Sousa Santos

¿Cuál es el significado del acto de rendición judicial detrás del golpe que se ha producido en Brasil? El papel central del sistema judicial brasileño en los equilibrios y desequilibrios del periodo posterior a 1985 debe ser analizado en detalle, ya que puede ayudar a comprender comportamientos posteriores. La operación Lava Jato presenta grandes ambivalencias. Si, por un lado, hizo que grandes empresarios, políticos y contratistas fueran procesados penalmente, rompiendo, de algún modo, con la sensación de impunidad; por otro lado, su gran base de apoyo es el involucramiento de personajes de la izquierda brasileña, sobre todo del PT. Es decir, el gran apoyo social y mediático que recibe la operación Lava Jato se debe a que persigue a la izquierda. Esto resulta evidente cuando comparamos la operación Lava Jato con la operación Satyagraha, que investigó casos de corrupción y blanqueo de capitales que involucraban, principalmente, al banquero Daniel Dantas con las privatizaciones del gobierno de Fernando Henrique Cardoso. Esta última fue dirigida por el juez Fausto de Sanctis y por el delegado de la Policía Federal Protógenes Queiroz. La reacción del Supremo Tribunal Federal (STF) a esta operación fue muy diferente a la actual: Queiroz fue condenado penalmente y expulsado de la Policía; el juez De Sanctis sufrió la persecución del entonces presidente del STF, Gilmar Mendes, que dirigió un oficio en el Consejo Nacional de Justicia (del que también era presidente) para investigar la conducta del juez. El arresto del banquero Daniel Dantas, que llegó a ser esposado, fue, en el fondo, el origen real del sumario vinculante 11 del STF, que establece: “Solo es lícito el uso de esposas en casos de resistencia y de riesgo fundado de fuga o peligro para la integridad física propia o ajena, por parte del preso o de terceros, justificada la excepcionalidad por escrito, bajo pena de responsabilidad disciplinar, civil y penal del agente o de la autoridad y de la nulidad de la prisión o del acto procesal al que se refiere”.

Tal vez esto baste para concluir que en Brasil el éxito de la justicia criminal contra ricos y poderosos parece estar fuertemente relacionado con la orientación político-partidaria de los investigados. Pero hay más. La nominación del ex presidente Lula como ministro llevó al juez Sérgio Moro a cometer uno de los actos más flagrantemente ilegales de la justicia brasileña contemporánea: permitir la divulgación de un audio entre la presidenta Dilma y el ex presidente Lula cuando ya sabía que él no era competente para el procesamiento. El ministro del STF Teori Zavascki escribió en su despacho: “Fue también precoz y, al menos parcialmente, equivocada la decisión que anticipó juicio de validez de las interceptaciones, obtenidas, en parte importante, sin abrigo judicial, cuando ya había determinación de interrumpir las escuchas”. Esa divulgación dio un nuevo impulso al movimiento a favor del impeachment de la presidenta Dilma. A propósito, el hecho de que la presidenta Dilma haya nominado a Lula como ministro, incluso si la motivación exclusiva fuese la alteración del foro competente para el juzgamiento, no constituye por sí sola una obstrucción de la justicia. En efecto, en la época en que era presidente, Fernando Henrique Cardoso dio status de ministro al entonces Abogado General de la Unión, Gilmar Mendes, con un objetivo semejante. De hecho, a fines del siglo pasado e inicio del siglo XXI, por cuenta de las privatizaciones y el aumento de la carga tributaria, varios jueces federales comenzaron a pronunciar decisiones preventivas (interrumpiendo acciones en curso) y a intervenir en el programa económico neoliberal de Cardoso. El ministro Mendes era entonces Abogado General de la Unión y criticaba fuertemente la postura de los jueces. Hubo varias acciones de improbidad y acciones populares en contra del gobierno de Cardoso y del propio Mendes. Ante el peligro de que Mendes tenga que responder a procesos en primera instancia fue decretada la Medida 2049-22, del 28 de agosto de 2000, que le garantizó un fuero de privilegio y lo preservó. En su artículo 13 dispuso: “Son ministros de Estado los titulares de los ministerios, el jefe de la Casa Civil, el jefe del Gabinete de Seguridad Institucional, el jefe de la Secretaría General y el jefe de la Secretaría de Comunicación de Gobierno de la Presidencia y el Abogado General de la Unión”. En ese momento no hubo ningún tipo de cuestionamiento, ninguna alegación de inconstitucionalidad o “criminalización” del presidente Cardoso por obstrucción de justicia.

La idea de que en la justicia brasileña hay dos pesos y dos medidas parece confirmada y es altamente probable que pronto surjan más pruebas. A título de ejemplo valdrá la pena observar la discrepancia entre el ritmo de la operación Lava Jato centrada en Curitiba y el ritmo de la misma operación centrada en Río de Janeiro, la que investiga a los empresarios ligados más a la derecha, al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), al ex gobernador Sergio Cabral y al Partido de la Social Democracia Brasileña (PSBD).

Es necesario no perder de vista dos hechos importantes. Por un lado, el sistema judicial continúa teniendo un papel central en la institucionalidad democrática brasileña, sobre todo mientras prevalezca el actual sistema político. Por otro lado, hubo fracturas al interior del sistema judicial y, dependiendo de las circunstancias, estas pueden ser una contribución importante para renovar la credibilidad de la democracia brasileña. En el momento en que el sistema judicial parece apostar a criminalizar a cualquier precio a una personalidad de la talla nacional e internacional del ex presidente Lula, tal vez sea bueno recordar a los jueces que en la época de Cardoso fueron objeto de vigilancia y persecución cuando intervenían con medidas preventivas contra la política económica neoliberal del gobierno. La política económica que viene de ahí no será menos dura y llega poseída por un fuerte impulso revanchista. También la derecha tiene su “¡Nunca Más!”. La mayor incógnita es saber si las condiciones que en el pasado construyeron la credibilidad del STF y dieron verosimilitud a la idea de un sistema judicial relativamente independiente del poder político, desaparecerán para siempre después de esta lamentable trama político-judicial. El letargo del Consejo Nacional de Justicia (CNJ) y del Consejo Nacional del Ministerio Público (CNMP) es verdaderamente preocupante.

Luchas institucionales y extrainstitucionales. Lo más probable es que el acto de ruptura institucional provocado de arriba hacia abajo (de las elites contra las clases populares) tendrá que confrontarse en el futuro con actos de ruptura institucional de abajo hacia arriba (de las clases populares contra las elites). En ese caso, el sistema político funcionará durante algún tiempo con una mezcla inestable de acciones políticas institucionales y extrainstitucionales, dividido entre luchas partidarias y decisiones del Congreso o de los tribunales, por un lado, y acción política directa, protestas en las calles o acciones ilegales contra la propiedad privada o pública, por otro. Estas últimas serán combatidas con elevados niveles de represión y su eficacia es una cuestión abierta.

Con el golpe parlamentario-judicial, el régimen político brasileño ha pasado de ser una democracia de baja intensidad (eran bien conocidos los límites del sistema político y del sistema electoral, en particular, para expresar la voluntad de las mayorías sin manipulación por parte de los medios y del financiamiento de las campañas) a una democracia de bajísima intensidad (mayor distancia entre el sistema político y los ciudadanos, mayor agresividad de los poderes fácticos, menos confianza en la intervención moderadora de los tribunales). Siendo este el régimen político, ¿cuál será la mejor estrategia para que las fuerzas democráticas puedan llevar a cabo luchas políticas que frenen la deriva autoritaria y refuercen la democracia? De las fuerzas democráticas de derecha no es posible esperar una acción vigorosa. Cuando están en el gobierno, las diferentes fuerzas de derecha se unen más de lo que lo hacen las fuerzas de izquierda. La razón es que las fuerzas de derecha tienen el control del gobierno y también el control reforzado del poder económico que siempre ejercen en las sociedades capitalistas. En cambio, cuando las fuerzas de izquierda están en el gobierno, no tienen el control del poder económico. Las fuerzas democráticas de derecha son importantes, pero tenderán a ser relativamente pasivas en la defensa de la democracia aún existente. Por eso, guste o no, es en las fuerzas de izquierda donde reside la defensa activa de la democracia y la lucha por su refuerzo.

 Fuente:http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-310807-2016-10-03.html
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