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Jubilaciones: Una bomba de tiempo

Por: La Izquierda Diario

Bajo el argumento de una “reparación” que beneficia a una franja de los jubilados que verán incrementados sus haberes, el gobierno está creando condiciones para el empeoramiento de la sustentabilidad del sistema previsional. ¿La crisis del sistema es inevitable, o hay alternativas que ni Cambiemos ni la mayor parte la oposición parecen dispuestas a discutir?

El “Programa de Reparación Histórica a Jubilados y Pensionados” aprobado en julio pasado como parte de un megapaquete legislativo que incluyó el blanqueo, representa una avanzada sobre el sistema previsional. Tomando de forma parcial y unilateral una demanda de franjas significativas de jubilados por haberes mal liquidados, cuestión ninguneada por el kirchnerismo, la política de Cambiemos, al no acrecentar los recursos que financian a la ANSES, llevará a un pronto agravamiento de la precariedad de un sistema que ya tenía inconsistencias.

Este Programa establece una serie de cambios que ameritan una urgente discusión. En especial, aquel que propone la modificación del sistema previsional en el mediano plazo, sin una base de un diagnóstico ni propósitos explicitados. Considerando las incertezas del origen de los recursos para el propio Programa, es claro que vamos a una profundización del desfinanciamiento del sistema mientras comienza a reflotar la discusión sobre una insolvencia “intrínseca” al mismo. Se argumenta para ello un supuesto problema de extensión de la esperanza de vida y envejecimiento poblacional, pero por lo bajo se va gestando el camino para avanzar ofensivamente sobre una extensión de la edad jubilatoria, un incremento de la edad mínima de aportes, una nueva reprivatización y una suerte de constitución de “jubilados de primera” y jubilados “de segunda”.

Es curioso cómo se menciona al incremento en la esperanza de vida de las personas y el envejecimiento poblacional como algunos de los motivos por los que la edad jubilatoria debería correrse por no ser suficiente al día de hoy. Sin embargo, mientras que por un lado el capital intenta permanentemente extender la edad de retiro de los trabajadores activos, por otro lado millones de trabajadores en edad y capacidad de trabajar van engordando el ejército de reserva, al no conseguir ocupación productiva o hacerlo en los márgenes de la precariedad. De manera que no hay un faltante de trabajo que obligue a extender la edad en que se decide retirar a los trabajadores (“jubilarlos”), sino que lo que existe es una puja por el destino de la plusvalía. Esta puede seguir siendo extraída (y no “perdida” por el capital) en tanto los trabajadores no deban ser apartados de la esfera de la producción.

Si parte de la plusvalía generada va a parar a manos de población que ya no produce valor (a los adultos mayores), debe ser un monto tal que retorne rápidamente al circuito de valorización del capital, como por ejemplo por la vía del consumo (alimentos, alquileres y medicamentos). Pero esencialmente, una vez que el cuerpo del trabajador no es capaz de ser exprimido, lo único que queda al capital es minimizar el gasto en su manutención. Los adultos mayores adquieren así el status de ser una carga para el sistema.

Jubilados precarizados

En Argentina, el 10,8 % de la población tiene más de 65 años, y la proporción llega a 12 % si se incluye a mujeres desde 60 años (Censo Nacional de Población, 2010). Son cerca de 6 millones los jubilados y pensionados y 1,5 millones cobran pensiones no contributivas. Hoy, existen dos problemas acuciantes: de un lado, el muy bajo monto promedio del haber que reciben una mayoría de jubilados para poder cubrir los gastos necesarios de vida. De otra parte, las dificultades crecientes para alcanzar los 30 años de aportes exigidos por la ley menemista de 1993 y mantenidos durante el kirchnerismo.

Casi la mitad de los jubilados tiene jubilaciones ordinarias, mientras que más del 40 % accedió a un haber por el régimen de moratoria, lo que equivale a percibir un monto igual al mínimo. Este hecho plantea un aspecto crítico del sistema. Actualmente, solo una pequeña proporción, estimada en un 15-20 % de los adultos mayores en edad de jubilarse, reúnen los 30 años de aportes requeridos para acceder a una jubilación ordinaria. Las condiciones de empleo en los últimos años estuvieron marcadas por una fuerte inestabilidad y rotación laboral, en un contexto reciente de gran desocupación a fines de los años ‘90 y una masa importante de trabajo no registrado, que fue uno de los pilares sobre el cual se apoyó el modelo kirchnerista. De esta manera se afecta la frecuencia de aportes personales y se va alejando la posibilidad de millones de acceder a la jubilación. El sistema, que no tuvo nada más para ofrecer que precariedad laboral o desempleo en sus años activos, al momento de su retiro los condena, por sus bajos aportes, a una jubilación de hambre.

Así, si bien hoy en día la cobertura del sistema previsional está cercana al 97 %, el 72 % de los jubilados y pensionados cobran el haber mínimo, que en marzo llegó a $ 4.959 por mes1, esto es, menos de un cuarto del valor de la canasta básica2. Un algoritmo similar se mantiene para los 1,5 millones de personas que cobran pensiones no contributivas. Dato aún más crítico si se considera las necesidades especiales en salud, cuidados y medicamentos que poseen los adultos mayores en relación con un individuo medio. Así, la canasta básica del jubilado se estima en $ 11.031 pesos3.

Para el kirchnerismo, la situación alcanzada hoy es el máximo nivel alcanzable al que puede aspirar la clase obrera, negando cualquier posibilidad de incrementar los recursos que pueda significar una afectación a las ganancias capitalistas, como veremos abajo. De esta forma, se jacta de haber incrementado el haber mínimo en términos nominales más de 3.000 % acumulado desde el 2002 (cuando estaba en $ 150), y señala el hecho de que este haber representa hoy casi el 82 % del salario mínimo vital y móvil, lo que hoy es apenas superior a $ 6.000. En términos de capacidad adquisitiva real de los jubilados, un haber de esa magnitud es la condena a una vida de miseria, pero además, una tergiversación de su demanda histórica del 82 % móvil. Las jubilaciones representan menos del 50 % de las remuneraciones promedio y el haber medio, por su parte, llega en la actualidad a un estimado promedio de $ 6.500 mensuales, no muy alejada del mínimo. ¿Es que el sistema no daba para más?

El macrismo, al mismo tiempo que se propone favorecer a un sector de los jubilados que pasarán a cobrar varias veces la mínima gracias a la “reparación”, apunta a ir reduciendo la porción que sostiene a la franja de la clase obrera más vulnerable. Una primera muestra de estas intenciones la constituye la Pensión Universal que establece el Programa para aquellos adultos que no alcancen los años suficientes de aportes. Esta involucra un pago por tres años que es un 80 % del ya bajo haber mínimo, y además avanza en dos niveles: de una parte, niega la edad jubilatoria de 60 años en las mujeres, en tanto dicha pensión se establece para adultos mayores de 65 años, tanto para mujeres como para varones. De otra parte, elimina el derecho a las moratorias previsionales a futuro.

Los pobres sostienen a los jubilados

El defensor de la tercera edad, Eugenio Semino, manifestaba hace poco que existe un sistema donde los pobres bancan a los jubilados o los pobres jubilados se bancan a sí mismos a través del consumo. Disparatado, pero de esto no se habla porque sería meterse en un tema de reformas fiscales, debatir porque sí el IVA y no otras fuentes como la renta financiera y al juego.

En términos generales, los impuestos no son otra cosa que una masa de plusvalía captada por el Estado, es decir, es una masa de valor generada por los trabajadores. No obstante, no es indiferente sobre quién recae en primer lugar esa captación de plusvalía, si al capital o al trabajo.

Existen cuatro fuentes de financiamiento principales de la seguridad social: Los aportes y contribuciones a la seguridad social, los impuestos con afectación específica a la ANSES (IVA, Ganancias, combustibles, cigarrillos, etc.), un porcentaje de la Masa Bruta Coparticipable, que era hasta hace poco 15 % pero tiene prevista una paulatina disminución, y otros ingresos entre los más importantes las rentas de la propiedad, que han ido ganando ponderación a partir de la estatización del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), alcanzando entre un 7-10 % de los recursos totales.

Más de la mitad de los fondos anuales (52 % aproximadamente) provienen de la recaudación de aportes y contribuciones de los cotizantes en relación de dependencia, esto es, un 60 % de contribuciones patronales y un 40 % de aportes personales. Los ingresos tributarios aportan alrededor del 22 % de los recursos totales, dentro de los cuales cerca de la mitad corresponde a impuestos al consumo (con preponderancia del IVA), mientras que la otra mitad corresponde a Ganancias, que además en el último tiempo ha tenido un comportamiento descendente en su participación del 17 % al 11 % y ha recaído en una proporción creciente de los asalariados debido a la no actualización del mínimo no imponible.

El Sistema en su conjunto ha sido hasta hace poco apenas superavitario y terminaría el 2016 con ligero déficit de 0,6 % del PBI. En los próximos años, de sostenerse un esquema como el arriba descripto y aplicándose los cambios impuestos por la Ley de Reparación Histórica, se profundizaría el rojo contable. Para Fundación Germán Abdala, el incremento de los haberes del 30 % de los jubilados, en un marco de no ampliación de recursos ordinarios llevaría al déficit previsional al 2,8 % del PBI hacia 2018, aún en el mejor de los escenarios macroeconómicos que supone una recuperación de la economía hacia 2017, una disminución sustancial de la informalidad laboral y bajo desempleo, una estabilización de la inflación y del tipo de cambio5. Por su parte, según un trabajo del Centro Cultural de la Cooperación, el Programa significa un aumento del costo previsional de $ 203.000 millones entre retroactivos y flujo anual, equivalentes al 4,5 % del PBI.

¿Hacia dónde va el sistema?

Las respuestas esgrimidas por el gobierno apuntan a “resolver” este problema básicamente en tres direcciones. De ninguna hay datos certeros ni cálculos que demuestren la sostenibilidad del esquema planteado.

La primera, artificialmente unida por la ley ómnibus al Programa, es la utilización de fondos provenientes del blanqueo de capitales, para lo cual se estableció una serie de premios a los fugadores que declaren su dinero e inmuebles en el exterior. Según la estimación que realizan diversos analistas, esta entrada podría otorgar una recaudación por multas por única vez apenas superior a $ 30.000 millones, en el mejor de los casos. Lejos siquiera de hacer frente al pago de los retroactivos de haberes que sumarían $ 115.000 millones. A lo que debe sumarse la paulatina disminución del 15 % de la Masa Bruta Coparticipable que significa hoy un importante aporte de recursos del sistema y serán en poco tiempo devueltos a las provincias.

Una segunda fuente es la venta de activos de empresas privadas en manos del Estado, que constituyen el 12 % del FGS. Por ley se estableció un tope mínimo de composición del 7 % de acciones, lo que significaría poder liquidar cerca de $ 40.000 millones. Nuevamente, es una entrada extraordinaria de una sola vez, que si bien aporta fondos hoy significa resignar activos que generan ingresos futuros.

Ante la evidente insuficiencia de fondos para hacer frente a la Reparación Histórica, que alcanzaría con suerte los $ 70.000 millones entre estos dos rubros, no queda otra alternativa que la utilización de partidas especiales en el Presupuesto para financiar a una ANSES deficitaria, y una posible nueva ofensiva que avance en una liquidación de todo el FGS. Del desfinanciamiento del sistema previsional derivan las bases para la tercera vía de “solución” que parece estar preparando el gobierno de Cambiemos, intentando instalar la idea de una inevitable y necesaria reforma previsional.

Medidas urgentes de emergencia previsional

Como puede verse, la insostenibilidad latente no deriva esencialmente de un corrimiento de la esperanza de vida. Por el contrario, sostenemos que es posible incrementar los recursos sin necesidad de recurrir, en primer lugar, a la liquidación de los fondos de seguridad social del FGS, y especialmente, sin avasallar aún más las condiciones de vida de los trabajadores y jubilados.

Para ello podrían estar al alcance de la mano dos medidas inmediatas. En primer lugar, una restitución de las contribuciones patronales al 33 %. Estas habían sido bajadas durante el menemismo y así se mantuvieron durante el kirchnerismo, pero además son numerosas las exenciones que reciben las patronales en este rubro como supuestos “incentivos” para evitar la evasión impositiva o estimular la inversión, que rara vez tienen algún efecto más que beneficiar al empresariado reduciendo los costos laborales. Mediante este cambio, que implicaría efectivamente avanzar sobre una porción de la ganancia, considerando que existen 11,5 millones de asalariados aportantes, se podría elevar el gasto previsional en un 40 %.

En segundo lugar, la ecuación previsional cambiaría sustantivamente si se llevara adelante un verdadero “blanqueo” del sistema, aquél que refiere a los altísimos niveles de trabajo no registrado por el que las patronales evaden el pago de impuestos, y que alcanzan el 32 % del empleo total. El combate contra el trabajo en negro es una medida elemental de defensa del salario y las condiciones de vida de la clase trabajadora, lo que junto con la prohibición de despidos, además de incrementar los recursos resolvería la exclusión creciente de trabajadores que no logran los aportes exigidos hoy para jubilarse. La masa de aportantes se elevaría entonces al conjunto de la población económicamente activa que se estima en 19,5 millones de trabajadores, lo que implicaría la posibilidad de ampliar el gasto previsional en otro 50 %.

Tomando estas dos medidas en simultáneo sería posible incrementar hoy en un 165 % la cantidad de dinero recaudado en concepto de aportes y contribuciones, incrementando sustancialmente los haberes de los jubilados y pensionados y construyendo un sistema menos excluyente. No obstante, de conjunto está planteado transformar el esquema de financiamiento en lo que hace a los recursos tributarios, que hoy recaen principalmente en el consumo y el bolsillo de los asalariados.

En este camino, propuestas como aumentar la edad jubilatoria no son necesarias ni responden a ninguna causa natural sino que demuestran que para el sistema capitalista la vida de los trabajadores solo se mide según cuánto se la puede explotar. Por el contrario, lo que se pone de manifiesto al realizar el análisis de los recursos y gastos del sistema previsional es que el mismo se apoya absolutamente sobre la base del trabajo asalariado y que en su determinación se libra una disputa feroz entre las clases por el destino de la plusvalía.

Tomado de: http://www.laizquierdadiario.com/ideasdeizquierda/jubilaciones-una-bomba-de-tiempo/

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La ignorancia y la igualdad en Rancière

Por: Gastón Gutiérrez

ACERCA DE UNA NUEVA EDICIÓN DE EL MAESTRO IGNORANTE

Todo libro y toda historia tienen su efecto, y este libro de Rancière, y la historia del maestro ignorante, lo tiene incluso en las escalas más inesperadas. Situación: aula pequeña, escuela bonaerense, decenas de jóvenes distraídos, maestro absorto e impotente, y una chica aplicada pide “¡dicte profe dicte!”. Y el efecto apareció de repente: “no vamos a dictar porque no hay nada que dictar”. La historia de Joseph Jacotot apareció (aunque sea para salir del paso), y cuando hubo finalizado el relato sobre el maestro ignorante la atención juvenil, expresada en sus ojos, había cambiado por completo. Se llevaron algo más que el concepto de una clase (en este caso una mala definición manualística de “cultura”, que por cierto no copiaron), se llevaron la certeza subjetiva de que sabían de qué se estaba  hablando, que podían conocer más partiendo de lo que ya conocen, y especialmente que todas las inteligencias son iguales.

La igualdad de las inteligencias

La anécdota es modesta, pero multiplicada por miles de anécdotas similares, que deben repetirse en muchas geografías en los últimos tiempos, uno se puede dar una idea del efecto que una nueva edición de El maestro ignorante. Cinco lecciones para la emancipación intelectual de Jacques Rancière, puede tener. Ciertamente no llegará a renovar la pedagogía habitual en un sistema educativo en crisis, ni fomentará un auge plebeyo del autodidactismo, pero por lo menos transmitirán la premisa sencilla de que todas las inteligencias son iguales (imprescindible en una coyuntura en que neurobiólogos macristas contabilizan cómo el “capital mental” se distribuye entre las clases).

Publicado por primera vez en 1987, El maestro ignorante repone la experiencia pedagógica de Jacotot y su método de emancipación intelectual. Es la historia de un hombre del siglo XVIII, que atraviesa la Revolución francesa a los 19 años y participa como artillero en el ejército republicano. Desarrolla una carrera de instructor militar y llega a director de la Escuela Politécnica y diputado nacional. La Restauración Borbónica lo obliga al exilio en Bélgica y allí pasa por una experiencia de enseñanza que lo trastoca profundamente. Enseña con una versión bilingüe del Telémaco de Fenelón el francés a jóvenes belgas, sin conocer una palabra de holandés. Incapacitado de transmitir saber alguno, su método fue transmitir la voluntad de aprender. Dejarlos solos con el texto, ya que el saber estaba ahí para que ellos lo tomaran por sí mismos. La sorpresa es que al poco tiempo los alumnos podían replicar frases coherentes, comprendían el francés y componían estructuras argumentativas. Por azar Jacotot encontró que la inteligencia de los alumnos replicaba la inteligencia del niño al aprender la lengua materna (escucha, retiene, imita; compara, corrige, repite). Su teoría, como todas, parte de una práctica generalizada. Sacando conclusiones de esta experiencia Jacotot plantea su tesis: hay que partir de la premisa de que todas las inteligencias son iguales.

El impacto de esta idea en su tiempo generó un movimiento igualitarista y pedagógico revolucionario, pleno de equívocos y apropiaciones diversas, que a fin de cuentas hablaba de un método humanista nacido del impulso igualitario de la Revolución francesa (específicamente del contexto de su “urgencia” revolucionaria, donde Jacotot vio excelentes matemáticos militares y otras proezas científicas motorizadas por la voluntad revolucionaria del pueblo). El maestro ignorante es un voluntarista, “anarquizante” según Rancière, que se aleja de la “instrucción popular” que supone la dirección progresista de la burguesía, y se interesa en primer lugar por los pobres porque combate la desigualdad. El discurso contra la desigualdad de los hombres se basa en la igualdad de las inteligencias como una premisa o un axioma, por lo que no es demostrable científicamente, ni quiere serlo. Es un presupuesto que se prueba un poco como el budín inglés de Engels: en la práctica de comerlo3. Y aunque una axiomática no es una teoría del conocimiento, Jacotot se pregunta cómo se conoce en una práctica emancipada, criticando para ello el trasfondo filosófico del mito pedagógico y el atontamiento que produce. Contra Sócrates, Jacotot señala que éste no es la figura del emancipador sino “la del embrutecedor por excelencia, que organiza una puesta en escena en la cual el alumno debe ser confrontado a las lagunas y aporías de su propio discurso”. Embrutece porque pone en primer plano “el sentimiento de la propia incapacidad”4. Si en vez de partir del “sólo sé que no sé nada” se responde que se conoce una cosa (todos conocemos alguna cosa) y luego se vincula a ella todo lo demás, se “espolea” la voluntad de conocer, se pone en marcha el procedimiento de la comparación y diferenciación y se sale del “círculo del atontamiento”. Más aún se puede enseñar lo que no se sabe, precisamente porque no se enseña lo que se sabe. Para Jacotot la “opresión no es la sujeción de una voluntad a otra” que deba dejar paso a “una relación de inteligencia a inteligencia”. Al contrario, en ésta última es dónde “se demuestra mejor la desigualdad de las inteligencias, la necesidad de que una inteligencia sea guiada por otra inteligencia”. Mientras el maestro ignorante “no establece ninguna relación de inteligencia a inteligencia”5 es solo una “voluntad que ordena al ignorante que haga su camino. Es decir, echa a andar las capacidades que el alumno ya posee”6.

Rancière no llegó a Jacotot buscando una buena nueva filosófica, sino hurgando en los archivos de la historia de la clase obrera de la primera mitad del siglo XIX. Allí encontró un espacio y un tiempo de autonomía de los obreros, por las noches, donde se ponían en juego filosofías, poesías, artes, y en donde se le apareció la figura del maestro ignorante en la formación de “Louis Vinçard, instruido por su madre en el arte de la lectura, lo que no tendría nada de extraordinario si esta mujer, casi iletrada, no hubiera enseñado lo que ella misma no sabía”7. Sin saberlo, esa madre había aplicado el método de la emancipación intelectual. A fin de cuentas ¿de qué es ignorante el maestro ignorante? De la desigualdad. Contra el “orden explicador” que lo instaura, inevitablemente, Rancière propone invertir la lógica del maestro, abandonar toda proposición de que el que no sabe es una “tabula rasa” que debe dejar sus prenociones de lado (Durkheim-Bourdieu) o desprenderse de la ideología para llegar a la ciencia (Althusser). En este punto Rancière se emparenta con el Marx de las “Tesis sobre Feuerbach” que señalan que el educador debe ser educado8. Postula que el mito pedagógico divide el mundo en dos y supone el encuentro de dos inteligencias escondiendo el encuentro entre dos voluntades, una de las cuales se sabe impotente. Al contrario se puede ensenar lo que se ignora, sólo hay que dar el principio de esta instrucción: “hay que aprender alguna cosa y relacionar con ella todo el resto según este principio: todas las inteligencias son iguales”.

Contra los maestros del atontamiento

Reponiendo el método de la emancipación intelectual Rancière construye un libro de historia y filosofía alternando posiciones jacotistas (repuestas interesantemente en su contexto) y consideraciones propias para pensar las implicancias de la emancipación intelectual, la filosofía de la emancipación y su relación con el marxismo. Las investigaciones sobre la vida obrera aparecen como campo de interés para Rancière luego de Mayo del ‘68, y de manera contrapuesta al marxismo estalinizado del PCF (donde tiene una breve militancia juvenil) y particularmente contra el marxismo de Althusser, con el que había colaborado en la obra colectiva Para leer El Capital. En 1969, ya alejado de Althusser y Balibar, va a realizar una crítica a la rígida teoría de la ideología althusseriana como una que no dejaba espacio para la libertad del sujeto. Le contrapone a este marxismo una reivindicación de la emancipación intelectual por parte del obrero como un momento imprescindible de la emancipación social (aunque se distinga de él). La ruptura con el althusserianismo se completa en La lección de Althusser, donde éste es denunciado como el filósofo del “orden” tanto universitario como del PCF. Un maestro burocrático alejado de la revuelta obrera y estudiantil y galvanizado contra los planteos más innovadores de Mayo. Motorizado por una activa militancia en el “segundo aliento” del movimiento del ’68, Rancière se integra al maoísmo de Izquierda Proletaria (Gauche Prolétarienne) y activa en la universidad de Vincennes, en las fábricas (donde reside su verdadero interés por los sucesos de Mayo) y colabora, junto a su esposa, en el movimiento del GIP (Grupo de Información de las Prisiones que tenía a Foucault como impulsor). De manera especular al estalinismo, Izquierda Proletaria postulaba una tesis populista que depositaba en el obrero el lugar de la “verdad”. Lo que por supuesto no impidió la espectacular metamorfosis derechista del maoísmo francés, y la disolución del grupo. A mitad de los ‘70 Rancière atraviesa esta “crisis de la izquierda” estableciendo una distancia tanto de la izquierda reformista (refortalecida con la conformación de la Unión de Gauche de estalinistas y socialistas), como con los nuevos filósofos que abren el camino a la reacción ideológica (el punto que lo distancia de Foucault). Pero también mantiene distancia de la continuidad de las organizaciones marxistas revolucionarias trotskistas y se concentra en sus estudios y en la revistaLes revoltes logiques10. Su investigación había comenzado originalmente con el objetivo de dar cuenta del encuentro y desacuerdo del marxismo y la clase obrera francesa desde inicios del siglo XIX hasta la constitución del PCF. Ahora ese objetivo había mutado y conservando algunos tópicos va a tener su modulación más nítida en el periodo de la llamada “crisis del marxismo”.

La aparición de El maestro ignorante coincide con la llegada de los socialistas al poder en los ‘80 en Francia y se escribe en parte para tomar distancia del “sociologismo progresista” (Bourdieu) que ponía el acento en las formas de llegada del saber para las poblaciones desfavorecidas, y en general contra la idea de que es el saber el que otorga el medio para la igualdad. Se anudan allí el rechazo del althusserianismo que oponía ciencia/ideología, con las teorías sociológicas de la dominación, y en general con todo el marxismo en el que se había formado al que ve como uno que “pinta la ley de la dominación como una fuerza que se apodera de todo lo que pretende impugnarla”12. La conclusión es que hay que salir del funcionamiento social que está siempre basado en las desigualdades y que dejan a los individuos impotentes de su propia emancipación. La cuestión es cómo.

El método de la igualdad y el marxismo

El camino de la emancipación intelectual a la emancipación social no es una vía regia. Al contrario, la emancipación intelectual es un proceso individual, es una lógica que “sólo trata, en definitiva, de las relaciones individuales” y que para Rancière en principio no puede definir una política colectiva. Una lógica que no carece obviamente de implicancias en “lo social”, pero que deja en un lugar de suspenso el sentido que ésta pueda tener: “El emancipado puede tener sueños de emancipación social, o simplemente querer un mejor lugar en la sociedad. La emancipación intelectual tiene un lado suspensivo con relación a los usos sociales”.

Sin embargo, Rancière oscila entre establecer vínculos y analogías limitadas entre ambas emancipaciones o adoptar una extensión más o menos directa del principio de la igualdad. En la emancipación intelectual se adopta la presuposición de la igualdad y se la verifica, “mientras que en la política se verifica la igualdad que el otro nos está negando”. El “método de la igualdad” deriva así del método Jacotot y establece un uso general posible en el que la emancipación social se compone de actos individuales que se contraponen a los límites establecidos por aquellos que sólo ven el “círculo continuo de la dominación”. Éstos no pueden ver cómo:

Las lógicas individuales, en el sentido de lógicas de los individuos, normalmente reproducen al infinito las lógicas sociales dominantes. Entonces, es necesario que alguna cosa, un evento, un dispositivo, un individuo, se ponga en disfuncionamiento con respecto a ese funcionamiento “normal” de la lógica social, para que un individuo se ponga a hacer trabajar su inteligencia por sí misma.

Al igual que en la emancipación intelectual, el método de la igualdad es un postulado. Pero a diferencia del terreno de las desigualdades intelectuales (ciertamente más ilusorias que reales) en el terreno de las desigualdades sociales es más difícil conjugar esa apuesta. El apego a coyunturas críticas que cambian las percepciones sociales continúa sanamente el espíritu del ‘68 (el cual ciertamente Althusser y algunos más no pudieron ver). Sin embargo, a posteriori Rancière lee ésto menos como un asunto de la “lucha de clases” en Francia que como un acontecimiento que cambia el “reparto de lo sensible” y que debe ser pensado con otra lógica:

… yo siempre rechacé la explicación por lo social, en el sentido de la explicación por la base, por lo que está debajo, ese pensar escalonado en que los cambios en la sociedad van a explicar los cambios en la política, en la ideología.

Para Rancière una revolución es “el momento en que todo un orden de lo visible, de lo pensable, de lo posible, se encuentra brutalmente despachado y reemplazado”. Ocurre cuando se da “la interrupción brutal de todo un orden simbólico dado, y donde aparecen como posibles cosas que eran absolutamente impensables”. Esto conlleva rechazar también la búsqueda de la “figura correcta del proletariado” (lo que lo aleja tanto de los marxistas revolucionarios como del neo-autonomismo de Negri). Rancière conserva sin embargo una resonancia manifiesta de Marx, al retomar la lógica entre la parte y el todo del proletariado tan presente en textos de juventud como la Introducción a Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel. Con la enorme diferencia de que el “proletariado” pasa a nominarse como la “parte de los sin parte” y así el camino de Marx de buscar en “lo social” las potencialidades de un sujeto de lucha con pretensión universal (aún en su heterogeneidad el colectivo de los trabajadores) es abandonado. Alejado de los análisis de clases, en ausencia de una teoría de la ideología y la alienación de la clase trabajadora y dejando en un plano muy simplificado y abstracto la teoría de la reproducción (y la dominación del Estado), es el “reparto de lo sensible” lo que se pone en cuestión en las situaciones revolucionarias. Aquellos que son “parte de los sin parte”, los que carecían de tiempo y espacio en el “consenso” y expresan un “disenso” de proporciones frente a éste pueden tomar cartas en el asunto. Ahora dos modos de sensibilidad confrontan y disputan el sentido de la experiencia en el espacio y en el tiempo. Y donde las palabras y los símbolos muestran la constitución de los sujetos. Es según sus palabras una “guerra de discursos” en la que la “parte de los sin parte” reclaman ser tratados como iguales. ¿Y quiénes son esa parte de los sin parte? Son los que lo hacen, no hay predeterminaciones sociales, más bien dependen de las formas de dominación de las clases dominantes y adoptan actualmente la forma de revueltas populares sin claros contornos de clase desde Egipto y Túnez hasta Madrid y París. Sin dudas todos esos sucesos son cuestionamientos más o menos profundos en el “reparto de lo sensible” dando cuenta de cambios en los modos de pensar, pero no alcanzan a trastocar las relaciones de clase, y la extensión del “método Jacotot” no permite pensar los límites que estas situaciones tienen para dar curso a una emancipación social.

Tomado de: http://www.laizquierdadiario.com/ideasdeizquierda/la-ignorancia-y-la-igualdad-en-ranciere/

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Apuntes sobre la educación en Cuba

Por: David Canela Piña

No se debe educar a nadie para ser “revolucionario”, sino para que pueda descubrir y cultivar sus potencialidades

Hace poco buscaba en los periódicos del día una noticia digna de ser comentada, o al menos que atrajese mi interés. Y encontré en el periódico Juventud Rebelde del sábado 28 de abril un artículo titulado “Exámenes que trazan futuro”, que anunciaba el comienzo de las pruebas de ingreso a la universidad para el martes 8 de mayo, y comentaba los nuevos cambios que se están aplicando en los niveles de enseñanza preuniversitaria y superior.

El entrevistado, René Sánchez, director de la comisión de Ingreso y Ubicación Laboral del Ministerio de Educación Superior, declaraba que este año las áreas con mayor apertura de plazas serán las carreras “pedagógicas, médicas, técnicas y agropecuarias”, por lo que se tratan de incentivar esos perfiles vocacionales. Pero la idea que me molestó fue la que pretendía desmontar el “mito de las vocaciones”, arguyendo que “está probado de manera científica que preparándose adecuadamente se puede estudiar cualquier profesión.” Y continuaba en el párrafo siguiente: “Una carrera universitaria es una puerta más amplia a la vida, que sirve a las personas para ser más útiles, servir mejor a la sociedad, sentirse más plenos, pero no está identificada con una vocación específica.”

Nótese cómo primero realza la función social del progreso cognoscitivo a través de dos enunciados tautológicos, luego menciona, como de paso, el bienestar espiritual, y finalmente entierra la posibilidad de un vínculo de desarrollo orgánico entre ambas funciones (la social y la psicológica) a partir del cultivo de una vocación específica.

Al parecer, este funcionario jamás ha conocido a una persona que le haya confesado, dibujando un rictus de amargura y frustración en su cara, que él estudió esa carrera, pero que en realidad le hubiera gustado estudiar otra. Y si no, ¿qué sentido tendría numerar una boleta con cinco opciones, por orden de prioridad decreciente, si todas representan lo mismo para el estudiante?

¿No recuerda acaso que en La Edad de Oro, el libro más reconocido internacionalmente de José Martí, el intelectual cubano (y futuro héroe por la independencia) les narra a los niños de América las anécdotas más inspiradoras sobre la grandeza del genio, cuando éste es alentado por las fuerzas desbordadas de una vocación? En su artículo “Músicos, poetas y pintores” no deja de ilustrar, uno tras otro, los eventos que revelan la formación de una vocación temprana, y las adversidades que tuvieron que superar muchos artistas para llegar a culminarla. Así, por ejemplo, dice que a Haendel su padre “le prohibió tocar un instrumento”, porque quería hacerlo abogado, “pero el niño se procuró a escondidas un clavicordio mudo, y pasaba las noches tocando a oscuras en las teclas sin sonido”. De Miguel Ángel comenta que “en cuanto pudo manejar un lápiz le llenó las paredes al picapedrero de dibujos, y cuando volvió a Florencia, cubría de gigantes y leones el suelo de la casa de su padre”. Y de Lope de Vega cuenta que “cambiaba sus versos con sus condiscípulos por juguetes y láminas, y a los doce ya había compuesto dramas y comedias.”

¿Tampoco conoce este señor que en las escuelas primarias y secundarias, una de las tareas pedagógicas fundamentales para la enseñanza de la Historia de Cuba es demostrar la temprana “vocación revolucionaria” de los héroes, para lo cual se usan clichés como que vio la miseria y la injusticia que le rodeaba, y decidió rebelarse contra ella, amén de que una de las virtudes cardinales de su carácter es siempre la “intransigencia revolucionaria”, la cual guía sus acciones en la lucha contra el opresor?

Es comprensible este tipo de razonamientos en un funcionario que participa de este tipo de ideología de estado, ya que la educación socialista está atrapada en una contradicción ontológica: al pregonar la culminación de todas las esperanzas de bienestar en el hombre, basándose en la premisa de que las relaciones de fraternidad garantizan por sí solas la felicidad individual, termina vaciando a los hombres de contenido psíquico, y los convierte en una tabula rasa sobre la cual puede imprimirse cualquier huella. Como es una ideología esencialmente atea, le desconoce al hombre la facultad de ser un alma.

Entre las reformas que me gustaría ver fomentadas en el sistema educativo cubano está la creación de Bachilleratos en Humanidades, en Ciencias, y en Ciencias y Humanidades, además de multiplicar las escuelas de oficios, y mantener las escuelas de formación artística, tecnológica, y pedagógica. La enseñanza preuniversitaria debe ser un canal, y un puente que conduzca hacia la enseñanza universitaria, no una zaga del nivel precedente. Debe ser (como anuncia la etimología castellana), un “pre-universitario”, no una “post-secundaria”.

Otro de los aspectos que me llama la atención en las últimas reformas educacionales es la progresiva liberalización de los marcos de las carreras: en la modalidad de Concurso (creada para los estudiantes que perdieron la continuidad de sus estudios, y decidieron recomenzar) se puede optar por diferentes carreras, aunque ellas se estudien en universidades distintas, como Medicina y Psicología; se permite estudiar una segunda licenciatura, “siempre que exista la especialidad en el Curso por Encuentro” (otra modalidad, que fue concebida para los trabajadores); a los graduados de politécnico se les reconoce como vencido el nivel medio-superior, o sea, que ya salen con doce grado, como se dice popularmente; y los estudiantes universitarios pueden estudiar asignaturas que pertenezcan a los programas de estudio de otras carreras, pero sin renunciar a la carga de asignaturas del suyo.

Sin embargo, creo que la academia debiera tener un programa de estudios semi-abierto, en el cual existan 3 o 4 asignaturas básicas por semestre, y que las demás puedan ser elegidas de forma libre dentro del amplio abanico de asignaturas de los programas de carreras afines. Y un programa semi-cerrado pudiera usarse en la enseñanza preuniversitaria, en donde los estudiantes puedan seleccionar 2 o 3 cursos libres a su voluntad. Por ejemplo, que en una asignatura como Lengua Moderna, puedan elegir entre el francés, el alemán, el portugués, o el italiano, ya que el español y el inglés debieran ser las lenguas básicas de su formación lingüística.

Creo además que en la Universidad debe acabar de removerse el lastre de unas asignaturas insulsas, que hasta ahora son obligatorias por su carácter político, como Preparación para la Defensa, Economía Política, Marxismo y Sociedad, e incluso Educación Física, que puede ser opcional.

Esto me lleva a sintetizar dos tendencias: una liberal, que tiende a ampliar y disolver los límites estrechos de las carreras, y otra conservadora, la cual está vinculada a un proceso de narcisismo político. Hace unos años, se evaluaban tres pruebas de ingreso: Matemática y Español (por ser las asignaturas arquetípicas de las Ciencias y las Humanidades), y una tercera, variable, que dependía del perfil cognoscitivo de la carrera a la cual se aspiraba en primera instancia. Podía ser Física, Química, Biología o Historia de Cuba. Desde hace unos años también –aproximadamente una década–, se decantó la obligatoriedad de esta última, seguramente para “reforzar el trabajo político-ideológico” con los jóvenes, o sea, para legitimar la autoridad de un gobierno a través de la enseñanza de un discurso canonizado por la historiografía revolucionaria.

La última disposición ministerial fue declarar dos semanas de receso escolar para todos los niveles de enseñanza: una para conmemorar el triunfo de la Revolución, que se extiende hacia el final y el principio de año, y otra para celebrar la victoria de Playa Girón. Y a la semana en que cae el 19 de abril, se le ha comenzado a llamar la Semana de la Victoria. Me parece un esfuerzo decadente por reactivar un patriotismo asociado a los momentos cumbres de afirmación del sistema político.

En otra ocasión pudiera analizar las aristas de la educación que diversifican y vigorizan las identidades culturales de la sociedad cubana, como la religiosa, la racial, y la multicultural. Lo que sí es verdadero es que no se debe educar a nadie para ser “revolucionario”, ni socialista, ni proletario, sino para que pueda descubrir y cultivar las mejores potencialidades de su inteligencia y su carácter, y se eleve hacia una plenitud espiritual invirtiendo –como dice la parábola bíblica– sus talentos en la vida.

Tomado de: https://www.cubanet.org/articulos/apuntes-sobre-la-educacion-en-cuba/

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10 Claves Pedagógicas de Pokémon Go

Por: Jesús Jarque García

En este artículo vamos a presentarte algunas claves pedagógicas de Pokemon Go. Con ello queremos explicar algunas estrategias didácticas que subyacen en este juego y que podríamos tener en cuenta como educadores.

Esas claves pedagógicas de Pokemon Go las podíamos trasladar y utilizar a nuestros procesos de enseñanza y aprendizaje habituales para hacerlos más atractivos y eficaces.

Pokemon Go ha tenido un impacto sin precedentes, por la acogida, por su repercusión y cómo se ha logrado popularizarse a nivel mundial. El juego también tiene sus detractores, su crítica y sus limitaciones. Pero ese no es el asunto de esta entrada.

En qué consiste el juego de Pokemon Go

Muchos ya conoceréis el juego y no voy a profundizar demasiado en ello. Se trata de una aplicación para dispositivos móviles que se puede descargar gratuitamente.

Cuando se juega, aparece en la pantalla el plano virtual del lugar real en el que te encuentras. Si estás en la calle de tu vivienda, aparecerá la calle de tu casa y las calles de alrededor, igual que aparece en cualquier navegador GPS.

En ese plano virtual te irán apareciendo, de manera aleatoria diferentes personajes de la serie Pokémon. El juego consiste en acudir físicamente al lugar donde está el Pokemon y cazarlo. Por tanto, el objetivo del juego, básicamente consiste en cazar cuantos más Pokemon mejor y en ir sumando puntuaciones y superando niveles.

El juego tiene otros complementos, como las Pokeparadas y los Gimnasios en los que se obtienen diferentes logros o herramientas para mejorar la caza de los Pokemon. Básicamente, en eso consiste el juego de Pokemon Go.

Como decía en la cabecera, subyacen al juego una serie de claves pedagógicas que están relacionadas con su éxito y también con algunos de los beneficios educativos que muchos le reconocen.

Nuestra intención es presentar las claves pedagógicas de Pokemon Go que podemos descubrir y aplicar en otras situaciones didácticas, para mejorar la enseñanza y el aprendizaje de nuestros alumnos.

1. Objetivos concretos

En primer lugar, el juego presenta un objetivo muy concreto fácil de entender por cualquier jugador: hay que buscar Pokemon por la ciudad y cazarlos. Esa es la primera de las claves pedagógicas de Pokemon Go: que el objetivo está definido de una manera muy concreta y es conocido por los participantes.

2. Metas a corto plazo y de poca dificultad

La segunda de las claves pedagógicas de Pokemon Go es que se trata de metas de consecución a corto plazo. Los Pokemon que hay que cazar, aparecen con cierta frecuencia en pantalla, lo cual aumenta la motivación y la dedicación. El objetivo no se logra al  cazar un número elevado de Pokemon, que sería un objetivo a más largo plazo, sino que de uno en uno, lo cual facilita su consecución.

En el plano educativo se podría aplicar esta clave del juego: presentar a los alumnos objetivos a conseguir a muy corto plazo y con un nivel de dificultad asequible. Es lo que técnicamente se llama “secuenciar la dificultad”. Por tanto, parece preferible presentar pequeños objetivos  a corto plazo, con un nivel de dificultad menor, que objetivos más amplios a medio o largo plazo.

3. Objetivos más exigentes

Aunque los objetivos principales son cazar los Pokemon, el juego presenta algunos objetivos más exigentes en algunos momentos. Es el caso de las pokeparadas o de los gimnasios. Son objetivos menos frecuentes, pero que tienen una motivación añadida para el jugador.

En unos casos esa motivación añadida viene porque hay que realizar actividades diferentes, como en las situaciones nombradas. Pero también, la consecución de esos objetivos, como ocurre en lasPokeparadas, permite reforzar al jugador y dotarle de herramientas para mejorar en el juego.

Esa podría ser otra de las claves pedagógicas de Pokemon Go. Intercalar objetivos más exigentes. Pero la mayor exigencia se trata de suplir con actividades más atractivas y con logros que permiten mejorar en el aprendizaje.

4. Obliga a salir a la calle

El juego de Pokemon Go ha conseguido algo que hasta ahora ninguna campaña a favor del ejercicio físico o contra el sedentarismo infantil había logrado. Para jugar a Pokemon hay que salir a la calle.

Yo lo he comprobado y seguro que tú también. Nunca hasta ahora, había visto grupos de niños, de preadolescentes y adolescentes caminando juntos por la ciudad, en algunos casos, desafiando las horas de calor. No es un juego pasivo, obliga a salir, a caminar, a recorrer distancias…

El aprendizaje debe ser proactivo: esa es la cuarta de las claves pedagógicas de Pokemon Go. Hay que hacer salir al alumno a la calle, a observar a recorrer, a contemplar a buscar. Pero también a “salir” en un sentido figurado, de manera que el aprendizaje no es algo que se recibe pasivamente, sino que hay que ir a buscarlo.

5. Refuerzo de pequeñas metas

Pokemon Go refuerza al jugador por la consecución de pequeñas metas de manera frecuente… pero impredecible. El hecho de localizar en el plano un Pokemon es ya reforzante para los jugadores, el cazarlo y sumar puntos, encontrar Pokeparadas o Incubar Huevos.

Podemos decir que Pokemon Go utiliza un programa de reforzamiento de razón variable, que suelen ser los programas más potentes y los que provocan más dedicación. También son, cuando se abusa de ellos, los que más adicción producen.

Pero sin llegar a esos extremos, el proceso de enseñanza y aprendizaje debe plantearse también un sistema de reforzamiento similar. Que el que aprende reciba un refuerzo más o menos frecuente de su dedicación y de la consecución de pequeñas metas, que le motive a continuar con el aprendizaje. Esta es la quinta de las claves pedagógicas de Pokemon Go. Si los jugadores dejaran de encontrar Pokemon, de conseguir pequeñas metas, o les resultara extremadamente difícil cazarlos… abandonarían el juego.

6. Se premia la dedicación

Pokemon Go también premia de diferentes formas la dedicación. Hay una relación directa entre la distancia recorrida y el logro de objetivos. Cuanto más se camine por la ciudad, más posibilidades tendrá el jugador de encontrar Pokemon. Además, en algunos aspectos del juego como Incubar  Huevos, se consiguen en función de la distancia recorrida.

Una de las claves pedagógicas de Pokemon Go aplicable a las situaciones de enseñanza aprendizaje, es reforzar y premiar la propia dedicación a la tarea. Y también que el alumno encuentre una correspondencia entre dedicación y el logro de ciertos objetivos.

7. Necesidad de colaboración

Pokemon Go obliga en determinados aspectos a jugar en grupo y necesitar la colaboración de los demás. Para muchos niños con dificultades de interacción social, Pokemon Go ha supuesto una oportunidad de salir a la calle y compartir el juego con otros iguales.

Por otro lado, muchos de los chicos que han jugado este verano a cazar Pokemon han pedido la colaboración e implicación de sus familias. En un programa de radio sobre esta aplicación, escuchaba a varias familias que comentaban algo inédito: sus hijos por primera vez les habían pedido que los llevarán al Retiro de Madrid, por ejemplo. Seguro que muchas familias habéis tenido esa experiencia.

El aprendizaje es cooperativo, el que para conseguir ciertos aprendizajes y objetivos se necesita de la ayuda de otros iguales o de la propia familia, es la séptima de las claves pedagógicas de Pokemon Go.

8. Motiva para actividades menos atractivas

Los conocedores de esta aplicación sabrán que las Pokeparadas están situadas habitualmente en lugares emblemáticos desde el punto de vista histórico y cultural. Se encuentran en Museos, monumentos, etc.

Muchos niños han mostrado interés por visitar esos lugares por primera vez, gracias al juego de Pokemon Go. Para muchos, el juego ha sido la motivación para conocer y contemplar esos lugares, que de otra manera, quizás no lo habrían hecho.

Esa es otra de las claves pedagógicas de Pokemon Go que podemos aplicar a otras situaciones didácticas. Buscar incentivos para abordar objetivos y tareas que, en principio, no son atractivas para los alumnos.

9. Otras estrategias

Terminando esta serie de las claves pedagógicas de Pokemon Go, podemos indicar que el juego estimula y mejora, de manera indirecta otras habilidades cognitivas. Por ejemplo, podemos destacar cómo Pokemon Go ayuda necesariamente a mejorar la orientación espacial.  Puede ser una forma de estimular esta habilidad en niños que presentan dificultades. Lo mismo sucede con otras funciones ejecutivas, como pueden ser la planificación y la anticipación.

Esta novena clave pedagógica hace referencia a que los objetivos centrales de una actividad, implican la adquisición, mejora o estimulación de otras habilidades implicadas.

10. Disfrutar

Finalmente Pokemon Go es un juego. Jugar va ligado siempre a disfrutar. Si no se disfrutara… no sería un juego. Esa es la última de las claves pedagógicas de Pokemon Go: en cualquier aprendizaje, hay que procurar una dosis de disfrute o de satisfacción que lo haga realmente atractivo y motivador.

Recapitulando

En este artículo hemos presentado estas 10 claves pedagógicas de Pokemon Go que podemos considerar a la hora de diseñar otras situaciones didácticas:

  1. Proponer objetivos muy concretos y conocidos por los alumnos.
  2. Proponer metas a corto plazo y de un nivel de dificultad asequible.
  3. Combinar con algunos objetivos más exigentes
  4. Obligue a un aprendizaje más proactivo.
  5. Se refuerza de manera frecuente la consecución de pequeñas metas.
  6. Se premia la dedicación a la tarea.
  7. Algunas actividades precisan de la colaboración de los demás.
  8. Se emplea usan incentivos adicionales para actividades menos atractivos.
  9. Indirectamente se mejoran otras habilidades.
  10. Además de aprender… se disfruta.

Tomado de: http://www.mundoprimaria.com/pedagogia-primaria/claves-pedagogicas-de-pokemon-go.html

 

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Pistas sobre la educación en el mundo

Por Renato Opertti, especial para El Observador

Entre otros temas relevantes de la formación, educación para la ciudadanía ocupa un lugar destacado.

En el quinto de esta serie de artículos señalábamos que los temas y contenidos que guían los procesos de enseñanza y de aprendizaje son un aspecto medular de los marcos curriculares comunes a la educación básica ampliada (3 a 14) y a la educación de jóvenes (15 a 18). Entre otros temas relevantes de la formación, educación para la ciudadanía ocupa un lugar destacado como el cimiento en la construcción y sustentabilidad de sociedades justas, inclusivas, desarrolladas, pacíficas y cohesivas.

En el ámbito internacional, se constata una creciente preocupación en torno a los temas de ciudadanía. Por ejemplo, la iniciativa “La educación ante todo”, promovida por el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon (2012), define como ámbitos prioritarios “mejorar la calidad del aprendizaje” y “fomentar la conciencia de ser ciudadanos del mundo”. En similar tono de preocupación, Unesco (2012) señala que “el contenido del aprendizaje debe promover la comprensión y el respeto de los derechos humanos, la inclusión, la equidad y la diversidad cultural, e impulsar el deseo y la capacidad de aprender a lo largo de toda la vida y aprender a convivir”.

Identificamos por lo menos cuatro puntos en la discusión actual sobre educación para la ciudadanía. En primer lugar, las sinergias y las tensiones entre educar en una serie de valores y referencias universales que abrigan una visión cosmopolita del mundo, reconocedora de la interdependencia de las sociedades nacionales en forjar estilos de vida sostenibles, con el respeto a las culturas, a los sentidos de pertenencia y a las respuestas locales. Esto es acoger la pluralidad cultural y, a la vez, afirmar valores universales entre culturas y países. No solo lo que importa es la cultura que justifica todo (un multiculturalismo burdo sin vasos comunicantes entre grupos) ni tampoco negar la existencia de culturas asumiendo que hay un solo modo de hacer “correctamente” las cosas (un monoculturalismo asfixiante que no reconoce a los diferentes).

En segundo lugar, se discute crecientemente las maneras de integrar los dos componentes fundamentales de educación para la ciudadanía. Por un lado, la educación cívica, tradicionalmente enfocada en los asuntos de la política, la democracia y en el ejercicio de los derechos y las responsabilidades como ciudadano, y que se ubica principalmente en los años finales de la educación media. Por otro lado, la educación civil, de más reciente desarrollo, centrada en los temas candentes de la sociedad, en aspectos de convivencia y en aprender a vivir con otros, y que se desarrolla desde la educación inicial y básica en adelante. Ambos tipos de formación son esenciales y complementarias, y el descuido relativo de alguno de ellos puede contribuir a erosionar los cimientos de la democracia y de la convivencia.

A título de ilustración, en América Latina el análisis comparado de los programas de estudio de educación cívica/ciudadana de seis países –Chile, Colombia, Guatemala, México, República Dominicana y Paraguay– señala que los temas relativos a la celebración de la diversidad y el pluralismo sociocultural se priorizan por sobre los relativos a la política en su conjunto y al voto ciudadano (Cox et al. 2014).

En tercer lugar, es necesario definir su alcance. Además de integrar educación cívica y civil, educación para la ciudadanía debe comprender las competencias vinculadas a: i) las lenguas –por lo menos nativa, inglés y coding que implica básicamente tener las habilidades requeridas para programar incluyendo la elaboración de software, apps y sitios web–; ii) la alfabetización científico-tecnológica; iii) la comprensión y transformación de la sociedad y del mundo; y iv) la apreciación de las diversas manifestaciones de la cultura.

En cuarto lugar, el debate de cómo efectivizarla remite a dos planos complementarios. Por un lado, su status como una asignatura o como la integración de varias asignaturas o, como es la tendencia más reciente, el reconocimiento de que es un tema transversal a todas las asignaturas que forman parte del currículo. Por ejemplo, es tan importante trabajar hoy los temas de formación ciudadana en las clases de artes y deportes como en las de derecho y ciencias sociales.

Por otro lado, el ejercicio de las competencias ciudadanas requiere cercanía con los desafíos del mundo real, capacidad de articular respuestas donde se integren conocimientos de diversas disciplinas y que se ejercite la capacidad de reflexión crítica y de un actuar propositivo. Nada más alejado de esta visión que hacer al estudiante restituir información en “pruebas objetivas de conocimiento”. Se requiere, en cambio, que el estudiante sepa identificar y usar el conocimiento requerido para responder a desafíos nuevos y que lo haga consciente sobre qué valores y actitudes están en juego.

En resumidas cuentas, educación para la ciudadanía es el pilar de la calidad de vida de una sociedad y termómetro de su democracia. Implica transitar desde creer que es una asignatura que aisladamente forma en aspectos cívicos –esenciales por cierto y necesarios de ser fortalecidos a transformarla en el norte de referencia de todas las asignaturas para justamente armar el rompecabezas de una formación ciudadana que sirva para actuar competentemente en la sociedad. l

Especialista en Educación, OIE-Unesco

Fuente: http://www.elobservador.com.uy/pistas-la-educacion-el-mundo-n971776

Imagen: static.elobservador.com.uy/adjuntos/181/imagenes/012/270/0012270718.jpg

 

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La huella del hambre

Por. Carolina Vásquez Araya

Enfrentamos un relevo generacional marcado por las carencias.

La huella del hambre

El ser humano se reinventa constantemente. Es un ente creativo ante los desafíos impuestos por su entorno, manifiesta un carácter competitivo ante los obstáculos, sabe cómo hacer para resolver problemas y tiene un claro concepto del éxito y el fracaso. En general, se le podría considerar un ser motivado por la búsqueda de la felicidad, como se supone debería ser la ruta de la Humanidad. Pero eso es pura poesía. En la realidad se ha desviado de ese parámetro ideal hacia un egoísmo deshumanizante al extremo de ser grotesco.

En un país como Guatemala, de una riqueza inagotable y bendecido con un clima cuya bondad permite cultivar alimentos durante el año entero, la mitad de su población infantil sufre desnutrición crónica. Es decir, un estado de privación alimenticia que va de una a otra generación, ocasionando un deterioro físico irreversible y evidente.

Por lo general, para esa parte de la sociedad acostumbrada a adquirir alimentos –muchas veces en exceso- en tiendas y supermercados (el segmento catalogado por los mercadólogos como “C completo” es decir: clase media) las características de la desnutrición crónica son casi desconocidas. De vez en cuando y quizá por algún eco noticioso en particular, los medios reproducen declaraciones de expertos pero estas notas pasan tangencialmente por la mente y se pierden entre una variedad de temas periodísticos de interés diverso.

Quizá al ciudadano promedio el tema le aburra un poco por provenir de informes especializados, muchas veces de la burocracia internacional.  Pero dada la extensión del fenómeno sobre tan importante sector de la ciudadanía, vale la pena explorar sus causas y efectos para tener una idea, aunque sea vaga, sobre qué le espera a ese enorme contingente de niñas y niños guatemaltecos.

Primero es necesario entender que la desnutrición es una de las consecuencias de la pobreza extrema. Y dado que un sector importante de la población vive en ese estado, es lógico que sus hijos, al depender de otros para su subsistencia, sean las primeras víctimas de la falta de nutrientes en su desarrollo. A esa carencia se asocian otras, como la falta de higiene y de los cuidados mínimos requeridos por un neonato o un infante en sus primeros años de vida.

Los efectos de la falta de nutrientes repercuten en todo el sistema fisiológico de quien vive en estado de carencia grave. A partir del momento que no recibe suficiente alimento, su sistema digestivo –como todos los demás de su organismo- comienza a fallar en sus funciones y el poco alimento que recibe ya no es procesado en su totalidad, por lo cual a la escasez se suma la incapacidad de aprovechar lo poco que el menor ingiere.

El cerebro en formación depende de manera absoluta de un metabolismo funcional y de la provisión de nutrientes básicos para su desarrollo. Entonces a la pérdida de masa muscular, a la formación ósea incompleta y a la debilidad del sistema inmunológico se añade el peligro de perder capacidades neurológicas cuyo impacto durará todo el resto de la vida.

Aun cuando la desnutrición crónica ha sido documentada por expertos y certificada por organismos nacionales e internacionales, todavía hay quienes prefieren creer en una mala elección de los alimentos por parte de la población más pobre. Con esa justificación muchas veces se pretende ocultar una de las mayores deudas de la sociedad y una de las fallas más resonantes de los sectores en el poder. Esos niños, niñas y adolescentes privados de alimentos en sus primeros años de vida son la base de la pirámide y, por ende, las primeras víctimas del fracaso político y social.

Fuente: http://www.telesurtv.net/bloggers/La-huella-del-hambre-20160919-0006.html

Imagen: pbs.twimg.com/media/CswycouWEAAtxsA.jpg:medium

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La Guerra Mediática y los Cambios Dinámicos

Por Fernando Buen Abad.

S.O.S. por la comunicación para la emancipación

Todo escenario de guerra es un nudo de tensiones desiguales y combinadas que cobran fuerza y se debilitan al fragor de victorias y derrotas que se ven, o que no se ven, según convenga o según se pueda. La Guerra Mediática, asimétrica, perversa y camuflada… no es distinta. En situación de Guerra Mediática los errores se notan rápido y operan en contra nuestra de inmediato. Toda información que se confunde, que se demora, que no llega, que se intercepta o que no produce los efectos previstos, abre fisuras riesgosas, genera debilidad y permite filtraciones cargadas con peligros incalculables. Las víctimas llegan a adorar a sus victimarios. En la Guerra Mediática corregir errores rápidamente en una obligación de supervivencia.

Nada es infalible. Incluso las tácticas y las estrategias más meditadas y probadas, suelen sufrir derrotas. Los tropiezos, en todas metodologías, deben ser parte del presupuesto y cada fracaso hipotético debe contener variables para su solución y superación en plazos muy cortos. Incluso los aciertos y las victorias, en su carácter efímero y relativo, deben acompañarse con dispositivos de re-aseguro y duración dialécticos. Todo está en movimiento permanente y el quietísimo es un peligro siempre.

Países como Brasil, Argentina, Bolivia, Ecuador, Cuba y Venezuela que en intensidades diversas, pero con ataques permanentes, enfrentan una Guerra Mediática sistemática, deben contar con modelos de adaptación y avance muy dinámico y muy efectivo para dar respuesta a la metralla mediática que los agobia sin reposo. Deben ensayar estrategias y tácticas -defensivas y ofensivas- que exigen artillerías bien entrenadas y calificadas para perfeccionar tareas vitales de información, puesta en común, feed back, propaganda, agitación y orientación política… minuto a minuto. Lo que falla debe ser reparado rápido, lo que triunfa debe ser blindado y profundizado. Horas perdidas son peligros acumulados y derrotas seguras.

Por impericia, por ignorancia, por lecturas erróneas del escenario de guerra o por burocratismo, se descuida la lucha y se la banaliza con rutinas desacertadas mientras el enemigo ataca con sus mejores tecnologías, su mayor creatividad y sus mejores laboratorios de Guerra Psicológica. Cada una de las herramientas debe ser analizada permanentemente y ninguno de sus dispositivos lógicos puede dejarse al azar o a la improvisación boba. Todo debe operar con acuerdo a un plan general emancipador y nada puede quedar sin ser evaluado para que ofrezca su mejor aporte. ¿Existe semejante “plan” emancipador?

Todo parece indicar que para combatir a la Guerra Mediática burguesa predomina en “nuestras filas” la improvisación, la egolatría, la sordera y el subjetivismo. Que derrochamos recursos y oportunidades de manera irresponsable y suicida mientras creemos que nuestros formatos y nuestros gustos, sacados de los formatos y gustos oligarcas, serán suficientes para reducir y superar a la andanada mediática enemiga. Cometemos errores de errores y hemos llegado a circunstancias muy graves por no haber sabido ni podido contrarrestar la parte de la Guerra Económica del capitalismo contra los pueblos que se desarrolla en el campo de la “comunicación”. “En la demora está el peligro”. Decía José Eloy Alfaro.

Y, encima de todo, las buenas y promisorias estrategias que una vez se desarrollaron (aun incipientemente) sufren hoy por estancamientos y retrocesos de todo tipo y combinación. Por la fuerza de la rutina y la esclerosis burocrática van pareciéndose cada día más a lo que hacen y dicen, de forma y fondo, los “medios” enemigos de los pueblos trabajadores. Y no hay quien escuche con sensibilidad comprometida. Se comprende, quizá, el problema como algo secundario o como algo postergable, si acaso se lo comprende.

Es nuestra prerrogativa y nuestra obligación ofrecer perspectivas críticas, y autocríticas, liberadas de la palabrería oportunista, didáctica o pedante… purgada de tufos apocalípticos. Es una responsabilidad ética, propia de la fraternidad revolucionaria, advertir a todos, y a nosotros mismos, las consecuencias de esos errores que pueden ser terminales y que pueden llevarnos a escenarios infernales.

Especialmente cuando nuestra producción crítica es susceptible de ser usada por los enemigos de clase para golpearnos con sus tergiversaciones, des-contextuaciones y calumnias de siempre. Pero las precauciones no son frenos. Si la crítica científica, que asume su responsabilidad colaborativa, ha de ganarse antipatías, esas serán producto de que alguna de las partes no entiende que Revolución es necesariamente crítica fraterna. Mucho peor que el enojo del algunas vanidades es la derrota de todos por los egos de algunos y por las irresponsabilidades en combate.

Hoy hace falta una re-ingeniería integral de todas nuestras herramientas de lucha mediática. Re-inventar TeleSur, TVES, VIVE, Venezolana de Televisión… Prensa Latina, La Jornada… con acuerdo en un plan continental de lucha que nos defienda y nos libere de las mentiras imperiales infiltradas a todas horas en las cabezas y en los corazones de los pueblos. Un plan que nos garantice que la información que nos importa llegue a donde nos urge. Que los frentes de lucha tengan aseguradas las palestras donde expongan sus principios y sus fines. Que la denuncia a las canalladas enemigas se propague por todo el mundo y tenga efectividad en la ética de los pueblos para movilizar a la justicia social. Que conquistemos la prerrogativa de la organización para la movilización y la acción con el poder donde debe estar que es en el pueblo trabajador. Que nos ayudemos entre todos a destrabar los flujos y que si alguien nos bloquea hagamos fisuras inmediatas por todas partes para que nadie se quede sin saber que estamos todos en pie de lucha tratando de unificar todas las luchas contra el capitalismo… en todo el mundo.

Es urgente una re-ingeniería del método emancipador de contenidos y enriquecedor de experiencias formales, en una dialéctica poderosa que no pueda ser degollada por burocracia alguna, por el cambio de jefes ni por aventurerismo de arribistas, oportunistas o trepadores. Es urgente una re-ingeniaría consensuada desde la semántica hasta la distribución táctica. Hace falta dar ese paso, por fin, que tanto han pedido los líderes más avanzados y los pueblos en combate. Hace falta tomar la decisión por un Nuevo Orden Mundial de la Información y de la Comunicación, por la Paz, por los Derechos Humanos… por la Revolución de la Comunicación que tanto anhelamos, que tanto importa y que tanto nos urge.

Fuente: http://www.telesurtv.net/bloggers/La-Guerra-Mediatica-y-los-Cambios-Dinamicos-20160921-0003.html

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