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Izquierdas en Latinoamérica hoy

Por: Marcelo Colussi

  • Sabiendo que “izquierda” es un término demasiado amplio, impreciso incluso, permítasenos usar aquí para dar a entender las fuerzas políticas y/o sociales que bregan por un cambio respecto al sistema capitalista. Entra allí, por tanto, un muy extendido abanico de opciones y alternativas, desde grupos alzados en armas hasta partidos políticos que se pliegan a la institucionalidad vigente, desde movimientos sociales más o menos sistematizados o espontáneos hasta grupos académico-intelectuales. La característica común que une a toda esa amorfa masa es el deseo de transformar el modelo socio-económico vigente, aunque haya profundas diferencias en la forma de buscarlo.
  • América Latina no es pobre. Por el contrario, como sub-continente es uno de los lugares con mayor riqueza natural del planeta. Inconmensurables tierras fértiles, agua dulce al por mayor, enormes selvas tropicales, petróleo (ahí están las mayores reservas mundiales), gas y vastos recursos minerales (en cuenta los principales yacimientos de materiales cada vez más necesarios para las industrias de punta), litorales marítimos plagados de vida, energía hidroeléctrica en cantidades fabulosas, todo ello la convierten en un “paraíso”. Pero curiosamente, pese a esa riqueza, las diferencias entre quienes más poseen y los más desposeídos son de las más grandes del mundo (se diría un “infierno”). Conviven ahí magnates extravagantes con riquezas incalculables junto a poblaciones terriblemente empobrecidas. Junto a barrios ultramodernos en las principales urbes hay poblaciones viviendo en situaciones de Siglo XIX en áreas rurales, o apiñadas en tugurios urbanos de inusitada pobreza y violencia. Regímenes militares en prácticamente todas sus naciones durante el pasado siglo hicieron de Latinoamérica una tierra de represión marcada a sangre y fuego. Las frágiles democracias existentes actualmente, con apenas unas décadas de existencia, no logran -ni lo pretenden, en realidad, más allá de pomposas declaraciones- terminar con las desmesuradas asimetrías económico-sociales reinantes.
  • Producto de una furiosa y sangrienta represión vivida en las últimas décadas del siglo XX y de un bombardeo ideológico-cultural inmisericorde, dado a través de medios masivos de comunicación y las actuales redes sociales, el discurso dominante que se ha impuesto con fuerza apabullante es de derecha, conservador, entronizando el libre mercado, denostando todo lo estatal, criminalizando la protesta social al par que estimulando un grosero individualismo casi hedonista, logrando de ese modo reemplazar en la ideología del día a día cualquier intento de cambio. La invasión de sectas neopentecostales completa el cuadro, anestesiando la protesta y las cabezas.
  • Las políticas neoliberales impuestas desde hace al menos 40 años desde los centros imperiales, acatadas mansamente por los gobiernos nacionales, fueron reconfigurando el paisaje político-económico y social. De esa cuenta, los grandes capitales crecieron en forma exponencial, mientras las grandes mayorías populares ahondaron su empobrecimiento. Las políticas sociales que impulsaban los Estados hacia mediados del siglo XX fueron siendo barridas, y hoy día, en todos los países, las estructuras estatales son precarias, brindando muy deficitariamente, o no brindando, los servicios básicos a sus poblaciones.
  • Las grandes mayorías trabajadoras (urbanas, rurales, amas de casa) están más desprotegidas que nunca. Los derechos laborales están conculcados en forma bochornosa, y las prácticas de explotación alcanzan niveles no vistos antes. El movimiento sindical combativo de otrora está casi extinguido; sobrevivieron solamente sindicatos burocratizados y plegados a las patronales, los que no constituyen focos reales de reivindicación y/o mejoramiento de las condiciones laborales, más allá de ocasionales declaraciones formales.
  • En el medio de esa marea de retroceso del campo popular, con un ataque enorme de los capitales (nacionales y, fundamentalmente, internacionales) sobre la masa trabajadora y los pueblos en general, las izquierdas, en tanto elemento fundamental de lucha antisistémica, no encuentra los caminos. La gran mayoría de movimientos armados se han desmovilizado, y los que aún continúan, no se ven como verdadero elemento transformador, pues el contexto se los impide. Las iniciativas políticas en el ruedo de las democracias parlamentarias burguesas no alcanzan a constituirse en verdaderos desafíos sistémicos. Las veces que la izquierda logró ganar el Poder Ejecutivo en los distintos países, no pudieron pasar de administrar el neoliberalismo vigente con un poco más de sentido social, pero sin lograr transformar de raíz el sistema capitalista.
  • En el inicio del siglo, en muy buena medida alentada por la Revolución Bolivariana en Venezuela encabezada por Hugo Chávez, los mandatarios de varios países de la región (Argentina, Brasil, Ecuador, Bolivia, Uruguay, Paraguay, El Salvador, Honduras) comenzaron tímidamente a desarrollar políticas que, sin superar el capitalismo, presentaron un carácter más moderado, con cierta preocupación por los sectores históricamente postergados. En todos ellos, llegados a las casas de gobierno por elecciones dentro del marco de la institucionalidad capitalista y no por procesos de revolución popular, no se tocaron los resortes básicos del sistema: propiedad privada de los medios de producción, reforma agraria, nuevo Estado socialista, ideología revolucionaria desmontando la anterior cultura, reemplazo de las antiguas fuerzas armadas por milicias populares y un nuevo ejército plegado a las dirigencias de izquierda. En síntesis: se asistió a procesos asistenciales que no modificaron de cuajo las estructuras vigentes.
  • Luego de un período de crecimiento y cierto esplendor económico (ligado en parte al fabuloso despegue económico de la República Popular China, principal comprador de las materias primas latinoamericanas), la relativa prosperidad no pudo mantenerse, y lentamente (no sin la intervención de Estados Unidos y la presión interminable de las propias oligarquías nacionales) esos gobiernos de corte social-popular fueron cayendo. En el caso de Bolivia, y en cierta forma también en Honduras, a través de cruentos golpes militares al mejor estilo de los que se conocieron durante todo el siglo XX, siempre de la mano de los ejércitos, que siguen siendo fuerzas de ocupación, preparados en la Doctrina de Seguridad Nacional impulsada por la Casa Blanca (aunque ahora se nombre de otra manera, con pretendido énfasis en la defensa de derechos humanos).
  • Al día de hoy solo Cuba se mantiene en un proyecto claramente socialista, sin retroceder ni hacer concesiones, pese al bloqueo y a los interminables problemas heredados. Los elementos capitalistas que puedan darse hoy en la isla (que, definitivamente, se dan a un nivel de micro-empresa) no alcanzan a torcer el rumbo socialista del Estado. Pueblo, gobierno y fuerzas armadas siguen ese derrotero, resistiendo los embates del capitalismo global.
  • Otros países que pueden nombrarse socialistas, presentan innumerables cuestionamientos a ese ideario. Nicaragua, con un discurso pretendidamente anti-imperialista, presenta un populismo asistencial centrado en la figura de un aprendiz de dictador rodeado de una nueva burguesía ascendente que nada tiene de revolucionaria. México (con Andrés Manuel Pérez Obrador en la presidencia) y Argentina (con un nuevo planteo peronista), con gobiernos llegados a través del voto popular (en buena medida “voto castigo” a los terribles planes neoliberales que pauperizaron en forma creciente a las ya paupérrimas mayorías), abren esperanzas, las cuales no pasan de administraciones no tan marcadamente antipopulares, pero que no cuestionan en absoluto la primacía del capital y del papel hegemónico de Estados Unidos en la región (“capitalismo serio”, pudo decir la actual vicepresidenta del país sudamericano).
  • El caso de la República Bolivariana de Venezuela merece una mención aparte. Habiendo surgido allí un primer grito anticapitalista con la figura carismática de Hugo Chávez, lo novedoso de ese movimiento (se volvía a hablar de “socialismo” y “antiimperialismo” luego de décadas de silencio) abrió enormes expectativas en las fuerzas de izquierda, no solo latinoamericanas, sino a nivel mundial. Seguramente porque la caída del campo popular en todo el planeta -luego de la desintegración del bloque socialista europeo y la adopción por parte de China de mecanismos de mercado- fue tan dura que un discurso que ponía de nuevo en el tapete un ideario caído en el olvido, permitía volver a soñar, a tener esperanzas. De todos modos, desde el inicio de ese proceso se vio que lo que se vivía en Venezuela no era una revolución socialista; era, en todo caso, una mejor y más equitativa repartición de la renta petrolera, pero que no tocaba los fundamentos de la empresa privada. Muerto Chávez (o asesinado por el imperialismo), la burocracia que siguió dirigiendo el proceso mostró que en su ADN constitutivo no había “revolución socialista”. Sumando a ello la brutal agresión de Washington, la situación actual del país caribeño es sumamente compleja. Las fuerzas de izquierda del continente no pueden dejar de defender el proceso emancipatorio venezolano, pero queda la pregunta -con sabor amargo- de hasta qué punto eso es un auténtico proceso emancipatorio. Obviamente, hay que seguir defendiendo la autodeterminación de Venezuela y condenando enérgicamente la intromisión imperialista (de Estados Unidos o de cualquier potencia que intente saquear los recursos del país). De todos modos, no puede dejarse de considerar que estos “socialismos sin socialismo” dan pie a la derecha para mostrar la ineficacia de estos planteos (la situación de Venezuela es mostrada como la patencia de lo imposible del socialismo).
  • El Movimiento Zapatista, una opción de izquierda centralizada en el sureño estado mexicano de Chiapas, no pudo constituirse en un modelo de autogestión popular replicable en todo el país o en otros contextos fuera de México, y si bien en sus territorios se mueve con una lógica anticapitalista, está absolutamente condicionado por el contexto nacional e internacional, no pasando de ser una interesante experiencia, pero sin posibilidad real de profundizarse y construir una alternativa socialista autónoma (como Cuba, por ejemplo).
  • Las principales protestas antisistémicas provienen de movimientos sociales en sentido amplio: campesinos, movimientos de pueblos originarios, desocupados urbanos, estudiantes, amas de casa. En muchos de ellos no hay una clara agenda socialista, con proyecto sistemático de construcción de un modelo superador del capital privado. De todos modos, las movilidad político-social que van teniendo estas iniciativas abre nuevas esperanzas. En los comités populares de base, en esas experiencias de democracia real, participativa, de espontáneo carácter solidario y comunitario, puede encontrarse el verdadero camino para la transformación social. Las recientes protestas (puebladas) que se dieron en distintos países latinoamericanos son una fuente para estudiar y sacar conclusiones: ¿por qué esas rebeliones populares no pudieron constituirse en verdaderos procesos revolucionarios?
  • Las fuerzas políticas de izquierda que podríamos llamar “formales” o “sistemáticas” (fuerzas políticas, bloques legislativos, partidos comunistas herederos de la dinámica de la Guerra Fría con un referente en la Unión Soviética) no están de momento a la altura de esas protestas espontáneas. Si bien pueden tener cercanía con las masas en protesta, aún no se constituyen en vanguardias que puedan liderar ese descontento enfocando la lucha anticapitalista. Podrán serlo en un mediano plazo, pero todo indica que no lo son de momento. Tema importante a trabajar, por tanto.
  • Ese desfasaje habla de la historia reciente (Guerra Fría, contienda ideológica donde el ganador claramente fue el campo capitalista), de las terribles represiones a que se vieron sometidos los pueblos en lucha (las montañas de cadáveres y los ríos de sangre no se olvidan: la “pedagogía del terror” sigue presente), de la desideologización promovida (desideologización de contenidos de izquierda), del continuo bombardeo ideológico-cultural al que se somete a las poblaciones. Todo lo cual hace que cunda un sentimiento de miedo/desconfianza con los planteos de izquierda en las mayorías populares, manipuladas hasta el hartazgo con mensajes conservadores, de derecha, en muchos casos religiosos, adormecedores.
  • Las izquierdas (digámoslo en primera persona plural, porque si no, pareciera que altaneramente quien lo pone en tercera persona queda al margen de la autocrítica) NO ENCONTRAMOS de momento los caminos para seguir adelante la lucha. Lo cual no significa que la lucha haya terminado. Estamos, en todo caso, en un período de resistencia y reformulación. Las causas que motivaron que haya una opción de izquierda (es decir: un planteamiento anticapitalista) no desaparecieron. En ese sentido, no es posible que desaparezca la izquierda, aunque hoy día esté algo desorientada, cooptada por el discurso “políticamente correcto” de la llamada cooperación internacional y enredada en ese raro engendro que son las ONG’s. ¿Qué queda por hacer entonces? ¡No perder las esperanzas y seguir aportando granitos de arena!

Fuente: https://rebelion.org/izquierdas-en-latinoamerica-hoy/

Imagen: https://pixabay.com/photos/soldier-the-war-the-army-conflict-4763672/

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El Programa de Carrera Docente en UPES 2020: Cambio de rumbo

Por:  Jesús Galaz

El cuatro de febrero pasado la Dirección General de Educación Superior Universitaria (DGESU) expidió los Lineamientos del Programa de Carrera Docente en UPES 2020 Fondo Extraordinario U040 (PCD). Con antecedentes desde principios de la década de los 90s del siglo pasado, pero formalmente identificado como tal en 2008, el PCD ha sido el núcleo financiero de los diversos programas institucionales de incentivos dirigidos al personal académico de las UPES (universidades públicas estatales). Luego de comparar estos nuevos lineamientos con los previos, todo indica que se está dando un cambio con implicaciones potencialmente muy importantes para el personal académico mexicano. Por su relevancia, el caso amerita que se le discuta abiertamente y que en el análisis participen no solamente las autoridades del sector y de las instituciones de educación superior involucradas, sino también los actores destinatarios de este programa, que algo sabrán de ello, luego de participar “voluntariamente” en él a lo largo de tres décadas. Así las cosas, con esta nota inicio una reflexión a la que daré seguimiento en entregas posteriores.

Muchos estudiosos consideran que la creación en 1984 del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), inauguró una nueva época en la forma en que el Estado mexicano financia a la educación superior pública en su conjunto y, en lo particular, a las remuneraciones de su personal académico.

Diseñado el SNI con el propósito de beneficiar al personal dedicado a la actividad científica más que para mejorar la educación superior nacional en su conjunto, no pasó mucho tiempo para que, bajo la consideración de que también los académicos centrados en la docencia merecían un reconocimiento monetario a su trabajo, se generara en 1990 el Programa de Becas al Desempeño. Poco después, en 1992, se creó el Programa de Carrera Docente. Finalmente, en 1994 se fusionaron ambos programas en el Programa de Estímulos al Desempeño del Personal Docente de Educación Media Superior y Superior. Años más tarde, en 2008, se formalizó el Fondo Extraordinario U040 con el nombre de Programa de Carrera Docente en UPES, el cual ha estado sujeto desde entonces a una competencia entre las instituciones pertinentes (concursable) y, al mismo tiempo, no puede incorporarse al subsidio ordinario que reciben esas instituciones (no regularizable). Dado que las 35 UPES existentes atienden de una manera muy importante la matrícula de los niveles de técnico superior universitario y licenciatura, el PCD tiene una relevancia difícil de sobre-estimar.

A pesar de que los montos asignados al PCD están lejos de compararse con los dedicados a salarios y prestaciones del personal académico, han sido muy importantes como un componente de la política de evaluación y financiamiento de las instituciones de educación superior públicas y de su personal académico. Más específicamente, el PCD ha representado una alternativa de reconocimiento y remuneración adicional para un grupo de académicos, comparado con los que en tales instituciones forman parte del SNI, potencialmente más amplio.Tal alternativa y sus referencias discursivas a la calidad, competitividad y mérito del trabajo académico han tenido, luego de 30 años, un impacto poderoso en los académicos mexicanos. Junto con otros programas de pago por mérito el PCD ha contribuido a modificar el perfil y trabajo de los académicos mexicanos y, para una proporción considerable de ellos, los programas institucionales de incentivos son ya parte, con todo y sus consecuencias colaterales disfuncionales, de la normalidad de sus condiciones de trabajo.

Como es natural, el PCD no ha permanecido estático, pero desde su creación al amparo del Fondo Extraordinario U040 ha mantenido varias características que, en conjunto, han generado para las UPES, sus académicos y autoridades, una ecología laboral más o menos estable, particularmente a lo largo de las dos últimas décadas. Con los Lineamientos 2020 el horizonte, sin embargo, se ha modificado de una manera importante. En esta entrega abordaré brevemente los objetivos y criterios de asignación planteados en los Lineamientos 2019 y 2020 del programa que nos ocupa.

De acuerdo a los Lineamientos 2019 el objetivo del PCD es el de “distinguir a los PTC que realicen aportes significativos en la mejora de los indicadores de resultados de las UPE y, en consecuencia, el mejoramiento de los procesos para lograr la actualización y la transformación de los planes y programas de estudio de licenciatura y de tutoría para que logren un mayor aprovechamiento” (énfasis nuestro).

Los Lineamientos 2020 del PCD, por su parte, especifican que el objetivo general del programa es el de “transformar la educación superior para alcanzar la excelencia educativa, fomentando a través de la entrega de estímulos económicos un mayor involucramiento de las plantas académicas, una mayor y mejor atención docente, mejores trayectorias escolares y un mayor bienestar de los estudiantes.” Además, establecen que el programa tiene tres objetivos particulares: “promover una mayor dedicación a la docencia en licenciatura de las plantas académicas de profesores de tiempo completo de las UPES(,) mejorar las trayectorias escolares de los estudiantes de licenciatura de las UPES (y) aumentar significativamente la eficiencia terminal de los programas educativos de licenciatura de las UPES” (énfasis nuestro).

Mientras que el título del programa asociado al Fondo Extraordinario U040 ha hecho referencia explícita a la docencia desde su creación en 2008, los Lineamientos 2019 incluyen de una manera significativa otras actividades, particularmente algunas relacionadas con la investigación. Así, tales lineamientos establecen que los profesores de tiempo completo con Perfil Deseable reconocido por el Programa para Desarrollo Profesional Docente deberán, para hacerse acreedores de los estímulos correspondientes, “cumplir al menos cinco de los siguientes diez indicadores:” (1) Participar en posgrados reconocidos dentro del Programa Nacional de Posgrados de Calidad del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología; (2) Publicar en revistas indicadas; (3) Ser miembro del SNI o del Sistema Nacional de Creadores de Arte; (4) Ser integrante de un Cuerpo Académico Consolidado o en Consolidación; (5) Participar en programas de licenciatura de calidad de acuerdo a organismos acreditadores; (6) Tener patentes, modelos, prototipos, obras literarias y artísticas, o haber recibido estímulos a la innovación; (7) Impartir clases en un idioma extranjero; (8) Participar en programas educativos acreditados internacionalmente; (9) Haber cursado el programa institucional de formación en el modelo de Responsabilidad Social Universitaria, y (10) participar en acciones internacionales (haber estudiado en el extranjero, estancias o sabáticos en el extranjero, etc.).

Frente a las “consideraciones” anteriores “para la asignación de los recursos a los PTC de las UPE” (Lineamientos 2019), contrastan los tres nuevos “criterios de asignación a los PTC” (Lineamientos 2020): (1) “Dedicación a la labor docente: PTC que imparten al menos 10 hrs/semana/mes en cada periodo lectivo de 2019. (2) Contribución a las trayectorias escolares: PTC que registran en los controles escolares tasas de aprobación históricas iguales o superiores al 70% (promedio de todos los periodos lectivos regulares de julio de 2016 a junio de 2019) y (3) Alcance de la labor docente: PTC que atendieron en cada periodo lectivo regular de 2019 al menos 50 estudiantes.”

Así pues, los objetivos y criterios básicos de asignación de recursos del PCD 2020 han cambiado drásticamente respecto a los del PCD 2019. Mientras en éste se persigue reconocer al personal académico de tiempo completo que coadyuva a mejorar “los indicadores de resultados de las UPE,” los cuales van mucho más allá de los asuntos docentes que estas instituciones atienden, en el PCD  2020 hay una referencia muy específica a varios aspectos centrales de la docencia en el nivel licenciatura. Ya no se trata de “distinguir” a los académicos de tiempo completo que imparten docencia en posgrado de calidad; o aquellos que publican en revistas internacionales de alto impacto; o inclusive a los que forman parte de un cuerpo académico consolidado o, más aún, que son miembros del SNI. En lugar de ello, ahora se habla de una manera muy concreta de académicos que tienen, en el contexto de programas educativos de licenciatura, cierta dedicación mínima a la docencia en términos de tiempo y estudiantes atendidos y que, así mismo,contribuyen a mejorar las trayectorias escolares de sus estudiantes y la eficiencia terminal de sus programas.

El cambio descrito en los objetivos del PCD 2020 respecto a los del 2019 dista mucho de ser menor y tiene fuertes implicaciones. En la siguiente entrega continuaremos nuestra reflexión al respecto.

*Agradezco al Dr. Pedro Flores-Crespo haber llamado mi atención sobre este documento.

Fuente: http://www.educacionfutura.org/el-programa-de-carrera-docente-en-upes-2020-cambio-de-rumbo/

Imagen: https://pixabay.com/photos/chalk-color-red-teacher-yellow-1551566/

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Retos de un profesor en el modelo educativo basado en competencias

Por: Rubí Román

“El éxito de cualquier modelo educativo radica en la convicción y la claridad que tienen los profesores respecto a la operación de ese modelo curricular”.

¿Qué nos hace pensar que necesitamos un nuevo modelo curricular para desarrollar competencias? La respuesta a esta pregunta es relativamente sencilla de responder, pero es más complejo desarrollarla y ejecutarla. “El perfil de los alumnos cuando nosotros fuimos estudiantes, no es el mismo perfil que el alumno de hoy”. Las exigencias del entorno son muy distintas. Actualmente los estudiantes reciben información de una forma más acelerada y más amplia enfrentándose a situaciones nuevas que cambian rápidamente, esto conlleva la necesidad de proporcionar una atención diferente para los alumnos. La educación basada en competencias trata precisamente de responder a un nuevo perfil de los estudiantes siendo el principal detonador para pensar en una estructura curricular distinta, así lo explicó el profesor Francisco Ayala, experto en este tema.

En nuestro webinar del mes de febrero 2020, el profesor Ayala compartió los elementos clave que se deben considerar en un proceso de transición hacia un modelo de Educación Basada en Competencias. Comentó también que el éxito de cualquier modelo educativo está en la convicción y la claridad que tienen los profesores respecto a la operación de ese modelo curricular independientemente del nivel educativo en el que se desempeñan. En esta sesión en línea, el profesor Ayala respondió dudas e inquietudes por parte de la audiencia para llevar estos conocimientos a la práctica. Aquí puedes consultar la presentación que utilizó el profesor en el webinar https://youtu.be/BhLN9Sf5TKA

“La claridad del perfil de egreso, la capacitación de los profesores, el diseño de experiencias de aprendizaje de los alumnos y la vinculación con el entorno o realidad; son factores fundamentales en un modelo de educación por competencias”.

Una transformación curricular de esta magnitud implica la clara consciencia de que las acciones de enseñanza del profesor deben orientarse hacia el diseño de experiencias de aprendizaje vinculadas con la realidad, centradas en el estudiante y orientadas al desarrollo sistemático de los niveles de dominio de las competencias.

Aquí les comparto un resumen de los principales retos del docente en un modelo de educación por competencias a los que se refirió el profesor Ayala.

  1. Hacer un cambio de paradigma en la enseñanza de objetivos de aprendizaje a desarrollar competencias

  2. Modificar el sentido de la práctica educativa, es decir, de enseñar conocimientos de una materia a contribuir al desarrollo de competencias

  3. Replantear el diseño de las acciones de enseñanza de diseñar acciones para un objetivo en la materia a diseñar acciones y determinar retos para contribuir a un perfil de competencias de egreso

  4. Modificar la forma de trabajo en un grupo académico, es decir, del trabajo académico individual al trabajo necesariamente colegiado e interdisciplinario

  5. Enfocar la forma de evaluar los aprendizajes de la verificación del logro del objetivo de aprendizaje a la evaluación de la evidencia del nivel del logro de las competencias

“La Educación Basada en Competencias busca que los estudiantes desarrollen capacidades que les permitan adaptarse activamente a los requerimientos de las disciplinas en formación, y a lo que les demanden los ámbitos sociales y laborales”.

Fuente e imagen: https://observatorio.tec.mx/edu-news/retos-modelo-educativo-basado-en-competencias

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El coronavirus y el plan de contingencia escolar

Por: Lourdes González

Ante la advertencia de pandemia por coronavirus, ha sido palpable la gigantezca colaboración entre países para detener el avance y evitar su propagación. El coronavirus 2019-CoV-2 surgió en Wuhan, China y se caracteriza porque la o el afectado presentan fiebre y dificultad para respirar de distinta intensidad (OMS, s/f).

En todo el mundo, se reportan más de 78,000 personas que presentan contagio por coronavirus y los decesos alcanzan la cifra de 2,700 (EL PAÍS, 2020; EL UNIVERSAL, 2020). Los expertos de la Organización Mundial de la Salud (S/F) recomiendan como medida de emergencia sanitaria, la buena higiene en las manos, cubrirse la boca y la nariz al toser y estornudar y cocer por completo la carne y los huevos (OMS, s/f).

Para hacer frente al coronavirus, en el norte Italia, específicamente en Milán, las escuelas, los cines y el teatro, cierran temporalmente operaciones y en Venecia, de igual manera, se anuncia el paro de labores de los colegios hasta nuevo aviso y la cancelación del carnaval (20 minutos, 2020; Verdú, 2020).

La estrategia de cese temporal de las operaciones escolares, se reproduce en Irán, tras darse a conocer la noticia de seis muertos por coronavirus, en las provincias de Teherán, Qom, Quazvín, Golestán y Hamedád, así lo informan los diarios, el universal y 20 minutos (Carreón, 2020).

Así también, en Irak, escuelas y mausoleos cerrados y las farmacias, tomadas por asalto en un ataque de pánico, ante la notificación del primer caso de un estudiante enfermo, en Nayaf, y a la par la advertencia de pandemia por coronavirus (infobaee, 2020)

Inquieta el anuncio de un brote de coronavirus en África porque se anticipa que Nigeria, Etiopía, Sudán, Angola, Tanzania, Ghana y Kenia necesitarán ayuda para localizar y gestionar la expansión, porque cuentan con sistemas de salud precarios y planes de contingencia anticuados (Carreón, 2020).

La solución que ha encontrado China ante el cierre de las operaciones presenciales en los colegios es preparar a las y los estudiantes chinos, creando una escuela gigantesca en la nube y también ofrecer la formación a través de algunos canales de TV (Rus, 2020). Es de reconocer la rapidez de respuesta de China para enfrentar contingencias y a la par brinda un modelo que coadyuva al logro de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS).

Por otro lado, cabe subrayar que China es el país más poblado ¿Qué tan bien aguantará la nube? y por la preocupación que se vive ¿cómo presentarán los contenidos para captar la atención de los estudiantes hacia lo académico?.

Paralelamente, en otros países que afortunadamente no presentan caos y casos confirmados de infección a causa del coronavirus, se implementan en los colegios medidas preventivas, una de ellas por ejemplo es el regresar a casa a las y los estudiantes con afección respiratoria y aceptarles en las clases presenciales hasta que regresen sanos y con un certificado médico que respalde el buen estado de salud.

En voz de un experto en educación, señala que el sistema de educación en México debe desempeñar una función preventiva para contribuir a frenar este gran peligro para la salud.

Ante los escenarios y el diagnóstico que ofrecen las noticias, las voces académicas y las redes sociales en torno a la respuesta de los centros educativos a la contingencia. A continuación algunas razones que imposibilitan, desplegar en México la formación a través de la tecnología para impartir clases en la nube, como se ha hecho en China. Una es que la educación, aún está en construcción de lo nuevo, otra es que el grado de alerta sanitaria en México solo es preventivo, es decir que las medidas adoptadas por coronavirus en México, de momento, son las adecuadas. Aunque, es deseable prepararse con más estrategias como las de China para enfrentar las contingencias en un nivel más álgido.

Referencias

Carreón, F. (21 de febrero de 2020). El coronavirus amenaza al continente africano. EL MUNDO. Recuperado de https://www.elmundo.es/…/02/21/5e4ed86afdddff8c0a8b45d3.html

Infobae (25 de febrero de 2020). En Nayaf, Irak, sin escuelas ni peregrinación a causa del coronavirus. Infobae. Recuperado de https://www.infobae.com/…/en-nayaf-irak-sin-escuelas-ni-pe…/

EL PAÍS (25 de febrero de 2020). Últimas noticias del coronavirus en directo. EL PAÍS. Recuperado de https://elpais.com/…/02/25/actualidad/1582637027_975914.html

EL UNIVERSAL (25 de febrero de 2020). ¿Por qué Italia paso de tener 3 casos a 300?, EL UNIVERSAL. Recuperado de https://www.eluniversal.com.mx/…/por-que-italia-paso-de-ten…

Mundial de la Salud (OMS, S/F). Coronavirus, OMS, Recuperado de https://www.who.int/es/health-topics/coronavirus

20 minutos (23 de febrero de 2020). El coronavirus llega a Milán, que cierra las escuelas, y Venecia, que suspende el carnaval, 20 minutos, Recuperado dehttps://www.20minutos.es/noticia/4161349/0/milan-cierra-escuelas-semana-crisis-coronavirus/

Rus, C. (17 de febrero de 2020). Ante el cierre de las escuelas por coronavirus China ha abierto una enorme escuela online y hasta emite clases por televisión, xataka, Recuperado de https://www.xataka.com/…/cierre-escuelas-coronavirus-china-…

Verdú, D. (24 de febrero de 2020). El coronavirus paraliza el norte de Italia. EL PAÍS. Recuperado de https://elpais.com/…/02/23/actualidad/1582453882_750674.html

Fuente: http://www.educacionfutura.org/el-coronavirus-y-el-plan-de-contingencia-escolar/

Imagen: https://pixabay.com/illustrations/coronavirus-virus-mouth-guard-4817450/

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Mujeres: 20 años de exclusión

Por: Hugo Aboites

Veinte años después de la huelga de nueve meses del Consejo General de Huelga (CGH) hoy en la UNAM se puede decir que ha surgido un nuevo movimiento estudiantil. Pero con características radicalmente distintas al de hace dos décadas: está a cargo de las estudiantes mujeres y son ellas las que forman el grueso de la movilización. No hay una instancia central, sino decisiones locales, pliegos petitorios que responden a las circunstancias también de cada plantel, aunque los unifica el objetivo del fin de la violencia difusa, pero grave contra las mujeres. Algunos espacios del paro son más permanentes, otros aparecen y desaparecen y las autoridades parecen desconcertadas y rebasadas, sin la posibilidad de crear tácticas que son útiles en un escenario fijo como el de una huelga de larga duración, con sus mesas de negociación y su representación claramente identificada, la atención de la prensa, la extensa navegación por los largos argumentos. Es un movimiento que parece haber aprendido del pasado. No sirven aquí las intervenciones de los eméritos, las campañas de descalificación, las clases extramuros, la persuasión paternal. No está aislado, tiene la mirada y la simpatía de muchas mujeres y, crecientemente de hombres, y ha comenzado a calar a escala nacional. Se ve, además, como parte de un movimiento mundial y, para hacer aún más difícil la tarea de las autoridades nacionales e institucionales, renueva constantemente su voluntad de luchar por el goteo incesante de feminicidios. En el lapso de unos días un nuevo nombre de una mujer asesinada se suma a los anteriores, y la circunstancia es cada vez más violenta y atroz, aunque con la pequeña Fátima, niña todavía, pero ya muerta por mujer, hubo un quiebre, un rompimiento de diques cuya fuerza sólo se puede canalizar a través de la brecha que han abierto las mujeres. Eso las vuelve incontenibles y a todos nos obliga a pronunciarnos.

Es otro escenario y, hasta donde nos alcanza la mirada, totalmente distinto. Y, además, sigue consiguiendo logros inéditos. Está rodeado de un contexto amplio y creciente de apoyo a la causa de las mujeres, incluyendo numerosas instituciones de educación superior y hasta el propio rector Graue, antier, a pesar de las recientes confrontaciones violentas en algunos planteles –que desaprueba– reiteraba que el movimiento de las mujeres es legítimo y estamos con ellas ( La Jornada, 28/2/20). Claramente las autoridades han optado por la ruta de hacer cambios (aunque falta un buen trecho) y no por atrincherarse, como otros rectores. Y no es poca cosa que, con el movimiento presente el Consejo Universitario se haya reunido y haya hecho cambios en la legislación institucional. No ocurrió así en 1999, ni en 1986. Este impulso no es una amenaza a la institución, sino un momento de fuerza capaz de impulsar una transformación hacia la igualdad y equidad en las relaciones internas. Para eso, el movimiento ha abierto horizontes y ha hecho ver que no se trata sólo de este o aquel acosador, o de aquel funcionario que deben ser removidos; perciben que las estructuras, normas y hasta procedimientos que durante décadas se han construido y que se ostentan como parte indispensable de la institucionalidad académica, subrepticia y constantemente han alimentado la exclusión y el desdén por las mujeres.

Un buen ejemplo de cómo el maltrato contra las mujeres se disfraza de búsqueda de la calidad y excelencia, es el procedimiento de acceso al nivel superior. Un reciente estudio (basado en Perfil de Aspirantes y Admitidos a … Licenciatura, UNAM 1999-2019) muestra que en ninguno de los últimos 20 años el número de admitidas a la universidad mediante un examen de selección es igual o mayor que el de los aspirantes masculinos. Nunca. Y esto a pesar de que en todos y cada uno de esos años, el número de mujeres que busca un lugar siempre es mucho mayor al de los hombres. Un ejemplo reciente: en 2018, solicitaron ingreso 92 mil mujeres y 72 mil hombres y, sin embargo, como en todos los demás años, más hombres que mujeres fueron seleccionados. De cada 100 hombres, 14.7 fueron admitidos, pero de cada 100 mujeres, sólo 10.7; 27 por ciento menos. En números absolutos, cierto, quedaron fuera 62 mil hombres, pero 82 mil mujeres fueron rechazadas. Hay pocos lugares disponibles, pero aun esos pocos se distribuyen sin igualdad y sin equidad. Es decir, ni proporciones iguales sobre el número de aspirantes, ni preferencia institucional a las mujeres porque en el camino de ellas hay más obstáculos y se requiere más esfuerzo, sobre todo para las más pobres. En 2003 Karina y Elizabeth no pudieron vivir con el rechazo y, sola cada una, con revólver o pastillas, se quitaron la vida. La sociedad también mata a las mujeres desde dentro de ellas mismas, con desesperanza. Pero hoy, para cambiarlo todo y no morir, han descubierto la opción de luchar juntas.

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2020/02/29/opinion/016a2pol

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Intento de Golpe de Estado en México, 9 de Marzo (Paro Nacional)

Por: Heinz Dieterich

Desde el asesinato de una niña hasta fake news de corrupción, ineptitud o traición.

1. El control de la calle

Los investigadores John Curiel y Jack R. Williams de la universidad más célebre del mundo, el Massachusetts Institute of Technology (MIT), acaban de demostrar fehacientemente, que el golpe final de la “sublevación lumpen-plutocrática” (“revolución de color”) contra Evo Morales –el ultimatum militar– se operó vía un montaje mediático: el supuesto “fraude electoral”. La ejecución de esa maniobra estuvo a cargo del Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), el uruguayo Diego Almagro, un consumado títere de la CIA y del Departamento de Estado.

El análisis científico de Curiel y Williams reveló una vez más el “genoma” de los golpes de Estado de la “revolución de color”. Después de una larga fase de preparación subversiva, que genera las precondiciones para la insurrección final, una operación mediática coordinada nacional e internacionalmente genera el momentum (fuerza) necesario para hacer colapsar al gobierno atacado. En esta dinámica del golpe final son secundarios los tópicos usados. Pueden variar desde el asesinato de una niña hasta fake news de corrupción, ineptitud o traición.

La condición imprescindible para el éxito del golpe, sin embargo, es, tener el control de los aparatos de guerra psicológica de las elites dominantes, que en el newspeak burgués se llaman “medios de comunicación”. De ahí, que todo gobierno de transformación que no controla o domina el sistema de guerra psicológica nacional, sucumbirá tarde o temprano ante la “sublevación lumpen-plutocrática” (G. Galindo) de color. Desde Kirchner a Lula a Correa a Evo, la socialdemocracia criolla nunca ha entendido esa precondición para mantenerse en el poder. Lamentablemente, en México, la 4ta Transformación tampoco lo entiende. No tiene estrategia de comunicación ni equipos humanos ni narrativa, capaces de derrotar al ascendente poder de los desestabilizadores. Esto explica, porque la derecha azteca y sus cómplices internacionales tratarán de dar el salto cualitativo desde el control estratégico de los aparatos de guerra psicológica (medios) hacia el control estratégico de la calle. La fecha para este, su primer intento de golpe de Estado, es el “Paro Nacional” del 9 de marzo.

2. Neoliberalismo, verdad y feminicidio

Cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador comentó el brutal asesinato de la niña Fátima en Tláhuac, atribuyendo la causa de este abominable crimen al neoliberalismo, desató una ola de críticas feroces. Hubo una “descomposición de valores” que tuvo que ver con el “modelo neoliberal”, respondió en su conferencia de prensa mañanera a una pregunta respetiva. Su respuesta fue corta, pero, en esencia, científicamente correcta. Si el presidente habló con la verdad, la pregunta es: ¿Por qué la verdad generó una reacción mediática-política que en términos de psicología clínica califica como “histérica”?

3. ¿Está perdiendo la 4ta el control?

La respuesta a esta pregunta es obvia: Las fuerzas adversas a la 4ta Transformación han conquistado la iniciativa estratégica mediática. Esto significa, que controlan la opinión pública del país a tal grado, que un presidente honesto no puede hablar con la verdad sin desencadenar un sismo político. Aprovechando su avance estratégico en el control mediático de las cabezas, la derecha procura ahora extender ese control con la conquista estratégica de la calle. La estratagema para tal fin es el paro nacional del 9 de marzo. La confusión y desorientación estratégica-táctica de la 4ta Transformación que no sabe cómo reaccionar ante la nueva cualidad del asalto al poder de la derecha –de lo mediático a la calle– se manifiesta en su fragmentada y contradictoria respuesta. Ni sus fuerzas sociales, ni partidistas, ni gubernamentales parecen entender la fase de la contrarrevolución de color en que se encuentra la 4ta y la dinámica de su evolución. Sobre una población psicológicamente preparada y controlada digitalmente, se puede usar cualquier evento cotidiano o aleatorio para construir falsas cadenas de causa-efecto, e inflarlas exponencialmente vía televisión y redes sociales, para acabar con un gobierno democráticamente constituido. Lo preocupante de la situación azteca es que el gobierno no tiene modelo comunicativo, ni sistema, ni equipos adecuados para el control epidemiológico de esos patógenos ideológicos que amenazan su existencia. El tema de la salud (abasto de medicamentos), del coronavirus, de la economía, serán pronto réplicas del tema de los feminicidios.

4. Guerra psicológica y Medios de “comunicación”

Constatamos en análisis anteriores que el 35% de los votos en democracias liberales se deben a la política real del gobierno, mientras que el 65% depende de la percepción que los ciudadanos tengan de esta política. En buen romance: el 65% de los votos depende de la calidad de propaganda de los adversarios: es decir, de los medios pagados por el gobierno y la oposición. En este punto central, no debe repetirse el gran error mediático de China en su conflicto ideológico con Occidente de creer, que los medios de “comunicación” tengan algo que ver con interacción comunicativa y democracia; y que, en consecuencia, sea posible una convivencia pacífica y civilizada del tipo ganar-ganar (win-win situation). Los “medios de comunicación” –fuera de la mitología de la democracia liberal burguesa– son empresas capitalistas en pos de ganancia, cuya mercancía es la guerra psicológica en beneficio de las élites de poder, para las cuales operan como agentes de outsourcing in brainwashing. Más allá del marketing y del mantra de auto-idolatria de esos “medios”, hay que entenderlos como un subsistema de dominación de la sociedad global, cuya esencia es la economía política y la guerra psicológica contra toda transformación potencial en favor de los pobres.

5. AMLO, la Verdad y el Neoliberalismo

Es fácil demostrar científicamente que la respuesta de AMLO fue en apego a la verdad. De hecho, ya en 1893, Emile Durkheim, uno de los fundadores de la sociología científica dio a conocer esa verdad, mediante su concepto de anomia. El desarrollo del potencial natural del niño, desde la neuroplasticidad hasta la evolución física y la configuración de habilidades sociales, dependen de dos tipos de interacción fundamentales: la socialización en la familia y en el sistema escolar. El adolescente y el adulto son el resultado de un proceso de producción, que determina su praxis social. La calidad de este resultado se deriva de la calidad de la familia y de la escuela, que, a su vez, dependen de la economía. Echando abajo el trabajo e ingreso estable de una familia, se destruye: porque con el padre y la madre en la economía informal y en la miseria, se pierden las condiciones mínimas de socialización que son básicas para la salud mental y los equilibrios psicológicos de los futuros ciudadanos.

De la misma forma, si se destruye a la educación pública, gratuita y de calidad, convirtiéndola en empresa capitalista para la ganancia, se acaba con la segunda institución formativa del niño. Al juntarse ambos efectos, nos encontramos ante una sociedad estructuralmente destruida y carente de capacidad para integrar y regular los individuos. El corolario inevitable de este fenómeno es la multiplicación de comportamientos anti-sociales y criminales, como observamos en Estados Unidos y el Tercer Mundo. Anomia es lo que observamos en México, producida por la violenta imposición del neoliberalismo desde 1982. Esta es la esencia de la afirmación de AMLO, que es científicamente correcta.

6. Error inicial del Gobierno

No hay duda de que el gobierno federal no entendió la dimensión del problema de las protestas femeninas desde el inicio y que, tampoco supo reaccionar adecuadamente en sus comentarios mediáticos y medidas prácticas para distensionarlo. De hecho, el desconcierto de las fuerzas morenistas ante la multifacética convocatoria para el paro nacional del 9 de marzo demuestra, que la falta de visión estratégica y audaces medidas prácticas para encarar la histórica opresión a las mujeres, sigue paralizando sus cabezas. Al mismo tiempo, sin embargo, hay que reconocer, que por primera vez en muchas décadas existen las libertades democráticas civiles en la praxis, para manifestarse públicamente sobre esos problemas ancestrales. Es decir, frente al error inicial de reaccionar con estrategias comunicativas obsoletas e ineficientes ante el drama histórico de la represión de la mujer, tiene que reconocerse inequívocamente la virtud del Presidente y su gobierno federal, de practicar con ética y civismo las libertades democráticas en la 4ta Transformación.

7. Actuar de inmediato

Sin embargo, esta virtud de actuar con ética y civismo no puede sustituir un programa inmediato, creíble y contundente, para mejorar la situación real de la mujer. De hecho, si hay voluntad política real, puede concretarse tal programa antes de que termine 2020. Igualar los salarios de las mujeres a los de los hombres; acabar con la bárbara praxis de los supermercados de obligar a las cajeras a estar paradas ocho horas (¡!), que es un vil abuso de la fuerza laboral y, desde el punto de vista de la ciencias económicas una auténtica estupidez contraproductiva; y crear con los gobernadores cientos de casas de protección para mujeres y niños que sufren violencia doméstica, protegidas por una policía armada especial, estas serían algunas de las medidas que pueden concretarse rápidamente y que demostrarían a las mujeres mexicanas de manera inmediata, donde están sus verdaderos aliados en la lucha por su liberación.

Una liberación sin brujas, ni dogmas, ni demagogos. Una liberación de transformadores auténticos, comprometidos con la justicia y felicidad de todos los mexicanos, sin distinción de género.

Fuente e imagen: http://rubenluengas.com/2020/03/intento-de-golpe-de-estado-en-mexico-9-de-marzo-paro-nacional/

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Volver a hablar de socialismo

Por: ​John E. Roemer

Con Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez, el socialismo volvió a la discusión pública de Estados Unidos. El concepto sigue siendo discutido en América Latina y en Europa. ¿De que socialismo hablamos? ¿Es el socialismo democrático, la socialdemocracia o una nueva forma de economía compartida que bebe del pasado pero que piensa en términos de futuro?

El socialismo ha regresado a la agenda política de Estados Unidos. Dos conocidos nombres de la izquierda estadounidense, el senador Bernie Sanders y la representante Alexandria Ocasio-Cortez, se autoproclaman socialistas. Y la mayoría de los actuales precandidatos demócratas a la presidencia apoyan políticas que muchos denominan socialistas: seguro de salud de pago único, empleo garantizado, inversiones masivas en obras públicas, preescolar universal y educación terciaria financiada por el Estado. Más aún, cerca de la mitad de los estadounidenses más jóvenes dicen en las encuestas que prefieren el socialismo al capitalismo (aunque lo que tienen en su mente se parece más a la socialdemocracia que a la planificación central socialista).

El socialismo se puede concebir como sustentado en tres pilares intervinculados: un ethos de conducta económica, una ética de justicia distributiva y un conjunto de relaciones de propiedad que se ajustan al ethos y ponen en práctica la ética. Si la gente se comporta según el ethos e implementa las relaciones de propiedad, se debería hacer realidad la ética distributiva. Nuestra comprensión de estos tres pilares evoluciona con la historia. Para determinar en qué consiste el socialismo del siglo veintiuno debemos identificar sus bases filosóficas, compararlas con el capitalismo, y después presentar una serie de variantes socialistas.

Definir el socialismo

El ethos conductual del socialismo es la cooperación. Los ciudadanos de una sociedad socialista deberían reconocer que forman parte de un emprendimiento de cooperación para transformar la naturaleza en dirección a la mejora de la vida de todos. La ética distributiva de una sociedad socialista favorece la plena igualdad de oportunidades.

El filósofo John Rawls argumentó que nadie merece beneficiarse o padecer por los recursos que le fueron asignados en la “lotería de la cuna”. Estos recursos incluyen no solo la riqueza de la familia en que nace el bebé, sino todas las posibles ventajas que acumula una persona por nacer en una familia dada, inclusive los buenos rasgos y disposiciones congénitas.

Esta visión no implica que los socialistas promuevan la ingeniería genética, solo que aquellos con características congénitas más afortunadas (tanto materiales como genéticas) no merecen recibir ingresos más altos que aquellos menos afortunados. La igualdad de oportunidades exige compensar a quienes no han tenido suerte en la lotería de las cunas con una educación y formación sustanciales.

Para tal fin, las relaciones de propiedad del socialismo apuntan a implementar la plena igualdad de oportunidades, hasta el punto en que sea posible en una economía de mercado, y a reflejar el ethos cooperativo de la conducta económica. Las grandes empresas (pero no las pequeñas) no han de tener propietarios que acumulen utilidades. En lugar de ellos, todos los ingresos de las firmas se distribuirían a quienes aportaron insumos de trabajo y capital a la producción.

Irse por su cuenta

Resulta útil contrastar estos pilares socialistas con los pilares análogos del capitalismo. El ethos conductual del capitalismo es el individualismo: la actividad económica se caracteriza como la lucha de cada persona contra todos los demás y la naturaleza. La ética distributiva del capitalismo es el laissez-faire: es correcto y admirable que los individuos prosperen sin límites en lo material, siempre que no interfieran con la oportunidad de que otros hagan lo mismo. Los niños sí que pueden disfrutar de todo lo que reciban en la lotería de la cuna, así como otros deben resignarse a sufrir su mala suerte. Es crucial la libertad de contratar, incluso si sus consecuencias impiden la igualdad de oportunidades (como sin duda ocurre con la herencia de vastas riquezas). Las relaciones de propiedad en las empresas son privadas: las personas son propietarias de empresas y sus utilidades se acumulan en beneficio de ellas una vez satisfechos los costes de producción, lo que incluye el pago de salarios a los trabajadores y de rentas o intereses a los inversionistas.

Benjamín Franklin resumió sensatamente el contraste entre el ethos conductual del socialismo y el del capitalismo, aunque en un contexto diferente. “Tenemos que hacerlo todos juntos”, dijo a los delegados coloniales en el momento álgido de la Revolución Estadounidense, “o, sin lugar a dudas, nos ahorcarán por separado”. Por supuesto, el paralelo entre la ingeniosa declaración de Franklin sobre la necesidad de cooperación y el contraste entre socialismo y capitalismo es imperfecto. En el capitalismo, algunas personas con gran capacidad de resistencia tendrán realmente un éxito aplastante. Pero muchos más fracasarán en la competencia, en gran parte debido al hecho de que no partieron en igualdad de condiciones.

No hay dudas de que en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial muchos llegaron a creer que el capitalismo había entrado en una fase más benigna. Según Thomas Piketty, de la Escuela de Economía de París, y Emmanuel Saez y Gabriel Zucman, de la Universidad de California, Berkeley, entre 1946 y 1980 (el periodo que los franceses llaman los Trente Glorieuses, el PIB real (ajustado a la inflación) casi se duplicó en Estados Unidos, y los beneficios de este crecimiento se distribuyeron casi equitativamente. Los ingresos de quienes estaban en la mitad inferior de la distribución de ingresos se duplicaron (un aumento del 102%), mientras que los del 1% superior lo hicieron en un 47%.

Pero ahora consideremos lo que ocurrió después. Entre 1980 y 2014, el crecimiento real fue decididamente más débil. El ingreso total creció en apenas un 61% y el de quienes pertenecen a la mitad inferior lo hizo en un mísero 1%. ¡Pero el del 1% superior se triplicó! Es evidente por qué recordamos los Trente Glorieuses como años tan benignos.

Experimentos pasados

La variante socialista más obvia es la socialdemocracia, enfoque implícitamente promovido por Sanders y la senadora estadounidense Elizabeth Warren. Bajo la socialdemocracia, las relaciones de propiedad siguen siendo capitalistas, pero hay una sustancial tributación del ingreso y la riqueza para financiar varios tipos de seguridad social y la inversión en las personas y los bienes públicos.

Los principales ejemplos de socialdemocracia contemporánea son los países nórdicos. Aunque estos países recaudan aproximadamente la mitad de su producto nacional bruto en impuestos (principalmente al ingreso y al valor añadido), casi todas sus grandes empresas son corporaciones privadas, cuyos propietarios son de manera predominante hogares con un alto nivel de ingreso. Aun así, los hogares nórdicos más acaudalados no son tan ricos como sus contrapartes estadounidenses: en Suecia, el 1% superior posee el 21% de la riqueza del país, mientras que en Estados Unidos posee el 42%.

Más aún, la distribución del ingreso en los países nórdicos es mucho más equitativa que en Estados Unidos. En 2014, el 10% superior de los hogares estadounidenses recibió un 47% del ingreso total, mientras que la mitad inferior recibió el 20%. En otras palabras, el hogar promedio en el decil superior se llevó 12 veces más que el hogar promedio de la mitad inferior, antes de impuestos.

Pero la socialdemocracia es solo una de las variantes de lo que el socialismo podría significar hoy. La variante del siglo veinte (practicada en China hasta 1979 y en la Unión Soviética y Europa del Este hasta una década después) combinaba la autocracia política y la asignación central de los recursos y las materias primas, dejando al mercado solo un papel limitado. Esos dos rasgos explican por qué esos sistemas fracasaron.

Es cierto que la autocracia y un comando central fueron factores razonablemente eficaces para que la Unión Soviética saliera de su estado semifeudal en las décadas de 1920 y 1930 del siglo pasado, cuando la tarea clave era hacer que los campesinos semiempleados migraran desde las tierras en que habitaban a las fábricas urbanas. En efecto, la rápida industrialización en este periodo explica el fracaso de la invasión de las fuerzas de Hitler. Pero la autocracia y el temor a los mercados se convirtieron en pesados grilletes cuando el problema más sutil de la innovación tecnológica se volvió clave para el progreso en el último tercio del siglo pasado.

Un nuevo modelo

Entonces, ¿qué puede significar el socialismo, aparte de una socialdemocracia o una planificación central? Pensemos en un sistema de relaciones de propiedad en que los dueños de las grandes empresas no son capitales privados, sino más bien quienes aportan insumos (trabajo y capital) para la producción.

En el capitalismo, después de que los trabajadores e inversionistas reciben sus salarios e intereses por sus aportes a la producción, lo que resta (las utilidades) se distribuye a los propietarios (como dividendos) o siguen en la cuenta bancaria de la empresa (como propiedad de sus dueños). En contraste, en lo que yo llamo una economía compartida, los mercados seguirían asignando recursos y las empresas seguirían acumulando utilidades, pero los trabajadores e inversionistas recibirían todos los ingresos de la empresa. Tras pagar el precio de mercado del trabajo (el salario) a los trabajadores y el precio del capital (la renta / tasa de interés) a los inversionistas, las utilidades se distribuirían a los trabajadores e inversionistas de manera proporcional a sus aportes a la empresa.

En esta variante del socialismo el producto completo de las grandes empresas se asignaría a quienes aportan a la producción. No existiría una clase de accionistas que no hacen aportes, ni una bolsa de valores en que se comerciara la propiedad de las empresas. En la práctica, las grandes empresas serían propiedad de quienes aportaran directamente los factores de producción.

A algunos socialistas el pago a los inversionistas por sus aportes a la producción podría resultarles contradictorio con la visión de Karl Marx de que, en el socialismo, el ingreso se debería distribuir por completo a los trabajadores. Su opinión era apropiada en la Inglaterra de 1850, cuando toda la riqueza financiera era propiedad de unos pocos centiles más adinerados de la ciudadanía, quienes en su mayoría la habían heredado como aristócratas terratenientes. Sin embargo, en la actualidad las clases media y media-alta (entre los percentiles 50 y 99) poseen el 56% de la riqueza financiera en Estados Unidos y la cantidad de capital invertida por trabajador por el sector corporativo estadounidense supera los 400.000 dólares.

Así, cualquier forma de socialismo democrático que se implemente hoy o en el futuro debe inducir a los ciudadanos a invertir su riqueza, así como la rentabilidad de su trabajo. La obscena riqueza de quienes están en la cúspide del ingreso se debe eliminar con impuestos: el 1% superior posee hoy el 42% de la riqueza financiera estadounidense. Pero la riqueza de la actual clase media no está “goteando desde la cabeza a los pies, desde cada poro, con sangre y suciedad”, como escribiera Marx sobre la acumulación del capital en la etapa del capitalismo temprano inglés, y no se debe expropiar.

Compartir de manera eficiente

Una de las principales virtudes utilizadas para promover el mecanismo económico capitalista (mercados más competencia más propiedad privada de las empresas) es que, en condiciones algo idealizadas, logra una asignación de materias primas y recursos alcanzado una “eficiencia de Pareto”. Ningún recurso se desecha ni desaprovecha, porque es imposible encontrar otra asignación que mejore el bienestar de una persona, a menos que se reduzca el bienestar de otra. Pero lo mismo ocurre en una economía compartida. De hecho, la eficiencia de Pareto se deduce directamente del ethos cooperativo socialista. Como lo anticipaba la ocurrente frase de Franklin, “permanecer unidos” da a los trabajadores e inversionistas una receta precisa para tomar decisiones económicas.

Según mis cálculos, en una economía compartida, los impuestos y la redistribución de la riqueza que el quintil (5%) superior posee por sobre el 95% restante reduciría el ingreso promedio de un hogar del decil superior en cerca de 5,4 veces el de un hogar promedio de la mitad inferior, lo que equivale aproximadamente a la proporción actual de Suecia. Y este escenario considera solo un impuesto a la riqueza, sin redistribución a través del ingreso ni impuestos al valor añadido.

Una economía compartida tiene importantes ventajas sobre la socialdemocracia, comenzando por el hecho de que dejaría de existir una clase de propietarios no productivos. La distribución de todo el ingreso de las grandes empresas (la mayoría de las cuales se encuentran actualmente en forma de corporaciones) a aquellos que aportan los factores de la producción mejoraría el ethos de cooperación, que es un elemento central del socialismo. Por supuesto, seguiría habiendo la necesidad de un estado de bienestar que preste seguridad social temporal y apoye a quienes no puedan trabajar.

Los escépticos argumentarán que es utópico postular una sociedad en la que trabajadores e inversionistas se sientan motivados por el deseo de cooperar. Pero eso supone erróneamente que “ir por las suyas” es un instinto natural en el ser humano. De hecho, hoy los psicólogos evolucionistas plantean que la capacidad de cooperación en el principal rasgo del homo sapiens que da cuenta de nuestro éxito económico. Hace diez mil años, la sociedad humana más grande en que florecía la paz era la banda, consistente en varios cientos de personas, a lo sumo. La forma de interacción usual entre esas bandas era la guerra, que se llevaba las vidas de entre un 25% y un 50% de todos los hombres. En la actualidad, lo normal son las sociedades generalmente pacíficas de millones, cientos de millones e incluso más de mil millones de personas. En Europa, la tasa de muerte por homicidio y guerras ha caído a uno en 100.000. ¿Qué otras evidencias necesitamos para la capacidad de cooperación innata de los seres humanos?

El socialismo en la práctica

Entonces, la pregunta es cómo puede pasar un país desde el capitalismo al tipo de economía compartido que he descrito. En Europa, varios países ya han incluido a trabajadores y otros actores interesados en las juntas corporativas. Ese es un primer paso. De igual importancia son los impuestos a la riqueza, especialmente de los multimillonarios, de modo que el 1% superior de los hogares no posea más del 40% de los recursos financieros.Como mucho, esta cohorte no debería poseer más del 10% de la riqueza financiera de un país.En cuanto a la distribución del ingreso corporativo enteramente a quienes aporten trabajo y capital a la empresa, no hay obstáculos tecnológicos de por medio. Sería necesario hacer cambios al derecho corporativo.

¿Afectaría a la economía la desaparición gradual del mercado de valores? No en la opinión de destacados economistas como John Maynard Keynes, que comparó las bolsas de valores con un casino, o del ex Jefe de la Reserva Federal Paul Volcker, que señaló en 2009 que la innovación financiera más importante de los últimos años eran los cajeros automáticos. Después de todo, las firmas seguirían aprovechando al máximo sus utilidades. Pero sin una pequeña clase de titulares de acciones cuyos ingresos dependen en gran parte de esas utilidades, cambiarían para mejor las decisiones de las juntas corporativas, tal como hoy las empresas que incluyen actores no propietarios en sus juntas directivas prestan más atención a las externalidades negativas de su búsqueda absoluta de utilidades.

Por último, acerca de la cuestión de si podemos reemplazar fácilmente el ethos individualista por uno cooperativo, no basta con señalar que milenios de historia son testimonio de la capacidad cooperativa de nuestra especie. También se debe entender por qué tanta gente acepta una competencia implacable como si fuera una forma de ley física: alimentar el ethos del individualismo es y siempre ha sido una tarea ideológica principal de la clase capitalista.

Esa clase y sus voceros han tenido un éxito notable en alterar la conciencia pública, de modo que nos hemos olvidado de la sociedad relativamente más cooperativa de la posguerra. Fue ideado y puesto en práctica no en menor parte por políticos carismáticos como el presidente estadounidense Ronald Reagan y la Primer Ministro británica Margaret Thatcher en la década 1980, y por una prensa comprometida en términos financieros. Los medios de comunicación han promovido de manera incesante el individualismo y el consumismo, mientras que los sindicatos (instituciones cooperativas por excelencia) han sido desarticulados.

En 1949, Albert Einstein describió al socialismo como el intento de la humanidad de ir más allá de la fase predatoria del desarrollo humano. En muchos casos, los experimentos socialistas del siglo veinte fueron justamente eso. El reciente resurgimiento del interés en el socialismo en Estados Unidos indica que una nueva generación –que apenas recuerda esos experimentos- busca una alternativa atractiva a nuestra nueva Edad de Oro y sus patologías asociadas. Harían bien en dirigir sus miradas a la economía compartida.

Fuente e imagen:  https://nuso.org/articulo/volver-hablar-de-socialismo/

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