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Libro: Profesor: no entiendo. Reflexiones alrededor de una experiencia en docencia de las matemáticas

Colombia / 18 de enero de 2019 / Autor: Pedro Gómez / Fuente: Core

Este es un documento de trabajo. Su propósito es presentar algunas ideas y herramientas metodológicas relacionadas con la enseñanza de las matemáticas. Su autor espera que estas ideas generen comentarios y críticas.
Este material es el producto de la experiencia que, durante tres años, se ha desarrollado con el grupo de profesores de “una empresa docente”, centro de investigación en docencia del Departamento de Matemáticas de la Universidad de los Andes. El material pretende recoger los principios y las ideas que, semestre a semestre, intentamos transmitir a los profesores que, por primera vez, trabajan en nuestros proyectos.
El material no tiene ningún soporte teórico. De hecho, uno de los propósitos de poner estas ideas por escrito es la de hacer explícita nuestra posición acerca de la docencia de las matemáticas para, en seguida, compararla y mejorarla con las opiniones de otros investigadores en el tema.
El material tiene una estructura particular: no tiene estructura. El material es la recolección de breves reflexiones sobre temas particulares. Cada reflexión abarca en promedio una página y contiene una o dos ideas. El tema que se pretende atacar es de tal complejidad y abarca tal variedad de aspectos, que buscar imponerle una estructura particular habría restringido el mensaje que se deseaba transmitir.
El material puede ser una base sobre la cual cada profesor construya su propia visión de la enseñanza de las matemáticas. Esta estructura abierta le permite al lector aproximarse a los textos de manera completamente libre. El material no tiene ni un comienzo, ni un fin y cada tema que se trata tiene una
existencia propia, de tal manera que se puede leer independientemente de los que lo acompañan. La esperanza que tiene su autor es que el lector, al aproxi marse a estos textos a través de su propia visión del problema y con sus propios criterios, termine aprovechando el material al construir una nueva visión de la problemática tratada que sea mayor que la suma de sus partes.
Este es el primer borrador de este material. No pretende abarcar el tema en cuestión en toda su extensión, ni presentar ideas definitivas sobre el mismo. Por el contrario, este material es el primer paso de un proceso de generación de un libro vivo en el que a través de las críticas y los aportes de sus lectores, sea posible mejorar y extender su contenido.
Pedro Gómez
Bogotá, 31 de diciembre de 1989
Link para la descarga:
https://core.ac.uk/download/pdf/12341259.pdf
Fuente de la Reseña:
https://core.ac.uk/download/pdf/12341259.pdf
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Puiggrós | “Es el peor año de la historia de la escuela pública argentina” (Audio)

Argentina / 18 de enero de 2019 / Autor: Redacción / Fuente: Radio Gráfica

La pedagoga Adriana Puiggrós dialogó en Radio Gráfica sobre el cierre de escuelas en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) y realizó un balance en relación a la educación pública en la Argentina. “El objetivo es tercerizar la educación”, afirmó.

“Las escuelas no se cierran en ningún lugar. Es la primera vez en la Argentina que hay un gobierno que cierra escuelas. Ni siquiera los gobiernos militares se atrevieron o pensaron en cerrar escuelas, en todo caso quisieron usar las escuelas para imponer una forma conservadora y represiva de pensar”, comenzó en diálogo con el programa Feas Sucias y Malas.

“Cerrar escuelas está fuera de la civilización, de manera que por eso es un final de año muy doloroso, porque uno se encuentra hasta donde puede llegar la diferencia y la frialdad de este gobierno”, planteó sobre la medida tomada a través de la Resolución 4055/18.

Consultada por Úrsula Asta, Puiggrós sostuvo que, en primer lugar, la medida “es ilegítima, porque carece del apoyo de la comunidad educativa y de la población”. Y siguió: “De todas las medidas retrogradas tomadas en educación, esta es la que mayor rechazo ha generado. Pero desde el punto de vista legal, y tendrán que decirlo los juristas, entiendo que es ilegal”.

“De hecho hay un antecedente muy importante y es que este año la Corte Suprema de Justicia sacó una resolución por la cual, la provincia de Salta, que había sacado una ley propia que se contradecía a la ley de Educación Nacional, tuvo que cambiar esa ley para adaptarse a la ley nacional”, explicó.

“En el caso de la CABA, esta resolución va en contra de la ley de Educación Nacional, que establece que tiene que haber una modalidad de educación para adultos y también técnico profesional, osea que abarca a las escuelas comerciales. Esto es para el nivel medio, el nivel de enseñanza secundaria. Y también establece escuelas nocturnas”, continuó.

“Hay movilización de docentes y de los alumnos, los jóvenes adultos. Además, recordemos que hubo un plan, el Plan FINES, en el gobierno de Cristina, que llegó a 700 mil argentinos que terminaron o hicieron entero su secundario. Un plan que se adaptaba a la gente, con sedes en lugares de la ciudad y del país donde había mas población que no podía terminar sus estudios. Plan que cuando asumió el gobierno de Macri lo desfinanciaron. Todavía se sostiene en universidades que lo hacen con fondos propios, aún cuando están muy mal con sus fondos”, describió.

“Yo creo que es el peor año de la educación pública argentina, el peor de su historia. Porque ha habido años donde hubo problemas políticos muy graves, insisto, como en las dictaduras. Hubo años con problemas de presupuesto. Pero la decisión de deshacer el sistema de educación pública, la ha tomado este gobierno”, esgrimió.

Y sumó “el hecho de que hayan desconocido la paritaria, también establecida por la ley de financiamiento educativo”. “Realmente han entrado en un nivel de ilegalidad. Y con un objetivo que es retirar al Estado en lo que tenga que ver con la educación, esto no ocurrió nunca en la historia de la educación argentina”.

“El modelo está extremándose en la Argentina. Porque lo que vemos en países, incluso en Estados Unidos, es incentivar escuelas privadas, pero eso no tuvo gran repercusión. En Estados Unidos el sistema de educación público es muy poderoso, más del 60 por ciento de la población concurre al sistema de educación pública. Y en todo caso lo que son privadas son las universidades, que hay privadas y también públicas. Incluso en las universidades privadas hay una inversión pública muy fuerte”, manifestó.

“Lo digo para que podamos comparar. En Argentina los ministerios de Educación de la Nación y de las provincias son cáscaras vacías para certificar estudios hechos por instituciones privadas. Para cualquiera que ponga una pequeña empresa que proporcione, por ejemplo educación para adultos, el papel del ministerio sería certificar lo que hace. Es decir, se busca tercerizar. Esto se había avanzado mucho en Chile, en Colombia, pero en esos países sobre todo creció la educación privada más tradicional”, contó.

“Esto que se hace en la Argentina tiene una diferencia y es que también afecta a la educación privada tradicional. Porque el impulso es hacia los negocios privados, fundaciones o empresas, que forman docentes en el término de tres a seis meses para que reemplacen a los docentes titulados. También, para la venta de paquetes de contenidos, hay empresas nacionales o grandes multinacionales, como Penguin Random House o Pearson”.

Y señaló un ejemplo sobre el poder de estas grandes empresas en el mundo: “La prueba PISA, que tantas críticas recibe, que incluso ha fracasado en muchos lugares (por contener errores), es la prueba de evaluación que se aplica cada dos años a una muestra de chicos de 15 años, que la fabrica la editorial inglesa Pearson. Es un gran negocio, nosotros la compramos, pagamos para que la apliquen”.

 

 

Fuente de la Entrevista:

http://www.radiografica.org.ar/2018/12/29/puiggros-es-el-peor-ano-de-la-historia-de-la-escuela-publica-argentina/?fbclid=IwAR26E6jwDTHuXJ-bxycgCIych0iZdBKS3G74i9FdcxcbJSOM2zys69rKzBY

ove/mahv

 

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Valores tradicionales y cruzada contra el legado de Freire, la política educativa que ya ha empezado a ejecutar Bolsonaro

Brasil / 18 de enero de 2019 / Autor: Victor Saura / Fuente: El Diario de la Educación

El 2 de enero el nuevo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, le robó un titular al ministro de Educación que acababa de nombrar: la Secretaría de Educación, Alfabetización, Diversidad e Inclusión cambia de nombre, un primer paso para “formar ciudadanos para el mercado laboral” y no “mentes esclavas de dominación socialista”.

La política educativa que va a emprender en los próximos años Brasil parte de una idea que está completamente arraigada entre los nuevos gobernantes, y muy especialmente en el presidente Bolsonaro y su ministro de Educación, Ricardo Vélez Rodríguez. Según lo que uno y otro han declarado reiteradamente, durante los últimos 15 años (los de los gobiernos del Partido de los Trabajadores) la escuela brasileña ha estado adoctrinando a los niños con ideología de corte marxista y, por tanto, su prioridad ahora es barrer o depurar el marxismo del sistema educativo.

Ambos son afines al movimiento Escola sem partido (Escuela sin partido), impulsado en 2004 por el abogado Miguel Nagib para denunciar el supuesto adoctrinamiento que los maestros ejercían sobre sus hijos y que propone erradicar las ideologías de la escuela. El movimiento ha ido cogiendo fuerza a lo largo de los años, pero también opositores, hasta el punto de que existe una asociación de Profesores contra la Escuela Sin Partido, creada para denunciar que lo que defiende esta entidad atenta contra la libertad de expresión en el aula.

En el caso de Bolsonaro, su aversión al comunismo es manifiesta. En un tuitpublicado el 31 de diciembre, a pocas horas de ser investido presidente, escribía que “una de nuestras metas para sacar a Brasil de las peores posiciones en las clasificaciones de educación del mundo es combatir la basura marxista que se instaló en las instituciones de enseñanza”. Ya durante la campaña electoral, Bolsonaro había declarado su intención de “entrar con un lanzallamas en el Ministerio de Educación” para terminar con el legado de Paulo Freire.

¿Quién es el nuevo ministro?

Vélez Rodríguez es un profesor de filosofía colombiano de 75 años que se instaló en Brasil en 1979. Hasta entonces había sido profesor de la Universidad de Medellín, donde varios colegas murieron por atentados de las FARC, con lo que le propuso a su esposa, brasileña, que se instalasen temporalmente en Río de Janeiro. Pero la violencia continuó en Colombia y Vélez acabó adquiriendo la nacionalidad brasileña.

En los años 80 y 90, Vélez impartió clases en la Universidad del Estado de Rio de Janeiro y en Universidad Federal de Juiz de Fora, en esta última continuaba ejerciendo como profesor asociado. A Bolsonaro, que es capitán en la reserva, le conoció hace diez años, como profesor de la Escuela del Estado Mayor del Ejército brasileño, si bien la prensa del país atribuye su nombramiento a la influencia de Olavo de Carvalho, un escritor brasileño que reside en Estados Unidos y que está considerado el ideólogo de cabecera de Bolsonaro y la nueva derecha brasileña. Carvalho lleva años atribuyendo la decadencia de Occidente a la “ideología de género” y el “marxismo cultural”.

También en su discurso de investidura Ricardo Vélez reiteró que su principal objetivo es poner fin al “marxismo cultural” en las escuelas. “La ideología globalista pasó a destruir uno a uno los valores culturales que rigen el país: familia, iglesia, Estado, patria y escuela”, afirmó el nuevo ministro. Según dijo, uno de los éxitos de su jefe ha sido escuchar la voz de padres y madres que estaban hartos de esta educación.

Clovis Rossi, un conocido periodista brasileño que escribe en Folha de São Paulo, definía hace algunas semanas a Vélez como “un ayatollah”. “Un Ayatollah asume la educación en Brasil”, titulaba Rossi un artículo en el que recordaba que Vélez había defendido en su blog (ahora borrado) el golpe militar brasileño de 1964, definiendo como héroes a los golpistas porque habían impedido que el marxismo se apoderara del país. Al periodista le parecía increíble que se fuera a nombrar ministro de Educación a alguien que había menospreciado de esta manera a las decenas de miles de muertos, torturados y exiliados a causa de aquel golpe de Estado. “Tiene todo el olor de la policía moral adoptada en Irán, entre otros países musulmanes como Arabia Saudita”, escribía Rossi sobre el futuro ministro.

Eliminar el ‘buenismo’ y rescatar la autoridad del profesor

La primera de las decisiones en política educativa del nuevo ministro no ha tenido ni tiempo de anunciarla porque Bolsonaro se le adelantó. Según explican los medios brasileños, el equipo de prensa de Vélez había anunciado que no haría ninguna declaración ni concedería entrevistas hasta después del día 7, ya que quería conocer antes el Ministerio, pero tuvo que dar marcha atrás y aceptar preguntas de la prensa porque el mismo día 2 Bolsonaro anunció a través de Twitter que su ministro iba a cambiarle el nombre a la Secretaría de Educación Continuada, Alfabetización, Diversidad e Inclusión (Secadi).

La Secadi ya no se llamará así, sino que será, simplemente, la Secretaría de Alfabetización. “Hay que formar ciudadanos para el mercado laboral, el enfoque opuesto a los gobiernos anteriores, que intencionalmente invirtieron en la formación de mentes esclavas de las ideas de dominación socialista”, rezaba el tuit del presidente brasileño.

A Vélez no le quedó más remedio que confirmar la noticia, pero no aclaró a qué obedece el cambio de nombre, aunque los analistas han interpretado que el objetivo es eliminar toda temática relativa a los derechos humanos o de las minorías étnicas o de cualquier otro tipo. Capaz de afirmar que preferiría ver a su hijo muerto antes que gay, Bolsonaro también se refirió en campaña a lo que calificó de coitadismo (que podría traducirse como buenismo, ya que “coitado” equivale a “pobrecito”) como uno de los grandes males de la escuela. “Todo es coitadismo. Pobrecito el negro, pobrecita la mujer, pobrecito el gay, pobrecitos los del nordeste… vamos a acabar con esto”, declaró. En esa misma entrevista ofreció su solución a “toda esa historia del bullying”. Cuando él era alumno, dijo, “el gordito golpeaba como todo el mundo, hoy el gordito llora”.

Vélez es algo más cuidadoso con sus palabras, en especial desde que supo que iba a ser ministro. Los tuits que ha publicado desde que en noviembre han sido en general asépticos, e incluso en uno de los últimos aseguraba que “estamos atentos a los derechos, las necesidades y la individualidad de las personas con discapacidad. A fin de proponer acciones eficaces, estamos trabajando en asociación con el Ministerio de Derechos Humanos y la Secretaría Especial de las personas con discapacidad”. En otro tuit sí que hablaba de dignificar los salarios de los docentes y de “rescatar su autoridad”, otra idea repetida insistentemente por su jefe.

 

 

Fuente del Artículo:

http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2019/01/09/valores-tradicionales-y-cruzada-contra-el-legado-de-freire-la-politica-educativa-que-ya-ha-empezado-a-ejecutar-bolsonaro/

ove/mahv

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Enrique Ramos analiza los retos de Venezuela en la educación (Video)

Venezuela / 18 de enero de 2019 / Autor: teleSUR tv / Fuente: Youtube

Publicado el 15 ene. 2019
En entrevista para teleSUR, el analista político Enrique Ramos analizó el papel que tiene la educación pública en el proyecto de Revolución Bolivariana y ante los actuales retos que enfrenta Venezuela. teleSUR
Fuente de la Entrevista: https://youtu.be/OiAfisgn18k

ove/mahv

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Educación, ¿avanzamos o retrocedemos?

España / 18 de enero de 2019 / Autor: Salvador Rodríguez Ojaos / Fuente: El Blog de Salvaroj

«La educación está en movimiento (…). La pregunta, por tanto, no es si la escuela está en transformación o no, sino más bien hacia dónde avanza (o incluso si retrocede).» Fernando Trujillo (@ftsaez)

Reconocer que la educación está en continuo movimiento, que es como un ser vivo que nace, crece, se reproduce y se adapta (porque no muere, sino que se transforma) es un paso fundamental para mejorarla y hacerla eficiente en el cumplimiento de su propósito, que no es otro que el de preparar a las personas para la vida.
El movimiento conlleva acción. Por ese motivo docentes y alumnos deben tener una actitud activa para que ese movimiento sea productivo (en términos de generación de conocimiento significativo) y eficaz en cuanto a su capacidad de dar respuesta a las nuevas necesidades que se generan con los cambios de la sociedad. Por ejemplo, en este mundo hiperconectado, donde lo digital invade todos los ámbitos (laboral, de relación con los demás, de entretenimiento,,,), ¿tiene sentido no incluir lo digital en el ámbito escolar?
En una educación en movimiento, lo ecléctico y lo transversal deben ser la clave. No existen caminos señalados hacia el éxito, ni recetas mágicas infalibles. Escoger en cada momento y situación cuál es el método y la metodología para conseguir nuestros objetivos es de obligado cumplimiento. No debemos dejarnos llevar por el inmovilismo ni por el fanatismo ciego por alguna de las «motodologías» de moda.
Si has leído bien: motodologías, que son aquellas que nos están imponiendo como si nos «vendieran la moto», es decir, sin tener constancia real de sus resultados, ni una evaluación fiable de su aplicación.
El peligro de la educación actual, y al mismo tiempo la grandeza, es que su transformación está condicionada por nuestras acciones. Estamos en un momento de retroceso en lo que se refiere a valores y políticas. La irrupción en el panorama político de partidos de ideología de extrema derecha está llevando a plantear cosas en el ámbito de la educación que nada tienen que ver con lo pedagógico, sino todo lo contrario con cuestiones ideológicas que algunos ya creíamos superadas.
En nuestras manos está, en nuestras acciones diarias, que la educación avance o retroceda. Creo que es una irresponsabilidad quedarse al margen y ver cómo van desarrollándose los acontecimientos. Luchar contra la desinformación, las fake news y la propaganda ideológica demagógica solo puede combatirse con pedagogía y responsabilidad por nuestra parte.
Fuente del Artículo:
https://www.salvarojeducacion.com/2019/01/educacion-avanzamos-o-retrocedemos.html
ove/mahv
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La animación stop-motion como recurso didáctico

Por: David Castro González

Cuando un grupo de niños y niñas se disponen a realizar una animación stop-motion se reproducen mecanismos de cooperación y trabajo en equipo. Y son plenamente conscientes de esto, literalmente, en cada fotograma.

Cuando era un niño mis padres tenían una cámara reflex y un proyector de diapositivas. Recuerdo la sensación del salón a oscuras, el olor de la lámpara y el sonido de las diapositivas al pasar. Me gustaba, era un momento especial. Sentía algo que era nuevo para mí: nostalgia. Sí, un crío de cinco años sintiendo nostalgia de cuando era más “pequeño”.

Dentro de la preparación de la proyección me encargaba de colocar, organizar y pasar las diapositivas. Si alguna se atascaba también resolvía la avería con ayuda de mis padres. El proyector tenía un mando con un botón para ver la anterior o la siguiente y si mantenías pulsado el botón de avance pasaban varias rápidamente. Me encantaba pulsarlo cuando había una serie de fotos consecutivas (sobre todo si las había hecho yo), parecía que las fotografías “se movían”.

¿Qué había ocurrido en mi mente? El uso y la interacción con la cámara de fotos y con el proyector propiciaron que aprendiese por descubrimiento los principios de la ilusión del movimiento: el cine.

El stop-motion es una técnica de animación que se basa en el mismo principio, pero “invierte” el proceso de captación. Para rodarlo, en lugar de realizar una serie de fotografías para captar el movimiento de la realidad, lo que se hace es mover objetos estáticos de la realidad antes de hacer cada una de las fotografías. Permite dar “vida” a lo que no la tiene en la realidad. Quizá sea mejor poner otro ejemplo de mi infancia para que quede más claro…

El elemento lúdico y el desarrollo de la capacidad creadora

Todos hemos jugado con nuestros juguetes imaginando que tenían vida, que podían moverse y vivir aventuras. Con nueve años, tiempo después de experimentar la ilusión de movimiento con las diapositivas, decidí llevar a la práctica la idea de que mis juguetes cobrasen vida. Pedí a mis padres la cámara y el trípode. Coloqué a mis muñecos y los fui moviendo en cada foto. Una vez revelado el carrete, proyectamos la secuencia de fotografías. Obtuve de manera tosca una animación stop-motion, aunque no logré lo que esperaba: el proyector no era capaz de pasar las diapositivas a la velocidad que era necesaria y yo había movido demasiado a los muñecos lo cual hacía que pareciese que los personajes eran muy rápidos. Luego llegó Pixar y nos “pisó” a todos los niños y niñas la idea… Aunque ya lo había hecho mucho antes Segundo de Chomón con La guerra ed il sogno di Momi (1917).

El juego en cualquiera de sus formas es un medio a través del cual el niño o niña se expresa, socializa con los otros y representa roles. El desarrollo de la capacidad creadora o creativa va paralelo a este carácter lúdico siendo el lugar idóneo para la resolución de problemas, experimentar, generar espacios de ficción e historias que rodean esos juegos.

La stop-motion es un técnica que, al igual que todas las que rodean al lenguaje cinematográfico, inevitablemente va a activar los procesos creativos de los niños y niñas.

Cuando se les muestra el método por el cual se obtiene una animación stop-motion, inicialmente se apropiarán de ello por imitación y de forma enactiva, más tarde cuando empiecen a animar, los niños y niñas se encontrarán ante distintos retos técnicos y creativos, en los que tendrán que tomar decisiones y formas de organizar su propio trabajo.

El primer paso es decidir qué historia van a contar, y es algo que surgirá de ellos y ellas, puede que la idea aparezca durante un juego, de una historia que les inspira, de un sueño, de un suceso en su propio entorno social o escolar… Incorporar esto al proceso didáctico será tarea de los guías de este proceso (docentes o madres y padres). Algo que suele estar directamente relacionado con el momento de la aparición de la idea es que los elementos y personajes que eligen para representar la historia sean sus propios juguetes o a partir de elementos plásticos como personajes que hayan dibujado o modelado.

Las siguientes fases del proceso de la animación (guión, storyboard, construcción de personajes, escenografías, rodaje, montaje, etc.), se verán repletas de problemas y decisiones por las que optar para que el rumbo de esta obra llegue a su consecución.

Ojo, hablo de pensamiento creativo como algo que no solo abarca lo artístico (idea, historia, etc…) sino también lo técnico y lo formal. Por ejemplo: ¿cómo hacemos para que un personaje pueda volar?, ¿cómo reutilizamos elementos para ahorrar en materiales?, ¿qué podemos hacer si la cámara deja de funcionar?…

Inmediatez esfuerzo-resultado, la motivación y el pensamiento crítico.

Una de las cosas más interesantes de la tecnología digital aplicada al stop-motiones que se puede ver el resultado de la animación según se avanza en el proceso. De hecho, es prácticamente imprescindible el reproducir la animación que se está haciendo para poder seguir animando de forma correcta.

Esto entronca directamente con un valor esencial para cualquier persona que está aprendiendo algo: la relación entre el esfuerzo que se aplica a una actividad y el resultado final de esa actividad. En este caso es una relación directa e inmediata la que se establece entre lo que el niño o niña espera del tiempo que está dedicando a la animación y el producto que genera. El esfuerzo se hace totalmente significativo.

Esto también es factor de motivación fundamental, pues esta “evaluación” del trabajo durante el propio proceso se lleva a cabo en cada fotograma que ha animado y resulta emocionante el poder comprobar que está funcionando: de repente un elemento inerte cobra movimiento según lo deciden ellos mismos. El niño o niña siempre querrá ver el resultado de cada una de sus acciones sobre el objeto.

Y una vez realizada esta revisión encontramos otro valor importante dentro del aprendizaje: el análisis crítico. El niño o niña al hacer esa revisión evalúa de forma crítica si ha hecho suficientemente bien la animación como para que ese fotograma sea válido o tenga que eliminarlo y corregir la posición de la animación para volver a realizar la fotografía. Esto en es una autoevaluación continua.

Si buscamos un símil parecido en cuanto a la inmediatez del esfuerzo dedicado y el resultado con calidad, este se podría encontrar en la estructura narrativa y de interacción de muchos videojuegos, en la que una serie de habilidades son necesarias para superar una prueba y si no se hace de una determinada manera no se pasa al siguiente nivel. La recompensa está en el propio hecho de haber superado el obstáculo con la precisión y calidad necesaria. Y si se falla, no pasa nada, no es un fracaso, se puede volver a intentar todas las veces que se quiera para hacerlo como esperamos.

Con la animación stop-motion nos encontramos ante este mismo proceso en el que si no se hace bien, el componente lúdico del propio hecho de animar hace que quieran volver a intentarlo para dejar como ellos consideran adecuada su escena, hasta conseguir todos los “logros” de ese nivel.

Fotografía: ECAM

Desarrollo de la psicomotricidad fina

Para que una animación stop-motion tenga un resultado óptimo es necesario que entre un fotograma y otro los movimientos que se realizan sean precisos. De la misma manera que hay que llevar extremo cuidado en no mover la cámara de su posición o la escenografía que hay en el plano, un mínimo movimiento que cambie esto supondrá un cambio muy brusco en la pantalla a la hora de visionarlo.

Esto está relacionado con el desarrollo de la motricidad fina y la coordinación visomanual, es decir, la capacidad que tenemos para realizar acciones con las manos guiadas por nuestros ojos: por ejemplo al realizar un dibujo o escribir.

En el caso de la stop-motion aparece un elemento muy significativo para ayudar a trasladar esta relación entre visión y manos, y es que para hacer un movimiento de algún elemento en la escena tenemos que estar mirando el plano, compararlo con el fotograma anterior y encontrar las diferencias entre uno y otro. El contenido de la pantalla se convierte en la representación intermediaria entre nuestra visión y el objeto real. Este esfuerzo para discernir entre el movimiento de sus manos y el que se representa en la pantalla, ayuda a reafirmar esta capacidad y el control motriz.

Trabajo en grupo e interacción social

En toda producción cinematográfica es absolutamente necesario un equipo que trabaje con un objetivo común: hacer la mejor película posible. Si los distintos departamentos implicados en el proceso no están coordinados el resultado no será el esperado o incluso podría no terminarse.

Cuando un grupo de niños y niñas se disponen a realizar una animación stop-motion se reproducen estos mismos mecanismos de cooperación y trabajo en equipo. Y son plenamente conscientes de esto, literalmente, en cada fotograma. Si cada uno de ellos no hace la función que han pactado realizar la animación no avanzará. Por eso es muy importante la planificación, el trabajar mediante ensayo y error, sin miedo a equivocarse, probando, descubriendo las mejores formas de trabajar entre ellos y los puestos en los que se sienten más cómodos.

Al igual que en un juego, planteamos unas reglas y unos roles que cada uno desempeña. La consciencia sobre el propio proceso que tienen al rodar será clave a la hora de parar, reflexionar, volver atrás y decidir la forma en la que resolver el problema al que se enfrentan colectivamente.

Fotografía: ECAM

En el aula: transversalidad en el currículo

Antes de entrar en el aula, voy a volver al salón de mi casa cuando era niño.

Cuando empecé a experimentar con todo lo que os he mencionado antes, mis padres no tenían una voluntad expresa de enseñarme conceptos concretos de forma directa, lo que hicieron era propiciar un entorno con suficientes estímulos y experiencias para que este tipo de descubrimientos pudiesen ocurrir. Un niño o una niña, al igual que un científico o científica, necesita crear hipótesis y demostrarlas, y para esto es importante entender que cualquier lugar es un potencial laboratorio de observación y experimentación.

Yo observaba cómo mis padres utilizaban estos aparatos y mi interés crecía al ver las fotos que resultaban de esos procesos. No tuvieron miedo de dejarme la cámara y el proyector para tocar, probar, plantearme preguntas y jugar.

Y ahora volviendo al aula y a 2019… Los recursos técnicos son mucho más accesibles e inmediatos (no hay que esperar a revelar unas fotos) que antes, incluso aunque no tengamos smartphones o tablets en nuestra aula, podemos encontrar una cámara digital de hace años y darle un nuevo uso sin tener que hacer una inversión grande por parte del centro.

En el ámbito de la educación cinematográfica, media literacy o alfabetización cinematográfica, es muy habitual encontrar posturas tradicionalistas envueltas con una capa de innovación. Y muchas veces los agentes promotores de esto no son conscientes de los esquemas que están repitiendo.

Me estoy refiriendo concretamente a propuestas como el incorporar el cine como una asignatura específica dentro del programa escolar. El error de base de todo esto es que el sistema de asignaturas está obsoleto, es algo más propio del s.XIX y hace muchos años que se ha constatado que no tiene efectividad pedagógica. A nivel social, cada vez somos más conscientes de que el objetivo de obtener un trabajo después de pasar por una serie de fases educativas ha dejado de ser válido, estudiar ingeniería ya no te garantiza un trabajo de ingeniero.

Proponer una asignatura de cine (o animación stop-motion), sin tener en cuenta todos los modelos de innovación educativa y la transformación que están experimentando los centros educativos hacia esa dirección, es dar un paso hacia atrás y poco realista. Introducirla en centros educativos con un modelo tradicional tampoco es posible, tanto logísticamente en el ya abarrotado horario, como práctico, sólo hay que volver la vista atrás y pensar en la consideración social que tienen las “marías” como la educación plástica o la musical.

El aprendizaje basado en proyectos es la forma más cercana al aprendizaje científico (y natural), donde desaparecen las aulas, los libros de texto, las notas e incluso los niveles, para convertirse en espacios de conocimiento, en bibliotecas temáticas (físicas y online), en evaluación basada en la experiencia y aprendizaje compartido entre niños y niñas de distintas edades… Para los que no seáis del ámbito educativo os invito a buscar en Google términos como aprendizaje por proyectos, pedagogía constructivista, o consultar a autores como Piaget, Gardner o Montessori. Esto de lo que hablo no es algo para nada nuevo en la educación, se comienza a cuestionar todo el sistema hace más de un siglo.

El aprendizaje del lenguaje cinematográfico y la animación stop-motion sólo tienen sentido si se incluyen de forma transversal en las áreas de conocimiento que se estén trabajando en los proyectos didácticos del centro y adaptados a los intereses de los niños.

Podemos aprender matemáticas a través de la stop-motion, por ejemplo, calculando cuántos fotogramas necesitamos fotografiar para animar a un personaje que recorre un determinado espacio y con una duración concreta, lengua y fonética con las distintas formas que adopta la boca de nuestro personaje para pronunciar una palabra… Y estos solo son dos ejemplos básicos de todo lo que se puede llegar a trabajar. Depende de las personas que nos dedicamos a la docencia el diseñar actividades y si es de suficiente utilidad e interés para el alumnado, sea cual sea el contenido que vayamos a aprender.

La stop-motion es mucho más potente como vehículo para el aprendizaje que como contenido en sí mismo. Y para que esto funcione, es fundamental formar al profesorado (interesado en conocer estas técnicas) para que tengan la destreza suficiente como para poder guiar al alumnado en este camino de creación y conocimiento.

Cuando vuelvo al recuerdo de ese proyector de diapositivas, a mis padres sin miedo a que rompiese su cámara de fotos… no puedo evitar imaginar cómo sería todo si fuese 2019 y tuviese unos profes así. ¿Y tú? ¿Te lo imaginas?

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/alfabetizacionaudiovisualenlasaulas/2019/01/16/la-animacion-stop-motion-como-recurso-didactico/

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Educación mediática, la clave para combatir las fake news

Por: Semana Educación

La proliferación de la desinformación llegó a dimensiones insospechadas en la era digital. Hoy más que nunca hay la necesidad de desarrollar nuevas competencias para moverse con criterio y estar a salvo de los engaños malintencionados en Internet.

Hace cerca de dos años se hizo viral el término“noticias falsas” y ahora no deja de aparecer en las noticias de verdad. De repente, estas mentiras disfrazadas de actualidad se volvieron la preocupación del mundo entero, la amenaza más notoria para la democracia. Y, en buena medida, con razón: aunque no está claro cuánto influyeron, sin duda hicieron parte en la consolidación de la opinión pública en las elecciones del Brexit en Reino Unido, de Donald Trump en Estados Unidos y del plebiscito sobre el acuerdo de paz en Colombia.

El interés por el tema es tal que ya varios actores de la sociedad han prendido las alarmas en busca de una estrategia para detenerlas. Entre otras iniciativas, varios medios como la BBC, Vice o Animal Político han liderado campañas dirigidas a promover la verificación de la información y Facebook anunció en enero un nuevo algoritmo que prioriza las noticias de los amigos y disminuye la exposición de los sitios de dudosa reputación. En Reino Unido, el gobierno de Theresa May creó a comienzos de año una Unidad Anti ‘Fake News’ (noticias falsas en inglés) con el único objetivo de combatirlas. Pero pocos se han preocupado por solucionar el problema de raíz: desarrollar el criterio de quienes consumen y reproducen estos mensajes.

Después de todo, las noticias falsas son solo un síntoma de un fenómeno mucho más grande en la que la democratización de los canales de información lleva a menos filtros de veracidad. Hay muchas personas con acceso a información, pero ignorantes de las fuentes de la que esta proviene, de sus intenciones y veracidad. Y, ante eso, difícilmente haya un mejor ‘algoritmo’ que el criterio propio: enseñar a la gente a consumir, producir y reproducir la información responsablemente, igual que se enseña a leer y a escribir. Es solo otro tipo de alfabetización.

Un mundo (más) caótico

Juan Pablo Ortega, profesor del Departamento de Ciencias Sociales en la Universidad Central, tiende a preguntarle a sus alumnos de Enunciación y Análisis del Discurso qué personaje admiran. La interacción sobre los intereses personales de sus estudiantes es algo que, dice, lo ayuda a conectarse más con ellos. Pero, no se esperaba la respuesta de una alumna cuando le contó el suyo:

-Popeye, profe.

-¿El… marino? –, replicó Juan Pablo.

-No, profe, el youtuber.

Popeye, el youtuber, cuyo nombre real es John Jairo Velásquez, fue sicario del Cartel de Medellín y parte del círculo de confianza de Pablo Escobar. Estuvo en la cárcel hasta 2014 cumpliendo una condena de 23 años y ahora se dedica a hacer videos en Youtube, donde promueve la tendencia ultraconservadora y la apología de la vida de Escobar (además de su nueva marca de ropa).

Pero a la estudiante le parecía “muy valiente, no sé, como que se enfrenta a todo”. El profesor tuvo que parar la clase para relatarle a sus alumnos el prontuario de Popeye, autor confeso de cerca de 250 asesinatos, y por qué quizás no es el mejor modelo a seguir. Eventualmente, la estudiante admitió que se encontraba en un error.

Como ella, muchas personas se están informando a través de medios descontextualizados o tendenciosos, fuentes muchas veces de la desinformación. Hoy, todo el conocimiento necesario para informarse a fondo sobre prácticamente cualquier tema (como las atrocidades del Cartel de Medellín) está en la web. Pero, como dijo el periodista de CNN Fareed Zakaria en la Cumbre Mundial para la Innovación en Educación (Wise, por sus siglas en inglés) de 2017, “la tecnología ha hecho muy difícil seleccionar los hechos verídicos de una masa basta de información donde no hay ninguna jerarquía, ni diferencia, entre la mentira y la verdad. De hecho, las falsedades tienen cierta ventaja porque son más sensacionalistas, y eso es más popular que la aburrida realidad”.

Por si fuera poco, la gente lee menos críticamente. Gloria Marciales, psicóloga y magíster en Educación de la Universidad Javeriana, explica que “estudios comparativos entre nativos e inmigrantes digitales demuestran que los primeros tienen muchas más habilidades técnicas para navegar por la red, pero menos competencias en la construcción de sentido a partir de lo que encuentran. Ante una desbordada oferta de información, generalmente no pasan del primer pantallazo que les llega. No le invierten mucho tiempo”.

No deja de ser interesante lo que sucedió con la nota “Estudio: 70% de los usuarios de Facebook solo leen el titular de las notas de ciencias antes de comentarlas”, publicada por el Science Post en junio de 2016. Esta fue compartida por 46.000 personas en menos de una semana, pero al darle clic solo abría una caja de texto, “lorem ipsum”, sin ningún contenido, una prueba clara de la lectura fácil y crédula que criticaba el engañoso titular.

Vulnerables

Ante este escenario, no sorprende la vulnerabilidad generalizada de las personas frente a la desinformación. Es difícil probar qué tanto, pero al menos el 75% de los adultos ‘caen’ frente a un titular falso, según una investigación realizada por Ipsos en Estados Unidos.

Incluso los nativos digitales son demasiado crédulos con el contenido que encuentran en Internet. Un estudio de la Universidad de Stanford puso a algunos estudiantes de la reconocida institución a distinguir entre un tuit real de Fox News y uno falso, y solo un cuarto de ellos reconoció el significado del sello azul que certifica en Twitter a una cuenta oficial. A más del 30% le pareció que la cuenta falsa era la original. Lo que es más grave: en una prueba similar, ocho de cada diez pensó que un publirreportaje, identificado con un pequeño texto como “contenido patrocinado”, era una noticia real.

Y si a esas falencias de lecturabilidad se le suman titulares escandalosos hechos para ser virales, como “Hillary Clinton maneja un negocio de tráfico sexual infantil”, «El papa apoya la candidatura de Donald Trump” o “Así intentaron robarse el plebiscito”, es la mezcla perfecta para un boom de noticias falsas y virales.

Como diría Zakaria en Wise 2017, “en este nuevo mundo, la tecnología está jugando un rol pernicioso. Nos lleva a la idea de que no hay hechos comprobables sino realidades relativas, donde nadie, no importa lo que haga, puede ser probado de cometer un error. Eso para mí es el declive de la civilización. Lo único que puede pararlo es que rescatemos la importancia de los hechos y de la educación”.

El papel de la educación

Hay un concepto que no se usa mucho, pero que lleva un buen tiempo rondado el escenario educativo: la alfabetización mediática. Es decir, la capacidad de leer críticamente y expresarse responsablemente en los medios, tanto los tradicionales como en las redes sociales.

En sí, el concepto no es nuevo. Desde los años noventa se empezó a hablar de ella (junto con las otras alfabetizaciones del siglo XXI), principalmente con el fin de instruir a los alumnos en las herramientas manipuladoras de la publicidad que veían en televisión. Aunque su campo de acción se amplió mucho con la llegada de las redes sociales. En 2011, la Unesco publicó un currículo de alfabetización mediática, llamando la atención a nivel internacional sobre la necesidad de desarrollar estas competencias desde la escuela.

Lastimosamente, este poco se había adoptado en los colegios y universidades. Pero ahora, con la creciente popularidad de las noticias falsas en Internet, está tomando un nuevo aliento.

En 2017, la Universidad de Washington introdujo una clase llamada Calling Bullshit in the Digital Age (algo así como: Identificando las mentiras en la era digital). No sorprende que haya sido un éxito entre los alumnos. En solo un minuto de la apertura de las inscripciones, ya había llegado a su cupo máximo con 160 inscritos.

Los pocos afortunados que alcanzaron a entrar aprenden a identificar las noticias falsas en las redes sociales mediante ejemplos, unos que analizan en clase y otros que los propios alumnos encuentran por su cuenta. El ánimo por participar y ‘pescar’ a los mentirosos fue tal que los profesores Carl Bergstrom y Jevin West abrieron una cuenta de Twitter (@callin_bull) en la que ‘cuelgan’ todos los casos. El curso se volvió así una suerte de veeduría social para todo el mundo.

Otras universidades, como la de Michigan, Georgetown, Stanford, Columbia y Oxford, han implementado programas similares. En el College de Brooklyn de la Universidad de Nueva York han tomado una aproximación más lúdica: estudiantes, profesores y funcionarios se reúnen una vez al año en el auditorio para participar en un juego formato concurso de televisión en el que votan cuáles noticias son falsas y cuáles no.

“Lo más interesante es que los estudiantes se vuelven conscientes del gran rol que juegan los medios en sus vidas. Antes de enseñarles a analizar los mensajes, la mayoría ni siquiera sentían cuánto los influían”, asegura Julie Smith, profesora y autora de Master the Media: How Teaching Media Literacy Can Save Our Plugged-In World.

Por eso, dice Smith, es una buena técnica empezar por el conocimiento previo que ya llevan los alumnos de los medios para contrastarlo con la teoría. En la misma dirección, Alfabetización mediática en la era de la información, de Robert Kubey, señala tres etapas del desarrollo de esta competencia: legitimar las experiencias y el conocimiento de los alumnos de los medios, formalizar este saber con teorías y conceptos de los medios y, finalmente, asistir a los estudiantes para que evalúen y critiquen tanto el comportamiento de los medios como el de ellos mismos.

En Colombia es raro encontrar experiencias educativas enfocadas en estos componentes. Muchos colegios los incluyen de alguna manera dentro de la formación en Ciudadanía Digital o en Literatura (como están parcialmente en los DBA). Iniciativas periodísticas, por otra parte, se han enfocado en enseñar a identificar las noticias falsas, como es el caso de No Coma Cuento, una campaña impulsada por un grupo de jóvenes para promover el consumo crítico de información, que ha llevado talleres a la Universidad de Cartagena, la Icesi de Cali, la Sergio Arboleda, la Uniminuto, la Javeriana y la Jorge Tadeo Lozano.

Por su lado, la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) cuenta con el proyecto Convivencias en Red, que ofrece herramientas para entender la desinformación existente on line, aprender a contar historias y construir espacios de respeto y de construcción colectiva en las redes. “Empezamos el año pasado, pero ya tenemos conversaciones con algunas Secretarías de Educación para llevarlo a los colegios. Eso es algo que tenemos en mente”, asegura Ricardo Corredor, director del FNPI. Estos recursos digitales se pueden encontrar en la página web del Centro Gabo.

Empezar por los mayores

Silvia Rosenthal, autora del libro Making Thinking Visible, Meaningful, Shareable, and Amplified, siempre le pregunta a los demás profesores si saben cómo leer un tuit, que tiene un hashtag, que los dirige a una conversación de TED, que tiene un ‘meme’ sacado de un blog en su sección de comentarios. “¿No? ¿Ustedes no saben cómo leer y contribuir en ese flujo? Entonces son unos analfabetas digitales, o están en camino de serlo”, dice.

Y es que es muy difícil enseñar a los alumnos a leer y escribir en los nuevos códigos de los medios si el maestro no sabe cómo. Conforme ha venido señalando Semana Educación, que sean nativos digitales no significa que sean expertos en el uso de la red. “Los chicos tienen la facilidad de usar la tecnología para moverse socialmente. No le temen a oprimir un botón y ver qué pasa. Pero no saben cómo usarla para aprender”, señala Rosenthal.

Por eso, el primer reto es que los maestros aprendan, también, el lenguaje de las redes sociales. Que el 45% de los centennials diga que Youtube es su medio preferido para el aprendizaje y el 47% de ellos pase más de tres horas diarias en esta plataforma –como encontró un estudio reciente de Pearson–, es un llamado a que los educadores investiguen cuáles son las herramientas retóricas que lo hacen tan atrayente para los niños (y las sepan incluir en su clase), y que los padres conozcan qué youtubers (y por qué) ve su hijo.

Es un proceso. Hasta ahora, los ejemplos de instituciones educativas en todo el mundo que abordan a fondo este tipo de alfabetización se cuentan casi con las manos. En especial en los colegios, donde el hecho de que sea un componente transversal contribuye a que se difumine o se fusione en otros programas de ciudadanía digital. Pero cada vez cobran más fuerza.

“Yo estoy optimista”, dice Smith, “pienso que el fenómeno de las noticias falsas ha avanzado la discusión sobre la alfabetización mediática en todo el mundo. La desinformación ha rondando siempre, pero ahora viaja a la velocidad de la luz y aparenta ser legítima. La responsabilidad queda sobre nosotros. ¡El mejor filtro ante las noticias falsas lo tenemos nosotros mismos entre oreja y oreja!”.

 Recomendaciones

1. Busque la fuente

Revise que las citas y referencias en una noticias sean reales. Muchas fábricas de noticias falsas usan un URL casi idéntico al de medios conocidos. Por otro lado, páginas como Wikipedia pueden tener contenido valioso siempre y cuando coteje que tenga fuentes suficientes y fiables.

2. Lea más allá

No hay que quedarse solo con el titular. Antes de compartir u opinar sobre una nota, léala completa.

3. Verifique la fecha

Mucha información, especialmente fotos y videos, vuelve a surgir descontextualizada tiempo después en las redes sociales. Por eso, asegúrese de que sea reciente. En páginas como Google Images puede subir una foto y encontrar si ya se ha usado en otros sitios.

4. Acuda al que sabe

Hay páginas de verificación, como el detector de mentiras de La Silla Vacía, y extensiones para el navegador, como Media Bias o B.S. Detector, que ayudan a identificar los sitios de contenido dudoso y el sesgo ideológico de diferentes portales en Internet.

5. Revise quién escribe

¿Es un autor o un medio reconocido? Lo más probable es que un portal con muchas visitas y una trayectoria reconocida cuide más la veracidad de sus fuentes. Las fábricas de noticias tienden a cerrarse y volverse a abrir con regularidad.

6. ¿Solo una?

Si la noticia es real lo más probable es que varios portales hablen de ella. Si lee algo que le llame la atención, búsquelo también en otras partes. Puede que encuentre otros enfoques o que no es verdad.

7. Cuidado con los chistes

¡Pilas! Muchas páginas como Actualidad Panamericana se dedican al contenido humorístico. Si es demasiado extravagante para ser verdad, lo más probable es que no lo sea.

8. Considere su sesgo

Tenga en cuenta que sus creencias pueden alterar su opiniónDespréndanse, busque opiniones, noticias y enfoques que contradigan lo que ya sabe. La confrontación de ideas solo enriquece el debate.

Fuente: https://www.semana.com/educacion/articulo/conozca-como-prevenir-la-desinformacion-mediatica/597870

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