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El Llindar: una apuesta poderosa contra el abandono escolar

Por: Jaume Carbonell

La Fundació El LLindar (Cornellà de Llobregat, Barcelona) lleva quince años acompañando a la adolescencia y juventud vulnerable para que retorne al sistema educativo e ingrese al mercado laboral.

“Aquí te escuchan y te adaptas”

Lis, Iker, Coral y Eric llevan dos años en el Llindar y Lucía se estrena este curso.  Tras abandonar la ESO, siguen un programa educativo muy personalizado con un currículo flexible y adaptado a sus intereses  y ritmos de aprendizaje, combinando una formación básica en el aula para la adquisición de competencias transversales con una fuerte presencia  en talleres profesionalizadores.

“Yo entré aquí porque faltaba todo el año en el instituto y me expulsaron por mal comportamiento. Aquí los profes se adaptan, te dan consejos y te entienden. Es un lugar original. En los colegios solo te dicen lo que tienes que hacer pero no te cambian el pensamiento. Yo quiero volver al instituto para poder estudiar más tarde Pediatría. Me estoy preparando para ello”. Lis se expresa de forma vehemente porque lo tiene muy claro. Este es precisamente uno de los muchos retos del Llindar: que  reaprendan a ser alumnos y alumnas tras empoderarse como sujetos, bien para que puedan retornar al sistema educativo o bien para que puedan seguir itinerarios profesionales en este centro para proporcionarles un proyecto de vida personal y laboral.

Tampoco Iker se adaptaba en el instituto: “Recibía cada dos por tres partes por mal comportamiento. Las clases eran mucho tiempo seguido, con demasiado tiempo sentados. No me enteraba y no sabía estudiar”. Ahora interviene Eric: “Te lo explican sólo una vez y si no te enteras…. Muchas cosas que te enseñan no le encuentro sentido. Y que un profesor te levante la voz no lo soporto; otra cosa es si es mujer”. Tampoco a Lucía le fue muy bien: “En el instituto no hacía nada y me iba. Es que seis horas seguidas con un profesor… Aquí llevo dos meses pero me gusta más, no haces tantas horas de clase ni es tan aburrido. Esto es diferente”. Coral comparte la misma opinión: “Lo que se hace aquí es más interesante. Te escuchan y te miran de otra manera. Todo es más adaptado a tu nivel, también los exámenes”. Lo mismo que Iker: “El trato es diferente y te ayudan”. Eric introduce un elemento clave: “En el instituto había un profesor por veintisiete alumnos y aquí somos diez o doce y muchas veces tenemos dos profesores a la vez (se refiere al tutor de grupo y al especialista de taller). Están más por ti. Tengo ganas de venir y no de quedarme en las calles fumando”. Todos valoran que no sea tan teórico y que puedan hacer algo práctico donde puedan moverse -los talleres ocupan un 70% del tiempo escolar-.

Sostienen que hay gente de la calle que les ha colgado la etiqueta de tontos: “¿Por qué vas al Llindar -nos dicen- si esto es de tontos?”.  Pero saben darle la vuelta y contextualizarlo. Coral no lo duda: “Los tontos no somos nosotros, porque queremos estudiar”. Lis argumenta el porqué de esta situación. “Nosotros no tenemos los mismos problemas y oportunidades que otros alumnos, donde la familia les ayuda y se lo hace todo”. Iker muestra una opinión ambivalente: “Es gente más tranquila que están mejor en sus casas  pero yo he desaprovechado muchas oportunidades por no darme cuenta de las cosas”. Los cinco coinciden en una valoración más positiva de su paso por la escuela primaria, donde casi siempre encontraron un docente de referencia.

¿Cómo ven su futuro? Lucia quiere ser diseñadora de moda. Coral hostelera: “A los 18 años quiero tener algo para no depender de mis padres”. También Lis, que quiere estudiar pediatría, desea independizarse cuando termine la carrera y formar enseguida una familia. Ni Iker ni Eric lo tienen claro, ya lo verán cuando termine la ESO: ahora no quieren agobiarse. El sueño de pequeño de Eric era ser buzo científico, “pero ahora ya sé que no podré hacerlo”.

Estos chicos y chicas que sufren rechazo y abandono escolar conforman el grupo de 50 del IPAC (Itinerario Personal de Aprendizaje Competencial) que asiste las treinta horas de la jornada escolar en un edificio antiguo restaurado en el parque de Can Mercader (Cornellà). Lo comparte con otro grupo de setenta alumnos del segundo ciclo de la ESO, procedentes de diversos institutos que acuden al Llindar por espacio de diez horas que pasan en los talleres. Llegamos a la hora del recreo, todo un lujo por el amplio y bello entorno de que disponen, acompañado de Begoña Gash,  directora general de la Fundación, y Cristina Gómez, directora de formación. Se saludan y se cruzan breves conversaciones -salvo los que acaban de llegar, los conocen a todos- : suficientes para capar los vínculos de confianza con ellos.

Una de las convicciones del equipo directivo del Llindar es que para esta adolescencia y su entorno familiar personal y social tan frágil y vulnerable,  el sistema educativo reglado no tiene una respuesta satisfactoria, porque el discurso dominante convencional, así como las políticas educativas fragmentadas y cortoplacistas, no entienden de itinerarios suficientemente personalizados con el debido acompañamiento, ni de tiempos y espacios donde este alumnado se sienta cómodo para aprender y que dificultan el retorno al sistema educativo y a forjarse (construirse) un proyecto de vida.

Cuando la revolución educativa está en los márgenes

Tanto Cristina como Begoña estudiaron educación social y psicopedagogía aunque la vida del Llindar -su proyecto profesional en mayúscula- les ha ampliado extraordinariamente su campo de conocimiento. Begoña es la directora y fundadora y Cristina trabajó desde el primer año como voluntaria y, al curso siguiente, ya se incorporó al equipo. La Fundació El Llindar se creó en el año 2003 por un encargo del Departamento de Enseñanza de a Generalitat, aunque con un apoyo precario –por no decir inexistente- y siempre se ha movido dentro del espacio de la economía social colaborativa, recabando ayudas y tejiendo complicidades con diversos agentes del territorio (sobre todo de su comarca del Baix Llobregat) y sólidas alianzas para desarrollar sus proyectos de formación profesional e inserción al mercado de trabajo. ¿A qué vine el nombre de Llindar?  En catalán significa un lugar de paso, la transición de la vida joven a la vida adulta, un lugar donde la inseguridad se hace presente de manera dolorosa.

El primer curso arrancó con ocho alumnos y hoy llegan (casi) a los cuatrocientos. Desde el principio, cuenta Begoña,  se plantearon dos preguntas que han vertebrado su actuación: “¿Qué nos dicen los chicos y qué nos dice la Administración: cuál es su voluntad política?”. Hay una frase que se repite en todo momento: “Estamos en construcción permanente”. “Al principio, tanto desde el Ayuntamiento como desde la Generalitat, nos decían que teníamos que hacer algo con estos chicos locos y delincuentes. Nuestro trabajo ha sido poder demostrar que no hay locos ni delincuentes sino chicos en situaciones difíciles que tienen un profundo malestar y hace que enloquezcan”.

“Durante los primeros años, que fueron muy duros, nuestra hipótesis de trabajo era crear un argumentario que permitiera legitimarnos como un espacio educativo con sentido, al margen de las políticas públicas y de las subvenciones, generando conversación pedagógica y conocimiento. A partir del curso 2008-09 se produce un cambio de inflexión al dejar de ser una Unidad Escolar Compartida y apostar más decididamente por una escuela de segundas oportunidades como modelo alternativo al margen del sistema educativo, tras constatar el fracaso de este y de las políticas de ocupación tradicionales para hacer frente al fracaso y al abandono escolar que en Catalunya es del 17%, así como del paro juvenil. Poner en duda la manera habitual de trabajar resulta incómoda para alguna gente”.

En los últimos años se han buscado otros recursos financieros y conceptuales para ir consolidando el concepto de nuevas oportunidades a partir de tres ejes: itinerarios flexibles; alternancia formación-trabajo, y acompañamiento subjetivo. Todo ello con una mirada más crítica y abierta, unos tiempos más lentos y serenos (tranquilos) y unos espacios más diversificados. Se pone especial énfasis en el acompañamiento subjetivo del joven y del adolescente, a quien se acompaña en sus preguntas y demandas, mediante estrategias, itinerarios y acciones educativas ajustadas a sus singularidades y necesidades: desde su selección y acogida hasta las diversas transiciones vitales y profesionales. También desde hace algún tiempo El Llindar ha participado en varios foros y ha compartido proyectos con las universidades y otras instituciones, creciendo siempre en colaboración.

La experiencia del Llindar forma parte de estas pedagogías que para combatir los diversos rostros de la marginación escolar y social se sitúan en los márgenes del sistema educativo, desde los que es posible investigar, pensar, experimentar y actuar más libremente. Sin la rigidez, las exigencias normativas -con frecuencia tan burocráticas como innecesarias- y las inercias de la escolaridad oficial. Una pedagogía de los márgenes que, bajo distintas perspectivas ideológicas y en contextos muy variados, ha convocado autores tan emblemáticos como Ferrer i Guardia, Makarenko, Deligny, Freinet o Freire. Y, por supuesto, a Don Milani de la Escuela Barbiana, una de las escuelas que con más lucidez y tesón llegó a recuperar a un alumnado que había fracasado en la escuela estatal, porque en palabras del propio Milani: “La escuela es un hospital  que cura a los que están bien y rechaza a los enfermos”. En efecto, se ocupa de los alumnos “normales”, “estándares” y “modelos”, y excluye a los “extraños”, “diferentes” y “marginales”.

Tres mil horas de intercambio y formación

Hoy toca sesión del espacio metodológico del equipo del IPAC (Itinerario Personal de Aprendizaje Competencial). Begoña y Cristina la comparten con los tutores que imparten las materias más teóricas y que acompañan al grupo durante toda la jornada y los especialistas de formación profesional que enseñan en los talleres. Se reúnen semanalmente durante un par de horas. Cada cual expone un caso o cuestión a tratar y entre todos reflexionan y buscan respuestas y construyen estrategias.

El primer caso que se describe es el de Luis (los nombres son simulados en este apartado). De los catorce días solo ha asistido siete porque ayuda a su padre en la chatarra, pero cuando viene está muy bien. Lo verbaliza de esta forma: “Mi padre está muy viejo y me pide ayuda”. Parece, además, que pronto van a recibir un aviso de desahucio. Begoña lanza esta pregunta: “¿Cómo incorporamos esto que hace y que no se viva como un absentismo?”. Todos están de acuerdo en que, a pesar de las idas y venidas, hay que mantener lo escolar hasta donde se pueda y darle importancia al oficio de su padre. Se acuerda hablar con él, con quien se han establecido vínculos, y con el chico. Otro caso es el de Rebeca, una joven de 18 años que acaba de llegar de Cuba. Se describe un conflicto relacionados con peleas y malas miradas. Se barajan diversas propuestas: ¿Quién habla con ella y qué se le dice? Begoña interviene con este apunte final: “El malestar de cada uno de ellos sale como sea. A veces podemos anticiparnos, pero otras hay que esperar. Los nuevos se están incorporando y entra dentro de lo normal. También hay que ver cómo pueden ayudarle otras alumnas”.

A Irene la asistencia le está costando porque está desmotivada. Ayer le dijo a su tutora: “No quiero venir pero mi abuela –-vive con ella y con su hermana mayor- me dice que tengo que venir”. Está descolgada. Anda todo el día con el móvil y los cascos y no quiere hacer nada, se agobia. Su tutora le dice: “Es que este curso aún no te has dado una oportunidad”. Su hermana ha pedido un seguimiento a Servicios Sociales.

A continuación hablan de Gerardo. Últimamente se encuentra especialmente mal y se rebota por nada. Experimenta cambios muy repentinos de comportamiento. El otro día le dijo a su tutora: “No quiero ir a deporte”. En estos casos les recomiendan que se tranquilice. “Empezó a dar puñetazos en la pared y me explica que siempre se da golpes en la mano, y se pone al límite con el cuerpo. A veces enloquece y se va a hacer mucho daño”. Parece que lo hace para evitar trabajar en su casa: sostiene que su madre que está embarazada lo explota. “Necesita un parón y decirle a la madre que le deje libres las mañanas”. Ahora interviene Begoña: “Tiene que ver que estamos preocupados por él y que le podemos ofrecer algo distinto”. ¿Y por qué no hablamos con la madre para explicarle nuestra preocupación y también con el SOAF (Servicio de Orientación y Atención Familiar), dependiente de la Fundació Cassià Just, que ofrece asesoramiento en cuestiones de salud mental y con la que colaboran muy estrechamente?.

Se exponen otros casos y también se valora la aplicación del “Projeclab-didaclab” que acaba de iniciar su andadura: tanto las dificultades y posibilidades para el alumnado. Se trata de una iniciativa de investigación e innovación tecnológica propuesta por una profesora de la Universidad de Barcelona que ha requerido una formación y dedicación específica para un grupo de profesores de El Llindar.

Estos espacios metodológicos, a los que siempre trata de asistir Begoña, se organizan también para otros tramos educativos. Pero existen otros momentos de intercambio y formación en los que participa el profesorado y otros profesionales. Se trata de la construcción de casos, encuentro quincenal donde un profesional del equipo escribe y presenta un caso en concreto para ser construido entre todos. De las triangulaciones, espacio individual donde un profesional de la institución expone una situación o una dificultad relacionada con su intervención educativa, contrastando su punto de vista con la mirada educativa de Begoña y la mirada psicólogica y de salud mental de un profesional de la Fundació Cassià Just. En total se dedican unas 3.000 horas a este tipo de encuentros. Es la mejor manera de ir construyendo y reinventando el Llindar día a día y en colaboración.

Formación Profesional de calidad para acceder al mercado de trabajo

Tras el primer tramo formativo de la ESO flexible y adaptada antes descrito, viene el segundo tramo de la Formación Profesional (Fase I o Inicial y Fase II o Especializda: programas formativos de transición entre la escuela y el mercado de trabajo para jóvenes que, después de una ESO complicada, tienen muy poca cualificación y mucha vulnerabilidad frente la precariedad y el futuro, y tienen como objetivo el regreso al sistema educativo reglado en una especialidad concreta o la inserción al mundo laboral. Y el tercer tramo formativo son los Servicios con Jóvenes, pensados para ajustar su formación profesionalizadora, al tiempo que se les garantiza una experiencia de trabajo real a través de servicios con valor social a la ciudadanía, entidades, empresas y administraciones del Baix Llobregat y Barcelona Sur. Estas iniciativas, asociadas al modelo de la economía social y al negocio híbrido, el acompañamiento siempre combina el aprendizaje con una profesionalidad de calidad.

Estos Servicios con jóvenes se desarrollan en tres ramas profesionales y edificios distintos (dos en Cornellà y otro en Hospitalet de Llobregat), y cuentan con la colaboración de empresas del sector: Cebado, en el caso del Centro de formación y asesoramientio en imagen personal; M. Automoción, en Transporte y mantenimiento de Vehículos, y Tragaluz en restauración. Me han convocado precisamente a primera hora de la mañana en “El Repartidor”, la Escuela retaurante Llindar-Tragaluz, ubicado en el centro de Hospitalet. Se trata de un lugar muy cálido, con bar incluido, y con una sala para 30-40 comensales donde se sirven menús diarios a mediodía y los viernes por la noche, amén de otros tantos servicios especiales. Begoña se reúne con el equipo de servicios de restauración: Mònica, la coordinadora; Adrià, encargado de la cocina; Mònica, que se ocupa de la sala, y Pere, que acaba de entrar este curso, de los eventos. La sesión se centra en este punto.

Se valoran los últimos en los que han participado, como el II Congreso de Educadores o la muestra “Tapas del mundo” y otros previstos. Ante la creciente demanda, Begoña recuerda que el foco se pone prioritariamente en el interés para el aprendizaje de los estudiantes. Y a continuación hace participar al equipo de estas cuestiones: “¿Dónde estamos? ¿Hasta qué punto estamos preparados para asumir según qué demandas? ¿Cómo nos hacemos visibles como escuela de restauración? ¿Cómo combatimos la creencia de que lo social ha de ser más barato cuando ofrecemos calidad? ¿Cómo hacer más contratación para dar nuevas oportunidades? Cuando hacemos servicios fuera del horario ¿cómo los recuperamos?”. Durante la formación se obtienen becas para trabajar en restaurantes que les cubren el transporte y la manutención -no son remuneradas porque es un tiempo de aprendizaje-.

Este itinerario profesional consta de tres años: en el primero se trabaja tanto en la cocina como en la sala del comedor; en segundo se especializan en uno de estos trabajos, y en tercero se incorporan al mercado de trabajo. Un grupo de alumnos han visitado algunos restaurantes del grupo Tragaluz en Barcelona donde alguno de ellos  trabajarán durante un tiempo. Un alumno que lo hará como camarero exclamó al ver su funcionamiento: “¡Esto es muy grande!”. Se sentía orgulloso de llegar a servir en un lugar de tanta categoría.

Pere lleva anotados en una hoja los aspectos positivos: la responsabilidad individual y el trabajo en equipo; el saber estar en los eventos; los beneficios económicos; la participación e integración en actos públicos y sociales de la ciudad; los contratos laborales para los chicos y chicas de la fase III… Al término de la sesión Begoña le pregunta a Pere cómo lo ve y cómo le va. Y se despide con estas palabras: “Muy bien. Estáis haciendo un supertrabajo”. Nos da tiempo para dar una vuelta por todas las dependencias de la cocina, amplias y bien dotadas. En el Repartidor hay tres jóvenes que trabajan con un contrato: dos en la cocina y otra en la sala.

Pasión, vida y mucho compromiso

Aquí se trabaja más que en otros centros educativos -treinta y ocho horas y media semanales- y se cobra menos. A pesar de las  dificultades económicas los cincuenta y seis profesionales que conforman el equipo nunca han dejado de cobrar sus nóminas. También es mayor el grado de compromiso. A Cristina, la directora de formación, El Llindar le ha supuesto esfuerzo, perseverancia y un cuestionamiento continuo. “He sufrido mucho pero también he crecido un montón al lado de Begoña. El Llindar es un sueño que jamás me hubiera imaginado. Son muchos sentimientos juntos. Es un orgullo, una pasión, es mi vida”. También lo es para Begoña: “Un lugar de vida auténtica donde pasan muchas cosas -y mal el día que no ocurran-. Y un lugar que se articula entre el deseo y el margen, que te permiten generar discurso crítico y a interpretar la política real, más allá de los límites impuestos por las instituciones y los saberes poderosos”. Como directora-fundadora le preocupa, por toda la implicación personal que ello supone, que no se convierta en un proyecto suyo y, por eso, siempre ha tratado de impulsar el trabajo colaborativo. El acompañamiento del alumnado y, (sobretodo), del profesorado, dos de sus ejes de actuación prioritarios, le proporcionan un gran aprendizaje y la confianza para seguir pensando en el poder transformador de la educación.

Larga vida a este sueño que cumple quince años. Y ojalá llegue el día en que la Administración educativa se dé cuenta, más allá de la retórica, del poder y la necesidad de este proyecto y que pueda apostar y crear por otros Llindar públicos por todo el territorio. Porque como muy bien dice Marina Garcés no se trata de encerrarse en los márgenes sino de ensancharlos.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/pedagogiasxxi/2018/11/22/el-llindar-una-apuesta-poderosa-contra-el-abandono-escolar/

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“La intervención temprana, intensiva y global mejora el funcionamiento cognitivo, social y de lenguaje”

Educación Abierta

El pasado mes de septiembre tuvimos ocasión de escuchar y conversar con dos psiquiatras expertas en población infanto-juvenil sobre dos de las patologías más comunes entre niños y adolescentes en nuestras aulas: el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y el trastorno del espectro autista (TEA). La doctora Arantxa Ortiz nos explicó las características de este segundo grupo.

En primer lugar, aseguró que las tasas de prevalencia en EEUU y Europa muestran ahora cifras diez veces más elevadas que hace cincuenta años. No se sabe, argumenta, si este crecimiento se debe a la expansión de los criterios diagnósticos, al aumento de la conciencia sobre el trastorno, a las metodologías de estudio o a un aumento real de la frecuencia del trastorno del espectro autista.

“La intervención temprana, intensiva y global mejora el funcionamiento cognitivo, social y de lenguaje”, afirma. Además, advierte de que “la mejor atención mental es la más cercana físicamente a las necesidades” y por tanto, “sería deseable que hubiera psiquiatras y psicólogos especialistas en población infanto-juvenil en los centros de salud”. Estos deben, además, coordinarse con familia y escuela para alcanzar mejores resultados.

En todo caso, afirma que “el TEA constituye probablemente la desviación cualitativa más radical de la pauta normal de desarrollo humano”. Y sus síntomas muestran alteraciones en el neurodesarrollo así como alteraciones en la comunicación social y específicas del comportamiento (sensoriales, comportamientos o intereses repetitivos y restrictivos). También se asocian al trastorno alteraciones del sueño, dificultades de autocontrol, etc. Hay, en todo caso, diferentes grados de discapacidad, tanto intelectual como en lo referente a los síntomas mencionados.

Algunos de los síntomas comunes en diferente grado tienen que ver con deficiencias sociales por lo que pueden mostrar aislamiento e indiferencia hacia otras personas, ausencia de contactos sociales y espontáneos, escasa comprensión de reglas, etc. Cuando son niños muestran un “abanico pobre de actividades muy poco creativas e imaginativas, ausencia de juego simbólico y abundantes movimientos repetitivos y estereotipias”. Además, tienen déficits específicos tanto en el reconocimiento de las emociones ajenas como en la expresión de las propias.

Todo ello, deviene en la necesidad de ambientes muy estructurados, especialmente en la escuela, donde presentan problemas en la adquisición de habilidades de autonomía, alteraciones cognitivas que afectan a la abstracción, a la función simbólico-representacional, alteraciones en la comunicación y en el lenguaje, en la atención, percepción y memoria. Por ello, “los profesores pueden sentir angustia, frustración e impotencia si no reciben ayudas y orientaciones externas, por parte de expertos que les permitan afrontar con serenidad y eficacia las limitaciones funcionales y las alteraciones de conducta”.

Sin embargo, teniendo en cuenta una serie de criterios metodológicos, los alumnos con TEA pueden avanzar en muchas de estas áreas y desarrollar estrategias de comunicación e interacción social, autonomía y autocontrol. “Pueden tener un interés obsesivo por algo, pueden aprender cualquier cosa si tiene que ver con su área de interés”, afirma. Es conveniente, por tanto, partir de sus intereses, aprovechar rutinas cotidianas y situaciones incidentales para fomentar el aprendizaje, así como diseñar situaciones que desencadenen actos comunicativos (interrupción de rutina, pausa larga, situaciones en las que necesiten ayuda…).

En todo caso, advierte, no hay respuestas únicas ni criterios de escolarización permanentes, aunque deben evitarse los cambios frecuentes. Dependiendo del grado del trastorno tendrán más oportunidades de aprendizaje en contextos individualizados con adultos expertos. O, en el caso de alumnos TEA con mayores capacidades, pueden aprovechar su integración en centros ordinarios con apoyos y adaptaciones siempre que “se asegure un trabajo de alta calidad por parte del claustro y un apoyo firme a este”.

Fuente: http://educacionabierta.org/la-intervencion-temprana-intensiva-y-global-mejora-el-funcionamiento-cognitivo-social-y-de-lenguaje/

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Mis-sold, expensive and overhyped: why our universities are a con

By Aditya Chakrabortty

Politicians promised that expansion would produce jobs and social mobility. Neither has materialised

In any other area it would be called mis-selling. Given the sheer numbers of those duped, a scandal would erupt and the guilty parties would be forced to make amends. In this case, they’d include some of the most eminent politicians in Britain.

But we don’t call it mis-selling. We refer to it instead as “going to uni”. Over the next few days, about half a million people will start as full-time undergraduates. Perhaps your child will be among them, bearing matching Ikea crockery and a fleeting resolve to call home every week.

They are making one of the biggest purchases of their lives, shelling out more on tuition fees and living expenses than one might on a sleek new Mercedes, or a deposit on a London flat. Many will emerge with a costly degree that fulfils few of the promises made in those glossy prospectuses. If mis-selling is the flogging of a pricey product with not a jot of concern about its suitability for the buyer, then that is how the establishment in politics and in higher education now treat university degrees. The result is that tens of thousands of young graduates begin their careers having already been swindled as soundly as the millions whose credit card companies foisted useless payment protection insurance on them.

Rather than jumping through hoop after hoop of exams and qualifications, they’d have been better off with parents owning a home in London. That way, they’d have had somewhere to stay during internships and then a source of equity with which to buy their first home – because ours is an era that preaches social mobility, even while practising a historic concentration of wealth. Our new graduates will learn that the hard way.

To say as much amounts to whistling in the wind. With an annual income of £33bn, universities in the UK are big business, and a large lobby group. They are perhaps the only industry whose growth has been explicitly mandated by prime ministers of all stripes, from Tony Blair to Theresa May. It was Blair who fed the university sector its first steroids, by pledging that half of all young Britons would go into higher education. That sweeping target was set with little regard for the individual needs of teenagers – how could it be? Sub-prime brokers in Florida were more exacting over their clients’ circumstances. It was based instead on two promises that have turned out to be hollow.

Promise number one was that degrees mean inevitably bigger salaries. This was a way of selling tuition fees to voters. Blair’s education secretary, David Blunkett, asked: “Why should it be the woman getting up at 5 o’clock to do a cleaning job who pays for the privileges of those earning a higher income while they make no contribution towards it?” When David Cameron’s lot wanted to jack up fees, they claimed a degree was a “phenomenal investment”.

Both parties have marketed higher education as if it were some tat on a television shopping channel. Across Europe, from Germany to Greece, including Scotland, university education is considered a public good and is either free or cheap to students. Graduates in England, however, are lumbered with some of the highest student debt in the world.

Yet shove more and more students through university and into the workforce and – hey presto! – the wage premium they command will inevitably drop. Research shows that male graduates of 23 universities still earn less on average than non-graduates a whole decade after going into the workforce.

Britain manufactures graduates by the tonne, but it doesn’t produce nearly enough graduate-level jobs. Nearly half of all graduates languish in jobs that don’t require graduate skills, according to the Chartered Institute of Personnel and Development. In 1979, only 3.5% of new bank and post office clerks had a degree; today it is 35% – to do a job that often pays little more than the minimum wage.

Promise number two was that expanding higher education would break down class barriers. Wrong again. At the top universities that serve as gatekeepers to the top jobs, Oxbridge, Durham, Imperial and others, private school pupils comprise anywhere up to 40% of the intake. Yet only 7% of children go to private school. Factor in part-time and mature students, and the numbers from disadvantaged backgrounds are actually dropping. Nor does university close the class gap: Institute for Fiscal Studies research shows that even among those doing the same subject at the same university, rich students go on to earn an average of 10% more each year, every year, than those from poor families.

Far from providing opportunity for all, higher education is itself becoming a test lab for Britain’s new inequality. Consider today’s degree factory: a place where students pay dearly to be taught by some lecturer paid by the hour, commuting between three campuses, yet whose annual earnings may not amount to £9,000 a year – while a cadre of university management rake in astronomical sums.

Thus is the template set for the world of work. Can’t find an internship in politics or the media in London that pays a wage? That will cost you more than £1,000 a month in travel and rent. Want to buy your first home? In the mid-80s, 62% of adults under 35 living in the south-east owned their own home. That has now fallen to 32%. Needless to say, the best way to own your own home is to have parents rich enough to help you out.

Over the past four decades, British governments have relentlessly pushed the virtues of skilling up and getting on. Yet today wealth in Britain is so concentrated that the head of the Institute for Fiscal Studies, Paul Johnson, believes “inheritance is probably the most crucial factor in determining a person’s overall wealth since Victorian times”.

Margaret Thatcher’s acolytes promised to create a classless society, and they were quite right: Britain is instead becoming a caste society, one in which where you were born determines ever more where you end up.

For two decades, Westminster has used universities as its magic answer for social mobility. Ministers did so with the connivance of highly paid vice-chancellors, and in the process they have trashed much of what was good about British higher education. What should be sites for speculative inquiry and critical thinking have instead turned into businesses that speculate on property deals, criticise academics who aren’t publishing in the right journals – and fail spectacularly to engage with the serious social and economic problems that confront the UK right now. As for the graduates, they largely wind up taking the same place in the queue as their parents – only this time with an expensive certificate detailing their newfound expertise.

For everyone’s sake, let us declare this experiment a failure. It is high time that higher education was treated again as a public good, as Jeremy Corbyn recognises with his pledge to scrap tuition fees. But Labour also needs to expand vocational education. And if it really wants to increase social mobility and reduce unfairness, it will need to come up with tax policies fit for the age of inheritance.

Source of the article: https://www.theguardian.com/commentisfree/2018/sep/20/university-factory-failed-tony-blair-social-mobility-jobs

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Mineduc dice que hay 20 mil escolares sin matrícula por rechazar colegio asignado

Por: Carlos Said. 

Los casos fueron recopilados por las seremis y equivalen al 7,3% de quienes participaron en el proceso de admisión. Ministra Cubillos afirmó que los padres se oponen al modelo. Experto cree que se busca instalar una visión pesimista.


A casi tres semanas de comenzar el año escolar, Drina Acevedo todavía no matricula a su hijo. Se niega a inscribirlo, pues el colegio que le asignó el Sistema de Admisión Escolar (SAE) -la plataforma del Estado para postular a los establecimientos- es un recinto muy lejano a su hogar, en Antofagasta, y no el liceo que quería.

“Mi hijo tiene promedio 6,0 y salió con excelencia académica de la enseñanza básica, pero le dieron un cupo en un liceo del otro extremo de la ciudad. Y no lo voy a matricular, porque lo encuentro injusto”, explicó.

La misma situación vive Carolina Opazo, en Copiapó, quien postuló en los dos procesos que abrió el SAE el año pasado, y su hijo no quedó en los colegios de su preferencia, sino que el sistema le asignó uno cerca de su casa. “Decidí no matricularlo, con la última esperanza de que alguien se retire del colegio que queremos o se vaya de la ciudad”, dijo.

Sus hijos están entre los 20 mil escolares en todo el país que no han sido matriculados, pues sus familias están en desacuerdo con el colegio que les fue asignado, según afirmó la ministra de Educación, Marcela Cubillos.

“Estamos en febrero y muchas de ellas no saben a qué colegios irán sus hijos, porque se niegan a matricularlos en el colegio que el Estado les está asignando, y con razón, porque sienten que el Estado no les está dando derecho a elegir”, afirmó la autoridad.

La cifra equivale al 7,3% de quienes postularon este año en el SAE, modelo que se aplicó en todas las regiones, excepto en la Metropolitana, y corresponde a la recopilación de casos que las seremis han hecho. Para estas situaciones la única opción es que usen el cupo que se les dio. “Hemos sido transparentes con los padres y créanme que es muy difícil poner la cara por un sistema que no inventamos, no diseñamos ni compartimos”, agregó la autoridad, quien promueve el proyecto “Admisión Justa”, para modificar el sistema.

“Visión pesimista”

El SAE permite que los padres coloquen todos los colegios a los que quieren postular en orden de prioridad. Luego, un algoritmo ordena a las familias según sus preferencias y asigna el colegio según diversos criterios.

De las 275 mil familias que participaron en el proceso de admisión 2019, el 59% quedó en el colegio de su primera preferencia y el 82% en alguna de sus opciones marcadas. Al resto se le asignó un colegio según la cercanía a los hogares. Pero la ministra afirmó que se debe cambiar el modelo para que la asignación de cupos se haga según el mérito.

“Cuando se discutió la ley, las encuestas decían que más del 93% declaraba que quedaba en el colegio de su primera preferencia. Esta fue una ley que se hizo siempre con amplio rechazo de los padres. No fue empujada por los padres de familia, todo lo contrario”, aseguró.

Gonzalo Muñoz, académico de la U. Diego Portales y ex jefe de Educación General del Mineduc, sostuvo que la autoridad busca “instalar una visión pesimista sobre el sistema de admisión, cuando la evidencia general es positiva”.

“Si el énfasis se sigue poniendo en las fallas del sistema, evidentemente que se da la señal de que hay que esperar una solución que no necesariamente va a llegar. Uno esperaría que el foco del ministerio esté en informar a las familias sobre cómo postular”, agregó.

Fuente del artículo: https://www.latercera.com/nacional/noticia/mineduc-dice-20-mil-escolares-sin-matricula-rechazar-colegio-asignado/520576/

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“Todos, niños y niñas, trabajan juntos en la ciencia: soldar o investigar no es una cuestión de sexo”

Por: Ana Camarero. 

Mari Paz Zorzano, especializada en la exploración planetaria en Marte, explica que la vida del científico no compensa económicamente, lo importante es la vocación

Una pantalla gigante cubre la pared del escenario del salón de actos. Sobre el mismo espacio en el que se representan obras de teatro, danzas alternativas o se realizan presentaciones científicas o literarias, un ordenador muestra en su pantalla la aplicación que permitirá conectar con el Centro de Astrobiología-Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (CSIC-INTA), asociado al NASA Astrobiology Institute, situado en la localidad madrileña de Torrejón de Ardoz. En poco minutos, alumnos de los cursos de 4º, 5º y 6º de Primaria a 4º de la ESO, pertenecientes al Colegio Trilema de Soria, van a despejar todas sus dudas sobre la existencia de vida en otros planetas, aplicación de tecnologías punteras en próximas misiones a Marte o la Luna o sobre cómo es la profesión de investigador/a o científico/a. La encargada de ayudarles a descifrar todas estas incógnitas es la astrofísica Mari Paz Zorzano, especializada en la exploración planetaria en Marte.

Tras los primeros sonidos de la llamada telefónica, que permitirá iniciar una jornada apasionante, el silencio inunda el auditorio. Con su imagen proyectada en la pantalla, Mari Paz Zorzano felicita a los alumnos del centro porque, pese a su juventud, se muestran muy interesados en conocer el espacio. Las preguntas surgen de manera espontánea. Quieren saber… ¿si en algún momento se planteó abandonar la carrera?, ¿si compensa económicamente trabajar tanto?, ¿cómo descubrió que esa era su verdadera vocación? o ¿cuáles son las últimas investigaciones sobre la existencia de vida en Marte?

Con tranquilidad, esta experta en la exploración planetaria en Marte contesta una a una cada una las preguntas. Zorzano les explica que antes de dirigir sus estudios hacia la Física, las matemáticas eran su otra gran pasión. “Cuando era como vosotros, me gustaban mucho las matemáticas, porque veía que si las entendías, todo salía muy fácil. La física está muy conectada con esta materia. En los exámenes lo pasaba mal, porque me ponía muy nerviosa, pero luego superé los miedos y lo conseguí. A todos nos puede pasar que iniciemos un proyecto y pensemos que no vamos a poder, pero hay que ser tenaces”, explica Zorzano a los alumnos. Asimismo, la científica comenta que la vida del científico no compensa económicamente pero que, como en tantos otros oficios en los que se trabaja mucho y no se gana acorde con el esfuerzo que se desarrolla, lo importante es la vocación. “De hecho, muchos de vuestros profesores ejercen por vocación. No porque ganen mucho, ni porque vayan a conseguir ser famosos, sino porque están satisfechos con la labor que realizan”, agrega.

En el turno de pregunta-respuesta al que los alumnos del Colegio Trilema Soria someten a esta científica española, reconoce que su trabajo le procura momentos muy gratificantes pero también recuerda que, “a veces, sufrimos épocas de mucho estrés por falta de personal para llevar a cabo los proyectos en los que trabajamos o porque las cosas no salen como esperábamos”. Pero, pese a estos inconvenientes, les anima a que siempre finalicen aquello en lo que se comprometan.

Como no podía ser de otro modo, una de las preguntas más repetida se centra en la existencia o no de vida en Marte. Mari Paz Zorzano expone que los investigadores creen que “Marte fue habitable hace mucho tiempo y que, quizás, pueda haber algunas zonas que sean habitables ahora”.

La participación de Mari Paz Zorzano se enmarca dentro del programa Acerca la Ciencia y la Astrofísica al alumnado. Tres jornadas durante las cuales, los alumnos de distintos niveles educativos, coordinados por Francisco Ferrer –profesor de Física- con la implicación de todo el claustro de profesores de Trilema Soria, han fabricado cinco globos sonda que se han lanzado desde Borobia (Soria). El objetivo final: recopilar datos sobre la humedad, la calidad del aire, la temperatura e incluso los niveles de radioactividad, que utilizará la Administración Espacial Europea (ESA). Un trabajo en el que han participado David Cuartielles, cofundador de Arduino –una plataforma de creación de electrónica de código abierto, la cual está basada en hardware y software libre, flexible y fácil de utilizar-, el investigador Andrés Sabas y un equipo de soporte desde México. Los alumnos también han fabricado algunos de sus componentes con materiales reciclados y han participado en la preparación de los paracaídas, las microcámaras y los drones necesarios para el lanzamiento de pico satélites.

Antes de finalizar su intervención con los estudiantes de Primaria, Mari Paz Zorzano les recuerda que hoy lunes se celebra el Día de la Niña y la Mujer en la Ciencia y manifiesta su satisfacción de ver “niños y niñas, chicos y chicas trabajar juntos en este tipo de proyectos”. Además, reconoce que la Unión Europea tiene cierta preocupación porque las estudiantes no se animan a formarse en disciplinas relacionadas con ingenierías y ciencias. Por ello, Zorzano anima a todos, niños y niñas, “a trabajar juntos en la Ciencia, porque soldar, conectar o investigar no es una cuestión de sexo”.

Paco, como es conocido Francisco Ferrer en el centro educativo soriano y la persona que ha acompañado a los estudiantes durante su aventura científica, explica que esta práctica ha formado parte del trabajo por proyectos que llevan a cabo a lo largo del curso. En ocasiones, tal y como apunta, “los trabajos son simulados. Soñamos, pero los trabajos quedan dentro de las aulas. En esta ocasión, este proyecto nos ha permitido soñar e implementar la idea”. Este profesor de Física expone que este proyecto conjuga dos cosas a destacar: “la primera es que está hecho por alumnos y alumnas. Es muy interesante porque cuando hablamos de tecnología a alto nivel, parece que nos refiriéramos a un grupo de privilegiados, pero esta vez la tecnología ha entrado en las aulas. La segunda es que hemos trabajado en tutorías verticales, los grupos de trabajo, aparte de ser interdisciplinares, mezclan distintas edades”. En relación con el aprendizaje, Paco se pregunta “si debe ser la edad la que limite los conocimiento que enseñamos o si deben ser las situaciones a las que exponemos a nuestros alumnos las que les motiven a dar lo mejor de sí mismos”.

Coincidiendo con el día que se celebra hoy, el coordinador del proyecto recuerda que “algo que hace muy bien la Ciencia, desde hace algunos años, es que no distingue. Durante la videoconferencia había estudiantes de distintas edades, nacionalidades y sexos, y todos tenían en común su pasión por la Ciencia. No hace falta ser una persona que cumple con el estereotipo de estudiante avocado a estudiar una materia de ciencias. Sino que también hay estudiantes que, siendo brillantes en diseño artístico, han contribuido al proyecto de igual manera que aquel alumno que realiza cálculos geniales. Esto es bueno porque demuestra que la Ciencia requiere trabajo en equipo”.

Un equipo de alumnos, integrado por niños y niñas, que tras el lanzamiento de los globos han conseguido ser científicos por un día y participar en un proyecto científico y tecnológico pionero en las escuelas de Europa… Ahora, toca esperar para saber los resultados.

Fuente del artículo: https://elpais.com/elpais/2019/02/11/mamas_papas/1549873328_249440.html

 

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¿Hacia qué educar?

Por: Moisés Wasserman.

 

Es frecuente oír que la educación universitaria no es necesaria para hacer grandes cosas en la vida, y el ejemplo es Steve Jobs. Es cierto. Para ser empresario, político, periodista o escritor, tal vez no sea estrictamente necesario (aunque la mayoría afirma que sí han servido los estudios).

Pero no es posible ser médico, abogado, ingeniero, filósofo, matemático, químico, economista, pianista o antropólogo sin haber estudiado. El mundo moderno requiere personas con competencias de alta complejidad. No es una coincidencia que los países con mayor desarrollo social sean los que tienen las coberturas más altas en educación superior y las universidades de mejor calidad. No es casualidad que las aspiraciones de los jóvenes estén concentradas en la educación.

La pregunta difícil es hacia qué y cómo se debe educar. En algún momento las respuestas eran claras, hoy lo son menos. Uno de los enfoques para responder es tratar de prever cómo va a ser el mundo al que lleguen esos jóvenes y con qué nuevos retos se van a encontrar. (Para no confundir omito acá análisis sobre educación ética y ciudadana; será en otra ocasión.)

Seguramente un hecho dominante es el cambio acelerado en los conocimientos y la información. Hoy un graduado sabe que deberá renovar sus conocimientos cada cinco años, en el futuro cercano tendrá que cambiar de oficio cuatro o cinco veces en la vida. Es decir, la formación tendrá que ser tan flexible que le permita cambiar sin empezar de ceros.

Eso lleva a la conclusión, aparentemente paradójica, de que los estudios de mayor relevancia hacia el futuro van a ser precisamente los más clásicos y fundamentales. No importa cómo se llamen las ingenierías o las tecnologías del futuro, todas tendrán en sus bases las matemáticas, la química y la física. Cuando los diagnósticos los hagan computadores y las cirugías robots, los médicos necesitarán biología y fisiología molecular, matemáticas y electrónica para responder a las nuevas preguntas. Los computadores nos ayudarán a escribir textos, pero las ideas, la forma de expresarlas y el análisis crítico seguirán dependiendo de qué tan buenos lectores seamos.

El cómo educar cambiará. En realidad, ya está cambiando. Hay mil teorías de cómo hacerlo mejor, pero la mayoría coincide en algunas estrategias. La investigación científica adquirirá cada vez mayor relevancia en el proceso formativo. No solo porque es obsoleto transmitir conocimientos, es necesario producirlos, sino porque el proceso mental de la investigación es el mismo con el que el estudiante desarrolla su imaginación y su capacidad de análisis. La educación será cada vez más personalizada, no va a haber dos matemáticos o dos biólogos iguales; incluso dentro de un mismo curso se podrán estudiar cosas diferentes. Se estudiará más en grupos, el papel del maestro seguirá siendo importante (aun contra la inteligencia artificial), pero será el de un acompañante. Las fronteras de las disciplinas se harán cada vez más difusas y más amplias.

Un estudio reciente de la Ocde definía, entre grupos de interés muy diferentes, cuáles son las cualidades necesarias para el éxito en el trabajo. Hubo coincidencias extraordinarias. Tres características fueron calificadas por todos como las más importantes. En su orden: generar nuevas ideas/soluciones, disposición para cuestionarse, y capacidad para expresar bien sus ideas. Las de menor importancia fueron capacidad negociadora y autoridad.

Mientras debíamos estar discutiendo estos hechos, que van a definir la vida y la felicidad de nuestros jóvenes, los académicos nos distraemos peleando por cosas que nos parecen urgentes, pero que posiblemente se vean en poco tiempo como discusiones bizantinas sobre el sexo de los ángeles.

Fuente del artículo: https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/moises-wasserman/hacia-que-educar-columna-de-moises-wasserman-324280

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Venezuela: Derrotar el golpe antes de que se transforme en invasión o guerra civil!

Por: Guillermo Almeyra.

 

1) El golpista Juan Guaidó se proclamó presidente sin siquiera contar con el acuerdo con los demás opositores. Representa sólo a su grupo creado y protegido por Washington.2) Trump y sus asesores amenazaron reiteradamente con una intervención militar en Venezuela que, dadas las dificultades que encuentra Trump en el Congreso, adoptaría la forma de una invasión de mercenarios desde Colombia con “asesores” estadounidenses y apoyo logístico de Washington.

3) Guaidó, para un golpe militar en Venezuela, cuenta con muy poco pues su capacidad de reclutamiento es escaso incluso debido a la emigración de tres millones de venezolanos jóvenes y activos y que pudieron pagar el exilio y la instalación en países lejanos y que en su mayoría lo habrían apoyado. Por eso pide la intervención de Estados Unidos, con el apoyo de prácticamente toda la prensa latinoamericana en manos de la derecha.

4) La “fuerza” de Guaidó reside en que en las Fuerzas Armadas Bolivarianas hay un sector minoritario importante que no soporta más el desastre económico y social creado por la incapacidad del gobierno, con el cual Guaidó está negociando entre bambalinas para garantizar a esos militares el mantenimiento de sus privilegios (que piensa anular apenas pueda).

5) El objetivo del golpe es un gobierno de “unidad nacional” entre los agentes del imperialismo apoyados militarmente por Estados Unidos y la derecha de los militares, en el cual éstos pesarían muy poco y podrían ser arrojados por la borda en cualquier momento oportuno.

6) Venezuela no tiene un gobierno “socialista”. Es un país con capitalismo de Estado en el cual la boliburguesía en el gobierno tiene los mismos intereses de clase que la gran burguesía transnacional y que la mísera burguesía nacional “compradora” y sus marionetas. Ese es el pegamento para el “gobierno de unidad nacional”.

7) Es cosa de locos decir “No al golpe”. El golpe ya lo dieron y falta aún ver si el mismo puede terminar de modo cruento con una guerra civil y una invasión o si será un golpe de Estado con el apoyo de los militares a quienes Washington quiere comprar. Lo que hay que discutir es cómo derrotar el golpe y limpiar de traidores las Fuerzas Armadas, yendo a los cuarteles para armar batallones obreros como hicieron los españoles en 1936.

8) Los trabajadores no han intervenido espontáneamente ni organizado nada en modo independiente porque están desesperados por las consecuencias de la políticas económicas de Maduro y porque tanto Chávez como sobre todo Maduro reprimieron sus huelgas y manifestaciones de independencia y los sometieron al control del gobierno y del Estado.

9) Chávez y Maduro, mostrando su confianza en el capitalismo y con total ceguera estratégica, hacían refinar el petróleo venezolano en Estados Unidos, tenían en ese país su principal empresa (ahora expropiada por Trump) y sus reservas en oro estaban en países imperialistas. Maduro ha dado amplias concesiones en el Orinoco a empresas petroleras de EE.UU. Ni él ni Chávez tocaron las bases del capitalismo en Venezuela y Chávez murió antes de poder desarrollar su intento de organización de un poder popular paralelo, que fue asfixiado por Maduro. El estatalismo es tal que Chávez expulsó disidentes del PSUV antes mismo de que éste se organizase y tuviese estatutos. El PSUV es una simple máquina electoral ineficiente (Maduro obtuvo en las últimas elecciones presidenciales menos votos que el número de inscriptos que declara el PSUV). El descontento popular y la subordinación al Estado impiden una respuesta independiente de los trabajadores al golpe en curso. Sin embargo, tanto en caso de un golpe de Estado pro Guaidó de un sector de las FAB como en el de una invasión, sectores importantes de los trabajadores se movilizarán pese a todo y resistirán como puedan.

10) ¡Derrotemos el golpe antes de que se transforme en una invasión o en una guerra civil! ¡Impidamos las negociaciones secretas entre Maduro y los golpistas agentes del imperialismo! ¡Cortemos los puentes en la burguesía tradicional y la boliburguesía!¡El fusil en manos de los trabajadores es la garantía de democracia y de una inmediata adopción de medidas anticapitalistas! ¡Los cuarteles son del pueblo y deben armar al pueblo! ¡Suspender el pago de la deuda hasta una auditoría general de la misma, el restablecimiento del abastecimiento popular en productos de primera necesidad y el funcionamiento de un eficaz sistema de salud! ¡Estatización y centralización de los bancos para evitar la fuga de divisas! ¡Expropiación de las palancas de la economía y funcionamiento de las mismas en autogestión obrera dentro de un plan nacional consensuado! ¡No a las vacilaciones de Maduro que alientan a los huelguistas, cárcel para Guaidó, elección bajo control popular de diputados revocables por asambleas para que un Consejo Nacional de Diputados convoque elecciones generales!

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Fuente del artículo: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=252391

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