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¿Por qué Brasil votó así?

Por: Alfredo Serrano Mancilla. 

¿Por qué ganó Jair Bolsonaro con más de 57 millones de votos y 10 puntos de diferencia con respecto al candidato del PT, Fernando Haddad? Esta es la pregunta que medio mundo se está haciendo luego del resultado electoral en Brasil. No hay respuesta sencilla ni basada en un único argumento. Son múltiples los factores, algunos propios de un clima global y otros más ajustados al contexto nacional. Aquí se esbozan algunas ideas para comprender este fenómeno.

  1. La volatilidad de las preferencias electorales. Cada día la realidad es más efímera. Todo cambia a una velocidad incomprensible. En la actualidad, con un simple clic somos capaces de cambiar de país, de conversación, de relaciones personales… Las nuevas tecnologías y las redes sociales permiten creer que todo se puede modificar en un segundo. Esto se va instalando como marco lógico hasta el punto de tener un poder de influencia mayor de lo previsto a la hora de tomar decisiones en otros asuntos. En lo electoral, en un marco de crisis de representatividad de los partidos tradicionales, también está presente esta nueva manera de actuar, que se percibe en un patrón electoral volátil, en el que el voto se mueve de lado a lado sin tiempo real para que se produzcan grandes cambios estructurales en el medio. Un dato lo ejemplifica: Dilma Rousseff obtuvo casi 55 millones de votos hace cuatro años; ahora Bolsonaro, la antítesis, 57 millones.
  2. Cuando la democracia ya es cualquier cosa. Decía Gilbert Rist que “el desarrollo ya puede ser concebido como cualquier cosa” porque “el desarrollo es la construcción de una letrina allá donde se necesita, pero también es un rascacielos en una gran ciudad”. Lo mismo puede suceder con el término democracia, cuando ésta se basa en un mínimo excesivamente mínimo. Así, tan vaciada de contenido, limitada a un voto cada cuatro años, sin importar nada más que eso, entonces, la ciudadanía puede llegar a frivolizarla tanto como cualquier votación que se produce para elegir al ganador de un reality show. Esta democracia tan banalizada, en forma light, es un terreno demasiado fértil para que los candidatos poco demócratas sea elegidos.
  3. Una nueva cancha embarrada de juego. Vale todo. En el caso de Brasil, la elección se dio luego de un golpe parlamentario que arrebató a Dilma su condición de presidenta electa y con Lula, el candidato mejor valorado, en la cárcel. Además, como así también pasó en la campaña del 2014 con la muerte de Eduardo Campos, esta vez, también apareció un hecho sospechoso: la puñalada que sufrió Bolsonaro, que tuvo un tratamiento mediático de telenovela con final feliz. Y tampoco hay que olvidar las fake news que se fueron propagando gracias a un control del uso de datos privados, de teléfonos, con el envío masivo de mensajes de WhatsApp. Se mire por donde se mire, en estos tiempos que corren, ya no hay elecciones en condiciones limpias.
  4. Cuando gana lo auténtico y no lo políticamente correcto. Viendo a Bolsonaro, a uno se le caen todos los mitos del marketing electoral de los últimos años. Pareciera que nace un contramanual de Durán Barba. Ni globos de colores ni mensaje de felicidad eterna; ni ambientalismo ni animalismos. En el caso de Bolsonaro, así como ocurrió con Trump, venció lo genuino, el “no disimular casi nada”. Decirle al pan, pan, y al vino, vino. Un lenguaje más directo, sin rodeos, sin diplomacia, en el que la mayoría de la ciudadanía se siente reflejada.
  5. El odio y el “que se vayan todos”. El hartazgo se impone. Se creó un clima de opinión, en gran medida provocado por los medios de comunicación, marcado por la animadversión y hostilidad. La corrupción fue una de las principales variables elegida para crear un ambiente antipetista. Pero también se utilizó la elevada inseguridad, para construir ese sentimiento de repulsión contra el estatus quo. En el caso brasileño, como así ocurrió también con Trump, se impone cada vez más una propuesta del anti, del rechazo, del encono, buscando una mayor sintonía con aquella sensación de infelicidad que tiene una buena parte de la ciudadanía que vive en condiciones económicas y materiales muy negativas.
  6. La mentira que nos contaron: era mejor no confrontar. Fue absolutamente desacertado creer que había un exceso de confrontación por parte de muchos líderes-presidentes representantes del progresismo latinoamericano. ¿Cómo encaja Bolsonaro en este paradigma? ¿Y Trump? Por lo visto electoralmente, a la ciudadanía le agrada mucho más aquel político que interpela de frente en vez de ser una suerte de “chicha ni limoná”. Debemos distinguir mejor entre el porcentaje de imagen favorable y la verdadera intención de voto; e incluso puede ocurrir que se puede ganar elecciones a pesar de tener un alto porcentaje de rechazo en las encuestas.
  7. El repliegue sobre el individuo. El Balón de Oro en fútbol es casi tan importante como un campeonato; Messi es tan poderoso o más que un club de fútbol. El personalismo en la política pisa fuerte. Es por ello que Bolsonaro no necesitó ni de partidos ni de ningún gran movimiento colectivo que lo arropara. Una suerte de superhéroe que muchos aspiran a ser.
  8. Regresa el nacionalismo en la época global. Nunca dejó de ser un valor, pero ahora el nacionalismo retoma un papel más protagónico en una era donde todo es global. La gente busca mucho más aferrarse a algo cercano, a un referente más nacional. Bolsonaro lo logró mostrándose como militar, con un lenguaje de repulsión a todo lo que tuviera que ver con lo extranjero.
  9. El laberinto de nuestras burbujas. Un mal endémico es querer hacer análisis en función de nuestro particular focus group entre la gente más cercana que nos rodea. O mucho peor aún es preguntarnos lo siguiente: ¿por qué la gente vota a un fascista, homofóbico y que defiende a la dictadura? Esto es tener mal el foco de mira. ¿Por qué? Pues seguramente porque no hay 57 millones de brasileños y brasileñas que tienen esos mismos valores. Lo cierto es que cada quién tiene la información que tiene, que le llega por muchas vías diferentes, y no siempre es la misma que tenemos en ciertos círculos endogámicos en los que el deber ser, en lo ético y en lo político, prevalece por encima de cualquier mirada de lo que está ocurriendo en cada esquina.

Entre tantas otras, las razones aquí expuestas en su conjunto hacen que hoy estemos ante un país, Brasil, que ha elegido mayoritariamente a Bolsonaro, con el 55% de los votos. Sin embargo, lo difícil está en otro punto: a partir de ahora saber cómo hacer para que no lleguen más Bolsonaros a ser elegidos presidentes de cualquier país.

Fuente del artículo: https://www.celag.org/por-que-brasil-voto-asi/

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La educación, ¿prioridad nacional?

Por: Manuel Alvarez Trongé.

El Estado debe convertirla en prioridad. Para ello debe hacer todos los esfuerzos y destinar la inversión que corresponda. La democracia no logra formar cabalmente a los ciudadanos que darán la legitimidad necesaria al sistema que tanto nos costó conseguir en 1983. Y esto es grave.

«A veces los argentinos no queremos escuchar la verdad porque no queremos que nuestras ilusiones se vean destruidas”. Esta es una frase adaptada del genial Friederich Nietzsche, quien no la dirigió a los argentinos, sino a la gente en general que tiene la tendencia aautoengañarse en aras de no destruir sus creencias.

Lamentablemente, hoy nos está sucediendo eso a los ciudadanos de esta República. Pese a que los datos nos indican que más del 60% de aquellos que comenzaron su educación obligatoria no la terminan y que entre aquellos que si la terminan, siete de cada diez no reúnen los conocimientos básicos, nuestra ilusión es que nuestros hijos aprenden y están siendo bien educados o, por lo menos, más del 80% de los padres responde de este modo.

La delicada situación que vivimos no conoce de diferencias sociales, afecta a todos: en los niveles socioeconómicos más bajos la debacle es más notoria, seis de cada diez no comprenden lo que leen pero los niveles más altos tienen también un problema mayúsculo ya que los resultados de las escuelas de mayor calidad del país se ubican por debajo de las peores escuelas del mundo desarrollado (un alumno de las escuelas de elite argentinas está en el nivel de las peores de Europa y muy por debajo de las escuelas de peores resultados de Finlandia o Corea).

Además de estos resultados tan penosos, no se cumple en Argentina con la Ley de días mínimos de clase ni tampoco con la norma que exigió jornada extendida.

Estos datos, vergonzosos por la violación al derecho constitucional de aprender y al derecho humano de educar, serían demoledores en cualquier país del mundo, pero en la Argentina no hacen mella: la gente no reacciona y se engaña pensando que el problema es del otro. El Gobierno, a su vez, no hace el foco especial que debiera y el tiempo continúa pasando sin que notemos el deterioro. Lo peligroso es que este deterioro se disfraza de enemigo invisible y persevera en la destrucción de nuestro capital humano sin que lo veamos, dándole la razón a Jacinto Benavente, quien decía que la única palabra que podía armarse con las letras de “argentino” era “ignorante”.

La escuela secundaria, en Santa Teresa, cambió su modelo educativo y consiguió mejoras en todos sus resultados. (Foto: gentileza Prensa Bolsa de Comercio de Rosario) Santa Fe Santa Teresa la escuela que se animo al cambio y logro mejorar en todos sus resultados escuela secundaria ISPI 9073

La escuela secundaria, en Santa Teresa, cambió su modelo educativo y consiguió mejoras en todos sus resultados. (Foto: gentileza Prensa Bolsa de Comercio de Rosario) Santa Fe Santa Teresa la escuela que se animo al cambio y logro mejorar en todos sus resultados escuela secundaria ISPI 9073

Lo más grave, quizás, es que nuestra sociedad no pueda comprender lo que significa esta grave situación por el nivel educativo descripto. Esta hipótesis es alarmante.

Para explicarlo quiero detenerme en un aspecto. Que más del 60 % de los alumnos que inician su educación obligatoria no termine el secundariosignifica que esos jóvenes no están habilitados para “el ejercicio pleno de la ciudadanía” como dice expresamente la Ley de Educación Nacional (LEN art.30).

¿Qué quiere decir esto? Que la democracia argentina no está logrando formar cabalmente a los ciudadanos que darán la legitimidad necesaria al sistema que tanto nos costó conseguir en 1983. Y esto es grave.

Lo que pareciera no entenderse es que el aprendizaje garantizado por nuestras normas a todos los argentinos no es una alternativa. No estamos frente a una opción, estamos frente a una obligación pública de las autoridades que deben cumplir integralmente para asegurar la viabilidad de la Nación, su democracia y las libertades de absolutamente todos los ciudadanos del país.

No hacerlo es un ataque suicida al futuro de la República. Si el abandono, la mala calidad y la tremenda inequidad educativa están amenazando nuestro futuro, es urgente que reaccionemos. A esto se le llama actuar en defensa propia.

Pero más allá del reclamo ciudadano, es el Gobierno Nacional quien está obligado a liderar un cambio copernicano y hacerlo con todo el poder del que dispone. No se trata de proponer planes y dejarlos morir en el intento. Se trata de cumplir la ley. Y para esta tarea que, vale la pena reiterarlo, es obligatoria, el Gobierno nacional y los gobiernos provinciales deben comenzar por colocar la Educación como el principal desafío de la Argentina.

El artículo 3 de la LEN establece con claridad que “La educación es una prioridad nacional …”. Pues bien, el Estado debe convertirla en prioridad absoluta y para ello debe hacer todos los esfuerzos posibles y destinar la inversión que corresponda.

Esta obligación se agiganta en época de crisis puesto que se trata de cumplir un mandato que es nada menos que prioridad nacional y las prioridades mandan. Deberá realizar campañas, fijar metas, hacer seguimiento (cumplir con el artículo 120 LEN) e informar a los ciudadanos periódicamente sobre el cumplimiento de su obligación.

Pero esta tarea no depende solamente del Estado. Convertir a la Educación en prioridad requiere de un cambio de mentalidad en los medios de comunicación, en el empresariado local, en los sindicatos, en las agrupaciones de padres, en los partidos políticos y en el mundo académico.

Este es el camino. Cuando las prioridades están claras las decisiones se hacen más fáciles. Aprender es un derecho. Hagámoslo realidad.

Fuente del artículo: https://www.clarin.com/opinion/educacion-prioridad-nacional_0_HNQc9bhmT.html

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Social mobility Our failing education system means it’s still no easier to climb life’s ladder

By: Yvonne Roberts.

You are 15, your school building is falling apart, your teachers long ago lost faith in the power of aspiration, and you learned early on that you are considered a loser in life’s game of snakes and ladders, so how do you feel? Grim, obviously– but, as we learned last week, not as grim as your peer in Turkey. That is little cause for cheer.

In its latest social mobility report, the Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD) said that the poorest pupils in this country were more unhappy and discouraged than in any other developed country bar Turkey. Fewer than one in six feel resilient, satisfied with their lives and integrated at school, compared with an OECD average of one in four – one in two in the Netherlands.

One in six represents a huge swathe of our future. The OECD report also said that disadvantaged children in the UK who are educated together are two years behind those in schools with middle-class pupils.

At the current rate of “progress”, it will take 50 years to reach an equitable education system. Something is going badly wrong. It impacts on hundreds of thousands of children and young people. Yet, so far, across the political parties, and for decades, there has been a lack of imagination about what needs to be done to tackle such profound levels of misery, class division and wasted human capital.

At least in the 1940s we made no bones about it. The Education Act 1944estimated the country would need 80% manual workers and 20% clerical and professional staff for the postwar industrial economy. Now technology rules – the robots are coming. Even the middle classes are in peril of sliding down the snake, while those anchored to the bottom will continue to have little money, poor health and shocking housing.

For Labour, social mobility has traditionally meant focusing on the cleverest poorer children, measured in non-vocational terms. In 1959, the arrival of the 11 plus incensed the social entrepreneur Michael Young, Lord Young of Dartington, co-creator of the Open University among other ventures. He saw too many children prematurely branded failures.

Sixty years ago he published The Rise of the Meritocracy, a dystopian satire in which he presciently detailed the rise of women and national populism. The narrator, a sociologist, describes the negative outcomes of a system in which the elitist hereditary principle has been replaced by a society based on the formula, IQ + Effort = Merit. This system ossifies into yet another self-serving oligarchy. What Young believed is this “merit” – genes dictating the ability to pass exams, – fails to take into account the value to society of virtues such as kindness, courage, imagination, sympathy and generosity.

Education in the UK has always been a middle-class mincing machine in which too many poorer children are written off too soon because they don’t display certain habits of mind. “Effort” is very much harder in a damp, overcrowded, unheated home. Andreas Schleicher, OECD director of education and skills, said last week that, in the UK, poorer children did better in schools with a good disciplinary regime, by which he meant an environment for learning in which pupils respected and trusted teachers, and teachers had high expectations of pupils.

Arguably, what fosters that mutual respect is an understanding of the influences on children in all their diversity. For instance, a 10-year American study showed that parents of children from a low socio-economic group valued obedience, neatness and honesty, while middle class parents emphasised curiosity, self-control and consideration. We know that early years and schools can do much to compensate for this when a child does not come from a home bursting with social skills, activities, tutoring, self-discipline and ambition – so why do we still do so little?

Young, in his own patriarchal way, was trying to redefine what is meant by social mobility and “success”. How do we create a fair society in which every individual is able to develop what economist Amartya Sen called “capabilities” – the right to feel of value, to engage in society, to have the resources to live a thriving life, not merely survive? The aim, for all our sakes, ought to be that six out of six poorer pupils have the knowledge that life offers promise.

 

Fuente del artículo: https://www.theguardian.com/society/2018/oct/27/education-inequality-uk-schools-failure-of-meritocracy

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El Salvador según los ideales de San Romero

Por: Luis Armando González. 

El día ayer, en las vísperas de canonización de Monseñor Óscar Arnulfo Romero –y con motivo de tan extraordinario acontecimiento— el Presidente Salvador Sánchez Cerén dirigió un mensaje a la nación, en el cual, en una de sus partes medulares, dijo lo siguiente:

San Romero de América continúa alentando las esperanzas de los pueblos. Su identificación con las poblaciones más vulnerables, su enérgico rechazo a la violencia, su valiente defensa de las víctimas son ejemplos para millones de personas que luchan por la dignidad humana… La mejor forma de honrar a San Romero es mantener vivo su mensaje de amor y paz en nuestras acciones. En sus palabras encontramos la fortaleza para ser mejores y avanzar en el camino de la paz y el bienestar de todos los ciudadanos.

Su canonización convoca a toda nuestra sociedad a una profunda reflexión para comprender que es urgente un ¡Basta ya! a la violencia, que tanto sufrimiento provoca a muchas familias. A eso nos llama hoy San Romero, a un cambio de conducta, a sumar esfuerzos para que nuestras comunidades avancen en convivencia y con tolerancia, poniendo en práctica una nueva cultura de paz basada en el respeto a la vida, a las diferencias y a los derechos humanos”.

Ese texto condensa lo que para una gran mayoría de personas –creyentes y no creyentes— es el mensaje esencial de Monseñor Romero, quien desde el 14 de octubre de 2018 se ha convertido San Romero de América. Al transmitir ese mensaje, el Presidente Sánchez Cerén no sólo se puso en sintonía con los ideales fundamentales de San Romero, sino también en sintonía con las aspiraciones de figuras católicas de primer nivel –como el Papa Francisco, el Cardenal Gregorio Rosa Chávez y el Nuncio Apostólico, Monseñor Santo Gangemi— que, guiados por los ideales y el ejemplo del santo salvadoreño, han hecho llamados para trabajar por la paz, la justicia y la vida en El Salvador.

Y es que el desafío por edificar un país sin violencia, con justicia, sin desigualdades hirientes y con un pleno respeto a la dignidad humana sigue siendo tan actual y urgente, como lo fue en tiempos de San Romero. Eso no podrá hacerse sin un vuelco radical en los ejes configuradores de la realidad nacional: la economía, la política y la cultura.

En algunos ambientes se escucha decir que debemos edificar un país según el corazón de Dios. Para los que no son creyentes –lo cual no quiere decir que sean malas personas, que no tengan ideales o que no deseen trabajar un El Salvador distinto al actual— la apelación al “corazón de Dios”, como fuente orientadora, escapa a sus pretensiones o, más aún, no tiene ninguna fuerza para desencadenar, en ellos, un compromiso cívico o para delinear un proyecto social, cultural, político y económico, viable y realista, y para lo cual son herramientas imprescindibles el conocimiento científico, y sus aplicaciones tecnológicas, y una sólida base moral que no debe agotarse, aunque se nutra de su riqueza, en fuentes morales de procedencia religiosa.

Por otro lado, para los creyentes cristianos –sobre todo esos a los que no les son ajenas las enseñanzas de la teología negativa— la pretensión de querer conocer a Dios –su voluntad y deseos, que tiene corazón y que hay algo inscrito en ese corazón— no es más que un ejemplo de la soberbia humana y, por qué no, también de la inevitable ignorancia que se deriva de la inaccesibilidad a ese misterio en que consiste lo absolutamente absoluto.

Más prudente sería decir que, en el caso concreto de nuestro país –con su historia, condicionamientos, estructuras de poder, formas de convivencia y cultura—, una figura como San Romero podría convertirse en ese desencadenante de un proceso de transformación de El Salvador, en sus estructuras fundamentales, para lo cual –como punto de partida— no debería perderse de vista la integralidad de su trayectoria de vida y su legado, es decir, se trataría de mantenerlo vigente, actuante y operativo, como “Monseñor Romero”. La tentación de afirmar que el país debería ser edificado según el “corazón de Monseñor Romero” se impone casi automáticamente.

Pero es una tentación a la que –por lo menos en estas líneas— no hay que ceder. Por un lado, la noción está fuertemente teñida de romanticismo y sentimentalismo, lo cual fácilmente puede conducir, en el caso de Romero, a una espiritualización de su vida y legado. Por otro lado, la noción es heredera de una visión que pone al corazón (y a su lugar en el cuerpo) como centro de la voluntad y decisiones morales de las personas.

Por eso se dice de una persona que hace el mal que “no tiene corazón”; o también, cuando se quiere respaldar la solidez moral de una afirmación, se dice “te lo digo con el corazón en la mano” o “te lo digo desde el fondo de mi corazón”. En realidad, lo correcto sería decir “te lo digo desde mi cerebro”, pero hasta ahora el corazón sigue teniendo la primacía como fuente de las decisiones (y compromisos) más firmes y profundas.

Pero ciertamente, no sólo el cerebro de Monseñor Romero estuvo en la base de sus decisiones y opciones más reflexivas, sino todo su cuerpo, sus sentidos, sus emociones y sus sentimientos. Aunado todo ello a sus conocimientos filosóficos y teológicos, a su cultura –tejida a partir de sus orígenes familiares en Ciudad Barrios—, a sus gustos musicales, a sus conocimientos históricos, políticos, económicos, sociológicos, a su experiencia con las víctimas de la violencia, a las tensiones eclesiales que enfrentó, a sus lecturas del Evangelio y a su fe. Todo esto cristalizó en un conjunto de principios, valores, exigencias y obligaciones morales: los ideales de Monseñor Romero.

Son esos ideales –entre los que destacan la primacía de la dignidad de las personas, la promoción del bien común y la justicia, la opción por las víctimas, el rechazo de la violencia que genera violencia, la defensa de los derechos humanos, el compromiso con la paz justa, el respeto de la memoria histórica, la resistencia a la opresión, la solidaridad, la fraternidad y la tolerancia— los que, por universales, tienen toda la potencialidad para mover a los distintos sectores del país a un compromiso con un nuevo proyecto de nación.

Ninguna persona de buena voluntad, con una decencia mínima y con capacidad de razonar, puede sustraerse a esos ideales, independientemente de sus opciones y creencia (o increencias) religiosas. Y ello porque los ideales de San Romero –del obispo y mártir Monseñor Romero— apuntan al universo moral de las personas, es decir, al marco de principios, valores y creencias a partir del cual aquéllas actúan y toman decisiones.

En fin, edificar un país según los ideales de Monseñor Romero –de San Romero— supone la permeabilización de la sociedad por esos ideales, de modo que sean el crisol de una nueva cultura, una cultura del compromiso solidario, del respeto y cuido del débil; de renuncia a la ostentación, el consumismo, el individualismo y el abuso; de la justicia económica y de la convivencia en paz.

San Salvador, 14 de octubre de 2018

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Equidad: pendiente educativo 1

Por: David Calderón. 

Esta semana, el Programa de Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) presentó un estudio que entra a detalle en los datos de resultados y contexto de los estudiantes, pero con el enfoque “Equidad en la educación: superar las barreras a la movilidad social”, como llamaron al reporte. En esta colaboración comentaré la nota que sobre México presentó PISA.

Lo primero que hay que decir es que, con sus aún muy mejorables referentes, es un paso adelante que el equipo de PISA comience a integrar una perspectiva más sistémica y menos reduccionista para juzgar los resultados en desempeño sobre las competencias referidas a ciencia, matemáticas y comunicación. Como Pasi Sahlberg y mucho otros observaron hace años, muchas de las recomendaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) carecen de suficiente ajuste de contexto, y pueden, en su generalidad, convertirse en una receta inadecuada para problemas complejos, de condicionamientos históricos y políticos de gran profundidad.

El estudio global reconoce (sin cuestionar las materias de gobernanza, presupuesto y recaudación fiscal) que vivimos en un mundo de creciente desigualdad económica, y que la educación no puede renunciar a su tarea de propiciar la equidad (entendida como iguales oportunidades, de manera que el antecedente socioeconómico de las familias de origen no determine fatalmente el alcance de resultados satisfactorios en el desarrollo de competencias para la nueva generación).

La nota para México está organizada, a mi juicio, con muy poca fortuna para convocar a la acción. Pero propongo una lectura que traiga a la mesa datos inquietantes y que nos muevan a reflexión. Por ejemplo: 80 por ciento de los estudiantes mexicanos que participaron en la última edición de PISA vienen de un contexto de desventaja (es decir, son muy bajos la escolaridad e ingresos de sus padres) y 60 por ciento estudian en escuelas donde la norma es esa misma desventaja. Sorpresa (es ironía): México tiene escuelas pobres para pobres. La población escolar refleja la estratificación socioeconómica del país. Triste: el mecanismo central de movilidad social no cambia, sino en general refleja la división de fortunas entre los mexicanos. La nota asienta que, en ciencias, los resultados entre los mexicanos más desventajados y los más afortunados de sus coetáneos, 15 años cumplidos, la diferencia de puntajes en sus resultados es de 60 puntos, el equivalente a dos años de escolaridad. Venir de familia en contexto marginado prevé tener resultados al terminar el tercero de secundaria, como lo que se obtiene en primero de secundaria en un contexto favorecido.

Otra no tan sorpresa: los alumnos de contexto de desventaja, cuando están en escuelas de ventaja, tienen 71 puntos más que sus pares de origen. Es decir, aunque sea de la zona más complicada de Ixtapaluca, en una escuela pública de la Colonia Roma es previsible que no se produzca una diferencia con los jóvenes que son vecinos de la escuela, con padres de ingreso medio alto y licenciatura. No es genético, ni mucho menos: aún con posible bullying, aún con el desfase de nutrición y hasta de atención y crianza, el efecto colectivo puede “jalar” o al menos no extinguir el potencial educativo. 12% de los desventajados están en el cuarto superior de resultados; son “resilientes”, es decir, con todo y el contexto empobrecido de su vecindario y de su escuela, obtienen resultados de aceptables a superiores.

El punto está hecho: origen no tiene que ser destino. Pero no pasa mágicamente; hay políticas y prácticas que favorecen la equidad y por lo tanto la movilidad social, y descuidarlas es dejar que el sistema educativo reproduzca las pautas de subordinación y marginación.

La nota de OCDE es muy escueta al recomendar tres políticas educativas: a) invertir fuerte en educación inicial de los desfavorecidos; b) monitorear y apoyar con recursos adicionales las situaciones de desventaja, reduciendo la “concentración” y c) formar a los maestros para que tengan instrumentos efectivos para lidiar con la diversidad, comunicarse con las familias y sumarlas al proceso de sus hijos, favorecer un clima escolar de identificación y gran empatía, usar estrategias adecuadas para revertir las brechas, como la tutoría entre pares. Recetas, fáciles de decir, arduas de implementar. Pero hay experiencias ya en México, que vale la pena referir, como lo haré en mi siguiente entrega. Ya pasa; ahora es analizar dónde, por qué y qué esperanzas hay de ampliar esas buenas prácticas, especialmente en la responsabilidad del gobierno entrante.

Fuente del artículo: http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/david-calderon/equidad-pendiente-educativo-1

 

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Presentación a la Asamblea General ONU-2018. Relatora Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas

Por:  Victoria Tauli-Corpuz.

Declaracion de Victoria Tauli-Corpuz, 
Relatora Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas

Presentación a la Tercera Comisión de la Asamblea General

en su 73º período de sesiones 
Tema 71 (a y b): Derechos de los pueblos indígenas

Nueva York, 12 de octubre de 2018

Honorable Presidente de la Tercera Comisión, el Sr. Mahmoud Saikal

Representantes Distinguidos de los Estados Miembros,

representantes indígenas y autoridades en la sala y en todo el mundo,

Excelencias, señoras y señores,

Es un placer para mí dirigirme a la Asamblea General hoy por quinta vez desde que asumí el mandato de Relatora Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas en 2014. Durante la última media década, he estado informando aquí y en el Consejo de Derechos Humanos sobre una serie de temas preocupantes para los pueblos indígenas. He tratado de arrojar luz sobre las razones estructurales detrás de las violaciones de los derechos humanos y la marginación que los pueblos indígenas siguen enfrentando en casi todos los países. He explorado temas como el impacto de la inversión internacional y los acuerdos de libre comercio en los derechos de los pueblos indígenas; el impacto de la conservación y la adaptación al cambio climático y los proyectos de mitigación; y los crecientes ataques, criminalización e incluso asesinato de pueblos indígenas, entre otros temas.

Hoy, quiero discutir lo que veo como una de las posibles soluciones para enfrentar los desafíos que enfrentan los pueblos indígenas en todo el mundo: la importancia de proteger y promover el papel de las propias instituciones de los pueblos indígenas y las formas de gobernarse a sí mismos. En el centro de esto están los derechos a la libredeterminación, el autogobierno y la autonomía.

En el informe que les presento hoy ofrezco comentarios introductorios sobre el tema de los «pueblos indígenas y el autogobierno». Mi objetivo es centrarme más en este tema durante el próximo año en diálogo con los pueblos indígenas, los Estados y otros actores para proporcionar recomendaciones sobre cómo fortalecer el autogobierno indígena.

Algunos pueden decir que este es un tema muy complicado o incluso controvertido. Sin embargo, como he visto a través de mis visitas a los países, las comunicaciones con los gobiernos y los estudios temáticos durante los últimos cinco años, hay muchos buenos ejemplos de sistemas de autogobierno indígena que existen como un acuerdo formal con el Estado y que son reconocidos en la Constitución, la legislación, las políticas o en el nivel de trabajo del Estado. Me gustaría comenzar enfocándome y aprendiendo más de estos ejemplos existentes. Todos los días, y tal como hablamos aquí, estos numerosos sistemas de gobernabilidad indígena permiten a los pueblos indígenas practicar su derecho al autogobierno y lograr un desarrollo sostenible de la forma en que se definen a sí mismos.

Más aún, se reconoce que estos sistemas de gobernanza indígena desempeñan un papel positivo para garantizar resultados de desarrollo sostenible para los pueblos indígenas y para la sociedad en general. En el contexto del marco de Desarrollo Sostenible, y su enfoque en el buen gobierno, la participación, la apropiación y el hecho de no dejar a nadie atrás, considero que es muy importante comprender mejor el papel que los propios sistemas de gobierno de los pueblos indígenas pueden desempeñar para lograr un desarrollo sostenible.

Es difícil describir o definir de manera restringida qué son los «sistemas de autogobierno indígena», dada la amplia diversidad de instituciones indígenas que existen a nivel mundial y las diferentes historias, contextos y luchas en las que se han formado. A lo que me refiero en mi informe es a los sistemas de gobierno de siglos de antigüedad que establecen reglas sobre las formas en que los pueblos indígenas se relacionan entre sí y con sus vecinos, así como con la naturaleza y los ecosistemas circundantes. En muchos casos, estas instituciones incluyen leyes consuetudinarias, orales y escritas, así como mecanismos de resolución de disputas y adjudicación. Estos sistemas existían mucho antes de que los pueblos indígenas fueran colonizados por fuerzas externas y antes de que surgieran los Estados-nación poscoloniales. En muchos lugares, continúan existiendo y operando en las comunidades indígenas. Se integran a lascosmovisiones tradicionales, valores, normas, leyes de los pueblos indígenas y sus conceptos de autoridad y formas de ejercer el liderazgo. En las últimas décadas, también se han desarrollado formas contemporáneas institucionales, incluidos parlamentos, consejos y organizaciones indígenas, a menudo en cooperación con los Estados y algunos con el objetivo de aumentar el autogobierno indígena. La diversidad de los sistemas de gobierno indígenas es un reflejo de las diversas culturas, historias y realidades de los pueblos indígenas.

Muchos de los sistemas tradicionales de gobernanza indígena han demostrado ser mejores que los actores externos para garantizar el bienestar, la paz y la seguridad y los derechos de los pueblos indígenas. Además, contribuyen a la reducción de conflictos, la mitigación y adaptación al cambio climático, la conservación y los servicios de educación y salud culturalmente apropiados, el acceso a la justicia, entre muchos otros resultados positivos. El reconocimiento y el apoyo a los sistemas de gobernanza indígenas es, por lo tanto, esencial para la realización de los derechos de los pueblos indígenas y, en particular, su derecho a la libre determinación. Déjame darte algunos ejemplos de esto:

Servicios públicos mejorados: varios estudios, entre otros de América del Norte, enfatizan cómo los sistemas de gobernanza indígena administran de manera eficiente una amplia gama de servicios públicos, a menudo más efectivamente que los actores externos, dado el profundo entendimiento que los pueblos indígenas tienen de sus propias culturas, tradiciones y valores. .

Conservación y mantenimiento de la biodiversidad: También hay evidencia creciente de la superposición entre los territorios y áreas de los pueblos indígenas y los altos niveles de biodiversidad y bosques saludables. Mientras que los pueblos indígenas ocupan el 22 por ciento de la masa terrestre del mundo, el 80 por ciento de la biodiversidad del mundo se encuentra en sus tierras y territorios. Un factor clave que explica esta superposición es precisamente los sistemas de gobierno y las normas consuetudinarias de los pueblos indígenas, que definen la relación con sus tierras, territorios y recursos y se basan en valores de reciprocidad y solidaridad. Otro factor es la capacidad de estos sistemas para adaptarse a los cambios físicos, políticos y culturales que enfrentan. Un elemento esencial de esas leyes consuetudinarias es la propiedad colectiva y la gestión de tierras, territorios y recursos,

Adaptación y mitigación del cambio climático: el conocimiento tradicional indígena, los sistemas de gobernanza y los puntos de vista holísticos de la comunidad y el medio ambiente también han sido ampliamente reconocidos como un recurso para la mitigación y adaptación al cambio climático. El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, por ejemplo, ha documentado cómo el conocimiento indígena ha sido eficaz en el desarrollo de medidas para hacer frente a las amenazas climáticas y ha contribuido a aumentar la seguridad alimentaria en muchas partes del mundo.

Los ejemplos incluyen el conocimiento de los inuit sobre la variabilidad del clima en la caza, las tradiciones incas de diversificación de cultivos y el conocimiento de la diversidad genética y, en el Sahel, el uso de estrategias de recolección de agua y el pronóstico del tiempo. A través de un mayor autogobierno, estas prácticas pueden proporcionar mejores salvaguardas contra los efectos del cambio climático.

Prevención de conflictos y acceso a la justicia: las instituciones indígenas también desempeñan un papel importante para garantizar la prevención de conflictos, el orden y la resolución de conflictos. Por ejemplo, esto se puede observar en los modelos de policía comunitaria que están prosperando en varios países latinoamericanos. Otros ejemplos incluyen modelos de justicia tradicionales que resuelven conflictos y brindan acceso a la justicia de maneras que respetan tanto la diversidad cultural como las normas de derechos humanos.

Libredeterminación: por supuesto, el derecho al autogobierno también es un derecho en sí mismo. Está estrechamente vinculado al derecho fundacional de la libredeterminación, ya que permite a los pueblos indígenas determinar libremente su condición política y perseguir libremente su desarrollo económico, social y cultural. Por lo tanto, tiene un valor intrínseco, ya que respalda la capacidad de los sistemas de gobierno indígenas para evolucionar y adaptarse a los cambios.

Estas son todavía reflexiones preliminares sobre el tema. Durante el próximo año, me gustaría recopilar mucha más información sobre los sistemas de autogobierno indígena existentes y los resultados a los que han contribuido. Además, necesitamos aprender más sobre los desafíos que enfrentan los sistemas de gobernabilidad indígena y cómo superarlos. El derecho de los pueblos indígenas a gobernarse a sí mismos está bien establecido en el derecho internacional de los derechos humanos y la jurisprudencia. Sin embargo, es cuando se pone en práctica que surgen desafíos. Estos incluyen desafíos tales como la coordinación entre las instituciones indígenas y contemporáneas del Estado; los limitados recursos financieros y humanos disponibles para administrar adecuadamente los sistemas de gobernanza indígena; la falta de control y la capacidad de autogobierno.

Espero que en este diálogo escuchemos buenos ejemplos a nivel nacional sobre cómo ha enfrentado estos desafíos. Esto puede ayudar a identificar recomendaciones que pueden aplicarse en otros contextos.

Deseo mencionar que este tema también ha sido una preocupación central para los otros mecanismos de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas. Se abordó en el estudio de EMRIP de 2011 sobre la participación en la toma de decisiones y el trabajo reciente del Foro Permanente de las Naciones Unidas sobre el desarrollo sostenible en los territorios de los pueblos indígenas. Espero coordinar con estos mecanismos durante el próximo año para mejorar nuestro conocimiento combinado sobre el papel que pueden desempeñar los propios sistemas de gobierno de los pueblos indígenas, en particular en lo que respecta al logro del desarrollo sostenible.

Señor presidente

Ahora quisiera decir algunas palabras sobre mis actividades generales y mi trabajo, ya que me dirigí a la Asamblea General el año pasado. En particular, me centraré en la criminalización, mis dos visitas a México y Guatemala y el tema de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario.

Violencia en contra y criminalización de los pueblos indígenas.

Mi informe al 39º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos en septiembre (A / HRC / 39/17) proporcionó un análisis de la preocupante escalada de violencia, criminalización, hostigamiento y amenazas contra los pueblos indígenas, en particular cuando defienden y ejercen sus derechos sobre Tierras, territorios y recursos naturales. Estas violaciones de los derechos humanos a menudo surgen cuando los líderes indígenas y los miembros de la comunidad expresan su preocupación por los proyectos a gran escala relacionados con las industrias extractivas, la agroindustria, la infraestructura, las represas hidroeléctricas y la tala.

Parece que una vez más, los pueblos indígenas han terminado en la primera línea como objetivos de persecución. La rápida competencia que se intensifica sobre los recursos naturales en sus tierras y territorios tradicionales está impulsando esta violencia. Líderes y comunidades indígenas que se oponen a los impactos negativos de los proyectos a gran escala sobre sus derechos, medios de vida y el medio ambiente son objeto de ataques y asesinatos, desalojos forzosos, amenazas y hostigamientos insidiosos en forma de cargos criminales que a menudo son nebulosos, inflados o ficticios. El objetivo de estos ataques, ya sean violentos o legales, es silenciar cualquier oposición de los pueblos indígenas a los intereses comerciales y evitar que los pueblos indígenas ejerzan sus derechos.

Una causa subyacente crucial de los actuales ataques intensificados es la incapacidad de proporcionar a las comunidades indígenas una tenencia segura de la tierra, ya que esto, a su vez, socava su capacidad para defender efectivamente sus tierras de los daños causados ​​por proyectos a gran escala.

El informe es un primer paso para ver este problema. Me comprometo a seguir prestando atención a los ataques y la criminalización de los defensores de los derechos humanos de los indígenas ya promover soluciones para mejorar las medidas de prevención y protección.

Pueblos indígenas en aislamiento y contacto inicial.

En el Consejo de Derechos Humanos en septiembre, también presenté un informe temático sobre los pueblos indígenas en aislamiento y contacto inicial en América del Sur, después de una conferencia sobre este tema en Perú el año pasado. Este es un tema poco explorado pero extremadamente importante, ya que existe una necesidad urgente de redoblar los esfuerzos para mejorar la protección de los territorios y el medio ambiente de los pueblos indígenas en aislamiento y contacto inicial, en línea con las normas internacionales. El informe recomienda que los Estados deben desarrollar e implementar adecuadamente políticas diferenciadas dirigidas a los pueblos indígenas en contacto inicial, especialmente en el área de la salud, al mismo tiempo que se abstengan de implementar acciones que afecten sus tierras y recursos.

Visitas y comunicaciones.

Permítame continuar con algunas palabras sobre mis recientes visitas a los países, así como mis comunicaciones con los gobiernos y otras entidades.

Desde que informé a la Asamblea General el año pasado, he realizado dos visitas oficiales a los países: a México del 8 al 17 de noviembre de 2017 y a Guatemala del 1 al 10 de mayo de 2018. Deseo agradecer a los gobiernos de México y Guatemala por sus invitaciones. , así como por su cooperación durante las misiones y por permitirme perseguirlos de manera independiente.

México y Guatemala han desempeñado un papel importante en el apoyo al avance de los derechos de los pueblos indígenas en el ámbito internacional, incluso en la adopción de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas y en el establecimiento de mi mandato. Sin embargo, a nivel nacional, los países de ambos países aún enfrentan serios desafíos en la implementación de estos compromisos.

En México, recibí información sobre algunas medidas positivas en los campos de la salud y la educación, así como los esfuerzos para facilitar el acceso de los pueblos indígenas a la justicia. Pero pude observar que la situación real de los pueblos indígenas en el país refleja una gran brecha entre los compromisos internacionales adoptados por el Estado y la realidad sobre el terreno.

Existe la necesidad de una acción efectiva y coordinada a nivel federal, estatal y municipal para enfrentar la grave situación de los pueblos indígenas, en particular la falta de una implementación adecuada de sus derechos de autodeterminación y de sus tierras, territorios y recursos naturales, sus derechos. Participación política y acceso a la justicia. También deben adoptarse medidas urgentes para resolver los problemas de violencia e inseguridad, así como la pobreza, la marginación y la discriminación que afectan a los pueblos indígenas.

En Guatemala, los pueblos indígenas constituyen la mayoría de la población. A pesar de esto, nunca han participado en pie de igualdad en la vida política, social, cultural y económica del país. Pude observar que los pueblos indígenas enfrentan racismo estructural y discriminación en su vida cotidiana, que se refleja en la falta de protección de sus tierras, territorios y recursos naturales y en sus dificultades para acceder a la justicia, la salud y la educación, o la participación política. Me preocupa saber que, a pesar del crecimiento económico nacional general, los niveles de desigualdad están aumentando. Alrededor del 40 por ciento de los pueblos indígenas aún viven en la pobreza extrema, y ​​más de la mitad de los niños indígenas en Guatemala padecen desnutrición crónica.

Observé que la implementación de la gran mayoría de los compromisos en el Acuerdo de Paz sobre los Derechos e Identidad de los Pueblos Indígenas de 1996 siguen sin cumplirse, al igual que la mayoría de las recomendaciones emitidas en 2002 por mi predecesor, el Profesor Stavenhagen, luego de su visita al país. Resulta profundamente preocupante que hoy, 22 años después de la firma de los Acuerdos de Paz, solo el 19% de los compromisos adoptados en el Acuerdo sobre Derechos e Identidad de los Pueblos Indígenas hayan sido implementados. Ha habido un progreso insuficiente, en particular relacionado con la garantía de los derechos a la tierra y los recursos, la educación intercultural bilingüe y el reconocimiento de las autoridades indígenas y la justicia.

Tanto en México como en Guatemala, recibí numerosas quejas sobre los impactos del modelo actual de «desarrollo» en los derechos de los pueblos indígenas. El aumento drástico de proyectos extractivos y de otro tipo no respeta el derecho de los pueblos indígenas a determinar sus propias prioridades y estrategias para el desarrollo y uso de sus tierras, territorios y recursos naturales. Estos proyectos generalmente se llevan a cabo sin evaluaciones de impacto adecuadas sobre los derechos humanos ni consultas de buena fe para obtener el consentimiento libre, previo e informado de los pueblos indígenas interesados.

Estor extremadamente preocupada por el aumento de los niveles de violencia, los desalojos forzosos y la criminalización de los pueblos indígenas tanto en México como en Guatemala. En Guatemala, visité a los líderes indígenas en prisión por defender sus tierras y estoy particularmente preocupado por los asesinatos de varios líderes indígenas durante y desde mi reciente visita.

Además de las visitas a los países, he seguido compartiendo información con los gobiernos y otros actores en relación con las denuncias de violaciones de los derechos de los pueblos indígenas en todo el mundo. Desde el año pasado, he enviado 48 comunicaciones a 19 Estados y otras entidades en relación con violaciones de una amplia gama de derechos económicos, sociales y culturales, así como civiles y políticos. Aprecio las respuestas que he recibido y el diálogo que algunas de las comunicaciones han llevado a diferentes gobiernos.

Con estas palabras, me gustaría finalizar mi informe a la Asamblea General y darles la palabra. Estoy listo para escuchar y tengo muchas esperanzas de que hoy podamos tener un diálogo constructivo sobre el derecho de los pueblos indígenas al autogobierno y su contribución al logro de un desarrollo sostenible para todos, también para los pueblos indígenas.

Gracias.

Fuente del documento: http://unsr.vtaulicorpuz.org/site/index.php?option=com_content&view=article&id=257:presentation-to-ga2018&catid=7:statements&Itemid=32&lang=es

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Pacto por la educación ¿Truco o trato? | Debate en Badajoz (Video)

España / 28 de octubre de 2018 / Autor: Coordinadora Estudiantil Badajoz / Fuente: Youtube

Publicado el 23 oct. 2018
Charla organizada el pasado 15 de marzo de 2018 por el Consejo de Estudiantes de la Facultad de Educación junto a la asociación APEVEx (Asociación Pedagógica «Escuela de Verano de Extremadura») Grabada por la Coordinadora Estudiantil de Badajoz. https://www.estudiantesbadajoz.org

ove/mahv
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