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Educación cívica: en defensa de la escuela

Carlos Ornelas

El miércoles de la semana pasada comenté el Estudio Internacional de Educación Cívica y Ciudadana que presentó el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación el 7 de noviembre. Dicho tratado lo coordinó la Asociación Internacional para la Evaluación del Logro Educativo (IEA). La población que respondió a los instrumentos fueron estudiantes de segundo de secundaria, docentes y directores de escuelas de 24 países. Los resultados de México son pobres, tercer lugar, de abajo para arriba.

Una parte de la investigación se centró en lo que pudiéramos denominar la antieducación cívica: el hostigamiento escolar, que es lo contrario a la inculcación de valores ciudadanos. La prueba de la IEA documenta el porcentaje de estudiantes que informaron de experiencias de abuso físico y verbal en los últimos tres meses. Los resultados preocupan.

Más del 60% de los estudiantes acusaron que reciben apodos ofensivos y burlas de sus compañeros. Otro 19% advirtió que recibió amenazas de otros alumnos y 20% constató que agredieron su integridad física, en tanto que 28% sufrió robos o perjuicios en sus bienes. Publicaron textos ofensivos en la red de 11% de los educandos.

Sin embargo, el estudio de la IEA revela que los directores de las escuelas hacen juntas para informar a los padres sobre el acoso escolar, a las cuales —me imagino— asisten pocos papás y algunos lo harán para defender a sus hijos que son identificados como gandallas. Además, los directores advierten que ofrecen capacitación a docentes y estudiantes para prevenir acciones violentas, físicas, verbales o por la internet; también promueven ejercicios para elevar la conciencia de los estudiantes y organizan conferencias con expertos y autoridades en temas de prevención de la violencia. No dicen que el tiempo que invierten lo quitan a sus funciones sustantivas.

Los docentes mexicanos, en porcentajes arriba del 80%, se consideran preparados y sienten poseer habilidades para la educación cívica y ciudadana, en temas como derechos humanos, elecciones, medio ambiente, migración, igualdad de oportunidades y derechos para las mujeres, responsabilidades ciudadanas y solución pacífica de conflictos. El 84% piensa que tiene pensamiento crítico. No con esos porcentajes, pero también se contemplan aptos para ofrecer nociones acerca de la comunidad internacional, derecho constitucional, sistemas políticos y uso responsable de internet.

No faltará quien le eche la culpa a los maestros y a las escuelas porque no hacen bien su tarea de educar para la ciudadanía responsable y el respeto a la legalidad. Incluso, pensarán que los directores y docentes mienten porque no hacen lo que dicen ni son tan competentes como se juzgan. Pero aquí tanto los autores funcionalistas (que se inspiran en Émile Durkheim) como los representantes de la teoría de la reproducción entran al debate apuntando que la escuela no puede ir más allá de las tendencias dominantes en la sociedad.

¿Qué pueden hacer las escuelas cuando cada día los niños ven en la televisión noticias desgarradoras acerca de la violencia criminal? ¿Qué culpa tienen los maestros de que existan alrededor de 20 millones de armas ilegales en este país? ¿Cómo pueden las escuelas contradecir la idea engañosa de que los grandes criminales son héroes populares? Los directores de escuela —o las autoridades en general— tampoco pueden obligar a las familias a que se hagan cargo, al menos en parte, de la educación moral de sus vástagos.

Cierto, se pueden renovar los textos y preparar mejor a los docentes para la educación cívica (y ética, le llamamos en México), pero eso no hará que regresen los “valores perdidos” de respeto, obediencia a los mayores y otras conductas de la escuela disciplinaria del régimen de la Revolución Mexicana. Tampoco se alcanzará el respeto a la legalidad recitando nociones de derecho positivo.

La ciudadanía cosmopolita, diría John Dewey, requiere traer la experiencia democrática a las escuelas. Pero en México esa experiencia es joven y está bajo sitio por partidos e instituciones que, se supone, deben ser sus garantes. El mal está en toda la sociedad, no nada más en las escuelas.

El estudio de la Asociación Internacional para la Evaluación del Logro Educativo nos pone frente al espejo de otros países. Son los tiempos de la globalización. Nos dice que tenemos problemas comunes, pero que en otras latitudes los resuelven de mejor manera (por la experiencia democrática). Quizá pudiéramos aprender del mundo, pero tendríamos que aplicarnos.

Fuente del articulo: http://www.educacionfutura.org/educacion-civica-en-defensa-de-la-escuela/

Fuente de la imagen: http://www.educacionfutura.org/wp-content/uploads/2014/06/acoso.p

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Transparencia en recursos, el gran reto de las universidades: Rectores

Pluma Invitada

Alberto Castañeda

En el marco del  del XIV Congreso Nacional de Investigación Educativa (COMIE) se realizó la conferencia “La Universidad frente a los desafíos en México”, donde diversos directivos de diversas universidades del país, coincidieron en que la transparencia en el manejo de los recursos es el principal desafío que las universidades enfrentan en México.

En su participación, Luis Ernesto Derbez, rector de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), expuso que la transparencia es el mejor instrumento para la gobernabilidad y particularmente un principio esencial en la educación.

Declaró que en la UDLAP se hace participes a los alumnos en la toma de decisiones de los recursos, así como en el incremento de las cuotas. En este contexto, hizo énfasis en la transparencia de la finanzas de la institución, las cuales pueden ser consultadas por toda la comunidad universitaria.

Por su parte, Marcela Santillán, ex rectora de la Universidad Pedagógica Nacional, dijo que democráticamente la transparencia se institucionalizó. Declaró que en el consejo académico de la UPN existe representación estudiantil y del profesorado y que ahora con la redes sociales se tiene que hacer todo transparente o estas se encargaran de develar cualquier mal manejo.

Mientras tanto, Manuel Fermín Villar Rubio, rector de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí enfatizó, dijo que hablar de autonomía no es hablar de extraterritorialidad. Comentó que al rededor del 85% de los recursos que percibe la universidad son públicos, “somos concientes de larendición de cuentas y tenemos que ser un ejemplo de transparencia para los alumnos”.

Finalmente, el rector de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Hugo Aboites abordó la situación actual de algunas universidades publicas en el país , ya que muchas de ellas se encuentran al borde de la quiebra. Declaró que esta situación tiene que ver directamente con el estado que ejerció un control político de las instituciones por medio del presupuesto, generando condiciones que dieron como consecuencia la situación en la que se encuentran.

Entre las conclusiones los participantes coincidieron que tanto las universidades públicas y privadas están obligadas a educar y contribuir con soluciones para las problemáticas del país, así como generar egresados que tengan como propósito resolver la desigualdad existente en México.

Fuente del articulo: http://www.educacionfutura.org/transparencia-en-recursos-el-gran-reto-de-las-universidades-rectores/

Fuente de la imagen: http://www.educacionfutura.org/wp-content/uploads/2017/11/MG_0430-2-768×51

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En Honor al Dr Pablo Briceño Zabala

Hoy ha partido el Doctor Pablo Enrique Briceño Zabala; quien luego de una seria operación a corazón abierto, decidió abrirse paso en otro plano del que poco conocemos.

Del Dr. Pablo, nos quedan cantidades de experiencias en las que de manera inquebrantable hizo visible y explícita una fe de revolucionario a prueba de todo, lo que demostraba no solo por su verbo siempre sabio y aleccionador,sino por un accionar que dejaba muestras por doquier de su constante y genuina disposición para ayudar al menos favorecido y a quienes la penuria le visitara, ya fuese como abogado litigante de quien pudiese estar siendo atropellado por alguna instancias de poder, o como activista de lo íntegro para todos y para todas.

Por ello se le recordará, como un representante legal de profesores universitarios y de sindicatos docentes, y en especial como defensor del derecho al voto y en igualdad de condiciones , de profesores instructores y jubilados, personal administrativo, obrero y estudiante en las elecciones de autoridades universitarias, entre otras causas justas de las que el Dr. Briceño hizo suyas, como suya fue la vida plena, la mano amiga, la risa y la alegría.

Desde el Centro Internacional Miranda en Venezuela, honramos el inmenso legado que nos deja, como revolucionario siempre dispuesto a echar andar sociedades más justas e igualitarias. Que su partida nos inspire hoy mas que nunca como forma de tenerlo presente.

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Una perspectiva de la Educación

Por: Arnaldo Esté.

Me llegan informes bien fundados (Encovi, CIE UCV, Memoria Educativa Venezolana y recaudos etnográficos propios) de la situación de la educación formal, tanto en términos estadísticos como de la calidad y características de lo que sucede en las aulas.

La exclusión de estudiantes del sistema educativo (también llamada malévolamente deserción en los informes oficiales para culpar al excluido de su propia tragedia) ha sido un mal tradicional, que por décadas se mantuvo en una media de 12% de un grado a otro. A esa exclusión, que se ha incrementado drásticamente, se ha agregado la exclusión de docentes en todos los niveles y especialidades. Aulas flacas de estudiantes y maestros que tienen que buscar otros destinos.

El discurso político electoral habitualmente aborda la educación en una perspectiva así, cuantitativa, que como vemos es muy grave, pero la reduce a lo que dan encuestas e indicadores. Pero desafortunadamente la educación, que es tal vez la más importante actividad organizada humana, es mucho más que cifras. Pero la tentación es grande y tomarse fotos besando niños con libros o en salones de clase da dividendos electorales.

El hambre y la mengua actual, como males graves e inmediatos, se pueden atender a corto plazo con alimentos y medicinas. Pero una educación de calidad, para la producción y la construcción de una nación, es difícil de lograr pero imprescindible.

La calidad de la educación tiene que ver con la pedagogía. Tiene que ver con lo que ocurre en las aulas, con la interacción que en ellas se logre. La clase tradicional, además de incrementada con esas exclusiones, sigue reducida a lecciones. A una reiterada actuación de los docentes que le otorgan al discurso la magia de producir, de por sí, aprendizajes, lo que bien sabemos es falso. Se aprende interactuando, participando a propósito de problemas que intrigan y propician esa interacción. Esto es cosa muy repetida y con abolengo y se dice en las aulas universitarias, pero no por ello deja de existir. Los docentes siguen dando esas lecciones, de las que queda muy poco.

Hay que profundizar en la democracia educativa, no solo como recurso pedagógico sino también político. El autoritarismo del docente que monopoliza todos los turnos prepara el terreno para los dictadores.

Profundizar en la democracia educativa requiere que ella, la democracia, sea ejercida constantemente propiciando con hechos la formación más que la memorización de informaciones.

La formación atiende al logro de valores y competencias. Valores (dignidad, participación, solidaridad, diversidad, naturaleza…) como grandes referentes necesarios para la toma de decisiones, los proyectos de vida de cada quien y el ejercicio adecuado y ético de las competencias.

Y competencias como el conjunto de saberes, disciplinas, habilidades, destrezas necesarias para el desempeño productivo y creativamente, en contextos sociales y laborales ciertos, ya existentes o necesarios de ser creados.

En este sentido fundamental hay mucho que hacer, y mucho que incorporar a las discusiones y propuestas necesarias para superar esta crisis general.

Fuente artículo: http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/educacion-desastre_212849.

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Modelo etnoeducativo para rescatar la cultura afrocolombiana

Por: Daniel Salgar Antolinez

Casi una década llevan los consejos comunitarios de la costa Pacífica elaborando un modelo educativo acorde a su cosmovisión, saberes y prácticas.

A orillas del Río Rosario, en la vereda Vuelta Larga del municipio de Tumaco, Luis Arbolera seca el cacao que pronto va a ir a vender al casco urbano. Más conocido como “el tío Luis”, a sus 57 años es estudiante de un modelo etnoeducativo diseñado por y para las comunidades negras del Pacífico colombiano.

“Esto de secar el cacao durante cuatro soles es algo que me enseñaron mis abuelos, pero ahora lo enseñan también en el modelo educativo. Hacemos clases en los cultivos, en el río, en la cocina, también en la escuela, donde sea necesario, para aprender del territorio y nuestra forma de vida”, dice Luis antes de dar un recorrido para mostrar la caña, el plátano, el limón, la guava, la naranja y las plantas medicinales que cultiva.

En la vereda Piñal Salado, otros estudiantes reviven las alabanzas, los arrullos, los cantos que cuentan historias de sus ancestros africanos. Es una fiesta, un ritual, y al mismo tiempo una clase. Mientras tanto, en el río Caunapi la comunidad de la vereda La Espriella se reúne para practicar técnicas de pesca tradicionales y cuidado del entorno. Se detienen a observar cómo el río es su fuente de transporte, de alimento, de vida.

Esto se replica en varios consejos comunitarios a lo largo de toda la costa Pacífica. Se estudian y se reviven los juegos tradicionales, bailes como la danza de los cucuruchos, los cantos de boga del Pacífico que se interpretan al ritmo de las canoas, los peinados afro que revelan mapas ancestrales, las prácticas de producción, la cocina, la medicina y la “ciencia afro”.

En la escuela Instituto Técnico Popular de la Costa (ITPC), en el casco urbano de Tumaco, también se implementa el modelo etnoeducativo en diálogo con la educación formal. Allí, el profesor Ángel Migdonio Palacio, uno de los creadores del modelo, recuerda: “soñábamos con una educación distinta a la que ofrecía el Estado. Cuando la educación formal llegaba a las zonas rurales, siempre llegaba a medias y apenas daba para completar cuarto o quinto de primaria, y luego los jóvenes no tenían más oportunidades, no le veían valor a su territorio ni a su comunidad; eran presa fácil para trabajar como raspachines o ser reclutados por grupos armados”.

Ángel Migdonio y sus colegas de la Red de Consejos Comunitarios del Pacífico Sur (Recompas, una organización que agrupa a los 15 consejos comunitarios de los municipios de Tumaco y Francisco Pizarro) decidieron crear el primer modelo educativo que atendiera la cultura y cosmovisión del pueblo negro. “Esto nos hace darnos cuenta de que nuestros saberes son valiosos, nos ayudan a sobrevivir y preservar el medio ambiente. Aunque la ciencia afro sea vista como herejía desde Occidente, hoy nos preguntamos, por ejemplo, qué sería de nosotros sin nuestros curanderos, nuestras yerbateras, nuestras parteras, allá en esos rincones de la costa Pacífica a donde el Estado nunca lleva un médico”

La iniciativa de Recompas empezó en 2008 y se fortaleció con financiación del gobierno de Canadá y con la implementación del Consejo Noruego para Refugiados y Save The Children. Hasta ahora, el modelo se ha implementado en el departamento de Nariño, en los municipios de Tumaco, El Charco y Barbacoas. También en tres municipios del Pacífico caucano (Guapi, Timbiqui y López de Micay) y en el Alto Baudó, en el departamento del Chocó. Al menos 2.179 personas se han visto beneficiadas. Esta iniciativa fue aprobada por el Ministerio de Educación en 2015 y el pasado 17 de noviembre se le entregó oficialmente al Estado. La ministra de Educación, Yaneth Giha, fue a Tumaco para recibir el modelo y se comprometió con implementarlo.

Ángel Migdonio enfatiza que la necesidad de este modelo surgió ante el despojo identitario que han generado tanto los anteriores planes educativos para las comunidades negras como el conflicto armado que hasta hoy golpea a la costa Pacífica.

La investigación que sustenta el proyecto muestra que la educación evangelizadora llevada por católicos Agustinianos, Jesuitas, Carmelitas descalzos y Carmelitas Misioneras y Teresianas desde 1899, impuso un modelo pedagógico-religioso ajeno a los usos y costumbres de los pueblos del Pacífico. Por ejemplo, a inicios del siglo XX llegó al departamento de Nariño el sacerdote Jesús María Mera, quien pensaba que la marimba (instrumento tradicional del Pacífico) tenía un carácter diabólico. Luego, el modelo del Estado liberal, basado en la memorización de datos sobre el conocimiento occidental, el lugar central del maestro y una cultura del autoritarismo, terminó generando sumisión hacia Occidente y un desprecio por los saberes propios.

Sumado a esto, la región del Pacífico es una de las más golpeadas por la guerra en Colombia. Durante las negociaciones entre el gobierno y las Farc, se pensaba que se abriría un camino para que entrara el Estado y se fortaleciera, entre otros, el derecho a la educación. Sin embargo, luego de la firma de la paz han surgido nuevos conflictos: con la salida de las Farc vino la presencia de otros actores armados, otros desplazamientos masivos (el 77% de estos desplazamientos en Colombia durante 2017 ocurrieron en la región del Pacífico), el incremento de asesinatos de líderes comunitarios, la falta de alternativas concretas para sustituir la economía ilegal de la coca, mientras que el poco o nulo derecho a servicios como la salud y la educación siguen siendo una constante.

Hoy, de acuerdo con organizaciones que trabajan en el terreno, son por lo menos 15 grupos armados los que hacen presencia en la zona y se disputan un territorio geoestratégico para el tráfico ilícito por su salida al océano Pacífico, por su cercanía al Ecuador, por sus accesos al interior de Colombia y porque entre sus intrincados caminos de agua hay poco o nulo control estatal.

Tumaco es el municipio que tiene mayor concentración de cultivos ilícitos en el país, con más de 23 mil hectáreas de coca. Edilberto Clevel, presidente del Consejo Comunitario Unión Río Rosario, dice que uno de los principales obstáculos para sensibilizar sobre el modelo etnoeducativo es esa economía ilegal. “Muchos jóvenes y adultos se dedican a eso y no le ven la importancia a estudiar, porque ven la plata fácil trabajando en los cultivos. La coca es un producto que nos trajeron desde afuera y se quedó aquí por culpa del abandono estatal. Ahora que se firmó un acuerdo de paz que incluye un plan de sustitución de cultivos, seguimos esperando que el Estado aparezca con propuestas concretas para hacer eso posible. Hay voluntad para erradicar, pero hasta ahora el gobierno no ha aparecido por aquí. Así es difícil incentivar la educación”.

Fuente: http://aa.com.tr/es/cultura/un-modelo-etnoeducativo-para-rescatar-la-cultura-afrocolombiana/977077

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El indignante nuevo sistema de acreditación para el profesorado universitario

Por: Enrique Díez

Es necesario un sistema que valore los méritos académicos de unos profesionales universitarios que están realizando un trabajo encomiable en medio de unas políticas neoliberales de brutales recortes y precarización.

Mi compañero Vicente es profesor titular en la Universidad de León desde hace 14 años. Hace dos años solicitó acreditarse como catedrático y se quedó a muy poco de conseguirlo. Le faltaban unos pocos méritos de investigación y algo más de docencia que hubiera podido lograr en estos dos años. Pero con el nuevo sistema de acreditación que acaba de implantar la ANECA (agencia externa que evalúa los méritos del profesorado universitario), prevé que ahora tardará por lo menos otros 10 años en cumplir las nuevas condiciones, pero cree que nunca llegará porque antes se jubila.

Se está levantando una ola de indignación entre el profesorado universitario que considera desproporcionadas, desorbitadas e inalcanzables las nuevas condiciones de acreditación. Recordemos que la acreditación (proceso de evaluación externa del currículum) es solo un requisito previo al concurso público necesario para acceder a cualquier puesto de profesorado universitario. Por eso, este repentino e injustificado cambio de los criterios de la ANECA, multiplicando los requisitos y haciéndolo inaccesible incluso para muchos que actualmente lo son, se ha tildado de “ANECAZO”.

En el contexto actual de recortes y de desinversión en Educación Superior, el “ANECAZO” entierra definitivamente las perspectivas de estabilidad y de promoción de buena parte del profesorado universitario, a la vez que consolida el control ideológico y político en la Universidad, orientándola más que nunca al servicio de los intereses de mercado.
El ANECAZO probablemente expulsará de la carrera académica a muchas personas que, habiendo cumplido sobradamente con lo que se les exigía para pasar a ser estables, han visto frenada su posibilidad de estabilidad laboral por el estrangulamiento de la Universidad Pública, debido al recorte de plantilla de profesorado decretado por el gobierno Rajoy desde 2012 y estando, además, sin posibilidad de recursos para poder continuar sus investigaciones, también debido a los recortes presupuestarios. De esta forma el ANECAZO se convierte en un ERE encubierto que precariza aún más la Universidad Pública.

Por eso buena parte de la comunidad universitaria lamenta estos dos años perdidos, con el sistema de acreditación paralizado, que sólo han servido para que el Ministerio y la ANECA impongan los criterios ya publicados hace tiempo, incumpliendo el compromiso que ambos adquirieron de revisarlos para hacerlos más racionales, adaptados a la realidad, y similares en cuanto a exigencia a los anteriores.

El endurecimiento de los requisitos es tal que en diversas áreas las exigencias máximas del anterior sistema se han transformado en requerimientos mínimos en el actual modelo. Estos criterios son además generadores de desigualdad y frustración entre el profesorado universitario puesto que algunos de los méritos son prácticamente imposibles de alcanzar en algunas áreas, bloqueando así las aspiraciones legítimas de desarrollo en su trayectoria académica y de promoción de quienes están en el inicio de su carrera docente e investigadora.

En el sistema anterior, en Educación, en la práctica no hacía falta haber publicado en el Journal Citation Reports (JCR) para ser catedrático o catedrática. Ahora, se exigen al menos cuatro publicaciones en lo que se denomina “primer cuartil” (el nivel más restringido) del JCR y otras ocho en otros niveles no tan exigentes, cuando en Educación hay muy pocos profesores y profesoras con estos méritos, ni siquiera en la comisión que ha aprobado esta nueva norma. Los sindicatos estiman que, con los requisitos de ahora, serían suspendidos para catedráticos y titulares más del 80% de los que actualmente desempeñan sus funciones en estos puestos, incluyendo a los recién acreditados.

No solo se exige un exagerado número de publicaciones en revistas de impacto mundial, sino también autorías preferentes (cuando los artículos suelen estar vinculados a proyectos y ser de autoría múltiple), lo cual es especialmente lesivo para el profesorado no permanente o contratado doctor, pues no puede haber sido investigador principal en dos proyectos competitivos, requisito para cumplir esas condiciones. Estos méritos para acceder a un puesto estable son imposibles de lograr para el profesorado con contrato temporal y precario, pues están ligados precisamente a tener un contrato estable. Se convierte así en un círculo vicioso imposible: para dejar de tener un contrato precario, se exigen aportar méritos que solo se pueden conseguir con un contrato estable.

La evaluación en forma de acreditación del profesorado universitario debe ser un proceso transparente, sin criterios que den lugar a la subjetividad, autoevaluable y adecuado a la realidad docente e investigadora de cada área de conocimiento. No puede ni debe fijar máximos, sino los mínimos necesarios para que se pueda acceder a un concurso en el que, como en cualquier oposición, el tribunal sí establezca cuales son aquellos candidatos o candidatas que alcanzan la máxima puntuación con sus méritos.

Lo que se esconde detrás de este nuevo sistema de acreditación es implantar un modelo de corte profundamente neoliberal, competitivo y de hiperproductividad en las condiciones de trabajo del profesorado universitario, que olvida intencionalmente la interdisciplinaridad (especialmente en investigación), impulsando modelos de competencia individual que no se corresponde con el modelo de cooperación científica que hace avanzar la ciencia y el conocimiento.

Reorienta la universidad hacia un modelo gerencial, de corte neoliberal, que privilegia y premia la gestión, como si la Universidad fuera una empresa. El peso que da a la permanencia en determinados cargos universitarios, es claramente desproporcionado. Supuesto “mérito”, que puede ser valorado con el máximo en investigación, como si fuera una actividad científica. Mientras minimiza la valoración positiva de la investigación.

El problema de fondo es que el Ministerio no ha querido sentarse con los agentes sociales para acordar, de una vez por todas, las bases de lo que debe ser un profesor o profesora universitaria, ni establecer, si es necesario, un modelo de carrera profesional académica, a través del Estatuto del Personal Docente e Investigador de las Universidades Públicas Españolas (contemplado ya en la LOM-LOU 4/2007).

Por lo tanto, esta imposición sin proceso de negociación colectiva y sin justificación del cambio de criterios (no se conocen informes, análisis previos y estudios que lo avalen y justifiquen), se suma a las medidas “de ajuste” implantadas con el RDL 14/2012 que, no solo recortaron la plantilla universitaria, sino que además aumentaron la docencia de gran parte del profesorado y la convirtieron en una suerte de “castigo” o “imposición” a quien no consiguiera acreditarse. Así como los recortes en las ayudas destinadas a investigación. Es decir, una escalada en el desmantelamiento de la Universidad Pública y su precarización, mcdonalización y “gerencialización”.

Nadie está en contra de que haya más y mejor docencia e investigación en la Universidad. Pero elevar los requisitos “de manera desproporcionada”, lo que realmente empuja es a centrarse exclusivamente en la loca carrera por “publicar o perecer”, buscando obtener esos “puntos ANECA” como sea y a cualquier precio, investigando en temas “vendibles”, dejando de lado otras tareas esenciales de la Universidad. Además, que el número de publicaciones no acredita ni el acierto en la investigación, ni las posibilidades de su aplicación ni la correlación con una mejor docencia. El objetivo de la vida académica en la Universidad no puede ser conseguir “puntos Aneca”, sino generar y compartir conocimiento.

Por eso es crucial apoyar la demanda de los sindicatos para que se derogue el RD 415/2015, se habilite el anterior sistema de acreditación (RD 1312/2007) transitoriamente y se negocie un nuevo sistema de acreditación consensuado con la comunidad académica que sea transparente, permita la autoevaluación de los candidatos y valore los méritos académicos objetivamente. Un sistema que valore los méritos académicos de unos profesionales universitarios que están realizando un trabajo encomiable en medio de unas políticas neoliberales de brutales recortes y precarización, centradas en rescatar bancos mientras dejan en la ruina la financiación universitaria. Un sistema que asegure la estabilidad y dignidad del profesorado y blinde la Universidad Pública contra la privatización y los recortes.

Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/11/22/el-indignante-nuevo-sistema-de-acreditacion-para-el-profesorado-universitario/

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Cambiemos la educación: La neurociencia da la razón a las pedagogías alternativas

Por: Ecoportal

Últimamente se está hablando en muchos medios de comunicación de los aportes que la neurociencia está realizando al campo de la educación. ¿Pero cuáles son estos aportes? ¿Son realmente relevantes? ¿Nos sirven a nosotros, los que estamos cada día dentro de la escuela o es pura teoría que queda reflejada en un libro?

¿Qué estudia la Neurociencia en el campo educativo?

La neurociencia es la ciencia que estudia al cerebro humano y cómo se producen los aprendizajes en él. Por lo tanto aplicada a la educación es una herramienta básica para conocer y entender los mecanismos del aprendizaje y cómo interaccionar con él. Es decir, cómo abrazarnos al aprendizaje sin tener que enfrentarnos a él ni luchar por querer fijarlo en el cerebro.

Como profesional, o más bien aprendiz de la enseñanza, esto me parece algo totalmente revolucionario. Lo que nos plantea la neurociencia es la evidencia, que no creencia, científica acerca del funcionamiento del cerebro. Gracias a su estudio y conocimiento podemos saber qué factores son determinantes para que aquello que queremos que aprendan los niños en la escuela se haga de manera eficaz y duradera.

Toda persona que se dedique al trabajo con niños debería conocer estas evidencias científicas. Así que desde aquí hago un reclamo a las universidades para que por favor pongan esta asignatura tan indispensable en la carrera de magisterio.

Los factores facilitadores de aprendizaje

Voy a comentarle (humildemente pues no soy una experta en la materia) algunos de estos factores “facilitadores de aprendizaje”. Todos ellos estudiados a través de una formación realizada con David Bueno i Torrens, neurocientífico, al que aconsejo que siga si está interesado en conocer más.

Los períodos críticos

A medida que nuestro cerebro va madurando, se ha descubierto que existen unos períodos en los que determinados aprendizajes son más sensibles a ser adquiridos en un momento que en otro. 

Esto no quiere decir que pasado este período no se pueda adquirir un aprendizaje, gracias a la plasticidad de nuestro cerebro se puede hacer pero costará más.

Por ejemplo con la lectura y la escritura.

El cerebro no está especialmente sensible a adquirir estos aprendizajes hasta los 6/7 años, sin embargo en algunas escuelas se cuelgan medallas porque hay niños que desde los 3 años ya saben escribir. Es cierto, estos niños, aprenden a escribir a los 3 años, momento no sensible para su aprendizaje, a través de una insistencia agotadora, que no sería necesaria si se esperase a que el cerebro estuviera preparado para ello.

En la adolescencia el cerebro es básicamente emocional, es lógico que a muchos adolescentes les cueste centrarse en determinadas asignaturas como química, física, biología…

neurociencia, educación, pedagogía, cerebro, neurotransmisores

La emoción activa el aprendizaje

Si un aprendizaje tiene una alto contenido emocional, es más probable que sea adquirido que otro al cual no hay ninguna emoción vinculada.

Esto tiene que ver con nuestra amígdala. La información con contenido emocional pasa por el sistema límbico donde se encuentra la amígdala. La amígdala es una de las partes más primitivas del cerebro y se activa ante eventos que considera importantes para la supervivencia, lo que favorece un recuerdo de manera más eficiente. Además con la emoción se crea oxitocinaserotonina y adrenalina, neurotransmisores necesarios para realizar nuevas conexiones neuronales.

La sorpresa, por ejemplo, es otro factor que activa la amígdala.

La práctica en diferentes contextos

La neurociencia nos dice también que cualquier contenido se asimila mucho mejor cuando podemos ponerlo en práctica en diversas situaciones.

Esto favorece la mielinización de las conexiones neuronales, haciéndolas más rápidas y de mejor acceso.

La influencia del adulto

Otro factor interesante es el de la actitud del adulto.

Se puede empatizar mucho mejor con alguien que tiene una actitud de “vamos a aprender” que con quien tiene una de “vengo a enseñar”. Las neuronas espejo predisponen a aprender cosas nuevas si se mantiene una actitud de respeto y empatía.

La capacidad atencional

Nuestro cerebro es incapaz de mantener la atención de manera continua.

De los 3-6 años son capaces de 5 a 8 minutos y la de los adultos es de 15 a 18 minutos.

¿Cómo se puede pretender tener a grupos de niños sentados durante horas, impasibles, y que encima atiendan?

Ya no comento nada de donde queda el aprendizaje… Se necesitan realizar descansos. Es cierto que hay contenidos que resultan tan motivadores para un niño que no puede despegarse de ellos durante horas, pero aquí ya intervienen otros factores como la emoción, la realización, el afán de superación…

Cuando dejas a un niño que conecte realmente con su necesidad puedes darte cuenta de cuándo tiene suficiente con una cosa o cuándo necesita más de otra. Es una auténtica maravilla poder observarlo.

Muchas veces, cuando algún niño ha hecho un verdadero esfuerzo cognitivo se va al exterior durante un buen rato a correr y saltar en la cama elástica. Nuestro cerebro consume oxígeno y glucosa cuando realiza este tipo de esfuerzos, para poder recuperarlo necesita de movimiento físico.

Hay muchas escuelas que ya están llevando a cabo este tipo de aciertos. Escuelas que llevan a cabo metodologías activas, que respetan los períodos y fases de desarrollo de manera individualizada, en los cuales los aprendizajes transcurren de manera espontánea, sin imposición externa, desde el verdadero afán de curiosidad del niño, otorgando el verdadero protagonismo de la educación a quién corresponde.

Fuente: https://www.ecoportal.net/temas-especiales/neurociencia-y-pedagogias-alternativas/

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