Page 1831 of 2741
1 1.829 1.830 1.831 1.832 1.833 2.741

1968: Las consecuencias

02 de agosto de 2017 / Fuente: http://www.educacionfutura.org

El movimiento estudiantil de 1968 fue una explosión política que dejó honda huella en el país, aunque se han estudiado poco sus consecuencias. Es evidente que el movimiento cristalizó en cambios institucionales: la reforma política de 1977, la creación de la Comisión de Derechos Humanos de 1990, etcétera. “Interrogando a la institución —dice Alberoni— se encuentra el mensaje elaborado por el movimiento. Por otra parte, el movimiento es siempre portador de proyecto, es decir, ya contiene en sí mismo, potencialmente, a la institución”.

Hubo otra consecuencia, menos edificante, del movimiento de 1968. Me refiero al trauma de la masacre de Tlatelolco y cómo fue procesada la experiencia por los estudiantes de aquella época. Las balas del Ejército y la policía no sólo dañaron los cuerpos de los asistentes al mitin del 2 de octubre, también destruyeron las ideas, las actitudes y las expectativas de toda una generación de estudiantes. Tlatelolco hizo volar en pedazos la confianza ingenua que los estudiantes tenían en el orden legal, en la democracia, en las instituciones, en la Revolución Mexicana, y en lugar de esos valores y creencias se creó en ellos, primero, un vacío, después un rencor desesperado, un sentimiento denso de odio y coraje que sólo podía conducir a al delirio y a la locura.

La corriente estudiantil democrática fue derrotada por la masacre de Tlatelolco; en cambio, la matanza hizo que triunfaran las corrientes revolucionarias, no democráticas. Perdimos quienes creíamos que el pliego petitorio sería eventualmente atendido y resuelto por las autoridades. Ganaron los que pregonaban que México no tenía un régimen democrático y que de nada servía cumplir buscar solución pacífica y política a las demandas estudiantiles. Lo que debía hacerse, decían los revolucionarios, era o bien abandonar la universidad para “ir al pueblo” (maoístas), o bien preparar la revolución armada mediante guerrillas urbanas.

La brutal matanza de Tlatelolco pareció darles la razón y contribuyó a reafirmar en esos grupos que México vivía un momento “pre-revolucionario”. En ese ambiente de furia e indignación se produjo una deserción masiva de estudiantes que resolvían irse a trabajar al campo o a las colonias urbanas populares, para organizar la lucha revolucionaria popular (después de todo, lo hechos habían  demostrado que los estudiantes eran una fuerza débil y “pequeñoburguesa”) y, por otro lado, surgieron los primeros grupos guerrilleros urbanos. Desde 1970, la guerrilla comenzó a atraer poderosamente el interés de muchos jóvenes: jóvenes inteligentes, sensibles, solidarios, generosos y valientes que decidían, de un momento a otro, dejarlo todo, bienestar, amigos, familia, comodidades para incorporarse a una aventura que podía, eventualmente, arrancarles la vida.

En todas las universidades se operó un cambio radical en el ambiente estudiantil. Una ola de radicalismo antidemocrático recorrió todos los centros de educación superior del país y las universidades fueron por años escuelas que enseñaban política radical. En 1971 era ya ostensible que la corriente democrática estudiantil había eclipsado. Los llamados “comités de lucha” progresivamente fueron asimilados por las corrientes radicales; 1971, 1972 y 1973 fueron años fatídicos. Los estudiantes revolucionarios —o pro-guerrilla— desataron una campaña violenta de agresión contra los estudiantes democráticos (que eran descalificados con calificativos peyorativos como “tibios”, “reformistas o “aperturos”) campaña que desembocó en acontecimientos trágicos, como el asesinato de un profesor del CCH y la balacera en la Universidad de Sinaloa —mayo 1973—, donde murieron dos estudiantes.

Es la hora del balance: Habría que preguntarnos seriamente cuál es el precio que México pagó por la consumación| de la masacre de Tlatelolco. Preguntarnos cuánto daño nos hizo y nos sigue haciendo. Las balas del Ejército en Tlatelolco acabaron con un sueño y nos instalaron en una pesadilla. Sepultaron de golpe la fe candorosa de los estudiantes en la ley, la creencia de que se vivía dentro de un orden civilizado, la suposición de que prevalecía la razón, la confianza en que, a la postre, el gobierno cedería y otorgaría, si no todos, algunos de los puntos del pliego petitorio. Pero esas mismas balas inauguraron una cauda salvaje de violencia, irracionalidad, barbarie e ilegalidad que, de alguna manera, sigue presente en el México actual y que constituye el mayor obstáculo para que salgamos del abismo en que nos encontramos.

Fuente artículo: http://www.educacionfutura.org/1968-las-consecuencias/

Comparte este contenido:

Problema con la solución de problemas

02 de agosto de 2017 / Fuente: http://www.educacionfutura.org/

Por: Eduardo Andere

No existe currículo ni propuesta curricular en el mundo en la que no se enfatice la importancia de una nueva habilidad para los niños: solución de problemas. Es más, hasta existe un área de aplicación de la prueba PISA de la OCDE que se intitula “solución de problemas”. Sin embargo, en el nombre está el pecado. El problema es la palabra problema.

El cerebro produce más químicos de la “felicidad” en la medida que lo que lee, siente, percibe, mira y escucha, lo relaja (con ciertos límites) en lugar de tensarlo (también con ciertos límites).

La palabra problema engendra tensión. Y a menos que se trate de un juego, donde la tensión natural, derivada del juego, es saludable, en general, problemas no esperados o de la vida real, generan mucha tensión o estrés. Recordemos cuántas veces en nuestras conversaciones cotidianas cuando platicamos con nuestros hijos, padres, hermanos, amigos, colegas, con frecuencia preguntamos: ¿Hay algún problema? ¿Está todo bien? No hay problema, ¡¿verdad?!

Imaginemos a un pequeño que va a la escuela y se enfrenta a una prueba cuyo contenido es un conjunto de “problemas”. La mejor solución del cerebro es elevar la adrenalina para huir, atacar o pasmar. El cerebro reacciona con hormonas, adrenalina y cortisol, ante el problema o la amenaza del problema. Si la escuela es puro problema, porque hay que trabajar todo el tiempo para resolver los problemas de las pruebas, y no solo eso, sino para ganarle a los demás–lo que en sí ya es un problema–no sorprende que la escuela sea rechazada por los cerebros de los niños y jóvenes. Debemos que recordar que los niños y jóvenes ven el mundo de manera diferente de como la ven los adultos.

Para los adultos la solución de problemas puede ser una expresión cotidiana, para los niños, no. Un niño puede ver una banca floja como una oportunidad para curiosear, brincar, jugar, mover, safar, explorar; para un adulto, es un problema.

Si la escuela es un platillo lleno de problemas, ni ganas de ir a la escuela. Por ello, en el siglo XXI, está de moda el tema del aprendizaje alegre o divertido. Pero, ¿qué tiene de divertido ir a un lugar a enfrentar problemas? Eso es cosa de los adultos, no de los niños. Si los adultos le dicen a los cerebros de los niños “ven a divertirte a la escuela” y al mismo tiempo se les somete a la presión de enfrentar, resolver o superar problemas, además de ganarle a sus compañeros todo el tiempo, el cerebro de los niños, se enfrenta a mensajes contradictorios. El cerebro siempre resolverá por el camino fácil: “no me gusta”; por tanto, “no me interesa”; “no estoy motivado”.

Los cerebros de los niños son cerebros con muchas conexiones, muchas más que las de los adultos. Por ejemplo, un bebé de un año de edad tiene el doble de conexiones que las de un adulto. Un adulto tiene alrededor de 500 mil millones de sinapsis por milímetro cuadrado (Bronson y Merryman). Si el bebé tiene el doble, ¿eso lo hace más poderoso desde el punto de vista mental? No. Como dice la psicóloga Alison Gopnik, cada una de esas conexiones es una conexión débil. Con la práctica, la significancia y la repetición esas conexiones se fortalecen y permanecen. En busca de la eficiencia, el cerebro mismo se encarga de podar las conexiones no usadas.

Mientras la madurez llega, en el mundo infantil de conexiones libres y aleatorias, mandar a un niño a una escuela a aprender una habilidad que de entrada es un problema, asusta al cerebro y lo pone a la defensiva. Nada gozoso hay ahí.

La solución del problema “2+2” es un problema per se. Pensemos, ¿qué tiene de problema sumar 2+2? La solución a 2 + 2 es 4. Dos más dos no es un problema, es un acertijo, un enigma, un desafío, y 4, no es una solución a un problema, sino un descubrimiento, una conclusión, una respuesta lógica a un acertijo. En el camino, los niños exploran, indagan, descubren, “espían” y lo hacen juntos, como cuando juegan “a las escondidas”.

Las matemáticas no son un problema, son una impresionante herramienta de eslabones lógicos, nítidos y perfectamente alineados con las habilidades innatas del ser humano. No, no tendríamos que ir a la escuela a estudiar problemas, o sus soluciones, sino a explorar situaciones, descubrir relaciones, indagar caminos. Los problemas vienen más tarde, en el mundo cercano a los adultos. Mientras ese mundo llega, los niños pueden aprender que las matemáticas no son un problema sino una estrategia, una herramienta, una forma sencilla de ver la vida, una exploración, un juego de espías.

Lo mismo podría lucubrar respecto de otra habilidad del siglo XXI: pensamiento crítico. En realidad, lo que queremos decir es pensamiento lógico, que no es otra cosa que inteligencia líquida. Dejemos para los adultos el pensamiento crítico y demos más oportunidad para que los niños desarrollen sus habilidades naturales a su tiempo, sin prisas y sin que tengamos que encasillarlas o secuestrarlas por los cerebros “maduros” e “inhibidos” de los adultos”.

Mientras los nuevos currículos de México no se elaboren a partir de la forma en la que piensan los niños y los jóvenes en sus diferentes etapas de desarrollo, en lugar de la forma en la que piensan los adultos, la retórica de un nuevo modelo para un mundo acelerado, complejo y globalizado, no toca el meollo del problema. Los niños jugando solucionan los problemas creados por los adultos. La palabra problema se repite 322 veces en el nuevo currículo mexicano del 2017. Quizá sería bueno sustituirla por la palabra desafío. En lugar de identificar o resolver un problema se podría girar la intención pedagógica hacia identificar un acertijo, explorar un terreno desconocido, resolver un enigma, superar un desafío y jugar al “espía” para entender los fenómenos que la ciencia aún no explica.

Este es el tipo de reflexiones que haremos en el seminario: El nuevo modelo educativo: un análisis positivo y crítico. Cupo limitado. Solamente en el mes de julio el precio de inscripción es reducido.

Fuente artículo: http://www.educacionfutura.org/problema-con-la-solucion-de-problemas/

Comparte este contenido:

Una óptica de por qué la Investigación en el contexto Educativo

02 de agosto de 2017 / Fuente: https://compartirpalabramaestra.org/

Por: Iliana Carriazo Julio

La praxis pedagógica en Colombia no tiene conexión con el punto de vista investigativo.

Una gran falencia que se vivencia y evidencia hoy en día en la educación, es la praxis pedagógica desde el punto de vista investigativo, y es claro que la educación en Colombia no tiene esa conexión.  La investigación debe constituirse como parte fundamental de la formación integral de los estudiantes, ya que es  una poderosa herramienta de transformación emocional e intelectual del ser humano, en la medida que se siga fomentando su inclusión en los diferentes programas académicos a todo nivel y se cambie la concepción de la misma.

En el contexto educativo, se ve la necesidad de comprender los distintos fenómenos que se presentan en el quehacer pedagógico,  tanto en el interior como en el exterior de las aulas, en la vida institucional y en la vida  comunitaria. Logrando, de este modo, generar innumerables interrogantes que pueden llegar a opacar a los métodos que se utilizan en el proceso de enseñanza e incluso las hipótesis que se plantean, debido a que las respuestas que se buscan tal vez se dan pero sin sentido o con estadísticas huecas que no tienen fundamentación.

Concluyendo puedo decir,  que una motivación de un  proceso investigativo,  es la comprensión de los aspectos personales y académicos,  que pueden influir en la vida de los estudiantes, tales como: las experiencias previas asociadas a su propia vida como estudiantes, a la educación y a la relación con sus docentes y la comunidad.

Lo importante en todo proceso de enseñanza – aprendizaje, es garantizar un desarrollo formativo significativo que pueda trabajar con parámetros verdaderos. Es de anotar que la  investigación educativa  indaga desde una perspectiva interna, es decir, parte de la propia práctica docente y considera a los docentes y estudiantes como participantes activos. Es necesario fortalecer la presencia de docentes  que investiguen sus propias prácticas desde una acuciosa observación y reflexión crítica sobre su actuación, preocupándose  por la innovación educativa y por su propia autoformación como profesionales. El carácter investigativo de la práctica del docente, adquiere significado cuando esta práctica proporciona elementos para descubrir las causas de los problemas con los cuales trabaja en el aula, en la escuela, en la comunidad y avanza en aproximaciones sucesivas hacia una acción  de carácter transformador. Se trata no sólo de que el docente conozca esa realidad, sino que enfrente la dinámica de  su transformación y se abra a una experiencia distinta y renovada. Las situaciones problemáticas  que surgen del trabajo cotidiano constituyen una fuente rica en oportunidades para generar investigación  en torno al carácter de las prácticas pedagógicas.

(Martínez, 2007) lo resume de la siguiente manera: “La investigación educativa se hace conveniente y necesaria porque facilita realizar las siguientes acciones: 1. Dar respuesta a la necesidad de conocer y mejorar una determinada realidad educativa. 2. Innovar en educación y analizar los resultados y eficacia de dichas innovaciones para avanzar en la mejora de los resultados educativos. 3. Formular juicios de valor sobre la situación estudiada (evaluación), y establecer las causas que inciden sobre ella (diagnóstico). Esto facilita poder intervenir para potenciar, modificar y mejorar las situaciones educativas. 4. Tomar decisiones y, en su caso, generalizar conclusiones que puedan estar afectando por igual a muchos sujetos o situaciones, lo que amplía la posibilidad de actuar sobre ellas y de rentabilizar los recursos y las inversiones que se hacen en tiempo, esfuerzo y presupuesto al investigar. 5. Valorar el grado en que se alcanzan determinados objetivos educativos.”

El docente siempre se encuentra en  ambientes complejos donde se da la diversidad de los sujetos que aprenden. Ello implica que como base de su actuación, se encuentra la continua indagación para sustentar la necesidad de perfeccionamiento de su trabajo. De esta forma se puede decir que se presentan dos pilares esenciales sosteniendo este proceso: uno la ciencia pedagógica contemporánea y otro la  investigación científica desde modelos alternativos.  Ese docente que investiga será un modelo de actuación  para  sus  estudiantes, le encomendará tareas variadas y fundamentalmente, no estructuradas, para que pueda florecer la libertad en la búsqueda,   en las acciones y resultados, de modo tal que al presentarse diversas realizaciones, todos crezcan desde una visión que asuma la dialéctica relación entre lo individual y lo social, intrínseca a toda educación bien entendida.

Concluyendo puedo decir,  que una motivación de un  proceso investigativo,  es la comprensión de los aspectos personales y académicos,  que pueden influir en la vida de los estudiantes, tales como: las experiencias previas asociadas a su propia vida como estudiantes, a la educación y a la relación con sus docentes y la comunidad.  Luego de la investigación y la obtención de resultados, se implementan las estrategias necesarias, para que los estudiantes mejoren en el proceso de aprendizaje, sin olvidar la transversalidad con el aspecto  convivencial, porque irían de la mano.

Bibliografía

López y Farfán. La Investigación Educativa Como Base De La Nueva Educación. Congreso Estatal de Investigación Educativa Actualidad, Prospectivas y Retos 4 y 5 de Diciembre del 2006

Fuente artículo: https://compartirpalabramaestra.org/columnas/una-optica-de-por-que-la-investigacion-en-el-contexto-educativo

Comparte este contenido:

La Escuela como proyecto de transformación cultural

02 de agosto de 2017 / Fuente: https://compartirpalabramaestra.org

Por: Martha Lucía de la Cruz

Durante dos tuvimos la oportunidad de aproximarnos al modelo pedagógico que viene desarrollando el colegio y, de manera particular, a los proyectos productivos pedagógicos. 

El pasado 5 y 6 de junio, por iniciativa de la Fundación Compartir, un grupo de organizaciones y fundaciones, visitamos el proyecto “La Escuela como proyecto de trasformación cultural” en el Municipio de la Cumbre, Valle del Cauca, liderado por Rubén Darío Cárdenas, Gran Rector Premio Compartir 2016.

Estas visitas hacen parte de una nueva estrategia del Premio Compartir que consiste en fortalecer iniciativas de maestros o rectores galardonados, que son o pueden constituirse en una innovación, coordinando agendas de potenciales aliados y articulando acciones desde el territorio y con la activa participación de las comunidades.

La invitación fue acogida por RedEAmerica, Empresarios por la Educación, Fundación Smurfit Kappa Cartón de Colombia, Dividendo por Colombia, Universidad ICESI-Maestría de Innovación Social y Del laboratorio al Campo. Nos acompañaron también el Chef peruano Alexander Almeri y el nariñense, Aníbal Criollo, sobre quienes escribiré en otra oportunidad.

Durante los dos días de la visita a la Institución Educativa María Auxiliadora,  tuvimos la  oportunidad de aproximarnos al modelo pedagógico que viene desarrollando el colegio, y de manera  particular a los proyectos productivos pedagógicos. Un modelo que ha entendido con claridad la importancia de la comunidad educativa y su potencial para trasformar el territorio y generar oportunidades para los jóvenes y sus familias; que proyecta y contextualiza el aprendizaje fuera del aula; que promueve procesos de enseñanza/aprendizaje centrados en sus estudiantes y reconoce sus talentos e intereses;  que valora las manifestaciones y expresiones culturales de la región y las fortalece; que recupera y propicia el intercambio de saberes ancestrales, e incentiva la creatividad.

Un proyecto al que hay que aproximarse con los 5 sentidos, para lograr aprehender su esencia; panes de sábila con piña, de café, muffins de zapallo,  dulces de sidra, yogurt de piña, aceites esenciales de limoncillo, caléndula, pino, citronela, cilantro…

Esta visita nos ratifica, lo que como Fundación hemos dicho por muchos años: la educación de calidad es el camino. Por eso seguiremos comprometidos con generar espacios para que entidades públicas y privadas, conozcan estas experiencias y escuchen directamente las voces de las comunidades educativas del país. Espacios para entender cómo lo han hecho,  qué problemas han tenido, cómo los han resuelto, qué necesitan para crecer y mejorar y  se inviertan los recursos en función de esto. De la capacidad que desarrollemos para resolver con calidad, pertenencia y oportunidad los problemas ya conocidos de la educación rural, dependerá buen parte de la tan anhelada paz estable y duradera.

Fuente artículo: https://compartirpalabramaestra.org/blog/la-escuela-como-proyecto-de-transformacion-cultural

Comparte este contenido:

La educación privada afecta la equidad

02 de agosto de 2017 / Fuente: https://compartirpalabramaestra.org

Por: Luz Amparo Martínez

La disyuntiva entre educación pública y privada en Colombia simboliza la fragilidad de una educación de calidad para todos.

Los impulsores de las políticas de privatización de la educación, año 1955, apuntaban a la reconversión de los sistemas escolares estatales en sistemas de oferta privada en un entorno competitivo. Sin embargo, en la práctica, la privatización se ha manifestado más bien en la constitución de sistemas educativos híbridos en los que el sector público y el privado interaccionan y se distribuyen responsabilidades de forma compleja y a veces contradictoria.

En el mundo existen actualmente diversas iniciativas de privatización, por nombrar solo algunas están las escuelas charter norteamericanas o los colegios en concesión en Colombia (instituciones públicas gestionadas por entidades privadas con financiamiento estatal); vouchers (bonos educativos  que se trasladan a las familias para que elijan la escuela privada o pública que mejor se adapte a sus necesidades); subvenciones, convenios, contratación externa, de escuelas privadas por parte de los gobiernos (como las escuelas públicas de gestión privada en Argentina o las escuelas concertadas en España o los colegios por convenio en Colombia), entre otras.

Un reciente estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona La privatización educativa en América Latina identifica trayectorias muy distintas de los procesos de privatización en los países, que responden a causas y orígenes diversos.

El caso colombiano dice el estudio, obedece a la adopción de cambios más bien graduales que se originaron a nivel regional o distrital y que luego se diseminaron a escala nacional. “No obstante, la acumulación de dichos cambios parciales acaba por alterar significativamente la constitución y la gobernanza del sistema de educación pública”.

Y es que la legislación colombiana considera simultáneamente la educación como un derecho y como un servicio, permite que la gratuidad de la educación sea compatible con “el cobro de derechos académicos (sólo) a quienes puedan sufragarlos” (Art. 67, Ley General de Educación). Esto ha sido muy criticado por organismos internacionales como Naciones Unidas o el mismo Banco Mundial.

La investigación académica de las últimas décadas muestra con mucha más frecuencia efectos negativos que positivos de la privatización educativa, especialmente en relación con  aspectos como la equidad educativa, la inclusión y la diversidad en la composición de las escuelas.

Sin embargo, el Estado asume la obligación de cofinanciar los costos de las familias que matriculen a sus hijos en el sector privado, en caso de escasez de oferta pública, a través de subsidios a establecimientos privados con carácter solidario, comunitario, cooperativo, y sin ánimo de lucro (Art. 103 y 181).

En Colombia, las principales formas de sub-contratación son los colegios en concesión y los colegios en convenio. En el año 2014, según el estudio, el sector privado representaba el 18,7% de la matrícula en primaria y el 20,3% en secundaria, aunque estas cifras son mucho más elevadas para las áreas rurales.

A esta información de niveles altos de privatización, se suma otra problemática y es, en general, la mala calidad de los colegios que atienden a la población de estratos económicos pobres. No en vano este tipo de contratos se han venido restringiendo recientemente en ciudades como Bogotá. Datos de 2016 de la Secretaría de Educación de Bogotá muestran que en el año 2011 los colegios en convenio matriculaban a 127.178 estudiantes, y en el año 2015 únicamente a 49.474.

Desde luego hay excepciones como es el caso de los Colegios de la Fundación Compartir, administrados desde 1997 en convenio con la Secretaría de Educación de Bogotá, con resultados reconocidos por el gobierno distrital, las familias y sus más de 5.800 egresados, de los cuales el 65% ha ingresado a la educación superior a adelantar carreras como medicina, ingenierías, economía, antropología, diseño industrial, microbiología, en muchos casos con becas en la Universidad de Los Andes, el Rosario o Ser Pilo Paga; esta es una demostración de la pertinencia y calidad del modelo educativo Compartir.

No hay duda que las políticas de privatización suelen generar fuertes controversias sociales y políticas en todos los países. Es más, la misma OCDE en un Documento de Trabajo en 2010 advirtió que “dichas políticas promueven mayores niveles de segregación escolar y de desigualdad educativa, mientras que los efectos sobre las mejoras en el aprendizaje no son para nada significativos”.

Sus defensores insisten en que es una vía para ampliar la libertad de elección de las familias, tornar más eficiente el sistema educativo, o incluso incrementar la equidad en educación.  Sus detractores, sostienen que es un desafío a la concepción de la educación como un derecho humano y un bien social.

Pero quizás lo más interesante es lo que dice la investigación académica de las últimas décadas; muestra con mucha más frecuencia efectos negativos que positivos de la privatización educativa, especialmente en relación con  aspectos como la equidad educativa, la inclusión y la diversidad en la composición de las escuelas.

En definitiva, no han sido demostrados los supuestos beneficios de la privatización educativa en términos de eficiencia y mejoras en el rendimiento educativo y más bien pone de relieve que la privatización tiende a socavar la equidad educativa y la función de cohesión social que debería desempeñar la escuela, en la medida que amplía las brechas educativas entre los más ricos y los más pobres y en ese sentido, las desigualdades aumentan.

Ahora, mientras las políticas públicas demuestren una verdadera comprensión del fenómeno de la privatización y de cómo esta afecta, o no, a la equidad, la Fundación Compartir seguirá en la búsqueda de fuentes de financiación que le permitan seguir prestando un servicio educativo de calidad para seguir beneficiando a muchas más familias, niños y jóvenes del país que puedan desenvolverse con éxito en la educación superior o en el mercado laboral.

Fuente artículo: https://compartirpalabramaestra.org/columnas/la-educacion-privada-afecta-la-equidad

Comparte este contenido:

El Sistema Nacional de Investigadores, en controversia

02 de agosto de 2017 / Fuente: http://www.excelsior.com.mx/

Por: Carlos Ornelas

El 4 de mayo, el Sistema Nacional de Investigadores envió un mensaje a los investigadores adscritos. Anunció el cambio de plataforma para el registro de actividades académicas en el currículum vitae único (CVU). El tono de la comunicación mostraba orgullo: un desarrollo propio del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, que sustituye a People Soft, un programa de alquiler. El nuevo es un producto de la estrategia de mejora tecnológica del mismo Consejo

El manifiesto declara que el nuevo sistema presenta ventajas: acceso, aplicación, función y diseño. Su estructura es más compacta, “con mayor nivel de detalle y precisión”. Además, se basa en catálogos “que implica un ambiente más amigable”. El Conacyt otorga un año de gracia a los investigadores en activo para que actualicen sus datos.

Unos días después de que llegó el aviso comencé a explorar la nueva plataforma. Eran días de clases y dividía mi tiempo entre los estudiantes y la escritura de un libro. Hice correcciones sencillas en mis datos personales, como introducir mi registro del CURP y poner los años en que me gradué de mis programas de estudio. Pero lo dejé porque las otras tareas reclamaban mi atención (hasta hoy terminaré mis actividades de este trimestre). Me dije, en las vacaciones me daré tiempo de actualizar mis datos.

En esas estaba cuando me llegó una carta de mis colegas del Colegio de la Frontera Norte donde se solidarizan con los compañeros del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, quienes protestan por la instauración de la nueva plataforma.

Mis cófrades de CIESAS y el Colef critican con acidez la decisión del Conacyt. Contrario a verle ventajas a la plataforma nueva, le encuentran limitaciones; en lugar de ser amigable, es restrictiva; en vez de motivar a la producción y la creatividad, segrega actividades sustantivas del quehacer científico. Mis colegas afirman que el cambio tiene un efecto “perturbador por la proclividad a la ‘comercialización y monopolización’ de los procesos de evaluación…”.

Esa advertencia me motivó a hurgar un poco más en mis registros del CVU con el propósito de constatar si la crítica que le hacían mis colegas tenía bases. ¡Las tiene! Observé que en la nueva plataforma no se registran muchas de las actividades que ya había incorporado. No puedo poner la labor que realicé como investigador visitante en el Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa, en uno de mis años sabáticos —uno de los más productivos de mi carrera—, porque el ILCE no aparece en el catálogo.

Además, tengo que incorporar los ISBN e ISSN de mis publicaciones y checar, una por una, que no les falte algún número. He publicado trabajos en revistas efímeras de escuelas normales o de unidades de la Universidad Pedagógica Nacional, que sirvieron en su momento para dar a conocer avances de mis investigaciones; algunas de ésas tuvieron efectos prácticos en la formación o actualización de docentes.

Me gradué del doctorado en 1980, imparto docencia con regularidad en licenciatura, maestría y doctorado (encargo tareas a mis estudiantes que reviso lo mejor que puedo), superviso el trabajo de mis asesorados y no dejo de publicar, tanto artículos y libros académicos como piezas de divulgación. Me da pavor pensar en la cantidad de horas, días y semanas que me costaría actualizar 37 años de vida profesional. Otros colegas, más productivos que yo, tendrán problemas mayores.

No estoy en contra del progreso. ¡Qué bueno que trabajaremos con una plataforma desarrollada por expertos nacionales! Por lo mismo, se puede mejorar en corto plazo, proveer de apertura para ingresar productos e instituciones y darle valor a la palabra amigable. Tal y como está, la nueva plataforma es hostil a los investigadores de las ciencias sociales y las humanidades.

Además, hacerle como dice el artículo 14 de la Constitución: que no tenga efectos retroactivos. Lo que hemos registrado desde que ingresamos al SNI debe pasar íntegro al nuevo sistema. Y, de aquí en adelante, ajustarnos a las nuevas normas. El reclamo y propuesta que hacen mis colegas es razonable. No quieren desmantelar lo nuevo; hay oportunidades para mejorar.

Conozco a Enrique Cabrero, director general del Conacyt. Contribuí con un capítulo en un libro que él compiló. Me consta que es una persona razonable y de mente abierta. ¡Él escuchará! La ciencia mexicana ya tiene bastantes problemas. No vale la pena adosarle uno nuevo.

Fuente artículo: http://www.excelsior.com.mx/opinion/carlos-ornelas/2017/07/26/1177823

Comparte este contenido:

Cambiar, compartir, InnoBar

02 de agosto de 2017 / Fuente: http://blog.tiching.com

Por: Lola Moreno Lozano

Cualquiera que busque a día de hoy titulares relacionados con la educación podrá condensar el centro de la información en dos aspectos: la tecnología y la importancia del campo científico a corto plazo. Robótica, programación, matemáticas… parecen haber adquirido el rol de protagonistas de cara a un futuro no muy lejano. Sabemos que nos enfrentamos a una época en la que los jóvenes que ahora tenemos en las clases asumirán puestos de trabajo que ni imaginamos y sabemos que esas clases siguen siendo demasiado tradicionales para prepararlos.

Pero el panorama está cambiando. Durante este curso he descubierto dos grandes oportunidades de aprendizaje: las herramientas de G Suite y la proliferación de encuentros entre docentes que, de un modo u otro, se celebran para intercambiar prácticas.

A veces, ambas cosas pueden ir de la mano. Es lo que ocurrió a final de junio cuando tuve la oportunidad de participar en el InnoBar que se organizó en la Facultad de Magisterio de Valencia a raíz de unas jornadas sobre innovación.

En 6 minutos, los participantes debíamos explicar una actividad llevada al aula y relacionada con la tecnología. Fue una gran experiencia no sólo por poder mostrar, sino también por conocer a otros profesores interesados en el cambio metodológico que inventan tareas para motivar a los alumnos, meterse en su mundo y, además, conseguir que aprendan.

Por ejemplo, ¿qué tienen que ver los verbos irregulares en inglés con Class Royale? Pues más de lo que parece. Carlos Chiva nos explicó cómo había aprovechado el juego para introducir una parte del temario que se les resiste demasiado a los estudiantes de secundaria. El resultado había sido muy bueno, incluso los que llevaban peores notas habían mejorado en la evaluación.

O Pepe Comos, que inventó una Scape room para la clase de tecnología. Cartas con información, preguntas a resolver por fases, tiempo corriendo en contra… todo para escapar de las aulas prefabricadas del instituto en el que ha dado clase este año. Para saber si realmente habían aprendido, recurrió a Plickers, una aplicación que, con un barrido de la pantalla del móvil, capta las respuestas de los alumnos. Mínima tecnología para un centro con pocos recursos, máximo aprendizaje.

Innobar | Tiching

Después de verlos comprendí la importancia que tiene estar abierto a las nuevas tendencias y disponer de oportunidades para compartir. Hay muchos docentes que vienen pisando fuerte, algunos muy jóvenes. Deberíamos contagiarnos de  la fuerza que tienen y darles voz para que su trabajo llegue a otros. En esta era tan digital, los profesores debemos asumir que nuestro papel ha cambiado. Aquellos que, como en la canción Changes de David Bowie, tenemos la sensación agridulce del que no se conforma con lo que ya ha hecho, pensamos que se puede mejorar y disponemos de nuevas herramientas que nos permitirán reducir la brecha generacional y acercarnos más al mundo de los jóvenes que pueblan nuestras aulas.

¿Nos apuntamos?

Fuente artículo: http://blog.tiching.com/cambiar-compartir-innobar/

Comparte este contenido:
Page 1831 of 2741
1 1.829 1.830 1.831 1.832 1.833 2.741