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Venezuela: Pionero de la Educación Universitaria

Por: Eudes J Blanco P

Docente e investigador de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez, núcleo El Vigía, del cual fue su primer coordinador. Andrés Eloy González fue pionero de la educación universitaria del municipio Alberto Adriani, a la cual sirvió y defendió con la misma pasión y ética con que promovió la metodología de la investigación y la andragogía .

Nacido en la populosa parroquia San Juan de Caracas el 07 de abril de 1953, Andrés Eloy González Salas, se formó en el hogar de clase media de Andrés Cecilio González Ojeda, quien se desempeñaba como juez y de Carmen Dilia Salas, que laboró como maestra. Era el mayor de seis hermanos, a lo que se sumaban dos más del primer matrimonio de su padre.

Su  educación primaria fue realizada hasta el cuarto grado en la escuela Francisco Iznardy de San Casimiro, finalizándola en el seminario San José del Hatillo en el estado Miranda, toda su educación secundaria la recibió en el seminario de San José de Calabozo.

La educación universitaria fue cursada en el Núcleo Universitario Rafael Rangel de la Universidad de Los Andes de Trujillo, en donde egresa como licenciado en Educación mención francés, el 16 de septiembre de 1972, en lo que fue la primera promoción del referido núcleo.

Fue un hombre con una notable disciplina por el estudio que lo llevaron a formarse a nivel de postgrado de manera sistemática: diplomado del programa de desarrollo y habilidades administrativas, especialización en estadística aplicada a la investigación, magister en Andragogía y doctorado en educación

Anclado en El Vigía

Su primer contacto con El Vigía, data de los primeros días del mes de enero de 1980, cuando en la celebración de la Semana del Representante del Colegio Santa Teresita, asistió como ponente abordando el tema “Las oportunidades de estudio en Educación Superior en la Universidad Venezolana”, sin embargo; las inquietudes de participación de la audiencia se orientaron hacia la preocupación de hacer posible una extensión universitaria para El Vigía.

Esta expectativa desencadenó una acción que comenzó a dar frutos, cuando el 5 de mayo de ese mismo año, Andrés Eloy González, es llamado a presentarse en Caracas ante el Dr. Pedro Tomás Vásquez, Vicerrector Académico de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez, para asignarle la tarea de estudiar la factibilidad del funcionamiento de una extensión universitaria en la ciudad de El Vigía.

Los resultados favorables tuvieron su punto culminante cuando el 23 de mayo de 1981, en un acto protocolar realizado en el Auditorio del Colegio “Santa Teresita”, se instala una extensión de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez, con  Andrés Eloy González, como su Coordinador.

En Andrés Eloy González, hay que destacar su indiscutible posición y postura académica, que identificó su gestión universitaria, y permitió la construcción de un espacio adecuado para la formación, el estudio y la investigación, esta última su gran pasión.

Como investigador Andrés Eloy, enseñó la necesidad de cumplir con todo su ciclo, pero en especial la publicación de los resultados, llegó a vender o mejor dicho intercambiar publicidad por convicción, para poder editar sus trabajos más en un gesto brindar conocimiento totalmente  alejado al lucro.

Dos campos de investigación lo apasionaron la Investigación Educativa, en sus diversas facetas, pero en especial su abordaje metodológico y la Andragogia como base y herramienta metodológica conceptual para la educación de los adultos, escribiendo una excelente propuesta de su aplicación en el campo penitenciario.

Sus obras publicadas fueron: “La educación frente a la crisis penitenciaria”, “Propuesta metodológica para elaborar trabajos especiales de grado”, ”, “El arte de redactar con propiedad”,  “Orientaciones metodológica para elaborar trabajos especiales de grado”, “El legado didáctico de dos Simones”, La educación carcelaria” y “Aprender a Aprender”.

Pero no solo se debe ver como el hombre académico, hay que abordar lo humano, el hombre, cabeza de familia, ejemplar y excelente padre y esposo respetuoso, que junto a Eloina Graterol, constituyeron un hogar de tres hijos, todos profesionales en el campo de la medicina, al igual que la madre. Era además, el amigo, dicharachero, transmisor de alegría expresada con una permanente sonrisa en sus rostro.

Andrés Eloy, como muchos otros habitantes del municipio Alberto Adriani, caraqueño de nacimiento y proveniente de tierras trujillanas, fue un pionero, no el tradicional que machete y hacha en mano doblegó esta impetuosa y salvaje tierra, sino el que a finales del siglo XX con la herramienta de la educación universitaria se adentró en un terreno virgen.  Su valor fue sintetizado por una de sus alumnas de manera sencilla el día de su muerte, el 09 de diciembre de 2013: “No hay palabras que le hagan justicia a lo que fuiste”

Fuente: http://www.diariodelosandes.com/index.php?r=site/noticiasecundaria&id=43474#sthash.TUOq4ZdS.dpuf

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Perú Educación Superior: la represión no es el camino

Por: Alan Fairlie Reinoso

Esta semana miembros de la comunidad universitaria de San Marcos, tomaron el local universitario. De madrugada irrumpieron tanquetas que “restablecieron el orden”, pero no resuelven el problema.

Hay varios temas de discusión. Primero es el tema de los recursos (hay otras demandas como el de régimen laboral y favoritismo en ciertos programas que no abordaremos ahora). La demanda estudiantil reclamaba por pagos adicionales que debían hacer por uso de laboratorios y por otros conceptos, supuestamente voluntarios, que en la práctica eran una pensión camuflada. La suma en términos absolutos puede ser calificada (como hicieron algunos periodistas), de no significativa. Pero, para estudiantes con familias de bajos ingresos, puede hacer la diferencia para la subsistencia, considerando que hay reportes de enfermedades graves en un número alarmante de estudiantes.

EL problema de fondo, son los bajos recursos que reciben las universidades nacionales. Esto obliga a vender servicios externos, una suerte de privatización encubierta, para completar recursos mínimos de financiamiento. Si se otorgan los recursos necesarios, estos cobros serían innecesarios. Se atenta además contra el principio de gratuidad de la enseñanza. Los préstamos que algunos plantean como solución, han mostrado sus limitaciones en experiencias cercanas como la chilena.

Se ha dado una nueva ley universitaria, donde además se exige investigación, calidad y una serie de indicadores plausibles. Supone también, cambios en la gobernanza universitaria. EL problema, otra vez, son los recursos que no se otorgan y limitan la posibilidad de cumplir con las metas planteadas

Universidades públicas y privadas

Las universidades públicas han jugado un rol democratizador y de reducción de la brecha de oportunidades y conocimientos, para amplios sectores dela población. Deberían ser consolidadas para que sigan jugando un rol de liderazgo en la educación superior del Perú, asegurando los mecanismos que le permitan mejorar su calidad y dar un servicio adecuado con estándares internacionales.

Hay una coexistencia de las públicas, con universidades privadas (con y sin fines de lucro). La proliferación de universidades privadas en los noventa, fue uno de los detonantes del problema actual, creando nuevas limitaciones estructurales. Hay universidades privadas de buena calidad y con exitosas experiencias de internacionalización. Lamentablemente no es la norma, y una SUNEDU independiente del gobierno de turno, debiera asegurarse del cumplimiento de los estándares que se requieren. Se puede dar una coexistencia entre los diferentes esquemas, que se complete con la reglamentación idónea de los institutos técnicos de educación superior. Pero, se requiere una adecuada supervisión, que asegure el cumplimiento de las metas que debe tener un país que quiera proyectarse al futuro

Universidad, ciencia y tecnología y educación

La universidad debe producir conocimientos. Pero, debe haber un entorno que lo permita: Buenas políticas, incentivos diversos (algunos tributarios existen), sinergia con el estado y el sector privado, internacionalización y cooperación internacional.

La producción de conocimientos, deberían responder a las demandas del desarrollo nacional, independientemente de otras motivaciones y agendas que pueden coexistir.

Nuevamente, aquí hay islas de excelencia. A veces no instituciones, sino investigadores que pertenecen a redes internacionales, funcionando por su cuenta. La articulación con instituciones públicas de investigación (civiles y militares) es clave. Nos parece que para llevar esto al máximo nivel político, debería crearse un ministerio de ciencia, tecnología y educación superior.

Las universidades requieren un trato peculiar, separado de la dinámica y políticas que se dan para la educación secundaria y privada. La ley universitaria debe ser perfeccionada, para que se pueda cumplir plenamente con los fines planteados. Se debe impulsar la carrera del investigador con becas y financiamiento suficientes, que pueda implementar un plan nacional de ciencia y tecnología articulado a la estrategia de desarrollo nacional.

Lo ocurrido en San Marcos, es terrible no solo porque se dificulta el avance de la institución, sino que mina el liderazgo que le corresponde como universidad pública cuatricentenaria, para todo el proceso que hay que implementar. La comunidad universitaria debe encontrar las vías de diálogo, que le permitan retomar el camino. Debería darse respetando su autonomía.

La represión no es el camino

El ingreso de fuerzas policiales o militares a una universidad, no es precisamente la imagen deseable para una universidad pública o un país que cumpla con los objetivos que estamos señalando. Más allá de las diferencias internas, hay una identidad y misión universitaria que debería prevalecer por encima de todo.

Se debe respetar la autonomía universitaria, y crear las condiciones internas para el desarrollo y cumplimiento de las políticas. La represión no es el camino.

Fuente:https://alanfairlie.lamula.pe/2017/04/09/educacion-superior-la-represion-no-es-el-camino/alanfairlie/

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La revolución 4.0 y su impacto en el trabajo

Por: Diego Bekerman

Vivimos la Cuarta Revolución Industrial, la revolución del conocimiento y de la innovación, con grandes oportunidades para el desarrollo de nuestro país y de toda América latina. De sus desafíos se habló en el World Economic Forum, con líderes de toda la región reunidos en Buenos Aires.

Hablamos de inteligencia artificial, Big Data, Internet de las Cosas y los temores que genera para un mercado de trabajo en clara transformación: ¿Se van a eliminar puestos de trabajo por la robotización? ¿La inteligencia artificial va a superar nuestra capacidad de entenderla?

Las personas y las máquinas tenemos capacidades diferentes y cuando se une una poderosa computación como la Inteligencia Artificial que permite razonar sobre grandes cantidades de datos y detectar patrones que las personas no podemos discernir, con las capacidades inherentes a los seres humanos como la creatividad, la empatía y la emoción, el resultado es el incremento de nuestra capacidad para resolver los problemas más críticos que tenemos como sociedad.

Hoy en todo el mundo hay proyectos para mejorar el transporte público, descubrir nuevas maneras de preservar el planeta, reinventar el sistema de salud, encontrar la cura para las enfermedades, combatir la pobreza, crecer en los negocios. Muchos de estos proyectos se están gestando también desde la Argentina.

Ésta es la esencia de la inteligencia artificial: hoy contamos con herramientas para analizar la gran cantidad de datos que circulan y generar algoritmos que permiten predicciones. Todos esos datos pueden utilizarse en forma inteligente para resolver algunas de las problemáticas más importantes para la humanidad. Todo esto lo habilita la nube.

El mayor desafío que tenemos por delante para poder en verdad impulsar una economía digital y capitalizar la oportunidad de la nube es cerrar la brecha de habilidades digitales.

Hablamos de un cambio cultural por el que la tecnología se integra a nuestras vidas. De la creciente necesidad de contar con profesionales de tecnología y también del estudio de Ciencias de la Computación como actividad fundamental en las escuelas para promover una nueva forma de pensamiento, permitiendo a los jóvenes desarrollar habilidades que los fortalecerán ante las exigencias del siglo XXI y los prepararán para puestos de trabajos que hoy ni siquiera existen.

Es importante que como industria lideremos en la sociedad la evolución de las capacidades existentes y la creación de nuevas capacidades, tanto en los trabajadores actuales como en los jóvenes que están ingresando o emprendiendo. Como indicador de su importancia, como compañía en Latinoamérica ya invertimos 9 millones de dólares en iniciativas de nube, socios, desarrolladores, filantropía y educación, para ayudar a reducir la brecha de habilidades digitales a través del lanzamiento reciente de programas de entrenamiento gratuitos para cualquier persona que esté interesada en experiencias interactivas de aprendizaje.

La articulación público -privada es clave para aprender nuevas habilidades. Preparándonos para emprender y programando pasamos de ser consumidores a crear contenido, nos volvemos protagonistas y desarrollamos capacidades que nos ponen en ventaja con mayores posibilidades de empleo.

La Argentina es un país de oportunidades, con gran talento y mucho potencial para el desarrollo de negocios. Microsoft vivió la historia del país los últimos 26 años y ese impulso a la innovación local.

Nuestro país se destaca por la cantidad de emprendimientos que tiene y por su impacto siendo uno de los grandes exportadores de tecnología y de servicios de valor agregado. La era de la innovación junto con nuestro talento nos permitirá generar un verdadero impacto social y económico y capitalizar la Cuarta Revolución Industrial y sus oportunidades, transformándonos.

Funte:http://www.lanacion.com.ar/2007251-la-revolucion-40-y-su-impacto-en-el-trabajo

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Tendencias de la educación superior y sus implicaciones

Por: Diario puntual

El camino hacia la superación de las crisis y el desarrollo sostenible de América Latina y el Caribe pasa por el fortalecimiento de sus sistemas de educación superior y por su necesaria transformación conceptual y operativa, afirmó Ethel Marie Ríos Orlandi, exrectora de la Universidad de Puerto Rico, durante su participación en el Seminario “Tendencias en la educación superior en el contexto global y sus implicaciones para América Latina y el Caribe”, organizado por la BUAP y el Banco Mundial.

En el panel moderado por Francisco Marmolejo Cervantes, coordinador de Educación Superior del Banco Mundial, participó además Ana García Fanelli, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, de Argentina.

Ambas investigadoras se inclinaron por contratos plurianuales para el financiamiento de las universidades e institutos y la interpenetración entre la educación superior y la investigación con agenda propia, como respuesta a lo que debe incorporar la gestión de las instituciones de educación superior para lograr el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe.

Durante el citado seminario realizado en el teatro del Complejo Cultural Universitario, expusieron algunos logros y desafíos, así como estrategias y políticas públicas emprendidas por gobiernos y autoridades universitarias, para actualizar el papel de las instituciones de educación superior en el desarrollo global y de sus regiones.

García Fanelli sostuvo que la regulación de la calidad y el financiamiento son políticas que cambian la gobernanza universitaria, ya que condicionan la gestión de las instituciones. Hoy predominan mecanismos de financiamiento basados en ciertas fórmulas que determinan el presupuesto en función del pasado, aunque existen casos en países de Europa que se orientan en promesas de cumplimiento –ven al futuro-, como los contratos programa o los contratos plurianuales de desempeño.

Estos últimos, continuó, al ser acuerdos voluntarios de tres a cinco años de duración entre los gobiernos y las instituciones de educación superior, al basarse en planes de mejoramiento y contar con un periodo de negociación, fomentan el planeamiento estratégico y la diferenciación de misiones institucionales, facilitan el diálogo entre ambas partes y promueven la mejora en el funcionamiento universitario.

“Son una herramienta apropiada para la mejora de la gobernanza universitaria, ya que facilita la convergencia de objetivos, fortalece la figura del rector y su liderazgo, apalanca otros recursos y capacidades disponibles y, además, robustece el análisis institucional. Es decir, la producción de información sobre el funcionamiento institucional”, afirmó.

A su vez, Ríos Orlandi destacó que a nivel global ha aumentado la investigación y la aceptación de la ciencia, tecnología e innovación (CTI) como fuerza motriz del desarrollo y con ello la visión mercantilista en las políticas nacionales. Sin embargo, dijo, aún existen dilemas: asentar la buena gobernanza y la ausencia de corrupción, mejorar en educación superior e investigación básica, elegir entre investigación endógena o en función de agendas externas y distribuir equilibradamente los recursos entre ciencia básica y aplicada.

Además, señaló, existen otros retos como obtener un financiamiento adecuado, lograr la colaboración saludable entre los protagonistas de la investigación y el desarrollo, el equilibro entre lo local y lo internacional, y responder qué tipo de conocimientos se deben generar: en función del bien común o para potenciar el comercio.

“El camino hacia la superación de las crisis y el desarrollo sostenible de América Latina y el Caribe pasa por el fortalecimiento de sus sistemas de educación superior y por su necesaria transformación conceptual y operativa. Cada sistema y cada una de sus instituciones tendrán que encontrar la mejor manera de contribuir. Para hacerlo, deberán construir, estratégicamente, una agenda propia”, concluyó.

Fuente:https://www.diariopuntual.com/universitarios/2017/04/04/49863

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Sin educación pública no hay democracia.

Racionalizar los conciertos educativos hace valer la importancia que para la sociedad tiene una red de colegios públicos inclusiva, de calidad y en igualdad de oportunidades.

 

Por: Erika Sanz.

Laura es una maestra de Educación Infantil en la escuela pública. Ejerce desde hace veinte años, los últimos doce en un colegio público de Zaragoza. Sabe como nadie qué es eso de ser maestra vocacional. Cada año, se ha tenido que ir adaptando –o, como decimos en el gremio, reciclando– para atender a una clase cada vez más diversa, sabiendo que aquello que es innovador cuando es inclusivo tiene un alto valor añadido. Lejos queda el tiempo en que el colegio tenía tres vías; pronto quitaron dos al disminuir la población escolar ante la bajada de la natalidad. Ahora el centro tiene una vía y el curso pasado sólo recibió 11 solicitudes. La pérdida de unidades, los recortes, fueron un quebranto para el colegio. Perdieron profesorado. Aún recuerda los maestros desplazados: primero Juan, luego Lourdes… Recuerda cómo iban haciendo cada vez con menos, hasta hoy, porque tampoco llegaban ni llegan los interinos que se integran cada curso en la dinámica del cole. Por si fuera poco, se han suprimido programas, apoyos y recursos. Aún así, sigue con las mismas ganas de enseñar cada día.

¿Qué pasa con nuestro colegio? Se lo pregunta más de una vez cuando llegan estas fechas de período de escolarización. La administración no ha puesto todo el empeño que debería, a pesar de los escritos y peticiones para mejorar la situación: una mayor inversión y atención en la planificación educativa. Es necesario hacer una oferta equilibrada entre todos los centros porque no hay colegios buenos y malos. Lo sabemos los compañeros, lo sabe la administración. Entonces, ¿por qué?

La situación descrita se vive actualmente en decenas de colegios de Aragón y es necesario revertir la situación. No podemos permitir que se firme el descalabro de la educación pública. No podemos quedarnos mano sobre mano viendo cómo se normaliza la deriva hacia una pública meramente asistencialista. El momento es ahora. Racionalizar los conciertos educativos supone hacer valer la importancia para la sociedad que tiene la existencia de una educación pública, inclusiva, de calidad y en igualdad de oportunidades para todos los niños y niñas. Esto, por encima de todo: un gobierno debe velar por la educación pública, lo que es tanto como decir que apuesta por una sociedad justa, cohesionada y que avanza en democracia. Si dejamos que paulatinamente se vaya desmantelando, algo no estamos haciendo bien. Y, lo que es peor, no vamos hacia una sociedad mejor si nos deshacemos de la mayor herramienta que tenemos para compensar desigualdades.

Hemos llegado al Parlamento aragonés con el firme propósito de influir en el Gobierno para que ponga en valor a la pública como se merece, porque hemos constatado que son ya muchos años en los que los titulares de los centros privados, subvencionados 100% con dinero público, no han hecho sus deberes, en connivencia con gobiernos de uno y otro color. Mucho tiempo, excesivo, en el que la equidad y la transparencia han brillado por su ausencia, en el que ha habido un claro incumplimiento de la ley pero sin aplicar las medidas sancionadoras. Tiempo suficiente, en el que han demostrado que tienen sus mecanismos para no ser como la pública pero querer aparentarlo. No es justo para los aragoneses tener que vivir una vuelta de tuerca más en la privatización de un bien público que debería preservarse para estar a la altura de la sociedad que queremos ser. La educación pública no puede ser equiparada a un servicio público como el transporte urbano o el cuidado de los jardines (que nunca deberían haberse externalizado), es un derecho básico y fundamental. Si se la debilita con políticas segregadoras, acabará siendo meramente asistencial y desaparecerá definitivamente la igualdad.

Por eso mismo, desde Podemos solo hemos planteado lo que corresponde por derecho: proteger nuestra educación pública. Y, para ello, es necesario poner en marcha políticas transformadoras que le devuelvan a los centros públicos sus comunidades educativas, para que los que son y están, se queden. Ya va siendo hora.

En estos dos años que quedan de legislatura nos vamos a dejar la piel por que esas políticas sean un hecho y transformen una realidad que actualmente está dejando a muchos aragoneses y aragonesas fuera.

Fuente: http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/sin-educacion-publica-no-hay-democracia_1193890.html

Imagen: https://pbs.twimg.com/media/CDrByeZWEAIGH5n.jpg

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Reeduquemos la educación.

“Más importante que el vínculo escuela y nivel de vida sería el aspecto cualitativo y el contenido de la educación”.

Por: Richard Webb.

Los mandamientos para lograr una economía dinámica no nos llegaron escritos en piedra y cada precepto tiene sus escépticos. Pero hay una excepción, una regla sagrada e incuestionada, que parece haber sido entregada directamente a las manos de Moisés, y que reza: La educación es la clave para el desarrollo. Por eso es fácil explicar el progreso lento de la economía, así como la resistencia de la pobreza extrema. ¿Acaso no se ha documentado nuestro retraso educativo y la pésima calidad de la instrucción recibida por los más pobres? ¿Qué más explicación se necesita?

Una larga tradición de investigaciones ha corroborado el mandamiento y demostrado que los años de estudio se traducen en mayores ingresos, y que los países con mejor educación son los más exitosos, como Finlandia y Corea del Sur.

Suena a sacrilegio entonces cuando el director del Centro de Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, Ricardo Hausman, duda de que la educación constituya una estrategia para el crecimiento económico. Si bien la importancia de la educación es incontrovertible, dice Hausman, su valor como estrategia es otro asunto. Ciertamente los países hoy más desarrollados gozan de mayor educación, pero hay países como Albania, Armenia y Sri Lanka que también tienen niveles muy altos de matrícula educativa pero un ingreso por habitante apenas la sexta parte del de los países ricos. Claramente, el éxito educativo no es una garantía de progreso productivo. De otro lado, si nos fijamos en la historia del desarrollo, el progreso se dio con niveles educativos relativamente bajos. Corea del Sur, por ejemplo, empezó su despegue económico en los años sesenta con altos niveles de analfabetismo.

De la misma forma, los primeros países en desarrollarse procedieron con bajos niveles de educación. El despegue económico de Gran Bretaña tomó fuerza en el siglo XIX, cuando la mitad de su población no sabía leer o escribir. Más demorón fue Italia, donde la mitad de la población seguía siendo analfabeta hasta el siglo XX.

En parte, la idea exagerada del papel de la educación se debe a estudios que comparan los años de escuela alcanzados por una persona con su nivel de ingresos, pero sin tomar en cuenta las otras formas de capital que favorecen sus ganancias. En una comunidad rural típica, por ejemplo, existen fuertes diferencias económicas entre los comuneros. Las familias más pudientes dotan a sus hijos con más años de escuela, pero también con varios otros activos que favorecen su economía futura, como la reputación, el poder político, contactos y el saber de los negocios.

Sin embargo, más importante que el vínculo exacto entre escuela y nivel de vida sería el aspecto cualitativo y el contenido de la educación. En muchos países se avanza hacia un replanteamiento, tanto de lo que se enseña, como de la metodología de enseñanza. En particular, se busca dar más importancia a las llamadas “habilidades del siglo XXI”, como son la colaboración, la comunicación, la creatividad y el pensamiento crítico. En el Perú también empieza un replanteamiento similar. Un líder es el educador León Trahtemberg, quien reclama una política de modernización más atrevida, de objetivos y métodos, emulando el coraje que tuvo Finlandia para lograr el cambio.

Fuente: http://elcomercio.pe/opinion/rincon-del-autor/reeduquemos-educacion-richard-webb-noticia-1982545

Imagen: http://cde.3.elcomercio.pe/ima/0/1/6/5/4/1654109/base_image.jpg

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La participación educativa, fuente de innovación y calidad.

Por: Rafael Lucio Gil.

Una de las diferencias entre la educación tradicional y moderna, reside en la participación social. Las reformas educativas que cuentan, desde su inicio, con consulta y participación de amplios sectores institucionales y sociales, muestran tener éxito en sus resultados.

Cuando, por el contrario, los modelos educativos y sus reformas son impuestos por un sector, la implicación de los actores, en su concreción, es ignorada. En consecuencia, su grado de conocimiento, responsabilidad e implicación serán sumamente pobres.

Las Cumbres, Conferencias y Acuerdos Mundiales en educación, reconocen que los gobiernos son los responsables de dirigir y gestionar la educación, pero también recuerdan que, cuando todos los actores institucionales y sociales se sienten implicados y comprometidos, participando en los procesos y resultados, tanto mayor serán las oportunidades de mejorar su calidad y capacidad innovadoras.

Esta implicación social amplia desarrolla y cuenta con la “inteligencia compartida”, provocando estallidos de demandas, propuestas e iniciativas a quienes, por ley, dirigen la educación nacional. Ello demanda suficiente humildad de la institución para reconocer y superar limitaciones, errores y dificultades, infundiéndole la sabia revitalizadora necesaria y permanente. Supone superar la tentación de la fácil sospecha, la visión de fantasmas políticos y la descalificación. Mientras tales miedos al pensamiento divergente y propositivo persistan, la gran perdedora seguirá siendo nuestra educación y el país en sus esfuerzos de transformación.

En la media que se cercena esta posibilidad y potencialidad de la participación amplia, se genera enquistamiento y endogamia, impidiendo toda posibilidad de vitalizar, actualizar e innovar los procesos educativos, impidiendo procesos auténticos de calidad. Nunca la exclusión de amplios sectores en la educación ha sido ocasión de mejora educativa; la arrogancia educativa, siempre trae consecuencias perniciosas, no solo a la educación, sino al desarrollo del país.

Necesitamos que estos procesos de interacción y participación social e institucional se constituyan en catalizadores y dinamizadores, entre el modelo educativo que queremos, y el modelo de desarrollo que concertemos. En tanto esta relación, ya perdida, no la logremos recuperar, continuaremos empeñados en un modelo de desarrollo que se engaña a sí mismo, mientras la educación continuará en solitario, constituyéndose en el problema, no en la solución.

Esta interacción y participación se hacen indispensables, para que la transformación del modelo de desarrollo tenga solidez, sostenibilidad, afincado en pilares sólidos. Los aportes de las mayorías a la educación y al modelo de desarrollo que pretendamos, se convierte en fuente de responsabilización colectiva, compartida por todos los agentes del país. En esta concertación contrahegemónica legitimadora, más allá de las élites hegemónicas, residirá la fuente del poder transformador del país, desde un rostro humano, justo e inclusivo, con capacidad innovadora invaluable.

Si es importante la implicación de actores externos al ámbito educativo, también lo es la participación libre, responsable y reflexivo-crítica del magisterio nacional. Hasta ahora, este responde a una perspectiva eminentemente instrumental, aplicativa; ha perdido la esencia movilizadora de su actividad pedagógica desde una perspectiva reflexiva, crítica, cuestionadora y transformadora.

Ha quedado convertido en inofensivo, cumplidor de mandatos, sin capacidad de pensar distinto. Solo su participación amplia, documentada y reflexivo-crítica, podrá transformar sus prácticas, movilizando sus imaginarios y representaciones sociales-mentales, y reencantando su vocación propositiva, innovadora. Se convertirá, así, en actor clave y pensante; con capacidad de establecer conexiones fructíferas entre el currículum normado y aséptico y las realidades situadas de los contextos deprimidos en que enseña.

Padres y madres de familia, adormecidos por la droga de la incomunicación y aislamiento educativos, han normalizado una educación con rendijas profundas que derraman al vacío lo más valioso que debieran aportar a una educación de calidad. Esta normalización, sin conciencia de su enfermedad educativa, les impide reflexionar críticamente, y despertar de este somnífero que les aqueja.

Será esta participación activa y beligerante en la escuela, superando los formalismos y adormecimiento actuales, la que podrá remecer el modelo educativo actual. Superar este  acomodamiento y “zona de confort”, aportará a la educación aires nuevos no contaminados, relevando las demandas más elementales de una educación comprometida con la calidad y el desarrollo, surgidas del contacto duro con la realidad de sus comunidades.

Por último, el estudiantado actual navega distraído entre aguas altamente peligrosas: la ausencia diaria de un ambiente educativo motivador, y el manoseo de su conciencia con mandatos de pensamiento impuesto, y destinados a obedecer. En tanto logremos comprender a esta “Generación Z”, centrada solo en las imágenes, incorporando la tecnología con seriedad; enseñando a analizar, pensar, emitir juicios críticos; a despertar de los somníferos que entorpecen desarrollar capacidades y libre pensamiento. Así, su educación desarrollará competencias para la vida, la familia, la comunidad, el país; en fin, su desarrollo humano sostenible.

Fuente: http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/423853-participacion-educativa-fuente-innovacion-calidad/

Imagen: http://snte.org.mx/seccion56/assets/nionicargaua.jpg

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